Se van antiguos diseñadores (léase, Valentino) y nacen otros nuevos… Ya una ni se sorprende cuando la famosa de turno se pone a diseñar unas colecciones para unas firmas. Algunas son verdaderos aciertos como la famosa colaboración de Kate Moss para Top Shop, Lily Allen para New Look, alguna madonnada que otra, etcétera. La última incorporada al mundo de las diseñadoras accidentales es de lo más sorprendente, ya que es una de las celebrities con peor gusto estético. Sí, es La Cerdita Fergie, la misma que viste y calza. Pero ¡terrrror! ahora una marca de equipajes (la belga Kipling, de cuyos productos lo más bonito y útil es el mono-llavero identificativo que le cuelga del asa) ha contratado a la cantante para que les diseñe una línea de bolsos que han llamado ‘Cerdita Fergie Kipling Bag’ en un gran alarde de imaginación.
¿Qué nos podemos esperar de una persona que habitualmente lleva cosas como éstas? También es la misma persona que tiene esta elegancia de vídeo donde expone toda su filosofía de vida que se reduce a: chaneles con bambas, chándal con Louboutin, menea ese culo y sé una chica fácil. Sinceramente, me parece un error terrible encargarle a esta hortera sin salvación que diseñe nada para que se ponga nadie; sólo hay que ver lo fina que se maquilla y la poca carne que deja a la luz a través de su look de quinceañera rapera -cuando ya ha pasado de los treinta- para saber que su estilo debería morir con ella.
La imagen que acompaña este post es de la campaña promocional de sus Cerdita Fergie Kipling Bags y parece que la haya fotografiado y arreglado el peor enemigo de la «diseñadora», porque hacía tiempo que no la encontraba tan desfavorecida. Las cirugías sin ton ni son han deformado el rostro de La Cerdita Fergie de tal manera que no hay Photoshop que lo arregle, así que la criatura parece un sapo de lo hinchada y re-posada que está. El pelo… no tiene remedio. ¿Sufrirá alopecia? ¿No le podían haber hecho un recogido algo más elaborado y que no dé la impresión de que no se ha lavado la cabeza en quince días? Será para que prestemos más atención al bolsito de marras que, al contrario que la diva, apenas destaca en la imagen. Sí, es que los «diseños» de la Ferguson son bastante sosainas comparados con su estilo habitual, no son ni feos ni bonitos, parecen bolsos para ir al gimnasio y son las típicas piezas de las que pasas de largo en El Corte Inglés porque ni te fijas. Casi hubiera preferido que les pusiera bien de barroquismo deportivo, como es costumbre en ella, porque hubiera parecido más obra suya que la del pobre becario que no va a firmar ni las asas. De cualquier forma, me quedo con su trabajo como actriz ya que las palabras «Cerdita Fergie» y «moda» deberían estar siempre a años luz de distancia.






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