Desde que pasara por nuestra sección «Revelación o timo», no hemos dejado de seguir de cerca a Belize, la banda navarra liderada por Ana y Ángel que acumula cada día más adeptos y que este año ha editado, de la mano de Warner, su álbum debut homónimo. Hablamos con la banda sobre este disco, su gusto por los interludios o el motivo por el que alterna idiomas dentro de una misma canción y consigue que le quede bien.
Una de las cosas que más me gusta del disco es la falta de complejos a la hora de mezclar influencias. Hay sonidos que se pueden identificar con Delorean, otros con Two Door Cinema Club, otros con Caetano Veloso… ¿Cómo digerís esta amalgama en la banda? ¿Compartís gustos o están bastante diferenciados entre unos y otros?
Aunque compartamos mucho más de lo que nos separa, tenemos gustos muy variados y esas diferencias se notan (sobre todo durante los viajes en furgo). Aun así, nos une el mismo entusiasmo por la música y no dejamos que nuestras preferencias nos dividan. Al contrario, intentamos servirnos de ellas para enriquecer el trabajo y así poder crear algo único.
Si tuvierais que elegir, ¿quién podría ser el miembro más atento a las «últimas tendencias» y quién el de gustos más «clásicos»?
Pablo y Vicente suelen estar más atentos a las nuevas tendencias, sobre todo en música electrónica. Ana y Juan caminan entre lo clásico y lo contemporáneo, mientras que Ángel -compositor del grupo- tiene predilección por los grupos de los 60 a los 90. A María es difícil situarla, su «background» musical supera al de todos.
Un redactor de nuestra web reivindicaba hace poco lo infravalorados que están los interludios de los discos en general. En vuestro disco hay unos cuantos. ¿Pensáis igual? ¿Os parece que tienen entidad por sí mismos o sólo era una manera de estructurar el disco?
Totalmente de acuerdo. Hoy en día la voz tiene cada vez un mayor peso dentro de las composiciones, así que es lógico que los desarrollos instrumentales dentro de los discos pop hayan perdido interés con el paso del tiempo. En ‘Samoa ’92’ muchos preguntan: «¿pero cuándo va a empezar la canción?»
Un disco con interludios nos pareció una solución ingeniosa para que canciones tan diferentes como ‘Tik’al’, ‘Egos’ o ‘Little Secrets’ funcionaran bien tanto de forma individual y como parte de un todo, así que inicialmente les dimos la función que comentas: intros y outros que hilan el disco como ‘Prelude: Joie’ o ‘Interlude I: Hossegor Plage’.
El concepto fue variando hasta hasta el punto que dos de ellos («Interlude II: Sur le Toit» e «Interlude III : Solitude») funcionan como canciones cortas con entidad propia, muy al estilo de «69 Love Songs» (The Magnetic Fields). Cabía la posibilidad de un mayor desarrollo, pero nos gustó la idea de dejarlas tal y como estaban, con un producción menos elaborada y muy descargada de capas, para marcar un contrapunto más tranquilo en el disco.
Al final, los interludios acabaron siendo las composiciones más flexibles dentro del álbum. Se convirtieron en el espacio donde pudimos jugar musicalmente, intercalando piezas de otras canciones en el mismo track. Por ponerte un ejemplo, el preludio tiene una parte vocal de ‘Tik’al’ («bring me sunshine») cantada sobre la rueda de acordes de ‘Arde Pekín’ de forma que, mientras enlaza con ‘Samoa ’92’, anticipa dos canciones en menos de minuto y medio. Además, los sonidos ambientales de fondo luego aparecerán en el postludio, consiguiendo que el disco sea cíclico.
Creemos que esas distintas formas de tratar los interludios dentro un mismo álbum consiguen que ‘Belize’ no sea un disco de 10 canciones con una producción similar, sino un trabajo lleno de matices con coherencia temática y musical de principio a fin.
¿Podríais citar discos orquestados en base a interludios que os hayan influido?
Si llamamos interludio a cualquier pieza instrumental que funciona como avance de un tema más elaborado, puede que ‘The Wall’ de Pink Floyd sea el disco más influyente, pero a nivel artístico y estilístico nos fijamos más en Sufjan Stevens. Tiene piezas realmente soberbias, como el final de ‘Drawn to the Blood’, o también otras totalmente absurdas, como ‘One Last Whoo-hoo for the Pullman’. En su banda sonora ‘The BQE’ vimos por primera vez la estructura de Preludio + Interludio + Postludio, aunque es probable que ‘An Awesome Wave’ de alt-j sea el disco construido a base de interludios que más repercusión ha tenido de los últimos años.
Sentimos devoción por las pequeñas piezas musicales (a veces instrumentales, cortas y con pocos elementos) que funcionan como oasis momentáneos dentro de un disco. Por poner algunos ejemplos más, ‘Two Veils to Hide my Face’ de Passion Pit, ‘Too Soon’ de The Radio Dept., ‘Snow Girl Killer Girl’ de Half Foot Outside, el ‘Entrelude’ y ‘Exitlude’ de ‘Sam’s Town’ de The Killers o cualquier intro de ‘Finisterre’ de Saint Etienne.
«La voz masculina (seria y reflexiva, en castellano) expone siempre una visión muy racional de los problemas, mientras que la voz femenina (más espontánea e impulsiva, en inglés) le cuestiona»
Otra cosa que llama la atención es la manera de alternar idiomas. Después de décadas de polémicas por si Dover o Russian Red o aún los miembros españoles de Eurovisión tienen que cantar en inglés o en español, pasáis de un idioma a otro dentro de la misma canción con total naturalidad. ¿Cómo surge la elección de un idioma o de otro dentro de la misma canción?
Para evitar el «efecto Eurovision» que comentas y que la mezcla de idiomas no quede impostada, hemos huido del monólogo y del dueto en las canciones. Desde ‘Egos’ tuvimos claro que las voces de Ángel y Ana representan distintos personajes que buscan entenderse a través de diálogos. La voz masculina (seria y reflexiva, en castellano) expone siempre una visión muy racional de los problemas, mientras que la voz femenina (más espontánea e impulsiva, en inglés) le cuestiona, animándole a lanzarse al vacío, a desafiar el status quo. Estas dos voces son los actores principales de la obra, que es la canción, y en esa clave ambos dialogan (y a veces hasta discuten) sobre temas como la soledad de la vida en las ciudades, el individualismo, las relaciones o la espiritualidad. Es más, son un reflejo de nuestra personalidad, de nuestros lados izquierdo y derecho del cerebro. Por eso cada uno canta en un idioma distinto: razón y sentimiento raramente hablan el mismo lenguaje.
Lo más curioso es que ‘Stab My Heart’ es el tema que lleva 1 millón de escuchas en Spotify. Reconozco que no lo vi venir para nada, ni siquiera es mi tema favorito del grupo. ¿Es el vuestro, el tema del que os sentís más orgullosos? ¿A qué asociáis sobre todo este pelotazo?
Es una buena composición, aunque hay canciones del disco de las que nos sentimos más orgullosos y que no suman tantos «plays», como ‘Egos’. El volumen de escuchas no tiene por qué ir ligado a la calidad musical. Aun así, desde que lo grabamos vimos claro su potencial como single. Es una canción pegadiza, breve y directa. Por ese motivo la hicimos coincidir con la salida del disco y creo que eso ha potenciado su impacto. Spotify es el otro gran culpable: el single entró en varias listas con muchos suscriptores, intensificando el alcance. Pese a eso, no se buscó el efecto pelotazo que comentas, lo cierto es que no se buscó en ningún tema, siempre fue la propia canción quien dirigía su propia producción.
¿Alguna canción del disco cuya buena (o mala) recepción os haya sorprendido?
‘Little Secrets’ se lleva la sorpresa positiva. No pensamos que una canción tan bossa pudiera generar una respuesta tan favorable. Por otro lado, pensábamos que ‘Tik’al’ tendría un poco más de gancho, es una de nuestras preferidas.
Mi favorita es ‘Saudade’, que genera mucha energía y buen rollo. ¿Cómo surgió? ¿La maqueta siempre fue parecida? ¿Alguna anécdota sobre esta canción?
La idea surgió improvisando sobre el riff de guitarra de ‘Veiled in Grey’ de Mystery Jets, por eso el nombre de trabajo fue ‘Mystery’ hasta que terminamos la letra. La producción fue complicada; después de To-ji’, ‘Saudade’ fue la canción del disco que más transformaciones sufrió. Empezó en una onda más electrónica, con una percusión construida con una caja de ritmos, pero poco a poco la fuimos acercando al pop. Inicialmente tenía un estribillo totalmente distinto y no dimos con el definitivo hasta que cayó en nuestras manos el ‘Acabou Chorare’ de Novos Baianos. Por eso, y gracias también al último disco de Rodrigo Amarante, nos animamos con el portugués. Titularla ‘Saudade’ fue idea de Lucas Vilela, un buen amigo de Brasil que aportó su gran talento en la canción, ayudando con la letra y apoyando en los coros.
Por este tema lingüístico y también por el estilístico, vuestro disco me parece bastante «2015». ¿Estáis de acuerdo o en verdad buscabais más que nada la atemporalidad?
Sí que la buscábamos, pero es muy difícil no caer en referencias temporales, sobre todo estilísticas. El tiempo dirá si el disco resiste bien el paso de los años.
He comprobado varias veces en el mailing de Warner que fuerais navarros. Realmente sonáis muy diferentes a los artistas que solemos manejar de Pamplona o Navarra, como Souvenir, Kokoshca, Barricada, Los Bichos, Reina Republicana… No os parecéis a ninguno. ¿Cuáles serían vuestros favoritos?
La escena musical de Pamplona ha sido siempre muy heterogénea y ha dado grandísimos grupos, aunque algunos nos gustan más que otros. Half Foot Outside o Wilhelm the Dancing Animals, por ejemplo, son dos grandes referencias.
Es verdad que hemos buscado un sonido distinto, quizás un poco más internacional, pero en ningún momento nos hemos sentido fuera del panorama local. Al igual que muchos grupos navarros, hemos trabajado con Hans Krüger, que es un productor excelente. De hecho, muchos de los artistas que mencionas han pasado por los Estudios Montreal.
«Cuando llegamos a Londres nos encontramos a Damon Albarn a la salida del metro al poco de aterrizar».
¿Qué ha sido lo más emocionante que os ha pasado de momento como grupo?
Cuando llegamos a Londres nos encontramos a Damon Albarn a la salida del metro al poco de aterrizar. Estaba sacando dinero de un cajero cerca del estudio donde masterizamos. Fue muy surrealista, nos quedamos tan bloqueados que se nos olvidó pedirle una foto.
Y, por el contrario, ¿la peor experiencia de este tiempo?
Sin duda la gente que ha quedado por el camino.
Finalmente, por el sonido que tenéis, ¿creéis que seréis carne de festivales el año que viene, que os llamarán de unos sí u otros no? ¿Os veis tanto en FIB como en Sonorama, Primavera, Low, Dcode, Contempopránea… o no os parece vuestro terreno?
El sonido del disco transmite un «mood» tranquilo, escapista. Es posible que eso nos cierre alguna puerta, pero no más de las que se han abierto hasta ahora. De hecho, es más probable que nos perjudique antes nuestra falta de recorrido que el sonido del álbum. Sin embargo, este año estrenamos formación en la Plaza del Trigo y nos llevamos un buen sabor de boca, y ya estamos confirmados para la próxima edición del Sonorama Ribera y Santander Music Festival. No es un terreno fácil porque el nivel es alto y la presión se nota más que en las salas, pero no tenemos miedo a lo que pueda venir.
«Hay en el grupo quien ha ido antes a un festival como músico que como oyente»
¿A qué festivales habéis ido como público?
Pablo fue al FIB con 18 años, y desde entonces no ha pasado un año sin que alguien se escape unos días, ya sea al BBK, al Sonorama o al Primavera. Aun así todavía hay en el grupo algún rezagado, incluso hay quien ha ido antes a un festival como músico que como oyente.
Ya sabemos que, como en todas partes, las dos o tres grandes ciudades de cada país son el principal bastión de los artistas, ¿pero qué pasa en lugares más pequeños? Obviamente, la batalla es mucho más dura. Esto nos decía Bravo Fisher durante una entrevista, por ejemplo: «No es lo mismo llenar el Ochoymedio (Madrid) o el Pop Bar (Barcelona) que irte a Elche o a Algeciras, sitios en los que es difícil llevar a más de 30 personas». Jägermusic, que apoya a una veintena de excelentes artistas underground nacionales, ha realizado una gira recientemente por seis ciudades que ha permitido a tres grupos ir a salas donde de otra forma no habrían podido.
Para decidir a qué ciudades llevar una gira conjunta entre The Suicide of Western Culture, que recientemente han editado el excelente ‘Long Live Death! Down With Intelligence!‘; Discos Las Palmeras, que acaban de ser nominados al Premio Ruido por ‘Asfixia‘; y los emergentes The Zephyr Bones se ayudaron de Cooncert, una suerte de plataforma de crowdfunding con 21.000 fans en la que el público decide con sus votos y presupuesto a qué ciudad lleva a un artista u otro. Hablamos con sus responsables sobre cómo fue el proceso de selección de este tour en el que, como veis en el vídeo anterior, hubo invitado sorpresa.
Como es habitual, estaba claro que la gira pasaría por las ciudades más habitadas, Madrid y Barcelona. El resto fue una incógnita a medias, nos cuentan Jordi Isern y Pau Corbalán: «Las 12 ciudades iniciales que compitieron para llevarse el JägermusicTour salieron de una preselección que hicimos en base a salas, experiencia propia de otros conciertos, de las peticiones que recibimos, pero también con ganas de arriesgar y abrir el circuito de salas. Como grandes sorpresas destacaron Vigo y Málaga, quedando por encima de otras grandes como Valencia o Zaragoza. Estas dos últimas, San Sebastián y Sevilla compitieron hasta el último momento para entrar en la selección, pero fueron superadas por Bilbao, Vigo, Madrid, Murcia, Málaga y Barcelona, las 6 ganadoras. Fue divertido y emocionante ver el «pique» en las redes sociales». ¿Es una cosa lo que se vota y luego la gente que verdaderamente aparece en la sala? Por suerte, casi siempre no: hay correspondencia. «Va bastante a la par. El ejemplo claro es Málaga, que ganó el tour y fue un gran lleno, por un lado menos correlativo quizás Murcia, que obtuvo muchos votos y luego asistió menos gente de la esperada. Pero hay que tener un cuenta que por calendario cayó en jueves y a lo mejor no es el mejor día para un festival de una noche».
Lo mejor de JägermusicTour, obviamente, es que permite a grupos noveles acudir a tocar en ciudades donde para ellos solos sería un alto riesgo: «Sin duda para The Zephyr Bones ha sido una experiencia muy gratificante a todos los niveles. Son una banda que justo empieza, que lo está haciendo bien, que se ha movido mucho en Barcelona y alrededores, pero salir con 6 fechas repartidas como fue el JägermusicTour es algo que ahora mismo sería más complicado por el estatus de banda que despega que tienen. TSWOC y Disco Las Palmeras son más conocidas y ya saben de qué va esto de las giras, pero para los Zephyr creemos que ha sido un buen salto a nivel professional».
Álex Pérez, técnico y productor de la gira, sólo tiene buenos recuerdos a pesar de las 10 horazas de carretera que se chuparon de Málaga a Barcelona, después de varios días de cansancio acumulado, para dar el último concierto de la gira: «Es difícil escoger un momento… La gira fue muy divertida y todos los conciertos fueron memorables, pero si me pides que me quede con un momento en concreto: el backstage después de cada bolo. En Bilbao estuvo Muguruza (un flipe), pero en general en cada uno había muy buen rollo entre las bandas, mucha conversación sobre música y mucho Jäger». ¿Qué pintaba Muguruza por allí? «Fue una gran sorpresa. Ese mismo día Albert Pla, Refree y el mismo Fermín actuaban en un espectáculo teatral que hacen en Donosti. The Suicide of Western Culture, especialmente Miqui desde sus años mozos como punk y que lo tuvo como ídolo en la etapa Kortatu y Negu Gorriak, son conocidos. Les invitaron a pasarse por el concierto y luego estuvieron contando batallas. Esas conexiones que la música propicia…».
Está claro que en Cooncert no siempre pueden atender la demanda del público: a veces no hay público suficiente, pero han podido traer a gente bien diferente por la que ni los festivales suelen apostar tan a menudo. «Sigue siendo una manera de disfrutar de nuevo talento, de nombres que ni sabíamos y que nos llegan por sus fans. Esto es, Nathaniel Rateliff, She Keeps Bees, Sivu, Rachael Yamagata… en otras ocasiones coincide que pensábamos que nadie más los conocía como Oscar & The Wolf o Denison Witmer y otras han sido más obvias, como Ólafur Arnalds, James Vincent McMorrow, Glass Animals, Zola Jesus o Balthazar. Lo que hacemos básicamente es poner a votación de los fans aquellos artistas en que vemos un potencial y viabilidad reales, y hacemos todo lo posible para llevarlo a cabo si hay una mínima demanda en la ciudad. Es como una democratización de la música en directo».
De manera inaudita, el segundo volumen de ‘HITnRUN’, el nuevo disco doble no tan nuevo de Prince (incluye varias pistas antiguas), mola más que el primero. El motivo es que las canciones, sencillamente, son mejores. Por supuesto, que la canción más vieja de esta tanda, la fantástica ‘Xtraloveable’, que Prince escribió en 1982 (!), encaje a la perfección con el resto del material incluido aquí no debería sorprendernos en absoluto. Su sonido continúa anclado el pasado, hasta el punto que el disco ha sido grabado enteramente en equipo analógico, pero también sigue siendo absolutamente distintivo. Prince no gana nuevos fans desde hace milenios pero, por lo menos, es fiel a sí mismo, que tampoco está mal.
En ‘Phase Two’, Prince se ha dejado acompañar por una banda de viento de 16 músicos, lo que resulta en un trabajo más vívido y dinámico. Por fortuna, esta vez no solo los fans de Prince disfrutarán del nuevo disco de Prince: seguidores del soul y funk clásico, desde los Sly and the Family Stone hasta Sharon Jones & the Dap-Kings pasando por Stevie Wonder (a quien Prince menciona en la otoñal ‘Look at Me, Look at U’, de bella melodía de trompeta) encontrarán aquí algo con lo que disfrutar. Pienso, por ejemplo, en ‘2 Y. 2 D.’, de coloridos metales, o en la ensoñadora «slow jam» ‘Revelation’, en la que Prince evoca, a través de un falsete exquisito y un humeante solo de trompeta, la mejor canción romántica R&B de los 80.
Producido, arreglado, compuesto e interpretado (como no podría ser de otra manera) por Prince y su New Power Generation, ‘Phase Two’ es tan Prince como cabría esperar para bien y para mal. Por ejemplo, ‘Stare’ nos devuelve al Prince más rancio, al que se samplea a sí mismo en una canción casi autoparódica en la que su sensualidad, más que atraer, incómoda, mientras ‘Baltimore’, a pesar de ser una de las mejores canciones del disco, adolece de una letra demasiado simplista como para que podamos tomárnosla en serio. Por otro lado, ‘RockNRoll Love Affair’ recupera al Prince más verbenero (no es un cumplido) y la rockera ‘Screwdriver’ no deja de ser un reducto de cosas pasadas mucho mejores.
Como viene siendo costumbre últimamente en sus discos (escúchese ‘This Could Be Us’ y ‘June’), Prince vuelve a brillar aquí sobre todo en los medios tiempos y en las baladas. ‘When She Comes’ y las mencionadas ‘Revelation’ y ‘Look at Me, Look at U’ son tres de las pistas destacadas por su naturalidad y calidez; sin embargo, de toda esta nueva colección de canciones destaca una en particular que no es una balada sino un número funk con todas las letras titulado ‘Black Muse’, siete minutos de precisión melódica e instrumental que en sí mismos justifican la existencia de este disco. Conviene aclarar que ‘Phase Two’ sigue siendo, por naturaleza, un regalo para fans, un segundO epílogo para ‘Art Official Age‘, pero con canciones tan buenas como las mencionadas, sería una lástima que se quedara únicamente en eso.
Calificación: 6,8/10 Lo mejor: ‘Baltimore’, ‘When She Comes’, ‘Black Muse’ ‘Revelation’ Te gustará si te gusta: Sly and the Family Stones, Sharon Jones & the Dap-Kings, D’Angelo Escúchalo:Tidal
Con nuestra lista de las mejores canciones del año ya en despliegue y a muy poco de que publiquemos la lista de mejores discos del año, la redacción de JENESAISPOP os hace una llamada a vosotros, nuestros lectores, para que os hagáis oír. Como siempre, podéis compartir vuestro top 5 de canciones y top 5 de discos a través de nuestros foros (aquí la lista de discos, aquí la de canciones) o enviándonos un correo con vuestras elecciones a jenesaispop(a)gmail.com. El plazo termina el domingo 27 de diciembre a las 23.59 horas.
Feliz culo torcido. Por más que ya supiéramos de la amistad y colaboración entre Miley con Wayne Coyne y su banda, no por ello esta ‘Dooo It!’ es menos impactante, sorprendente, vibrante, descoyuntada, cándida y “trippy”, todo a la vez. Bailable y atmosférica, microscópica y atronadora, esta canción supone la reescritura de la carrera de Miley, permitiendo emerger a una artista que ha perdido el miedo a ser el personaje que ella elija. Los resultados de ‘Miley Cyrus & Her Dead Petz’ son más controvertidos, pero será fascinante asistir a lo que la cantante se atreva a hacer a partir de ahora.
El sin-un-pelo-de-tonti punk-pop del trío de origen asturiano ha dado un salto enorme con ‘Holi <3', un álbum corto pero conciso y divertido, en el que brilla 'Disparo de amor', una canción furiosa, a un pasito del hardcore, y pegadiza a rabiar, recuperando para una nueva generación el gusto por las melodías redondas de la saga Talulah Gosh. Un disparo de amor que alude al dolor/placer de emperrarse por la persona más inesperada.
El debut del dúo de productores británicos palideció a la sombra del gran debut de Disclosure, con los que comparten grandes similitudes estilísticas. Sin embargo, ante el tropiezo del segundo álbum de los hermanos Lawrence, Foamo y RackNRuin se han cobrado una pequeña victoria con ‘Saving My Life’, una canción muy dentro de sus cánones, pero más memorable que cualquiera de las presentadas en ‘Caracal’.
Casi tropical como la típica canción veraniega que sabe componer Vincent Delerm arranca este precioso tema de Alberto Montero en el que después logra aunar involuntariamente el legado de Joan Manuel Serrat, Sr Chinarro, Francisco Nixon y Juan & Junior. Delicioso falsete al que se acoge en ese estribillo que logra lo improbable: que el desencuentro al que alude («toda la madera muerta que alojas en ti, la veo dentro de mí») arranque hasta una sonrisa.
“De verdad, no tengo nada que hacer aquí. En serio, preferiría estar sola en mi casa y no en esta habitación con gente que me importa una mierda. No bailo, no hablo, no necesito un novio así que pírate y disfruta la fiesta. Estoy aquí, en una esquina, atufando a marihuana al lado de un pavo que está chillando y al que apenas puedo oír por encima de esta música que no me interesa. Dile a mis amigos que estoy aquí”. Allá por mayo Alessia Cara nos conquistaba con ‘Here’, una canción sobre una fiesta que no era tan divertida. Cantar esto con 18 años y entrar de lleno en la liga de las marginadas achuchables era todo uno. A duras penas necesitaba el sample de ‘Ike’s Rap’ de Isaac Hayes…
Finalmente no vio la luz el disco que Chromatics prometieron para el Día de San Valentín, pero sí una serie de singles con tanto atractivo que cualquiera podría haber llegado a nuestra lista de mejores canciones del año. Entre ‘Just Like You’, cercana a la balada, esa ‘Shadow’ tan ‘Twin Peaks’ o la contagiosa ‘In Films’, nos decantamos -solo por hoy- por la guitarrera e intensa ‘I Can Never Be Myself When You’re Around’. ¿No es Chromatics el único grupo del mundo que te gustaría que nunca evolucionase, que se quedase para siempre en esa banda sonora imaginaria que ha tomado como realidad?
Holly Fletcher se había revelado, hasta el momento, como una talentosa autora próxima a la línea de soul renovador de James Blake. Pero con ‘Hurt Me’ iba un paso más allá, entregando su primera gran canción, un medio tiempo que, sin renunciar a la audacia en la producción, tiene hechuras de clásico, con una letra muy abierta sobre entregarse al drama y al dolor de una ruptura.
Justin Bieber y La Prohibida no son las únicas personas que aparecen dos veces en la lista. También está La Bien Querida, que puso coros en este gran tema de Tigres Leones, que contaba con un vídeo con forma de parodia del anuncio de Mahou que se convirtió en pequeño viral. La canción acompañaba y presentaba uno de sus estribillos más certeros (“Hoy en Marte hace un día abrasador (…) / hoy en Marte sólo estamos tú y yo”). Sin embargo, no estamos ante la típica canción-refugio frente a un mundo hostil, sino ante algo más complejo, lleno de aristas: «el viento me empuja hacia ese barranco tan extraño / caigo sin parar, allí abajo mis ojos estallarán».
No vamos a negar que el electro pop que practican Lo-fi Fnk en 2015 es más intrascendental de lo que prometía su debut ‘Boy Life’, cuando apostamos a que evolucionarían como unos Hot Chip. Sin embargo, no hay quien se resista a este single ‘Pirate Radio’. Es arrancar o sonar el tonto riff sintético de su estribillo e irse los pies solos.
Mucho amor, no tanta política, había en el último disco del asturiano Pablo und Destruktion, cuyo rabioso single principal resultaba tan agridulce como su título o sus sentencias, «a veces la vida es hermosa, como cuando agarro muy fuerte tu boca», decía en una de las ocasiones. Así nos lo explicaba él mismo: «Esta canción tiene un punto violento, de “a tomar por culo, te voy a querer”. Esa situación se me ha dado mucho, tengo “mis animales” dándome patadas, estoy sintiendo “el peso”, pero «por mis huevos vamos a querernos», porque a veces la vida es hermosa y es verdad. Pero al añadir «a veces»… es distinto. Cuando la vida no es hermosa, es otras cosas. Tiene esa sensación de fugacidad, de aprovechar el momento porque ya nos esperará lo turbio».
Puede que ‘Regret’ no hable de las tres chicas que marcharon de Reino Unido a Siria para ingresar en el Estado Islámico (el grupo lo negó), pero sí de la ansiedad que genera “no saber qué está bien y qué está mal del conflicto en este lugar o Ucrania”. Lo seguro es que en medio de la dura temática del disco, de vez en cuando emergían resplandecientes estribillos que debemos situar entre lo mejor de su carrera. Como este: después de unas estrofas más turbias y propias de Talking Heads, el de ‘Regret’ despunta como uno de los momentos claves de este año y de su vida, puesto que la melodía de los “did you imagine?” no puede ser más resplandeciente.
El primer adelanto de ‘Fading Frontier’ es psicodélico y funky al mismo tiempo: las guitarras irradian luz propia pero Cox les da compañía con una interpretación quejumbrosa, siniestra: “nací ya clavado a la cruz / nací con una sensación / estaba perdido / nací con la habilidad de hablar / nací con unos andares de serpiente”. De esta serpiente parecen nacer las sonajas que suenan a lo largo de todo el tema y que le otorgan a ‘Snakeskin’ un atractivo elemento rústico. De nuevo, hay algo vulgar, nada refinado, en el sonido de esta canción, pero los arreglos son espectaculares y sofisticados y sus ritmos tan irresistibles como una canción de Chic… o casi.
Parece que al final Twerps no se han convertido en los Real State de este año, pero «podrían haber» (también tienen joyitas tipo Magnetic Fields). En cualquier caso no nos olvidamos de esta gema perdida de indie pop ochentero que, como tontería al teléfono, parece el reverso divertido de ‘Hello’ de Adele.
Aunque lo merecía casi tanto como la propia ‘Uptown Funk’, esta producción de Mark Ronson no lograba convertirse en un hit. Al menos sí se ha convertido en la canción más celebrada del pelirrojo Action Bronson, el tipo que abandonó su carrera de chef para dedicarse al rap. ‘Baby Blue’ posee la magia de los clásicos de Stax y la Motown que tan bien maneja el británico, puesta al servicio de un himno al resurgir tras una ruptura, a crecerse y saborear la venganza. El infalible Chance The Rapper acompaña con un verso hiriente e hilarante a la vez, deseando a su ex un sinfín de ocurrentes putaditas, y su clip, un homenaje al blockbuster de Eddie Murphy ‘El Príncipe de Zamunda’, está a la altura.
¿Somos nosotros o esto tiene a ratos la línea melódica de ‘Broken Wings’ de Mr. Mister? ¿No recuerda un poco a ‘Get Lucky’? ¿No contiene demasiadas cosas? Coros de disco house, palmas, cencerros samberos, bajos demasiado funky, riff pegajoso de guitarrilla, autotune, etc. Además, es hortera, tiene una letra plagada de topicazos («I feel my heart beating», «You make me feel like I’m alive again», «We are diamonds», etc.) y suena demasiado veraniega (¡a destiempo!). La verdad es que… ¡¡mola!! Completamente a favor de esta carrera que Coldplay parecen haber emprendido hacia la ligereza y la frivolidad.
Destinada a ser una cumbre durante los conciertos del trío gallego de por vida, gracias a lo bien que conjuga el noise de sus guitarras con una letra que podría estar dedicada a Mariano Rajoy, el Presidente oculto tras una pantalla de plasma, ‘Cállate la boca’ era una de las grandes ganadoras del primer capítulo de nuestra serie «12 canciones que deberían estar petando«. «Se les llena la bocaza de patrañas», decían Disco Las Palmeras! ¿La canción perfecta para esta resaca electoral que absurdamente llega en plena Navidad?
Una de las canciones que merece la pena rescatar de diciembre de 2014 es la machacona composición de Amatria cuyo vídeo popero estrenábamos por aquel entonces. Entre el colorido de las imágenes y lo hipnótico de su base, el tema nos conquistaba por completo, pero era en 2015 cuando terminaba de definirse, pues resultó que se había adelantado a una plaga de chinches que obligó a cerrar la Filmoteca de Madrid. «Me picaron chinches en octubre de 2013, salió una primera noticia en primavera del 2014. Y ahora ha salido que ya están 50 edificios afectados, un cine de Lavapiés bastante tocho también está en cuarentena. Lo sufrí cuando todavía no se había extendido. Lo que no entiendo es cómo no lo sabían, cuando por la calle ya había colchones en los que ponía “¡Chinches!” y cosas así», nos decía su autor. Una canción histórica, como veis, por muy diferentes motivos.
Si ya conocías el ‘Maneater’ alternativo de la revelación Grace Mitchell probablemente te hará gracia la coincidencia del mencionado título -en este caso una balada- con el macrohit de Nelly Furtado. A una Nelly Furtado modernizada recuerda este otro tema llamado ‘Jitter’ que ocupa la pista 3 del último EP que editaba este año, ‘Raceday’. Una canción en la que la gotita de trap no era nada en comparación con su juguetón desarrollo, que incluye ritmos aeróbicos, teclados pizpiretos y un guiño francés al bobalicón «voulez-vou coucher avec moi?». Perfecto.
La propuesta de SOAK no representa una sorpresa por estilo, pero cuando se trata de canciones, esta joven irlandesa tiene unas cuantas bajo el brazo a pesar de su corta edad. La mejor de todas es ‘Sea Creatures’, un tema frío y gris como su ciudad natal, Derry, en la que, entre guitarras, pianos, cuerdas y una voz frágil entre Damien Rice y Emilíana Torrini, la cantautora reflexiona sobre la homofobia que ha experimentado en primera persona, cantando sobre querer escapar de su pueblo junto a su amada en busca de algo mejor. «Ellos te dicen que te quieren pero no lo dicen de verdad / no creo que sepan lo que es el amor», canta… ¿y quién puede no sentirse identificado?
Lejos de los estándares de cantautora, no tan folkie ni americana, Anni B Sweet publicaba esta deliciosa canción, tan fresca que parece recién salida de un disco de debut. Aunque por supuesto apta para sus seguidores, su estribillo brillaba gracias a un guiño bastante girl group, pero sin que la canción cayese en la mímesis philspectoriana. Una buena manera de alimentar una carrera que se antoja más variada de lo que parece.
Una de las grandes revelaciones de 2015 ha sido la artista de origen medio ruso asentada en Reino Unido, Shura. Su canción más emblemática junto a ‘2shy’ es esta delicia italo disco cuyo vídeo relata el encuentro mágico entre el hermano gemelo de Shura, Nick Denton, y la actriz y modelo Hannah Owen, que continúa con espasmos y un final místico alternativo, en la versión ampliada del videoclip. La canción, que definíamos en el especial «Lo más sabrosón» como una «refrescante sopa de melón y menta», es incluso mejor en su versión larga de 7 minutos.
Si pensabas que la carrera de Jess Glynne comenzaría y terminaría en sus espectaculares colaboraciones con Clean Bandit, estabas totalmente equivocado. La británica posee una voz robusta y tremendamente expresiva que dota a sus canciones de una gran personalidad y, en definitiva, cuenta con el talento necesario para triunfar. Su single ‘Hold My Hand’ era una edificante confección de pop con ritmos house sobre estar lista para amar que no ha perdido un ápice de efectividad en todo este tiempo y un ejemplo perfecto de que, con la gente adecuada, las mismas ideas de siempre pueden sonar a algo totalmente nuevo.
El interesante último disco de Lower Dens nos adentraba en un espeso bosque de sintetizadores gélidos, guitarras y bajos post-punk, reverberación desorientadora, armonías fantasmagóricas y melodías plañideras que tan pronto recordaban a The Cure como a Poliça o a Beach House. El maravilloso ‘To Die In L.A.‘, que por algo era el primer single del disco, era un tema sólido como una roca en el que Hunter imploraba: «ojalá pudiera contar contigo para que me pertenecieras / pero no lloro aquí / simplemente me alegro de estar viva / el tiempo pondrá las cosas en su sitio».
‘Soap’ es uno de los mejores himnos burbujeantes (de pompas de jabón) que ha dejado el post-R&B este siglo, uno de los números del interesantísimo disco conceptual que ha publicado Melanie Martinez este año y que supone uno de los mejores álbumes jamás realizados por una triunfita. Este ‘Soap’ pertenece a su principio amable, versando sobre ese momento en el que no te atreves a decirle a alguien que te gusta. Después, en el largo, vienen cosas más turbias… como pronostica prácticamente la parte instrumental de esta canción.
LIZ, la joven estadounidense de la que os hablábamos hace un par de años con motivo de su single ‘Hush’, sacaba un single totalmente sin desperdicio. Se trata de la ultra infecciosa ‘When I Rule the World’, producida por SOPHIE y que suena a un híbrido entre Gwen Stefani circa 2004, M.I.A. y la Britney Spears de principios de siglo. El vídeo era también una absoluta chuchería acorde a la canción y por supuesto a la estética extremadamente plástica, brillante y colorida de PC Music. Si el vídeo de ‘This Is How We Do’ de Katy Perry te dio diabetes, te recomendamos que lo evites. Si fuiste de los millones y millones y millones de personas que lo gozaron, no te lo pierdas.
La mayor sorpresa de ‘Lo nuestro’ eran sus ambientes sofocantes, sombríos y a veces sucios, adjetivos infrecuentes en las últimas obras de Christina Rosenvinge, contribuyendo a dar a ‘Lo nuestro’ una pátina de romanticismo gótico. Así ocurría en ‘La tejedora’, primer corte y single oficial del álbum que, con sus grititos a lo Yoko Ono, se inspiraba en ‘Maman’, la enigmática escultura de Louise Bourgeois en la que replicaba una gigantesca araña, para elogiar el tesón y la fuerza de la figura materna y criticar, a la vez, la persistencia de unos roles de género que están lejos de caducar.
Mujeres no se desmarcaban demasiado de los preceptos básicos del garaje-rock, pero ‘Marathon’ era su colección de canciones más pop y redonda hasta el momento, destacando temas que alternaban -sí- a Los Saicos y a Los Salvajes pero también a Los Brincos y Los Sirex. Este «nena, me paso los días conteniendo mi atracción» lo habría canturreado cualquiera de nuestros padres. Y por cierto, la cara de «nena» asintiendo en el videoclip es para verla…
Mala Rodríguez colaboraba con Steve Lean de PXXR GVNG en un par de canciones que funcionaban por todas partes. La base trap tensaba todavía más un título como ‘Mátale’ con dos voces enfrentadas: de un lado la de ella con el alegato feminista que podría referirse a la violencia de género; de otro el típico discurso machista que aburre a las vacas («vale que no solo estoy pa ti / pero tengo algo que decir / te quiero y lo sabes»). Y lo peor es que es difícil elegir quién está mejor en su parte, aunque uno sea violento y el otro… más todavía.
No son muchas las veces que se habla del poliamor en el pop, pero Unknown Mortal Orchestra no solo le han dedicado un disco entero sino que han escrito la mejor canción de su carrera (con perdón de ‘So Good at Being In Trouble’) en torno a este concepto. ‘Multi-Love’ es una producción árida, de teclados psicodélicos y ritmos nerviosos, pero cuya melodía es pura dulzura, una composición vocal atemporal que remite al mejor pop de los 70 y en el que Nielson canta sobre esta experiencia que vivió de verdad junto a su mujer y que le pudo volver «medio loco». La calidez de su voz sugiere que no estaría nada mal ser esa tercera persona aunque fuera solo por la duración de esta gran canción.
Algo que se desprende del potente directo de Savages es que ponen aún más carne en el asador cuando presentan sus temas en vivo. Si su álbum de debut tenía un punto de furia y rabia, en sus conciertos ese punto se multiplicaba y parece que este hecho ha permeado en sus nuevas grabaciones. ‘The Answer’ es una patada en la cara con una sección rítmica que parece un tren a punto de descarrilar y unas guitarras cerdas que se acoplan una y otra vez, coronadas por una Jehnny Beth fuera de sí en una nueva (aparentemente) oda al amor y a la comunión con sus fans. Parece que Savages van a hacer algo fácil del difícil segundo álbum.
El dúo francés Jupiter, al que habíamos perdido la pista desde 2011, publicaba una de esas cosas imprescindibles que deberían ser un punto y aparte en la carrera de un artista. En un mundo justo, esto tendría que haber sido un éxito mundial: la mezcla de pop electrónico de influencias setenteras con ese toque italo disco daba como resultado un tema pegajoso y una maravilla, además enriquecida por un vídeo deliciosamente popero, deliciosamente estúpido.
¿Es electropop? ¿Es electro-latino? ¿Es reggaeton? ¿Es trap? ¿Es moombahton? Los colombianos Bomba Estéreo han trascendido fronteras (en México, por ejemplo, son un fenómeno de masas más grande que en su país natal) gracias a su mezcla de música tradicional latina (vallenato, cumbia, bachata) con ritmos electrónicos. En ‘Fiesta’, los drops se conjugan al milímetro, dando paso a las partes más orgánicas y a las más electrónicas de la canción, haciendo que no ponerse a perrear a la primera de cambio se convierta en un esfuerzo casi titánico.
Probablemente traumatizados ellos mismos por haber dejado sin Grammy al mejor disco de hip-hop a Kendrick Lamar hace un par de años, Macklemore & Ryan Lewis se han cubierto bien las espaldas. Así, para su nuevo single han llamado a algunos pioneros del rap, como Melle Mel o Kool Moe Dee. De esta manera, dejan mucho más claro que Mark Ronson y Bruno Mars -a quienes todavía no hemos oído reconociendo que ‘Uptown Funk’ es una canción de Chic- qué les ha inspirado en este retorno a la vieja escuela. La base es buena, el flow de la canción espectacular (también está de 10 Eric Nally de Foxy Shazam) y el vídeo, muy divertido.
Simon de The Loves debutaba este año con un disco llamado ‘It Seemed Like a Good Idea at the Time’ que se miraba tanto en Harry Nilsson como en The Kinks. Los arreglos orquestales del single ‘The New Adam and Eve’ recordaban también a los del mejor Adam Green (el de ‘Friends of Mine’) mientras el vídeo -que lleva 420 visualizaciones, es decir, él y su familia- se recreaban en la estética friqui y gore. Para degustar con los ojos en otra parte.
Hot Chip volvían a conquistarnos más con un segundo single que con el primero, como ya sucedía con ‘I Feel Better’ o ‘Ready for the Floor’. Esta vez sorprendían con un tema melancólico que se abrazaba a un sample de Sinnamon (‘I Need You Now (Acappella)‘) para terminar sonando en verdad al Moby de finales de los 90. De haber aparecido en ‘Play’, seguro que ‘Need You Now’ hubiera podido contribuir a que vendiera unos cuantos millones de copias más.
El disco de Soleá Morente era tan sólido que podía permitirse el lujo de dejar uno de sus singles para el final. El excelente ‘Todavía’ estaba obviamente escrito por La Bien Querida, pero como pensando para el que fue su álbum debut. «A veces me canso de mí y quisiera cambiarme por cualquiera de aquí», entona apenada, aunque abriendo una puerta para la esperanza en estribillo, palmas flamencas y cuerdas morunas.
El mejor exponente del regreso a los 90 post-grunge que planteaban los británicos Wolf Alice era este himno a la amistad, cuyo riff sonaba más deliciosamente nostálgico todavía que ese «Remember when we cut our hair? / We both looked like boys but we didn’t care» que marca la segunda estrofa. Una buena combinación de guitarras, bajos, autocoros y baterías medidas y bien distribuidas que definitivamente nos transporta 20 años atrás.
Tras la prescindible introducción de ‘Pegasus’ que suena en el interesante ‘Resolutions’ producido por Matthew E. White, ‘What Will You Dream’ suena más todavía a megahit, con una conjugación sobresaliente entre ese pre-estribillo que parece el estribillo y el estribillo real, sonando además cercano al dream pop de gente tipo Desert, y muy adecuadamente porque su mismo título es onírico y su ambientación por tanto idónea para esa letra tipo “vidas cruzadas” llena de interrogantes y fantasía. Gracias a ella se echa menos de menos a Boat Beam.
Despachando de golpe los prejuicios que la primera generación indie tenía hacia la Movida, el grupo madrileño se lanza a pecho descubierto a rendir homenaje a Los Secretos más primigenios. Y la jugada es impecable: una melodía perfecta que no da respiro, envuelta en distorsión (su marca), y que alcanza las mismas cotas de belleza melancólica que los hermanos Urquijo en su mejor momento.
Hudson Mohawke decía que no quería adherirse a ningún género concreto y eso es lo que hace en su esperado ‘Lantern’. Sin renunciar a la atractiva experimentación de canciones casi instrumentales, ofrecía singles de una calidad indiscutible como ‘Very First Breath’, en el que Irfane entona un estribillo tan lleno de euforia como de nostalgia y esperanza («bring us back to the second we met»). Un pelotazo apto para fans del electro pop de toda la vida pero también de Rustie.
Su entrega a los sintetizadores no restaba emotividad alguna a las composiciones de Tulsa, que ya nos derribara con ‘Matxitxako’ o ‘Algo ha cambiado para siempre’. Este single que anticipaba ‘La calma chicha’ en los últimos días de 2014 era una minimalista canción costumbrista de dependencia que entendemos como una hermosa rendición ante el hombre amado, pese a que el idilio no prometa durar más que un suspiro. Alguien podría intuir un trasfondo irónico, feminista, en ese «no me importa si eres listo o idiota», pero no: es una «oda al amor efímero», que debería ser un derecho.
Como ellos mismos nos explicaban durante una entrevista, ‘Ahora que hace bueno’ era la canción que hacía «de puente entre el primer y el segundo disco» de Reina Republicana. Tenía la fuerza de un himno noventero a la altura de los mejores Planetas (y su letra de «no rotundo» acompaña para bien), pero también un punto más ambiental gracias a sus sintetizadores, bases contundentes y melodías sugerentes. Difícil no incluir ese «echaste a correr con el primer trueno / no quieras volver ahora que hace bueno» entre los grandes himnos en castellano del año.
Son muchas las grandes canciones que han publicado Beach House en sus dos discos de este año. ‘Majorette’, que abre el segundo, ‘Thank Your Lucky Stars’, es una de ellas, una balada ensoñadora que empieza desde lo amenazante («imitation / red carnation») para desarrollarse hacia un impecable despliegue de belleza melódica que encuentra su cumbre al final, con ese «watch you spin like that» dirigido al infinito (podría durar horas). Es, como ‘Lucky Stars’, una canción minimalista, provista con poco más que unas guitarras, un tecladillo y unos ritmos, pero su melodía es tan hermosa que justifica la existencia de todo este disco.
La sección más “adult contemporary” de la base de fans de Janet Jackson adorará este nuevo “quiet storm” sofocante en la línea de ‘That’s the Way Love Goes’ o joyas escondidas tipo ‘Moist’ y ‘Take Care’, que también incluían lluvia. No será, desde luego, de lo más inmediato que ha editado Janet para la mayoría, pero su suprema elegancia, sutileza y maestría en cuanto a producción e interpretación satisfará de primeras a aquellos y aquellas que siempre han buscado en Janet más un ‘Someday Is Tonight’ (otra que le daba al Rainy Mood) que un ‘Nasty’. ¡Y encima, con esa base tan contundente, se puede hasta bailar!
«Yo te llevo dentro, hasta la raíz / y por más que crezca, vas a estar aquí» es el primer estribillo que conocimos del nuevo disco de Natalia y sin duda el más certero. ‘Hasta la raíz’ cuenta con una producción como propia de Jorge Drexler, con quien Natalia ha colaborado (aunque este álbum está producido en verdad por Cachorro López y Leonel García), en la que destaca la sabia conjugación de ese ritmo latino con unas estupendas cuerdas que terminan de avisarnos, sin gritos innecesarios, de que estamos ante uno de los grandes clásicos de la artista. Y no habría quedado tan bonita en la voz de Jorge.
Neon Indian volvía a convencer con una serie de singles alucinantes. El mejor de ese disco en el que se mezclaban el funky, el cosmic, el italo, el new romantic y el boogie-boogie, en ocasiones desde un prisma bastante pop, era el thriller ‘Annie’, que podría haber sido la banda sonora de una película de detectives de los años 80 (su letra habla sobre una chica desaparecida), pero en la que el protagonista es Eddie Murphy en su mejor momento.
La canción con mayúsculas de ’25’, esa que esperabas poner cara a cara con ‘Rolling in the Deep’, ‘Someone Like You’ y ‘Set Fire to the Rain’, es ‘When We Were Young’, co-escrita junto a Tobias Jesso Jr. Tobias es un obseso de la canción setentera como Adele, y esta pista les muestra a los dos haciendo lo que mejor saben. La melodía es una absoluta gozada en el estratégico cambio de acorde de “movie”; el piano, que perteneció nada menos que a Philip Glass y Tobias ha heredado de sus abuelos, te hace desear en el último puente que la canción no acabe nunca; y la imagen creada en torno a un encuentro inesperado en el que se mezclan realidad, irrealidad y recuerdos (“you look like a movie / you sound like a song”) está perfectamente redondeada por una Adele que resulta gloriosa ante la repetida súplica del estribillo: “déjame hacerte una foto con esta luz, por si fuera la última vez que podemos parecernos exactamente a los que éramos… antes de darnos cuenta de la pena que nos daba hacernos mayores”. ‘Your Song’ de Elton John, ‘(They Long to Be) Close to You’ de los Carpenters, ‘You’ve Got a Friend’ de Carole King, ‘Sara’ de Fleetwood Mac… las canciones que vienen a la mente son palabras mayores, pero es que además Ariel Rechtshaid ha añadido un fondo brumoso, casi imperceptible pero que ahí está, que acerca la canción tímida pero decididamente, sólo para oídos atentos, a la intensidad de ‘A Whiter Shade of Pale’.
Momento de olvidar aquel rollazo de ‘Runaways’. Con el segundo álbum en solitario de Brandon Flowers vuelve el artista que nos interesa, ese capaz de sumergirse en los 80 más kitsch en un tema en el que caben referencias a bandas sonoras de John Hughes, Kate Bush y, durante un segundo, ‘Can You Forgive Her’ de Pet Shop Boys. En ‘Human’ y ‘Spaceman’ Brandon nos entretuvo bajo los mandos de Stuart Price y ahora lo hace junto a otro moderno, Ariel Rechtshaid. Brandon ha tomado justo la dirección artística que debía, aunque nadie se haya enterado.
Camilo Séptimo nos han dejado por ahora con la promesa de un primer largo para el año que viene. De ese futuro debut en largo los mexicanos adelantaron ‘Eres’, un tema que encuentra su punto fuerte en la aparente sencillez de su propuesta. “Eres lo más lindo de mi vida” no es la letra más profunda de este 2015, pero cuando en medio de la canción estalla el estribillo en la voz de Manuel Mendoza, vocalista del grupo, esto es absolutamente irresistible. Estamos seguros de que seguiremos cantando este ‘Eres’ durante mucho, mucho tiempo.
Convertida en uno de los emblemas del lanzamiento de Apple Music, esa macarrada llamada ‘New Americana’, que rimaba «marihuana» con «Nirvana», se convertía en un enorme éxito, pero la canción más fina del debut de Halsey, ‘Badlands’, era ‘Colors’. En ella, la nueva estrella se convertía en «la nueva Lorde» o «la nueva Tove Lo» más que en «la nueva Lana del Rey», con un medio tiempo edulcorado sólo lo justo, gracias, precisamente, a su amplia gama «cromática», de lo más agridulce. Parece dedicada, por cierto, a su ex, un miembro de 1975.
‘High By The Beach’ está en las antípodas de ‘Honeymoon’, la canción. Si aquella era una canción de amor doliente, un blues minimalista y delicado, este single era, pese a cierto toque sombrío, una canción juguetona y fácil, epítetos que suelen usarse peyorativamente pero que podemos considerar elogios en este caso. Es un claro regreso a los temas más uptempo de ‘Born To Die’, sobre todo en cuanto a su sello personal, ese que le permite sumar con soltura melodías propias del ragtime de los años 30 con bases de hip hop old-school y letras llenas de divertida incorrección (“lo único que quiero es colocarme en la playa, adiós, adiós”). Puede que le falte algo de fuerza para ser un hit global pero, por naif y manida que parezca, dada la facilidad con que se graban sus bobos “bye bye”s, estamos ante un nuevo acierto de Lizzy Grant.
‘Blackstar’ es fascinante. Difícilmente puedo imaginar una canción tan perturbadora y subyugante, tan llena de contrastes. La voz susurrante, como entonando una nana, de Bowie, combinada con ese ritmo fragmentado y tóxico, sosegado pero agresivo, marcial, con ese fondo amenazante (aunque, más allá de la tensión, percibo algo muy doloroso)… La extrañeza inicial que causa el interludio, tan sensual y burbujeante, acaba convirtiéndose en certeza, de que ha de ser así y no de otra manera. Y el prodigio de que algo tan a priori espeso (casi diez minutos) transcurra con tanta ligereza… Es casi como si Bowie se hubiera propuesto resumirse a lo grande: su época más oscura, la berlinesa, (la de ‘Low’ o ‘Heroes’), pero también la cara glam y pop, en el interludio.
Para horror de los fans más conservadores de Belle & Sebastian, que de todas formas han podido consolarse con el también fantástico ‘Nobody’s Empire’ editado a finales del año pasado, el sorprendente europop de ‘Enter Sylvia Plath’, en clara sintonía con Saint Etienne (no en vano Bob Stanley escribía la nota de prensa del álbum), era el punto álgido de su último disco ‘Girls In Peacetime Want To Dance’. El tema dedicado a la escritora, con varias referencias a su suicidio, esta vez sí, cumplía con creces con todo lo que cabía esperar de su transformación bailable. El grupo aseguraba además que un corte con esta temática -también el salto cualitativo que da una persona cuando descubre a un autor que le gusta- únicamente podía sonar así de frenético.
Con incluso más madera de hit que la mejor composición de iamamiwhoami, esta canción que la estadounidense de raíces hondureñas Empress Of suele reservar para el final de sus conciertos se postula como una de las mejores herederas de los momentos más pop de Björk, Bat for Lashes y The Knife. Ella dice que simplemente es un tema para pasárselo bien en contraste con otros temas más sufridos de su disco (si bien su letra mantiene la ambigüedad entre la admiración y la parodia) y la orquesta de sintetizadores y percusiones era la vía idónea para conformar su tema más memorable.
Basada en lo ocurrido en 2009, cuando, por culpa de su contable Peter Gounis, Rihanna casi termina en bancarrota (el tipo se llevaba un 23% de las ganancias de la artista), ‘Bitch Better Have My Money’ terminaba resultando una atractiva producción con retazos de trap desafiante, muy especialmente gracias a ese sangriento videoclip que, antes de una nueva reivindicación del cannabis, incluía referencias a ‘Thelma & Louise’, ‘Este Muerto Está Muy Vivo’, ‘Oldboy’, ‘Carrie’ o ‘Faster Pussycat! Kill! Kill!’. Uno de los momentos más icónicos de 2015.
El dúo chileno presentaba su nuevo disco con ‘Los vampiros’, un buen pepinazo de eurodisco que habla de sentirse a salvo formando parte de una masa anónima que baila. El tema, que cuenta, además de con la de Milton Mahan, con voces invitadas del nuevo pop chileno, como Fanny Leona (de la banda Playa Gótica), (me llamo) Sebastián y Pablo Muñoz (en De Janeiros con Milton), se transformaba en su vídeo en toda una orgía de cuerpos aceitados, kitsch aposta. En contraste, el delicado piano, no demasiado housero.
Han pasado cinco años de ‘Body Talk’, el último disco de Robyn, pero la sueca no ha dejado de entregar grandes canciones al mundo que compiten por ser la mejor de su carrera. La última, una colaboración con los productores suecos Markus Jägerstedt y el fallecido Christian Falk, es un himno acid-house con mensaje universal en el que el sonido más accesible de Robyn adquiere una dimensión más experimental en una combinación de corpulentas bases rítmicas, campanitas, arreglos vocales robóticos y unos versos rapeados de lo más «badass» que te puedes echar a los oídos en 2015. Súmale el verso de Maluca y bingo: otra obra maestra de Robyn para la saca.
‘Crash’, con su imponente riff, era lo más vistoso de ‘Santa’. El single no podía ser otro, pero esta es la verdadera composición sobresaliente de Zahara. Presentada en directo hace un par de años, ‘El deshielo’ encontraba su versión definitiva en el notable álbum editado por la artista este 2015. Es llamativo lo bien alternados que están todos los elementos en esta gran canción de pop que debería haber petado las radios del país: cuerdas y vientos, guitarras eléctricas y sintetizadores -todos sutiles y discretos- llevan a la coda final, que da un paso atrás solo para resultar más memorable todavía. Deja también por el camino imágenes románticas y letras tan sugerentes como «apenas me rozaste me dejé a descongelar» o «tenías el sabor de todos los helados». Una gran producción que podría haber sido de Paul Epworth pero que es de Sergio Sastre y ella misma.
Inspirado abiertamente en Drake, C. Tangana publicaba una pequeña mixtape a finales este año, en la que destacaba esta canción que partía de ‘Plastic Bag’ para cambiar strippers recopilando pasta por una historia de celos que nos resultaba mucho más atractiva y cercana. También estaba rodeada de droga (atentos a ese vídeo en la nieve), pero lo mejor era el gancho «esta cara de felicidad debería ser por tu culpa pero no», alimentado por la foto del año.
Justo cuando se le acababan los hits de ‘Motion’ tras el resbalón de Haim (el mayor fracaso comercial reciente de Calvin Harris), el DJ mejor pagado del mundo se sacaba de la manga otro hitazo internacional. Esta vez junto al trío Disciples, el productor de EDM rebaja chabacanería y gana en sutileza con el pelotazo noventero perfecto de deep house que hemos echado de menos y mucho en ‘Caracal’, el segundo disco de Disclosure. Bonita voz la de la noruega Ina Wroldsen.
Fever Ray no ha vuelto, como hizo sospechar un cambio en su página web, pero ha dado casi igual gracias al disco de Susanne Sundfør, conocida por sus colaboraciones con Röyksopp. ‘Ten Love Songs’ tenía un punto más clásico (incluso en el arranque y sobre todo el final de esta pista), pero también petardazos de electropop como este single, ‘Delirious’, apto para quienes echen de menos el lado más pop de The Knife o ansíen un punto más siniestro en las estrellas del pop.
Cambio para bien en la carrera de Chairlift tras sus años de colaboraciones, que han dejado sólo un grado de separación entre Beyoncé y… ¡Delorean! ‘Ch-ching’, otro tema “love vs money” (su título hace referencia al sonido que hacen las monedas chocando entre sí), es una exquisita producción post-hip-hop con una sección de vientos tan impecable que parece aportada por Matthew Herbert. ¿Qué malo se puede decir de esto? ¿Que es menos pop que ‘Bruises’, ‘Met Before’ o ‘I Belong in Your Arms’ y por tanto se pega menos? Meh… Ni eso.
Parece que los seguidores de las producciones de Ariel Rechtshaid somos una parte muy definida de la redacción y aupamos varias de ellas a las posiciones intermedias de la tabla. Esta también tiene su sello desde ese arranque frustrado, como la de una cassette que se atasca, y el propio Tobias también suena después totalmente atascado en una relación que no ha terminado de salir adelante pero que él no puede evitar recordar patética (deliciosamente). «No hay futuro que quiera conocer sin ti / no sé qué haré sin ti», repite aquí, en una de las joyas setenteras a piano que aparecen en su debut ‘Goon’. Y dos detalles: precioso falso final después del supuesto crescendo e interesante vídeo con mensaje «el amor no tiene edad».
2015 no ha sido un año grande en lo que a «sex jams» se refiere. Ha vuelto Janet Jackson pero, claro, con ella ya contábamos, aunque para algunos ha cumplido y para otros no. Miguel, que es un experto en la materia, editaba, sin embargo, uno de sus más sensuales singles (que ya es decir) hasta la fecha con ‘Coffee’, una pequeña joya de R&B hecho en casa en la que el cantante daba con una de sus melodías vocales más atractivas mientras nos contaba lo maravilloso que había sido su último romance. «Solo quiero oler tu cabello / solo quiero verte dormir / nunca me he sentido tan bien», decía, probablemente enamorando de inmediato a todo el mundo que le escuchara. Calidez humana hecha canción… y sensualidad a borbotones.
Parecía que después de ‘Mi Fábrica de Baile’ no iba a llegar nunca un pelotazo a su altura, pero Joe Crepúsculo ha resuelto la incógnita con este ‘La Verdad’. El tema tiene todo lo que mola de Crepus, una producción cuidada e intencionadamente de baratillo, una letra intrascendente y el organillo que ya es marca de la casa. El acierto de incluir las voces femeninas de La Prohibida y Supremme de Luxe en ese estribillo irresistible es otro valor añadido.
Subido a Bandcamp en diciembre de 2014 y luego recuperado en 7″ y finalmente editado en Jabalina, ‘El rey de las camas’ presenta una melodía infantil, casi propia de Enrique y Ana (ahora Roberto y Ana), pero con unas guitarras power-pop mucho más adecuadas para un tema que nos habla de los vaivenes del amor y del sexo con la frescura de un ‘Los amigos de mis amigas son mis amigos’. El flechazo de una noche amenaza con tornarse drama mientras el modo en que el estribillo desemboca una y otra vez en una nueva estrofa no puede resultar más hábil.
Suena el bajo, un brillante homenaje al p-funk interpretado por el genial Thundercat, y ya está claro que estamos ante un clásico, en el que Lamar, con su singular manera de escupir versos con la contundencia de una Uzi, y Sounwave, con una producción apabullante, disipan las distancias entre los orígenes del rap y la actualidad. Como todo ‘To Pimp A Butterfly’, ‘King Kunta’ tiene una doble lectura. Aparentemente es uno de esos cantos de empoderamiento personal ante los rivales tan típicos del hip hop, pero el de Los Ángeles desliza ya los conflictos raciales y la hipocresía de una sociedad que acepta más y mejor a los negros si son ricos. Él se dice el Rey del rap, pero es el Rey Kunta (aludiendo a Kunta Kinte, el personaje de ‘Raíces’ de Alex Haley), el Rey de los esclavos, al que todos quieren cortar los pies para que no pueda correr.
Uno de los singles de rock más pegadizos del año encuentra a su autora, Courtney Barnett, al borde de un ataque de nervios. «Te quiero, te odio, te detesto, te admiro», lamenta, insegura, antes de hablar sobre ratas que invaden su mente o sobre querer lavar su cabeza en cianuro de trementina. Entre riffs de guitarra que evocan el mejor rock de los 90 y un estribillo que recordarás al instante («creo que eres una broma pero no te encuentro muy gracioso» es una de las frases del año), Barnett dio en ‘Pedestrian at Best’ con un himno lleno de humor que seguiremos cantando a pleno pulmón en los años venideros.
Si hace tres años nos dicen que en 2015 iba a triunfar a lo bestia una canción de electroclash, es posible que nos hubiéramos partido de la risa. ¿Pero eso no está pasado ya de moda? Pues parece que no, a juzgar por este éxito viral de Las Bistecs en forma de himno generacional. Un himno con el que además el dúo barcelonés ha conseguido algo al alcance de muy pocos: introducir fragmentos de su creación en nuestro lenguaje habitual, como hicieran en su día Chico y Chica. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo diciendo «Picasso, ¡qué pesao!; «oh, no, otra vez tú»; «el falo es tendencia en todos los museos» o, sobre todo, «no me quedan euros para ver algo tan feo»? La maja desnuda, la maja vestida, la maja desnuda, la maja vestida, la maja desnuda, la maja vestida…
Fran Fernández, tras el éxito de los primeros 90 con Australian Blonde, no quiso sonar impostadamente moderno, sino que optó por recorrer un camino inverso, hacia las raíces. Tanto en sus discos posteriores con Australian, como con La Costa Brava o en solitario, ha demostrado ser un buen estudioso de la historia musical de nuestro país para aplicarlo a sus canciones y mejorarlas. ‘Siempre es el cumpleaños de alguien’ es otra nueva prueba de su gran talento como escritor y de su fantástico gusto, esta vez abrazando la encantadora decadencia de la Trabucchellia. Se trata de un tema precioso, dulcemente triste, en el que la aparición de Linda Mirada se hace totalmente necesaria, mostrando que su relación personal les hace crecer juntos también en lo artístico.
Foals siguen sin editar disco malo (y van por el cuarto), algo en esta ocasión definido sobre todo por dos singles enormes, el grower ‘Mountain at my Gates’ que podría ocupar este puesto perfectamente y el corte titular. Este rabioso ‘What Went Down’ está como gritado desde una jaula por Yannis Philippakis, que sólo por esa manera de chillar el estribillo «When I see a man, I see a lion / When I see a man, I see a liar» y sobre todo el final «You’re the apple of my eye, I want ya!!!» habría justificado toda su carrera.
Si en este país verdaderamente no hubiera prejuicios, estaríamos hablando de ‘Baloncesto’ como la mejor canción del año. El tema, como casi todos los incluidos en el último disco de La Prohibida, contaba con todos los elementos para convertirse en un pelotazo, nunca mejor dicho. Pero por encima de todo, sobresale un estribillo inmenso que domina toda la canción. ‘Baloncesto’ es, para lo bueno y para lo malo, una composición de Víctor Algora, en la que se nota su presencia a leguas, tanto en la estructura de la canción como en el uso de metáforas animales, algunas pilladas por los pelos. Pero en general estamos ante una de las grandes canciones pop que ha dejado este año. Un pegadizo himno sobre el mal de amores frente al egoísmo y al amor por uno mismo que parece inspirarse en el italo de los 80 y las producciones en este siglo de Sally Shapiro.
A falta de los inolvidables Klaus & Kinski, Hazte Lapón son los mejores sustitutos que nos pueden venir a la mente, si no los únicos. Son casi igual de eclécticos y manejan el folclore nacional a su antojo, en este caso en esta balada clásica que no puede ser más melódica, pero al mismo conteniendo una acidez no siempre vista en el género. ¿Qué malo tiene odiar un poco nada más? «Dos niñas pijas con camisetas de la Velvet, de Calvin & Hobbes, respectivamente, y felpas con flores de porexpán» y obviamente la terminal 4 de Barajas, entre otras muchas ocurrencias, están en su punto de mira.
Health nos volvían a dejar boquiabiertos, lo cual no es una novedad en los autores de ‘Get Color’. Pero ‘Stonefist’ era desde su lanzamiento uno de los mejores temas de su carrera. Mantiene la furia que hemos escuchado en sus discos anteriores y en sus directos, pero además aparece aquí en contraste con una luminosidad más propia del synthpop. Perfecto para un montón de gente: fans de Depeche Mode, los que no crean en la nueva era de Crystal Castles y por supuesto los que ya hubieran entendido a Health con anterioridad.
La apoteosis del último disco de Julia Holter (y posiblemente de su carrera) llegaba con ‘Sea Calls me Home‘, composición mayúscula y central en el disco; una rodaja de embrujadora psicodelia pop entre la niebla, con adictivo silbido final incluido. Una canción con ecos de Stereolab y The Free Design que Holter decía que iba «sobre alejarse de cosas que te mantienen atrapada, sobre el miedo a descubrir el sentimiento de libertad», y que para su vídeo se trasladaba a un paisaje más o menos idílico de su hábitat californiano con el objeto de «explorar el imaginario surrealista de la canción».
Exactamente igual que ‘Birdman’: así comenzaba el nuevo vídeo de Janelle Monáe para el tema ‘Yoga’. Tras un comienzo con la artista sostenida en el aire, el clip mostraba a Monáe con un grupo de bailarinas de manera desenfadada o practicando su propia versión de una clase de yoga. La canción que servía para presentar un EP de su protegido Jidenna conformaba una de las mejores de pop con base trap del año y ya la canción más escuchada de la historia de Janelle en Spotify. Ahí queda eso.
Este año nos habéis parado muchas veces por la calle, por los bares, por los conciertos… para preguntarnos por qué nos gustan PXXR GVNG. Hijos nuestros: LOS GANCHOS. Lo que más mola de ‘Tu coño es mi droga’ no es su carga obvia de sexualidad, de pitos y lenguas que entran y salen de sitios, ni siquiera su sofisticado fondo trap “a la moda”. Lo que atrae de la canción es su desarrollo con doble estribillo. El primero es evidente y hacía tiempo que no se escuchaba nada tan irritante pero pegadizo pero irritante pero pegadizo pero irritante pero pegadizo. Ese par de horas que te puedes pasar canturreando “tu coño es mi droga, tu coño es mi droga, tu coño es mi droga, tu coño es mi droga” parece el quid de la cuestión. Pero en realidad el mejor estribillo es el segundo, el que cambia de letra («te entro con otro tema…», «si ella lo mueve tiembla el suelo…») para terminar siendo instrumental… haciendo que la canción quiera volver a sonar una y otra vez, atrapándote por completo. Hilarante “lyric video”, por cierto.
‘Go’ empieza con una base propia de los tiempos en que The Chemical Brothers colaboraban con los mejores Primal Scream y en su fondo hay tantas pequeñas autorreferencias desperdigadas como en los discos de Lady Gaga, araabMuzik y The KLF. Pero todas se las come el gancho instrumental de ese estribillo de disco cósmico propio de Daft Punk. Un pepinazo para escuchar en bucle como lo fueron sus mejores sencillos.
Sí, ‘Disappointing’ podía chirriar con esa letra, que, más o menos, viene a ser como Julie Andrews enumerando sus cosas favoritas y diciendo que todas ellas son «decepcionantes comparadas contigo». Pero, seamos sinceros, es imposible no caer rendido ante una canción así a pesar de la subida de azúcar que produce el “… there’s nothing more beautiful than your smile as it conquers your face / There’s nothing more comforting than to know, know you exist in this time, in this place”. Si esta canción está en las listas de este año es porque, citando a Julie Andrews otra vez, «con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mucho mejor». Los coros de Tracey Thorn, que justo entran en ese momento, son tan buenos que da un poco igual lo pastel que se esté poniendo John.
Quienes se vieron decepcionados por que Madonna trabajara con gente tan conocida como Martin Solveig o Avicii, supuestamente «desesperada» por un éxito, tuvieron que celebrar su selección del gurú de PC music SOPHIE -sugerido por Diplo- para producir su nuevo tema de autoafirmación. Como una versión mejorada de ‘Give Me All Your Luvin’ -de nuevo Nicki Minaj es lo mejor de la canción- ‘Bitch I’m Madonna’ se ha convertido en un todo un himno contra la discriminación por edad, asistido en el vídeo por Miley Cyrus, Beyoncé, Katy Perry y Kanye West. Pero sobre todo es una pieza payasa y divertidísima que muestra a Madonna haciendo lo que mejor sabe: el bobo.
Gepe, que ya nos conquistara con su álbum anterior y toda su retahíla de singles, se lucía este año con ‘Hambre’, una de las canciones más excelsas de su autor, rematada con la aparición fulgurante de Wendy Sulca. «Yo quierooooo… que tu boca se pegue a la mía como chicle nuevo» ha sido una de nuestras frases preferidas de todo el 2015, acompañada naturalmente de los irresistibles ritmos de esta diana de pop latino. ¡Chúpate esa, Paulina!
Que Diplo es el nuevo rey Midas de la música electrónica es algo que no tiene discusión. No hay otra explicación posible para que dos de los grandes éxitos de este año (‘Lean On’ y este) vengan colgados del brazo del músico, DJ y productor americano. En este caso, Diplo une fuerzas con Skrillex bajo el nombre de Jack Ü, y juntándose con lo más granado del pop independiente y mainstream, dan a luz torpedos como este. Justin Bieber pone, en este caso, voz a este temazo de EDM pegajoso al que le cuesta arrancar, pero que luego se convierte en la pareja perfecta tanto para la pista de baile como para una playlist de esas de querer abrirse las venas. ¿A qué viene si no una letra tan quejumbrosa? ¿Dónde estás ahora que te necesito?
Drake representa el R&B de hoy más que cualquier otro artista de su generación y ‘Hotline Bling’ es uno de sus grandes logros hasta la fecha. Compuesta casi de casualidad, samplea ‘Why Can’t We Live Together’ de Timmy Thomas, que probablemente unas cinco personas en toda España conocían antes de esta canción, y es una perfecta composición de R&B en la que unos acuáticos ritmos a medio tiempo fluyen con toda naturalidad a través de la melodía vocal del rapero, tan sutil como memorable a primera escucha e imposible de olvidar luego. Memes y bromas después, la canción perdura.
Convertida en el punto álgido de sus conciertos, lo cual después de cuatro discos (de ‘Hoy’ a ‘De momento abril’ pasando por ‘Poderes extraños’) tiene mucho mérito, ‘Muero de amor’, otro de los adelantos de ‘Premeditación, nocturnidad y alevosía’, ejercía a la postre de cierre épico para el disco, remitiendo de nuevo al synth-pop ochentero pero esta vez sobre todo a los grandes cantantes folclóricos del país en la onda de Raphael. No en vano tanto Ana como David terminaban el año presentando sus temas para el disco de debut de Soleá Morente. Así de grande, como la familia de esta, era el estribillo de este tema y su desarrollo, donde ni las cuerdas ni la percusión podían con la enorme melodía.
Si esta es una canción de amor o si es una ironía o una parodia (si seguís el Instagram de Joshua Tillman entenderéis de qué os hablamos) es algo que solo el propio Father John Misty (a.k.a. «el hombre más sexy que han visto nuestros ojos sobre un escenario») sabe. ‘I Love You Honeybear’ parece hablar de la relación de Tillman con Emma, su esposa, aunque él ha declarado en varias ocasiones que nunca la ha llamado «honeybear». Sin embargo, esta sí nos parece una canción de amor, y quizá una de las más perfectas de este año. Plasma impecablemente qué se siente cuando encuentras a la persona con la que quieres pasar el resto de tus días («my love, you’re the one I want to watch the ship go down with»); cómo pierdes la noción del tiempo y cómo te da igual cualquier cosa que pase («I barely know how long a moment is, unless we’re naked, getting high in the matress while the global market crashes») y cómo el sexo evoluciona hacia algo más animal, físico y sucio cuanta más confianza se tiene («mascara, blood, ash and cum, on the Rorschach sheets where we make love»). Todo esto sin resultar cursi o azucarado. Tillman, definitivamente, queremos un hijo tuyo.
Claramente la canción más chanante de la temporada, ‘Tutti Frutti’ incluye un recitado de Giacomo Cavagna como sacado de una película de giallo, que va incorporando una considerable tunda de cuerdas disco. A medio camino entre Studio 54 y Trevor Horn, esta reinvención kitsch de ‘Giorgio by Moroder’ no sólo tiene un gran estribillo sino también un gancho hilarante ¡y un final falso! Un acierto unido a ‘People on the High Line’, otra pista nueva de New Order en torno a los seis minutos que funciona como continuación y que te hace darte cuenta -mucho mejor que sus singles precedentes- del improbable buen estado de forma en que se encuentran New Order.
El más brillante ejemplo de las cualidades de la enorme debutante Natalie Prass es ‘My Baby Don’t Understand Me’, el corte que abre el disco. Natalie comienza a cantar sobria pero dulcemente hasta que, llegados al estribillo, se empequeñece en un agudo susurro que dice: “nuestro amor es como un largo adiós, esperando al tren para llorar”. Luego, mecida por los arreglos de hasta 13 músicos (un muro de sonido que, como pudimos comprobar también en el primer álbum de Matthew E. White, es marca de la casa), la voz de Prass va creciendo, volviéndose rotunda en su fragilidad, a punto de quebrarse cuando canta demoledora: “¿dónde ir cuando en tu único hogar hay un extraño?”, justo antes de una prodigiosa coda final.
Purity Ring es uno de esos grupos que sin el apoyo de los grandes medios internacionales ni de la radio comercial han logrado hacerse un nombre, llenando salas de tamaño medio como Joy Eslava por medio mundo. Ya se mostraron como adalides del pop electrónico más sofisticado con su anterior disco y, a diferencia de Charli XCX -cuya opción ha sido también muy respetable, por otro lado-, en este nuevo álbum se han mantenido fieles a su universo de penumbras, sombras y claroscuros. ‘begin again’ se mueve cómodamente entre referencias a Depeche Mode, Crystal Castles, aquella cosa llamada Salem que nadie recuerda y lo que podríamos considerar ya su propio sonido. Están aquí para quedarse.
A través de uno de los arreglos de cuerda más emotivos que jamás ha compuesto, Björk lamenta en ‘Stonemilker’ la muerte de su matrimonio en una balada que combina imágenes evocadoras con la simplicidad de una letra en la que la islandesa le pide a su amante, sencillamente, que le muestre «respeto emocional». En una carrera cada vez más dura de roer en cuanto a melodías, Björk desmostró en ‘Stonemilker’ que todavía era capaz de emocionar no solo a sus seguidores incondicionales sino también a aquellos quienes creían que ya nunca iban a poder sentirse identificados con sus composiciones.
Después de que The Weeknd lograra un enorme éxito con su canción para ‘50 sombras de Grey‘, además del de su dueto con Ariana Grande, era momento de que fuera Tesfaye el que diera el salto grande con su propio proyecto y ‘Can’t Feel My Face’ era una buena propuesta para lograrlo. Sin renunciar del todo a su sonido oscuro y ambiental, la canción reinventa a un The Weeknd mirando ahora hacia la pista de baile, con resultados más que convincentes. Los coros de fondo tan Michael Jackson que aparecen a mitad de la canción hacen el resto.
De manera improbable, Years & Years se convertían en uno de los artistas más radiados de España este año gracias a este absoluto rompepistas que alternaba con maestría dos de las influencias declaradas del grupo, Major Lazer y sobre todo Hot Chip. Su estribillo histriónico, su icónico vídeo lleno de dobles significados y su letra sobre alguien que te controla demasiado y de quien te quieres deshacer, elevaban el tema a la altura de himno de nuevas y viejas generaciones.
Chrvches han publicado este año el gran rompepistas de su carrera, ‘Clearest Blue’, un tema que encuentra su verdadera cumbre pasados los 2 minutos, cuando, tras un desarrollo de melodías y ritmos en tensión total, el tema explota en una sección instrumental que esencialmente resume la brillante carrera del grupo hasta ahora en su búsqueda de la perfección pop. Para recordar tanto a ‘Just Can’t Get Enough’ de Depeche Mode (que en realidad no recuerda tanto como se ha escrito) les ha salido un himno para los anales.
De la mano de Dev Hynes, inconfundible en la composición y producción de este tema, la canadiense ha logrado ganarnos del todo con este pedazo de balada R&B, de esas que no se olvidan por mucho tiempo que pase. Envuelta en ambientes mágicos, ensoñadores, Carly se ofrece a estar ahí para siempre, a ser nuestro faro cuando estemos perdidos. Porque, sí, nos lo dice a nosotros, sus nuevos fans.
Florence volvía con el single de regreso perfecto. Rabioso, melódicamente extraño en partes y fiel a su estilo heroico que elevan al oyente al limbo, ‘What Kind of Man’ cuenta con un desarrollo escalofriante y ese giro un tanto Muse en sus contundentes guitarras y ritmos, que de alguna manera remiten a la Florence más temprana, la de ‘Kiss with a Fist’, evitando el típico “esto ya lo he escuchado” del que pecan tantos artistas en las siempre complicadas terceras entregas. Decididamente otro ejemplo más de la sublimación del sonido Florence, y una de las mejores canciones de Welch hasta la fecha.
Justin Bieber volvía a acertar por segunda vez consecutiva. El paso ideal después de petarlo con ‘What Do You Mean‘ era este medio tiempo tan deudor de ‘Lean On‘ como de ‘Where Are Ü Now’. ‘Sorry’ tenía todo para convertirse en un éxito con el permiso de Adele, como así ha terminado siendo. Una estructura sencilla, una letra fácil de recordar y un estribillo que se pega fácil. Es una simple canción pop, sin pretensiones, pero excelentemente producida por Blood Diamonds (Madonna) y eso es justo lo que necesita la carrera de Justin y lo que también necesitamos nosotros cada invierno, no sólo en verano.
La verdad es que es muy llamativa la pátina rock late-eighties que le da Claire Boucher a esta canción que presentaba su último disco. Pero sin duda lo que más convence de este ‘Flesh Without Blood’ es que, por encima de matices estilísticos, lo que prevalece es una gran canción, bien rematada, sin cabos sueltos ni chapuzas. Algo que, precisamente, venía lastrando los anteriores álbumes de la artista canadiense y que hacía mirar con un punto de recelo al alabado ‘Visions’. Si era eso lo que la tenía tan insatisfecha con su propio material previo, congratula comprobar que lo ha enmendado.
Basta con leerse un par de entrevistas de Sufjan Stevens tras las publicación de ‘Carrie & Lowell’ para darse cuenta de que, muy probablemente, esta es la canción más personal de todo su disco. La tristeza, la depresión y la incapacidad de Sufjan para llorar a su madre fallecida (debido quizá a su poca relación, o a los escasos recuerdos que guardaba sobre ella), contrastan poderosamente con la segunda mitad de la canción. Mucho más animada y colorista, convierte a ‘Should Have Known Better’ en un tema más poderoso y optimista de lo que parece en un principio, salpicado de multitud de referencias bíblicas y coronado por un momento emocionante («my brother had a daughter, the beauty that she brings, illumination») que pone la guinda a una canción casi perfecta.
‘Lean On’ ha sido un éxito comercial sin precedentes para Major Lazer. Antes de ella, ningún tema suyo había logrado siquiera un top 40 en Estados Unidos y este logró el top 2 en agosto. En España también lo fue pero, de hecho, alcanzó el éxito bastante antes. Hoy, ‘Lean On’ es la canción más reproducida de la historia en Spotify y no hace falta decir que tanto para DJ Snake como para Mø, representa también el trabajo más exitoso de sus carreras. ¿El secreto? Un refrescante sonido electrónico que combina moombathon, trap y dance y una serie de ganchos a cada cual más pegadizos, entre ellos una melodía vocal distorsionada que hace sonar a la danesa como una ardilla alienígena. Rihanna y Nicki Minaj la rechazaron, aunque no la necesitaban para nada. La duda está en si Mø conseguirá quitarse de encima su peso. ‘Kamikaze’, desde luego, no va a ser ya la solución.
Construida en base a un sample de los Persuasions, ‘I Know There’s Gonna Be (Good Times)’ muestra a un Jamie xx explorando nuevas dimensiones en su propuesta de beats house pulidos como una patena y graves profundos, en esta ocasión emparentándose con el joven rapero Young Thug y el nuevo mesías del dancehall, Popcaan, para la creación de un sutil himno veraniego que aúna la modernidad de las hipnóticas a la par que melodiosas producciones del británico con la clásica efectividad de los “grooves” jamaicanos. Una joya y van…
El primer adelanto de ‘Currents’ era una fantasía épica de disco-rock psicodélico que cuenta con un único aunque bien robusto riff de guitarra que entra pasados los seis minutos, durando el tema siete, lo cual nos da una idea de la dirección que ha decidido tomar Kevin Parker en este nuevo lanzamiento. La electrónica, en definitiva, ha conquistado a los australianos y ‘Let It Happen’ es la obra maestra que han hecho con ella, una vorágine pop de ritmos saturados, teclados cósmicos y hermosas melodías vocales (las hay varias y todas son perfectas) que fluye con toda naturalidad hacia una conclusión con vocoders melancólicos y una tímida melodía final que representa esa cumbre, ese momento de sublimidad que confirma al oyente lo imposible, que la canción podía llegar a ser aún mejor.
Pablo Alborán, el cantante que más discos vende actualmente en nuestro país, a pesar (o a causa) de que mira siempre hacia el mismo lado en las fotos promocionales, ha anunciado un descanso de 2 años para hacer vida normal. Así lo contó ayer el autor de ‘Terral‘ durante su paso en ‘¡Qué tiempo tan feliz!’ de Telecinco.
El cantante malagueño, que acumula éxito tras éxito desde su salto a la fama en 2011 con ‘Solamente tú’, aseguró en la entrevista que es el momento de encontrarse a sí mismo y de «volver a la normalidad». «Son 5 años en los que lo he dado todo», señaló, «pero es un momento en el que necesito recuperar algo que ni siquiera he creado todavía, que es una vida fuera de las cámaras y de los escenarios. La rutina es muy mala y la industria es muy rara, te absorbe y te mete en una burbuja de la que es muy difícil salir».
Aunque no se descuelga todavía de compromisos próximos en América Latina y Francia, Alborán indica que aprovechará este próximo par de años para estudiar y dedicar tiempo a su familia y amigos. «Hace un año que no quedo con mis amigos a cenar», explica. «Lo peor de la fama es el prejuicio. La gente tiene muchos prejuicios cuando conoce gente nueva. La gente tiene una idea preconcebida de ti, de donde vienes y de lo que haces, y yo te aseguro que soy muy normal».
Durante este parón, Alborán podrá ganar un Goya por ‘Palmeras en la nieve’, su canción para la película del mismo nombre dirigida por Fernando González Molina y protagonizada por Mario Casas y Adriana Ugarte.
Aunque estos días está ocupado con su papel en el desarrollo de Beats 1 para Apple Music, Trent Reznor no se ha olvidado de Nine Inch Nails y ha prometido nueva música para 2016. Así lo ha hecho saber a través de un breve tuit en el que, además de nueva música del grupo, insinúa que habrá «otras cosas» el año que viene.
En declaraciones del pasado mes de junio recogidas por Billboard, sin embargo, no parece que vaya a haber nuevo largo de Nine Inch Nails en camino: Reznor estaría, simplemente, «experimentando con nuevos sonidos para ver qué suena interesante». Por fortuna, sí se sabe que Reznor se encuentra componiendo no una sino varias bandas sonoras. Como recordaréis, Reznor y el compositor Atticus Ross ganaron un Oscar y un Globo de Oro en 2011 por la banda sonora de ‘La red social’, y ambos volvieron colaborar para la banda sonora de ‘Perdida’.
Nine Inch Nails editó su último disco, ‘Hesitation Marks‘, en 2013. Lo presentó en el Primavera Sound de Barcelona en 2014 y después por Estados Unidos junto a Soundgarden ese mismo año, en una serie de conciertos que teloneó Oneohtrix Point Never, quien se inspiró en el sonido de ambas bandas para su último disco, el recomendado ‘Garden of Delete‘. ¿Estará Daniel Lopatin implicado en lo nuevo de Reznor y compañía?
‘Twin Peaks’, la mítica serie de David Lynch y Mark Frost, vuelve en 2017 de la mano de Showtime. El reparto contará con varios intérpretes originales como Kyle MacLachlan, Sheryl Lee, Richard Beymer y Dana Ashbrook, aunque no con Catherine E. Coulson, que interpretó a la «mujer del leño» en la serie original y que fallecía el pasado mes de septiembre.
Se espera que la tercera temporada de la serie, para la que Lynch y Frost han escrito 18 capítulos en lugar de los 9 previstos, llegue a la televisión cuando se cumplan 25 de años de su estreno. Como recordaréis los fans de la serie, en uno de los episodios originales Laura Palmer advertía al Agente Cooper que se volverían a ver «dentro de 25 años». Los capítulos se desarrollarán como una película que sus autores dividirán después en los mencionados 18 episodios.
De momento, y aun año de su estreno, ya podemos disfrutar del primer «teaser» o avance oficial de esta nueva temporada, que incluye imágenes del pueblo y una entrevista con el actor Michael Horse, que interpreta en la serie a Deputy Hawk y al que vemos hablar sobre cómo los paisajes de una serie pueden convertirse en un personaje más de la misma. Además, suena la mítica banda sonora de la serie e incluye un inquietante plano borroso de David Lynch (o eso parece) al final. ¿Puede llegar ya 2017?
Como viene siendo costumbre por estas fechas, la BBC vuelve a ejercer de trendsetter musical y nos indica nuevamente qué artistas son los que más van a dar de que hablar la próxima temporada. El pasado año Years & Years se alzaron ganadores de este concurso de talentos, y teniendo presente que con anterioridad nombres como Adele, Mika, Keane, Haim o Sam Smith también han sido galardonados, lo que está claro es que ésta es una de las catapultas mediáticas con mayor solera del Reino Unido. Hace un par de semanas se dieron a conocer los quince nombres escogidos para la presente edición. Para que te vayas familiarizando con todos y cada uno de ellos aquí te los mostramos. Hasta enero, cuando se sabrá quién se llevará el gato al agua, las apuestas están abiertas.
Alessia Cara
Cuidadito con este canadiense de 19 años porque tiene los astros de su parte para convertirse en una gran revelación la próxima temporada. Después de aprovecharse de Youtube para colgar una infinidad de versiones (gracias a su cover del ‘Bad Blood’ de Taylor Swift, sin ir más lejos, fue invitada al The 1989 World Tour), ha debutado hace escasas semanas con su primer largo, ‘Know-It-All’, el cual ha sido editado por Def Jam. En el caso de su mayor éxito, ‘Here’, hasta samplea a Isaac Hayes como ‘Glory Box’ de Portishead.
‘Here’:
Izzy Bizu
Cuando el productor Naughty Boy le vio actuar en Camden se quedó prendado de ella. Y se entiende perfectamente por qué. La leyenda cuenta que esta chica londinense de 21 años hasta hace bien poco no se atrevía a cantar en público, pero por suerte para nosotros su pánico escénico ha pasado a mejor vida. Con su fresquísima voz como mayor arma ha teloneado a Sam Smith y ha editado un primer EP titulado ‘Coolbeanz’ que en absoluto defrauda. Está pidiendo a gritos que Clean Bandit la inviten a cantar en uno de sus temas.
‘White Tiger’:
Jack Garratt
Jack es el hombre orquesta de esta edición. Toca el piano, la batería, la guitarra y hasta la mandolina, lo cual le convierten en un artista del todo heterogéneo que se atreve con casi todo. Entre sus mayores inspiraciones están Jack White o Frank Ocean, pero lo suyo es el pop electrónico sobrado de soul y emoción. Su debut, ‘Phase’, llegará a las tiendas en febrero, así que en breve podremos comprobar cómo se las gasta en formato largo.
‘Breathe Life’:
Mura Masa
Nacido en la isla de Guernsey, detrás de este exótico nombre artístico se esconde realmente un multiinstrumentista llamado Alex Crossan. Durante años formó parte de diversas bandas indies locales, pero a los 15 años descubrió la música de Hudson Mohawke y empezó a explorar las posibilidades de la electrónica. Siendo un fan acérrimo de James Blake, Cashmere Cat o Flying Lotus, su obra aúna a la perfección buena parte de sus fetiches artísticos. Este mismo año ha editado un segundo EP, ‘Someday Somewhere’, que es de lo más gustoso.
‘Love for That’:
Dua Lipa
Probablemente, el mayor bellezón de toda la lista. Aunque nació en Londres hace 20 años, cuando cumplió los 13 se trasladó hasta Kosovo con sus padres (de ahí son originariamente). No obstante, cuando empezó a sentir la llamada de la música, decidió volver hasta la capital británica para vivir como nunca su escena de clubbing. Eso sí, sólo sale hasta altas horas de la madrugada cuando no tiene ninguna obligación con la agencia de modelos Next Management a la que pertenece. Toda una it-girl que sabe perfectamente a dónde quiere llegar.
‘Be the One’:
Mabel
Este año el BBC Sound tiene hasta un lejano punto español. Esta joven de 19 años, hija del productor Cameron McVey (quien ha trabajado con Neneh Cherry o Massive Attack) y de la propia Neneh Cherry, nació en Málaga (donde Neneh vivió en los 90), aunque durante los últimos años ha estado viviendo a caballo entre Londres y Estocolmo. Su música muy probablemente habrá hecho las delicias de gente como Jessie Ware, aunque desde bien pequeña ha estado obsesionada con damas del r&b como Destiny’s Child o Lauryn Hill. Anda sobrada de clase.
‘My Boy My Town’:
Billie Marten
Con apenas 16 años nos trae una de las propuestas más bellamente delicadas de la presente edición del concurso. Animada por su madre subió a Youtube un vídeo de ella cantando para que lo pudieran ver sus abuelos desde Francia, aunque lo mejor es que después de quedarse a las puertas de participar en dos talent shows no se vino abajo y decidió proseguir su carrera aprovechándose de todas las plataformas de internet que tenía a su alcance. El propio Ed Sheeran se ha quedado prendado de su ‘Bird’, y con razón.
‘Bird’:
NAO
No sólo ha colaborado con Mura Masa, sino también con los propios Disclosure en su último ‘Caracal’. Hasta hace apenas un año era una gran desconocida para todos, pero tan pronto empezó a compartir en la red sus primeros temas empezaron a lloverle los elogios de reputadas personalidades como Zane Lowe o Annie Mac. A pesar de que desde pequeña estudió jazz vocal, su música se vale de todo tipo de estilos. Por descontado, es una de las voces con más personalidad de la presente edición del concurso.
‘Bad Blood’:
Frances
Aunque esta muchacha llamada realmente Sophie Frances Cooke iba para violinista, al final se ha pasado al piano y al pop que no le enseñaban en los conservatorios. El equipo de management de Sam Smith la ha fichado gracias a la calidad de su primer EP, ‘Grow’, y ha estado trabajando últimamente con Howard Lawrence de Disclosure.
‘Let It Out’:
Rat Boy
A caballo entre Blur y The Streets, Jordan Cardy en sus canciones ejerce de narrador de la periferia británica. El de Essex, aunque no lo parezca, es todo un Juan Palomo (no quiere que nadie intervenga en sus canciones para así tener total control artístico de lo que hace). Quienes le vieron este verano actuando en los festivales de Reading y Leeds afirman que el chico es todo carisma, de modo que este empujón mediático le va a venir de perlas.
‘Sign On’:
Loyle Carner
Desde que en 2013 apareciera en el ‘1992’ de Rejjie Snow este rapero londinense no ha parado de lanzar temas. En 2014 se atrevió con su primer EP, ‘A Little Late’, aunque recientemente también ha trabajado junto a Kwes en ‘Florence’ y Kate Tempest. Lejos de actuar de cara a la galería como un chico malo, él prefiere contarle al mundo cómo es el día a día de su familia y sus amigos.
‘BFG’:
Blossoms
Desde Stockport, a escasos kilómetros de Manchester, llega este quinteto que se vale de la cara más amable del psych-pop de los sesentas. Desde un principio han tenido la voluntad de firmar canciones pegajosas de esas que desde la primera escucha se quedan grabadas en el cerebelo. Para muestra de ello están los dos EP’s que han editado este mismo año, ‘Blown Rose’ y ‘Charlemagne’.
‘Charlemagne’:
J Hus
Este rapero de East London dice que quiere huir de los tópicos y hacerlo todo a su manera. Por lo pronto temas como ‘Lean & Bop’ o ‘Dem Boy Paigon’ acumulan la friolera de seis millones de reproducciones, y aunque es un amante del grime su música también se deja querer por accesibles ritmos reggae y afrobeat. Sin duda, es un producto europeo que podría encajar perfectamente entre el target estadounidense.
‘Calling Me’:
Section Boyz
Ellos se encargan de la cuota grime que nunca puede faltar aquí. El propio Drake les apoya, y hasta alguien tan mainstream como Rita Ora les ha llamado para colaborar en un tema (que aparecerá el próximo año en el nuevo disco de la intérprete de ‘I Will Never Let You Down’). Con la primera mixtape que editaron en septiembre, ‘Don’t Panic’, se colaron en el Top 40 de las listas británicas, por lo que su despegue en breve está más que garantizado.
‘Lock Arff’:
WSTRN
Pop, r&b y hip hop, todo en uno. Este trío del West London ha conseguido más de ocho millones de reproducciones en Youtube de su tema ‘In2’, lo cual les llevó a ser fichados por el sello Atlantic Records. Hace apenas unos días compartieron una nueva canción llamada ‘Got Love’, pero a causa de su corta vida como banda aún está por ver hacia dónde dispararán próximamente. Sin ir más lejos, se han atrevido hasta a versionar el ‘What Do You Mean?’ de Justin Bieber.
Sia / Cheap Thrills (29%, 86 Votos)
Miley Cyrus / BB Talk (19%, 56 Votos)
Purity Ring / heartsigh (17%, 52 Votos)
Katy B, Floating Points, Four Tet / Calm Down (16%, 47 Votos)
Mr Oizo, Charli XCX / Hand in the Fire (10%, 29 Votos)
Diplo & Sleepy Tom / Be Right There (7%, 20 Votos)
Alberto Montero / Madera muerta (3%, 9 Votos)
Votos totales: 299
La Terremoto de Alcorcón se hizo famosa haciendo versiones que se quedaron a punto de ser capaces de destruir clasicazos como ‘Hung Up’ o ‘212’. Algo así ha sucedido esta semana con el youtuber Uy Albert!, que ha adaptado el tema más exitoso en España este momento, el número 1 nacional en singles ‘Sorry’ de Justin Bieber, al mundo choni.
A su vez, se ha currado un vídeo paralelo al original, en el que además de una coreografía inspirada en la original, podemos disfrutar de la letra, con referencias a la Yeni, Ylenia y un maquillaje de «prosti bitch». Las chicas, tan entregadísimas a sus 2 minutos de fama, son Ana Acosta, Yanira Ruiz, Natalia López, Laura Ossorio, Vicky Gómez, Marisa Sevillano, Carla Diaz, Lena Zafra, Maira García, Celia Ruiz, Estibaliz Mardones, Patricia Lozano, Andreana Markova y María José de la Quintana. Una pena que esto no dure el doble. Van 200.000 visitas.
¿Ganas de más? Uy Albert! sube uno o dos vídeos semanales y entre ellos hay homenajes o algo así a Lady Gaga, y un «making of» de ‘Sorry’.
Gracias a Beatriz Ramos (que no está en la lista de chicas) en el Twitter por el aviso.
¿Os acordáis de cuando La Oreja de Van Gogh publicaron «La reina del pop»? El grupo donostiarra tiene unas melodías impepinables, pero que Amaia Montero se postulara como tal (o jugara simplemente con la idea) era muy incómodo de ver. Tanto como sugerir que Marta Sánchez pudiera ser la Madonna española. Únicamente Alaska (Mónica Naranjo y Christina Rosenvinge son quizá demasiado «sui generis») ha tenido en los últimos 30 años el carisma suficiente como para ganarse el respeto en distintos momentos de su carrera de indies, rockeros e incluso siniestros y jevis.
Durante años, he estado esperando que una artista femenina volviera a tener ese algo necesario para captar a público generalista y alternativo como Alaska logró en los 80. No sé si alguien lo ha notado, pero entre los grupos indies que han dado un salto hacia la fama no hay una sola chica. Vetusta Morla, Izal, Supersubmarina, Love of Lesbian y Lori Meyers, los grupos más omnipresentes en todos los festivales, se componen exclusivamente de chicos, y únicamente -en esa liga o casi- Dorian y El Columpio Asesino tienen una chica entre sus miembros, aunque como mucho podría decirse que comparten liderazgo.
Hubo un momento en el que parecía que Russian Red (la única con disco de oro entre Anni B Sweet, Alondra, etcétera) podía unirse a esa primera división de artistas. Qué bien, por fin una cantante salida del underground que sabía cantar, que tenía tablas, carisma de estrella, que podías llevar a El Hormiguero, a los Goya… pero fue hablar de política y meterse en otras polémicas y la gente ir a degüello con ella. ¿Fue para tanto? ¿No deberían mandar sus (excelentes) canciones? Me preguntaba si la sociedad es tan misógina como para no poder soportar que una cantante de pop pudiera tener éxito y a la vez sus propias opiniones. Ahora que Amaral quieren ser cada vez menos famosos, y a la espera de que Lourdes salga del jardín en el que se metió con un regreso a la altura (y estoy seguro de que lo conseguirá, ‘Agent Cooper’ tenía tres canciones que me encantan y una dirección artística impecable), mi mayor apuesta es Zahara.
La cantante volvía a presentar anoche ‘Santa‘ en Madrid, en una Sala But abarrotada (las entradas se agotaron con meses de antelación y hoy sábado vuelve a actuar de nuevo). Nunca había tenido ocasión de verla en concierto, puesto que, entre otras cosas, por razones desconocidas, no toca en lugares como el FIB o Dcode, y me preguntaba si la excelente producción del disco (co-dirigida por cierto por ella misma) se podría trasladar al directo. La respuesta es sí. El que tuvo lugar anoche, de hecho, es uno de esos conciertos que no se olvidan.
Ya la cosa prometía desde el principio. La gente empezó a pitar en cuanto pasaron dos minutos de las 21.00 -la hora programada- como si estuviera a punto de salir Madonna. Hacia las 21.05 salió ella, sola, mientras sonaba la banda sonora de ‘Star Wars‘ y sobre las pantallas del fondo aparecía el ya conocido logo de «Santa Zahara». La cantante se atrevió a arrancar un concierto lleno hasta la bandera con una canción acústica, ‘Int. noche’, intentando justificar irónicamente su despecho con un monólogo acelerado, como propio de Las Virtudes, después de haber agradecido al público que escogiera su show en lugar del estreno de ‘La guerra de las galaxias’. «La película la podéis ver mañana o pasado, pero lo que va a pasar hoy aquí va a ser irrepetible», amenazó con dos ovarios, despertando vítores.
Quizá estoy malacostumbrado a ver otro tipo de conciertos de estrellas más tímidas y retraídas, y por tanto soy fácilmente impresionable, pero lo seguro es que la noche sí que fue irrepetible. La banda actual de Zahara, compuesta por miembros de Mucho (que el año que viene sacan disco y lamentablemente no podrán seguir de gira con ella), se unió ya para la segunda canción, y lo que lograron enseguida fue alucinante. La sonorización de ‘La gracia’, con todas las voces e instrumentos a tope de volumen pero sin saturar, es la mejor que yo he escuchado en esta sala (Sergio Vera creo que dijo que se llamaba el técnico, apuntad su nombre, buscadle en Linkedin). Igualmente, la recreación dream pop de ‘Donde habitan los monstruos’ no tuvo nada que envidiar a lo que hace poco vi de Beach House en La Riviera y las guitarras playeras de ‘Oh, salvaje’ resplandecieron exactamente igual que en estudio o si acaso mejor.
Una versión de Nueva Vulcano (‘Te debo un baile’, sobre una bandera «United States of Zahara» de fondo) y un medley con Xoel López, que salió también bastante divertido diciendo que leía «XL oé» en lugar de «Xoel» en la pantalla, entre otras bobadas, amenizaron el repertorio entre temas como ‘El frío’ o ‘Crash’. Con Xoel el público pareció gozar con la versión de ‘Is There a Ghost’ de Band of Horses, ‘Funeral’ e ‘Historia universal’ de Deluxe, pero no fue lo mejor de la noche. De hecho, el show alguna vez se acercó demasiado a la épica de los grupos con escroto -como ella misma los llamaría-.
Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre los conciertos de Izal, Supersubmarina y Vetusta Morla y los de Zahara. Y es el humor. Existen Los Punsetes, Hidrogenesse y Love of Lesbian, pero no son tantos los que se acuerdan de que vamos a los conciertos a pasarlo bien y a reírnos. No imagino a la mayoría de los artistas que tanto llaman de tantos festivales bromeando sobre los zombis de Alejandro Sanz (casi son «zombis» los «feriantes» de ‘Caída libre’), sobre lo que hay que votar («no os voy a decir a quién tenéis que votar (silencio) ya os lo digo todos los días en Twitter»), sobre su postulado a Eurovisión (¡ojalá!), sobre la falsa despedida antes del bis (esos guiños al público tipo Austin Powers deliberadamente patéticos), pronunciando la palabra «mierdón» y quedándose tan panchos o proyectando a Yola Berrocal en sus pantallas (se la cita en ‘Caída libre’, ella rebautizó a Zahara como «Azahara»).
A veces me pregunto si me gustan tanto las artistas femeninas sobre el escenario sólo porque los hombres los prefiero en la cama, pero lo cierto es que por a o por b, pocos artistas me gustan tanto como Zahara. Pocos son tan profesionales sin tomarse a sí mismos demasiado en serio y pocos manejan el humor, la ironía y por supuesto la voz y las emociones como ella. Hablando de estas últimas, la preciosa ‘El deshielo’, antes del bis, fue para mí el gran highlight del show, que al final se cerró con ‘Caída libre’ y una ‘Tú me llevas’ en la que la cantante se tiró al público y recorrió bailando tranquilamente toda la sala. Pues va a ser que sí que es una estrella, sí. 9,5.
De gira por nuestro país para presentar su notable ‘Swan City Vampires’, Will Johnson cerraba en la madrileña sala El Sol esta edición del ciclo American Autumn SON Estrella Galicia. Aunque en sus trabajos se acompaña de otros instrumentos, el estadounidense venía con el enfoque puesto en su faceta más intimista y folk, acompañándose nada más que de su guitarra acústica. Isasa, otrora miembro de A Room With A View, calentaba motores con su folk instrumental, que continúa el legado de guitarristas como John Fahey o Jack Rose. Entre guitarra acústica y slide, sus canciones, presentes en un LP llamado ‘Las Cosas’ (que vio la luz el mes de abril), son preciosos pasajes que van de lo más tradicional a lo más etéreo, llegando a recordar, con la obvia distancia, al post-rock de bandas como Explosions In The Sky. Una verdadera delicia.
Poco a poco iba llegando gente durante y tras el set de Isasa, pero por desgracia apenas se llegó al medio aforo durante la actuación de un Johnson que estuvo soberbio durante su casi hora y media de set. Aunque hubiese sido interesante verlo con banda, el ex Centro-matic cuenta con los medios más fundamentales para emocionar y llegar al público, que son una portentosa voz y estupendas canciones que defender con su acústica. Muy agradecido con el público y encantado de volver a actuar en El Sol, repasó temas de sus últimos discos y también de proyectos pasados (South San Gabriel, Molina & Johnson) entre graciosas anécdotas sobre gente rara que se acerca a hablar con él y experiencias con su hija de 4 años, provocando risas.
Contrastaba el ambiente distendido que se creaba en esos momentos con lo emocionante de escucharle cantar y tocar. Se podían ver lágrimas en los rostros de algunos asistentes en temas como ‘I Feel Too Young To Die’. Temas con banda como ‘Thug Life, pt. 2’ o ‘Call, Call, Call’, single de su último LP, sonaron estupendamente en esta faceta desnuda y otros, como ‘Scorpion’, así concebidos, sonaron tan o más sobrecogedores que en su versión de estudio. Johnson se despedía con la seguridad de haber sentado cátedra en una ciudad en la que se siente muy querido, con un público muy fiel.
Ellinor Miranda Salome sigue desgranando las canciones que contendrá su esperado nuevo disco, ‘Living Live Golden’. Después del pepinazo de ‘Club Now Skunk’ junto a Big Freedia, la sueca Elliphant baja las revoluciones con ‘Step Down’, el tema que acaba de estrenar y que será el que abra su segundo trabajo el próximo 25 de marzo. Se trata de una balada con bastante gancho muy en la línea del sonido de la artista, en la que alterna la electrónica con ese deje jamaicano que tanto le gusta.
El paso de Kylie Minogue por Roc Nation, el sello de Jay Z, fue breve y Rita Ora pretende seguir el camino de la australiana. La artista ha presentado una demanda contra la compañía para intentar librarse del contrato que tiene con ellos. Entre las razones que argumenta Ora está el sentirse “huérfana” en Roc Nation ahora que el sello parece más interesado en representaciones deportivas y en Tidal.
“Cuando Rita firmó, Roc Nation y sus ejecutivos principales estaban bastante involucrados con ella como artista. A medida que los intereses de Roc Nation se fueron diversificando, cada vez había menos recursos disponibles y la compañía sufrió un gran cambio de ejecutivos. Los apoyos que le quedaron a Rita o dejaron la empresa o se les designaron otras actividades hasta un punto en el que ella ya no tiene ninguna relación con nadie de la compañía”, lee parte del texto presentado por los abogados de la cantante en la Corte Superior de Justicia de Los Ángeles.
Otra de las armas de Rita para librarse del contrato será recurrir a la famosa “Ley de Havilland’ o “regla de los siete años”, por la cual, en el estado de California, cualquier contrato que supere los 7 años de duración será considerado como servidumbre. Fue utilizado en 1944 por la actriz Olivia De Havilland para librarse de las garras de Warner Bros. Rita Ora entró en contacto con Roc Nation en 2007, aunque no firmó hasta 2009.
Hoy se han conocido los resultados de la autopsia realizada a Scott Weiland de Stone Temple Pilots, que fallecía el pasado 4 de diciembre. El que fuera líder de uno de los grupos más conocidos de los años 90 había tenido problemas con las drogas, pero su mujer había asegurado que ahora mismo lo había dejado, negando que estas sustancias hubieran tenido algo que ver con su defunción.
Tristemente, una mezcla de cocaína, tenamfetamina y alcohol fue lo que provocó su muerte, en relación, eso sí, con el asma, una dolencia cardíaca que sufría Weiland y su pasado clínico con diferentes adicciones. Su compañero en el grupo Wildabouts, con los que giraba ahora mismo, fue arrestado por posesión de sustancias ilegales, pues en la caravana también aparecieron xanax, pastillas para dormir, viagra y drogas para tratar el desorden bipolar. Toda esta última lista no tuvo nada que ver con la muerte de Scott Weiland, según informa TMZ.
Nacho Vegas vuelve por Navidad. Pero no nos trae oro, incienso y mirra, ni siquiera turrón de chocolate casero. Lo que nos trae es un EP con un puñado de canciones sociales que acompañan a ‘Resituación‘, su disco más político, y nos hablan de lo mal que lo hicieron PP y PSOE. ¿Pero otra vez? Qué cansino, qué pesao, vaya eye rolling, ¿verdad? Realmente no. A diferencia de la desconcertante canción social de The Knife o de los impenetrables planteamientos sobre los males del mundo del rocambolesco disco de este año de Everything Everything, que hablaba sin ton ni son sobre efectivamente «todo, todo»; a diferencia de los textos reivindicativos que escriben algunos de los amigos del cantautor asturiano, que posiblemente han olvidado que se dedican a la música pop en lugar de a la sociología; Nacho Vegas no ha olvidado el buen humor inherente a gran parte de la canción popular, convirtiéndolo en la mejor arma para que estas ‘Canciones populistas’ funcionen y convenzan. Gusten.
Se oían carcajadas mientras Phil Ochs cantaba ‘Love Me, I’m a Liberal’ y la gracia es que se oirán también cada vez que Nacho Vegas entone en directo su versión de este tema que ahora de repente parece retratar a Albert Rivera, cuando lleva un par de años escrito. Y lo mismo sucede con el siguiente ‘Mi novio es bobo‘, que hace más hilarante todavía el acento inequívocamente alemán de la cantante Fee Reega, cuyo novio no es «muy despierto»: «Lamento decir que pierde un montón / tan solo con abrir la boca / su actor favorito es Toni Cantó / mi novio simpatiza con UPyD / y es algo que a cualquier mujer le haría enloquecer / mi novio es bobo y yo no sé qué hacer».
Si el humor es lo que impide a estas composiciones ser más grises que los grises, ‘Canción para la PAH’ es capaz de usar los coros para dos grandes fines. El primero, que el tema parezca en principio el primer corte vocal de Nacho Vegas (!), y el segundo, en sintonía con sus alegres ritmos folclóricos, que la tragedia de los desahucios se convierta en una reivindicación festiva: «queremos cantar a corro y no cantar en soledad».
Por el contrario, abren y cierran el EP canciones más solemnes. ‘L’afoguín’ retrata a un obrero que pone barricadas de día y hace cruising por la noche mientras ‘Vinu, cantares y amor’ es una canción realizada para una bodega de vinos que le podía haber salido forzada pero que le quedó muy bien y que era pertinente recuperar porque el vino une a los protagonistas antagónicos que plantea. No sé si estas composiciones son tan universales como para llegar a esa mayoría de la población que no va a votar lo que Nacho este domingo, pero por lo menos, entre botellas, chicos promiscuos, parodias de nuestra sociedad y bailes alegres en la plaza del pueblo, se quedan más cerca de lo que creías.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Ámenme, soy un liberal’, ‘Canción para la PAH’, ‘Vinu, cantares y amor’ Te gustará si te gusta: ‘Resituación’, la canción popular y un poquito Íñigo Errejón. Escúchalo: Spotify.
El representante de España en la próxima edición de Eurovisión, que se celebrará el próximo mes de mayo en Suecia, no será escogido «a dedo» esta vez como sucedió con Edurne. TVE ha anunciado que retomará el método anterior y emitirá un programa especial próximamente en el que 6 artistas competirán por dicho objetivo. La elección final, claro, se hará mediante votación popular y jurado.
¿Quiénes serán estos candidatos? Al parecer, ni siquiera TVE lo tiene claro y hace una llamada en su página web aceptando sugerencias en Twitter a través del hashtag #euroapuesta. La cadena, eso sí, indica que estos candidatos serán «jóvenes cantantes profesionales, con estilos diversos dentro de la música pop actual, conocidos y con mucho talento». Según Vertele, suenan fuerte los nombres de Xuso Jones, María Isabel (intérprete de ‘Antes muerta que sencilla’ y que ahora saca nuevo disco) y Maverick, concursante de ‘La voz’.
Entre los posibles preseleccionados, Marta Sánchez, que no descartaba la idea de ir a Eurovisión en una entrevista reciente, o Rosa López, que hizo un popurrí de varias propuestas de España en el festival durante un evento especial de la BBC. Son solo especulaciones. Los que no irán, por otro lado, son Maika de La Voz y Chipper de Operación Triunfo, que en realidad luchan ahora por representar a Suiza.
Cuando se anunció ‘The Hollow of the Hand’, el nuevo poemario de PJ Harvey sobre sus visitas a Afganistán, Kosovo y Washington, nos preguntamos si para su salida en otoño tendríamos nuevo disco de Harvey en el mercado. Finalmente no ha sido así, pero Harvey acaba de anunciar que la continuación de ‘Let England Shake‘ saldrá esta misma primavera.
La autora de ‘Down By the Water’ y su banda grabaron el álbum en una exposición de un mes en la Somerset House de Londres (trabajaron, por tanto, ante la mirada del público) y después estrenaron 10 temas del mismo durante un concierto en esta misma ciudad. Títulos como ‘Chain of Keys’, ‘Dollar Dollar’, ‘The Community of Hope’, ‘Near the Memorials to Vietnam and Lincoln’ y ‘The Ministry of Social Affairs’ indicaban que la temática política iniciada en ‘Let England Shake’ persistirá en este nuevo trabajo.
Harvey ha compartido el adelanto de una de estas canciones nuevas, que no es, al contrario de lo que pueda parecer, ‘The Ministry of Social Affairs’. Lo ha hecho a través de este vídeo realizado por su colaborador habitual Seamus Murphy, autor de las fotografías incluidas en el poemario anteriormente mencionado. ¿Se titulará el disco, de hecho, ‘The Hollow of the Hand’?
Os recordamos que ‘Let England Shake’ fue disco del año 2011 para JENESAISPOP. Puedes recordar nuestro repaso a la discografía de PJ Harvey (hasta ‘White Chalk’) aquí.
No ha podido ser. ‘Loreak’, la apuesta española para representarnos en la carrera por el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa ya ha sido eliminada y no estará en el grupo de 5 que compartirán por la estatuilla.
De un total de 80 películas aceptadas por la academia en representación de sus países correspondientes, hoy se han anunciado las 9 que pasarán a la ronda final de votaciones. Entre ellas no está la cinta rodada en euskera y que había seleccionado la Academia del Cine Español. ‘Mar Adentro’ en 2004 es la última cinta española que ha conseguido colarse en el quinteto finalista.
Curiosamente, una de las favoritas para llevarse el premio, la chilena ‘El Club’ de Pablo Larraín, también ha quedado fuera de las seleccionadas. Sí ha sido nominada al Globo de Oro en la categoría correspondiente. Este es listado de las 9 afortunadas.
‘El Nuevo Nuevo Testamento’ de Jaco van Dormael (Bélgica)
‘El Hijo de Saúl’ de László Nemes (Hungría)
‘El abrazo de la serpiente’ de Ciro Guerra (Colombia)
‘A War’ de Tobias Lindholm (Dinamarca)
‘The Fencer’ de Klaus Härö (Finlandia)
‘Mustang’ de Deniz Gamze Ergüven (Francia)
‘Labyrinth of Lies’ de Giulio Ricciarelli (Alemania)
El FIB ha compartido una nueva tanda de incorporaciones para su cartel del año que viene tras la confirmación de Major Lazer y el nombre destacado es Kendrick Lamar, el rapero más prestigioso del momento tras la edición de su segundo disco, ‘To Pimp a Butterfly‘, recientemente nominado a 11 premios Grammy, y que el artista presentó el pasado verano en el festival Cruïlla de Barcelona.
A este cabeza de cartel se suman también artistas como Jamie xx, cuyo álbum debut, ‘In Colour‘, es también uno de los discos destacados del año; Bloc Party, Mac DeMarco, Delorean, Hannah Wants y The Maccabees, autores recientemente de ‘Marks to Prove It‘ y que hace poco declaraban en una entrevista que estuvieron «a punto de morir» en nuestro país a causa de un accidente de autobús. Esperamos que su próximo viaje a España sea más tranquilo. El grupo actúa también el 5 de febrero en la Apolo de Barcelona y el 6 de febrero en La Riviera de Madrid (entradas, aquí).
El FIB 2016 tendrá lugar del 14 al 17 de julio en Benicàssim. Los abonos de 4 días al precio reducido de 100 euros + gastos siguen a la venta.
Como os hemos venido contando, Extraperlo editan nuevo disco, ‘Chill aquí’, el próximo 5 de febrero. El grupo barcelonés lo describe como un disco «de «groove» y estribillos que se repit[en] como mantras y de «sensaciones que te empuj[an] a estar “chill” dentro del disco”.
Ahora, la banda ha compartido el primer adelanto del mismo, ‘Algo distinto’, un corte disco-funk que confirma estas palabras. Según la nota de prensa, es una canción que habla sobre ·la sensación de aburrimiento en una ciudad que conoces demasiado y que no colma tus expectativas. Es entonces cuando la búsqueda de lo nuevo y lo soprendente se convierte en una necesidad».
Curiosamente, el videoclip de ‘Algo distinto’, creado por CANADA, que edita el disco, retrata el transcurso de una videollamada entre los integrantes del grupo en la que no ocurre absolutamente nada… a excepción de la entrada de humo en una de ellas, de la que los músicos parecen no darse cuenta. El resultado es extraño e inquietante y puedes verlo a continuación:
El actor Sean Penn se encuentra en medio de una batalla legal contra Lee Daniels, co-creador de la serie ‘Empire’, por difamación. Penn exige 10 millones de dólares a Daniels por insinuar, a través de unas declaraciones sobre Terrence Howard, uno de los actores de la serie, que Sean Penn ha maltratado a mujeres en el pasado, entre ellas a Madonna, con quien estuvo casado cuatro años, de 1984 a 1989 (Howard apareció en el vídeo de ‘Ghosttown’).
Ahora, a través de varios medios conocemos la noticia de que la demanda de Penn interpuesta a Daniels incluye una declaración de Madonna en la que la cantante asegura que el actor jamás la maltrató. En el texto, Madonna (que, por cierto, dedicó su disco ‘True Blue‘ enteramente a Penn) se afirma «consciente de los alegatos que han visto la luz durante años acusando a Sean de incidentes de agresión física y abuso contra mi persona» e indica que estos son «completamente atroces, maliciosos, osados y falsos».
El matrimonio de Sean Penn y Madonna estuvo siempre salpicado por rumores de abusos y maltratos por parte de Penn a la autora de ‘Express Yourself’. En concreto, se especula que ‘Till Death Do Us Part’, una canción de Madonna incluida en su cuarto disco, ‘Like a Prayer’, habla sobre un episodio ocurrido en 1987 y referido en la declaración de Madonna en el que Penn supuestamente golpeó a la cantante con un bate de béisbol.
‘Midnight City’, cual hit de Calvin Harris, lleva más de 150 millones de reproducciones en Spotify. Ya hace más de cinco años de la edición del disco que la contenía, el gran ‘Hurry Up, We’re Dreaming‘. En este tiempo Anthony Gonzalez no ha estado desaparecido: ha reeditado viejas obras en vinilos, ha compuesto bandas sonoras y discos ajenos tipo Jean-Michel Jarre. Sabíamos que andaba trabajando en un álbum nuevo que presentará en Bilbao BBK Live (entradas, aquí), pero poco más.
Hasta ahora. Pitchfork ha notado que Justin Meldal-Johnsen, que ya trabajó en el disco anterior, ha twitteado que el disco de M83 se ha dado por finalizado. «Estoy muy contento con él», ha dicho. Esperamos entonces un anuncio del mismo en las primeras semanas de 2016. Por otro lado, durante una entrevista reciente, Gonzalez ha descrito el largo como «muy épico», «bastante diferente», «más divertido y fresco» que otros discos de M83. Todo bien excepto lo de «épico»: anda que no había épica en otros discos suyos. También se comenta que habrá invitados excepcionales. Entre las influencias citadas, grandes WTF, como los shows televisivos ‘Who’s the Boss’ y ‘Punky Brewster’, con cuyas sintonías os dejamos. ¿Se acerca disco de grandes influencias ochenteras?