Sumando 70.000 personas entre sus tres jornadas, el Mallorca Live ha clausurado su novena edición con la closing party de David Guetta. Ha sido una edición inusual del festival, diferente, con Aitana como gran reclamo mediático. En los comentarios de JENESAISPOP ya auguran que se está convirtiendo en una “gigante” del pop. Ella, por su parte, también tuvo palabras para el resto de artistas del cartel a los que “admira”, especialmente para rusowsky, cuyo concierto se perdió mientras la maquillaban. Es un cliché a estas alturas pedir colaboraciones entre artistas, pero la de rusowsky y Aitana la pide el público. Podría ser algo muy grande.
El concierto de ‘DAISY‘ sigue siendo apabullante por su potencia sónica y su amalgama de estilos; incluso para quien lo haya visto en repetidas ocasiones, las canciones resultan tan estimulantes que es difícil aburrirse. El inicio con ‘Johnny Glamour’, sampleando a Las Ketchup sigue siendo un delirio; las percusiones de ‘PINK + PINK’ retumban en el recinto del Mallorca Live como mil pájaros carpinteros picando en la cabeza; el rage trap de ‘KINKI FÍGARO’ y las distintas referencias al R&B, el house, la samba o el trap construyen un set que funciona con una lógica propia basada en el eclecticismo.

Si acaso, se podría criticar que el tramo inicial del concierto depende en exceso de baladas como ‘SOPHIA’, la hipnótica ‘ALTAGAMA’ o ‘BBY ROMEO’, lo que da lugar a un show de ritmo algo desigual, que gana músculo cuando entra ‘KINKI FÍGARO’ tras el interludio visual “chronically online” de los gorilas coquetos, el macarrísimo “Papi Chulo” de La Zowi o, por supuesto, esa ‘malibu’ convertida en un éxito veraniego mainstream, prueba de que no todo en el mundo va mal.
rusowsky sigue jugando al misterio, manteniendo el escenario medio a oscuras, por lo que es prácticamente imposible verle a él y a su peluca durante gran parte del show. Como hype man, el concepto de pedir al público que deje de dormir la siesta durante todo el set se vuelve algo repetitivo tras tantos conciertos. Por otro lado, sigue siendo un plus que toque con banda, incluyendo un clarinete interpretado en directo, y es evidente que su propuesta musical está dejando de ser alternativa, lo cual supone un gran éxito.
Muchas de las críticas en redes dirigidas al concierto de Aitana en Mallorca Live provienen de fans de Cypress Hill que lamentan que la pista del escenario de Estrella Damm estuviera desde primera hora de la tarde plagada de padres y niños ocupando las primeras filas, mientras los fans del grupo no podían acceder y tenían que verlo desde más atrás. La propia Aitana señaló que nunca había tocado “tan tarde”, y seguramente los fans de Cypress Hill habrían agradecido que la banda actuara en su horario y no antes.
El concierto de Cypress Hill fue, en realidad, un tardeo que se convirtió en noche, construido en torno a un set de hip hop clásico. La formación en directo se basa en los MCs B-Real y Sen Dog, que se encargan de las voces, acompañados por el DJ y productor DJ Muggs, responsable de los beats y la dirección sonora del show. En ocasiones, también incorporan banda o apoyo instrumental según la gira, pero el núcleo del directo es ese trío artístico entre raperos y DJ.
Sus himnos del West Coast rap más reconocibles, como el psicodélico ‘Insane in the Brain’, se sucedieron con guiños metaleros y eslóganes populistas contra los “políticos mentirosos” que nos gobiernan. Trump acaba de cumplir 80 años, by the way.
El set de hora y media solapó los últimos 15 minutos con rusowsky, por lo que me ausenté unos pocos minutos de Cypress Hill para ver el inicio del show de ‘DAISY’. Al volver, el escenario estaba aún más lleno y la energía sonaba totalmente engrasada, mientras se sucedían los cánticos “Pick it up, pick it up” de ‘Hits from the Bong’ o la delicia West Coast de ‘When the Shit Goes Down’. Un gran acierto del Mallorca Live reivindicar a estos gigantes del early hip hop, cuyo show a la vieja escuela sigue levantando pasiones porque son auténticos maestros en lo suyo.

El complejo montaje de Aitana obliga al equipo de Kaiser Chiefs a retrasar su concierto media hora. Para que se entienda el nivel de escenografía de Aitana, 45 minutos de margen entre conciertos no son suficientes para desmontar su “casa” y montar la escenografía de Kaiser Chiefs, a pesar de ser mucho más sencilla.
De todos modos, quizá supeditados al límite de tiempo del festival, Kaiser Chiefs van por faena y se fulminan varios de sus mayores hits antes de lo esperado, haciendo saltar como locos a todo el público, incluyendo ‘Every Day I Love You Less and Less’, ‘Never Miss a Beat’ y, sobre todo, la eufórica ‘Ruby’, que suena sorprendentemente temprano, dando al concierto un aire de grandes éxitos. La verdad es que, si tantos grupos asociados a la palabra “indie” han sido capaces de firmar un único hit tan reconocible, es de mérito que Kaiser Chiefs tengan tantos.
Combinando himnos como ‘I Predict a Riot’ con otros menos conocidos pero igual de enérgicos como ‘Good Days Bad Days’ o ‘Hole in My Head’, Kaiser Chiefs ofrece un show rítmico, colorido y muy divertido, sostenido sobre el carisma sumamente británico de su vocalista Ricky Wilson, que acaba el concierto, en su estilo, trepando la estructura del escenario.
Como dato curioso de la vida del periodista musical, acabo compartiendo el transfer del hotel al aeropuerto con Wilson, que iba al aeropuerto sin sus compañeros de banda. Le comenté que le vi trepando y contestó: “Oh yeah?”. Y eso es todo.
