¿Qué sucedería si metieses a U2 y a Coldplay en una batidora y luego vertieses su contenido sobre el NME? Pues lo más probable es que, al evaporarse la sangre, apareciera un disco de los Editors, que por mucho que algunos intenten buscar referencias escondidas en Joy Division, no las tienen en absoluto. Lo mismo sí (un poco) en el tono de voz de su líder, Tom Smith, en algunas de las composiciones; pero desde luego no en la calidad de las letras. Que algunos críticos parece que ya se han olvidado de temas tan grandiosos como el ‘Love will tear us apart’ o ‘She’s lost control’.
Y lo cierto es que Editors recuerdan, sobre todo, a lo peores Coldplay. ¿O es que a nadie le suena el estribillo de ‘Spiders’ un poco a ‘Speed of sound’? ¿A nadie le recuerda poderosamente ‘When anger shows’ a la banda de Chris Martin? Sin embargo, resulta que su disco y sus temas se pegan, y en cualquier momento te puedes sorprender a ti mismo tarareando cualquier canción de estos nuevos niños mimados del pop-rock independiente británico. ‘An end has a start’, el que es su segundo disco, no es precisamente malo pero tampoco destaca por su originalidad en casi ninguno de sus temas, por lo que no merece ese puesto en el que muchos pretenden encumbrar a la banda. En su sonido, poca innovación y mucho guitarreo con batería, algo que, para mi gusto, sigue oliendo a podrido en el panorama indie internacional. De todos modos, algo se salva. Y es que es, precisamente, ese solo al piano de su líder que cierra el disco, ‘Well worn hand’, la que me parece la mejor de todas.
Calificación: 4/10
Temas destacados: ‘Well worn hand’, ‘Bones’
Te gustará si te gusta: Coldplay, U2, Interpol.
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Si hago un listado de lo que me gusta y lo que no de Justice y su disco ‘†’ la cosa quedaría así:







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Después de un divertido ensayo sobre la cocina moderna y los modernos cocinillas, 
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‘The long term physical effects are not yet known’ (2007): Tan pendientes estamos de la novedad sueca que no nos hemos enterado, o nos hemos olvidado de que Jay-Jay Johanson ha publicado disco este año. ‘The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known’ ha llegado mal y con retraso (tendría que haber salido a la venta a finales de 2006 y se publicó en realidad a principios de 2007), pero sigue con éxito el sonido de sus primeros discos, dejando atrás ese lado petardo que, en contra de lo merecido, no terminó de lanzarle a la fama ni con el tímido apoyo de Virgin.
No quisimos acertar cuando dijimos hace algún tiempo que