El regreso de ABBA trasciende la calidad de ‘Voyage’

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El regreso de ABBA trasciende la calidad de ‘Voyage’

Una semana después del regreso de ABBA, todavía no sé si hemos asumido lo que representa. Los rumores apuntaban a una gira de hologramas, a algún tema suelto que seguramente sería un descarte de tiempos pasados, quizá a algún nuevo recopilatorio, rara vez a un álbum al completo, que es lo que nos encontraremos el próximo 5 de noviembre, respondiendo al suculento nombre de ‘Voyage’.

Las dos canciones de adelanto han sido recibidas con ilusión por cientos de miles de fans. Exactamente 230.000 personas se conectaron en directo a Youtube un jueves a media tarde solamente para comprobar qué diablos iban a comunicar. El vídeo de presentación abría las puertas de la esperanza y todo su contrario, en sintonía con la banda que nos dejaba algunas de las melodías más memorables de la historia del pop, y también algunos de los momentos más kitsch. Por un lado, aparecía una gente random bebiendo champagne dentro de una piscina; por otro, gente llorando por todas las esquinas grabando con sus móviles las imágenes de tan esperado regreso, mientras otras cámaras les grababan a ellos a su vez. En los rótulos, alguien había decidido que el país Iceland se llamaba directamente Island (casi como en islandés). En esa conexión con varios países para demostrar la universalidad y la trascendencia de ABBA, alguien parecía haber determinado que Islandia es La Isla, como ABBA es El POP. Ambos palíndromos, no por casualidad.

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No siempre ABBA fueron un grupo tan gigante. Por supuesto, siempre tuvieron éxito, al menos desde que ganaron el Festival de Eurovisión en 1974. En Reino Unido, todos sus álbumes desde ‘Arrival’ (1976) hasta el último hasta ahora, ‘The Visitors’ (1981), fueron número 1; consiguieron varios top 20 en Estados Unidos; hicieron de ‘Dancing Queen’ un top 1 global, incluido Estados Unidos (en España quedó en el top 12); y en resumen vendieron millones de copias. Unos 150 millones de discos, se estiman.

Pero no fue hasta que pasó el tiempo cuando el público pareció darse cuenta de la magnitud de su legado. El recopilatorio que todo el mundo de cierta generación tuvo por casa en cualquier tipo de formato, el llamado ‘Gold’, data en verdad de 1992, cuando ya era evidente que el grupo se había separado aunque tal cosa jamás se había anunciado de manera oficial. De hecho, ABBA llegaron a hacer una pequeña actuación acústica en 1986, luego coincidieron en el 50º cumpleaños de Görel Hanser (de su sello en Suecia) en 1999, acudieron al estreno de ‘Mamma Mia’ en 2008 e inauguraron un restaurante en 2016. Pero aunque ellos pasaran años y años sin verse, sus canciones seguían sonando a través de películas como ‘Priscilla: Reina del Desierto’ o ‘La boda de Muriel’, siendo versionadas y adaptadas por gente tan dispar como Sinéad O’Connor, Madonna y la Comisión Europea. Se han vendido 30 millones de copias de tal «greatest hits», aunque antes y después han editado muchos otros; ‘Gold’ ha sido siempre un fijo de las listas anglosajonas, y exactamente lleva ahora mismo 1.009 semanas en el top 100 británico y 185 semanas en el Billboard 200, siempre más complicado para un grupo sueco.

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Así, los dos temas nuevos han sido devorados por el paciente público, alcanzando el top 50 del Global de Spotify. Para venir de Björn Ulvaeus y Benny Andersson, dos autores que componían con la máxima de grabar solo lo que podían tararear y memorizar sin escribirlo, para asegurar que la música fuera buena y perdurara en el tiempo, los dos nuevos temas no están a la altura. Ni ‘I Still Have Faith in You’ ni ‘Don’t Shut Me Down’ estarán entre sus 20 mejores canciones, si bien hay que apuntar que la segunda, sin ser el single principal, está funcionando mejor de manera orgánica; y que ambas cuentan con el encanto de mantener su sonido, las voces de Agnetha Fältskog y Anni-Frid Lyngstad completamente en su sitio, y también esa euforia navideña que tanto les caracterizó.

No es casualidad que ellos, como Enya cuando le toca, vuelvan por Navidad, pues desde 1976 hasta 1981, los 5 discos que sacaron salieron en otoño, con la excepción de ‘Voulez-Vous’. De alguna manera se había intentado que ‘Voulez-vous’ fuera un himno de disco veraniego en julio de 1979, como así se consiguió, si bien en el álbum después había de todo, y lo mismo te aparecía la balada ‘Chiquitita’ que una canción de rock medio electrónica como la electrizante ‘Does Your Mother Know’ o la espiritual ‘I Have a Dream’, que podía haber cantado Nana Mouskouri. Y una curiosidad, por cierto: pese a lo que veis en Spotify, el hitazo ‘Gimme Gimme Gimme (A Man After Midnight)’ en verdad no perteneció a este disco: procedente de otro de sus muchos «greatest hits» como inédito, se añadió a la edición CD de ‘Voulez-vous’ ya en los años 90.

Y es que aunque ABBA siempre hayan sido recordados como «dancing queens» por el enorme impacto de dicho tema contenido en ‘Arrival’ (1976), sus discos eran bastante viajeros y variados. Cada vez más influidos por la deriva del rock de los años 70, como los Fleetwood Mac que tras ‘Rumours’ (1977) no hicieron ‘Rumours 2’ sino ‘Tusk’ (1979), también hicieron cosas diferentes. ‘The Album’ en 1977 fue el disco con el que acompañaron una película musical, dejando números tan teatrales como ‘I’m a Marionette’. Y en 1981, justo después de ‘Super Trouper’, se despidieron con un álbum llamado ‘The Visitors’ en el que merece la pena detenerse, no solo porque fuera el último hasta ahora. El doble matrimonio entre los miembros se había disuelto ya, aun así los chicos hicieron a Agnetha cantar una letra según la cual la equivocada era ella (‘One of Us’), y se entregaron a cierta experimentalidad y psicodelia desde la misma ‘The Visitors’ hasta la madurez y meticulosidad que rezuma la producción electrónica de la final ‘Like an Angel Passing Through My Room’ (de nuevo me refiero al vinilo de la época, no a la reedición CD con bonus).

El legado de ABBA dejaba material suficiente para la revisión más allá de unos cuantos singles de éxito. Y eso incluye el factor kitsch que conllevó el éxito mastodóntico ‘Mamma Mia’ o, de manera más anecdótica, aquel disco en español llamado ‘Gracias por la música’ que se hizo especialmente para Latinoamérica, y porque ‘Chiquitita’ siempre fue el mayor hit de ABBA en España (top 3). Imprescindible ver aquellos vídeos con las chicas cantando en castellano, sin poder apartar la mirada más que unos pocos segundos del teleprompter de la época para leer la letra, sólo Dios sabe transcrita cómo.

Respecto a su atuendo, no hace tanto que aparecieron en los medios diciendo que se disfrazaban «de tarados» con el único propósito de la desgravación fiscal. Que también parece un cometido en 2021 al comprobar de qué guisa han vuelto, con unos trajes prestos para la realidad virtual tipo parchís, de bolas colgantes, sólo que con el color de Björn sin encajar en la partida -su cabeza, tampoco-, pareciendo más su propio avatar que él mismo.

Poco habituales en las listas más elitistas de lo mejor de los 70 y los 80 o del siglo XXI, la imaginería popular fue convirtiendo a ABBA en leyendas año tras año, viendo cómo las canciones habían sobrevivido al mismísimo amor de sus miembros entre sí. Aunque fue Agnetha Fältskog quien en 2013 aseguró que había «que aceptar que ABBA jamás volverían porque somos demasiado viejos y han pasado demasiados años desde que lo dejamos», Anni-Frid siempre pareció la más distante. También había sacado, como Agnetha, sus discos en solitario, sobre todo para el mercado sueco, pero dio en casarse con un conde/príncipe, recibiendo sendos títulos, cogiendo sus cosas y yéndose a vivir a un castillo de Suiza, manteniendo buena relación incluso con la Reina Silvia de Suecia. Por si ABBA ya parecían poco alcanzables de por sí. Tras la muerte de su esposo Prince Ruzzo Reuss en 1999, Anni-Frid continúa viviendo en el mismo país junto a su nueva pareja, y aun así, ella también ha podido grabar sus voces para este ‘Voyage’, aunque lo de subirse a un escenario lo vaya a dejar para los avatars, como sus colegas.

En unos meses sabremos qué lugar ocupa ‘Voyage’ en la discografía de ABBA. Si el espectáculo de los avatars va a ser realmente revolucionario e innovador o una costra como tantas giras de hologramas. Pero ni aunque nos espere un desastre y se asiente aquello de «tenían que haber dejado el mito en paz», podemos dejar de dar las gracias© por un regreso que se ha dilatado 40 años. Que se aparten My Bloody Valentine, Slowdive y hasta Vashti Bunyan: ‘VOYAGE’ va directo al podio de los discos que más tardaron en salir en todos los tiempos. ¿No es maravilloso, simplemente, que los 4 hayan sido capaces de mantenerse vivos?

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