Romain Gavras es algo así como el último mohicano del videoclip, el epígono de ese star system de realizadores que floreció entre los años noventa y comienzos del siglo XXI. Tras el pelotazo de ‘Atenea’ (2022), todo apuntaba a que el ex de Dua Lipa se iba a consolidar como director de cine. La película le abrió de par en par las puertas de la industria anglosajona, que impulsó su siguiente proyecto, ‘Sacrifice’, con un reparto de lujo: Chris Evans, Anya Taylor-Joy, Charli XCX, Salma Hayek… Sin embargo, la desastrosa recepción en el festival de Toronto del año pasado ha dejado, por ahora, en suspenso su distribución comercial.
En el reparto de ‘Sacrifice’ figuraba también Yung Lean. El rapero sueco es precisamente el protagonista de ‘Storm’, el segundo trabajo de Gavras para Gener8ion, el proyecto del productor francés Surkin, autor, a su vez, de la banda sonora de ‘Atenea’.
Como ya ocurría en el videoclip ‘Neo Surf’, ‘Storm’ se sitúa también en 2034. Esta vez, sin embargo, Gavras traslada la acción de Atenas a un colegio de Leeds. Aunque está situada en el futuro, lo que narra es atemporal: las tropelías del típico matón de instituto en pleno subidón de furia acosadora, afán de protagonismo y autoafirmación destructiva. Como un John Cobra internado en Hogwarts.
Con una estética que remite a la pionera ‘If….’ (1968), el director muestra su habitual fuerza y nervio visual para filmar la acción frenética. Pero lo más interesante del clip es su capacidad para quebrar las expectativas del espectador.
Por un lado, las morales. La espiral de violencia bully del vídeo parece destinada a resolverse con un final catártico, una conclusión donde se restaure el orden y se imponga la justicia poética. Que le den al abusón su merecido, vaya. Pero no: la primera parte termina en una suerte de ritual hooligan con todos los alumnos bailando como en un concierto de Dagoba.
Por otro, las expectativas narrativas. La segunda parte del clip es aún más sorprendente que la primera: un plano secuencia de tres minutos, sostenido por una alucinante coreografía a cargo de Damien Jalet, coreógrafo de ‘Suspiria’ (2018) y ‘Emilia Pérez’ (2024), destinado a figurar entre los momentos más memorables del audiovisual de 2026.
El tercer álbum de Grace Ives presenta una nueva versión de la artista, y no porque sea radicalmente diferente a sus anteriores proyectos, sino porque hay una clara evolución en su manera de afrontar la vida. En su aclamado segundo disco, ‘Janky Star’, la neoyorquina hablaba sobre su problemática relación con el alcohol y la marihuana en el pasado. Sin embargo, poco después de lanzarlo, esos mismos problemas volvieron a surgir. ‘Girlfriend’ nace de esa sensación de volver a entrar en una espiral tóxica y de la necesidad de salir. Para grabarlo, se mudó una temporada a California para mantenerse alejada de su entorno habitual, y el resultado es un disco pop honesto muy inspirado.
La cantante de 31 años explora su momento vital a través de canciones sobre relaciones románticas y su rol dentro de ellas. A veces, son acogedoras y reconfortantes como un abrazo (‘Now I’m), y otras (casi siempre), reflejan situaciones en las que le resulta más complicado asumir su papel de novia. Es significativo que el álbum comience precisamente plasmando esa estabilidad recién hallada en ‘Now I’m’, en la que Ives canta sobre una apacible percusión la tranquilidad de ese instante: conduce tarareando una canción mientras el sol se posa en el mar y su novio le dice que va a verla donde sea que esté.
Por supuesto, la vida nunca ofrece esa calma permanentemente, y los problemas no tardan en aparecer. En ‘Avalanche’ su impulsividad termina dañando relaciones (“Out of the home and out of your cover/ We need a break to be one another”). La producción, cargada de glitches y estímulos, va formando, piedra por piedra, esa avalancha de la que finalmente ni ella ni su pareja pueden escapar. La devastación que deja la ruptura se presenta en ‘Fire 2’ con percusión electrónica y una elegante sección de cuerdas, muy en la línea de la primera Lana Del Rey. Ives escribe con el corazón en el puño, con una honestidad que no siempre es fácil de encontrar en el pop, dejando imágenes poderosas (“I lay in my nest and I’m fat and half pretty / A hand to my chest and a view of the city”).
La cantante continúa buscando ese amor que la complete en la power ballad ‘My Mans’, donde la escritura se vuelve aún más fina si cabe, mostrando cómo la necesidad de valoración externa puede llevarla a anular sus propias necesidades (“I’d be his shadow just to have his back”). En mitad del vacío existencial, el ritmo del mellotrón en ‘Dance with Me’ aporta luminosidad en forma de un excelente estribillo de pop revitalizador.
En el tramo final, emerge la estupenda ‘Trouble’, una reflexión algo autodestructiva sobre los defectos de la artista y cómo estos han afectado a la persona que parecía destinada a ser el amor de su vida. Sin embargo, no todo parece perdido, ya que Ives deja abierta la posibilidad de una reconciliación. La composición, formada por sintetizadores, cuerdas y un piano de juguete es una de las mejores muestras del gran trabajo que la cantante ha hecho en la producción junto a John DeBold y Ariel Rechtshaid.
También lo es ‘Stupid Bitches’, con enmarañadas capas de percusión y una pegadiza melodía digital. Encargada de poner el broche final a ‘Girlfriend’, la artista se niega por fin a aceptar un amor que no la trate como se merece. “Doesn’t hurt me anymore”, repite una y otra vez, con la euforia de haber recuperado su autoestima, y culminando así un trabajo sofisticado que nos guía con determinación y sensibilidad por los intrincados recovecos de las relaciones amorosas.
RATA, el proyecto de pop punk formado por Daniel Sabater y Félix Esteban, se sitúa justo en la dulce línea que une la agresividad e impulsividad del rock con las melodías de una buena canción de pop. En ‘TIPOS DUROS’, la Canción del Día, Sabater y Esteban defienden que «no hay nada más duro que ser un blando».
Mientras que el nombre de Félix Esteban, bajo y voz, lo hemos conocido gracias a RATA, a algunos sí les sonará el de Daniel Sabater, conocido por sumarse a la ola del bedroom pop indie a principios de los 2020s. En RATA, toca la batería y actúa de productor junto a Esteban. Aunque este cuenta con millones de escuchas en sus singles en solitario, los oyentes mensuales de RATA ya ha superado a los suyos. La reinvención es real.
‘NO ME QUIERO MORIR NUNCA’, el debut de RATA, está lleno de himnos como ‘TIPOS DUROS’, que unidos a un apartado conceptual centrado en devolvernos a la infancia consigue transmitir nostalgia pura. El tema comienza con Félix enumerando, gritando prácticamente, todas esas cosas de las que nunca hablaría un supuesto tipo duro: «Un abrazo, mis amigos, el volver a empezar / El verano, mi sobrino, un cigarro que nunca se va a acabar».
Después de nombrar «las canciones que te escribo» y las que «nunca vas a escuchar», el cantante confiesa lo que más le cuesta decir: «Que te quiero a rabiar». Y eso es justamente lo que le convierte en un tipo duro. En ‘YO DE MAYOR QUIERO SER YO’, Esteban jura que «RATA nunca va estar de moda». Con canciones como esta, es cuestión de tiempo.
Noah Kahan es uno de esos artistas que siempre parecen estar en la lista de éxitos, pero de los cuales no podrías ni tararear una canción. Ahora es también autor del disco número 1 en el Billboard 200, por primera vez en su carrera, después de vender 389.000 unidades.
Describir ‘The Great Divide’ como un disco de rock no es demasiado acertado, pero así lo considera Billboard cuando asegura que el disco ha tenido la mejor semana de un álbum de rock desde finales de 2014. También ha tenido la tercera mejor semana de 2026, detrás del ‘Arirang’ de BTS y el ‘Kiss All The Time. Disco, Occasionally’ de Harry Styles.
Solo con los primeros segundos de la canción que da título al disco queda claro que la música de Noah Kahan era exactamente como uno se la imaginaba. Más cercana al folk pop que al rock, ‘The Great Divide’ recuerda a Ed Sheeran, si este se hubiese criado en Oklahoma.
Tanto la instrumentación como su propia voz recuerdan a cosas que hemos escuchado antes, desde Zach Bryan hasta Mumford & Sons. En este sentido, resulta algo genérica. Las detalladas y ambiguas letras, por otro lado, son de la escuela de Taylor Swift: «Espero que sientes cabeza / Espero que te cases con un rico / Espero que solo te den miedo las cosas ordinarias», canta Kahan.
Había leído comparaciones con Bon Iver, pero estas solo se podrían aplicar al timbre de voz de Kahan, que en temas como ‘Porch Light’ sí puede recordar directamente al falsetto de Justin Vernon. En lo musical, sin embargo, no tiene nada que ver. Kahan estaría mucho más cerca de The Lumineers que de alguien como Bon Iver. ¿La ironía? El propio Vernon toca el banjo y hace coros en la canción ‘Downfall’, que definitivamente suena a una copia barata del primer Bon Iver.
Entre canción y canción, tampoco hay demasiada variedad, con ‘The Great Divide’ manteniéndose siempre en ese equilibrio entre indie folk y ‘stomp and holler’. No nos estábamos perdiendo demasiado.
Olivia Rodrigo ha sido la última presentadora de Saturday Night Live, protagonizando además las dos actuaciones musicales de la noche. La primera de estas, introducida por Debbie Harry, ha sido ‘drop dead’, para la cual Rodrigo ha cantado debajo de su propia tumba: «Aquí es donde Olivia Rodrigo cayó muerta», se podía leer. La segunda se trata del gran estreno de su próximo single, ‘begged’, con Weyes Blood en los coros.
El debut de ‘begged’ en realidad ocurrió el mes pasado, poco después del anuncio del tercer disco de la artista, ‘you seem pretty sad for a girl so in love’, que estará disponible el 12 de junio. Rodrigo cantó la canción, también junto a Weyes Blood, en un show de Los Ángeles al que solo se podía acudir mediante invitación. Ahora, todos podemos disfrutar de la canción, que tiene un tono totalmente opuesto al de ‘drop dead’.
Mientras que aquella era puro éxtasis adolescente, ‘begged’ es un pozo de emociones que muchos ya han descrito como «la canción más triste de su carrera». La versión de SNL es sobria, con tan solo dos guitarras acústicas y un coro acompañando a la artista, que canta sobre tener que «rogar» por el cariño de su pareja: «Soy guay e indulgente / Me quedaré con lo que das / Pero nada es suficiente cuando sé que, para conseguirlo, rogué».
Si la actuación de SNL es una representación fiel de la versión de estudio, la participación de Weyes Blood se limitará a las voces secundarias. De hecho, su presencia podría pasar desapercibida en el programa al ser una de tres coristas acompañando a Rodrigo.
Cerca de 52.000 personas han asistido este año a WARM UP Estrella de Levante, seducidas por la variedad de un cartel que incluía grandes reclamos nacionales e internacionales. El sábado ofrecía un plato fuerte electrónico con el set de Fatboy Slim, que si tiró únicamente de “pendrive” y no tocó ni una sola nota en directo, como sugirió en tono de broma en un punto de su show Ojete Calor, a nadie le importó.
Más fresco que el viernes, el día incluso iría enfriándose con el paso de las horas, haciendo que nos arrepintiéramos a quienes decidimos llevar menos abrigo del necesario porque, total, ayer hizo calor. Aún de día, La La Love You ofreció uno de los conciertos más visualmente llamativos de la jornada, ya que su escenario -como el que presentaron hace meses en el Sant Jordi Club de Barcelona, el mismo día que actuaba Bad Gyal en el Palau- estaba presidido por una burbuja gigante con una cabeza de alienígena dentro.
Estructurado en torno a una invasión alienígena anunciada a través de un noticiario, el concierto llenó de color y estética sci-fi pulp-pop el repertorio de himnos punk-pop de La La Love You, que, asistidos casi siempre por esa voz forzadilla a lo Dani Martín de David Merino, incluyó versiones de Nena Daconte y los Ramones, además de otros éxitos como ‘Los ojos, chica, no mienten’ o la más sentimental ‘Laponia’, que mantuvieron estupendamente el tipo hasta la llegada de ‘El fin del mundo’.
La puesta en escena fue lo mejor: aparte de la estructura de noticiario alien, durante el cover de los Ramones, Merino surfeó al público metido dentro de una burbuja, al estilo Flaming Lips, pero a lo punki. Después, dos “héroes” sacados del público armados con mochilas plateadas trataron de salvar al público de la invasión alienígena. El «fin del mundo» era inevitable, en doble sentido.
Roberto Almela
Durante el set de La La Love You me escapé a tiempo para pillar después ‘El fin del mundo’ y ver a Las Petunias, que sonaban vigorizadas y muy ramonianas presentando los temas de su último EP. Además, estrenan batería murciana, por lo que ahora son cuatro miembras. No pudieron rugir más sus guitarras punk-rock ni las melodías de ‘SHHH!!!’ o ‘Historias de mi madre’ transmitir más desparpajo, mientras algunas letras señalaban a los tíos babosos. Producto de “lo que pasa cuando no te hacen caso de pequeña”, ‘No necesito estar sola (ya lo he estado toda mi vida)’ fue uno de los temas destacados hasta el cierre con el grito “uh ah, Marcelo Criminal”.
Rafa Galán
En pleno atardecer no podía estar mejor colocado el set de Carlos Ares, que congrega a un público notable, también cautivado por su intensidad melódica y por una propuesta de directo que hibrida folk y rock, propulsada por una numerosa banda de músicos que incluye guitarras acústicas, violines, pianos, puntuales destellos jazz y melodías como las de ‘Aquí todavía’ o ‘La boca del lobo’, con muchas papeletas para convertirse en clásicas y atemporales. La imagen del escenario es bonita: Carlos Ares lleva una banda de folk-rock clásica, todos los músicos visten acorde con la propuesta estética, y la puesta en escena simula una cabaña de piedra que responde a la estética rural de todos sus discos.
El pequeño escenario reservado a artistas emergentes -que abre durante la tarde el set electrónico de Hadren- ofrece entrada la noche el contrapunto colorido y humorístico de FADES, desplegando su tecno-pop amateur queer reivindicativo, diferenciándose con una propuesta que combina coreografías superpop con letras explícitamente políticas contra el turismo masivo, el fascismo y «por los Països Catalans». El trío mallorquín se dirige al público murciano en todo momento en catalán, cuestionando a los pesados de las redes que se enfadan cuando oyen catalán porque dicen que no se entiende, y haciendo partirse de risa al personal, incluido el fotógrafo tirando fotos en un lateral, con rimas como “mallorquina, puta y fina”, de su próximo tema inédito.
Rafa Galán
Con la noche ya asentada llega el primer plato fuerte internacional de la noche con el post-punk geométrico de Bloc Party, que tocan por primera vez en mucho tiempo, según su líder Kele Okereke. Traen un sonido limpísimo y cristalino, y superan algunos problemas técnicos con los pedales de Kele, que se muestra enfadado y frustrado en varios momentos del show, aunque siempre logrando solucionar los problemas rápidamente. La asistencia se vuelve loca con ‘Banquet’ o ‘Helicopter’, pero hay que decir que los temas nuevos suenan estupendamente, en especial ese ‘Love Bombs’ con Kele a las voces, y de hecho hay que subrayar la limpia y potente proyección vocal de Kele, evidente también en ‘This Modern Love’; desde luego, como vocalista merece mayor reconocimiento.
Kele, que no recuerda la última vez que Bloc Party actuaron en España, se ve forzado a tratar de animar a un público por momentos no demasiado efusivo -un problema que tendrá también rusowsky más adelante-, quizá como consecuencia del cansancio del día anterior. Quizá porque las canciones nuevas todavía no son conocidas -aún no han salido- y aunque el dance-rock de ‘Traps’ llena de energía el sitio, la popularidad de ‘Banquet’ o la final ‘Ratchet’ lo supera con creces.
No imaginaba que Freddie Mercury estaría tan presente en el WARM UP, pero horas antes de que Fatboy Slim inicie su show con un trozo de ‘Don’t Stop Me Now’, Ojete Calor hacen lo mismo con un fragmento de ‘Barcelona’ puesto a todo trapo. La idea -que descontextualiza un himno catalán- pone en bandeja la propuesta cómica de Ojete Calor, tan aceptada ya a escala popular en toda su absurdez que a veces olvidamos lo inteligentes que son sus letras en realidad. E igual de divertidas son sus introducciones y expresiones políticamente incorrectas, del “Murcia, qué horrible eres”, subrayando el “aroma” a marihuana del recinto, a salidas de tono del tamaño de bromear con desear el fallecimiento de Quevedo, al que han sampleado un rato antes.
Jugando siempre con los límites del humor, Ojete Calor quieren que entiendas que nada de lo que dicen va tan en serio, mucho menos cuando bromean con que el murciano es tan difícil de entender que parece un idioma propio o cuando aprovechan que tocan unos acordes de guitarra para reírse del supuesto no directo a lo David Guetta de Fatboy Slim: “Hemos visto a su equipo: es un pendrive”. Sus bromas sobre el síndrome de Down incomodan algo más, pero supongo que entra dentro de lo esperado. Molan más sus referencias a las coreografías de Aitana o a los pickpockets, riéndose del delirante caso barcelonés cuando describen a carteristas robándose entre ellos.
Por supuesto, el show de Carlos Areces y Aníbal Gómez va más allá de ser un monólogo de humor: al margen de lo efectivos y descacharrantes que son los estribillos y ritmos tecnopop de ‘Extremismo mal’, ‘Vintage’ o ‘Gilipó’, resultan ambos muy carismáticos como maestros de ceremonias, algo evidente si se mira más allá de sus absurdos estilismos. El show deja momentos performativamente tan chulos como la coreografía sincronizada con la pantalla de Mario Bros de ‘Vintage’ o el ataque con pistolas de humo de ‘Mocatriz’, que desde luego no se pueden considerar una broma.
El punto flaco del show es una sesión de clásicos del pop que incluye desde rancheras a Raffaella Carrà, de Camilo Sesto al mencionado Quevedo, pero más o menos cuando llega Concha Velasco ya se hace eterno. Por un lado, las versiones cumplen cierto cometido de Ojete Calor como entertainers festivaleros entregados a la parodia (dar al público lo que supuestamente quiere sin más; entretener desde lo más obvio). Por otro, se agradecería una versión reducida de este tramo y más repertorio propio, que haberlo, haylo.
El cansancio del viernes al sábado desde luego no afecta al público de Lori Meyers, que vive absolutamente entregado al despliegue de hits indie de la banda granadina, ya atemporales, de ‘Hacerte volar’ a ‘Luces de neón’. El océano de personas que corean las canciones del grupo se ve inmenso, y si alguien se atreve a decir que el directo de Lori Meyers es desde hace rato siempre lo mismo, el grupo de Antonio López “Noni” decide iniciar su show -decorado con sus habituales pantallas grandes- con un tema completamente nuevo, ‘En lo total’, estrenado hace escasas semanas y que adelanta su próximo disco. Aunque solo han pasado cinco años desde ‘Hacerte volar’, uno de sus clásicos recientes, por lo que, en todo caso, habría que destacar la capacidad de Lori Meyers para seguir entregando temas nuevos que conquistan a su masivo público.
Solapados en parte con Lori, a Viva Belgrado el escenario pequeño también se le queda corto, al menos después de comprobar la furia que despliegan en directo. Tocan la guitarra como si no fueran ellos quienes la dominan, sino ella quien los posee, mientras su hardcore emocional suena perfectamente engrasado en temazos como “Vernissage”, atravesada por un filtro de vocoder en registro de ultratumba, o “Chéjov y las gaviotas”. Frente a una pantalla en la que se lee el lema “Poético, político y un poco espiritual”, el grupo levanta un vendaval guitarrero apabullante y atronador, con el screamo de Cándido Gálvez en plena forma. Pese a un inicio titubeante, cualquiera que se quedara a verlos salió sin rastro de decepción.
Sigue entregando calidad musical rusowsky, en toda la faceta collage y kitsch de ‘DAISY’. Sin embargo, su set en WARM UP queda algo deslucido por la oscuridad del escenario, la falta de artistas invitados y la escasa reacción de un público que celebra y aplaude, pero no con el entusiasmo esperado. De hecho, rusowsky -que junto a su banda aparece con peluca- ha de esforzarse en animar al público en varios puntos, incluso bromeando con que dejen de echar la siesta porque es hora de pasarlo bien. Sus samples de Las Ketchup, sus ritmos urban y sobre todo sus incursiones latinas, especialmente ‘Malibú’, logran hacer vibrar donde los beats a lo Travis Scott de ‘KINKI FÍGARO’ o la batucada de ‘PINK + PINK’ no lo consiguen tanto, mientras baladas como ‘Baby Romeo’ ponen el contrapunto tierno antes de la tralla makinera de ‘Valentino Rossi’. La estética amateur de los visuales suma a la peculiaridad del show, si bien quizá en otro horario habría lucido más.
Justo cuando va a empezar el nombre gordo de la jornada, Fatboy Slim, empiezan a caer unas gotas sobre La Fica que amenazan con convertir el WARM UP en el más húmedo de lo esperado.
Por suerte, las gotas no van a más y los asistentes del festival pueden cerrar su jornada con la sesión electrónica de Fatboy Slim, que no sé si pincha en vivo o lo simula, pero lanza unos beats para caerse muerto, creando una atmósfera de puro peligro electrónico que, entre referencias al ácido, al pecado o esos malos hábitos aludidos en ‘Role Model’, demuestra que los DJs que conocimos en los 90 saben levantar una rave como pocos. En este caso, tirando también de samples de Eminem y de visuales que reproducen rostros de gente famosa como Basquiat o Blondie. Uno de los momentos que implican a la audiencia nos hace agacharnos y repetir que no somos pecadores, sino triunfadores. Quentin Leo Cook te da electrónica que parte el suelo, para -como cantan Lori Meyers- hacerte volar.
En un mundo con miles de novedades musicales diarias, las gallegas Fillas de Cassandra han logrado desmarcarse con la original acción con que han presentado su segundo disco largo, ‘TERTÚLIA’. Una instalación artística con 12 sillas, 1 por cada canción del álbum, realizadas por el colectivo creativo As Dúas E Punto. 12 sillas dispares, como dispares son sus influencias, unas muy cómodas y otras espinosas e impracticables, en sintonía con la temática de las canciones, de manera más y menos sutil. Son las que veis en la portada.
La idea general del álbum es recuperar la «tertulia» como forma de comunicación. Hace unos días la periodista Nuria Labari escribía una columna para El País llamada «Hace cuánto que no estás con una amiga» y la reflexión del dúo formado por María Pérez y Sara Faro es parecida. Debemos coger una silla y sentarnos un rato, a hablar y dialogar entre nosotrxs, al margen de móviles y redes sociales.
¿De qué quieren hablar Fillas de Cassandra? Hay mucho de político en la formación del dúo, una reivindicación de la historia, del pasado, de la tradición y también del feminismo. Sus referentes son femeninos y no necesariamente musicales. El tema llamado ‘Insolación’ se inspira en el libro homónimo de Emilia Pardo Bazán; ‘VERBENA’, en el cuadro de Maruja Mallo; ‘Tertúlia’ en el cuadro de Ángeles Santos, y así con el libro ‘Lo que pasa es que te quiero’ de Gloria Fuertes, el ‘Autorretrato en el Bugatti verde’ de Tamara de Lempicka, la artista Ana Mendieta, etcétera.
Pero como a la desesperada, plantean que la «tertulia» verse de cualquier cosa, sea o no sea el arte en sí mismo o el amor. En las entrevistas apelan a conversaciones rutinarias con una abuela o con un padre que está cocinando. Bromean con hablar de «langostinos a la plancha». Lo que sea. En ese cometido han dado mucho juego las colaboraciones del disco. Con ZETAK en ‘bUCÓLICA’ han querido emprender un diálogo entre galego y euskera apelando al esfuerzo que queda por hacer por que todos entendamos todas las lenguas de nuestro rico país. A Pipiolas las han llamado simplemente para «cuchichear» en una de las pistas más cortas del álbum, con la que querían representar una conversación entre amigas.
También podríamos entender como diálogo el abierto con Abraham Cupeiro, que les ha construido un aulós especial (una especie de flauta doble) porque el que tenía no estaba en el tono de ‘Fila Filliña’. Los instrumentos tradicionales gallegos en combinación con beats electrónicos son la seña de identidad de Fillas de Cassandra, y sus composiciones deambulan entre lo que podríamos considerar «baladas» y temas bailables electrónicos. Bajo la producción de Çantamarta, ‘insolación’ va sobre una rave en los molinos e incluye un drum&bass.
A veces por el camino de la experimentación, no les salen tantos «bangers» como, por decir alguien, a Delaporte: en ‘Alboroto’, que ya aparecía después de una intro experimental, predomina cierta sensación de caos. Al álbum le cuesta arrancar, y solo termina de conseguirlo con la canción llamada ‘TERTÚLIA’, la más lograda en su búsqueda de la pista de baile después de un inicio casi a capella y con piano.
Lo que Fillas de Cassandra siempre devoran son los momentos más preciosistas, como el de esa melancólica ‘VERBENA’, el final de ‘lodos’ o la sobresaliente ‘am0r’. Sus armonías vocales son tan bonitas que pueden comenzarla con una voz apitufada y permitirse introducir un beat reggaeton sin que los «haters» de este género se vayan a dar ni cuenta. Así de bonito es lo de Fillas de Cassandra.
Çantamarta le cantan a algo en lo que todos nos podemos ver identificados en el último single de su próximo proyecto: la amistad perdida. A base de ritmos caribeños y guiños al flamenco, el trío formado por Luis Lozano, Beni Casado y Omar Molina entregan un sentido tema sobre la ‘melancolía’ de perder un amigo. Es la Canción del Día.
«Dónde está mi pana, que no me contesta las llamadas», canta Lozano en las primeras líneas de la canción. La temática podría llevarse fácilmente al campo del humor, pero Çantamarta escriben ‘melancolía’ desde la seriedad. Así, el narrador recuerda los temas sobre los que hablaba con su colega («Me habla de raperos, de los gangsters y de marihuana») mientras que confiesas llorar «de noche y de día».
Este no entiende «por qué ya no me contesta» y empieza a buscar todo tipo de motivos, como que «se fue» o que «se cansó de este mundo cruel que juzga al hombre». Lo que uno piensa al escuchar la canción es que la separación se debe al simple curso de la vida, que nos da y nos quita amistades constantemente. «Cada uno tiene su vida», podría pensar el narrador del tema.
Sin embargo, pese a la animada instrumentación de la canción, que de tener otra temática sería perfecta para acompañar un atardecer de verano, ‘melancolía’ podría tener otro significado. Si reproducimos la canción en Spotify y pinchamos en la pestañita de las letras, nos llevamos una sorpresa al no ver esto, sino los teléfonos de emergencia y de prevención al suicidio de diferentes países, desde España hasta Estados Unidos. El mensaje es claro: llama a tu pana.
Shakira ha hecho historia este sábado noche al celebrar el concierto más multitudinario de cualquier artista latino, reuniendo, según el balance oficial de las autoridades, a 2 millones de personas en la playa de Copacabana. ‘Lobacabana’, según los abanicos que se repartían por el recinto.
La artista colombiana es la tercera, después de Madonna y Lady Gaga, en abarrotar la playa de Río de Janeiro a base de los hits de toda una carrera, que no son pocos. Tras una hora de espera, durante la cual el cielo brasileño se iluminó de drones que dibujaron una loba aullando a la luna llena, Shakira salió al escenario emocionada: «Pensar que llegué aquí cuando tenía 18 años, soñando con cantar para ustedes», comentó.
Shakira mantuvo el portugués como su idioma principal durante la mayor parte de la actuación, mostrando su compromiso con el público brasileño. Los hits, desde ‘Waka Waka’ hasta su comentada sesión con BZRP, hablaron por sí solos. Esta dio todo un repaso a su carrera, muy similar a lo visto en la gira de ‘Las mujeres ya no lloran’, pero con alguna que otra sorpresa: Anitta la acompañó para ‘Choka Choka’, mientras que Caetano Veloso, Maria Bethânia e Ivete Sangalo salieron al escenario para interpretar algunos de sus clásicos.
Con Veloso, Shakira interpretó ‘O Leaõzinho’, la cual aseguró que solía cantar a su hijo Milán por las noches. Con Bethânia cantó ‘O que é o que é?’, pero la fiesta se hizo notar con las apariciones de la escuela de samba Unidos da Tijuca y de Ivete Sangalo, con quien cantó ‘País Tropical’.
Su sesión con Bizarrap, tan dedicada a Gerard Piqué, cerró el concierto por todo lo alto, recordando que el nombre de la propia gira viene de esa canción. En otro momento, Shakira dedicó el concierto a todas las madres solteras de Brasil. «Yo soy una de ellas», bromeó la colombiana.
En un Dabadaba animadísmo y con todas las entradas vendidas, tras un par de teloneros notables (los muy 90s slacker Glass Cheques y unos brevísimos Bayview, estos sí más “sonido de la joven Escocia”) sonaba por los altavoces una selección musical que no parecía casual mientras el equipo de Edywn Collins preparaba el escenario. Joyas raras de soul como ‘Gimme Little Sign’ de Brenton Wood y pop europeo (‘Mon ami la rose’ de Françoise Hardy) parecían escogidos para recordarnos parte del ADN musical y sentimental de esta figura clave del pop de finales del siglo XX, que visita España estos días en una gira de despedida que parece definitiva.
Con todo listo –incluyendo un fondo del escenario que rezaba “EDWYN” con las mismas letras del ‘68 Comeback Special’ de Elvis– la aparición de Collins no se hizo esperar. Acomodado en una silla con sus músicos rodeándole pero también arropándole, saludó con buen humor y anunció ‘Falling and Laughing’, sencillo de debut de Orange Juice en 1980 y por tanto ideal comienzo para este concierto que fue como un paseo emocionante por los recuerdos de una carrera que comprende ya cinco décadas.
En la rápida transición con otra pepita de oro del catálogo de Orange Juice, ‘Dying Day’, con ese arpegio doble inicial resonando gloriosamente en unísono, una evidencia empezaba a materializarse: la banda –dos guitarras, bajo, batería y un teclista-saxofonista– era excelente, y los arreglos estaban exquisitamente cuidados. A largo de la noche sonarían fieles a las canciones originales pero dotándolas de una energía propia, nueva. Lo cual a su vez se traduciría en una sonrisa casi permanente de Collins, ataviado con tejanos y camiseta oscura de Fred Perry, y luciendo una voz perfecta, por cierto. Algo muy bonito se estaba creando sobre ese escenario.
‘Dying Day’ nos permitió además escucharle cantar ese histórico “I’m not afraid to say / I’m close to tears”, un recordatorio de lo vanguardista que fue la pose anti rock y anti pomposidad post-punk de este grupo de Glasgow. Un acercamiento a lo sentimental y vulnerable aunado a su sonido de guitarras “jangle” que trazaría la hoja de ruta de buena parte del pop británico, desde los Smiths hasta el llamado sonido C86. Que su responsable principal estuviese despidiéndose de los escenarios frente a nosotros parecía un privilegio difícil de creer.
Tras estos dos guiños al comienzo de su carrera, el repertorio pasó a revisitar la piedra angular de la carrera en solitario del músico (y su disco más popular de lejos), ‘Gorgeous George’ (1994). Hasta cuatro canciones acabarían sonando de él, las dos primeras en aquel instante: la primera ‘Make Me Feel Again’, que es una de las canciones de pop más perfectas de Collins, y que la banda tocó emulando elegantemente el tempo perfecto de Paul Cook en el disco original. La sorpresa de que buena parte del público se puso a corearla dejaba claro que había no pocxs fans de ‘Gorgeous George’ entre ese público sensible, receptivo y encantador que incluía por cierto a bastante francesxs y a buena parte de lo mejor del Donosti Sound (un 40% de La Buena Vida y un 50% de Family).
Por eso fue tan bien recibida una pieza tan a priori peliaguda para un directo (por lenta y larga) como es ‘The Campaign for Real Rock’, esa magistral pieza del mismo disco que es una diatriba satírica contra las poses vacías e impostadas del rock, y que concluyó con ese coro final que rima genialmente “truly detestable” con “summer festival”, de nuevo coreado por parte de lxs fieles, y disfrutado en toda su acidez. La sonrisa traviesa de Edwyn al terminar dejó claro que había captado perfectamente la buena recepción.
‘Knowledge’ es una de las muchas canciones increíbles del disco más reciente de Collins (‘Nation Shall Speak Unto Nation’, 2025), y nos ofreció la cara más reflexiva del músico, recurrente en un disco lleno de letras muy francas y confesionales. Para los fans de este álbum fue tremendamente emocionante oirle cantar de forma tan cercana esos versos tan desgraciadamente pertinentes (“A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente / Hay gente buena y gente mala / Cuanto más conozco este viejo mundo/ Menos seguro me siento y menos fe tengo”) contrarrestados con el consuelo de que “el conocimiento es mi amigo” y la melancolía de que “me resulta duro decir adiós a mi viejo yo”. Fue otro de los muchos momentos conmovedores de una noche llena de magia, que completó un precioso solo de saxo a cargo de Sean Read.
Tras ‘Wheels of Love’ –un bonito guiño a su debut en solitario de 1989– Edwyn presentó a la banda con cariñoso humor y algún lapsus, para pasar a una nueva sección dominada por canciones de regreso a Orange Juice: la cadencia juguetona de ‘What Presence?!’ demostró que muchas de las canciones del grupo están hechas para bailar (y mejor junto a cientos de fans) porque nunca me había gustado tanto la canción como esa noche, con esa parte funk del final y otro solo de saxo celebradísimo por Collins (quien a lo largo de la noche elogió los solos de todos sus músicos).
En medio de ese repaso sin embargo hubo espacio para una selección de ‘Losing Sleep’: la canción ‘In Your Eyes’, que cada noche de la gira del pasado otoño por Reino Unido ofrecía un entrañable dueto entre Edwyn y su hijo. Por suerte la tradición se ha mantenido en esta gira española, y al aparecer en escena entendí por qué el flequillo del cantante de Bayview (teloneros) me había recordado tanto al de un joven Collins: se trataba de Will, su hijo.
La interpretación conjunta fue fabulosa, y la conexión padre-hijo tan intensa que hizo de la canción una de las más palmeadas. La ligera vergüenza y timidez del joven fue acogida con cariño por el público (“when I was young I was shy and awkward”, había cantado hacía un rato su padre) y hasta celebrada en aquel auténtico espacio seguro para nerds y anoraks en el que Dabadaba se convirtió durante todo el concierto. “My son! My son!”, aclamaba Edwyn mientras Will se retiraba no sin antes darle un entrañable beso detrás de la cabeza.
Entonces ‘Simply Thrilled Honey’ trajo de regreso a esos Orange Juice que son también padres del white boy funk británico de los 80. Una vez más, la réplica instrumental impecable, con los efectos adecuados en las guitarras y la demostración de que Andy Hackett es ahora “las manos” de Edwyn Collins. El momento sólo podía conducirnos a una de las canciones más celebradas de la noche, el clásico de Orange Juice ‘Rip it Up’, para el que Edwyn Collins se puso de pie, y cantó apoyado en su bastón y bailando con un contagioso contoneo, especialmente en las partes instrumentales alargadas, prácticamente un remix de maxisingle replicado en vivo.
De vuelta a las canciones en solitario, el viejo clásico ‘Don’t Shilly Shally’ –sencillo de 1987– dio paso a la última canción antes de los bises, y que con Collins todavía de pie sólo podía ser su verdadero gran éxito, ‘A Girl Like You’. Una canción con una producción tan icónica que no es fácil replicar en directo, pero que por supuesto este supergrupo bordó, con cada detalle en su sitio (vibráfono, guitarras filtradas, solos de fuzz furioso) y –lo más importante– con el groove perfectamente medido, en especial la réplica perfecta de lo que en realidad es el pilar central de la canción: el bajo icónico de Clare Kenny.
Aprovechando el desmadre final con las dos guitarras a todo trapo con el fuzz y el octaver, Edwyn se desplazó caminando a su ritmo hacia el lateral hasta desaparecer, con una ovación que lo tendría de vuelta en menos de dos minutos.
El regreso trajo consigo un cambio de tono muy bello con la interpretación de la acústica y delicada ‘Low Expectations’ (de nuevo ‘Gorgeous George’), en la que la sensibilidad del público se confirmó con el silencio respetuoso y atención que merecía esta canción de amargura y aceptación. 30 años después, esos versos temerosos del aburrimiento de la vida doméstica tenían una resonancia distinta, especialmente ese “No es que no debas desear más / Es simplemente que tus expectativas deberían ser más modestas”. Su otra mano derecha, Carwyn Ellis, le acompañó hermosamente arpegiando una guitarra acústica, y fue especialmente emotivo escucharle hacer a Edwyn usar un instrumento, ahora que la voz es prácticamente su único medio de expresión musical: un sencillo solo de armónica con una mano fue otro de las imágenes y sonidos imborrables de aquella noche.
‘Home Again’, otro precioso corte pausado de su disco “de regreso” en 2007 tras sus problemas de salud dio pie a la despedida definitiva –y festiva– cerrando el círculo con dos clásicos más de Orange Juice: ‘Felicity’, con una memorable mención a su excompañero en el grupo (“James Kirk wrote this!”) , y el final con ‘Blue Boy’. Igual al comenzar, otro sencillo más del sello Postcard de 1980, glorioso caos de pop descacharrado que hizo vibrar a banda y público por igual.
La sonrisa de Collins, su agradecimiento final fue el cierre de una noche que pocx de lxs asistentes creo que olvidaremos. No todo fue perfecto: ‘The Wheels of Love’ sonó algo apagada sin el oropel late-80s de la grabación original, y a ‘Rip it Up’ a pesar de ser tan celebrada le faltó algo de empuje. También fue una pena que de su excelente nuevo disco sólo sonase una canción. Pero el resto fue tan deslumbrantemente elegante y emocionante que convirtió la noche en inolvidable. Entre los asistentes no había más que sonrisas y las conversaciones conforme se encendían las luces eran intentos bastante inútiles de expresar toda la magia que acabábamos de vivir.
Mala Gestión son conocidos por su divertido e irónico, sobre todo, punk, que ellos mismos han bautizado como «ñunk». De vez en cuando también demuestran que pueden hacer un tema de pop rock que sea pegadizo, inteligente e hilarante a la vez. ‘Ex-Ex (pareja)’ es la Canción del Día.
A veces, un concepto simple y sólido puede hacer maravillas. Los acordes y las melodías de ‘Ex-Ex (pareja)’ los hemos escuchado mil veces en el pop, eso es así. Sin embargo, nunca de forma tan divertida. El protagonista de la canción está decidido a olvidar a su ex, mientras canta sobre irse «de mercadillo» o comer con su perro para llenar los huecos que ha dejado la otra persona. Ser su expareja se le hace cuesta arriba. Por eso quiere ser su «ex-expareja».
El estribillo, entre líneas de saxofón y coros, es toda una fantasía pop que recicla el estribillo de ‘Ni tú ni nadie’, probablemente la canción más icónica de Alaska y Dinarama: «Dónde está nuestro error sin solución / Ya no quiero ser tu expareja / Quiero ser tu ex-expareja», cantan.
Los versos, eso sí, son tan absurdos como los mejores momentos de Mala Gestión: «Me han dicho que de mí ya no te acuerdas / Y pienso que jopetas, mecachis, caramba». En las últimas líneas, el narrador es puro anticlímax: «Decías que mis temitas no eran buenos / Y mira, ahora trabajo en un McDonald’s». A veces, con esto es suficiente para tener un bop.
Este viernes 1 de mayo se pusieron a la venta los nuevos discos de KNEECAP, Kacey Musgraves o Zara Larsson, que ha lanzado la versión ‘Girls Trip’ de ‘Midnight Sun’. También se han publicado los últimos singles de Madonna, Lizzo, DMA’S, Natalie Imbruglia o Bleachers.
En el ámbito nacional tenemos los nuevos sencillos de Jimena Amarillo, La Plazuela, TRISTÁN!, Marc Seguí o Iván Ferreiro.
La playlist abre, por supuesto, con la colaboración de Madonna y Sabrina Carpenter, ‘Bring Your Love’. Le siguen los focus tracks de los discos de KNEECAP y Kacey Musgraves, ‘Irish Goodbye’ y ‘Horses and Divorces’, respectivamente. Drax Project, Bella Kay, Rudimental, JPEGMAFIA en modo experimental, Nia Archives, Maroon 5, Halsey o Becky Hill son algunos de los artistas que completan los lanzamientos internacionales.
Por otro lado, la música en española está representada esta semana con las colaboraciones de Leo Rizzi y Santi Balmes, Anabel Lee y Despistaos y la improbable, pero disfrutona, ‘Acelera’ de Nu Genea con María José Llergo. Çantamarta, Ultraligera, NIA, Daniela Blasco y Maximiliano Calvo también han lanzado adelantos esta semana.
Charli XCX ha mostrado por primera vez un adelanto del sonido que seguirá su próximo disco, el cual ha apuntado durante el último año que estará influenciado ampliamente por la música rock. Sin embargo, en un post de Instagram, ahora la artista británica aclara que nunca dijo que «estaba haciendo un disco de rock».
El vídeo que Charli ha subido a su página de Instagram fue grabado el pasado octubre en un estudio de París, en el que estuvo trabajando en su nuevo disco junto a A.G. Cook y Finn Keane. El clip enseña cómo el trío va construyendo la canción ‘Rock Music’, formada por guitarras eléctricas distorsionadas actuando a modo de sintetizador. El nuevo disco de Charli tendrá guitarras, pero la esencia sigue siendo el pop electrónico.
En un momento del vídeo, la cámara apunta fijamente al teléfono de Charli, en el que está escribiendo las letras del tema. «Mis amigos y yo / Salimos / Hacemos fotos / Hacemos cosas juntas / A veces lloramos / Nos besamos / Rollo incesto», se puede leer.
«Este es un vídeo mío haciendo una canción llamada ‘Rock Music’ que en realidad no es música rock lo cual es divertido porque nunca dije que estaba haciendo un disco de rock», ha escrito la cantante en la descripción del post.
Es cierto que nunca ha dicho de forma explícita que su octavo disco se rindiese a la música rock, pero sí declaró en una entrevista con British Vogue que la «pista de baile ha muerto» y que «por eso hacemos rock». En otro momento, meses antes, también aseguró estar en su «Lou Reed era».
Según Siri, la previsión de lluvia en Murcia para el sábado era de exactamente un 0% durante todo el fin de semana, y aunque tenía razón, sí cayeron un par de gotas durante el viernes que activaron ligeramente la preocupación de que la primera jornada de WARM UP Festival Estrella de Levante acabara pasada por agua. El trauma del desalojo de 2023 sigue presente incluso en las mentes de los artistas, ya que al menos dos -Guitarricadelafuente y Abraham Boba- lo mencionan durante sus respectivos conciertos.
El viaje en tren a través de todo el Levante, desde Valencia, había transcurrido bajo un cielo de nubes grises. Pero en Murcia, el viernes estuvo marcado simplemente por el calor: el bochorno del mediodía y, ya entrada la tarde y la noche, una agradable sensación de frescor, acentuada por una concurrencia aún serena que se intensificará con el paso de las horas.
De entrada, es una atmósfera idónea para atender el concierto de AMORE, una de las joyas murcianas del pop español. Colaboradora de Amaia, reseñada en Pitchfork, María Moreno es algo especial.
Armada con algunos de sus temas más queridos, como ‘I Gotta Feeling’ o ‘Querió’, AMORE actúa con tres bailarinas, las cuatro vestidas de negro; apenas un guante rosa y la pantalla de fondo ponen un contrapunto de color. Los beats de sabor internacional de AMORE destacan en un cartel lleno de guitarras -Ginebras están tocando a la vez-, pero ella ofrece variedad versionando un «precioso bolero» de Los Tres Caballeros, ‘Invierno’, canción que, según dice, descubrió durante la Procesión del Silencio en Murcia, o presentando su estupendo single con Rebe, ‘Sobre mi ventana’, con la susodicha sonando pregrabada; mientras hacia el final del show destacan los teclados en plan nana de ‘Infinity 2024’, muy Oklou.
Roberto Almela
Visiblemente abarrotado, el concierto de Sanguijuelas del Guadiana parece uno de los primeros grandes reclamos de la jornada, como confirma su slot en uno de los escenarios destacados. Queda claro que son muy buenos maestros de ceremonias, ya que las canciones de Sanguijuelas son divertidas y disfrutonas en su fusión de estilos. En su set -con escenografía simulando algo así como dos muros de hormigón- cabe desde el calorrro funk más deudor de Estopa (‘Yesca’) hasta la balada (‘El estandarte’), del hitazo de ‘Revolá’ hasta el «lo lo lo» de rigor, y en un recorrido musical por diversas fusiones de hard rock, prog, punk-rock o electrónica, el grupo logra con ritmos acelerados y riffs de guitarra la descarga eléctrica colectiva que el público pide.
Rafa Galán
Cuando ya anochece, es momento de que Guitarricadelafuente exhiba lo bien engrasado que está el show de ‘Spanish Leather’ un año después de presentarlo en el Poble Espanyol de Barcelona, cuando empezaba su recorrido. Hay algunos cambios en el set de WARM UP: por ejemplo, no se toca la colaboración con Troye Sivan, la bailonga ‘BABIECA’ cierra en lugar de hacerlo con la melancolía de ‘Tramuntana’, y el reciente single ‘Calypso’ suena en segundo lugar. Álvaro Lafuente convence a los dudosos de que esta canción merece tan privilegiada posición en un setlist ya conocido.
El show resulta exquisito en lo sonoro -el equilibrio y la calidad de sonido de los instrumentos es perfecto-, y en lo performativo: cada canción está pensada como una actuación diferente, con Álvaro jugando con el pie de micro, tirándose al suelo, o toreando una silla según la canción. Empezando con la artillería pesada de ‘Full Time Papi’ y ‘Futuros amantes’, Álvaro corre de un lado a otro del escenario y ataca las cuerdas de su guitarra como si se le fuera la vida en ello, así que no extraña que acabe empapado de sudor ya en las primeras canciones. Pero hasta eso refuerza el concepto de un concierto que subraya la fisicalidad y una especie de performance de lo hipermasculino, que también coquetea con la feminidad, jugando con esa ambigüedad.
La manera en que Álvaro interactúa con el micro, con el escenario o con su propia corporalidad durante el show es tan sensual como visceral resulta su voz en directo; tan robusta en ‘Poses’ o desgarrada en ‘Mataleón’ que por momentos temes por su salud vocal, pero que sin duda llena poderosamente todo el recinto. Lafuente, que además toca con una banda en su mayoría murciana, no olvida su pasado, y ‘Agua y mezcal’ resulta también uno de los momentos cumbre de un show que sabe ser folk y a la vez espectáculo pop.
Diego Jurado
Como decimos, durante su set Guitarricadelafuente destaca que es la primera vez que actúa en WARM UP porque la anterior vez que estaba confirmado el festival se tuvo que cancelar por el temporal. También Abraham Boba menciona el desalojo del WARM UP de años atrás por el temporal, si bien en su caso el trauma se multiplica porque el grupo sufre en este concierto del viernes problemas técnicos después de la primera canción, lo que produce varios minutos de silencio y exabruptos sonoros que desembocan en silencio de nuevo.
El grupo, tras un rato, soluciona el problema y Boba pide disculpas a los presentes por el «comienzo interruptus», una expresión 100% Leon Benavente que podría formar parte de cualquiera de sus canciones. Aunque un repertorio que incluye frases como «Estos tiempos se me están haciendo bola / Y por mucho que lo intente ya no voy a la moda» o que alude a un «baile existencialista, danza, danza» no está precisamente falto de ingenio. Todas ellas vehiculadas a través de esa autoridad performativa de Abraham Boba y la metralla de electropunk de guitarras y teclados que dispara la banda, que estrena como miembro a Martí Perarnau. Destacan a la fuerza arreglos tan peculiares como el vocoder grave de ‘Tipo D’, así como la nitidez instrumental.
Ya en plena noche, entre los sets de Leon Benavente y Midnight Generation, una gran parte del público aprovecha para cenar y descansar las piernas sobre el césped artificial de La Fica, lo que provoca que en la parte trasera del set de los mexicanos el suelo sea un océano de personas sentadas. Pasada la marabunta, ya empiezas a ver quién aún conserva energía para volcarse en el set de estos mexicanos enamorados del groove, que aun así es muchísima gente.
Aunque el sonido de Midnight Generation bebe de manera nada disimulada de diversas etapas de Daft Punk -sobre todo de ‘Random Access Memories’ ft. Pharrell Williams- y del electro-funk nostálgico de los 70 y 80, hasta el punto de que por momentos parece algo pastiche, sobre todo por su afición al vocoder tubular, es innegable que el grupo trae calidad musical y que es experto en desarrollar ritmos bailables de forma excitante. Ya sea en el slap funk a lo Prince, en la pura metralla electro-funk o en el disco a lo Chic, Midnight Generation es un concierto imperdible en cualquier festival, sobre todo si buscas alejarte un momento de las guitarras.
Roberto Almela
La faceta espiritual del viernes en WARM UP la aporta la banda británica James, ejerciendo de gran cabeza de cartel de la jornada cuando ya cruzamos el umbral de la madrugada. Un riff de violín inicial avanza que el set va a ser algo especial, y Tim Booth emerge rápidamente como una especie de chamán o líder de una secta, mientras junto a la vocalista Chloe Alper aparece en el escenario para transmitir su sabiduría. Por momentos parecen venir desde un lugar remoto hasta la Tierra para contarte algo que solo ellos saben, y acompañados del saxofón, del violín y de muchos otros instrumentos -son ocho músicos sobre el escenario-, el mensaje no puede ser mejor recibido.
Sobre todo porque las canciones no solo transmiten una fuerte carga espiritual, sino también un irresistible optimismo, desde la inicial ‘Five-O’ hasta las percusiones más confrontativas de ‘Sit Down’ o la reconfortante ‘Way Over Your Head’. En todas ellas, James da la vibra de ser supervivientes iluminados de un incidente cósmico. Y no hace falta para ello que Booth cante agarrado a los brazos de un asistente, sino que basta con que su música transite de lo celestial al dance más eufórico de forma sublime, como logra esa canción inédita que resulta el punto álgido del show: una canción preciosa y épica que, en pasajes como «everybody gets beat up sometimes, hold on» o ese coro de «hey ohs», nos anima a seguir adelante a pesar de los baches por el camino.
De manera extraña, el equipo de prensa de Meghan Trainor afirma que ‘Toy with Me’ es “su trabajo más honesto y valiente hasta la fecha”. Solo entendiendo el concepto del álbum como un reconocimiento de Trainor de sí misma como producto pop empaquetado para el consumo masivo -como sugiere la imagen de la portada, donde aparece representada como una especie de Barbie expuesta en una vitrina- podría entenderse ‘Toy with Me’ como un trabajo honesto, por no hablar ya del “más sincero” de todos.
Superado lo extraño de la declaración, ‘Toy with Me’ ofrece dos tazas de lo que Meghan Trainor ha venido haciendo desde el principio de su carrera, para bien y para mal, siendo ya su sexto álbum de estudio y el séptimo que titula con una palabra que empieza por T, en homenaje al apellido de su familia.
Aquellos que tengan tirria al doo-wop plasticoso de Meghan Trainor pueden dejar de leer la crítica aquí. A los que nos gustan sus melodías, su pegadizo timbre nasal y, en general, su singular propuesta retro neutralizada, encontraremos en ‘Toy with Me’ unos cuantos keepers y también un puñado de cortes olvidables. Entre los primeros, ‘Get It Girl’ es el que mejor equilibra sensibilidad retro y comercialidad, mezclando trompetas, una deliciosa melodía de girl group y la rima “Shoo-wop, shoo-be-doo / He ain’t no good for you”, dirigida a quienes se dan cuenta de que “merecen algo mejor”.
Entre los cortes retro destacan también el híbrido disco de ‘Chef’s Kiss’, que desea una serie de desgracias a una persona, como “un poquito de iceberg en tu viaje en barco”; el simpático rock ’n’ roll bubblegum de ‘Pink Cadillac’ y ‘Rich Man’, que une una explosiva instrumentación llena de palmas, vientos y gritos con una, por otro lado, predecible alusión a la famosa declaración feminista de Cher.
Hay muchas otras cosas predecibles en ‘Toy with Me’, como las referencias ochenteras de ‘Potential’ (a lo Olivia Newton-John) o ‘Princess’, un disco-funk en la onda de Cyndi Lauper que habla sobre alguien que pone buena cara pero en realidad está “rota por dentro”. No es suficiente para que consideremos este un disco tan personal, sobre todo cuando las composiciones -retro, ochenteras o de otro tipo- siguen trazando líneas seguras, sin arriesgar en absoluto.
La sucesión de temas a partir de la nana ‘Little One’, que tiene el mal gusto de samplear a un bebé (Christina Aguilera, cuánto daño has hecho), es especialmente ardua, y cortes como ‘Man’s Tears’ o ‘Delulu’ insisten en la fórmula doo-wop mil veces probada de Meghan Trainor sin ofrecer ideas interesantes, letras sorprendentes ni salirse lo más mínimo del esquema dibujado en el álbum. Son pura repetición de una fórmula ya conocida, con el único objetivo de sumar pistas a un disco que alcanza las 16 canciones, como el anterior.
Al final destacan los temas que sí se atreven a sorprender un poco, como ‘Hush’, que logra ser algo más que una copia de ‘No’ al virar hacia el nu-disco, o el single ‘Still Don’t Care’, que deja completamente de lado el doo-wop para adelantar el reloj a los años 80 en un buen tema de stadium rock ochentero, pero que no renuncia al sabor a fresa que empapa todo el disco. Al menos hay cierta coherencia estética en ‘Toy with Me’, aunque la secuencia tenga altibajos.
Había un auténtico vendaval en los foros de Madonna, una vez más, sobre lo que Madonna, después de más de 40 años de carrera, tenía que hacer. Madonna tenía que presentar la segunda parte de ‘Confessions on a Dancefloor’ con una canción en solitario como lo era ‘Hung Up’. Sin featurings que distraigan como los de Justin Timberlake y Maluma, ambos mucho mejores de lo que fueron capaces de identificar sus fans.
Al final: ni pa ti, ni pa mí. Madonna ha presentado ‘Confessions II’ con la intro del álbum, ‘I Feel So Free‘, una canción que ha conectado especialmente con sus seguidores de los 90 gracias a su «spoken word» y trabajada estructura, con un uso poliédrico de la voz masculina de Lil’ Louis. Seguramente él jamás descubra que interpreta al típico pelma que se te acerca en la pista. Una traducción libre de ese pronto icónico “don’t be a vibe kill” sería:
-¿Cómo va la noche, guapa?
-Déjame en paz, gracias.
Y ahora desata la artillería pesada: un ‘Bring Your Love’ de carácter comercial y amable que aspira a agradar o como mínimo a no molestar en las playlists de éxitos, como tampoco a nadie molestaba ‘Popular’.
Respecto a la versión presentada en vivo en Coachella, hay diferencias notables. La principal es que la intro parece totalmente ahijada del «continuous mix» que tendrá ‘Confessions II’ emulando la estructura de ‘Confessions I’. Lo que oímos al principio de esta futura «pista 4» parece el final de la pista 3. La voz de Madonna también luce adulterada en contraste con la naturalidad con que apareció en Coachella: sobre todo identificamos su voz en las partes habladas. Por lo demás, ambas aparecen un tanto mimetizadas, como Lady Gaga y Ariana Grande en ‘Rain on Me’.
El tema cae en gracia porque la química con Sabrina Carpenter es tal que hasta de espaldas parecen la misma persona. Ambas vienen a cantar sobre amor y libertad al margen de «números» y «haters», en un tema autorreferencial.
Y no hablo de las excesivas apelaciones «Madonna, Sabrina». Sino de la cita feminista a ‘Express Yourself’ o a la moda early 90’s que impregnó ‘Vogue’ y todo ‘Erotica’. El sample de ‘Good Life’, tan discreto, tiene sentido. Es una canción 100% Madonna, en la que encaja Sabrina, que siempre tuvo una picardía muy parecida. No un tema de Sabrina en el que M esté calzada.
No nos da ‘Bring Your Love’ la revolución musical de ‘Music’, ni una «reinvención» ni siquiera en el sentido de ‘Medellín’, pero es probable que sí logre presentar a Madonna a una generación de jóvenes que muy a duras penas sabían quién era. Después, y por lo pinchado en clubs por Stuart Price, el álbum pinta a ser mucho menos amable. Recordemos que la muerte será uno de sus temas principales. ‘Bring Your Love’ parece una buena forma de olvidarnos de ella este verano, al menos durante 3 minutos y medio.
Con 236 millones de dólares recaudados en todo el mundo, ‘Michael‘ es ya la sexta película más taquillera de 2026 y uno de los biopics musicales más exitosos de la historia. El público tiene muchas ganas de recordar la mejor cara de Michael, ya que la película protagonizada por su sobrino, Jaafar Jackson, concluye en la época del Bad Tour y elude las acusaciones de abuso sexual a menores.
La productora de la película ha sugerido que una segunda parte de ‘Michael’ podría existir, dando a entender que las alegaciones por abusos se abordarían en esa secuela. Ahora, Adam Fogelson, máximo responsable de Lionsgate, ha confirmado en el pódcast The Town With Matt Belloni que existe una «posibilidad muy alta» de que la secuela de ‘Michael’ se vaya a producir, y que su rodaje podría tener lugar este año y el próximo.
Eso sí, Fogelson no se ha atrevido a confirmar que la secuela vaya a incluir las acusaciones de abuso, pero recuerda que el primer guion sí las abordaba, antes de que el estate de Jackson interfiriera en la producción. Fogelson ha explicado, sin embargo, que “hay una enorme cantidad de música… y de experiencias vitales separadas y al margen de las acusaciones… que bastarían por sí solas para más de una segunda película”.
Ahí entrarían millones de episodios de la vida de Jackson; en lo profesional, por supuesto, su famosa actuación en la Super Bowl de 1993, anterior a las alegaciones; y un sinfín de escándalos relacionados con el debate en torno a su blanqueamiento de piel, producto de su vitíligo; su controvertido matrimonio con Lisa Marie Presley; la disputa por el catálogo de los Beatles; o su estrecha relación con las operaciones de cirugía estética. Sin embargo, ¿sería posible hablar del álbum ‘HIStory’ (1995) sin aludir a las acusaciones, esas que tanto impactaron su imagen pública, su carrera y sus finanzas?
El público claramente está dispuesto a seguir disfrutando de la música de Michael Jackson, que tanto revolucionó la industria musical. Actualmente, Jackson coloca hasta dos éxitos dentro del top 10 global de Spotify: ‘Billie Jean’, en el número 4, y ‘Beat It’, en el 9, además de situar otros clásicos a lo largo del top 50, top 100 o de todo el top 200 global.
Honey Dijon es la primera en reconocer que haber aparecido en ‘Renaissance’ de Beyoncé, como co-productora de un par de canciones, le ha cambiado la vida. Haber remezclado a Madonna años antes seguramente estuvo muy bien, pero tener créditos en pistas de estudio es otra historia. Ha sido el gran punto de inflexión en su carrera junto a una Boiler Room que acumula 12 millones de visitas en Youtube.
Inmersa en la escena de Chicago desde que era adolescente en los años 90, la artista solo ha llegado a publicar 3 discos contando este nuevo, pero ‘The Nightlife’ es el que la afianza por la buena relación que hay entre su principal objetivo y su resultado.
Honey Dijon permanece fiel a sus raíces, reivindicando la pista de baile en un momento en que se encuentra en crisis por la gentrificación de ciudades como Londres, o el cierre de espacios en Berlín. Además, asegura haber aprendido de Beyoncé cómo se construye una obra completa, no tan solo singles o maxis sueltos. Pese a la inclusión de algún «filler» como ‘Welcome to the Moon’ y ‘Okay Daddy’, eso es algo que se nota en la atmósfera cohesiva que impregna el álbum, oscura como su portada, a pesar de que son muchos los subgéneros que trata.
En un disco plagado de exquisitas colaboraciones vocales, entre las que aparece la mismísima Rochelle Jordan, los singles están claros. Tanto que aparecen duplicados al final de la secuencia: ‘The Nightlife’ con Chlöe en una versión reducida; y ‘Slight Werk’ en un «club mix». La primera es una canción melódica, algo atormentada, que se refugia en la «vida nocturna» como forma de escape. La segunda, en cambio, es una canción mucho más agresiva y rapera, cercana al bounce y al flow de Missy Elliott o Azealia Banks.
‘Just Friends’ vira hacia los 80, incluso con un toque funk y disco-house, mientras ‘Satisfied’ tiene un carácter coral y reivindicativo. De mano de Jacob Lusk, aprendemos que el «negro es un adjetivo, un adverbio, un color y un nombre, y eso es solo el principio». Honey Dijon nos está hablando en ‘The Nightlife’ de la importancia de las personas negras en el desarrollo del house, pero también de la importancia de estilos aledaños.
Y es que ‘I Like It Hot’ tiene cierta influencia del jazz, como ‘Private Eye’ del R&B y ‘Smoke and Mirrors’ con la suave voz de Madison McFerrin, del soul. Madison canta sobre la búsqueda de validación en un álbum que reflexiona, más que sobre el amor, sobre la necesidad de encontrar nuestros espacios, y también de marcar nuestras líneas, nuestros límites. Es llamativo que ‘Just Friends’ no sea una canción de amor, sino de liberación. «Te he dicho que solo somos amigos, y aquí se acaba la historia», remarca en un lugar que ha de ser seguro y estar marcado por la libertad. La pista de baile.
El equipo de M¥SS KETA pide a JENESAISPOP que la transcripción de sus respuestas a esta entrevista mantenga las letras en mayúscula. No podía ser de otra manera tratándose de una artista que lleva el volumen de su personaje permanentemente al máximo.
M¥SS KETA es una de las figuras más divertidas y enigmáticas del pop italiano actual: una persona oculta tras una máscara que, sin embargo, resulta más reconocible e identificable que muchos artistas a cara descubierta.
Sus producciones de electropop, marcadas por letras que parodian la alta sociedad, han llamado la atención de series como ‘The White Lotus’ y acumulan millones de escuchas. El próximo mes de mayo podrás verla en España: actuará el 6 de mayo en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona y el 7 de mayo en la sala Changó de Madrid.
El mercado premia la “autenticidad”, pero tú te identificas como un “producto” creado por un colectivo. ¿Interpretar la artificialidad es empoderador?
ME DECLARO PRODUCTO Y CREO QUE SOY MÁS HONESTA QUE QUIENES PRETENDEN NO SERLO. PERFORMAR LA ARTIFICIALIDAD ES EMPODERADOR, SI DISEÑAS TU PROPIO PERSONAJE NADIE MÁS PUEDE SERLO ANTES QUE TÚ.
Percibo el sonido de tu álbum de 2025 “Punto” como más refinado, algo más minimalista, pero todavía centrado en la fiesta. ¿Es el resultado de una madurez artística o una respuesta al maximalismo anterior?
«PUNTO» ES UNA ETAPA DE EVOLUCIÓN EN MI TRABAJO EN LA QUE UTILICÉ LA SUSTRACCIÓN COMO DOMINACIÓN. EL ENFOQUE EN LA FIESTA SIGUE AHÍ, SOLO QUE MÁS LIMPIO Y PRECISO.
«ME DECLARO PRODUCTO Y CREO QUE SOY MÁS HONESTA QUE QUIENES PRETENDEN NO SERLO»
Durante años fuiste una estrella underground en Milán. ¿Cómo describirías la escena musical underground milanesa?
LA ESCENA UNDERGROUND EN MILÁN CAMBIÓ MUCHO EN ESTOS AÑOS. ANTES ERA MÁS CAÓTICA Y ESPONTÁNEA; AHORA ESTÁ MÁS CURADA Y MEDIADA, COMO CONSECUENCIA DEL AUMENTO DE VISIBILIDAD Y DEL DOMINIO DE LA IMAGEN EN LA ERA DE LAS REDES SOCIALES.
¿Crees que tu público entiende que detrás de tus letras e imagen supuestamente superficiales hay un fuerte sentido de la ironía? Incluso diría que hay cierta parodia de la alta sociedad, ¿estás de acuerdo?
ALGUNOS SÍ, OTROS NO. CREO QUE LA IRONÍA FUNCIONA SI PUEDE SER MALINTERPRETADA, Y ME GUSTA LA IDEA DE QUE ALGUIEN SE QUEDE EN LA SUPERFICIE MIENTRAS OTRA PERSONA VA MÁS PROFUNDO Y CAPTA LA CRÍTICA A LA ALTA SOCIEDAD Y A TODOS LOS DEMÁS TEMAS.
¿Por qué el álbum se llama “.” (punto)? Te adelantaste a Kesha, que después tuvo la misma idea. ¿Cuál es tu concepto?
UN PUNTO ES UN FINAL Y UN COMIENZO; ES MINIMALISTA, ABSOLUTO Y UN POCO ARROGANTE. QUERÍA DECIR: “ESTO ES TODO, NO HACE FALTA EXPLICACIÓN”. ¿KESHA? SOLO DIRÉ QUE LA VI ESCONDIDA ENTRE EL PÚBLICO DURANTE LA RUEDA DE PRENSA DE MI ÁLBUM CON UNA LIBRETA…
«LA ESCENA UNDERGROUND EN MILÁN ANTES ERA ÁS CAÓTICA Y ESPONTÁNEA, AHORA ESTÁ MÁS CURADA Y MEDIADA»
¿Cómo se construye una it girl en 2026? ¿Cuáles son tus “it girls” favoritas, pasadas y presentes?
UNA IT GIRL EN 2026 DEBE TENER PRESENCIA, MISTERIO Y PODER. TIENE QUE ESTAR EN TODAS PARTES Y SEGUIR SIENDO INALCANZABLE. ¿MIS FAVORITAS? ASIA ARGENTO, KATE MOSS, MONICA BELLUCCI.
¿Dónde está la línea entre persona y personaje? ¿La máscara te ayuda a ser más tú misma o a llevarte un paso más allá?
LA MÁSCARA NO OCULTA, LO AMPLIFICA TODO.
Si fueras un personaje de ‘The White Lotus’, ¿cómo serías?
LA ENCANTADORA Y MISTERIOSA DUEÑA DEL RESORT, CON UN PASADO ENIGMÁTICO Y UN FUTURO INCIERTO, QUE DEJA TRAS DE SÍ UN PERFUME CARÍSIMO Y PROBLEMAS LEGALES.
Dices que eres una mezcla entre Sófocles y Britney Spears. ¿Qué tomas de cada uno?
LA CONSCIENCIA TRÁGICA DE SÓFOCLES Y LA DETERMINACIÓN DE BRITNEY.
¿Es el clima en Italia para la comunidad LGBTQ+ tan asfixiante como parece? ¿Qué percibes en tus conciertos o en la sociedad?
INSTITUCIONALMENTE, EL CLIMA SE SIENTE ASFIXIANTE, A VECES PESADO Y OPRESIVO. PERO CUANDO MIRO AL PÚBLICO EN MIS SHOWS VEO UNA ENERGÍA DISTINTA: LIBERTAD, VALENTÍA Y DESEO DE CAMBIAR LAS COSAS Y LUCHAR POR NUESTROS DERECHOS.
Se rumorea que eres la hija secreta de Madonna, que robaste el primer contrato de Amanda Lear y que eres Monica Bellucci. ¿Cuál es el rumor más loco o divertido que has leído sobre ti?
TODO LO QUE HAS DICHO ES CIERTO. ¿MI RUMOR FAVORITO? QUE NO EXISTO. PORQUE CUANDO NO EXISTES, PUEDES HACER CUALQUIER COSA.
Mientras mantiene simultáneamente el número 1 en Estados Unidos y Reino Unido con ‘drop dead‘, su nuevo sencillo, Olivia Rodrigo anuncia su gira mundial, The Unraveled Tour, con la que llevará a hasta 65 países de todo el mundo el material de su nuevo disco, ‘you seem pretty sad for a girl so in love’, que saldrá a la venta el 12 de junio.
The Unraveled Tour incluye fechas en España, todas en Barcelona. Tras anunciar primeramente que actuaría en el Palau Sant Jordi los días 1 y 2 de mayo, posteriormente, y debido a la alta demanda, ha sumando también los días 5 y 6 de mayo.
Las entradas para los conciertos de Olivia Rodrigo en Barcelona el próximo año salen a la venta el jueves 7 de mayo a las 12.00 horas, a través de LiveNation.es, Ticketmaster y El Corte Inglés.
Los titulares de tarjetas American Express que cumplan los requisitos podrán acceder a la preventa Amex Presale Tickets® para los conciertos de Norteamérica, Europa y Reino Unido a través de OliviaRodrigo.com, desde el martes 5 de mayo a las 12:00 (hora local) hasta el miércoles 6 de mayo a las 22:00 (hora local), o hasta que se agoten las entradas disponibles. Los horarios y fechas de esta preventa pueden cambiar en función de cada concierto.
Las entradas deberán comprarse en pares, con un máximo de dos por pedido. Los asientos se asignarán juntos, pero su ubicación exacta no se conocerá hasta el día del concierto, cuando se recojan en la taquilla del recinto. Las ubicaciones pueden incluir visibilidad limitada, niveles inferiores o superiores, así como pista.
El grupo telonero de Olivia Rodrigo en España será Die Spitz, originario de Austin, Texas y que también abrirá sus conciertos en Francia e Italia. Wolf Alice, The Last Dinner Party, Devon Again y Grace Ives serán las teloneras en el resto de fechas.
Vie, 19 mar — Estocolmo, Suecia — Avicii Arena
Sáb, 20 mar — Estocolmo, Suecia — Avicii Arena
Mar, 23 mar — Ámsterdam, Países Bajos — Ziggo Dome
Mié, 24 mar — Ámsterdam, Países Bajos — Ziggo Dome
Jue, 1 abr — Múnich, Alemania — Olympiahalle
Vie, 2 abr — Múnich, Alemania — Olympiahalle
Lun, 5 abr — Londres, Reino Unido — The O2
Mar, 6 abr — Londres, Reino Unido — The O2
Jue, 8 abr — Londres, Reino Unido — The O2
Vie, 9 abr — Londres, Reino Unido — The O2
Vie, 23 abr — París, Francia — La Defense Arena
Mar, 27 abr — Milán, Italia — Unipol Dome
Mié, 28 abr — Milán, Italia — Unipol Dome Sáb, 1 may — Barcelona, España — Palau Sant Jordi
Dom, 2 may — Barcelona, España — Palau Sant Jordi
Mié. 5 may — Barcelona, España — Palau Sant Jordi
Juev. 6 may — Barcelona, España — Palau Sant Jordi
El elegante pop de Yves llega este finde a España, con la artista surcoreana actuando mañana, 1 de mayo, en la Sala Apolo de Barcelona y este domingo, 3 de mayo, en la Sala Wagon de Madrid. No podíamos dejar de contar por qué ‘NAIL’, el tema que da nombre a su último EP, es la Canción del Día.
Yves formaba parte del girl group de LOONA, cuyo último disco data de 2021. Por supuesto, y con la ayuda de colaboraciones como PinkPantheress (‘Stars’, ‘Soap’) y Bratty (‘Aibo’), Yves ya ha superado los oyentes mensuales del grupo en Spotify. Lejos de encasillarse en el marco del k-pop, el pop de Yves es universal.
«Deja de hacerme fotos», susurra Yves al comienzo de ‘NAIL’, a la vez que empieza a sonar el beat del tema. Este está confeccionado por IOAH, frecuente colaborador de la artista, y su carácter minimalista y experimental deja el espacio perfecto a los melódicos versos de la cantante.
En el estribillo, el beat toma un giro hacia el house mientras Yves descubre el hook del tema: «Deja de pensar en tus uñas / Tengo cosas más importantes por las que preocuparme». A la vez, la pronunciación en coreano de «nail» es igual que la de «naeil», que significa «mañana». Es por eso que los versos son puras noches de desenfreno («Deja de pensar en el mañana»). Lolo Zouaï, cantante estadounidense nacida en París, se encarga del segundo verso: «Girando cabezas por todos los lados / Tengo a Yves a mi lado».
Hans Zimmer sería capaz de transformar algo tan mundano como lavarse los dientes por la mañana con cara de sueño en una epopeya de dimensiones homéricas. La colaboración del músico alemán con RAYE ha sido traducida a imágenes por Dave Meyers en un videoclip cuyas ambiciones estéticas están a la altura de la canción.
‘Click Clack Symphony’ comienza como un musical de los años 30, con una obertura en blanco y negro que evoca la tipografía de los títulos de los filmes del Hollywood dorado. A partir de ahí, y en sintonía con la letra de la canción, el clip se transforma en una suerte de representación de la épica cotidiana, de la lucha diaria por no quedarte en tu propio “refugio Anderson” hecho de cojines amontonados en el sofá.
La casa como refugio pero también como cárcel mental. Durante la primera mitad del vídeo, vemos varias escenas con metáforas sobre la reclusión y la parálisis emocional: RAYE boca abajo delante de un portátil, atada a la pared, como mesa auxiliar (un guiño a la mujeres-mesa de Allen Jones), “regándose” como una flor marchita entre ropa tendida, con un televisor en vez de cabeza, enfundada en una manta… Pero como “un viernes por la noche no es para estar deprimida”, RAYE consigue salir de su encierro impulsada por el click clack de los tacones de sus amigas que vienen al rescate.
En la segunda parte del vídeo, Meyers cambia de registro y, a través del uso de la imagen fantástica, narra la odisea del grupo de amigas para salir de casa: puertas que crecen y notas musicales que sobrevuelan el cielo y con las que puedes volar agarrada a ellas. Al final, abraza sin complejos la épica: RAYE corriendo por espacios abiertos como si fuera el caballo de ‘Spirit, el corcel indomable’, cuya música la compuso Zimmer.
El Día Europeo de la Música es uno de los grandes eventos musicales de Madrid que, desde hace más de 15 años, se celebra en el centro de cultura contemporánea de Matadero Madrid. Por sus escenarios han pasado numerosos artistas destacados de la escena indie, desde Hot Chip (DJ set) y Sofía Kourtesis el año pasado, hasta Erika de Casier o John Talabot o, en una faceta más familiar, Alondra Bentley.
En 2026, una nueva edición del DEMM volverá a celebrarse en Matadero, coincidiendo, como es habitual, con el día oficial de la música en todo el mundo, el 21 de junio. El festival se desarrollará a lo largo de tres jornadas -19, 20 y 21 de junio- combinando conciertos al aire libre, sesiones de DJ y actividades paralelas.
La programación musical comenzará el viernes 19 de junio, con una primera jornada centrada en las propuestas de raíz y experimentación sonora de Ángeles Toledano, Rita Payés y Maria Arnal. La sesión de electrónica de Gazzi cerrará la noche.
El sábado 20 de junio estará marcado por sonidos más cercanos al pop alternativo y la electrónica incluyendo la presencia destacada de Depresión Sonora, pablopablo y Alizzz. La electrónica de Akazie (DJ) pondrá el broche de oro a la jornada.
Además, el festival incorpora una programación especialmente pensada para todos los públicos. En la Nave Una, tanto el sábado 20 como el domingo 21 de junio en horario matinal (12.00 horas), se celebrarán conciertos de Le Parody y La Fantástica Banda enfocada a un público familiar.
Por su parte, Cineteca Madrid se suma a la programación del 16 al 21 de junio con un ciclo especial de proyecciones dedicado a la relación entre música y cine.
Ruth ‘La Peke’, su nombre artístico oficial, es conocida por la canción ‘EMPODERADA’, que ya comentamos por aquí hace unos meses. Ayer, Ruth lanzó la secuela de la canción, titulada ‘Me sentí empoderá’: una sentida balada a piano en la que esta asegura que le «vendieron diamantes que no eran de verdad». Eso estará pensando Luna Ki, que ha acusado a la cantante y tiktoker de robarle la canción.
«Ya no me siento tan empoderada y os quiero explicar el por qué», cuenta Ruth en la canción. Los usuarios de X no se podían creer el lanzamiento de Ruth, con uno asegurando que «ni la IA se atrevería a algo así». A este tweet es el que ha contestado Luna Ki, jurando que está «en shock»: «Yo te compuse esta canción entera con mi piano, voz, melodías y letra, lo tenemos todo grabado y lo sacas sin acreditarme ni pagarme, ni siquiera escribirme», explica la artista en X.
Sus fans tampoco se lo podían creer, hasta que adjuntó una serie de capturas de conversaciones en WhatsApp con Ruth en la que Luna le envía las letras y los acordes de la canción. Si nos vamos a los créditos de la canción en plataformas, vemos que la canción cuenta con tres compositorxs, entre ellxs Ruth, pero ni rastro de Luna Ki.
Cumpliendo su promesa, Luna ha subido un vídeo a su cuenta de Instagram en el que aparece enseñándole la canción a Ruth, mientras esta intenta seguir las notas de la canción y afianzar las melodías. En algunas partes, parece un sketch, pero es totalmente real: «Veo esta canción tan mía, para mí», exclama Ruth. Por otro lado, Luna Ki exige respeto: «No hay espacio para el odio en esto, pero tampoco voy a quedarme callada ante un robo así».
Para quien todavía piense que se trata de una estrategia publicitaria, resulta que el vídeo de ‘Me sentí empoderá’ ha sido retirado de YouTube «debido a una reclamación de derechos de autor presentada por Luna Górriz Vila». Lo último que se sabe de la disputa es por una Stories de Instagram de Ruth Empoderada, que asegura estar «recibiendo muchos insultros y amenazas».
Esta admite que «todo lo que dijo Luna Ki» le parece «correcto», pero aclara que también tiene pruebas: «Si no saben dos versiones no hablen, pero callada no me voy a quedar tampoco», concluye.
estoy EN SHOCK⚠️ ruth cariño, esta es MI COMPOSICIÓN y ni me avisas? yo te compuse esta CANCIÓN ENTERA con mi PIANO VOZ MELODÍAS Y LETRA, LO TENEMOS TODO GRABADO y la sacas sin acreditarme ni pagarme, ni siquiera escribirme. No entiendo nada. Vaya shock. https://t.co/PiLmmIjyWk