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The Avalanches / We Will Always Love You

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The Avalanches / We Will Always Love You

The Avalanches no van a aparecer en muchas listas de lo mejor del año -sí lo hace en la nuestra– por haber publicado su nuevo disco un 11 de diciembre. Será una injusticia parecida a la que sucedía con FKA twigs el año pasado: ‘We Will Always Love You’ es otra obra maestra de la formación australiana (ahora un dúo formado por Robbie Chater y Tony Diblasi) que publicó su primer disco en el año 2000 para editar el siguiente 16 años después. El disco suma ya tres de tres maravillas de la música pop basada en el sample (en este caso se han vuelto a usar «cientos y cientos» de ellos) de esas capaces de hacer redescubrir la música a cualquier melómano, y solo cabe celebrar que esta nueva entrega no haya tardado una adolescencia entera en salir. Sus autores explican que lanzar ‘Wildflower’ en 2016 les dio carta blanca para por fin ser una banda típica y no «aquella que publicó un gran debut hace 20 años». Ya no hay tiempo que perder.

El concepto de ‘We Will Always Love You’ se basa en la «historia de amor entre Ann Druyan y Carl Sagan, comunicadores de ciencia cuyos escritos y programas de televisión trajeron los misterios cada vez más profundos de la astronomía y la astrofísica a la audiencia masiva». Un amor tan grande que llegó al espacio literalmente gracias a que el «Disco Dorado» que enviaron allí, a través del astronave Voyager, incluía grabaciones de las ondas cerebrales de Druyan capturadas un día después de que Sagan le pidiera matrimonio. Conmovidos por esta historia, The Avalanches han grabado un disco sobre «la muerte, la vida en el más allá, las estrellas, los seres celestiales y sobre todo lo que hay ahí afuera» pero, sobre todo, sobre el amor, ese sentimiento indestructible capaz de perdurar cual «radiación cósmica en el espacio». Druyan, quien iba a aparecer en el álbum pero canceló su reunión con el grupo un día antes de reunirse con él en el estudio de grabación, es la persona que aparece en la portada del largo, en una imagen de ella que ha sido convertida a audio y luego otra vez a imagen, quedando un retrato espectral de la científica. La imagen funciona como metáfora de lo que el disco ofrece: como tantos samples usados por The Avalanches a lo largo de su carrera, extraídos de canciones grabadas por personas que fallecieron hace muchos años, la imagen de Druyan ofrece una versión erosionada, distorsionada, fantasmagórica incluso, de su humanidad, pero aún presente.

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Sin demasiadas novedades en cuanto a fórmula, pues volvemos a encontrar en él samples de todo tipo, desde las Shirelles hasta Steve Reich pasando por Alan Parsons Project, sintonías de series infantiles o incluso canciones de artistas tan contemporáneos como Frank Ocean o Leon Bridges, ‘We Will Always Love You’ tampoco sorprende por los sonidos musicales de los que se nutre (el soul, la música disco, el easy-listening, el hip-hop, el downtempo, etc.) pero sí por el elevado número de artistas invitados que presenta su secuencia y por su envergadura, al componerse de 25 pistas. Algunas de ellas son interludios pero su presencia en el álbum solo enriquece su concepto: en ‘Solitary Ceremonies’ habla la peculiar compositora y clarividente Rosemary Brown para intentar comunicarse con el difunto pianista Franz Liszt; ‘Star Song.IMG’ es la transcripción sonora de una imagen de la actriz Barbara Payton, a la que The Avalanches dedican la pista 2 del álbum porque, como uno de sus integrantes, tuvo problemas con el alcoholismo; y la final ‘Weightless’ reproduce una transmisión de radio enviada desde un conocido observatorio astronómico de Puerto Rico que contiene «información sobre la humanidad» pasada a código binario.

La manera que encuentran The Avalanches de llevar su sonido hacia adelante en ‘We Will Always Love You’ es construir sus canciones no solo mediante samples, sino también mediante instrumentaciones aportadas por ellos mismos en el estudio, y la presencia de artistas invitados se debe a que sus voces eran más fáciles de encontrar que las de un sample concreto. Así, The Avalanches da en el álbum con combinaciones extrañas pero maravillosas en más de una ocasión: la animada ‘We Go On’ enfrenta la voz apitufada de Karen Carpenter (eterna musa de la tristeza disfrazada de felicidad) con la de Mick Jones de The Clash para crear una pequeña joya de disco-pop contemporáneo que remite al trabajo de KAYTRANADA; ‘Reflecting Light’ es una balada conmovedora que alterna la voz de Vashti Bunyan sampleada de uno de sus discos con los sermones de Sananda Maitreya (antes Terrence D’Arby) y, para colmo, la escalofriante ‘Wherever You Go‘ se atreve a incorporar sonidos de una serie de dibujos húngara para acompañarlos con la voz de Neneh Cherry y CLYPSO… antes de pasar a la discoteca de la mano de Jamie xx. Una serie de delirios que solo podían haber salido de la cabeza de The Avalanches pero que funcionan.

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Precisamente las voces infantiles son recurrentes en ‘We Will Always Love You’ por lo que tienen de nostálgico, inocente y puro y ofrecen un interesante contraste con los paisajes psicodélicos que el largo ofrece. Y de estas mismas voces salen algunas de las melodías más sublimes del largo a pesar de que, en algún caso, procedan de grabaciones que han sido previamente manipuladas para sonar de esta manera. ‘Hammond Song’ de The Roches era una canción grabada por tres adultas, pero suena aniñada en manos de The Avalanches para ejercer de coro a Blood Orange en el tema titular, poniendo los pelos de punta con su precioso estribillo; ‘The Divine Chord’, en la que participan MGMT y Johnny Marr, integra este tipo de voces, en su caso saqueadas de ‘It’s Love That Really Counts’ de las Shirelles, dentro de una producción mucho más disco y setentera, pero sin perder un ápice de melancolía; y ‘Oh the Sunn!’ utiliza la misma fórmula para llevar la voz abatida de Perry Farrell de Jane’s Addiction a un lugar más cósmico.

En el universo de estilos y voces que ofrece ‘We Will Always Love You’ queda la sensación de que The Avalanches han buscado hacer un disco que solo transmite felicidad y nada más, como si fuera una droga que no admite la entrada en el cerebro de sentimientos negativos. Tanto las texturas envolventes de ‘Until Daylight Comes’ con Tricky como la indescriptible euforia que transmite ‘Music Makes Me High’, que transforma el tema igual de titulado de Salty Miller en una fantasía cósmica, corroboran esta apreciación. Este espíritu guía temas que pasan más desapercibidos como ‘Overcome’ o un ‘Gold Sky’ en el que Kurt Vile suena algo desubicado en el mundo de ‘Last Train Home’ de Pat Metheny Group, pero también otros en los que los ritmos bailables están completamente ausentes. No puede transmitir más paz ‘Interstellar Love’ con Leon Bridges y ‘Running Red Lights’ con Rivers Cuomo y Pink Siifu es otro pedazo de single que cantar a todo pulmón en los festivales que se avecinan. Lejos de empalagar con su estudio sobre el amor humano, The Avalanches han conseguido hacer un disco que conquistaría hasta a los extraterrestres.

Calificación: 8,3/10
Lo mejor: ‘We Will Always Love You’, ‘The Divine Chord’, ‘Interstellar Love’, ‘Wherever You Go’, ‘We Go On’, ‘Reflecting Light’, ‘Music Makes Me High’, ‘Running Red Lights’
Te gustará si te gusta: Air France, Caribou, Four Tet
Youtube: vídeo de ‘The Divine Chord’

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