Puede parecer un misterio que Kacey Musgraves todavía no sea una superestrella en Estados Unidos cuando, además de Grammys, tiene al público y a la crítica de su lado, pero dado que Musgraves no suena en radio, a nadie se le escapa que es su visión progresista del country la que no halla amigos en las conservadoras estaciones de radio americanas. En Estados Unidos, el country no es solo un estilo musical (o un abanico de estilos musicales), también es un signo de identidad arraigado en características históricas de un tipo de pueblo muy concreto (humilde, agrario, blanco, religioso) y Musgraves no ha hecho más que cuestionar, a menudo en clave de humor, esta realidad en sus dos discos anteriores, los excelentes ‘Same Trailer Different Park’ y ‘Pageant Material’, poniendo de relieve la hipocresía, el conformismo y la aburrida tradicionalidad de la América rural, como canta en la mordaz ‘Merry Go Round’: “Mary Mary, quite contrary / we’re bored so, we’re getting married”. Musgraves, que creció en un pueblecito de 200 habitantes en el este de Texas llamado Golden, como el disco grabado en Nashville que publica Kylie el mes que viene, reconoce que el country es su vida, pero en lugar de asentarse en las rutas pre-establecidas por el género durante décadas de historia, busca desmarcarse de ellas y seguir su propio camino. También al margen del “club de tíos” que, como dice ella misma, es en cualquier caso la radio.
‘Golden Hour’, el nuevo disco de Kacey Musgraves, es su paso definitivo en esa dirección en busca de un estilo más abierto, experimental y, en una palabra, pop. De hecho, en ‘Golden Hour’ los elementos instrumentales característicos del género, como los banjos, las mandolinas o las steel guitars, ocupan una posición secundaria -que no menos importante- en un disco que favorece sobre todo la presencia de guitarras acústicas y unas formas de composición inclinadas hacia el pop-rock melódico. Canciones sencillas, dulces y emotivas como el single ‘Butterflies’ que, además, con frecuencia utilizan sintetizadores y experimentan, de manera sutil, con la manipulación vocal a través del vocoder, remitiendo, sobre todo en la escalofriante ‘Oh, What a World’, a los tiempos en que el artista Peter Drake triunfaba con ‘Forever’ gracias a su famoso “talk box” y, por tanto, también a las innovaciones más tempranas todavía de Alvino Rey (por cierto, abuelo de Win y Will Butler de Arcade Fire) con su “monovox”, haciendo a más de uno y una preguntarse cómo es posible que estos experimentos tan antiguos sigan pareciendo subversivos en pleno 2018.
Grabado, en parte, en un estudio situado en la parte superior de un establo propiedad de Sheryl Crow (en serio), y producido por Daniel Tashian, Ian Fitchuk y la propia Musgraves, ‘Golden Hour’ es un disco, en una palabra, precioso que trata de realizar, en palabras de su autora, la idea de “un disco country hecho por Imogen Heap”. Es un trabajo hermoso por su mimada y cristalina producción en la que los instrumentos, más que sonar, flotan en el océano y en el espacio, pero lo es sobre todo por sus melodías y letras, llenas del amor que Musgraves profesa a su recién proclamado marido, el también cantante Ruston Kelly, con quien contrajo matrimonio en 2017. Esta vez, Musgraves no examina en sus textos los sinsabores de la vida rural a través de un prisma “millennial”, sino que se entrega a la felicidad suprema que ha encontrado en la vida con su esposo, dedicando la balada inicial ‘Slow Burn’ a la serenidad con la que experimenta el mundo ahora que ha encontrado al hombre de su vida, o la juguetona ‘Butterflies’ a esas “mariposas” que Kelly le hace sentir, pero también proclamando en ‘Lonely Weekend’ que “a veces está bien estar sola”, o al margen de su romance, echando de menos a su madre en ‘Mother’, una mini-canción que Musgraves compuso durante un viaje de LSD y en la que la cantante recuerda anhelante a su progenitora, imaginándola “sentada y pensando en lo rápido que pasa el tiempo”.
Un talento especial de Musgraves es su capacidad para escribir pasajes evocadores y emotivos a través de imágenes simples, como las utilizadas en la balada flotante ‘Space Cowboy’ (la de la coma maldita). Una curiosa anécdota inspiró esta canción: Musgraves cuenta que, un día, se encontraba en el establo con su profesora de monta cuando un caballo semental galopó hacia ella rápidamente, desde el otro lado del cercado, momento durante el cual Kacey sintió una ligera inquietud ante la posibilidad de que el caballo saliera del lugar. Su profesora le contestó: “chica, si el caballo se quiere ir, se va a ir, no tiene ningún sentido cerrar la puerta”. Y de ahí Musgraves compuso esta bella balada sobre un amor imposible en la que quien pensaba que era el hombre de sus sueños ha terminado saliéndole rana, dando con un estribillo de una conmovedora simplicidad: “I know my place, and it ain’t with you, / sunsets fade, and love does too, when a horse wants to run, ain’t no sense in closing the gate, so you can have your space”. No se puede emocionar más con menos.
Quizás ese sea el secreto de que en ‘Golden Hour’ no se eche de menos el humor costumbrista de antaño. La sencillez de las letras de Musgraves no incurre en cursiladas de todo a cien, ni siquiera cuando en la deslumbrante ‘Happy & Sad’ la artista se muestra “colocada” de amor, pero además esta transmite una sinceridad que incluso en pasajes tan manidos como en los del tema titular emociona: su “todo saldrá bien” es, en voz de Musgraves, una de las frases más reconfortantes que se oirán este año. Y cuando en ‘Golden Hour’ hay humor, su presencia siempre es natural, nada forzada, como en el híbrido country-disco-pop ‘High Horse’ y su gran frase contra el machito arrogante del viejo Oeste “¿por qué no haces “arre, arre” y te piras de la ciudad?” que con tanta gracia parece cuestionar la tradicional figura masculina del “John Wayne” normalizada por el patriarcado. ‘High Horse’ es, de hecho, el gran puente entre la antigua y la nueva Kacey, la prueba irrefutable de que el country también puede ser amigo de la modernidad, a pesar de que la radio se vaya a negar a pincharla. ¿Pero quién necesita a la radio teniendo estas maravillosas canciones?
Calificación: 8,5/10
Lo mejor: ‘Space Cowboy’, ‘Butterflies’, ‘Slow Burn’, ‘Oh, What a World’, ‘High Horse’
Te gustará si te gusta: First Aid Kit, Miranda Lambert, Dixie Chicks, Shania Twain, Dolly Parton
Escúchalo: NPR



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