Uno de los valores más atractivos de la música pop es el modo en que te puede insuflar energía. Que una canción que habías olvidado de hace muchos años te revuelva las tripas o te levante de la silla es muy bonito, pero lo es más que una nueva te haga sentir como si tuvieras 16 años independientemente de que tengas 25, 35, 50 o más.
En nuestra nueva playlist para Kia Music Box nos hemos centrado en una serie de canciones publicadas durante los últimos meses que nos han devuelto al instituto. Y las hay de varios géneros: está el electropop carpetero de Chvrches, Shura, Ladyhawke y La Femme, pero también la energía rockera de proyectos como Juventud Juché, León Benavente, Triángulo de amor bizarro o Teleman o incluso una serie de bandas a medio camino entre ambas opciones, como Everything Everything o Tremenda Trementina. Para que se termine de entender esta playlist «Sweet Sixteen» que no prescinde de los macrohits de Sia, Nicki Minaj o The Weeknd incluimos también una serie de canciones un pelín más antiguas que en la última década nos hicieron sentir como adolescentes. Son los singles de debut (o casi, casi) de Arctic Monkeys, The Drums, Two Door Cinema Club, Years & Years y The Vaccines. Escúchala aquí.
Esta mañana conocíamos la muerte de David Huddleston a la edad de 85 años en su casa de Santa Fe a causa de una enfermedad cardíaca. Huddleston tuvo una larga carrera como actor, pero sin duda su gran papel, el que le marcaría para siempre fue el de Jeffrey Lebowski. Es decir, el otro Lebowski, el multimillonario, no «El Nota», interpretado por Jeff Bridges. El éxito del film ‘El Gran Lebowski’ de los hermanos Coen, una película icónica para una generación, marcó a Huddleston. Para muchos siempre será ‘El Gran Lebowski’.
Pero Huddleston tuvo una carrera profusa que comenzó en los años 60, tras dejar el ejército de los EEUU para estudiar arte dramático en Nueva York. Habitualmente como secundario, en la gran pantalla alternó western, drama y comedia, en películas tan populares en su momento como el western ‘Río Lobo’ (1970) de Howard Hawks, ‘Sillas de montar calientes’, (1974) de Mel Brooks, ‘Santa Claus: la película’ (1985), con Dudley Moore, o ‘Dos superpolicías’ (1977), protagonizada por Bud Spencer, que fallecía hace pocas semanas. Sin embargo, en el medio en el que más trabajó Huddleston y por el que seguramente es más reconocido es por intervenir en algunas de las series de televisión más populares de las últimas cuatro décadas, como ‘Bonanza’, ‘Kung Fu’, ‘Hawaii 5-0’, ‘Colombo’, ‘Los Ángeles de Charlie’, ‘Ironside’, ‘Walker: Texas ranger’, ‘Se ha escrito un crimen’, ‘Aquellos maravillosos años’, ‘Las chicas Gilmore’ o ‘El ala oeste de la Casa Blanca’.
Hace algunas semanas que hablábamos de ‘Olé‘, el single de regreso de un John Newman que en 2014 pegara muy fuerte en listas de todo el mundo con ‘Love Me Again’, de su debut ‘Tribute‘. Hoy podemos ver el clip que refuerza el lanzamiento de la canción y, la verdad, no hay gran cosa que decir salvo que, como muchos otros británicos, caen en el topicazo de confundir México y España e ignoran que el uso de «olé» tiene que ver con la cultura de nuestro país y no con el país americano. En línea de los que consideran que el chorizo es una posibilidad como ingrediente de la paella, vaya. El vídeo, rodado en Los Cabos, México por Emil Nava, es un hartón de planos de John y Calvin en unas playas paradisíacas, rodeados de chicas guapas de estereotipo latino y bajo una jartá de filtros retro de Instagram, para que parezca ‘Que vienen las suecas’. Se echa de menos un torero con una flamenca y una jarrita de sangría.
Newman lanza este single de forma inesperada, sin saber si es simplemente un entretenimiento entre álbumes. Lo cierto es que su regreso no era sencillo tras el bajón de repercusión que obtuvo el cantante británico con su álbum del pasado año, ‘Revolve‘ (posiblemente inmerecido) y, para ello, ha buscado la alianza con el DJ y productor Calvin Harris, con el que le fue bastante bien en ‘Blame‘. El caso es que en ‘Olé’ ambos han tomado un relativo riesgo, rehusando a las bases bombásticas y cañeras que tanto éxito les dieron antes y apostando por una producción más sutil y tropical, muy al hilo de los estilos dominantes en las listas de hoy en día. De momento, su impacto en las listas parece discreto.
El Santander Music Festival comenzaba en la noche del jueves con mucha intensidad y no en el lado de lo musical. La cancelación de Bunbury sorprendía a todo el mundo y, además, a eso de las siete de la tarde, caía un chaparrón de lluvia que hacía pensar que el festival estaría casi vacío, pero finalmente, con sus abonos casi agotados, no fue así. Lo mejor de este festival es el tamaño: pequeño y tan sólo con dos escenarios, el principal, donde tocan todas las bandas, y el secundario, donde pinchan los distintos DJ’s entre conciertos, lo cual resulta muy cómodo. Cuando termina una banda, caminas unos metros y te pones a bailar, y así una y otra vez. Todo está muy a mano.
La tarde en la Península de la Magdalena comenzó con el directo del trío Papaya, una banda no muy conocida por el público en general pero con un gran sonido, mucha fuerza y, sobre todo, mucha actitud y mucho desparpajo. Yanara Espinoza lidera esta banda de una forma sencilla, humilde y, por lo tanto, efectiva. A pesar de ser el primer grupo y de que la lluvia acababa de parar, había un número considerable de personas delante de su escenario. Interpretaron íntegramente su primer largo, ‘No Me Quiero Enamorar‘, realizando interesantes acotaciones a algunas canciones como ‘Obsesiones’ (“todos deberíamos evitar las obsesiones”, dijo Yanara en su presentación) o ‘Minutos’, que compuso en Gran Canaria y que habla de «cuando eres feliz y pasan las horas y crees que tan sólo han pasado tres minutos”. Haciendo referencia a la cancelación de Bunbury, como “había tiempo”, pudieron interpretar dos temas más, si no me equivoco inéditos. ¿Lo mejor de esta banda emergente? La humildad y la gratitud, Yanara no dejaba de agradecer al público y al festival que hayan contado con ella para estar ahí. Un concierto optimista en el que interactuaba con el público. ¿Lo peor? Que quizá hubiese estado más lleno de no ser por la lluvia.
En el escenario secundario pinchaba Paula Quintana DJ, que durante toda la noche puso una selección de temas pop que fueron de la esfera estatal, con ‘Feature Film’ de Cineplexx, ‘Neoliberal’ de Franco o ‘Cumpleaños Total’ de Los Planetas, a la internacional, con ‘Connection’ de Elastica, ‘Disco/Very’ de Warpaint o ‘Take My Side’ de Will Butler. A medida que pasaban las horas, se marcó temas más bailables y fáciles como ‘Electric Feel’ de MGMT o ‘Go’ de The Chemical Brothers.
Zahara, que reemplazaba a Bunbury como cabeza del escenario principal (matizamos que no es que le pusieran a ella en su lugar sino que, simplemente, la organización adelantó los conciertos) dio un buen concierto, lo que no quiere decir que fuese entretenido. Su actuación fue muy intensa, y su naïve pop encandiló a sus fans (había bastantes grupos que llevaban la peluca rubia como en el reciente clip de ‘Caída Libre’). Aunque arrancara haciendo un guiño a sus inicios con ‘Tú Me Llevas’ y ‘Funeral’, el show reservaba su cierre y momentos álgidos para los singles de ‘Santa‘, con una ‘Caída libre’ que, de forma divertida, dedicó a Yola Berrocal porque, “aunque no ganó Supervivientes, es la mejor”. Culminaba el concierto con ‘Crash’ y ‘El deshielo’, que cantó casi a capella junto con un público que conocía su letra íntegramente. El concierto resultó algo monótono, algo aburrido en su pulcritud, si bien el horario, no muy tardío, jugó a su favor. Sin embargo, las tablas de Zahara y el detallazo de agradecer el esfuerzo tanto a todo su equipo de dentro y fuera del escenario como a sus fans y a la propia organización del festival, que asistía al show cantando desde el lateral, logró rebajar la falta de sal de algunos momentos.
Second siguió la misma línea de Zahara, es decir, un concierto correcto, buen sonido, buena puesta en escena, pero cero interacción con el público, cero diversión y cero espontaneidad. El grupo murciano recordó que era la segunda vez que tocaba en Santander, y que la primera vez lo hizo en una sala muy pequeña, por lo que estaban encantados de poder estar en el festival. Centraron su directo en su álbum del pasado año, ‘Viaje iniciático‘, con sus fans rendidos a canciones como ‘Esto es el principio’, ‘Primera vez’, ‘Pueblo submarino’ o ‘Nivel inexperto’, si bien lo más celebrado fue la recta final con sus hits de siempre ‘N.A.D.A.’, ‘Rodamos’ y ‘Rincón exquisito’. Lógicamente, para sus fans fue un gran concierto, pero para quien observa a la banda española desde un punto de visto más distante, no hicieron nada sorprendente sobre el escenario que le sacara de la indiferencia.
El siguiente concierto, y último de la noche, fue el de la banda madrileña Hinds que, como Papaya, alcanzaron el mérito de ser las mejores de la noche gracias a su desparpajo y sus ganas de animar al público, ya desde la misma apertura con su divertida version de ‘You Sexy Thing’ de Hot Chocolate. Centrado en su debut ‘Leave Me Alone‘, realizaron el mismo show que ya hemos visto tantas veces, y nos divirtieron muchísimo, como todas esas otras veces, siempre bromeando entre canciones, con bobadas como que se meaban mucho “como las Weers” (haciendo referencia al concierto secreto que dieron en el FIB de hace semanas bajo ese nombre «Las Meonas») o que su horario de jueves por la noche era «la hora golfa”. Agradecieron a la organización su contratación porque, como Second, la primera vez vinieron a una sala muy pequeña, y a Bunbury (con un “¡Viva Bunbury!”) que su cancelación les hubiera otorgado un mejor horario. Fue una pena que, al terminar el concierto, mucha gente empezara a chillar “¡Joooorge, Jooorge!” en referencia a Jorge Cremades, novio de Carlota Cosials, vocalista de la banda. Un comentario innecesario que empañó la simpatía de las chicas.
En resumen, Hinds y Papaya demostraron que querían dar un concierto para animar y divertir al público, no para impresionar. Por contra, la perfección y monotonía de Zahara y Second, que si bien llenaron hasta arriba el escenario principal, permitía ir un momento al baño sin prisa, sabiendo que no te ibas a perder ninguna sorpresa.
El de Ariana Grande no será el único ‘Let Me Love You’ que escucharás este 2016. Este es el título del nuevo single de DJ Snake con Justin Bieber, que viene en el nuevo disco del primero y ya puede escucharse. El tema es un número de tropical house con distorsiones vocales que repite la fórmula de ‘Lean On’, el clásico de Major Lazer con MØ y el mismo DJ Snake, de manera bastante evidente, pero no está mal.
Mientras, Major Lazer, Bieber y MØ han unido fuerzas en ‘Cold Water’, su nuevo hit, que ya es top 1 en Reino Unido y top 2 en Estados Unidos. El tema se ha estrenado en España en el top 24 y no parece que esa vaya a ser su cima. Por su parte, MØ ha logrado un inesperado éxito en solitario con su último sencillo, ‘Final Song’. Parece que no va a ser una «one-hit-wonder» a ojos del público que todavía no conoce la existencia de su notable álbum debut.
El disco de DJ Snake se llama ‘Encore’ e incluye varias colaboraciones aparte de la de Bieber. Skrillex, otro amigo de Bieber y Major Lazer, aparece en ‘Sahara’, mientras Young Thugh lo hace en ‘The Half’ junto a Jeremih y Swizz Beats. ‘Encore’ es una de las novedades destacadas de este viernes.
Aunque las últimas semanas de julio y primeras de agosto son tradicionalmente escasas en novedades, los lanzamientos de la semana aún dan para sostener una playlist más que interesante como la que presentamos hoy. Para empezar, a lo largo de los últimos 7 días ya hemos presentado los nuevos singles de Britney Spears, Tove Lo, Hamilton Leithauser + Rostam o Warpaint. A ellos se suman otros como el adelanto del próximo álbum de Norah Jones, del que ya muestra el single ‘Carry On’; también encontramos una bonita nueva canción de Cass McCombs, titulada ‘Medusa’s Outhouse’, que hace ‘Mangy Love‘ más apetecible, si cabe; y nos reencontramos con una LOLO que allá por 2013 nos sedujera con ‘Weapon for Saturday‘ y que ya tiene listo su debut, ingeniosamente titulado ‘In Loving Memory of When I Gave a Sh*t’. Esta misma semana presenta otro adelanto del mismo, ‘The Courtyard’.
En cuanto a álbumes, la semana es realmente flojita, pero hay novedades importantes. Para empezar, tenemos el nuevo álbum de las leyendas del indie rock 90s Dinosaur Jr., ‘Give a Glimpse of What Yer Not‘, y un ‘Boy King‘ que apunta a que Wild Beasts subirán en el escalafón del pop global. Pero también merece la pena atender a los nuevos álbumes de DJ Snake, que reúne a estrellas del calibre de Justin Bieber y Skrillex en ‘Encore‘, y, en sus antípodas, al primer disco que Nels Cline publica para el sello Blue Note. ‘Lovers‘ reúne reinterpretaciones muy personales de clásicos del jazz y el swing a cargo del genial guitarrista de Wilco.
Clint Eastwood ha sido «trending topic» en las últimas horas en Twitter y no para bien. El actor, que ha reconocido públicamente su apoyo al Partido Republicano de Estados Unidos en varias ocasiones e incluso participó en la Convención Republicana Nacional de Tampa hace cuatro años, ha concedido una entrevista a Esquire en la que ha defendido a Donald Trump y criticado a la generación actual de «lameculos» que le critican.
Eastwood opina que Trump «va por buen camino» porque todo el mundo «se está empezando a cansar ya de ser políticamente correcto». «Esta es la generación de lameculos en la que estamos actualmente», ha expresado. «Vivimos en una generación de nenazas. Todo el mundo va por ahí andando con pies de plomo. Ves a gente acusando a otra de ser racista y todo tipo de cosas. Cuando yo era niño esas cosas no eran racistas». Teniendo en cuenta que hace más de 70 años que eras niño, Clint Eastwood, igual esta no se cuenta entre tus reflexiones más lúcidas.
El actor, de 86 años, ha querido indicar que Trump ha dicho muchos «disparates» en su carrera, como cuando acusó a un juez de origen mexicano que le acusó de fraude de actuar tendenciosamente tras anunciar su plan de levantar un muro entre Estados Unidos y México, pero cree que la generación actual no dirige sus críticas al candidato presidencial con sensatez. «Trump ha dicho muchas tonterías pero todo el mundo, la prensa y todo el mundo, sale con cosas tipo «eso es racista» y montan un gran revuelo a su alrededor», ha declarado. «Superadlo de una puta vez. Son tiempos tristes para la historia».
Wild Beasts, el grupo británico al que recordarás por canciones como ‘All the King’s Men’, ‘A Simple Beautiful Truth’ y ‘Albatross’, además de por el gran disco que fue y sigue siendo ‘Two Dancers‘, que fue nominado a un Mercury en 2010, edita hoy su nuevo álbum, ‘Boy King’, un trabajo vigoroso, oscuro y sucio que encuentra al cuarteto explorando nuevas vías musicales sin abandonar su sello de identidad. Con motivo de su paso por Mad Cool, hace ya su tiempo, charlamos por teléfono con el líder de la banda, Hayden Thorpe, sobre su disco, su concepto de la masculinidad o la relación del grupo con su productor, John Congleton, mucho más influyente de lo que parece.
Hace un par de días [NdE: la entrevista se produjo el 20 de junio] empezasteis vuestra nueva gira en MadCool, un nuevo festival de Madrid. Deduzco que fue la primera vez que tocáis vuestras nuevas canciones en directo. ¿Es así? ¿Qué tal fue?
Ha sido increíble tocar las canciones nuevas por primera vez en directo porque son un intento de ser algo que no somos, una versión más grande de nosotros mismos, más extravagante, musculosa y atrevida de lo que somos en la vida real. Cuando tocamos estas canciones en directo sentimos que nos convertimos en el Increíble Hulk. Es toda una experiencia. En este sentido las canciones nuevas se distinguen notablemente de las nuevas.
¿Habéis hecho arreglos nuevos para las canciones viejas de modo que encajen con las nuevas en vuestro repertorio actual?
Estamos trabajando en ello, es un trabajo en progreso.
Kings of Convenience se quejaban en el festival de la gente que hablaba durante su concierto. ¿Tuvisteis algún problema similar?
No hemos tenido ese problema, supongo que porque nosotros somos una banda menos tranquila, somos más ruidosos, más incluso que la gente que esté hablando en un determinado momento.
Hay artistas que opinan muy distinto sobre este asunto. Unos lo ven natural, otros una falta de respeto. ¿Cuál es tu posición?
[Piensa] Me molesta que la gente hable… Evidentemente, cuando estoy encima del escenario quiero que la gente calle y atienda el concierto, pero me molesta más cuando soy parte del público. Es frustrante. La gente ve ir a festivales más como una experiencia social en su vida que para ver música. Sin embargo, al mismo tiempo pienso que somos criaturas comunales y si quieres hablar con tu amigo, habla… Para mí es complicado juzgar algo así.
No irías tan lejos de decir que no disfrutas tocar en festivales como Julian Casablancas de The Strokes, asumo…
Me gusta tocar en festivales, son toda una aventura porque nunca sabes quién va a venir a verte tocar. Además, he tenido experiencias muy profundas en festivales…
«Ir a festivales está muy bien para que uno se dé cuenta de lo maravillosas que son las personas»
¿Recuerdas alguna anécdota de cuando ibas a festivales de joven a ver a grupos?
Fui a un festival por primera vez a los 16 años. Me traje mis cervezas y mi marihuana y mi tienda de campaña y recuerdo el festival como una de las experiencias más brillantes de mi juventud. Fue la primera vez que me separaba de mis padres. Me encantaba atender a los grupos y averiguar qué instrumentos usaban y atender a cada detalle de cómo tocaban.
También he tenido grandes experiencias en Glastonbury. Ir a festivales está muy bien para que uno se dé cuenta de lo maravillosas que son las personas. Glastonbury es una ciudad construida en una semana. Se necesita mucha buena voluntad humana para montar algo así. Luego, perderte en la noche de estos festivales puede ser una experiencia espiritual.
Por otra parte, encuentro interesante la experiencia de levantarse con gente por la mañana durante el amanecer, pasar el día todos juntos, ver el desarrollo del día y cómo entra la noche… Esta experiencia tiene un efecto psicológico, compartes un mismo lugar y un mismo viaje con un montón de gente.
«‘Boy King’ es mucho más instintivo y vulgar que el disco anterior; es su resultado opuesto»
Antes de hablar sobre vuestro nuevo disco, me gustaría preguntaros sobre el anterior, ‘Present Tense‘. ¿Cómo veis este disco pasados los años? ¿Hay algo que cambiaríais, algo de lo que estéis especialmente orgullosos?
Estoy muy orgulloso de aquel disco. Lo he escuchado hace poco y me ha sorprendido lo meticuloso que es su diseño. Es prácticamente arquitectónico. Compusimos el disco de manera precisa y matemática y con un ojo microscópico en el detalle. Por eso, nos parecía deprimente volver a hacer algo parecido en nuestro nuevo disco. ‘Boy King’ es mucho más instintivo y vulgar. Es absolutamente el resultado opuesto del disco anterior.
John Congleton ha producido el disco. ¿Qué destacáis de haber trabajado con él?
Lo bueno de John es que te quita cualquier tontería que tengas en la mente. Con él, no valen inseguridades ni indecisiones. Un gran peligro de hacer arte es pensar demasiado y ser muy consciente de uno mismo y John destroza eso totalmente. Con él nunca se habla de algo musical durante más de cinco minutos, siempre es en plan, «¿por qué estamos hablando? ¡hagámoslo!». Recuerdo contarle que estaba indeciso sobre una línea de bajo que había compuesto y su respuesta fue «¿¿¿estás inseguro???» y yo «Jesús… ¿Lo estoy? ¡Pues sí!» Para mí, eso es muy importante en un productor, no solo que sea un genio musical, sino también una persona preparada psicológicamente que sea capaz de empujar a una banda a dar lo mejor de sí misma.
Es curioso que John Congleton sea tan bueno en sacar lo mejor de cada grupo con el que trabaja porque su mano se percibe en todos los discos que produce, como el último de St. Vincent. Su sonido es muy personal.
Es totalmente cierto.
¿Cómo es su estudio?
Su estudio se encuentra en un gueto mexicano de Dallas. Es brillante. Solía ser una casa funeraria. Cuando estás ahí, tocas en el cuarto donde solían guarecer los cadáveres. Es un sitio provocador pero también muy modesto. Cuando volamos a Dallas lo hicimos pensando que sería un estudio grande y para nada, es normal.
«Una de las cosas más divertidas de hacer discos es que puedes reinventarte a ti mismo. En esta ocasión fue en plan «a la mierda, ¿por qué no me reinvento en Texas?»»
¿Esperabas un estudio más exuberante?
Supongo que sí. Por sonido, el disco es muy competente y de alta definición, nunca dirías que lo hemos grabado en un estudio tan humilde. Esperaba una suite también de alta definición y no lo es en absoluto. El lugar tiene una atmósfera rock n’ roll, lo cual me gusta. Sospecho de los estudios súper limpios y recogidos porque me da la impresión de que, quien sea que los haya preparado, tiene mucho tiempo libre.
Fue una aventura grabar en este estudio y su espíritu ha impregnado el disco. Una de las cosas más divertidas de hacer discos es que puedes reinventarte a ti mismo. En esta ocasión fue en plan «a la mierda, ¿por qué no me reinvento en Texas?». Canciones como ‘Get My Bang’ las compusimos con John en el estudio en 10 minutos porque son prácticamente una revigorización del espíritu de este estudio.
Hablando de ‘Get My Bang’, sales bailando en su videoclip. De hecho, curiosamente describís la coreografía como un cruce entre Trent Reznor y Justin Timberlake. ¿Qué tal fue la grabación de este vídeo?
La grabación de este vídeo fue una de las experiencias más brutales y emocionantes que he tenido. Soy un chico del norte de Inglaterra, mi expresión física no suele ir más allá de quedarme quieto en un sitio, por lo que usar mi cuerpo de esta manera era aterrador, pero al final fue una experiencia muy bonita. Grabamos el vídeo en Belgrado con coreógrafos y bailarines serbios. Una cosa que caracteriza a los serbios es que son brutalmente honestos. Los consejos que recibía de ellos eran del estilo «no bailes así, pareces un pervertido» o «no bailes así, pareces Mr. Bean». Entonces empecé a hacerlo mejor y me preguntaron «¿qué has cambiado en tu actuación?» y mi respuesta era que había dejado de pensar.
Es decir, lo que te enseñó John Congleton…
Exactamente. El vídeo es como la interpretación visual del disco, una reflexión sobre dejarse llevar y actuar por instinto.
¿Bailarás en más vídeos?
No estoy seguro de que el mundo necesite más bailes por mi parte… Dudo que sea lo que la gente está deseando ver, pero ya veremos.
En el vídeo de ‘A Simple Beautiful Truth’ también bailabais…
Pero era un baile más mecánico y asexual. La coreografía de este vídeo es más agresiva y atrevida, es un baile más tipo «que te jodan».
«Si tus suegros y tus abuelos se avergüenzan del arte que has hecho, eso que el arte es bueno»
‘Boy King’ reflexiona sobre el «lado más oscuro de la masculinidad». Es un tema del que ya habéis cantado en el pasado, por ejemplo en ‘All the King’s Men’ o ‘Nature Boy’, pero desde una perspectiva irónica. De hecho, os llamáis «bestias salvajes»…
Somos los chicos del grupo, la broma es a nuestra costa.
La diferencia de ‘Boy King’ con vuestros discos anteriores es que este se centra más en el sexo. ¿Qué os ha motivado a hacer un disco enteramente dedicado a esto?
No hay canciones de amor en este disco, va sobre dar rienda suelta a tus impulsos más instintivos. En el disco es el mecanismo primario el que habla. A menudo solo mostramos nuestro lado más oscuro a la gente que amamos o a la que más cercana nos sentimos y el disco es una celebración de lo que supone revelar esta parte oscura de la psique humana ante el mundo. Socialmente se nos enseña que mostrar este lado está mal, por eso, el disco celebra este aspecto de la naturaleza humana que supuestamente hemos de dejar a la sombra. Por ejemplo, si tuviera una esposa, si es que algún día llego a tener una, si mis suegros me dicen que el disco es bonito y encantador mi reacción será de disgusto porque su interpretación del arte es la más aburrida que podían haber hecho. Si tus suegros y tus abuelos se avergüenzan del arte que has hecho, eso que el arte es bueno.
¿Confunde la gente vuestras letras irónicas con misoginia?
A veces, pero no pasa nada, no me ofende. Me recuerda a cuando la gente escucha a Bruce Springsteen y hay quien le critica porque es un machote y a quien le gusta porque percibe su lado frágil. Una canción del disco, ‘Alpha Male’, es algo así como un cock-rock feminista, una reflexión sobre ese lado agresivo del ser humano que siempre esconde cierta vulnerabilidad.
¿Consideras ‘Boy King’ un disco feminista?
Esa canción sí, el disco no. La canción celebra a la mujer poderosa y asertiva. Generalmente se supone que solo la mujer doméstica es sexual y creo que la mujer ambiciosa puede ser igual de femenina y sexual. Aparte de eso, no diría que ‘Boy King’ es un disco feminista, nosotros somos el grupo de hombres riéndose de sí mismos.
‘Get My Bang’ no refleja una violencia explícita, simplemente reconoce que existen fuerzas oscuras y primitivas que nos caracterizan como especie. Al fin y al cabo, nuestro propósito como especie es reproducirnos»
Hace tiempo leí una obra de Sarah Kane, ‘Blasted’, una obra maestra, que relacionaba directamente la violencia machista con las guerras. Atendiendo a los sucesos de violencia con armas acontecidos recientemente en Estados Unidos y en otras partes del mundo, está clara la relación, que ambos actos suelen cometerlos hombres. ¿Cómo ves esto?
‘Get My Bang’ es una canción sobre aprender a controlar los impulsos, sobre ser vulnerable. Va sobre lo humillado que me siento por las cosas que tengo que hacer para lograr satisfacción. No refleja una violencia explícita, simplemente reconoce que existen fuerzas oscuras y primitivas que nos caracterizan como especie y que la libido gobierna nuestros cuerpos. Al fin y al cabo, nuestro propósito como especie es reproducirnos. Establecer una conexión entre eso y un loco que hace guerras es absurdo.
La guitarra eléctrica está muy presente en el disco y la consideráis el «personaje fálico», en palabras vuestras, que representa ese «boy king» que lo protagoniza. ¿Desde el principio supisteis que este instrumento tendría tanto peso en el álbum?
Al principio no me gustaba la idea de usar guitarras en el disco. Entonces Tom apareció con una guitarra de heavy metal y pensé «¿qué coño vamos a hacer con eso?» Pero luego empezó a componer canciones delicadas con la guitarra y la dirección quedó clara al momento. Pronto pensamos, si estas canciones van sobre masculinidad, ¿cuál es el símbolo masculino más ridículo que existe? Nos dimos cuenta de que podíamos usar la guitarra de manera artística si lo hacíamos a nuestra manera, que, en este caso, era abordarla de una manera adolescente, usarla como un arma contra la edad adulta, que es lo que hemos hecho.
¿Ha tenido Congleton mucha influencia en cuanto al sonido de las guitarras en el álbum?
Oh, sin duda alguna… Su guitarra suena tan, pero tan asquerosa y sucia en el mejor de los sentidos… Cuando empezamos a grabar las canciones del disco, tocábamos cualquier cosa en la guitarra y John se acercaba y nos preguntaba que qué acabamos de tocar y que lo hiciéramos otra vez y yo pensaba «mmm… ¿no?». Sin embargo, su reacción era del tipo «Jesús, ¡por ahí vamos a ir!».
Rostam Batmanglij no forma parte de Vampire Weekend desde enero. Tras su marcha, le hemos escuchado tras los mandos del nuevo disco de Santigold o en solitario con ‘Gravity Don’t Pull Me’ y otros temas sueltos.
El nuevo proyecto de Rostam es una colaboración con Hamilton Leithauser de The Walkmen de la que os hablamos hace un par de semanas con motivo del estreno de su primera canción oficial, ‘A 1000 Times’. El tema es el sencillo principal del álbum conjunto de Leithauser y Batmanglij, ‘I Had a Dream that You Were Mine’, que se acaba de anunciar y sale el 23 de septiembre. Edita Glassnote.
En nota de prensa, Rostam ha asegurado que su intención con este disco ha sido escribir canciones que sean pequeñas historias. El músico destaca algunas de sus canciones favoritas de The Walkmen que le han inspirado en ese sentido como ‘In the New Year’ o ‘Red River’. Por su parte, Leithauser indica que ha sido fácil trabajar con Rostam y conectar con él emocional y profesionalmente. «He encontrado a un compañero de composición y a un amigo en quien confío», ha dicho.
El nuevo sencillo del álbum es ‘In a Black Out’, con la que os dejamos.
‘I Had a Dream that You Were Mine’:
01 A 1000 Times
02 Sick As A Dog
03 Rough Going (I Don’t Let Up)
04 In a Black Out
05 Peaceful Morning
06 When The Truth Is…
07 You Ain’t that Young Kid
08 The Bride’s Dad
09 The Morning Stars
10 1959 (feat. Angel Deradoorian)
A un día del inicio de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, Katy Perry ha estrenado el videoclip de su himno olímpico, ‘Rise’. La pieza sitúa a Perry en varios escenarios como un cobertizo, el parque Snow Canyon de Utah o directamente metida en el agua mientras un enorme paracaídas frena sus pasos a través de la «locura y el caos» hacia la victoria, la transformación y todas esas cosas #inspiradoras de las que habla la canción.
Tras la cámara de ‘Rise’ encontramos nada menos a que a Paul Gore, experimentado director de videoclips al que atribuimos piezas como las correspondientes a ‘Forever More’ de Moloko, ‘In My Bed’ de Amy Winehouse, ‘False Flags’ de Massive Attack y ‘Only Love Can Hurt Like This’ de Paloma Faith. Seguramente el de ‘Rise’ no sea su vídeo más memorable, pero sirve su función. Es, por cierto, el primer videoclip de Perry desde su delirante anuncio navideño para H&M.
Tras su debut en Billboard Hot 100 en el puesto 11, ‘Rise’ bajaba la semana siguiente al top 43, si bien se espera que el estreno de su videoclip, así como el inicio de los Juegos, la impulse a recuperar posiciones y a superarlas. Al fin y al cabo, nos vamos a hartar de escuchar esta canción por todas partes en los próximos meses. Por cierto, ¿a que no se nota nada que es una composición de Max Martin? Es, sin duda, una de sus producciones menos obvias…
Después del fracasado intento de continuar la saga con otro protagonista, Jeremy Renner, en ‘El legado de Bourne’ (2012), Matt Damon y Paul Greengrass vuelven a unir fuerzas para revitalizarla y colocar al desmemoriado espía en lo más alto de la taquilla. Bourne ha recuperado la memoria. El problema es que los espectadores nunca la han perdido.
Lo mejor de ‘Jason Bourne’
1. Las escenas de acción. Nadie como Greengrass para rodar “manis» (‘Bloody Sunday’ sigue siendo su mejor película) y persecuciones de coches. La secuencia que se desarrolla en Atenas durante las manifestaciones frente al parlamento es fantástica, un ejemplo de cómo insertar trama y personajes en contextos relevantes y significativos, no solo pintorescos. Y la alocada persecución entre un coche y un camión de SWAT en Las Vegas también es fabulosa.
2. El personaje interpretado por la oscarizada Alicia Vikander (‘La chica danesa‘). La agente de la CIA Heather Lee no es una simple “chica Bourne”. Le sobra talento y le faltan curvas. Es un personaje casi con más entidad que el robótico Jason Bourne, un símbolo, junto al CEO de Deep Dream, de las nuevas generaciones salidas de Stanford dispuestas a, como dice la propia actriz, “manejar el cotarro”.
3. El contexto sociopolítico. Si algo ha caracterizado a la saga Bourne es la rapidez de reflejos de sus guionistas a la hora de insertar en sus tramas elementos de la actualidad social y política. Como hijo del 11-S, Bourne se mueve por un mundo de orden frágil y dirigentes paranoicos. En el caso de esta secuela, el paisaje geopolítico es el que han dejado Anonymous y Edward Snowden, un mundo en plena guerra cibernética y con una creciente economía basada en el (ab)uso del big data.
Lo peor de ‘Jason Bourne’
1. La falta de memoria. No de Bourne, que la recupera, sino de Greengrass y el montador Christopher Rouse, que debuta aquí como guionista. Esta secuela apenas se diferencia de las anteriores. El mismo esquema argumental, la misma planificación de las persecuciones y las peleas, y parecidos conflictos dramáticos. Ninguna novedad, ninguna sorpresa. Nada impactante. Es como un ruidoso resumen con los mejores momentos de la saga. ¿Una saga agotada?
2. Su anorexia argumental. El guión de ‘Jason Bourne’ está reducido al mínimo. Este esquematismo dramático no tiene por qué ser un defecto si sirve como esqueleto narrativo al que meterle músculo cinético (ver si no ‘Mad Max’). El problema es que aquí las cuatro secuencias de acción no son lo suficientemente sorprendentes e impactantes como para atrapar por sí solas toda la atención del espectador. Falta chicha. Por un lado y por el otro.
3. El laconismo de Bourne. Las diez palabras que dice en toda la película, ¿no empiezan a resultar más forzadas que las presentaciones de Sara Carbonero en ‘Quiero ser…’? 6’5.
Según informa Stereogum, el ya mítico vocalista de rock Ozzy Osbourne se ha visto obligado a reconocer públicamente, a través de un representante, que es adicto al sexo y que está acudiendo a terapia para ponerle remedio. Esta sorprendente declaración es consecuencia de una entrevista en la revista People a Michelle Pugh, que trabajó como colorista de pelo (sí, esta profesión existe) del músico, y que asegura que mantuvieron una relación sentimental estable durante cuatro años. La aparición de esa noticia en el mes de mayo, de hecho, provocó la separación de Ozzy y su ya popular manager y esposa durante 33 años, Sharon. Recientemente han declarado que estaban tratando de solucionar sus problemas conyugales y retomar su relación.
Tras la publicación de la entrevista, en la que Pugh declara que su relación fue «muy real» y que fue un «romance a la antigua usanza», un portavoz de Osbourne ha asegurado que el vocalista de Black Sabbath ha estado padeciendo adicción al sexo durante los últimos seis años. También ha declarado que Ozzy «lamenta que la Señorita Pugh sacara de contexto su relación sexual». «Le gustaría disculparse con el resto de mujeres con las que estuvo teniendo relaciones sexuales», añade. «De lo malo sale lo bueno. Desde que emergiera su relación con la Señorita Pugh, Ozzy ha acudido a una terapia intensiva. Ozzy está mortificado con lo que su comportamiento ha hecho a su familia. Da las gracias a Dios de que su increíble mujer Sharon esté a su lado apoyándole».
Ozzy Osbourne está inmerso en estos momentos en una extensa gira por Estados Unidos junto a Black Sabbath, que regresaron a la actividad discográfica en 2013 con el álbum ‘13‘.
Tennis, el dúo compuesto por Alaina Moore y Patrick Riley, está de regreso con un nuevo single, anticipo de un álbum que, una vez más, ha nacido de la inspiración de una travesía en su velero. Aunque título, tracklist y fecha de edición del álbum no están cerrados, ellos han querido avanzarlo con esta canción. El tema se titula ‘Ladies Don’t Play Guitars’ y contiene una de esas canciones clásicas del matrimonio: dulzura soul sobre bases bailables, esta vez aderezadas con guitarras y bajos muy funk.
Sin embargo, tras esa dulzura se esconde un duro mensaje feminista, o más bien anti-sexista, de Alaina. Porque, evidentemente, ese «las damas no tocan la guitarra» está cargado de sarcasmo. La propia artista ha explicado en Facebook: «‘Ladies don’t play guitar’ fue la primera línea que escribí tras finalizar ‘Ritual In Repeat‘. Reefleja todas las veces que me dijeron «sal de detrás de tu teclado y se una persona frontal» (…), que sonriera más, que hiciera contacto visual con mis compañeros de banda en un show, que aparentara que «me lo estaba pasando bien», o las muchas veces en las que mis créditos compositivos fueron erróneamente atribuidos a mi marido, Esto es algo que quería expresar hace mucho tiempo y no supe cómo. Estoy muy orgullosa de esta canción y feliz de poder compartirla con vosotros».
Paul Simon ha vuelto, cinco años después de ‘So Beautiful or So What’. Y congratulémonos aún más, porque ha regresado con un discazo. Discazo por contenido, que no por duración: 11 canciones en 36 minutitos. Simon es un coloso, un clásico en vida. 74 años y una carrera mítica le contemplan. Pero él se niega a anquilosarse, evita el aburrimiento y sigue investigando en la calle del ritmo. Pegadizo y vitalista, ‘Stranger to Stranger’ está construido en base a instrumentos de percusión, palmas, las baterías electrónicas de Clap! Clap! (productor italiano de música dance que se encarga de parte del disco), vientos e incluso el chromelodeon, un órgano fabricado por Harry Partch en 1945. Este carácter cuasi experimental -los instrumentos más “convencionales” del rock, como guitarras, bajo, etc, quedan relegados a pocas canciones-, le otorga un carácter libérrimo e irresistible.
Simon sigue sin abandonar el africanismo, pero esta vez parece fiarse aún más del elemento rítmico para construir sus fantásticas canciones. El gozoso inicio de ‘The Werewolf’ ya marca la pauta, con sus coros, las palmas, ese fraseo burlón de Paul, sus quiebros… La introducción jazz a base de contrabajo de ‘Wristband’, con dejes funky y brasileños, le otorga un espléndido aire de clásico, a lo que se une una sana mala leche en la letra: el tema es una proclama de odio a las pulseritas identificativas en conciertos y festivales; Paul explica jocosamente cómo se ausenta de la sala donde ha de actuar para fumar en la calle y no le dejan volver a entrar, simplemente porque no lleva la pulserita de marras. Sin ella no eres nadie, chaval. Por muy Paul Simon que seas.
La dinámica festiva se rompe de tanto en tanto y también hay sitio para la melancolía. La cima del disco es ‘Stranger to Stranger’, una de las dos canciones dedicadas a su esposa Edie Brickell (la otra es la instrumental ‘In the Garden of Edie’), un medio tiempo evanescente y lleno de romanticismo desatado, cantado con emoción contenida: “Stranger to stranger / If we met for the first time / This time / Could you imagine us / Falling in love again (…) Still believing / That love endures / All the carnage / And the useless detours/ Oh I love you, I love you, I love you”. Una dolorosa declaración de amor que cobra pleno sentido dada la amarga pelea que Paul y Edie protagonizaron hace dos años, intervención de la policía incluida. Quizás por eso choca tanto la alegría del disco frente a la sobria añoranza de la canción.
Por señalar cierta flaqueza a esta obra, aunque los temas donde abandona el fragor en aras de un pop-rock más clásico (el instrumental ‘The Clock’, ‘Proof of Love’… ) también son estupendos, en ellos el álbum parece resentirse un poco. Definitivamente, las tonadas juguetonas vencen de manera clara. Como la pequeña maravilla que es ‘In a Parade’, hecha solo con la voz de Simon y percusión. O ‘Cool Papa Bell’, que recupera la alegría desatada de ‘You Can Call Me Al’… y también la mala baba, que retorna en medio de una letra de aparente celebración vital: “Motherfucker, ugly word/ Ubiquitous and often Heard/As a substitute for someone’s Christian name/And I think, yeah/The word is ugly, all the same/(…) No, it’s, You’re a chipmunk, how cute is that? / But you, you motherfucker, are a filthy rat”. Fresco, feroz y arrollador. ¿Feliz retorno a ‘Graceland’? Bueno, de hecho, para nuestro solaz, jamás lo ha abandonado.
Nota: 8/10 Lo mejor: ‘The Werewolf’, ‘Wristband’, ‘Street Angel’, ‘Stranger to Stranger’, ‘Cool Papa Bell’ Te gustará si te gusta: aparte de Paul Simon, Vampire Weekend o Animal Collective y quieres oír a uno de los padres del invento en plena forma.
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Bunbury, uno de los principales reclamos del cartel del festival Santander Music 2016, que comienza hoy mismo en la capital cántabra con los abonos prácticamente agotados, ha anunciado la cancelación de su actuación en dicho evento. Precisamente, el ex-líder de Héroes del Silencio actuaba esta noche, pero una farnigitis se lo impedirá. En su lugar actuará Zahara, que hace unas semanas se incorporaba al cartel. Este es el comunicado que el management del artista ha subido a redes sociales:
«Santander a 4 de agosto de 2016.
Por la presente comunicamos que:
Tras el reconocimiento medico efectuado a Enrique Bunbury por la Médico Valoradora Doña Ana González-Pinto Fernández nº de colegiada 3.239, ha constatado que padece de un cuadro de faringitis y tos irritativa que le impide realizar su actividad profesional al menos en 5 días y en función de nueva evaluación.
Por esta razón nos vemos obligados a declinar la invitación para actuar en el Santander Music Festival tal como estaba previsto hoy día 4 de agosto de 2016, en la Campa de la Magdalena.
La organización de dicho festival informará en breve espacio de tiempo en cómo proceder para la devolución de las entradas al público interesado.
En cuanto al concierto programado para el día 6 de agosto de 2016 en Málaga (Plaza de Toros de la Malagueta) informamos que dicho concierto se traslada al día 24 de agosto de 2016, misma hora y mismo recinto. Grupo Mundo, promotores del evento, estarán a vuestra disposición para solventar cualquier duda que pueda surgir por este cambio de fecha.
Lamentamos profundamente todos los inconvenientes que esta desafortunada situación hayan podido ocasionar.
Atentamente,
Rock & Chicken Management»
Por su parte, la organización del festival también ha emitido un comunicado oficial ofreciendo soluciones para los asistentes al festival que hubieran comprado la entrada de día de hoy jueves. Podrán optar entre la devolución de la entrada o el canjeo por un abono para los tres días de festival:
«La organización de Santander Music ofrece dos soluciones diferentes para el público que había comprado entradas de día para la jornada de hoy jueves 4 de agosto teniendo en cuenta la importancia del artista en el cartel de este día.
Santander Music ofrece la posibilidad de canjear la entrada de día del jueves, conmutándola por un abono para los tres días del festival. Para los asistentes que deseen esta opción, no tendrán que realizar ningún cambio, ya que todas las entradas validadas en la primera jornada, pasarán a ser abonos para los tres días del festival.
Devolución opcional del importe de la entrada de día
No obstante, para el público que desee recuperar el coste de la entrada de jueves, la organización procederá a devolver el importe de las entradas a la mayor brevedad posible. Se devolverá solamente el importe de las entradas que NO hayan sido validadas para el jueves 4 de agosto.
Venta física
La organización de Santander Music pone a disposición de las personas que habían adquirido una entrada física o hard ticket el correo electrónico devoluciones@santandermusic.es, donde se atenderá a todos los clientes para hacer la devolución pertinente.
Venta online
Para los usuarios que habían adquirido entrada de venta online la organización procederá a devolver la totalidad del importe directamente en la misma cuenta desde la que se realizó el pago lo antes posible».
Tristemente, el festival Culturefest 16.1 acaba de anunciar la cancelación, a poco más de 24 horas de su inicio. Este es el comunicado que remite la organización del evento:
«Los promotores del Festival Culturefest 16.1, cumplen con el deber de comunicar a la opinión pública que debido a la escasa venta de entradas ocasionada por el cambio de fecha anterior y que iba a realizarse los días 5 y 6 de agosto en la ciudad de Tarazona (Zaragoza), ha sido cancelado.
Se informa que a partir del día lunes 8 de agosto se realizará la devolución del importe de los abonos y entradas día adquiridos en las plataformas electrónicas o tiendas físicas.
Agradecemos al ayuntamiento de Tarazona todas las facilidades y apoyo que nos ha brindado, así como a los artistas, patrocinadores, equipo de producción y sobre todo al público en general por su infinito apoyo.
Lamentamos las molestias que esta decisión puedan ocasionar».
El festival Culturefest 16.1 se celebraba este fin de semana, los días 5 y 6 de agosto, en la localidad zaragozana de Tarazona. Su cartel estaba encabezado por La Habitación Roja y León Benavente, contando además con numerosas bandas del pop independiente estatal como Corizonas, Automatics, Tachenko, WAS, Odio París, Mucho o Trajano! En primera instancia, se celebraba los días 25 y 26 de junio pero la organización se vió obligada a demorar las fechas por «motivos logísticos», por lo que fue emplazado a esta semana incluyendo nuevas bandas.
La banda de Zamora El Lado Oscuro de la Broca dan un golpe en la mesa del pop rock patrio independiente con su nuevo single, ‘Cartas al Apóstol’, para el que acaban de presentar vídeo. El clip, dirigido por Rubén Casas Barrigón, guitarrista del grupo, y protagonizado por Estíbaliz Gallego (con un cameo ¿involuntario? de Gerard Alegre Dòria), resulta muy eficaz pese a su sencillez de medios. Con la protagonista difuminada en su deambular por una casa común y numerosos «mensajes ocultos», la imagen e iluminación de vídeo doméstico se aproximan a la estética de muchos vídeos clásicos del indie rock de los 90.
La canción es un verdadero zarpazo, con unas guitarras saturadas que abruman y, sobre todo, con un estribillo de los que noquean y dejan huella. Ese «mirando al río que baja sucio, navega firme, prefieres no pensar» promete convertirse en uno de los coros más célebres del pop estatal 2016, indispensable para seguidores de bandas como Disco Las Palmeras, Ornamento Delito, Disciplina Atlántico, etcétera. Forma parte de su próximo disco, producido de nuevo por Carlos Hernández (Los Planetas, TAB…), que verá la luz después del verano y del que aún no se conoce título ni tracklist. El Lado Oscuro de la Broca debutaron el pasado año con ‘Beta’, del que ya destacábamos la instantánea ‘Los líderes africanos’ en un especial sobre temas nacionales que deberían estar petando.
Katy Perry estrena hoy el vídeo de su nuevo single olímpico, ‘Rise’. Olímpico debe ser también el «ascenso» del pene de su novio, el actor Orlando Bloom, quien es hoy «trending topic» en Twitter y fuera de él después de que el tabloide New York Daily News haya publicado este miércoles unas fotos (censuradas) de Bloom desnudo en las playas de Cerdeña (Italia) junto a Katy de las que se percibe un miembro generoso.
No hemos sido nosotros, sino Twitter, quien ha advertido en las fotos una sombra fálica que parece corresponderse al pene del actor. Eso sí, Perry luce bien vestidita en las imágenes, no vaya a ser que las familias bien avenidas que asisten a sus conciertos se asusten.
El más cínico de nosotros y nosotras pensará que la publicación de estas imágenes se acerca sospechosamente a la del nuevo vídeo de Katy, pero seguro que es todo una coincidencia, que ni Katy Perry ni Orlando Bloom conocían la presencia de fotógrafos durante su escapada a Italia y que para nada todo esto es un plan comercial premeditado.
Perry y Bloom se conocieron el pasado mes de enero durante la fiesta posterior a la gala de los Globos de Oro. No es la única celebridad con la que Perry ha vivido un romance. De hecho, estuvo casada con el cómico Russell Brand y, antes de eso, salió con el cantautor John Mayer, que también salió con su mejor amiga, Taylor Swift.
Hoy jueves se han desvelado los discos nominados al Mercury Prize, el premio más importante de la música británica y uno de los más prestigiosos del mundo. Como era de esperar, David Bowie aspira al galardón con su última obra maestra, ‘Blackstar’, mientras otro pesado pesado de la talla de Radiohead lo hace con ‘A Moon Shaped Pool’ (los de Thom Yorke han aspirado al premio hasta en cuatro ocasiones, mientras Bowie lo ha hecho en dos).
Entre el resto de los nominados encontramos, de manera destacada, el alabado disco político de ANOHNI, ‘Hopelessness’ -Antony ganó el Mercury en 2005 por ‘I Am a Bird Now-‘, ‘Love & Hate‘ de Michael Kiwanuka, reciente top 1 en ventas en Reino Unido, y ‘I Like It When You Sleep…’ de The 1975, que ha sido un gran éxito comercial también en Estados Unidos.
El jurado de los premios asegura que las nominaciones anunciadas representan la música que «nos hace entender estos tiempos turbulentos, música sentida, furiosa, atenta y excitante». Por primera vez en su historia, el Mercury abrirá este mediodía una votación popular (solo para residentes en Reino Unido) para que los fans voten su disco del año de entre 6 de los 12 aspirantes.
El resto de nominados son Jamie Woon, Savages, Laura Mvula, Bat for Lashes, Skepta, The Comet is Coming y KANO. Los premios se entregan el próximo 15 de septiembre en Londres.
Anohni – ‘Hopelessness’
Bat For Lashes – ‘The Bride’
David Bowie – ‘Blackstar’
Jamie Woon – ‘Making Time’
Kano – ‘Made in the Manor’
Laura Mvula – ‘The Dreaming Room’
Michael Kiwanuka – ‘Love & Hate’
Radiohead – ‘A Moon Shaped Pool’
Savages – ‘Adore Life’
Skepta – ‘Konnichiwa’
The 1975 – ‘I like it when you sleep, for you are so beautiful yet so unaware of it’
The Comet Is Coming – ‘Channel the Spirits’
He aquí una noticia buena que podría no haberlo sido tanto. Isaac Brock, cantante de Modest Mouse, ha tenido un pequeño accidente de tráfico este miércoles tras dormirse al volante y chocar contra una camioneta en Portland, Oregón. El músico conducía hacia las inmediaciones del puente de Morrison cuando cayó dormido mientras conducía y se estrelló contra la camioneta, que se encontraba parada en tráfico, lo que creó una cadena de choques entre la camioneta y otros tres coches, tal y como informa Seattle Times.
Brock ha sido citado a juicio por conducción temeraria por la policía de Portland tras someterse a una prueba de intoxicación y confirmarse que no sufre ninguna discapacidad que le permita conducir. El mismo Brock ha confesado haberse dormido al volante. El portavoz de la policía de Portland ha confirmado que no se han registrado daños importantes.
El último trabajo discográfico de Modest Mouse es ‘Strangers to Ourselves’, editado el año pasado. ‘Night On the Sun’, su EP de 1999, acaba de reeditarse en las plataformas de streaming. El EP incluía las cuatro canciones que el grupo metería después en su EP de 2001, ‘Everywhere and His Nasty Parlour Tricks’, el que precede a su clásico largo ‘Good News for People Who Love Bad News’.
Hemos escuchado a Tove Lo recientemente en ‘Close’ con Nick Jonas, ‘Say It’ con Flume y ‘Fun’ con Coldplay, así como en ‘Scars’, esta vez sola, para la banda sonora de ‘Divergente’. Durante todo este tiempo no somos pocos ni pocas los que hemos seguido escuchando su álbum debut, ‘Queen of the Clouds’, en modo «repeat», pero la sueca pasa página este año y vuelve con nuevo disco.
Mientras esperamos a los detalles del mismo, Tove Lo ha estrenado su sencillo principal, ‘Cool Girl’, un número bailable, de base house pero esencia pop, sobre querer libertad en una relación, que . «No pongamos etiquetas a lo nuestro», canta la sueca. «Deja que sea divertido / así podemos correr libres / quiero ser libre como tú». Tove Lo ha compuesto el tema junto a Ludvig Söderberg y Jakob Jerlström.
Hace ya dos años desde que Tove Lo nos sorprendiera con ‘Queen of the Clouds’, un disco de pop comercial sofisticado que incluía temazos de la talla de ‘Moments’, ‘Talking Body’, ‘My Gun’ y ‘Not On Drugs’ además, por supuesto, el éxito ‘Habits (Stay High)’, que alcanzaba el top 3 en Estados Unidos y también caló en España, donde logró un top 13.
Puede que el nombre de Carla Williams no te suene, pero ella es la autora principal de ‘Freedom’ de Beyoncé. Williams ha escrito asimismo ‘Runnin’ (Losing It All)’ de Naughty Boy con la misma Beyoncé, ‘The Boy Does Nothing’ de Alesha Dixon, ‘Mighty Rivers’ de Kylie Minogue y varios temas de Girls Aloud y The Saturdays. A partir de hoy, Williams se apunta oficialmente otro crédito importante, el del nuevo single de Britney Spears, ‘Private Show’, ya disponible en plataformas de streaming.
‘Private Show’ es el segundo single de ‘Glory’, el nuevo disco de Spears, tras ‘Make Me…’ con G-Eazy. Como sugería el anuncio de la nueva fragancia de Britney con el mismo nombre, en el que sonaba parte de esta canción, estamos ante un corte melódico bastante clásico, con ritmillo R&B, poso soul y melodías doo-wop, también desvergonzadamente histriónico en lo vocal, que constituye algo así como el nuevo himno de Britney para cantar a pleno pulmón en las tabernas o en los karaokes… o en la ducha de tu casa, si así lo prefieres.
El resto de autores de ‘Private Show’ son Simon Smith, Tramaine Winfrey y la misma Britney y la producción es del mismo Winfrey, que firma como Young Fyre. El nuevo disco de Spears sale el 26 de agosto a través de Apple Music.
Para cualquiera pegado a una emisora de radio ‘Halo’ suena como el gran clásico de Beyoncé: es la canción que más se pincha, más incluso que ‘Crazy In Love’, y es la que cierra su nueva gira, que esta noche ha pasado por el Estadi Olímpic de Barcelona, y la que cerraba también su tour mundial anterior. La premiada balada es una bella composición de tintes religiosos que, a pesar de estar dedicada al ser querido, es indisociable del «halo» de «puta ama» que en 2016 desprende la propia Beyoncé. Está claro que en cuanto se sube a un escenario se beneficia de él.
La cantante es una superestrella apta para las revistas especializadas musicales y para la prensa rosa desde hace casi dos décadas -ella misma ha situado esta noche el inicio de su carrera «hace 19 años» y de hecho recupera ‘Survivor’ de Destiny’s Child de 2001 hacia el final del concierto-, pero ha sido tras el excelente ‘Lemonade’ cuando ha terminado de consolidar su estatus. El salto ha sido tan vertiginoso y fascinante como imprevisible: en cinco años ha cambiado su perfil radicalmente, trabajando con valores primero ligeramente underground (el sample de Major Lazer en ‘Girls’, celebradísimo esta noche), luego totalmente desconocidos (Boots) y finalmente muchos de los endiosados por el entorno intelectualoide de Pitchfork (Kendrick Lamar, Vampire Weekend, Father John Misty), por un lado dejando de sonar en radios y por otro afianzándose como artista llenaestadios. Justo ahora que es incapaz de lograr un número 1 en singles es cuando pasa de actuar para 10.000 y 15.000 personas en el Palau Sant Jordi a actuar para 46.000 en un Estadio Olímpico.
Esta contradicción tiene sus consecuencias en el ‘Formation Tour’ que presenta la cantante. El espectáculo estéticamente es de órdago, prescindiendo de las horteradas, los sermones, la vulgaridad y el componente familiar que utilizan otros y otras, resultando de lo más elegante en cuanto a fotografía y proyecciones. Aprovechando la estética ‘Lemonade’, las imágenes de directo y pregrabadas que aparecen sobre la gigantesca pantalla central -más bien un prisma giratorio que se abre y se divide en función de lo que pida cada canción o interludio- son de una excelente factura. Eso sí, el espectáculo es tan sobrio y solemne, que por momentos resulta frío.
Beyoncé se muestra natural y sonriente, cercana incluso cuando toma prestada una toalla de una primera fila o indica que su canción favorita del nuevo disco es la preciosa ‘All Night’, no precisamente la pieza más underground. Sin embargo, su espectáculo resulta también algo mecánico y repetitivo. Una vez que has comprobado la magnitud del cubo central, pocas grandes sorpresas más encierra el montaje, salvo un par de cañonazos de un fuego abrasador a estas temperaturas y de confeti, más el número del charco de agua durante ‘Freedom’ que ya se vio en los Bet Awards. A la cantante le encanta posar con formas geométricas con su veintena de bailarinas femeninas a los lados, lo que de nuevo estética y políticamente es un gran recurso (hace poco alguien me dijo que había aprendido el verbo «empoderar» gracias a Beyoncé), pero recurre a él demasiado. Uno espera que se produzca algún número espectacular más que te deje con la boca abierta y que, a lo largo de 2 horas, no termina de llegar.
Y al dinamismo del show no contribuye siempre el setlist. Tiene su gracia, como comentábamos hace unos días, que ‘Single Ladies’ no haya sido interpretada en esta gira más que una vez porque la propia letra de ‘Sorry’ referencia expresamente la letra de ‘Single Ladies’ desde el arrepentimiento. ‘Lemonade‘ habla de una infidelidad de su marido Jay Z y la letra de ‘Sorry’ dice claramente: «esta noche me arrepiento de haberme puesto el anillo»… de boda, el de ‘Single Ladies’. Personalmente agradezco la ausencia de ‘Déjà-vu’, ‘If I Were A Boy’ o ‘Best Thing I Never Had’. Pero el caso es que entre las canciones que no le pegan con la estética o el discurso actuales (¡¡¡no ha sonado ‘XO’!!!), las que no apetecen por ser baladas pasadas de moda y las que suenan en ese odioso formato de medley, lo que incluye a la mismísima ‘Crazy In Love’, ultra breve, igual el repertorio no es el idóneo para un estadio de este tamaño. Ni U2 ni los Rolling ni Coldplay pasarían de sus 2-3 clásicos principales ni los relegarían al formato medley frente a 50.000 personas. Ni modo. Arderían marquesinas.
Tanto ha querido hacer Beyoncé un espectáculo súper en serio, tan pensado está todo para que nada quede fuera de sus patrones estéticos actuales, tan ideado está el show para complacer a la crítica musical, que la dirección artística se lleva por delante el componente de diversión que ha de tener todo concierto de pop. Hemos podido sonreírnos cuando al final de ‘Sorry’ Beyoncé se ha atusado el pelo al cantar «Becky with the good hair», cuando ha cantado ‘Irreplaceable’ en castellano a capella o cuando nos ha mostrado sus nalgas en la desafiante ‘Hold Up’, lo cual está lleno de significado. Pero nos hemos divertido y emocionado poco y eso ha producido que casi nadie cantara, lo cual ha destrozado la interpretación de lo que pensaba que iba a ser el «highlight» de la noche, ‘Drunk In Love’: casi nadie se ha sumado a la petición de Queen B de entonarla en su lugar «louder and louder».
¿Demasiadas expectativas producidas por tres discos seguidos impecables? ¿Demasiados pájaros en la cabeza sobre lo que iba a ser este show? ¿Demasiado por encima percibimos a Beyoncé de cualquier otro cantante masculino o femenino actual? Es posible. Porque a cualquiera que sonara como su banda ha sonado, se dejara la piel bailando como se la ha dejado (sí, hemos percibido en algunos de sus gestos aquellos míticos memes post-Super Bowl), montara el show estéticamente que ha montado, cantara como ha cantado a capella ‘Love on Top’, se manejara tan bien en terrenos rockeros y country como ha mostrado en ‘Don’t Hurt Yourself’ y ‘Daddy Lessons’ y además se acordara de Prince en un interludio para pinchar ‘Purple Rain’, lo ensalzaríamos. Pero hoy toca asumir que Beyoncé no es el ser angelical enviado del cielo que insinúa la producción de ‘Halo’. Va a ser que simplemente, ahora mismo, es la mejor. 7,9.
Foto: 13th Witness/Parkwood Entertainment, cedida por Live Nation España.
Grimes ha estrenado ‘Medieval Warfare’, su canción para la banda sonora de ‘Escuadrón suicida’, la nueva película de David Ayer inspirada en el cómic del mismo nombre de DC Comics sobre un equipo de supervillanos encarcelados. ‘Medieval Warfare’ es un medio tiempo electrónico de línea industrial en la onda de ‘Army of Me’ de Björk que no solo parece perfecto para la banda sonora de la película sino que podría ser una de las mejores composiciones que ha entregado la canadiense hasta la fecha.
Boucher ha estrenado su canción en la radio norteamericana, donde ha descolgado el teléfono para Zane Lowe y respondido algunas preguntas sobre su creación o ‘Escuadrón suicida’. Grimes dice no estar segura de si seguiría trabajando en bandas sonoras porque «todo el mundo que lo ha hecho lo ha odiado brutalmente y han recomendado a otros artistas a no hacerlo». «Hay gente que dice haber malgastado tres años de su vida en componer una banda sonora», indica Boucher. También dice que lloró cuando le propusieron escribir la canción y que no paró de sollozar durante su proceso de composición, que describe como «muy intenso».
‘Escuadrón suicida’, que cuenta con las actuaciones de Will Smith, Jared Leto y Cara Delevingne, entre otros, se estrena este viernes.