‘Murphy’s Law’ de Róisín Murphy es un clásico perdido… de las sesiones de ‘Overpowered’

Por | 18 Abr 20, 10:13

Róisín Murphy parecía dedicada para siempre a llevar la contraria con sus últimos pasos artísticos. Sus dos últimos álbumes de estudio, ‘Hairless Toys‘ y ‘Take Her Up to Monto‘, por su componente experimental eran apreciados por unos pocos, y su serie de singles bailables con Maurice Faulton de 2018, entre los que destacaron temas como ‘Plaything’, se quedaron lejos de ser «para todos los públicos». La falta de atención mediática llevaba a Róisín, aquel año, a poco menos que protagonizar un «breakdown» en el día de su cumpleaños. Sin embargo, los singles más recientes de la cantante, como ‘Incapable’, han mostrado un sonido mucho más clásico y digerible por cualquiera.

Es el dilema que ha perseguido a Roísín toda la vida: ella quiere entregarse a hacer más discos de pop «arty» como ‘Ruby Blue‘, pero la gente quiere sudar en la pista de baile con otro ‘Overpowered‘. Y por otro lado, los fans de la artista insisten que el largo de Róisín de 2007 es la excepción de su carrera… como si Moloko no hubieran existido ni mucho menos triunfado con un remix disco de ‘Sing it Back’. Pero una cosa está clara: Róisín nunca ha dejado de ser una diva disco -a temazos como ‘Jealousy’ me remito- y en sus últimos singles se entrega completamente a esta faceta.

El más reciente, ‘Murphy’s Law‘, es hoy nuestra «Canción Del Día» (sábado 18 de abril). Su sonido post-disco es perfectamente identificable en los años 80 y a artistas como Michael Jackson, Evelyn «Champagne» King, Patrice Rushen o Imagination, cuyo ‘Just an Illusion’ parece un punto de partida para su elegante producción; y su melodía parece extraída de la época. La canción, como las inmediatamente anteriores, está producida por Richard Barratt, quien ya trabajó con Róisín en ‘Overpowered’ y es una estrella por cuenta propia: el músico de Sheffield es conocido por ser pionero del house y el tecno británico, con su banda Sweet Exorcist contribuyó a crear el denominado sonido «bleep techno» presente en su éxito ‘Testone‘ publicado por Warp, y en los 90, bajo el pseudónimo de Parrot, formó parte de la banda de breakbeat All Seeing I, que en 1998 triunfó en las listas británicas con su versión electrónica de ‘Beat Goes On’ de Sonny & Cher (top 11), la misma que Britney Spears versionaría después en su primer disco… y que esta llega incluso a presentar en la tele.

Con todos los debates sobre si Róisín debería volver o no a hacer un disco bailable como ‘Overpowered’ tiene guasa descubrir que ‘Murphy’s Law’ pertenece de hecho a las sesiones originales de aquel trabajo. Es como si la irlandesa hubiera pensado: «¿queréis ‘Overpowered’? Pues tomad unos descartes». Pero en este caso la idea ha funcionado: no tiene sentido rescatar canciones antiguas si no van a ser mejoradas, y aunque ha costado a Róisín 13 años publicar ‘Murphy’s Law’, la canción lo vale. En palabras a JENESAISPOP, el propio Barratt opina que a esta «le ha sentado bien el tiempo» aunque no parece recordar aquella época con demasiado cariño: «Fue una época extraña», cuenta. «En nuestra pequeña comunidad de músicos y artistas en Sheffield estábamos acostumbrados a ser independientes y a estar muy involucrados en todo lo que hacíamos, y de repente Murphy tenía detrás de ella toda esa maquinaria trabajando a su alrededor, con la que una canción podía pasar por un montón de estudios diferentes con un montón de gente aportando su parte. Es muy diferente a simplemente trastear en tu habitación con un sintetizador, una máquina de ritmos y nada de dinero».

«Antes, los DJs que se consideraban a sí mismos «underground» las producciones con voces les parecían impropias de su valor, pero ahora las cosas han cambiado para mejor»

El sonido de ‘Murphy’s Law’ también es muy diferente al de ‘Overpowered’: si aquel álbum sonaba moderno para su época, ‘Murphy’s Law’ suena retro y anacrónico, pues incluso alcanza los 8 minutos de duración en su versión original, a la manera de los «DJ mix» de aquellos tiempos (solo le falta ser publicada en vinilo dentro de un sobre blanco sin texto). Pero aparecer o no en playlists no es algo que preocupe a Barratt: «Creo que una canción debe ser todo lo larga que esta lo pida, dure un minuto o 15. Yo no estoy suscrito a ninguna playlist así que no tengo ni idea de cómo escribir una canción específicamente para meterme en una lista de reproducción de «agradables momentos en el retrete» o lo que sea». Paradójicamente, Barratt opina que el mercado está mucho más receptivo hoy que hace una década ante este tipo de producciones, y pone de ejemplo otro single de Róisín producido por él, ‘Simulation’, editado en 2012 y el cual superaba los 11 minutos: «Cuando hicimos ‘Simulation’ hace 10 años nos costó encontrar un sello que la publicara. Entonces muchos sellos se resistían a publicar canciones dance con intérpretes vocales. A los DJs que se consideraban a sí mismos «underground» este tipo de producciones les parecía impuro e impropio de su valor. Hubo una época en que apenas había letras en la música dance. Por suerte las cosas parecen haber cambiado para mejor y nuestros lanzamientos más recientes han obtenido una recepción muy buena de los DJs. Justo a tiempo para que las discotecas hayan tenido que cerrar…»

La parte más curiosa de ‘Murphy’s Law’ de hecho es la vocal: en la canción, la voz de Róisín suena distorsionada, como unos tonos por debajo de lo normal. Esta ha sido obviamente una decisión consciente por parte de sus autores. Cuenta Barratt: «En el periodo que hicimos ‘Jealousy’, Róisín se topó con la maqueta de ‘Murphy’s Law’, que es de 2007 y estaba olvidada, y decidió volver a grabar las voces. Hicimos 3 o 4 mezclas antes de que ella decidiera que no le gustaba el tono de la canción, así que la volvimos a guardar en el cajón. Un par de años después fui yo quien se topó con ella, y al acordarme que a Róisín no le gustaba el tono, empecé a trastear con él en el estudio. Rebajar la canción 9 BPM parecía proporcionar a su voz una agradable madurez que encajaba con la letra. En ella,
(Róisín) suena como si estuviera cansada de la vida. Y aunque el tono es más bajo del que ella suele usar, la canción está todavía dentro de su rango». En cuanto a la parte instrumental, Barratt se moja menos a la hora de apuntar a influencias concretas: «Nos inspira todo el mundo y todo lo bueno», explica. «A los dos nos gusta tanto la composición pop clásica como otras formas musicales más vanguardistas. Las cosas en las que solemos colaborar no suelen seguir un patrón predeterminado. Puede haber vagamente una zona a la que hemos intentado llegar, pero después de eso la canción cobra vida propia».

«Siempre tenemos una canción o dos en varios estados de compleción, así que es muy posible que todas ellas aparezcan juntas en un álbum en un futuro muy cercano»

Escrita en la época mencionada, en un estudio instalado dentro de una habitación, junto a otros dos compositores, Michael Ward y Dean Honer, ‘Murphy’s Law’ surge en la misma sesión que ‘Cry Baby’, uno de los grandes pepinazos de ‘Overpowered’. Es la canción de los cencerros sin fin, y ese instrumento es usado en los remixes nuevos de ‘Murphy’s Law’ que acaban de ver la luz. Como productor de electrónica, Barratt, que firma estas revisiones con su alias Crooked Man, es aficionado a las remezclas, las cuales ve como una forma de disfraz: «Cuando trabajo en una canción me es difícil no empezar a imaginar cómo sonaría en diferentes envoltorios. Es como disfrazarse. ¿Qué pasaría si llevara estos pantalones? O quizá esta camiseta, y una gorra… ¿y si no llevara pantalones en absoluto? Una cosa sugiere otra, y luego esa cosa lleva a otra cosa y antes de que te des cuenta ya tienes cuatro o cinco versiones diferentes de una canción y la gente termina totalmente confundida. Afortunadamente, a Róisín le gusta tener su hueco para disfrazarse, así que lo entiende y no me grita por hacerlo. Bueno, no demasiado».

¿Significa tanto single suelto que Róisín trabaja en un nuevo álbum? El productor responde ambiguamente pero deja la puerta bastante abierta. «Siempre tenemos una canción o dos en varios estados de compleción, así que es muy posible que todas ellas aparezcan juntas en un álbum en un futuro muy cercano». De momento, la artista trabaja en otra canción vieja, ‘Demon Lover’, que promete ser otro single memorable en su carrera reciente. ‘Murphy’s Law’ ha demostrado que no importa cuántos años tenga una canción si el resultado final es así de bueno.

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