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‘Born To Die’ de Lana del Rey cumple 300 semanas en Billboard 200: sus ventas e influencia desdicen a la crítica

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‘Born To Die’ de Lana del Rey cumple 300 semanas en Billboard 200: sus ventas e influencia desdicen a la crítica

‘Born to Die’, el debut oficioso de Lana del Rey –en 2010 lanzó ‘Lana del Ray’, disco que ella misma retiró del mercado y que hoy no se puede conseguir por vías legales–, cumple ahora 300 semanas en Billboard 200 –siendo su cima el top 2–, una de las referencias más habituales para calibrar el éxito de un disco. Sólo dos álbumes de otras dos mujeres, ’21’ de Adele y ‘Tapestry’ de Carole King, lo habían logrado hasta la fecha. Aunque no hay datos oficiales de cuántas copias de este álbum se habrán vendido a día de hoy, en 2014 se estimaban ya en 7 millones –seguramente incluyendo su imperdible reedición posterior–. Pero es que, además de su éxito comercial, ‘Born to Die’ no solo fue el comienzo de uno de los mitos del pop de nuestros días, logrando una fiel base de fans en parte mantenida hasta la reciente edición de ‘Lust for Life’, su cuarto/quinto disco de estudio, arrastrando en este tiempo tanto a seguidores del pop comercial como a consumidores de música más sesuda y respetada por la crítica, gracias a discos más sombríos como ‘Ultraviolence’. ¿Quién lo hubiera dicho en 2012? Pocos, muy pocos.

Porque, si atendemos a la calificación del disco en Metacritic, rememoramos que fue muy mal tratado por la crítica especializada -sobre todo la norteamericana, con alguna salvedad como la web Slant Magazine-. Estas son algunas de las perlas que podemos recopilar, simplemente tomando las frases destacadas de cada medio en el citado portal de críticas:

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“Me he esforzado al máximo para clasificar el álbum, [y no es más que] una serie de articulaciones, llenas de agonía y vacuidad”. [Tiny Mix Tapes; Nota: 0/10];

“Superficial y sobreexcitado, con periódicos ecos de la misantropía de ‘Valley Girl’ de Ke$ha, el álbum se instala en las más crueles preconcepciones contra la música pop”. [The AV Club]; Nota: 25/100]

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“Considerando su imagen chic, es sorprendente lo gris, monótono y carente de pop que es ‘Born To Die’”. [Rolling Stone; Nota: 2/5]

“Una profundamente fallida reflexión sobre el amor, la imagen y la fama en el siglo XXI, y una colección de ideas lanzadas contra la pared para ver cuál se sostiene”. [Pop Matters; Nota: 4/10]

“Su álbum es mediocre en sus mejores partes. En las peores, es falto de inspiración y repetitivo como sus seguidores en Internet ”. [Consequence of Sound; Nota: D –esta publicación sigue el baremo de calificaciones escolares en EEUU; una “D” es un “insuficiente”]

“Por todos sus ronroneos sobre amor y lealtad, el álbum es el equivalente musical a un orgasmo fingido, repleto de torch songs sin fuego”. [Pitchfork; Nota: 5,5/10]

Curiosamente en Europa, especialmente en Reino Unido, fue mucho mejor recibido, con calificaciones notables o sobresalientes de Fact Magazine, Q, Mojo, DIY y NME, además de medios generalistas tan prestigiosos como BBC, The Guardian o The Independent. En nuestro país, las reacciones de los compañeros de Hipersónica y Muzikalia fueron levemente favorables aunque-con-peros, mientras que Mondosonoro (Xavi Sánchez Pons; Nota: 5/10) lo calificaba como “un monstruo de Frankenstein bastante descafeinado más cerca de Vaya con Dios, Smoke City o Hooverphonic, que de los primeros Portishead” y Rockdelux, que no puntúa sus críticas, dejaba el texto en manos de David Saavedra –muy admirado y respetado por el que esto escribe, todo sea dicho–, que decía “lo que ella intenta mostrar como erotismo light con cierto tono decadentista no es más que una chorrada preadolescente absolutamente pueril. Mucha Lana Del Rey, mucha parafernalia, pero no le llega ni a la suela de las plataformas a cualquier choni de barrio de 13 años”.

En este sentido, aunque nosotros mismos erramos como el que más y rectificamos las veces que sean necesarias, podemos presumir de que en este caso no nos equivocamos: “‘Born To Die’ es un disco imperfecto, como también lo eran (lo son) ‘True Blue’, ‘Faith’, ‘Appetite For Destruction’, ‘Slippery When Wet’, ‘Loud‘ o ‘Born In The USA’. Es música pop de calidad y con un potencial comercial extraordinario, con esa capacidad para el disfrute inmediato tan difícil de explicar. Como aquellos, es un disco que cuando acabe el año muchos de nosotros habremos escuchado cientos de veces más que el 90% de BNMs de Pitchfork. Y que dentro de unos años todavía escucharemos con un recuerdo emocionado de estos días”, concluía el texto que yo mismo escribí entonces y del que, a qué negarlo, aún me siento muy orgulloso.

Pero más importante que todo esto es la enorme influencia que su sonido y estética, esa suerte de trip-pop que bebe tanto del rap contemporáneo como del reprobable rol de mujer fatal tan frecuente en el Hollywood dorado, ha tenido en numerosos artistas coetáneos e incluso precedentes. Además de singles como ‘Take Me To Church’ de Hozier, ‘Paradise’ de Coldplay, ‘Love Me Like You Do’ de Ellie Goulding o ‘Wildest Dreams’ de Taylor Swift, nombres como Halsey, Melanie Martinez, Josef Salvat, Banks o The Neighbourhood difícilmente serían lo que son –aunque solo sea por la puerta que abrió ‘Born to Die’–. En el panorama nacional, su influencia se ha percibido más en el entorno independiente, con mujeres como Mow o propuestas como Ganges. De hecho, si hay algo que une a personajes tan aparentemente antagónicos como La Bien Querida y Yung Beef, no es sino su admiración por Lana del Rey: la primera no oculta que ‘Dinamita’ –de su último disco, ‘Fuego’– es una producción “en plan Lana”, mientras que el segundo debe su alias a su canción para la película ‘El Gran Gastby’, ‘Young & Beautiful’. Sí, sí, como lo leéis.

‘Born to Die’ es un monstruo, y ha marcado a público, artistas ajenos… y también a la propia Lana. Ninguno de sus álbumes posteriores ha logrado tal repercusión, y todos sus singles posteriores, desde ‘West Coast’ y ‘Ultraviolence’ a ‘Love’ y ‘Lust for Life’ pasando por ‘High on the Beach’ o ‘Music to Watch Boys to’ quedan muy muy lejos de las cifras de streaming de ‘Video Games’, ‘Born To Die’, ‘Blue Jeans’ o ‘Summertime Sadness’ –y no, no solo del afamado remix de Cedric Gervais–. Es un icono, un hito del pop de esta década como, presumiblemente, se demostrará cuando la prensa emprenda la tarea de resumir los 10s –lo cual ya está a la vuelta de la esquina, por otra parte–.

Lana del Rey actúa el 19 de abril en Barcelona, y en Madrid el día 20. Entradas aquí.

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