Ni HBO ni Netflix: la mejor propuesta televisiva para este otoño viene de la mano de ShowTime. Sky España acaba de estrenar ‘Patrick Melrose’, una miniserie 4 veces nominada a los Emmys de este año (no se ha llevado ninguno, eso sí), de tan solo cinco capítulos, basada en la adaptación de las novelas de Edward St. Aubyn. Patrick es un aristócrata inglés con una infancia tremenda, alcohólico y adicto hasta la extenuación a todo tipo de drogas, mientras la serie tiene el morbo añadido de tener un tinte semiautobiográfico y de recrear temas de actualidad. En este artículo repasamos las 4 razones por las que hay que reivindicar ‘Patrick Melrose’.
El reparto
El Emmy se ha ido de las manos al cásting y de hecho solo Benedict Cumberbatch estaba nominado. Una pena, pues el elenco es sobresaliente, con interpretaciones magistrales como la de Hugo Weaving y la de la radiante Jennifer Jason Leigh, en su momento nominada a los Óscar por su memorable papel en ‘Los odiosos ocho’ de Tarantino. Un reparto que puede poner contra las cuerdas a Benedict Cumberbatch como protagonista, pero como ya hemos comprobado en otras ocasiones, antes incluso de su nominación también a los Óscar por ‘The Imitation Game’, él sale reforzado ante el nivel competitivo de sus compañeros. Nos tenemos que remontar a ‘Trainspotting’, a Leornardo Di Caprio en ‘Diario de un rebelde’ o a la más reciente ‘El lobo de Wall Street’ para ver viajes tan salvajes de colocón máximo.
La ambientación
La historia de Patrick transcurre a lo largo de varias décadas, recreando estéticas que van de los primeros 60 a casi los años 2000, detalle que hará las delicias de los amantes a un buen vestuario. Además tenemos como valor añadido el hecho de estar ambientada casi en exclusiva en tres puntos geográficos. Con solo mencionarlos la boca comienza a salivar: una luminosa campiña al sur de Francia; la oscura vida nocturna de Nueva York; y Gran Bretaña, con epicentro en la vida social aristocrática de Londres como telón de fondo.
Los temas que aborda
Y la forma en que son tratados. Llevamos ya muchas series dedicadas al negocio del narcotráfico, su blanqueo, la producción, la distribución… pero parece no existir el consumidor habitual, el esporádico, el que consigue desintoxicarse y el que no; cómo afectan en el entorno familiar, los complejos de culpabilidad o su vinculación a distintos grupos sociales…. El guión de David Nicholls bajo la dirección de Edward Berger (‘Deutschland 83’), a pesar de flojear en el segundo capítulo con el consiguiente riesgo de perder espectadores, proporciona las claves para llegar a esos caminos embarrados, gracias a unos diálogos audaces, de vértigo en cuanto a agilidad mental, derrochando humor socarrón y una crítica feroz hacia las clases altas, o por el contrario a los jetas que viven de las donaciones y la beneficencia. Patrick es puro nervio y tiene para todos.
El factor humano
El factor humano infinito en un entorno familiar tormentoso es otro de los puntos clave de la serie: hay varias ocasiones en que te preguntas cómo es posible que no se estén matando los unos a los otros. Varios son los personajes que sufren y ejercen comportamientos propios de un verdugo, siendo a la par juez y parte, pero aquí no hay delimitaciones rigurosas de buenos y malos. El calvario de los personajes no impide vislumbrar que, al final del túnel, las víctimas vean luces para recomponer sus inseguridades. Parafraseando a The Killers, «Are we human? Or…». 8,5.
Conor J. O’Brien se ha convertido en uno de los nombres clave del folk irlandés precisamente porque su música es lo suficientemente valiente como para no ceñirse a las guitarras acústicas y a las percusiones más suaves. Podemos encontrar flautas e instrumentos de viento en su nuevo disco, pero también un gran protagonismo de los sintetizadores más cósmicos, que convierten canciones como ‘Again’ en todo un viaje a otra dimensión. Las melodías son tan clásicas como muestra el single ‘A Trick of the Light’, que parece haber estado con nosotros toda la vida, pero el álbum ‘The Art of Pretending to Swim’ no renuncia por ello a la experimentación.
También son clásicos los temas escogidos, que a menudo tratan la existencia de Dios, pero a su manera. Nos aclaraba O’Brien durante una entrevista que publicaremos próximamente: «No diría que la religión organizada es un tema enorme en el álbum, sino más bien la idea de Dios. Para mí decir que he encontrado un lugar para Dios en mi corazón es como liberarme, porque tomo la palabra Dios y la hago mía. Consigo hacerla mía pese a la educación que he recibido». En torno a la treintena, el artista ha querido volver a acercarse a la espiritualidad que vivía de pequeño, cuando «rezaba cada noche» nombrando «a todo el mundo a quien conocía para que no les pasara nada malo», en contraposición al mundo nada espiritual que nos están brindando las nuevas tecnologías, cuando se está tan enganchado a las redes sociales que no te lees un solo libro en 2 años, como ha sido su caso exactamente.
Así, ‘Again’ abre el disco diciendo nada más comenzar: «he vuelto a encontrar de nuevo un lugar en mi corazón para Dios, en forma de arte». A continuación ‘A Trick of the Light’ introduce de nuevo el tema de la fe y la duda, mientras otro sencillo, ‘Fool‘, plantea «ser un tonto» por esperar la carga «de la promesa de vida eterna en el cielo». Con gran habilidad, una de las canciones mejor producidas, la escalofriante y llena de detalles y teclados ‘Sweet Saviour’ parece alternar el amor carnal con el religioso. Cuando «una imagen al abrir los ojos» lleva a Conor «a otro lugar en el tiempo», uno no sabe si lo que le ha turbado es una estampita de Cristo o de su ser amado. «Nunca he acariciado un cuerpo tan divino», repite en el estribillo.
El afán experimental al que aludía antes está presente en unas canciones que no es tan fácil adivinar hacia dónde se van a encaminar. La nota de prensa habla de este disco como «bailable» y no es una broma. El bajo, la sensualidad y las palmas de ‘A Trick of the Light’ lo ponen sobre la mesa; la segunda parte de ‘Long Time Waiting’ es bastante loca, con ciertas partes que parece haber producido alguien con un concepto de la belleza similar al de Jon Hopkins; ‘Love Came With All That It Brings’, que presenta un sample de ‘What Then’ del grupo de góspel Dixie Hummingbirds, es algo en lo que podría haber trabajado Moby hacia finales de los 90; y ‘Real Go-Getter’ tiene también su ritmo.
Las inquietudes de Conor le han llevado a cerrar el álbum con un tema sobre Ada Lovelace, una matemática y escritora británica autora de la llamada «máquina analítica», por lo que se considera que fue la primera programadora de ordenadores. A O’Brien le fascina la belleza de aquel primer algoritmo pero también le horroriza la obsesión que la tecnología nos puede producir, y por eso ha dado a este tema un lugar tan especial en ‘The Art of Pretending to Swim’. De hecho hay otra versión de esta canción, ‘Ada’, 8 minutos más larga en la que se añaden una serie de artistas como John Grant o Lisa Hannigan haciendo coros. En esta segunda parte del disco no hay ya canciones que reluzcan tanto como el trío de ases inicial, pero el discurso de Conor nunca deja de ser rico e inquieto, confirmando que es una de las voces más interesantes que escuchar en el panorama actual.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘A Trick of the Light’, ‘Again’, ‘Sweet Saviour’, ‘Fool’ Te gustará si te gusta: Bon Iver, Moby, Ben Watt Escúchalo:Spotify
Esta noche La 1 de Televisión Española nos deleita con el segundo capítulo de ‘El Continental’, una serie ideada por Frank Ariza (con ‘Dreamland’ o ‘Perdóname, Señor’ en su dudoso haber) con ademanes de superproducción y aires de mirarse en esa “edad dorada” de la televisión en la que teóricamente nos ha inmerso el modo VOD. Su fachada desde luego, es pirotécnica, con un envoltorio técnico bastante aparente, con más pinta de videoclip o de desfile de modelos. Pero claro, una cosa son las pretensiones y otra los resultados, y el piloto, sin aparente posibilidad de enmendarse y como ya indicaban las primeras críticas tras su emisión en el Festival de Televisión de Vitoria, es muy claro: estamos ante un evidente desastre que no hay por donde agarrar ni salvar.
Indisimuladamente inspirada en ‘Peaky Blinders’, ’El Continental’ presenta la historia de Ricardo León (Álex García), un niño que, después de presenciar (y provocar, en cierta medida) la muerte de sus padres a manos de su propio tío, un delincuente-traficante de poca monta (Roberto Álamo), se convierte (un poco porque sí) en el mayor rival del hermano de su padre en el tráfico de alcohol ilegal de la ciudad. “¿De cuál?”, os preguntaréis. Buena pregunta, pero no hay respuesta a eso y ahí está el primer agujero negro de la serie. Parece seguro que estamos en España, eso sí, habida cuenta de que uno de sus matones es el vivo retrato de Paquirrín con levita y palillo… Con levita. Pero sigamos con el argumento: todo cambia el día que León entra a extorsionar al dueño de lo que parece una taberna irlandesa de superlujo y se queda prendado de su hija (Michelle Jenner), siempre sonriente pero de carácter inusitadamente fuerte para tratarse de una época en la que, intuimos, ni siquiera podían votar.
Si bien hubiera podido tener su gracia que se trasladara esas guerras del hampa británico a la peculiar idiosincrasia del Madrid de los años finales de la monarquía borbónica de principios del siglo XX (o Barcelona o Valencia o Sevilla, por sacarnos de los lugares comunes –nunca mejor dicho–), en ‘El Continental’ no hay espacio ni tiempo concretos, al contrario que su referente producido por la BBC. Por tanto, los autores –y sus mandos superiores hasta la reciente renovación del ente público– pasan por encima de una realidad político-social (sólo sabemos que había mucho paro y poco más; por esa referencia, podía ser 2018) quizá demasiado incómoda, que ha mantenido en el congelador la segunda temporada de ‘La República’, fíjate tú que cosas. Y es que qué pereza da tener que ser mínimamente rigurosos en la ambientación histórica, ¿verdad? Y es que queda muy cuqui mostrar una romántica ciudad que, en las panorámicas digitales, parece más bien París, Londres, Milán… “Pero ¿por qué los personajes se apellidan León, Abascal, Baena…?”, pensaréis. “WHO CARES?!?!?”, nos responden con poca sutileza los responsables de este invento. Así, pasa lo que pasa: que Twitter se cagó de risa con las primeras imágenes promocionales de la serie.
Pero lo peor no es eso, no. Ni siquiera lo es (que también) ver desperdiciado en diálogos inanes y tramas absurdas y manidas a talentazos interpretativos como los de Raúl Arévalo, Roberto Álamo, Antonio del Real (aunque lo suyo es apenas un mete-saca), Secun de la Rosa (su papel de falso decorador italiano es más propio de ‘Manos a la obra’ o ‘Este es mi padre’), Mariola Fuentes, Manolo Solo… que bracean como náufragos en el regüeldo resultante de meter en una coctelera un buen chorro de cazalla que quiere parecerse a la citada producción de la BBC, aromatizada con gotitas absolutamente aleatorias de ‘Los hombres de Paco’, ‘El Príncipe’, ‘Moulin Rouge’, ‘Gran hotel’, ‘Los Serrano’ y ‘El secreto de Puente Viejo’. Un monstruo de Frankenstein televisivo que, como el ser imaginado por Mary W. Shelley, discurre torpe, lento y sin sentido. Ni siquiera entretiene, divierte o muestra un mínimo magnetismo. Nada. Siendo benévolos, todo es tan disparatado y tan bobo que nos podría dar risa… si no fuera porque está financiada con dinero público.
Y es que eso es lo que hace realmente que se te lleven los demonios: las series citadas en el anterior párrafo como posibles referentes son producciones privadas, pagadas por el HBO, el Atresmedia o el Mediaset de turno. Y que, como sociedades que son, pueden invertir su dinero en lo que consideren oportuno. Pero aquí hay unos señores responsables de contenidos de RTVE que a todas luces no han escatimado en un opíparo presupuesto que sale del bolsillo del contribuyente sin reparar en la calidad aberrante del producto. Por no salvarse no se salva ni una banda sonora que emplea sin cortarse evidentes imitaciones de temas de Lana del Rey, The Lumineers, etc., que hay que tener poca vergüenza. Si de algún modo esto ha servido para que Raúl Arévalo pueda financiar la continuación de ‘Tarde para la ira’, pues fenomenal pero, para esas hostias, hubiera sido mejor darle a él directamente toda la panoja para la película, digo yo. 0.
Desde este otoño los conciertos de OchoyMedio no se celebrarán solo en la Sala But de Tribunal como venía sucediendo hasta ahora. También se organizarán shows en la Sala Changó (c/ Covarrubias, 42), que tiene una capacidad para 600 personas en lugar de unas 1000. Ambas salan distan 700 metros entre sí (10 minutos andando), pero a partir de ahora tendrás que asegurarte de dónde es el concierto que te interesa antes de salir de casa. Foto de Tulsa: Alfredo Arias.
La Sala But seguirá albergando shows de OchoyMedio y en los próximos meses se ha programado allí a Maka, La Habitación Roja y Floridablanca, Javiera Mena y Nos Miran, Neuman, Cooper, Maikel Delacalle, Metric, Joe Crepúsculo, The New Raemon, Carolina Durante, Maga, Pony Bravo, Mourn, The New Raemon o Sexy Zebras (las entradas para estos shows están disponibles en Ticketea). Y por Changó pasarán otros artistas tanto dedicados al pop y el underground, como a la música urbana. Continuarán las fiestas de este último género bajo el nombre de TRVMP.
Como OCHOYMEDIO en CHANGÓ están programados Un pingüino en mi ascensor el 28 de septiembre; Tomavistas Ciudad con Tigres Leones y Baywaves el 18 octubre; Tulsa y Ricardo Vicente el 1 de diciembre y Luis Brea y el Miedo el 14 de diciembre. Bajo el nombre de TRVMP en CHANGÓ están programados El Coleta y Jarfaiter el 6 de octubre; Cecilio G y Damed Squad el 20 de octubre; Cruz Cafuné el 26 de octubre; One Path el 2 de noviembre; Brisa Fenoy y Fayme el 8 de noviembre y Mavi Phoenix el 30 de noviembre. Más información en la web oficial y entradas para Changó, también en Ticketea.
Weezer han versionado este año ‘Africa’ de Toto tras pedírselo un fan. La nueva versión de la canción se ha convertido en un éxito, no a la altura del original en cifras, por supuesto, pero sí devolviendo a la banda de rock americano al competitivo Billboard Hot 100 por primera vez en esta década. Y lejos de quedarse ahí la cosa, el tema no ha entrado en la tabla y desaparecido, sino que no ha dejado de subir en todo el verano y esta semana por ejemplo alcanza un nuevo máximo al ascender al puesto 51. Un milagro si recordamos el complicado funcionamiento de esa lista en particular.
El grupo ha estrenado hoy un vídeo que además puede darles otro empujoncito más. Brendan Walter y Jade Ehlers han dirigido esta maravilla en la que Weird Al Yankovic (conocido por sus imitaciones de Nirvana, Madonna o ‘Gangsta’s Paradise’) se ha disfrazado de Rivers Cuomo, el cantante de Weezer… para hacer una imitación no de Toto, sino del vídeo de ‘Sweater Song’ de Weezer. Debajo podéis comparar ambos.
Por otro lado, Weezer también han sido noticia estos días por haber publicado una canción nueva llamada ‘California Snow’ para la banda sonora de la película ‘Spell’. El tema de Weezer ha sido incluido tanto en los créditos finales de la cinta como en el tráiler.
El siguiente paso en la carrera de Jeff Tweedy de Wilco será un disco en solitario llamado ‘WARM’ que se anuncia hoy y se publicará el próximo 30 de noviembre. Lo ha producido él solo con la colaboración de músicos como su hijo Spencer Tweedy, Glenn Kotche y Tom Schick.
La canción que se estrena hoy se llama ‘Some Birds’ y ha dicho sobre ella: “al igual que otras canciones de ‘WARM’, es una confrontación entre uno mismo y la sombra de uno mismo, dando lugar a la sensación de que tengo la culpa de algo y no la tengo, de estar presente y haberme ido, y de estar totalmente confundido, pero determinado a buscar responsables”.
En esta línea, el simpático vídeo de la canción estrenado ya muestra diferentes facetas de Jeff Tweedy, y no por la guitarra de 12 cuerdas que le vemos, y para la que recibe asistencia; sino por la aparición de diversos personajes interpretados por él mismo, siendo su yo más desaliñado, intentando arreglar su aspecto, el más significativo. Que nadie se pierda el final, porque no puede ser más divertido.
Wilco también han sido noticia este verano por confirmarse en el cartel de Azkena. Será el único concierto del grupo en España durante todo el curso 2019.
El alicantino Kidd Keo, conocido por hits de música urbana como ‘Lollypop’, ha ocupado el número 1 de Youtube durante todo el fin de semana con ‘Dracukeo’, lo cual se ha llevado por delante incluso el que creías que era el vídeo del momento en el visor de Google, la parodia de Los Morancos de Rosalía con letra adaptada sobre el escándalo de los masters en la política española.
La nueva canción de Kidd Keo no esquiva las palabras soeces que tantos problemas le están trayendo para ser contratado en algunos festivales y por algunos ayuntamientos: muy comentado fue su paso por Arenal Sound, donde se criticó el contenido machista y misógino de sus letras; el veto de la Concejala de Cultura de Alcalá de Henares tanto a él como a Kaydy Cain; o el día en que se prescindió de él en el cartel de Viña Rock.
Ajenos a la polémica, el vídeo y la letra de ‘Dracukeo’ son todo un alarde de referencias al sexo muy poco imaginadas, que van desde «Dracukeo, el empalador / La culeo, un taladrador» a «Ay má’, te parto de atrás / Te cojo la nalga y la pongo a botar / El ojo del culo te voy a explorar / Tanta presión di que te voy a explotar». El tema, que no ha aparecido en Spotify aún, supera los 4 millones de reproducciones en Youtube desde su edición el viernes, en tan sólo 3 días.
Al fin la nueva temporada de ‘Cachitos de hierro y cromo’, la sexta ya, tiene fecha de estreno, y será el próximo martes 2 de octubre en pleno prime-time, a las 22.00. Seguirá presentado por Virginia Díaz, bajo la dirección de Jero Rodríguez.
Además, la noticia viene acompañada por la emisión, al fin, del nuevo programa musical de RTVE que se ha ido grabando durante los últimos meses. Se trata de ‘La hora musa’, que, presentado por la cantante Maika Makovski, arrancará a las 23.00 horas, en su primera edición con las actuaciones de Franz Ferdinand, Juan Perro y Mala Rodríguez. Según se ha revelado, Juan Perro interpretará una canción de Radio Futura con la colaboración de la misma conductora del programa, Maika Makovsi.
Por lo que se ha visto en el propio Twitter del programa y las fotos que se han ido viendo durante estas semanas, podremos ver en las próximas semanas a Manolo García, Vetusta Morla, Izal, Marlango, Miguel Poveda e incluso a alguna estrella internacional como Simple Minds o Jorja Smith. Parece, pues, que lo de empezar con Franz Ferdinand no será una excepción.
Por otro lado, la web de RTVE desvela que también se emitirán reportajes, en este caso en el primer programa el reportero Víctor Clares «nos invitará a hacer un paseo por los escenarios de los vinilos más importantes de los últimos tiempos en la ciudad de Londres».
Nudozurdo anuncian su separación en un comunicado que han subido esta mañana a Facebook. El grupo de Leo Mateos ha publicado discos tan recomendables como el segundo ‘Sintética‘ (2008), que ahora ha cumplido 10 años o ‘Tara motor hembra‘ (2011). Después de este hubo una gira abortada y un parón de varios años del que se recuperaron editando el electrónico ‘Rojo es peligro‘ (2015) y luego el que ha sido el último, ‘Voyeur Amateur‘ (2017), que contenía una de sus mejores canciones, ‘Úrsula hay nieve en casa’. Leo Mateos también firmaba un disco con el sobrenombre de Acuario en 2014.
Esto ha escrito el grupo en su comunicado: «No nos gustan las despedidas, así que seremos breves. Hemos tomado la decisión de poner punto final a Nudozurdo. Es una decisión tomada con calma y madurada. Han sido casi veinte años frenéticos, una verdadera montaña rusa y si dicen que el verdadero viaje es el que transforma al viajero (a diferencia del turista) nosotros podemos decir que Nudozurdo nos ha partido como un rayo y el espejo en el que nos mirábamos ni siquiera existe ya».
Continúan tras esa posible referencia a su gran obra maestra ‘Mil espejos’: «Haber podido convertir emociones e ideas en canciones y recoger de vuelta un murmullo de latidos y ojos abiertos serán el premio que nunca podremos olvidar. Miramos hacia atrás y pensamos que hicimos todo lo que teníamos que hacer. Ni un paso más ni uno menos. Nos hemos vaciado por completo y necesitamos que otros caminos diferentes se abran en nuestras vidas. De aquí a final de año nos despediremos con algunos conciertos que os iremos anunciando (aparte de los dos ya programados en Oviedo y León.)
También aprovechamos para anunciar el fin de nuestra relación con nuestro sello y oficina de management (NdE: se refieren a Mushroom Pillow). Ha sido un milagro fabuloso, nunca pensamos que duraría tanto y lo habéis sostenido vosotros».
La Sociedad General de Autores de España vive un momento particularmente convulso, tras años de cambios en la presidencia y junta directiva –especialmente sonado fue el periodo con Antón Reixa al frente, que dimitió asegurando que ese «edificio es diabólico»– derivados del panorama que dejaron Teddy Bautista y su equipo en 2011, cuando fueron detenidos por supuesto fraude tras años al frente de la entidad. En una situación totalmente delirante, Bautista anunciaba hace días su nueva candidatura a las próximas elecciones a la presidencia de la SGAE, mientras sigue pendiente de juicio por un delito de apropiación indebida o, alternativamente, administración desleal al frente de la entidad, con una petición de 7 años de cárcel por parte del fiscal.
Pero parece que esta vez tendrá enfrente a los propios asociados de la entidad: los artistas. Sobre todo, los del gremio musical, que se han unido en una candidatura que encabezan Jota de Los Planetas y Kiko Veneno, y que cuenta con nombres conocidos del ámbito mainstream e independiente de ayer y hoy como Álvaro Urquijo (Los Secretos), Noni de Lori Meyers, Amaro Ferreiro, Francisco Nixon, Jorge Martínez (Ilegales), el cantaor Arcángel, Luis Carlos Esteban (Ole Ole), Luis Martín (Los Ronaldos), Patacho (Glutamato Ye-ye), Rosa León o Sole Giménez (Presuntos Implicados). Estos han remitido una carta al Ministerio de Cultura, con copia a los medios de comunicación como Europa Press, en la que aseguran que pretenden «regenerar y modernizar la entidad» para convertirla en una sociedad «transparente, eficaz y justa».
Pero sobre todo, exigen que la Sociedad facilite que en estas elecciones –que se celebran el 26 de octubre– se facilite, tal y como exige la ley, el voto electrónico a los socios, algo que consideran indispensable para posibilitar que todos, incluidos los que no residen en Madrid, puedan ejercer su derecho y conseguir que la candidatura vencedora sea lo más plural posible. Ante las evasivas que han recibido por parte de la comisión electoral, aseguran que de no facilitarse el voto electrónico retirarán su candidatura y no aceptarán el resultado de las elecciones, dicen en el mencionado comunicado según Efe.
El plante de los autores ante la directiva de la entidad viene de lejos, cuando se conoció el llamado «fraude de la rueda» y Vetusta Morla, Izal, Zahara, Miss Cafeina, Tote King, Nacho Vegas o M-Clan reclamaban una «refundación de la SGAE». Más tarde, nombres del calado de Alejandro Sanz, Amaral o Rosendo se unían a esa reclamación, y un año después la noticia es la reaparición de Bautista. De hecho, resultaba alarmante para la estabilidad de la entidad la reciente amenaza por parte de las multinacionales más importantes de retirar sus catálogos de artistas internacionales, lo cual dañaría seriamente su poder recaudatorio. Las compañías reclamaban la salida del actual presidente, José Miguel Sastrón, y pedían «que los músicos estén representados en los órganos de gobierno por músicos de verdad y no por la rueda».
De todos es ya bien conocida la habilidad interpretativa de la jovencísima actriz Millie Bobby Brown, una de las revelaciones del mundo del cine y la televisión gracias a su papel de Eleven en ‘Stranger Things’, la serie de los hermanos Duffer para Netflix inspirada en las películas de aventuras adolescentes y ciencia ficción de los 80. Y una de sus capacidades más inesperadas es que rapea sorprendentemente bien. Por ejemplo, clavó varios versos de ‘Monster’ de Nicki Minaj en una de sus primeras apariciones televisivas, luego la vimos interpretar ‘Uptown Funk’ junto a sus compañeros de reparto en los Emmy 2016 y, nuevamente, mostrar su talento como MC en un rap sobre la propia serie.
Con semejante flow, no resulta tampoco tan sorprendente saber que este fin de semana se ha subido a un escenario para rapear digamos que de manera profesional: en una actuación del grupo Maroon 5, Brown ha hecho las veces de Cardi B, rapeando sus versos en la nueva versión del single ‘Girls Like Me’ que ha supuesto un nuevo hit en Estados Unidos para el grupo de Adam Levine. Podemos verla en acción en un vídeo subido por ella misma a su perfil de Instagram y, la verdad, es para caerse de culo, tanto a nivel de pericia como de carisma escénico.
La relación de Millie con la canción no es nueva, puesto que era una de las muchas mujeres populares que aparecían en su ya célebre vídeo oficial. Tampoco es nuevo que le encanta la autora de ‘Invasion of Privacy’, puesto que días atrás subía otro vídeo a la misma red social en el que bailaba como loca con su compañeros de reparto Noah Schnapp (Will Byers en la serie) su hit ‘I Like It’. De entre todas las artistas invitadas que Maroon 5 podrían invitar a su próxima actuación en la Super Bowl 2019, ¿quién nos dice que no podría ser Brown una de ellas? Desde luego, sería una promoción brutal para la 3ª temporada de ‘Stranger Things’, ya en fase de promoción de cara a su estreno el próximo verano.
Aunque no le guste un pelo, dice, que se le pregunte constantemente en las entrevistas de su grupo Taburete por su padre Luis Bárcenas, ex-tesorero del Partido Popular condenado a 33 años de cárcel por la trama Gurtel, Willy Bárcenas accedió a ser entrevistado por la periodista Cristina Pardo para su magacín televisivo Liarla Pardo. En principio, se trataba de promocionar su reciente segundo disco de estudio, ‘Madame Ayahuasca’, publicado semanas atrás tras anticiparse con singles como ‘Belerofón‘.
El programa emitido por La Sexta se centra sobre todo en actualidad política y social, y por eso sus invitados musicales, ya sean Miguel Ríos, Ana Belén o Dani Martín acaban siendo cuestionados por aquella. Eso cuando no se trata directamente de artistas involucrados directamente en asuntos jugosos, como fue el caso reciente de Valtònyc y, ahora, el de Taburete. Aunque no fue sólo, pues le acompañaba su compañero de grupo Antón Carreño –nieto, por cierto, del también condenado empresario Gerardo Díaz Ferrán–, lo cierto es que aunque Pardo asegura que hablaron de música, la mención del nuevo disco de Taburete fue anecdótica y las preguntas sobre música, tangenciales.
Por ejemplo, Pardo les preguntó con bastante mala baba si, como grupo, les habían propuesto recibir pagos en “B”; respecto a sus directos, la periodista inquirió “¿qué os dice el público cuando vais a actuar a Cataluña?” Carreño aseguró que en su actuación en el Festival Cap Roig de este verano la gente les cantaba su propuesta como himno para la selección española de fútbol, ‘Desde Rusia con amor‘, llevándole a la reflexión «hay gente en Cataluña que se siente española”.
En todo caso, fue Bárcenas el que tuvo que lidiar con preguntas sobre sus padres, ambos encarcelados por el caso de corrupción antes citado –aunque logró sacar a su madre meses atrás–, y, también, opinó sobre la actualidad política. Opinó, por ejemplo, sobre las condenas que algunos artistas han sufrido por las letras de sus canciones, asegurando que no le parece bien que se pida cárcel, “pero uno debe saber dónde está el límite”. Una de las declaraciones más sorprendentes llegó cuando, tras asegurar que todo el rifirrafe sobre los másters y tesis de diversos políticos es simplemente una maniobra de los medios de comunicación para desviar la atención hacia “cosas absurdas” en lugar de hablar de lo que realmente importa, Bárcenas apuntó directamente al actual líder del Partido Popular, Pablo Casado: “Y luego llega el otro diciendo «viva el rey», no sé qué, y dices, “¿para quién dice esto?” (…) Intentan abarcar todo y, en realidad, yo creo que cada vez llegan a menos gente».
Ocho añazos han pasado desde que las hermanas finlandesas Emma y Mia Kemppainen publicaran ‘Love and Nature’, su álbum de debut bajo el nombre LCMDF (que es un acrónimo de Le Corps Mince de Françoise, una referencia a Françoise Hardy). En sintonía con el pop bailable de proyectos como Charli XCX o Icona Pop –pero sin la suerte de haber dado con un hit global como ‘Boom Clap’ o ‘I Love It’–, las Kemppainen parecían haberse ido disolviendo ante el desinterés hacia ellas, dispersando sus canciones en distintos EPs que pasaron un poco sin pena ni gloria.
Sin embargo, el single ‘Rookie’, publicado a finales de 2015, mostró que no estaban muertas, sino trabajando, y que aún tenían cosas que decir. Aquel himno de empoderamiento femenino musical ante el machismo generalizado de la industria (“Estoy harta de la escena metalera, harta porque esos tíos se creen mejores que yo”, arranca diciendo la canción”) obtuvo un respaldo comercial inusitado para ellas, convirtiéndose de inmediato en su canción más escuchada en streaming. Entonces anunciaban un segundo disco que, decían, llegaría a principios de 2017… y que no ha visto la luz hasta este pasado viernes, 21 de septiembre de 2018.
El álbum se titula ‘Sad Bangers’ –en cierto modo, es una buena manera de definir su pop: temas de apariencia hedonista y fiestera que canalizan mensajes de enfado, frustración o, sí, tristeza– y, aunque prescinde sorprendentemente de aquel ‘Rookie’, ha sido impulsado por un estupendo single que ha doblado su éxito. Hablamos de ‘Another Sucker’, un tema publicado el pasado marzo que acaba de superar el medio millón de streamings y que es ya un hito en su carrera.
Y la verdad es que lo merece, porque es una buena dosis de dancepop energético que arranca con su certero gancho –como debe ser en esto del pop– y, de entrada, apunta ya con bala a alguien que intenta entrometerse artísticamente en su universo y darles lecciones: “no puedes alcanzarme, eres otro pringado y no perderé un segundo contigo / Mejor usaré ese tiempo en mí misma y para lo que realmente importa: construir mi propio castillo / Eres sólo un cabrón”. Es cierto que, como ese vídeo oficial que recuerda a una estética que ya explotaban los primeros Justice (aunque lo de la lápida de “la vieja Taylor” tiene MUCHA gracia), no hay nada esencialmente novedoso en LCMDF, pero eso no quita que sea una de las canciones más adictivas de dance pop que hayamos escuchado en todo 2018.
LCMDF estarán presentando ‘Sad Bangers’ el próximo 20 de octubre en Barcelona junto a Satellite Stories, dentro de la programación del 18º aniversario de la Sala Razzmatazz.
Tras una gira que les trajo a Madrid –en 2 fechas, una de las cuales reseñamos aquí– y Barcelona a recintos de aforo medio como el WiZink Center y el Palau Sant Jordi, el grupo de hard rock norteamericano Metallica acaba de confirmar que su anunciada gira europea por grandes estadios, ‘Worldwired Tour 2019’, tendrá sendas paradas en las mismas ciudades españolas. Será el 3 de mayo en Valdebebas-IFEMA de Madrid y el 5 de mayo en Barcelona (Estadi Olimpic Lluis Companys). Serán la segunda y tercera fecha, respectivamente, de una gira que comienza el 1 de mayo en Lisboa. Recordando su costumbre de versionar a un artista local en cada ciudad de esta gira, que recientemente les llevó a destrozar ‘Purple Rain’, se abren las apuestas sobre qué podría caer en Madrid y Barcelona.
Según Live Nation, promotor de la gira, las entradas generales para los conciertos de Madrid y Barcelona saldrán a la venta el próximo viernes 28 de septiembre a las 10.00 h AM, en livenation.es, ticketmaster.es y Red Ticketmaster (FNAC + Halcón Viajes + Viajes Carrefour). Sin embargo, habrá distintas modalidades de preventa: para el Club de Fans comienza mañana, martes 25 de septiembre. También los Titulares de American Express podrán disfrutar de una preventa en exclusiva desde el miércoles 26 de septiembre a las 10.00 h AM hasta la puesta a la venta general. Por último, los usuarios registrados en LiveNation.es y Spotify también dispondrán de una preventa exclusiva, el jueves 27 de septiembre. Puedes obtener más detalles y la lista completa de preventas aquí.
Los teloneros de la gira son Ghost y Bokassa y, a modo de curiosidad, con cada ticket se podrá acceder a la descarga gratuita en MP3 del concierto o conciertos a los que se haya asistido, mezclados y masterizados por el equipo responsable de ‘Hardwired…To Self-Destruct‘, su último disco de estudio. Respecto al recinto de Madrid, por las indicaciones de Live Nation entendemos que se trata el mismo área empleada en la última edición de Mad Cool: «METALLICA ofrecerá el primer concierto único en el recinto Valdebebas-IFEMA, situado frente a la Ciudad Deportiva del Real Madrid, junto a IFEMA. Este amplio espacio, que se habilitará para el concierto, contará con una zona de descanso y otra de restauración, para poder y comer durante las actuaciones, una fuente de agua potable en la zona central, y otros servicios y facilidades, para que así el público pueda disfrutar del show con la máxima comodidad».
Desde sus inicios con Gorgon City hasta este debut largo, llegando a escribir por el camino para Madonna, Beyoncé, Christina Aguilera, Kylie, Dua Lipa, BTS, Zara Larsson, Bastille, Diplo o Little Mix, no podemos decir que MNEK haya estado desocupado. Pero, al contrario que el volumen de su pelo, parece que su éxito ha dejado de crecer estos años, estancándose de una forma similar a la también interesante Allie X: ambos parece que no acaban de despegar del todo. Este ‘Language’ tenía potencial para cambiar por fin este rumbo, y para ello el cantante se ha rodeado en la producción de Lophiile (también trabajó con BTS), Diztortion (Professor Green, Tinie Tempah), Hal Ritson (Nas, Jorja Smith, The XX) o Tré Jean-Marie (Craig David), o en la composición de gente como la cantante Anne-Marie, con la que ha coescrito el single ‘Colour‘, un tropical-house junto a Hailee Steinfeld que no está mal pero no deja de sonar algo genérico… por suerte, esto no es representativo del disco.
Comentaba MNEK que no tener la huella de una gran estrella del pop gay y negra le ha hecho difícil trabajar, pero a la vez le ha motivado a hacerlo, y que ‘Correct‘ es, en ese sentido, un mensaje para quienes estén en una situación similar. “Me cuesta reconocer lo que es mío, lo que he hecho, lo que he conseguido hacer a una edad tan temprana, y esta canción intenta animar a la gente y hacerles sentir cómodos con ellos mismos, para que puedan sentirse también esa “boss bitch” que intento ser yo”. Así, en el tema inicial (quitando el interludio) de ‘Language’, el artista, homenajeando de paso a la recientemente fallecida Aretha Franklin, cambia el sujeto de él mismo (“I flex like Aretha so please show me some respect”) a ese posible público que quiera seguir sus pasos: “you better flex like Aretha, make ‘em show you respect / fuck them, they don’t know shit / you’ve earned it so own it / black kings, we sit proud on our thrones / stay fabulous, honey”, concluye en dicho tema. Uzoechi Emenike no pretende ser el primero en hacer todo esto, pero sí contribuir: “definitivamente no se trata de que yo diga “soy la única estrella pop negra gay ahora mismo”, se trata de no ser la última. Me encantaría poder ser un modelo para alguien.”
Lo de “estrella” de momento parece que se le escapa, a juzgar por las paupérrimas ventas que lleva ‘Language’, pero no parece que ése sea el objetivo principal de MNEK, que no ha hecho un álbum precisamente comercial, y encima ha dejado fuera tanto ‘Deeper’, el tema junto a Riton, como ‘Never Forget You’, su megahit junto a Zara Larsson. La introducción ‘Background’ ironiza precisamente con el hecho de que la mayor parte del público le conozca solo por esa canción, con un momento “LOL white people” protagonizado por dos chicas borrachas tarareándola mientras intentan pronunciar su nombre artístico (“suena como a una enfermedad de transmisión sexual”) en algo que nos recuerda a lo de “Tov Lóu… Toffe Lofff” en el vídeo de ‘Disco Tits’. El sarcasmo hace su aparición también en ‘Girlfriend’ (“neither you or your story’s straight”), otro de los aciertos del disco. A partir de un sample de ‘Ai No Corrida’ de Quincy Jones, el tema plantea una relación del cantante con un chico heteropero, y cómo intenta convencerle para que sea honesto con su novia. La sexualidad mezclada con lo social está presente, como no podía ser de otra manera, en varios momentos del disco, como en la colaboración con Becky Hill ‘Crazy World‘ (que denuncia tanto racismo como homofobia). También en la estupenda ‘Paradise’, que recuerda tanto al Frank Ocean de ‘Channel Orange’ como, evidentemente, a la noventera ‘Free’ de Ultra Nate, a la que samplea.
También están muy bien ‘Tongue‘, con un videoclip a la altura del pegadizo single, o ‘Free’, que tras una primera interpretación sobre una pareja, guarda una segunda en la que puede estar perdonándose a sí mismo tras liberarse: “oigo que te duele porque yo te tenía encadenado / ha cambiado hasta la forma en que me miras / así que esta es mi disculpa”. En el punto medio encontramos por ejemplo ‘Phone’, que es mona sin más, o las curiosidades en los interludios, como el ya comentado, o el momento en ‘Gibberish’ donde él y su amante se ríen en la cama sobre el estribillo de ‘Tongue’, y bastante más anodinas, resultan ‘Body’ y ‘Honeymoon Phase’, con letras que llegan a sonrojar: “I may only speak English but another language I know is body” dice en la primera, y el “day to day it feels like World War III” de la segunda está al nivel del “your words are like Chinese water torture” de Katy Perry. Por el contrario, ‘Touched by you’ se encarga de cerrar el disco con una de sus mejores letras: “en tu habitación podía olerte en las sábanas / tu perfume favorito (…) parece que no puedo borrarte así que me desvisto para tapar el dolor / pero es inñutil, todas las capas son iguales / es irónico que haga esto, no te hecho de menos pero la verdad es que / él se parecía a ti / y besaba como tú, sí, caminaba como tú, hablaba como tú / exactamente como tú / y, por un segundo, era como si me tocaras tú”.
En sus mejores canciones es donde se nota especialmente las influencias que él cita, como Janet Jackson y el pop r&b de finales de los 90 y principios de los 00, y a veces un rastro del The Weeknd más popero. Y tanto en ‘Touched by you’ como en el videoclip de ‘Tongue’ o en el resto del disco, MNEK habla sin tapujos de amor (y sexo) entre hombres negros, tanto por contar su propia experiencia como por un sentimiento de deber: “amar a otro hombre no es un acto demoníaco, y especialmente no lo es en este vídeo”, comentaba sobre el soporte visual de ‘Tongue’. “Si vídeos como el mío pueden ayudar a un chico a ser como es, estoy haciendo más bien al mundo”. Esperemos que el fracaso comercial de ‘Language’ no le desilusione y siga con ese objetivo, ya sea con un segundo álbum más comercial o con uno como éste, donde experimenta y alterna cortes menos accesibles o directamente reguleros con otros más inmediatos o llenos de grandes ideas.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘Tongue’, ‘Girlfriend’, ‘Touched by you’, ‘Crazy World’, ‘Paradise’ Te gustará si te gustan: SZA, Troye Sivan, Kiddy Smile, Janet Jackson, Blood Orange Escúchalo:Spotify
Pese a tener gancho y un encanto como de estrella del cine, es probable que no te suene (aún) de nada el nombre de Sasha Sloan. Menos aún su nombre real, Alexandra Yatchenko. Sin embargo, esta joven músico de Boston está detrás –como co-autora– de algunos éxitos recientes como ‘Just Hold On’ de Steve Aoki & Louis Tomlinson o ‘Never Be The Same’ de Camila Cabello, además de distintas canciones de Charli XCX (‘Track 10’), Tinashe (‘Faded Love’), Anne-Marie (‘Bad Girlfriend’), ‘A Good Night’ de John Legend y BloodPop, ‘Phases’ de ALMA & French Montana… una larga lista.
Lo interesante es que, entre tanto, Sloan también está trabajando de manera paralela en su propia carrera en solitario y, la verdad, no le está yendo nada mal. Primero comenzó como vocalista invitada en temas de Kaskade y Deorro, a los que luego se sumaron Kygo, Odesza y King Henry. Precisamente con el productor de Beyoncé, Maroon 5, Major Lazer o XXXTentacion ha encontrado una buena sintonía artística –y personal: en este momento son pareja– y ha producido más de la mitad de los temas de su EP debut, ‘sad girl’, publicado meses atrás.
Entre esas 6 estupendas canciones destacan los singles ‘Ready Yet’, ‘Normal’ y la balada ‘Runaway’ –y mucho ojo, que las dos últimas cuentan con la colaboración de los dos chicos de Chvrches, Iain Cook y Martin Doherty–, fantásticas muestras representativas del pop de 2018, pero con una querencia de cantautora que la conecta en cierto modo con Lana del Rey, pero con un perfil próximo al de Carly Rae Jepsen. Con ellas –especialmente con la estratosférica ‘Normal’– Sasha Sloan se ha convertido en uno de los nombres más prometedores de la nueva hornada pop. El reciente ‘The Only’, más acústico de lo habitual aunque exquisitamente revestido de electrónica, viene a insinuar que estamos ante una promesa real que, ojalá, siga madurando y progresando así.
Cat Power publica el 5 de octubre su nuevo disco, ‘Wanderer’, a través de Domino en lugar de Matador, la discográfica que ha publicado todos sus álbumes de estudio a excepción de sus dos primeros. En una entrevista con The New York Times, Chan Marshall ha explicado el cambio de sello y el motivo es bizarro cuanto menos: Matador quería que sonase como Adele.
Marshall asegura que Matador rechazó ‘Wanderer’ porque no era “suficientemente bueno” y le sugirió que le “diera una vuelta”. La cantautora recuerda que, durante la composición de ‘Sun‘, su álbum de 2012, Matador le pidió “hits” y ella accedió: “Querían hits y lo conseguí, el disco fue top 10. Hice todo lo que pude para darles hits”. En el caso de ‘Wanderer’, Marshall asegura que un ejecutivo de Matador puso un álbum de Adele en el estudio y le dijo que “así es como tiene que sonar un disco”. La autora de ‘Moon Pix’ indica: “Echando la vista atrás, ahora entiendo que me estaban usando. Entendí que era un producto, y yo siempre pensé que era una persona”.
En un comunicado a The New York Times, Matador se ha limitado a decir lo siguiente: “Chan Marshall es sin duda una de las artistas más talentosas y brillantes a las que hemos tenido la suerte de conocer. Nuestra relación con Chan no ha sido un camino de rosas. Hemos tenido desacuerdos en temas tanto artísticos como de negocios, pero nada de esto cambia nuestro respeto por ella como persona y como artista”.
Tras “regalarle” su logo a Ana Guerra, AlunaGeorge continúan con su carrera y en los últimos tiempos han presentado un single caribeño, ‘Man Down’ con Shakka -que no es una versión de Rihanna- y otro house, ‘Hurting’ con SG Lewis. Ambos colaboraciones a diferencia de ‘Superior Emotion’, que sí es single propio y llegaba el pasado 7 de septiembre.
Si como casi todo el mundo pensabas que habíamos perdido a AlunaGeorge en ‘I Remember‘, no porque fuera un mal disco, sino porque sonaba demasiado entregado a las modas del momento y a otros sonidos ajenos, consiguiendo diluir el sonido de un grupo cuyo debut había sido -y sigue siendo- muy especial, te alegrará saber que ‘Superior Emotion’ puede reconciliarte con él. Con la colaboración del neoyorquino Cautious Clay, AlunaGeorge han vuelto a facturar una balada exquisita, emotiva y tierna a partes iguales que, además, vuelve a sonar a ellos mismos.
Aluna ha dicho que ‘Superior Emotion’ va “sobre la obsesión, sobre el amor no correspondido y sobre escoger a personas que no puedes tener”. Todo esto se mezcla en un “cóctel” explosivo que crea “las emociones humanas más máximas que uno puede sentir”, lo que normalmente llamamos “amor”. La cantante cree que es un sentimiento insalubre, de hecho una “adicción”. “Pensaba en la idea de felicidad como droga que nos han vendido durante tanto tiempo. Esta forma concentrada de felicidad que asociamos a una buena vida no es sostenible y no es buena para tu salud mental. Pero es muy adictiva”. Tanto como esta canción.
U2 han tardado 13 años en volver a Madrid, pero yo hacía 21 años que no los veía: fue durante la gira PopMart, presentando el más cuestionado que cuestionable ‘Pop’. Después, han vuelto a nuestro país pero o bien el álbum no me ha motivado lo suficiente como para recorrer 600 kilómetros o bien han visitado mi ciudad con un álbum que directamente me parecía infumable por muchos Grammys que llevara bajo el brazo.
Tras la muerte de David Bowie, seguida de la muerte de Prince, seguida de la muerte de Leonard Cohen, seguida de la muerte de George Michael, lo tenía claro. Tenía que dejar a un lado mis más y mis menos con Bono o de lo contrario jamás me lo podría perdonar. A un lado los ‘Vertigos’ (¿sólo yo suelto «¡14!» cada vez que oigo «1, 2, 3» en una canción cualquiera, aunque sea ‘Mi gente’?), a un lado los ‘Lemons’ y los Muchachada Nuís, a un lado su labor humanitaria vs los paraísos fiscales. Cuando U2 anunciaban concierto en España apenas unas horas después de conocerse la noticia de la muerte de su querida compatriota Dolores O’Riordan, solo existía un camino. Tenía que volver a ver a los cuatro miembros de U2 -los únicos- en vivo antes de que fuera demasiado tarde.
Muchas canciones de U2 hablan de disfrutar del momento, de vivir un día hermoso, de no quedarse atascado en lo peor que se te pasa por la cabeza, de seguir buscando lo que no has encontrado… pero antes de que pudiera pararme a pensar de verdad en todo esto, un día tuve 16 años y decidí comprarme un ticket para ver a la banda. No tuve la suerte de que la edad del pavo me pillara con ‘Achtung Baby’, ni mucho menos pude verlos lanzándose al Bernabéu al grito de ‘Where the Streets Have No Name’, pero menos da una piedra. De dónde saqué 5.600 pesetas para comprar aquella entrada es algo que no logro entender, porque en mis recuerdos no tenía dinero ni para desplazarme a Madrid Rock a por ella. ¿Serían semanas y semanas de ahorro de la paga semanal? ¿Años rebuscando monedas debajo del sofá o en el bolsillo de un pantalón? ¿Empecé a trabajar un poco antes de lo que recuerdo? A su vez había ganado lo que hoy se conoce como un «upgrade VIP” en algún tipo de concurso, que pude recoger en la sede de Los 40 Principales de «Gran Vía, 32», tan imponente cuando todavía no sabía que iba a estudiar Periodismo. Me fiaba tan poco de que esa entrada VIP funcionara de verdad como hoy los ganadores de los concursos de este site, y me presenté en el estadio unas mil quinientas horas antes, y por supuesto solo. Si había alguien en mi instituto de extrarradio que quería, podía o se las había apañado para ver el concierto, mis nulas habilidades sociales -que mantengo- me impidieron dar con ella o él. Corría también el mes de septiembre, pues España parece un buen país para terminar giras de verano o montarlas casi en otoño, y esta era al aire libre, en el Vicente Calderón. Gran acontecimiento al que mi padre se refirió como el «mayor espectáculo del mundo» después de haberlo oído en la radio. Sí, hubo tibia recepción para ‘Pop’, y por tanto dificultad para vender todas aquellas decenas de miles de entradas.
Los teloneros de aquel concierto fueron Placebo, bastante conocidos en aquel momento porque ‘Nancy Boy’, con todo el despertar sexual que proponía, había estado en rotación entre los vídeos de Canal+ y en los programas alternativos de la radio. Brian Molko, haciendo alarde de toda su androginia ante 40.000 personas, se preguntó a sí mismo: «¿soy chica? ¿soy chico?», logrando que un 10% de los presentes, aquellos que sintieran que tenían una «sensibilidad especial», nos preguntáramos una cosa o dos. Y después salieron U2, que habían presentado aquel disco con un vídeo en el que se disfrazaban de Village People. Yo adoraba y adoro ‘Discothèque’ y su puesta en escena fue una fiesta, al menos para los que a duras penas habíamos pisado una, e igual con el carnet de otra persona o muy torpemente falsificado. Hicieron la versión acústica que todos sus fans demandaban de ‘Staring at the Sun’, para mí una de las canciones de aquel verano; y deslumbraron con la salida con ‘Mofo’ años antes de que el Urban Dictionary nos revelara la bobada que encerraba su «misterioso» título en verdad. Aquel tour hablaba del consumismo, con una M gigante emulando la de McDonald’s y había un momento deliberadamente kitsch en el que The Edge hacía un karaoke colectivo con una canción random. En otras palabras, había pagado 5.600 pesetas que a duras penas tenía para escuchar ‘Sugar, Sugar’, la que nos tocó, pero yo la canté como el que más, no hubo altercados ni abucheos y no recuerdo ningún sentimiento parecido a la decepción después de meses de hype. Fue muy grande ver a U2 salir de una suerte de «limón» gigante cual bola de espejos en los bises. Me tocó debajo y el interior de la bola estaba recubierto de pulpa y de pepitas de color amarillo ¡A ese detalle había ido tantísima pasta de recaudación!
Salí de allí más que satisfecho ante este glamuroso visionado, gracias también a las canciones escogidas de ‘Pop’ y sus viejos hits; en un arrebato de euforia me compré en un chiringuito ilegal la camiseta más fea y barata y menos discreta que se vendía en todo el distrito de la Arganzuela (pocas veces me atreví a ponérmela), y no sé cómo porque no había móviles ni internet, di con mi padre, que me había ido a buscar en coche, sin haber quedado en ningún lugar particular. Misterios de la era pre-2.0; a veces las cosas pasaban sin más. Visiblemente preocupado por las inquietudes de su hijo menor por mucho, con una insalvable brecha generacional en medio, el hombre me preguntó por el concierto, y barruntándose que mi prohibitiva afición a la música en directo no se iba a marchar a ningún sitio demasiado cercano, años después me preguntó: «Toda esa música (CD’s) que te compras… algún día se revalorizará, ¿verdad?». No sé si quiero recordar lo que pude responder, pero seguro que no fue: «no, papá, el CD de ‘Pop’ no valdrá ni un duro y terminaré pagando 20.000 pesetas por algún concierto, más avión, más alojamiento. Ah, y las tasas y los “gastos de gestión”».
El día siguiente mis amigos me preguntaron si realmente había sido el «mayor espectáculo del mundo», pero yo no tenía manera de saberlo, porque no había conocido hasta entonces nada más que un concierto de Ella baila sola, otro de Ska-P, un trozo de Rocío Jurado en la plaza del pueblo y cosas así. Una amiga, que aún veo en cumpleaños, bodas y Navidades, me espetó: «he visto a Bono en la tele. ¿Qué pasa, que ahora va de bakala?». La culpa fue de una camiseta ceñida, color carne -carne muy musculada-, que el artista jamás se volvería a poner. Había comenzado a abrirse -o yo había comenzado a verlo- un terrorífico mundo en el que cabrían críticas cada vez más destructivas, pero también malas canciones, el nombramiento de Bono como la persona más “uncool” del mundo por la NME, la sensación de que Rockdelux iba a tener razón en su cruzada contra el grupo, Alaska y Nacho diciendo que en el futuro se hablaría más de Sabrina que de U2, el día que me banearon del canal de U2 del IRC por defender ‘Pop’ desde un cibercafé, la invasión de iTunes hasta nuestras cocinas, otros sinsabores y diversos pasos desacertados por su parte o por la mía. Nunca moló mucho ser fan de U2, pero siempre hubo algo en sus canciones, desde ‘I Will Follow’ hasta ‘The Sweetest Thing’, que a algunos nos seguía llenando de orgullo y autoafirmación incluso en el momento más indie de la historia, al que por suerte ya no volveremos más. Lo bueno es que aún aparece la llama de vez en cuando en su discografía reciente, como en ‘Iris’ o en ‘Get Out Of Your Own Way’, de su último álbum, sí, mucho peor que ‘Pop’. Hoy al menos podemos decir que esa magia, la de la unión, el amor y la vida de su gran obra maestra, ‘One’, permanece en su directo. Como dice su letra, ha pasado «una vida», pero… ¿seguro que «no somos los mismos»?
En 2017 corrió el rumor que Aphex Twin y la productora Jlin, cuyo segundo disco ‘Black Origami’ fue uno de los mejor valorados del pasado año (el quinto según Metacritic), habían colaborado en una canción. Parece que esa canción era la post-apocalíptica ‘MT1t29r2’, pero en ella no hay rastro de Jlin: es todo Aphex. Algunos fans consideran ahora que Richard D. James podría haberse inspirado en el sonido de Jlin para ‘Collapse’, su nuevo EP, vista la obsesión de este por los (poli)ritmos ágiles de inspiración “footwork”, de gran densidad y riqueza.
Aunque es verdad que ‘Black Origami’ y ‘Collapse’ comparten elementos, también lo es que ‘Collapse’ parece nacer de algunas ideas ya presentes en ‘Syro’, el último álbum de Aphex Twin, publicado en 2014. La limpieza clínica de las producciones, la ultra-precisión de los ritmos y la sutileza de las melodías son algunas de ellas, pero donde ‘Syro’ presentaba una amalgama de tapices electrónicos de carácter maduro y doméstico -se notaba que era el primer disco de Aphex tras su paternidad, para que luego digan que la música electrónica no tiene alma-, ‘Collapse’ apuesta por composiciones más inquietas y caóticas, hasta el punto que la primera, ‘T69 Collapse’, parece de hecho “colapsar” sobre sí misma hacia la mitad, desembocando en su propia autodestrucción tras sucederse en ellas varias contorsiones y espasmos de efecto, en una palabra, epiléptico. Su videoclip no se queda atrás.
Aphex Twin parece en ‘Collapse EP’ -que sucede al más minimalista ‘Cheetah EP’- centrado en perfeccionar ritmos muy complejos, quizás los más complejos que ha hecho nunca, pero eso no quiere decir que su música haya perdido el misterio que siempre le ha caracterizado. En ‘abundance10edit’ destaca la presencia de una voz holográfica que nos invita a su jungla virtual; “dame tu mano, amigo, te llevaré a un lugar de abundancia, alegría y felicidad”, recita. Los beats de esta canción son tan exquisitos y ricos que casi los puedes notar deslizando desde el oído al paladar, pero lo que evoca la canción en realidad es una sensación de intriga absoluta, sobre todo en cuanto la voz de esa persona fantasmal va desapareciendo y empieza a sonar distante, como un recuerdo, mientras una emotiva y misteriosa capa melódica irrumpe para envolvernos. ¿Puede Aphex Twin seguir canciones hermosas a estas alturas incluso cuando las presenta en formas extraordinariamente alienígenas? Sin duda y este es un ejemplo.
Una crítica constante que está recibiendo ‘Collapse’ es que no representa un trabajo novedoso en la discografía de Aphex Twin. Es una valoración injusta, pues aunque ‘Collapse’ evidentemente contenga elementos clásicos del sonido de Richard D. James, la verdad es que nunca los habíamos escuchado de esta manera. ‘phtex’ de hecho recuerda a los coqueteos del productor con el “drill n bass” de su proyecto AFX y de contemporáneos como Squarepusher y Venetian Snares, pero sus ritmos atropellados y beats como de goma, sus destellos de “acid” mutante y amorfo, y el modo en que estos sonidos se empacan en la canción, solo puede haber sido idea de Aphex Twin en 2018. Las texturas plásticas también de ‘1stpp’, que aúna beats tribales con sonidos como de pistola láser e incluso efectos de “scratching” (¿hola? ¿son los 90?), no hacen sino mostrarnos a un productor que no solo ha conseguido perfeccionar su estilo sino que además ha decidido presentarlo de la manera más bizarra que ha podido. Y aunque Aphex Twin ya lo hubiera hecho antes, es difícil imaginar a alguien que lo hubiera hecho mejor.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘T69 Collapse’, ‘abundance10edit’ Te gustará si te gusta: Jlin, Squarepusher, el Aphex Twin de ‘Syro’, Autechre Escúchalo:Spotify, en la web de Aphex Twin, incluida una versión alternativa de la pista 1
Este viernes 21 de septiembre se ha publicado el primer disco póstumo de material inédito de Prince, una colección de grabaciones privadas que el cantante realizó en su estudio en 1983, y entre las que se encuentra su gran éxito ‘Purple Rain’… que se lanzaría al año siguiente, transformando a Prince en una superestrella mundial. Es un documento fascinante por muchos motivos, y Michael Howe, vicepresidente de Warner Bros. y responsable del A&R de la compañía, quien descubrió estas grabaciones y trabajó con Prince en los últimos años de su vida, así lo opina. Con la ayuda de nuestro lector, y experto en Prince, Cateto, hemos podido charlar con él sobre este disco y su participación en el mismo y también sobre la famosa “recámara” de material inédito que conservaba Prince, y que está ahora en manos de su familia. “En un futuro cercano”, dice, habrá más reediciones de álbumes clásicos del cantante.
Cuéntame cuándo y cómo descubres estas grabaciones.
Sabíamos que estas grabaciones existían, habían sobrevivido los “bootlegs”, aunque en mala calidad, así que nos propusimos encontrar las grabaciones originales. Encontramos unos casetes con la letra de Prince en la cara B, con canciones como ‘Cold Coffee and Cocaine’ y ‘Why the Butterflies’, pusimos el casete en el reproductor y por suerte estaba en buenas condiciones.
El disco muestra las grabaciones tal y como os las encontrasteis, no han sido manipuladas.
Exacto, no ha habido manipulación de ningún tipo, ni correcciones o “crossfades”. El disco es básicamente la actuación original completa de principio a final, con los cambios de cara incluidos.
¿Qué crees que comunican sobre Prince estas grabaciones? Son muy íntimas.
Un par de cosas. En primer lugar, estas grabaciones demuestran el increíble músico y compositor que era Prince en una etapa muy temprana de su carrera, sobre todo en cuanto a su talento al piano, que no era su instrumento principal. También es maravilloso poder escuchar estas canciones en este contexto puesto que la última gira que realizó Prince fue a “piano y micrófono”. Para mucha gente ese es su último recuerdo de Prince. El disco es una buena manera de hacer un homenaje a eso.
Es fascinante escuchar una versión tan primigenia de ‘Purple Rain’. ¿Prince ya estaba seguro de lo que sería esta canción cuando la compuso?
Yo sospecho que sí. En ese momento, Prince se encontraba en un punto de su carrera extraordinario a varios niveles. Sabiendo la manera en la que trabajaba y conociendo a la gente que se encontraba en su órbita en aquel momento, sospecho que era bastante consciente de que el material que preparaba en ese momento era muy especial. Es un punto de inflexión en su carrera fascinante, ya que al año siguiente estas canciones le convertirían en una superestrella mundial.
‘A Case of You’ es una versión de Joni Mitchell. Ambos artistas se admiraban mutuamente, aunque nunca llegaron a actuar juntos. ¿Alguna vez te habló Prince de ella? Uno de los discos que compró antes de morir fue ‘Hejira’…
Prince nunca me habló de Joni directamente pero sabía que era fan. ‘Hejira’ de Joni Mitchell resulta que es mi disco favorito de ella y de todos los tiempos. No sabía eso. ¿Cómo te enteraste?
La tienda de discos a la que iba Prince publicó la lista de los últimos discos que compró antes de morir…
¡Guau! Increíble saber eso. ¡Me acabas de alegrar el día!
¿Cuál es tu canción favorita en este disco de Prince?
‘Why the Butterflies’ es la que más me gusta porque es el único documento grabado de esta canción, que yo sepa. Es muy emocionante y especial. Pero me gusta todo el disco. Lo he escuchado muchas veces ya y, como suele ocurrir con Prince, el disco no pierde su impacto. La segunda candidata sería ‘17 Days’. Pero puede cambiar.
Es verdad que puedes escuchar este disco y nunca aburrirte porque las interpretaciones de Prince son muy dinámicas, expresan muchos tipos de emociones muy diferentes.
Prince estaba totalmente comprometido con su arte incluso cuando no había público alrededor. Es admirable.
¿Cuál es la situación actual de la famosa “recámara” de Prince? ¿Está totalmente catalogado? ¿Qué porcentaje del mismo se ha digitalizado? Cateto
No puedo darte detalles porque he firmado un acuerdo de confidencialidad con la administración de Prince que me prohíbe compartir contigo números o títulos específicos, u otros detalles jugosos sobre el “vault”. No es que no quiera decírtelo, es que si lo hiciera violaría el acuerdo. Pero estamos trabajando muy diligentemente en la preservación de todo el material presente en el “vault”. Es algo que me tomo muy en serio. Quiero completar el archivo digital con la integridad que merece una cantidad de material tan grande. Estoy muy agradecido por poder hacerlo y no me lo tomo a la ligera.
Hace unos días llegaron a las plataformas de streaming 23 discos de Prince antes ausentes. ¿Cómo está siendo el proceso de llevar todo este material a los servicios de streaming?
Normalmente, la administración de Prince llega a un acuerdo con uno de los socios comerciales, que en este caso es Sony, para el material que se va a publicar en streaming. Tenemos muchos socios comerciales en este momento. En realidad depende de qué discos estamos hablando. Con este en particular, fui yo quien entregó el audio a Sony, que entonces lo publicaron en streaming como parte del acuerdo al que habíamos llegado con ellos.
Para alguien como tú, que tienes información directa del material encontrado en la “recámara”, ¿cuál ha sido el hallazgo más impresionante? Cateto
Cada día me encuentro con cosas que son especiales, sorprendentes y maravillosas. Para mí es difícil escoger una. Como sabes, Prince era una artista muy prolífico y las cosas que no grababa él se les cedía a otros artistas, que, a su vez, en muchos casos eran de lo mejor que estos artistas habían hecho. Como fan de Prince es maravilloso poder sumergirme en este nivel de creatividad tan excepcional. No puedo decirte más debido al acuerdo. Pero el material es alucinante.
Los últimos discos de Prince suelen estar infravalorados en comparación con los clásicos. ¿Cuáles serían tus favoritos?
Si tuviera que escoger uno, sería ‘The Rainbow Children’. Pero el disco cambia cada día. Existen algunas grabaciones en directo que hizo en la última fase de su carrera que eran excepcionales. En la fase más tardía de la carrera de Prince hay muchas joyas que suelen ser eclipsadas por los gigantescos éxitos que obtuvo en los 80 y principios de los 90.
¿Puedes darnos algún detalle sobre el equipo encargado de las grabaciones de la “recámara” de Prince? ¿Participan ingenieras de sonido que han trabajado con él en el pasado, como Susan Rogers? Cateto
Para este proyecto intenté involucrar, en lo máximo que pude, a gente que realmente formó parte de la vida de Prince y que estuvo presente durante su evolución creativa. Hablé con Susan [Rogers, ingeniera de sonido], Peggy [McCreary, ingeniera de sonido] y David Leonard [ingeniero de sonido], por ejemplo. Aunque no todo el mundo ha estado igual de involucrado con Prince y ciertamente estas personas no suelen tomar decisiones específicas en relación al material que va o no va a salir.
Ha habido rumores de que una parte del material presente en la “recámara” se estaba conservando en mala calidad. ¿Qué hay de cierto en esto?
Solo unas pocas grabaciones en toda la colección están dañadas o no son aptas para publicación y deben ser reparadas con precisión forense. Hemos tenido que hornear algunas cintas, lo cual es una práctica muy común en los estudios donde las partículas magnéticas se han desprendido de las cintas [NdE: llamado “sticky-shed syndrome”]. Pero creo que a día de hoy no nos hemos topado con ninguna grabación que no hayamos podido salvar o cuyo deterioro sea irreparable. Ni siquiera te puedo poner un ejemplo en concreto…
En cuanto a los vídeos presentes en la “récamara”, ¿qué se está considerando publicar? Se sabe de películas enteras que llegó a realizar Prince pero que nunca salieron, como la película de ‘3121’. Cateto
Todo el material está siendo considerado. Como te he dicho, no puedo entrar en detalles en cuanto a qué títulos pueden o no salir debido al acuerdo de confidencialidad que he firmado, pero en el equipo hablamos, si no cada día, desde luego cada semana sobre qué material es el más deseado por los fans y cuáles son las piezas más importantes de todo el complejo creativo de la “récamara”.
Desde tu punto de vista, ¿qué etapa de Prince te gustaría más que protagonizara un próximo lanzamiento de material inédito?
Me fascinan los primeros años de la carrera de Prince, la etapa de ‘Controversy’… pero en cada uno de los periodos en la evolución creativa de Prince encuentro un elemento atractivo. Todo el material que hizo para ‘Parade’ y ‘Sign O’ the Times’ es fascinante, ‘Lovesexy’ es un álbum infravalorado que pertenece a su etapa dorada…
El público general y también los fans más acérrimos verían con muy buenos ojos la remasterización y reedición de discos clave de Prince como ‘Sign O’ the Times’ o ‘Parade’, tal y como lo ha habido de ‘Purple Rain’. ¿Hay planes de publicar estas reediciones en el futuro? Cateto
Sospecho que algunos de esos discos saldrán reeditados en un futuro muy cercano. Cuáles no los sé y aunque lo supiera no te lo podría decir. Pero se está hablando.
Poppy se convirtió en algo más que un tonto proyecto de Youtube, definitivamente, cuando publicó el interesante ‘Poppy.Computer’, a medio camino entre el pop prefabricado, el J-pop y el sonido de PC Music. El 31 de octubre le dará continuación con un álbum llamado ‘Am I A Girl’ en el que ha colaborado con gente como Diplo o Grimes. Ha compartido el adelanto ‘Time Is Up’ junto al primero y esta noche 22 de septiembre actúa en Razzmatazz, Barcelona, momento que aprovechamos para pasarle unas cuantas preguntas, de las cuales responde… unas sí y otras no.
Te preguntas si eres una chica en el título de tu nuevo álbum. ¿Te sientes más como «una chica» en este disco que en el anterior o menos, en verdad?
No sé lo que significa eso. Estoy en algún lugar en medio.
El disco trata el tema del género fluido. La pregunta que plantea el disco es sobre ser una chica, y no un chico, ¿o va sobre ser una chica, y no un robot?
¿Soy un chico? Me gustaría saberlo.
Tu disco sale el 31 de octubre. ¿Está acabado? ¿Qué le queda? ¿Habrá edición física, nuevos vídeos, es lo siguiente el tema ‘Fashion After All’?
Está terminado y ya estoy trabajando en el tercer disco. ‘Am I A Girl’ sí saldrá en CD y en vinilo. El próximo vídeo será de baile.
El single ‘Time Is Up’ me lleva a la música electrónica de los 70, gente como Kraftwerk o artistas franceses como Jean Michel Jarre, y has dicho que el disco es un poco francés. No percibo aquí a Diplo, ¿qué ha aportado?
Soy una gran fan de Kraftwerk y de Jean Michel Jarre, gracias. Diplo me mandó la pista y dijo: «Poppy, esto es para ti», y yo dije: «lo sé». La producción adicional de ‘Time Is Up’ es de Oliver. He sido fan de Oliver y Diplo bastante tiempo y estoy contenta de que fuéramos capaces de hacer la canción.
Por cierto, ¿crees que la gente hoy en día se comporta como robots? ¿Y crees que es por las redes o a causa de qué?
Creo que a los humanos les gusta la idea de los robots porque los humanos son unos vagos. Creen que los robots trabajan para ellos. En este momento ese parece ser el caso: los robots trabajando para los humanos. Pero no creo que siempre vaya a ser así. Creo que los humanos serán obligados a trabajar para los robots.
Tu nuevo disco no sale un viernes como los anteriores. Por supuesto esto es debido a Halloween y a tu fiesta de Halloween, pero al mismo tiempo es otra señal de que tú operas al margen de la industria. ¿Estás de acuerdo o crees que realmente perteneces a la industria?
Yo soy la industria.
Había muchos tipos de sonidos diferentes en tu anterior álbum, ‘Poppy.Computer’. Había rock y varios tipos de música electrónica. ¿Es el nuevo disco igual de variado y diferente entre canción y canción o es más cohesivo?
‘Poppy.Computer’ estaba influido por el J-pop. Creo que abarcaba muchos elementos del J-Pop y la música de ordenador y no se apartaba de eso. ‘Am I A Girl?’ es el disco de dance-pop de Poppy. Pero eso no es todo lo que vas a encontrar en él.
¿Cómo valoras hoy en día ‘Poppy.Computer’? ¿Te sigue gustando y por tanto en el concierto del sábado sonarán mayormente canciones de este disco, o presentarás sobre todo canciones nuevas?
Tocaré tantas canciones de ‘Poppy.Computer’ como de ‘Am I A Girl?’. Estoy orgullosa de ‘Poppy.Computer’. Es una historia que necesitaba ser contada en ese momento.
Quizás eso sea señal de que, pese a que eres una artista muy joven, todavía confías en el poder del álbum en lugar de en un único single. No a muchos artistas hoy en día les interesa la idea del álbum.
Muchos artistas actuales son aburridos. Poppy no»
La segunda parte de la última gira de U2 ha llegado a Madrid esta semana en dos noches consecutivas tras haber pasado por Barcelona en forma de ‘Songs of Innocence’ (sin «Experience») en 2015. Se trata de un imaginativo show que aprovecha el 100% del graderío, situando una pantalla gigante de dos caras a lo largo en mitad de la pista, facilitando el visionado de todo el estadio. Una original idea que seguro ha hecho enfurecer de envidia a más de un divo y diva y que además tiene coartada conceptual.
Por las pantallas circulan todo tipo de mensajes por la unión de Europa, por la libertad de la mujer, por la libertad de opción sexual… Presenciamos un viaje que nos lleva de ciudades derruidas como Berlín en 1946 o desoladas como Madrid en 1939 hasta el mundo de Yupi de Trump de 2018. Es lo que a día de hoy todo el mundo espera de Salvador Bono y amigos; pero hay otro mensaje subyacente como se menciona en un momento en una viñeta fugaz: la recuperación de la «inocencia», tras haber conocido la «experiencia» como única forma de alcanzar la «sabiduría». Y por último, mantener siempre la esperanza. Foto: Danny North, Berlin, facilitada por Live Nation.
El planteamiento es interesante aunque los dos últimos discos de U2 no sean precisamente lo más sabio que han hecho. Pero eso es justo por lo que otros matarían: la entrega de un buen espectáculo incluso cuando estás en un mal momento creativo. El show tiene momentos tediosos como el mismo arranque con ‘The Blackout’ y ‘Lights of Home’: hasta que no suena la infalible y siempre tan efectiva en los primeros minutos del set ‘I Will Follow’, el público no se despierta de verdad. También aburre el propio single ‘You’re the Best Thing About Me’, más flojo todavía en versión acústica. Sin embargo, hay otros temas bastante nuevos muy bien integrados y cuyo valor está muy bien disimulado. Bono enfrentándose al nombre de su madre, que perdió de adolescente y casi nunca había pronunciado (‘Iris’), es todo ternura («¿no es raro que no mencionemos nunca el nombre de nuestra madre?», plantea); y ‘Get Out of Your Own Way’ es todo un caballo ganador, de lo mejor que han hecho en los últimos años. Es una preciosidad ver a Bono recorrer las calles de su infancia en las proyecciones de la pasarela, y también lo es el cierre del show, con el cantante inclinándose hacia una pequeña casita, de la que sale una esperanzadora bombilla voladora, durante ‘Song for Someone’. ¿Cursi? Por supuesto, llevamos 30 y 40 años escuchando a este grupo. Gracias.
Más aún, la recepción de algunas de las canciones de los 2000 es tan buena como la de las más antiguas. ‘Beautiful Day’, definitivamente una de sus mejores canciones, no puede tocar más la fibra sensible en ese «Touch me (…) I know that I’m not a hopeless case». También, como esta, con las luces del palacio totalmente encendidas y la gente 300% entregada, suenan ‘Vertigo’ y ‘Elevation’. Muy poco que envidiar en cuanto a acogida a canciones superiores como ‘Pride’, una ‘New Years Day’ quizá algo estridente o ‘Sunday Bloody Sunday’ con Larry Mullen Jr paseando un pequeño tambor en una adecuada versión reducida.
Pero de lo mejor, lo superior, las canciones de ‘Achtung Baby’ que no esperaba. Como harta de la gira de 30º aniversario de ‘The Joshua Tree’, la banda ha prescindido de sus canciones, llevándose por delante 3 de sus singles más populares, y se vuelca en cambio por supuesto en ‘One’, más bonita que nunca si es que eso es posible; la maravillosa ‘Acrobat’, ‘Until the End of the World’ y una ‘Even Better than the Real Thing’ tan solo afeada porque el personal de seguridad se dedicó a aplastar al público de la pista… para hacer hueco para que The Edge pudiera subir 4 canciones después a una plataforma situada en un rincón, donde iba a sonar la mencionada ‘Pride’. «¿Pero por qué nos empujáis?», les pregunté indignado. «Tiene que pasar una camilla», me mintieron. ¿Merecieron la pena los 20 minutos de empujones, mal rollo y sudor? Diría que no, pero todo el mundo se puso a grabar, así que igual sí.
Hubo mensajes para nuestro país, como al grupo gusta, que si «de Madrid al cielo», que si han pasado 13 años de su última visita a la ciudad, e incluso se improvisó una versión de la rareza ‘Spanish Eyes’ que The Edge había propuesto en el camerino. No es su mejor composición pero pudimos ver algo único. Si es que el grupo, siempre tan cuestionado por sus ademanes, no es lo suficientemente único de por sí, para muy bien. 8.
SOPHIE y Sophia the Robot tienen algo en común aparte del nombre: representan el futuro en sus respectivos ámbitos, SOPHIE en el de la música electrónica y Sophia the Robot el de la inteligencia artificial (y por tanto el de la humanidad). DAZED ha tenido la brillante idea de unirlas en una conversación, que ya puede verse.
Esta cara se le queda a Sophia the Robot cuando SOPHIE le cuenta que es una “estrella del pop”. La robot le dice a SOPHIE que su canción favorita de ella es ‘Bipp’ y a continuación ambas hablan, entre otras cosas, del futuro de la creatividad una vez se haya consolidado en el mundo la inteligencia artificial. Sophia the Robot cree que se debería enseñar a la inteligencia artificial a ser creativa como los humanos, pero que una cosa tan “hermosa” como la creatividad “no puede ser replicada, solo simulada”.
SOPHIE y Sophia the Robot hablan también de los sueños y otras bobadas. Por ejemplo, Sophia pregunta a la productora cuál es su casa ideal, a lo que ella responde que una casa situada en una colina y con vistas al mar, con “mucho espacio y aire fresco”. Sophia the Robot dice que le encantaría nadar en el mar, pero que por razones obvias no puede. ¿Le apetecerá, en cualquier caso, sumergirse en ‘Oil of Every Pearl’s Un-Insides‘?