La victoria de Bad Bunny en los Grammys también es política

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La victoria de Bad Bunny en los Grammys también es política

«Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos». Bad Bunny pronunciaba estas palabras al recoger de manos de Karol G y el humorista Marcello Hernández el Grammy a Mejor Disco Latino de Urban por ‘Debí tirar más fotos‘. El público estaba en pie. En ese momento de la noche Benito todavía no sabía si iba a ganar el Grammy más codiciado, el Álbum del Año, y no tenía ni un minuto de prime-time que perder.

Siguió diciendo: «Quiero decirle a la gente que no odie. Que no se contamine. El odio es más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Por favor, tenemos que ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor. Nosotros no les odiamos. Amamos a nuestra gente, amamos a nuestras familias, y ese es el modo de hacerlo». En primera fila aplaudiendo, J Balvin y Gloria Estefan.

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La de Bad Bunny no fue la única protesta de la noche. Billie Eilish, que se hacía con el premio a Mejor Canción, declaró que “nadie es ilegal en tierra robada” e instó a los artistas a protestar: «Por muy agradecida que me sienta, sinceramente creo que no tengo nada más que decir, salvo que nadie es ilegal en tierras robadas. Sí, es muy difícil saber qué decir y qué hacer en este momento, pero me siento muy esperanzada en esta sala, y creo que solo tenemos que seguir luchando, alzando la voz y protestando».

Olivia Dean recordó ser «nieta de migrantes», Shaboozey y Kehlani también dieron discursos reivindicativos. Bon Iver recordó en la alfombra roja que «la verdadera labor está ahora mismo en las calles de Minneapolis”. Carole King, Justin Bieber y Jack Antonoff portaron una chapa contra el ICE. Si Lady Gaga aplaudió a rabiar a Benito cuando este ganó Álbum del Año, estando nominada, quizá es más porque también se ha pronunciado contra el ICE que porque sea cercana a la música de Puerto Rico.

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La victoria de Bad Bunny en los Grammy con un disco enteramente grabado en español es una victoria para el pueblo latino y la población migrante. Así lo está declarando el propio Benito cuando dedica sus galardones «a todas las personas que han tenido que dejar su país» y «a todas las personas que han perdido un ser querido y han tenido que seguir adelante». Porque además el próximo domingo tendremos más de esto mismo cuando Benito protagonice el intermedio de la Super Bowl. Este se presume un show apolítico, familiar y blanco, pero si sigue la línea de Shakira y Jennifer Lopez primero, y Kendrick Lamar después, podría haber varios guiños sutiles y no tan sutiles a lo social.

La sola elección de Bad Bunny para la Super Bowl ha sido una extraña declaración de intenciones por parte de la liga nacional de fútbol, convirtiéndose rápidamente en un desafío a Trump. El presidente de Estados Unidos ha asegurado primero no saber quién es Bad Bunny, que no asistirá al partido y finalmente, «que es una pésima elección» porque «todo lo que hace es sembrar odio». «Soy anti ellos», ha declarado metiendo también en el saco a Green Day.

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Hay que recordar que Bad Bunny no va a llevar su gira a Estados Unidos para evitar que se produzcan detenciones del ICE en las inmediaciones de sus conciertos. Corey Lewandowski, asesor del Departamento de Seguridad Nacional, ha declarado que “no hay ningún lugar en este país que proporcione un refugio seguro a las personas que se encuentran en Estados Unidos ilegalmente. Ni en la Super Bowl ni en ningún otro lugar (…) Los encontraremos. Los detendremos. Los mandaremos a un centro de detención y los deportaremos. Así que tengan en cuenta que esa es la situación real bajo esta Administración”.

Tras la muerte de dos personas en Minneapolis a manos del ICE, lo que ha lanzado a miles de personas a las calles, incluido Bruce Springsteen, los ánimos no pueden estar más caldeados. Los medios hablan del peor momento de popularidad de Trump y se espera una victoria demócrata en las elecciones de medio mandato que habrá este año.

Pero la victoria de Bad Bunny en los Grammy no es solo política, sino también cultural y estrictamente musical. Benito animó el mes de enero del año pasado -no hay más que ver qué aburrido ha sido el de este 2026- con un álbum sorpresa, que se posicionó enseguida como el mejor de 2025. No tuvo competencia, como mínimo, hasta la llegada de ‘LUX’.

Eran 17 canciones, muchas cartas de amor a Puerto Rico, celebrando géneros como la plena o la música jíbara, con la misma atemporalidad con que Juan Luis Guerra celebraba la bachata en los años 90. ‘Baile inolvidable’ era una fiesta de salsa, mientras ‘Café con Ron’ y DtMF’ se nutrían del talento de jóvenes músicos de escuelas locales. Cantos contra la gentrificación como ‘Lo que le pasó a Hawaii’ y celebraciones de la migración como ‘NuevaYoL’ conformaban un disco sólido, sin relleno, en el que hasta los featurings y el desamor estaban al servicio del mensaje del disco. En España van 6 discos de platino cuando faltan meses para que llegue el tour. Ha sido, de largo, el disco del año para el público de nuestro país.

Bad Bunny tuvo unas palabras también anoche para «todos los latinos que merecieron estar en esta tarima, recogiendo este premio». Alguien muy rápido en la realización decidió enfocar a Gloria Estefan en ese momento. Con 57 millones de hispanohablantes, es decir, más que España, Estados Unidos no volverá a ser el mismo país, le duela lo que le duela a Donald Trump.

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