Sampha ha publicado este año su disco, ‘Process’. Ha sido un «proceso» digno de ver el tiempo que ha transcurrido entre la publicación de los primeros EP de Sampha Sissay en 2010 y 2013, sus colaboraciones en disco y en directo con SBTRKT y el lanzamiento de su álbum debut, pues el cantante británico se ha curtido con lo mejor de la música actual en los años que le han precedido: no tantos artistas pueden presumir de haber colaborado con Kanye West (‘Saint Pablo’), Drake (‘Too Much’), Frank Ocean (‘Alabama’) y Solange (‘Don’t Touch My Hair’) o de aparecer en un disco de Beyoncé antes siquiera de sacar disco. Pero canciones como ‘Blood on Me’, ‘Timmy’s Prayer’ o ‘(No One Knows Me) Like the Piano’ proyectan una magia especial y un talento que ha venido para quedarse. Hablamos con Sissay sobre ‘Process’, las vivencias que lo han inspirado, su relación con la electrónica británica o sus sonadas colaboraciones.
Se ha confirmado que actuarás en Coachella en abril. ¿Qué se siente al tocar en un festival tan popular ya no solo en Estados Unidos sino también en todo el mundo?
Me encanta poder actuar en Coachella, me gusta mucho el festival, toqué con SBTRKT hace un par de años y lo pasé muy bien.
Beyoncé es cabeza de cartel del festival junto a Radiohead y Kendrick Lamar. Hace 10 años esto hubiera dado lugar a críticas feroces. En 2017, es bastante normal. ¿Percibes que ha habido un cambio en la línea del festival que refleja otros estilos menos «alternativos»?
Parece que está cambiando. Habrá gente a la que le enfade que Beyoncé actúe en el festival, pero ella ha sido consistente con su arte en los últimos años y ha encontrado su voz. Además, Kendrick Lamar es alternativo… relativamente.
Tú mismo has colaborado con Solange, hermana de Beyoncé, en su último disco, por ejemplo en ‘Don’t Touch My Hair’, una de las canciones más importantes del álbum. Todo el mundo sabe qué significa esta canción para ella. ¿Qué significa para ti?
Me identifico con el sentimiento de la canción. El pelo es parte de mi herencia cultural y algo que debería tomarse en serio. La canción defiende que no deberíamos sentirnos culpables por protegerlo, de la misma manera que no deberíamos sentirnos culpables por alentar a otras personas a que tengan cuidado con sus acciones, por muy triviales que estas les parezcan. El pelo de Solange es un buen ejemplo. Su disco me ha ayudado a aprender sobre mí mismo y a hacerme preguntas que antes no me habría hecho.
«El disco de Solange me ha ayudado a aprender sobre mí mismo y a hacerme preguntas que antes no me habría hecho»
Actuaste con Solange en Saturday Night Live hace poco. ¿Cómo recuerdas la experiencia?
Fue menos estresante de lo que esperaba. Me abrumó un poco el montaje de la actuación, no me hizo sentirme cómodo, e hice un poco de coreografía, que se me da fatal, pero fue divertido. Saturday Night Live tiene una visión muy potente y fue un placer ver cómo funciona desde dentro.
‘Process’ se ha hecho esperar. ¿Era importante para ti que tu debut reflejara el disco que querías hacer al cien por cien?
No era importante. Hace un par de años me encontraba en un punto de mi vida en que no me parecía que estuviera produciendo música que valiera la pena. Tampoco me veía listo emocionalmente para publicar esta música en un disco y salir yo al mundo, con todo lo que eso conlleva, como que se te critique, hacer entrevistas y actuaciones… ‘Process’ no refleja toda mi vida hasta el momento sino que es un documento de esos dos años, un documento de que lo he conseguido.
¿Te sientes algo distante de tu propio disco ahora que lo has terminado y te encuentras en otro punto de tu vida?
Sí, siempre existe cierta desconexión con un disco después de hacerlo. Cuando lo terminas, cuando viertes tantos sentimientos en un disco, te deshaces de ellos y pasas a otra cosa. Así que hay desconexión pero yo trato de volver a conectar.
«Hace un par de años no me sentía listo para publicar un disco, con todo lo que eso conlleva, como que se te critique, hacer entrevistas y actuaciones: ‘Process’ es un documento de esos años»
Has trabajado en ‘Process’ con Rodaidh McDonald, productor de The xx y Låpsley, entre otros. ¿Qué ha aportado Rodaidh al álbum?
Rodaidh ha sido importante para dar forma al disco. En el estudio no impuso su estética de producción y dejó que mi paleta sonora brillara. Me ayudó a enfocar el álbum hacia una dirección y me dio confianza en mi voz, para que esta sonara más alta en la mezcla y para cantar de manera más directa. Rodaidh hace muy buenos arreglos. Además, a veces cuatro oídos son mejores que dos para identificar lo que funciona y lo que no en un disco. Para mí fue un piloto emocional durante la creación del álbum.
Es curioso lo que dices de que Rodaidh fue un «piloto emocional» para ti porque ‘Process’ te conecta con la «sensación de memoria» que te producen recuerdos como el fallecimiento de tu madre, que ha inspirado el disco. ¿Ha sido difícil escribir un disco tan honesto?
Fue difícil terminar el disco pero no así llegar a su núcleo emocional porque ocurrió de manera natural, no fue algo que yo planeara. Naturalmente esta experiencia ha impregnado el disco, tanto en la composición musical como en las letras, y fue una experiencia catártica en el sentido de que me ayudó a expresar emociones que reprimía antes de que muriera mi madre. Me gusta tener esta música como documento de esto porque una de las cosas que más me duelen en el mundo es la pérdida de la memoria. ‘Process’ es un documento emocional de estos sentimientos, por muy duros que sean.
«La muerte de mi madre fue una experiencia catártica, me ayudó a expresar emociones que antes reprimía»
‘Blood on Me’ expresa un sentimiento de urgencia y nerviosismo. En ella eres perseguido por alguien o algo. ¿Qué aspectos de la canción definen tu disco?
Más que nada la sensación de ser más valiente. El disco no es tan potente y amenazador como ‘Blood Me’ pero comparte características con la canción en el sentido de que me he esforzado más que nunca para dar lo mejor de mí en producción y letras. Además, el lenguaje armónico de ‘Blood on Me’ es similar al de otras canciones del disco, como ‘Kora Sings’. Ambas guardan una relación musical en términos de notación, además de personal en cuanto al momento de mi vida en me encontraba cuando las escribí.
Me gusta mucho ‘Kora Sings’, que, por supuesto, contiene una kora, que es un instrumento del oeste de África. ¿Cómo descubre este instrumento y por qué le dedicas una canción en ‘Process’?
De pequeño mi madre solía poner mucho a una cantante de Mali, Oumou Sangaré. Por ella me empecé a interesar en instrumentos del oeste africano, me topé con la kora y me encantó. Además, que haya una kora en el disco puede servir para darla a conocer a gente que piense que ‘Kora Sings’ va sobre una persona llamada Kora.
«No tengo ni idea de qué ve la gente en mí la mayoría del tiempo: supongo que les atrae mi pasión por la música»
Los arreglos de algunas de tus canciones me recuerdan al estilo «wonky» de músicos como Hudson Mohawke o Rustie y tú mismo eres amigo de y has colaborado con SBKTRT. ¿Todavía te identificas con la escena electrónica británica?
Al cien por cien. Escucho música electrónica todo el tiempo. Y estos artistas que mencionan escuchan otros tipos de música como soul. Es una relación circular. Ambos mundos se inspiran mutuamente.
También has tocado en ‘Endless’ de Frank Ocean, concretamente en ‘Alabama’. ¿Qué necesitaba Ocean exactamente de ti para esta canción?
Frank quería atar los cabos de su disco, ‘Endless’. Iba un poco tarde con el tema de averiguar cómo hacer del álbum una pieza continua, un todo. Conocí a Frank un año antes, cuando él trabajaba con otra persona de Young Turks, y charlamos un rato. Al final terminé volando a Nueva York y trabajando con él un par de días.
¿Qué buscan exactamente Kanye, Drake, Frank Ocean y Solange en tu música? ¿Qué crees que les atrae de tu talento?
No tengo ni idea, si te digo la verdad. No sé qué ve la gente en mí la mayoría del tiempo. Supongo que les atrae mi pasión y mi amor por la música, que es genuino.



«Nada que justificar, lo peor es lo mejor y lo mejor es lo peor», dice una de las frases de ‘Lo peor es lo mejor’, una de las nuevas canciones de Fangoria. «La censura está aquí, se presenta para defender los prejuicios que te volverán correcto e hipócrita», anuncia otra. Son Alaska y Nacho volviendo a armar un muro, como han hecho en tantas letras de su carrera, que no consienta el filtro de la crítica, del qué dirán, y que asiente aún más los cimientos de sus patrones estéticos. Al margen de modas, el dúo ha logrado triunfar en la última década, creando un estilo propio entre la electrónica rudimentaria y el show de variedades, que ha dejado satisfechos a miles de fans fatales. 
El 
Este fin de semana, The Huffington Post 
Esta noche en Nueva Zelanda se ha emitido un nuevo anuncio de Lorde que culmina con una fecha, 3 de marzo de 2017, esto es, este viernes. El anuncio presenta a la autora de ‘Royals’ en el asiento trasero de un coche picando y vestida para una ocasión especial. ¿A dónde se dirige Lorde? ¿A ‘Saturday Night Live’, donde actúa el 11 de marzo?
Han pasado siete años desde que Jonna Lee y Claes Björklund 
Ariana Grande al fin ha estrenado el clip oficial de ‘Everyday’, el cuarto single de ‘
Si hubiera una liga de discos pequeños-pero-prodigiosos, los de Renaldo & Clara tendrían bastantes números para ser los campeones de la categoría. Su anterior obra, ‘
Eclipsada por 
Tras ese giro de guión magistral con el que culminó la gala de los Oscar 2017, el error garrafal que hizo creer que la Mejor Película era ‘







La polémica por la victoria de Manel Navarro en la final del concurso Objetivo Eurovisión sigue dando que hablar. Tras una rueda de prensa que levantó aún más suspicacias, RTVE ha buscado zanjar el asunto con un comunicado en el que da respuesta a una queja firmada por 600 personas y trasladada a través del Defensor del Espectador del ente público, Ángel Nogal. Básicamente, justifican que el jurado tenía el voto de calidad asignado previamente y que no hay reclamación posible. Por tanto, Manel Navarro y su ‘Do It For Your Lover’ seguirán siendo representantes oficial es de nuestro país en Eurovisión 2017. Este es el comunicado íntegro.
Javier Bilbao lleva varios años sonando desde diferentes proyectos de música urbana underground, a veces más rap, como Infinitum, a veces más R&B, como su alias en solitario 
«¿Puede ‘Moonlight’ arrebatar el Oscar a ‘
Por si 
No es la primera vez que un director cae en la tentación de hacer una secuela tardía de una de sus películas más emblemáticas. Ni tampoco es la primera vez que se la podría haber ahorrado. ‘La última película’ / ‘Texasville’, ‘Wall Street’ / ‘Wall Street: El dinero nunca duerme’, ‘Dos tontos muy tontos’ / ‘Dos tontos todavía más tontos’, ‘Independence Day’ / ‘
Aunque ‘Los impunes’ (Richard Price) es más sólida, ‘Hermano de hielo’ (Alicia Kopf) más sorprendente y ‘Tú no eres como otras madres’ (Angelika Schrobsdorff) más conmovedora (cualquiera de las tres pueden encabezar esta lista), el debut literario de Emma Cline es la novela que más me ha cautivado de 2016, la que me volvería a leer ahora mismo si no tuviera una montaña de novedades en la mesa a punto de derrumbarse como un alud. Cline escribe con una precisión y un desparpajo admirables. Su estilo está cargado de expresividad y sensualidad. ‘Las chicas’ huele a sexo, a sangre, a marihuana, a ropa sudada y a basura descompuesta. La autora atrapa la atención del lector como si fuera Manson con sus acólitos, embaucándole a través de una cautivadora narración situada en dos espacios temporales: el pasado, el verano de 1969, y el presente. Utiliza dos voces femeninas, la de la narradora durante la adolescencia y cuando es una mujer madura. Y lo hace con gran eficacia, demostrando su enorme habilidad para meterse en la cabeza (está narrada en primera persona) de una chica de catorce años de los sesenta y en la de una mujer de sesenta del presente.
El título original del libro, ‘The Whites’, hace referencia, por un lado, a la gran ballena blanca Moby Dick y, por otro, a “los blancos”, aquellos criminales que no pudieron ser arponeados por la justicia y quedaron impunes. Y de eso trata esta excelente novela, de un grupo de policías neoyorquinos que una noche ven cómo uno de sus “impunes” es asesinado en el metro. Cualquier novelista se conformaría con tirar del hilo de este argumento. Price no. Price amplía el campo de batalla e introduce una trama paralela tan (in)tensa y absorbente como la principal. Cualquier novelista se conformaría con tricotar estas dos tramas sin que se le deshilachen. Price no. Price hace punto de cruz. Cada jornada laboral del policía protagonista es una crónica de sucesos diferente, un crudo relato del día a día (en este caso, noche a noche) de un policía en la ciudad de Nueva York. Cualquier novelista se conformaría con escribir una buena novela policíaca. Price no. Price ha escrito un novelón.
Lo más sorprendente de la primera novela de Alicia Kopf, ganadora del Premio Documenta 2015, es su riqueza metafórica. Kopf escribe con un picahielo. Va rompiendo capítulos hasta quitar toda la capa congelada que la recubre. La capacidad de la autora para exprimir narrativamente las posibilidades metafóricas del agua congelada es impresionante. El hielo le sirve para reflexionar sobre el arte y los artistas, hablar sobre las relaciones familiares y poner imágenes evocadoras y llenas de lirismo a sus sentimientos: “He puesto el pie sobre hielo muy fino. Primero he resbalado. Ahora me hundo”.
La alemana Angelika Schrobsdorff, quien se hizo famosa en los sesenta por novelas de alto contenido sexual para la época como ‘Die Herren’, narra en este “relato real” la vida de su madre, Else Schrobsdorff. Por medio de las cartas que dejó escritas, los testimonios de amigos y familiares, y sus propios recuerdos, la autora reconstruye la existencia de una “mujer apasionada”, como reza el subtítulo del libro, que vivió intensamente y sin prejuicios la bohemia del Berlín de entreguerras, se casó tres veces, tuvo un hijo con cada marido y, dado su origen judío, tuvo que huir de su amada ciudad cuando los nazis llegaron al poder.
Los relatos de Berlín son terapéuticos. Están situados en lugares sórdidos, tristes, dolorosos: hospitales, prisiones, lavanderías, centros de desintoxicación… Están protagonizados por alcohólicos, inadaptados, fracasados, enfermos… Y hablan de adicciones, de problemas de salud, económicos, sentimentales, de infancias tristes. Sin embargo, están envueltos en una extraña alegría, en una ternura tan paradójica como vivificante. Y muy divertidos. Berlin demuestra tener un sentido del humor admirable. Sus relatos están atravesados por una luminosa y fina ironía en la que no cabe el cinismo (en esto se diferencia de Raymond Carver, con quien ha sido comparada).
El gran Michel Faber (‘Bajo la piel‘, ‘Pétalo carmesí, flor blanca’) vuelve con una ambiciosa historia de ciencia ficción “realista” a medio camino entre Stanislaw Lem (‘Solaris’, ‘Ciberíada’) y Douglas Adams (‘Guía del autoestopista galáctico’). ‘El libro de las cosas nunca vistas’ (Anagrama) se puede leer de dos maneras: como la apasionante odisea espacial y lingüística de un misionero intentando llevar la palabra de Dios a los habitantes de un planeta que está siendo colonizado por una gran corporación terrestre, y como la dolorosa historia de amor, epistolar e interplanetaria, entre un hombre y una mujer separados por una distancia sideral.
Podríamos definir ‘Tan poca vida’ como un cruce entre ‘
La segunda novela de Jenny Offill narra, desde el punto de vista de la mujer protagonista, la vida de una pareja en 46 pequeños capítulos: desde que se conocieron en Nueva York y “especulaban” sobre cómo sería su futuro, hasta que se casaron, tuvieron un hijo y el futuro les atropelló. Y lo hace sin estridencias, sin dramas; con una precisión, una ternura y un lirismo conmovedores. Offill estructura su delicado y minimalista relato a base de fogonazos, de parpadeos elípticos a través de los cuales la narradora desliza una impresión, describe un sentimiento, transcribe una cita o susurra una reflexión.
El autor demuestra su enorme pericia para combinar lo particular y lo general, el retrato psicológico del atormentado niño (Lemaitre juega con maestría con el punto de vista, con su percepción de la realidad) y la pintura de toda una comunidad, de un pequeño pueblo francés cuya aparente tranquilidad se verá alterada por un suceso terrible. ‘Tres días y una vida’ es una novela que se lee en tres días (son poco más de 200 páginas) pero que permanece en el recuerdo, quizá no toda una vida, como le ocurre al protagonista, pero sí lo suficiente para esperar con ansias la siguiente obra de este autor.
Siguiendo a su compatriota Patrick Deville, y por supuesto, al pionero de la novela de no ficción (que además aparece como un personaje en el libro), Truman Capote, Beigbeder construye un sugestivo, mitómano y muy, muy ameno biopic sobre el autor de ‘El guardián entre el centeno’ y la que fue su amor de juventud, Oona O’Neill (luego esposa de Chaplin y fuente de inspiración para ‘Desayuno en Tiffanys’). El autor mezcla con gran pericia realidad y ficción, documentación y fabulación, para crear una emotiva argamasa dramática con la que rellenar los huecos de la historia de (des)amor entre estas dos celebrities del siglo XX.
Anoche se celebró la última semifinal nacional sueca, conocida como Melodifestivalen. Loreen, ganadora en 2012 con ‘Euphoria’, era una de las últimas 7 aspirantes y presentó un tema oscurete llamado ‘Statements’ con una sombría pero lucida puesta en escena, en su línea. La canción, cuya letra tiene algo más que una doble lectura política, se representó con una bandera blanca, si bien lo más llamativo fue 
Antes de que esta noche se entreguen los Oscar, se han anunciado los «ganadores» de los premios a las peores películas del año. ‘Batman v Superman’ y ‘Hillary’s America’ han sido las grandes «triunfadoras» de los Golden Raspberry Awards al hacerse con cuatro «Razzies» cada una. El documental político de Dinesh D’Souza, que ya había hecho una cinta anti-Obama y esta vez la ha hecho contra la aspirante demócrata a la Casa Blanca en 2016 es la peor película del año, tiene a la peor actriz (Becky Turner, que hace de Hillary en «recreaciones»), peor actor (el premio Dinesh D’Souza) y peor director (Dinesh D’Souza y Bruce Schooley). ¿Cuánta gracia tiene que en un documental recaigan los premios a los peores actor y actriz? ¡Bravo! Dinesh D’Souza ha tenido el valor de pronunciarse sobre su premio a través de un vídeo, que podéis ver más abajo (minuto 4).
El cine bélico y 
A los opinadores/críticos/periodistas musicales nos va una coartada personal/sentimental en un disco. Nos pone to’ locos, vaya. Así que, imaginad: ‘Prisoner’ es 
Lana del Rey ha concedido 
Pocas finales nacionales eurovisivas de cualquier año, de cualquier país, han sido tan comentadas como la de este 2017 en España. Manel Navarro y Mirela empataban a puntos, y la organización había estipulado que en caso de empate, prevalecería el voto del jurado, en contra de lo que suele suceder en otros países como Suecia o en el nuestro en otras ediciones. Incluso 
Coachella ha anunciado que su cabeza de cartel 
Parte de la redacción evalúa el single del grupo imposible: Calvin Harris, Frank Ocean y Migos.