Karol G, Judeline y Rusowsky alcanzan esta semana el número 1 de singles en España con ‘Bby Wow’. La canción sube desde el puesto 3 y suma un nuevo número 1 en España a Karol G, mientras que supone el primero tanto para Judeline como para Rusowsky.
‘Bby Wow’ también mantiene su posición como canción número 1 del mundo en Spotify, confirmando el enorme impacto que está teniendo el tema a nivel internacional.
El resto del top 5 sigue dominado por Quevedo y la música urbana. ‘La Graciosa’, junto a Elvis Crespo, baja al número 2 después de una semana en el 1, mientras ‘Al Golpito’, con Nueva Línea, cae al 3. Jay Wheeler y Omar Courtz mantienen el 4 con ‘De Lejitos’.
Fuera de los primeros puestos, la mayoría de las entradas de la semana vuelven a moverse en terrenos urbanos. Clarent y Omar Courtz entran al 16 con ‘Ojos Brujos’, Ovy On The Drums, MVRK y Justin Quiles debutan en el 76 con ‘Me Necesita’, y Fuerza Regida y Grupo Frontera aparecen en el 78 con ‘Coqueta’, dentro de la pujanza del regional mexicano.
También destaca la reentrada de Dua Lipa, que coloca la nuevamente viral ‘Training Season’ en el número 58, 32 semanas después de su última aparición. Por su parte, Zenar debuta en el 95 con ‘Te Conocí’, otro tema mutante que parte de la bachata para irse al club.
Conocimos a ADÉLA con un EP llamado ‘The Provocateur’, en cuya portada la cantante eslovaca aparecía orinando de pie en la calle. Sus primeros singles, como el gamberro ‘SexOnTheBeat‘, explotaban esa faceta transgresora y sex-positive de la artista, pero su debut sugiere que la misión de Adéla Jergová ahora mismo es integrarse todo lo posible en el mainstream estadounidense.
No es un fenómeno nuevo para ADÉLA. Curiosamente, ya en su infancia, cuando escuchaba a ídolos como Lady Gaga o Beyoncé (tiene 22 años, nació en 2003), la joven bailarina, curtida en Moscú y después residente en Viena, decía que sus gustos musicales la habían «americanizado» y que en Europa se sentía fuera de lugar. En su éxito ‘Ain’t in LA‘ -un temazo muy parecido a ‘We Can’t Stop’ de Miley Cyrus- afirma que las «zorras más malas no están en Los Angeles». Algunas de ellas proceden de un país exsoviético.
Hay algo de la primera ADÉLA en el primer single, ‘KGB’, que sobre una base house-pop hace un gracioso juego de palabras con las siglas de la agencia de inteligencia y policía secreta de la Unión Soviética. Pero el álbum en realidad bebe del R&B y el pop americanos hasta el punto de resultar algo anónimo, aunque las composiciones cumplen con nota y son bastante más agradables que las de KATSEYE, grupo en el que estuvo a punto de entrar.
Aunque hay más personalidad en una sola frase como «Just a little European girl, was plotting on my rise / Eighteen, immigrated, a star in the making» que en la mayoría de producciones del disco, las melodías de ‘Red Bottoms’ o la mencionada ‘Ain’t in LA’ son estupendas, siendo ambas dos de las producciones más urban. Después, la balada a piano ‘Hitachi’ demuestra la versatilidad de ADÉLA, resultando más bonita de lo que suele encontrarse en un disco de debut.
El trap-pop de ‘Nicole Kidman’ corrobora la vigencia de este sonido tantos años después y cuenta con un crédito de Uffie. Ojalá el disco sonara igual de visionario que ‘Pop the Glock’, pero la participación de compositores habituales de la industria del pop como Blake Slatkin, Caroline Ailin o Julia Michaels contribuye a encajarlo de lleno en el industry pop actual, aunque no faltan buenas canciones.
Destaca especialmente el pop retro de ‘I’m the Man’, que habla de fluidez de género, y la muy Pussycat Dolls ‘Boys’ anima el ritmo en un disco bastante basado en medios tiempos, algo más flojo en el tramo final con cortes redundantes como ‘Therapy’ o ‘Marijuana’, donde ADÉLA se pregunta si es la «próxima Madonna». De momento, es la primera pop star eslovaca que probablemente le venga a la cabeza a cualquiera, y eso ya es un logro.
La ladera que en Tenerife Phe Festival hace las veces de área de descanso se sitúa de espaldas al mar y frente a la montaña. Dicen que cuando no hay nubes, se puede ver el Teide desde este recinto de Puerto de la Cruz donde se celebra este evento. Phe es un festival orientado al indie de toda la vida (en otras ocasiones han actuado Los Planetas), casi sin concesiones a lo urbano, y con una carpa dedicada (más o menos) a la música electrónica. Con unos 5.000 asistentes por día puede presumir de una buena organización sin colas en las barras ni en los baños (solo para el de chicas, en un momento puntual), y una amplia selección de puestos, a destacar el dedicado específicamente a promocionar vinos locales.
Llama la atención el apego por el punk del respetable. Carlos Ares dio el sábado un concierto correcto, folkie, de inspiración hippy, sesentera, pero da la impresión de que cuando la cosa se levanta de verdad es cuando formaciones como Fat Dog, Getdown Services o Ezezez animan al pogo. Canela Party o Madrid Popfest podrían ser eventos primos en la península.
También es admirable la voluntad por lograr paridad, igualdad y promocionar el talento local. La jornada del viernes comenzaba con los conciertos abiertamente «queer» de ARXX y de Xerach. En formato trío, con Xerach al mismo tiempo a las voces y a la batería, ofrecieron un buen recital pop-rock, de letras pegadizas, un tanto carpeteras en sus estribillos sobre «extraterrestres del amor», muy crecido cuando se daba con hits tan claros como ‘Ghosting’ y ‘Pobre diabla’, que además sonaron juntas, casi a modo de «medley». Javier Rosa
Muy emocionados lucieron Rufus T Firefly, que se desquitaron de un concierto ofrecido hace unos años en el mismo festival, y en el que la gente prefirió estar sentada, como ellos mismos recordaron. Esta vez convocaron ya a miles de asistentes en pie, y lograron que la gente bailara con piezas como ‘La plaza’. El grupo de Aranjuez cuenta con amigos personales en las islas canarias, y les agradeció que siempre les acogieran con una sonrisa. Belice -no confundir con Belize-, más en la onda de Arde Bogotá, realizaron el comentario político del día al tener unas palabras sobre Ceuta. El grupo cuestionó el lema «solo el pueblo salva al pueblo», habló a favor de los inmigrantes, y criticó tanto a los políticos de derechas, como a los de izquierdas.
Barry B actuó totalmente pletórico con su banda pop-rock, muy confiado y encantado de lo bien que están funcionando muchos de sus temas. ‘Quieres autodestruirte conmigo?’ e ‘Infancia mal calibrada’ tienen mejor recepción entre el público que ‘De trankis’, su tema con Aitana, y el show tuvo como cumbre dos momentos: ese en el que Barry se abrió paso entre los asistentes para dirigirse a la torre de sonido, y ese en el que Gara Durán se le unió para cantar ‘El lago de mi pena’ y ‘Una casa en el Teide’. Su madre es de un pueblo de la misma isla, por lo que era un día especial para ella también. Barry B aún tiene que pelear por un mejor sonido en directo, pues las letras en ocasiones no pueden seguirse al dedillo, pero es una alegría verle gozar en el escenario, con una actitud y unos bailes parecidos a los del líder de Future Islands, a quien puede recordar en carisma. Javier Rosa
El concierto de Bodega se caracteriza por el doble liderazgo de Ben Hozie y Nikki Belfiglio, que cuando no tiene que cantar, aporrea una batería o unos sintes en primera línea del escenario. Hay una actitud en ella deliberadamente extravagante que los vincula con B-52’s y otros grupos americanos de finales de los 70 y principios de los 80. Tuvieron a bien dedicar un tema a Fat Dog, que actuaban a continuación y solo decepcionaron en parte. El concierto de estos está ya plagado de hits y canciones con tanta pegada como ‘Shit Love’. El único problema es que su cantante pensó que estaba actuando en una sala pequeña y no en festival, y decidió dar prácticamente todo el show desde el foso. Si estabas a lo lejos, perdías el hilo una vez superado el factor sorpresa de que el grupo de punk actúe con un saxo y un violín, pero si ponías de tu parte y te trasladabas a las primeras filas, te encontrabas con una energía y unas ganas difíciles de olvidar. Conciertazo para quien se pasara su set haciendo pogos cerca del escenario; supongo que olvidable para quien permaneciera en la lejanía. Javier Rosa
En verdad, EZEZEZ tuvieron un dominio mucho mejor de las masas. Les habían dicho que era la primera vez que alguien iba a cantar en euskera en Phe Festival y quizá envalentonados por el reto sacaron muchísimo partido de temas como ‘puntofinal’ o su pequeña adaptación de ‘Umbrella’ de Rihanna. Cerró la noche de viernes un espléndido concierto de Ibibio Sound Machine, en el que ni una nota parecía sonar en diferido, todo era directo. Incluso a las 2 de la mañana Eno Williams fue toda simpatía, agradeciendo reiteradamente a «Teneriffff», celebrando la paella de Canarias (?), y por supuesto despuntando como vocalista en temas de sonido tan clásico como ‘Swim’. Javier Rosa
El sábado la gran novedad fue la incorporación de Natalia Doco, bastante diferente al resto de la programación, lo cual se agradeció. Tras el punk de Faeda y antes del indie de Good Franco, la cantante argentina tan pronto te tocaba un tema acústico a la guitarra como se ponía a perrear reggaeton.
Sin dejar de comunicarse ni un instante con su público, introduciendo las canciones, gritando contra el amor tóxico, «boludos y maltratadores», animando a bailar («¡los franceses también!»), fue desgranando un repertorio muy variado, quizá el más 2026 de todo el festival. Salvo una secuencia que no quiso funcionar durante una de sus cumbias -su ritmo favorito-, un buen show, muy bien aliñado con guiños que podían ser tanto al hyper pop, como al rock. Estabas perreando y de repente un tema con tremendo solo de guitarra eléctrica…
Muy adecuadamente programado a la 1 de la madrugada, el concierto de VVV [Trippin’ U] sonaba a apocalipsis vivo, cuando el día ya se estaba acabando y el alcohol empezaba a generar lagunas en la cabeza de algunos asistentes. En su música hay de synth-pop, hay algo de post-punk, hay algo de drum&bass y de trance, y si acaso se echa de menos algo en su set es una mayor química con un público al que parecen ignorar demasiado rato, o incluso entre ellos mismos como trío.
A última hora, a alguien le llegó un mensaje que decía «hay dos tíos desnudos actuando en el escenario principal». Eran Getdown Services que, a medio camino entre Sleaford Mods y Stereo Total, cerraron esta edición de Tenerife Phe Festival básicamente en calzoncillos, ejerciendo de contrapunto gamberro y punky a la carpa de (más o menos) electrónica. Por esta había pasado Phil de Orbital el viernes, canceló Alexis Taylor el sábado por ingreso de su padre, pero divirtió mucho la variada sesión de Yung Prado y finalmente La Brega. Ni un festival sin carpa dance/pop debería celebrarse. No solo por tener la oportunidad de bailar clásicos de hoy y de ayer, que pueden ser lo mismo Nirvana que Kylie Minogue, sino porque siempre termina siendo un punto de encuentro necesario para charlar con amigos o comentar todo lo que pasa en el festival. Javier Rosa
Mónica Naranjo, de gira presentando sus Grandes Éxitos, ha aprovechado su reciente paso por Valdepeñas para pronunciarse sobre la situación en Ceuta. El 30 de julio, unas 70.000 personas procedentes de Marruecos irrumpieron en Ceuta en una entrada masiva que se prolongó durante horas.
Pedro Sánchez ha dicho que, por ahora, no hay pruebas de que el Gobierno de Marruecos estuviera detrás de la entrada masiva, aunque ha reconocido la permisividad de las autoridades marroquíes. También ha dejado claro que, si aparecen pruebas que demuestren la implicación de Rabat, el Gobierno actuará.
En Valdepeñas, Naranjo se ha mostrado visiblemente molesta al hablar de la situación y ha dicho: «No podemos permitir lo que está pasando. Da igual el partido político que nos guste. En este momento más que nunca todos tenemos que estar unidos».
La artista recibe el aplauso del público cuando declara que «Ceuta es España», y que «como españoles nos necesitan». Y continúa, de forma más abstracta: «No estamos en esta vida para sobrevivir sino para vivir. Cuando sobrevivimos es porque dependemos de algo. Y no tenemos que depender de ese algo, ese algo tiene que depender de nosotros, que coño». No está muy claro a qué se refiere en sus últimas palabras.
Fechas Grandes Éxitos
15 de septiembre — Recinto La Eria — Oviedo
19 de septiembre — Tarraco Arena — Tarragona
25 de septiembre — Navarra Arena — Pamplona
9 de octubre — Plaza de Toros — Albacete
17 de octubre — La Marina Norte — Valencia
31 de octubre — Anexo Estadio Gran Canaria — Gran Canaria
20 de noviembre — Coliseum — A Coruña
7 de diciembre — Movistar Arena — Madrid — Fin de gira
Ochoymedio, el club de pop por antonomasia de Madrid, inicia una nueva etapa en la Sala El Sol. Tras su paso por aquel local de Mesonero Romanos que terminó tristemente como almacén de Inditex, la Sala But y recientemente Joy Eslava, se asentará los sábados en El Sol a partir de este mes septiembre.
La rentrée será el 19 de septiembre con un DJ set de Las Petunias, el sábado 26 de septiembre será el turno de Abril Zamora, y el 3 de octubre de Inés Hernand. Un regreso, por tanto, al menos por el momento, 100% femenino. Las entradas están a la venta en la web oficial.
Al margen de su paso los sábados por El Sol, Ochoymedio seguirá operando como promotora con conciertos programados por distintas salas y espacios de Madrid. En su web puedes encontrar su agenda de conciertos, con fechas de La Casa Azul, Miranda!, Javiera Mena, Juventude, Los Chivatos, Modelo de Respuesta Polar y muchos más.
Dianka, autora catalana conocida por su entrega a la canción melódica de los 60 y los 70, con referentes como Marisol o Peggy Lee (co-escribió ‘Tocotó’ para Amaia y tiene un pequeño hit con Paco Pecado), presenta nuevo temazo. Se trata de una colaboración con La Bien Querida que critica el machismo en la industria musical y en la sociedad en general.
Detrás de tan dulces voces, se esconde un tema contestatario contra esos hombres que te hacen sentir pequeña. ¿Chiquitita? «¡Yo no lo soy! ¡Yo no lo soy!», responde el estribillo. «Soy matona».
«Vete que yo tu veneno no lo quiero más» es otra de las frases más explicativas de este ‘Chiquitita, Matona!’, nuestra Canción del Día hoy. El tema, rematado por la moderna producción de Pau Aymí (Jeanette, Anier…), surgió durante un retiro a Los Alpes, después de que Dianka sintiera que no encajaba en Madrid.
La propia artista explica la dualidad del título: “Los polos opuestos generan una simbiosis vital importantísima e inexpugnable. En mí todo el rato hay una lucha por ver quién es protagonista – chiquitita o matona-. Es muy interesante pluralizar mi personalidad: ser diminuta como una mota de polvo o tan grande e imponente como un abeto. Puedo ser ambas y al mismo tiempo”.
Sobre la ilusión que le ha hecho colaborar con La Bien Querida, ha dicho: “Es todo un honor poder ver a Ana entre los versos de esta canción, estoy emocionadísima. Cuando se la presenté, ella vio el argumento de una forma similar al mío, aunque ella personificó su visión en una figura masculina. Esto genera un contraste muy llamativo, no solo armónico, sino porque parece que ambas hablemos de cosas distintas, pero en resumidas cuentas hablamos de lo mismo. Despojarnos de aquello que nos hace mal y sentirnos heroínas”.
El videoclip, con sus trenzas y sus libros, siguen la estética del disco ‘Cabriola’, que se presentará el próximo 10 de diciembre en Madrid. Será en la Sala Uni y las entradas están disponibles a través de Ochoymedio.
Menos mal que Ellie Goulding no ha querido hacer un disco enteramente post-divorcio, porque algunas de las letras que encontrarás en ‘I Know Too Much’ son realmente duras. En 2024 la artista se separó de su esposo Caspar Jopling y a menudo los nuevos temas de la artista son el reflejo de una relación agonizante que no podía ser más tóxica.
Goulding juega al despiste cuando al explicar el single ‘Black Prada Dress’ asegura que frases como «primero me dices que estoy guapa, y luego que es la luz» pueden salir de una voz interior. De lo peor de una misma. Pero nada puede disimular qué tipo de relación retratan pistas como ‘Jealousy’ o ‘Loser’.
En esta última, reta: «tienes un nuevo trabajo, una nueva vida, una nueva chica, y está bien, puedes cambiar todo tu vestuario, pero seguirás siendo un perdedor». Por si fuera poco, hay una burla al momento en que él le dijo: «ni se te ocurra escribir sobre mí».
‘Always Think of Me’ compara el viejo amor con un mal chupito que deja terrible sabor de boca, y la muy Chappell Roan ‘For Your Entertainment’ es cínica hasta decir basta: «úsame para tu propio beneficio / me moldearé en aquello que a ti te apetezca».
Ya hacia la mitad del álbum tanto ‘4 Seasons’ como ‘Nobody Dances’ se entregan a nuevos amores, y el disco al final llega a una catarsis piano-house, despidiéndose con la optimista ‘Ravers’. Ellie Goulding es muy conocida por sus pinitos en la música dance, tanto desde sus discos como en los de otros (a destacar Calvin Harris), y aquí no ha querido ceñirse a lo lacrimógeno. No es su mejor banger; esta vez destaca más bien el nivel compositivo de baladas como la mencionada ‘4 Seasons’.
En un álbum en el que caben canciones acústicas que se vuelven rugosas con la bilis de la Alanis más vengativa (‘Always Think of You’) o los años 80 más fiesteros (‘Nobody Dances’ parece un tema de Carly Rae Jepsen), Ellie Goulding sigue sirviendo. Después del que anunció con mucho humor como su álbum menos personal, probablemente ha entregado el más confesional de todos.
Este miércoles, Tanxugueiras vivieron un intento de boicot antes de su concierto en Palencia, que se celebraba en el marco de las protestas convocadas por el PP y apoyadas por Vox en apoyo a Ceuta. Fue un grupo de ultras con banderas españolas los que obligaron a retrasar el show hasta 40 minutos a gritos de «Pedro Sánchez dimisión», «alcaldesa dimisión» o «muerte a Galicia».
Ahora, Aida Tarrío y Olaia y Sabela Maneiro han hablado sobre lo ocurrido en un vídeo subido a redes sociales: «Estamos bien, estamos tranquilas. Fue un momento muy desagradable». Empezaron agradeciendo al público de Palencia por lograr que «ese mal momento quedase en segundo plano» y continuaron hablando sobre los peligros de la violencia: «Tenemos que reflexionar, tenemos que darle una vuelta a la cabeza, ya que tanto la violencia verbal como física no lleva a ninguna parte y es muy peligrosa», explica Olaia Maneiro.
Sabela recuerda que «estos debates son necesarios», pero que el objetivo debe ser buscar «el respeto y el afecto más que el odio y los insultos». Por otro lado, Tarrío asegura que «el mundo se está poniendo bastante oscuro» y que, aun así, van a seguir «llevando nuestra lengua y nuestra cultura por todo el mundo con todo el orgullo que sentimos por ella».
Para terminar, Tanxugueiras aprovechan para mandar un mensaje de apoyo a todo aquellos artistas que se hayan encontrado en situaciones similares en algún momento, además de tranquilizar a sus fans. El grupo gallego no planea bajarse del escenario: «Mientras brille la luna, seguiremos cantando».
Tanxugueiras suben a un escenario con panderetas y tres ultras descubren de repente que su “España” no soporta escuchar galego. Esa es toda su idea de patria: una bandera enorme y un país cada vez más pequeño, hasta que solo quepan ellos.
Cleo Sol sigue demostrando en su nuevo ‘Gentlewoman’, nuestro Disco de la Semana, que se trata de una de las voces más esenciales de la escena del neo soul y el R&B contemporáneos. La que también puede ser escuchada como vocalista en SAULT es una experta en hipnotizar a base de voces y melodías, y la canción titular de su último LP es un gran ejemplo de ello. ‘Gentlewoman’ es la Canción del Día.
La elegancia de la producción, en algún punto entre el neo soul y el doo-wop más minimalista, es el valor más obvio de la canción, que se mantiene tranquila y enfocada durante toda su duración. Sol evita todo lo que sea parecido al aburrimiento con la fuerza de sus melodías, totalmente seductoras y dignas de perderse en ellas.
La artista británica se pone en la piel de una «gentlewoman» desesperada por demostrarle a su «gentleman» que puede contar siempre con ella («No me dejes, no me dejes, no me dejes fuera de esto / Porque puedo ser tu gentlewoman«).
Así, las letras de la canción son tan pacíficas como su música. En este sentido, es un match perfecto: «Creo en la verdad por la que luchas / Tú espera, el mundo es tuyo / Para que me dejes entrar, todo lo que tienes que hacer es abrir la puerta».
Bad Bunny ha recibido su primer Emmy gracias a su memorable espectáculo en el Halftime de la Super Bowl. El puertorriqueño ha recogido la estatuilla durante la ceremonia de entrega de los Creative Arts Emmys, celebrados antes de la gala principal. Esta se emitirá el próximo 14 de septiembre desde Los Ángeles.
El espectáculo contaba con 9 nominaciones, de las cuales se ha acabado llevando 7. Resulta que el Halftime del puertorriqueño se convirtió en el más nominado de la historia de los premios. Además de la dedicada al propio Bad Bunny, el show también ganó en las categorías de Mejor dirección musical, coreografía, mezcla de sonido, dirección técnica, diseño de iluminación y dirección de programa especial.
Bad Bunny no fue el único artista musical en conseguir un reconocimiento durante la noche de este sábado, con Sabrina Carpenter también llevándose un Emmy por su participación en el especial de ‘The Muppets Show’. Con el Grammy y el Emmy en su poder, ambos artistas están a medio camino de alzarse con los cuatros grandes premios de la industria, a falta del Oscar y el Tony.
Es digna de estudio la racha creativa que lleva Sondre Lerche, sobre todo desde 2014, año en que publicó su disco posdivorcio ‘Please‘. Después, con más o menos acierto, sus discos rara vez han bajado del notable, en especial ‘Avatars of Love‘ de 2022, que suponía una nueva cumbre creativa para el noruego al que conocimos hace ya 25 años. ‘Acrobats’, su nuevo trabajo, no iguala esa cima, pero mantiene la calidad, proponiendo de nuevo una nueva vuelta de tuerca.
Esta vez, quizá inspirado en la buena aceptación de la progresiva y espectacular ‘Avatars of Love’, la canción, Sondre ha compuesto un disco de canciones largas, la mayoría entre 6 y 9 minutos de duración, regodeándose en el progreso y desarrollo de las canciones, en lugar de rematarlas de manera fácil e inmediata. No siempre logra los resultados esperados, pero hay que atribuirle el riesgo.
Grabado en hasta 9 estudios diferentes, ‘Acrobats’ mantiene el gusto de Lerche por el pop clásico de arreglos pomposos y letras dulces y románticas. Dice que, si hay un tema principal en el disco, es el de haber encontrado el amor en tiempos políticamente convulsos, y precisamente la final ‘Life-Changing Love’ se pregunta qué pasaría si esos «lunáticos» que controlan el mundo encontraran el amor verdadero. Incluso hay cierta culpa en el hallazgo del amor: «La amenaza de violencia permea en el aire, pero yo acabo de oír los pájaros de la primavera», canta el artista.
No debería haber culpa ni vergüenza en el amor y por eso ‘Little Kids‘ suena tan feliz recordando un amor de adolescencia arropado por los preciosos arreglos de la Stockholm Studio Orchestra. Melodía y arreglos capturan la melancolía de esa letra que habla de «bebés» que van a cumplir 45 años, mientras la canción evoluciona con suma elegancia.
En el océano melódico de Sondre Lerche caben no solo cuerdas sino también guitarras, marimbas, clarinetes y otros muchos instrumentos, una abundancia instrumental que también da pie a nuevas exploraciones estilísticas, algunas más convincentes que otras. ‘Drive Me Away from You’ es una espectacular odisea beatliana, con final muy reminiscente de ‘Hey Jude’. Por contra, la excursión disco de ‘Follow the River’ no justifica su extensa duración, aunque gana gracias a la especificidad de su letra, con referencias al bourbon y a un episodio de sunburn y borrachera «de la nada».
Aunque ‘Little Kids’, de las canciones románticas de ‘Acrobats’, es la mejor y más completa, también conmueve la pista titular por su analogía entre enamorados y acróbatas que bailan y se juegan la vida en el aire. Menos inmediata pero también deslumbrante al final, ‘Love is All’ adelanta las reflexiones de ‘Life-Changing Love’ en la pieza más contemplativa del conjunto; los pequeños detalles instrumentales y movimientos de composición dinamizan la canción, mientras Sondre canta sobre cómo el amor sirve de antídoto para un mundo «feo» y que «amenaza con ir muy mal».
Hay algo especialmente bonito en la manera en que Lerche construye estas canciones, desde el principio con la cinematográfica ‘How Much of This Was Planned’, con arreglos de enorme gusto y elegancia y una voluntad clara de llevarlas hacia terrenos más amplios. Se nota que Sondre viene de actuar en ‘Moulin Rouge’ y el dramatismo de las composiciones así lo refleja, aunque algunas prometen más de lo que finalmente llegan a desarrollar.
Para muchos compositores y artistas en general resulta imposible no plasmar en su obra sus impresiones sobre la deriva social y política del mundo, y precisamente el concepto de ‘Acrobats’ puede tener que ver con la obligación de tener que hacer acrobacias para ser feliz en un mundo que lo pone muy difícil. Sondre decide regodearse en el amor y las referencias al mundo amenazante que hay ahí afuera tienden una pequeña sombra sobre un disco que no debería pedir perdón por ser escapista. Escapismo es justo lo que necesitamos.
Rothko Taylor, el protagonista de la fabulosa ‘Una vida buscando’ (Random House), regresa a casa como Odiseo: después de quince años de ausencia y transformado en otra persona. Pero la localidad costera a la que vuelve, la ficticia Edgecliff (una suerte de amalgama de distintas poblaciones de Sussex), no es exactamente Ítaca, ni su viaje ha estado poblado de aventuras, sino de rechazo, violencia, adicciones, cárcel y precariedad.
Dada la querencia de Kae Tempest por los mitos griegos (ha reelaborado el mito de Tiresias en el poemario ‘Hold Your Own’ y la tragedia Filoctetes, de Sófocles, en la obra teatral ‘Paradise’), resulta tentador leer su nueva novela, la segunda tras la celebrada ‘Cuando la vida te da un martillo’ (Sexto Piso, 2018), en clave homérica, como una Odisea contemporánea e invertida: la historia de un hombre que no regresa para recuperar la vida que dejó atrás, sino para desprenderse de quien fue, enfrentarse a las heridas del pasado y averiguar si todavía es posible construir un hogar entre quienes un día lo conocieron como una adolescente “rarita” que se sentaba al final de la clase “esperando a que la vida se reiniciara”.
También resulta inevitable buscar a Tempest dentro de Rothko. ‘Una vida buscando’ es un coming-of-age que, sin ser propiamente una autoficción, incorpora materiales reconociblemente autobiográficos: la disforia de género, el consumo de drogas como refugio frente a la hostilidad del mundo, el difícil proceso de autodescubrimiento y la necesidad de encontrar un lenguaje con el que nombrarse (el autor convierte los pronombres en un recurso narrativo cargado de significado y emoción). Son temas que también atraviesan sus canciones y que establecen un diálogo especialmente fructífero entre su obra musical y literaria.
Narrada en dos líneas temporales que van revelando poco a poco las causas del derrumbe y las posibilidades de la reparación, ‘Una vida buscando’ confirma las extraordinarias dotes de Tempest como novelista. Su prosa conserva el poder visual, rítmico y metafórico de sus poemas, pero encuentra en la amplitud de la novela el espacio necesario para construir personajes complejos, en especial Meg, la madre de Rothko, cuya fragilidad y su progresivo deterioro concentran buena parte del dolor del relato.
Aunque en ocasiones el lirismo resulta demasiado enfático y la voluntad de redención se hace visible en exceso, Tempest evita reducir la historia a una lección edificante o a un relato ejemplar sobre la identidad trans. Lo que ofrece es una novela sobre el pasado, la culpa y el perdón, sobre las familias que nos tocan y las que elegimos, sobre dónde encontrar tu lugar en el mundo aunque cueste “toda una vida”.
Pet Shop Boys regresan con un álbum conceptual creado mano a mano con Andrew Hodges, biógrafo del matemático inglés Alan Turing. ‘A Man From The Future’ estará disponible el próximo 9 de octubre y estará estructurado en ocho capítulos, cada uno dedicado a una etapa de la vida de Turing.
Después del lanzamiento de ‘Nonetheless’, el dúo británico se atreve con lo que describen como «un monumento muical a Alan Turing, que tanto dio a su país y al mundo y fue recompensado siendo perseguido por su sexualidad». La misma idea ya se les ocurrió a Hidrogenesse en 2012 y no les salió nada mal, con la revista Rockdelux nombrándolo Disco del Año.
Estos recuerdan la «increíble contribución» de Turing para la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial en el campo de la tecnología, pero también como este «quería vivir en una época en la que ser gay fuese normal»: «Tanto en su vida privada como profesional, estaba adelantado a su tiempo», han declarado Neil Tennant y Chris Lowe.
‘A Man From The Future’ estará compuesto por canciones, spoken word y música orquestal y electrónica, además de que contará una historia de forma cronológica, desde los días de infancia de Turing hasta su papel en la invención del ordenador digital.
Tracklist:
1. ‘Natural Wonders Every Child Should Know’
2. ‘He Dreamed Of Machines’
3. ‘The Enigma’
4. ‘Other Ranks’
5. ‘The Memory And The Control’
6. ‘The Trial’
7. ‘Only In His Death’
8. ‘A Man From The Future’
Entre los temas favoritos de pop de los últimos meses, este improbable tema de underscores se ha convertido en uno de los nuestros. ‘The Peace’ parte de una melodía vocal pasada por vocoder y sin percusión, muy en la estela de Imogen Heap y ‘Hide and Seek’, pero el loop acaba marcando el ritmo por sí solo. April Grey va superponiendo capas, teclados y voces hasta darle un carácter digital, casi cyborg, mientras unos gemidos procesados hacen las veces de percusión.
En nuestra Canción del Día, la letra cuenta tres episodios de consumo compartido con una persona cercana, en Brooklyn, Coachella y Europa: de ahí la idea de «I just wanna share the peace with you». El videoclip, estrenado hace tres semanas, convierte esa energía en una especie de fiesta desatada, con Harper Grey engullida por una multitud que baila y se agita a su alrededor.
Hacia el final, el loop vocal, las armonías, los teclados y la melodía principal se entrelazan hasta alcanzar un clímax precioso. ‘The Peace’ tiene algo de experimento pop que termina siendo tremendamente pegadizo. El pop global va necesitado de nuevos hits y este debería ser uno de ellos: una auténtica joya que, espontáneamente, se ha convertido en una fan favorite y ya es la canción más escuchada de underscores en Spotify.
La carrera de Brandon Flowers en solitario no se desarrolla de manera paralela, al margen de los Killers. Alguien pudo entender que su segundo álbum, el notable ‘The Desired Effect’, producido por Ariel Rechtshaid, iba donde el grupo original ya no iba a atreverse. Pero el tercer disco del artista por su cuenta parece más bien una continuación de los últimos trabajos de los Killers, los infravalorados ‘Imploding the Mirage‘ y ‘Pressure Machine‘, en los que la influencia de Bruce Springsteen era muy palpable.
El Boss está presente aquí también, especialmente en ‘Tiger’s Blood’, aunque sobre todo ‘THRASHER’ es un homenaje a la música country, grabado en Nashville, y con músicos tan legendarios como Bruce Bouton (Garth Brooks) a la «steel guitar», el octogenario Charlie McCoy (Bob Dylan) a la armónica, David Rawlings (Gillian Welch) a la guitarra y Margo Price a los coros, entre muchísimos otros. La excusa para este álbum llamado «TRILLADORA», así en mayúsculas, es recordar la infancia que Brandon pasó en Nephi, un pequeño pueblo de Utah de 7.000 habitantes, en el que vivió de los 8 a los 16 años.
No obstante, este no termina nunca ser ese disco personal con el que conozcamos mejor quién es Brandon Flowers, pues las letras a menudo están llenas de generalidades, situaciones imaginadas y sobre todo, historias de terceras personas. Completamente desconectada del mundo, ‘Does It Ever Cross Your Mind?’ habla del estupendo momento que vivimos y de «lo maravilloso que es estar vivo». ‘One of Us’, como homenaje a un cuñado fallecido, incluye frases de dudoso gusto («hiciste de mi hermana una mujer honesta») y The Guardian señala a la historia interracial de ‘Angel’ como «o bien racista o bien crítica con el racismo, aunque de ambigüedad igualmente condenatoria».
La historia de un deportista negro que se casa con una chica blanca, sin la aprobación de la familia, y luego termina metido en drogas con una pistola de por medio no logra ser el nuevo ‘In the Ghetto’ medio siglo después. Hoy por hoy es un cliché. Tanto como la producción del álbum, predecible incluso en las manos de Jonathan Rado, que aparca a un lado todo el brío y el riesgo que solían aplicar Foxygen. En ‘Paradise’, el tema con prominente banjo que no podía faltar, suena una campana después de que escuchemos la expresión «until the bell rang». Ese es el nivel.
Entre las pocas canciones confesionales que se salen de la norma, la sentida ‘Miss Americana’, aunque el tema pierde algo de fuerza cuando descubres que, pese a estar entonada en primera persona, esa «Miss Americana» que sufre acoso sexual a los 12 años, no es Brandon Flowers, sino su hermana. Y entre las pocas sorpresas desde el punto de vista de la producción, encontramos al grupo de mariachis Los Camperos de Jesús Chuy Guzmán, que logran elevar una «Red Ground» que ya apuntaba a ser uno de los «highlights» del disco. «Take Me Back» es uno de los estribillos más emocionados de este álbum y el único que recordar en el futuro.
Si Brandon Flowers pretendía hacerse con una décima parte del público de Morgan Wallen, o en su momento Garth Brooks, no lo ha conseguido. El álbum ha quedado en el puesto 196 del Billboard 200. Si lo que quería era que le conociéramos un poco mejor y le valoráramos como autor, el extraño encuentro con Elvis Presley en un Tesla retratado en ‘An American Dream’ no era el camino. La mejor arma de Flowers sigue siendo su bonita voz -siempre tan Roy Orbison-. Pero para los que compramos en 2015 el vinilo de’The Desired Effect’ con mucha curiosidad, la idea de ir a una tienda para comprar este álbum es demasiado peregrina.
«Blue film» es históricamente una manera de llamar a las películas porno. El título de la película de Elliot Tuttle no es casual, aunque ‘Blue Film’ acaba siendo bastante más que una provocación alrededor del sexo. La película se atreve a poner frente a frente a un camboy y a un pederasta y, a partir de ahí, meterse en un terreno moral bastante pantanoso sin simplificarlo todo en buenos y malos. Ya solo por atreverse, hay que reconocerle cierto riesgo.
Porque, ¿cuántas veces hemos visto en el cine a un pederasta? Normalmente como una figura monstruosa, alguien a quien temer y repudiar, una encarnación del mal. La enorme ‘The Florida Project‘, por ejemplo, utiliza al personaje de un anciano pedófilo como una presencia inquietante y amenazadora que planea sobre la historia. ‘Blue Film’, en su lugar, pone a ese personaje delante de nosotros, le deja hablar, contar su historia, explicar su culpa y convivir con sus contradicciones. ‘Blue Film’ nos obliga a escucharle, que no absolverle.
De hecho, el propio Elliot Tuttle ha contado que para construir a Hank se empapó de testimonios personales de delincuentes sexuales, y que le sorprendió hasta qué punto aparecían la culpa, la vergüenza y los abusos sufridos durante la infancia. Hank vive precisamente atrapado ahí: sigue en el mismo pueblo, ha vuelto a la iglesia y parece haber convertido buena parte de su vida en una especie de penitencia. Se enfrenta incluso voluntariamente, semana tras semana, a la persona relacionada con aquello que hizo. Es una idea muy desagradable de contemplar, pero también bastante más interesante que volver a colocar al personaje en la casilla de «monstruo».
Frente a Hank está Aaron, el joven camboy, que también tiene una historia mucho más compleja de lo que parece al principio. La película va dejando ver sus propias heridas, necesidades y contradicciones, sin convertirlo simplemente en el contrapunto de Hank. Reed Birney y Kieron Moore están muy bien los dos, especialmente porque buena parte de la película depende de sus miradas, silencios y pequeños cambios de actitud. Son dos interpretaciones muy contenidas, pero con muchísimo trabajo detrás.
Pero ese no es ni mucho menos su único mérito. El guion está escrito con mucho detalle y bastante sentido de la realidad. Los personajes tienen contradicciones, traumas, miserias y también momentos de vulnerabilidad, y nada parece construido a base de brocha gorda. La película va descubriendo sus historias poco a poco y consigue que entendamos sus circunstancias sin que eso implique necesariamente justificarlas. Es un equilibrio muy incómodo, pero funciona.
Una de las escenas más fuertes y memorables llega cuando Hank afeita a Aaron para que parezca más joven dentro de su juego de roles. Es una escena dificilísima porque puede resultar repulsiva y, al mismo tiempo, extrañamente vulnerable. Tuttle decide además cambiar ahí el formato de imagen y pasar a la cámara doméstica. El resultado tiene algo de vídeo familiar y de película de terror a la vez: una intimidad reconocible que, precisamente por eso, nos pone todavía más incómodos.
También tiene bastante mérito que consiga mantener el interés siendo una película tan claustrofóbica, desarrollada prácticamente entera dentro de una casa y apoyada durante buena parte del metraje en las conversaciones entre sus dos protagonistas. El guion va soltando información con cuentagotas y siempre hay algo más detrás de lo que estamos viendo. No necesita grandes giros ni artificios para mantener la tensión. De hecho, la película funciona mejor cuanto más se queda encerrada con ellos.
Y ya desde los títulos de crédito ‘Blue Film’ deja clara su intención. Suena el folk-pop alegre de los 60 de ‘When Love Is Young‘ de The Free Design, mientras vemos a un niño en unas imágenes que parecen sacadas de una película familiar. La canción resulta casi demasiado luminosa para lo que estamos a punto de ver, y ese contraste se queda flotando durante todo el filme.
Poco a poco, ‘Blue Film’ se convierte en algo bastante más triste. Quizá esa sea también otra acepción de «blue». Más que quedarse en lo escandaloso de su premisa, la película acaba hablando de dos soledades que nacen de lugares muy diferentes, pero que terminan resultando sorprendentemente comparables. Es probablemente ahí donde encuentra su mayor fuerza.
Por poner alguna pega, la fotografía pierde algo de elegancia hacia el final y el desenlace se pasa un poco de sentimental y de obvio, especialmente en ese regreso angustiado a la soledad. Pero son pequeños reparos para una película valiente, muy detallista y bastante más compleja de lo que podría sugerir su premisa. Incómoda y turbia, sí, pero que hace que al final merezca la pena pasar ese trago.
Cuando hablamos de las canciones del verano en TikTok nos referimos a los temas más populares de la plataforma «de acuerdo con su nivel de interacción durante el periodo de medición del verano». Es decir, las canciones más usadas por los usuarios. Con Katy Perry, Mac Miller y Lenny Kravitz en el top 3, estos han dictaminado que la nostalgia es la verdadera ganadora.
El megaviral de ‘The One That Got Away’ ya se empezó a notar allá por mayo, y hace unos días TikTok la coronaba como la canción número 1 del verano en la plataforma a nivel global. Esta habría aparecido en más de 42 millones de vídeos, amasando la asombrosa cantidad de 55.000 millones de visualizaciones. Desde su resurgimiento, el tema no ha parado de subir.
‘The One That Got Away’ fue el sexto single de ‘Teenage Dream’ y el único de ellos que no fue número 1 en el Hot 100. 15 años después, sigue sin conseguirlo, pero al menos seguro que Katy Perry se ha quitado la espinita, con la canción ocupando actualmente el puesto 4 en el top 50 Global de Spotify, tras la bajada de ‘Beauty and a Beat’.
«Nunca he tenido tantos oyentes y estoy muy agradecida por ello», ha declarado la artista, que en estos momentos es la número 13 en la tabla global de artistas de Spotify con 90 millones de oyentes mensuales.
Mac Miller y Ty Dolla $ign ocupan el número 2 de la lista de TikTok gracias a la canción ‘Cinderella’, lanzada en 2016 como parte del disco ‘The Divine Feminine’. Por otro lado, Lenny Kravitz culmina el círculo de nostalgia con el viral de ‘It Ain’t Over ‘Til It’s Over’, originalmente lanzada en 1991.
Si algo tienen en común estos temas, es también el tipo de vídeos en el que han aparecido, con todos ellos siendo la banda sonora de millones de clips recordando relaciones y rupturas pasadas. «He estado esperando toda mi vida para este momento», es la frase clave del tema de Mac Miller.
Sin embargo, el resto de la lista está compuesto por canciones «actuales». ‘Earrings’ de Malcolm Todd, ahora en el top 3 Global de Spotify, ha sido la cuarta canción más utilizada este verano en TikTok, pese a ser lanzada en 2024. A esta le siguen ‘Ghetto Love Sotry’ de BabyChiefDoit, ‘End of August’ de Noah Kahan, ‘Spend Dat’ de Yung Miami y ‘Self Aware’ de Temper City, grupo israelí que ahora mismo está en el top 8 Global de la plataforma sueca.
La lista termina con dos canciones que sí serán conocidas por personas que no usen TikTok diariamente: ‘Dai Dai’ de Shakira y Burna Boy, y ‘DANCE…’ de Slayyyter’. La que ha sido también la canción oficial del Mundial 2026, viralizándose mediante recreaciones de la coreografía y homenajes a distintas selecciones, también se trata de la canción número 1 del verano de TikTok en España.
Las canciones del verano 2026 en TikTok:
1. Katy Perry – The One That Got Away’
2. Mac Miller – ‘Cinderella’
3. Lenny Kravitz – ‘It Ain’t Over ’Til It’s Over’
4. Malcolm Todd – ‘Earrings’
5. BabyChiefDoit – ‘Ghetto Love Story’
6. Noah Kahan – ‘End of August’
7. Yung Miami – ‘Spend Dat’
8. Temper City – ‘Self Aware’
9. Shakira & Burna Boy – ‘Dai Dai’
10. Slayyyter – ‘DANCE…’
El documental de Oasis, titulado ‘Don’t Look Back In Anger’, ya se ha estrenado en el Festival de Venecia con un grandísimo éxito. La ovación se extendió hasta los ocho minutos, con Liam y Noel protagonizando uno de los momentos más emocionantes de su carrera. Al mismo tiempo, el tabloide The Sun ha «confirmado» que los hermanos pasarán por nuestro país el próximo año.
‘Don’t Look Back In Anger’ llega a los cines españoles el próximo 11 de septiembre y a Disney+ a finales de año. El documental mostrará el recorrido de los hermanos a lo largo de su histórica de gira de 2025, que también fue un reencuentro en toda regla. Ahora, Noel puede describir a Liam como «encantador» al Daily Mail y que no sea una broma: «Todas las cosas pequeñas que nos molestaban del otro se han ido. Ahora somos iguales. Nos llevamos bien, nos enviamos mensajes como gente normal», declaró Gallagher al diario británico.
Mientras todo esto ocurría, The Sun habría confirmado una supuesta gira europea de Oasis para 2027. No solo eso, sino que según el medio británico esta incluiría 23 conciertos en Reino Unido, residencia en Las Vegas y gira europea con «varios conciertos» en el Estadi Lluís Companys de Barcelona, aunque recomendamos no tomarse esta información al pie de la letra hasta que nada se anuncie oficialmente, lo cual no debería tardar.
«En total, deleitarán a tres millones de fans en Manchester, Irlanda, Francia, Alemania, Italia y posiblemente España. Las entradas saldrán a la venta en las próximas semanas», explicaba The Sun. Posteriormente, en la misma tarde, el medio anunció que la banda ofrecería «una serie de conciertos en el Estadio Johan Cruyff de Ámsterdam, además de varias actuaciones en el Estadio Olímpico de Barcelona».
Oasis se han dejado de declaraciones crípticas y se han pasado a los vídeos crípticos. Después de unas reveladoras palabras de Noel Gallagher, los hermanos de Manchester han subido un teaser a sus redes lleno de easter eggs, tal y como lo haría Taylor Swift. Ahora, los fans han descubierto que podrían ser unas coordenadas ocultas.
Después de que Liam aprovechase los rumores de un nuevo e improbable disco para dar pistas («Mejor demos algunos conciertos y seamos felices, gracias»), esta semana Noel visitaba el programa de talkSPORT y aseguraba que estarían planeando llenar 2027 de nuevos conciertos: «No hay torneos de fútbol el próximo año, así que tenemos que hacer algo en verano, ¿no?», declaró el artista.
El último movimiento de la banda ha sido un misterioso vídeo en sus redes sociales en el que dos chavales, que de alguna manera representan a los dos hermanos, aparecen en una tienda llena de referencias al grupo, pero también a su próximo concierto. Se puede apreciar un cartel de fish and chips a precio de oro: 55,84 libras. Lo mismo ocurre con la nevera del lugar, en la que se advierte que esta debe estar a -4 grados. Otra cifra exagerada. En un cartel también aparece la siguiente frase: «Los niños desatendidos serán vendidos al circo».
Los fans de la banda han descubierto que si juntas todos los números presentes en el vídeo lo que aparece son unas coordenadas: el Celtic Park de Glasgow, estadio por el que no pasaron en su gira de 2025.
Selena Quintanilla es noticia hoy por dos razones: su presencia en la reedición por el 20 aniversario de ‘B’DAY’, como pieza clave de la nueva versión de ‘Irremplazable’; y por la batalla legal que ha comenzado su familia meses después del fallecimiento de Abraham Quintanilla, patrón de la familia.
A.B. Quintanilla, hermano de Selena, aseguró haber comenzado un proceso legal contra su hermana Suzette. A esta le acusa de supuestas irregularidades con sus deberes financieros y jura que «nunca imaginé que llegaría el día en que tendría que enfrentar una situación como esta». Aunque la disputa comenzó hace meses, Quintanilla sigue sorprendido: «Hay cosas que he descubierto y vivido durante este proceso que me han dejado profundamente impactado».
Suzette, por otro lado, niega haber recibido una demanda de su hermano, así como cualquier relación con un robo del patrimonio de su hermana: «No ha robado, malversado ni tomado indebidamente dinero o bienes pertenecientes a A.B., Abraham, Marcella, Chris, el patrimonio de Selena ni a ninguna empresa familiar o de propiedad conjunta», se puede leer en un comunicado firmado con su madre Marcella Quintanilla.
Aunque tanto A.B. como Suzette Quintanilla fueron importantes en el ascenso a la fama de Selena, además manteniéndose siempre unidos al hablar de su hermana, la relación se ha fracturado gravemente en los últimos meses.
Hoy, 4 de septiembre, salen nuevos discos de Adéla, Ellie Goulding, Kasabian, AKRIILA, Mykki Blanco, Angus & Julia Stone, Veintiuno, Paris Paloma, Natalie Imbruglia o Chat Pile. Además, se edita la reedición de ‘B’DAY’ de Beyoncé con motivo del 20º aniversario del álbum y de su 45º cumpleaños, y también se reedita ‘Loose‘, el icónico disco de Nelly Furtado.
El lanzamiento top del día no es otro que ‘Bass Persuades‘ de Miley y, por eso, es nuestra Canción del Día. También hay lanzamientos importantes de dos miembros de BLACKPINK, Lisa y Jisoo, así como duetos destacados de Carlos Ares y Barry B, por un lado, y de Dianka y La Bien Querida, por otro.
Entre los estrenos destacados están los de Rebecca Black, en el lado pop; Lori Meyers y Maitequiero, en el indie; o Fat Dog, en el rockero. El punto bailable y discotequero lo ponen TSHA y Amelie Lens. El más introspectivo corre a cargo de la artista revelación Fine.
La sensibilidad autoral la ponen Sr. Chinarro o Liana Flores, y entre los comebacks destacados hay que hablar de Simple Minds y Andy Stott. Recibimos además nuevos singles de los próximos trabajos de Viva Belgrado, DIIV o Califato ¾.
Aunque quizá la mayor curiosidad sea el live de Kelela versionando a Incubus, en la línea de su último disco. O volviendo a ‘B’DAY’, el dueto de Beyoncé y Maluma en el remix latino de ‘Get Me Bodied’. ¿Falta algo? Dinos en los comentarios.
Solo un año después de ‘Something Beautiful‘, Miley regresa sin apellido y con un sonido pop inspirado en los últimos años de los 2000. ‘Bass Persuades‘ parecía anticipar un sonido guitarrero, pero ofrece en realidad una vuelta al pop imperial de Lady Gaga y de la propia Miley en la era ‘Can’t Be Tamed‘, canción a la que recuerda en los primeros acordes de sintetizador.
La música «persuade» es el concepto de esta canción de ecos dance-pop, electropop y un poquito electroclash, de melodía muy europea y cuestionable masterización que podría ser deliberada, y que, como ‘Flowers’ y ‘End of the World’, sirve nostalgia y pop inmediato. El estribillo «los chavales no quieren bailar» aludiría a la juventud actual distraída con redes sociales y la canción es una invitación a vivir el momento junto a otros seres humanos.
Las referencias de la canción, transmitidas en plan spoken word, refuerzan precisamente esa reivindicación de lo analógico frente a la hiperconexión actual: desde la pantalla del teléfono y la nostalgia por la época en que había que esperar a MTV para descubrir un hit, hasta la invitación a «go analog» y mirar por la ventana en lugar de quedarse pegado al móvil.
Sin que esta vez sirva especialmente de vehículo para su portentosa voz, ‘Bass Persuades’ recuerda que ya ha pasado suficiente tiempo para referenciar los 2000, como hizo Gaga en ‘Abracadabra’ el año pasado. Sobre todo a Gaga recuerda también los estilismos y coreos del videoclip.
Malcolm Todd ocupa en estos momentos el 4º puesto del Top 50 Global de Spotify con ‘Earrings’, una canción lanzada en 2024. Hace poco ocupaba el número 1, ahora en posesión de Karol G, Judeline y rusowsky. Aparentemente, es otro caso que demuestra el poder de un viral en TikTok, capaz de rescatar un tema de dos años de antigüedad y enviarlo a lo más alto. Que Todd sea el hermano menor de Audrey Hobert, y que ambos lo hayan petado prácticamente a la vez, también es importante.
El artista de 22 años empezó a publicar lo que había ido cocinando durante la pandemia en 2022. Un año después, fichó por Columbia Records. En abril de 2024, Todd publicó ‘Sweet Boy’, disco en el que ‘Earrings’ figura como la primera canción, pero no hizo demasiado ruido. Su primer hit de verdad llegó con la publicación de ‘Chest Pain (I Love)’ en su disco homónimo, canción con la que entró por primera vez en el Hot 100 (#68).
‘Earrings’ empezó a petarlo en marzo de este año, haciendo su debut en el puesto 95 de la lista de Billboard gracias a un viral de TikTok. Para cuando llegó junio, el tema ya acumulaba más de 8 millones de creaciones y 6.000 millones de visitas en vídeos asociados a él. El 25 de julio, alcanzó su pico en el puesto 20 del Hot 100.
El éxito repentino de ‘Earrings’ se puede explicar desde muchos frentes, y quizás tenga que ver con una estrategia de marketing digna de Chaotic Goods o con la carrera de showrunner y guionista en Hollywod de su padre, pero se entiende bastante bien desde la música. Si hay un hit masivo en el que se inspira ‘Earrings’, ese es claramente ‘Bad Habit’ de Steve Lacy. También recuerda en su acelerada estructura a la canción ‘Helmet’, también de ‘Gemini Rights’.
Parece que Steve Lacy plasmó la fórmula del éxito en ese álbum, porque a Todd le ha funcionado muy bien. Pese a la clarísima inspiración, lo cierto es que ‘Earrings’ lo tiene todo para ser un hit: es pegadiza desde sus primeros segundos, es lo suficientemente breve como para tenerla en bucle de forma indefinida y su mezcla de R&B, funk y DIY resulta simplemente muy cool.
El joven artista no se complica en la letra, centrándose en hacer un estribillo y un hook que se puedan repetir eternamente, sin llegar a caer en los versos en ningún momento. ‘Earrings’ empieza arriba y ahí se queda hasta el final, entre solos de guitarra y diversos arreglos: «Extra, extra / Lean todo sobre ello/ Mac está atrapado en sus sentimientos y no puede salir». Simple, al grano y a lo alto de las listas.
Tres años después de que una fan de Taylor Swift falleciese antes de su concierto en Río de Janeiro, Brasil ha hecho oficial una nueva ley para proteger a los asistentes en caso de calor extremo. Luiz Inácio Lula da Silva ha llamado la «ley Taylor Swift» a dos nuevos decretos.
En noviembre de 2023, una mujer llamada Ana Clara Benevides estaba esperando el concierto de la artista en primera fila cuando se desmayó y tuvo que ser trasladada al hospital, donde finalmente falleció tras un segundo paro cardiaco. Posteriormente, se confirmó que se debía a las elevadas temperaturas. Swift acabó posponiendo el show.
En su momento, se informó de que los fans no habían podido entrar con agua al estadio Nilton Santos. La artista paró el concierto en varias ocasiones para repartir botellas y las fueras de bomberos aseguraron que alrededor de mil personas se desmayaron a causa del calor.
El primero de los decretos convierte en obligación legal que los eventos y recintos de más de 1000 personas dispongan de agua gratuita, además de permitir que el público lleve sus propias botellas de agua. El segundo se trata de una medida contra la especulación: ahora las ticketeras deberán señalar los costes adicionales de forma clara y temprana durante el proceso de compra, evitando sorpresas en el momento del pago.
¿Cómo es la ley en España?
Todos hemos tenido que pasar por la desagradable experiencia de tirar nuestra botella de agua antes de entrar al recinto, o al menos de tener que retirar el tapón alegando motivos de seguridad, lo cual de una forma u otra te obliga a no poder conservar el agua durante el tiempo que dure el evento.
Desde julio de 2023, el Real Decreto 1055/2022 obliga a todos los promotores de eventos, públicos y privados, a «garantizar el acceso a agua potable no envasada». El Real Decreto 3/2023, también lo establece de forma clara: «Los promotores de eventos festivos, culturales o deportivos, garantizarán el acceso al agua de consumo de grifo no envasada».
Es decir, es obligatorio que haya agua potable en cualquiera de estos tipos de recinto. Otra cosa es que puedas entrar con tu botella de agua, como sí se ha permitido claramente en Brasil. Y otra todavía más confusa es que la ley no expresa de forma explícita que el «acceso a agua potable no envasada» deba ser gratuito, como sí ocurre en el ámbito de la hostelería. Sin embargo, el Ministerio de Consumo establece que «la prohibición de introducir comida y bebida puede ser abusiva si dentro del recinto se permite su consumo mediante la compra».
Todo es bastante confuso, pero festivales como Madrid Salvaje y Reggaeton Beach Festival ya han recibido cuantiosas sanciones por estas mismas prácticas. A finales del pasado julio, Consumo hacía pública una multa de 320.000 euros contra la empresa organizadora del Reggaeton Beach y una de las infracciones que se citaban era la de prohibir entrar al recinto con comida y bebida del exterior.
Cassandra Wilson, cantante, compositora, productora y ganadora de dos premios Grammy, ha fallecido a los 70 años. «Cassandra partió en paz en su hogar, rodeada de su familia, amigos cercanos y su mánager», declaró su representante a la emisora de radio de jazz WBGO.
En 2001, Wilson fue apodada como «la mejor cantante de Estados Unidos» por la revista TIME y es considerada una figura clave capaz de haber ampliado y desdibujado los límites del jazz tradicional, explorando libremente géneros como el pop, el R&B, el folk o el country.
En el mismo artículo de TIME, el periodista Stanley Crouch aseguró que no existía en la música estadounidense del momento «una fuerza femenina más pura y auténtica». De hecho, Crouch colocó a Wilson por delante de todas las cantantes de jazz de la historia, «excepto por las gigantescas Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald y Betty Carter».
La artista se formó a principios de los 80 en Nueva Orleans, antes de mudarse a Nueva York para convertirse en la nueva vocalista principal del colectivo M-Base. Su voz fue clave para que Wilson recibiese cuatro nominaciones al Grammy, de las cuales ganó dos: Mejor disco de jazz vocal por ‘New Moon Daughter’ (1997) y ‘Loverly’ (2009).
Su último disco, ‘Coming Forth by Day’, se trataba de un homenaje a Billie Holiday, a la cual también dedicó un concierto en el teatro Apolo de Nueva York.