Tengo un pensamiento. Es la frase que dijo Amaia en La Revuelta justo antes de ponerse a cantar, pero también le sirve de resumen a ‘Amaia: Plano secuencia’, el libro de Luis Álvarez Barrero ya a la venta. El libro repasa con una minuciosidad casi obsesiva la vida pública de Amaia Romero hasta llegar a esa actuación, y el hecho de que sea el punto final funciona: casi 300 páginas de entrevistas, declaraciones, críticas, apariciones en televisión, revistas del corazón, redes sociales y vídeos virales que acaban desembocando en uno de sus momentos más recordados.
No es una biografía al uso, y desde luego no una autorizada, aunque el entorno de Amaia es consciente de su existencia y publicación, según El Diario de Navarra. El libro, más bien, es un monográfico, un acopio de material mediático convertido en relato. Álvarez Barrero rastrea casi cualquier huella pública de Amaia que le sirva para reconstruir cómo se fue formando la figura que hoy conocemos. Ahí está OT 2017 y Eurovisión, por supuesto, pero también Rock Camp, Lemon y Tal, sus primeros vídeos, el cortometraje ‘Si puedo estar contigo’, Marisol (a quien llega a conocer) o sus primeras salidas en televisión. Aparecen Mónica Naranjo, Alfred García, La La Love You, La Bien Querida y hasta una figura tan underground como Dianka, con quien escribe ‘Tocotó‘.
Hay detalles por doquier y una extensa documentación. Se cuenta la preocupación de la familia de Amaia cuando entró en OT porque temían que no controlara lo que decía, cuando precisamente esas salidas espontáneas acabarían siendo de lo más celebrado de su paso por el programa. Se recuperan sus primeros conciertos en solitario, la temprana colaboración con La Estrella de David, el proceso con Santiago Motorizado, el intento de Refree de llevarla hacia un sonido a lo Scott Walker, e incluso aquella filtración de un vídeo de estudio en el que se la veía trabajando en música nueva antes de su debut, y que corrieron raudos a borrar.
Están, claro, ‘Pero no pasa nada‘, ‘Cuando no sé quién soy‘ y ‘Si abro los ojos no es real‘, aunque el tercer disco se lleva bastante menos páginas que los otros dos. También la pandemia, los conciertos caseros, sus problemas de salud mental, la exposición pública, la polémica del libro de Albert Pla, ‘La Mesías‘, el anuncio de la DGT y un puñado de episodios que probablemente ya habíamos olvidado. Incluso hay un capítulo entero dedicado a frases ingeniosas suyas que no encajaban en el relato principal.
Todo esto va salpicado de referencias a los Beatles, metidas con bastante gracia, que evitan que el libro se quede en una simple sucesión de declaraciones y fechas. El orden tampoco es del todo cronológico -probablemente a propósito-, aunque a veces da la sensación de que se tarda demasiado en llegar a la creación de los discos y que el debut se lleva un espacio un poco desproporcionado.
El valor del libro está justo en esa acumulación de diferentes historias. No es que descubra una Amaia desconocida, pero sí conserva una cantidad enorme de detalles pequeños que, por separado, parecen anecdóticos y que juntos explican cómo se ha construido su personaje público. Es de esos libros a los que acudiremos en el futuro, cuando Amaia tenga más vida y más discos a sus espaldas y queramos recordar minucias que hoy todavía tenemos relativamente cerca.
Dejar ‘Tengo un pensamiento’ para el final es un buen cierre, quizá el único posible. Después de todo ese recorrido por declaraciones, entrevistas, vídeos e historias grandes y minúsculas, llegar a aquella actuación supone la cumbre lógica del libro. Al fin y al cabo, es también, por ahora, la cumbre de la carrera de la «vecina de Mendillorri».
