Este viernes la Casa Blanca, con su insensibilidad habitual durante el segundo mandato de Trump, ha compartido en TikTok un vídeo en el que Estados Unidos ejecuta un bombardeo. El texto que acompaña el post dice «Irán ha sido advertida», y la música seleccionada es ‘Firework’, el clásico de Katy Perry, en concreto cuando dice «Boom, boom, boom».
Katy Perry ha decidido contestar este sábado desde X: «Estoy profundamente indignada y enfadada al ver que se ha utilizado ‘Firework’ en la cuenta de TikTok de la Casa Blanca como pista de fondo para imágenes en vídeo de ataques militares. Yo no he aprobado esto, no me han pedido permiso, y desde luego no lo tolero».
Continúa: «Escribí esta canción para que fuera un himno de esperanza, sanación y fortaleza interior para las personas que atraviesan momentos personales muy oscuros. Ver un mensaje de autoestima y elevación transformado en una banda sonora para la destrucción y la violencia es una violación total de todo lo que representa mi canción. Mi música es para unir a las personas, no para celebrar la guerra».
Katy Perry ha sido noticia últimamente por haber viralizado ‘The One That Got Away’. De hecho, ha lanzado un recopilatorio llamado ‘The Ones That Got the Plays’ que acaba de escalar al top 9 de las listas británicas, un nuevo máximo tras 11 semanas.
Situada en el 13º lugar del Global de Artistas de Spotify, Katy Perry está en uno de los momentos de mayor popularidad de su carrera, pese a la falta de aceptación de sus últimos discos y singles.
I am deeply appalled and angry to see “Firework” used on the @WhiteHouse TikTok account as a backing track for video footage of military strikes. I did not approve this, I was not asked, and I absolutely do not condone it.
I wrote this song to be an anthem of hope, healing, and…
Tras varios años de recomendables mixtapes y contundentes temas de tech-house, entre el humor de ‘Gominola‘ y la oscuridad de ‘Positif Siempre’, el granadino Chico Blanco busca el verano eterno. Su debut oficial de la mano de Marea, su propio sello-colectivo, se presenta como una «fantasía dance-pop suspendida entre la memoria y la imaginación», ligada a un sonido decididamente ensoñador y veraniego, «entre Berlín, una Ibiza imaginada y una sensibilidad mediterránea».
El granadino Pablo Cobo reconoce que «ha romantizado momentos que nunca he vivido como una forma de evasión… quizá porque las infinitas posibilidades del presente resultan casi paralizantes». Puede estar refiriéndose a la época de gloria de Amnesia, la famosa discoteca ibicenca, al hedonismo pre-internet en general, o a los años 80 de la banda alemana Software, cuya propuesta parece informar tanto algunos elementos sonoros como el apartado gráfico del álbum.
En cualquier caso, Chico Blanco consigue un sonido muy centrado y cohesivo, explorando la intersección entre el baile y lo onírico. Las voces impostadas de Locomía parecen una influencia en el groove balearic latino de ‘Baila’, con ese «pues baila» sencillo pero autoritario; también en ese «la gente está muy loca» de ‘Omaigach’ o, sobre todo, en ‘Gira gira’, salpicada de detalles hyperpop. Pero Chico Blanco siempre consigue que todo suene como un recuerdo lejano y bonito. El título del álbum no es casual.
‘Amnesia’ se sostiene sobre un concepto de nostalgia imaginada, hasta el punto de rozar el vaporwave. El susurro femenino de ‘Feel Me’ («estás escuchando Amnesia»), junto a sus ritmos burbujeantes, su house de pulso imparable y sus efectos acuáticos, genera una estupenda recreación de los 90. Sobre todo, la atmósfera veraniega y playera resulta muy inmersiva, igual que los soplos de aire que mecen ‘Paradis’, extendida hasta unos hipnóticos seis minutos.
‘Special Place‘ es la joya de la corona gracias a sus acordes de piano de inspiración afrocaribeña y a la melodía vocal de Regularfantasy. Pero antes Chico Blanco hilvana ‘Amnesia’ de varias maneras: no solo rebajando el ritmo con cortes más chill out como ‘Olvidancing’ (gran título), sino también abriendo y cerrando el disco con una intro y una outro que primero nos llevan hacia ese precioso atardecer y, al final, nos dejan meciéndonos plácidamente en el mar.
‘La Odisea’ ha irrumpido en los cines como Ulises en Troya: arrasando con todo. Con 264,1 millones de dólares, es el estreno más taquillero de la carrera de Christopher Nolan. Todo apunta a que igualará, al final de su recorrido comercial, la recaudación de ‘Oppenheimer’ e incluso la de las dos últimas entregas de su trilogía de Batman: ‘El caballero oscuro’ y ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’.
Lo mejor de ‘La Odisea’
1. Su mera existencia. Las superproducciones de autor son cada vez más escasas. Y, fuera de las franquicias, constituyen casi un milagro. Ni Spielberg, ni Scorsese, ni siquiera Cameron (habría que ver a Disney desembolsando más de 300 millones de dólares para una película ajena a ‘Avatar’) poseen hoy el poder de Nolan. Es el único director capaz de combinar proyectos originales, presupuestos homéricos, control creativo absoluto, autoridad para imponer condiciones de exhibición y capacidad para convertir casi cualquier tema en un blockbuster mundial.
2. El alucinante viaje de Odiseo. La parte dedicada a los intentos de Ulises por regresar a Ítaca es una maravilla. Todos los episodios son fabulosos, con un sentido de la aventura y el espectáculo extraordinarios. Pero hay dos que figuran entre lo mejor que ha rodado Nolan: la secuencia en la que Circe (magnífica Samantha Morton) transforma en cerdos a los compañeros del héroe, una combinación perturbadora de seducción, humor grotesco y terror corporal; y el descenso al Hades, un prodigio de atmósfera, profundidad dramática y potencia visual.
3. ¡Arde Troya! Su diálogo con el presente (y con su propia filmografía). Nolan integra con gran inteligencia y sentido dramático un discurso antibelicista a través de los dos flashbacks sobre la destrucción de Troya. Cuando la ciudad arde, la película deja de ser únicamente una aventura mitológica y se convierte en una reflexión sobre la guerra, la culpa y sus consecuencias. Como en ‘Oppenheimer’, el protagonista no aparece como un héroe triunfal, sino como un hombre atormentado por aquello que ha contribuido a desencadenar.
Lo peor de ‘La Odisea’
1. Las flechas contra Nolan estaban muy mal dirigidas. Que si Helena de Troya es negra, que si Aquiles [sic] es trans (Elliot Page interpreta al soldado Sinón), que si las armaduras están mal, que si hablan en inglés con acento de Boston, que por qué se ve todo tan oscuro… Todas estas cuñadeces de X que han acompañado el estreno de la película han terminado por enmascarar la verdadera polémica que debería haber incendiado las redes: ‘La Odisea’ solo puede verse en su encuadre completo, en formato IMAX 70 mm, en 41 salas de todo el mundo. En las demás, es decir, para más del 99 % de los espectadores, se pierde una parte considerable de la imagen por arriba y por abajo. Nolan, ¿se puede ser más elitista y fullero? O estrenas la película exclusivamente en esos 41 cines o te curras una versión para multisalas que no parezca un recorte de la obra original.
2. La pelea final (en busca del encuadre). Entronca directamente con lo anterior. Aunque el enfrentamiento en el palacio de Ítaca parece estar mal resuelto de origen, es en esta secuencia donde más se acusa la pérdida de información vertical: la geografía del espacio no queda nunca clara, cuesta seguir los movimientos de los personajes y tanto el montaje como la música (compuesta por Ludwig Göransson) parecen confundir “subidón” con intensidad dramática. Lo que debería ser una explosión catártica termina convertido en una refriega atropellada y sorprendentemente anticlimática.
3. Penélope y Telémaco interesan lo justo. En general, toda la parte ambientada en Ítaca resulta bastante menos lograda que el viaje de Odiseo. Nolan parece mucho más interesado en los monstruos, los viajes y las heridas del héroe que en la espera de Penélope o la maduración de Telémaco. Sus escenas son más convencionales, los diálogos caen a veces en lo cursi y el conflicto con los pretendientes se prolonga sin alcanzar la fuerza dramática del resto de la película. Más que una trama paralela con entidad propia, parece un trámite necesario para llegar al regreso de Odiseo.
El pasado 5 de junio, hace un mes y medio, Madonna estrenó en el Festival de Tribeca un corto de 10 minutos en torno a su nuevo álbum, ‘Confessions II‘. El proyecto solo puede ser considerado un éxito, tras vender el largo como conjunto. Pese a que ninguno de los singles promocionales del disco ha terminado de funcionar especialmente, el álbum va a vender 500.000 copias en su primer mes, lo mismo que su precedesor, ‘Madame X’, ha vendido en 7 años.
Sin embargo, un comentario persigue a la cantante en las redes desde entonces: «DANCETERIA FULL MUSIC VIDEO WHEN?». Suele ser el comentario más repetido y mejor valorado de todas sus publicaciones en Instagram o Youtube, los usuarios que preguntan cuándo sale el vídeo bordean cada día más el meme, y hasta el otro día en una comida de trabajo, el director de Muzikalia me preguntó por qué no salía el vídeo de ‘Danceteria’. ¡Como si pudiera hacer algo!
Desgraciadamente, hay que empezar a descartar que exista tal videoclip. El tema ha estado 3 semanas en la playlist más importante de Reino Unido, la de Radio One, pero la acaban de sacar. Sus streams no han terminado de despegar en ningún país ni a este lado ni al otro del Atlántico. El tema pasa su última semana en el top 100 británico tras bajar del 38 al 75 y de ahí al 95 ayer mismo. Y de manera sospechosa, se ha lanzado un «lyric video» en Spotify, Apple Music y Youtube, que además Warner ha empezado a promocionar con anuncios, disparando sus visitas. ¿Invertiría una «major» en un «lyric video» si hubiera un vídeo de verdad en camino?
La idea visual para ‘Danceteria’, una canción en la que Madonna recuerda sus inicios, con una inédita ambientación funk, varios guiños a ‘Music’ y uno especialmente acertado a Lou Reed, era suntuosa. Vemos a Madonna replicando la escena del secador de ‘Into the Groove’, vestida de ‘Ray of Light’ pero con el moño en modo ‘Absolutely Fabulous‘. Esto es, de fiesta, portando una cassette de su primera demo ‘Everybody’, dispuesta a darle toda la tabarra al DJ de moda, en un baño donde no hay cámaras ni móviles, por el contrario sí hay cruising y sexo oral en las cabinas, y «todo el mundo es una obra de arte». Ya antes de los cameos de Kate Moss («hide the cocaine»), Benedict Cumberbatch, Arca, Honey Dijon, Shygirl, su amiga Debi Mazar y los futbolistas en anticipo del intermedio del Mundial, ese «everyone here is a piece of art» era icónico.
Pero el plan original era no hacer un vídeo para esta canción al completo, ni para ninguna, sino que contara más el todo. Madonna explicó en Tribeca que el formato videoclip le parecía obsoleto, probablemente escaldada de haber invertido una salvajada de dinero en los tropecientos videoclips y singles de ‘Madame X’ (he contado hasta 11 temas promocionales, de una forma o de otra), obteniendo todos un pésimo resultado en Youtube.
No es una cuestión que ataña solo a Madonna. El vídeo de ‘Opalite’ de Taylor Swift tiene solo 27 millones de streams en Youtube cuando el tema supera los 800 millones en Spotify, y los últimos vídeos de Olivia Rodrigo -hit todos- oscilan entre unos tristísimos 20 y 50 millones de visualizaciones. Los días de los mil millones de visualizaciones han pasado incluso para BTS (145 millones para ‘Swim’). La audiencia de Youtube se ha trasladado a TikTok, Instagram e incluso a las plataformas propias de vídeo que tanto Spotify como Apple Music están potenciando.
La audiencia de Youtube se ha trasladado a TikTok, Instagram e incluso a las plataformas propias de vídeo que tanto Spotify como Apple Music están potenciando
Madonna parecía acertar con la decisión. Por esta estrategia y por otras ha sido número 1 de álbumes en casi 20 países del mundo, en todos los mercados importantes excepto Alemania y Japón. Pero el lanzamiento del vídeo de ‘Bring Your Love’ junto a Sabrina Carpenter, que la gente ha sentido improvisado y culminado con IA, ha generado mucho desconcierto. Se puede considerar el único paso en falso de una campaña por lo demás excelente, que será estudiada como «rebranding» de un «legacy act», y como lanzamiento cualquiera en general.
En primer lugar, el resultado visual de ‘Bring Your Love’ no está a la altura: salvo el añadido de la escena de la alfombra, de la que Madonna sale disparada, no aporta nada. Sus efectos de sonido, parones y rellenos cortan todo el rollo. En segundo, desaprovecha a Sabrina Carpenter, ¡cuando el fuerte de Sabrina Carpenter son sus divertidísimos y poliédricos videoclips! Y en tercero y más grave, ha hecho pensar a la gente que podría haber un vídeo para las demás canciones del corto, sobre todo para ‘Danceteria’, una canción tan querida por sus fans que fue aplaudida en las «listening parties» desde el segundo cero.
«El guión de ese fragmento de ‘Danceteria’ parece pensado ad hoc para ese fragmento del corto. No es una «preview» de un videoclip»
Pero el problema es que el fragmento de ‘Danceteria’ para el corto tenía una estructura muy particular: omitía el primer pre-estribillo del tema y el estribillo. De esa manera, optaba por yuxtaponer 2 estrofas que no iban seguidas. Su guión parece pensado ad hoc para ese fragmento del corto. No es una «preview» de un videoclip. Si Madonna mencionaba a su amigo Martin, aparecía el actor que hace de su amigo Martin. Si mencionaba a su amiga Debi Mazar, se encontraba con su amiga Debi Mazar. Si mencionaba al DJ Mark Kamins, aparecía el actor que hace de Mark Kamins.
Quizá se podría apañar fácilmente -con tomas descartadas o extras o rótulos o con algo del Mundial- un final explosivo para la canción que es raro que no se rodara, pero parece que no se ha rodado. Pero si ahora, mediante montaje o edición, se introdujera cualquier cosa en la parte de pre-estribillo y estribillo que falta, justo entre las dos estrofas, el vídeo perdería fuerza narrativa y dinamismo.
Las cifras han dado la razón a la idea inicial de Madonna: ni con un notable impulso publicitario de Warner, el vídeo de ‘Bring Your Love’ ha ido mucho más allá de los 10 millones de visitas. En absoluto ha impulsado el recorrido comercial de la canción. Ni mucho menos la ha enriquecido artísticamente. Simplemente está ahí. La gente está pidiendo que se publique un vídeo sí o sí, que igual empeora la imagen que tenemos de ‘Danceteria’.
El equipo de Madonna ha fallado en este caso porque la gente no sabe lo que está ocurriendo. En un momento dado, podrían haber filtrado a webs oficiosas como DrownedMadonna que no iba a haber vídeo para ‘Danceteria’ (y tampoco se sabe qué ha pasado con un «radio edit» y un remix de Seth Troxler que se llegaron a listar en la variante con remixes «Afterhours»). Lo que se encuentra el usuario medio son imágenes del corto viralizadas en redes, que nadie sabe muy bien dónde acudir para terminar de ver. Muchísimos más millones de personas ven en Instagram o TikTok fragmentos del vídeo de ‘Danceteria’ que el corto al completo, que suda para llegar a los 6 millones de visualizaciones en Youtube.
En una vuelta de tuerca surrealista, ya podemos ver el «making of» del vídeo pero no el vídeo, ni siquiera en su fragmento de 2 minutos en canales oficiales. Esperemos que este artículo ejerza de amuleto para que Madonna nos vuelva a dar otro de los muchos zascas que ha dado esta era, pero cada día será ya un poco más «demasiado tarde».
ADÉLA ha hecho el anuncio oficial de su álbum debut con el lanzamiento de otro banger más. Después del pepinazo de ‘KGB’ y la salida de ‘Red Bottoms’, la cantante eslovaca ha homenajeado el ‘We Can’t Stop’ de Miley Cyrus con un inspirador temazo en el que reivindica sus raíces europeas. ‘Ain’t In LA’ es la Canción del Día.
‘PRIMA’ es el título del debut de ADÉLA, estará disponible el próximo 4 de septiembre y ya sabemos cómo suena su última canción. El parecido de ‘Ain’t In LA’ con el hit de Miley Cyrus es evidente en los primeros segundos del tema, con esa voz pitcheada y hedonista que habla sobre «subwoofers en el maletero» o encenderse el cigarrillo «con el propano». Esta es la primera capa de la canción: banger total.
Sin embargo, lo que ADÉLA canta en los versos apunta a algo más personal, mencionando a una chica que «comparte habitación con su hermano pequeño» o que tiene a «Madonna en la pared al lado de Destiny’s Child». La artista ya sabía por aquel entonces que sus sueños «no viven en casa», antes de lanzarse al pegajoso estribillo.
Aunque ahora está viviendo en Los Ángeles, la artista se acuerda de su hogar en Europa y destruye «la mentira» que dice que para ser alguien hay que ir a la ciudad californiana. Antes de mudarse, ADÉLA era la prueba de que «las perras más malas no están en L.A.’.
Parte de la redacción evalúa ‘Card Declined’ de Charli xcx. Vota en la encuesta qué te está pareciendo su nuevo disco, ‘Music, Fashion, Film’.
«Todo este sufrimiento hace pensar a Charli xcx que es mejor artista. En su nuevo disco ‘Music, Fashion, Film’ cambia el brillo club-pop de ‘brat‘ por un lenguaje basado en la distorsión guitarrera y la inmediatez punk, pero mantiene la lírica confesional del álbum anterior y su profunda insatisfacción.
Pocos temas representan mejor el concepto de ‘Card Declined’. La imagen ya impacta: Charli se dispone a pagar una serie de objetos materiales muy, muy caros, desde un bolso hasta un sofá Mah Jong, pero ninguna compra compulsiva llena el vacío, un agujero sin fin.
En ‘Card Declined’, los bienes materiales ya no son suficientes para «comprarse una sonrisa». Este conflicto colapsa entre acordes crudos y distorsionados, texturas grunge deliciosas y el puntual uso del autotune en el tramo final, mientras la composición se desarrolla anestesiada y apesadumbrada, porque la tarjeta ha perdido todo su lustre y su capacidad para aportar felicidad.
La canción, con un punto no sé si a Porches, a Pavement o a la Scout Niblett más cruda y rockera, elude toda estructura pop convencional y recurre a una repetición hipnótica y cautivadora, simbolizando una vida que sigue atrapada en un bucle infinito de sufrimiento. El final incluye una de las caras B, la única decisión que no termina de encajar». Jordi Bardají
«Es un cliché que los artistas publiquen su disco más rockero y extremo después de su mayor éxito comercial, como reacción. Nirvana buscaron un sonido más áspero en ‘In Utero’. R.E.M. llenaron ‘Monster’ de distorsión. Cranberries cambiaron Irlanda por EE UU en ‘To the Faithful Departed’. Todos estos álbumes tienen en común sumar guitarras eléctricas, nuevos pedales y además cuestionar las bondades de la fama después de una era absolutamente imperial (‘Nevermind’, ‘Automatic for the People’, ‘No Need to Argue’).
Charli XCX, que ha sido conocida por romper moldes adentrándose en el hyperpop, publicando mixtapes geniales a destiempo o sucediendo ‘BRAT’ con algo tan inesperado como la excelente banda sonora de ‘Wuthering Heights‘, cae ahora en el tópico.
‘Rock Music‘ parecía adentrarnos en un álbum mordaz, sorprendente y lleno de glitches y giros, paródico como su videoclip. ‘Music, Fashion, Film’ no sigue esa línea ni ninguna línea en particular. Tan pronto entrega el vídeo más comercial de toda su carrera (‘Wink Wink‘) como una nadería (‘Yeah’). En ‘Card Declined’ se cuelga de nuevo la eléctrica para hacer una enumeración absurda de gastos que al final no puede pagar. La guitarra y sus pedales tan años 90 no bastan para levantar la canción, ni tampoco su giro a lo My Bloody Valentine. Por si no fuera suficientemente aburrida, al final mete un trozo de una cara B. Como tiro en el pie no tendría precio… si no supiéramos que estas eras tienden a no acabar bien«. Sebas E. Alonso.
El séptimo álbum de The Strokes ya está aquí. El esperado ‘Reality Awaits’ no ha tenido el rollout más deseable del mundo, con sus dos adelantos recibiendo numerosas críticas, principalmente dirigidas a los efectos vocales de Julian Casablancas. Una de cal y otra de arena: el disco está lleno de autotune, pero también de temazos como ‘Lonely In The Future’. Es la Canción del Día.
Los 10 primeros segundos de este tema son un farol total, pero no tardamos en reconocer a nuestra querida banda de Nueva York. Totalmente en forma, además. Entre inconfundibles juegos de guitarra, Casablancas cambia el ‘Someday’ por el «yesterday» al cantar sobre todo lo que ha hecho en el pasado. Es como cuando alguien mayor ve a un chaval hacer algo por primera vez y tiene que hacerle saber que él ya lo hizo «hace veinte putos años».
‘Lonely In The Future’ trata uno de los temas principales de ‘Reality Awaits’: la nostalgia. Lo hace mencionando modas (y canciones propias) como el ‘YOLO’, artistas como John Legend o Josh Groban y recuerdos concretos, como «la primera cita que tuvimos». También aprovecha para lanzarle algo de beef a Fantano: «Quédate con lo técnico, pero no reconocerías el arte a ninguna edad». A Harry Styles, al que acusa de copiarles un beat: «Ese tío mantuvo el beat «as it was». Y a The Weeknd por copiarle el estilo.
En la tiernísima ‘Going To Babble On’, Casablancas canta sobre «volver a empezar», o ‘Falling out of Love’, que entra mucho mejor en el contexto del tracklist. Este tiene un poco de todo y, aunque no es tan inmediato como el de ‘The New Abnormal’, que seguirá siendo el favorito de la Generación Z, sí que se siente como un proyecto más cohesivo. De todas formas, muchas de estas canciones son claros growers.
El sonido del disco y la estructura de los temas, mutante en ‘Tyrants of The Mellow Moon’ o ‘The Fruits of Conquest’, están claramente influenciadas por The Voidz. El autotune, que tantos dolores de cabeza va a provocar, no está presente en todas las canciones del álbum, pero cuando lo está no es precisamente de forma sutil. La experimentación del grupo secundario de Casablancas le sienta bien a The Strokes, con cada tema pareciendo imprevisible y pudiendo cambiar de dirección en décimas de segundo.
Aun así, ‘Reality Awaits’ sigue siendo un álbum totalmente inclinado al pop. Mucho más de lo que anticipa el primer corte, la siniestra ‘Psycho Shit’. En esta, Casablancas canta sobre alguien que mata a su presa «desde el nido» o desde «detrás de una mesa»: «No tienes ni honor ni huevos», sentencia.
The Strokes han complementado su viaje por los recuerdos desempolvando el título del documental ‘In Transit’, publicado en 2004 y construido con material de la gira europea de ‘Is This It’. En la víspera del 25 aniversario de su debut, el grupo ha publicado en YouTube ‘In Transit: Part II’, montado con imágenes suyas grabando ‘Reality Awaits’ en Costa Rica.
Hoy 24 de julio salen dos esperadísimos discos, ambos de guitarras: los de Charli xcx y The Strokes. Otros lanzamientos largos destacados de la jornada los firman Tyla, Alex Cameron, Shania Twain, Nick Hakim, WILLOW o Rico Nasty.
Varios singles de hoy inauguran las nuevas eras de artistas como Victoria Monét, Orville Peck, Teenage Fanclub, Chelsea Wolfe o Protomartyr. Otros siguen avanzando sus discos ya anunciados, como The Avalanches, Paris Paloma, Viva Belgrado en plan The Cure, ADÉLA o Sam Smith.
Hay single de U2 con Martin Garrix y, entre los macrolanzamientos de la jornada, hay que mencionar también los de Jennie, KATSEYE o Morgan Wallen. Uno de los duetos notables del día lo firman Shaboozey y Leon Bridges, junto al de Ouineta y Julieta.
En un plano medio, no tan mainstream, subrayamos los estrenos de 2hollis, Barry B, Daphni, Tami Tamako, 54 Ultra, Boy Harsher, Michael Medrano, Noname, el regreso de Claire Rosinkranz o ese MNEK que se aventura en solitario, una vez más.
John Glacier evocando a una ‘Bond girl’ es otro de los lanzamientos destacados de hoy, junto a los nuevos temas de Lambchop, aespa, Marilia Monzón, FLO, Alba Farelo, bbno$ y muchos más, en otra jornada marcada por la disparidad de estilos.
Kevin Morby y Waxahatchee son padres. Lo han revelado en sus redes sociales con una foto de la artista y el bebé en sus brazos, junto a un texto en el Substack de Morby. Los fans ya lo están llamando el «bebé más guay».
Una de las sorpresas de la gira conjunta de Katie Crutchfield, el nombre real de la autora de ‘Tigers Blood’, y MJ Lenderman que comenzó el pasado abril era el embarazo de la artista. Ahora, Kevin Morby cuenta la historia de cómo su hijo llegó al mundo: «Regresé de mi gira europea justo a tiempo para que nuestro precioso bebé tirase abaje la puerta dos semanas antes de lo previsto».
Este detalla que llegó a su casa solamente «ocho horas antes de que Katie rompiese agua»: «Me gusta pensar que el pequeño me estaba esperando», ha comentado. Morby también ha anunciado que no podría ir al festival Eaux Claires de Justin Vernon y Aaron Dessner. Su hueco ha sido reemplazado por un tal Bon.
Charli xcx ya ha lanzado su nuevo álbum de estudio. Si no contamos la banda sonora de ‘Wuthering Heights’, el rockero ‘Music, Fashion, Film’ se trataría del sucesor de ‘brat’. A juzgar por los singles que hemos podido escuchar hasta ahora, este LP se trata de un volantazo total en la trayectoria de Charli: ya no estamos en la pista de baile.
La artista británica ha querido dar otra capa a su rollout lanzando -muy de estrangis- tres canciones extra como acompañamiento a ‘Rock Music’, ‘SS26’ y ‘Camera’. ‘Wink Wink’, sin embargo, ha venido sola. El razonamiento detrás de los emparejamientos, según la propia Charli, es que las canciones «son totalmente opuestas una de la otra, para encontrar la idea principal de ambas».
Cada tema ha llegado con su vídeo y todavía no existe confirmación de que vayan a ser publicados en plataformas. De momento, las canciones son exclusivas de la cuenta de Instagram secundaria de Charli (actualmente privada) y de los vinilos de 7 pulgadas. Sin embargo, ella misma dio permiso para «piratear el audio» tras el primer adelanto. En este link podrás descargar los tres.
‘I Keep Thinking Bout You Every Single Day and Night’, ‘Playboy Bunny’ y ‘If You Take Away The Music Then What Has She Got?’ no son simples descartes. Charli explica que, a pesar de que no están en el disco final, este «no se habría convertido en lo que es sin ellas», cuenta en su último post. En este también promete que está «pensando en encontrar una forma de que las tengáis». Cuanto antes, mejor.
‘I Keep Thinking Bout You Every Single Day and Night’
La otra cara de ‘Rock Music’, el single que dio comienzo a toda esta nueva era, es romántica e irónica. Charli cambia el caos y las guitarras glitcheadas de la canción principal por una balada construida solo con órganos, sin ningún atisbo de percusión, claramente complementándose en la parte sónica.
La letra, por otro lado, sí está en el cínico universo de ‘Rock Music’, con la británica preguntándose si podría «ser gay» («Venga va, mírame, seguramente no lo soy») o si simplemente quiere a su media naranja como su «mejor amigo». Charli, tan afilada como siempre: «Siempre me he preguntado si eras gay de verdad / O si era algo que decías por el bien de tu carrera».
‘Playboy Bunny’
El hit oficial de los lados B. Solo hay que ver la diferencia en visitas en YouTube. Charli ya adelantaba en la publicación del tema que actúa «como un espejo» de ‘SS26’: «Hay elementos sónicos específicos que son totalmente contrarios y creo que eso es lo que la convierte en una gran acompañante», explicaba.
La influencia principal de la canción es el punk y esto se ve tanto en la música, siendo seguramente el tema más abiertamente rockero de esta era, y en la letra, simple y directa, pero también crítica con la industria: «Escribe una canción con una palabra / Escribe una canción como un eslogan / Escribe una canción e imprímela en una camiseta». Además, deja frases tan hilarantes como esta: «Toda mi música suena igual / Bueno, eso es porque la he hecho yo».
‘If You Take Away The Music Then What Has She Got?’
El último lado B es el más experimental. Charli xcx nunca había sonado tanto como Avril Lavigne, eso lo primero. Por otro lado, nunca había difuminado tanto la línea entre rock y electrónica. Paradójicamente, lo hace diferenciando muy bien las dos partes: ‘Take Away The Music’ es en esencia una canción de EDM, con su drop y sus chopeos, pero construida con los instrumentos que usaría cualquier banda en su local de ensayo.
La letra, que es básicamente el título, es un guiño a la percepción pública que tan a menudo se tiene de los artistas musicales, pero también se siente como la pregunta que se podría haber hecho Charli a sí misma antes de escribir ‘Camera’. La pregunta que plantea se responde con el nombre del disco.
Sonorama Ribera celebrará este año una de las ediciones más completas de su historia, con cinco días llenos de música en Aranda de Duero. El festival se celebrará del 5 al 9 de agosto y ya se conocen todos los horarios de los conciertos, que tendrán lugar tanto por el día como por la noche.
La 29ª edición del festival arandino arrancará el miércoles 5 de agosto a las 19h con los primeros conciertos en el recinto principal: Nat Simons, Carlangas, Bebe, León Benavente, La Cabra Mecánica… Los platos fuertes de la noche serán Iván Ferreiro (23:20h), La Pegastina (00:20h) y Crystal Fighters (01:20h).
La programación comenzará el jueves 6 de agosto a la misma hora y se extenderá hasta las 5 de la madrugada con los conciertos de Veintiuno (21:30h), Rigoberta Bandini (22:25h), Guitarricadelafuente (23:35h), rusowsky (00:45h) y RVFV (01:55h), entre muchos otros. El viernes 7 de agosto serán Carlos Ares (21h), Love of Lesbian (22h), Sexy Zebras (23:30h) o Depresión Sonora (00:50h) los encargados de completar otra jornada del festival. Por último, el sábado 8 de agosto se despedirá la edición con los shows de La M.O.D.A. (21:35h), Leiva (23h), Xoel López (00:30h) y Ojete Calor (01:40h).
Por supuesto, la programación diurna de Sonorama también estará presente en esta ocasión, con artistas como Las Petunias, La Milagrosas, Coti, Éxtasis o Vangoura inundando las calles del pueblo de música. Será de jueves a sábado, desde las 12h. Tampoco hay que olvidarse de las sorpresas programadas a las 15h cada día en la icónica Plaza del Trigo.
Los conciertos se completarán con la programación alternativa: las ponencias de ‘Sonorama también se escribe’, las catas especiales de Ribera de Duero y el Sonorama Baby, pensado para toda la familia. Este año también se podrá visitar La Casita de Mahou en la Plaza Mayor el jueves, viernes y sábado, de 11h a 17h.
Kiko Rivera ha vuelto a sufrir un ictus. Así lo ha revelado en una publicación de Instagram que llegaba después de anunciar la suspensión de toda su gira de verano debido a «un grave problema de salud». Rivera ha aclarado que este ictus ha sido «un poco más fuerte» que el primero que tuvo en octubre de 2022.
El DJ y celebrity achaca lo sucedido al «estrés», asegurando que lleva «demasiado tiempo viviendo bajo una presión mediática constante, con mi nombre presente cada día en televisiones, redes sociales y titulares». Este explica que este ictus le ha dejado «algunas pequeñas secuelas» que espera que desparezcan con rehabilitación.
Por último, Rivera asegura que no piensa desaprovechar esta nueva oportunidad y que se va a priorizar a sí mismo: «Ha llegado el momento de poner límites y de priorizar mi bienestar por encima de todo», sentencia.
Encuentro dos enormes sesgos en las críticas, mayoritariamente negativas, en torno a la obra de Gracie Abrams. El primero tiene que ver con su condición de nepobaby, que parece ensombrecer la recepción de su música al negarle cualquier proceso creativo: Gracie ha nacido en Hollywood, así que su obra no puede ser fruto del talento. El segundo afecta a su performance de la histeria femenina, a la que se acusa de carecer de autenticidad; como si esa performance tuviera la obligación de ser autobiográfica para resultar creíble.
Como el insufrible disco de Maisie Peters, el principal problema de ‘Daughter from Hell’ es que es el típico lanzamiento pop que se apropia de la estética del folk y de la figura de la singer-songwriter para emular una profundidad que rara vez alcanza. A fuerza de metáforas y de una ambigüedad constante, muchas canciones dibujan emociones reconocibles, pero muy pocos personajes. No hace falta escribir un diario para conmover, pero faltan detalles y especificidad.
Así, pasajes como el de ‘Break My Heart’, que parecen jugar con el concepto de ideación suicida («No difference to you, but you just broke my heart / And I’m gonna tell you the truth, it almost all went dark»), prefieren mantenerse en la ambigüedad, mientras ‘Men Like You’ resulta demasiado inofensiva en su exploración de la traición femenina. Y eso que el tema promete.
Ese carácter generalista se percibe especialmente en ‘Hit the Wall’, el mejor single de esta era, que abre el disco recurriendo a metáforas médicas y psiquiátricas muy medidas. Aquí la performance de la histeria femenina funciona gracias a la fantástica melodía compuesta por Gracie y Aaron Dessner. Y no, no necesita ser real ni autobiográfica para emocionar. Al fin y al cabo, esa tradición de mujeres al borde del colapso atraviesa la literatura y la música, de Sylvia Plath a Tori Amos o Fiona Apple: lo importante no es cuánto hay de confesión, sino cuánto convence la interpretación. El problema de ‘Hit the Wall’ es que su producción resulta demasiado pulida y calculada para transmitir el desgarro que busca, aunque melódicamente siga siendo una buena canción.
Ese enfoque contenido informa también toda la propuesta musical de Gracie. Concebido junto al omnipresente Aaron Dessner, el disco vuelve al folk-pop atmosférico heredero de ‘folklore’ y ‘evermore’, donde la suma de pianos melancólicos, guitarras rasgueadas, percusiones sutiles y crescendos casi imperceptibles construye un dramatismo siempre contenido.
Pero quizá la saturación del sonido Taylor Swift impida percibir que aquí también hay buenas canciones, aunque el conjunto resulte demasiado monótono. ‘Death Wish’, con versos como «Til you twist the knife with a smile while you kill me», acierta al acercarse a un folk más rítmico; ‘Look at My Life’ funciona muy bien en una faceta más synth-pop; y baladas como ‘Good Reason’ o la final ‘Cold Goodbyes’ son sencillamente bonitas, sin necesidad de aspirar a mucho más.
Lo que falta es dinamismo. Da la impresión de que Gracie confunde hacer un disco de folk con hacer un disco plano, y el tramo central de ‘Daughter from Hell’ se hace especialmente arduo porque canciones como ‘Men Like You’, ‘Mews’ o ‘Affliction’ suenan como variaciones de lo mismo. Cuesta justificar que el álbum se alargue hasta las 17 canciones. Cuando llegan ‘Imaginary Friend’ o esa susurrada ‘Humming’, ya se hace evidente que Gracie y Dessner están estirando el chicle demasiado.
Por eso acaban destacando precisamente las canciones que se salen un poco de la línea general. No solo la mencionada ‘Look at My Life’, sino también las que exploran otros territorios. Hay que subrayar la pista titular, dedicada a su madre («I want your metal / I want your goodness»), sostenida sobre una base de guitarras distorsionadas que recuerda a algunos de los experimentos más accesibles de Ethel Cain; y, sobre todo, ‘Minibar’, el aporte de Audrey Hobert al conjunto, que infiere al disco un sentido del humor y ligereza muy necesarios.
Es cierto que Gracie Abrams todavía no parece tener una voz artística completamente propia y que su música sigue sonando, por momentos, como un intento de dialogar con los universos de Taylor Swift y Phoebe Bridgers y de conectar con el mismo público. También es verdad que ‘Daughter from Hell’ permanece demasiado ligado a una fórmula ya muy reconocible y que abusa de melodías y desarrollos previsibles. Pero aquí también hay buenas melodías, letras maduras, interpretaciones sentidas y criterio musical. ¿Es Gracie la hija del infierno? Seguramente no. Pero su performance tampoco se le da muy mal.
Oasis no parece tener planes de grabar un nuevo disco, pero sí mucho que contar sobre su histórica reunión. La banda ha puesto fecha a ‘Oasis: Don’t Look Back in Anger’, su anunciado documental sobre la gira Oasis Live ’25, que se estrenará en la próxima edición del Festival de Venecia antes de llegar a los cines el 11 de septiembre y, más adelante este año, a Disney+.
Dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace, artífices de ‘Shut Up and Play the Hits’, y creado por Steven Knight (‘Peaky Blinders’), el documental incluirá imágenes de los ensayos, del detrás de las cámaras y de los conciertos, además de las primeras entrevistas conjuntas de Liam y Noel Gallagher en más de dos décadas.
Mientras tanto, Liam Gallagher se ha encargado de enfriar las expectativas sobre un posible álbum de estudio. No habrá tal cosa.
Después de que un seguidor le rogara en X que Oasis grabara un nuevo disco, el primero desde ‘Dig Out Your Soul‘ (2008), el cantante tiró de su ironía habitual: «No. Simplemente no estoy preparado para las críticas si no vende 100 millones de copias en la primera hora, si no cura el mal aliento y el estreñimiento de la nación, si no hace retroceder el tiempo para Cher y alguna otra mierda».
Liam remató el intercambio dejando claro que, por ahora, la prioridad es otra: «Vamos a dar algunos conciertos y seamos felices». A otro fan que le preguntó cómo sonaría un hipotético nuevo álbum, respondió que le gustaría pensar que sonaría «como Oasis» y no «como una panda de modernillos electrónicos intentando desesperadamente seguir el ritmo de los chavales».
Teenage Fanclub, el querido grupo escocés conocido por discos e himnos imperecederos del britpop de los 80 y 90 como ‘Bandwagonesque’, ‘Grand Prix’ o ‘Sparky’s Dream’, han anunciado el lanzamiento de su nuevo disco ‘Do Not Dare to Dream’ para el 9 de octubre y una gira de presentación que incluye nada menos que una docena de fechas en España, entre el 9 y el 17 de octubre.
El título del álbum funciona casi como una respuesta irónica al optimismo de taza motivacional. “Esos mensajes de ‘atrévete a soñar’ son un poco ridículos”, ha explicado Norman Blake. “No creo que el mundo funcione así”. La idea conecta directamente con el tono de ‘Nothing Lasts Forever’, por eso de que nada dura para siempre y conviene encontrar refugio en las pequeñas cosas.
Guitarras acústicas entrelazadas, órganos discretos y las inconfundibles armonías vocales de Teenage Fanclub vuelven a marcar el sonido de ‘Do Not Dare to Dream’. Por lo que se ha podido escuchar hasta ahora, el disco mantiene esa calidez tan característica del grupo, combinando letras introspectivas con su habitual optimismo.
El primer adelanto, ‘Day in the Sun’, es exactamente el tipo de guitar pop relajado y veraniego que uno espera de la banda. Las armonías vocales llevan el peso de la canción mientras la letra parece celebrar una felicidad encontrada casi por sorpresa: “Now that I’m here I won’t be walking away / I crossed that river yesterday”. No reinventa la rueda, ni parece que lo pretenda.
Gira española
Oct 4 – San Fernando (Cadiz), ES @ Teatro Las Cortes
Oct 5 – Sevilla, ES @ Sala Custom
Oct 6 – Granada, ES @ Teatro Caja Granada
Oct 7 – Murcia, ES @ Sala Mamba (Las Noches del Malecon)
Oct 9 – Santiago de Compostela, ES @ Sala Capitol
Oct 10 – Oviedo, ES @ Almacenes Kuivi
Oct 11 – Bilbao, ES @ Antzokia
Oct 12 – Zaragoza, ES @ Jardin de Invierno
Oct 14 – Pamplona, ES @ Zentral
Oct 15 – Madrid, ES @ Sala Wagon
Oct 16 – Valencia, ES @ Sala Moon
Oct 17 – Barcelona, ES @ Razzmatazz 2
Inverfest ha desvelado los primeros artistas de su 13ª edición, después de haber sido reconocido como Mejor Evento del Año en los Premios de la Academia de la Música de España.
Antes del arranque del festival volverá además Road to Inverfest, con tres conciertos de adelanto: Carlangas actuará en La Riviera el 30 de octubre, mientras que Víctor Manuel (29 de noviembre) y Miguel Ríos (8 de diciembre) pasarán por el Movistar Arena.
La programación de enero arrancará con nombres como Niña Polaca, Duncan Dhu, Barry B, Sidecars y Carlos Ares en el Movistar Arena. La Riviera acogerá las presentaciones de nuevos discos de Sienna, Tanxugueiras, Sho-Hai, Vera Fauna, Los Enemigos o Los Zigarros, además del 30º aniversario de La Cabra Mecánica.
El Teatro Circo Price será otro de los escenarios principales, con conciertos de Yerai Cortés, Rufus T. Firefly o Kiko Veneno, además de 4 fechas consecutivas de Fito & Fitipaldis. También se suman Rubén Pozo, Dollar Selmouni, Toundra, la estrella revelación Gara Durán, O’Funk’illo, La Sonrisa de Julia y Blanca Paloma, mientras que el Teatro de la Zarzuela se incorpora por primera vez al festival con un concierto de Mayte Martín.
Además de Madrid, Inverfest volverá a extenderse a Zaragoza y Bilbao. Entre los primeros nombres confirmados figuran Fernandocosta, Los Enemigos y Rodrigo Cuevas en la capital aragonesa, así como Fito & Fitipaldis, Morgan e Izaro en Negufest Bilbao. Las entradas ya están disponibles a través de la web oficial del festival.
Tras la tierna declaración de amor de ‘My Guy‘, Sam Smith entrega justo la cara opuesta. ‘Oh Mother’ habla de traición y de cómo el consuelo acaba llegando de una figura maternal, real o simbólica. Ambos temas, como ‘Love Is a Stillness’, estarán incluidos en el álbum que sale el 28 de agosto, ‘Hazel Eyes’.
‘Oh Mother’, nuestra Canción del Día este domingo, arranca únicamente con la voz de Sam Smith y unas palmas. La entrada de las 28 voces de The TwoCity Chorus marca el primer gran subidón de una canción que destaca por su crescendo: el góspel inicial acaba encontrándose con guitarras eléctricas, percusiones de aire western y un rock de raíces que nunca eclipsa a sus dos grandes protagonistas, la voz de Smith y el coro.
El propio Smith explica que el coro representa «la furia de una madre al presenciar la traición sufrida por su hijo», una fuerza protectora casi divina. Entre esas voces también aparece Dante, un amigo que ejerció como figura maternal durante sus primeros años como persona queer, reforzando la idea de comunidad.
‘Oh Mother’ no parece una canción pensada para repetir la jugada de ‘Unholy’ (que también tenía su puntito góspel), sino que funciona como un más que digno ejercicio de estilo.
Da la impresión de que Smith está en una etapa de explorar nuevos caminos musicales, más que de perseguir otro pelotazo. El éxito gigantesco de ‘Unholy’ resulta ya tan inalcanzable que casi juega a su favor: liberado de esa expectativa, Smith parece tener vía libre para ir donde quiera.
Conocimos a Chico Blanco primero gracias a colaboraciones como ‘Ojalá‘ con C. Tangana y, poco después, por singles propios tan inspirados como ‘Gominola‘, donde mezclaba house y pop con una naturalidad y un sentido del humor que lo convirtieron en uno de los nombres imprescindibles de la nueva electrónica española y del circuito de festivales.
Instalado en Berlín desde hace un tiempo, Pablo Cobo ha dedicado el último año a ir desvelando poco a poco ‘Amnesia‘, su esperado álbum de debut. Tras una larga gestación, el disco por fin ha visto la luz este fin de semana.
El colorido deep house de ‘Omaigach’, junto a Girl Ultra, o la balearic house de ‘Sunset’, con NAZZZ, ya anticipaban el universo de ‘Amnesia’: un trabajo concebido entre Berlín, una Ibiza imaginada y una sensibilidad profundamente mediterránea. En palabras del propio Chico Blanco, se trata de «una fantasía dance-pop suspendida entre la memoria y la imaginación».
Aferrado a un house clásico elegante, sofisticado y profundamente escapista, ‘Amnesia’ brilla tanto en los golpes de energía de ‘Baila’ o ‘Gira Gira’ como en momentos más luminosos. Entre ellos destaca ‘Special Place’, elegido como último single del disco y Canción del Día de hoy.
Sostenida sobre un bombo de house clásico y adornada con un precioso piano de aroma afrocaribeño, ‘Special Place’ es probablemente la canción que mejor resume la vertiente mediterránea de ‘Amnesia’ sin renunciar al hedonismo de la pista de baile. Mientras la producción invita a perderse entre atardeceres y clubes junto al mar, la voz de Regularfantasy canta sobre ese lugar que «no puede quitarse de la cabeza»: quizá una discoteca, quizá el recuerdo de una persona.
Además, ‘Special Place’ resume a la perfección el diálogo que plantea ‘Amnesia’ entre el house más clásico y una sensibilidad plenamente contemporánea. El autotune, el gusto por el collage sonoro y el delicado tratamiento de las voces conviven con ritmos atemporales en una producción llena de pequeños detalles. Una de las grandes joyas que está dejando este caluroso verano.
Hace unos días SZA denunciaba que 238 de sus canciones habían sido utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial sin su consentimiento, criticando especialmente el expolio a la música negra. Ahora, la banda barcelonesa Medalla asegura haber descubierto que 14 temas de su discografía aparecen en uno de esos mismos conjuntos de datos.
En un carrete de Instagram que arrancan con la denuncia de «Nos han robado», el grupo explica que un seguidor les alertó hace unas semanas y que comprobaron la información a través de AI Watchdog, la herramienta impulsada por The Atlantic que permite buscar obras incluidas en distintos datasets de entrenamiento.
«14 canciones de Medalla han sido utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial generativa sin nuestro consentimiento. Repito: sin nuestro consentimiento», escriben. La banda añade que desconoce cómo han acabado allí sus grabaciones, pero considera «frustrante y distópico» asistir a la vulneración reiterada de los derechos de artistas y compositores.
La banda asegura además que no se trata de un caso aislado. En un comentario dentro de su publicación, el grupo señala que también ha encontrado canciones de «un montón de bandas amigas», mencionando a Camellos, Biznaga, Cala Vento, Carolina Durante, Angelus Apatrida y La Trinidad.
Medalla subraya que, si esto le ha ocurrido a un grupo «100% independiente, autogestionado» y que distribuye su música desde su propio sello, «¿a quién no le puede pasar?». En su mensaje también alertan de que esta situación amenaza con agravar la precariedad del sector musical mientras «los tecno-oligarcas se frotan las manos».
Más allá de la denuncia, el grupo anima a sus seguidores a no utilizar IA para proyectos artísticos, apoyar económicamente a artistas independientes comprando música en Bandcamp, en formato físico o asistiendo a conciertos, y suscribirse a newsletters como vía de comunicación directa frente a unas redes sociales que consideran cada vez más inestables.
Nos hemos cansado de contar que Ganges es el «proyecto de pop electrónico» de Teresa Gutiérrez, pero lo cierto es que ese paraguas musical abarca sonidos muy dispares. Si en ‘Dime algo bonito‘ se acercaba a un bedroom pop delicado y minucioso, en su gran lanzamiento en solitario de 2024, ‘SORA‘, esa propuesta se llevaba a un universo próximo al hyperpop, aunque completamente peculiar, algo que ya se evidenciaba en el trance de ‘Fotolog Nostalgia’.
Otra de las grandes bazas de Ganges es su timbre vocal, muy cálido y expresivo, y precisamente el contraste entre la energía club de ‘Palomita ojos azules’ y esa presencia vocal inconfundible es uno de los elementos más llamativos del nuevo single de la artista cántabra.
Pocas dudas caben de que ‘Palomita ojos azules’ es el single de Ganges más enfocado hacia una estética de club, aunque siempre manteniendo la perspectiva «de habitación»: esto es música para bailar en casa… con los auriculares puestos.
La canción se sostiene sobre una base de tecno-house muy decidida, mientras Ganges parece cantar como desde otra habitación. La magia está en los detalles: el coro infantil cortado y pegado del principio, el goteo de piano que remite por momentos a rusowsky o los ágiles cambios de ritmo que suceden a lo largo de la canción convierten ‘Palomita ojos azules’ en otra pieza de orfebrería de Ganges, mientras la artista interpreta la letra con toda la calidez y la delicadeza que la caracterizan.
Detrás de la virguería electrónica se esconde una letra que apuesta por un romanticismo casi ingenuo, convirtiendo a la persona amada en una «palomita de la paz / volando por las nubes» y encadenando imágenes de flechazo absoluto como «Nunca he visto nada igual / A tus ojos azules» o «Enferma de esperanza / Te he escrito una carta». Es una canción de amor que parece suspendida entre la fantasía y la devoción.
eldiario.es informa de que Julio Iglesias ha presentado una querella contra el propio medio, su director, Ignacio Escolar, y cuatro de sus periodistas: Juan Luis Sánchez, María Ramírez, Ana Requena y Elena Cabrera.
El cantante les acusa de los supuestos delitos de injurias con publicidad, calumnias y un delito contra la integridad moral por las informaciones publicadas sobre el testimonio de dos ex-trabajadoras que denunciaron haber sufrido agresiones sexuales. Además, su defensa adelanta que reclamará una indemnización de «importante cuantía».
Según explica eldiario.es, la querella llega después de que el medio rechazara rectificar o retirar esas informaciones en un acto de conciliación celebrado hace un mes. eldiario.es sostiene que el trabajo periodístico se realizó durante tres años, que los testimonios fueron contrastados y que intentó obtener sin éxito la versión de Julio Iglesias antes de su publicación. También niega haber manipulado las declaraciones de las denunciantes y explica que el uso de actrices para doblar sus voces respondió únicamente a la necesidad de proteger su identidad.
En paralelo, Julio Iglesias también ha demandado a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, por unas declaraciones realizadas tras conocerse el caso. El cantante le reclama 50.000 euros por una supuesta intromisión en su derecho al honor y pide que se retracte públicamente.
eldiario.es sostiene que tanto la querella como la demanda contra Yolanda Díaz parten de «hechos falsos» y defiende el rigor de su investigación.
Bastantes discos han nacido de la experiencia de la maternidad, del pop más mainstream (‘Ray of Light‘) al más experimental (‘Medúlla‘). Algunas artistas, como Laura Marling, incluso se adelantaron escribiendo un disco para una hija imaginaria (‘Song for Our Daughter‘) antes de tenerla. En España, Rigoberta Bandini también ha abordado el tema de forma puntual. Pero pocos álbumes se han dedicado por completo a esta experiencia como el nuevo trabajo de Eartheater, y menos aún desde un enfoque tan particular.
El sexto disco de la artista estadounidense de ascendencia rusa y británica, a la que conocimos por trabajos como «Phoenix» y por un rango vocal verdaderamente asombroso, es un álbum sobre la maternidad en todas sus caras: de la más bella y poética a la más cruda. Escrito durante el posparto, transmite una enorme claridad sobre la nueva realidad física y vital de Alexandra Drewchin.
Eartheater escribe sobre la fisicidad de la maternidad, pero también sobre su dimensión más esotérica. Así, el álbum pasa de evocar la «luna Kaisoona» en la mística ‘Wasp in the Fig’ a imágenes tan contundentes como las de ‘Hers Before Hers’, que habla del cuerpo gestante heredado, pero también de la violencia de concebir, cuando el nonato «todavía no tiene cara» y solo es un «palo meado», o cuando «el bebé es demasiado grande para mi cérvix». Alexandra llega a escribir que su cuerpo «está a punto de reventar», como si su propia piel hubiera empezado a desgarrarse para dejar paso a una nueva vida.
Mucho más accesible que sus primeros trabajos, el disco deja atrás el folk para abrazar un pop electrónico sereno que coquetea con el trip-hop, el ambient y, puntualmente, el electro o el synth-pop, siempre al servicio de la bellísima voz de Eartheater. Todo queda envuelto por unas cuerdas de aire cinematográfico que elevan canciones como el escalofriante single ‘Paradise Rains‘, que habla de un paraíso «donde antes hubo un infierno»; la sorprendentemente ochentera ‘Don’t Look Back’ o la inicial ‘Molka Momma’, adaptación de una canción tradicional búlgara.
Este enfoque más centrado en la canción favorece enormemente las historias. El trip-hop bucólico de ‘Practical Amnesia’ ofrece un precioso retrato del parto que contrapone dolor y memoria: «Fue como diez millones de picaduras de avispa alrededor de mi tanga… pero, en mi recuerdo, fue el beso del ala de una mariposa». En un registro parecido, ‘Crown Jewel’ brilla con el doble sentido de «mantente erguida como Grace Jones», una frase que alude tanto a la altura que alcanzará la hija de Eartheater («stand tall») como a la necesidad de conservar la dignidad.
Cuando en el noir electrónico de ‘Favorite’ canta sobre el «masoquismo de la maternidad» y recurre a imágenes casi divinas como «cuando saliste de mí, perdí mi libertad; servirte es servir a Dios; ya no puedo escapar del amor», se hace evidente que Eartheater es una compositora sin igual. Sus imágenes mezclan la literalidad con un naturalismo profundamente poético, y su conexión con lo religioso convierte estas canciones en algo muy personal, sin esquivar en ningún momento la violencia corporal del embarazo y el parto.
También resulta muy original su manera de componer, aunque eso ya lo sabíamos. Aquí, incluso piezas tan abstractas como ‘Glowing Guts’, un spoken word sobre un acompañamiento de violonchelo que por momentos parece un freestyle, funcionan gracias a lo inconfundible de sus letras: Drewchin habla de estar embarazada mientras hace playlists, de follar de lado o de pinchar junto a Boys Noize. ‘Fast Asleep’, su colaboración con Oklou, tampoco funciona como un dúo al uso, sino como dos voces paralelas relatando experiencias distintas de una misma transformación. No es casualidad: Oklou fue madre casi al mismo tiempo que Alexandra y ambas han llegado a compartir niñera.
Nova, la hija de Eartheater, da título a la balada que cierra el álbum, que conocemos desde junio del año pasado. Producida junto a Nosaj Thing, la canción se sostiene sobre una sobrecogedora melodía de teclado ambient y una voz tratada con Auto-Tune para volver a acercarse a la maternidad como una experiencia casi mística: «Nova querubín, fractal brotando de la ambrosía, nacida del caos, tan perfecta desde las alturas». Incluso sus imágenes más intangibles resultan inmediatas en un disco que transforma la maternidad en mitología.
Aunque Aitana la describiese como «un poco meme» durante la celebración del Mundial en Cibeles, ‘Superestrella’ no es ninguna broma. El himno extraoficial de la Selección Española va a ser el mayor hit en solitario de la artista española a nivel global, sin haber sido en principio single y lo canta hasta Sebastián Yatra. ¿Cómo ha ocurrido?
‘Superestrella’ no fue un éxito a su salida con el cuarto disco de Aitana, ‘CUARTO AZUL’, ahora hace un año. En aquel momento, los temas elegidos para promocionar este álbum fueron ‘SEGUNDO INTENTO’ y ‘6 de FEBRERO’. Fue varios meses después, a principios de 2026, que el tema llegó a ocupar el primer puesto del Top 50 España en Spotify, quedando en el número 2 en listas oficiales tras viralizarse en TikTok.
Después de servir como señal de victoria de la Selección y acompañar las lágrimas de Cristiano Ronaldo y el streamer iShowSpeed, ahora la canción vive un nuevo pico de popularidad. Y ahora es a nivel global, ya no solo en España.
El tema ha alcanzado este martes el número 38 del Top 200 Global de Spotify, prolongando el espectacular ascenso iniciado el lunes, cuando escaló 88 puestos de golpe hasta el #68, la mayor subida registrada en la plataforma desde la final del Mundial. La tendencia también se mantiene en toda Latinoamérica: la canción sigue ganando posiciones en prácticamente todos los mercados y, de forma especialmente llamativa, en Argentina, donde pasa del #37 al #22.
Si ‘Superestrella’ llegó a formar parte de la lista oficial de la Selección Española es porque sonaba en «entrenamientos, desplazamientos o en el vestuario», tal y como apunta El País. Sin embargo, son los DJs de la FIFA los que se encargan de elegir las canciones que se reproducen tras el triunfo de cada equipo. Entre estas, también estaban ‘Despechá’, ‘NUEVAYoL’ o ‘LA GRACIOSA’.
Lo que tienen en común estas canciones, y la mayoría de las que ocupan la playlist, es que pertenecen al agujero negro de estilos que llamamos género urbano. ‘Superestrella’, sin embargo, es pop puro y duro desde su concepción. Nico Cotton, principal productor del tema, tenía en mente «un ABBA de 2025» y hasta usó la caja de ritmos Linndrum, la misma usada por Michael Jackson y Prince en ‘Thriller’ o ‘When Doves Cry’.
Por otro lado, el productor Guille Mostaza y la divulgadora Sheila Blanco alaban el tema por su inescapable encanto en el mismo reportaje de Prisa. El primero señala el tempo de 136 BPM como la clave de que ‘Superestrella’ sea «bailable sin estresar», mientras que Blanco pone el foco en su meticuloso gancho: «Que coincida el acento de la palabra «superestrella» con el acento de la música la hace muy pegajosa», recoge El País.
Si tan infalible es, ¿por qué Aitana no la sacó como adelanto? En una entrevista con la Cadena Ser el pasado noviembre, la artista contó que le parecía «demasiado rara»: «Pensaba que no iba a gustar tanto y, al final, todo lo que ha pasado con ella me ha dado en la cara», aseguró. Sin embargo, al ver el vídeo uno se da cuenta de que lo que en realidad quiere decir la catalana es que la canción le parecía un poco cursi. Ahí también adelantó que no tenía «pensado» sacar vídeo.
Pese a su desenfadadísima letra y su facilona melodía, ‘Superestrella’ no tenía todas las papeletas del mundo para ser un hit. Para empezar, Cotton asegura que fue terminada en cuatro horas, por lo que no fue una de las piezas más mimadas del disco. Por otro lado, es una de las cuatro canciones de la discografía de Aitana que están etiquetadas como «explícitas» en Spotify, lo cual normalmente provoca que estas no lleguen a tanta gente. Obviamente, se debe a los «fuck» y «mierda» que suelta la artista en mitad del tema. Al final, han sido icónicos.
El éxito es tal que ha superado las barreras de la heterosfera. Suena como una canción para adolescentes, muy de girls and gays, pero ahí están todos los vídeos de los fifes dejándose el pulmón con su estribillo. ‘Superestrella’ es para todos, porque a todos nos gusta un buen cotilleo.
Este es otro de los factores determinantes de su explosión: la vida personal de Aitana. No es ninguna exageración decir que los asuntos privados de la cantante han provocado más titulares que cualquier otra popstar española, incluso más que Rosalía. Ella misma habló largo y tendido en una entrevista con este medio sobre cuánto sufre que le digan que no sabe «estar sola»: «¿Tú sabes con cuántas personas me he acostado? Te sorprendería saber que son muy pocas», confesó.
Es por eso que tiene sentido que una canción que claramente habla de su, en aquel momento, reciente relación con Plex sea muy escuchada. Eso sí, al hablar de su origen ella no tiene en cuenta nada de esto: «Me estaba quedando ya sin ideas mientras hacía el disco, no sabía qué más contar. Volviendo al estudio, una persona que trabaja conmigo me dijo ‘Claro, como tú eres una superestrella’. Me quedé pensando y dije ‘Me encanta esa palabra para el título de un tema’. Me llamó la atención esa connotación. A veces suele ser verse o decirse desde una perspectiva negativa, y yo pensé en darle un tono más irónico para hablar de una historia de amor», declaró para Apple Music.
Aitana nunca ha confirmado públicamente que ‘Superestrella’ trate sobre su propia relación, pero en su perfil de Vogue dejó claro que conoce muy bien los problemas que refleja la canción: «Desde que salté a la fama, no he podido tener una primera cita con alguien en un restaurante, porque sé que se va a filtrar. ¿Y dónde tienes una primera cita? ¿En una casa? No me siento cómoda. Es muy complicado». No es fácil enamorarse de una superestrella, pero sí de sus canciones.
El diario balear Última Hora ha informado del fallecimiento de Joan Roca, bajista de Antònia Font, a los 53 años, después de una larga enfermedad.
Roca se unió al grupo mallorquín en los primeros años de su trayectoria, durante la grabación de ‘A Rússia’, y permaneció en la formación hasta su separación en 2013. Su bajo estuvo presente en todos los discos posteriores, contribuyendo al característico sonido de Antònia Font en trabajos tan celebrados como ‘Alegria’, ‘Taxi’, ‘Batiscafo Katiuscas’, ‘Lamparetes’ o ‘Vostè és aquí’.
Con la reunión de la banda en 2022, Roca volvió a los escenarios junto a Joan Miquel Oliver, Pau Debon, Pere Debon y Jaume Manresa, participando también en el álbum ‘Un minut estroboscòpica’, que marcó el regreso de uno de los grupos más importantes de la música en catalán.
Su último concierto con Antònia Font fue el pasado junio en Mallorca Live Festival, una actuación apoteósica que nadie podía imaginar que acabaría siendo una despedida. Se desconoce si su próximo concierto en MOBO Fest sigue adelante.