Mejores discos 2011

Por | 14 Dic 11, 13:08

50.-R.E.M. / Collapse Into Now: Ya cuando R.E.M. publicaron este disco pensábamos en darle un puesto de honor en nuestra lista de 2011, concluyendo en su momento su crítica: «‘Collapse Into Now’ es algo más que una autorreferencia a tiempos pasados. Es uno de esos buenos discos en sí mismo por el que muchos debutantes matarían». La noticia de su separación daba a esas autorreferencias (una de ellas vía Patti Smith en la estupenda ‘Blue’) un significado especial que hará de este último álbum de la formación un fetiche para los fans del grupo toda la vida y siempre un buen descubrimiento para quien se acerque a ellos por primera vez (ahí quedan ‘Mine Smell Like Honey’, ‘Everyday Is Yours To Win’ o ‘ÜBerlin’.

49.-Austra / Feel It Break: La obra definitiva de Katie Stelmanis después de un par de tumbos se cierra con ‘The Beast’, una escalofriante balada protagonizada por el piano y la voz de Katie, con un epílogo que apunta a que ‘Feel It Break’ no solo es un magnífico disco de debut, sino que además transmite la sensación de que solo estamos viendo una pequeña parte de lo mucho, y bueno, que Austra podría llegar a ofrecer en el futuro.

48.-The Antlers / Burst Apart: ‘Burst Apart’ es un disco conceptual sobre relaciones que terminan, historias de amor abocadas al fracaso, a un patético final (aunque esta vez, no al final terrible de la muerte). Desde el principio sí vemos un cierto tormento en las letras de Pete Silberman, que tocan todos los palos. Desde la negación del amor como concepto en la preciosísima apertura del disco (‘I Don’t Want Love’) hasta el mínimo rayo de esperanza con el que cierran el último tema, la maravillosa balada ‘Put The Dog To Sleep’. Y es que, quien nunca haya pensado eso de «I’m not gonna die alone… I don’t think so…» no está vivo.

47.-The Poison Tree / The Poison Tree: No nos llevemos a engaño. En el debut de The Poison Tree no vas a encontrar el temazo de esta temporada. Ni esa canción que te parece horrible en una primera escucha y que luego resulta ser la piedra de toque de todo un nuevo y refrescante movimiento musical. Pero las nueve canciones y media de ‘The Poison Tree’ componen un disco que apuesta emocionalmente alto, que aborda sin ambages la canción clásica y bien hecha y que –sí, lo has adivinado- acierta.

46.-John Maus / We Must Become The Pitiless Censors of Ourselves: El tercer álbum de Maus se mueve entre las producciones de Kraftwerk y la Human League de finales de los 70 y principios de los 80. Canciones como ‘Keep Pushing On’ pueden sonar en sus teclados muy próximas al revival de la misma época desarrollado por Ladytron, pero en el caso de John hay más matices. Entre letras a menudo ininteligibles y sintetizadores celestiales (‘Streetlights’), Maus ha ido construyendo un sonido propio, casi cósmico, perfecto para sus canciones entre lo apocalíptico y lo ceremonial. Si ‘We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves’ hubiera sido escrito por un artista nacional, podríamos decir que ha tomado grandes ideas de ‘La bola de cristal’, lo cual incluye campanas (‘Head For The Country’), un episodio de los ‘Los Munsters’ (‘The Crucifix’) y bandas sonoras perfectas para un laboratorio de la época (‘Quontum Leap’).

45.-Patrick Wolf / Lupercalia: El nuevo disco de Patrick Wolf no se llama ‘The Conqueror’, pero diga lo que diga sigue siendo la segunda parte de ‘The Bachelor‘, que se podía haber editado en forma de álbum doble junto a este, en contraposición. Eufórico en sus arreglos orquestales, muestra la otra cara del amor, la más feliz, con algunos tropezones en el desarrollo de la historia, que a fin de cuentas sólo sirven para reforzar la ilusión inicial. En su conjunto es un sólido disco conceptual que confirma al artista como uno de los mejores y más infravalorados compositores por crítica y público.

44.-Nicolas Jaar / Space Is Only Noise: ‘Space is Only Noise’ propone un viaje esmerado y que a medida que avanza hace aumentar nuestra inquietud, sobre todo gracias a una sutil instrumentación que abre un paisaje entre lo orgánico y lo digital, sintetizando voces, susurros y risas con influencias, en su mayoría, de pop sintético, y todas ellas a su vez con sonidos de cuerda y piano. Cortes de somnolencia fantasmal, vocales introspectivos, adulterados químicos y de elaboración artesanal sobrepasan lo puramente experimental para dejar huella.

43.-GusGus / Arabian Horse: Los islandeses están lejos de ser la tendencia o la revelación del momento como sucedió con su segundo álbum ‘Polydistortion’ y mucho más de vivir una revolución a nivel de ventas como sucedió con ‘This is Normal’, pero gracias a la combinación de sofisticación y sensibilidad melódica en singles como ‘LadyShave’ o ‘Very Important People’, ‘Arabian Horse’ termina resultando uno de sus mejores discos, manteniendo todas las cualidades que les han acercado tantas veces a la perfección.

42.-Nacho Vegas / La zona sucia: Los poco más de cuarenta minutos que dura ‘La zona sucia’ transcurren fluidos, más rápido que nunca en la carrera del ex Manta Ray y ex Migala, y solo el tono brumoso de la final ‘El mercado de Sonora’ parece desentonar del conjunto. Quizá el único pero del álbum sea que carece del profundo calado emotivo que se intuía en obras como ‘Desaparezca aquí’, que invitaban a detenerse más en su minutaje, escuchar con atención y asimilar, y eso quizá (solo quizá) pueda restarle empaque en el futuro. Hasta entonces, Vegas puede darse por satisfecho porque vuelve a sumar un disco notable.

41.-Cass McCombs / Wit’s End: ‘Wit’s End’ es en planteamiento y resultados un disco mucho más arduo y difícilmente accesible que ‘Catacombs’, que desde luego requiere de una total disposición por parte del oyente a entrar en su mundo de sombras y sentencias que retratan la ruindad propia de cualquier individuo. ¿Es la soledad el estado natural del hombre? ¿El egoísmo nos conduce a la soledad o viceversa? Pero aún sin querer entrar en tales diatribas, es posible disfrutar de este disco repleto de belleza, de esa belleza que solamente puede venir inspirada por la tristeza más profunda.

40.-The Horrors / Skying: Al principio ‘Skying’ suena a gran disco de ruptura por tratarse de una estupenda transformación, decidida y consistente, pero en el que la sensación de que falta algo más es patente. Pronto, sin embargo, se revela como un gran disco a secas sobre todo gracias a que The Horrors saben mostrar que no es un simple cambio estético, una pose, sino que el cambio es más profundo y afecta a su manera de enfocar sus canciones, liberados de cualquier prejuicio o límite y henchidos de autoconfianza (ahí es donde parece que Barrows ha hecho su mejor papel). ‘Skying’ es un álbum notable porque muestra en su amplia variedad de estilos muchas y diferentes facetas del grupo con una cohesión impecable. Pese a ser un disco abiertamente pop, en su manera de interpretarlo siempre permanece ese espíritu perverso en efectos y zumbidos, que ya mostraron en susegundo álbum y que viene a convertirse en su seña de identidad.

39.-Anna Calvi / Anna Calvi: Hacía tiempo que no escuchábamos tantos temas buenos juntos en un disco: desde el comienzo, el instrumental ‘Rider to the Sea’, con esas guitarras que parecen perderse en la noche, hasta el final, esa enorme ‘Love Won’t Be Leaving’ que a la vez suena épica e intimista, el álbum no tiene desperdicio. No en vano, leyendas de la música como Brian Eno han definido a Calvi como «lo mejor desde Patti Smith». Su single ‘Jezabel’ (una versión de un tema popularizado por Edith Piaf) ya causó sensación el año pasado dejando a mucha gente expectante ante lo que sería su debut. Para la grabación han utilizado un equipo completamente analógico, lo cual se agradece en la riqueza del sonido: no hay mucho más que guitarra, bajo y batería (todo pasado convenientemente por una reverberación gloriosa) pero todo desprende una profundidad auténtica.

38.-Washed Out / Within And Without: Ernest Greene, conocido musicalmente como Washed Out, es una de las puntas de lanza del chillwave -de momento, un estilo no tan desprestigiado como su antepasado directo, el chill out; no en vano, más de una vez puedes caer en la tentación de imaginarte sentado en el Café del Mar con un mojito en la mano viendo un espectacular atardecer mientras escuchas a alguno de estos chavales-. Conjuga las características definitorias, como el gusto por los sonidos ochenteros más ambient o dream pop, el laptop y las toneladas de reverb, pero también pasa por ser una de las voces más originales y maduras de un estilo que ni siquiera ha llegado a la pubertad. Nacido en Perry, Georgia, hace 28 años, se dio a conocer en 2009 con el EP ‘Life of Leisure’, donde ya apuntaba maneras. Ahora, con ‘Within and Without’, su primer largo, publicado por Sub Pop, ofrece un trabajo completo en el que cada canción brilla por separado pero todas encajan en el conjunto.

37.-Veronica Falls / Veronica Falls: El cuarteto mixto radicado en Londres Veronica Falls lleva generando atención desde hace cerca de dos años, antes incluso de que se publicara su primer single, pero ellos parecen no haber tenido mucha prisa por llegar a este álbum de debut. Esto se percibe en que, aun siendo un disco deudor del sonido C-86 y demás, demuestra estar muy bien ponderado, sin prácticamente un segundo de relleno.

36.-Manos de Topo / Escapar con el anticiclón: Manos de topo evolucionan. Desde luego más que los detractores que se quedaron en que no les soportaban por la voz de Miguel Ángel Blanca. La producción de Ramón Rodríguez de The New Raemon sirve de apoyo perfecto para estas inquietudes y contradicciones y las canciones de ‘Escapar con el anticiclón’ son complejas en arreglos y estructuras. Aún hay un exceso de teclados y derivados, pero por lo demás, Manos de topo han conseguido como pocas veces articular su música en base a lo que quieren contarnos, con una voz algo más comedida de Miguel Ángel y más protagonismo de las guitarras eléctricas.

35.-The Rapture / In The Grace Of Your Love: Han sido años duros para The Rapture. El bajista Matty Safer ha abandonado el barco un poco de aquella manera, y el líder Luke Jenner tuvo que enfrentarse al suicidio de su madre mientras estaba de gira muy poco después de ser padre. ‘In The Grace of Your Love’ trata de buscar la felicidad perdida a través de canciones que, a menudo, de tan intensas y contundentes, parecen perfectas para abrir y cerrar conciertos. La música como vía de escape está clara desde que el álbum arranca con ‘Sail Away’. El grupo nunca se ha caracterizado por sus buenas letras, pero sabe transmitir como pocos la necesidad de evadirse a través de una instrumentación in crescendo y la estupenda voz de Luke (además hay consecución final de regalo a través de un epílogo jazzie).

34.-Odio París / Odio París: Una maqueta puede hundir la carrera de un grupo si este no es capaz de superar el par de hits con que se da a conocer. Afortunadamente no ha sido el caso de los barceloneses Odio París, que desde que lanzaron las primeras versiones de canciones como ‘Ahora sabes’ o ‘Don de Traci’, han sabido seguir sumando hits a su repertorio hasta publicar este debut de diez pistas a escuchar en modo «repeat».

33.-Arctic Monkeys / Suck It And See: Los Monkeys han logrado facturar su disco más brillante, equilibrado y sólido hasta la fecha, consolidando al fin su propuesta también en un estudio y probando, de nuevo, la valía compositiva de Alex Turner, sin duda uno de los mayores talentos surgidos de las Islas Británicas en la última década. Así de rotundo.

32.-Antónia Font / Lamparetes: Cinco años sin material nuevo de Antònia Font han dado para echarlos mucho de menos, pero también para dar pie al inevitable rumor sobre la disolución de la banda. Por fortuna, los tenemos de vuelta con ‘Lamparetes’, con el edificio de Gesa imponente en portada, aún en pie, a pesar de lo mucho que se ha hablado también de su demolición. Se hacía necesario que ‘Lamparetes’ fuese algo muy bueno. Y lo es. Los mallorquines confirman una vez más que son referencia imprescindible de nuestro pop.

31.-Metronomy / The English Riviera: Este tercer salto sin red de Metronomy tenía muchas papeletas para haber salido mal, pero han vuelto a caer de pie. Más allá de sus singles, ‘The English Riviera’ tiene un tracklist coherente y del que solo se echan en falta cosas al conocer mejor los dos anteriores trabajos del grupo. Para quien se acerque a Metronomy por primera vez, ‘The English Riviera’ puede ser una de los discos del verano y uno de los descubrimientos del año.


30.-The Pains of Being Pure At Heart / Belong:‘Belong’ es todo lo que cabría esperar para un segundo álbum del cuarteto del sello Slumberland: conservan intactos su identidad y su talento para las melodías imperecederas y excitantes, pero dan un paso adelante en sonido y actitud. En manos del legendario equipo técnico formado por Alan Moulder y Flood, los modos amateurs de su obra pretérita quedan apartados en favor de una capa de sonido tan aguerrida y compacta como pulida y dulce.

29.-Parade / Materia oscura: Es difícil imaginar qué ha podido suceder para que, en escaso año y medio, se haya pasado de un disco tan introvertido y, en cierta manera, adulto como ‘La fortaleza de la soledad‘ a la frescura y efervescencia de este ‘Materia oscura’. Una instrumentación luminosa, potente y directa, mucho más cerca de una banda de pop que de un cantautor, remata lo que desde ya se debe considerar, sin lugar a dudas, el mejor disco de Parade.

28.-Björk / Biophilia: Desde un punto de vista simplista, en ‘Biophilia’ nos encontramos con una Björk que huye cada vez más del clásico formato pop, siendo el single ‘Crystalline‘ casi el único momento en el que nos encontramos con un estribillo al uso. Por contra, abundan cortes compuestos en tiempos absolutamente atípicos como el 7/4, el 5/4 o el 17/8 y esto, sin duda, convierte la escucha de ‘Biophilia’ en un desafío para oídos comunes y poco acostumbrados a música abstracta y compleja. La pregunta es: ¿hace todo esto que este disco sea un absoluto e insoportable coñazo? Y la respuesta es, rotundamente, no.

27.-Yelle / Safari Disco Club: Uno puede aburrirse esperando el disco sin baladas que no llega de Beyoncé, Rihanna o Lady Gaga. En cambio, ‘Safari Disco Club’ lo es, comenzando su tracklist por sus dos singles principales y dejando que rara vez los BPM decaigan, soltando de vez en cuando algún hit potencial como el machacón ‘Comme un enfant’, donde Julie canta sobre lo que le gustan las chucherías de Tagada o lo que anhela la tercera parte de ‘Wayne’s World’; ‘Unillusion’, bastante Cut Copy; o la divertida ‘J’ai bu’, de estribillo tan sexual e hilarante como dramático («me he bebido todas tus palabras de rodillas / estoy borracha, no me tengo en pie»).

26.-The Drums / Portamento: Si ‘The Drums’ servía a la perfección de banda sonora estival, ‘Portamento’, casualmente o no, posee el espíritu agridulce del fin del verano en el que ya nos encontramos. Y The Drums salen absolutamente indemnes en esta ocasión, gracias a un álbum que abunda en sus talentos conocidos y apunta a una sugerente vía de futuro.

25.-Adele / 21: Pedía una Adele recién llegada a la fama que alguien le rompiera el corazón para no tener que componer un disco «sobre habitaciones de hotel y viajes en avión». Le salió novio, por supuesto, y las cosas salieron mucho peor de lo esperado, así que Adele está muy contenta. ’21’, el disco de baladas sobre desamor que deseaba, aun recordando desde su título la juventud de su autora, es un paso adelante inesperado para una cantante de voz rotunda que sabe equilibrar fuerza y sensibilidad como Duffy, un poco perdida entre clasicismo y modernidad, no terminó de lograr en su segundo disco.

24.-Feist / Metals: ‘Metals’ fue grabado la pasada primavera en el Big Sur californiano junto a sus productores habituales Gonzales y Mocky en una casa aislada en las montañas, lo cual influye decisivamente en una ambientación que apuesta por la pureza y naturalidad del sonido. Los ecos y la reverberación propios de grandes salas acabadas en maderas son casi tan protagonistas de estas canciones como lo son también las cuidadas intervenciones de vientos y cuerdas, de arreglos clásicos y discretos, que evitan la invasión total de la canción para aportar, a cambio, un aire soul y blues eminentemente clásico.

23.-The Vaccines / What Did You Expect From The Vaccines?: La clave para disfrutar de su debut es responder a la pregunta que plantean en el título del disco lo siguiente: «nada». El grupo no ofrece otra cosa sino himnos sobre bares y chicas, cargados tanto de energía (‘Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra)’ dura menos de un minuto y medio) como de afectación (‘If You Wanna’ podría ser de los Raveonettes).

22.-Bill Callahan / Apocalypse: «La gente real se marchó, encontraré una palabra mejor algún día, quedando solo mis sueños y yo, mi rebaño y una caja de resonancia». Así de peregrino comienza ‘Drover’, primer corte de ‘Apocalypse’, donde Callahan se erige en pastor de ese rebaño (sus ideas y sentimientos) al que lucha por dominar inútilmente. Según sus propias palabras, la continuación de su obra capital (‘Sometimes I Wish We Were An Eagle‘, uno de los discos de la pasada década a juicio de JNSP) es una profunda mirada a sí mismo en un espejo, que después orienta hacia el resto del mundo. Este autor imprevisible y exigente pone aquí todo su talento para retratar su visión sobre altas cuestiones tradicionalmente perseguidas por la filosofía como qué es el hombre, cuál es su papel en el mundo y en qué medida es libre.

21.-La Casa Azul / La Polinesia Meridional: Una vez más, Milkyway repite esa fórmula tan suya, que le ha hecho famoso ante crítica y público, llegando incluso a ganar un Goya a la Mejor Canción Original por ‘Yo también’ y a estar muy bien colocado en la rampa de acceso a Eurovisión con ‘La revolución sexual’: canciones que se prestan a sonidos de otro tiempo y los adaptan al día de hoy. Esta vez, el álbum suena sobre todo a northern soul, a disco y a pop, pero cada vez más revolucionados, en un ritmo que prácticamente no da tregua hasta el quinto corte

20.-Sound of Arrows / Voyage: Escucha tras escucha, ‘Voyage’ suena inmaculado, y tiene de todo: momentos dedicados al baile, a los medios tiempos y a las baladas (bueno, o a algo parecido). Pero el caso es que en ningún momento apetece pulsar el stop del reproductor para ponerse otra cosa, y eso es algo muy loable en un álbum de debut. Especialmente si tienes una penúltima canción que dura prácticamente ocho minutos y la siguiente es instrumental. Aunque claro, ya lo dice la creciente ‘There’s Still Hope’, que emula a unos Arcade Fire pasados por el colador de Kraftwerk y en la que Stefan repite ‘You come back to me’ como un mantra. Sí, Stefan, volvemos a ti. Y las veces que quieras.

19.-Kurt Vile / Smoke Ring For My Halo: Más allá de comparaciones, Vile demuestra con canciones tan tremendas como ‘Society Is My Friend’ (con esa terrible frase inicial «la sociedad es mi amiga, me hace sumergir en un baño de sangre fría»), ‘Puppet To The Man’ (la más Neil Young) o ‘Peeping Tomboy’ que como compositor está cada día más maduro y arraigado, que su proyección es aún insospechada, y que está reavivando la fe en el rock americano.

18.-Panda Bear / Tomboy: Ayudado por Peter Kember (Sonic Boom, Spectrum, Spacemen 3) en la parte técnica, Lennox rehúsa dar continuidad a los hechizantes mantras de su álbum anterior, aquellos en los que diferentes capas de voces e instrumentos se acumulaban y repetían hasta formar una mágica masa pop. En ‘Tomboy’ (expresión coloquial que podríamos traducir como «marimacho»), sin embargo, parece haberse disfrazado de carnicero, despiezando aquella música acumulativa hasta quedarse con el hueso, la canción. Claro que, viniendo de un Animal Collective, no cabe esperar canciones pop al uso. Pero dentro de su particular, distorsionado y extraño modo de entender la melodía, ‘Tomboy’ es lo más parecido a un disco de canciones redondas.

17.-Low / C’mon:Como en el caso del más reciente álbum de Sr. Chinarro (aunque cada uno en su cosa), el último disco de estos veteranos es su disco más directo y accesible (más que ‘The Great Destroyer’, sí) pero no por eso peor ni menos disfrutable. Y culmina con una especie de epifanía acústica, ‘Something’s Turning Over’, en la que suenan felices cantando a coro con sus propios hijos, un caramelito envenenado por una derrotista letra que invita a los jóvenes a «salir mientras puedan», augurando un futuro terrible. Hay cosas que probablemente nunca cambiarán.

16.-The Weeknd / House Of Balloons: El proyecto del canadiense Abel Tesfaye, acompañado de los productores Illangelo y Doc McKinney, comparte algunos trucos con el Jamie Woon que juega entre el R&B y el dubstep, aunque su sonido es mucho más minimalista y afilado, recibiendo más que justas comparaciones con The xx, quienes a su vez, recordemos, son grandes fans de proyectos como Sade, en quien pensarás inevitablemente cuando escuches canciones como ‘What You Need’.

15.-Lykke Li / Wounded Rhymes: En este disco, Lykke Li consigue hacernos partícipes, aun con unos recursos dramáticos excesivos, de la soledad, el desamparo y la fragilidad de una chica que con 21 años se embarcó en una larga gira por todo el mundo, que quería ser una estrella del pop pero también seguir siendo una chica. Estas rimas heridas alcanzan de lleno al oyente y suenan terriblemente sinceras gracias a la interpretación rotunda, a veces desgarrada, de una Lykke Li que no se ha limitado a afianzarse como una solista de moda sino que está en el camino adecuado para ser algo más grande.

14.-nudozurdo / Tara motor hembra: Duelen las amenazas condicionales de ‘Prometo hacerte daño’, la canción más pegajosa incluso por encima del single ‘Prueba/error’, uno de sus ejercicios más descarados de ruidismo. Duelen las cuerdas que abren ‘Mensajes muertos’ y su letra llena de puntos suspensivos y el «dime «salta» y me tiraré» de ‘No me toquéis’; pero sobre todo duele imaginar a ese Leo atascado entre 2004 y 2008 que, sin poder editar ‘Sintética’ y sin apenas ningún medio que lo defendiera, estuvo a punto de pasar desapercibido incluso para el mundo alternativo de nuestro país. Después de escuchar lo que está creciendo como compositor y frontman, ese sí que habría sido un daño irreparable.

13.-La Bien Querida / Fiesta: Como ‘Romancero’, ‘Fiesta’ es un disco que entra con facilidad y que además va ganando entidad con las escuchas gracias a sus matices y su falsa superficialidad. Un nuevo acierto de La Bien Querida, a la que, sin embargo, nos quedan ganas de escuchar en terrenos más ruidosos, experimentales y arriesgados. Para nuestra fortuna, le queda mucho camino por delante.



12.-Kate Bush / 50 Words For Snow: En ’50 Words For Snow’ convergen música clásica, pop, ópera, rock y jazz con una naturalidad pasmosa y un sonido superlativo, elegante a cada instante. Y este álbum es, nada más y nada menos, la más reciente prueba de que Kate Bush, como Leonard Cohen, como Tom Waits, como Bob Dylan, es de la clase de creadores que permanece unos metros por encima del resto de artistas, una aristócrata de la música.

11.-Fleet Foxes / Helplessness Blues: Un disco que rehuye ser conformista en lo formal y, a su ya conocido gusto y talento por las armonías vocales más exquisitas, suma una amplísima y atípica variedad instrumental y de recursos que aportan una aún mayor riqueza sonora, aunque nunca permitan que eso prime por encima de la canción, sino que la potencie en un segundo plano. No se podía pedir más al segundo álbum de este sexteto de Seattle, nuevos estandartes del folk mundial, espléndidos herederos de la tradición musical norteamericana.

10.-Christina Rosenvinge / La joven Dolores: No era nada fácil la papeleta que se le presentaba a Christina Rosenvinge para dar continuidad a un disco tan sorprendente y exitoso como ‘Tu labio superior‘. Pero ‘La Joven Dolores’ no hace sino afianzarla de manera deslumbrante en una envidiable (respetada y alabada por la crítica, con una sólida legión de fans y un creciente potencial comercial) posición en nuestro pop, por la que ella ha luchado durante muchos años.

9.-M83 / Hurry Up, We’re Dreaming: Precedidas por esa oda a Toto que es ‘Midnight City’ y que debería haber sonado en todas las radios y haberse convertido en un éxito a todos los niveles, estas veintiuna canciones conforman un LP que, lejos de aburrir por su duración, te llevan de un lado a otro sin que apenas te des cuenta. ‘Reunion’, una canción muy Simple Minds que no desentonaría nada en una película de John Hughes; la colaboración de Zola Jesus; ‘Where The Boats Go’, que será usada en una película de Michael Mann sí o sí; ‘The Bright Flash’, que podía haber ido en ‘Before The Dawn Heals Us’; y ‘Wait’ son algunas de las perlas que podemos encontrar sólo en la primera parte del disco.

8.-Cut Copy / Zonoscope: Lo bueno de ‘Zonoscope’ es que se nota una clara evolución a lo largo del LP. En ella, se reconoce el estilo Cut Copy, que ya es un punto a favor de la banda, pero también se desarrollan otros sonidos que cargan de matices nuevos la escucha del álbum. Desde la oscura ‘This Is All We Got’, con esas voces distorsionadas y con reverberación hasta el totalmente reconocible primer single ‘Take Me Over’; pasando por supuesto por la pegadiza ‘Need You Now’ como introducción o por ‘Alisa’, con ese estribillo tan klaxoniano.

7.-Russian Red / Fuerteventura: Quien haya seguido los directos de Russian Red habrá sido testigo de la evolución de sus canciones sobre las tablas, por lo que no le sorprenderán los derroteros por los que se mueven los temas de ‘Fuerteventura’, un álbum que llama la atención por la luminosidad de sus melodías y arreglos. Un disco pop sencillo, directo, sincero… sin envoltorios pomposos que confundan acerca de su contenido. Además sus canciones cuentan con la atemporalidad necesaria para permanecer durante bastante tiempo, en nuestra mente y en nuestros corazones.

6.-Bon Iver / Bon Iver: Ni los mejores augurios podían adivinar que ‘Bon Iver’ sería una obra de tal calibre, que estremece de manera inmediata y promete nuevas y enriquecedoras escuchas durante largo tiempo. Se trata de uno de esos álbumes que no solo confirma a un gran artista sino que redimensiona sus expectativas de futuro, en una feliz reinvención que, en cierto modo recuerda, a las de artistas análogos como Sufjan Stevens o Iron & Wine.

5.-Destroyer / Kaputt: Ya sea escorándose al soft pop (‘Blue Eyes’, ‘Song For America’), homenajeando a New Order (en ‘Poor In Love’, o ese glorioso colofón con ‘Bay Of Pigs’ -ya publicada anteriormente en un 12″-), o siendo sutilmente funky (‘Downtown’, la bellísima ‘Suicide Demo For Kara Walker’ -co-escrita con esta prestigiosa artista plástica norteamericana-), ‘Kaputt’ es siempre emocionante y sugerente, un álbum que invita a bailar en la intimidad, que sería la banda sonora perfecta tras una fiesta de Italians Do It Better. Usando unos mimbres similares al ‘Before Today‘ de Ariel Pink que tanto gustó el pasado año (aunque prescindiendo del componente trash y kitsch de este), Dan Bejar hace un pulcro homenaje a unos géneros otrora denostados, e incluso considerados horteras, en esta obra bella y exquisita.

4.-Girls / Father, Son, Holy Ghost: Un manual de clasicismo bien entendido, en el que la inspiración corresponde a Roy Orbison (‘Saying I Love You’, ‘Love Like A River’), Buddy Holly (‘Magic’, ‘Jamie Marie’), George Harrison (sublime ‘My Ma’, aludiendo de nuevo a su progenitora) y, sobre todo, John Lennon (‘Just A Song’ y ‘Forgiveness’) y en el que cada arpeggio, cada solo, cada coro de ascendencia gospel está medido a la perfección (imaginamos que el co-productor Doug Boehm -Dr. Dog, Booker T. Jones, Drive-By Truckers- ha contado mucho en eso), con la dosis justa para rompernos el corazón.

3.-Fernando Alfaro / La vida es extraña y rara: Es inevitable que ‘Extintor de infiernos’, que nos habla desde el interior de un ataúd, o ‘Sin cobertura’ (en el CD, pista sorpresa), que concluye el álbum con la frase «la vida no es prescindible, pero una sola vida sí que lo es», suenen más intensas después de haber sabido a Alfaro en situaciones que él mismo ha definido como «terminales». Sin embargo, la muerte y su opuesto han estado presentes en toda su carrera, desde Surfin Bichos hasta su último proyecto con Los Alienistas, pasando por Chucho. Aquel ‘Magic’ que hablaba sobre lo mucho que nos queda por vivir es reconocible en el doble falso final de la canción inicial o en la melodía de la fantástica ‘Un viaje largo, largo’, que cuenta con coros de Nacho Vegas (entre otros, a destacar una niña) y a pesar de su triste mensaje de autoengaño acoge una clara sensación de triunfo superviviente.

2.-James Blake / James Blake: Como sucede en álbumes tan dispares (a los que este disco recuerda de uno u otro modo) como ‘For Emma, Forever Ago‘ de Bon Iver, ‘Third‘ de Portishead, o ‘xx’ de The xx, ‘James Blake’ contiene momentos de una emotividad desbordante, difícil de trasladar a palabras. Ni siquiera, en este caso, podemos hablar de unas letras enternecedoras o sentimentalmente exhibicionistas, porque Blake se cuida de plasmar mensajes casi ininteligibles en sus canciones, o tan inocentemente claros que uno no puede creer que sea tan literal («My brother and my sister don’t speak to me, but I don’t blame them» es todo el texto de ‘I Never Learnt To Share’). Se trata más bien de esa bella y cálida expresividad de su voz, perfecta para el R&B o el blues, cuya espiritualidad pugna por sobrevivir a sus asfixiantes y opresivos arreglos electrónicos.

1.-PJ Harvey / Let England Shake: ‘Let England Shake’ es una obra que mantiene toda la coherencia y la calidad a la que PJ Harvey nos tiene acostumbrados. Las guitarras salvajes han quedado atrás, ahora suenan limpias y casi atmosféricas, con el autoarpa como nuevo compañero de viaje y protagonista en ‘The Words That Maketh Murder’, pero no estamos ante un disco sereno. La tensión se palpa en canciones como ‘Let England Shake’ o ‘The Glorious Land’, con una corneta llamando a las tropas como si de una película del oeste se tratara. Y es que éste es el disco más político de Polly Jean Harvey que, cansada de la introspección, se asoma al exterior y carga contra el imperialismo del primer mundo, con su propio país, Inglaterra, en el punto de mira. Aquí las pistas hablan de “soldados que caen como trozos de carne” (‘The Words That Maketh Murder’), el alcance de la muerte (‘All and Everyone’), el odio arrastrado durante generaciones (‘On Battleship Hill’), las viudas que despiden a los que no volverán (‘Bitter Branches’) y figuras siempre igual de descarnadas. ‘The Glorious Land’ cuestiona inquietante “cuál es el fruto glorioso de nuestra tierra” para contestarse enseguida: “su fruto son niños deformes”. No es el disco más lleno de esperanza del mundo, pero uno de los que ha mostrado una renovación musical más fascinante en la carrera de una artista que ya había entregado varias obras maestras.

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