Con frase de Sr. Chinarro queda inaugurada nuestra cuenta Twitter. Después de que un par de participantes de esta web se declaren totalmente enganchados a este invento, hemos decidido sumar el site a la moda, que ya estábamos tardando. Próximamente integraremos este servicio en nuestra página, de momento podéis seguirlo a través de este enlace y suscribiros de las maneras habituales.
Ya veremos en qué termina todo esto, pero en principio creemos que lo utilizaremos para informar de pequeñas noticias que no tengan cabida en el site, comentar cosas que nos gusten pero no den para una noticia, informar de entrevistas que estamos realizando, de los preparativos de las fiestas, etcétera. Eso sí, prometemos no ponernos muy pesados y actualizaremos pocas veces al día.



Contra todo pronóstico, en los últimos meses hemos terminado hablando un par de veces de Ana Belén y hoy es la tercera, así que sacamos un post recopilatorio:
‘Falling Down’ fue 
El paso de Cola Jet Set a Elefant ha sido una de las noticias más destacadas de los últimos meses del indie nacional. El 16 de febrero se publicará finalmente su primer disco en este sello tras el paso de la banda por Subterfuge. Recibirá el nombre de ‘Guitarras y tambores’.
Los Boxer Rebellion están indignados porque a pesar de su éxito en ventas, no pueden aparecer en las listas británicas, esas que obsesionan en las islas. Al parecer hay una norma que dice que si no editas tu disco físicamente, no puedes aparecer en las listas. Y The Boxer Rebellion han sacado su segundo álbum, ‘Union’, directamente a través de iTunes, donde han llegado al número #4, después de que su sello los echara a las dos semanas de sacar su debut en 2005, ‘Exits’. En cambio en EE.UU., donde no tienen esta norma, han logrado colarse en el top 100 de álbumes.






El FIB ha confirmado la actuación de los 
El cuarteto de rock instrumental Clint continúa trabajando después de la edición el pasado año de su segundo álbum 
Según 







A Camp vinieron a España en 2001 a presentar su primer trabajo homónimo a la antigua sala Arena (hoy Heineken) de Madrid. Un escenario convertido en zoológico de peluches gigantes y plantas de mentira, pero mentira de ésa que uno se quiere creer siempre. En la platea central no más de quince personas atentas a Nina Persson, sin los Cardigans pero muy bien acompañada, con cara de preocupación para solventar ese directo con más pinta de ensayo general que de otra cosa. El ambiente era desolador. Pero las canciones, brillantes y dramáticas a partes iguales, perduraron a lo largo del tiempo entre la neblina del recuerdo y la esperanza de que algún día volvería.

La gala de los Goya dejó el mismo debate de todos los años. Ver la gala era quedarte muerto al comprobar el número de películas de época que se han hecho en 12 meses, algunas de las cuales ni te suenan; o comprobar cómo, a pesar de un par de aciertos de los chicos de ‘Muchachada Nui’, metidos demasiado tarde, los chistes y bromas del guión daban auténtica pena. Escuchar el discurso anti-piratería de la presidenta de la Academia, reivindicando que las operadoras de internet se involucren en la lucha denunciando a los usuarios que se bajan películas era surreal, cuando unas horas antes habíamos buscado en la red alguna película que nos faltaba por ver y no estaba en cartelera y ni siquiera eras capaz de encontrarla porque a nadie le había interesado lo suficiente como para subirla a internet. De nuevo, el cine español se hizo la víctima y no se autocriticó ni un poco, en un año que apenas ha dado películas que sorprendan ni apetezca ver. 




La versión española de ‘Días de vino y rosas’ era uno de los estrenos más esperados de la temporada teatral. Quizás por unas infundadas expectativas y tras el fallido intento de acomodarme en una de las butacas del Lara, fueron varias las dudas que me asaltaron antes del inicio: ¿Funcionará la pareja de Carmelo Gómez y Silvia Abascal ante el reto de interpretar a un par de alcohólicos al borde del abismo? ¿Estará la función a la altura de la desgarradora adaptación al celuloide de Blake Edwards? La directora Tamzin Towsend, con el fin de no salir maltrecha en el cotejo, eligió basarse en la producción teatral londinense representada en 2005 por Sam Mendes (‘American Beatuy’, ‘Revolutionary Road’), fiel al espíritu original de la historia de J.P. Miller y de cuya adaptación se encargó aquí David Serrano (‘El otro lado de la cama’, ‘Hoy no me puedo levantar’).
Ya se empieza a decir por ahí que estos 
