‘Do It, Try It’: el agradecido suicidio comercial de M83

Por | 07 Abr 16, 20:46

m83_doit_tryitEste viernes 8 de abril sale a la venta el nuevo disco de M83, que Anthony Gonzalez presentará en el Bilbao BBK Live y también en Madrid. ‘Junk’ viene introducido por un single complicado llamado ‘Do It, Try It’ que suponía una especie de suicidio comercial y aun así era seleccionado como top 1 semanal por nuestros lectores, por lo que le debíamos una aparición en nuestra sección «El Hit».

¿Por qué un suicidio comercial? No hay más que echar un vistazo a las escuchas que tiene ‘Midnight City’, el primer single de su anterior álbum, ‘Hurry Up, We’re Dreaming‘, en Spotify. Con 173 millones de reproducciones y teniendo en cuenta que salió antes de que la red de streaming se consolidara en Estados Unidos, bien podría decirse que está compitiendo en alcance con singles de Calvin Harris y Avicii. Esa es la liga que ha alcanzado esta canción que se convirtió muy poco a poco en un gigantesco «sleeper» al alcance de muy pocos artistas.

Por el contrario, ‘Do It, Try It’, aún con menos de 3 millones de escuchas, a duras penas aspira a conseguir 10 veces menos. Es una canción extrañísima en estructura, con muy poco que ver en sonoridad con ‘Midnight City’, que podríamos vincular con el “French Touch” de Daft Punk, pero que a quien más recuerda es a Abba. No a los de Eurovisión pero sí a los más oscurillos (‘The Visitors’). Es una pena que aún no haya más vídeo para el tema que este viaje por el espacio, aunque siempre podremos darle al «play» y poner sin audio cualquier vídeo de Music Go Music.

La canción crece con las escuchas, pero no es desde luego lo que esperaban sus seguidores. El nombre del álbum, de hecho, ‘Junk’, «basura», hace referencia a los «momentos fascinantes y aterradores» que vivimos en que «todo lo que creamos hoy en día terminará siendo basura». Gonzalez cree -según la nota de prensa recogida por Stereogum– que esto puede ser algo «hermoso» y no se quita de la cabeza la imagen de esos «trozos de humanidad flotando en el espacio, perdidos para siempre». ¿Intuye que esto terminará así más pronto que tarde, siendo basura olvidada en la nube?».

Muy interesantes son también las declaraciones que da Anthony Gonzalez en su entrevista para MondoSonoro. Se muestra preparado para la «división de opiniones» y habla abiertamente de las ganas que tenía de «liberar[s]e del peso y el éxito del disco anterior y de su sonido grandilocuente». Además, se muestra crítico con los sonidos de R&B actuales. Ya sabéis que la radiofórmula ahora mismo le da «ganas de potar«. «No me reconozco en la música actual. Ese sonido moderno tipo R&B no tiene nada que ver conmigo. El sonido del futuro me aterra. Prefiero hablar del pasado y mirar más hacia detrás que hacia delante».

No lo puede decir más claro: M83 huye del pasado, del éxito y de la actualidad. Esto sí ha sido un suicidio comercial. Insiste abiertamente en DIYMag: «(Después del éxito del anterior álbum) me he sentido liberado. Pensé: «no tengo nada que perder, he tenido éxito masivo, hice una banda sonora para Hollywood y ahora puedo hacer lo que me dé la gana»». Dicho y hecho. Lejanísima ha quedado la entrada al mismísimo Billboard Hot 100 o el top 40 británico de ‘Midnight City’ (fue un enorme «sleeper», insisto, recordemos que es francés y que en ella no cantaba Pharrell): el único país en que ‘Do It, Try It’ ha entrado en listas es Francia, al puesto 87.

¿Le importará? Parece que no, pues en la misma entrevista se ha mostrado preparado: «Por supuesto me preocupan la crítica, la prensa, los fans, pero no puedo dejar que eso influya en el proceso creativo. Sería como entregar a tu hijo».

La metáfora familiar no es casualidad. El álbum es un regreso a Francia, pues al vivir en Estados Unidos, ha echado de menos su país, su casa y se ha reencontrado con la música que escuchaba de niño. Dice en DIY: «he echado un montón de menos mi casa durante el último año, sobre todo en torno a los ataques de París. Me veía tan lejos de mi familia y mis amigos que me sentía inútil. Tenía un sentimiento extraño, de mucha tristeza, y eso se nota en el disco, y como resultado canté en francés en un par de temas. Echaba tanto de menos mi casa que necesitaba volver a mis raíces».

El regreso a Francia y a las raíces es glorioso. ‘Junk’ -no tan suicidio comercial después de todo, hay pistas con su potencial como ‘Go’- contiene joyas imperdibles e inesperadas bastante alejadas de su repertorio, como la sensual ‘Bibi, The Dog’, de voces apitufadas; ‘Sunday Night 1987’ aunando a Burt Bacharach con Stevie Wonder; ‘Atlantique Sud’, con una gran influencia de los duetos «chico-chica» de Gainsbourg pero también la comercialidad de los 70 de Carole King o The Carpenters, esos que copian Tobias Jesso Jr y Adele; la maravillosa ‘Moon Crystal’, una preciosa sintonía que ni ‘Vacaciones en el mar’; o esa ‘For the Kids’ que corta la respiración como la mejor canción de Carly Simon. Un álbum sorprendente y muy diferente al anterior, por el que hay que agradecer con doble motivo a M83. ¿Ha desperdiciado la oportunidad de mejorar el mainstream? Puede, pero anda que no ha abierto otros caminos…

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