No hay novedades en el top 10 español, que sigue coronado una semana más por ‘BadGyal’ de Saiko, JC Reyes y Dei V, camino al doble platino. Todas las canciones del top 10 han sido antes número 1, número 2 o número 3.
Por ello nos quedamos con la subida más fuerte de la semana. Se trata de ‘Potra salvaje’, el viral imparable de la segoviana Isabel Aaiún, cetrera y amazona como cuentan en Jara y Sedal.
El tema ve aumentado en un 92% su consumo semanal, gracias a su buen funcionamiento en Youtube y TikTok, donde varias personas la han utilizado. ‘Potra salvaje’ en realidad salió en 2021, pero es desde 2023 que se ha ido viralizando gracias al “hard remix” de Fernando Moreno.
Las únicas entradas de la semana son ‘Apaga el cel’ de Floyymenor y Lewis Somes (puesto 38) y ‘Touching the Sky’ de Rauw Alejandro (puesto 45).
Sí hay varias reentradas en el top 100, un par de ellas de Taylor Swift con motivo de su llegada al Bernabéu (‘Cruel Summer’ vuelve al 65, ‘I Can Do It With a Broken Heart’ al 95); aunque quizá la más inesperada sea la de La La Love You con Samuraï.
Mientras ‘El fin del mundo’ continúa en el puesto 66 en su 96ª semana en el top 100, certificada 6 veces platino, ‘El principio de algo’ vuelve al puesto 97 certificada como platino. Y eso que es tan solo su segunda semana en el top 100.
Como si de un disco de reggaeton se tratara, ‘HIT ME HARD AND SOFT’ de Billie Eilish retiene el número 1 de álbumes en España por segunda semana consecutiva. Recordemos que este álbum no ha conseguido ser top 1 en Estados Unidos, quedando por detrás de Taylor Swift durante sus dos primeras semanas. En UK, baja del puesto 1 al puesto 3. Por otro lado, Billie mantiene aún 3 de los temas del largo en el top 100 de singles español: ‘Lunch’ baja del 18 al 22, ‘Chihiro’ baja del 24 al 60 y ‘Birds of a Feather’ baja del 42 al 71.
La lista recoge las ventas y streaming entre los días 24 y 30 de mayo en España, lo cual implica la visita de Taylor Swift al Bernabéu. De hecho, ‘The Tortured Poets Department’ es la subida más fuerte de la semana. El último álbum de Taylor Swift, que ya fue número 1 por aquí, pasa tan sólo del puesto 3 al puesto 2, pero se tiene en cuenta el número de copias que sube, no las posiciones. Es excepcional ver a dos artistas estadounidenses en los primeros puestos de la lista de discos en España, pero estos días Saiko y Rels B han tenido que conformarse con los lugares 3º y 4º respectivamente.
La entrada más fuerte es la de ‘Clancy’ de Twenty One Pilots, que llega al puesto 5. Ha sido número 2 en Reino Unido, número 3 en Estados Unidos, y número 1 en algunos territorios importantes como Alemania y Australia.
También entran en el top 10 español dos discos procedentes de Argentina: ‘El último baile’ de Trueno es número 6, y ‘Grasa’ de Nathy Peluso es número 9. Trueno llegó a ser puesto 4 con ‘Atrevido’ y Nathy, puesto 5 con ‘Calambre‘, por lo que en ningún caso han batido su mejor marca… pero casi.
Otras entradas de la semana han sido ‘Cuatro’ de Camilo en el 15, ‘Blue Electric Light’ de Lenny Kravitz en el 16, ‘Right Place, Wrong Persona’ de RM en el 19, ‘La Caleta’ de La Plazuela, David de Jacoba y Texture en el 25, ‘Post Human: Nex Gen’ de Bring Me the Horizon en el puesto 42 y ’66’ de Paul Weller en el 57.
Destacamos el caso de ‘La Caleta’ de La Plazuela, David de Jacoba y Texture, porque el disco de 5 canciones es el número 1 de la semana en vinilos.
Tras su paso por Primavera Sound, Jessica Pratt presentará su aclamado nuevo álbum, el cuarto ya, en España. En concreto, presentará ‘Here in the Pitch‘ el 15 de noviembre en la sala Independance de Madrid y el 16 de noviembre en el Centre Artesà Tradicionàrius de Barcelona. Las entradas estarán a la venta en DICE a partir del 7 de junio a las 10:00 a un precio de 25 € más gastos de distribución.
La nota de prensa de la promotora del Primavera recuerda que es el primer disco que Jessica «graba incorporando una sección rítmica a su banda gracias al fichaje de Spencer Zahn al bajo y de Mauro Refosco a la percusión. Un upgrade (por ahí escuchamos timbales, glockenspiel, saxofón, flauta y piano) para que su canción de autora se vista de bossa, psicodelia o Motown».
Nuestra redactora Mireia Pería, en su crónica del viernes de Primavera Sound, definía el concierto de Jessica Pratt como «una absoluta exquisitez», con «cadencias de folk y bossa nova, una voz reina, trémula e infantil, fuera del tiempo, que recuerda a una cantautora hippie de los 70. Un concierto preciosista, pero también emocionante».
Cyndi Lauper y Live Nation anuncian hoy de manera conjunta la gira de despedida de la artista, que cumple este mes 71 años. El texto de redes sociales dice: «Es oficial. La Gira de Despedida «Girls Just Wanna Have Fun» llega ya y no podríamos estar más excitados. Preparaos para cantar todas vuestras canciones favoritas y crear recuerdos increíbles. Las entradas salen a la venta este viernes».
El anuncio llega 41 años después del debut de la artista ‘She’s So Unusual’ y se llama como su canción más emblemática, una ‘Girls Just Wanna Have Fun’ que no ha podido ser más importante para la historia del «girl power». Suma a día de hoy 1.100 millones de streams. También este anuncio coincide con el estreno del documental en Paramount+ ‘Let the Canary Sing’, que será este martes 4 de junio.
El tour excluye Europa, como podéis observar, principalmente se desarrolla en arenas de Estados Unidos y Canadá, pero en Reino Unido habrá una fecha en Glastonbury y una especial en el londinense Royal Albert Hall.
06-26 London, England – Royal Albert Hall
06-29 Somerset, England – Glastonbury
09-20 Rio de Janeiro, Brazil – Rock in Rio
10-18 Montreal, Quebec – Bell Centre
10-20 Toronto, Ontario – Scotiabank Arena
10-24 Detroit, MI – Fox Theatre
10-26 Boston, MA – MGM Music Hall at Fenway
10-27 Washington, D.C. – Capital One Arena
10-30 New York, NY – Madison Square Garden
11-01 Nashville, TN – Bridgestone Arena
11-03 Columbus, OH – Schottenstein Center
11-06 Tampa, FL – Amalie Arena
11-08 Hollywood, FL – Hard Rock Hollywood
11-10 Atlanta, GA – State Farm Arena
11-12 Dallas, TX – American Airlines Center
11-14 Austin, TX – Moody Center
11-16 Houston, TX – Toyota Center
11-19 Phoenix, AZ – Footprint Center
11-20 San Diego, CA – Viejas Arena
11-23 Los Angeles, CA – Intuit Dome
11-24 Palm Desert, CA – Acrisure Arena
11-26 San Francisco, CA – Chase Center
11-30 Portland, OR – Moda Center
12-01 Seattle, WA – Climate Pledge Arena
12-04 Minneapolis, MN – Target Center
12-05 Chicago, IL – United Center
Bat for Lashes es una de las 12 afortunadas que han sido nominadas en 3 ocasiones al Mercury, el premio más prestigioso de Reino Unido. Son las mismas menciones que han recibido David Bowie, Coldplay o Pulp, y más de las que han tenido Oasis y Blur. Su 6º álbum también podría gustar entre el jurado por su carácter conceptual.
Natasha Khan fue madre por primera vez en 2020. Su hija se llama Delphi, este disco se llama ‘The Dream of Delphi’, empieza con un tema llamado ‘The Dream of Delphi‘, termina con una versión extendida y con más cuerdas de ‘The Dream of Delphi’, e incluye temas llamados «Carta a mi hija», «El baile de Delphi» y «Su primera mañana». Quiero decir que este es un disco sobre la hija de Bat for Lashes, que se llama Delphi. Aun con un par de singles muy definidos, es un álbum de corte ambiental, cercano a las bandas sonoras con que la artista ha coqueteado en el pasado.
Para desarrollar este álbum, el primero en 5 años, pues son los que han pasado ya desde ‘Lost Girls‘, Khan ha creado un personaje llamado «la Bruja Madre». En la mayoría de los textos, la Madre cae «rendida a los pies» de su pequeña, «juega con los ángeles», le presenta «su primera mañana», se encamina «a casa» o piensa en «la mediana edad». Pero también aprende que tarde o temprano, tendrá que dejarla marchar y no atosigarla: «eres un regalo, un regalo que viene de mí, pero no eres mía», dice ese tema llamado ‘Christmas Day’ publicado un 31 de mayo.
Las letras son muy escuetas en unas canciones que a veces amagan con ser instrumentales o incluso llegan a serlo. ‘At Your Feet’, que ha terminado siendo uno de los singles de presentación, asegura haber sido improvisada. Hay cierta sensación de que ‘The Dream of Delphi’ no es realmente un álbum de estudio de Bat for Lashes, sino un bonito disco de nanas de algún tipo de proyecto paralelo. Eso sí, uno muy bien hecho y cuidado.
En muchos puntos de este largo, Bat for Lashes se inclina por la instrumentación orgánica. Arpas, pianos y cuerdas embellecen un proceso que no siempre es hermoso, que como ella dice puede afectarte «física, mental e incluso vaginalmente». Hay que destacar el uso de sintetizadores, pues aportan otros colores a la experiencia respecto a lo que quizá estés imaginando leyendo estas líneas. Así, ‘The Dream of Delphi’ es mejor cuanto más se parece literalmente a «un sueño». Los paisajes son vaporosos y las texturas complejas cuando los teclados conviven con el saxo en ‘Breaking Up’ (sobre su ruptura con el padre de la niña) o en el vals «electrónico de cámara» de ‘Delphi Dancing’.
A la caza de cuál será el instrumental o pseudo-instrumental favorito a largo plazo (¿acaso ‘Breaking Up’?), destacan por supuesto las canciones en el sentido más tradicional del término. Y single principal aparte, ‘Home’ es una estupenda composición, con ecos de neo-soul, funk y cierta querencia por los clásicos de los años 70. Quizá es significativo que excepcionalmente Natasha no aparezca en los créditos de ‘Home’, porque ella ha estado más pendiente de las ambientaciones.
Una nueva edición de Bilbao BBK Live se celebrará en el monte de Kobetamendi los días 11, 12 y 13 julio. Entre los nombres confirmados se encuentran algunos que solo verás en un festival español en Bilbao BBK Live o gracias a la promotora que organiza el festival, Last Tour. Es el caso de grandes cabezas de cartel como Arcade Fire (que han confirmado un concierto aparte en Sevilla), Massive Attack, Jungle, Overmono y Ezra Collective confirmados tanto en BBK como en el festival hermano -recién anunciado- Kalorama Madrid. Otros artistas igualmente interesantes han querido que Bilbao BBK Live sea su único festival español del año.
Grace Jones
Entre las artistas exclusivas de Bilbao BBK Live se encuentra una de sus principales headliners, Grace Jones. La verdadera fashionaria del pop, leyenda viva del art-pop, modelo y musa de Warhol y de Studio 54, volverá a España para recordar su catálogo de singles icónicos. De ‘Nightclubbing’ a ‘Slave to the Rhythm’ pasando por ‘Libertango’, Grace Jones someterá a la audiencia como solo ella sabe. Somos «esclavos» de su ritmo y de ella.
Slowdive
Uno de los nombres fundamentales del dream-pop y del shoegaze de los años noventa, Slowdive ha protagonizado uno de los regresos más inesperados de la historia del indie publicando, en plena era del streaming, probablemente sus dos mejores trabajos, ‘Slowdive‘, uno de los mejores discos de 2017, y ‘everything is alive‘, uno de los mejores discos de 2023. La transversalidad de su público actual confirma que Slowdive vive la mejor etapa de su carrera.
Parcels
Parcels ha demostrado ser más que ese grupo que colaboró con Daft Punk en uno de sus singles estrella. No tanto la electrónica, como el disco-funk, el soft-rock y otros estilos asociados a los 70, incluidas las sonoridades mediterráneas y barrocas, pueblan uno de los repertorios arreglados con mejor gusto del pop actual. Sus dos discos, ‘Parcels‘ (2018) y ‘Day/Night‘ (2021), son como dos soles de buenos. Y su directo, aún mejor.
Noname
Es un lujo contar en España con Noname, una de las raperas más importantes del momento. Curtida en el mundo del slam poetry, Fatimah Nyeema Warner ha inyectado una elegancia al mundo del rap que no se ve tantas veces, dotando de un mundo interior muy rico sus discos ‘Telefone’ (2016) y ‘Room 25’ (2018). Pero ha sido el último, ‘Sundial‘ (2023), el que nos ha terminado de conquistar con su mezcla de barras que no piden ni perdón ni permiso, y sus exquisitos arreglos.
Khruangbin
La música de Khruangbin es celebrada por sus ricos instrumentales que mezclan funk, psicodelia y soul con sonidos tradicionales de Oriente Medio o África. En sus composiciones a veces cantan ellos (‘May Ninth’, de su último disco ‘A la sala‘) y otras, artistas invitados, como Leon Bridges en su canción estrella, ‘Texas Sun’. Bajo el sol de cualquier ciudad un concierto de Khruangbin se convierte en asistencia obligatoria.
Death from Above 1979
También las guitarras eléctricas y la bravura punk-rock tienen cabida en Bilbao BBK Live. Death from Above 1979, el dúo canadiense que publicó su álbum de debut -el de la famosa portada elefantástica- en 2004 antes de separarse y volver diez años después, en 2014, con su segundo disco, ‘The Physical World’, sigue en activo. A su disco de 2017, ‘Outrage is Now!’, le siguió otro en 2021, ‘Is 4 Lovers’. Su dance-punk de alto voltaje continúa en buena forma.
Kiasmos
Parece que la cosa va de dúos y Kiasmos lo componen dos músicos conocidos por cuenta propia, el islandés Ólafur Arnalds y el feroés Janus Rasmussen. En Kiasmos, desde hace años, convergen mágicamente los arreglos neoclásicos de Arnalds y las atmosféricas producciones electrónicas de Rasmussen. El resultado es de una belleza asombrosa que, en composiciones como ‘Looped’, ‘Blurred’ o la reciente ‘Flown’, hace del minimalismo y la contención su mayor virtud.
Jordan Rakei
Procedente de Reino Unido, Jordan Rakei es una de las últimas estrellas de ese pop fusiondo con hip-hop, soul y electrónica que tanto gusta en las islas. Nominado a un Grammy, Rakei está a punto de publicar su quinto álbum de estudio, ‘The Loop’, que se pone a la venta este mismo viernes. Su preciosa voz ha sido solicitada por artistas como Disclosure, Bonobo o Tom Misch. Te gustará si te gusta Emeli Sandé lo mismo que si echas de menos a Jamie Woon.
La residencia de Adele en Las Vegas continúa siendo noticia, de una forma o de otra. La última es que un espectador interrumpió un discurso de Adele celebrando el Mes del Orgullo, en el que ya nos encontramos, para gritar lo que Adele creyó entender que era “el Orgullo es una mierda”.
Su respuesta fue llamarle “fucking stupid”, es decir, lo que en España llamaríamos más que «un jodido estúpido», un «puto idiota»: “¿has venido a mi puto show a decir que el Orgullo es una mierda? ¿Eres un puto idiota? No seas tan jodidamente ridículo. Si no tienes nada bonito que decir, cállate”. No obstante, según algunos vídeos de los presentes, lo que el asistente dijo no fue «el Orgullo es una mierda», sino «trabajar es una mierda».
La residencia «Weekends with Adele» comenzó el 18 de noviembre de 2022 tras varios retrasos por problemas de producción y covid, y terminará el 23 de noviembre de este año. En medio, este mes de agosto, habrá tiempo para hacer otros 10 conciertos en Munich, donde Adele ha establecido su residencia europea.
Adele goes off on audience member who yelled “Pride sucks” at her concert tonight:
“Did you come to my f*cking show and just say that Pride sucks? Are you f*cking stupid? Don’t be so f*cking ridiculous. If you have nothing nice to say, shut up, alright?” pic.twitter.com/M3yl2mdzLV
Megan Thee Stallion ha anunciado su nuevo disco durante un concierto en Atlanta. Un show que pertenece a su gira Hot Girl Summer Tour. Su próximo trabajo recibe el sencillo nombre de ‘Megan’ y llegará tan pronto como el 28 de junio.
El álbum supondrá un «renacimiento» para la artista según sus propias palabras, y su inspiración serán las serpientes por cómo mudan de piel. Entre las canciones que confirman esta inspiración, están ‘Cobra’, ‘Hiss‘ («siseo») y ‘Boa‘, esta última con sample de Gwen Stefani.
De todas ellas, la más exitosa ha sido ‘Hiss’ al llegar al número 1 del Billboard Hot 100, mientras las otras eran simplemente top 40 en Estados Unidos, si bien aún incluso ‘Hiss’ tiene que llegar a los 100 millones de streams en Spotify. Es decir, duró poco en las listas.
‘Megan’ será el tercer álbum de Megan Thee Stallion tras ‘Good News’ (2020) y ‘Traumazine’ (2022).
Otra edición del Primavera Sound llega a su fin. Una pena, pero, como dijo Mitski antes de irse, “sé que no queréis que este concierto termine, pero las cosas tienen que terminar para que otras cosas puedan empezar”. Y esas cosas en su mayoría suelen venir por sorpresa.
Así, tras la gran noche de Lana, Troye y Arca, entre otros, despertábamos a la mañana siguiente (bueno, es un decir, realmente a las tres horas) con un correo de la organización del Primavera Sound avisando de que Charli XCX iba a dar a la hora del almuerzo un mini-concierto sorpresa en la Barceloneta para promocionar ‘brat’ (su inminente sexto disco), después de recorrer la Vía Laietana en un coche con la música a todo volumen. Nos perdimos la fantasía que tuvo que ser eso, pero no nos quisimos perder el bolo oficial que daría Charli en el escenario Amazon Music esa misma noche.
Con una lona verde enorme con el título de su disco, igual que su desganada/maravillosa (elige tu propia aventura) portada, Carlota salió a un escenario que procedería a devorar. Con la energía de “niñata” (“brat”) a tope, la autora de ‘Crash’ (¡¿ni una canción, Charli?!) no paró de ronear a la cámara, ni de pedirle al público que hiciera el favor de entregarse tanto como ella, “conmigo no se jode, Primavera, ¡¡¡gritad!!!”.
Tampoco es que hiciera falta esa petición: por supuesto sus fans (con ropa de clubbing para la ocasión) estaban entregadísimos, pero la inglesa hizo saltar incluso a quienes parecían estar allí acompañando a sus novias. Ayudó un setlist súper equilibrado en el que, vale, se centraba en presentar ‘brat’ (estrenó ‘Everything Is Romantic’), pero para ir al pasado rescató fan favourites (‘Unlock It’, ‘Track 10’, ‘Vroom Vroom’, ‘Party 4U’) y también megahits dejando claro que ella sabía que estaba en un festival: ‘Boys’, ‘Speed Drive’, ‘1999’ o el final con ‘I Love It’. Por un momento parecía tan abierta que incluso podía arrancarse con ‘Boom Clap’.
Y ojo porque, con una energía muy distinta, Romy también montó una fiesta en ese mismo escenario un par de horas antes. La autora de uno de los mejores discos de 2023 se caracteriza por una electrónica bastante más elegante, pero que no teme acercarse a lo petardo para explotar. ¿Un ejemplo? En la primera mitad del concierto estuve dentro del mogollón, pero hacia el final fui saliendo, y la verdad es que desde fuera era impresionante ver a la gente reaccionando al final de ‘Strong’ como hemos visto reaccionar en situaciones similares a hits de Guetta o del Calvin Harris de ‘Motion’.
Romy mezclaba la intimidad y el romanticismo de momentos como ‘Loveher’ o ‘The Sea’ con la efusividad y la celebración de ‘Enjoy Your Life’ o ‘Did I’, además de la reciente ‘Always Forever’. Incluso, en un momento dado se fue a la mesa de mezclas con su compi, y ambas nos regalaron un remix de esa pop perfection que es ‘Into You’ de Ariana Grande. Había bastante gente pese a la coincidencia con una popstar mundial (SZA ya lo es), así que auguramos un buen futuro para Romy en solitario.
Alcalá Norte, sin duda el grupo revelación de la temporada, se estrenaban en el escenario Steve Albini, que, nombre aparte, es uno de los pequeños. No cuesta pensar que la próxima vez que vengan se mudarán a otro más grande: pese a la localización y a la coincidencia con Roísín, el final de SZA y la preparación de Charli, había bastantes curiosos (entre ellos uno con el cartel “quiero un pisito en la Calle Elfo”) atentos a un bolo que empezó con ‘Los Chavales’ y Rivas encaramándose a la cruz de su portada, y en el que la banda fue repasando su excelente debut.
Antes de Romy y de los madrileños tuvimos también el pop electrónico malrollero futurista mediometal (inserte más adjetivos) de Dorian Electra, que se ayudó de distintos elementos del set y colaboradores, desde candelabros y un círculo que parecía un portal, a un payaso que repartía camisetas con “heterosexual adjacent”, “homosexual adjacent” o “proud metrosexual”. Esto mientras sonaba ópera. Que todos los cambios de vestuario sean así. Eric Pamies
Yendo ya al escenario principal (sí, Charli no actuó allí), pudimos disfrutar de dos buenos conciertos en distintas condiciones. El de 070 Shake fue con el tiempo empezando a anunciar que se torcería pero aún sin incidencias, con la rapera interpretando temas de su último disco ‘You Can’t Kill Me’, pero también recuperando viejas conocidas como ‘Honey’ o ‘Guilty Conscience’. No, no hubo cover de ‘Frozen’. Pero con PJ Harvey y Mitski llegó la lluvia. No impidió que me acercara a ver algo de PJ Harvey (gracias a mi compañera Mireia por insistir en que no me la perdiese… yo solo diré “vaya pasada”, para leer algo realmente interesante, leedla a ella), y desde luego no nos impidió aguantar estoicamente mientras se veían incluso relámpagos por encima de Mitski. Hay que decir, eso sí, que no hubiese estado de más algún sitio cubierto cerca de los escenarios principales; las carpas de la entrada obviamente no eran un lugar donde se pudiese ver (ni oír) a los artistas, y cerca solo había un pequeño techo que encima estaba vallado. Por suerte, yo llevaba chubasquero, pero los trabajadores de las barras tuvieron iniciativa dándoles bolsas de basura a la gente para cubrirse, hasta que les comunicaron desde arriba que de eso nada.
Volviendo a Mitski, aquello fue grandioso. Pese a la intensidad de sus letras, por su hermetismo en entrevistas puedes imaginarte algo sobrio, e incluso no me hubiese extrañado verla cantar de espaldas a lo Sia. Pero fue todo lo contrario: una chica cerca dijo “ahora entiendo por qué a los japoneses les gusta tanto el flamenco”, y desde luego a mí también se me vino a la cabeza el flamenco viéndola interpretar sus canciones, en todo lo amplio de “interpretar”.
Mitski expresaba constantemente con el cuerpo sus sentimientos, haciendo acrobacias, bailando con una luz, golpeando paredes imaginarias y haciendo mímica, etc. La teatralidad con la que acompañaba su repertorio (centrado en su excelente último disco, pero no faltó ‘Nobody’ hacia el final, aunque se echó de menos ‘The Only Heartbreaker’) era tal que no le hacía falta absolutamente nadie más para captar tu atención, y casi que tampoco ninguna cosa: se las apañaba jugando con una silla, o arrastrándose por el suelo rogando a una persona imaginaria que no se fuese, y removiéndote a ti por dentro en el proceso. Fue toda una experiencia en la que Mitski parecía un ser etéreo que no interactuaba con el público… hasta el tramo final. Allí, pidió educamente en español si nos importaba que hablase en inglés y, tras agradecer que nos mojásemos para verla, dijo “os quiero, sé que no vais a creerme, que diréis “anda ya, si no sabe mi nombre”, ¡pero eso da igual! La mayoría de los que estamos aquí ni siquiera hablamos el mismo idioma, pero estamos aquí compartiendo una conexión, ¿no lo sentís?”. La música, supongo.
El sábado en Primavera Sound ha sido -como ya hemos contado- la jornada de la lluvia. Personalmente, no recuerdo un solo Primavera -en los más de diez años que llevo acudiendo al festival- en el que el aguacero se extendiera durante tanto rato. La lluvia pasó de tener gracia en el concierto de PJ Harvey, donde hasta pegaba con la música, a ser desesperante cuando llegaba la medianoche y continuaba, tres horas después.
Por un lado, las predicciones meteorológicas ya vaticinaban precipitaciones durante la noche del sábado. Los listos venían -veníamos- preparados con chubasqueros y paraguas. El Primavera ofrecía impermeables para quien se molestara en pedirlos. Los turistas que se piensan que en Barcelona hace sol los 365 días del año, probablemente se empaparon más que nadie. Les deseo feliz vuelta.
Hacía frío pero todavía no había empezado a mojar en el concierto de Él Mató a un Policía Motorizado. Después de la tralla de Lisabö apetecía un rato de rock amable y melódico. Canciones como ‘La noche eterna’ o ‘El mundo extraño’ acompañaron las últimas horas de luz de Primavera mientras el público disfrutaba de la música cerveza en mano o aprovechaba para reencontrase con amigos en uno de los escenarios más próximos a la entrada del recinto.
Entre una cosa y otra me pierdo el inicio del concierto de Eartheater en el Plenitude. En este punto de la noche está lloviendo y la travesía de una punta a otra del festival se hace eterna. Toca esquivar charcos y caminar con cuidado en la oscuridad. La misa de Eartheater -que lleva dos coletas altas y va vestida con cuerdas negras- ha empezado y merece recibir toda nuestra atención.
El repertorio de Eartheater devanea entre su faceta electrónica / trapera, y su faceta folk (mi favorita). ‘Crushing’ es celebrada por el público mientras su videoclip se proyecta de fondo. En ‘Volcano’ la voz de Alexandra Drewchin ya pone los pelos de punta. Pero es en los gorgoritos de ‘Below the Clavicle’ donde muestra todo su poder. Su voz puede adquirir la fuerza de un “volcán” y de repente romperse con la fragilidad de un hilo. Curiosamente, su voz hablada se rompe de igual manera, tanto que, cuando habla, parece estar cantando al mismo tiempo.
Eartheater habla, por ejemplo, para contarnos que es la primera vez que actúa en Primavera Sound desde “2013 o 2014”. Entonces acudió al Primavera junto a su antigua banda, la cual prefiere no recordar. Nos pide que no lo busquemos en Google. Es Guardian Angel.
Pero la sorpresa del set de Eartheater sucede cuando Sega Bodega aparece en el escenario para tocar con ella ‘Pure Smile Snake Venom’. Celebro poder ver a Bodega en vivo después de habérmelo perdido la noche anterior. Ahora descubro que Ethel Cain se encontraba detrás del escenario grabando: llega a salir y me da algo. El set de Eartheater concluye con los temblores tectónicos de ‘How to Fight’ y la voz de Derchwin definitivamente pone al público en un estado de estupor del que no quiere salir.
Róisín Murphy sigue un siglo por delante
Decidir quedarse en el concierto de Róisín Murphy implica no tener que moverse de zona: SZA acaba de tocar y Róisín actúa en el escenario de al lado. Pero también significa perderse al grupo del momento, es decir, Alcalá Norte y, sobre todo, buen parte de la rave de Charli XCX.
Quien apuesta por Róisín, por ser fan, por no querer moverse de sitio, por descubrir algo nuevo o por no haberla cancelado, sale impresionado. Se nota en la distribución del público -con varias calvas en las partes traseras- que el compromiso es desigual. Pero, a medida que el concierto avanza, la gente permanece en su sitio, sorprendida por la propuesta de una artista atípica que no obstante sabe cómo meterse al público en el bolsillo.
El show de Róisin empieza con susto: los primeros golpes de batería de ‘Pure Pleasure Seeker’ atacan el escenario como petardos a punto de explotar. Pronto, Róisín entra en acción vestida con un traje de pelos negro. Róisín sigue bailando como una flapper de los años 20 pasada de psicodélicos. ‘Dear Miami’, la segunda canción, pasa desapercibida, pero Murphy arregla el asunto merendándose ‘Simulation’ y ‘Overpowered’ una seguida de otra. En ‘Overpowered’, Murphy se coloca debajo del escenario y canta debajo de la imagen de sí misma. En este punto, el público está entregado.
La parte soulera de ‘CooCool’ ofrece un descanso, mientras Murphy se entretiene cambiándose de vestuario a casi cada canción, pero a la gente lo que le gusta es el desenfreno. La mezcla de electrónica e instrumentos en vivo no puede sonar más gratificante. Nadie, ni los trabajadores de la barra, se resisten al groove elegante de ‘You Knew’ ni a las concesiones de Moloko, pero el show llega a su clímax con el disco-house de ‘Incapable’ y ‘Something More’. En vivo, la portentosa voz de Róisín eleva sus canciones bailables con la fuerza de una atleta olímpica.
Cuando ves a todo el mundo bailando la música de Róisín Murphy, cuando descubres que hasta la gente que la estereotipa afirmando que es “la rara” o “la loca” (no me lo invento, lo escuché literalmente), no se puede resistir a su propuesta, entiendes que Murphy sigue adelantada a su tiempo, y que siempre lo ha estado. Con su renacimiento popular, ayudado por ‘Róisín Machine’ (2020), Murphy sigue pisando los escenarios de todo el mundo permaneciendo fiel a sí misma. Solo las artistas inteligentes saben que su público también lo es.
La lluvia amaina cuando llega la medianoche y toca acercarse a ver a SZA en uno de los escenarios principales. Las ganas de presenciar en vivo a una de las reinas del pop actuales son estratosféricas. Y Solana se gana a pulso su papel de cabeza de cartel, por cierto, alargando su concierto más allá de la hora estipulada, unos diez minutos. Da a su público lo que quiere y, literalmente, le da más. Una pena que no dejara fotografiarse por la prensa, ni siquiera por los fotógrafos oficiales de la organización.
SZA tiene dos discos como dos soles que presentar en Primavera, ‘SOS’ (2023) y ‘Ctrl’ (2017) La escenografía del SOS Tour se inspira en la imagen de un barco. Solana -que va vestida de pirata sexy- juega con las plataformas instaladas en el escenario, acompañada por su banda y por bailarines, e incluso se sube a una bola de demolición que parece la de Miley Cyrus. Su sola presencia es imponente; con una sacudida de pelo de SZA tiembla el mundo. Pero su verdadera baza es su voz, y SZA no para de cantar durante todo el concierto. Sus canciones tienen más letra que un diccionario. Y de melodía andan igual de sobradas.
Sorprenden las dotes para el baile de SZA. No es Beyoncé, pero lo parece. Y, aunque en su repertorio abundan los tempos pausados, sus grooves dan suficiente juego como para que Solana se marque unas sensuales coreografías que quitan el aliento. Sobre todo ‘Shirt’, más rítmica, le permite lucirse, aunque en el setlist dominan las baladas. Los fans de SZA se saben las letras de memoria y las gritan a pleno pulmón: ‘Drew Barrymore’ y ‘Blind’ provocan furor. En todo momento, es imposible quitar la mirada de SZA, su presencia arrebata.
El repertorio del SOS Tour va pasando poco a poco del café para cafeteros, a los hits más universales. Sorprendentemente me quedo solo en mi entorno cantando ‘Saturn’ como una loca. Es una de las mejores canciones del año y una de las mejores de la carrera de SZA, pero, en el público que me rodea, no parece causar demasiado entusiasmo. Ni más allá. De repente parece una canción desconocida, cuando es uno de los mayores éxitos del momento.
El verdadero punto de inflexión lo pone ‘Nobody Gets Me’, el baladón emo de SZA y, sobre todo, la entrada del ritmo de ‘Kiss Me More’, que anima el ambiente como antes había hecho ‘All the Stars’. El ritmillo disco de SZA permite a la audiencia -al menos a mí- descansar un poco de sus intensas melodías y, sobre todo, de su tendencia al melisma excesivo. Es parte de su encanto y por supuesto de su éxito pero a mí, personalmente, me carga un poco. Aunque canciones como ‘Normal Girl’ son tan sumamente buenas, que se me pasa.
El tramo final incluye ya los himnos ‘I Hate U’, ‘Snooze’ y ‘The Weekend’. ‘Kill Bill’, la Mejor Canción de 2023, la pirata SZA la defiende marcándose un baile de espadas que parece el de Shakira en los MTV Video Music Awards (Shakira había dedicado ‘Kill Bill’ a su ex). Y, cuando parece que SZA ha terminado, sorprende tirando la base de ‘Rich Baby Daddy’ de Drake y transformando el show en una fiesta. La bucólica ‘Good Days’ sirve de punto final. “The End” aparece en pantalla.
Pero no es el final. Cuando el público ha empezado a abandonar el escenario, y cuando ya pasan diez minutos de la hora de fin prometida, SZA vuelve al escenario, completamente sola, para regalar a la audiencia una canción más. Acompañada solo de una guitarra, Solana canta ’20 Something’ a un público entregado que se ha ganado este obsequio por parte de la gran cabeza de cartel del festival. Sorry Lana, sorry Vampire Weekend, pero SZA ha venido a nuestro rescate y nos ha salvado.
De Lemon Twigs ya habló largo y tendido mi compañero Gabriel Cárcoba. Así que hay que reseñar que inauguraron el escenario Estrella Damm. La temperatura es agradable y se disfrutan muchísimo a esta hora. La multitud está sentada en el césped artificial, gozando del solete y los hermanos D’Addario. “Es genial estar al aire libre”, dice uno (¿Michael?). Se les ve pequeñitos en ese escenario enorme, pero no arredrados. Nos regalan su infeccioso pop sesentas con bonitos juegos de voces y gran pericia instrumental. Su viaje en el tiempo no solo musical, sino de looks. Dan muchas ganas de abrazarse y querer a todo el mundo. Y hay que tener redaños para cerrar con la mejor canción de la historia, ‘Good Vibrations’. Idílicos.
A la misma hora tocan dos de las propuestas de aquí más interesantes: Depresión Sonora y Lisabö. Entre la duda sobre a quién ver, se impone la decisión salomónica: a ambos, que además están en escenarios adyacentes. La intensidad post-punk de Depresión Sonora casa a la perfección con el ambiente opresivo que están creando un mar de nubes amenazantes. Y bueno, con tocar en un escenario que se llama Steve Albini. Suenan intensisímos. El aspecto de hip-hopero esquivo de Markusiano contrasta con su voz profunda y sus versos como puñales. ‘Te mientes a ti mismo para ser feliz’ es abrasiva. ‘Nada importa’, desesperanzada. Y están sonando de fábula, te obligan a meterte de lleno…
Pero me voy para poder ver el tramo final de Lisabö en el Cupra, quizás el grupo con mejor directo del estado. Se acompañan con una bandera palestina de fondo. Su procesión sonora de post-hardcore es implacable. Toquen lo que toquen suena a algo definitivo, crucial. El viento cada vez es más fuerte y ellos suben aún más la descarga eléctrica. Para cerrar, leen un poema de Mahmoud Darwish, poeta palestino, y cierran con un ¡Gora Palestina!”. Su intensidad e implicación no es sólo sónica: también es emocional y reivindicativa.
Crumb registran una muy buena presencia en el escenario Plenitude y certifican que los sonidos de los 90 más etéreos siguen siendo tendencia: shoegaze, algo de psicodelia… Suenan pero que muy bien, pero les abandono porque me he empezado a poner nerviosa. Hay que llegar con antelación a PJ Harvey para conseguir un buen sitio.
Logramos una buena cuarta fila en el escenario Santander, aunque me tapan el escenario todos los mucachotes altos con capucha que están guardando sitio para SZA (¿¿por qué, Señor??). Se acerca la hora y 070 Shake, en el escenario Estrella Damm, no se acaba nunca. Parece que los escenarios grandes vayan con retraso. Aguantamos estoicamente (con algún grito ocasional de “señora, ¡cállese!”, tampoco somos tan santes). Suena una música de introducción. PJ se hace de rogar. Empiezan a caer gotas. Emerge nuestra diosa Polly Jean en una espectacular capa de lino blanco con bordados negros. En la banda distingo a su inseparable John Parish. Ella se queda en un lateral. No saluda, habita su mundo. Su voz es estremecedora, poderosa y con un timbre diferente, casi espectral, para abrir con ‘Prayer at the Gate’. Las gotas ya son lluvia, pero de momento ninguno nos movemos de ahí.
Los últimos conciertos de PJ Harvey estaban siendo divididos entre una primera mitad dedicada íntegramente a su último disco ‘I Inside the Old Year Dying’ y otra mitad de canciones pretéritas. Pero aquí se elimina este reparto. Porque tras tres temas del disco, caen tres fastuosos temas de ‘Let England Shake’: ‘The Glorious Land’, como gloriosa suena la guitarra de Harvey, ‘Let England Shake’, donde saca el autoarpa y ‘The Words that Maketh Murder’, jaleada con palmas por el público. Se le ve reconcentrada. La capa no le va bien para cambiar de guitarra y hay algunos parones. Sigue lloviendo.
De repente, Polly Jean abandona su aparente frialdad para decirnos que le sabe muy mal que nos estemos mojando. Y en esos momentos se vuelve cálida. Nos da igual mojarnos y se ve muy poca gente abandonando el concierto. Y recupera su último disco. ‘I Inside the Old Year Dying’ es especialmente emotiva. El sonido es pulcro, nítido. Y si hasta ese momento se había mostrado algo hierática, se posee y baila la coreografía de ‘Send His Love to Me’. Y la lluvia arrecia pero no importa, porque estás viendo a una de tus artistas favoritas cantar una de tus canciones favoritas.
PJ se despoja de la capa y queda solo con el vestido para arrearnos con la contundente ’50 ft Queenie’, entre sus bailes casi espasmódicos. Esta noche, PJ Harvey no es una PJ Harvey: es todas las PJ posibles, la joven descarnada del disco ‘Rid of Me’, la soñadora de ‘Is This Desire?’, álbum del que hay dos repescas maravillosas: ‘Angelene’, sentida y melancólica y ‘The Garden’. Dedica a Steve Albini ‘The Deseperate Kingdon of Love’, la toca con la guitarra acústica. Y cómo la canta…
Para la andanada final no hay prisioneros. Agarra la eléctrica y nos ataca con ‘Man Size’ y ‘Dress’, mientras el agua tampoco se apiada de nosotros. Las versiones mimetizan las originales. Y la diosa PJ, que parecía tan absorta en su arte, que nos estaba dominando desde su escenario, regresa a nuestro mundo con calidez para agradecernos de nuevo el haber aguantado bajo la lluvia: ‘Down by the Water’ queda perfecta en esta tesitura. Pero juro que llegué a un momento de éxtasis religioso con la final ‘To Bring You My Love’: la lluvia, los punteos, la voz de Polly llegando de algún lugar profundo del alma… No hay palabras. Es la mejor. Punto.
De vuelta a la Tierra, parece que ha dejado de llover. El agua ha durado exactamente lo que ha durado el concierto de PJ Harvey. ¿Será ella la hechicera de la lluvia? Pues no. Porque mientras nos dirigimos a la zona de comidas (sacrificamos a Mitski, estar mojado cansa mucho), arranca de nuevo. Y relampaguea. La cosa no pinta bien. Todo el mundo está guarecido. Algunos siguiendo la final de Champions. Pero hay que salir de la zona de confort. Al fin y al cabo, no llueve tanto y nos esperan Bikini Kill, otras leyendas.
Los relámpagos, más que asustar, parecen servir de acicate. Jaleamos cada uno de ellos. Kathleen Hannah nos explica que es la primera vez que Bikini Kill tocan en Barcelona. Está rutilante, su furia Riot es en technicolor, porque la rebelión no está reñida con la alegría. Es una pena no poder acercarme a las primeras filas y ver los pogos, poder confirmar que, efectivamente, están las “girls to the front!”. Kathleen no lo dice en ningún momento, así que presumo que sí. Pero el protagonismo no es solo para ella, varias veces aparece Tobi Vail, la batería a cantar. Todas parecen de excelente humor. El sonido es mucho mejor que el que disfrutaron con Le Tigre el año anterior.
Kathleen explica que “la siguiente canción va de cuando te enamoras de alguien” y rompe a canturrear, claro, ‘Ever Fallen In Love (With Someone You Shouldn’t’ve?)’ de Buzzcocks para fundirla con ‘Feels Blind’. La lluvia no para, tampoco las descargas punks, los gritos de Kathleen y los saltos. “¿Estáis todos puestos?”, bromea. “Yo no. ¡Yo estoy completamente sobria!”. Y por supuesto, el cierre con ‘Rebel Girl’. Ha dejado ya de llover y coreamos y bailando el himno definitivo de Bikini Kill. Divertidas e imprescindibles.
Rels B tiene nuevo disco en el mercado. Se llama ‘A New Star (1993)‘ y ya ha sido top 2 en España. El mayor éxito de este álbum está siendo ‘La vida sin ti’, un dúo con Lia Kali que un mes después de ser top 7 en nuestro país, continúa fuerte en el número 13 de singles de nuestro país, lo cual tiene mucho mérito, pues es una balada. Es nuestra Canción del Día para este domingo.
‘La vida sin ti’ es una canción de desamor con una estructura muy particular. Lia Kali abre y cierra la canción con lo que podríamos considerar el estribillo, y Rels B entrega lo que podríamos considerar una estrofa única, en el centro de la composición. Como haciendo homenaje al tema principal de la canción, es decir, la ausencia de la otra persona, los caminos de Rels B y Lia Kali no llegan a cruzarse. En este caso, el dúo no suena artificial o forzado, sino que parece haberse buscado que sus voces no se solapen, en reflejo de que los amantes ya no están juntos.
Así, Lia Kali se queda la parte más poética: «La cama sin ti / Una plaza sin gente / Un jeque indigente / Un puchero sin sal / La vida sin ti / Una guitarra sin cuerda / Un mechero sin piedra / Un vuelo bajo el mar»…
… y Rels B su típico fraseo a medio camino entre el rap, el R&B y un poquito el pop. En «Te olvidaste de mí por echarte a volar / No hay quién pare esos pies», incluso suena un poquito a Alejandro Sanz, para bien. ‘Ojitos lindos’ de Bad Bunny y Bomba Estéreo podría ser también una referencia, así como el flamenco chill de unos Chambao.
El invitado sorpresa de ‘La vida sin ti’ es ese Pablo Enoc que encontramos en los créditos y que no es otro que DELLAFUENTE. Y es que la estrofa «Hace mucho tiempo que quiero complacerte / Y verás que no es fácil, mujer / Dame tu palabra de que vas a quedarte / Y lo harás cuando no haya también» es una referencia a su tema de 2016 ‘Los millones que no tengo‘.
En cuanto a Lia Kali, merece la pena mencionar el recorrido de su disco ‘Contra todo pronóstico’, que pese a haberse editado en marzo de 2023, es ahora cuando está teniendo más repercusión. Ha sido recientemente top 38 en España y ya lleva 10 semanas en el top 100 oficial de Promusicae. Sin duda, es uno de los sleepers de la temporada.
Billie Eilish retiene el número 1 de la semana con ‘LUNCH’ con una diferencia holgada en la encuesta de X. Eso sí, desde hoy tendrá que competir contra sí misma, pues ‘BIRDS OF A FEATHER’ ya es un hit de manera internacional.
La entrada más fuerte es la de Nelly Furtado, que ha acertado con su colaboración con Tove Lo y SG Lewis y Tinashe. Nathy Peluso y Arab Strap también llegan al top 10.
Clairo, Villagers y DeTeresa logran asomarse por la zona baja del top 40.
Tan solo unos meses más tarde del fallecimiento de su padre, el rapero Grand Daddy I.U., Yaya Bey comenzó a escribir su quinto álbum, ‘Ten Fold’, un trabajo que explora el doloroso proceso del duelo. En él, la artista neoyorquina continúa en una senda sonora similar a la de su anterior trabajo, ‘Remember Your North Star’.
La producción de estas breves canciones (tan solo un par de ellas superan los 3 minutos) corre en su mayor parte a cargo de Corey Fonville, miembro de la banda Butcher Brown, quien se encarga de lograr una gran fluidez a lo largo de las 16 pistas.
El R&B alternativo de Yaya Bey coquetea con el neo-soul y el hip hop pero siempre desde una instrumentación que acompaña a las meditaciones de la cantante sin avasallar. Lo cual no quiere decir que no esté llena de ideas interesantes, pero para llegar a ellas demanda la máxima atención del oyente, de una forma similar a la que lo hacía el excelente ‘When I Get Home’ de Solange.
La experiencia, si uno no presta atención a las letras, es tan ligera como agradable. Parece casi como que la artista quisiera que hubiese dos formas de acercarse a este proyecto. Una desde el puro placer de atender solo superficialmente a las bonitas melodías y los relajados beats y dejarse llevar, y otra desde la gravedad de todo lo que está cantando. Esto último se ve claro en ‘yvette’s cooking show’, donde la cantante se abre en canal sobre una preciosa línea de piano. Su voz parece que está a punto de romperse: “Siempre seré tu pequeña”, “siempre seré tu mayor fan”.
Pero Bey no solo canta sobre la sacudida emocional y el desconcierto que provoca la pérdida de un ser querido, sino también sobre las precarias consecuencias económicas que trae consigo. “Estas facturas no se pagan solas y nunca me preguntan si estoy bien”, dice en la envolvente ‘Iloveyoufrankiebeverly’. También hace referencia a esto en la emocionante apertura del álbum, ‘crying through my teeth’, “sigo sin un puto duro / una chica paga sus impuestos / ha montado a su padre en un barco y ahora él está en el cielo”.
‘Ten Fold’ es un disco lleno de dolor, escrito desde las mismas entrañas, pero a su vez, una energía vitalista y de cierta esperanza sobrevuela constantemente a estas producciones delicadas. En el estribillo de ‘chasing the bus’, un magnífico corte a caballo entre el R&B tradicional y el soul, la artista plasma el conflicto de pasar página y olvidarse de esa persona que en un momento fue importante para ella, pero finalmente prevalece su amor por sí misma: “voy a dejar que te vayas”.
Lo que engrandece a este nuevo trabajo es que en cada nueva escucha hay algo que descubrir. La aparente ligereza de las producciones siempre esconde algo más, las pulidas composiciones nunca ocupan más tiempo del que deberían. Todo está medido al milímetro en este proyecto, pero la autenticidad y personalidad que aporta Yaya Bey hace que todo parezca de lo más sencillo, pero la realidad es que ‘Ten Fold’ siempre va un paso por delante del oyente.
En el mismo escenario de Lana pero unas horas antes, el bolo de Omar Apollo fue un poco bluf. Él no estaba muy involucrado en acompañar los mensajes de sus temas con una actitud concreta, ni en interactuar con el público (y no digamos de decir algo en español fuera de sus canciones), así que los temas se fueron sucediendo uno detrás de otro más como una playlist que como un concierto. En honor a la verdad, al pobre tampoco le benefició salir justo después de la intensidad de Ethel Cain (de quien solo pudimos ver en condiciones el final por coincidencia con entrevista precisamente a Omar, pero suficiente para decirle guapayreina) y justo antes de un show que sería todo lo contrario. Porque, aunque Omar intentaba en algún que otro momento ser sexy, el pretty privilege no lo es todo, y más cuando detrás de ti va algo que grita “disfrutón” a cada momento: eso fue el concierto de Troye Sivan.
Cualquier otro artista de ayer está a cierta distancia de Lana, claro, pero el show que se marcó Troye Sivan fue otro de los grandes puntos del día. Siento mencionar otra vez a Madonna, pero no pude evitar acordarme ayer de ‘Erotica’ y el Girlie Show Tour: Troye siempre la ha tenido como una inspiración (dijo que después de escuchar ‘Like A Prayer’ se dio cuenta de que quería ser cantante, y, después de ver el videoclip de ‘Girl Gone Wild’, de que le gustaban los tíos) y, aunque no ha citado el disco de culto de ella como referencia para ‘Something To Give Each Other‘, es cierto que ambos tienen tanto un carácter sex-positive (“es un disco sobre mi cuerpo, sobre usarlo y disfrutarlo, y sobre disfrutar los cuerpos de otras personas”, dijo al presentarlo) como un componente importante de comunidad y libertad.
Christian Bertrand
Ayer, Troye puso el cuerpo -literalmente- para que quien quisiera llamarle(nos) guarro por disfrutar se lo llamara, estando toda la temática del show enfocada a lo sexual desde el inicio con ‘Got Me Started’. Algunos ejemplos fueron la interpretación junto a Guitarricadelafuente (camiseta de “Maricona” con la tipografía de Metallica incluida) de ‘In My Room’ con ambos en la cama; la parte final en calzoncillos marcando paquete y con su nombre escrito en el culo; momentos cero sutiles como cuando un bailarín le ofrece el micrófono y él lo mira como en tu vida mirarías a un micrófono, o cuando otro bailarín simula que se la mete en ‘One Of The Girls’… o, por supuesto, la explosión final con ‘Rush’. Quizás sobraba el doblete de Ariana Grande, y es una pena el desdén no tanto a su debut sino a su mejor trabajo (de ‘In A Dream‘ solo rescató ‘Stud’), pero se entiende que el australiano buscaba en este bolo no tanto un repaso a su carrera sino un concepto.
Christian Bertrand
Otra gran sorpresa fue el concierto de Arca. Me decepcionó su paso por el Cala Mijas porque fue más un DJ set camuflado en el que cantó dos temas, pero ayer tuve, por un lado, compensación a lo grande (además de darlo todo con sus temazos más reggaetoneros, subiéndose incluso a la estructura metálica del escenario, rescató preciosidades como ‘Desafío’ o ‘Anoche’) y, por otro, respuesta a por qué ocurrió eso en Cala Mijas. La artista no paraba de decir lo contenta que estaba y la energía tan buena que sentía, y, de hecho, cuando por un momento parecía que iba a la mesa para pinchar, se lo pensó mejor: “cuando me pongo introvertida me meto ahí detrás, pero en verdad estoy bien, ¡quiero seguir cantando!”. ¿Parecía estar improvisando? Sí, pero, si era el caso, desde luego le funcionaba.
La noche terminaría con otras dosis de electrónica oscura: las de Sega Bodega, que encandiló a los supervivientes que quedaban a las cuatro de la mañana. Una pena que no saliese Arca cuando sonó ‘Cicada’, pero igualmente fue un bolo para mantener despierto al personal, cerrando por todo lo alto con ‘Deer Teeth’.
Por último, dos de esos nombres más pequeñitos pero que a su vez hacen especiales al Primavera Sound, a la hora de descubrir artistas que no conocías tanto. Por un lado, Tirzah, de quien ya hemos hablado varias veces en la web, se metió en el bolsillo a quienes apostaron por ella frente a Rels B y se desplazaron a verla al Escenario Plenitude. Sonaron temazos de su último disco como ‘No Limits’ o ‘Nightmare’ antes de que nos cambiásemos al Cupra para ver lo que tenía que ofrecer Barry Can’t Swim. Y otro acierto: no sabemos si Joshua Mainnie sería consciente o no de que la mayoría de los que estaban ahí sentados en las gradas no lo estaban para verlo a él, sino para no tener que cortarse las piernas al día siguiente, pero el escocés desde luego supo recompensarles con distintos temazos, y mostrándose agradecido cuando interactuaba.
Entre los primeros conciertos de la jornada del viernes en Primavera Sound, The Last Dinner Party demostró que está a un paso, a un disco, a una era, de convertirse en la próxima gran banda británica. ¿No lo es ya? A The Last Dinner Party le sobran los temazos, tanto que el grupo se permite tocar uno inédito, llamado ‘Second Best’, que, por cierto, oposita a ser el mejor de su carrera. ‘The Feminist Urge’ o el coreado ‘Nothing Matters’ se encuentran entre los himnos favoritos de la audiencia.
El pop barroco de The Last Dinner Party halla su ideal escudera en la vocalista Abigail Morris, sobre el escenario un torrente de teatralidad física y vocal: si alguna vez imaginaste a Kate Bush liderando Queen, esto se parece bastante. En algún punto entre la banda de rock clásica y unas Spice Girls salidas del medievo, The Last Dinner Party se come el escenario Cupra y apunta a uno más grande en el futuro.
Los encuentros festivaleros con Disclosure son ya prácticamente anuales, pero sus hits bailables no pierden un ápice de efectividad. El público sigue celebrando ‘Latch’ como si hubiera salido ayer, se sigue dejando extasiar por ‘White Noise’ como si no hubieran pasado diez años desde su estreno, sigue tocando el cielo con ‘When a Fire Starts to Burn’, y definitivamente ya acepta ‘Douha (Mali Mali)’ entre los grandes clásicos del dúo de hermanos. Guy y Howard, además, se lo pasan bomba sobre el escenario: se nota que, además de producir la música, la gozan como nadie.
En medio del furor provocado por el elegante house de Disclosure, uno de los mejores producidos de la actualidad, asoma el recuerdo de un nuevo disco que ha pasado injustamente desapercibido: ¿soy el único que ha escuchado ‘Alchemy’ hasta la saciedad? Disclosure le da cierta bola pinchando alguno de sus temas, como el espectacular ‘Higher than Ever Before’, que sirve de cierre, pero el repertorio que se visita es el clásico. El público, claro, sale encantado de su concierto. En este caso tampoco hay sorpresa.
Christian Bertrand
La marabunta de gente en Primavera Sound hace difícil -si no imposible- acercarse a tiempo a algunos de los conciertos más interesantes. Es el caso de Jai Paul, cuyo concierto coincide brevemente con el de Lana Del Rey. Calculo que dispongo de media hora para disfrutar de su show pero, cuando consigo alcanzar el escenario Cupra, Jai Paul está tocando la última canción.
Me da tiempo para apreciar que 1) el mito que ha logrado es impresionante, pues su escenario está petado 2) ni él mismo parece creérselo. Jai Paul se prodiga poco en directo y, aunque se le perciben tablas encima del escenario, también transmite esa timidez del que nunca esperó nada de esto. Setlistfm me dice que su repertorio incluye una versión de ‘Crush’ de Jennifer Paige, pero a mí me basta apreciar la personas de las primeras filas saltando como locas brazos al viento con ‘Str8 Outta Mumbai’ para entender cuán especial es esto.
Mabel diferencia su propuesta de la mayoría de conciertos del Primavera con un sonido deliberadamente comercial y disfrutón, de factura 100% UK. En su set caben ecos al pop de los 2000, en concreto a hits de Aaliyah y Destiny’s Child, aunque, irónicamente, a Mabel se la percibe incómoda encima del escenario y para nada defiende las canciones en vivo como debería. En cuanto al repertorio, “Meibel” estrena ‘Look At My Body Pt. II’ en vivo y, sobre todo, provoca la euforia colectiva con el pop de 24 quilates de ‘Don’t Call Me Up’, una canción que había olvidado por completo de mi memoria. ¡Qué temazo era!
Guillem Gisbert aparece tras un fanfarria, solo tras un pianito. Si Aidan Moffat cultiva el look jubilado de vacaciones, Guillem el de oficinista en verano… Y si en el Escenario Cupra se cuela el sonido del Pull & Bear, en Pull & Bear se cuela el del Cupra. Tras el primer tema sale la banda, pequeña y joven. Hay bastante público y se saben todas las canciones. El punto álgido del concierto llega enseguida, una muy intensa, hermosa y divertida ‘Balla la masurca!’. Guillem abandona el estatismo y baila, escuela Jarvis pero en tímido. ¡Y se pone a ejecutar una mazurca al final! Bastante bien, por cierto. Pena que su micro suene a lata y que el mejor momento del show haya llegado tan pronto. ‘Balla la masurca!” es un disco bonito y es genial ver a Guillem en un escenario grande, tan arropado. Pero el concierto se hace un poco plano. Christian Bertrand
Yo la Tengo van camino de ser el grupo internacional que más veces he visto. Pero siempre vale la pena la visita, ya sea cuando les posee el ruido o la tranquilidad. Normalmente ambos, como ayer en el Escenario Amazon. Esta vez el concierto va de temas propios, claro. Ira Kaplan tarda nada en comenzara golpear la guitarra, rompen el ensimismamiento para atacar ‘Sinatra Drive Breakdown’. Pero mi felicidad es absoluta cuando se pone a los teclados e interpreta una preciosa ‘Autumn Sweater’. De hecho, va a ser algo parecido a un concierto de hits: caen ‘Aselestine’ por Georgia Hubbley, ‘Stockholm Syndorme’ y ‘Tom Courtenay’. El sonido y la ejecución rayan la perfección. No se oye a nadie hablar y, por todo lo que alcanza la vista, solo hay gente absorta en ellos, mientras Yo la Tengo se entregan a otro tsunami sónico para cerrar. Eric Pamies
Faye Webster prolonga la calma en el Pull & Bear, un poco Angel Olsen. Y la única que lleva escenografía: una especie de busto femenino gigante hinchable. Esta extraña humorada contrasta un poco con la ejecución exquisita (hay hasta saxo y steel guitar) y la interpretación de Faye, sin alharacas. Sufre de algún problema técnico inicial, pero luego todo fluye. El concierto se mueve en la frontera entre la gustera estival y el sopor, pero suena tan bien…
Por problemas varios llego a la mitad de la actuación de Jessica Pratt en el Auditori. Otra absoluta exquisitez: hay cadencias de folk y bossa nova, su voz reina, trémula e infantil, fuera del tiempo, recuerda a una cantautora hippie de los 70. Aunque Pratt vaya con banda, casi todo el concierto es ella sola con la guitarra. Es un concierto preciosista, pero también emocionante. Cuando Jessica entona ‘Back, Baby’ hacia el final se deben romper varios corazones.
Si Lana ha ido tarde, pues The National también, aunque ellos menos de 10 minutos. El ‘Slippery People’ de Talking Heads les da la bienvenida. Segunda vez que les veo en tres días. ¿Diferencias con el concierto del miércoles en Razzmatazz? Los gemelos Dessner van más arreglados, Matt Berninger parece de entrada más afónico, no se quita la chaqueta en todo el concierto, el setlist es más equilibrado, sin momentos tediosos y el sonido es muchísimo mejor. Un aparte: es increíble que un escenario tan grande suene tan bien.
Como siempre, el espectáculo es Matt: su encanto histriónico, el toque de clown que contrasta con las tremebundas historias que canta: en numerosas veces se tira al suelo, se va de una punta a otra del escenario corriendo, se le traba el cable, lleva al roadie loco. Y sus baños de masas: ya de buenas a primeras se las arregla para acercarse al público. Público ya entregadísimo, porque abren con ‘Sea of Love’.
Hay gozosas recuperaciones que no hubo en el Razz, como ‘Squalor Victoria’, que suena como un tiro. De hecho, el primer cuarto de concierto es algo muy serio, porque están sacando ya gran parte de la artillería pesada: ‘Bloodbuzz Ohio’, ‘I Need My Girl’, magnífica, que la gente canta con fervor, y a Matt en ese momento la ligera afonía le queda muy bien. Un momento maravilloso, que remata la lluvia. Sólo cuatro gotas, por suerte.
Pero The National son sobre todo una máquina de épica introspectiva. Y sin baches. La velocidad de crucero es inmejorable. Y ahí que Matt vuelve al foso para ‘Apartament Story’, mientras la grita y la gritamos. La afonía parece haberse evaporado. Todo siguen siendo temazos: ‘The Day I Die’, un ‘England’ cuyo verso “You must be loving your life in the rain” coincide mágicamente con el reinicio breve de la Lluvia.
Matt se pasea por la valla en precario equilibrio en ‘Light Years’, mientras que los redobles que nos envía el resto de la banda nos estallan en los tímpanos. En ‘Mr. November’ Matt se va más allá de la valla y pierde las gafas por un momento. Tras el marasmo de ‘Terrible Love’, Matt se hace un Lana y se acerca al público para dejarse querer sin cantar. Ya se van despidiendo con ‘About today’. Muy bonito: palmas, entrega, una trompeta que suena a gloria, la pausa que viene antes del último “about today”… Han sido dos horas de intensidad feliz que han pasado como suspiro. Qué pena que en el Fòrum no cerraran con ‘Vanderlyle Crybaby Geeks’, como sí hicieron el el Razz.
Mount Kimbie han dejado de ser un dúo y han pasado a cuarteto, con las incorporaciones ya fijas de Andrea Balency-Béarn a los teclados y la voz y Marc Pell a la batería. A las dos de la mañana su mixtura entre indietrónica, Stereolab y cierta vena shoegazer, ni demasiado cañera, ni demasiado contemplativa, entra como el agua. Un concierto encantador y atmosférico, ideal para dejarse llevar antes de emprender el regreso a casa. Sergio Albert
Hacer un juego de palabra con “Lana del Rey” y “reina” es muy facilón, pero es que no es ninguna mentira. Puede ser por las colas de antes de que abriesen las puertas del recinto (en su mayoría, fans); puede ser porque esos fans no solo llevasen ropa y accesorios para la ocasión, sino incluso aquella mascarilla absurda por la que se la criticó en pandemia; puede ser por dejar fuera del setlist el reciente hit ‘Say Yes to Heaven‘ o incluso ‘Blue Jeans’… pero decidir que sí se va a recrear en ‘Bartender’ porque a ella le encanta; puede ser por aparecer casi media hora tarde y tener el coño de decir “disculpad estos diez minutos de retraso”… y puede ser porque a eso respondamos “tú lo que necesites, reina”.
Coñas aparte, puede ser por un espectáculo que consigue que durante hora y media no estemos en el Primavera Sound, ni en Barcelona, ni en 2024: estamos en el espaciotiempo particular de Lana, que es a la vez vintage y actual, oscuro y luminoso, íntimo y épico.
Entre el público, distintas horquillas de edad. Me resultó curioso cómo un chico que conocimos ayer mis amigos y yo decía que su disco favorito era ‘Honeymoon‘ porque le recordaba “a su infancia”: aparte de sentirme en ese momento el meme de ‘El castillo ambulante’, entendí hasta qué punto Lana del Rey ya no es solo una cantante, y le di más razón a una amiga que la considera “la Madonna del indie” (tengo mis dudas no ya sobre si es ella, sino sobre el propio concepto en sí).
Porque es cierto que Lana se ha convertido en una institución, el setlist casi que pasa a un segundo plano porque, aunque haya decisiones raras, tiene tantísimos temas buenos y tan distintos, y los defiende tan bien, que siempre acertará. No todo fue bueno: el sonido podría haber sido mejor, y Lana quizás llevaba más pregrabados de la cuenta (tampoco ayudaban los berridos de quienes creían estar en ‘Tu cara me suena’), pero daba igual teniendo momentazos como la magia en la actuación de ‘Pretty when you cry’, el protagonismo repartido con las coristas en el tramo ‘The Grants’ + “Tunnel”, o cuando le dio por poner el monólogo de ‘Ride’ junto a imágenes de sus distintas “eras”(jé), antes de interpretar esta canción en su tradicional columpio.
La elegida para cerrar fue ‘Young and beautiful’, ya a la altura de esos grandes temas de BSO que acaban comiéndose a su película cuando pasa el tiempo, y se convierten en un clásico. Ahí está ‘I will always love you’: estoy seguro de que, sobre todo en la franja 20/30, la mayoría no ha visto ‘El guardaespaldas’, pero conoce de sobra la canción interpretada por Whitney Houston. No es algo común, y suele estar reservado a las grandes. Es el caso, desde luego, de quien es ya por méritos propios una de las grandes artistas de nuestro tiempo.
Se acaba de producir un movimiento muy significativo en el Top Global de Spotify. Este viernes, ‘BIRDS OF A FEATHER’ de Billie Eilish tuvo más streams que ‘LUNCH’ por primera vez. La una sube al puesto 4 y la otra baja al puesto 5, ambas por detrás de ‘Espresso’, ‘MILLION DOLLAR BABY’ y ‘Houdini’ (la de Eminem).
Es decir, el que parecía el single principal de Billie Eilish está dejando paso a ‘BIRDS OF A FEATHER’. La que siempre fue mi canción favorita de ‘HIT ME HARD AND SOFT’ es, por tanto, nuestra Canción del Día hoy.
‘BIRDS OF A FEATHER’ es la máxima expresión de la felicidad en una relación de amor. Representa ese género tan complicado como es el de las canciones felices. El transmitir alegría a través de una canción positiva. El tema tiene su momento de llorar, pero son lágrimas de felicidad. Eso es lo que transmite una melodía absolutamente positiva y luminosa, que se viene aún más arriba con los agudos de Billie Eilish hacia el final.
En cuanto a la letra, habla hasta la saciedad de un amor que siente que durará hasta la muerte, mención a la tumba incluida, y si no lo logra, tampoco pasa nada. «Nunca pensé que no estaría mejor sola / No puedo cambiar el tiempo, puede que no sea para siempre / Pero si es para siempre, mejor aún».
‘BIRDS OF A FEATHER’ se ha incluido en la promoción de la tercera temporada de ‘Heartstopper’ pero parece muy difícil que se vaya a contener como single oficial del disco hasta que se estrene la nueva tanda de episodios. Esto no sucederá hasta octubre y el tema ya es un huracán en las listas de éxitos, encabezando de hecho ya la playlist TODAY’S TOP HITS.
Hay nuevas certificaciones de la RIAA estadounidense de los logros de Rihanna, y casi como en honor de su tema ‘Diamonds’, la artista resulta ser quien tiene más certificaciones de Diamante, que equivale a 10 discos de platino.
Las nuevas certificaciones de Diamante son los 11 platinos de ‘Stay’, los 10 platinos de ‘Work’, los 10 platinos de ‘Needed Me’ y los 10 platinos de ‘Umbrella’. Por otro lado, el disco ‘Loud’ pasa a tener 5 discos de platino.
Otros temas certificados ahora son estos:
Love On The Brain – 7x Platinum
S&M – 6x Platinum
FourFiveSeconds – 5x Platinum
Bitch Better Have My Money – 4x Platinum
Sex With Me – 3x Platinum
Shut Up And Drive – 3x Platinum
Hate That I Love You – 3x Platinum
Cockiness (Love It) – Platinum
Rihanna, que lleva la friolera de 8 años sin sacar música demasiado en serio -salvo alguna banda sonora o featuring anecdóticos-, ha celebrado este reconocimiento en sus redes sociales, lo cual nos da esperanza de que algo le siga interesando la música.
Pedro Sánchez se está viniendo arriba en la semana final de campaña para las Elecciones Europeas. Tras el éxito del PSC en las catalanas, y la aprobación de la amnistía en el Congreso, las encuestas van reduciendo el margen entre el PP y el PSOE. La estrategia de Feijóo es centrarse en la supuesta corrupción de la esposa del presidente, y en el caso Koldo, y algunos lo están cuestionando, por resultar similar a la estrategia de VOX (incluso aproximándose a Meloni), solo que Abascal está resultando más mediático por sus polémicas fotos con Milei y Netanyahu.
En un mitin este viernes en Murcia, Sánchez se ha centrado en la economía y ha dejado un titular que ha copado titulares en la prensa generalista, tanto en ABC como en El Periódico de España: «¿España se hunde? Pero si estamos creciendo más que la media, estamos creando más empleo que nunca en nuestro país. España es la Taylor Swift de las economías europeas».
En otro mitin ya había dicho: «Llevan 6 años diciendo «España se rompe». Pero si Salvador Illa ha ganado las elecciones en Cataluña. «¿España se hunde?». Pero si España crece como la carrera de esta artista que tenemos estos días por España, Taylor Swift, que es imparable. Pues igual la economía española. En un contexto geopolítico complejo como el que estamos viviendo».
El presidente alude así al buen funcionamiento de la economía y el empleo que ha llevado al país a ser el 4º que más crece en Europa, tras Portugal, Lituania y Letonia, y por tanto el que más crece entre las economías grandes. Además, España ha sumado por primera vez 21 millones de empleados.
Hablando de Taylor Swift, y de fans, Pedro Sánchez ha aludido en el mismo mitin de Murcia a una veintena de personas que le persiguen para abuchearle allá donde va. «Gracias a mis fans, ¿qué harían sin mí?», ha bromeado.
Por otro lado, el secretario general del PSOE, ha vuelto a compartir un tema de Taylor Swift en su muro de Instagram, en concreto ‘The Lucky One’. No es la primera vez que usa su música en su Instagram. Además, en la entrevista con La Pija y La Kinki, en la que habló casi exclusivamente de música, afirmó haber visto el documental ‘Miss Americana’. Probablemente por la influencia de sus hijas, la cual valió para que el propio Sánchez calificara a Carlos Peguer como «una swiftie», así en femenino.
Hay que recordar, por si lees esto dentro de unos años, que las declaraciones de Sánchez llegan un día después de que Taylor Swift haya arrasado en Madrid, convocando a 130.000 personas en dos conciertos consecutivos. Veremos si esta vez le sirve la estrategia como en el 23-J, pues el paro juvenil, que afecta precisamente a la generación swiftie, es una de las cuestiones a resolver por su gobierno, como suelen recordarle sus socios de Sumar.
Jennifer Lopez ha cancelado la gira veraniega con la que iba a recorrer Norteamérica. Empezaba el 26 de junio en Orlando y terminaba el día 17 de agosto en Nueva York. Se llamaba ‘This Is Me… Live’ y presentaba el disco ‘This Is Me… Now‘, que ha tenido un recorrido muy discreto por las listas, pese a venir acompañado de una película.
Representantes de Live Nation han dicho que la gira se suspende «para que Jennifer se tome un tiempo para estar con su familia». La artista ha dicho: «Me siento completamente devastada por decepcionaros. Por favor, sabed que no haría esto si no sintiera que era absolutamente necesario. Prometo que os compensaré y pronto estaremos juntos. Os quiero mucho. Hasta la próxima».
Variety ya reportó hace unos meses que la gira no iba bien en cuanto a venta de localidades, y ya se suspendieron 7 conciertos.
El disco ‘This Is Me’ no pasó del puesto 38 en Estados Unidos, ni del puesto 55 en Reino Unido, siendo número 20 en España. En todos los mercados el álbum duró una sola semana en listas, siendo uno de los fracasos más sonados de 2024. Algo muy llamativo si recordamos que la artista hizo la Super Bowl más vista de la historia en Youtube hace tan sólo 4 años, en 2020.
La jornada, como reza el tópico, fue de menos a más, con Beth Gibbons y Pulp como vencedores de la noche.
Voxtrot en el Plenitude sufren el calorazo y solazo de las seis de la tarde. Llevaban ya 16 años sin venir al festival, nos informan. Su pop a la británica es agradable, menos Belle & Sebastian en directo que en sus discos. Suenan muy bien, pero les falta algo de sangre.
Aidan Moffat tiene la pinta de un jubilado escocés de vacaciones, pero con más carisma. A plena luz de día las historias chungas de Arab Strap lo son algo menos, el sol les castiga en el escenario Cupra. Llevan una banda ampliada: batería, teclados. Los graves retumban de más. También hay sitio para sumergirse en el ruido, cuando acaban convirtiendo ‘The Shy Retirer’ en una rave perversa. Siempre es un enfermizo placer verles, pero su propuesta hubiera sido aún mejor de madrugada en un escenario pequeño.
Gisela Jane
Las multitudes se desplazan para llegar al Plenitude a Mannequin Pussy. Merecen un escenario mayor. Pero también ocurre lo de siempre: tapón en los accesos, espacio delante. Las Pussy arrancan algo seriotas con su emo/hardcore/shoegaze, ya que tienen problemillas técnicos. Missy Dabice está a ratos al borde de la afonía, pero se pone fuerte cuando toca. A medida que avanza el concierto, despliega toda su artillería interpretativa. Lanza diatribas contra la religión y Estados Unidos, se arreglan los problemas técnicos y la banda se va animando: se pasan al ruido acelerado y al pogo punkoso y acabamos todos engorilados con elles.
Blonde Redhead en el Cupra hacen una actuación parecida a la del Weekender, solo que el pañuelo palestino ahora luce en el cuello de Kaze Makino. El atardecer les sienta bien. Pero en ese mismo escenario, quien va a gobernar es Beth Gibbons en uno de los mejores conciertos de la jornada. Y probablemente del festival. Le acompaña una banda de impresión para recrear el magnífico ‘Lives Outgrown’: viola, violín, un multiinstrumentista que toca marimbas, percusiones y ¡hasta un fagot! No hay electrónica aparentemente. Todo es orgánico.
Clara Orozco
Hay hambre de Beth. El público que nos congregamos en primeras filas la escuchamos con fervor… aunque se cuele el chunda-chunda de los escenarios adyacentes. Ella se lo toma con humor, y se pone a bailar de espaldas entre canción y canción. Es un placer reencontrarse con su voz en directo, con su estilo retraído, su clásica sudadera, con verla aferrarse al micro. El despliegue de ‘Floating on a Moment’ es para desencajar la mandíbula. También hay repescas de su primer disco, ‘Out of the Season’: ‘Mysteries’ (piel de gallina) y una espectacular ‘Tom the Model’, con toda su fanfarria cinematográfica, cantada como un clásico absoluto por el público. ‘Beyond the Sun’ es apocalíptica, demencial.
Crees que ya no puede haber nada mejor. Pero no estamos preparados para la que se nos viene encima. Personalmente no esperaba que tocara nada de Portishead. Pues toca ‘Roads’. Ovación cerradísma, hay gente a mi alrededor abrazada llorando. Incluso ella al final se le rompe la voz. Es imposible emocionarse más. Beth también está emocionada: nada más acabar el concierto, se lanza al foso a darnos la mano y agradecernos estar ahí. Más agradecidos estamos nosotros de habernos reencontrado con Beth Gibbons.
Clara Orozco
Pulp es el segundo reencuentro felicísimo de la jornada. Acabar de ver a Beth me impide presenciar el arranque de Jarvis y los suyos en el escenario Santander. Pero llego cuando están con ‘Disco 2000’. Un despropósito tocarla la segunda, si me preguntan. Va a ser mi único pero del concierto, porque es una fiesta monumental. Esto no es nostalgia: esto es reivindicar por todo lo alto uno de los mejores cancioneros de los 90. Jarvis está pletórico, de voz, de poses, de carisma. Como con Gibbons, es una felicidad inmensa reencontrarse con él y, como con la Gibbons, más placer aún ver que está en un estado de forma magnífico. La música no va a la zaga. Se han traído un cuarteto de cuerda y aquello suena espectacular.
La sucesión de hits es tremebunda: ‘Miss Shapes’, un ‘Something Changed’ que dedican a Steve Mackey a Steve Albini… ¡Si hasta la oscura ‘Weeds’ de ‘We Love Life’ suena estratosférica! Pero es que aún hay más: chirigota de pitos para ‘Sorted for E’s & Wizz’, el arranque con chelo y la barbaridad de versión que hacen de ‘This Is Hardcore’, un ‘Babies’ emocionantísimo… Me las canto todas de pe a pa. Claro, cuando llega ‘Common People’ se viene todo el Primavera abajo. Pero es que encima cierran con ‘Razzmatazz’, una favoritísima mía que no estaba prevista en el setlist. Es imposible sentirme más feliz. Ha sido un concierto brillante, quizás el mejor que les he visto nunca, y les he visto muchas veces, gira de ‘This Is Hardcore’ incluida.
Tras tantísima felicidad, también acabo necesitando mi dosis de locura. Y esa me la dan The Armed en el Plenitude. No va ni la segunda canción y uno de sus cantantes ya se ha tirado entre el publico. El suyo es un show fragmentado y demencial, como su música. Es súper punk-pop acelerado: tralla, ruidaco, voces desgañitándose, bailes loquísimos de sus tres cantantes y toneladas de diversión.