Le Monde informa que Nicolas Sarkozy, ex presidente de Francia y marido de Carla Bruni, ha sido detenido esta mañana y trasladado a las dependencias judiciales de Nanterres por la supuesta financiación ilegal de su exitosa campaña electoral de 2007 por parte de Libia, y por la que lleva siendo investigado desde 2013.
Desde 2012 pesa sobre Sarkozy, que presidió Francia de 2007 a 2012, la acusación de haber recibido de manera oculta dinero para financiar su campaña electoral de 2007 por parte del país norteafricano, entonces gobernado por Muamar el Gadafi. Y en 2016 el empresario Ziad Takieddine aseguró a Mediapart que fue él quien trasladó el dinero a Sarkozy en tres viajes realizados entre noviembre de 2006 y principios de 2007, un total de 5 millones de euros, según El Mundo, que en 2006 transfirió en mano a Sarkozy, entonces ministro de Interior, y a su posterior secretario general en el Elíseo Claude Guéant.
De momento, se desconoce en qué afectará esta detención a Carla Bruni, que, tras visitar España y pasarse por El Hormiguero, sigue de gira por Europa presentando su último disco de versiones, ‘French Touch‘. Tras realizar una serie de conciertos en Estados Unidos, el 28 de marzo la cantautora tiene un concierto programado en Lausanne y el 23 de mayo cierra gira en París. Sarkozy y Bruni contrajeron matrimonio en 2008.
Take That. Spice Girls. One Direction. Ya nos suena la historia: una “boy band” o “girl band” no nace, empieza a morir. La marcha de un integrante del grupo, sobre todo si este el más talentoso, es el mazazo definitivo para la continuidad de una formación de chicos o chicas “pre-fabricado” o de objeto principalmente comercial, y no hay nada que pueda reparar el daño causado en el seno del grupo salvo una reconciliación milagrosa. Quizá cinco miembros (como había en los tres grupos mencionados) sea demasiado y las buenas de Little Mix hayan hecho bien en limitar sus plazas a cuatro. Pero ellas ni de lejos han logrado el impacto logrado por One Direction o Fifth Harmony en todo el mundo y, bueno… ¿os suenan los Beatles?
Después de que Camila Cabello hiciera bomba de humo de Fifth Harmony a finales de 2016 para iniciar su carrera en solitario, publicando su debut el pasado mes de enero, las cuatro integrantes actuales del grupo -Dinah Jane, Normani Kunder, Lauren Jauregui y Ally Brooke- han anunciado que pausan su trayectoria conjunta para probar la misma suerte. Se veía venir, ya que, desde el principio, Cabello ha sido la Fifth Harmony con más posibilidades de triunfar sola, como acaba de confirmar su “sold out” doble en España, por lo que su marcha dejó al grupo seriamente tocado. Un daño perfectamente visible en los tibios resultados comerciales y de crítica producidos por su último disco (¡que es solo el tercero, como pasó con las Spice!)… y aquella desesperada colaboración latina con Pitbull que nadie había pedido. Sin uno de sus pilares fundamentales en el grupo, Fifth Harmony estaban destinadas a decir, al menos, un hasta luego.
¿Qué depara a las cuatro chicas ahora? Es difícil adivinarlo ya que el destino en solitario de los integrantes de una “boy band” o “girl band” después de una separación definitiva o temporal ha sido históricamente imposible de predecir. En los casos de los miembros con más talento, como Diana Ross tras abandonar The Supremes, Robbie Williams tras dejar Take That, Justin Timberlake tras dar la espalda a *NSYNC o Beyoncé tras dejar Destiny’s Child al margen, la decisión ha sido acertada y todos estos artistas han desarrollado carreras en solitario icónicas y con una entidad similar, igual o superior a la lograda por sus formaciones originales. Sin embargo, sus compañeros han tenido una suerte muy inferior. El ejemplo de Spice Girls es inusual: su primer miembro en abandonar, Geri Halliwell, no fue el que más éxito consiguió a la postre, que fue Mel C, pero aún así está claro que, en su caso, la unión ha hecho la fuerza, como ha sido también el caso de Backstreet Boys (que nunca se han separado oficialmente, pero de los que sí ha habido proyectos en solitario). Si ni siquiera juntas han conseguido reencauzar el grupo tras la marcha de Camila, ¿qué posibilidades tienen Fifth Harmony de repetir el éxito de One Direction?
El caso de One Direction es curioso: tanto Zayn como Harry Styles y Niall Horan han alcanzado un considerable éxito al margen de su formación original con sus respectivos debuts, y aunque Liam Payne y Louis Tomlinson no han publicado disco todavía, ya suman varios hits en su haber entre singles en solitario y colaboraciones. No está tan claro que lo mismo vaya a ocurrir con Fifth Harmony, pero nunca se sabe. Las chicas tienen talento y una base de fans potente. Si Dinah, Normani, Lauren y Ally mueven ficha inteligentemente, podrán decir que dejar Fifth Harmony ha sido la mejor decisión de sus vidas. Por mucho que les pese, a ellas ahora les interesa seguir los pasos de Camila y no acabar como esos miembros de *N SYNC cuyos nombres es imposible recordar. Si no, es posible que su legado empiece y termine en Fifth Harmony, lo cual sería un “final” para ellas demasiado temprano.
Animal Collective publicaron ‘Sung Tongs’, uno de sus discos mejor valorados debido a la suprema originalidad de sus composiciones de pop acústico y experimental, en 2004, pero nunca lo habían tocado en directo hasta el pasado mes de diciembre, cuando lo repasaron de principio a fin en el 21 aniversario de Pitchfork.
Ahora se anuncia que Avey Tare y Panda Bear (los únicos autores de ‘Sung Tongs’) repasarán este disco en salas de Reino Unido y Europa (además de Estados Unidos) este verano, y España es uno de los países afortunados que podrá escuchar clásicos del grupo como ‘Who Could Win a Rabbit?’ o ‘Visiting Friends’ por primera vez en vivo. Animal Collective tocarán ‘Sung Tongs’ el 19 de junio en Sala Apolo de Barcelona y 20 de junio en Joy Eslava de Madrid. Las entradas salen a la venta este viernes 23 de marzo, con preventa mañana 20.
En nuestro repaso a la discografía de Animal Collective, Marcos Domínguez apuntaba que ‘Sung Tongs’ marcó un cambio radical en el sonido de Animal Collective hacia unas canciones “más definidas” compuestas por las “melodías más originales de los últimos 10 o 20 años”: “ ‘Sung Tongs’ es un disco rompedor, adictivo y el paso definitivo del grupo hacia las estructuras del pop, a la preponderancia de la canción sobre la sensación”.
Dave and Noah will be on tour this summer playing Sung Tongs in its entirety throughout the US and Europe. Presale begins tomorrow at noon with code “sungtongs18” and general onsale is Friday. https://t.co/TUjCHCDomIpic.twitter.com/jsASwJ2IPX
Después de la exitosa marcha de Camila Cabello de la formación y de los resultados comerciales más bien mediocres obtenidos por su último disco homónimo (duró 4 semanas en el Billboard), Fifth Harmony han dado la noticia que sus fans veían venir desde hace un tiempo: las chicas aparcan el grupo para centrarse en sus carreras en solitario.
En un comunicado publicado en Instagram, Dinah Jane, Lauren Jauregui, Normani Kordei y Ally Brooke agradecen a sus fans el apoyo recibido en sus 6 años de carrera, desde sus inicios en Factor X hasta la actualidad, y escriben que su objetivo con el anuncio este descanso es “seguir siendo auténticas con nosotras mismas y con vosotros”, de manera que, tras una trayectoria de nuevas “experiencias, fortalezas y perspectivas” en solitario, puedan vertirlas en una posible reencarnación de Fifth Harmony en el futuro.
Pistas no han faltado del interés de las integrantes de Fifth Harmony por iniciar sus andaduras en solitario: Lauren Jauregui suma varias colaboraciones con Halsey (‘Strangers’), Ty Dolla $ign (‘In Your Phone’) y Steve Aoki (‘All Night’) y Normani Kordei acaba de publicar una canción con Khalid para la película ‘Love, Simon’. Por su parte, Dinah Jane estrenó ‘Boom Boom’ con RedOne, Daddy Yankee y French Montana el año pasado y Ally Brooke publicó ‘Perfect’ con Topic el pasado mes de enero.
Fifth Harmony es una de las bandas de pop que, junto a Little Mix y One Direction, han marcado a toda una generación en los últimos años gracias a éxitos com ‘Work from Home’ (cuyo videoclip fue el más visto de 2016 en Youtube), ‘Sledgehammer’, ‘Worth It’ u ‘All in My Head (Flex)’.
Sin estar claro aún si proseguirán con su emisión completa o se trata solo de una premier antes de que llegue a Netflix el 30 de marzo, Antena 3 se anotó anoche un tantazo (y una gran audiencia, de paso) al estrenar, pocas semanas después de hacerse en Estados Unidos, los tres primeros capítulo de la segunda temporada de ‘American Crime Story’. La serie, producida entre otros por Ryan Murphy (‘American Horror Story’, ‘Feud’), se centra en asesinatos especialmente controvertidos que ha vivido la sociedad norteamericana. Tras dedicar la primera temporada al caso de O.J. Simpson, logrando el beneplácito de público y crítica, esta vez nos cuentan –a su manera, claro- la historia tras el asesinato a balazos del diseñador italiano Gianni Versace (interpretado aquí por Edgar Ramirez) en la puerta de su casa de Miami, en el verano de 1997.
Pero el objeto de esta serie de 9 episodios no es, en realidad, contarnos quién era Versace, su vida y cómo logró que sus diseños fueran objeto de deseo de la alta sociedad y su amor por lo ostentoso inspirara estéticamente toda una época. Se cuenta, sí, pero muy de soslayo y apenas en el primer episodio, que comienza narrando la mañana de su asesinato. En realidad, es Andrew Cunanan (Darren Criss –’Glee‘–), su asesino, el que centra la dinámica de la temporada y sobre él gira el argumento desde el 2º episodio, no sin antes despachar ese primer capítulo que explica por qué los herederos de Gianni se desvincularon del proyecto y por qué Lady Gaga rehusó finalmente encarnar a su amiga Donatella (tarea que ha llevado a cabo Penélope Cruz de forma más que solvente): los Versace no salen muy bien parados, despreciando a Antonio D’Amico (Ricky Martin) y echándole mierda encima tras la muerte de su pareja y dibujando a la hermana como una mujer ambiciosa que deseaba intervenir en la parcela creativa del diseñador.
Pero, tras ese episodio dirigido por el propio Murphy, el argumento se dedica a retratar, mediante constantes –y a veces confusos– flashbacks y flashforwards a Cunanan y su carrera sangrienta hasta perpetrar la muerte de Versace. En ese sentido es loable que la trama se centre en otras de sus víctimas, dándoles casi la misma dimensión que a Gianni, y su esfuerzo por ahondar en los retorcidos métodos del criminal, tratando de dar un retrato psicológico del joven asesino en serie. Al menos a estas alturas de serie parece algo liviano y superficial, dando por supuestas sus motivaciones y poniendo el foco en cuestiones más bien accesorias.
Estamos, por tanto, ante un cóctel bastante engañoso, que alterna biopic, thriller psicológico y docu-drama pero logra mantener la atención incluso pese a no ser lo esperado. Sin quedar aún claro si los agujeros que los constantes saltos en el tiempo serán rellenados en capítulos venideros o son simplemente torpezas, lo peor sin duda es el tinte telefilmesco de bajo presupuesto que planea constantemente, con una realización especialmente chirriante por su pretenciosidad, abusando de planos cenitales y simbología cutre, casi hilarante (la escena del cuerpo de Gianni en la morgue junto al de la paloma que recibió otro disparo es de auténtica traca). Lo mejor, en cambio, es la muy lograda ambientación en los últimos 90, tanto con el vestuario, los escenarios reales de Miami y la música, una banda sonora de Mc Qauyle salpicada con ‘All Around The World’ de Lisa Stanfield, ‘You Showed Me’ de Lightning Seeds, ‘Easy Lover’ de Phil Collins y Philip Bailey, ‘Back To Life’ de Soul II Soul o el ‘Gloria’ de Laura Branigan. 6.
En tiempos de debate intenso sobre apropiación cultural, cuando hasta a Bruno Mars le caen palos por hacer música negra sin ser negro, Leon Bridges se ha hecho un nombre no solo replicando el soul de los 50 y 60 sino también su sonido técnico, empleando en su debut ‘Coming Home‘ equipos de la época que le hacían sonar, sin ningún tipo de disimulo, como si literalmente procediera de 1959. Si Bruno Mars se ha apropiado de la música, Bridges se ha apropiado de una época entera, estableciéndose en la actualidad como un verdadero anacronismo.
Bridges, por tanto, tenía dos opciones respecto al sonido de su segundo disco: seguir sonando intencionadamente anticuado, o no. Y ha escogido lo segundo, quizá porque el elemento “vintage” de ‘Coming Home’ no podría repetirse en su continuación sin que esta vez pareciera una pose. Por supuesto, las nuevas canciones de Bridges repiten fórmulas de un pasado remoto, pero la producción de Ricky Reed sintoniza con oídos (y equipos) actuales, situando a Bridges más en la línea de John Legend, Sam Smith o incluso Bruno Mars que en la de Sam Cooke y Otis Redding. Integrándolo en 2018, en definitiva.
La canción nueva de Bridges que mejor representa su evolución es la disco-jazz ‘Bad Bad News’ (con ella, el cantante ha pasado de los 50 a finales de los 70 en tres años), pero sin duda es la balada ‘Bet Ain’t Worth the Hand’ la que apunta a convertirse en una gran “fan favorite” gracias a su experta composición y conmovedora melodía, además de a su bellísimo arreglo de cuerdas; una canción, que como ‘River’ en el pasado, confirma a Bridges como un baladista de los pies a la cabeza, e inicia su nuevo disco, ‘Good Thing’, que sale el 4 de mayo, de la mejor manera posible.
De nuevo, ‘Bet Ain’t Worth the Hand’ es una canción clásica, muy años 50, y en ella Bridges lamenta el dolor de un amor imposible marcado por la distancia, dejando claro que no va arriesgarse a comprometerse con un amor inestable, pues no podrá soportar el dolor, a sabiendas de que pueda estar renunciando al amor de su vida. “I might regret that I can’t be your man, but sometimes the bet isn’t worth the hand”, canta. Es una canción desesperanzada que, sin embargo, logra sonar cálida y arropadora, preparada para consolar a corazones rotos como el suyo. Y vaya si lo consigue.
El SanSan Festival presume de un eclecticismo que busca que el certamen sea eso, una fiesta popular, más que un evento musical que muchos puedan ver como elitista y estirado. Por eso el año pasado tomaron la llamativa decisión de contar con Los Del Río, y por eso, de nuevo, en su edición 2018 encontramos junto a nombres como Lori Meyers, Iván Ferreiro, The Royal Concept, Viva Suecia, Varry Brava, Rufus T. Firefly o Sidonie otros tan diversos como Rulo y la Contrabanda, Juanito Makandé, Elefantes, Despistaos o Celtas Cortos, uno de los más llamativos reclamos del evento que se celebra entre el 29 y el 31 de marzo en Benicàssim, Castellón.
Por eso quisimos hablar con el grupo vallisoletano, concretamente con su compositor principal y cantante, Jesús Cifuentes (popularmente conocido como «Cifu»), sobre esta presencia en un festival de un corte algo distinto al que acostumbran. Aprovechamos para preguntarle por sus nuevos proyectos –nos adelanta que acaban de grabar un disco que, dice, nos va a sorprender– y por sus 30 años de carrera, en los que han fluctuado del éxito masivo al semivacío por parte de los grandes medios. Y también, obvio, por el machaque de su hit, ’20 de abril’.
El año pasado celebrasteis 30 años, publicando un álbum en directo y con algunos conciertos señalados. ¿Cómo valoras, ahora en frío, la atención del público en esa gira… y bueno, también a lo largo de estas 3 décadas?
Ufff… ¡Amplia pregunta! Sí, el año pasado celebramos esos 30 años lanzando en disco un proyecto sinfónico [Nde: ‘In Crescendo‘] que ya veníamos desarrollando en directo hace algún tiempo. Es un formato inusual tanto para nosotros como nuestro público, porque siempre habíamos tocado en formato eléctrico y somos un grupo de rockandroll. Y ha sido un lujo y un disfrute, porque estar acompañado por otros 60 u 80 músicos sobre el escenario es algo bastante sobrecogedor, emocionalmente muy intenso.
«A un grupo como el nuestro, que aparte de diversión ofrece un claro componente ideológico, nos ha pasado de todo»
En todo caso, han sido 30 años de trabajo imparable, vividos con muchísima intensidad, que los ha hecho posible la gente, que nos ha apoyado de manera incondicional, el público más habitual. Que, bueno, en tanto tiempo ha habido todo tipo de momentos: hemos estado abajo de la ola, en medio de la ola, y en la cresta, en todos lados. Eso te hace muy consciente de cuál es la realidad de la industria musical, de cómo están ahora las cosas en los medios… A un grupo como el nuestro, que aparte de diversión ofrece un claro componente ideológico, nos ha pasado de todo. Eso ha tenido su factura, pero no ha faltado el reconocimiento de la gente. Al final lo que queda es la verdad, y la verdad es lo que el tiempo acaba dictando.
En fin, son 30 años de una aventura muy chula que ya son 31, porque ayer mismo terminamos las mezclas de un nuevo disco de estudio, que publicaremos próximamente y con el que estamos supercontentos, porque va a haber (en él) una vuelta de tuerca importante.
¿Cuál crees que es la clave para que un grupo, como vosotros, resista tanto tiempo unido, sin caer en la desgana o el desánimo?
Pues, tío, ¡porque somos músicos! (Risas) Estamos intoxicados por esta droga, yo no entiendo la vida de otra manera que haciendo música y escribiendo canciones, se ha hecho (para nosotros) nuestro medio de expresión, el lugar en el que estás colocado en el mundo, para lo bueno y para lo malo. Ese combustible es lo que te da pilas. Por otra parte, no somos un grupo al uso, porque todo empezó por la amistad de sus componentes y así sigue siendo. No hay lucha de egos, nos lo pasamos muy bien, la convivencia es muy sana y eso es una pieza fundamental. La honestidad en la relación y en lo que hacemos es lo que sostiene todo.
¿Ha sido muy difícil resistir haciendo pop rock con toques celtas, un estilo que, tras el auge de vuestros tiempos, desapareció para las grandes audiencias?
Por cuestiones estéticas, no sé decirte si tiene una relación. Al final se trata de canciones, que conecten con la gente que las escucha. Desde luego, en 30 años hemos sido testigos de muchos cambios, transformaciones, querencias, de la emergencia de la electrónica, el entorno indie… pero hemos convivido (con ellos) sin ningún tipo de problema. Somos ávidos, voraces consumidores de música y, como todos los músicos, nos nutrimos de lo que hacen otros. Todo lo que te gusta te sirve como manantial de inspiración, estéticamente es un pozo sin fondo. Cuando se publique este nuevo disco, verás por qué palo van ahora las cosas… (Risas) Creo que esto que viene puede dar otra nueva vuelta de tuerca.
«[Sobre La M.O.D.A.] Ese toque folk lo han llevado a otro plano estético, pero es algo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo»
Para vosotros siempre han sido un referente The Waterboys, si no me equivoco. Les ha ocurrido que, tras años en segundo plano, sus últimos discos han supuesto una nueva aceptación de la crítica y se les ha puesto en valor. Reescuchando algunos de vuestros discos recientes, simplemente por encima, suenan buenas canciones folk rock… ¿Te imaginas que algo así os pudiera pasar a vosotros o este país es demasiado cínico?
No lo sé, no quiero funcionar con la esperanza, porque es bastante traidora. Pero estamos muy satisfechos con este disco que vamos a presentar próximamente, y que se titula ‘Energía positiva’, eso sí te lo puedo decir. Sobre cómo el tiempo coloca o recoloca las cosas en su sitio, pienso que algo así sería positivo para la autoestima del grupo, claro. Pero no sé cómo nos valorará la gente, imagino que muchos nos meterán en el saco de lo viejuno, aunque a lo largo de nuestra trayectoria hemos ido incluso por delante en muchas cosas. Ha habido muchos grupos que ese toque folk, por ejemplo La M.O.D.A., lo han llevado a otro plano estético, pero es algo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo. El tiempo y, sobre todo, la bondad de tus obras pone las cosas en su sitio. Mientras siga latiendo el corazón y el motor siga rugiendo cuando aceleras, me doy por satisfecho.
¿No resulta en cierto modo frustrante que, pese a los esfuerzos por seguir publicando otros álbumes y canciones, se os siga identificando solo por los álbumes de vuestros primeros 10 o 12 años?
Sí, a mí eso no es algo que me emocione. Sobre todo porque, en muchos ámbitos, nuestra implicación política nos ha pasado factura y, sin embargo, hay gente que desconoce eso y solamente se queda con ‘Cuéntame un cuento’, lo cual es un poco doloroso. Pero bueno, mucha gente no investiga, toma la parte por el todo, pero eso no lo podemos resolver, nada más que continuando con nuestro trabajo.
¿Os preocupa ser un grupo al que solo se acuda como un icono de una época, como un ítem nostálgico? ¿En qué medida crees que habéis conseguido alcanzar a audiencias más jóvenes?
Eso puede tener una parte de fundamento, pero en nuestros conciertos hay una presencia transgeneracional, porque hay gente de nuestra quinta que viene con sus hijos, o gente joven que te redescubre o que por lo que sea se asoma a la ventana de tu música. A veces por azar o por un amigo que te abre la puerta descubres otros universos paralelos. Eso, de alguna manera, sigue sucediendo.
«[Sobre ’20 de abril’] Casi temo la llegada del día. Es como… «no puede ser, ¡otra vez no!»»
’20 de abril’ siempre ha sido vuestro gran clásico, pero se ha renovado desde la llegada de Twitter, ¿recuerdas cuál fue el primer año que era trending topic? ¿Tú mismo has echado un ojo a las comentarios que se escriben sobre la canción ese día?
Sí, sí… Pero bueno, esto es ya de antes de Twitter, es una recurrencia máxima, casi temo la llegada del día. Es como… «no puede ser, ¡otra vez no!» (Risas) Pero bueno, también tiene un valor, que, aunque sea como de coña, ese día le atraviese a todo el mundo el cerebro Celtas Cortos. Eso siempre está bien.
Hace unos años publicamos un brevísimo análisis sobre el éxito de la canción: el género epistolar, tiene costumbrismo, la cita de una fecha, la cita de un bar que nos puede resultar familiar, los celos, la nostalgia, el gancho instrumental. ¿Vosotros mismos habéis diseccionado esta canción para tratar de averiguar el porqué de su alcance o aprendido de ella algún truco que usar en temas posteriores?
Vamos a ver… (Se ríe) La disección yo no la he practicado, pero vamos, lo que ocurre es que la emoción que transmite, el paso del tiempo, que la gente ha cambiado, es algo por lo que todos en algún momento, tarde o temprano, pasamos, por lo que es muy fácil reconocerse. Pero cuando se hizo esa canción, como todas, se hizo con mucha carga emocional, pero sin… Cuando yo escribo no pienso en la gente o «voy a cocinar los ingredientes que le gustan a la peña». Hay canciones más crudas, otras más alegres, pero todas tienen que tener honestidad y verdad. Como no salgan de la entraña más profunda, no son verdad. Jugar a la mentira… no soy capaz de hacerlo.
Seguís tocando ‘El emigrante’, por lo que vemos en Setlist. 20 años después, da un poco de miedo que su mensaje siga tan vigente, ¿no?
Absolutamente, pero… Hay tantas cosas en nuestro repertorio, de hace muchos años, que vienen reivindicando y siguen siendo totalmente vigentes: el desequilibrio social, la injusticia en la que se basa el funcionamiento de las grandes corporaciones… Es aterrador, da mucho pánico. Pero ese también es el sentido que le queremos dar. Como te decía antes, hemos nacido con un puño levantado y consideramos que las canciones pueden obrar transformaciones, abrir el sentimiento y las cabezas de la gente, que inciten al pensamiento.
«Hacer solo canciones de amor… El mundo real no es tan cuqui»
Últimamente se ha cuestionado mucho si los grupos han de hacer canción social o no: hay quien opina que es parte de su «obligación» llevar a un mensaje a la gente, pero también quien opina que el mensaje de los grupos con estas inquietudes suele ser un poco genérico y naíf. ¿Vosotros cómo lo habéis vivido a lo largo de estos años?
Es que no entiendo la música de otra manera si no tiene abierta esa ventana. Pero también se debe a algo: desde que me he forjado, que era un adolescente, he estado en esos movimientos sociales y he crecido en un entorno en el que ese tipo de valores se han cultivado. Me parece una parte absolutamente trascendente del ser humano: estamos aquí para intentar transformar la sociedad a mejor, y eso no se puede hacer de brazos cruzados. Cualquier persona implicada con los procesos sociales de su entorno, debe esforzarse por hacer el mundo algo mejor en el ámbito en el que trabaje. El mío es la música, tengo un arma perfecta para hacerlo. Y no concibo otra cosa. No sé, hacer solo canciones de amor… El mundo real no es tan cuqui. (Risas)
¿Creéis que vuestro mensaje se ha ido haciendo más complejo o lo importante es hacer una canción más clara y directa, para que su mensaje se entienda?
Depende. Cuando haces una canción, depende del envoltorio musical en el que estés clavando las palabras. Unas son más etéreas, más complejas, y otras son puñetazos directos a la cara. No hay una fórmula concreta, depende de lo que salga de la entraña, del grado de cabreo que tengas en ese momento para afilar las palabras… te pone en una tesitura o en otra.
«[Sobre su escasa presencia en festivales] ¿Qué hemos hecho? ¿Qué prejuicios o qué concepto tienen de nosotros?»
Estáis en el cartel de SanSan compartiendo cartel con gente como Lori Meyers, ¿para vosotros puede ser una oportunidad para actuar en festivales donde no lo habíais hecho hasta ahora?
Pues la verdad es que para mí es una alegría. De alguna manera, viendo cómo han proliferado los festivales en España y que no hayamos sido convocados es un rollo como… «¡No nos ajuntan!» ¿Qué hemos hecho? ¿Qué prejuicios o qué concepto tienen de nosotros? Pero bueno, eso es porque los pensamientos son muy cabrones. (Risas) En realidad me da igual porque, por fortuna, trabajo y público no nos faltan. Pero es una alegría que se abra esa ventana porque ya verás, estoy seguro de que cuando salgamos a tocar la gente lo va a disfrutar. Bueno, no sé, como a mí las cuestiones talibanas e hiperortodoxas no me van nada…
¿Has podido echar un ojo al cartel? ¿Qué artistas te gustan?
Te diré que no lo he visto… ¡Perdón! Sé que debería haberlo hecho, pero he estado tan metido en la grabación… Lo único que sí sé es que tocan La M.O.D.A. y en el mismo día que nosotros, eso me mola.
¿Cómo recordáis aquel Espárrago Rock en el que iban a actuar Lou Reed y Cranberries y ambos tuvieron que cancelar porque cayó una tromba de agua histórica? Creo recordar que Celtas Cortos tocaron justo antes.
Sí, sí, sí… Me acuerdo como si fuese ayer. Recuerdo que antes de nosotros tocaron Macaco y después Public Enemy. Y ahí, fue la debacle, a partir de ese momento todo se desmoronó. Al día siguiente pasé por allí y era un desastre absoluto, pero tuvimos suerte de poder tocar, sí.
En los albores de 2018, menos de un año después de su disco de consagración ‘Culture’, el trío de Atlanta y representantes del trap (el verdadero) por excelencia Migos publicaban un nuevo álbum. Imaginativamente llamado ‘Culture II’, es un disco extenso –24 cortes– en el que se rodean más que nunca de algunas populares estrellas del rap actual como Nicki Minaj, Travis Scott, 21 Savage, Cardi B (un de sus miembros, Offset, es su prometido) y Drake.
El canadiense, actualmente en lo alto de la lista de singles yanqui con ‘God’s Plan’ desde hace 7 semanas, aparece en uno de los temas más inmediatos del álbum, ‘Walk It Talk It’, que acaba de ser destacado con un vídeo bastante chanante, imperdible. El clip imita el set de ‘Soul Train’, aquel programa musical tan popular en los 60 y 70, aquí rebautizado ‘Culture Ride’ y presentado por el actor Jamie Foxx, peluca afro mediante.
Migos interpretan la canción en riguroso playback y perfectamente ataviados con chorreras, rizos y bigotes, lookazos imposibles que quedan relegados a un segundo plano cuando Drake irrumpe con una peluca de ricitos chorreantes de gomina, al más puro estilo Barry White. Una propuesta guasona que se agradece mucho más que la habitual violencia y ostentación de armas y oro habituales.
Drake ha sido noticia de nuevo en las últimas horas, además, por haber presentado un nuevo remix de ‘Lemon’, uno de los pocos temas salvables de ‘No_One Ever Really Dies’ de N.E.R.D, tema en el que también colaboraba su amiga Rihanna.
Brigitte Laverne, el proyecto de la barcelonesa Alexia Taulé, mantiene casi inalterable su pasión por los sonidos italo disco mostrada en Bandcamp desde 2013. Cinco años después de que diera sus primeros pasos y tres después de un primer EP para Foehn Records que contenía cuatro pistas, entre ellas su pequeño hit ‘Touch’, y pistas tan reivindicables como ‘Tokyo’ y ‘Cities’, publica un mini álbum de 7 canciones. Brigitte no ha estado quieta este tiempo y por ejemplo ha aparecido en la también interesante ‘Don’t Go’ junto a otra revelación de la electrónica del país, LOWLIGHT.
¿Por qué decimos «casi» inalterable? En este disco siguen reinando los sintetizadores que evocan al italo disco de los años 80, a la banda sonora de ‘Drive’ que cambió la vida a una generación de nuevos músicos (muy evidente en la final ‘Night Feelings’), y que en pistas de este pequeño álbum se tornan cósmicos, como en ‘Youth’, o profundamente hipnóticos. ‘Crush On You‘, que habla explícitamente sobre el deseo, logra el mismo efecto que busca: la canción termina clavada en tu cabeza tanto o más que la persona que representa ese objeto de deseo. Sin embargo, se han abierto otras pequeñas puertas a otros estilos.
Una de las más llamativas es la que abre tímidamente la veda del rock. Las guitarras eléctricas distorsionadas aparecen en ‘Not Always’, una canción sobre los amigos con derecho a roce, o muy significativamente en el nuevo y coreable single ‘Can’t Take It No More’, haciendo de este uno de sus himnos más emblemáticos. Aunque la verdadera curiosidad del álbum es esa ‘Tinder Love‘ que conecta a Najwa con Poppy, a Casiotone for the Painfully Alone (y por extensión un poquito a Magnetic Fields) con los referentes de Brigitte Laverne de siempre (Giorgio Moroder, Kraftwerk, etcétera). Todo ello para hablar de la decepción que producen los perfiles de Tinder, pura fantasía irreal.
‘Wasted’ es una palabra polisémica en inglés, cuyo uso más frecuente entre la gente joven es el de estar «pedo» o «mamado». Quizá por eso habría cabido esperar, tres años después de su EP de debut, que este disco fuera incluso un poquito más desbocado, desmadrado o, simplemente, más largo. Eso sí, el sonido de Brigitte Laverne, con la co-producción de Sergio Pérez (Svper), entre lo tristón y lo evocador (‘Youth’ habla sobre la pérdida de la juventud), entre lo bailable y lo emotivo, nunca deja de ser mágico.
Calificación: 7,4/10 Temas destacados: ‘Crush On You’, ‘Can’t Take It No More’, ‘Tinder Love’ Te gustará si te gustan: Giorgio Moroder, ‘Drive’, Najwa Escúchalo: Spotify
Tal y como habíamos anunciado días atrás, esta mañana se ponen a la venta las entradas para el concierto que se celebrará el día 11 de julio en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona de ‘On The Run II‘, la nueva gira conjunta del matrimonio formado por Beyoncé y Jay-Z. Puedes adquirirlas en Ticketmaster desde las 10:00h de hoy. Se trata, como indican los números romanos de su nombre, del segundo tour conjunto que ambos realizan tras el primer ‘On The Run’, celebrado en 2014 y que, en aquel caso, no pasó por nuestra geografía.
En un artículo reciente analizábamos aquella gira –setlist, contenido, montaje…–, tratando de imaginar qué novedades podría traernos ‘On The Run II’. Una de las más significativas será la existencia de los dos últimos álbumes de ambos, ‘Lemonade’ y ‘4:44’, en los que en mayor o menor medida afrontaban una crisis de pareja ya superada. La gira de presentación de ese sobresaliente álbum de Beyoncé ya pasó en 2016 por el mismo escenario, con un lleno absoluto. Será, además, la primera gira mundial de ambos después del nacimiento de sus dos hijos gemelos.
‘On The Run II’ no está exenta, en todo caso, de polémica cuando aún ni ha empezado a celebrarse: la imagen promocional del mismo es un homenaje a la película senegalesa ‘Touki Bouki’, dirigida por Djibril Diop Mambéty en 1973, y los herederos del cineasta han asegurado estar molestos puesto que ni se cita la inspiración en el clásico del cine africano ni tampoco se han dirigido a ellos para informarles o pedir permiso.
Perry Farrell es uno de los personajes que más contribuyeron a hacer del rock alternativo a finales de los 80 y primeros 90 el nuevo mainstream. Primero, encabezando uno de los grupos más cruciales de aquella era y antecesores del grunge, Jane’s Addiction. Y luego, siendo uno de los fundadores del mítico festival Lollapalooza, que lleva siendo un referente mundial desde entonces hasta ahora –sin ir más lejos, este fin de semana se celebraba su edición argentina, hasta que la meteorología ha obligado a cancelar la última jornada–.
Tras partir peras con el guitarrista Dave Navarro, que se fue a sustituir en Red Hot Chili Peppers al malogrado John Frusciante, Jane’s Addiction se esfumaron tras editar discos fundamentales como ‘Nothing’s Shocking’ (1988) y ‘Ritual de lo habitual’ (1990), y Farrell formó un nuevo grupo llamado Porno for Pyros que captó gran atención, especialmente con su debut homónimo y singles como ‘Pets’, pero que desactivó tras su segundo álbum ‘Good God’s Urge’. Más tarde Farrell volvió a reunir a Jane’s Addiction de forma esporádica –su último disco de estudio se publicó en 2011, ‘The Great Escape Artist’–, pero nunca (solo para una única actuación en 2009, en el 50 cumpleaños de Perry) había vuelto a sacar a la palestra a Porno for Pyros… hasta ahora.
Diversos mediosnorteamericanos han anunciado en los últimos días que Farrell organiza un festival de un día en Las Vegas que ha llamado la atención tanto por su absurdamente caro presupuesto, 100 millones de dólares, como por su planteamiento. Kind Heaven será una especie de miniciudad real/virtual que imitará a las capitales del sureste asiático y tendrá una parte diurna, abierta a familias, y otra nocturna. Entre sus delirantes espectáculos “inmersivos” se cuentan carteristas virtuales (?!), porno holográfico (?!?!) y lucha libre de monos (???!?!?!?), por suerte también virtual. Lo más importante (o eso creemos) es que también habrá música y en sus 5 escenarios actuarán bandas virtuales (otra vez, WTF) y reales, entre las que se cuentan Jane’s Addiction y, sí, Porno for Pyros.
Aunque esta buena noticia queda en segundo plano al comprobar la cara que se le ha quedado al pobre Perry después de, obviamente, haber pasado por unos cuantos retoques estéticos. Cuando hemos visto algunas fotos que ilustran estas noticias –o las que adornan su perfil de Facebook– hemos pensado que se habían confundido con una actriz hollywoodiense, muy parecida a Farrell (y a La Máscara de Jim Carrey). El cutis más tenso que un pandero, oigan.
Sin tener del todo amortizado ‘Sirens’, su último y extraordinario disco publicado hace apenas año y medio, Nicolas Jaar ha roto todas las reglas de la industria musical lanzando al mercado nuevo material sin previo aviso, sin explicación alguna mediante y con otro nombre. Lo ha hecho desde su sello Other People, una de las dos únicas pistas que nos ha brindado. La otra había que ir a buscarla a una entrevista que concedió en 2016 a Crack Magazine, donde confesó que “siempre encuentro gracioso cuando alguien anuncia algo como ‘el primer single de Nicolas Jaar en tres años’, ya que he ido sacado material bajo muchos nombres distintos”, entre los que citaba el de Against All Logic (A. A. L.). ¿Y quién se acordaba y ha estado atento? Gracias una vez más, Pitchfork.
El disco en cuestión, ‘2012–2017’, es una auténtica obra de arte de la electrónica. Bastante alejado de Darkside, el otro proyecto de Jaar con el guitarrista Dave Harrington, se erige sobre tres pilares básicos: el techno, el house y el soul setentero, segregando un magnetismo instantáneo tan fuerte que te entran ganas de llevártelo a la cama. Poco importa si se trata, como así parece, de una recopilación de temas creados (que no publicados) a lo largo del último lustro. El nuevo álbum, con más de una hora de música inédita, se postula desde ya como uno de los mejores trabajos del año que acaba de arrancar. Por su versatilidad, por su clase y su buen gusto inconmensurables, por lo extraordinariamente sexy que es y porque es difícil (en el buen sentido) reconocer la personalidad de aquel joven Jaar (de ‘Space Is Only Noise’) al frente de tamaño monumento musical al pasado y al presente. De aquel minimalismo casi arquitectónico, a esta orgía de samples, beats, soul y electrónica de club a altas temperaturas.
Se trata de un disco 100% bailable, pero desde infinidad de ángulos distintos. Los fundamentales, ya mencionados, se llegan a dar casi simultáneamente en ‘Some Kind of Game’. Desde una base de piano que repica, Jaar intercala samples de coros y voces femeninas, al tiempo que nos propone incursiones a terrenos clubbers y nos traslada de dimensión simplemente con acidificar unos sintes. También en ‘Now U Got Me Hooked’, con ese gancho soulero que le da la guitarra (y el sample de ‘Now You Got Me Loving You’, de The Dramatics) desde el inicio, y conjugándose entre cierto tropicalismo orgánico y un minimal house muy gomoso. Pero aunque la influencia del soul y R&B setenteros está muy presente –sobre todo en la primera mitad del disco–, se hace especialmente evidente en determinados y brillantes momentos: además de en los ya mencionados, en la apertura de ‘This Old House Is All I Have’, homenajeando al recientemente desaparecido David Axelrod (cuya canción ‘The Warnings Part II’ es usada como sample), y en la espectacular e irresistible (para las caderas) ‘Know You’, tocante al pop-funk. El heredero legítimo del ‘Since I Left You’ de The Avalanches.
De paso que desempolva un género clásico como si nada, demostrando un bagaje fuera de lo común, Jaar se emparenta con algunas de las grandes figuras de la electrónica actual. Con ‘Cityfade’, por ejemplo, se acerca al Bonobo tribal de ‘Bambro Koyo Ganda’ y al frescor serrano (andino) de Nicola Cruz, utilizando curiosamente el alemán para las voces. Incontestable. En ‘Hopeless’, desde cierta frialdad cortante post-industrial, a la sombra de Burial y a los abismos del minimal techno de Kiasmos. Al trabajo en solitario de Jamie xx en ‘Such a Bad Way’ (con sample de ‘I Am a God’ de Kanye West incluido) y en la sobresaliente ‘I Never Dream’, donde también se intuye cierta influencia del primer trabajo de DJ Shadow. E incluso a las saturaciones de Oneohtrix Point Never en ‘Rave on U’.
En el último tramo del disco Jaar se entrega más claramente en la música de club. A través de piezas más oclusivas como ‘Flash in the Pan’ y ‘You Are Going to Love Me and Scream’, se sumerge en el house y en el techno completando una paleta de sonidos descomunal y fuera del alcance de la mayoría de los mortales. Lo que más asusta del disco, por tanto, es que Nicolas Jaar parece haber abandonado definitivamente el terreno de la promesa para convertirse en el nuevo Dios de la electrónica. Si ya sentó cátedra con ‘Sirens’, un disco elegante, rico y comprometido, con ‘2012–2017’ ha creado para su figura musical un nuevo molde con el que ha desbordado cualquier expectativa. “Come on, you make my spirit start living / Come on, you got the power to do it, do it”, se oye en la increíble ‘Know You’, y así nos hace sentir él con su música.
Calificación: 8,5/10 Te gustará si te gustan: Jamie xx, Bonobo, Burial, The Avalanches y Madlib mezclados con soul y R&B clásicos. Lo mejor: los ramalazos soul de ‘Some Kind of Game’, ‘Now U Got Me Hooked’, ‘This Old House Is All I Have’ y ‘Know You’, el rompepistas ‘I Never Dream’ y el crisol de ‘Cityfade’. Escúchalo:Spotify
Días atrás MNEK regresaba con un nuevo single, ‘Tongue’, que podría presumir de gran inmediatez pero que, además, es mucho más importante de lo que pudiera parecer a priori. Porque se trata del primer single del álbum de debut oficial del artista británico, ‘Language’, que su compañía discográfica EMI-Virgin publicará “a finales de año”.
Resulta bastante chocante puesto que, pese a tener apenas 23 años, lleva ya un lustro destacando como uno de los artistas jóvenes con más presencia en el pop moderno. Tras dar sus primeros pasos junto a Gorgon City o Rudimental, pronto comenzó a producir para divas pop del tamaño de Madonna, Beyoncé o Kylie Minogue, además de propiciar la ascensión de artistas emergentes como Zara Larsson.
Pero, como reflexionábamos en algún momento, el éxito en solitario parecía negársele pese a presentar canciones de la calidad y el atractivo de temas como, por ejemplo, ‘At Night (I Think About You)’ o ‘Deeper‘. ¿Sería, al menos en parte, por esa apariencia tímida que exhibía? Si es así, quizá esa suerte podría cambiar, en tanto que algo parece haber cambiado en él. Así lo muestra el vídeo de ‘Tongue’. Se trata de una gran canción de pop contemporáneo, que filtra soul, R&B y dance, sin un estribillo claro (fiel a la tendencia actual) pero con sobrado gancho, que su compañía define, sorprendentemente, como un cruce entre el mejor Bobbi Brown y RuPaul. Pero esto ya no es una sorpresa viniendo de Uzoechi Emenike –que es su nombre real–.
Sí lo es, en cambio, el videoclip con el que se presenta el single, una pieza en la que MNEK se enfrenta en una larga (y modernísima, con espectaculares paneles luminosos) mesa al hombre que le quita el sentío, y al que dirige esos “I think you’re the one” de la canción. Con una estética abiertamente queer, agitando sus ahora largas rastas, MNEK asombra también mostrándose como un decidido intérprete y bailarín, encabezando a un grupo de bailarines que voguea con él. Una liberación total del artista que, ojalá, sirva para que su enorme talento llegue aún más lejos.
En las últimas horas Tinashe ha podido dar una noticia que ya parecía que podría no llegar nunca. Su casi eternamente dilatado álbum ‘Joyride’ tiene al fin una fecha de edición y una portada reales. Un disco que su compañía, RCA, lleva años reteniendo, para desesperación de la artista de R&B que depositaba en él sus esperanzas de un éxito que le está costando lograr algo más de lo que parecía tras su debut, ‘Aquarius’.
Tinashe llegó a anunciar la publicación de ‘Joyride’ en septiembre de 2015, nada menos, presentando el que supuestamente sería el primer single de esa era, ‘Party Favors’. Luego llegarían ‘Energy’, ‘Player’ (con Chris Brown), ’Ride of Your Life’… pero hace ahora un par de años, lamentó que el disco no llegara y dijo que aún debía darle unos retoques. Frustrada, optó por lanzar una mixtape llamada ‘Nightride’ que incluía algunos de esos singles para, imaginamos, empezar de cero con ‘Joyride’.
Eso fue poco antes de colaborar en ‘Slumber Party’, una de las mejores canciones del último disco de Britney Spears, ‘Glory’, logrando captar bastante atención. Tras lanzar singles como ’Flame’ o ‘Light The Night Up’, parece que los verdaderos avances de ‘Joyride’ han llegado ya este 2018: ‘No Drama’, junto al Migos Offset, y ‘Faded Love’, con Future. El próximo adelanto será ‘Me So Bad’, con featurings de Ty Dolla $ign y French Montana, antes de que, por fin, se publique ‘Joyride’. Verá la luz el día 13 de abril –en menos de un mes– y su portada es la que podéis ver bajo estas línea, que ella misma ha mostrado en Twitter. ¿Supondrá la consolidación artística y comercial de Tinashe?
Uno de los éxitos más sonados de Netflix en las últimas campañas ha sido el melodrama adolescente ’Por trece razones’. Su protagonista masculino, Dylan Minnette, es gran aficionado al pop rock y, de hecho, tiene un grupo que es interesante por algo más que por ser eso, su grupo. Wallows, que así se llaman, son un trío que completan Cole Preston (batería) y Braeden Lemasters (bajo) y que facturan un pop guitarrero bastante potente y pegadizo. Hace poco menos de un año emergieron con ‘Pleaser’, una canción que sintoniza con el sonido de los primeros Strokes o los frecuentemente minusvalorados Surfer Blood.
Pero esa canción no se quedó en anécdota, y pasaron todo el año 2017 lanzando canciones igual de resultonas o más que aquella, como ‘Sun Tan’ (entre The Smiths y Beachwood Sparks, con un chulo y característico arreglo de trompeta), el medio tiempo ‘Uncomfortable’ o la saltarina ‘Pulling Leaves off Trees’ (con la sombra de Julian Casablancas emergiendo de nuevo).
Ahora, comenzado 2018, han presentado un nuevo tema que promete dejar atrás en éxito a todos sus anteriores temas. Se trata de ‘Pictures of Girls’, una canción que en este caso remite claramente al espíritu de los primeros The Drums y que cuenta tanto con un riff muy reconocible como con una progresión melódica vocal de impacto instantáneo. La canción, que ha sido presentada por el que es su primer vídeo oficial, es el avance de su primer EP, titulado ‘Spring’, a publicar en semanas venideras por la multinacional Atlantic. A ver si al final Dylan va a tener más futuro como músico que como actor…
Cuando entrevisto a algún artista internacional o a algún artista nacional tamaño Jaime Urrutia, acostumbro a explicar antes qué es JENESAISPOP, «un medio que mezcla música muy comercial y alternativa». Pero Luz Casal, de discurso lento pero meditado y actitud reposada -qué envidia lograr esa apariencia de que las cosas no puedan afectarte, aunque las canciones digan lo contrario- me interrumpe enseguida para decirme que para alternativa, ella, «al margen de cuáles sean las siglas de la compañía discográfica».
La cantante ha publicado estos días su 15º disco, ‘Que corra el aire‘, el primero bajo la producción de Ricky Falkner (Standstill). Quiero preguntarle por la grabación con Ricky y por muchísimas cosas de su pasado, pero Luz toma enseguida las riendas de la conversación, recordando sus inicios «alternativos» y hablando de la importancia de escuchar de todo. «Una cosa es lo que tú haces y otra cosa es que tú puedas escuchar cualquier tipo de música». Rápidamente pone sobre la mesa el tema del trap, que yo no tenía en mi agenda, y me indica con un gesto con la cabeza: «ponte a grabar, hijo». Cuando llevamos 10 minutos hablando, me doy cuenta de que, por primera vez en 15 años haciendo entrevistas, no llevo hecha ni una sola pregunta de las que tenía en mi bloc de notas.
Lo que pasa con el trap es que muchas letras son machistas, aunque ahora están saliendo muchas cantantes femeninas.
También eso pasó en el jevi y si me apuras en cualquier estilo. Pasa cuando hay un desequilibrio de géneros. Hace dos noches escuché en directo a un flamenco, del que no voy a decir el nombre para no herir a nadie. Es un cantaor acojonante, me he convertido en fan, pero los dos fandangos que le escuché a las 3 de la mañana, era «serás mía y serás mía y nada más que mía». Pero si te abstraes de eso, no deja de ser una expresión. No puedes impedir que alguien escriba una cosa determinada si es su necesidad. Lo de Eminem, en aquel tema en el que le dejaban, era bestial, pero si no te lo traducen, no te da por analizarlo. Estaba contra la tía, y tú escuchabas algo que podía extenderse a todo el género femenino.
«Se preguntaban: «¿por qué está esta mujer aquí?», «¿qué pinta esta?». Pero había empezado pequeña y supe manejarme bien sin grandes conflictos, a pesar de haber tenido momentos de querer partirle la cara a alguien»
Recuerdo verte con tu chaqueta de cuero de pequeño, ¿ha evolucionado el mundo del jevi desde entonces?
Se ha quedado en una… (piensa)
¿Cápsula de tiempo?
… pero para mí es respetable. Tengo muchos vínculos, como un amigo súper jevi que me pone al día de grupos que no conocería de otra manera porque no suenan, no se escribe sobre ellos. Está, como el flamenco, apartado. Hay gente que cruza puentes, pero hay otros que se quedan en esa parcela. Al principio no había muchas mujeres (en el rock), y se preguntaban: «¿por qué está esta mujer aquí?», «¿qué pinta esta?». Pero había empezado pequeña y supe manejarme bien sin grandes conflictos, a pesar de haber tenido momentos de querer partirle la cara a alguien.
¿Cuál es el peor recuerdo que tienes al respecto?
Un locutor de radio dijo que debería estar en casa, fregar platos… ese tipo de subestimación. Ahora lo veo y le digo: «¡jódete!».
¿Crees que se ha mejorado tanto? Están saliendo estos días tantas cosas malas de las que no somos conscientes…
Sí, sí se está mejorando. La mujer en la música tiene muchísima más importancia que hace 20 años, incluso que hace 10. Además tiene más frescura, libertad expresiva y física, da igual si muestro 3/4 partes de mi cuerpo, o no. Y es consecuencia de las etapas previas.
He estado media hora charlando con tu equipo antes de entrar, casi todo chicas: Mariola de prensa de Warner, tu mánager Clara… Se ven más mujeres en la industria musical, pero el presidente sigue siendo hombre…
A eso hay que darle tiempo, salvo que hagas una revolución, y que haya cadáveres de por medio. No puedes cambiar de un día para el otro. Clara Alcaraz es mi mánager, no sé si ella pensará que puede estar 20 puestos arriba, pero más allá de mánager no se puede ser (sonríe muy ligeramente).
«Nunca he trabajado con una presidenta en una compañía, pero tampoco nos volvamos locos. Llegará»
Pero el presidente del sello sí es un hombre.
Nunca he trabajado con una presidenta en una compañía, pero tampoco nos volvamos locos. Llegará. En mi carrera, para hacer ciertas cosas he tenido que prescindir de otras que a lo mejor otra mujer hubiera dicho: «paso, demasiada entrega». Pero para mí está claro, como mujer he trabajado desde muuuuuy pequeña, he pasado por etapas y veo mayor presencia ahora.
¿Cómo llegas a Ricky Falkner?
Porque escucho su disco con Quique González (Luz apela a lo complejo de su título y no le sale, ni yo lo recuerdo, es ‘Me mata si me necesitas’). Consideré la producción brillante sin saber quién era el productor. Fui a los créditos y pensé que me gustaría trabajar con él.
¿Las canciones ya estaban hechas cuando empiezas a trabajar con Ricky?
‘Tanto ruido’ fue la última, muy cerca de la grabación del álbum. Estaban todas menos ‘Volver a comenzar’, de Conchita y su pareja Pablo (Cebrián).
¿Qué ha aportado Ricky? Le percibo en punteos, pianos…
¡Uf! Ricky forma un grupo de gente que considera que va a sacar brillo a las canciones del repertorio. Como intérprete ha hecho un trabajo sensacional tocando el bajo. Jairo Zavala y el batería se conocen desde niños, estuvo el percusionista Martín, Baldoma a los teclados y piano, que por cierto se viene a la banda… Yo creo que en el disco hay frescura, información estilística de Ricky, y los músicos se han volcado. Las referencias que nos hacían pensar en un grupo o solista o guitarrista o estilo que fueron apareciendo a lo largo de la grabación fueron un placer.
Me he acordado por algunos arreglos del disco de la última etapa de La Buena Vida. No sé si los conocerías.
Sí, sí, los conozco. No sé, puede que exista. En ningún momento, ni yo en la preparación del repertorio, ni en el estudio, teníamos el propósito de ir por un lado concreto u otro. Otra cosa son las referencias, las sonoridades, los ambientes…
«Soy pudorosa, no necesito que la gente me regale el oído»
¿Qué saben Ricky Falkner y los músicos de Luz Casal antes de grabar contigo?
(se ríe) ¡Eso no te lo puedo decir! Tampoco les hice un examen de hasta qué punto pensaban que yo era importante o relevante…
Pero te dirían: «siempre me ha encantado esta canción tuya»… ¿o no?
Eso es natural, cuando tienes más información, le puedes decir al percusionista: «el trabajo que hiciste con tal me parece brillante». Pero soy pudorosa, no necesito que la gente me regale el oído. Estábamos para una cosa muy concreta, no sé qué imagen tenían de mí, cuál tienen ahora o si ahora soy mejor que antes o al revés (sonríe).
‘Días prestados’ es una canción muy alegre, con esos teclados, y la has hecho con Pablo Sycet de nuevo.
Los dos Pablos, tanto Sycet como Guerrero, tienen un dominio del lenguaje más amplio que el mío y es muy interesante. Empiezo diciendo: «Estamos aquí de paso de viaje hacia un fin marcado…» y ellos pueden crear una sintonía normal, nunca forzada, para desarrollar la canción: pasar información, alterar este adjetivo, esta palabra, tiempos verbales… Me gusta mucho trabajar en colaboración. En el caso de la música, con Eladio de los Seres Queridos, te ves en un ambiente que él ha creado y haces tú un estribillo que no tiene nada que ver pero que complementa. Es muy placentero. Me produce mucha satisfacción. Y cuando no lo necesito porque me apaño sola, las hago sola, música y letra.
«Los estilos en la música, sobre todo para los que nos dedicamos a ella con vocación, están para saltárselos»
Pablo Sycet ha trabajado con Fangoria…
Hubo un texto que hizo Pablo Sycet con Nacho (Canut), pero creo que yo no intervine en la letra. Algo tipo «No más infiernos» (NdE: es una canción de ‘V’ (1989), efectivamente co-escrita por Sycet, Canut, Casal y otras dos personas, Chucho Merchan y E. Townsshend). No hubo una relación más estrecha.
No te preguntaba por colaboración con Fangoria, sino por lo curioso del punto en común de Pablo Sycet como autor, cuando no tiene nada que ver lo que hacéis Fangoria y Luz. ¿O tú sí ves un punto en común?
Fangoria tienen una carrera lo suficientemente larga. Y más que Fangoria, la etapa anterior. Carlos Berlanga ha sido un compositor… Tienen una importancia sus canciones y sus letras en particular… Los estilos en la música, sobre todo para los que nos dedicamos a ella con vocación, están para saltárselos. ¿Para qué poner fronteras? Que las pongan otros, el oyente: si un estilo le sirve para trabajar, para otro momento de su vida… Pero para los que nos gusta la música y nos dedicamos a ella es algo diverso, complejo. ¿Por qué no voy a poder yo un día cantar copla si es lo que quiero y puede ser que me dé la vena de hacerlo? Estoy hablando hipotéticamente, pero si quisiera hacerlo, lo haría con todas las consecuencias, al margen de lo que piense la gente o digan que «demasiada versatilidad».
«Siempre he estado muy alerta a no perder el tiempo, a dedicarme a la gente que me interesa y no al revés. Es mejor caerse que vivir la vida de manera sosa»
Te voy a leer algunas frases del disco: “dale de comer al amor, el único alimento”, “es mejor una caída que vivir en una nube de otra vida”, “el vértigo se irá si te atreves a saltar”… ¿Crees que tendrías este discurso tan optimista sin haber superado dos veces el cáncer?
Estos propósitos los he tenido siempre, siempre he estado muy alerta a no perder el tiempo, a dedicarme a la gente que me interesa y no al revés. Está entre mis objetivos. Es mejor caerse que vivir la vida de manera sosa. Mi manera de ser está más o menos directamente transmitida en todo lo que hago. Si me gusta la aventura, natural que se note. No me tiro en paracaídas porque no considero esa aventura necesaria, pero como la copla, si me diera por ahí, me tiraría. ¿Lo deseabas de niña? No, me ha dado por ahí.
Hay ciertas cosas recurrentes en mis canciones: el mar, siempre hago alusiones porque está en mi vida, en mi memoria. El hecho de que tenga una casa cerca del mar, que he vivido cerca del mar… Es natural que aparezca. Hay cosas en el álbum que son importantes, objetivos, sensaciones… que son parte de mi vida cotidiana.
«Estos son 4 años de mi vida sintetizados. Si hubiera tenido un descalabro amoroso, me habría salido una cosa pesarosa, lacrimógena. Como no ha sido así, me salen sensaciones que acompañan rítmicamente a nivel sonoridad, arreglos»
¿Has escogido un tema rockero para empezar el disco, para recordar tu esencia?
La esencia está o no está. Como no he sido rockera por impostura, ni ninguna otra cosa… Podría haber escrito ‘Que corra el aire’ ambientada de otra manera, pero salió así. Escribí que lo que para unos es el pasado para mí es el presente. Estoy cansada… Te das cuenta de que la gente es bastante frívola en el uso de juicios, y de que tienen un conocimiento menor del que tú tienes de ese tipo de música por el que te critican. Deciden que eres menos porque has hecho no sé qué.
Estos son 4 años de mi vida sintetizados. Si hubiera tenido un descalabro amoroso, me habría salido una cosa pesarosa, lacrimógena. Como no ha sido así, me salen sensaciones que acompañan rítmicamente a nivel sonoridad, arreglos. ¿Por qué decidimos tocar todos a la vez? Era un planteamiento de Ricky y yo, pero si hubieran sido otras canciones, otro aroma, lo hubiéramos hecho con una cuerda de 60 músicos, tocando por secciones… o no… Todo depende de cómo son las canciones, qué quieres compartir y expresar. ¿Cómo se expresa? Esta canción te está pidiendo «esto».
«Cuando Almodóvar me propuso ‘Piensa en mí’, no era una canción de un estilo que a mí me interesara. ¡Eso le gustaba a mi madre! Si decidí cantarla, es con sus consecuencias. Al ver que a la gente le gusta, no voy a decir «ahora no la canto»».
Hay un momento pequeño en ‘Lucas’, que me recuerda a ‘Entre mis recuerdos’ y acabas de decir que es tu canción más importante, ¿te parece bien que ‘Como la flor prometida’ sea tu disco más vendido o hay otro que recuerdas con más cariño?
Yo no puedo decirle eso a la gente. Yo puedo decirle que este disco es el mejor de los 15 originales que he hecho. Lo digo, tengo la certeza, ¿pero va a ser el más vendido? No tengo ni idea. No puedo ir apuntándote «te tiene que gustar, te lo tienes que comprar». Cada disco representa un momento de mi vida, si prescindiera de uno, tendría que prescindir de esa etapa de mi vida. Cada disco tiene… la canción que dedico a mi prima, la primera que escribo de amor, la rabia en tal momento, el desconcierto en otro… No puedo elegir. Las canciones las elige la gente: las destacadas, las mejores… y yo no pudo negarles que les guste. Si ‘Piensa en mí’ ha gustado a millones de personas, ¿qué voy a decir yo? ¿que era un horror? No, porque yo decidí cantarla. Cuando Almodóvar me la propuso, no era una canción de un estilo que a mí me interesara. Yo no había pensado «tengo que hacer una canción de los años 30 que hable de amor». ¡Eso le gustaba a mi madre! Si lo decidí o lo asumí, es con sus consecuencias. Al ver que a la gente le gusta, no voy a decir «ahora no la canto».
¿Qué sensación te da cuando ‘Tacones lejanos’ se deja caer por la tele? La echaron hace poco. Cuando ves a Miguel Bosé con tu canción, ¿te gusta o más bien te da la risa?
¡¡No!! Yo creo que es una buenísima película, Miguel hizo una interpretación bárbara. Lo de Marisa Paredes fue menos sorprendente porque estuvimos ensayando juntas el playback antes de su interpretación de la canción, y está sublime. La he visto 3 veces y las 3 he tenido la misma satisfacción de haber participado de esa manera. Sobre todo de que sea una canción casi indispensable.
‘Lo eres todo’ es mi canción favorita…
Es una barbaridad. Es una canción de amor plena.
Vainica Doble (la canción es suya) la grabaron después de ti (con Alejandro Sanz), pero no les quedó muy allá. Creo haber leído que no les gustó a ellas mismas aquel disco, ¿qué opinas tú?
No puedo… no me gusta juzgar el trabajo de los demás, y menos de ellas dos a las que debo tanto, sobre todo a Carmen (Santonja). No me gusta juzgar a compañeros. Salvo que algo me pareciera horroroso y diría «menuda mierda»… pero no me considero capaz.
Se está hablando mucho de la discriminación en radiofórmula, ya no pinchan a Madonna…
Sí, lo he leído, y con Kylie Minogue.
Claro, que ahora cumple 50 años. ¿Cuándo percibes que dejas de sonar en radiofórmula?
Cuando me detectan el cáncer en 2007. Es como si hubiera contraído la peor de las enfermedades, como si me hubiera convertido en un…
En algo malo…
No sé, tú me preguntas cuándo y yo te respondo: yo sentí que en ese momento.
¿Ha cambiado la asignación de créditos desde que empezaste a trabajar?
Sí, fíjate el horror: de las primeras canciones compuestas por la Creedence, los derechos no son de los autores, son del que fue su mánager.
No me refiero a los derechos. Me refiero a lo que dice Nile Rodgers de que ha cambiado la asignación de créditos, que él debería tener más créditos en los discos de los 80 que produjo. Que igual no estás reconocida como co-autora de un tema que te pasaban Vainica, o David Summers, o Carlos Goñi… Y ahora el clima en la industria es distinto, sí es más de poner al intérprete cuando modifica cosas.
Autoría solo te puedes atrever a pedir si has transformado algo. Si has hecho un estribillo, has hecho de co-compositora. Si has hecho un trozo, has puesto el título… dependerá de la relación que tengas con la otra persona. Yo siempre, antes de meterle mano a una canción, pregunto al autor si está de acuerdo. Te voy a poner ejemplos de este disco (de temas en los que Luz NO figura como autora ni co-autora). A ‘Amores’ no vas a meterle mano porque Mari Trini es una mujer que no está físicamente aquí. En la canción de Cristina Plaza (‘Quise olvidarte’), hemos modificado el ambiente porque cuando recibo la canción cantando ella, nos damos de que es un bolero. Pero sigue la esencia de la canción. ‘Volver a comenzar’ (de Conchita y su pareja) la he reducido, he alterado el orden de las estrofas, he modificado el puente y le he quitado palabras que no me parecían esenciales, con el permiso de ellos. Pero yo no me considero autora de esa canción. ¿Que a lo largo de la historia hay fragmentos esenciales de canciones que deberían haber tenido reconocimiento en los créditos? Así… así… (señaliza con las manos).
Seguro que aún no habéis olvidado ese hitazo viral que Christian Flores creó para Playground Fire que adaptaba la historia de la Infanta Margarita, protagonista de ‘Las meninas’ de Velázquez, al ritmo de trap latino. Hablamos de ‘Velaske, yo soi guapa?’, que llegara a Spotify desde finales del pasado año supera los 800.000 streams. Pues bien, ha llegado el momento de pasar a un nuevo nivel de lecciones-de-historia-adaptadas-al-lenguaje-musical-contemporáneo con ‘Te coloniso’.
La revista online de entretenimiento ha encargado esta vez la tarea al dúo de productores Beauty Brain, conocidos tanto por los beats del bárbaro ‘Traketeo’ de Ms Nina como por hits propios como ‘Danger’ o ‘Veneno’. Y estos han optado por resumir en lenguaje reggaetonero la filosofía de Cristóbal Colón en ‘Te coloniso‘. Un delirio invasivo que el dúo gaditano resume en un estribillo irresistible: “¿No amas a Yisus? Te coloniso. ¿No hablas mi idioma? Te coloniso. ¿No eres un blanquito? Te coloniso”. Aunque ojo, porque al final aguarda un plot-twist que viene del norte de Europa. El tema lleva camino de convertirse en un nuevo éxito y ya es número 6 en los vídeos más vistos de Youtube, con 136.000 reproducciones en menos de un día.
Curiosamente, este vídeo llega un par de días después de un nuevo vídeo, también histórico del creador de ‘Velaske, yo soi guapa?’. Esta vez Christian Flores ha optado por musicar una carta que Carlos III de España escribió a sus padres, Felipe V e Isabel Farnesio, narrando con escrupuloso detalle su noche de bodas con María Amalia de Sajonia. Lo mejor/peor es que la letra es la trasncripción real del texto escrito por el Borbón, con frases tan fuertecitas como “sin despreciar a hermana, ella es mucho más guapa y mucho más blanca” o “a las tres de la mañana, volví a empezar y derramamos los dos al mismo tiempo y desde entonces hemos seguido así, dos veces por noche”. Entretanto, su madre le reclama en un interludio a ver si puede hacer algo para que su padre cese las palizas hacia ella. Lecciones de historia 2.0.
Fernando Alfaro publicaba días atrás ‘Sangre en los surcos’, un ambicioso doble álbum en el que reinterpreta canciones de toda su carrera a un nuevo formato, primordialmente acústico –aunque la riqueza de arreglos fue acrecentándose en la grabación– y eminentemente oscuro. En él, además, incluye 4 canciones hasta ahora inéditas, composiciones recientes que encajan especialmente bien en ese espíritu sonoro, como son la excelente ‘Dominó’, ‘Trozos que un día’, ‘Barbaridades’ o ‘Sangre en los surcos’, y que resultan de lo más destacado del álbum.
En el caso de la que da nombre al álbum, se construye sobre un arpegio de guitarra española y la voz, casi susurrada, del compositor principal de Surfin’ Bichos y Chucho. Sobre ella, batería y percusiones refuerzan la estructura circular de la canción, sin estribillo claro pero poderosa melódicamente. Esta misma semana tuvimos la ocasión de hablar de la canción con el propio Alfaro en una amplia entrevista que nos ofreció y que publicaremos próximamente, pero de la que hoy, con motivo del lanzamiento de su estupendo videoclip producido por La Perrera y dirigido por Jordi Fernández y Oliver Rodriguez, avanzamos un fragmento a propósito de ‘Sangre en los surcos’, la canción.
Hablando sobre la producción de Paco Loco, Alfaro cuenta que la mayor parte de arreglos son idea del asturiano, y también en el caso de esta canción. Nos cuenta: “Paco es especialmente bueno para encontrar arreglos insospechados (…) para potenciar los picos de las canciones. Por ejemplo, en ‘Sangre en los surcos’ (…) metió esa batería un poco Sparklehorse, el pandero, el bajo, y adquirió un tono grave, “coheniano”. Pero de repente, se mete en sus almacenes y saca un cacharro superraro, una cosa así con cuerdas en horizontal, algunas de ellas rotas, que se tocaba con un palo. “¿Qué cojones es esto?”, le dije. “Esto es un tremoloa y este instrumento me hace llorar cada vez que lo toco” (Risas). Y son esos sonidos raros [Nde: los imita con onomatopeyas] que suenan en la canción. Me quedé de piedra, pero ya he aprendido a confiar en él. Y cuando oí la mezcla final pensé que justo ese contraste, ese sacarla de contexto, hace más emocionante la canción”.
Una emoción que se multiplica en el plano lírico, pues Fernando nos explicó que esas huellas en un viejo vinilo, esa sangre en los surcos, es una historia personal y real: “Mi amigo Ricardo [Nde: el mismo de ‘Ricardo ardiendo’], cuando nos juntábamos en mi casa a hacer las maldades, cogía mis discos y los dejaba por ahí tirados, no los metía en la funda nunca, los cogía con las manos sucias… Él murió en el año 1994 [Nde: a causa del SIDA, como nos explica en otra parte de la entrevista]. 20 años después cogí un disco de Killing Joke, ‘Revelation’, y al sacarlo encontré sus huellas –solo podían ser de él, yo era mucho más cuidadoso– aún impresas en el vinilo. Ese hecho me dio la idea para la canción y también para el disco, ya que estamos recordando todo lo que… nos ha pasado”. El clip emplea precisamente la idea de frases como “hicimos sangre en los surcos donde la aguja arañó” y “sangre en los surcos, y así gira el mundo que nos iluminó” de una manera bastante ingeniosa aunque literal, muy potente, cobrando todo su sentido al final.
Suecia ha sido y es un país con una innegable importancia en la música pop. En ocasiones da la impresión de que nadie como ellos ha entendido el secreto detrás del arte de componer canciones sencillas y emocionantes: de ABBA a Lykke Li, de los Cardigans a Club 8. Pero, sin embargo, toda esa loable tradición de pop sueco comparte una característica: la adopción total de la cultura anglosajona, empezando por la utilización exclusiva del inglés.
Quizá por ese motivo, desde hace algunos años, se está empezando a notar un cierto movimiento que parece reivindicar el uso tanto de la lengua como de elementos identitarios suecos. Artistas con presencia internacional y discografía en inglés, como Frida Hyvönen o Joel Alme, han publicado sus últimos trabajos -más íntimos y locales- en sueco. Ejemplos como ellos, junto con toda una nueva generación de grupos pop que están utilizando el sueco como su única lengua artística (caso de Vasas flora uch fauna), están promoviendo la recuperación y reivindicación de una serie de figuras históricas del pop en sueco que resultan totalmente desconocidas fuera de sus fronteras.
Olov Antonsson puede encuadrarse claramente dentro de ese movimiento. Integrante hace una decada de The Tidy Ups (excelentes y desconocidos exponentes del mejor twee-pop con la deliciosa ‘Dizzy Heights’), comenzó su carrera en solitario bajo el nombre de Cocoanut Groove, con bonitas canciones de pop à la Belle & Sebastian que llamaron la atención de un sello tan prestigioso y selectivo como Fortuna Pop!. Sin embargo, a finales de 2016 da la sorpresa publicando en Gaphals (una discográfica con especial gusto por lo local) una tirada limitadísima -500 copias- de este ‘Nere och ute i AC län’.
Por supuesto, el álbum está cantado integramente en sueco. Pero no solo es eso. Se puede decir que es prácticamente un disco conceptual sobre una región concreta en el norte de Suecia: Västerbotten, un amplio territorio en el que se encuentra, entre otras ciudades, Umeå. Pese a la temática, ‘Nere och ute i AC län’ dista mucho de ser un disco de folk escandinavo. Esto es puro pop, anglófilo, en el que se pueden encontrar similitudes con la actitud indie de Cocoanut Groove, pero el sonido y el tipo de composiciones del disco son claramente diferentes. En estas 12 canciones Olov Antonsson se muestra mucho más crooner, más retro, más próximo a la canción melódica que en cualquiera de sus trabajos anteriores, como queriendo reivindicar a aquellos cantantes de pop en sueco que buscaban emular a los grandes intérpretes internacionales y de los que poco o nada sabemos.
La verdad es que el disco es una delicia. Por un lado, abre (‘Solnedgång vid Tvärån’, ‘Johanna i parken‘) y cierra (‘Stjärnhimlen’ y el tema titular) con melancólicas composiciones de cierto tono country, con slides y detalles en forma de arreglos de cuerda y viento. Música para cowboys tristes que puede recordar al Jens Lekman taciturno de ‘I Know What Love Isn’t‘ y a los Hidden Cameras de ‘Home on Native Land‘. Quizá habría que incluir en ese grupo la llamativa ‘Månsken över Umeälven’, que tanto recuerda en sus arreglos al ‘Everybody’s Talkin’ en la versión de Harry Nilsson.
En cada cara, Antonsson introduce un tema de corte más lento. Uno de ellos es la delicada ‘Vykort från Nordanå’, que mantiene ese aire ligeramente country de las anteriores, con un detalle precioso en el arreglo de trompeta. La otra es ‘Sist i gänget kvar i stan’, que recuerda a cierto tipo de canción italiana (Lucio Battisti, Fabrizio de André) pero, seguro, pasado por el tamiz de intérpretes locales de la misma época, tipo Olle Adolphson.
Pero no solo hay melancolía y delicadeza en ‘Nere och ute i AC län’. Muchos de sus temas son tan movidos como ‘Slutet på historien’, pop muy al estilo de Don Lennon con unos arreglos de viento y unos coros que son del todo irresistibles. En la misma línea está ‘Det kan lika gärna bli september nu’, con ese final absolutamente apoteósico, engarzando trompetas y guitarras de esa manera tan, tan Pale Fountains.
Esa canción tiene un puntito soul cuya influencia es más palpable en ‘Umedalen, här kommer vi’ y la todavía más cadenciosa ‘Himlen över Hedlunda’, un final de cara A y un comienzo de cara B, respectivamente, que permanece unido gracias a un coro idéntico. A estas se le suma ‘Umeå, jag älskar dig men du drar bara ner mig nu’ un inesperado pepinazo de Northern Soul con unos infecciosos coros femeninos que acaban apoderándose de la canción y haciéndote pensar si en Umeå también tendrían su particular Wigan Casino.
Por todo ello, este insólito ‘Nere och ute i AC län’ no solo es testigo de una incipiente escena sino un buen exponente de que encontrar la inspiración adecuada puede llevarte un paso más allá. El grado de atrevimiento de este álbum coloca a Olov Antonsson en un nivel y una originalidad a los que difícilmente podría haber llegado desde una propuesta más estándar como Cocoanut Groove. Un nivel que, de proceder de una figura más consolidada, daría muchísimo que hablar.
Calificación: 8,5/10 Lo mejor: ‘Slutet på historien’, ‘Månsken över Umeälven’, ‘Himlen över Hedlunda’, ‘Umeå, jag älskar dig men du drar bara ner mig nu’, ‘Stjärnhimlen’ Te gustará si te gustan: Jens Lekman, Joel Alme, Tim Hardin, The Hidden Cameras, la música cantada en idiomas que no conoces.
Todas las fotos son de Isaac Planella, cedidas por Sony Music Spain.
Llego a Razzmatazz con el tiempo justo. Me sorprende verlo tan abarrotado (principalmente por un público de gente guapa entre 20 y 30 años) y con tal nivel de expectación. El concierto es un evento social (el cotorreo a ratos era insoportable) pero, sobre todo, lo que se palpa es la entrega y las ganas de pasarlo bien. A eso se le suma un buen sonido y un escenario sobrio en que sólo destaca el cartel luminoso con el nombre del artista, porque el espectáculo es el propio Carlos Sadness, enfundado en una chupa de cuero negro con flecos, extremadamente simpático y feliz, dirigiendo una banda muy buena con la que reproduce fidedignamente el sonido de ‘Diferentes tipos de luz’.
Sadness se muestra generoso con su nuevo disco; toca nada menos que doce temas de los catorce que lo conforman. Abre con un ‘Hale Bopp’ que suena muy New Order y hay karaoke masivo desde la primera estrofa. La audiencia se sabe todas las canciones nuevas de pe a pa, como si fueran clásicos de toda la vida. Hasta ‘Te quiero un poco’ ya suena a himno, con Sadness dejando que sea el público el que entone el estribillo. Pero enseguida cae ‘Perseide’ y todo lo anterior se queda corto. Luego se saca el ukelele y ataca ‘Sebastian Bach’ y el público da palmas frenéticas al compás de la canción. Cada tema es recibido como si fuera el mejor de la noche, el ambiente es festivo a más no poder, la gente exuda felicidad. Hay parejas abrazadas, chicas bailando a horcajadas de sus amigos, incluso agitar y lanzar de bragas (juro que lo vi). Y Sadness está exultante. Hace un chiste sobre cuando fue a Razzmatazz a ver a Pantera y cómo les debería sentar a estos de mal que él acabe cantando algo como ‘Amor Papaya’ en el mismo escenario.
Aunque es difícil establecer cuáles son las canciones más celebradas, a tenor del entusiasmo permanente en que parece habitar el público, diría que de ‘Diferentes tipos de luz’ la vencedora es ‘Longitud de onda’. Y la frase más coreada sin duda es “te voy a matar cuando me acabe de peinar” de ‘Miss Honolulu’. Yo también acabo cantando a voz en grito ‘Física Moderna’. Para cuando llega ‘Kandinski’ ya hay hasta explosión de confeti, fiesta desatada con ‘Relámpago’ y cierre pre-bises con ‘Astronomía en el Tibidabo’. Pero Carlos regresa enseguida, solo con el ukelele para cantar, precisamente, ‘Houdini (ukelele love song)’. Bromea antes de atacar ‘Chihuahua’ (“a quién se le ocurre ponerle al estado más grande y con hombres más altos de México el nombre de un perro diminuto”). Aunque lo mejor es escuchar al público darlo todo con… ¡’Groenlandia’ de Zombies! O la versión cutre-chunga pero divertidísima (y en castellano) del ‘Hotline Bling’ de Drake.
Suena ‘Qué electricidad’, hay más confeti y no puedo evitar una buena carcajada cuando oigo detrás de mí a una chica comentarle emocionadísima a su amiga: “¡Es moñas pero no es moñas!”, como resumen de la figura de Carlos Sadness. Sí, no tener miedo de resultar cursi y lograr conectar de esa manera con su público es su victoria. Él mismo no puede evitar comentar que jamás hubiera pensado en llenar el Razz o el Apolo. “Quizás el Sidecar, que es más pequeño”, bromea. Más de dos horas de fiesta y alegría. A falta de ver qué ocurre en los festivales de verano, lo de anoche fue, definitivamente, la apoteosis de Carlos Sadness. 8.
Todas las fotos son de Mircius Aecrim, cedidas por Doctor Music.
Anoche comprendí el porqué del fanfatalismo hacia Kylie Minogue. La australiana gana en las distancias cortas –una tesitura en la que ya es bastante difícil ver a casi cualquier artista pop de su estilo– porque se expone a muchos niveles: simpatía, empatía, desenvoltura escénica y, sobre todo, calidad técnica. En todas esas parcelas Minogue demostró no solo muchas tablas sino también que anda muy bien dotada de todas ellas, que es una artista curtida y muy bien trabajada. Todo esto, claro, no sirve de mucho sin canciones.
Kylie promociona en esta gira por salas pequeñas, como la anoche repleta Sala Bikini de Barcelona, su nuevo álbum, ‘Golden’. Un disco que parece revestido de cierta estética country que, a priori, podría interpretarse como una voltereta estilística para no aburrir. Siendo así, una aproximación bisoña al género hubiera cantado a leguas. Disfrazar de autenticidad canciones pop de laboratorio es un recurso que difícil de colar en las distancias cortas y lo de Kylie anoche sonó honesto.
Frente a un telón de terciopelo rojo y un enorme corazón rodeando una gran “K” –iluminados ambos con bombillas, dando un aspecto retro– y arropada por una banda de seis músicos de solvente pericia (dos guitarristas –que alternaban acústica, eléctrica y banjo–, bajista, batería, teclista y dos coristas), Kylie se mostró incluso más confiada y segura que cuando la he podido ver en grandes montajes escénicos, logrando brillar, y mucho, en el aspecto vocal. Una voz preciosa y muy técnica, que armonizaba de maravilla con las dos coristas. Con ese envoltorio, sostenido por un muy buen sonido en el que solo se podrían reprochar el uso de algunos pregrabados puntuales –en ‘Sincerely Yours’, casi al final y un par de los nuevos temas– que robaron algo de magia, la Minogue logró que aguardemos la salida de ‘Golden’ con incluso más expectación, porque sus canciones pintan muy bien.
Aunque el comienzo con la propia ‘Golden’ resultó algo dubitativo (con unos coros que imitan, entre lo cómico y lo desconcertante, un grito de guerra sioux o similar), pronto mostró que la muy Dolly Parton (contó que parte del disco se ha gestado en Nashville) ‘One Last Kiss’, la pegadiza ‘Shelby 68’ (dedicada a su padre y su coche clásico favorito), o la sentimentalilla balada ‘Radio On’ suenan muy bien y satisfacen con solvencia esa coartada country-pop que se intuye en los dos adelantos del disco. Pero que no teman los fans de la Kylie de siempre: la disco folk, bastante irresistible, ‘Raining Glitter’ y, sobre todo, una ‘A lifetime to repair’ que, banjo mediante, apunta al gran pepinazo bailable de esta era les darán lo que esperan.
Ese nuevo repertorio, por supuesto, estuvo salpicado de guiños al pasado, aunque a menudo no los esperados, pues solo ‘All The Lovers’ (que fue de lo acústico a lo explosivo) y ‘The One’ entrarían en lo esperable. Teniendo en cuenta el formato del concierto, resultó especialmente agradecido escuchar, además de ‘Breathe’ –la canción de ‘Impossible Princess’ que incluimos en nuestro reciente repaso a las mejores canciones de 1997, por cierto–, unas preciosas versiones semiacústicas de ‘Hand On Your Heart’ y ‘Put Yourself In My Place’ (no puede ser casual la elección de dos títulos tan parecidos: a alguien le deben estar pitando los oídos) o la feliz adaptación del clásico de Dolly Parton y Kenny Rogers ‘Islands In The Stream’ –guiño a ABBA incluido–, fabulosa.
Dicharachera, divertida y amable hasta el extremo de improvisar con el grupo una versión no prevista de ‘Wow’ a petición de unos fans, Kylie debe ser consciente de que está ofreciendo un regalo, un recuerdo precioso para los fans que acuden a estos conciertos promocionales. Curiosamente, dos de los momentos más coreados y animados de la noche, fueron los nuevos singles ‘Stop Me From Falling’ –previo al bis– y ‘Dancing’, la muy vitoreada canción final. La etapa ‘Golden’ podrá ser o no un éxito comercial, pero pinta muy bien en lo artístico. 8,5.
Hoy sábado 17 de marzo es uno de esos días en que matarías por estar en varias de las salas de Razzmatazz a la vez. En la Sala 1 se celebra la presentación del nuevo disco de Grises, el notable ‘De peces y árboles‘, del que escogimos ‘Comida para insectos’ como «Canción del Día». Desde entonces sus streamings se han multiplicado por 2 tanto en Spotify como en Youtube y más que lo continuarán haciendo a medida que el grupo continúe presentando su ya nutrida colección de hits en vivo. Una de las mejores canciones de 2018 sin lugar a dudas. Estarán acompañados por ElyElla DJ’s y Amable, que pincharán pop a buen seguro, como Cascales (Agustín de la Revista Shangay) en el Pop Bar, seguramente más orientado al R&B, al urban y al último pop de Beyoncé a Bruno Mars.
Pero es que en la Sala 2 encontramos un “Live” de Andy Stott hacia las 3 de la mañana. El autor de discos tan importantes para la electrónica internacional como ‘Luxury Problems’ y ’Faith in Strangers’ lanzaba en 2016 ‘Too Many Voices’. La nota de prensa advierte que sus directos han cambiado considerablemente en los últimos años, pasando de depender de su portátil a una “configuración basada en hardware”. El show de Andy Stott es a las 3.10 y en realidad forma parte de una fiesta Mira! Festival que se desarrollará desde primera hora de la noche de este sábado. Por allí pasarán otros talentos como Lost Twin, Nosaj Thing, Evian Christ o Tutu.
Nosaj Thing es el proyecto del productor de Los Angeles Jason Chung, que ha atraído a talentos de tanto alcance como Kendrick Lamar o Chance the Rapper. También ha colaborado con Toro y Moi o con la líder de Blonde Redhead. A su colección de canciones tenebrosas e hipnotizantes, sumaba en 2017 un trabajo llamado ‘Parallels’ que incluía canciones como ‘All Points Back to U’, perfectamente aptas para fans de Moderat y Tricky.
La programación se completa con una fiesta del sello Antinote (Sala 3) con Zaltan, Omega III y D.K., y con Fox (Swing Ting) en la Sala 5. Las entradas anticipadas para esta noche están a la venta en la web de Razzmatazz: 15 euros a partir de la 1 de la mañana, 20 euros si queréis ir a la fiesta Mira! desde primera hora. Una vez dentro, no se separan salas y podrás ir de una fiesta a otra. Estos son los horarios de la fiesta Mira!
21:30h – Apertura puertas
22:00h – Lost Twin live
23:00h – Nosaj Thing live
00:10h – Evian Christ dj set
01:40h – Tutu dj set
03:10h – Andy Stott live
04:00h – DJohnston dj set
MGMT entran directamente al número 1 de lo más votado de nuestro site con el single definitivo de su nuevo álbum, ‘Me and Michael’, que además abre nuestra playlist con las mejores canciones del momento. Puede que no sea ‘Kids’, pero está claro que han reconquistado público con ella. Otras entradas en el top 40 son Camila Cabello, al haber estrenado el vídeo de la adictiva ‘Never Be the Same’, Sade, Azealia Banks y Zhu con Tame Impala. Nos despedimos de Bruno Mars con Cardi B y de ‘Havana’, ya en la mitad baja de la tabla y con más de 10 semanas de permanencia. Ya podéis escuchar nuestra nueva lista de novedades y votar por todas vuestras canciones favoritas aquí.