Como en su carrera Linkin Park, Chester Bennington ha sido valiente: recordémosle como merece

Por | 21 Jul 17, 15:48

linkin-parkLa muerte de Chester Bennington de Linkin Park ha clavado violentamente su puñal en la nostalgia de muchos. Parte de mi infancia y la de mis hermanos, amigos y compañeros de colegio e instituto, que escuchaban ‘Hybrid Theory’ y ‘Meteora’ sin parar (¡en sus discman!), se ha ido con él. Linkin Park fue el grupo que para muchos de nosotros representó la ruptura con la niñez y el descubrimiento de nuestra capacidad para la rebeldía y la introspección; en esa grieta que dividió infancia y adolescencia se coló su música para poner banda sonora a nuestras vidas y ayudarnos a articular ciertas emociones que de otra manera no habríamos identificado y sabido expresar.

La noticia del óbito de Bennington es más dura si cabe debido a su causa, el suicidio. Chennington era un hombre atormentado en silencio y su suicidio probablemente se haya debido al trauma que provocaron en su vida los abusos sexuales que sufrió de pequeño por parte de un amigo de su padre de los 7 a los 13 años, reveladas por él mismo en 2008, y que provocó su posterior adicción al alcohol y a las drogas. El suicidio de su amigo Chris Cornell aparentemente habría agravado su estado de ánimo. La muerte de Bennington duele porque a la misma edad que la vida de Bennington se trastocó para siempre éramos muchos de sus oyentes quienes acudíamos a su música para escapar de nuestros propios problemas y traumas personales. Ahora la guía que su voz proporcionaba a millones de personas, sobre todo adolescentes con problemas familiares o de autoestima, se ha apagado.

Pero Linkin Park no es solo un icono de la nostalgia. Sus canciones han hecho historia y superado el paso del tiempo. Publicado en 2000, ‘Hybrid Theory’ vendió 30 millones de copias en todo el mundo: es por ahora el debut mejor vendido de lo que llevamos de siglo XXI. Su sucesor ‘Meteora’ despachó casi lo mismo y el grupo siguió vendiendo dignamente durante la siguiente década. Su último disco, ‘One More Light’, publicado el pasado mes de mayo, fue número uno en Estados Unidos, número cuatro en Reino Unido y número siete en España. Además, las cifras del grupo en Spotify son de órdago (casi 250 millones de reproducciones de ‘In the End’, nada mal para un grupo surgido en los albores del siglo).

Mucho se ha cacareado, por otro lado, sobre el giro pop de Linkin Park en los últimos tiempos. En su reciente single ‘Heavy’ colaboraba Kiiara. Lo que es incuestionable sin embargo es que es imposible componer canciones tan memorables, dramáticas y poderosas como ‘In the End’, ‘Numb’, ‘The Catalyst’, ‘Leave Out All the Rest’, ‘Burn it Down’ o ‘Battle Symphony’ si no se domina la fórmula del pop, ni mucho menos se tiene la capacidad de interpretarlas como lo hacía Chester. Linkin Park siempre ha sido un grupo pop -vender 30 millones de copias no te hace indie, por mucho que escribas tus propias canciones- y como tal, la reinvención ha sido su salvavidas en la industria. El grupo ha arriesgado, y eso solo puede aplaudirse.

Y atacados por la nostalgia claramente los medios nos estamos equivocando en interpretar la muerte de Chester Bennington como la muerte de Linkin Park: en realidad el grupo sigue activo, no ha anunciado su separación ni tendría por qué hacerlo. Pero los Linkin Park con los que crecimos ya son pasado, y una vez más toca celebrar que las canciones que Chester Bennington cantó para nosotros seguirán sonando más allá de su muerte, pero también encontrar nuevos sentidos a canciones como ‘Easier to Run’, en la que Chester cantaba sobre un secreto que ha «mantenido lejos” y que le ha producido “heridas tan profundas que nunca se ven, y que nunca se van”. Si algo podemos aprender de esta canción es que “correr es fácil”, pero morir no. Como Linkin Park, Chester ha sido sobre todo valiente (por mucho que se diga lo contrario). Recordémosle por tanto como merece.

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