El tropiezo de Lorde en ‘Solar Power’ no hace ‘Melodrama’ peor disco

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El tropiezo de Lorde en ‘Solar Power’ no hace ‘Melodrama’ peor disco

A veces no está muy claro cuál es el verdadero álbum del año. Uno puede dedicar horas a resumir lo mejor que puede por qué ‘MAGDALENE‘ fue el mejor disco de 2019 para esta y otra multitud de publicaciones… y después pasarse la vida volviendo más bien, de manera compulsiva, al álbum coetáneo de Billie Eilish. En el caso de ‘Melodrama’, nunca he tenido dudas: fue el mejor álbum de 2017, y lo sigue siendo pese a que ‘Solar Power‘ haya sido un álbum un tanto decepcionante.

El único competidor que puede venir a la mente es ‘DAMN.‘, el hasta ahora último álbum de Kendrick Lamar (después el rapero comisarió la banda sonora de ‘Black Panther’). Fue un disco más conciso, más pop y más exitoso que su predecesor ‘To Pimp a Butterfly‘, pero no fue tan revolucionario como este y todos los medios coincidieron en aupar ‘To Pimp a Butterfly’ en las listas de lo mejor de la década de los 2010 muy por encima de ‘DAMN.’. Listas en las que también apareció ‘Melodrama’, incluso resultando el 2º mejor disco de toda la década pasada para el NME, entre otros muchos méritos.

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En el mundo del pop, no perdonamos una. Cuando un artista tropieza, y sobre todo cuando una artista tropieza, parecemos darle por perdido para siempre. Lo hemos visto de manera muy clara con Katy Perry, que ha mostrado tener un índice de fidelidad bajísimo y pese a que muchas de sus canciones post-‘PRISM’ tenían tanto potencial como sus mayores hits, a saber ‘Swish Swish’, ‘Chained to the Rhythm’ o ‘Harleys in Hawaii’, que resucita ahora. Pasó lo mismo con Dido, con Alanis Morissette, y con un largo etcétera.

En el mundo del rock, parece haber más tragaderas. Oasis también publicaron un tercer disco decepcionante como Lorde, pero mantuvieron su estatus de superestrellas intacto pese a que jamás llegaron ni a rozar la calidad de sus primeros dos álbumes. Lo mismo ha sucedido con The Strokes: su deriva tras ‘Is This It?’ ha sido tan interesante como errática, pero continúan encabezando carteles de festivales como si solo hubieran parido obras maestras cada 2 años. Con Lorde (y otros artistas de música pop), no hay perdón. El comentario más popular de nuestra crítica de ‘Solar Power’ decía lo siguiente: «Es lo que pasa cuando se sobrevalora tanto a algún/a artista, que cuando ofrece algo regulero se derrumba todo el mito instantáneamente». Y no puedo estar más en desacuerdo. Una obra mediocre o regulera, en caso de que consideremos que ‘Solar Power’ lo es y que no estamos equivocados (hay cierta disparidad de opiniones) puede empeorar tu imagen de dicho artista, implicar bajarle del pedestal, pero de ninguna manera afectar a la calidad de una obra anterior, que ya era una obra cerrada y terminada años atrás.

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El paso del tiempo puede hacernos cambiar nuestra visión de una obra pasada. Un hecho histórico como el 11-S terminó enriqueciendo ‘Yankee Hotel Foxtrot’ de Wilco, pese a que este álbum se grabó mucho antes de los atentados. Jeff Tweedy afirmó que las reinterpretaciones eran interesantes: sus palabras sobre América sonaban como un precedente, casi como un aviso. Una carrera que evoluciona adecuadamente también puede hacernos entender una obra anterior de otra manera. ‘OK Computer’ de Radiohead es el desarrollo de ciertas cosas que ya se adivinaban en el anterior ‘The Bends’, lo cual hizo de este disco de 1995 una obra que diseccionar más atentamente con el paso del tiempo. Pero no tiene ningún sentido tirar a la basura una obra maestra sólo porque la obra que ha venido después no ha cumplido las expectativas.

A lo largo de los años hemos visto a muchos artistas tropezar, caer, y a veces recuperarse. Daft Punk publicaron un tercer álbum bastante terrible que el imaginario colectivo decidió obviar cuando llegó el sublime ‘Random Access Memories’, pero ‘Human After All’ jamás hizo que ‘Homework’ y ‘Discovery’ fueran malos discos. Arctic Monkeys tuvieron un gran bajón en ventas con sus tercer y cuarto álbumes, nadie cuestionó la calidad de su debut, y además luego se recuperaron con ‘AM’, un quinto álbum que ha sido su gran obra maestra y además la más popular de su discografía. ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ supuso una decepción para muchos y nadie se atrevió a «derrumbar el mito instantáneamente». En un territorio más comercial, Hurts y AlunaGeorge publicaron debuts de música pop que continúan sonando elegantes e impecables pese al desarrollo que tanto unos como otros escogieron. Su obra posterior no afecta a la calidad de ‘Happiness‘ o ‘Body Music‘, cuyo sonido continúa siendo apto para nuestros tiempos, completamente atemporal.

Lorde ha explicado a sus seguidores que esta vez necesitaba ir a una «habitación diferente» pero que «mamá volverá» (al pop, suponemos). Durante el verano ha bromeado con que le encantaría trabajar con Harry Styles, asegurando incluso que tenía alguna idea. Harry Styles está en un momento comercial estupendo y de ahí quizá podría salir un hit y/o algo bueno. Nadie sabe de hecho si en algún lugar de ‘Solar Power’ puede esconderse algún tipo de viral. Cosas más raras se han visto, ¿verdad, Kali Uchis? Pero venga lo que venga, y venga cuando venga, ‘Melodrama’ seguirá siendo intocable, pues como obra continúa siendo todo lo que en su momento fue: una producción realmente avanzada e imaginativa de pop del siglo XXI, una lección sobre cómo tomar una ruptura para crecerte como persona, una colección de canciones tan preciosas como ‘Liability’, tan enriquecedoras como ‘Perfect Places’, tan interesantes como ‘The Louvre’, tan energéticas como ‘Green Light’…

Y hay una última razón por la que Lorde seguirá mereciendo toda nuestra atención. En el caso de que ‘Solar Power’ sea un mal disco, no lo es por repetirse a lo Oasis, por intentar arrimarse demasiado a las modas como hicieron AlunaGeorge o por no ser capaces de presentar nuevas ideas como en su peor momento Daft Punk. Al contrario, ha decidido ofrecer algo diferente, una obra coherente en sí misma en su aproximación hippie y verde, con un toque de humor y ritmos «baggy». Ella dice que su primer disco era el alcohol, el segundo el MDMA y este el cannabis. No sé quién podrá desatender al siguiente paso, con semejante descripción.

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