Bad Bunny eligió el amor, y no la guerra, en su Super Bowl

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Bad Bunny eligió el amor, y no la guerra, en su Super Bowl

Esta ha sido la semana más importante de la carrera de Bad Bunny. Nada más hacer historia ganando el Grammy a Álbum del Año con un disco completamente en español, el artista puertorriqueño ha plantado cara a las políticas de Trump y ICE exhibiendo la cultura puertorriqueña en el escenario más grande del mundo a la vez que lanzaba un mensaje de unión por el continente americano. Benito hizo el amor, y no la guerra, en su actuación en la Super Bowl.

Bad Bunny fue más elegante que Kendrick Lamar en su crítica a los Estados Unidos. En vez de vestir a Samuel L. Jackson de Tío Sam, el puertorriqueño optó por no hacer ninguna referencia directa a Trump o los escuadrones de ICE, combatiendo el odio y la ignorancia con unidad y exposición. Por eso, la actuación se sintió tan grandiosa como importante.

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Ahí está el comienzo del show con los campos de cañas de azúcar, los trabajadores con la pava (el sombrero de palma puertorriqueña), el puesto de piraguas (bebida tradicional de Puerto Rico), el juego de dominó, el salón de manicura… Todos parte del orgullo cultural del país boricua.

Esto, por no hablar de todos los estilos musicales autóctonos, las reivindicaciones de Daddy Yankee y Don Omar, la transformación de ‘Die With A Smile’ en una salsa o la aparición de Toñita, dueña del Caribbean Social Club de Nueva York. Ricky Martin cantando ‘LO QUE LE PASÓ A HAWAII’ es una declaración política en sí misma, y no solo por la temática de la canción, siendo este el primer puertorriqueño en conseguir un éxito masivo en el mercado estadounidense. Sin Ricky Martin no habría Bad Bunny, así de claro.

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Bad Bunny aprovechó muy bien su tiempo, constantemente mandando mensajes de inspiración al público estadounidense antes del gran final. Este tuvo un bonito momento feminista durante ‘Yo Perreo Sola’ en el que que imaginó a «las mujeres en el mundo entero, perreando sin miedo». Animó a todo aquel que estuviese viendo el espectáculo a creer en sí mismo y hasta le prestó un Grammy al niño que está viendo el famoso discurso de «ICE out» junto a su familia. Hay quien dice que puede ser una referencia a Liam Conejo, el niño de cinco años detenido por ICE en Minneapolis y reconvertido en todo un símbolo. Todavía, Trump tiene la poca vergüenza de decir que Bad Bunny es un mal ejemplo.

Sin embargo, el momento más importante de la actuación llega en el tercio final. Mientras suena la instrumental de ‘CAFÉ CON RON’ y la fiesta se apodera del set, Bad Bunny suelta: «God bless America». Una frase que siempre suele usarse para referirse solo a Estados Unidos. Debe haber muchos ciudadanos estadounidenses convencidos de que América es solo un país, y Bad Bunny evidencia esta estupidez enumerando hasta 26 naciones del continente. Es un momento totalmente épico, que incluye tres declaraciones políticas al mismo tiempo.

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La primera es una reivindicación puramente visual: las banderas de Estados Unidos y Puerto Rico desfilando una al lado de la otra. No es ninguna casualidad. La segunda está escrita en el balón de fútbol americano que tiene Benito en las manos, que incide una vez más en el mensaje principal: «Juntos, somos América». En las pantallas del estadio, la clave de toda la actuación: «Lo único más poderoso que el odio es el amor».

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