Britney Spears cumple 40 años convertida en una persona libre y lo celebramos en el site con la publicación de un top 40 de sus mejores canciones.
‘Toxic’ es otro de esos hits que podían no haber sido. Cathy Dennis, estrella del pop de los 80 que ha hecho carrera sobre todo como compositora para otros artistas, la escribió con Kylie Minogue en mente después de regalarle el hit de su vida con ‘Can’t Get You Out of My Head’, pero la australiana la rechazó. Britney la terminó grabando y el resto es historia.
La cantante tuvo que pelear con su sello Jive para que ‘Toxic’ fuera lanzada como single: en 2003, en pleno apogeo del hip-hop y de los sonidos “urbanos”, ‘Toxic’ no encaja en radio. El sello quería sacar ‘(I Got That) Boom Boom’ o ‘Outrageous’ como segundo single de ‘In the Zone’ pero Britney optó por ‘Toxic’ después de idear el concepto de su videoclip durante una gira promocional. Al final todos terminarían contentos: ‘Toxic’ se convertiría en un éxito masivo sobre todo a la larga y los otros dos temas también vivirían su momento de gloria: “Boom Boom” aparece en una escena de la película ‘Dos rubias muy legales’ y ‘Outrageous’ forma parte de la banda sonora de ‘Catwoman’.
A su lanzamiento oficial en 2004 nadie pudo resistirse a ‘Toxic’, ni el público ni los medios generalistas ni las revistas de tendencias más esnob. Tampoco los premios GRAMMY, que otorgaron a Britney el primer -y único- gramófono dorado de su carrera por esta innovadora producción de Boodshy & Avant que ganó el premio en la categoría de Mejor producción dance o electrónica. ‘Toxic’ compite con ‘…Baby One More Time’ por ser su canción más popular (en Spotify es su canción más escuchada con diferencia, en Youtube su segundo vídeo más visto) y consiguió dos milagros: revitalizar comercialmente la carrera de Spears cuando más lo necesitaba (lo de “I need a hit, baby give me it” admitía una segunda lectura) y otorgarle una credibilidad musical de la que no había gozado hasta ese momento.
‘Toxic’ es una de esas canciones pop que logran ser divertidas y a la vez sonar adultas. En este momento, Britney tiene 21 años, pero ‘Toxic’ obtiene el respeto de un público transversal e intergeneracional. La composición melódica contiene un sinfín de ganchos y la producción de Bloodshy & Avant, otros genios a los que Britney ayudó a descubrir, como Max Martin y Pharrell Williams, es una auténtica pócima mágica de cuerdas de Bollywood sampleadas de una película de Lata Mangeshkar de los 80 pero también regrabadas de cero, guitarras surf-rock y una bailable base electro-pop que se mueve con la rapidez y la energía de una superheroína de anime que persigue a su enemigo. Con razón el videoclip, con escenas inspiradas en ‘Blade Runner’ o en ‘La tentación vive arriba’, mostraría eso mismo, y la imagen de la Britney azafata es ya indisociable de la canción.
‘Toxic’ convierte a Britney en la futurista pop que demostrará ser en ‘Blackout’ y en otros momentos de su carrera y su producción aún no ha envejecido un solo segundo, como la de ‘Music’ de Madonna, quien versionará ‘Toxic’ en su mini gira australiana con una imagen de Donald Trump detrás de ella. Y en una divertida escena de ‘Doctor Who’ que parece un montaje pero es real, Cassandra y sus sirvientes lamentan el fin de la civilización reproduciendo una “balada tradicional” que resulta ser esta canción. Entre las mejores presentaciones en directo, la que adjuntamos en la tele francesa.
Max Martin creía haber escrito la canción pop perfecta con ‘…Baby One More Time’… pero eso es porque todavía no había firmado ‘Oops!…I Did it Again’. En su momento, el single de presentación del segundo disco de Britney recibe mofas por parecerse demasiado a ‘…Baby One More Time’ pero, como su título sugiere, Spears y Martin son los primeros enterados. «Oops!» es literalmente una copia de ‘…Baby One More Time’, pero es una copia evolucionada y mejorada en la que Max lleva su misma fórmula a un nuevo nivel de madurez sonora, magia melódica y precisión musical. ¿Y quién puede culpar a Martin por copiar una canción tan buena como ‘…Baby One More Time’?
En ‘Oops!…I Did It Again’, Britney suena por primera vez tan integrada en la producción como lo hará en sus producciones más robóticas. Viene de publicar un disco tierno en realidad lleno de baladas, pero en ‘Oops!…I Did It Again’ descubre su faceta empoderada y un poco maliciosa, muy presente en esos “yeah yeah yeahs” ronroneados que Max Martin introduce antes de cada verso y en otros efectos o «sombras» de voz. El discurso de Britney además cambia: ella ya no es esa adolescente enamorada que cree “haber nacido para hacer feliz” a un tío, sino que “juega con tu corazón” y te “hace creer que va en serio”.
En el estribillo ya avisa de que “no ha venido el cielo” y de que “no es tan inocente” como parece y en el puente se integra una conversación entre Britney y un chico inspirada en ‘Titanic’ en el que él le propone matrimonio y ella lo rechaza. Britney empieza a convertirse en la artista que es hoy a pesar de la imagen de ella que nos quiere vender la industria y que se desmoronará más adelante. Mención especial merece la presentación de ‘Oops!… I Did it Again’ que realiza Spears ese mismo año 2000 en la gala de los MTV Video Music Awards, transformada en un animal escénico que nadie podía haber visto venir un año antes.
Los primeros beats de ‘Oops… I Did it Again’ te harán creer que has aterrizado en Marte, escenario en el que se desarrolla su icónico videoclip. A pesar de la mala fama que ha solido tener el teen-pop como género musical lleno de producciones insulsas por el sinfín de variaciones que produjeron los productos de Britney, *NSYNC y Backstreet Boys, la de ‘Oops’ suena de lujo y la composición es tan espectacular como la de cualquier clásico de ABBA, lo cual no es de extrañar pues Martin es sueco y se cría estudiando las melodías del grupo. De hecho, el estribillo se compone de cuantiosas capas vocales de Britney que la hacen sonar «como un coro de 100 personas» y el solape de los dos estribillos finales crea un océano melódico que te envuelve y a la vez te eleva la estratosfera.
‘Oops!…I Did It Again’, curiosamente, es la canción que inspira a Charlie Puth a dedicarse a la música: cuando el pequeño estudiante de las fugas de Bach escucha ‘Oops!…I Did It Again’ descubre que las fórmulas de la música clásica también se aplican a la canción pop, lo cual cambia su vida para siempre. Puth terminará escribiendo él mismo otras canciones pop perfectas como ‘Attention’ en su misión de convertirse en el nuevo Max Martin.
Se puede considerar “It’s Britney, bitch” la frase que te dice tu amiga borracha cuando te llama a las 3 de la mañana, como afirma una de las reseñas iniciales de ‘Gimme More’… o el mensaje empoderado que representa a toda una generación, pero lo que es indiscutible es que conforma una de esas intros de la música pop que harán historia. Con el tiempo la rapeará Jay-Z (‘BBC’), la sampleará will.I.am. en su su éxito con Britney ‘Scream & Shout’ y saldrá de la boca de Michael Scott en un episodio de ‘The Office’.
El primer single de ‘Blackout’ es autobiográfico, ya que su letra habla de la fama. En 2007 Britney es la persona más perseguida por los fotógrafos y la más buscada en Google, y ‘Gimme More’ aborda la sed insaciable del público por su figura durante la era de los tabloides. Britney es el “centro de atención” y canta que “las cámaras disparan cuando estamos bailando sucio” mientras el público “continúa observando”. En el estribillo, Britney ruega “gimme gimme” en una manera insistente y visceral, como sumida en el trance de la música… y en el de su propia celebridad. Danja completa la frase con esos “more” diabólicos que parecen encarnar la cara oscura de una sociedad enferma de morbo.
El estado de trance será recurrente en el contenido musical de ‘Blackout’ desde un punto de vista psíquico pero también sexual, pues ‘Gimme More’ está llena de jadeos. La producción de ‘Gimme More’ es probablemente la más contundente de todas las que triunfan en 2007, en una época en la que el EDM todavía no ha colonizado las listas de éxitos. El agresivo beat tipo “boom clap” de ‘Gimme More’ es casi disco pero acaba en los terrenos de un dance-pop siniestro que lleva la canción directamente a los clubs, y su coda dura más de un minuto, hipnotizada.
Danja, mano derecha de Timbaland, expresará cierto desencanto por el desempeño comercial de ‘Gimme More’, pues esperaba que fuera un pelotazo y obtuvo más bien un éxito moderado tirando a alto (fue exactamente la 30º canción más exitosa de 2007), en parte porque la imagen de Britney estaba en horas bajas tras su errática presentación de la canción en la gala de los MTV Video Music Awards. Si su decadencia como performer recordaba a la de Elvis Presley, Spears introducía la actuación versionando ‘Trouble’. Sin embargo, el tiempo hará de ‘Gimme More’ un clásico.
Cuando Britney irrumpe en el pop en 1998, lo hace a la manera de una Olivia Rodrigo, con un primer single que arrasa desde el segundo cero. ‘…Baby One More Time’ alcanza el número 1 en todos los países en los que logra entrar, un total de 18, y pone en el mapa no solo a Spears sino también a Max Martin, que se convertirá en el mayor “hitmaker” de pop de la actualidad.
La historia se ha contado mil veces: Britney, entonces conocida por su paso por el programa infantil ‘Mickey Mouse Club’, en el que comparte elenco con Christina Aguilera, Justin Timberlake y Ryan Gosling, se encuentra grabando un álbum de pop “adulto” del tipo de Mariah Carey y Sheryl Crow, pero entonces ‘…Baby One More Time’ llega a su mesa tras haber sido rechazada por TLC.
El acorde de tres notas de piano de ‘…Baby One More Time’, un retazo de la moda pop-house de los 90, conforma una intro que nadie olvidará, y aunque el teen-pop-funk con guitarritas «wah wah» de la producción resulta insulso a día de hoy, el derroche de melodías, estribillos y post-estribillos espectaculares de la canción ha forjado un clásico atemporal… porque no solo el pop de los 60 y 70 puede serlo: no sé cuántas veces habré escuchado esta canción en fiestas random porque alguien ha decidido versionarla con la guitarrita de turno.
“My loneliness is killing me” se convertirá en un lema de la generación millennial, que Britney contestará más tarde en ‘Stronger’ cuando manifestará “my loneliness is killing me no more”… y su videoclip escolar refleja los ecos religiosos de la letra («give me a sign», «I still believe»), aunque contiene también evidentes tintes pedófilos. En realidad, Britney ideó el vídeo, inspirando millones de disfraces de Halloween de ahí en adelante.
El primer single de ‘Britney’ (2001) es rupturista. Britney tiene 21 años, el teen-pop que ha venido haciendo ya no le motiva y su trabajo con The Neptunes supone un punto de inflexión. Con ‘I’m A Slave 4 U’ presenta su primera canción «adulta» y sienta un precedente para toda artista adolescente que busca dar el paso hacia una etapa madura. En el espejo de Britney se verán Miley Cyrus o Selena Gomez, que también vienen de Disney.
El funk minimalista de ‘I’m A Slave 4 U’ lleva el sonido de ‘Nasty Girl’ de Vanity 6 a un nuevo nivel de depuración y aturde desde varios puntos: la melodía del estribillo, que deja caer la palabra “slave” como si Britney se postrara sensualmente hacia el regazo de la música, suena ligeramente desafinada, y la producción está salpicada de efectos hipnóticos. Desde ambos auriculares se oye a Britney susurrando frases lascivas. Spears lo apuesta casi todo a la base rítmica, tanto que la coreografía de ‘I’m a Slave 4 U’ es absolutamente indisociable de la canción.
‘I’m a Slave 4 U’ será recordado por su presentación en los MTV Video Music Awards, en 2001, donde Spears actúa agarrando una serpiente pitón, como Salma Hayek en ‘Abierto hasta el amanecer’ o Aaliyah en el videoclip de ‘More than a Resolution’. Spears está en su peak como performer, en esta actuación que tiene lugar dos días antes del 11-S.
“Desarrollo de personaje” es pasar de “la soledad me está matando” a “la soledad ya no me está matando”. También es pasar del sonido “bubblegum” de ‘…Baby One More Time’ a la tenebrosidad de este ‘Stronger’ que incorpora percusiones industriales y otros sonidos amenazantes, como el de una sirena de niebla, o efectos vocales «diabólicos».
‘Stronger’ también es la historia de una mujer empoderada que está empezando a dejar la adolescencia atrás. Es una oda a la independencia que hoy es inevitable no interpretar desde el contexto de la lucha de Britney por su libertad, sobre todo cuando canta eso de “ya no soy tu propiedad” y “soy más fuerte que ayer”.
La “matemática melódica” de Max Martin y Remi traduce esta sed de libertad a la composición más heroica de la carrera de Spears. Se nota que los suecos conocen el lenguaje del pop como pocos: ‘Stronger’ es otra «sinfonía pop» llena de drama, tensión y momentos de clímax cuyo estribillo parece cantado por un coro de cien personas. Pero es Britney quien, con su desafiante actuación vocal, pone la guinda en el pastel.
Tanto Britney Spears como Robyn empezaron su carrera musical colaborando con Max Martin y, después, han compartido productores como el también sueco Klas Åhlund. Era cuestión de tiempo que aparecieran juntas en una canción. Robyn hace coros en ‘Piece of Me’ y su voz es perfectamente audible en el estribillo, pero la canción lleva la impronta de Britney por su temática.
Durante las sesiones de ‘Blackout’, los compositores del álbum se proponen no escribir sobre las polémicas que rodean la vida de Britney en la época. El objetivo es hacer un disco escapista para pasarlo bien. Sin embargo, el sello convence a Bloodshy & Avant para que escriban una canción adicional y ellos, junto a Åhlund, escriben una letra que sitúa a Spears riéndose de de la prensa, de los paparazzi y también de sí misma cuando canta sobre sus visitas a los tribunales, sobre sus supuestos cambios de peso o sobre las imágenes de su “trasero” que inundan las revistas. No puede ser más autobiográfica para Spears esta canción en la que recuerda que “soy el sueño americano desde que tengo 17 años” y que incluye la genial rima “I’m miss bad media karma, another day, another drama”.
Pero más inusual que la letra de ‘Piece of Me’ era su composición y producción. A Bloodshy & Avant se les terminó de ir la olla en esta canción de melodía robótica hasta el extremo, y que Britney interpreta con una voz tan procesada que ni siquiera parece humana. Por otro lado, sí, Britney llevó al top 2 de Reino Unido una robusta producción electrónica cuya base rítmica donde dialogan un choque de cadenas (¿las de la fama?) y el cacareo de un gallo (¿o es el flash de las cámaras?). Se abusa del adjetivo “vanguardista” para describir el pop pero aquí encaja sin duda.
La historia de la fama es la historia de las crisis de identidad, de las identidades desintegradas en mil pedazos. En ‘Lucky’, Britney canta que está “perdida en una imagen, en un sueño” y en el videoclip de la canción aparecen dos Britneys, la estrella de Hollywood llamada Lucky que protagoniza el vídeo y Britney, la narradora de la canción y del vídeo, que ejerce también de la conciencia de Lucky, o del recuerdo de esa persona que ha dejado atrás.
El segundo single de ‘Oops!…I Did It Again’ reflexiona sobre la soledad de la fama y tanto su letra “es tan afortunada, es una estrella, pero su solitario corazón llora y llora todas las noches,” como su videoclip, parecen presagiar el futuro de Spears. ‘Lucky’ en realidad cuenta una historia tan antigua como la humanidad pero Britney, que en el vídeo parece Marilyn Monroe, la interpreta con la convicción de una auténtica estrella. En el año 2000 ninguna brilla tanto como ella.
La letra de ‘Lucky’ escondía una verdadera tragedia que no supimos ver cuando éramos niños. Nos pudo distraer su alegre ritmo teen-pop y su pegadiza melodía, pero en realidad ‘Lucky’ carga con una dosis de drama tremenda, también en su composición. Max Martin aquí vuelve hacer su magia resolviendo el puente de la canción con la apoteósica entrada final del estribillo.
Otra de las canciones de Martin basadas en la fórmula de ‘…Baby One More Time’, ‘Lucky’ es una emocionante sinfonía pop cuyo mensaje ha sido adaptado en los últimos tiempos por artistas tan dispares como Taylor Swift o Courtney Love, que la han versionado en directo o desde su casa.
‘Womanizer’ supone un hito para Spears. Su single de «comeback» de 2008 alcanza el número 1 en Estados Unidos, el primero que lo logra en una década, y su repercusión internacional es notable. Gracias al éxito de ‘Womanizer’, el álbum ‘Circus’ vende 500.000 copias en su primera semana, una cifra impensable hoy en día.
La misión de lavado de imagen ha funcionado. Pero ‘Womanizer’ también es el primer lanzamiento de Spears como persona tutelada y suena 100% fabricado para arrasar: la producción electro-pop con sirenas de The Outysders no de tregua y el gancho “woma-womanizer” se pega como una lapa. Desde la primera escucha es evidente que es un bombazo y con el tiempo ‘Womanizer’ se convierte en uno de sus mayores clásicos.
A pesar de su potente producción, la composición de ‘Womanizer’ responde al concepto cabaretesco del álbum, como demuestra la reducción en clave swing de Postmodern Jukebox. Incluso una reseña contemporánea compara la actuación vocal “petulante” de Britney con la de las Andrew Sisters. ¿Podría ‘Womanizer’, en el fondo, haber salido en los años 20? No es fácil adivinarlo. Hoy, su sonido ha perdido cierto lustre, pero el público la sigue escuchando.
Tras el éxito de ‘Scream & Shout’, Britney vuelve a contar con will.I.am. para la producción del primer single de ‘Britney Jean’. El líder de los Black Eyed Peas ejerce también de productor ejecutivo del disco, y ‘Work Bitch’ es uno de los pocos temas que le salen bien. ‘Britney Jean’ es una catástrofe en la discografía de Britney: la producción vocal es atroz, su sonido EDM suena pasado de rosca y las canciones no dan la talla.
‘Work Bitch’ llega a la moda EDM dispuesta a enterrarla para siempre. Su producción es la más extrema que se edita en la época de eclosión de la EDM en el pop, tanto que a duras penas se puede considerar pop: parece su propio remix y apenas unas pocas pinceladas melódicas colocadas en las estrofas alivian la contundencia de la producción.
En ‘Work Bitch’, Spears ejerce de anfitriona de una rave electro imaginaria, instruyéndonos a trabajar duro para conseguir nuestras metas (la letra admite también una lectura marxista). Aunque inicialmente resulta un fracaso en listas, las playlists de gimnasio la convierten en un «sleeper hit». Supera actualmente las escuchas de ‘Stronger’, ‘I’m A Slave 4 U’ o ‘Circus’, siendo el último gran hit de su carrera.
