Breves

Los mejores discos de 2026 (diciembre-junio)

Olivia Rodrigo / you seem pretty sad for a girl so in love


‘you seem pretty sad for a girl so in love’ no es el mejor álbum de Olivia Rodrigo porque cada vez sea más indie. Tampoco porque esté prácticamente orquestado en torno a su devoción hacia The Cure. ‘you seem pretty sad for a girl so in love’ es el mejor álbum de Olivia Rodrigo porque el nivel compositivo de las canciones es enorme. Tanto ‘the cure’ como ‘stupid song‘ están muy bien contenidas primero y llevadas hacia su cénit después. El último estribillo de esta es la gloria. Otras cuentan con una melodía maravillosa desde el principio, como ‘honeybee’, a piano y con unas cuerdas y coros estupendos, conduciendo hacia un final de estribillo que derrite el hielo. Desde ya en la carrera de los Grammy.

Triángulo de Amor Bizarro / Mi catedral


Mi Catedral’ no tiene un significado religioso para el trío gallego, sino que habla de construir nuestros propios espacios, cuando todo alrededor parece homogeneizado y diseñado por otros. Es una obviedad que ‘Mi Catedral’ es lo que podemos considerar la «canción central» del disco porque es la titular y está en medio. Pero la calidad y el carisma de ‘BBBMV a.r.m.a.s.’ hacen pensar en «dos canciones centrales». O hablemos de tres canciones centrales si sumamos la sublime ‘Matar a un rey’, vibrante en todas sus fases: la rabiosa rock, con Rodrigo proclamando que «el mundo se cae a cachos». Estamos ante el disco más político de Triángulo de Amor Bizarro, casi próximo al rock en euskera. «Ningún partido votará en contra» para estos «campeones de lo antisocial», dice ‘Este contra oeste’.

RAYE / This Music May Contain Hope

RAYE se ha montado una buena película para su segundo disco. La ganadora de 6 Brits en una sola noche para su debut ‘My 21st Century Blues‘ se viene arriba con un álbum muy particular en estructura, concepto e incluso «rollout». La aventura es muchas veces impredecible. Una de las producciones más impresionantes del álbum es ‘Click Clack Symphony‘, enriquecida por las aportaciones orquestales del maestro Hans Zimmer. La ópera, y en concreto ‘La Traviata’ también parece una influencia en la aventurera ‘I Will Overcome’. Y frente a las críticas por su pomposidad, el disco está rebajado con temas tan frescos, divertidos y lozanos como ‘I Hate the Way I Look Today’, una bobada jazzy sobre el modo en que nos autoanalizamos hasta la parodia.

Maria Arnal / AMA


La síntesis es clave en ‘AMA’. El trabajo de edición ha debido de ser hercúleo, como el de composición y grabación, donde Arnal se sirve de sus voces -físicas y sintéticas- para construir canciones pop basadas en polifonías vocales que combina con arreglos electrónicos igualmente diversos. Todo arreglo tiene sentido, como las percusiones metalúrgicas de ‘AMA‘, una oda a la valentía y al riesgo. La originalidad de la música no riñe con lo accesible, como demuestra la rítmica ‘Pellizco’, que usa portazos, o ‘Carta’, que emplea silbidos de pájaros y polifonías como base. El título, polisémico, apunta a la persona que ama o a quien se sitúa al mando de su arte, pero resulta, también, un sentido homenaje a una prima de Arnal, fallecida a los 15 años por VIH.

Slayyyter / WOR$T GIRL IN AMERICA


A un lado queda el glamour femme fatale de ‘STARFUCKER’, aquí todo se vuelve caótico y sucio. Es una fiesta salvaje con armas, sexo y drogas que comienza por todo lo alto y no da respiro hasta el mismísimo final. Todo es un arsenal de artillería pesada. Los espectaculares cinco primeros sencillos dejaban el listón tan alto que parecía imposible que la cara B fuera a sostenerse. Pero lo hace más que sobradamente. Hay tanto que rascar en ‘WOR$T GIRL IN AMERICA’ que abruma. No hay ni un solo momento de desfallecimiento en una secuencia que funciona como un tiro de pura adrenalina. Es un despliegue de maestría pop sin edulcorantes, anclado a una realidad sucia y caótica, que lleva la etiqueta de “disco de culto” escrita de principio a fin. Slayyyter ha entregado un álbum que reinventa lo que es y puede ser la música pop.

Underscores / U


U’ es uno de los mejores tipos de disco de pop: accesible, directo, compacto y rebosante de ideas. Condensando una variedad de estilos pertenecientes al pop de los 2010s, como el EDM, el pop al estilo Kesha, el brostep, pero también el hyperpop, el R&B de los 2000 y la música dance, ‘U’ procesa todos estos sonidos a través de un enfoque hipersensorial de la producción y de una precisión láser en melodías y composición. Harper Gray ha aprendido de los grandes, y se nota. ‘Music‘ evoca esa influencia brostep, solo que este sonido nunca ha sonado tan digerible; ‘Do It‘ remite a Britney Spears, ‘Innuendo (I Get U)’ es como una versión aumentada de Aaliyah y ‘The Piece’ hace honor a Imogen Heap proponiendo una versión maximalista y 3D de su sonido.

Requin Chagrin / Décollage


Las críticas en Francia han vuelto a ensalzar un talento para la composición realmente excepcional, que combinado con su excitante paleta sonora hace de este nuevo disco otro gran triunfo. La fórmula de Requin Chagrin consiste en melodías directas al corazón envueltas en gasas de eco y guitarras con efectos, algo que la crítica tiende a encasillar en ese vértice tan recurrido del dream pop y el shoegaze. En realidad simplemente reverbcore, ‘Décollage’ pule y perfecciona un sonido que ha ido en ascenso desde aquella majestuosa ‘Sémaphore’ que conquistó nuestro corazón en 2019. Las tres primeras pistas son bangers, pero el resto del disco está a la altura. Una vez concluidas estas 11 canciones el eco de esas guitarras perdura en el corazón igual que el disco en sí: una colección de joyas de pop inolvidable.

Grace Ives / Girlfriend


El tercer álbum de Grace Ives presenta una nueva versión de la artista, y no porque sea radicalmente diferente a sus anteriores proyectos, sino porque hay una clara evolución en su manera de afrontar la vida. La cantante de 31 años explora su momento vital a través de canciones sobre relaciones románticas y su rol dentro de ellas. A veces, son acogedoras y reconfortantes como un abrazo (‘Now I’m’), y otras (casi siempre), reflejan situaciones en las que le resulta más complicado asumir su papel de novia. ‘Stupid Bitches’, con enmarañadas capas de percusión y una pegadiza melodía digital, culmina un trabajo sofisticado que nos guía con determinación y sensibilidad por los intrincados recovecos de las relaciones amorosas.

Kevin Morby / Little Wide Open


En ‘Little Wide Open’, el cantautor texano firma su mejor trabajo hasta la fecha reflexionando sobre la mortalidad y el tiempo con una poesía conmovedora. La máxima inspiración de Morby para este proyecto son precisamente esos espacios abiertos en el Medio Oeste americano, las vidas de la gente en poblaciones minúsculas devoradas por la inmensidad de un paisaje que ya de por sí tiene mucho de musical para él (el sonido de las cigarras, los trenes pasando, las sirenas avisando de un posible tornado). Mediante su fascinación por esta tierra, intenta desenmarañar lo que significa ser un artista estadounidense ahora mismo, mientras reflexiona sobre su propio momento vital, a punto de ser padre.

Charli XCX / Wuthering Heights


Charli xcx sale mucho más airosa que Emerald Fennell de su retrato de un amor malavenido en una Inglaterra en la que no para de llover. Charli se quita de encima la presión de vender al menos la mitad que ‘BRAT’ lanzando una banda sonora de corte gótico que se abre con con la terrorífica ‘House’, una colaboración con John Cale que habla sobre la belleza, la realidad y la soledad. Destaca el modo en que se han trabajado las cuerdas en este tema y en buena parte del resto del disco: sus «texturas crudas» refuerzan la sensación «romántica pero torturada» que impregna la película. Y, aunque la oscuridad del álbum remite a la Charli que conocimos en ‘Black Roses’, también hay espacio para momentos tan pop y luminosos como ‘Dying for You’, además de una colaboración con Sky Ferreira.

Beverly Glenn-Copeland / Laughter in Summer


Se entienda como disco de estudio o no, al conformarse en parte a base de retazos y haber sido grabado casi en directo, ‘Laughter in Summer’ sí es un álbum perfecto con el que descubrir a Beverly Glenn-Copeland, artista de culto que recientemente ha cumplido 82 años, y al que se ha descubierto hace muy poco tiempo. Su sonido atemporal, sus melodías universales, e incluso su estructura circular y su sentido de la repetición -tan familiar para aquellos habituados a lidiar con la demencia- construyen un álbum íntimo y único, como lo son todas las historias de amor a lo largo de los tiempos.

Nacho Vegas / Vidas semipreciosas


Como casi todos sus trabajos desde ‘Resituación‘, ‘Vidas semipreciosas’ tiene una enorme carga social. En este caso, los interludios narrados por Javitxu, Anna y Adur en distintas lenguas co-oficiales van formando un esqueleto que conduce a ‘Seis pardales’. ‘Seis pardales’, con más voces afines como la de Rodrigo Cuevas, recuerda el caso sindical de «Las seis de La Suiza«. ‘Deslenguarte’ es una reflexión sobre los límites de la libertad de expresión. En el disco, Nacho Vegas encuentra confort en familiares y amigos, pues en la singularidad de cada uno se esconde más belleza que en lo supuestamente «perfecto». El «alivio» es otro de los temas fundamentales de este disco. Así se llama el single principal, medio rapeado, inspirado en William Burroughs, que habla de buscar pequeños placeres «con lo poco que somos y lo mucho que jodemos».

Bad Gyal / Más cara


Más cara’ no es tanto un álbum que lleve a Alba Farelo a otro nivel artístico, como uno al que recurriremos mucho más de lo que en su semana de lanzamiento nos pensamos. Exactamente lo mismo que ocurrió con ‘La joia‘. El segundo álbum de Bad Gyal empieza a tope, con un primer cuarto de vértigo en el que encontramos el nuevo single homónimo; ‘Un coro y ya :)’, que recupera el sonido R&B de finales de los 90 y principios de los 2000; el hit ‘Da Me’, de vídeo excelente y rimas divertidísimas; o el merengue de ‘Noticia de ayer’. Aunque el disco de 19 pistas se va entregando cada vez más a un sonido más genérico, los dúos se los goza, las barras están donde siempre. Difícil averiguar cuál, de todas estas, será nuestra canción del verano particular.

Fcukers / Ö


La música de tu tienda de ropa favorita nunca había sonado tan bien. A través del garage, el house, la música club y todo lo que hay en medio, el debut de Shanny Wise y Jackson Walker Lewis es pura diversión sin demasiada profundidad. La voz de Shanny Wise y la expansiva producción de Kenneth Blume son los pilares esenciales del proyecto, que ofrece un tracklist lleno de motivos por los que darlo todo durante la noche. Es fácil escuchar ‘Ö’ del tirón sin darse cuenta. El álbum fluye de forma vertiginosa desde ese “Yo, bring the beat back” hasta la triphopera ‘Feel The Real’.

KNEECAP / FENIAN


Con sonoridades más o menos cercanas a gente como Tricky, a veces incluso más canallas a lo Eminem o Die Antwoord, y en la última pista junto a Kae Tempest, más cerca por tanto de este, KNEECAP se asientan como uno de los grupos a la vez más agresivos y a la vez más sensibles del panorama actual. En 2026 es habitual tener que ser las dos cosas a la vez: no se puede ser equidistante ni «nice» cuando se trata de ciertos asuntos. Como un buen Reels, KNEECAP son combativos, divertidos, eficaces en el mensaje y además escuetos. El disco se llama ‘FENIAN’, una palabra que pasó de referirse a un guerrero irlandés a los rebeldes contra la dominación británica, luego se usó de manera despectiva para designar «catetos» y ahora KNEECAP se reapropian en positivo.

Haute & Freddy / Big Disgrace


Hasta ahora Michelle y Lance eran más conocidos por escribir para otros, pero juntos suenan mucho más compactos, dando con un universo propio de fantasía y purpurina, muy «de ferias clandestinas del siglo XVIII», en el que lo más importante es la libertad, «performar», salir de noche y pasarlo bien. ‘Big Disgrace’ es un debut introducido por hasta 7 singles de presentación, 8 contando el «focus track» del día de salida, a cual más identificable desde la primera escucha. Uno de los temas que mejor ejemplifica su filosofía es ‘Dance the Pain Away‘, pues la gran vocación de Haute & Freddy no es otra que hacernos bailar para lograr que olvidemos nuestras penas; y uno de los que tiene mayor vocación de himno generacional es ‘Freaks’. Pocas canciones se han hecho de manera tan explícita para los «gays and girls» que se sienten diferentes.

hemlock springs / the apple tree under the sea


hemlocke springs -así en minúscula- brilla en su debut especialmente como compositora de canciones «over the top» y densamente producidas, algo de lo que da buena cuenta en este disco, además de mostrarse muy original en la ejecución de sus ideas, asistida por el co-productor BURNS, conocido por su trabajo con Lady Gaga. Quizá solo hemlocke springs podría haber escrito un disco donde alterna su querencia por el pop sintético de los 80 y la teatralidad melódica de Kate Bush con letras que referencian a El Shaddai, el término judaico para Dios, o a los matrimonios concertados, como ocurre en la industrial y originalísima ‘W-w-w-w-w‘, inspirada en un documental que narra el matrimonio de un hombre de 73 años con una adolescente de 17.

CA7RIEL & Paco Amoroso / FREE SPIRITS


Tan libre musicalmente es ‘Free Spirits’ que el tercer álbum de Ca7riel y Paco Amoroso se abre con un homenaje descarado al pop indio y a las bandas sonoras de Bollywood: solo Paco Amoroso podría imitar la voz apitufada de Lata Mangeshkar para aclarar que él no es Lady Gaga, aunque lo confundan con ella. Esta devoción por la expresión musical más friki, sumada al obvio pastiche musical, es una recurrente en todo el disco, en canciones que solo Ca7riel y Paco Amoroso podrían llevar a donde deciden llevarlas, con fusiones musicales y letras increíbles en el sentido literal: todavía no me he recompuesto de las desagradables rimas de ‘Ay ay ay’, con menciones a un frenillo roto y a la eyaculación de “yogur”, mientras la canción suena como una versión ninfómana de Juan Luis Guerra. En comentarios la llaman “Juan Luis Guarro”.

Mitski / Nothing’s About to Happen to Me


Erigida en icono por la generación Z, sobre todo a través de TikTok, Mitski ha publicado este año un disco sobre gatos. El verdadero concepto de ‘Nothing’s About to Happen to Me’ es el de una mujer solitaria en una casa descuidada que solo se siente libre cuando está en su hogar. El ejemplo más visible es el de la bossa de ‘I’ll Change for You‘, con la que Mitsuki Miyawaki ha querido construir un himno para los patéticos. Es uno de los momentos calmados de un disco que alterna casi religiosamente una pista de tintes folk con otra más rockera, esta última la más interesante. La pregunta de qué es el hogar -con gatos o sin ellos- sobrevuela todo el álbum, en ocasiones sobrecogiendo.

DELLAFUENTE / BRIGADO


DELLAFUENTE ha dejado claro en X que su nuevo disco no es una despedida de ningún tipo. El último disco del misterioso artista granaíno, que comparte la vibra melancólica del ‘Hurry Up Tomorrow’ de The Weeknd, en realidad es un punto de inflexión. Este cambio de rumbo viene representado la única colaboración que incluye el proyecto, 3NOC, un álter ego del propio DELLAFUENTE. ‘La vida te da sorpr3sas’ y en especial ‘Mi modo de vida’ muestran una faceta del granaíno nunca vista. Ambos temas coinciden en la influencia de los ritmos caribeños y en su intersección con las melodías flamencas, con lo que el artista ya había experimentado sutilmente en el pasado e indaga de forma más incisiva en este LP. Especialmente la segunda mitad de ‘BRIGADO,’ es todo un banquete por la capacidad de DELLAFUENTE mantenernos pegados a los cascos solo por lo que dice.

Gorillaz / The Mountain


Unos 25 años después, ya no nos sorprendemos de que un álbum de Gorillaz sea un crisol de todas las músicas posibles. Esta vez no ha sido Malí, sino India, el país que más ha determinado su sonido. ‘The Mountain’ suena como un álbum espiritual desde su apertura cuasi instrumental con el sitar de Anoushka Shankar y la flauta de Ajay Prasanna, y también los vientos de corte hindú marcan unas canciones que juegan peligrosamente con el cliché, casi 60 años después de la conocida visita de los Beatles a la India en 1968. La mayor victoria de ‘The Mountain’ es que es un álbum muy sentido, cuando se pone a ello, y ahí destacan ‘The Sweet Prince’ -que trata la estancia del padre de Damon Albarn en el hospital- o ‘The Shadowy Light’ junto a Asha Bhosle, que servía 92 años de emoción y experiencia muy poco antes de morir.

Jill Scott / To Whom this May Concern


Jill Scott es una de las principales artistas musicales a las que acudir para conocer en profundidad la experiencia vital y emocional de la mujer afroamericana. ‘To Whom This May Concern’ pone el sentido de comunidad en el centro, pero no es un disco de sermones, sino que comparte su sabiduría generosamente, también en lo musical, ya que el álbum recorre décadas de historia de la música negra con fluidez y naturalidad, buscando no el single fácil, sino la narración de una historia. En el sedoso neo soul de ‘Offdaback’, el homenaje a sus «ancestros» es tan explícito como sus menciones a artistas como Billie Holiday, Tina Turner o Ella Fitzgerald; después, el disco pasa del blues a lo Bessie Smith en ‘Pay U On Tuesday’ al diva house de ‘Right Here Right Now’ con total comodidad. Scott es, en este sexto disco, una autoridad amable, una matriarca con muchas cosas que decir.

Ana Roxanne / Poem 1


Roxanne posee una voz pura y cristalina, pero aunque estaba presente en su debut oficial de 2020 ‘Because of a Flower‘, no era protagonista. El paso adelante que supone ‘Poem I’ es evidente. Su voz se sitúa en primer plano, las melodías están más desarrolladas desde un enfoque pop, las letras no se esconden detrás de su propio misterio y las canciones sencillamente buscan una accesibilidad donde antes preferían ocultarse. Eso sí, la lentitud sigue siendo central en la propuesta de Ana Roxanne, aunque la accesibilidad abre su propuesta a diferentes direcciones. Ahí caben preciosas piezas al piano como ‘Keepsake’, otras más slowcore como ‘Untitled II’, y puro Badalamenti en ‘Atonement’. En ‘One Shall Sleep’, Roxanne ya da rienda suelta a su faceta más sintetizada y orquestal.

Aldous Harding / Train on the Island


Hay alusiones en ‘Train on the Island’ a una “medicación que me ralentiza la cabeza” o a estar posiblemente “en el espectro”, pero no todo es tan oscuro como parece. En pasajes de ‘What Am I Gonna Do?’ o ‘Coats’ se suceden aparentes recuerdos felices de la niñez o la posibilidad de conexión. En este sentido, el título del disco evoca una imagen de movimiento dentro de un lugar cerrado y aislado. La del ciclo del trauma. Aldous vehicula estas historias a través de canciones en su mayor parte sosegadas, arraigadas en la tradición americana, aunque su enfoque tampoco es convencional. Incluso composiciones como la intrigante ‘I Ate the Most’ o la sencillez pianística de ‘One Stop‘ parten de una aparente simplicidad para contener cierta inquietud. Puede que el puzle de ‘Train on the Island’ nunca se resuelva del todo, pero el misterio nos mantendrá enganchados.

paco te quiero / hay un pez naranja en el suelo del metro


El primer disco de la banda barcelonesa presenta un sonido tan sólido que pareciera que llevaran muchos más años tocando juntos. Manejan unas referencias muy claras: el indie-rock de los 90 y el power pop de finales de los 2000 y principios de los 2010s. Pero lo que realmente resulta refrescante en el proyecto es que han sabido adaptar estas influencias a su propia realidad. Buena parte del mérito lo tienen unas letras que reflejan las experiencias propias de tener veintitantos en una gran ciudad y en un mundo que cambia muy deprisa. En ‘hay un pez naranja en el suelo del metro’, paco te quiero logran una labor muy complicada. Su música es abiertamente referencial, pero su personalidad sobresale en cada una de las canciones que lo conforman.

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