Inicio Blog Página 1107

Hit de ayer: ‘Is It Like Today?’ (1993) de World Party

0

Cuando en la segunda mitad de los 80 unos pocos artistas empezaron a adoptar una estética retro (visual y musical) a muchos debió parecerles un despropósito: con la increíble variedad de estilos que esa gran década estaba propiciando ¿a quién le interesaba reivindicar a los Beatles, vestirse como un hippy, empezar a componer como un artista de rock americano en 1972 o utilizar mesas y grabadoras analógicas que la mayoría de los estudios estaban tirando a la basura? Y sin embargo hubo quien lo hizo, y hasta se podría decir que acertó, adelantándose a la retromanía de mediados de los 90 en casi una década y además con mucho éxito. Lenny Kravitz es quizá el ejemplo perfecto: escapando de una carrera fallida como aprendiz de Prince bajo el nombre de Romeo Blue (impagable este vídeo, tocando una keytar junto a Herb Alpert en Soul Train) se reconvirtió a tiempo en sosias de Led Zeppelin, los Beatles y Curtis Mayfield y editó un brillante disco de debut (‘Let Love Rule’, 1989) que dejó pasmada a la crítica, entre otras cosas por una producción que era como la antítesis misma de los 80: sonidos orgánicos, baterías “gordas” sin eternas reverbs digitales, riffs de guitarra ácidos… nada nuevo, un ejercicio de estilo, pero que en el momento tenía algo, en su involucionismo, de revolucionario.

World Party llevaban existiendo desde 1986, y Karl Wallinger tampoco salía de la nada: durante unos años fue miembro de The Waterboys, y de su contribución a la banda salieron maravillas como la inmortal ‘The Whole of the Moon’, un ejemplo perfecto de su transición estilística de mediados de la década. Junto a sus aportaciones más contemporáneas a la canción (usar una caja de ritmos y sintetizadores, influenciado por su amor hacia –sorpresa– Prince) había a la vez guiños a ese pasado musical que pronto abrazaría al cien por cien: un coro plagiado directamente de ‘Fame’ de Bowie o ese “break” de trompeta que es puro ‘Penny Lane’.

Para 1986 ya lucía psicodélicas gafas tintadas circulares en la portada de su debut ‘Private Revolution’ adelantándose a Kravitz varios años. Una estética (con sus características camisas estampadas y abrigos de piel) que seguramente provenía del propio Prince, que a su vez había copiado en su fase con The Revolution del look de las bandas del fascinante movimiento musical californiano Paisley Underground (del que hablaremos otro día). Sin embargo el sonido del disco se quedaba a medias en su retro-emulación. Sería ya en 1990, con ‘Goodbye Jumbo’ cuando llegaría la reconversión total: ecos de Lennon, Sly Stone o Todd Rundgren que deleitaban como vehículo de enormes melodías. El disco se llevó un Grammy y apareció en muchas listas de lo mejor del año, confirmando que toda esa moda neo-retro del 89-90 (completada por ‘Sowing the Seeds of Love’ de los Tears for Fears o el debut de los Black Crowes) parecía haber llegado para quedarse. Al componente sonoro se añadía una inequívoca intención, además, en la estética de los vídeos, como en éste de puro look Super 8 que se vio recurrentemente aquel año en canales satélite como Super Channel.

Tres años tardó Karl Wallinger en grabar el disco siguiente (‘Bang!’), para algunos la cumbre de sus planteamientos artísticos. Su único single fue esta extraordinaria canción titulada ‘Is It Like Today?’: en la letra, ecos del rumbo errático de la historia de la humanidad, con el protagonista arqueando desconfiado la ceja ante cada cambio social, motivado por “fe, poder o razón”, ya que “la sangre tiene el mismo aspecto cuando abres la vena”. Al final, la humanidad abandona el planeta y flota a la deriva en el espacio. Una interesante y reflexiva viñeta que venía envuelta en una de las más memorables melodías de los primeros 90:

La canción empieza con un detalle muy significativo, la cinta analógica empieza a andar con la canción ya semiempezada… una especie de prueba auditiva del soporte utilizado (recordemos que Wallinger declaraba en entrevistas de la época cosas como “sólo creo en el poder del estudio de veinticuatro canales”). Al partir de ahí, producción exquisitamente clásica, armonías tan Beatles que casi suenan a la Electric Light Orchestra, y un piano que recuerda a los Kinks más melancólicos, y que en algunos momentos se sale por una deliciosa tangente entre psicodélica y espacial.

No tardarían en coger el testigo -o parte de él- sus compatriotas del Britpop naciente… en 1993 precisamente se publicaron ‘Modern Life Is Rubbish’ de Blur o el debut de Suede, y en un par de años habría docenas de grupos encantadas de reivindicar el pop de los 60, en algunos casos con millones de seguidores. Paralelamente, el mundo del alt-country abrazaba al otro lado del Atlántico parecidos planteamientos de regreso a la sencillez orgánica en las grabaciones, que arrastraría en parte a artistas de pop y rock y acabaría derivando en algo tan clásico (tan retro) como el sonido Americana. Como hemos visto, una evolución cuyas semillas se habían estado gestando desde mediados de los 80.

‘Is It Like Today?’ suena en el último Popcasting de Jaime Cristóbal, ya disponible en este enlace.

Jack Antonoff, el co-productor del año, prefiere trabajar con mujeres

11

Una de las sorpresas para bien o para mal del disco del momento, ‘reputation’ de Taylor Swift, es cuánto suena a fun. Para mal porque alguien habría esperado algo más ingenioso o ambicioso de la última reina del pop y para bien porque la idea deja algunos de los momentos más disfrutables del álbum, como ‘Getaway Car’ o el estribillo de ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’. Esto es así porque Jack Antonoff es co-autor de medio disco, consolidando al miembro de fun., también conocido por su proyecto en solitario Bleachers y por ser novio de Lena Dunham, la creadora de ‘Girls’, como uno de los nombres clave del pop de 2017.

Taylor ya había confiado en Antonoff en ‘1989’, pues con él firmó tres canciones de aquel disco, entre ellas el single ‘Out of the Woods’, que ha terminado siendo un punto de partida para parte de este nuevo álbum. Pero es que además Antonoff ha co-escrito la música de todo el segundo álbum de Lorde, el excelente ‘Melodrama’, con la excepción de ‘Homemade Dynamite’, y también ha coproducido ‘MASSEDUCTION‘, el gran último disco de St Vincent. Si sumamos un par de créditos en ‘Beautiful Trauma’ de P!nk, es posible que veamos el nombre de Antonoff aparecer en los Grammys de 2018… y en los de 2019, en los que en verdad, por fecha, competirán algunos de estos álbumes.

Corrían las primeras semanas de 2012 cuando se popularizaba ‘We Are Young’ de fun., convirtiéndose poco a poco en todo un himno generacional gracias a la positividad cuasi Disney que contenía. ‘Some Nights’ consolidaría al grupo de Jack Antonoff junto a sus compañeros, entre los que hay que destacar al cantante Nate Ruess, que también ha triunfado sin Antonoff, por su cuenta, muy especialmente en ‘Just Give Me a Reason’ de P!nk. Pero por mucho que vendieran fun., lo cierto es que pocos vieron venir en la banda a un talento capaz de poner de acuerdo a Taylor Swift y a St Vincent (además de a Sia, Carly Rae Jepsen, Sara Bareilles, Fifth Harmony y Tegan and Sara).

Jack Antonoff cuenta con sus peculiaridades. Como indica en una entrevista con Stereogum, no produce canciones que le manden sin conocer al artista, y tampoco manda sus composiciones a artistas para que las aprueben. Le gusta colaborar mano a mano porque «no sabe aún si es bueno» haciéndolo de otra manera, y a poder ser con mujeres. En su lista de créditos casi todo son chicas, y entre los escasísimos chicos, si a alguien le sirve de algo, uno es abiertamente gay (Troye Sivan) y otro de orientación sexual indefinida, en concreto How To Dress Well, quien ha convivido en formato trío durante 18 meses, como él mismo cuenta cuando se lo preguntan. En otras palabras, si Jack trabaja con un chico, no va a ser con un machote a la manera del siglo pasado. «He trabajado con hombres y no ha funcionado tan bien», reconoce él mismo en The Independent. «Crecí con mis hermanas y una madre genial y siempre me he sentido a gusto rodeado de mujeres poderosas. Esa sensibilidad me ha aportado algo que sin duda está funcionando. La verdad es que lo que pasa cuando me junto con algun(a) artista es cuestión del corazón, hablamos del corazón y el fondo de lo que está pasando».

Y una de esas mujeres fuertes de las que se rodea es por supuesto Lena Dunham, quien se la lio hace un par de años bromeando sobre su ascendencia judía al escribir una columna llamada «Novio judío o perro», indignando a la comunidad judía, que la acusó de racista. «Los dos confiamos en el proceso creativo del otro, y nunca nos dejamos mal, a la vez que seguimos creyendo en la idea de que tenemos que escribir sobre lo que sentimos. Nunca le pediría no escribir algo, pero también confío totalmente en que nunca me deje en una posición rara. Escribamos canciones o guiones de televisión, hay una comprensión mutua», contaba en 2015 en The Guardian.

En cualquier caso, esa sensibilidad especial, fruto de su vida trágica y también de su profunda admiración por Lauryn Hill, Joni Mitchell, Kate Bush, Fiona Apple o Robyn, a quienes menciona como artistas favoritas además de a los Beatles, Tom Petty o David Bowie, ha sido probablemente decisiva para que Lorde le escogiera como hombre de confianza para escribir ‘Melodrama’. La neozelandesa quería cambiar de aires tras el éxito de su debut realizado junto a Joel Little, no escribe música ni toca ningún instrumento, pero sí es una «control freak» que tiene muy claros los conceptos en su cabeza. Así hablaba Jack sobre Lorde durante una entrevista con Popjustice: «Le pone un microscopio a todo. Está profundamente obsesionada con cada pieza del puzzle. Es el sonido puro de su cabeza. Creo que por eso hemos hecho un gran trabajo juntos, porque así es como yo también hago los discos. Me gusta que la gente sea obsesiva, de manera que si cambias un suspiro, lo noten. Eso es lo que queremos. Energía meticulosa y profunda».

De hecho, en absoluto Jack Antonoff puede plantearse como el hombre sabio «detrás» de Taylor Swift, Lorde o St Vincent, tomando sus decisiones, porque ninguna de ellas le necesita: no hay más que recordar que su último disco como Bleachers es estupendo y disfrutable, pero no cuenta con el beneplácito crítico o comercial de ellas porque entre otras cosas tiene el single ‘Don’t Take the Money’ -excelente, eso sí- demasiado marcado. Más que un talento sobrenatural como autor, parece aportar su capacidad para comprender a su co-autora y aportar cosas. «Solo me interesa trabajar con gente que tenga las cosas súper claras. Para trabajar con alguien que no sabe lo que quiere ya tengo mis propios discos», contaba jocosamente también en The Independent.

Mientras la co-autoría junto a Taylor va a aportar una locura de ceros a su cuenta y por supuesto solo tiene palabras buenas para ella («lo que es increíble de Taylor es que escribe de la misma forma que yo lo hacía con 15 años» y «una de las razones por las que es tan brillante es porque simplemente simplifica el proceso», contaba ya en 2015 a raíz de ‘Out of the Woods’), reconoce haber hecho especiales migas con St Vincent. «Estoy muy orgulloso de este disco (‘MASSEDUCTION’). Ha llevado muchísimo tiempo. Ha sido muy intenso el proceso de documentar lo que ella quería decir», decía en The Independent, mientras en Stereogum añadía: «En muchos sentidos, (Annie Clark) me es más cercana que otras personas con las que he trabajado. Es extraño. En muchos sentidos, trabajar en ese disco es lo más cercano que he hecho a lo que soy yo de todo lo que he hecho».

El sensual post-disco de Salfvman no abrasa, pero sí envuelve

1

Si últimamente has asistido a Primavera Sound, Monkey Week o Autoplacer posiblemente te hayas topado con un concierto de Salfvman. El proyecto de los valencianos Sandra Rapulp y Diego Fertita, del que ya os hemos hablado en un par de ocasiones, cuando era solo el proyecto de ella, lleva varios EPs a sus espaldas, al que este viernes 10 de noviembre han sumado el mejor de todos, ‘Ambiente satén’, en el que entregados a un post-disco y R&B vaporoso y sensual, han presentado canciones tan buenas como ‘Satén’ u ‘Oro’, que no desentonarían en un disco de Nite Jewel o, sin ir más lejos, en el de la compatriota Brigitte Laverne.

El grupo maneja además ritmos muy sugerentes y fluidos, nada abrasadores como ese producto de ácido clorhídrico que le da nombre, como es el caso de un ‘Satén’ que parece haber mandado una oscura discoteca neoyorquina de 1982 hasta nuestros días a través de una máquina del tiempo. Claro que Rapulp canta en español: “sé que tú no lo sabes, yo conozco tus claves, puedo prometer, que antes de perder, no te vas a caer”. La canción coge una marcha imparable desde que empieza y es casi imposible no dejarse llevar también por sus evocadoras guitarras, que se funden en la niebla tanto como esas luces de neón que emanan de sus sintetizadores.

Salfvman dice que busca “crear un ambiente hipnótico y sexy que haga bailar tanto en casa como en los festivales”. En eso entra también el vídeo de ‘Bunic’ y sus “ambientaciones” inspiradas en la estética “vaporwave”, que tanto encajan con la fórmula retrofuturista de Salfvman, definida también en la romántica “prom ballad” de ‘Sí’ -cuyos sintetizadores no podrían ser más reconfortantes- o incluso las inquietudes pseudo-caribeñas y algo más experimentales de ‘Seda’.

Taylor Swift / reputation

149

«Lo siento, la vieja Taylor no puede ponerse al teléfono porque está muerta». Es una de las frases de ‘Look What You Made Me Do’, el single de presentación de ‘reputation’, sexto disco de estudio de Taylor Swift, la cantante estadounidense que se diera a conocer como ídolo adolescente con sonoridades de country pop, y desde su disco ‘Red’ se entregara poco a poco a los beneficios del pop, pasando de ser una estrella local a una global. Y sin embargo, aquel anuncio no ha resultado ser representativo de lo que era el álbum, pues en una generosa mitad de este la vieja Taylor sigue vivita y coleando.

En los últimos años Taylor Swift se ha ganado una mala «reputación» en la industria debido a sus enfrentamientos con otros famosos. El caso de los bailarines robados frente a Katy Perry, las contradicciones en cuanto a sororidad del vídeo de ‘Bad Blood’, el beef con Kanye West iniciado en unos premios MTV y culminado en una letra de este tan repugnante como desorientada («I made that bitch famous») y finalmente la ruptura con Calvin Harris. Por si hubiera poco drama en ser famoso y romper con Taylor Swift porque a todas luces vas a terminar saliendo en una canción suya, y no necesariamente bien parado, Harris se atrevía a tuitear tras la ruptura algo así como: «no dejaré que me entierres como hiciste con Katy Perry». Con este panorama, Taylor Swift ha decidido coger el toro por los cuernos, dejando atrás el modo «víctima» para presentarse abiertamente como la mala de la película, con una canción y un vídeo en el que reparte contra todo aquel que se ha atravesado en su camino, haciendo de una serpiente uno de los iconos clave de esta era. Taylor, la víbora, se reafirmaba a sí misma.

Si hacía bien o mal pasando del buenismo en el mundo del pop es una decisión ética, pero desde el punto de vista artístico hay dos cosas ahora mismo ya bastante claras: 1) la salida del vídeo de ‘Look What You Made Me Do’ es el momento más importante del año en el mundo del pop, y como tal batió todos los récords que se podían batir en 24 horas en Youtube; y 2) como canción era bastante justita, y como tal ha sido un éxito bastante fugaz en las listas pese a su sobreexposición. Tanto es verdad que fue su primer número 1 en Reino Unido como que es insólito que un single de Taylor y además top 1 haya desaparecido de todo el top 100 en poco más de 2 meses justo ahora que los macrohits duran medio año en las listas por obra y gracia de Spotify. En un momento dado se vio a su equipo bastante nervioso, desperdiciando por completo el potencial del segundo single ‘Ready for It?’ al lanzarlo de manera inexplicable tan solo 10 días después de ‘Look What You Made Me Do’, sin vídeo y a mitad de semana, pero por suerte sus fans no tienen nada que temer, pues ‘reputation’ sí es un buen disco de pop que puede dar mucho que hablar en 2018 a poco que juegue bien sus cartas.

El primer triunfo de ‘reputation’ es, en contra de las apariencias, la naturalidad con la que conviven la vieja y la nueva Taylor Swift. Las primeras escuchas ponen sobre la mesa que la primera mitad del álbum representa a la nueva Taylor, más influida por los ritmos urban y el trap, con unas canciones en general hechas mano a mano con Max Martin y Shellback; y la segunda a la vieja Taylor, más dedicada al amor y a las melodías dulces, con unas canciones en general hechas mano a mano con Jack Antonoff. De hecho se escuchan voces decantándose muy claramente por una u otra mitad: los que llamaban a la cantante Taylor Swizzzzzz ahora pueden disfrutar de su «maldad», y los seguidores de la old Taylor también tienen material que degustar hacia el final del disco. Pero lo bueno de verdad es que esta disposición es engañosa. La primera impresión es que Taylor Swift ha confundido ser malota y hacer urban con hacer canciones raras, carentes de gancho, y ese puede ser un problema en ‘Endgame’, que con Future y Ed Sheeran ya debería estar confirmada como single, y sin embargo está «dividiendo» entre otras cosas porque parece durar 2 minutos más de lo que dura. Pero desde luego no hay problema alguno en ‘Ready for It?’, todo un grower gracias a los contrastes entre sus estrofas oscuras, el estribillo luminoso y finalmente ese breve post-estribillo casi instrumental. Y tampoco hay problema en ‘I Did Something Bad’, otra canción muy Britney llena de tiros que podría ejercer de buen tercer single si se decide seguir la línea artística de los dos primeros. En ella puedes pensar que se te está yendo la olla si un teclado te parece una posible referencia a ‘Roar’ de Katy Perry… y de repente, ahí está, después de los «pitchforks», un «receipts» que solo puede ser un guiño al «she keeps receipts» de ‘Swish Swish’ de Katy, dedicada a Taylor.

Pero la noticia es que también encajarían como sencillos tras ‘Look What You Made Me Do’ y ‘Ready for It?’ algunos temas de esa segunda mitad que suenan más amables, pero que de amables no tienen nada. ‘Getaway Car‘, claramente ahijada del sonido ‘1989‘, cuenta con un apoteósico medio minuto final más grande que la vida, pero en realidad está narrando la huida primero de dos delincuentes, y luego de Swift ya en solitario. ‘Dancing With Our Hands Tied’ habla de disfrutar un amor secreto, probablemente a espaldas de Calvin Harris, por lo que tiene bastante gracia y mala baba que su estribillo replique el sonido de este. Y ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’ suena feliz como lo que es, una canción de fun./Bleachers, pero en realidad viene a ser toda una puya a Kanye West, a quien dice que nunca conseguirá tener amigos de verdad.

Son tres ejemplos de convivencia de la vieja y la nueva Taylor, pero el segundo gran triunfo de ‘reputation’ es el recordatorio de que se puede ser mala y amar (sufrir) a la vez. Si nadie cuestiona que en los discos de Drake, The Weeknd, Bruno Mars o Ed Sheeran convivan los pseudorrapeos de malote con momentos de debilidad, nadie debería cuestionar aquí la cabida de temas como el synthpopero ‘Gorgeous‘ (y yo sí compro la sufrida rima «I can’t say anything to your face / cause look at your face»), el bonito ‘Call It What You Want’, el espléndido ‘Dress’ (que deja la frase «me he comprado este vestido solo para que me lo quites») o el desnudo ‘Delicate’, que aúna y resume todo el álbum con la frase «mi reputación nunca ha sido peor, así que tengo que gustarte por mí misma».

Después, están los detalles que impiden que este sea el disco que definitivamente convenza a los que pensamos que Taylor Swift no merecía ni remotamente más Grammys a Álbum del Año que Beyoncé o Kendrick Lamar (van 2 a 0, nada menos). ‘Don’t Blame Me’, cuyo estribillo tiene una melodía de soul jazzy muy atractiva, queda algo deslucida por esa manía de autodoblar coros hasta el infinito: parece que todas las Taylors del vídeo de «Look» se han reunido para recordarnos… que mucho color su voz no tiene. La misma «Look» pega un buen susto en la secuencia apareciendo detrás de ‘Delicate’; la falta de rima o melodía o algo en los «body and soul, ooh whoa» afea el estribillo de la correcta ‘King of My Heart’; sobre ‘New Year’s Day‘, se han escrito mejores baladas al piano sobre dos extraños más que van quedándose detrás; y ‘So It Goes…’ solo sirve para recordar cuánto se parecen en realidad Taylor Swift y Katy Perry, al fin y al cabo dos cantantes de unos 30 años hablando de la fama y sus ex famosos, buscando alejarse de su pasada ñoñez country por los caminos del urban y la electrónica. Este tema de relleno parece un tema de relleno de ‘Witness’, lo cual no es nada descabellado porque está firmado por Max Martin y Shellback, que son los mismos que han escrito medio ‘reputation’ (la misma ‘I Did Something Bad’), un par de temas de ‘Witness’, y a su vez los mismos que hicieron ‘Bad Blood’ y a su vez casi los mismos que se implicaron en la autoría de ‘Teenage Dream’. Ya veis, los fans pasando una mala tarde por un beef tras otro mientras algunos se echan unas cuantas risas, del estudio de una al banco, y del banco al estudio de la otra.

Esa dependencia de ya conocidos por todos hacedores de hits (no, no ha rescatado a nadie del underground) es en cierta medida una decepción. Hay un momento en este disco en que te lo estás pasando tan bien que te preguntas por qué habías infravalorado a fun. y a Bleachers en lugar de por qué habías infravalorado a Taylor Swift, ya que la suma de un par de ritmos negros a la escritura que define a Antonoff no podía dar lugar a una reinvención tan lustrosa como la de ‘Beyoncé’ o ‘Lemonade’. Sin embargo, tampoco le podemos decir que haya errado el tiro: tal cantidad de buenos terceros, cuartos, quintos y sextos singles no está al alcance de todos, y mucho menos de fun.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Ready for It?’, ‘Getaway Car’, ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’, ‘Dancing With Our Heads Tied’, ‘I Did Something Bad’
Te gustará si te gustan: Bleachers, Britney Spears, the old Taylor y (redoble de tambores) ‘Witness’

Ya en streaming ‘Romance de la plata’, un poético homenaje de Christina Rosenvinge a su padre

34

Minutos antes del pasado día de Todos los Santos, Christina Rosenvinge nos sorprendió al subir a su perfil de Facebook un vídeo con una extraña performance. En él hablaba de una canción llamada ‘Romance de la plata’, que había compuesto de manera casual la noche del 6 de marzo de 2017, momento en el que se cumplían exactamente 26 años de la muerte de su padre, justo cuando ella tenía 26 años. Lo cual fue tomado por ella como una especie de señal de que “había llegado el momento de reconciliarse con su recuerdo”. En el vídeo, la autora de ‘Tu labio superior’ se enfundaba un traje de su progenitor y recorría la Senda Schmid, en la Sierra de Madrid, buscando el lugar exacto en que su madre fotografió a su padre cuando él tenía –adivinadlo– 26 años. “En la foto aparece ausente, mirando a la lejanía, como arrebatado por una visión de la vida que se representa en su propio nombre y es lo más precioso que me transmitió: la rosa Rosen y el ala Vinge. Belleza y libertad”.

En el mismo vídeo, tras el paseo por el campo, podemos verla visitando la tumba de su padre, donde toma una guitarra e interpreta una versión acústica de ‘Romance de la plata’. Hoy, por fin, podemos escuchar el tema completo, que ha sido estrenado por Radio 3. Cuenta Christina que la llamada, tiempo atrás, de la cantaora Rocío Márquez para que escribiera la letra de un romance flamenco para su último álbum, el muy recomendable ‘Firmamento’ –en el que se incluye su texto ‘Almendrita’–. “Así se despertó el recuerdo de la pasión por el cante jondo que profesaba su padre, un ingeniero danés que aprendió español con el fin de comprender el Romancero Gitano de García Lorca, y que recorriendo España en viaje de novios con su madre en los años cincuenta, sintió que su alma encontraba su verdadero lugar”, dicen en la web de RTVE.

La versión de estudio del ‘Romance de la plata’ es fiel a la discografía reciente de Rosenvinge, discos como ‘Lo nuestro’ y ‘La joven Dolores’: conjugando guitarras western, cajas de ritmos y coros solemnes, aquí acompañados por unas castañuelas. En cuanto a su letra, confirma esa vis de poesía épica que había mostrado en temas como ‘La tejedora’ o ‘Canción del eco’, esta vez dirigiéndose a directamente a su padre. Según ha confirmado ella misma en Facebook, este es el primer avance de un nuevo álbum que nuevamente editará El Segell del Primavera y del que esperamos saber pronto fecha de publicación y título.

Actualización: la canción ya está en Spotify.

La Canción del Día: después de Shakira y Vives, BC Unidos y Shungudzo nos venden otra “Bicicleta”

1

El pop del año pasado estuvo muy marcado por ‘La bicicleta’, el hit mundial de Carlos Vives y su compatriota Shakira, y parece que este no nos bajaremos del velocípedo, aunque a un nivel más modesto comercialmente, claro. Porque el dúo BC Unidos, formado por el productor Patrik Berger y el cantautor Markus Krunegård, nos tiene muy enganchados a su ‘Bycicle’, canción estrella del EP de debut que publicaban hace un par de días.

Y es que, pese a contar con colaboraciones del calibre de Charli XCX o Carly Rae Jepsen, la canción más fresca, redonda y adictiva del conjunto es la que da nombre a este disco. Estrenada muy apropiadamente el pasado verano, cuenta con una base totalmente eurobeat muy Ace of Base, con bien de reminiscencias dancehall y dub, la melodía vocal es totalmente magnética, digna de lo mejor que ha hecho otra amiga de BC Unidos, Santigold. En su recién estrenado clip hay, de forma inevitable –su letra se limita a listar las ventajas de este medio de locomoción frente a otros–, montones de bicis conducidas por chavales y hombres más talluditas en torno a una Shungudzo con un look muy Major Lazer.

Porque no, aunque lo parezca no es Santi White la que interpreta este tema. Se trata en cambio de Shungudzo (conocida también como Alexandra Govere), otra artista norteamericana –aunque creció y se educó en Zimbabwe– que apenas está comenzando su carrera en solitario estos últimos meses. De hecho su primer single en solitario, el medio tiempo guitarrero ‘Long Live the Billionaire’, ha visto la luz hace pocas semanas. Pero, ojo, tampoco hablamos de una novata o advenediza: hasta tres canciones de ‘Glasshouse’, el último disco de Jessie Ware (‘Your Domino’, ‘Stay Awake, Wait For Me’ y ‘Love To Love’), han sido co-escritas por ella.

Iron Maiden traerán su gira ‘Legacy of the Beast’ a Madrid

1

En 2018, Iron Maiden presentarán por Europa una gira llamada ‘Legacy of the Beast’ que ahora suma fecha en España. Será el 14 de julio en el Estadio Wanda Metropolitano de Madrid, el primero de esta envergadura que acogerá el recinto. Las entradas se ponen a la venta el martes 21 de noviembre a las 9 horas, con preventa a partir del lunes 20 de noviembre, también a partir de las 9 horas, para miembros del club de fans. Abrirán el concierto dos teloneros, Sabaton y un segundo que aún ha de ser desvelado.

‘Legacy of the Beast’ es el nombre del videojuego para móviles que Iron Maiden estrenaron a mediados de 2016, inspirado en el repertorio del grupo y protagonizado por Eddie, un soldado que viaja a través del espacio y el tiempo, alrededor de todo el mundo, en busca de su alma, hecha añicos por una “fuerza misteriosa”. El diseño escenográfico de ‘Legacy of the Beast’ estará por supuesto inspirado en este videojuego, que también ha llegado en forma de cómic. La nota de prensa explica: “el diseño del escenario presentará una serie de «mundos» diferentes, pero a la vez conectados, con un repertorio de canciones que abarca una amplia selección de material de los años 80 con un buen puñado de sorpresas de los últimos álbumes que lo harán más variado”.

Iron Maiden es una de las bandas de metal más influyentes de la historia. Autora de discos tan icónicos del género como ‘Peace of Mind’ o ‘The Number of the Beast’, entre las que se encuentran canciones emblemáticas de su repertorio como ‘The Trooper’ o ‘Run to the Hills’, la formación británica editó su último disco, ‘The Book of Souls’, en 2015.

James Holden se erige rey de la exquisitez electrónica en MIRA Festival 2017

0

El festival Mira 2017 se saldó con buen éxito de público y actuaciones muy notables, a pesar de que tuvo que lidiar con algunas incidencias que empañaron su arranque. He aquí un resumen de lo más destacado. Fotos de Visual Cloaks, The Bug & Dylan Carson, Kelly Lee Owens y James Holden, obra de Toni Rosado; cedidas por MIRA festival.

La jornada inicial del jueves brilló con un buen nivel artístico, aunque la organización se enfrentó a problemas con el suministro eléctrico, que hicieron que ese día no pudiera abrir la Mira Dome y que las exposiciones fueran a medio gas. Mi primera parada fue en el 3D Sound Room by Son Estrella Galicia, en que Ralp presentó durante los tres días de festival su composición ‘Multiparity’, en que sonidos generados de manera algorítmica se combinaba con las luces. El efecto fue sugestivo; entre los aires de BSO de John Carpenter y los juegos de luz, bien parecía que te sumergieras en un oscuro film ciberpunk de los ochenta. En la Main Room las actuaciones en directo se inauguraron con ‘Vessels’, de Darío Alva (visuales) y Diego Navarro (música). Tras un momento de zozobra inicial (las imágenes no se reproducían), el show se pudo mostrar completo. La música de naturaleza umbrosa se combinaba con audiovisuales de biología fantástica; una especie de teoría de la evolución alternativa, con dinosaurios, selvas exuberantes y hadas. El dúo norteamericano Visible Cloaks mezcló lo analógico (xilófono) con su electrónica de reminiscencias asiáticas y arcanas, a lo que sumaron unos audiovisuales abstractos y demodés. Gracias a esto, se situaron en un espacio-tiempo anacrónico que invitó a la reflexión y a la calma. Aunque lo mejor de la noche fueron patten, otro dúo amparado por Warp que guarda celosamente su identidad –no esconden sus rostros, pero sí sus nombres (responden simplemente a las iniciales A y D)–. Su actuación vino acompañada de los lásers y proyecciones del colectivo 555-5555 y el resultado fue bastante impactante. El apocalipsis frío y controlado de su música se conjugó con lásers caprichosos. Su breakbeat noventero y amenazante, los graves retumbantes, contrastaban con la dulzura y amabilidad de las imágenes proyectadas. Hubo un breve oasis de calma urbana y nocturna, pero remataron con furia glacial a ritmo de ametralladora.

El viernes fue la mejor jornada, al concentrar las actuaciones más esperadas. Julianna Barwick se defendió sola, con su mesa repleta de cachivaches y teclado. La suya fue una atmósfera de catedral. Nada espectacular visualmente –unas proyecciones nebulosas y discretas–, los graves demasiado fuertes desdibujaban algo la música. Y, sin embargo, se llevó el gato al agua solo con su voz y sus ambientes mágicos. ‘Someway’ y sobre todo ‘Beached’ fueron hechizantes. El 99% de la audiencia estaba cautivada, la observaba con fervor y recogimiento. Pena del 1% que decidió que era buen momento para ponerse a cotorrear. The Bug & Dylan Carlson (de Earth) fueron como la extraña pareja. Un heavy metalero satánico entrado en años con el productor hip hopero. Pero la cosa cuadró a la perfección. Dylan empezó pegando un guitarrazo, The Bug lo sampleó, lo lanzó como loop y Dylan tocaba encima. En directo la fórmula mejoró a ‘Concrete Desert’: todo cobró una dimensión física de la que el disco carece. Blues fronterizo, ambientes de western crepuscular… Ellos dos se movían en la penumbra, pero bañados en una intensa luz roja. Hubo un momento en que los graves eran tan potentes que te atravesaban. Pero, ay, de repente la mesa de Bug dejó de funcionar y el concierto se paró a la media hora. Tras unos minutos, parecía que arrancaba pero se volvió a fastidiar. En un lateral, los técnicos miraban frenéticos los cables. Reanudaron, por un momento pareció que la magia se había roto, pero la recuperaron a base de ritmos marciales y estruendo. Fantastic Twins es solo una persona, la francesa Julienne Dessagne. En el 3D Sound Room by Son Estrella Galicia, a pelo, sin más efectos que los focos y parapetada tras una inmensa mesa, se arrancó a cantar y bailar, poseída por su música, entre el electro, lo tribal y el industrial más pegadizo. Muy contagiosa.

Pero el concierto más esperado del festival por una servidora fue el de James Holden & The Animal Spirits, porque el reciente ‘The Animal Spirits‘ me tiene hechizada. Un batería, un percusionista, un saxo y un cornetista arropaban a James. Parecía imposible que saliera mal. Los músicos están en la sombra, James presidiéndoles desde su mesa. El protagonismo parecía tenerlo la pantalla, pero no; lo retuvo todo el rato la música. Una mezcla mágica de jazz, electrónica, BSO, etc. ‘The Neverending’ la recrearon de manera más progresiva, era emocionante escuchar los vientos en directo. Y luego ‘Thunder Moon Gathering’ fue arrebatadora, gracias al juego de los vientos y la batería. Vientos que molaron hasta cuando no tocaban: los dos músicos se sentaban y seguían las evoluciones de James meneando la cabeza al ritmo, mientras se marcaba un diálogo fenomenal con el batería. James se despidió feliz como un niño. Fantástico.

El sábado el show más destacado era el de William Basinski. Tocaba ‘A Shadow in Time’, su homenaje a David Bowie. Con sus gafas de sol y su look de trasnochada estrella glam, hizo que toda la atención se centrara sólo en la música. Primero, nos hizo sentarnos: “Este es un homenaje a amigos muertos y va a consistir en un largo loop”, nos explicó. “No es un show para estar de pie, así que sentaos”. William se aplicó y se concentró en sus paisajes, sin proyecciones, sólo con luces blancas para apuntalar el efecto místico de su música, ambient espacial y religioso; hasta parecía que se escuchen campanas en la niebla. El público estaba absorto, muchos parecían estar meditando, incluso rezando. Para marcar la segunda mitad, la luz viró a azul y música se volvió más recia, menos sacra. De repente se acabó y se rompió el hechizo. Shackleton + Annika presentaban su disco conjunto ‘Behind The Glass’. Sus proyecciones eran poderosas; una pantalla enorme, con caracteres extraños y grano televisivo en blanco y negro. Techno pop abstracto, helado y amenazante, revestido con percusiones orientales. Todo conducido por la voz de Annika que, más que cantar, salmodiaba fríamente. Gozaron de un sonido espectacular pero por algún motivo, no me acabaron de llegar.

Como Kelly Lee Owens perdió la maleta, no pudo ofrecer su esperado show en el 3D Sound Room by Son Estrella Galicia y a cambio nos ofreció una sesión de DJ. Bajo su capucha plateada, empezó con ‘All Is Full of Love’ de Björk, o sea que no podía ir nada mal. Después fueron cayendo John Talabot, Tiga… Una sesión muy divertida y sin pretensiones, sólo la de hacernos bailar y pasar un buen rato. Pero para buen rato, el que nos ofreció µ-Ziq (Mike Paradinas). Se juntó codo con codo (literal) con la VJ Florence To para ofrecer un espectáculo que puso patas arriba al personal. Nos desgranó su próximo disco –aún en producción– con trazos de house-breakbeat-trance acompañado por unos audiovisuales en blanco y negro sencillos pero terriblemente efectivos. Puro gozo.

Llega ‘Danielle’, el corto de 20 minutos de Amenábar para la Lotería de Navidad, con versión para TV

26

Alejandro Amenábar ha dirigido el anuncio de la Lotería de Navidad, que más que un anuncio per se es un corto de 20 minutos sobre ‘Danielle’, su protagonista, una extraterrestre que se topa con Daniel, un guía turístico de Madrid, como explica Loterías y Apuestas del Estado en nota de prensa. Hay versión reducida para televisión, de 3 minutos y medio.

Explica Loterías: “Dirigida por Alejandro Amenábar, “Danielle” narra la historia de una visitante de otro mundo que se encuentra por azar con Daniel, un guía turístico de Madrid. Juntos viven una historia llena de fantasía, optimismo y amor en la que un décimo de lotería marcará para siempre su destino. Una película que habla sobre el significado de la suerte, y que una vez más nos demuestra que la mejor parte de la Lotería de Navidad está en poder compartirla con los que uno quiere”.

El anuncio ha dividido en las redes sociales. Hay quien se ha emocionado con el drama y hay quien lo ha encontrado soso. Otros sin embargo han atendido a otras cosas, como quien asegura que la banda sonora del corto, compuesta por Roque Baños e interpretada por la Orquesta Sinfónica de Bratislava, copia la melodía de ‘Te perdí’ de Iguana Tango (se parecen), mientras otra persona ha celebrado un cameo del catalán Caga Tió.

Algiers / The Underside of Power

2

algiers-underside-power«But when I leave you remember I said, with the last words on my lips, I am a revolutionary”. Así, con esa frase reproducida de un discurso de Fred Hampton, mítico miembro de los Panteras Negras, comienza ‘The Underside of Power’ y define muy bien el espíritu del segundo disco de Algiers. El trío originario de Atlanta –ahora cuarteto, al completar su formación con Matt Tong, ex-Bloc Party, a la batería– no solo no relaja su lucha racial –y, por tanto, social y proletaria– sino que la propulsa. Su apuesta es elevada: han empleado sus energías y sus finanzas en ello, convirtiendo su gestación en “una auténtica pesadilla”, en palabras de su carismático cantante Franklin James Fisher.

Escogieron nada menos que a Adrian Utley, miembro de Portishead, y su mano derecha Ali Chant como productores para el álbum, para lo que se desplazaron a los estudios Real World de Peter Gabriel en Londres –donde viven Ryan Mahan y Lee Tesche, 50% del grupo– para grabarlo. Les faltó tiempo y hubieron de completar con algunas sesiones más producidas por Ben Greenberg (del grupo The Men), ya en USA. Mientras, su lucha, lejos de apaciguarse, se recrudecía: en UK la población se inclinaba por el Brexit apoyando un mensaje abiertamente racista y Donald Trump ganaba las presidenciales en Estados Unidos bajo la promesa de endurecer las políticas migratorias. Todo eso, de alguna manera, subyace en un ‘The Underside of Power’ que suena iracundo, rabioso, amenazador, violento… y también apesadumbrado.

La mano de Utley y Chant es palpable en varios momentos del disco, especialmente en el trabajo de guitarras y cuerdas de temas como ‘Mme Rieux’ y ‘Hymn for an Average Man’, que no cuesta imaginar en la voz de Beth Gibbons, perfectamente coherentes con el sonido de ‘Portishead’. Pero no es eso lo mejor del disco, pues sin duda Algiers poseen el carisma suficiente como para no precisar sonar a nadie más para fascinar. Aún más que en ‘Algiers’, esa fórmula que podríamos etiquetar como gospel industrial –capaz de gustar tanto a fans de Black Flag como de Depeche Mode– supera sus propias cimas en temas tan brutales como ‘Cleveland’ (dedicada a Tamir Rice, un chico de 12 años asesinado indiscriminadamente por la Policía en esa ciudad, en 2014), ‘Cry of the Martyrs’, la enorme ‘The Cycle/The Spiral: Time To Go Down Slowly’ o el incontestable single que da título al disco y que es, sin ningún lugar a dudas, la mejor canción que hayan escrito. ‘The Underside of Power’ representa a lo que cada una de sus canciones debería aspirar: un mensaje de calado profundo introducido a través del baile más desaforado.

Porque, habida cuenta de la creciente brecha racial, las letras de Fisher incitan a la revuelta, como si invocara al Marvin Gaye más político respaldado por un coro fantasmal, formado por todos los muertos provocados por la violencia explícita o institucional contra los afro-americanos durante siglos. Se advierte, sin embargo, cierta desesperanza en su mensaje: consciente de que la justicia social es prácticamente una utopía a medio plazo, se proyecta de manera bíblica hacia el juicio final como una aspiración utópica en la que por fin los hombres y mujeres de raza negra verán pagar a sus opresores por años de injusticias.

Pero tampoco se le puede acusar de victimismo, en tanto que Fisher incide en algo muy importante y que recuerda al discurso de Kendrick Lamar en ‘To Pimp A Butterfly’: no hay mayor enemigo para su etnia que aquellos que perpetúan el prototipo de hombre afroamericano de éxito. Es decir, los raperos de éxito que o bien son los bufones en la corte del hombre blanco –cuenta Fisher lo mucho que le repugnaba su trabajo como portero en un club de Manhattan en el que chicos y chicas blancos y adinerados bailaban y cantaban con afán temas de A$AP Rocky o Drake– o bien sitúan el tráfico de drogas como modo de escalar socialmente, en lugar de la educación o la cultura. En la furiosa ‘Walk Like a Panther’ se dirige claramente a ellos con ese “Pagaste el peaje con las almas de tu gente / y luego te escondiste en tu torre en lo alto de la colina».

‘The Underside of Power’ es una fantástica continuación de ‘Algiers’ en tanto que perpetúa e incluso mejora su carácter y su discurso. Sin embargo, no logra superarlo en tanto que carece de unidad: especialmente en su segunda mitad, el álbum se enfanga con cortes experimentales que aportan poco más que dispersión, como ‘A Murmur. A Sign’ –en este caso, muy ‘Third‘–, ‘Plague Years’ o ‘Bury Me Standing’, apaciguando el fuego iniciado canciones atrás. Quizá sea consecuencia de esa complicada fase de grabación del álbum, quién sabe. En todo caso, no cabe duda de que su talento y su perspectiva, esa actitud combativa con la lucha racial prácticamente inédita en el pop rock actual, hacen de Algiers un grupo necesario. Que den con ese disco redondo que amplifique su discurso como merece parece solo cuestión de tiempo.

Algiers presentan ‘The Underside of Power’ en Barcelona el próximo miércoles 15 de noviembre, en la sala Razzmatazz.

Calificación: 7,8/10
Lo mejor: ‘The Underside of Power’, ‘Cleveland’, ‘Cry of The Martyrs’, ‘The Cycle/The Spiral: Time To Go Down Slowly’
Te gustará si te gustan: Portishead, el soul combativo de los 70, Depeche Mode y Big Black
Escúchalo: Spotify

Massive Attack, Fleet Foxes y Ofenbach, nuevas confirmaciones de Mad Cool 2018

0

Fleet Foxes son “trending topic” tras anunciarse son la nueva gran confirmación de Mad Cool Festival, que se celebra los días 12, 13 y 14 de julio en Espacio Mad Cool de Valdebebas – Ifema. En las últimas horas, el festival ha confirmado además a los parisinos Ofenbach. Ambos se suman a Queens of the Stone Age, MGMT, Future Islands y Real Estate.

El quinteto de Seattle presenta su tercer disco, ‘Crack-Up‘, otra elocuente muestra de su folk pastoral y dramático, y un disco muy esperado, ya que el grupo no editaba disco desde 2012. Incluye canciones preciosas como ‘Fool’s Errand’ o ‘If You Need To, Keep Time on Me’, dignas de añadirse a un espléndido repertorio en el que destacan clásicos como ‘White Winter Hymnal’, ‘Mykonos’ o ‘Helplessness Blues’.

Ofenbach, conocidos por sus remixes a Portugal. The Man (‘Feel it Still’) o Lily & Madeleine (‘Come to Me’), han dado la campanada este año con su éxito junto a Nick Waterhouse, ‘Katchi’, que supera las 100 millones de reproducciones en Spotify. Aunque su canción más escuchada en estos momentos es un single posterior, ‘Be Mine’. César Laurent de Rummel y Dorian Lauduique practican un pop marcadamente bailable con influencias del house.

Actualización 15 de noviembre: Mad Cool confirma a Massive Attack en su próxima edición.

La Bien Querida: «Está muy bien emocionar a los críticos, pero está mejor emocionar a la gente»

12

La Bien Querida ha lanzado pocas semanas atrás ‘Fuego‘, su quinto disco de estudio. Se trata de un álbum en el que, tras el concepto más cerrado en cuanto a sonido y formato de ‘Premeditación, nocturnidad y alevosía’, parece retomar la variedad estilística y sonora de sus primeros discos. Charlamos con Ana Fernández-Villaverde sobre el enfoque luminoso del disco, también sobre los misterios y claves de su espectacular portada, la pléyade de colaboradores que en él aparecen y también los que no: alguien a priori bastante inesperado declinó su invitación para estar en el álbum. Foto: Pablo Zamora.

¿Estás contenta con el resultado final del disco? Igual es una pregunta tonta, pero no sé, igual me dices que no…
[Risas] Sí, totalmente, es justo lo que esperaba. Quería hacer un disco de canciones, canciones que emocionaran. Puede que ‘Premeditación, nocturninad y alevosía’ tuviera un aire más conceptual por cómo fue editado, con los maxisingles, los vídeos y tal, pero a ver, lo mío es hacer canciones. Yo no soy un grupo, como Los Planetas, o Los Punsetes, en el que tienen que plantearse un sonido, vamos a tirar por aquí o por allí. Yo las escribo y luego se las paso a David para que las arregle.

Hay gente que ve en ‘Fuego’ cierto regreso a la variedad de tus primeros discos. ¿Estás de acuerdo con esa idea?
Lo que tenía claro que no quería después de ‘Premeditación…’ era volver a hacer lo mismo. Tuvo muy buena aceptación, fue muy interesante, pero yo quería hacer algo más fresco, luminoso, positivo. Si te digo la verdad, cuando salió ‘Premeditación…’, en 2015, se murió mi padre, y poco después también murió un amigo mío que estaba enfermo. Esto me afectó mucho, y me dio un poco de miedo, lo relacioné con el hecho de que hubiera hecho un disco tan oscuro. Así que la premisa era hacer algo positivo, dentro de que en mis canciones siempre hay un rastro melancólico del que no me voy a separar, porque es mi forma de componer.

A mí lo que me gusta es emocionar, hacer canciones que emocionen

Con ‘7 días juntos’, hubo gente que pensó que tras el disco de remezclas de ‘Premeditación’ quizá vendría un disco más bailable. ¿Fue una opción en algún momento?
No, en ningún momento. A mí lo que me gusta es emocionar, hacer canciones que emocionen. Si el arreglo que surge es así, bailable, pues guay, pero no había ningún tipo de premisa en ese sentido, ni creo que la haya.

¿Cómo surge la idea, un poco inesperada desde fuera, de introducir la canción de Joan Miquel Oliver, y además adaptada al castellano?
Pues verás, a esa canción pensábamos que le faltaba algo, y se nos ocurrió que fuera un rapeo, algo así. Entonces a David, escuchando a Antónia Font, se le ocurrió la idea de pedírselo a Joanmi. Y bueno, a él le daba un poco de pereza, pero David se dio cuenta de que esta canción [NdE: ‘Dins un avió de paper’, del disco ‘Bombó Mallorquí’] encajaba perfectamente, así que solo tuvo que traducirla y grabarla. Ya está, así no le supuso tanto curro. [Risas] Y encajó perfecto. Es mérito de David, sobre todo, que tuvo el ojo…

‘Fuego’ es un disco muy de featurings, de invitados, algunos más en primer plano, como J.M. o Jota,y varios en segundo plano, como Laura, Alejandro, Sebastían, Luciana, Cabezalí… Da la impresión de que el estudio tuvo que ser un hervidero. ¿Fue más casual que otra cosa?
La verdad es que no era para nada la idea. Esto surge porque son amigos nuestros y cuando surgía “¿quién nos puede grabar esto? Ah, pues Laura, o Alejandro… Tal”. No era por meter nombres “famosos” porque sí.

Llama la atención lo de Muchachito [NdE: Muchachito Bombo Infierno], que diría que es de lo más inesperado. ¿De dónde sale este encuentro?
Pues es que es vecino nuestro. Y un día estábamos en un bar y le pedimos que viniera a grabar las percusiones y los jaleos. Vino lo hizo y ya está.

Hasta David se ha atrevido a ponerse en primer plano, en ‘La pieza que me falta’… ¿Por qué en esta canción? Porque su letra no está orientada como un dueto exactamente, como sí ocurre con ‘Recompensarte’, no?
No, lo que ocurrió es que esa parte la cantaba yo pero quedaba extraño, desde el punto de vista musical. Así que probó a hacerlo él y nos pareció que quedaba bien, sin más. No hay ningún significado oculto detrás.

El papel de Laura me parece fundamental, imprime un carácter brutal a ‘7 días’, ‘Permanentemente’… De repente es tu Peter Hook. ¿Cómo surge esta colaboración?
[Risas] Pues ojalá, pero es muy difícil, porque no vive en Madrid. Pero me encantaría, claro. De hecho, estoy muy contenta porque ahora he fichado a otra chica, Nieves Lázaro –del grupo Lázaro–, para los nuevos directos. Tocará teclados y hará coros.

Muchos ya etiquetan ‘Dinamita’ como la mejor canción de tu carrera. Cuéntame un poco de dónde viene esta canción…
Es una especie de declaración de intenciones de lo que te vas a encontrar en el disco, por eso es el primer corte. Habla de no dejarnos llevar por lo que nos impone la sociedad, la familia, el entorno… y soltarse un poco la melena, hacer lo que quieres. Es muy pasional, como todo el disco. Y la verdad, yo también pienso que es una de mis mejores canciones.

Si todo el disco hubiera sido así, “en plan Lana [del Rey]”, yo encantada

En cuanto al arreglo, como me gusta tanto Lana del Rey, le pedí a David que hiciera un arreglo de ese tipo. De hecho si todo el disco hubiera sido así, “en plan Lana”, yo encantada, porque me encanta. [Risas]

Sí, de hecho hiciste una playlist de tus canciones favoritas de Lana, ¿no?
Sí.

¿Qué te ha parecido su último disco?
Está bien. [NdE: lo dice con poco entusiasmo] Bueno, siempre tiene alguna canción que está bien. Es más o menos como todos sus discos, pero es que es su voz, su carácter, esos dejes en su manera de cantar. A mí me encanta, soy fan. Mi favorito es el primero, me encanta.

Antes decías que querías que este disco fuera más luminoso que ‘Premeditación…’. Sin embargo, personalmente veo que temas como ‘Lo veo posible’, ‘Peor que las demás’ o ‘La pieza que me falta’ son bastante oscuros, también musicalmente…
Es que es parte de lo que me caracteriza a mí, pero como es parte de lo que nos caracteriza a todos. No podemos estar siempre con una sonrisa, todos tenemos esa otra cara, a veces estamos fenomenal y otras fatal. Así que estos temas reflejan esa parte, y a mí me encanta. Fíjate que yo quería sacar como single ‘Peor que las demás’, que parece que no está gustando tanto. Siempre me equivoco…

Hay veces que escribo una canción pensando en algo y, cuando pasa el tiempo, la siento de otra forma

Porque en general las letras del disco, que yo pienso que son probablemente las mejores que has escrito, también tienen muchas sombras, retratando relaciones muy tempestuosas y conflictivas. ¿En qué te inspiras para escribirlas?
Pues eso, el amor. Todos nos hemos enamorado, todos sabemos lo que significa y el rastro de esos amores permanece en nosotros. El amor es la emoción más poética que hay, y tiene muchas formas… Hasta el odio es una ramificación del amor. De todas formas, las canciones tienen muchos rincones. Hay veces que escribo una canción pensando en algo y, cuando pasa el tiempo, la siento de otra forma incluso yo misma y hasta se me olvida cuál fue la idea de la que partí. Así que si esto me pasa a mí, imagínate…

Después de 5 discos retratando las relaciones personales de amor y amistad, no debe ser nada fácil redundar en los temas sin perder frescura, como pienso que es el caso, ¿no?
[Risas] Ya ves, ¡es complicadísimo! Este disco me ha costado muchísimo “sacarlo”. A la primera que intento gustar es a mí, y yo soy la más crítica conmigo misma. Así que hasta conseguir 11 canciones que diga “sí, adelante”… Me ha costado.

Tus canciones me suenan muy cinematográficas, como bien prueban tus últimos clips. ¿En algún momento te han planteado hacer algo para el cine?
La verdad es que no, no me lo han planteado pero estaría abierta. Me parece muy interesante.

Yo hago canciones, y me las podría producir cualquiera. Pero es que David es muy bueno

¿Cómo decidís David y tú qué arreglo aplicar a cada canción? Porque da la sensación de que tus canciones, en realidad, podrían funcionar en todos los diferentes palos que presentas en el disco…
Sí, es verdad. Por ejemplo, ‘Recompensarte’ tiene otra versión grabada que es muy distinta. Al final se quedó el arreglo rumbero, porque nos gustaba mucho la frescura del tema, con Jota y demás. Pero hay otra que hizo Aaron Rux, más sofisticada y dramática, también más lenta.

Al final yo hago canciones, y me las podría producir cualquiera. Pero es que David es muy bueno, le tiene muy cogido el punto a mis canciones. Pero vamos, básicamente él me pregunta cómo me imagino yo las canciones, yo le doy una idea, a veces alguna canción que me gusta y he estado escuchando en ese momento, y él lo saca adelante. Es una persona muy creativa.

En 8 años has publicado 5 discos de estudio, lo cual diría que está al alcance de pocos, no ya en España sino también fuera. Aparte de Antonio Luque y Mark Kozelek, no me vienen muchos nombres más a la mente… ¿Eres especialmente prolífica o desechas pocas ideas?
Es porque soy muy trabajadora. [Risas] Otra cosa no seré. Hago muchas cosas mal, pero eso… Escribo todos los días, ya estoy pensando en nuevas canciones.

La portada de ‘Fuego’ es brutal, da casi para una entrevista completa.
Muchas gracias.

Es una portada icónica, de esas que ya casi no se hacen, para mirar detenidamente sus detalles… ¿Cómo surge la idea?
Pues es que esa era exactamente la idea, hacer una portada icónica. Con ‘Romancero’ me salió un poco sin querer, aquella foto en la cocina de mi casa. Y cuando se me ocurrió esta idea pensé exactamente en eso. Llamé a Pablo [Nde: Zamora, fotógrafo] y a Pepe Leal, un amigo mío que es artista e interiorista, y nada me ayudaron. Fue una movida impresionante, tuvimos que alquilar una nave industrial, pintar el suelo… porque ahí no hay nada de Photoshop, es una fotografía tal cual. Lo pintamos por la noche y tuvimos que poner unos secadores para que al día siguiente estuviera listo para la sesión de fotos. Y bueno, para no volverme loca en cuanto al orden, cogí a Pepe y le dije que lo colocara él como quisiera. Y así lo hizo.

[La portada de ‘Fuego’] es una manera de enseñarle a la gente que me sigue una parte de lo que soy en el día a día

Entiendo que lo que vemos son cosas tuyas, personales, desde dibujos de tu hija a prendas de vestir, recuerdos de Bilbao, discos… ¿Es una manera de definir quién eres hoy o es más una especie de historia vital?
Sí, quizá es una historia vital. También es una manera de enseñarle a la gente que me sigue una parte de lo que soy en el día a día, con las herramientas, la pintura…

Eso iba a decir, llama la atención la cantidad de herramientas plásticas. ¿Estás muy volcada en la pintura? ¿Has expuesto o vas a exponer tu obra alguna vez, más allá de las portadas de tus discos?

Y lo de las herramientas de construcción… ¿Te va el bricolaje o algo?
Sí, la pintura, el bricolage…

¡Es verdad, las herramientas! ¿Te va el bricolaje y tal?
Bueno, sí, no me queda otra… [Risas] [NdE: hasta donde sabemos, Ana colabora con estudios de interiorismo.]

De los vinilos que se muestran, he reconocido el de Manuel Göttsching, pero aunque me suena no consigo ubicar el que tiene en la contraportada una especie de sol minimalista… ¿Qué disco es?
Es ‘Musik von Harmonia’ de Harmonia, el proyecto de Michael Rother con Dieter Moebius… Pero vamos, fue un accidente. Pepe lo puso del revés sin darse cuenta, y bueno, no le dije nada.

Venimos de un disco como ‘Premeditación…’, que es el más oscuro y cohesionado en cuanto a sonido de tu carrera…
Bueno, ‘Ceremonia’ también era un disco supercompacto, ¿eh?

Yo sabía que [‘Premeditación, nocturnidad y alevosía’] iba a gustar a los críticos

Sí, la verdad es que sí. Pero mi impresión es que este ha sido el que mejor ha recibido la crítica por el concepto que hay detrás… ¿Dirías que esa fue la clave en la aceptación de la crítica? Como que eso nos vuelve un poco locos…
Claro, claro, a los críticos les gusta eso, el concepto… Y yo lo sabía, que iba a gustar a los críticos, ¿eh? [Risas] Lo tenía clarísimo. Pensé “igual no le gusta a la gente, pero a los críticos, sí”. Sacar como single ‘Ojalá estuvieras muerto’ era muy arriesgado, y de hecho no le gustó a la gente en general. Yo lo tenía claro, pero me dio igual porque me hacía gracia que fuera single.

O sea, que llega un momento que ya intuyes lo que le va a gustar a la gente…
Un poco, sí. Y este disco [NdE: ‘Fuego’], al revés, tenía claro que quizá gustaría más al público que a la crítica. ¡Y es que aquí hay temazos! Está mal que lo diga yo, pero es real. Yo sé que hay canciones que iban a gustar. Lo que yo quiero es emocionar, y está muy bien emocionar a los críticos, pero está mejor emocionar a la gente. Siempre que no te vendas, que no hagas algo que no te guste a ti solo para que le guste a la gente, obvio, no hace falta ni que lo diga.

Mi compañero, Sebas Alonso, en su crítica de ‘Fuego’ aludía a cierto desgaste en algunos enfoques. ¿Temes que llegue ese punto en que te estés repitiendo a ti misma, un poco de forma inconsciente?
Trato de no planteármelo, pero es que todos los artistas nos repetimos, los escritores se repiten, los directores de cine se repiten…

Ya, que igual no hay que tener tanto miedo a eso…
Sí, que tampoco está tan mal, no sé. Si me repito, no lo sé, pero intento hacerlo un poquito mejor, con los arreglos, las letras… De todas formas, es normal, ¡ya tengo 5 discos! ¡Soy una veterana del indie! [Risas] Intentaré llevarlo con dignidad.

Cuando surgió (…) meter un rap en ‘7 días juntos’, se lo pedí a C.Tangana, pero me dijo que no, que no se veía

También hay algunos comentarios en nuestra web que, después de la colaboración de Yung Beef en el disco de remezclas, esperaban nuevas colaboraciones con el pop urbano… ¿Qué opinas de la efervescencia que hay en ese panorama? ¿Estarías abierta a hacer cosas con otros artistas de ese ambiente?
Claro, me mola. Me mola tanto que, de hecho, ese disco de remezclas se hizo sólo porque quería que Yung Beef hiciera una remezcla y de ahí fueron saliendo las demás. Así que fíjate si me mola… Pero bueno, tengo claro que es otra generación. Vamos, de hecho, podría ser su madre… [Risas] Aún así está muy bien que nos mezclemos.

De hecho, te voy a contar algo que no he contado a ningún periodista: cuando surgió la necesidad de meter un rap en ‘7 días juntos’, se lo pedí a C.Tangana, pero me dijo que no, que no se veía. Espero que no se enfade Joan Miquel si lee esto… [Risas] Me parece interesante, me mola mucho. Sobre todo me gusta Yung Beef, lo veo fresco, fresco de verdad, sin procesar. Pero me gustan más artistas de este estilo.

¿Estáis ya con ensayos para la gira?
Sí, estamos con ensayos. Esta vez vez, como novedad, voy a llevar batería. Va a ser un formato quinteto tradicional, voy a ir de cantante. [Risas]

El ídolo C. Tangana recuerda su “pasado” bakala en el vídeo de ‘Tiempo’

8

C. Tangana, que acaba de ganar un MTV europeo como “Mejor artista alrededor del mundo” (sí, este premio existe), junto a otros seis premiados, además de un premio Los40, tiene nuevo vídeo y es para una de las canciones destacadas de su debut. En el vídeo de ‘Tiempo’, el “ídolo” recuerda su “pasado” como joven traficante de drogas a principios de siglo, en plena escena bakala.

La nota de prensa insiste en que la escena bakala no representa a C. Tangana, sino que sirve de contexto para una nueva historia que nos cuenta a través de su “personaje”, el llamado ídolo. “Al igual que ocurriría en el anterior videoclip “Pa Que Brille” el artista vuelve a inspirarse en una cultura popular que pertenece y se desarrolla lejos de la industria”, cuenta. “La diferencia es que no existen puntos en común entre C. Tangana y el estilo bakala o los clichés que lo rodean. La estética de los coches, el trap, las drogas… no representan a C. Tangana”.

Esto dice la nota de prensa de Sony: “Rodado en cine digital, con una estética audaz y descarada en una revisión moderna del cine kinky de Eloy de la Iglesia, vemos a un C. Tangana que recuerda desde las alturas de su nuevo penthouse una historia del barrio en la que, a diferencia del cine kinky inspirado en gitanos y trapicheos, retrata a un joven bakala de principio de los 2000 que asume las terribles consecuencias de gramear”.

La gira europea de Fever Ray no pasará por España

4

Fever Ray ha anunciado las fechas de su gira europea, que arranca el 19 de febrero en Viena. La mala noticia es que no pasará por España, al menos en la ruta que se ha dado a conocer, que transcurre de febrero a abril. La buena, si es que se puede decir así, es que sí pasará cerca, por ejemplo por Francia, Italia o Alemania, y que todavía quedará año para que Karen Dreijer se pase por ejemplo por un Sónar.

Dreijer, que además de Fever Ray es mitad de The Knife, presenta su segundo disco en solitario, ‘Plunge‘, que se ha presentado con el single ‘To the Moon and Back’ y salía por sorpresa el pasado 27 de octubre, de cara a Halloween. Es uno de nuestros recientes Discos Recomendados y un trabajo muy esperado, pues Dreijer no edita disco desde 2009, cuando publicó su aclamado debut como solista.

Gira europea:

19 de febrero Viena, Austria
20 de febrero Milán, Italia
22 de febrero Munich, Alemania
23 de febrero Lausanne, Suiza
24 de febrero Zurich, Suiza
26 de febrero Praga, República Checa
28 de febrero Berlín, Alemania

1 de marzo Varsovia, Polonia
2 de marzo Vilnius, Lituania
4 de marzo Helsinki, Finlandia
13 de marzo Hamburgo, Alemania
14 de marzo Ámsterdam, Países Bajos
15 de marzo Bruselas, Bélgica
17 de marzo Colonia, Alemania
19 de marzo París, Francia
20 de marzo Londres, Reino Unido
21 de marzo Manchester, Reinon Unido
31 de marzo Lund, Suecia

2 de abril Bergen, Noruega
3 de abril Oslo, Noruega
4 de abril Copenhague, Dinamarca
6 de abril Estocolmo, Suecia


MTV premia a Eminem como mejor artista hip-hop pese a no haber publicado nada en años

34

Esta noche se ha celebrado en Londres una nueva edición de los MTV Europe Music Awards, con dos ausencias notables, Ed Sheeran y Taylor Swift, pero con la presencia de varias estrellas internacionales de primer nivel como Eminem o U2, así como la de algunos de los artistas más exitosos del momento, como Shawn Mendes o Camila Cabello. Shawn, que ha acudido con su madre, ha sido el gran ganador de la noche al hacerse con el premio a mejor artista y a mejor canción por ‘There’s Nothing Holdin’ Me Back’, que ha interpretado en vivo. Camila ha realizado una entretenida interpretación de su macrohit ‘Havana’, acompañada de bailarinas y sobre fondo rojo, cuya cumbre ha sido el plano aéreo de su paseo por una piscina.

El gran protagonista de los primeros minutos de la gala era Eminem, que la abría con una interpretación de su nuevo single ‘Walk On Water’, interpretado con la ayuda de Skylar Grey al piano y sobre todo de la capucha de su sudadera, cual adolescente. Y aun así, cuando más ha dado la nota ha sido al hacerse con el premio a mejor artista hip-hop del año. Nos quejábamos de que Taylor Swift fuera la artista más nominada de 2017 sin disco siquiera en el mercado, pero Eminem ni siquiera tenía single y ha ganado uno de los primeros premios: hasta él ha flipado, reconociendo que no había hecho méritos para el galardón. El artista sacó single antes de ayer, pero no había publicado disco desde 2013.

Otros artistas que han actuado han sido Demi Lovato y la presentadora Rita Ora, ambas tirando de popurrí, y un ex miembro de One Direction, Liam Payne. Kendrick Lamar ha ganado el EMA a vídeo del año, mientras Stormzy ha realizado una de las actuaciones más llamativas, al aparecer dentro de un coche de policía para interpretar ‘Big for Your Boots’.

También ha llamado la atención Travis Scott volando por los aires mientras interpretaba ‘Butterfly Effect’, mientras U2, que acudían para recibir un premio especial, han optado por actuar en exteriores para presentar su nuevo single ‘Get Out Of Your Own Way’. Misteriosamente, al cabo de un par de minutos, ya estaban dentro del recinto otra vez.

Han completado la lista de actuaciones el popurrí infalible de éxitos de Clean Bandit con Zara Larsson, Julia Michaels y Anne Marie, French Montana con Swae Lee, una actuación muy poco lucida de The Killers con ‘The Man’, Kesha con un número algo Sia en ‘Learn to Let Go’ y, para cerrar, un vistoso set de un felicísimo David Guetta, como siempre encantado de conocerse, junto a Charli XCX y French Montana en ‘Dirty Sexy Money’.


Se han echado de menos valores como The xx, Lorde o Lana del Rey, y alguna estrella más de primera categoría a nivel comercial (tamaño Rihanna o Beyoncé), pero hay que elogiar el ritmo de la ceremonia: casi no se han entregado premios en vivo. Sea esto buena señal o pésima, los galardones de Coldplay, Ed Sheeran, Kendrick Lamar o David Guetta se han mostrado en plan batiburrillo sin siquiera mencionar a los nominados, y eso que este último, hasta estaba por allí. Igual no se ha dado demasiado valor a la música, pero si la queja era que la gala duraba demasiado, esta vez por los pelos se han superado las 2 horas.






Bilbao será anfitriona de MTV Europe Music Awards en 2018, para su 25 aniversario

23

Bilbao era una de las ciudades que se rumoreaba acogerían la nueva edición de MTV Europe Music Awards, que se celebran esta noche, 12 de noviembre, finalmente en el Wembley Arena de Londres. La capital vasca será, sin embargo, la ciudad anfitriona de acoger la ceremonia de MTV el año que viene, tal y como ha informado el canal durante el día de hoy. La gala tendrá lugar el 4 de noviembre de 2018 en el Bilbao Exhibition Center (BEC), cuando se cumplan 25 años de los premios. Es la tercera vez que España los acoge, tras Barcelona (2002) y Madrid (2010).

En declaraciones a MTV, Juan María Aburto, alcalde de Bilbao, ha asegurado que “Bilbao es una ciudad de fuerte personalidad, que se encuentra en las primeras posiciones de vanguardia internacional como la punta de lanza de una realidad metropolitana completa, creativa, innovadora y competitiva. Eventos como los MTV EMAs contribuyen a que Bilbao mantenga ese estatus, así como a impulsar el empleo y la actividad económica, colaborando en el bienestar y la calidad de vida de todos los bilbainos y bilbainas. Pero además, va a ser la mejor plataforma para que demostremos al mundo nuestra excelente capacidad para organizar eventos de esta magnitud. Un evento totalmente diferente que va a ser para nosotros una auténtica prueba a todos los niveles. Es un reto pero es un reto maravilloso”.

La gala de esta noche, que presenta Rita Ora, contará con la actuación destacada de Eminem, quien acaba de estrenar single con Beyoncé y recibirá el premio Global Icon. También se subirán al escenario de los MTV europeos Demi Lovato, Shawn Mendes, Liam Payne, Camila Cabello, Kesha, The Killers, Stormzy, Travis Scott, French Montana, David Guetta con Charli XCX y Afrojack y Clean Bandit con Zara Larsson, Anne-Marie y Julia Michaels. Aspiran al premio español C. Tangana, Viva Suecia, Miguel Bosé, Kase. O y Lori Meyers.

Ojete Calor / Pataky

29

ojete-calor-patakyEs curioso cómo la carrera reciente de Ojete Calor y la de Maroon 5 han discurrido paralelas en los últimos tiempos: tras sus exitosos álbumes anteriores de hace unos 3 años –‘Delayed!’ y ‘V’ respectivamente–, sus nuevos discos se publicaban el pasado 3 de noviembre tras haber ido espaciando en el tiempo sus adelantos, éxitos como ‘Viejoven’ y ‘Tonta Gilipó’ (featuring Amaral) –en el caso del dúo formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez– o ‘Don’t Wanna Know’ (featuring Kendrick Lamar) y ‘Cold’ (featuring Future) –en el caso de Adam Levine y los otros cuatro que nadie nunca sabe cómo se llaman–.

Bobás al margen, lo cierto es que desde que el dúo de actores metidos a cantantes de subnopop anunciara que dejarían los escenarios su popularidad ha crecido exponencialmente. Igual lo tenían todo planeado y todo. Y es que de dar a entender que incluso no habría más Ojete Calor hemos pasado a verles como absolutas estrellas en festivales nacionales y contemplar cómo varias de sus canciones cuentan sus streamings por varios cientos de miles (‘Viejoven’ en concreto se va acercando al millón de escuchas solo en Spotify, ojito). Su truco, obviamente, está en que su discurso artístico –esto es, pop muy bien hecho pero mal cantado y envuelto en un halo de mamarrachismo extremo para que nadie pueda tomarse a mal la carga de ácido que trasladan muchas de sus letras de modo que la opinión más inquisitorial les vea como poco más que un chiste– es apto para todos los públicos.

‘Pataky’ es, en ese sentido, una versión mejorada de ‘Delayed!’, aunque tiene sus puntos flacos. Básicamente el hecho de que conociéramos ya hasta 7 cortes del disco y que sean –con alguna excepción– los mejores del conjunto supone una pequeña decepción. Más que nada porque hay ¡12 temas más! Es decir, bastantito relleno. Vale que hay 4 interludios o bromis más o menos rijosos –el primero abre el disco con Lucía Etxebarría en plan académica de la RAE–, pero es que entre las novedades hay temas prescindibles como la semi-instrumental ‘Subnopop’ –que más bien es un jingle introductorio, aunque ese “Donna Summer” tan aleatorio dé risa– o ‘Ismos’, que ni tiene la gracia que ellos deben creer que tiene ni resulta excitante musicalmente.

Hasta ahí las debilidades. Ahora viene lo bueno. Primero, Carlos y Aníbal han optado por dejar atrás aquellos tics rockeros de su primer disco que, creo yo, eran lo que lo hacían sonar algo desfasado. En ‘Pataky’ se centran en el electropop, a veces más synth, a veces más punchy-punchy, salpicado con algún guiño a otro palo ajeno (el cachondo perreo de ‘La niña de Suramérica’; el folk-esputo de ‘Sinceridad no pedida’ –con coros que nos aventuramos a decir que son de Guille Mostaza–; el doo-wop con plot-twist de ‘Amiga de las estrellas’). Y eso le da una unidad que le sienta muy bien. Y segundo, sumando trallazos innegables como ‘Gente que imita mal los acentos’ o ‘Vintage’ –atinado deprecio por la nostalgia cuñada– a ya éxitos como ‘Opino de que’, ‘Qué bien tan mal’, ‘Vete a tu casa’ –versión de ‘Freed from Desire’ de Gala– o ‘Madrid-Bilbao-Bollo’ arman un buen grupo de canciones perfectas para bailar haciendo el mónguer –o no– y confirman que cuando van al grano son demoledores.

Además, en los momentos que relajan el ritmo y no matan musicalmente lo suplen con mucha, mucha coña: hablo de ’La gente mala’ –ese “who’s bad”, ese “Pinocheto”…– y ‘La gente extranjera’, su versión depechemodesca de ‘People Are Strange’ de The Doors. Como ya hemos defendido en alguna ocasión, es una auténtica alegría que queden artistas (como ellos, Las Bistecs, Los Ganglios, Anntona, Ladilla Rusa, Los Koplowitz…) que se rebelen contra el atavismo que equipara automáticamente dramatismo y épica con calidad musical. Pero, sobre todo, lo es que haya una generación que no solo acepte eso (algo de lo que no pudieron disfrutar Alma-X, Feria, Blas y las Astrales) sino que también lo goce bien con este ‘Pataky’.

Calificación: 6,9/10
Lo mejor: ‘Tonta Gilipó’, ‘Viejoven’, ‘Vintage’, ‘Opino de que’, ‘Qué bien tan mal’.
Te gustará si te gustan: Las Bistecs, Los Ganglios, Alma-X, McNamara.
Escúchalo: Spotify

La canción del día es ‘Palmeras en La Mancha’: Dave Fridmann celebra el featuring de El Mundo Today en una canción de Vetusta Morla

5

vetusta-morla_cjero-alvarezPuede que no sea la mejor canción del cuarto disco de Vetusta Morla, mérito que seguiría recayendo en el single ‘Te lo digo a ti’, pero sí es una de las más curiosas y llamativas. ‘Palmeras en La Mancha’ se abre con un boletín que habla de un «falso gurú que subía fotos a Instagram de pies que no eran suyos». ¿Verdad, broma u obra de El Mundo Today?

La tercera canción del notable ‘Mismo sitio, distinto lugar’, presenta situaciones costumbristas con un punto de humor, encabezadas por esa «mamá» que se fuga con la «novia de papá» y por esa «serie que acabó sin su actor principal», todo un precedente de lo que ha pasado con ‘House of Cards’ aunque aquí el asunto termine por otros derroteros. Pucho, cantante del grupo, nos recuerda en una entrevista que publicaremos próximamente que Vetusta ya habían explorado antes ese punto costumbrista. «En ‘Cenas ajenas’, del primer disco, hay un pavo mirando por la ventana a sus vecinos de enfrente, rollo voyeur. También ‘Tour de Francia’ del último disco, que es estar viendo la tele en verano en tu casa tocándote los huevos». Pero Guille Galván, uno de los dos principales autores de la banda, coincide en que nunca habían llegado tan lejos como en esta canción: «Es verdad que este disco es más descarado, tocamos muchos palos, y hay un palo que es la sátira y la ironía como salida ante una situación tan dramática como la que estamos viendo como sociedad. Es necesaria. Dijimos: «vamos a atrevernos a hacer una canción con otro código», mantenemos una manera de escribir, pero cambiando el punto de vista».

El boletín es un choque frente a la solemnidad y la épica que ha dominado gran parte de la discografía de Vetusta Morla. Y de hecho existe una versión de ‘Palmeras en La Mancha’ sin boletín por si se arrepentían de su inclusión. Al final se han atrevido, para alegría del ilustre mezclador del disco Dave Fridmann (Flaming Lips, Mercury Rev), que pidió una traducción de todas las letras para acceder a trabajar con Vetusta. Cuenta el grupo: «le tuvimos que explicar lo que era El Mundo Today, que era una gente que hacía sátira, y con un programa de radio. Hicimos dos versiones por si nos echábamos atrás, una con el boletín y otra sin él. Ya nos hemos hecho, pero al principio era bastante desconcertante que apareciera un boletín. Cuando (Dave Fridmann) escuchó el disco, nos dijo «me gusta esto, me gusta lo otro», pero también: «¡Qué bien que los chicos de las noticias siguen en el disco!».

El resultado es una canción divertida («¡su mujer llevaba la misma doble vida que él!»), combativa en gran medida, autoparódica en su puente latino, quizá algo raruna en la repetición de los pugilísticos «1-2, 1-2» (justificados porque «denuncian agresión durante un combate de boxeo»), pero indiscutible en su estribillo: el «podría ser yo» constituye el mejor de todo el álbum. Carne de directo que seguro es un triunfo de la inminente gira que prepara el grupo.

Aunque menos distintivo, Rag’N’Bone Man ya es una estrella pop

1

La frontera entre el Rag’n’Bone Man underground y el que se ha dejado seducir por el mainstream no la determina su actual directo: el gran capital se nota desde ‘Human’, su álbum de debut publicado por Sony Music el pasado febrero tras haber lanzado cuatro EPs con tres sellos distintos de hip-hop desde 2012. En él queda claro que Rory Graham, un vocalista salido de la escena rap de Brighton, que escuchaba los discos de su padre de Muddy Waters, J.J. Cale y John Lee Hooker y que participaba en sesiones de micrófono abierto en bares de blues, también ha aprendido a hacer pop. Un pop orquestal, elegante, comunitario y, aún en cierta medida, con acento soul y R&B. Pero el rap, el carácter blues y ese rollo industrial con el que tanto llamó la atención en ‘Human’, su indiscutible pelotazo, irónicamente han desaparecido por completo.

Graham lleva prácticamente todo el año dando la vuelta al mundo con su álbum, doble platino en Reino Unido: el cumplimiento de la promesa que hizo la BBC Sound of 2017 –donde quedó segundo– hace justo doce meses. Ha pasado por festivales de primera división, salas carismáticas de Europa y Norteamérica, programas de televisión, galas de premios, estudios de radio y anoche, al fin, por el templo de la música en directo en Barcelona: la sala Apolo, que lógicamente tenía el cartel de ‘sold-out’ colgado desde hacía meses. Ante un público muy heterogéneo, plagado de extranjeros y, en general, extrañamente sobre excitado –no hubo forma de disfrutar en silencio de determinadas canciones o momentos sutiles, salpicados de grititos y necesarios aunque inocuos “shhh”–, Rag’n’Bone Man desplegó todo el encanto y el vozarrón que le permiten sus casi dos metros de estatura y más de uno de diámetro.

Gracias a una imponente banda de siete miembros –con vientos, cuerdas, batería, teclado, corista, etc.– reelaboró una veintena de temas decorando desde el principio su sonido de manera orquestal y festiva: reduciendo la aspereza de ‘Wolves’, corte con el que arrancó, y el flow de ‘The Fire’, convertida casi en pieza crooner, y llevándose la ya-no-tan-Algiers ‘No Mother’ al terreno de ‘Ego’. De esta forma, se entendió rápido que sus composiciones son sencillas, apoyadas en una increíble voz y en sus requiebros, pero que además son fácilmente exportables a géneros más accesibles que los que le han servido hasta ahora de influencia vocal, muy bien aprovechada, por cierto. Desde ciertas aproximaciones al R&B, por ejemplo, pudo explotar la vena góspel de ‘Your Way or the Rope’, el acento sureño de ‘As You Are’, con arreglos de banda de soul, o el arranque country pop, épico y espiritual, de una muy aplaudida ‘Grace’.

No obstante, la tónica general fue llevarlo todo al terreno del pop, y ahí es cuando se corre el riesgo de ser, más que absorbido, clonado por el mainstream. Cuando, durante un amplio fragmento central del concierto, Graham se apoyó mayoritariamente en el piano, en temas como ‘Lay My Body Down’, ‘Perfume’ y, sobre todo, ‘Odetta’, dio la sensación de que todo funciona mejor si se parece a Sam Smith, cosa que va en detrimento del carácter musical propio de Graham, más irrepetible en sus inicios que ahora.

Por suerte, además de poseer una voz que sí es y será siempre inimitable, tiene una serie de hits incontestables que resultan infalibles para construir un directo a la altura de las expectativas. Fundamentalmente ‘Skin’, donde el británico dio alas a una voz recia, que da mucha seguridad y que convierte en fe ciega cualquier brizna de esperanza, y, por supuesto, ‘Human’. Interpretada cerca del final del repertorio, certificó el casi total abandono del rollo underground en favor de un evidente acento de sofisticación. Solo quedó un poso de soul industrial y el rapeo que se marcó al final. Con éste, los únicos contactos con lo callejero estuvieron protagonizados por una desafiante ‘Guilty’, justo antes del citado momento cumbre, y, ya en los bises, por una ‘Hell Yeah’ que provocó un atisbo de actitud “put your hands up” por parte del público.

Con todo, es innegable que Rag’n’Bone Man tiene tablas, talento vocal y un extenso cancionero que demuestra que no es, en absoluto, un recién llegado ni un músico pelele. Lo único que sabe una pizca mal es que haya trasladado tan claramente su domicilio musical de los barrios bajos a los altos (entiéndanme), perdiendo parte de su distintivo original. Menos mal que el soul siempre será más fuerte que el mainstream.

Foto: Pablo Luna Chao

Jesse Lacey de Brand New asume las acusaciones de abusos sexuales contra él

2

Jesse Lacey, líder de la banda neoyorquina de rock alternativo Brand New, ha sido acusado de abusos sexuales por una persona en Facebook, quien asegura le “manipuló” y abusó de ella cuando era menor. “Me pedía que posara de determinada manera en lugares y ropa concretos, me hacía de menos y me dejaba claro que mi sexualidad era lo único que yo podía ofrecer”, ha dicho. ”Él sabía que lo que estaba haciendo era ruin, así que me dijo que no me tocaría hasta que cumpliera los 19”. Esta persona explica además que Lacey le forzó a verle “masturbándose en Skype”.

El músico ha reconocido las acusaciones en un post público y ha pedido perdón a todas las personas a las que “he hecho daño”. Lacey habla de una “relación adictiva y dependiente” con el sexo que desarrolló “temprano en su vida” y por la que llegó a tratarse después de serle infiel a la que iba a ser (y sigue siendo) su mujer, a quien honra por haber mantenido, “con paciencia y dignidad”, su matrimonio a flote “a pesar del dolor que le ha causado conocer mi pasado”.

Estas acusaciones contra Jesse Lacey se producen precisamente cuando Brand New vive el momento más dulce de su carrera profesional gracias al éxito de su último disco, ‘Science Fiction’. El álbum, el quinto de la banda, no solo ha logrado el número uno en la lista oficial de Estados Unidos (por primera vez para el grupo) sino que es uno de los discos mejor valorados de 2017 según Metacritic. Concretamente, el cuarto, con una media de 88 sobre 100.

Taylor Swift baila, ofrece un acústico y canta con un micrófono-serpiente en su regreso a la tele

35

Taylor Swift ha sido la última invitada musical en Saturday Night Live, en el que ha sido su gran regreso a la televisión y solo su segunda actuación en directo en 2017. Ha presentado, claro, su nuevo disco, un ‘reputation’ que va en camino de vender 1,5 millones de copias en su primera semana, y que te invitamos a debatir en nuestros foros.

La autora de ‘Look What You Made Me Do’ no presentó este single en concreto -parece que el single ya ha gastado todo su combustible- ni tampoco ‘New Year’s Day’, la balada al piano de ‘reputation’ que sí tocó en su casa; sino el segundo, ‘…Ready for It?’, y la balada ‘Call it What You Want’. Para el primero usó un micrófono-serpiente y realizó una pequeña coreografía, y para la segunda ofreció una actuación acústica a la guitarra.

Entre los temas destacados de ‘reputation’ se encuentra una excelente y escapista ‘Getaway Car’ que hemos analizado recientemente. ‘reputation’ sucede al exitoso ‘1989’.

5 novelas gráficas recomendadas: ‘La mujer de al lado’, ‘Cortázar’, ‘La levedad’…

0

Os recomendamos cinco reciente novelas gráficas que vale la pena descubrir.

Yoshiharu Tsuge / La mujer de al lado

lamujerdealladoPara entender un poco más al japonés Yoshiharu Tsuge, la editorial Gallo Nero nos trae seis relatos publicados entre 1981 y 1985, antes de ‘El hombre sin talento’. ‘La mujer de al lado’ reúne una serie de historias de tinte autobiográfico ambientadas en el extrarradio de una ciudad cualquiera japonesa, asediada por el desarrollo urbanístico, y cuyos protagonistas no evolucionan a la misma velocidad, acorralados por la inquietud, la nostalgia y los apuros económicos.

Tsuge, vinculado al estilo gekiga, género manga de imagen más dramática y alejado de las expresiones infantiles –eran muy habituales, aun siendo para adultos-, muestra en esta obra su poder de seducción. Su narrativa va dando pistas, a un ritmo íntimo y sin quedarse en las primeras impresiones, de la humanidad de una sociedad desamparada, y sin lugar para moralejas ni lecciones sociales.

Catherine Meurisse / La levedad

levedadLa francesa Catherine Meurisse llegó tarde a trabajar el 7 de enero de 2015 a la redacción de la revista Charlie Hebdo. ¿Por suerte o también tuvo que hacer frente a un acto tan violento, que le resulta imposible continuar con su existencia? Partiendo de la anécdota que esa mañana le salvó la vida, Meurisse habla en ‘La levedad’ de la realidad del día a día tras el atentado. La presión mediática, la pérdida de amigos y compañeros de trabajo, la reacción de las redes sociales, la ola de solidaridad, la incapacidad para volver a una rutina tras una supervivencia que apenas se acerca a la normalidad del día a día… son parte de los problemas que Meurisse tiene que asumir a la velocidad del sonido.

La autora expone su estado de debilidad a la hora de trabajar en este diario, ligeramente ensombrecido por un dibujo espontáneo y con poco detalle, pero fortalecido en las ilustraciones mudas y en una trama secundaria que atrapa el interés al máximo. Después de aquel mantra universal que fue #JeSuisCharlie, el lector averigua que hay otros interrogantes para los que estas viñetas no dan respuesta contundente, pero que al menos sí permiten que se empatice con semejantes lances.

Riad Sattouf / Los cuadernos de Esther

loscuadernosdeestherLa obra de Riad Sattouf está plagada de niños. Sus trabajos anteriores, como ‘El árabe del futuro 1 y 2’, donde recreaba su infancia entre Siria, Libia y Francia cuando era apenas un crío, le han valido alcanzar reconocimiento, cifras de venta importantes y la traducción a casi una veintena de lenguas. En ‘Los cuadernos de Esther’ la protagonista es una niña de diez años parisina, descarada y cargada de teorías sobre todo su entorno.

Los ídolos de los adolescentes, el tener un iPhone, las conspiraciones entre amigas, los noviazgos en el patio del colegio a tan temprana edad, los vínculos con los padres o los hermanos, el racismo, la religión… son los temas que Sattouf aborda con la dificultad de hacerlo en la piel de alguien tan poco semejante a él: sexo contrario, gran diferencia de edad y salto generacional de un país distinto al suyo aunque creció en él. Prejuicios que quedan apartados por el atractivo personaje de la pequeña Esther.

Marchamalo y Torices / Cortázar

cortazarLa vida y obra de uno de los autores más universales de la literatura hispanoamericana, y un nómada incansable en Europa como fue Julio Cortázar es el motivo que han escogido el madrileño Jesús Marchamalo (guión) y el barcelonés Marc Torices (ilustraciones) para este libro plagado de anécdotas y decisiones llamativas del escritor: desde el nacimiento accidental en Bruselas en 1914, pasando por Barcelona tras la Primera Guerra Mundial, sus retiros en Francia o su compromiso político con Latinoamérica -especialmente con Cuba y Chile-, sin pasar por alto sus comienzos en Argentina.

Siguiendo un orden cronológico, el trabajo estilístico de los dibujos discurre con infinidad de registros y recursos. Marc Torices cambia formato, tamaño o va variando la disposición geométrica de las ilustraciones a su aire, saltando del monocolor al color con una facilidad pasmosa. La perspectiva que da aumenta gracias a la escritura de Marchamalo, en gran medida por abordar lo más relevante de Cortázar como documento fundamental de la literatura, desestimando detalles que poco aportan sobre su vida y obra.

Olivier Schrauwen / Arsène Schrauwen 3

arseneLlega por fin la tercera y última entrega de la memorias imaginadas del abuelo de Olivier Schrauwen. Una trilogía que nos lleva de viaje hacia parajes cálidos y húmedos del colonialismo belga. En este desenlace se repiten los símbolos, las metáforas, la ironía y el humor lisérgico de una historia familiar que marca grandes distancias respecto a los trabajos anteriores de Schrauwen.

Consciente de la reflexión pausada del protagonista, sobre un dibujo en un par de tintas, sin perder autonomía y bajo un prisma de extravagancia y surrealismo -no apto para todos los públicos en sus dos primeros volúmenes sobre todo-, el autor muestra una fuerza visual muy expresiva que va más allá de los movimientos. La percepción del lector va a seguir también plagada de referencias a otras obras y autores, pero ojo, porque se trata de un catálogo de obsesiones que el autor sabe utilizar a la perfección. Una técnica tan sibilina como el humor o las referencias a la sexualidad destilan, en paralelo, situaciones de lo más inquietante.

Hoy en «Yo he venido de mi casa»: Los emojis nuevos

0

«Yo he venido de mi casa» anterior: Machismo en la industria musical.
Oli + Glu son la ilustradora Oli, líder de Axolotes Mexicanos, y el músico Gonzalo R.Flu.

La canción del día: Taylor Swift saca la cabeza por la ventanilla en la escapista ‘Getaway Car’

14

Taylor Swift ponía ayer a la venta su sexto disco, ‘reputation’, y hay buenas noticias para aquellos decepcionados con ‘Look What You Made Me Do’. En general -hay un par de excepciones notables, como el mismo primer single- Taylor ha co-escrito y co-producido la primera parte del álbum con Max Martin y Shellback y la segunda con Jack Antonoff de fun. Y la segunda es notablemente más asequible, pop y apta para los seguidores de ‘1989’. Mientras lo de la primera parte parece más «complicado», un disco de pop más sencillo para bien y clásico se expande sobre todo a partir de ‘Gorgeous’. Despuntan enseguida los estribillos de ‘Dancing with Our Hands Tied’ y ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’, mientras ‘Dress’ -como medio tiempo R&B- va a encantar a todos aquellos que disfrutamos de su dúo con Zayn a principios de este año.

Pero la mejor canción a primera vista, a falta de saber dónde se pondrán los dólares para la siguiente superproducción en forma de vídeo o qué tema podría beneficiarse esta noche de su interpretación en vivo en ‘Saturday Night Live’ además del grower ‘Ready for It?’; es ‘Getaway Car’, como intuía ayer mi compañero Raúl Guillén. Muchas canciones se han escrito antes bajo la temática «road movie», desde ‘Fast Car’ de Tracy Chapman a ‘There Is a Light That Never Goes Out’ de los Smiths, pero esta también es de las buenas.

‘Getaway Car’ es un excelente medio tiempo 100% Taylor Swift, no tan alejado de ‘Style’ y ‘Out of the Woods’, las dos mejores pistas de ‘1989’, que aquí se agarra a los sintetizadores de ‘Drive’ (sí, más coches), con la intro vocoderizada avisando desde el principio de que algo no va a salir bien: «No, nothing good starts in a getaway car». Taylor no está aquí hablando solo de amor, los protagonistas son dos delincuentes a lo Bonnie & Clyde (a los que incluso se menciona), logrando que este tema, pese a su melodía dulce y blanca, case perfectamente con la imagen de malota ofrecida en ‘Look What You Made Me Do’ y ‘Ready for It?’. De hecho, [SPOILER] al final ella se fuga sola sin él («te dejé en el bar del motel, cogí el dinero, robé las llaves y esa fue la última vez que viste») [FIN DEL SPOILER].

Historia aparte, una canción sencilla, tampoco muy sorprendente, que quizá por tanto no habría funcionado como primer single, pero que sí va a convertirse en favorita de sus fans, pues al margen de todos los Bonnies and Clydes y su desenlace, lleva impresa por todos lados la palabra «escapismo». Como dice la letra, siente «luz de la libertad en la cara».