C. Tangana fue el primer invitado de la nueva temporada de ‘Lo de Évole’. Seguramente a petición suya, no se usó el nombre de C. Tangana para promocionar el programa, cuyo hashtag oficial fue #LoDePucho. En un viaje a Italia en que vimos a Pucho en hoteles de lujo, conduciendo un descapotable o bebiendo vino en copas enormes, el artista dio una imagen más reposada y madura. Casi tristona. Pucho habló de haber empezado a ir a terapia, aunque reconoce que de momento no ha encontrado un profesional que le guste. Évole le respondió que él acertó a la segunda.
Como ya avanzamos hace unos días en base a los primeros vídeos suministrados a la prensa, Pucho habló de su compleja relación con la fama y de su deseo de trascender. Su deseo es que sus canciones sean cantadas «por un gitano dentro de 70 años», pero como personaje, le da igual no ser recordado.
En uno de los momentos más divertidos e interesantes desde el punto de vista social, Pucho recordó cuando trabajó en el Pans & Company de Gran Vía. Otros raperos le miraban mal, porque está mejor visto «pasar porros», y aseguró que la compañía de comida rápida le debe 600 euros en concepto de horas extra. «Si a alguien le gusta mi música, que no vuelva a comer nada allí», desafió mientras Jordi Évole bromeaba sobre perder anunciantes. Aguardamos la respuesta oficial de Pans & Company.
Tangana repartiendo hostias como pan’s. #LoDePucho pic.twitter.com/q1Tu1lS5Fw
— Lo de Évole (@LoDeEvole) January 21, 2024
Sobre los porros precisamente habló de su poder de generarte paranoia y de la importancia de haberlos dejado («como ahora Bad Gyal»), y también afirmó que Operación Triunfo buscó la polémica cuando intentó entrevistarle tras interpretar ‘Un veneno’ en el programa. «Yo creo que ellos lo buscaron porque yo les dije que hacía la actuación, me la habían pedido muchas veces, y quería hacer la música e irme porque no estoy de acuerdo con lo que significa del todo el programa».
Pucho criticó el nombre del concurso, pues todo lo que parece importarles es el «Triunfo» y no «el arte o la música», y acudió solo porque su tema ‘Un veneno’ habla de su «ambición desmedida», de su compleja relación con la fama, por lo que estrenarlo precisamente en OT le terminaba de dar sentido.
Antón Álvarez Alfaro, al desnudo. #LoDePucho pic.twitter.com/g9qNHVlyhL
— Lo de Évole (@LoDeEvole) January 21, 2024
Entre los momentos más curiosos en lo musical, C. Tangana reconoció el que considera el gran valor de su música: haber devuelto su valor a lo castizo. En cuanto a puntos de inflexión como autor, para él fue que Elíades Ochoa elogiara sus habilidades en el estudio, trabajando juntos. El reconocimiento «de Rockdelux» asegura que «se la suda».
Eso sí, quienes no estuvieron en ‘El Madrileño’ como invitados porque lo rechazaron fueron Estopa. A Pucho se le vio escocido por no haber logrado esto último, y muy interesado en el porqué. Jordi Évole jugó a despistarle y a tomarle el pelo asegurando que conocía el motivo o incluso había tenido algo que ver con su rechazo, pero era un vacile. Más cerca estuvo de participar en el disco Robe. Trabajaron en una canción llamada ‘Un pisito en la M30’ que Pucho consideraba que estaba en el estilo del líder de Extremoduro. Sin embargo, a Robe el estribillo le pareció «cursi», aunque le gustaron las estrofas.
No podía faltar la mención a Rosalía. Cortó el hipo la pregunta de Évole sobre lo increíble que es que ambos hayan coincidido en un mismo espacio y tiempo, y sobre su parecido con la actriz del vídeo de ‘Tú me dejaste de querer’. «Es bonito, creo que no estamos al mismo nivel, el impacto de Rosalía es mucho mayor que el que he tenido yo. Sobre todo internacionalmente”.
En ese momento pareció referirse a que realmente ‘El Madrileño’ ha vendido más (180.000 copias) que ‘Motomami’ (120.000 copias) pero solo en España, claro. Fuera, el impacto de Rosalía en cuanto a medios, arenas donde actuar y festivales, es mucho mayor. Preguntado por una próxima colaboración, respondió secamente que “Todo puede pasar en la vida”.
Como curiosidad, su interés por el punto de la lubina o las formas de cocinar la lubina, ya sabéis que viene de atrás.
Le preguntamos por Rosalía. Nos responde el ciento por ciento, por cierto. #LoDePucho pic.twitter.com/gXU7tW923w
— Lo de Évole (@LoDeEvole) January 21, 2024



Benjamín Labatut, quien ya mostró en su anterior ‘Un verdor terrible’ (Anagrama, 2020) una extraordinaria habilidad para imbricar la ficción con el ensayo biográfico y la divulgación histórica, teje en ‘MANIAC’ (Anagrama) el hilo invisible que conecta la vida de tres genios muy diferentes: el angustiado físico austríaco Paul Ehrenfest, quien mató a su hijo discapacitado y se suicidó tras el ascenso del nazismo y la irrupción en la física teórica de la “fuerza bruta de la artillería matemática”; John von Neumann, el Oppenheimer de las matemáticas, la encarnación de los temores de Ehrenfest sobre el inmenso poder destructivo de los delirios de la razón; y Lee Sedol, el gran maestro del juego de mesa Go, quien decidió retirarse tras perder contra el programa de inteligencia artificial AlphaGo, creado por un estudioso de las teorías de Neumann. Tres nombres propios que le sirven al autor para construir una magistral ficción histórica llena de sugestivas reflexiones sobre los límites del pensamiento y los dilemas éticos de la tecnología.
‘Los destrozos’ (Random House) ha sido un sorpresón. Easton Ellis parecía un autor del “pasado”, un señor cascarrabias de la generación X (un poco como Chuck Palahniuk) a quien el cambio de siglo y de los tiempos no había sentado demasiado bien. Pero no, la novela es magnífica. Articulada por medio de un gran flashback, la historia está narrada a través de un magnético monólogo interior, una primera persona (poco fiable) que relata su progresiva bajada a los infiernos. Un doloroso y paranoico viaje con perturbador misterio al fondo (la trama noir es la que “tira” de la novela, la que hace que pasemos páginas como si estuviéramos leyendo al Stephen King de los 80), impulsado por la represión emocional (homosexual), la soledad familiar, el tedio existencial y la angustia vital. Un camino de iniciación que es también un homenaje de Ellis, a la manera de Tarantino en ‘Érase una vez en… Hollywood’ (2019), a la ciudad de Los Angeles de su juventud.
A priori, ponerme a leer un libro sobre la historia reciente de Albania (sin ser yo albanés ni tener pensado visitar el país por muy de moda que se haya puesto en TikTok) me parecía tan interesante como sentarme un sábado al mediodía a ver ‘Tendido cero’. Sin embargo, ‘Libre’ (Anagrama) no es solo la crónica en primera persona del derrumbe de la dictadura comunista más hermética, aislada y pobre de Europa y su traumática y desilusionante transición a la dictadura del libre mercado, sino también la presentación en España de una de las pensadoras más interesantes de la actualidad: la filósofa kantiana Lea Ypi. ‘Libre’ es una brillantísima mezcla de memorias, relato histórico y ensayo sociopolítico. El tránsito de niña comunista a joven capitalista le sirve a la autora para reflexionar sobre la libertad, posiblemente el concepto más contaminado, banalizado e instrumentalizado por la política actual.
Si ya es suficiente presión publicar una segunda novela después de debutar ganando el premio Booker con la extraordinaria ‘Historia de Shuggie Bain’, aún es más hacerlo con una historia que, a priori, se parece mucho a la anterior. Mismo entorno (un barrio obrero de Glasgow), parecido ambiente familiar (desestructurado, con madre alcohólica) y similar protagonista (un adolescente sensible y tímido con problemas para expresar su homosexualidad en un entorno violento y homófobo). ¿Ha ido Douglas Stuart a lo seguro? Nada de eso. ‘Un lugar para Mungo’ (Random House) comparte las constantes vitales de la novela anterior de Stuart, pero el enfoque es muy diferente. Es igual de dura, deprimente y violenta. Pero en esta ocasión son los hombres los protagonistas. El autor explora, a través de un realismo lacerante, un humor sanador y una ternura devastadora, lo que conlleva “hacerte un hombre”, la masculinidad, violencia y sufrimiento asociados a los códigos morales heteropatriarcales.
Stephan Talty recorre en ‘Koresh’ (Contra) el camino que va de la Texas de los años sesenta, el lugar donde creció -rodeado de armas, biblias y maltratadores alcohólicos- Vernon Howell (nombre real de David Koresh), hasta el Washington de 2021, cuando fue asaltado el Capitolio. Un esclarecedor viaje por un “suelo que han recorrido durante siglos hombres y mujeres que creen que la violencia purifica la tierra y la reemplaza por algo infinitamente más maravilloso”. Biografía, crónica de sucesos, historia oral, ensayo sociológico sobre el auge de la derecha conspiranoica… El autor combina con gran habilidad todos estos géneros y temas para reconstruir la vida de una de las mentes criminales más perversas y fascinantes de la historia reciente de EEUU, el más joven de la diabólica trinidad de líderes sectarios formada por Charles Manson y Jim Jones. De hecho, el libro de Talty se puede ver como el ‘Helter Skelter’ de Koresh, un esqueje de la obra maestra del true crime (publicada también en la editorial Contra).
El padre de Amélie Nothomb murió en 2020. La escritora belga le rinde homenaje en ‘Primera sangre’ (Anagrama). Un tributo, como no podría ser menos viendo de quien viene, muy singular: el protagonista de la novela es su padre, quien nos cuenta su vida en primera persona. Este recurso literario le permite a Amélie camuflarse detrás de su progenitor y, como si fuera una médium, establecer un precioso diálogo con él. ‘Primera sangre’ tiene un comienzo impactante: el padre de Amélie, secuestrado junto a otros rehenes, se encuentra ante un pelotón de fusilamiento a punto de ser disparado por los rebeldes del Congo durante las revueltas de 1964. Partiendo de esa situación, Patrick Nothomb nos cuenta cómo ha sido su vida hasta ese momento. Una vida llena de acontecimientos y peripecias, novelesca. Breve y conciso como todos sus libros, Amélie vuelve a demostrar que es una maestra a la hora de mezclar lo dramático con lo humorístico, la levedad con la profundidad.
Qué buenas son las novelas de Ottessa Moshfegh. Ambientada en una aldea medieval del este de Europa (la autora se ha inspirado en sus ancestros maternos croatas), la historia que narra ‘Lapvona’ (Alfaguara) no puede ser más gore, escatológica (en ambos sentidos de la palabra) y macabra. Un oscurísimo y libérrimo cuento gótico, casi folk horror, que le ha valido a la autora amenazas de cancelación (Moshfegh ha explicado varias veces que la agenda política de las redes sociales se la pasa por el “lapvona”) y ha escandalizado hasta al mismísimo John Waters. La novela, narrada en tercera persona (lo habitual en Moshfegh es utilizar la primera), describe un mundo horrible, sucio y violento, como una pesadilla sadiana donde la deformidad moral, de herencia cristiana, genera monstruos. Una fábula grotesca, bañada por una fangosa ironía, tan repulsiva como fascinante.
En el trabajo de Daniel Clowes, no es muy habitual que el lector pueda reconocer a personajes de su vida cotidiana, ni identificarse con ellos. 7 años después de ‘Paciencia’, su anterior publicación, en ‘Mónica’ (Fulgencio Pimentel) no cambia ese patrón, pero sí empatizamos con la historia de una mujer perturbada desde la niñez, al haber sido abandonada por su madre. La búsqueda de respuestas en el pasado sirve para que Clowes homenajee a su propia madre fallecida en 2019, a través de un periplo de 9 historias que conectan el cómic de terror, la ciencia ficción de los años 50, las sectas religiosas, los crímenes en masa en un pueblo, y las historias de la guerra en Vietnam. La conexión tan alocada de las temáticas, salvo alguna velada excepción, hace que ‘Monica’ atrape muy calculadamente al lector. Y, como marca de la casa, el color, rotulado de un modo tan personal que eleva el nivel artístico de la obra.
Muere un cineasta y nace un escritor. ‘The Movie Critic’ va a ser la décima y, parece, última película de Tarantino. Pero, por otro lado, ha iniciado una carrera como escritor de lo más prometedora. Tras la novelización de ‘Érase una vez en Hollywood’ (Reservoir Books, 2021), llega su primer libro de cine. Y es una gozada. ‘Meditaciones de cine’ (Reservoir Books) es una mezcla de biografía cinéfila y análisis sobre las películas de los 70. Las que le gustan a Tarantino o le marcaron de alguna manera. Salvo un par de capítulos dedicados a relatar su formación cinéfila y analizar el Nuevo Hollywood, los demás están centrados en hablar sobre una película en concreto. Pero a hablar como lo hace Tarantino, salpicando su torrencial y apasionado discurso con jugosas anécdotas, reveladoras referencias y eruditas opiniones. Sin duda, uno de los libros de cine más divertidos, ingeniosos y contagiosamente entusiastas publicados en mucho tiempo. 




















