¡Sorpresa, sorpresa! ¿Quién iba a pensar que M.I.A. sería capaz de regresar con tamaño disco? Yo, después de unas ligeras tomas de contacto con la percusión dislocada y los cacareos de ‘Bird Flu’ y la batucada hindú de ‘Boyz’ (vídeos que fueron avanzados hace ya unos meses), no. Y es que estas canciones se antojaban demasiado rarunas, in-bailables y a-tarareables si uno decide ponerlas de fondo mientras manda un mail o whatever. Y es que, ‘Jimmy’ aparte, ‘Kala’ es uno de esos álbumes en que lo que importa es el conjunto, por encima de una u otra canción. ‘Jimmy’ aparte, repito. M.I.A. (Maya) se reivindica a sí misma con una coherencia y una personalidad incontestables, en un híbrido irrepetible de pop, hip hop y folklore (por ser simplistas). Y, ojo, no se reivindica como el rostro de un proyecto (como insistió en dejar claro en su agria última entrevista a Pitchfork), sino como el auténtico cerebro. En esta ocasión se hace acompañar casi en exclusiva por el productor inglés Switch, aunque Diplo, su ex, aparezca acreditado como productor en los mejores temas del álbum (‘XR2’ y ‘Paper Planes’).
No quiero dar a entender que el álbum es un coñazo, sólo apto para gafapastas. En ‘Kala’ todo funciona desde la adictiva ‘Bamboo Banga’, la más reguetón, hasta su solvente dueto final con (adivinad…) Timbaland, pasando por el trance hop de ‘Hussel’ (¿KLF, quizá?), la psicodelia de ’20$’ (con estribillo robado del ‘Where Is My Mind?’ de Pixies!!!), la pegajosa ‘World Town’ (con esa flauta hindustaní loca) y los dos mejores temas del álbum, ‘XR2’ (un ‘Bucky Done Gun’ V2.0 sin estribillo) y ‘Paper Planes’, un temazo pop con un estribillo gobernado por disparos y el sonido de la caja registradora (get it?).





Gracias a un comentario de 
Hace unos días recibimos la noticia, de los siempre fantásticos tabloides británicos, de que Amy Winehouse había ingresado en un hospital tras una sobredosis de «alcohol, heroína, cocaína y ketamina». Aunque la versión oficial es que su ingreso se produjo por «agotamiento» y enseguida la vimos junto a su marido asegurándonos que había ganado peso y que estaba bien, lo cierto es que suspendió los conciertos que tenía pendientes este mes de agosto (gracias a Dios que 
Bien pensado, no estaría mal que todos los grupos tuvieran un tema de presentación gracias al que pudiéramos ahorrarnos comentarios tipo «los nuevos 
‘Jour de chance’ (2007): Si ya tenías problemas en los conciertos de Vive la Fête, que como ya 

Cuando tuve este disco entre mis manos, lo primero que hice fue tacharlo de mamarrachada. No me preguntéis por qué, pero como en los últimos tiempos, muchos de los solistas noveles de la edad de Víctor Algora lo único que hacían era darle al Casiotone y decir payasadas delante del micrófono (se me ocurren cien mil ejemplos), jamás me imaginé que este chico tan mono (todo hay que decirlo) pudiese ser un magnífico letrista. Malditos prejuicios…
En 1997 en La Vía Láctea un día pusieron ‘Hundred mile high city’ y una chica, pelo lacio por la cintura, falda de tubo y manoletinas, movía su melena en éxtasis total, al ritmo de la canción entera a una hora a la que aún nadie podía ir borracho. Nunca he podido ni podré desligar esta imagen de Ocean Colour Scene (aunque sí de La Vía), por lo que OCS siempre serán guay.
A favor: Siempre me he declarado fan de los discos recopilatorios de Grandes Éxitos. Te permiten tener lo mejor de un artista sin gastar dinero y, no gastar tiempo en escuchar el relleno normalmente incluido en la mayoría de las discografías. Por eso me apasiona ‘Planet Terror’. Nunca he seguido el cine barato de serie Z de los 70, y no creo que nunca lo haga. Con ver la peli de Robert Rodríguez me basta. Divertida, sin pretensiones, sangrienta, cutre… Una maravilla de homenaje. Lo mejor, Rose McGowan, mi Embrujada favorita a pesar de haber llegado la última. Lo peor, que se queda incompleto por culpa de la productora y su decisión de estrenar este ‘Grindhouse’ por separado. ¡Y con un mes de diferencia! Más que nada porque la ‘Death Proof’ de Tarantino es infinitamente superior y seguro nos habría dejado, si cabe, muchísimo mejor sabor de boca a la salida del cine. 8. Piscu
Qué difícil es destacar en un género musical tan superpoblado hoy día como el folk pop de autor. Salvo que seas un 






¿Qué sucedería si metieses a U2 y a Coldplay en una batidora y luego vertieses su contenido sobre el NME? Pues lo más probable es que, al evaporarse la sangre, apareciera un disco de los Editors, que por mucho que algunos intenten buscar referencias escondidas en Joy Division, no las tienen en absoluto. Lo mismo sí (un poco) en el tono de voz de su líder, Tom Smith, en algunas de las composiciones; pero desde luego no en la calidad de las letras. Que algunos críticos parece que ya se han olvidado de temas tan grandiosos como el ‘Love will tear us apart’ o ‘She’s lost control’.


Si hago un listado de lo que me gusta y lo que no de Justice y su disco ‘†’ la cosa quedaría así:







Hace más de un año