¿’Birdman’ Oscar a la mejor película de 2014? Fruto de mi indignación con esta decisión, y con el pedazo de 10 que le plantó mi querido compañero Claudio M. de Prado en su crítica, nace esta airada y rabiosa contracrítica con la que acabo de romper las teclas del teclado.
1. La película está rodada en un solo (falso) plano-secuencia. ¿Y qué? ¿Acaso eso tiene mayor valor dramático que meter sesenta planos por minuto? Lo que resulta increíble es que a estas alturas, después de ‘La soga’, ‘El arca rusa’, el cine de Berlanga, de Bela Tarr o de Johnnie To, por poner ejemplos de lo más dispares, todavía se siga ensalzado una película por un simple tecnicismo. ¿Que cuesta mucho coreografiarlo y fotografiarlo? Sí. También cuesta mucho hacer el acueducto de Segovia con mondadientes y no por eso es más bonito.
2. La metaficción tam-po-co es un valor intrínseco (ni el colmo del ingenio). La relación Birdman-Batman tiene un pase y hasta le concedo cierta gracia y sentido, pero las alusiones a George Clooney, la aparición de Robert Downey Jr. en un telediario como Iron Man o el “chiste” de la infrautilizada Naomi Watts a costa de su papel en ‘Mullholland Drive’ tienen muy, muy poca.
3. La película es más pomposa que su subtítulo, “La inesperada virtud de la ignorancia”. Como ha demostrado a lo largo de su cada vez más irrelevante filmografía, González Iñárritu es lo más parecido a un tertuliano televisivo que hay en el cine actual: grita y hace muchos aspavientos porque cada vez tiene menos cosas interesantes que decir. Su discurso es tan pobre en ideas (un desfile de tópicos y lugares comunes) y está tan inflado que cualquier día de estos le explotará en la cara. Plaff, como en una película de superhéroes.
4. A Dios rogando y con el mazo dando. Refrán viejuno para prácticas rancias. ¿De verdad una película que basa todo su interés en un enorme artificio, en un gigantesco malabarismo, en una monumental mascletá, está criticando la superficialidad y el efectismo del cine de Hollywood?
5. La razón más importante, la definitiva: ‘Birdman’ competía con ‘El gran hotel de Budapest’ y, sobre todo, con ‘Boyhood’. La película de Linklater es todo lo contrario a la de Iñárritu, el mejor ejemplo de cómo la forma –rodar a lo largo de doce años también se prestaba al exhibicionismo- alimenta el fondo y viceversa. En el más modesto plano-contraplano de ‘Boyhood’ hay mayor verdad que en el interminable plano-secuencia de ‘Birdman’. Pero ya sabemos que los Oscar son de los actores y los Globos de Oro no.
Tras el éxito de ‘Oblivion‘, su canción con M83, Susanne Sundfør edita este año su quinto disco, ‘Ten Love Songs’. Sundfør es una estrella en su país de origen, Noruega, donde ha publicado dos álbumes número 1, pero sigue siendo prácticamente una desconocida en el resto del mundo, algo incomprensible dada la calidad de sus canciones y sobre todo dada la incuestionable belleza, rango y expresividad de su voz, todo un regalo para los oídos. ¿Será ‘Ten Love Songs’ el disco que finalmente popularice de verdad a Sundfør?
En ‘Ten Love Songs’, que no es un disco de «diez canciones de amor» en el sentido convencional del concepto, la intérprete de la gran ‘Running by the Sea‘ de Röyksopp desarrolla algunas de las ideas expuestas en ‘The Silicone Veil’ desde un ángulo más electrónico pero también decididamente más sombrío, con el órgano y los coros de la hermosa ‘Darlings’ a modo de apertura. Varios pasajes de ‘Ten Love Songs’, de hecho, poseen, y aunque suene a broma, cierto espíritu gótico, por ejemplo la medio tribal ‘Accelerate‘, con esos tecladillos tenebrosos hacia la mitad, la preciosa y soberbiamente orquestada balada ‘Silencer’, que podría haber entonado en cualquier momento de su carrera Sharon den Adel, o la estupenda ‘Slowly’, una pequeña joya de synth-pop nocturno a lo ‘Drive’ de exquisitos tejidos electrónicos y cuya melodía es puro drama.
Si hay una canción que destaca por encima del resto en ‘Ten Love Songs’, sin embargo, es por supuesto ‘Memorial’. Se trata de una emotiva epopeya de diez minutos en la que Sundfør sumerge al oyente en una variedad de pasajes musicales que pasan de su synth-pop contemplativo y oscuro («no tienes corazón porque me quitaste el vestido y jamás me lo volviste a poner», canta lastimosamente) a una sección orquestal que tan pronto evoca el clasicismo de Vivaldi como el impresionismo de Debussy, resultando en todo momento magistral. Para tratarse de una sencilla canción de amor, es una de las piezas pop más ambiciosas que vas a oír este año.
El resto del álbum lo componen los singles, ‘Fade Away‘ y ‘Delirious‘, y los híbridos tecno-house de ‘Kamikaze’ e ‘Insect’. La primera, muy pegadiza, incluye de hecho, hablando de música gótica, una coda de clavicémbalo, y la segunda cierra el álbum desde la contundencia de su tecno violento. Cuatro sólidos cortes en los que Sundfør continúa explorando las posibilidades de su melodioso (¿escandinavo?) electropop en un disco definitivamente mucho más ambicioso de lo que estas mismas sugieren. Por toda su versatilidad y notables resultados, sin duda un disco de lo más recomendable que, como entona la misma Susanne en ‘Fade Away’, difícilmente «pasará de moda».
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Memorial’, ‘Fade Away’, ‘Silencer’, ‘Delirious’ Te gustará si te gusta: Röyksopp, The Knife, Robyn Escúchalo:
Hace unos días se anunció que Lady Gaga actuaría en la ceremonia de los Oscar, que terminó con la victoria de ‘Birdman’, pero no de qué manera. En los días previos se reveló que sería durante el homenaje a Julie Andrews y así fue. La artista interpretó un medley de ‘Sonrisas y lágrimas’, con ‘The Sound of Music’, ‘My Favorite Things’, ‘Edelweiss’ y ‘Climb Ev’ry Mountain’.
Como sabéis, tras las dos primeras partes de su tríptico, La Bien Querida tiene aún que estrenar la tercera. ‘Alevosía’ saldrá a la venta el próximo 6 de marzo y desde hoy podemos escuchar su pista 2, ‘Vueltas’, a través de la web de Elefant. Una nueva sorpresa debido al tratamiento infantil de las voces, en sintonía con la letra.
‘Birdman‘, a todas luces una de las grandes películas del año, ganó la batalla a ‘Boyhood’ como pronosticaban las apuestas y se hizo con el Oscar a mejor película, recibiendo el mexicano Alejandro González Iñárritu también los galardones de mejor director y mejor guión. Además, la cinta logró el premio a mejor fotografía. ‘Boyhood‘ tuvo que conformarse con el Oscar a mejor actriz de reparto para Patricia Arquette, quien hizo un discurso a favor de la igualdad de la mujer.
‘El gran hotel Budapest‘ de Wes Anderson también se llevó cuatro premios aunque todos en categorías menores: banda sonora (Alexandre Desplat), diseño de producción, maquillaje y peluquería y mejor vestuario. El mejor guión adaptado fue el de ‘The Imitation Game‘, la película sobre Alan Turing.
En cuanto a los actores, Eddie Redmayne consiguió el Oscar por ‘La teoría del todo‘ y Julianne Moore ganó el premio a la mejor actriz por ‘Siempre Alice’. JK Simmons fue el mejor actor secundario por ‘Whiplash‘, que también ganó mejor montaje y mejor mezcla sonora. El Oscar a mejor montaje de sonido fue para ‘El francotirador’. ‘Ida‘ ganó el premio a mejor película de habla no inglesa, dejando sin estatuilla a ‘Relatos salvajes’.
Finalmente, el Oscar a mejor canción fue para ‘Glory’ de ‘Selma’. John Legend y Common interpretaron la canción. Estaban nominados y actuaron Adam Levine y Keira Knightley, Tegan and Sara o Rita Ora.
La próxima semana se publica ‘Our Own House’, el primer largo de la banda neoyorquina Misterwives (juego de palabras con el polígamo concepto «sister wives«), que publica el sello Republic, división de Universal en la que editan artistas tan variopintos como Lorde, Enrique Iglesias, Nicki Minaj, Taylor Swift o Drake. Sin embargo, aunque no lo parezca, el quinteto tiene un pasado pseudo-indie.
Formados en 2012 como banda de versiones de los 80 para actuar en el cumpleaños de su frontwoman, la guapa joven Mandy Lee Duffy, Misterwives han ido ganando popularidad paso a paso. En 2013 lanzaron su primer tema, ‘Lullaby’, una dramática balada en la que ya destacaba la personal (algo gritona) voz de Duffy. Poco a poco, lograron hacer ruido como teloneros de bandas indie-friendly como The Royal Concept o Bleachers (el proyecto personal del guitarrista de Fun.), hasta que publicaron hace un año su EP de debut, ‘Reflections‘, en el sello independiente Photo Finish. La canción que daba título al disco era un pegadizo corte de pop-funk a lo Maroon 5 que, contando con un fuerte apoyo de MTV, fue ganando popularidad hasta acumular ya más de 20 millones de escuchas en Spotify.
El EP también contaba con temas de innegable y edulcorado atractivo como ‘Twisted Tongue’, ‘Imagination Infatuation’ o buenos medios tiempos como ‘Coffin’, dando solidez a su propuesta de cara a un álbum largo. Este llega, como decíamos, precedido de canciones como la blandurria ‘Hurricane‘, la saltarina ‘Not Your Way’ o el corte que titula el álbum, en el que potencian los vientos soul que aporta el también teclista Jesse Blumm. Si bien es cierto que su propuesta parece muy meditada para triunfar entre el target clase-media-blanca-adolescente-norteamericana, hay que decir en su favor que citan influencias poco frecuentes como No Doubt o Hall & Oates. Si el año pasado triunfaron los melifluos Sheppard con el indie pop de cartón-piedra de ‘Geronimo‘, no se me ocurre ninguna razón para que Misterwives no hagan lo propio en 2015.
Este fin de semana se entregan los premios más importantes del cine, le duela a quien le duela. Como ya repasamos la lista de ilustres «losers» de los Globos de Oro, repasamos ahora algunos olvidos memorables que la Academia de Cine norteamericana ni siquiera nominó. El tiempo ha puesto a la mayoría de estos temas en el lugar que se merecen.
Liza Minnelli / ‘Theme from New York, New York’ (New York, New York, 1977): Posiblemente el caso más lamentable de toda la historia de los premios fue el de la ausencia entre las nominadas de esta canción compuesta John Kander y Fred Ebb, que dos años después de aparecer en la película de Martin Scorsese con la voz de Liza Minnelli, fue lanzada por Frank Sinatra y convertida en el clásico, y casi himno oficial de la ciudad de los rascacielos, que es actualmente.
Elvis Presley / ‘Can’t Help Falling In Love’ (Blue Hawaii, 1961): Vale que Elvis Presley no era el mejor actor del mundo, pero en la música tenía un par de cosas que decir. Pues ni una de las canciones de sus películas fue nunca nominada, lo que incluye, aparte de esta balada que ha versionado todo el mundo, las míticas ‘Jailhouse Rock’, ‘Love Me Tender’ o ‘Viva Las Vegas’. Desde Bob Dylan hasta U2, pasando por Julio Iglesias o Mägo de Oz, el listado de versiones de este ‘Can’t Help Falling In Love’ es interminable. Sin embargo, no fue reconocida con la nominación correspondiente en el apartado de Mejor Canción Original.
Radiohead / ‘Exit Music (For A Film)’ (Romeo + Juliet, 1996): La canción que dio origen a todo el sonido de ‘OK Computer’ también fue ignorada llegado el momento de seleccionar a las finalistas de ese año. Decía Thom Yorke que se había inspirado en la obra original de William Shakespeare y que incluso su intención principal era meter frases del texto en la canción. No hace falta recordar el lugar que ocupa la obra de Radiohead en la cultura popular para medir el tamaño del error que cometieron los académicos, al pasar de este tema que salía en los títulos de crédito.
Tina Turner / ‘We Don’t Need Another Hero (Thunderdome)’ (Mad Max, Más Allá de la Cúpula del Trueno, 1985): La presencia de Tina Turner tampoco conseguía que esta balada clásica de los 80 fuera finalista. Eran malos tiempos para los héroes, pues un año antes, otro clásico de la altura de ‘Holding Out For A Hero’ tampoco conseguía colarse en la lista. Tina Turner lo intentaría 10 años después con ‘Goldeneye’, la canción a su medida que compusieron Bono y The Edge para el filme de James Bond del mismo título, pero ni la producción de Nellee Hooper conseguía que la artista fuese finalista. Tina tendrá que «conformarse» con la nominación a Mejor Actriz que recibía Angela Bassett en 1994 por interpretar el pasado más turbio de la cantante.
Roxette / ‘It Must Have Been Love’ (Pretty Woman, 1990): Rescatado del baúl del olvido (se había lanzado como villancico en 1987 en Suecia con otra producción), este tema para la banda sonora de la comedia que lanzó a Julia Roberts al estrellato se convertía en un éxito en todo el mundo, lo que incluye dos semanas en lo más alto del Billboard americano. Para ser nominada al Oscar una canción tiene que ser «original y haber sido compuesta expresamente para la película», pero si se levantó la mano para ‘Falling Slowly’ de la banda sonora de ‘Once’, que había sido publicada en discos de The Frames y The Swell Season, no entendemos por qué para la canción de Roxette no.
Coolio / ‘Gangsta’s Paradise’ (Mentes Peligrosas, 1995): A mitad de los 90 era demasiado pronto para que los votantes pudieran apreciar una canción rap como finalista, ¿encima sampleando a Stevie Wonder? Mucha responsabilidad para la Academia, que prohíbe los samples de otros temas (¿cuándo se adaptarán a los nuevos tiempos?). Años después ya le darían el premio a Eminem, pero en 1995 este tema de Coolio, a pesar de conseguir ser una de las canciones más exitosas del año, no era una de las nominadas como Mejor Canción.
LeAnn Rimes / ‘Can’t Fight The Moonlight’ (El Bar Coyote, 2000): Vale que la película era un despropósito de dimensiones épicas, pero detrás de la canción estaba Diane Warren, que antes de ser finalista este 2015, ya acumulaba 6 nominaciones al premio, aunque, eso sí, ni una victoria. Ese año, los académicos pasaban olímpicamente de incluir el tema entre los seleccionados a pesar del éxito mundial que eran tanto el filme como la canción.
Aaliyah / ‘Try Again’ (Romeo Debe Morir, 2000): Habría estado muy bien haber reconocido el talento de Aaliyah habiendo incluido esta canción, punto álgido en la corta carrera de la cantante y de su protector Timbaland, pero tal vez era demasiado moderna para los cánones de una Academia que suele tirar siempre hacia productos más edulcorados y más ñoños. La canción fue número 1 en los EE UU y estuvo nominada a un Grammy, pero el Oscar no lo vio ni de lejos.
Scarlett Johansson retoma su carrera como cantante tras ‘Anywhere I Lay My Head’, su disco de versiones de Tom Waits, y ‘Break Up‘, un álbum de dúos con Pete Yorn que en verdad grabó antes.
La nueva idea es un grupo de chicas que ha llamado The Singles y en el que participan Este Haim de Haim, Holly Miranda, Kendra Morris y Julia Haltigan. El single de debut se llama ‘Candy’ y es una pieza de electropop onírico en la que no falta el punteo a lo The xx ni la dosis de «girl group» (ese «sugar, sugar, sugar», por ejemplo, o toda la letra). Scarlett dice que está influido por Grimes, Bangles o Go-Go’s. «Quiero ser así, ultra pop pero también un poco irónica y un poco de broma». Produce Dave Sitek este sencillo que saldrá en 12 pulgadas.
Gang of Four vuelven de mano del guitarrista Andy Gill (el cantante Jon King se fue en 2012) con un nuevo disco llamado ‘What Happens Next’ que sale a la venta la semana que viene. Acaba de darse a conocer el single ‘Stranded’.
El disco cuenta con colaboraciones como Robbie Furze de The Big Pink, Hotei, Herbert Grönemeyer y Alison Mosshart de The Kills y The Dead Weather, que se encargó de otros de los sencillos ‘England’s in My Bones’ y ‘Broken Talk’.
1. Where The Nightingale Sings
2. Broken Talk (feat. Alison Mosshart)
3. Isle of Dogs
4. England’s In My Bones (feat. Alison Mosshart)
5. Dying Rays (feat. Herbert Grönemeyer) [English version]
6. Obey The Ghost Of The Colony
7. First World Citizen
8. Stranded
9. Graven Image (feat. Robbie Furze)
10. Dead Souls (feat. Hotei)
11. Dying Rays (feat. Herbert Grönemeyer) [German version]
¿Hacen falta reclutas en el ejército de los Estados Unidos? Eso parece viendo ‘El francotirador’, uno de los blockbusters más descaradamente propagandísticos de los últimos tiempos. Esto no quiere decir que sea una mala película, ojo, pero sí una obra muy, muy corta de miras.
La adaptación de las memorias de Chris Kyle, el llamado «francotirador más letal de la historia del ejército estadounidense» o el «Satán de Ramadi», pone de manifiesto la falta de voluntad de Clint Eastwood a la hora de reflejar con algo más de profundidad, rigor y espíritu crítico el contexto histórico donde se desarrolla la historia, o para hacerse preguntas incómodas como, por ejemplo, el porqué de la ineficaz atención psiquiátrica recibida por el asesino de Kyle, también un veterano de guerra. Al contrario, la película es una hagiografía en toda regla, la indisimulada santificación de un «héroe» y la deshumanización del enemigo.
‘El francotirador» podría haber sido, como ha declarado Bradley Cooper, una película apolítica, un simple western en Oriente Medio, la historia de un superpistolero que viaja en un coche que lleva impresa la calavera del Castigador de Marvel y mata archienemigos (el carnicero del taladro, el francotirador olímpico) como en un videojuego tipo ‘Call of Duty’. Podría. Pero si te basas en un personaje real y la ambientas en la guerra de Irak, esa tesis, Bradley Cooper, tiene más agujeros que las cabezas de las víctimas del personaje que interpretas (bastante bien, por cierto).
Propaganda patriotera al margen (si es que puedes dejarla al margen), ‘El francotirador’ es una vigorosa película bélica, llena de enérgicas secuencias de acción (el ataque final con la tormenta de arena es fabuloso), que se ven interrumpidas por escenas domésticas muy mal resueltas (e involuntariamente cómicas: el famoso bebé de plástico). Un nuevo ejemplo de la enorme pericia narrativa de Eastwood pero también de la debilidad expresiva que caracteriza sus últimas películas. El director ha dado en el blanco de la taquilla, pero disparando perdigones. 6.
Al resultar de varias ideas barajadas a lo largo de tres años, ‘America‘ (2012) era un «varios discos en uno» en la carrera de Dan Deacon cuyo pasaje más llamativo sin duda era la «suite» orquestada de cierre sobre los Estados Unidos. En su nuevo disco, ‘Gliss Riffer’, el artista propone como contrapunto un regreso a sus inicios, más electrónicos, aunque sirviéndose de algunas de las máquinas e instrumentos utilizados en el antepenúltimo ‘Bromst‘ (2009) y en el mencionado disco posterior. Es decir, con lo aprendido como músico, ha decidido tocar prácticamente todo él solo, volviendo a la filosofía del álbum que le dio la fama, ‘Spiderman of the Rings‘ (2007).
Tanto se lo ha guisado y comido, que el fantástico primer single, ‘Feel the Lightning‘, no contiene famosa invitada coreando ese glorioso estribillo «Can you feel the lightning covering your skin? / It’s a nightmare but you’re on fire»: es la propia voz de Deacon distorsionada la que entona esta letra agridulce, probablemente fruto de haber sido escrita en la intimidad de su estudio sin ventanas ni aire acondicionado, imaginando cualquier lugar mejor.
Pero es su sonido a fin de fiesta lo que hace de esta una de las mejores canciones del artista, no su texto ni tampoco su curioso vídeo. Lo que no quita que haya grandes curiosidades que contar sobre ella. El tema llevaba rondando la cabeza de Dan desde agosto de 2010, fue en 2013 cuando casó la melodía con unos sonidos en los que estaba trabajando y en 2014 cuando le añadió esa letra que referencia una canción de Tom Petty, «en la que Johnny Depp hace de Eddie», esto es, ‘Into the Great Wide Open‘.
Nada de lo que contiene este ‘Gliss Riffer’ se parece a este medio tiempo, a pesar de que según Dan Deacon este álbum es una reacción a sus años de estrés y ansiedad. La juguetona -no sólo por el tratamiento de las voces- ‘Sheathed Wings’ no puede ser más esquizofrénica en su ritmo, mientras que el segundo sencillo, el creciente ‘Learning to Relax‘, sigue teniendo en común con Fuck Buttons su sentido del caos, la explosión y la épica. La muy bien titulada y cósmica ‘Meme Generator’ viene para recordar que Dan Deacon predijo el futuro y ‘Mind on Fire’ bien podría ser el ‘Heroes’ de 2015 (es difícil no pensar en Brian Eno escuchando este álbum).
Mención aparte merece la vertiente más ambiental. Cierran ‘Take it to the Max’ y ‘Steely Blues’, dos anécdotas de generoso minutaje y aparente inspiración cinematográfica (hay momentos casi expresionistas que encajarían en ‘Metropolis’). Como sucedía en el final del disco anterior, suenan algo descolgadas del resto, mientras ‘When I Was Done Dying’, de tono deprimente, sí aparece algo mejor encajada en el tracklist. Ya no nos sorprendemos tanto de escuchar a Dan Deacon, ni de sus puntos fuertes ni de las costuras que empezamos a encontrarle fácilmente, pero sus producciones continúan estando a la cabeza de su generación. ¿A cuántos Dan Deacons has conocido en estos 10 años?
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘Feel The Lightning’, ‘Learning to Relax’, ‘Sheathed Wings’, ‘Meme Generator’ Te gustará si te gustan: los anteriores, Fuck Buttons, Brian Eno Escúchalo: NPR
Hay quien prefiere el tema en el que Passion Pit han colaborado con Madeon a su propio sencillo de regreso, ‘Lifted Up (1985)‘. ¿Cuál llegará más lejos? De momento podemos disfrutar del vídeo para esta última canción, en el que una pareja explora la ciudad, mientras el futuro acecha. ¿O era el pasado? Continuará.
Four Tet ha estrenado una remezcla de lo más interesante para ‘Fix You’ de Coldplay. El músico, de nombre real Kieran Hebden, ha transformado la épica canción del grupo liderado por Chris Martin en un pequeño corte de electrónica preciosista que nos hace plantearnos lo bien que sonarían Coldplay producidos por Four Tet. Hebden ha estrenado la remezcla, por cierto, en la residencia de Jon Hopkins para BBC Radio 1, nada casual decisión teniendo en cuenta que el autor de ‘Immunity‘ participó en la producción del último trabajo del cuarteto británico, ‘Ghost Stories‘. Puedes escuchar el tema a continuación:
Noticia «creepy» donde las haya. Al parecer, RTVE ha recibido en los últimos meses multitud de quejas en relación a la supuesta «exaltación de la violencia y el terrosimo» de Bob Esponja, que, según varias personas, «induce a las malas prácticas» entre los niños y niñas de nuestro país. Estas personas acuden en concreto a un par de momentos en la serie en los que un personaje llama «idiota» a otro y en el que otro personaje asegura que «divertirse es ver volar otra ciudad».
Álvaro Nodal, director de la Oficina del Defensor del Ente Público, ha afirmado que RTVE se encontraría en estos momentos planteando cambiar la clasificación por edad de la serie, que actualmente es para todos los públicos, para que su visionado sea apto únicamente a partir de los 7 años de edad. “El Código de Autorregulación de RTVE», añade, «incluye en los contenidos no recomendados para menores de 7 años la descripción de comportamientos, actitudes y costumbres ininteligibles para el menor de esa edad cuando le puedan crear desconcierto”. ¡Pobre Bob!
Marta Sánchez sigue liada con la promoción de su nuevo disco. Después de un par de singles que no le han funcionado demasiado bien y de pasar por ‘Hit la Canción’ adoptando una tema con rap bastante apañado, la lluvia de sencillos continúa con este ‘Welcome’ en inglés que, tras una dura filtración, podéis “disfrutar” con el vídeo low-cost correspondiente. ¿Alguien dijo balada «bigger than life» ochentera?
Pete Doherty ha estrenado un vídeo para su canción ‘Flags of the Old Regime‘, el homenaje realizado a su amiga Amy Winehouse. Los beneficios de la canción irán a parar a su Fundación, que lucha contra diferentes tipos de adicción, sobre todo volcándose en la gente joven.
El vídeo es tan puro como la canción, aunque justo cuando creíamos que íbamos a ver a un Pete Doherty pulcro, limpio, la cosa se tuerce.
Os recordamos que Libertines actuarán en Low Festival este verano y también en Ibiza Rocks.
Toro y Moi ha dirigido el videoclip de su guitarrero nuevo single, ‘Empty Nesters’, que acaba de estrenarse. En él, Chaz Bundick y amigos hacen el tonto y se divierten con la parca, aunque la parca no es que se quede corta precisamente. Una pieza de decidida estética retro también para defender desde el humor el sorprendente nuevo corte del autor de ‘Anything In Return‘, que adelanta lo nuevo del músico, ‘What For?’, a la venta el 7 de abril.
Hoy viernes estarán en Razzmatazz Craig Richards y El último vecino pinchando, entre otros, pero la de este sábado 21 de febrero será una de esas noches en Razzmatazz en que morirías por poder colarte en los camerinos para disfrutar la estampa. Dentro de su sesión de clubs podremos ver a We Are Standard en la sala grande, a Subb-an y Undo en The Loft y a Juanpe con David Delfín (!!) en el Pop Bar, entre otros.
Dentro del ciclo Trill especializado en dubstep, trap, UK garage, house, etcétera (por él han pasado Alizzz o
AraabMUZIK), destacará la presencia de SuicideYear, el proyecto del americano James Prudhomme. Os dejamos con algunas de sus pistas y remixes. Más información, aquí.
Puede que su nuevo single, ‘Gone Fishing‘, sea de lo más abstracto que ha editado, pero Róisín Murphy no se olvida de la pista de baile y ha anunciado ‘Jealousy’, un nuevo single suelto disco-house que editará en formato 12″ el sello Crosstown el próximo 16 de marzo.
En declaraciones recogidas por Maouris, la autora de ‘Overpowered‘ ha descrito este sencillo como un regalo «para los puristas» creado «estrictamente para bailar». Murphy describe la pista instrumental de esta canción como «frenética y evocadora» así como «rápida y furiosa» y apunta que su contribución al tema ha sido dar con una parte vocal que fuera «igual de alocada».
El nuevo álbum de Murphy, ‘Hairless Toys‘, que no incluirá este tema como ella misma señala en la nota, está previsto para el 11 de mayo. Os recordamos que la irlandesa lo presentará en la próxima edición del Sónar Barcelona.
A modo de aperitivo, os dejamos con uno de los últimos grandes singles house de Róisín, ‘Simulation’:
Tras el éxito de las fiestas Qué mutada, se editará un disco conjunto entre Aviador Dro, L kan y La Monja Enana. Como banda se llamarán, de manera muy original, Supergrupo (¿en serio no estaba pillado? ¡Bingo!) y el álbum viene presentado por el single ‘Me gusta mutar’.
Una vez estrenado en Radio 3, el corte puede escucharse en Youtube y, de manera previsible, es una celebración electropop con un poquito de cada una de la bandas: los sintes son muy Monja Enana, el concepto “mutante” es muy Aviador Dro y el arranque con lemas “queremos salvar al mundo de los indies, de los hashtags, de los gin tonics con cosas…» y ese «Sálvese quien podemos» no pueden ser más L kan.
El rock nunca morirá, pero por suerte el synth-pop tampoco. Da igual que las revistas y webs de moda promocionen vueltas constantes a la C-86 o a Sleater-Kinney, que las radios británicas den la espalda a los viejos talentos y las españolas a los nuevos. El público que creció adorando a gente como Depeche Mode y a los nuevos románticos, bien porque le tocó vivirlos o porque se enganchó tras un revival ochentero, es muy fiel y siempre tendrá un lugar en su corazoncito para proyectos como el de Monarchy.
El dúo británico ha logrado un considerable éxito en nuestro país desde que se diera a conocer hace unos 5 años gracias a singles como ‘The Phoenix Alive’, ‘Maybe I’m Crazy‘, ‘Love Get Out Of My Way’ o ‘You Don’t Want to Dance With Me‘. Ahora finalmente reagrupa -sólo debido a la presión popular- en este segundo álbum oficial algunas de las canciones que ha ido lanzando en los últimos tiempos de manera independiente junto a los temas que mejor encajaban de su EP editado el otoño pasado y alguna pista inédita.
Andrew, uno de los componentes, nos hablaba durante una entrevista de lo pensada que estaba la secuencia de este ‘Abnocto’ y es cierto. Como él sugiere, ‘Living Without You‘ forma un espejo con ‘It’s All I Know’. La primera es un pelotazo que debería haber vendido millones de copias, en tanto que muestra que se puede realizar una producción elegante y zapatillera al mismo tiempo. Calvin, te queremos, pero esto es más interesante. La segunda, igualmente, se presenta en dos partes, con una dulce guitarra que va allanando el camino a los sintetizadores, llevándonos a un desenlace diferente, esta vez más comedido. También formarían según él un espejo ‘Falling In Love With a Memory’ y ‘Black Widow’, quizá porque esta, aunque de nuevo una canción totalmente independiente, es su prima eufórica aun sonando más oscura.
Y quizá también podríamos extender un puente entre ‘Almost Human‘, el intimista final de la cara A, y la despedida de la cara B, ‘Like a Soldier’. Puede que este último número, como cierre, esté tan visto como el juego entre robots y humanos del primero; pero lo cierto es que Monarchy han elaborado un disco que resulta disfrutable de cabo a rabo. Hasta estamos terminando de hablar de él sin mencionar siquiera que incluye ‘Disintegration‘, su éxito de streaming junto a su amiga Dita von Teese; una delicia R&B que sabe contener toda la energía eléctrica rebosante en su estribillo (‘Dancing in the Corner’); o lo efectivo de ese single de teclado muy Pet Shop Boys, ‘The Beautiful Ones’, que viene guiado por unos irresistibles silbidos. Eso es que el disco es sólido. Menos mal que para ellos el formato ha muerto… Si no, ¿qué tipo de discos harían Monarchy?
Calificación: 7,7/10 Lo mejor: ‘Living Without You’, ‘Dancing in the Corner’, ‘The Beautiful Ones’, ‘It’s All I Know’ Te gustará si te gusta: el synth-pop de toda la vida por encima de todas las cosas Escúchalo:Deezer
En declaraciones a un programa de radio matutino norteamericano, Kanye «bocachanclas» West ha compartido algunos detalles sobre su nuevo disco, el que sucederá al aclamado ‘Yeezus‘. En concreto, el rapero ha comentado dos cosas interesantes; primero, que su disco está completo «en un 80%» (lo que significa que muy probablemente vea la luz en verano) y que su lanzamiento será sorpresa.
En cuanto al sonido del álbum, West ha asegurado que será diferente al anterior, en una descripción que nosotros habríamos empleado para hablar, por ejemplo, de un disco de Fitness Forever. «El álbum», ha señalado, «estará compuesto por barras de compás, canciones y música agradable para comer al aire libre». «Este disco», continúa, «es un disco dedicado a la música y a la felicidad, y uno que estará al servicio de la gente. Espero que al público le guste y lo disfrute». ¿Será ‘Only One‘, su baladita junto a Paul McCartney, una de las pistas seleccionadas?
Por otro lado, West se ha vuelto a coronar hablando de su polémica con Beck. El rapero ha dicho que tiene intención de llamar al autor de ‘Morning Phase‘ pero que siempre se le olvida (ya hay que tener ganas de hacer este tipo de declaraciones en la radio) y ha vuelto a reiterarse en su opinión de que el compositor no debió haber ganado el premio a Álbum del año sino «el que le tocaba», que según él sería el de Mejor álbum rock. ¡Lo que tú digas, Kanye!
Starbucks, tal y como confirma Billboard, dejará de vender CD’s a partir del próximo mes de marzo. La decisión se debe evidentemente al descenso de ventas de este producto en todos los locales de Starbucks alrededor del mundo a lo largo de los últimos años. Un representante de la cadena en Seattle asegura, sin embargo, que la música continuará siendo uno de los elementos más importantes en Starbucks y que la cadena seguirá trabajando para «seleccionar música única y atractiva de una amplia gama de géneros con la que creemos nuestros clientes se sentirán identificados».
La relación de Starbucks con la industria musical no ha sido un fracaso precisamente, y es que desde que Starbucks compró el sello Hear Music en 1999, la empresa ha vendido en sus mostradores trabajos originales de Paul McCartney, Joni Mitchell, Elvis Costello, Alanis Morrissette o Sia. Su referencia más exitosa fue ‘Genius Loves Company’, el último álbum de Ray Charles, editado póstumamente y que ganó ocho premios Grammy en 2005. Las últimas referencias ofrecidas por la cadena, como la banda sonora de ‘Frozen’ o ‘1989‘ de Taylor Swift, sin embargo, ya no les proporcionaban ventas saludables.
Starbucks empezó a vender CD’s en en 1995, siendo su primera oferta un álbum del saxofonista Kenny G, quien recientemente aseguraba en una entrevista ser parcialmente responsable del «frappuccino». Starbucks confirmaba sus declaraciones varios días después.