La chica más lista que conozco (Sara Barquinero)
Tras el éxito y el reconocimiento alcanzados por Sara Barquinero con ‘Los escorpiones’, las expectativas ante su nueva novela eran enormes. Algo parecido a lo que ocurre con Cristina Morales, que regresa ¡por fin! este final de año a la ficción tras la extraordinaria ‘Lectura fácil’, o, en otro nivel de popularidad, con David Uclés y su reciente (y algo decepcionante) ‘La ciudad de las luces muertas’.
Lo primero que llama la atención de ‘La chica más lista que conozco’ (Lumen) es que no tiene nada que ver con ‘Los escorpiones’, ni temática ni narrativamente. Barquinero ha escrito una novela de aprendizaje, de campus, con ecos de la extraordinaria ‘La trama nupcial’, de Jeffrey Eugenides (otro que se está haciendo de rogar con su nuevo libro). A través de una joven vallisoletana que llega a la Complutense para estudiar Filosofía, retrata las expectativas universitarias, la amistad entre mujeres en un entorno muy masculinizado y los abusos de poder en el mundo académico. Lo segundo que sorprende es su construcción formal: la novela adopta la apariencia de un tratado filosófico, con hipótesis, demostraciones, objeciones, digresiones, abundantes notas a pie de página e incluso una jugosa bibliografía final. Un planteamiento tan estimulante desde el punto de vista intelectual como exigente para el lector, pero cuya ambición se ve recompensada por la brillantez de sus reflexiones. 8,5.
El valle del silicio (Carla Nyman)

Carla Nyman podría ser una de esas “chicas más listas que conozco” de las que habla Barquinero. Son dos escritoras que, quizás por compartir generación, referentes e interés por la filosofía, tienen más de un punto en común. De hecho, la protagonista de ‘El valle del silicio’ (Reservoir Books), una correctora de novelas de ciencia ficción que apenas abandona su piso, conversa con su perro Averroes y vive prácticamente en internet, podría ser perfectamente un personaje de ‘Los escorpiones’.
Narrada en primera persona, la novela avanza mediante un torrente de conciencia que entremezcla pensamientos, fantasías, conversaciones online, digresiones filosóficas y unas cuantas idas de olla, hasta construir un universo literario muy singular. Bajo esa apariencia excéntrica y juguetona, Nyman despliega una aguda y muy divertida crítica del capitalismo digital y de las nuevas formas de existencia impuestas por la tecnología. A través de las ciberrelaciones y de la progresiva disolución de la identidad en el espacio virtual, la autora compone una fábula filosófica que reflexiona sobre la soledad contemporánea y los límites de lo humano. Desbordante de imaginación e inteligencia, ‘El valle del silicio’ confirma a Nyman como una de las voces más originales de su generación. 8.
Los nombres (Florence Knapp)

Tremendo debut. No solo por su calidad literaria, sino por lo que cuenta. ‘Los nombres’ (Salamandra) es una novela enormemente cruda sobre el maltrato y la violencia machista y cómo esta condiciona la vida de toda una familia. Su punto de partida es muy atractivo: a partir del nombre que una madre decide poner a su hijo, Florence Knapp desarrolla tres líneas narrativas paralelas que imaginan tres vidas distintas para los mismos personajes. Una premisa que recuerda películas como ‘El azar’ (1987), ‘Mr. Nobody’ (2009) o a esa joya del cine español que es ‘La vida en un hilo’ (1945).
Aunque la estructura, con continuos saltos entre historias y la presencia de los mismos personajes secundarios en realidades alternativas, puede resultar por momentos un tanto enrevesada, el artificio acaba justificándose. Knapp utiliza las tres versiones para explorar hasta qué punto el azar, las decisiones aparentemente insignificantes y los grandes acontecimientos históricos (la gran tormenta de 1987, los atentados de Bataclan, la pandemia de covid) moldean nuestro destino y determinan nuestra existencia. Una primera novela muy ambiciosa y perturbadora de una autora que hay que seguir muy de cerca. 8,1.
Mil cosas (Juan Tallón)

Justo cuando terminé de leer ‘Mil cosas’ (Anagrama), el 21 de mayo, apareció una noticia (¡NO PINCHES SI NO HAS LEÍDO LA NOVELA!) que me puso los pelos de punta. No solo por el suceso en sí, terrible, sino porque reproducía con inquietante exactitud algo que acababa de leer en la novela. Ya sabía que aquello había ocurrido antes, pero esa coincidencia, ese inesperado cumplimiento del aforismo “la realidad supera a la ficción”, me dejó aún peor cuerpo del que ya me había dejado el relato de Juan Tallón.
Situada en vísperas de comenzar las vacaciones de verano, bajo un calor insoportable, ‘Mil cosas’ narra la estresante última jornada laboral de una pareja en una gran ciudad. Un día de esos con “mil cosas” por hacer antes de poder (si es que puedes) no hacer nada. Tallón convierte esa “subida al Everest”, como la define el protagonista, en un absorbente thriller de la vida cotidiana, donde la acumulación de pequeñas tareas, contratiempos y constantes “tengo que dejarte, hablamos luego” acaba generando una tensión insoportable. Una sátira feroz sobre nuestra forma de (sin)vivir que demuestra que basta una mínima grieta en la rutina diaria para que todo se derrumbe sin remedio. 7,5.
Casos reales (Yasmina Reza)

Yasmina Reza, autora de obras teatrales tan conocidas como ‘Arte’ o ‘Un dios salvaje’ (adaptada al cine por Polanski), regresa con un libro de no ficción muy curioso y atractivo. Fruto de más de quince años asistiendo a juicios en tribunales franceses, ‘Casos reales’ (Alfaguara) reúne una sucesión de escenas inspiradas en procesos judiciales reales, desde crímenes especialmente brutales hasta pequeños delitos cotidianos, que trascienden la mera crónica de sucesos y el género true crime.
Narrado en primera persona con la agudeza psicológica y la fina ironía que caracterizan la escritura de Reza, ‘Casos reales’ convierte el tribunal en un observatorio privilegiado desde el que explorar las contradicciones y miserias del ser humano. La autora entrelaza las historias de acusados y víctimas con recuerdos personales y reflexiones sobre la culpa, el paso del tiempo o la fragilidad de la existencia. Más que juzgar a quienes desfilan por la sala: asesinos, traficantes, estafadores, expresidentes de la República… Reza trata de comprenderlos y de indagar en aquello que los ha llevado hasta el banquillo. De esta manera, cada proceso se convierte en una oportunidad para profundizar en el gran tema que vertebra toda su obra: los misterios de la condición humana. 7,8.
Cielo rojo sobre Glasgow (Alan Parks)

No podía faltar una buena novela negra. Entre todas las novedades apetecibles que se han publicado este año (‘El sexto mesías’, de Mark Frost, ‘El rey de las cenizas’, de S. A. Cosby o las nuevas entregas de Kate Atkinson, John Connolly, Colin Dexter, Louise Penny, Graeme Macrae Burnet…), decidí empezar por ‘Cielo rojo sobre Glasgow’ (Tusquets). No me equivoqué.
Alan Parks, creador de la popular serie protagonizada por el detective Harry McCoy, iniciada con ‘Enero sangriento’ (Tusquets, 2020), inaugura aquí una nueva trilogía encabezada por Joseph Gunner, un expolicía recién salido del hospital tras resultar herido en Francia durante la evacuación de Dunkerque. El autor escocés combina la novela criminal con la recreación histórica de dos de los episodios más relevantes vividos por Escocia durante la Segunda Guerra Mundial: los devastadores bombardeos alemanes de marzo de 1941 y el insólito vuelo secreto de Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler, quien en mayo de ese mismo año se lanzó en paracaídas sobre territorio escocés en un intento de negociar por su cuenta la paz con el Reino Unido. Entretenidísima. 7,3.
Elizabeth (Ken Greenhall)

¿Una novela de terror de los años 70 escrita por un oscuro editor de enciclopedias que decidió firmarla con el apellido de soltera de su madre: Jessica Hamilton? ¿Un autor olvidado, fallecido en 2014, de quien apenas circula un par de fotografías borrosas en blanco y negro? ¿Una historia narrada en primera persona por una adolescente de catorce años que se presenta de esta forma: “Me vine a vivir con mi abuela hace un año, después de matar a mis padres. No quiero parecer insensible. Déjame que te lo explique”? Tiene toda mi atención, señor Greenhall.
Lumen rescata del olvido esta pequeña obra de culto, descatalogada desde hacía décadas en español. Sigo con las preguntas. ¿Está ‘Elizabeth’ a la altura del hype y de los referentes con los que se ha promocionado, ‘Carrie’ y ‘Siempre hemos vivido en el castillo’? Pues no, claro. Las joyas literarias ocultas son como el Necronomicón: no existen. ¿Es ‘Elizabeth’ una buena novela de terror? Sí, sin duda. Sobre todo por una razón: la singularidad de su punto de vista subjetivo. Una voz mezcla de bruja novata, psicópata retorcida y lolita perversa, tan inteligente, mordaz y perturbadora que consigue que el lector oscile constantemente entre la fascinación y la incomodidad. 7.
Albión (Anna Hope)

Una bucólica mansión en la campiña inglesa, una familia de pijos reunida y tres o cuatro días por delante. Vamos, el escenario perfecto para que surjan tensiones, afloren secretos y salten más chispas que en la serie ‘Succession’. ‘Albión’ (Libros del Asteroide), título que alude al antiguo nombre de Gran Bretaña (la “pérfida Albión” que decía Napoleón), entra de lleno en el country house novel, el subgénero típicamente inglés que prácticamente inauguró Jane Austen con ‘Mansfield Park’.
Anna Hope utiliza los códigos de la novela de casa de campo para removerlos como un jardinero con una excavadora. Bajo la apariencia de un drama familiar repleto de reproches, herencias y cuentas pendientes, la autora escarba en las raíces del privilegio de clase y desentierra las miserias ocultas del pasado colonial británico. Una novela coral, ligera y afilada, muy bien armada narrativamente, que muestra que, incluso en los paisajes más idílicos, siempre hay cadáveres, reales o simbólicos, enterrados bajo un césped del jardín. 7.
Rasputín (Antony Beevor)

“Rasputín, lover of the russian queen”, cantaba Boney M. Ese es solo uno de los muchos bulos que rodean la figura del famoso místico ruso. Hay más: monje chiflado y peligroso, sanador milagroso, conspirador en la sombra, depravado sexual, amante “superdotado” (su supuesto miembro gigantesco se conserva en un museo de San Petersburgo)… Hasta protagonizó una película de la Hammer, ‘Rasputín’ (1966), como si fuera un monstruo más del cine de terror.
Antony Beevor desbroza toda esa maraña de sensacionalismo y falsedades para hacerse la pregunta clave: ¿cómo demonios logró un campesino siberiano casi analfabeto convertirse en una de las figuras más influyentes de la corte de los Romanov, hasta el punto de acelerar su derrumbe? Con una prosa ágil y muy visual, el historiador británico consigue en ‘Rasputín’ (Crítica) combinar el retrato biográfico de un personaje fascinante con la crónica de la descomposición del zarismo. Un absorbente relato de creciente tensión dramática, poblado de conspiraciones palaciegas, guerra, asesinatos, lujuria y fanatismo religioso. 7,7.
Odisea (Homero)

Nolan ya es un poco como el abanico o la sombrilla: siempre estrena sus películas en verano. Su monumental adaptación de ‘La Odisea’ promete sacudir la taquilla como Poseidón el barco de Ulises. Las redes llevan meses ardiendo como Troya: que si el diseño de las armaduras, que si la diversidad racial del reparto, que si se ve todo muy oscuro y marrón… Si lo que queremos es tener una opinión más o menos formada y no parecer un bocachancla de X, nada mejor que acudir a la fuente original.
¿Verso o prosa? Si, como a mí, leer los cantos de Homero en hexámetros traducidos del griego arcaico te apetece tanto como ver un Uzbekistán-República del Congo en el Mundial, existen versiones en prosa que, según los que saben, trasladan el poema con gran fidelidad. La traducción canónica en español es la de Carlos García Gual (Alianza). Sin embargo, yo voy a recomendar la clásica versión inglesa de Samuel Butler. No por que sepa apreciarlas, claro, sino por la estupenda edición de Blackie Books, que además incluye las ilustraciones de Calpurnio y otros textos inspirados en ‘La Odisea’, como la relectura de Margaret Atwood desde el punto de vista de Penélope y breves piezas de Nick Cave, Augusto Monterroso y Javier Krahe. 8.
