Las nominaciones a los Oscar son, para muchos de los seguidores de la temporada de premios, la fecha más importante, incluso a veces más que la gala en sí. Durante meses, más o menos desde septiembre, son muchas las elucubraciones sobre qué películas lograrán la mención en los prestigiosos galardones. Como bien se sabe, que un nombre salga mencionado lleva un arduo trabajo detrás: una campaña publicitaria millonaria que las distribuidoras estadounidenses despliegan para dar impulso a sus películas.
Así, para cuando llega el día del esperado anuncio, ya se suele tener una idea bastante precisa de lo que va a ser nominado y, aunque siempre hay alguna sorpresa, casi nunca echan por tierra por completo las predicciones de los expertos. Los diversos premios de la crítica, entregados en diciembre, dan una pista de por dónde van a ir los tiros, aunque las reivindicaciones de la prensa no siempre se traducen en reivindicaciones de la industria (este año, sin embargo, sí ha sido el caso, creando la tendencia de Ethan Hawke por ‘Blue Moon’ o Amy Madigan por ‘Weapons’). También los Globos de Oro son un precursor importante que marca lo que pueda suceder de cara a las candidaturas a los Oscar, así como los gremios de productores, directores o actores.
En esta temporada, una de las predicciones más extendidas era la posibilidad de que ‘Los pecadores’ hiciera historia siendo la película más nominada de los Premios de la Academia. Y se ha cumplido, con 16 candidaturas que superan las 14 de cintas emblemáticas como ‘Titanic’ (1997), ‘Eva al desnudo’ (1950) o la más reciente ‘La La Land’ (2016). ¿Se las merece? La respuesta corta y contundente, en mi humilde opinión, es un rotundo “no”. El motivo por el que la mediocre película de Ryan Coogler se ha convertido en un fenómeno de público y crítica y ha sido tan respaldada por la Academia en todas las categorías es la incógnita que intento descifrar desde que comenzó la temporada de premios, donde ya se la veía como una fija candidata a casi todo.
Hollywood está en un momento crítico. El cine cada vez genera menos interés y el glamour y prestigio de los Oscar no deja de oxidarse año tras año. No se puede negar que se está haciendo un esfuerzo por intentar volver a generar interés, y en los últimos tiempos se ha mostrado de dos maneras. Por un lado, ha habido una clara apertura a un cine internacional y diverso que antes no tenía cabida en los premios (‘Emilia Pérez’ (2024), ‘Aún estoy aquí’ (2024), ‘Anatomía de una caída’ (2023), ‘Drive My Car’ (2021) o ‘Parásitos’ (2019) fueron todas nominadas a mejor película, entre otras categorías, y esta última incluso llegó a ganar). Por otro, desde la industria se sabe que si quieren subir las audiencias de su célebre gala lo que deben hacer es apelar a las masas, algo que queda claro con las nominaciones recientes a mejor película de blockbusters como ‘Wicked’ (2024), ‘Barbie’ (2023), ‘Avatar: el sentido del agua’ (2022), ‘Top Gun: Maverick’ (2021) ‘Joker’ (2019) o ‘Black Panther’ (2018).
‘Los pecadores’, de alguna manera, aúna todo lo que apetece celebrar en 2026: una narrativa convencional y comercial -con una supuesta voluntad artística- que sea capaz de llevar a la gente al cine y una historia que reivindica a bombo y platillo la multiculturalidad y diversidad racial de Estados Unidos. Por si fuera poco, el discurso de que el cine de género no tiene lugar en los premios ha ido calando tanto a lo largo de estos años que cierto componente de terror ya no resulta perjudicial para una película, sino que puede incluso favorecerla, como es el caso. Todo este cúmulo de cosas sin duda parecen haber ayudado a la magnificación de una cinta que se cree importantísima culturalmente, pero que no deja de ser un estomagante pastiche de lugares comunes. Es difícil adivinar si en unos años (o meses) alguien pensará en ‘Los pecadores’. Mi apuesta es que no (yo la vi en abril y me cuesta horrores recordarla), aunque de momento su nombre ya está escrito en la historia de unos premios cada vez más desvalorizados.
¿Qué significa ya que una película esté nominada al Oscar en la categoría reina? Desde el cambio de 5 a 10 nominadas se ha perdido toda la importancia que esto pudiera tener. Recordemos que películas tan irrelevantes, cuando no directamente pésimas, como ‘The Blind Side’ (2009), ‘Tan fuerte, tan cerca’ (2011), ‘Fences’ (2016) o ‘El método Williams’ (2021), por mencionar solo unas pocas entre casi dos décadas de abundante morralla, recibieron este reconocimiento. Afortunadamente este año hay, en líneas generales, un buen nivel, pero la entrada de una superproducción de usar y tirar (entretenida, sí, pero con un guion realmente lamentable) como ‘F1’ en mejor película vuelve a demostrar que si alguna vez lo tuvo, desde luego ya no existe ningún tipo de valor en dicha mención.
En cambio, las categorías interpretativas son siempre mucho más interesantes de adivinar que la de mejor película. Este año, más allá del delirio de ‘Los pecadores’ y sus tres intérpretes nominados, en general no ha habido grandes disgustos que no se supieran ya.
El quinteto de actores estaba prácticamente cerrado desde hacía semanas con Timothée Chalamet (‘Marty Supreme’), Leonardo DiCaprio (‘Una batalla tras otra’), Wagner Moura (‘El agente secreto’), Ethan Hawke (‘Blue Moon’) y Michael B. Jordan (‘Los pecadores’). Este último, el más debatible, pues arrastrado por el fenómeno de su película, ha quitado el puesto a varias de las mejores interpretaciones del año: Jesse Plemons (‘Bugonia’), George Clooney (‘Jay Kelly’) y, sobre todo, Dwayne Johnson por su maravillosa actuación en la infravaloradísima ‘The Smashing Machine’. Y fuera de toda conversación estaba lamentablemente un estupendo Joaquin Phoenix por la mordaz sátira de ‘Eddington’ de Ari Aster, cuya crítica a lo woke no ha hecho demasiada gracia en la industria.
Tampoco les ha hecho ni pizca de gracia la de la excelente ‘Caza de brujas’, y por ello, Julia Roberts ha llegado sin ninguna opción de nominación por la que es una de las mejores actuaciones de su carrera. Jennifer Lawrence, entregadísima en su papel de una mujer con una severa depresión posparto, lo tenía difícil por la naturaleza histriónica de ‘Die My Love’, y a Amanda Seyfried el poco entusiasmo general que ha causado ‘El testamento de Ann Lee’ le ha perjudicado. Pero la mayor ausencia entre el quinteto nominado es Chase Infiniti (‘Una batalla tras otra’), que se postulaba como protagonista por un rol secundario. Entra en su lugar Kate Hudson (‘Song Sung Blue’), en representación de la típica interpretación biográfica que se celebra todos los años. Completan el quinteto Emma Stone (‘Bugonia’), la favorita Jesse Buckley (‘Hamnet’), Rose Byrne (‘Si pudiera, te daría una patada’) y Renate Reinsve (‘Valor sentimental).
En actor secundario, sorprende la ausencia de Paul Mescal (‘Hamnet’) en favor de Delroy Lindo (‘Los pecadores’). El resto, fue todo según lo previsto: Jacob Elordi (‘Frankenstein’), Stellan Skarsgaard (‘Valor sentimental’), Benicio del Toro y Sean Penn (‘Una batalla tras otra’). En la categoría de actriz secundaria hubo gratas sorpresas: la ausencia de Ariana Grande por la infame ‘Wicked: Parte 2’ (que afortunadamente no ha logrado ninguna nominación) y la entrada de Elle Fanning (‘Valor sentimental’), que había caído mucho en las apuestas. Su compañera de reparto, la deslumbrante Inga Ibsdotter Lilleaas, también lo consiguió, así como Teyana Taylor (‘Una batalla tras otra’) y Amy Madigan (‘Weapons’), otras dos nominadas indiscutibles. Lo de Wunmi Mosaku por ‘Los pecadores’ en vez de la magnética Odessa A’zion por ‘Marty Supreme’ es incomprensible, pero ya sabemos que el efecto “pecadores” es muy poderoso.
No obstante más allá de mis quejas a la Academia, de gustos personales y de todas las cosas que creo que deberían mejorar, he de reconocer que este año hay mejores películas que en otras ocasiones, especialmente gracias a esa apertura internacional que esta vez ha encumbrado en la categoría reina a dos grandes obras: ‘Valor sentimental’ (Noruega) y ‘El agente secreto’ (Brasil). La excelente ‘Un simple accidente’ (Irán, representada por Francia) se ha quedado a las puertas de conseguirlo, pero ha logrado una nominación para su guion, además de película internacional. Y todo parece indicar que ‘Sirât’ tampoco ha estado demasiado lejos de arrollar Hollywood con aún más fuerza, pero se “conforma” con dos merecidas nominaciones (internacional y sonido).
Pueden pasar muchas cosas de cara a la ceremonia que afecten el destino de las películas y que las favoritas dejen de serlo (recordemos el desmedido “backlash” que sufrió ‘Emilia Pérez’ el año pasado tras haber cosechado nada menos que 13 nominaciones), pero de momento todo parece indicar que Paul Thomas Anderson y su grandísima ‘Una batalla tras otra’ serán los protagonistas de la noche. Aunque el sueño puede convertirse en pesadilla: ojo a los vampiros de ‘Los pecadores’, que están hambrientos y aún pueden morder.
