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El talento de RAYE no cabe en el Palau, ni en un QR

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Marina Tomás

En uno de los momentos más divertidos de la gira de RAYE, la artista británica muestra unas pancartas al público para provocar gritos y aplausos, reconociendo que intenta entretenernos mientras cambian el montaje del escenario, a pesar de que su propio equipo le ha advertido de que esta sección es «floja» (no lo es). Cuando gira la última pancarta, revela un código QR que dirige al pre-order de su nuevo disco, y señala entre risas que una sigue siendo “una artista independiente con un disco que promocionar”.

Que la nueva era de RAYE apuesta por la literalidad es evidente desde el título de su gira -This Tour May Contain New Music- y, sobre todo, desde el de su disco, ‘This Music May Contain Hope’, que parece comentar la propia música pop como producto envasado para el consumo. El concierto se comenta a sí mismo para subvertir las expectativas del público. “Ya sabéis que hay un bis”, declara RAYE al final; “¡siempre veis a los artistas abandonar el escenario y luego volver!”.

El espectáculo juega con las expectativas desde el primer momento, cuando Rachel Keen es la primera persona que aparece en escena, en lugar de su banda, vestida con gabardina negra y gafas de sol para interpretar a una mujer solitaria -que está “muy soltera”- que camina “a través de la tormenta”, mientras una nube de atrezzo desciende sobre ella. La apertura con ‘Where Is My Husband?’ revela un diseño de escenario clásico, de inspiración Motown, que sitúa a RAYE al frente de una formación integrada por su banda, sus coristas y sendas secciones de viento y cuerda, conformando una suerte de orquesta de jazz reubicada en un recinto -el Palau Sant Jordi- donde, en principio, no debería funcionar, pero funciona.

La recreación de un directo de big band resulta impecable gracias a la calidad del sonido y a lo inusual de la propuesta, y alcanza su punto álgido con la escenificación de un club de jazz típico de los años cuarenta, al que el personaje interpretado por RAYE acude para ahogar las penas de su soledad. El espacio se recrea con mesas vestidas con manteles y lámparas distribuidas sobre el escenario. El ambiente es elegante y decadente, y en esta sección el disfrute musical es absoluto: RAYE canta ‘Fly Me to the Moon’ acompañada de vientos y cuerdas, y después introduce ‘Worth It’ con un precioso solo de su trompetista. La atormentada balada ‘Nightingale Lane’ es una de las varias canciones inéditas que se presentan en este tramo.

RAYE se muestra pletórica -primero vestida de rojo, después de negro, siempre descalza porque dice que cantar con zapatos la distrae-, ya sea entregándose al scat singing, regalándonos momentos de comedia improvisada o abrazando el drama más intenso. Desborda simpatía y naturalidad y, por si no fuera suficiente placer oírla cantar cualquier cosa, se toma la molestia de crear nuevos arreglos para canciones antiguas que lo requieren, como ‘Flip a Switch’, sin privarnos tampoco de la estremecedora versión sinfónica de ‘Oscar Winning Tears’, que remata firmando el vinilo de un fan. Además, presenta una serie de temas inéditos que son un espectáculo en sí mismos, en especial la divertidísima ‘South London Forever’ y la exultante ‘Joy’, para la que cuenta con los coros de sus hermanas, Amma y Absolutely, que previamente han ejercido de teloneras.

Aunque RAYE ya nos había advertido de que se encuentra en su «era dramática», destaca en el repertorio el jazz dream-pop de ‘I Know You’re Hurting’, dedicado a todas aquellas personas que estén pasando por un mal momento, a quienes insta a “no rendirse”. Aquí adopta el papel de cantante omnipresente -muy propio de las vocalistas de su estilo- y, si hay un mensaje que repite durante el concierto, es el de expresar las emociones, pedir ayuda y ser conscientes de que los baches se pueden superar, de que hay luz al final del túnel. Ella lo sabe porque se atreve a interpretar ‘Ice Cream Man’ sola al piano, emocionándose en las últimas líneas, pero armada con la fortaleza necesaria para cantar en directo la “canción más triste” que ha escrito, sobre el abuso sexual que sufrió a manos de un productor.

El mensaje de superación, aunque bonito, puede rozar el cliché en momentos puntuales, por ejemplo en la introducción de la curiosísima ‘Click Clack Symphony’, otra de las pistas inéditas -centrada en la depresión-, pero RAYE tiene el acierto de citar estadísticas que respaldan sus palabras. Cuenta que una «1 de cada 4 mujeres y hombres» han sufrido abuso sexual y que muchos no lo cuentan por miedo, y asegura a quienes hayan pasado por una situación similar, que no están solos. RAYE se convierte aquí en una artista con mensaje y algo que decir, más allá de sus desamores.

Precisamente en este punto del show el concierto vuelve a girar, recreando una discoteca moderna, un cambio de tercio anunciado de manera muy simpática, cuando en pantalla aparece el nombre de RAYE y la Y es sustituida por una V que genera la palabra «RAVE». El segmento queda raro por tono al principio, pero queda justificado por el juego de palabras y porque, al fin y al cabo, de algún modo ha integrar en el repertorio canciones como ‘Prada’, también muy queridas por el público. Y lo cierto es que resulta una sección muy divertida y el remate de los ritmos tecno combinados con las embestidas de viento y cuerda de la orquesta funciona de maravilla.

Tras el clímax con ‘Escapism’, presentada durante ese bis que ya esperábamos, RAYE se muestra agradecida por el apoyo de un público ya multitudinario, como demuestra un Palau Sant Jordi lleno. Se nota que quiere saborear cada segundo de este éxito que lleva años labrándose, después de que la industria no supiera apreciar su talento. Por suerte, ha sabido abrirse camino al margen de las multinacionales ofreciendo, también, un producto muy elevado. Puede divertir a lo grande mientras «busca a su esposo” (así lo dice en español), y, al mismo tiempo, defender con firmeza la dignidad propia frente a un sistema que normaliza el abuso. Sin duda, su música contiene esperanza.

La gira de Eurovisión: ¿cancelada o pospuesta?

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En su peor momento de popularidad, debido a la permisividad de la UER con Israel -con el genocidio en Gaza y con una vulneración de las normas que continúa-, Eurovisión había decidido embarcarse en una gira. El tour celebraba el 70º aniversario del festival.

Se habían anunciado 10 fechas en recintos de unos 15.000 o 20.000 espectadores en 10 ciudades europeas: Londres, Hamburgo, Milán, Zurich, Amberes, Colonia, Copenhague, Ámsterdam, París y Estocolmo. Si soléis viajar para ir a conciertos, os sonarán algunos de los espacios: Ziggo Dome, O2 Arena, Barclays Arena, etcétera.

Eurovisión comunica este fin de semana que toma «la difícil decisión de posponer este tour» debido a «retos imprevistos». Entre los confirmados estaban Lordi o Helena Paparizou y las fechas eran a partir de junio, es decir, después del festival. Eso significa que aún había tiempo para promocionar el tour, de hecho, dentro del propio Eurovisión.

Sin embargo, en la imaginería popular se ha instalado la idea generalizada de que el tour se ha tenido que cancelar por bajas ventas, pues había aún muchas entradas disponibles, como están acreditando algunos usuarios. No obstante, el comunicado de la UER es muy claro cuando habla de «posponer» y no de «cancelar». Eso sí, el proceso de devolución de entradas está en marcha: «Esperamos relanzar el Live Tour cuando podamos garantizar la experiencia de clase mundial que nuestros fanáticos esperan». Veremos en qué tipo de recintos se produce ese tour, qué artistas siguen a bordo… o si la organización está mintiendo a la audiencia, o mintiéndose a sí misma.

Este año en Eurovisión participarán 35 países. Es la cifra más baja desde 2003. De momento, solo una docena de naciones ha revelado con qué canción compite o el artista elegido. El resto de nombres se dará a conocer durante las próximas semanas, y muchas finales tienen lugar precisamente hoy. Las casas de apuestas apuntan de momento a que podría ganar Israel.

Evan Dando, hospitalizado tras mandar un vídeo masturbándose a una fan

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Evan Dando, uno de los grandes iconos del rock de los 90, ha sido hospitalizado por problemas de salud mental, según informa su representante a Rolling Stone. La noticia se produce después de que una seguidora del artista haya denunciado junto al periodista Tony Ortega en The Underground Bunker, que Evan Dando le mandó un vídeo masturbándose. Un vídeo que ella no había pedido.

La fan, que se identifica con el sobrenombre de Dawn, escribió a Evan Dando por las redes para felicitarle por lo nuevo de Lemonheads, ‘Love Chant’, su primer disco desde 2006. La respuesta de Evan Dando fue «guay, lo siento, soy un exhibicionista». Indica Dawn: «el vídeo es él sentado en un sótano o algo así, masturbándose. Puedes ver su pene y su cara, es él seguro, grabándose desde un ángulo raro. Es asqueroso. No quiero que le haga eso a nadie más. Es una sensación desagradable».

La persona que representa a Evan Dando ha comunicado a Rolling Stone que se ha ingresado al líder de Lemonheads: «Evan Dando ha luchado por su salud mental desde su niñez. Ahora mismo ha sido admitido en un hospital local en el que está recibiendo ayuda de doctores con experiencia y profesionales de salud mental».

Taylor Swift suma 6º top 1 en UK, con CD singles y vinilos

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Taylor Swift se las apaña esta semana para sumar su 6º número 1 en Reino Unido con su nuevo single, ‘Opalite’. No ha sido fácil, pues el tema ya llevaba unos meses en el mercado y de hecho había sido número 2 a su salida, solo por detrás de ‘The Fate of Ophelia’. Para derrotar ‘Raindance’ de Dave & Tems y el ya clásico ‘WHERE IS MY HUSBAND?‘ de RAYE, Taylor Swift ha tenido que armarse de varias ediciones de CD singles con remezclas del tema, y vinilos.

Lo llamativo es que cada edición del CD traía solo una única remezcla distinta, como veis en la imagen. No venían todas las remezclas juntas como se ha hecho toda la vida, muestra de que Taylor iba a por todas con este tema, para sumarse otro número 1.

Solo con esta multiedición ha conseguido llegar a 47.509 copias. De ellas 5.900 eran CD singles, 5.200 vinilos de 7″ y 1.000, descargas. De no ser por el soporte físico de la multiedición, habría quedado exactamente en el top 5, como podéis ver a continuación:

01 47,509 Taylor Swift – Opalite [5,899 CDs, 5,219 vinyl, 1,064 downloads, 35,327 streaming]
02 43,027 Dave & Tems – Raindance
03 39,839 RAYE – WHERE IS MY HUSBAND!
04 37,736 Bad Bunny – DtMF
05 37,715 Sam Fender & Olivia Dean – Rein Me In
06 34,106 Olivia Dean – So Easy (To Fall in Love)

Un vistazo a las listas británicas deja la noticia de que Bad Bunny finalmente conquista este territorio. Era el país que más se le había resistido, pero tras los Grammys y sobre todo tras la Super Bowl, ‘DtMF’ sube al top 4, ‘Nuevayol’ al top 15 y ‘Baile inolvidable’ al top 20. El álbum es top 2 tan solo por detrás de Olivia Dean, asistido por la tardía edición en vinilo.

¿Por qué borramos del mapa un festival tan pionero como Lilith Fair?

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En los compases iniciales de ‘Lilith Fair: Building a Mystery’ se ven clips de Instagram en los que diversas fans de la música expresan su sorpresa por acabar de descubrir la existencia de este festival itinerante que se celebró durante tres años a finales de los 90. Al final aparece Olivia Rodrigo diciendo: “Tocaron todas las artistas que admiro… y sin embargo no había oído hablar jamás del festival. No me lo podía creer”.

Verdaderamente es un misterio cómo ciertos eventos culturales importantes pasan a la historia y otros parecen esfumarse sin dejar rastro. Uno de los propósitos de este excelente documental aparecido hace unos meses (disponible en Disney+) es precisamente analizar el porqué. Y no hacemos spoiler si decimos que el ser un festival organizado y promovido por mujeres, cuyo objetivo principal fue el impulsar a artistas femeninas, tiene mucho que ver con esa amnesia. Lo cual no quiere decir que en su momento no tuviese impacto mediático: en los años en los que se celebró recuerdo menciones a Lilith Fair incluso en la prensa musical española, por ser algo realmente novedoso en una década –no lo olvidemos– en la que hubo una explosión de artistas mujeres sin precedentes en las décadas anteriores. Una explosión que inició un proceso transformador en la industria y la cultura, impulsado en buena parte por la aparición de Lilith Fair.

La película plasma ese movimiento de manera excelente, partiendo de un ambiente cultural y social flagrantemente discriminatorio: ¿sabías que hasta los 90 la mayoría de las radios no ponían seguidas dos canciones de artistas femeninas? Los directores de programación lo prohibían. ¿Que los promotores desaconsejaban las giras colectivas compuestas por más de una mujer? (tildados despectivamente de “pussy package”). Pues en ese contexto la película nos presenta la figura de Sarah McLachlan, cantante canadiense impulsora del festival, cuya carrera iba en ascenso a nivel mundial conforme avanzaba la década (en España ya sonaba en Radio 3 en 1992).

Para 1995 Sarah había vendido medio millón de discos en los EE.UU., un éxito rozando el mainstream que –para su desagradable sorpresa cuando empezó a hacer promoción en aquel país– la industria quiso impulsar a base de sugerirle que perdiese peso y no girase con otras mujeres. Decidida a hacer todo lo contrario, Sarah montó una gira con otra estrella en ascenso, Paula Cole, que resultó un sonoro éxito. Como cuenta Cole en el documental, en esa serie de conciertos percibieron una euforia especial en el público, aparentemente sediento de ver a artistas mujeres actuando juntas, un cierto zeitgeist que muy hábilmente supieron captar y que les hizo lanzarse a probar un cartel más potente al año siguiente, 1996. A modo de experimento organizaron una corta gira en la que McLachlan y Cole añadieron a Suzanne Vega, Patti Smith, Aimee Mann y Lisa Loeb.

El nuevo éxito de la experiencia confirmó que la idea tenía un enorme potencial, y Sarah se lanzó junto a su fiel equipo de management a montar un festival itinerante a lo grande para el verano de 1997. Sorteando la oposición de su sello discográfico, la incomprensión de los promotores y la estupidez de los sponsors (una empresa de agua embotellada rehusó patrocinar “porque nos centramos en el público masculino”), el primer Lilith Fair fue un sensacional éxito, con un impresionante cartel a lo largo de 35 ciudades que incluía a Fiona Apple, Suzanne Vega, Meredith Brooks, Tracy Chapman, Mary Chapin Carpenter, Patti Smith, Shawn Colvin, Aimee Mann, Sheryl Crow, Indigo Girls, Emmylou Harris, Jewel o Lisa Loeb y un equipo técnico y de roadies con presencia femenina sin precedentes.

A lo largo de la hora y media que dura el documental escuchamos testimonios sobre lo que significó el festival para las fans que encontraron en él un espacio seguro, no misógino, donde disfrutar de la música. También oímos a las artistas explicar lo que significó para ellas participar: a nivel comercial (Jewel cuenta que pasó de vender 2.000 discos en un año a vender un millón en un mes) pero sobre todo a nivel de experiencia comunitaria transformadora, un colectivo de mujeres viajando juntas todo un verano y peleando por sacar adelante una propuesta muy radical para la época, con un componente reivindicativo y político más atrevido de lo que la música pop y folk del festival podría indicar.

Pero hay más que testimonios. Uno de los éxitos de la película es el impresionante tesoro de imágenes de toda la gira: sobre el escenario, en el backstage, entre el público, en las oficinas de la organización… la periodista musical Jessica Hopper (autora de la semilla original de este documental, una historia oral de Lilith Fair para Vanity Fair publicada en 2019) es también productora del documental, y comentaba en una entrevista reciente que el momento clave del documental fue cuando descubrieron esas 600 horas de vídeo que los organizadores habían grabado y archivado pacientemente a lo largo de los tres años de esta aventura. En los planos escogidos para la peli es increíble poder ver a Aimee Mann, McLachlan y Lisa Loeb sentadas en un sofá charlando y riendo, a los organizadores bailando dentro de un autobús tras los conciertos, a Sheryl Crow actuando con su ídolo Bonnie Raitt, o a las irrepetibles Indigo Girls liando a todas las artistas para cantar juntas sobre el escenario al final de cada noche, en lo que Sarah denomina en un momento del documental como “la mejor droga del mundo”.

La idea de que los hombres no escuchaban a estas artistas es una patraña

Las imágenes del público son otro de los tesoros: los estilismos, el ambiente de felicidad, todos esos planos de fans de la música con una sonrisa en la cara, bailando espontáneamente, algunas llorando por haber encontrado su lugar. La mayoría mujeres, pero también muchos hombres, algo que con la experiencia de la época puedo afirmar que no me ha chocado en absoluto: parece una obviedad decirlo, pero si tu afición por la música no estaba contaminada por ideas retrógradas, en los 90 te gustaba la música sin atender a cuestiones de género: habiendo sido un gran fan Suzanne Vega y Sinèad O’Connor desde finales de los 80, y a lo largo de los 90 sucesivamente de las Indigo Girls, 10,000 Maniacs, Mary Chapin Capenter, Aimee Mann, Juliana Hatfield, Emmylou Harris o Lucinda Williams (todas ellas artistas que participaron en el festival) asistir a este festival habría sido un sueño para mí. Como comenta la autora Andrea Wariner en el artículo de Vanity Fair, “a mediados de los 90 las mujeres superaron en ventas a los hombres. La idea de que los hombres no escuchaban a estas artistas es una patraña”.

Y al igual que el documental desmonta ese mito, dirige el foco hacia otras diversidades. Su directora Ally Pankiw es queer y pone especial atención por ejemplo en lo que Lilith Fair significó para la comunidad LGTB+. Vemos a Brandi Carlisle contando su asistencia al festival siendo aún adolescente y describiendo la sensación de libertad, de inclusión, y lo importante que fue para ella la experiencia, igual que las Indigo Girls como artistas participantes.

Y conforme el documental narra las ediciones de 98 y 99 vemos cómo ese interés por la diversidad se extendió también a otros ámbitos: si bien la inmensa mayoría de las artistas eran blancas, en cada nueva edición se fueron incorporando artistas más diversas, incluyendo géneros como el country o la música negra y urbana, que hasta entonces en los 90 no habían tenido apenas cabida en los festivales. Sin ir más lejos, el primer concierto de la carrera de Missy Elliott tuvo lugar en el Lilith Fair de 1998. También Nelly Furtado, Dido o Christina Aguilera dieron sus primeros pasos en los escenarios más pequeños del festival.

El documental deja constancia además de los problemas políticos generados por la parte solidaria de Lilith Fair: una de sus rompedoras ideas fue donar un dólar por cada ticket vendido a causas benéficas escogidas por la organización. En su mayor parte se trataba de ONGs de apoyo a mujeres maltratadas o planificación familiar, incluyendo organizaciones en favor del aborto, algo que en las ciudades del sur de los EE.UU. levantó ampollas y generó protestas, incluyendo amenazas de bomba y boicots varios. En un ejercicio de transparencia muy canadiense, Sarah MchLachlan concedía ruedas de prensa en cada nueva ciudad, en las que tenían que aguantar preguntas agresivas sobre estas cuestiones, además de los esperables comentarios misóginos e insolentes.

Lilith Fair representa el mundo que nos gustaría que existiese ahora

El epílogo es agridulce: Lilith Fair fue el festival de mayor envergadura de los 90, mayor que Lollapalooza o Monsters of Rock, y podría quizá haber continuado unos años más, pero el nivel de implicación de Sarah y su equipo les llevó a la extenuación al final del tercer año. Un verano que fue también el del infausto ‘Woodstock 99’, evento que mostraba la otra cara de lo que un festival podía ser, y que desgraciadamente marcó el inicio de la «bro-ificación» del rock alternativo a manos de Korn, Limp Bizkit, y compañía. Cuando al final del documental ves las imágenes de Woodstock se te cae el alma a los pies.

Antes de casi poder darse cuenta, el backlash contra Lilith Fair cayó como un losa: la industria seguía comandada por las mismas personas, y aunque muchas cosas cambiaron a mejor, para comienzos de los 2000 sellos y radios habían recatalogado a buena parte de todas estas artistas como AAM (Adult Alternative), relegándolas a medios y emisoras mucho más minoritarias, dejando el espacio de lo alternativo ocupado por artistas hombres de su misma edad o mayores. Todo esto coincidió también con la llegada del nuevo pop prefabricado de Britney Spears, N’Sync o Jessica Simpson, que muchas de las artistas vieron también como una reacción cultural en contra.

La impresión de que Lilith Fair fue una burbuja que duró tres o cuatro años para después ser pinchada por los poderes fácticos planea sobre los minutos finales del documental. Las artistas hablan de un final agridulce y enfurecedor que condujo a ese lento olvido en los años sucesivos, la amnesia de algo que fue prácticamente una anomalía. Sin embargo hay espacio para la esperanza: primero por el interés cada vez más creciente en lo que significó. Como explica muy bien Liz Phair, “la nostalgia actual es porque Lilith Fair representa el mundo que nos gustaría que existiese ahora”. Otras voces apuntan que ahora algo similar sería impensable, pero que a la vez sería más necesario que nunca en la actual coyuntura de rampante sexismo, homofobia y racismo.

Quizá a modo de esperanza, los planos finales de la película muestran imágenes de recientes y multitudinarios conciertos de Boygenius, Taylor Swift, Olivia Rodrigo, Beyoncé o Billie Ellish, sobre los que la crítica de música Ann Powers comenta que “el ambiente en estos lugares es el mismo que lo que se vivió en Lilith Fair, y lo que entonces se criticó del festival ahora está aceptado” y concluye que por fin se ha llegado a que en la música “la mujer esté en el centro de la cultura”. Si eso es realmente así, Lilith Fair sin duda contribuyó de forma muy importante. 8.

Beverly Glenn-Copeland / Laughter in Summer

Beverly Glenn-Copeland y su esposa desde 2009 -y amiga desde 1992- Elizabeth Glenn-Copeland se abrazan en las fotos promocionales de su nuevo disco. Da tanta alegría verles que te puedes quedar varios segundos mirando o quizá incluso termines buscando más información sobre su larga historia. Sin desmerecer el trabajo fotográfico de Weid Muir, la obra que entregan este año, ‘Laughter in Summer’, es la razón de que tales imágenes luzcan maravillosas.

Beverly es un artista de culto, que recientemente ha cumplido 82 años, al que se ha descubierto hace muy poco tiempo. En concreto cuando en 2010 a un coleccionista japonés se le ocurrió que su álbum de 1986, ‘Keyboard Fantasies’, dejara de ser una cassette perdida. Desde entonces ha sido reivindicado por gente como Romy de The xx o Sam Smith, y ha realizado diversas publicaciones, a destacar el álbum ‘The Ones Ahead’ en 2023.

‘Laughter in Summer’ no pretendía ser un disco como tal. En 2024, antes de una actuación en Montreal, ambos pasaron unos días en el Hotel2Tango junto al prestigioso productor e ingeniero Howard Bilerman («Godspeed», Vic Chesnutt). Allí simplemente quisieron registrar algunas grabaciones que estaban realizando en vivo junto al pianista Alex Samaras, el coro queer de Toronto con el que este suele trabajar, y Naomi McCarroll-Butler a los instrumentos de viento. Aquí aparecen varias canciones tal cual se grabaron, en una sola toma, y además el «Movimiento 2» de ‘Let Us Dance’ que cierra el álbum es el primer ensayo de todo esto, del modo exacto en que se hizo por vez primera.

‘Let Us Dance’ es una adaptación de aquel disco de 1986, como ‘Ever New’, desprovistas de sus suculentos sintetizadores y percusiones originales. ‘Laughter in Summer’ se compone indistintamente de adaptaciones propias y ajenas, así como de algunas canciones nuevas. Aparece revisitado algún corte de ‘The Ones Ahead’ como ‘Harbour’, o un tema que hicieron para una campaña anti-bullying, ‘Children’s Anthem’ (Beverly se reconoció como persona trans en 2002). Lo que le da sentido como conjunto es la instrumentación a piano, los arreglos tipo pop de cámara, y los juegos de voces entre Glenn y Elizabeth, que lo sitúa prácticamente como disco de dúo.

Siendo pareja y habiéndose conocido hace tanto tiempo, ni que decir tiene que todo adquiere un sentido muy emocional, pues por ejemplo ‘Harbour’ era una canción de amor para Elizabeth originariamente. Por desgracia, hay una capa más que añadir al significado de ‘Laughter in Summer’ y es que Beverly fue diagnosticado con un tipo de demencia hace un par de años. Elizabeth cuenta que fue devastador grabar el corte titular en estas circunstancias, pues era perfectamente consciente de cuánto de Beverly se estaba yendo. Por un lado aceptando «que para que tenga que haber nacimiento, tiene que haber muerte»; por otro, sufriendo al ver a Beverly agarrarle de la mano para decirle «tengo tanto que dar, tengo tanto que decir a la gente joven».

Conscientes del mundo de mierda que se nos está quedando, ‘Children’s Anthem’, el tema anti-bullying, dedicado a su nieta, pretende servir de «apoyo y protección a todos los niños del mundo, en un momento en que la violencia se ha vuelto endémica y este mensaje es más importante que nunca». Su letra resulta mucho más emocionante al observar sin paternalismos: «déjales jugar, déjales aprender, déjales prosperar día a día (…) Viajarán a un futuro que tú y yo ya no veremos».

La proximidad de la muerte da un nuevo sentido a letras antiguas como ‘Ever New’ («bienvenidos seáis jóvenes y mayores / seremos siempre nuevos») o simplemente al plácido paseo dominical de ‘Let Us Dance’: «El viento sopla sobre la ladera / Ese día saluda al amanecer / El sol baila junto a este camino en el que estamos». Estremecen, como la mejor Marianne Faithful, las voces en ‘Laughter in Summer’, que iba a ser un instrumental al que tenía que poner texto el público, pero para el que finalmente dieron con otro texto que es pura poesía.

Acaso podríamos argüir que ‘Shenandoah’ como canción tradicional no pega tanto en el álbum, pero no, solo hacía falta documentar qué significa: es un tema del siglo XIX, en concreto uno de los primeros que la madre de Beverly le cantaba cuando creció en Filadelfia.

Se entienda como disco de estudio o no, al conformarse en parte a base de retazos y haber sido grabado casi en directo, ‘Laughter in Summer’ sí es un álbum perfecto con el que descubrir a Beverly Glenn-Copeland. Su sonido atemporal, sus melodías universales, e incluso su estructura circular y su sentido de la repetición -tan familiar para aquellos habituados a lidiar con la demencia- construyen un álbum íntimo y único, como lo son todas las historias de amor a lo largo de los tiempos.

Santiago Motorizado, mágico con muy poco

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Alex Rivera / Inverfest

Cualquiera que haya estado en un concierto de Santiago Motorizado, ya sea en solitario o con Él Mató A Un Policía Motorizado, puede afirmar que el argentino es una de las figuras más entrañables de la música hispanohablante. Que levante el pulgar de forma recurrente o que pregunte al público qué tal va todo tras cada canción son ya clásicos de las apariciones con su banda, pero no suele ofrece mucho más. Cuando en el cartel solo está su nombre, sin embargo, su personalidad lo es todo. Eso, y las canciones. ¿Hay alguna diferencia?

Como parte del ciclo de Inverfest, Santiago Ariel Barrionuevo ha visitado la capital española poco después de debutar en el Movistar Arena junto a su mítica banda, también como parte del mismo ciclo. Era lógico que un concierto en solitario de Santi tuviese lugar en La Sala del Movistar Arena, pero a la vez se siente como un regalo. Acompañado por una banda de 4 grandes músicos, el argentino da la sorpresa comenzando el set con ‘Soy rebelde’ de Jeanette, una declaración de intenciones que no sería la única versión de la noche. Para la otra hubo que esperar hasta la hilarante despedida del concierto, al son de ‘You Are So Beautiful’ de Billy Preston, en la que Santi ordenó al público «enloquecer» cuando nombrase Madrid.

Alex Rivera / Inverfest

Santiago adapta ‘Soy rebelde’ al estilo de, prácticamente, todas las canciones de ‘El Retorno’. Estas tienen toques de americana, incluso country, pero son indudablemente pop en su núcleo. Son deliciosamente repetitivas, y por lo tanto coreables a más no poder. A la vez, la aterciopelada voz de Santi hacen que los temas alcancen un grado de ternura especial. Esta es la principal fuente de expresión del artista, pero en este show más íntimo también regala gestos. Algunos tan inexplicables como profundos, como cuando mira al cielo con la mano en el corazón después de ‘Google Maps’. Con estos ingredientes, el concierto empezó como una simpática colección de canciones agradables y, poco a poco, fue convirtiéndose en algo completamente emocionante con muy, muy poco.

Nada sobraba ni faltaba en el concierto de Santi Motorizado. Musicalmente, tenía todo lo que uno puede esperar, sin perder el tiempo en elementos de storytelling o trucos al margen de la música. Solo importaban las canciones y, por supuesto, la figura chamánica del artista. El amor del público por Santiago se nota en cualquier concierto y ayer no fue diferente. Lo normal era escuchar algún «¡aguante Santi!» o un «¡lo amo!» entre tema y tema. Este tipo de devoción es totalmente algo derivado de la música. Se nota en el silencio súbito de la sala al sonar la samba argentina ‘Muchacha de los Ojos Negros’, interpretada solamente con una guitarra de acompañamiento, o ‘Mil Derrotas’, sobre la que avisó de su especial tristeza: «No es que el resto sean muy felices, pero esta es más triste todavía». Estos momentos en los que la voz de Santi inunda la sala de melancolía son los más poderosos del set.

Alex Rivera / Inverfest

No es que los instantes de banda completa sean decepcionantes, ni mucho menos, pero sí evocan otros sentimientos. Para muchos de los asistentes, la nostalgia. Es el caso de ‘El Gomoso’, ‘La Revolución y, sobre todo, ‘Amor en el cine’. Estos son temas que han recibido su versión definitiva con el último disco de Santi, pero que llevan circulando por ahí al menos 14 años. Solo Santi sabe cuánto tiempo llevan escritos. Además de hablar maravillas sobre la capacidad del argentino de hacer himnos atemporales, resultan el complemento perfecto al perfecto tercio final del concierto. En este, Santiago coge alguno de los temas más conocidos de su carrera con Él Mató y les da un lavado de cara especial, acorde al minimalismo de sus composiciones en solitario. Así, se canta ‘La Noche Eterna’, ‘Yoni B’, ‘El Tesoro’ y ‘Diamante Roto’ a la guitarra en la sección más conmovedora, e impresionante en su interpretación vocal, del concierto. A falta de algo menos cliché, la mejor forma de describirlo es mágico. ¿Cómo puedes provocar un pogo en un set acústico, sin ningún tipo de percusión? No lo sé, pero Santi sí.

Olivia Dean vende 2 millones; Robbie Williams, no

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Hits
Olivia Dean ha conseguido su sueño: ser una de las pocas cantantes británicas que da un salto enorme al plano internacional. Perdón por el titular, pero sí es la nueva Adele, la nueva Amy Winehouse, la nueva Duffy: una cantante de soul pop atemporal que ha calado entre el público generalista. Venimos advirtiendo desde hace meses de la solvencia de virales como ‘Man I Need’, ‘Nice to Each Other’ o «So Easy», pero es que el público no se cansa de todo el álbum, que continúa siendo uno de los mayores hits internacionales semana a semana. ‘The Art of Loving’ acaba de lograr el disco de oro en Estados Unidos (500.000 copias). Mediatraffic advierte que se acercan los 2 millones de unidades a nivel global.

La victoria en su país, Reino Unido, era pan comido para Olivia Dean, pues allí ya triunfó con su debut. No obstante, quizá no adivinara que sería número 1 durante 6 semanas -de momento- en este lugar, superando la longevidad de cualquier otra artista británica esta década. Es platino en UK.

Pero hay que añadir los buenos resultados en el siempre complicado Estados Unidos, donde ha sido top 3 y aún permanece en el top 4 hasta 19 semanas después, totalmente de moda; y en otros territorios como Canadá (platino), Australia (oro) o Nueva Zelanda (doble platino).

Para alguien como Olivia Dean siempre es más complicado triunfar en países donde el inglés no es la lengua materna, pero incluso en esos territorios se está observando una evolución muy positiva. Por ejemplo, en España, tras los Grammys, el álbum sube al puesto 21 casi igualando su máximo (top 20) y hasta 2 sencillos del álbum aparecen en el top 100 de singles, entre reggaeton y reggaeton. Tanto ‘Man I Need’ como «So Easy» alcanzan nuevos máximos (puestos 65 y 95, respectivamente).
Hablamos de 2 millones de copias en todo el mundo, pero para verano está claro que serán 3.

Flops
Robbie Williams ha copado titulares por romper un récord de los Beatles en el país de ambos, Reino Unido. Con ‘BRITPOP’ ya tiene 16 álbumes número 1 frente a los 15 que lograron los Beatles (hay quien sube esta última cifra a 17 sumando 2 reediciones). Pero más allá de eso, no parece que haya mucho que celebrar.

Robbie ha movido hasta 2 veces la fecha de este álbum para asegurarse de meter este gol: primero retrasó el disco y luego lo adelantó. Quiso evitar a Taylor Swift y después quizá el efecto Grammys. Su equipo debió de ver que los pre-pedidos no eran tan altos como en otras ocasiones y las cifras de ventas de la primera semana en UK se quedaron en 34.000, frente a las 67.000 del álbum de estudio anterior.

Peor aún: el álbum no se ha sostenido después como por ejemplo sí lograba ‘West End Girl’ de Lily Allen. ‘BRITPOP’ ha caído en Reino Unido ya al puesto 49 en su tercera semana. La previsión de la cuarta es catastrófica.

Como siempre, el impacto de Robbie Williams ha sido muy limitado fuera de UK. Incluso ha quedado en unos desconcertantes puesto 15 en Irlanda y puesto 22 en Australia. Solo Alemania le ha dado un buen dato (número 3), pero incluso en este país cae al puesto 31 ya. Va a ser muy complicado que el álbum llegue a las 200.000 copias a nivel mundial. Una pena, porque contiene muchos de los mejores temas de rock de toda su discografía. Los 9 años que han pasado desde ‘The Heavy Entertainment Show’ están pesando.

Ca7riel, Paco Amoroso y Sting hacen de la autoayuda un temazo

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Ca7riel y Paco Amoroso han lanzado una de las colaboraciones más inesperadas de los últimos años. El mismísimo Sting es la pieza clave del primer single de la nueva era de los argentinos. Una en la que el artista británico no solo hace de músico, sino de guía espiritual. Los ganadores del GRAMMY a Mejor Álbum de Rock Latino o Alternativo hacen de la autoayuda un temazo en ‘HASTA JESÚS TUVO UN MAL DÍA’.

Lo que primero llama la atención del tema son las guitarras con las que comienza, inconfundiblemente salidas de la escuela de The Police. ‘Roxanne’ o ‘Don’t Stand So Close To Me’ nos vienen a la cabeza inmediatamente. Después del shock inicial, lo que tenemos es un disfrutón tema de rock en el que Ca7riel y Paco buscan una vida libre de excesos. Por supuesto, con la ironía de siempre: «Cuéntame tus problemas, desnuda tus penas», canta Paco.

Con la melodía más glam que hayan cantado hasta el momento, los argentinos rechazan el lujo de marcas como «Cartier» o «Dior» o los efectos de las drogas («Ni el perico ni el alcohol te van a sanar»). En el estribillo, Paco anima al oyente a no rendirse y a seguir su corazón, porque «todo tiene solución». Sea lo que sea, puedes superarlo, porque «hasta Jesús tuvo un mal día».

La de Sting no es una colaboración vacía, con el artista británico encargándose de algunas líneas del verso y de todo un estribillo traducido al inglés. Está realmente comprometido con el proyecto y se nota. A la vez, se convierte en la figura que ha devuelto a Ca7riel y Paco a sus orígenes rockeros con la banda Astor, de corte progresivo. ¿Con qué más géneros jugarán en ‘FREE SPIRITS’?

La nueva era performática de Ca7riel y Paco es un producto directo de su ascenso meteórico a la fama, que en principio iba a culminar con el lanzamiento de un disco titulado ‘TOP OF THE HILLS’. Finalmente, estos cancelaron la salida del álbum para «descansar y sanar». Parece que ya tenían pensado esto de ‘FREE SPIRITS’, programado para el próximo 19 de marzo.

Lykke Li se pone bailonga sampleando ‘Las cuatro estaciones’

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Si pensabas que Lykke Li iba a dejar de ser la artista atormentada que recuerdas, la estrella sueca ha asegurado que su próximo álbum probablemente será el “último de su carrera”, porque componerlo le ha “costado horrores” (“it was a motherfucker to make”, han sido sus palabras originales). El disco se titula ‘The Afterparty’, exactamente igual que el de otra artista sueca imprescindible de esta web, Tove Styrke, y se lanza el 8 de mayo (no coincidirá con el de Styrke, que sale en otoño).

Volviendo al tema del tormento, Lykke Li ha declarado que ‘The Afterparty’ es un disco dedicado no a tu “yo más elevado”, sino todo lo contrario: “Me parece que estamos en una época en la que todo el mundo habla de «mi yo superior». A la mierda con eso. Este es un álbum que trata de tu peor faceta: tu necesidad de venganza, tu vergüenza, la desesperación”.

Grabado en Estocolmo junto a una orquesta de 17 músicos y un arsenal de “bongos apocalípticos”, ‘The Afterparty’ se presenta con ‘Lucky Again’, un tema de pop-disco orgánico (ahí entran los bongos) que samplea la música del artista más improbable: el compositor neoclásico Max Richter. Pero no es tan improbable la pieza sampleada, perteneciente a una adaptación de ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi lanzada en 2014.

‘Lucky Again’, la Canción Del Día de hoy, se debate entre la luminosidad de su composición e instrumentación -que remite a la primera Lykke Li, literalmente la del primer disco- y la oscuridad de una letra que retrata a una Lykke “herida y rota”, tratando de salir del pozo. “Le grito a la oscuridad, no hay luz, es un agujero negro”, canta la artista.

Del estribillo emana toda la luz de la canción -encapsulada en el sample de Vivaldi- ya que es donde Lykke encuentra esperanza y fuerzas para seguir adelante: “Cariño, abrázame; si tenemos suerte, volveremos a tener suerte; abrázame hasta el amargo final”, entona. Hacía tiempo que una canción de Lykke Li no sonaba tan ligera y despreocupada. Es la mejor de las noticias.

RFTW: Charli xcx, Danny L. Harle con Dua Lipa, Hemlocke Springs…

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Hoy 13 de febrero la cosecha de novedades musicales deja un comeback muy esperado, el de Lykke Li, que presenta nuevo disco, y otro que ya había sido anunciado, pero por fin podemos catar: el dueto de CA7RIEL y Paco Amoroso y Sting, que no suena casi nada a ‘Roxanne’.

La pila de discos nuevos de hoy incluye importantes lanzamientos de Charli xcx, Danny L. Harle (que trae colaboración con Dua Lipa) o Jill Scott, así como otros trabajos que teníamos muchas ganas de escuchar de Hemlocke Springs (en la foto) o Ven’nus.

Uno de los descubrimientos de las últimas semanas, Montedapena, saca single, así como Bebe Rexha, Bleachers, MUNA, James Blake o Bad Gyal, que presentan sus próximos trabajos, o BLAYA, que sigue avanzando su EP. Julieta Venegas y Natalia Lafourcade se unen en un dueto.

Al nada desdeñable dúo de Anna Calvi e Iggy Pop se suman otros lanzamientos internacionales destacados como los de Victoria Monét, Fcukers, Justine Skye, Kevin Morby, Brigitte Calls Me Baby, Waterbaby o la colaboración de Damon Albarn con Kae Tempest y Grian Chatten de Fontaines DC, que reúne también a Johnny Marr o Dave Okumu para un álbum benéfico.

El pop nacional o hispanoparlante también es generoso en interesantes lanzamientos de Amor Butano, Vicente Calderón, marquitos, El diablo de Shanghai, Chanel (con un tema de amapiano que debería titularse ‘Tyla‘), Lucas Jesús, Jorge Drexler, Cora Yako, Cuco… y una adaptación cumbiera de ‘Dancing Queen’ por Thalía: «You can dance, a bailar». ¡Feliz fin de semana!

Benidorm Fest sube de nivel con Rosalinda Galán, Asha, Miranda! y MAYO

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La segunda semifinal de Benidorm Fest ha elevado muy claramente el nivel de calidad respecto a la primera. Hasta el punto de que cabe preguntarse ahora mismo si compensó asustar a la audiencia con las actuaciones de Mikel Herzog Jr o Greg Taro. Se ha visto una presentación más variada, más colorida y menos sombría que nos ha hecho olvidar que todas las propuestas -excepto una- están diseñadas o supervisadas por el mismo escenógrafo, Sergio Jaén.

Entre quienes han robado el foco, Rosalinda Galán. ‘Mataora’ se ha convertido en un elegante juego de sombras proyectadas sobre el propio cuerpo de la artista, que ha derrochado carisma y voz durante su actuación. También después, cuando ha gritado «ole mariquitas» y le ha contado a Inés Hernand que ha sacado la fuerza para la actuación «del papo». No se sabía quién de las dos lo tenía más grande.

Ya había abierto la noche con color ASHA. ‘Turista’ es una de las canciones más alegres y pegadizas de la edición y ha desarrollado una buena coreografía en un tren que parecía diseñado por Wes Anderson. El jurado ha tenido el buen gusto de salvarla de las garras de la audiencia.

También ha realizado un excelente trabajo coreográfico MAYO. ‘Tócame’ ha contado con una puesta en escena homoerótica, mamada incluida (sí, Troye Sivan sigue siendo una referencia, también Olly Alexander), con una montaña de pantalones vaqueros de fondo. MAYO apenas ha cantado el estribillo, pero ha sido un acierto renunciar a la colaboración de Sergio Jaén para diferenciarse.

Favoritos de salida, Miranda! y bailamamá han situado su ‘Despierto amándote’ en una tienda de colchones de ocasión. Quizá no era la mejor opción porque su temazo no tiene nada de barato. Parece difícil que puedan contentar por igual a público, demoscópico y jurado, pero esperemos que al menos un par de ellos valoren el gancho de la composición y queden en buen lugar.

La bachata de Dani J, muy bien entonada, habría podido ganar la primera semifinal, pese a que el cuerpo coreográfico ha abusado del cuadrilátero. La segunda parte del tema habría agradecido algo de apertura y cercanía con el público. En cuanto a The Quinquis, han realizado el esperable divertido show en torno a una moto, con un final que olía a los desastres de la película de ‘Eurovisión’, para bien.

Entre los artistas que quedaban con menos posibilidades, el exceso ¿sado? de Ku Minerva, con una melodía rara de los hermanos Canut demasiadas veces vista; y Atyat, con un intento de «chanelazo» muy poco currado y demasiado genérico 4 años después de ‘Slomo’. Claro que lo mismo podría decirse de Funambulista: que hay cien artistas iguales que él actuando cada año en festivales. Su tema fue de menos a más, dejando un final épico, pero era el jurado en este caso quien decidía dejarlos fuera.

La gala presentada por Jesús Vázquez y Javier Ambrossi se abría con un medley de Abraham Mateo e incluía una actuación en clave de rock con viejos y nuevos hits de Luz Casal.

  • Foro de Benidorm Fest.

    VOTACIONES DEL JURADO
    1.- The Quinquis
    2.- Asha
    3.- Miranda! y bailamamá
    4.- MAYO
    5.- Dani J
    6.- Rosalinda Galán

    VOTACIONES DEL PÚBLICO
    1.- Miranda! y bailamamá
    2.- MAYO
    3.- Funambulista
    4.- Atyat
    5.- Rosalinda Galán
    6.- Dani J

    FINALISTAS
    1.- Miranda! y bailamamá
    2.- Dani J
    3.- MAYO
    4.- Rosalinda Galán
    5.- The Quinquis
    6.- Asha

  • The Last Dinner Party son grandes, pero podrían ser enormes

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    Christian Bertrand

    La gira de ‘From the Pyre‘ (2025) de The Last Dinner Party ha llegado a España con entradas agotadas en Madrid y (casi) Barcelona. Su barroquismo pop ha conectado con una generación que probablemente sigue necesitando lo que Florence + the Machine, centrada en escribir obras más poéticas y crudas, ya no da. Pero no solo este nicho de mercado explica su éxito; también contribuye el atractivo pop de sus canciones y la expresividad que la frontwoman Abigail Morris imprime a sus interpretaciones.

    Tiene guasa que The Last Dinner Party, una banda de rock, siga sin tener batería oficial. En Barcelona es Casper Miles quien figura tras las baquetas, prácticamente oculto tras una puesta en escena coronada por una cortina gigante de estilo teatral e integrada también por una especie de pérgola de madera antigua. Las diferentes iluminaciones en rojo o azul intensifican el romanticismo que caracteriza el estilo de la banda, no solo amoroso, sino también narrativo y conceptual, ya que las integrantes, vestidas con atuendos de estilo fantástico y medieval, parecen personajes salidos de un cuento.

    El show de entrada es precioso en lo visual, pero The Last Dinner Party sabe cómo hilar un repertorio dinámico que intercala hits de su disco anterior como ‘The Feminine Urge’ con otros del nuevo, como ‘Second Best’, variedad instrumental y momentos memorables como las armonías místicas de ‘Woman is a Tree’ o la actuación de la tecladista Aurora Nishevci cantando un tema en albanés. Donde el show funciona menos es en su ritmo, ya que el repertorio aún no incluye clásicos suficientes para sostener una hora y media de concierto, y puntualmente el grupo rellena minutos con tediosas intervenciones.

    Es de agradecer, por supuesto, la presentación de las integrantes de la banda, una a una por nombre (sin apellidos, ahorrando tiempo), y el show produce un momento muy emotivo cuando Abigail llora emocionada tras cantar ‘The Scythe‘, que ha provocado aplausos ensordecedores del público, pues antes la había presentado asegurando que es una de esas canciones que adora interpretar en directo.

    Christian Bertrand

    También se agradece la presentación de su colaboración con el Banc dels Aliments y el detalle de interrumpir ‘I Hold Your Anger’ porque una persona se había desmayado o empezaba a encontrarse mal.

    Pero tiene delito lo que The Last Dinner Party hace en ‘This is the Killer Speaking‘, el temazo de cierre: Abigail lo interrumpe para realizar un tutorial de “baile moderno” que consiste en botar dando una vuelta y flexionando los brazos de arriba a abajo, un movimiento que la cantante puede realizar alegremente desde el escenario, pero que el público de la pista no puede reproducir por falta de espacio. El público reacciona extrañado y desconcertado, señal de que el grupo quizá debería revisar este segmento del show.

    El setlist aún incluye temas como ‘Big Dog’ o la balada ‘Sail Away’, que probablemente serán eliminados en el futuro cuando tengan canciones mucho mejores, y los monólogos de Abigail, en ocasiones, parecen intentar hacer bulto sin norte ni sentido. Sin embargo, el show de The Last Dinner Party también aprueba en el aspecto técnico y logístico, ya que comienza un minuto antes de lo previsto (20:30) y el sonido dentro de Razzmatazz es inmejorable. Como regalo, el grupo interpreta el tema inédito ‘Knocking at the Sky’.

    Christian Bertrand

    Gabriel Rufián es Bad Bunny en la hilarante parodia de ‘Polònia’

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    Si esta semana el muro de tu red social favorita se ha llenado de vídeos de Bad Bunny en la Super Bowl y por otro lado de Gabriel Rufián intentando unificar a la izquierda de todo el país, esto te interesa. El programa de humor ‘Polònia’ ha realizado otra de esas parodias musicales que trascienden la televisión catalana para dar el salto al resto de España.

    En ella, uno de los actores del programa interpreta al hasta ahora portavoz parlamentario de ERC, solo que vestido de Bad Bunny y cantando una adaptación de ‘Debí tirar más fotos’, el mayor hit en el globo en este momento. El intento de Rufián de unificar a las izquierdas federales en un solo proyecto, no necesariamente liderado por él, es el motivo del gag.

    El cuidado tupé de Rufián, el comentado chándal que llevó con muy poca gracia a ‘La Revuelta’, su enorme aceptación en redes sociales («con tantos votos como retuits seré presidente”) o lo que ha subido en las encuestas como presidenciable en los últimos meses ocupan la letra, que deja frases tan descacharrantes como «soy el 15-M sin acampar».

    «Voy a tener más votos que estando en Esquerra» o «si en España hay alguien que alce el brazo, será para decirme «menudo pelazo»» son otras de las frases triunfales de la primera mitad del gag. «God bless las izquierdas canallitas» es otro de sus puntazos.

    Pero la segunda mitad representa la frialdad con que están recibiendo su propuesta Bildu y el BNG, a falta de que Sumar o Podemos concreten cómo se presentarán a las elecciones generales de 2027. Tras cambiar la frase original de los «nudes» por «que Pedro me ayude», el final del gag representa la desolación y la vuelta a casa del hijo pródigo: «Que no dejo Esquerra, frente de izquierdas, prefiero a amigo Junqueras».

    Otra muestra más de cómo Bad Bunny ha inundado la política internacional y nacional estos días. En el pleno del Congreso de este miércoles, el presidente del gobierno español pidió a Santiago Abascal, líder de la ultraderecha, que hiciese «más caso a Bad Bunny» con «más amor y menos odio».

    Nick Jonas / Sunday Best

    No puede ser casualidad que el giro conservador global haya encontrado eco en tantos artistas pop recientemente, desde Lana Del Rey disfrazándose de tradwife hasta Sam Smith recuperando su estética de hace una década. No os preocupéis: nos queda Demi Lovato, pero a su amigo y antiguo colaborador Nick Jonas lo hemos perdido.

    El título de ‘Sunday Best’ alude a las “mejores galas” que uno se pone los domingos para ir a misa. El problema es que, pese a su difusa inspiración cristiana -explícita en el góspel ‘Home’, dirigido a Dios-, el álbum tampoco cumple como producto pop para las masas.

    Sorprende la falta de chispa hallada por Jonas junto a colaboradores como Ryan Daly o Joel Little, que no sacan más de él que composiciones extremadamente corrientes. Las metáforas vuelven a ser manidas (“somos como camisetas blancas para James Dean”, canta en ‘You Got Me’), pero, además, sus incursiones en el country, el folk o la música de raíz estadounidense no pueden sonar más asépticas.

    Algunas melodías son bonitas, como la de ‘Sweet to Me’, pero Nick se equivoca si cree que convertir en estrofas las imágenes cotidianas más ordinarias que se le han podido ocurrir las transforma automáticamente en poesía. No hace falta ser un gran melómano para intuir que Kacey Musgraves, con el ligero country de ‘You Got Me’, habría hecho algo más que comparar a su pareja con “helado y café”.

    No pueden sonar más masticadas y empaquetadas las aproximaciones a la orquesta en ‘I Need You’ o al sonido Motown en ‘Seeing Ghosts’, hasta el punto que cuesta no imaginar al mismo Nick Jonas dormido en el estudio, y ni los teclados de ‘Aphrodite’ ni la puntual colaboración de los Jonas Brothers en ‘The Greatest’ salvan el álbum del sopor absoluto. Es como si Nick Jonas supiera que el pop estadounidense está en coma creativo y hubiera decidido matarlo de una vez por todas.

    Noches del Botánico anuncia a Garbage, John Legend, OMD…

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    Noches del Botánico cierra su cartel de 2026 con las confirmaciones finales, que incluyen a Garbage, John Legend, Orchestral Maneuvres in the Dark, The Kooks o TOMORA, el proyecto de electrónica que une a AURORA y Tom Rowlands de los Chemical Brothers.

    Además, se unen a Noches del Botánico nombres que van desde María Becerra hasta Yerai Cortés homenajeando el ‘Omega’, pasando por el actor y músico Jeff Goldblum. Elvis Crespo, M-Clan, Veintiuno, Lasso, Pablo López, El Zar o Babasónicos figuran también entre las confirmaciones de un cartel que se amplía hasta los 54 conciertos.

    El conocido ciclo de conciertos madrileño, que se celebrará 3 de junio al 31 de julio en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, contaba ya con la presencia de Rigoberta Bandini, Ethel Cain, Danny Elfman o Alabama Shakes en su regreso a los escenarios.

    Las entradas para las nuevas fechas confirmadas estarán disponibles a partir del martes 17 de febrero, a las 12 horas del mediodía y se podrán adquirir exclusivamente a través de la web de Noches del Botánico y en los puntos de venta de El Corte Inglés. La venta física en El Corte Inglés estará disponible 24 horas después del lanzamiento online.

    Sónar 2026 completa cartel con más de 60 nuevos nombres

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    Sónar ha completado su cartel de 2026 con más de 60 nuevos nombres, encabezados por The Prodigy y el proyecto de improvisación en formato 360º STOOR, protagonizado por Speedy J con cuatro invitados cada día. Estos se suman a la lista anunciada, que incluye a Kelis, Skepta, Charlotte de Witte, Amelie Lens o Cabaret Voltaire. Además, se han revelado nuevos detalles del recinto del festival, que se celebrará durante los días 18, 19 y 20 de junio en Barcelona.

    La 33ª edición de Sónar se celebrará íntegramente en Fira Gran Vía y cuenta con las incorporaciones, además de The Prodigy y Speedy J, de Dom Dolla, Reinier Zonneveld (un nuevo show junto a una IA entrenadas con su propia música), Two Shell, Goldie b2b Doc Scott junto a Medic MC, FJAAK x Kittin, Namasenda, Metrika, Miss Bashful, Cutemobb, Daniel Avery con Wata Igarashi, IceMorph y los sets de Sara Landry, Daria Kolosova, Ciara Cuvé, PETERBLUE, Kilopatrah Jones, LOVEFOXY, The Hacker, SALOME, Arthi, Addison Groove, GOTH-TRAD, Takuya Nakamura, Glitterbox y BULTO.

    El programa musical de Sónar 2026 contará con cuatro escenarios el jueves 18 de junio y con seis el viernes 19 y el sábado 20 de junio, tres de ellos al aire libre y tres en espacios interiores. La 33ª edición del festival será la primera en unificar las programaciones de Día y de Noche en un único recinto. Una programación que comenzará desde las 17h y que terminará a las 3h el primer día y a las 7h el resto.

    Los emblemáticos escenarios SonarClub, SonarLab y SonarCar mantendrán sus ubicaciones habituales, mientras que el recinto incorporará el SonarVillage by Estrella Damm y nuevos espacios, como un SonarPark «más grande y al aire libre» y un SonarHall «renovado y ampliado» que «permitirá más directos y DJ sets en cada una de las tres jornadas».

    El nuevo SonarVillage by Estrella Damm, situado en lo que hasta ahora era SonarPub, será el único escenario en funcionamiento desde el momento en que se abran puertas hasta el momento en el que se cierren. También hay novedades con Sónar+D, que se reinicia en 2026 con una nueva sede: la Llotja de Mar. El encuentro se celebrará el jueves 18 y el viernes 19 de junio, con actividades en horario de mañana y de tarde.

    Sónar Kids, el programa paralelo de Sónar pensado para disfrutar de la Música y la Creatividad en Familia, volverá el sábado 20 de junio en el Parc del Fòrum con actividades destinadas a despertar y estimular la creatividad de los y las más pequeñas de casa.

    Shakira confirma Copacabana antes que España

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    Jaume de Laiguana

    Shakira ha sido confirmada como la artista que dará un concierto gratuito en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro (Brasil), el próximo 2 de mayo. Shakira era el nombre que sonaba más fuerte en las apuestas y el alcalde de Río, Eduardo Paes, ha confirmado este miércoles que será la colombiana la artista que siga los pasos de Madonna (2024) y Lady Gaga (2025), actuando para un público absolutamente multitudinario en el evento conocido como Todo Mundo no Rio.

    Se espera que Shakira congregue a un público masivo, si bien puede que no tanto como el de Madonna -1,6 millones- y Lady Gaga -2,1 millones-, ya que Shakira, que es latinoamericana, actúa con frecuencia en Brasil y, de hecho, su actual gira la empezó en Río hace un año.

    El paso de Shakira por Copacabana se integra lógicamente dentro de la gira de ‘Las mujeres ya no lloran’, por lo que es de esperar que el show siga su mismo diseño, aunque seguro incluirá guiños específicos a Brasil y quién sabe si alguna colaboración destacada. Actualmente, Shakira se encuentra realizando fechas de la gira en América Latina y, a continuación, viajará a Asia Occidental para ofrecer conciertos programados en Jordania, Qatar y Abu Dabi, todos ellos previos a Copacabana.

    Después, Shakira debería poder actuar en Europa, incluyendo unas fechas en España que no terminan de anunciarse, quizá debido a los bookings ya confirmados para 2026. Ciñéndonos a Madrid y Barcelona, Bad Bunny ha acaparado mayo y junio con una decena de fechas en el Metropolitano, mientras las giras de Rosalía, El Último de la Fila y Bruno Mars se extienden entre finales de marzo, abril y julio.

    Según Los 40 Principales, se estudia la posibilidad de que la llegada de la gira de Shakira a España se retrase hasta 2027, pero por el momento no hay nada confirmado.

    Muere James Van der Beek, de ‘Dawson Crece’, a los 48 años

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    James Van der Beek, protagonista de la serie ‘Dawson crece’, ha fallecido a los 48 años por cáncer. Así lo ha informado su familia en redes sociales, donde ha publicado un comunicado oficial: «Llegó a sus días finales con valor, fe y serenidad. Hay mucho que compartir sobre sus deseos, su amor por la humanidad y la sacralidad del tiempo. Ese momento llegará. Por ahora, pedimos privacidad».

    Hace dos años, el actor había revelado en su cuenta de Instagram que padecía cáncer colorrectal y que había estado llevando la enfermedad en privado. Tras el anuncio de su muerte, múltiples personalidades de Hollywood han llorado la pérdida del actor, desde Lana del Rey hasta Jamie-Lynn Sigler: «Eras todo lo bueno en este mundo», ha escrito la actriz.

    ‘Dawson crece’ fue una de las series más icónicas de finales de los 90, relatando la vida de un grupo de adolescentes desde el instituto a la universidad. Van der Beek fue uno de los primeros en anunciar su presencia en el reencuentro de la serie, pero no pudo participar debido al empeoramiento de su enfermedad.

    El romance vecinal de Rebe y AMORE en ‘Sobre tu ventana’

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    Rebe, singular figura del pop underground nacional, es autora de joyas del bedroom pop etéreo como ‘Wapa wapa wapa wapa wapa wapa’, ‘Tócame el culo’ o ‘Jamón’, aunque esa etiqueta se queda corta para transmitir todas sus influencias, que abarcan especialmente la canción romántica española, el flamenco o la música latina, todas englobadas en una estética entre naíf y turbia incomparable.

    Rebequita la Bonita, como se la conoce también, publica nuevo disco esta primavera, el tercero de larga duración, y el primer adelanto es otra maravilla que contar en su repertorio, si bien esta vez logra ser también una de sus composiciones más accesibles e inmediatas.

    Puede que haya tenido que ver con eso AMORE, que canta ‘Sobre tu ventana’ a dueto con Rebe y además co-produce la canción junto a la susodicha, Otro y Dinamarca. Ella, habiendo colaborado con artistas como Amaia Romero, es uno de los secretos mejor guardados de la industria española.

    ‘Sobre tu ventana’ es un caramelo envenenado de Rebe y AMORE, un «himno celestial» sobre una mujer que, fumando, espera a su amante, fantaseando con una aventura amorosa vecinal. Mientras Rebe y AMORE sueñan con la «boca» de esa persona, los arreglos de ‘Sobre tu ventana’ nos mecen con elegantes cuerdas orquestales, ritmo de rumbita suave, armonías angelicales y vibras propias de las folclóricas de antaño. Rimas como la de «Cómo serán tus ojos color caramelo, solo pienso en ti, solo conozco tu pelo» suenan inspiradas en la obra de Papá Levante, que no paran de ser reivindicadas y, por cierto, sacaron single hace poco.

    El veneno de ‘Sobre tu ventana’ viene de su trasfondo, ya que, como explica Rebe en palabras recogidas por MondoSonoro, ‘Sobre tu ventana’ «retrata con minuciosidad la recreación fantasiosa de un romance platónico narrado mediante viñetas vecinales en las que se idealiza más en virtud de la propia fantasía amorosa que por el atractivo del objeto de deseo». «Wapo wapo wapo», o todo lo contrario, nunca una frase imperativa como «Insolente, escúchame» sonó tan romántica.

    Ausencias y sorpresas en la extraña lista de discos top de Spotify

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    Spotify ha clasificado los mejores discos de la era del streaming según su criterio, seleccionados por su equipo en función del “impacto cultural” y el «staying power» (un concepto difuso que alude a las veces que volvemos a escuchar un disco). Conviene señalar que la lista se centra específicamente en álbumes de música pop publicados entre 2015 y la actualidad, por lo que incluye discos que presentan una accesibilidad pop a pesar de pertenecer a otros géneros.

    De la lista, 22 títulos están firmados por mujeres y solo 6 por hombres. Ordenada alfabéticamente, el disco más antiguo es ‘Ten Love Songs‘ de Susanne Sundfør, editado en febrero de 2015, y el más reciente, ‘brat‘ de Charli XCX, lanzado en junio de 2024.

    La lista alterna discos tan reproducidos y exitosos como ‘SOUR’ (2021), de Olivia Rodrigo, pero también busca credibilidad editorial reivindicando títulos que no obtuvieron grandes ventas, aunque fueron adorados por la crítica, como ‘What’s Your Pleasure?‘ (2020), de Jessie Ware. Billie Eilish y Taylor Swift son las únicas que repiten con dos discos.

    Spotify trata de evitar las críticas por su anglocentrismo incluyendo la obra de una artista noruega, el mencionado ‘Ten Love Songs’. Sin embargo, el inglés es el idioma predominante en todos y cada uno de los títulos elegidos, incluido el de Sundfør, así que no esperes ver en la lista trabajos de Rosalía, Christine and the Queens… o Bad Bunny, a pesar de su éxito.

    De hecho, si se trata de unificar en una lista discos que fueron comercialmente exitosos y, a la vez, alabados por la prensa, sorprende la ausencia de al menos uno de los dos álbumes publicados por SZA, como ‘Ctrl‘ (2017), clásico moderno donde los haya. En cuanto a obras hechas por hombres, no esperábamos ver a Drake con alguno de sus interminables discos, pero sí a Kendrick Lamar con alguno de los suyos. Cualquiera habría valido, aunque ‘DAMN.‘ (2017) estaba a huevo: es uno de los más reproducidos de la historia y ganó el Pulitzer.

    Por seguir sacando punta a una lista que, al fin y al cabo, es subjetiva y no puede incluirlo todo, no diríamos que ‘Lover‘ (2019) sea uno de los dos discos de Taylor Swift que merece estar aquí, aunque hay que reconocer que tiene sus defensores; y la ausencia de Frank Ocean implica ya una reescritura de la historia. Así queda la lista completa, en orden alfabético, vía PopBase:

    • Adele — 25
    • Ariana Grande — thank u, next
    • Beyoncé — Lemonade
    • Billie Eilish — HIT ME HARD AND SOFT
    • Billie Eilish — WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?
    • Bruno Mars — 24K Magic
    • Calvin Harris — Funk Wav Bounces Vol. 1
    • Carly Rae Jepsen — E•MO•TION
    • Charli XCX — BRAT
    • Chappell Roan — The Rise and Fall of a Midwest Princess
    • Doja Cat — Planet Her
    • Dua Lipa — Future Nostalgia
    • Ed Sheeran — ÷
    • Harry Styles — Harry’s House
    • Jessie Ware — What’s Your Pleasure?
    • Justin Bieber — Purpose
    • Kacey Musgraves — Golden Hour
    • Lana Del Rey — Norman F***ing Rockwell!
    • Lorde — Melodrama
    • MUNA — About U
    • Olivia Rodrigo — SOUR
    • Rihanna — ANTI
    • Rina Sawayama — SAWAYAMA
    • Sabrina Carpenter — Short n’ Sweet
    • Selena Gomez — Revival
    • SOPHIE — OIL OF EVERY PEARL’S UN-INSIDES
    • Susanne Sundfør — Ten Love Songs
    • Taylor Swift — Lover
    • Taylor Swift — reputation
    • The Weeknd — Starboy

    «Parece ridículo hipersexualizarse a partir de los 40»

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    No, este no es otro podcast dedicado a Madonna. El periodista y escritor Paco Tomás, muy conocido últimamente por su programa Wisteria Lane, con más 1.000 episodios a sus espaldas, visita REVELACIÓN O TIMO para hablar del edadismo en el mundo del pop. No esquivamos el caso de Madonna, a la que se dedicó este titular que veis aquí («cálmese, abuela») cuando tenía 35 años, pero es solo la punta del iceberg. Sophie Ellis-Bextor ha sido otra de las artistas que se han quejado de edadismo, una de las temáticas que encontramos en la película ‘Maspalomas’, nominada a varios Goya.

    Paco Tomás reflexiona sobre el caso de Madonna: «Hay gente que cree que lo que tiene que hacer es cantar boleros, como María Dolores Pradera, y dejar la sexualización del cuerpo para la gente joven». Mencionamos también los casos de Cher, Barbra Streisand o Cyndi Lauper.

    Tomás añade en otro momento: «Resulta como ridículo que tú intentes hipersexualizarte a partir de los 40 años. Te miran como el viejo verde o la vieja decrépita. «¿Por qué se pone esa ropa?». Hay muy pocos cantantes masculinos que se hipersexualicen a partir de los 40 años. Las cantantes sí tienen que seguir haciéndolo, bien porque les da la gana, bien porque si no, no encuentran su espacio. Es lo que pasa en el cine: una actriz a partir de los 40 años… O eres una niña jovencita, tía buena, y el cartel de la película… o la abuela. Pero entre medias, que son décadas, no han encontrado papeles donde encajar. Puedes ser la madre, pero la madre ya no es protagonista. En la música sucede igual. Tiene que ver mucho con la hipersexualización que hay ahora mismo. En los 70 no era así. Pero ahora sí».

    En el podcast recordamos que el «edadismo» fue un concepto acuñado por el gerontólogo Robert Butler en 1968, mencionamos el libro coetáneo de Simone de Beauvoir ‘La vejez’, pero situamos el debate sobre esta cuestión social en la última década o en el último lustro. En 2022 la RAE reconocó el término «edadismo». Y también hablamos de las diferencias que hay entre pop y rock, pues no sufren el mismo edadismo Iggy Pop, Bruce Springsteen y los Rolling Stones que Robbie Williams; o entre otras disciplinas culturales. En la literatura o en la dirección de cine, envejecer es un valor. En la música, rara vez.

    Paco Tomás reflexiona también sobre la policía de la edad y de la moral cuando se ha crecido sin referentes desde una sexualidad disidente, y se pregunta cómo será la tercera edad de artistas LGTBIQ+ como Samantha Hudson. «Los artistas no escriben canciones sobre la vejez, sino sobre el paso del tiempo (…) No hay tantas canciones sobre el paso a la vejez, y las que hay son medio de coña, como ‘When I’m 64′» de los Beatles.

    A lo largo de la conversación, analizamos -entre otras cuestiones- qué cantantes mayores de 40 años encontramos en las listas de éxitos, hallando tan solo excepciones como David Guetta (58 años), Daddy Yankee (50 años) o Shakira (47 años). La inmensa mayoría ronda los 25 o 30 años.

    María Escarmiento / Forever

    María Escarmiento ha apostado por el hyperpop para consolidar su identidad artística, al margen de las modas, tras unos titubeantes inicios en el neo-perreo que casi no recordamos. El éxito de su versión de La Oreja de Van Gogh ha podido inspirar a María Villar a escribir melodías más precisas y redondeadas, y eso es exactamente lo que ofrece la artista madrileña en su nuevo disco.

    Eso, y humor cotidiano salpicado de emoción. ‘Forever’ es una carta de amor al pop electrónico de los 2000 y se cierra con un tema llamado ‘Parques, flores y gente’, en el que Escarmiento reconoce sentirse cómoda en su propia vida. Ya no «envidia» ni se siente inferior a nadie, y el mensaje cala porque suena sincero… y llega inmediatamente después de ‘Espiral despiadada’, pareciendo un final extendido.

    Escarmiento destaca en la zona gris que separa el humor cotidiano de la inteligencia emocional, y en ese punto medio se encuentran ‘Son de amores’, botando a ritmo de eurodance y happy hardcore, y ‘Una nueva canción’, una composición meta sobre escribir un temazo después de atravesar un bloqueo creativo. Si esta mezcla guitarras y electrónica a lo 100 gecs, ‘Siempre juntas’ tira de energía j-pop para ofrecer una oda a la amistad que provoca una sonrisa sin tomarse demasiado en serio.

    El mayor mérito de ‘Forever’ reside en ofrecer un repertorio de canciones enfocadas y diferenciadas, que no se confunden entre sí. Aunque recaliente los nachos de la Grimes acústica (‘Lo siento (una pena)’) o de Kim Petras (‘Tuya primero’), Escarmiento imprime cierta personalidad a las letras gracias a su sentido del humor, razón por la cual el freestyle ‘A la mierda el namasté’ funciona al reflexionar, con ironía, sobre lo bola que se puede hacer la vida cuando eres artista independiente.

    Las canciones resultan algo toscas en sus aproximaciones más directas al club, como en ‘Iconic’, en la que Samantha Hudson deja unas rimas forzadas («Real bad bitch, aunque vaya muy basic / White tee, hoy estaba muy lazy»); o en la energía algo improvisada de algunos pasajes, como ese de ‘Dope Forever’ que hace referencia a ‘Tik Tok’ de Kesha, demasiado pronto, ya que es la canción inicial. Quizá avisa de que ‘Forever’ será más divertido cuanto más entiendas sus referencias.

    Cuando crees comprar entradas para Bad Bunny y son para Bunbury

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    Por si no había suficientes noticias de Bad Bunny, de nuevo top 1 Global en Spotify con ‘Debí tirar más fotos’ y en Spotify España con ‘Baile inolvidable‘ tras su exitazo en la Super Bowl, un vídeo sobre él se ha viralizado en redes en las últimas horas.

    Se trata de dos chicas que se equivocan y compran entradas para ver a Bunbury en Madrid, en lugar de para ver a Bad Bunny. Las tiktokers aparecen en el vídeo muertas de risa y llorando de frustración -todo al mismo tiempo- cuando se dan cuenta de que han comprado entradas para Bunbury en el Movistar Arena, en lugar de para Bad Bunny.

    Sobre estas líneas, el cartel por el que se generó la confusión y en el que lo cierto es que no se distingue tanto al artista: «Pensé que los rizos eran de él». Alguien se olvidó de comprobar fechas o de que el concierto de uno es el Metropolitano y el del otro en Movistar Arena.

    «Voy a vomitar» es una de las pocas frases que pueden articular entre risas y llantos. «Ya decía yo que eran muy baratas» es otra, tras haber pagado 165 euros por 2 tickets. ¿Alguien da más? Sí, el vídeo mejora cuando deciden ponerse temas y colabos de Bunbury al azar, y les da todavía más la risa.

    @aranchasanchezcabrera Si alguien quiere comprarnos dos entradas para ver a Bunbury estaremos agradecidas 😂🫶🏻 @Monos @Erica . . . . #badbunny #fyp #elconejomalo #dtmf ♬ MONACO – Bad Bunny