Que en la portada de su segundo disco salga Melissa Livaudais, la mitad del dúo, con una camiseta que reza «Fuck You», muy probablemente sea un mensaje intencionado que ella y su compañera de batallas le dedican con amor a su discográfica. Mucho ha llovido desde que en 2009 Telepathe debutaran con el LP ‘Dance Mother‘, pero la demora tiene una explicación: al parecer, esta innecesaria espera para escuchar su segundo álbum se debe a una decisión de su sello (el disco lleva tres años acabado y cogiendo polvo en sus discos duros, ahí es nada). ¿Pero acaso ha valido la pena aguardar tanto tiempo estas nuevas canciones?
El tema titular, con ese complejo de Ladytron que se gasta, ya pudo escucharse en 2011 y resume a la perfección lo que uno se va a encontrar aquí. Si bien con su puesta de largo el dúo quiso demostrar que era el más rarito de Brooklyn con un tratado musical de pop electrónico arty que levantó las cejas de incredulidad hasta a las mismísimas CocoRosie (a excepción de el bailable ‘So Fine‘, que sigue siendo el mejor tema de su discografía), de cara a su retorno decidieron trasladarse hasta la soleada Sunset Boulevard para mezclarse con el populacho y, a su manera, abandonar sus excentricidades artísticas.
Sin duda, este es un disco mucho más accesible y de carácter más pop que su predecesor, tal como lo demuestra ese acertado trío inicial (‘Destroyer’, ‘Drown Around Me’ y ‘Slow Learner’). No obstante, más allá de esa voluntad de querer parecer menos rarunas, el disco peca de valerse en prácticamente todo su minutaje de exactamente los mismos recursos. Las omnipresentes cajas de ritmos y esa producción de apariencia lo-fi que se gasta en todo momento, con el que han querido reivindicar la dark wave y el pop de los ochentas (ellas mismas en entrevistas previas han dicho que la primeriza Madonna les ha servido de inspiración, por ejemplo, en ‘Onyx’), se hacen de lo más pesadas en conjunto. Por mucho que en piezas como ‘Throw Away This’ o en ‘Damaged Raid’ haya buenas intenciones, la limitadísima paleta sonora que emplean juega en su contra.
Calificación: 6,5/10
Temas destacados: ‘Destroyer’, ‘Drown Around Me’, ‘Onyx’
Te gustará si te gusta: vivir en un loop de cajas de ritmos y el pop más negro que un tizón
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Primer trabajo del zaragozano Ignacio Murillo «Furillo», que apunta muy alto desde el arranque al mezclar humor, ciencia ficción, costumbrismo y política. ‘Nosotros llegamos primero’ está ambientado en la España de los años 60, bajo la premisa de que Franco sea el primero en enviar una nave espacial a la Luna, sin faltar el destape de la época, la moral nacional católica, las suecas en intrigas de espionaje o las ansias conquistadoras a caballo entre Cristóbal Colón o Pizarro. Lo más llamativo es el desarrollo de un humor singular, encarando risa y escatología con sagacidad. El dibujo en blanco y negro, con claras referencias a la obra de Robert Crumb, es impecable, plagado de detalles que funcionan al no andarse con sutilezas. 7,8/10.
La saga de la historieta más ambiciosa de nuestro país es un clásico desde la primera parte. Con ‘Babel’, llega la novena aventura del Capitán Torrezno, de nariz puntiaguda y pelo cardado, que en ‘Plaza Elíptica’ supuso para Santiago Valenzuela ganar el Premio Nacional de Cómic en 2011. La serie desarrolla contiendas épicas en un submundo de miniatura, logrando un poder narrativo tan afilado como el ímpetu arquitectónico de sus dibujos. Un escenario en el que su autor va descargando críticas profundas, velando la acción entre lo cotidiano. En esta ocasión nos encontramos con el asalto a la Torre de Babel, la estrategia militar para lograrlo en un tiempo de cañones y flechas, pero a la vez introduciendo tecnología… ¿o por qué no un avión? Valenzuela obliga al lector a adentrarse en tramas que se agilizan unas a otras, gracias a la sofisticación que se topa con la cercanía de su protagonista, El Capitán Torrezno. 8/10.
Jules Feiffer, dibujante y autor estadounidense principalmente de libros infantiles, ganador de un premio Pulitzer en 1986 por su tira cómica en ‘The Village Voice’ y de un Óscar por el corto de animación ‘Munro’ en 1961, ha decidido a sus 85 años hacer su primera novela gráfica. Una puesta de largo que, a estas alturas, podía parecer complicada a pesar de toda esa vida dedicada a la ilustración. Su trazo en el dibujo es casi como de boceto, con líneas nerviosas que sirven para plasmar la atmósfera tensa en la que se desarrolla esta historia próxima al cine negro: el argumento ata a cuatro mujeres a un destino en los años 30. No faltan los ingredientes básicos del género: el detective, el alcohol como acompañante, el ritmo del swing y el claqué, y unos tiros a la primera de cambio. A Feiffer se le ve propenso a extenderse en los diálogos, exigiendo cierto esfuerzo del lector, pero recupera con buenos bríos un género que parece estar en vías de extinción. 7,8/10.
La explosión de la crisis aporta grandes titulares, pero ir más allá es la tarea que el sevillano Miguel Brieva (1974) aporta en este diario ilustrado. Un cometido que tiene la agudeza de estampar -con la contundencia que la letra pequeña esconde detrás de cualquier contrato de trabajo actualmente- la decepción de una generación que ahora está en torno a los 30 años. Brieva es también autor de ‘Dinero’ y ‘Bienvenido al mundo’, en los que igualmente mezcla realidad con fragmentos que se salen de ella. Sin llegar a ser surrealistas y con los tonos salmón de la prensa económica, las viñetas en ‘Lo que (me) está pasando’ cementan ese puente entre los dos mundos, el real y pesimista y el alucinógeno como evasión, plataforma que se está convirtiendo en el trampolín para su autor. 7,8/10.
Parece que la obra de Alfonso Zapico está encaminada a centrarse en momentos o personajes históricos conocidos. Si en ‘
Aparte de preparar la continuación de ‘
Parte de la redacción evalúa el regreso de Macklemore & Ryan Lewis.
Uno de los mayores hallazgos de la carrera de Beyoncé ha sido el rescate del semidesconocido Boots para producir el 80% de su último disco, 
Da igual los años que pasen que siempre me seguirán maravillando los inescrutables caminos del pop. Allá por julio, Scotter Brown, mánager de Carly Rae Jepsen, declaraba al New York Times que el objetivo de ésta con ‘E•MO•TION’ era quitarse de encima la sombra de one hit wonder de una vez por todas: querían un disco, no sólo un single. La tarea no era fácil, porque ‘Call Me Maybe’ es probablemente uno de los mayores éxitos pop de la década. Una especie de ‘Wannabe’ que absolutamente todo el mundo conoce y del que, por mucho que se quiera, no se puede escapar.
«Kanye West, 
Fee Reega no se lo ha pensado demasiado después de ‘
‘


El noruego Kyrre Gørvell-Dahll, 
Las letras del hip-hop vuelven a generar controversia. Un adolescente de 15 años ha sido arrestado en Estados Unidos por subir a Instagram un texto que ha sido considerado una amenaza para la seguridad pública. Y ese texto procedía de una canción de Eminem, en concreto de una de 2000, ‘I’m Back’ (‘The Marshall Mathers LP’).
Dâm-Funk tiene un nuevo disco en el mercado, ‘Invite the Light’. En él no está incluida esta delicia de R&B moderno que acaba de compartir y representa lo que algunos esperábamos de los nuevos singles de Janet Jackson. Pertenece a su proyecto Nite-Funk, a medias con Nite Jewel (autora de ‘
Visto el revuelo formado en torno a la aparición del pene de Quim Gutiérrez en la revista Cuore la misma semana que estrena ‘Anacleto’ (que ni que fuera el primer pene que vemos, aunque ya eso es otro tema), cualquiera podría pensar que todo es fruto de la típica treta promocional del grupo Zeta, productor de la película a la par que editor de la conocida revista. La típica sinergia empresarial. 
La penúltima película de Noah Baumbach (acaba de estrenar en EE UU ‘Mistress America’) ha sido calificada por la prensa neoyorquina como «la mejor y más divertida película de Woody Allen de los últimos años». No les falta razón. Aunque el mayor referente de Baumbach sea el francés Éric Rohmer, hasta el punto de llamar Rohmer Emmanuel al hijo que tuvo con Jennifer Jason Leigh, sus películas se parecen cada vez más a las del Woody Allen de finales de los setenta, el de ‘Annie Hall’, ‘Interiores’ o ‘Manhattan’. Aunque eso sí, con un gusto mucho menos rígido para la música. La banda sonora de ‘Mientras seamos jóvenes’ es de 


El australiano Hayden James tiene un no sé que qué se yo. Él es un joven de Sydney cuyo sonido de deep house vocal veraniego, por ejemplo el de su primer single, ‘Permission to Love’, resulta tan familiar como refrescante. Claramente no hace falta que seas un innovador en la materia que dominas para que tu producto sea de calidad y el de Hayden James, que no en vano acumula 4 millones de reproducciones en Soundcloud, desde luego lo es.
El nuevo viral absurdo de la semana la protagonizan unos patitos de goma. Kevin Synnes, un chico noruego, los descubrió medio olvidados en un gran almacén y averiguó que, al presionarlos con fuerza, emitían un chillido agudo de lo más desagradable. Con la intención de inquietar a su novia, según 
Empress of, el proyecto de Lorely Rodriguez, que recordarás por ‘
Chrissie Hynde de los Pretenders era noticia hace unos días por unas controvertidas declaraciones en las que 

Inmediatamente antes de que aparezca su colaboración con Missy Elliott como pista 2, Janet Jackson abre su nuevo disco ‘Unbreakable’, el primero en siete años, con el corte titular. El tema, un standard de R&B noventero, termina con Janet hablando a su público: “Hola, ha pasado un poco de tiempo, hay mucho de qué hablar, me alegro de que sigáis ahí y espero que lo disfrutéis”.
Betacam, miembro de Templeton,