Las claves visuales de ‘WAP’: de las odaliscas galactotrofusas a la mansión Playboy

Por | 06 Sep 20, 10:19

Los sueños cottagecore de Taylor Swift, el duelo a lo ‘Tigre y dragón’ de FKA twigs, la chorreante alegoría sexual de Cardi B y Megan Thee Stallion, el confinamiento de Úrsula Corberó al son de J. Balvin, Dua Lipa y compañía, y los helados de BLACKPINK y Selena Gomez. Derretimos las imágenes de los videoclip más destacados de las últimas semanas y dejamos al descubierto sus referentes estéticos y narrativos.

WAP (Cardi B, Megan Thee Stallion)

En sintonía con la letra de la canción, el clip ‘WAP’ comienza con una sofisticada metáfora sexual del tipo un tren entrando en un túnel: la cámara entra por un cenador cubierto de azaleas, se moja en la fuente con dos odaliscas galactotrofusas en posición de twerking, y accede a una mansión tipo Playboy por una puerta que chorrea agua como si se hubieran dejado el grifo del bidet abierto. El interior de la mansión es una mezcla de palacio versallesco, puticlub con habitaciones temáticas y oda al “animal print” a lo Carole Baskin. Una colorida y muy húmeda casa de lenocinio, con pasillos inestables como de thriller psicoanalítico tipo ‘Secreto tras la puerta’, donde, parafraseando la letra del sample de Frank Ski, aparecen varias “whores” invitadas: Kylie Jenner, Normani, Rubi Rose, Sukihana, Mulatto y nuestra Rosalía.

sad day (FKA twigs)

El exitazo de ‘Tigre y dragón’ (2000) provocó una avalancha de películas con chinos volando y pegando espadazos. Veinte años después, cuando el wuxia ha desaparecido prácticamente de las pantallas occidentales (entre ‘The Assassin’ y la segunda parte de ‘Tigre y dragón’ lo mataron), el realizador Hiro Murai (director de la serie ‘Atlanta’ y de muchos de los clips de Childish Gambino) hace una relectura del género de las artes marciales en clave metafórica y urbana. ‘sad day’ (tan “sad” que hasta a la “s” le cuesta estar en mayúscula) narra los conflictos sentimentales de una pareja en forma de combate alegórico. Un duelo de textura onírica y final con sablazo en la cara a lo ‘Equilibrium’ (2002), que describe una pelea de enamorados en tres escenarios: un bar-restaurante chino de estética muy influenciada por David Lynch (uno de los grandes maestros reconocidos por Murai junto a Takeshi Kitano), las calles de un Londres nocturno y desangelado (en sintonía con el clima emocional de la pareja), y el interior de un loft cuya decoración parece la proyección de una mente enajenada.

Cardigan (Taylor Swift)

Taylor Swift en camisón tocando el piano en medio de una bucólica cascada. ¿Ha llegado al videoclip la cursilería de Le piano du lac? El nuevo vídeo de la cantante pensilvana es una fantasía hogareña con estilismo cottagecore, un cuquicuento narrado en una mecedora a la luz del fuego que, como en ‘Alicia en el país de las maravillas’ o ‘Las crónicas de Narnia’ (o ‘Peter Pan’, que aparece bajo el reloj), juega con el recurso narrativo de las puertas dimensionales. El vídeo transcurre por tres escenarios simbólicos que representan las tres etapas de la relación sentimental de la que habla la canción: la cabaña, iluminada con colores cálidos y estética de pan-recién-hecho, símbolo del hogar familiar (el señor que aparece en la fotografía es el abuelo de Taylor); el bosque, bucólico y frondoso, símbolo de la exuberancia (amorosa) y las (cascada de) emociones; y el mar agitado, iluminado con colores fríos, que representa el naufragio de la relación. La tabla de salvación es –obvio- la música, y la vuelta al hogar marca también el regreso del amor: “you come back to me”.

Un día (One Day) (J. Balvin, Dua Lipa, Bad Bunny, Tainy)

El rutinario y desabrido clip de ‘Un día (One Day)’ parece la metáfora perfecta para estos tiempos de coronavirus: una “canción del verano” ilustrada en blanco y negro y rodada entre cuatro paredes. “¿Recuerdas aquellas épocas en las que éramos felices?”, tras esta declaración de intenciones comienza un relato cuarentenoso (Úrsula Corberó lo rodó en la casa que compartió con Chino Darín en Buenos Aires durante el confinamiento) dividido en cuatro partes. Cada una de ellas, marcada por la aparición de un gran monolito -¿guiño a ‘2001: Una odisea del espacio’?- en forma de pantalla de móvil (símbolo de la comunicación durante la cuarentena), corresponde a una etapa de una ruptura amorosa: de la tristeza y la rabia, a la superación y la aceptación. Cuatro estados de ánimo que coinciden con la entrada en la canción de los distintos intérpretes. El plano final está compuesto por una sucesión de metáforas, por si acaso no te habías enterado: el amanecer, las cenizas de la relación volando, la desaparición de la pantalla luminosa…

Ice Cream (BLACKPINK & Selena Gomez)

Ya lo decía Papa Topo: “Lo que me gusta del verano es poder tomar helado”. Aunque en el caso de las BLACKPINK es más bien, “que me comas el helado”. El videoclip de ‘Ice Cream’ es una colorista y chorreante tarrina de sabores que van desde la estética pin-up de los cincuenta, representada por el desfile de modelos ‘Grease’ de Selena Gomez, al estilismo de la casa de Pinypon; de la psicodelia sesentera (la escena del rap de Lisa), al parque de bolas infantil; del grafiti ochentero, a las cerezas de Pachá. Un cucurucho de estímulos visuales (la mayoría de los planos no duran ni un segundo) que funciona como pleonasmo de una estética, la del K-pop, ya de por sí subida de azúcar.

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