Sufjan Stevens / The Greatest Gift

Por | 01 Dic 17, 14:18

Los célebres discos de villancicos de Sufjan Stevens son una delicia desde el punto de vista de fan, con sus cuidadas ediciones, sus curiosidades y sus buenos puñados de bonitas canciones. Pero, la verdad, esta ¿mixtape? (esa etiqueta que sirve para todo) ‘The Greatest Gift’ sí que es un auténtico regalazo desde el punto de vista artístico. Para empezar nos presenta cuatro bonitos inéditos recuperados de las sesiones del sobresaliente ‘Carrie & Lowell’: ‘Wallowa Lake Monster’, en la que vuelve a tocar emotivamente el abandono por parte de su madre; ‘The Greatest Gift’, cuyo mensaje de amor fraternal encaja perfectamente en su concepto de canción navideña; y ’The Hidden River of My Life’ y ‘City of Roses’, en las que también rememora recuerdos felices de los veranos con su madre en Oregón –casi parece que en algún momento se ha llegado a plantear continuar con aquel fantasioso proyecto de dedicar un disco a cada estado de su país–.

A excepción de la primera, una auténtica maravilla que propulsa el universo acústico de su último disco solo al espacio exterior que mostró en el reciente ‘Planetarium’, ninguna de estas canciones se antoja imprescindible, aunque son preciosas, sin duda. Pero puestas al lado de las sobrecogedoras e imperfectas versiones domésticas –grabadas con un smartphone– de ‘John My Beloved’ y ‘Carrie & Lowell’, queda claro que rehusó a ser completista para entregar lo mejor. En cuanto a los numerosos remixes que completan esta obra, los resultados son más interesantes que sorprendentes. Destacan sobre todo el que el propio Sufjan hace de ‘Drawn to the Blood’, que ofrece una dimensión sideral que enlaza con la citada ‘Wallowa Lake Monster’, la estupenda progresión indietrónica con la que 900X recrea ‘4th of July’ y los de Helado Negro para ‘Death with Dignity’ y ‘All of Me Wants All of You’: Roberto Lange parece comprender a la perfección la idiosincrasia del mundo creativo de Stevens y traslada ambos cortes al lenguaje de ‘The Age of Adz’. También es de agradecer que recupere la rareza ‘Exploding Whale’ –single igualmente concebido en esta era que solo se editó en 7”– en la versión de Doveman –Thomas Bartlett ya produjo parte de ‘Carrie & Lowell’–.

‘The Greatest Gift’ es por tanto un complemento perfecto a ‘Carrie & Lowell’, completando el cancionero de la época y trasladando la emotividad confesional de su perfil acústico a otras dimensiones más expansivas e iconoclastas. Gracias por demostrar que los discos navideños pueden tener sustancia y sentido, Sufjan. Ahora, a por más nueva música, por favor.

Calificación: 7,3/10
Lo mejor: ‘Wallowa Lake Monster’, ‘The Greatest Gift’, ‘Drawn To The Blood – Sufjan Stevens Remix’, ‘John My Beloved – iPhone Demo’
Te gustará si: no te conformas con el perfil acústico de Sufjan y te interesa su faceta electrónica.
Escúchalo: Spotify

  • mardebering

    en otro nivel, Sufjan es lo más, el chico de las alas lo ha vuelto hacer, incluso en descartes de descartes de descartes o grabados con un teléfono dentro de un coche, preciosas las de los Helados negros. https://uploads.disquscdn.com/images/5c38aba4d4a54686af0ddcc97af554ac78987da555a291423888ccd3c7ca2575.gif

  • DavidB

    Sufjan tiene tanto talento que con un disco de descartes hace otro de los discos del año. Walowa Lake Monster es preciosísima. Y que pena que no haya incluido las joyas de la BSO de Call my by your name

  • Gabriel

    Pero que gatita más adorable <3

  • Keroppi

    Me mojo todo con Sufjan. Ojalá existieran más humanos como él 😍😍😍

  • mardebering

    joder que comentario más “rancho”, me pone nerviosa, si te mojas mejor sécate.

    https://uploads.disquscdn.com/images/06de0a72868f221917b021ea3a65c93ec25215c0a8519a5ad837d1f9ca6eb418.gif

  • Keroppi

    Uy lo que me ha dicho. Es tan hiriente que ni se lo q significa. Pa mi rancho es donde viven los de pasion de gavilanes 😆😆

  • mardebering

    cochino o cochina

  • Como ya habéis comentado, esto -que es una colección de descartes y demos, ni más ni menos- tiene mucho más nivel que multitud de discos elaboradísimos de otras bandas. Y posiblemente esa sea la marca más clara que separa a los simples mortales en la música, de los tocados por la mano de dios. Sufjan -es obvio- pertenece a los últimos, y muchas veces, escuchando su música, me asombro de cómo sigue siendo capaz de hacer belleza pura a partir de elementos tan simples, y tan manidos, como una voz (que ni siquiera es técnicamente superlativa, como lo es la de Antony) y una guitarra (en la que tampoco es un virtuoso). Pero, ay, están las ideas, las ideas, las ideas. Lo que le sobra a raudales a Sufjan, y les falta a Bono y The Edge (y menciono a estos porque acabo de leer la crítica de Sebas a su último disco hace nos minutos). Las canciones son tan, tan buenas que uno tiene que perdonarle hasta el tonillo monacal de cosas como “The greatest gift”

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