Fleet Foxes / Crack-Up

Por | 25 Jun 17, 12:41

fleet-foxesNunca perdimos la fe en que Robin Pecknold, tras superar la crisis personal que le llevó a apartarse del primer plano musical para cursar estudios universitarios, reactivaría Fleet Foxes o, al menos, publicaría ese álbum en solitario que fue más que una insinuación. Pero los 6 años que separan su último disco, ‘Helplessness Blues’, de este regreso llamado ‘Crack-Up’ han sido más de lo que cabía esperar. Aunque no ha dejado de hacer música en este tiempo, Pecknold intentó vencer sus dudas existenciales con un periodo de reflexión y autoconocimiento, haciendo cosas no limitadas al ámbito musical. Finalmente, ha comprobado que nada provocaba en él la misma pasión y ha reconducido su amistad con su fiel colaborador Skyler Skjelset, con el que ha grabado y producido estrechamente, estas nuevas once canciones.

‘Crack-Up’ es un disco muy complejo, tanto desde un punto de vista musical como lírico. Su desarrollo está plagado de interludios, subidas, bajadas, salidas, entradas… que Pecknold cuenta que tienen una aspiración cinematográfica. En cuanto a sus letras, además de una constante presencia del agua (el mar, el océano, el río) como elemento inspirador o catalizador de las historias, junto a las habituales referencias eruditas a personajes históricos o mitológicos de la Biblia, la Antigua Grecia o el Imperio Romano, Pecknold desarrolla versos con varias voces que se contradicen y metáforas que se miran en F. Scott Fitzgerald (el álbum se titula como un ensayo suyo que ha inspirado todo el álbum), buscando la redención con el pasado que abandonó temporalmente y tejiendo un complicado manto de referencias personales que reflejan su propia confusión en los últimos tiempos.

Sí, justo como este último párrafo, ‘Crack-Up’ es, de primeras, un considerable turrón. Incluso a pesar de que canciones como gran parte de ‘Third of May / Ōdaigahara’ (cuyo título, por cierto, no está inspirado en el cuadro de Goya, sino en el cumpleaños de Skjelset), ‘Fool’s Errand’, ‘If You Need To, Keep Time On Me’ o la segunda parte de ‘On Another Ocean’ (January / June)’ (la que culmina en ese “Too young, too young”) resultan de lo más inmediato y bonito, conservando esa magia ensimismada de arreglos exquisitos y armonías vocales sobrenaturales que siempre les hicieron destacar y les llevó a ser grandes. El gran pero de ‘Crack-Up’ es que las sucesivas escuchas y la lectura atenta de sus textos no implican que el disco siga creciendo y amplificando su poder.

Quizá encontraremos fascinante el empleo de la electrónica en ‘Cassius,-’ y acabaremos seducidos por sus altibajos (precioso el solo de clarinete final), nos reconfortará escuchar el bonito (aunque pesimista) ejercicio de empatía hacia el sufrimiento diario de la mujer ante el patriarcado en ‘-Naiads, Cassadies’, o apreciaremos los espectacularmente comedidos arreglos de cuerda de ‘I Should See Memphis’, que la hacen parecer un tesoro de banda sonora en una película menor. Pero no tiene ninguna pinta de que acabe siendo un disco tan adictivo como ‘Fleet Foxes’ o ‘Sun Giant’, o tan candoroso y expansivo como ‘Helplessness Blues’.

En general hay demasiados caminos ya transitados (o cambios tan sutiles que no resultan perceptibles al oído humano), cierta previsibilidad que trasluce en los momentos menos inspirados (‘Mearcstapa’). Y, pese a la innegable belleza y elegancia de buena parte de él –muy superior a la media–, sobre todo se percibe también cierta incomodidad, cierta tensión: a veces parece que Pecknold quiere convertir en canción los conflictos e inseguridades que le llevaron a “romperse”. Sabemos que es un disco que sobre todo le ha servido para salir del agujero en el que anduvo metido y que contendrá aprendizajes que pueden ser muy significativos para él mismo. Pero no es precisamente un éxito no alcanzar con ellas al oyente asiduo a su música, y mucho menos al casual. Con Pecknold contando que sigue escribiendo canciones para su primer disco solo y para el siguiente álbum de Fleet Foxes, la portada de ‘Crack-Up’ debería aparecer en los diccionarios no-oficiales junto a la acepción “disco de transición”. Uno bastante bueno, eso sí.

Fleet Foxes presentarán ‘Crack-Up’ en Vida Festival y Bilbao BBK Live.

Calificación: 7,0/10
Lo mejor: ‘If You Need To, Keep Time On Me’, la primera parte de ‘Third of May / Ōdaigahara’, ‘Fool’s Errand’, ‘Cassius-‘
Te gustará si te gustan: Grizzly Bear, Joanna Newsom, el Sufjan intimista
Escúchalo: Spotify

  • pablooscarzine

    Pues sí. Es un disco de 7 y por lo tanto por debajo de sus dos maravillosos discos anteriores (muy en particular del primero que tantísimo me gustó en su momento!).

  • Es un discazo. Es precioso. Crece con las escuchas, y en cada una aparecen nuevos detalles.

  • Chloe

    Tengo que escucharlo un par de veces más, pero el 7 me parece la nota más correcta. Es bueno, pero no maravilloso.

  • bloom21

    Hay q escucharlo sin prejuicios y abierto de mente. Yo no daba un duro por este álbum sincermante pero oirlo entre cordilleras de montañas como lo estoy haciendo estos días le da un aire realmente romantico y poético. Es muy progresivo además y merece la pena escucharlo con más detenimiento. Solo el tiempo dirá si es tan bueno o no como sus anteriores pero como minimo me parece bastante disfrutable y muy elaborado, lo cual se agradece hoy en día.

    Iros a la naturaleza aunque sea un día e intentad poneroslo sin el barullo urbano, conectareis mejor con la música ;)

  • Eduardo Laporte

    Es un disco complejo, cuesta entrar, pero poco a poco vas desbrozando y ves claros. En directo, Vida Festival, sonó impresionante. Pensé que sería un disco más flojo, tras tanto años de titubeos, pero creo que han logrado un trabajo memorable, que tendrá poco a poco sus reconocimientos.

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