A priori, la idea de una banda de rock formada por niños no se antoja especialmente apetecible. Más bien, suena a broma o a capricho de un iluminado que pretende lucrarse explotando el talento de unos críos que todavía no han comprendido la realidad de la industria de la música. Nos conocemos la historia de sobra. Sin embargo, Furious Monkey House es otra cosa.
El grupo, procedente de Pontevedra, está capitaneado por el «mono bajista» Gonzalo Maceira, músico y profesor de estos cinco niños y niñas, algunos de ellos ya adolescentes o a punto de serlo, que son Mariña (voces), Amaya (teclado), Carlota (batería), Manu (guitarra) e Irene (guitarra) y que tienen entre 10 y 13 años. Entre todos forman Furious Monkey House y el resultado es un pop-rock inspirado en los noventa a los que pusieron banda sonora R.E.M, Pixies, Travis, Distillers o Alanis Morrisette. Su álbum debut, ‘RUN’, ha sido grabado en los estudios Abbey Road de Londres y ha salido este año a través de Esmerarte.
Tal y como puede leerse en su perfil de Soundcloud, «el proyecto [de Furious Monkey House], que en un principio nació como un proceso para aprender, entender y crear música, cogió rápidamente un carácter propio y desarrolló una serie de canciones y vídeos de actuaciones en directo en estudio [que permitieron a] los chicos tocar en salas locales y en festivales como el Surfing The Lerez compartiendo cartel con artistas internacionales como Dustaphonics y Huge Magnet y otras bandas nacionales como los Coronas o Sex Museum».
Entre los adeptos a Furious Monkey House encontramos a una cara conocida, el periodista y presentador Arturo Paniagua, que opina de manera positiva sobre el álbum debut del grupo. «Me encanta el disco. Creo que es una forma genial de mostrar lo importante que es la educación musical en los niños. Tanto a la hora de aprender a tocar, como de conocer mejor la historia de la música. Todo el disco me resulta emocionante y a la vez conmovedor».
Entre turrones y copas de champán, este fin de semana ha trascendido una noticia, reproducida por medios como BBC, Time o El País, tan surrealista como divertida que tiene que ver con nuestro cantante más internacional, Enrique Iglesias. Al parecer, el artista ofreció un concierto el pasado 20 de diciembre en Colombo, Sri Lanka, que por su naturaleza «indecente» no ha gustado nada (pero nada) al presidente del país, Maithripala Sirisena.
El concierto, incluido en la gira actual de Iglesias, Sex and Love World Tour, fue tal desfase para Siriesena (una gran cantidad de mujeres borrachas lanzaban sus sujetadores al artista) que el dirigente ha pedido que los promotores del espectáculo sean «azotados con unas rayas venenosas» como castigo. «Es un comportamiento incivilizado que va contra nuestra cultura», ha expresado el mandatario. «No digo que se azote con la cola de una raya venenosa a estas mujeres incivilizadas que se quitaron el sujetador, pero sí a quienes organizaron tal evento». Sirisena ha lamentado que chicas jóvenes se emborrachen durante el concierto de Iglesias y le lancen sujetadores o suban al escenario para besarle.
Aunque aquí este asunto nos pueda parecer una broma (además, hoy es el Día de los Inocentes), la noticia es cierta. Además, los organizadores del concierto están de acuerdo con Sirisena y han pedido disculpas, indicando que se sienten «muy decepcionados por que este evento haya terminado así». Además, han tachado sus propias medidas de seguridad como «inadecuadas» y señalado que «fallaron de forma alarmante». «Una disculpa no basta, sino que es necesario una compensación adecuada en forma de devolución, al margen de las pérdidas económicas que nos pueda suponer», han concluido.
Netflix revalida su idilio con Marvel. Ya lo habíamos constatado en ‘Daredevil’, y ahora toca volver a hacerlo con ‘Jessica Jones’. La nueva serie de producción propia de la popular plataforma de vídeo bajo demanda dio -en un principio- menos que hablar de lo que prometía, demostrando poco después que ha sido un sleeper en toda regla: han terminado corriendo ríos de tinta sobre ‘Jessica Jones’, porque la serie mejora conforme vas superando capítulos. Es una serie magnética, de hecho, a pesar de un ligero exceso de capítulos y de metraje, un pecado que Netflix parece cometer constantemente. Aquí van cinco motivos para que no dejes pasar la oportunidad de disfrutar de ‘Jessica Jones’ estas Navidades:
1. Es una serie eminentemente feminista. Los personajes principales son femeninos, las principales heroínas (y no todas son superhéroes) también y el villano es un stalker obsesivo. Uno de esos a los que muchas mujeres, desafortunadamente, se ven obligadas a enfrentarse en su vida diaria. La fijación de la némesis de Jones por la protagonista hace que la batalla más épica que se libra en toda la serie sea, precisamente, la que libran muchas mujeres en su día a día.
2. Krysten Ritter. Sin ser yo especial fan de ella como actriz, tengo que reconocer que el personaje de Jessica Jones le ha venido como anillo al dedo, y ha sabido explotarlo como muy probablemente nadie podría haberlo hecho. Ritter convierte a su personaje principal en alguien que conecta a la primera con la audiencia, pero que sigue resultando una incógnita para sus compañeros de reparto. No podría haber una mejor Jessica Jones. No, espera, no podría haber OTRA Jessica Jones.
3. Kilgrave es el mejor villano en la historia de los villanos. Y esto no solo se lo debemos al excepcional papel que ejecuta David Tennant sino que, de nuevo, se lo debemos a una mujer: Melissa Rosenberg. La creadora de la serie hace que el peor poder que ostenta Kilgrave (capaz de controlar mentes únicamente con su voz) sea el que está implícito, el que tiene lugar en la mente del espectador. La audiencia sabe que Kilgrave es capaz de anular la voluntad de otra persona, pero no se ahonda más en el tema, lo que da lugar a decenas de conjeturas, a cada cual más terrorífica. ¿Serían capaces de rizar el rizo? Sí: pese a poder controlar tu mente, una pequeña parte de ti es consciente y quiere escapar, lucha constantemente para no ser controlada. No se me ocurre peor infierno.
4. Jessica Jones no es una superheroína al uso. Enfrentarse contra su oponente le provoca constantes ataques de pánico, que le obligan a repetir constantemente una lista de calles (cuyo significado se entiende según avanza la serie). Pero eso no es todo: a su estrés postraumático hay que añadir que bebe como su tuviera un hijo en la cárcel, que le cuesta levantarse como a todo hijo de vecino y que puede llegar a ser la persona más antipática sobre la faz de la Tierra.
5. Es un personaje puramente emocional. Bien entrado el primer capítulo de ‘Jessica Jones’ te preguntas a ti mismo si de verdad estás viendo una serie de superhéroes. ¿Dónde están los superpoderes de esta heroína? ¿Será capaz de llevar todo el peso de la serie con tan poco? Esta es una de las metáforas más bonitas que hemos visto en la pequeña pantalla este año: Jessica Jones esconde sus poderes porque son al mismo tiempo su fortaleza y la fuente de su dolor, su vulnerabilidad y su miedo. Y tú te encuentras a ti mismo cuestionándola, al igual que cientos de mujeres son cuestionadas a diario sobre sus capacidades para llevar a cabo esta u otra tarea.
Calificación: 8/10 Destacamos: Nueva York es casi un personaje más de la trama. No había mejor escenario. Te gustará si: ‘Alias’, ‘Verónica Mars’… Predictor: ha triunfado de lo lindo.
«Odio el odio», cantaba Tamara en una de las canciones de su debut, en una paradoja de la que todavía no ha sido capaz de salir. Y en unas parecidas me hallo un año después de la edición de ‘1989’, el disco que ha confirmado a Taylor Swift como estrella internacional. No, aunque el 75% de su gira mundial se concentre en Norteamérica ya no se la puede considerar una estrella local. A Popjustice le encanta Taylor Swift, a Pitchfork le encanta Taylor Swift, a Madonna le encanta Taylor Swift, a Jaime Cristóbal le encanta Taylor Swift, a Ryan Adams le gusta tanto Taylor Swift que ha versionado su último disco entero y hasta ha logrado sacar algo de alma de donde no la había, a mi pareja -más bien de cosas tipo Deafheaven y Joanna Newsom, por si no lo sabíais a Swift le toca al lado de Swans en las estanterías de discos- le encanta Taylor Swift, a 8 millones de personas -al menos- les encanta Taylor Swift. ¿Por qué a mí no? Con lo que he disfrutado los éxitos millonarios de Amy Winehouse o Adele, con lo que me gusta el pop femenino si es que tal cosa existe, a mí lo que me encantaría es ser fan de Taylor Swift… pero por alguna razón no puedo.
Empecemos por el principio de la era ‘1989’: la edición de ‘Shake It Off’. Taylor venía de ‘We Are Never Ever Gonna Get Together‘, una canción que me había chiflado, a pesar de esa manía tan desagradable de doblar y doblar voces que tiene la cantante, probablemente acomplejada por una voz que no resulta ni carismática ni bonita, sino simplemente correcta. El caso es que estaba muy predispuesto para dejarme llevar, pero ‘Shake It Off’ fue todo un jarro de agua fría: una tontunada con rimas en «break, break, break», «shake, shake, shake», «fake, fake, fake» que ni era graciosa como reivindicación «girl group», ni muy inteligente en su interpretación ácida, ni muy avispada como producción neo-soul del siglo XXI. Todo el vídeo, comenzando por el vestuario, con esos Daft Punk de palo, y la producción musical tenían un aroma tan trapero (de trapo, no de trap) que tiraba para atrás. Es una crueldad compararla con ‘Rehab’, pero para una producción de este presupuesto lo cierto es que sus vientos sonaban totalmente pardillos, sin afilar. Y lo que es peor, a día de hoy he sido incapaz de comprender si es una broma a lo ‘Sheezus‘ o está hecho en serio a lo Meghan Trainor. Parece una broma, pero no es muy divertida. Si no lo fue ver a Lily Allen haciendo twerking, ¿por qué sí iba a serlo ‘Shake it Off’ unos meses después?
Si la melodía de las estrofas de ‘Shake it Off’ ya me parecía fea, forzada, peor incluso fue lo siguiente. ‘Blank Space’ era una canción mucho mejor, con un desarrollo mucho más natural. Lástima que viniera asociada desde su salida con su vídeo. En él, Taylor Swift se nos presentaba histérica, completamente fuera de sí sufriendo un ataque de celos. No voy a tirar por lo de «si un chico se comportara de manera tan violenta en un vídeo como este, se censuraría» porque no es mi tesis en este momento, pero no deja de llamar la atención, de nuevo, lo poco gracioso o dramático que resulta el vídeo. No es ‘La guerra de los Rose’ ni ‘Kramer contra Kramer’. Es una historia de Taylor para Taylor y sus fans que logra sacarte de una patada en el culo de la canción.
‘Style’, la única composición que realmente me dice algo de todo ‘1989’, a pesar de que llega a la moda Chromatics bastante más tarde y peor que ‘Do What You Want’ de Lady Gaga, va y fracasa. Y Taylor lo resuelve sacándose de la manga una de las mayores producciones de la historia, un vídeo con un sinfín de famosos, y un remix con Kendrick Lamar para ‘Bad Blood’. ¡Pero, Taylor Swift, que vienes del country! ¿Dónde está tu personalidad? A pesar de un arranque prometedor, con unos primeros 30 segundos de órdago, el vídeo se convierte después en un desfile de famosos más aburrido que la pasarela Cibeles, y que además deja un mensaje de lo más confuso. La polémica sobre si estaba promoviendo la guerra entre artistas femeninas dada su conocida enemistad con Katy Perry estaba servida.
El resto del disco no es que ofrezca nada mucho mejor. ‘Welcome to New York’ es una de las mayores paletadas que se recuerdan. Y no porque la artista sea de un lugar más pequeño, recordad cómo Frank Sinatra se comió la ciudad desde fuera desde el «start spreading the news» al «and I’ll make a brand new start of it in old New York». Cuando llegaba el «it’s up to you, New York», ahí la duda «depende de ti, Nueva York» era ya puro vacile, ¡Frank estaba dentro! ¡La ciudad era suya! Taylor Swift, en cambio, sólo sé que está dentro porque decora los exteriores del Madison Square Garden en plan «yo he tocado aquí». Ella pretende usar esta canción para presentar su nuevo sonido a sus fans, pero en realidad absurdamente suena más a Europa (Kraftwerk, OMD) y el estribillo es tan holgazán y el puente tan cutre que cabe preguntarse dónde en Nueva York se ha metido Taylor Swift, pero yo no le pediría consejo sobre clubs que visitar. Cualquiera que haya estado en la ciudad más de cinco minutos tendrá algo mejor que decir sobre ella que repetir su nombre, penosamente, 30 veces.
No es el único error de base este de hablar de Nueva York sonando a Alemania. La verdad es que ‘1989’ no es un disco que suene demasiado a 1989. Recibe su nombre del año de nacimiento de Taylor y ha querido hacerlo en homenaje a ‘Like a Prayer’ de Madonna y Annie Lennox, pero en realidad su sonido referencia algo un poco más atrás. El ambiente africanista de ‘Out of the Woods’, por ejemplo, nos remite al ‘Graceland’ de Paul Simon… de 1986. Es muy interesante que Pretty Much Amazing mencionara como influencias del disco a Pet Shop Boys (???), Roxette y Book of Love (no es muy neoyorquino el disco, no)… ¡porque ninguno editó álbum en 1989! También aparecía en el texto el DeLorean de ‘Regreso al futuro’, una película de 1985. The Quietus citaba otras influencias de gente que sí sacaba disco en 1989, como «Cindy Lauper» (sic) o Stevie Nicks (también metían a The Bangles, que no editaban nada en 1989), pero ni de coña se referían a ‘The Other Side of the Mirror’ de Stevie ni a ‘A Night to Remember’, todo un fracaso para Cyndi Lauper tras el alcance de su primer disco y de ‘True Colors’ (1986). De hecho explícitamente se referían a ‘Crazy for You’ de Madonna (1985) y ‘Time after Time’ de Lauper (1983) como sonidos decisivos.
Detalles descuidadísimos en un producto de esta categoría aparte (el vinilo, por cierto, es de los que suena penoso, ya hablaremos de esto otro día), lo que más rabia me da de ser fan de la música pop y no haber podido disfrutar de este disco, a mi entender, a todas luces mediocre, es no haber podido defender a Taylor en ciertos bretes. Dicen que es una mala persona -tiene cara de serlo, desde luego- y Diplo sostiene que no nos podemos ni imaginar sus malas artes. Ahora se dice que es la Barbie nazi. «¡Pues claro que es mala, es una estrella del pop! ¡Ha de ser calculadora!», me dan ganas de argüir. «Haceos fans de Luke Bryan, o mejor, de Sor Cristina, seguro que es una persona bellísima y limpísima, por dentro y por fuera». También se dice que es una interesada por haber llamado a Kendrick Lamar para lograr otro número 1 en el Billboard Hot 100 con el remix de ‘Bad Blood’. El interesado, en todo caso, sería él, que no ha tenido un solo single de verdadero éxito y no parece que vaya a tener ninguno por su cuenta de momento. Pero no puedo decir nada de esto con la boca tan grande como me gustaría cuando las canciones son tan feas.
A la espera de que ‘1989’ se alce con el Grammy a álbum del año después de que ‘Red’ perdiera contra ‘Random Access Memories’, para lo que tiene que derrotar al propio Kendrick Lamar, Alabama Shakes, The Weeknd y Chris Stapleton (diría que está entre ella y Kendrick, a menos que Alabama Shakes den una sorpresa tamaño Beck), y como prueba de que no le deseo ningún mal, terminemos este triste lamento con un mensaje positivo: la portada, aunque las polaroids -de nuevo- no son algo que asociaría particularmente a 1989 -su origen es anterior, su revival, posterior- sí mola. Algo es algo.
Leticia Sabater se ha superado protagonizando el mensaje navideño del portal Fórmula TV, disfrazada de Reina de Arendelle (‘Frozen‘) y dedicándose a «toda esa gente guapa, con mucha marcha y lista» que sigue esta web. Aquí sí hubo mención a la crisis, si bien la introducción de la gente que lo está pasando mal a través de Eurovisión y Belén Esteban, la verdad, ha quedado francamente bien. Toda una gilipollez imperdible en la que sólo ha faltado un guiño a Podemos (si es que no lo hay).
Entre las joyas perdidas de 2015 que muchos medios ni nos hemos molestado en reseñar, ‘The Shakes’, el álbum que Matthew Herbert volvía a firmar como «Herbert» y que se presentaba como su primer disco «de baile» en nueve años, sucediendo a aquel ‘Scale’ que en 2006 dejaba una de las mejores canciones de aquellos tiempos para nuestra redacción, la inolvidable ‘Something Isn’t Right’.
Herbert ya no puede contar lógicamente con su ex Dani Siciliano, pero como si le hubiera llevado una década dar con los vocalistas adecuados, Ade Omotayo, conocido por su trabajo como corista de Amy Winehouse (también en Equals), y Rahel Debebe-Dessalegne de Hejira, están perfectos realizando su trabajo en este álbum que va de lo más intimista (la preciosa ‘Silence’) a la revolución. Dice el productor que «quién necesita la diversión cuando la acción es requerida» y así, muchas de las canciones tienen un poso reivindicativo tanto desde el punto de vista lírico («you may have the yacht but we still have the water», dice ‘Strong’, mientras la más tranquila ‘Stop’ incita a todo menos a «detenerte» con ese «don’t ever stop» que se arrastra hasta el «fade out»), como desde el técnico (la percusión de ‘Safety’ samplea balas usadas).
Pero lo cierto es que ‘The Shakes’, además de sacudirnos en lo social lo logra también en imaginarias pistas de baile. ‘Strong’ funciona aún mejor que como agitador social como hipotético rompepistas, con un fondo soul y hasta rock’n roll al que se suman bases tribales y africanistas. También bailable es ‘Middle’, que suena como debería una remezcla de TLC o Destiny’s Child. ¿Quién dijo que un remix tuviera que llevar un tema a los lugares más chabacanos en lugar de a los más finos?
En ‘The Shakes’ encontramos alguna pista más prescindible como ‘Warm’, pero desde que el disco se inicia con su «Everything In Its Right Place» particular (‘Battle’ es la intro perfecta para lo que encontraremos después), seguimos ante un gran maestro en la producción, que tan pronto juega con el jazz como con lo latino (‘Smart’) como con los crescendos como pocos saben (‘Peak’). ‘Bed’ puede sonar por supuesto tan onírica y relajante como sugiere su nombre, pero la verdad es que es muy difícil dormirse atendiendo a su cuidado trasfondo de sonidos, como sucede con la sugerente ‘Even’. Más bien hecha para escuchar con los ojos abiertos como platos en equipos de alta fidelidad y con auriculares de alta gama, la música de Herbert continúa siendo una verdadera gozada aunque no esté tan de moda como un Caribou.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Strong’, ‘Middle’, ‘Even’, ‘Silence’ Te gustará si: sabes que Sennheiser no es una banda alemana Escúchalo:Spotify
Estética y temáticamente ‘Cry Baby’ de Melanie Martinez resulta ser un disco muy apto para la Navidad. El álbum conceptual habla sobre la familia y del paso de la infancia a la edad adulta de mala manera, mientras que el diseño del largo es de cuento. Por eso no extraña que la cantante se haya sumado a la moda de estrenar un villancico. Se llama ‘Gingerbread Man’ y ahonda en el sonido del disco con una gotita de moderno R&B. Siguiendo con su temática agridulce, la temática, aunque navideña, es sexual.
La cantante ha sido entrevistada por Billboard (vía NME) en celebración de sus reconocimientos múltiples y ha sorprendido al público revelando que no tiene ni idea de quiénes son los nominados con los que compite por el mencionado Grammy. Y son bastante famosos: James Bay (uno de los mayores vendedores del año, sobre todo en Reino Unido), la omnipresente Meghan Trainor, Sam Hunt (muy popular en Estados Unidos) y Tori Kelly. “No sé quiénes son, y probablemente no eche un ojo. Escucho música cuando mis amigos me la recomiendan, no es que vaya muy a menudo a comprar un disco porque lo haya visto en una revista o en una lista o algo así. Así que sí, probablemente no los escuche. Hay tanta música en el mundo que no he escuchado y todavía tengo que escuchar… Vives en una pequeña burbuja. No sé mucho sobre nada en realidad. No sigo a mucha gente. He encontrado un par de álbumes y artistas que me gustan, pero realmente voy muy a lo mío. No me preocupo demasiado de lo que está haciendo el resto o de la tendencia”.
Os dejamos con uno de sus últimos singles, ‘Nobody Really Cares If You Don’t Go to the Party’.
A pesar del revés sufrido por Coldplay en Estados Unidos, donde ‘A Head Full of Dreams‘ ha vendido en su primera semana la mitad que su álbum anterior; a pesar de que el grupo sólo ha podido ser top 1 en Noruega a causa del huracán Adele; han salvado los muebles en cuanto a cifras. En menos de un mes Coldplay han vendido un millón y medio de copias en todo el mundo, lo que les sitúa en tan sólo este tiempo en torno al top 10 de los discos más vendidos de 2015.
Es cierto que no parece que vayan a repetir las cifras de ventas de lanzamientos anteriores, pero también lo es que nadie o casi nadie lo está consiguiendo. En sólo este tiempo se sitúan ya por encima de las ventas de los últimos discos de Mumford & Sons o Muse, que hemos considerado éxitos, y además el alcance de su single ‘Adventure of a Lifetime‘ se sitúa muy por encima de los logros de los últimos temas de estos grupos o U2.
Porque gracias a la Navidad este disco ya es platino en Reino Unido y oro en Canadá, Alemania o Australia, pero lo mejor es que el single ha terminado gustando. Es ahora mismo la 7ª canción más popular del mundo, está en el top 10 de Reino Unido (muy poco habitual para un grupo de pop-rock), está a punto de alcanzarlo en España y está empezando a ser un hit en territorios como Escandinavia. Esto garantizará que en 2016 se siga hablando de Coldplay, y además el grupo realizará una gira mundial. No parece que haya material en el disco como para convertirlo en un éxito mayor que ‘Ghost Stories’ (casi 4 millones de unidades), pero cosas más raras se han visto. ‘Hymn for the Weekend’ y ‘Everglow’ son las canciones de este largo favoritas de la audiencia en Spotify de momento.
Flops
La cancelación de la gira de Janet Jackson nos recuerda lo decepcionantes que son los datos de su último disco. ‘Unbreakable‘ ha durado 10 semanas en el Billboard 200, donde esta semana es top 193, pero únicamente debido a una promoción de su gira bastante peregrina: cada vez que te compras un objeto en el puesto de merchandising recibes una copia del disco que cuenta para el Billboard. Creíamos que lo habíamos visto todo, pero lo cierto es que si te compras dos camisetas y el libro, recibes también 3 CD’s. Si se te había ocurrido comprarte el álbum en la semana de salida, de repente puede que acumules cuatro copias de ‘Unbreakable’. Teniendo en cuenta que el disco ha vendido en todo el mundo sólo 320.000 unidades según Mediatraffic, habría que preguntarse cuánta gente distinta las tiene de verdad.
En el mundo real, el impacto comercial del disco ha sido nulo a pesar del éxito de crítica. ‘No Sleeep’ no pasaba del puesto 63 en Estados Unidos, del 106 en Francia… y poco más. La artista ha renunciado después a rodar más vídeos a pesar del runrún generado por su tema con Missy Elliott, y las ventas fuera de Estados Unidos han sido prácticamente inexistentes, con el disco logrando posiciones muy modestas y, en general, aguantando en listas tan sólo una semana, como sucedía en Australia, Irlanda o España.
Lejos, muy lejos quedan los días en que ‘The Velvet Rope’ vendía 10 millones de copias y ‘All for You’ 7, pero también las cifras del álbum ‘Discipline’ editado en 2008, que al menos recibió algún disco de oro.
Vaya por delante que el que escribe es fan de Jorge Javier Vázquez, muy fan. Creo que es muy bueno, si no el mejor, en lo suyo y me gusta y me divierte el universo ‘Sálvame’. Es más, muchas veces me veo solo defendiendo que sus libros -el primero más que el segundo- son bastante potables y que el que los lee libre de prejuicios puede pasar un buen rato haciéndolo. Y ese fue el espíritu que llevé a esta función: ir libre de prejuicios para disfrutar sin pretensiones. La realidad es que eso ha resultado distar de ser suficiente. Es necesario ser un talifán sin reservas de la estrella mediática para tener el valor de decir que te ha gustado.
‘Iba en serio’ emplea la consulta de una psicoanalista como excusa para desgranar cada capítulo de la vida de Jorge Javier; una vida que, la mires por donde la mires no se diferencia nada de la de cualquier homosexual de este país, a excepción por supuesto del punto donde se convierte en presentador de éxito. Si con el libro el lector podía sentirse identificado con él y conectar de alguna manera con la relación con sus padres y consigo mismo, en este espectáculo no hay absolutamente nada de su argumento que enganche. Las anécdotas son comunes, los momentos dramáticos no emocionan apenas (y si lo hacen es por contar con Kiti Manver de coprotagonista) y los chistes son chuscos, muchos de ellos infantiles y autorreferentes hasta el paroxismo. Por no hablar de una primera mitad de espectáculo en la que cuesta mucho reprimir un bostezo.
Por suerte hay un reparto secundario maravilloso que consigue que no mires el reloj cada diez minutos. Los tres (ellos sí) actores/cantantes/bailarines que acompañan a Jorge Javier en su anodino viaje son magníficos y las verdaderas estrellas de la función. Bueno, y Kiti, que es mucha Kiti. Gracias a ellos, los números musicales con canciones de El Puma, Betty Misiego, Paloma San Basilio o Charles Aznavour consiguen escapar del incómodo terreno de la vergüenza ajena.
Estoy muy a favor de la transversalidad en las disciplinas y de la versatilidad de los artistas. Presentadores de telediario que se meten a escritor, actores que dirigen, cantantes que pintan, actrices que cantan… Hay muchos ejemplos de dignidad al dar el salto de un terreno al otro, incluso hay casos de brillantez y excelencia en ello, y si no que se lo digan a Jared Leto. Lamentablemente, hay veces que tus seres queridos no son capaces de romper tus ilusiones, y esto es lo que nos encontramos aquí. Un ego desproporcionado que no ha encontrado a nadie que le diga que oye, que por aquí no, que vamos a dejar las tablas tranquilitas y mejor pensamos en otra cosa. Porque Jorge no sabe cantar, no sabe bailar, no sabe actuar, no tiene ninguna característica que justifique este despropósito, más allá por supuesto del simple hecho de querer hacerlo le pese a quien le pese. Por desgracia no basta que se haya preparado muchísimo y haya sido un alumno modélico e híper disciplinado en los ensayos porque donde no hay no hay. ‘Iba en serio’ debió quedarse en una representación de fin de curso en el instituto o de un simpático numerito que hacer para tus amiguetes en la fiesta de tu 45 cumpleaños. La Gran Vía madrileña merece otra cosa.
Hace unos días se anunció que Timbaland lanzaría una mixtape por Navidad que contaría con la voz de Aaliyah, fallecida hace 15 años. Hoy ya puede escucharse la mixtape ‘King Stays King’ al completo y ese ‘Shakin’ parece en algún momento un homenaje velado a esos Daft Punk que, ojo, en agosto de 2001 ya existían y habían editado dos discos. Podéis oírlo aquí.
01 Get No Betta [ft. Timbaland and Mila J]
02 Shakin [ft. Aaliyah, Timbaland and Strado]
03 Dem Jeans [ft. Migos]
04 Frenemies [ft. Sy Ari Da Kid and Tink]
05 Tables [ft. Obs3ssed and Tink]
06 Servin [ft. Blaze Servin and PC Tweezie]
07 Didn’t Do It [ft. Young Thug]
08 Callin and Callin [ft. Young Crazy and Breeze Barker]
09 WYA Wit It [ft. Blaze Servin]
10 Shawty [ft. Rich Homie Quan]
11 This Me, Fuck It [ft. 2 Chainz]
12 All I See Is You [ft. Sequence]
13 Drama Queen [ft. Tink]
14 Go Ahead (Boo Boo Kitty) [ft. WDNG Crshrs, Goldy and Cynthia]
15 Drug Dealer [ft. Rico Richie]
16 You Held It Down [ft. Bankroll and Obs3ssed]
17 On My Way [ft. D’XMCI]
Radiohead ha querido hacer un regalo a sus seguidores por Navidad. Se trata de ‘Spectre’, un tema que el grupo escribió, efectivamente, para la última película de la saga James Bond y que fue finalmente descartada en favor de ‘The Writing’s On the Wall‘ de Sam Smith. El grupo escribe que, pese a haber sido descartada, es un tema que le gusta mucho.
No fue la de Thom Yorke una de las bandas que barajamos como posibles candidatas a interpretar esta importante canción (sí pensamos en, ejem, Portishead) pero esto no deja de ser una bonita sorpresa para el día de Navidad. Visto lo visto, sin embargo, fuimos demasiado optimistas pensando incluso en Lana Del Rey, que reconoce no escribe canciones para la saga porque nadie se lo ha pedido todavía.
Radiohead se encuentra actualmente trabajando en su nuevo álbum de estudio. Su productor, Nigel Godrich, ha tenido tiempo también de aparecer en la última película de ‘Star Wars’, ‘El despertar de la fuerza‘, eso sí, haciendo de «stormtrooper».
¿Qué hace un director mediocre cuando quiere transmitir una emoción y no es capaz de conseguirlo por medio de las imágenes y la narración? Verbalizarla a través de los personajes y subir el volumen de la música. Pues bien, eso es precisamente lo que ha hecho Robert Zemeckis en ‘El desafío’: poner a Joseph Gordon-Levitt diciéndole directamente al espectador lo enormemente emocionado que está y aumentar los decibelios de la ampulosa música de Alan Silvestre. El resultado de este desequilibrio entre acciones e intenciones es una película en la que lo que vemos, la aburridísima crónica de la extraordinaria hazaña de un funambulista, está continuamente desmintiendo lo que oímos, la emocionante crónica de cómo el funambulista Philippe Petit cruzó las Torres Gemelas sobre un cable en 1974.
La primera hora de ‘El desafío’ es de lo peor que ha rodado nunca el sobrevaloradísimo Zemeckis, un director al que el tiempo ha puesto en su lugar: la saga ‘Regreso al futuro‘ es mucho mejor de lo que se dijo en su momento, y el resto de su filmografía, incluido ‘Forrest Gump’, es mucho peor de lo que se dijo en su día. De esta manera, toda la parte que transcurre en París, además de involuntariamente graciosa, es un monumento a la sobreactuación. Sobreactuación en el diseño de producción (gente con boina, puestos de flores y cuadros por todas las calles, habitaciones bohemias alumbradas con velas), sobreactuación en el guión (unos personajes que pasan el tiempo justificando porqué hablan en inglés entre ellos aunque sean franceses) y sobreactuación en las interpretaciones. Las escenas que comparten Joseph Gordon-Levitt y Ben Kingsley, los dos pasadísimos de vueltas y hablando con un risible “asento fransés”, son la confirmación de lo que ha declarado recientemente Meryl Streep sobre Zemeckis: «Es alguien que disfruta más rodeado de cámaras que de actores».
En realidad, la primera hora y pico de ‘El desafío’ es una mera excusa para hacer tiempo y llegar a lo que de verdad le interesa al director: la secuencia del paseo (‘The Walk’ es el título original) por el cable entre las Torres Gemelas. Zemeckis intenta transmitir al espectador toda la tensión, el riesgo, la locura y la belleza de la hazaña de Philippe Petit, a la vez que homenajea a las desaparecidas torres neoyorquinas. Sin embargo, la única emoción que ha logrado arrancarme se puede resumir en esta expresión: “¡Uy, qué vértigo!”. Conclusión: echad un vistazo al documental ‘Man on Wire’ (2008). 3.
En los últimos tiempos se ha especulado con quién serán los seis cantantes escogidos por TVE. Eurovision-Spain recoge algunos de los nombres que más suenan, como Raúl Gómez de ‘El Número 1’, Xuso Jones con un tema compuesto por Peter Boström y Andreas Ohrn, Maverick con Juan Magan, María Isabel, Brequette o Jorge González de ‘La Voz’.
En estas fechas tan señaladas… no podíamos dejar de dedicar nuestra sección «Fotos que no debiste perderte» a la Navidad. Artistas del planeta pop celebran estas fiestas desde la sinceridad, el humor o la ironía. Mariah Carey, Joe Crepúsculo, Dean Wareham, Taylor Swift o Charli XCX se alían con nosotros para mostrarnos las alegrías y miserias de la Pascua.
Efectivamente, igual que se decía en los 90 que el verano no comenzaba hasta que Ana Obregón hacía su posado playero, las navidades no comienzan hasta que Mariah realiza su posado navideño. Esta vez, revolcándose por la alfombra frente al árbol con un discreto esquijama de Hello Kitty.
Pero, ojo, que a Mariah le ha salido una fuerte competencia en nuestro propio país. Joe Crepúsculo os felicita la Pascua desde su bañera de espuma, con una copita de cava y letras multicolor a todo coño. Superen eso.
En estos días lo más habitual es reencontrarse con la familia. Lo normal, cuando tienes 20 años y vives lejos de casa, es que tu papá vaya a recogerte al aeropuerto a comerte el turrón. Pero si eres una ocupadísima estrella del pop, como Lorde, es tu padre el que tiene que venir de Nueva Zelanda a Los Ángeles para cenar contigo en Nochebuena.
Si hace tiempo que no os veis, ese reencuentro con tu padre puede ser una manera de caer en la cuenta de que, a medida que te haces mayor, te vas pareciendo más y más a tu progenitor. Britta Phillips, pareja sentimental y artística de Dean Wareham, ha revelado en su Instagram el perfecto ejemplo con esta instantánea de los Warehams.
Otra situación inevitable cuando regresas al hogar familiar es pegar un repaso a las viejas fotos de la familia, donde te encuentras con tu yo del pasado en plan «¿en qué estaría yo pensando para vestirme así?». Y no se escapa ni el Tato. Ni el Tato, ni Katy Perry, que nos ha mostrado hace poco este sencillo retrato familiar en toda su adolescencia mojigatilla. Quién te ha visto y quién te ve, Caty Purry. Por cierto, ¿estás segura de que tu madre no es la hermana pequeña de Sigourney Weaver?
Otro clásico de ese repaso fotográfico es el de encontrarte con una foto de tus padres en la que te das cuenta de que eran más pibones y más modernos de lo que tú podrás ser jamás. Eso es precisamente lo que Alaina Moore, cantante de Tennis, descubrió de los padres de Patrick Riley, su marido y pareja artística.
También podemos encontrarnos con fotos de seres queridos que ya no están y nos toque la patata, por supuesto. Eso es precisamente lo que le ha pasado a Ryan Adams, que colgó una foto de su tierna y rubia infancia junto a sus abuelos, con los que se crió y a los que echa en falta cada día.
Los motivos navideños llegan a cualquier lado. También, y sobre todo, a las atracciones infantiles, en las que podemos llegar a encontrar, como apunta la buena de Aimee Mann, tintes verdaderamente pesadillescos.
Claro que una atracción así en manos de alguien tan guay como Charli XCX puede convertirse en el escenario perfecto para un videoclip. Ella misma nos lo avanza con esta imagen.
Si eres un privilegiado del nivel, no sé, de Taylor Swift y su supernovio Calvin Harris y puedes permitirte pasar estas vacaciones en una estación de esquí, igual hasta puedes hacer el clásico muñeco de nieve más grande que tú mismo.
Pero la Navidad, por suerte, casi siempre es sinónimo de cante, baile y fiesta. Ojalá un corro de la patata masivo como los que se organizan en un concierto de Lorena Álvarez en cada hogar. ¡Feliz Navidad, amewas de JENESAISPOP!
Locurón made in Lorena Álvarez y su Banda Municipal.
Posted by She's The Fest on sábado, 28 de noviembre de 2015
Ha sido habitual ver a Rocco, el hijo de Madonna con el director de cine Guy Ritchie, en las redes sociales de su madre o incluso como bailarín en su gira anterior, ‘MDNA Tour’. También le hemos visto este año en el vídeo de ‘Bitch I’m Madonna’, una de las mejores canciones de 2015, o en su presentación en vivo en el programa de Jimmy Fallon.
Pero la relación con su madre no pasa por su mejor momento. Madonna, que terminaba en Glasgow su gira europea el pasado domingo 20 de diciembre, ha tenido que recurrir este miércoles a un juzgado de Nueva York para que su hijo volviera a pasar las Navidades con ella. El régimen de estancias para Rocco establecía que el martes el adolescente debía llegar a Nueva York a pasar las Navidades con su madre, pero no tomó el vuelo.
Según informa El País citando a la prensa americana, la juez ordenó el regreso de Rocco, de 15 años, tras haber reconocido el abogado de Guy Ritchie que este había impedido que el niño volara de vuelta con su madre porque Rocco prefería quedarse con su padre. Según el abogado de Guy, Rocco «ha expresado claramente que no quiere volver a Nueva York». La juez ha animado a los progenitores a hablar con el niño para llegar a un acuerdo. «Ordeno que el niño vuelva a Nueva York. Si quiere estar con su padre, primero debe volver con su madre», ha indicado. La gira mundial de Madonna continuará al menos hasta el mes de marzo.
Mira que Miley Cyrus ha compartidocosaseste año, pero todavía no ha terminado. El mismo día que LCD Soundsystem han vuelto para subir su «villancico deprimente» ella ha hecho lo propio con otra «canción triste de Navidad», la suya. Se trata de otra colaboración con Flaming Lips que estilísticamente se basa tanto en una guitarra eléctrica noventera como en los sonidos propios de la Navidad.
Después de pasarse todo el año negando sus rumores de reunión, LCD Soundsystem se han dedicado a grabar un villancico que han decidido compartir en plena Nochebuena. Se llama ‘Christmas Will Break Your Heart’ y se trata de un «villancico deprimente que James Murphy ha estado cantando para sí mismo durante los últimos 8 años».
Finalmente lo ha grabado este año, como explica en un comunicado en el que revela que este mes de diciembre sí ha coincidido que «Al Doyle tenía un descanso de la gira de Hot Chip y estaba en Nueva York, que Pat y Nancy estaban en casa y que a Tyler le apetecía volver de Berlín para pasar unos días grabando esto». No es, pues, una canción en solitario de James Murphy firmada como LCD Soundsystem si estabas pensando mal.
¿Le picará ahora el gusanillo a la banda que se separaba hace sólo cuatro años? Os dejamos con el tema, en el que lo mejor viene al final.
Janet Jackson, autora de al menos una de las mejores canciones de 2015, ha estado de gira este otoño por Estados Unidos y en 2016 pensaba continuar actuando por este país y también en algunos lugares de Europa presentando las canciones de ese disco llamado ‘Unbreakable‘ que ha lanzado de este año.
Sin embargo, la artista se ve obligada a posponer las fechas del tour por problemas de salud que no ha querido especificar. Sólo se sabe que tendrá que operarse y que «cada concierto será reubicado». Estas fueron sus palabras anoche, en plena Nochebuena:
«Hola, chicos. Felices vacaciones a todos. Necesito que sepáis que me he enterado hoy por mis médicos de que tengo que operarme pronto. Me rompe el corazón deciros que me veo obligada a posponer el Unbreakable Tour hasta la primavera. Cada concierto será reubicado. Por favor, conservad vuestras entradas. Seréis compensados de una manera especial cuando el nuevo calendario se anuncie. Por favor, rezad por mí, por mi familia y por nuestra compañía durante estos tiempos tan difíciles. No diremos nada más. Os quiero mucho y estoy muy agradecida por vuestra comprensión y amor. Estaré bien».
Janet Jackson ya había suspendido seis shows en octubre porque su voz necesitaba un descanso, pero ahora las fechas reubicadas son decenas, como podéis ver en la Wikipedia.
Hey you guys… Happy Holidays to each and every one of you. I need you to know, I learned today, from my (cont) https://t.co/tr2rE2MnOx
Grimes, presente en prácticamente todas las listas de los mejores discos de 2015 gracias a su recientísimo ‘Art Angels‘, ha compartido una canción inédita de menos de 2 minutos llamada ‘Fifteen Minutes To’. Proviene de las grabaciones de su segundo álbum ‘Halifaxa’ y en ella podemos comprobar cómo iba entrenando su ya famosa vocecilla. También suena apta para el día navideño que nos ocupa.
Sonorama confirmó a través de Mondo Sonoro el día de Nochebuena que Mando Diao se unían a su cartel 2016, en el que ya estaban 091, La Frontera, Tigres Leones, Ricardo Vicente, Izal, Mucho o Love of Lesbian.
El grupo sueco, famoso sobre todo durante la pasada década por hits como ‘Dance with Somebody’, publicaba en 2014 un disco llamado ‘Ælita‘ que tenía… telita.
Sonorama se celebra en Aranda de Duero entre el 11 y el 14 de agosto.
Future Islands han versionado un villancico pop, pero tristemente no ha sido el de su última banda favorita, Mecano. No, los autores de ‘Singles‘ no han versionado ‘Un año más’ sino ‘Last Christmas’ de Wham!, el que era el villancico de la música pop más conocido y vendido cada año hasta la llegada de ‘All I Want From Christmas Is You’ de Mariah Carey.
Aunque quien piense que la canción de Wham! se ha pasado de moda se equivoca: esta semana es top 24 en Reino Unido y además, un DJ austríaco ha sido amonestado por la emisora en la que trabaja tras pinchar el tema 24 veces seguidas.
El ‘Last Christmas’ de Future Islands, muy fiel al original, puede bajarse gratis aquí.
Por mucho que ahora venda millones de copias, a The Weeknd no se le caen los anillos y hoy vuelve a compartir canciones sueltas a través de internet como en la era de sus míticas mixtapes. Se trata de un tema llamado ‘Low Life’ que no tiene nada que ver con el disco de New Order, pero que cuenta con la ayuda de Future, y de un remix del rapero de moda, Jeremih, en concreto de ‘Pass Dat’.
Empecemos derribando un mito: la adaptación de un libro al cine no tiene por qué ser necesariamente mala. Es más, a veces incluso superan el material original en el que se basaron, como bien demostraron casos como el de ‘Psicosis’, ‘El padrino’, ‘Tiburón’ o ‘El sur’, por poner solo unos ejemplos. Así que no, nunca hay que ir al cine con una idea preconcebida porque te puedes llevar una sorpresa. Aunque con ‘Palmeras en la nieve’ no ha sido precisamente el caso.
Después de haber destrozado la taquilla con recaudaciones millonarias –y de haberlo sido él por la crítica– con filmes como ‘Tres metros sobre el cielo’ o ‘Tengo ganas de ti’, Fernando González Molina se había ganado con creces el derecho a ponerse al frente de una de las producciones españolas más ambiciosas de la historia. No debe de haber sido nada fácil rodar esta historia ambientada en Guinea a lo largo de varias generaciones, desde cuando funcionaba como colonia española hasta la actualidad, y ese mérito hay que reconocérselo.
Pero las ganas y las buenas intenciones no han sido suficientes para salvar el resultado, y lo que podría debería haber sido una oportunidad para cerrar muchas bocas construyendo su propia ‘Memorias de África’ –que argumento y dinero había para ello–, acaba siendo algo así como el capítulo de ‘Velvet‘ más largo de la historia. O lo que es lo mismo, actores intentando sin éxito dotar de drama y profundidad a secuencias inverosímiles rodeados de efectos especiales que se notan demasiado (que alguien arregle ya esos loros y esos cromas).
Claro que el producto va dirigido al público que va dirigido y eso lo explica todo. De qué si no iba a empezar la película con un polvo con bien de sudor, lágrimas, tetas y músculo. Poner a Mario Casas como protagonista principal tiene toda la lógica. Se nota que él también tiene ganas de hacerlo bien, y está camino de ello. Pero todavía no es su momento. Para hacer lo que hizo en ‘Mi gran noche‘ sí, pero defender el papel de galán colonial durante casi tres horas con algo más que un gran físico es algo que muy pocos consiguen. Claro que Adriana Ugarte también falla. Y Macarena García. Hasta Emilio Gutiérrez Caba. ¿Por qué se ha descuidado tanto la dirección de actores? ¿Tanto costaba dejar la cámara quieta un rato y preocuparse un poco más de lo que los seres humanos hacían delante de ella?
Igual si la película hubiese durado menos, o si la hubieran dividido en dos o tres partes en plan ‘El tiempo entre costuras‘, los errores no cantaban tanto. Según qué formatos se aceptan ciertas limitaciones. Pero así, de golpe y de seguido, todo se hace demasiado pesado. Y confuso con tanto salto en el tiempo y tanta trama resuelta de una manera acelerada. La historia pide emoción y épica. Debería hacerte llorar, pero lo único que sientes es ganas de que se acabe. 3,5.