Mitski ha conquistado a la crítica más erudita con discos como ‘Puberty 2‘ y ‘Be the Cowboy‘. El nuevo álbum ‘Laurel Hell’ que ha publicado esta semana es su entrega más pop, como ya avanzaba el genial single ‘The Only Heartbreaker’, que ocupaba una posición destacada en nuestra lista de mejores canciones de 2021, a las puertas del top 10. En ‘Should’ve Been Me’ hay hasta un guiño a ABBA.
Si antes Mitski optaba por un estilo teatral, no tan alejado de St Vincent o David Bowie, este disco sería su ‘Let’s Dance’, salvando las distancias. Y es que en una parte de este álbum ha decidido definitivamente entregarse al pop sintético, a la hombrera, y a la pista de baile. Será nuestro «Disco de la Semana».
Una de las canciones que hacen esa evolución más evidente es ‘Love Me More’, que hoy escogemos también como «Canción del Día». Se trata de una decidida producción influida por el italo que no cuesta nada imaginar en una película de John Hughes, aunque sea ‘Tubular Bells’ y ‘El Exorcista’ su verdadero referente. Más cerca en realidad de los calentadores de ‘Flashdance’, como su vídeo de lucha entre animación y realidad lo está de ‘Take On Me’ de a-Ha, ‘Love Me More’ es toda una metáfora de cambio para Mitski.
Y es que en su letra habla precisamente sobre ser una «nueva chica» en la primera estrofa de la canción: «Si me quedo en casa, no cometeré los mismos fallos que cometí durante 15 años / Podría ser una nueva chica, seré una nueva chica». El estribillo es una petición de que la quieras en esa nueva etapa mientras resuena «un ostinato» de teclado que es lo que ha cogido de Mike Oldfield, según sus propias indicaciones.
En nota de prensa, la artista ha indicado que esta es una las composiciones que más ha cambiado su forma de todo el álbum ‘Laurel Hell’, de ser muy rápida a ser muy lenta, pasando por cierta transformación country. No parece discutible que su orientación final haya sido un acierto, pues de momento es la favorita del público de esta era.
‘PUTA‘ fue el disco del año 2021 para nuestra redacción, y desde luego ha sido un antes y un después en la carrera de Zahara. También lo fue, en otros sentidos, ‘La Pareja Tóxica’, su segundo álbum, del que recientemente se ha cumplido su 10º aniversario, sacando la ubetense una edición especial para la que ha vuelto a grabar casi todas sus canciones (‘Pregúntale al polvo’ entra, ‘Adiós’ sale), pero acercándolas a su estilo actual.
También en 2021 se cumplían 20 años del estreno de ‘A dos metros bajo tierra (Six Feet Under)’, la serie favorita de Zahara, así que fuimos a ella con una curiosa propuesta, que la autora aceptó encantada: una entrevista doble en la que repasaríamos el impacto que han tenido en su carrera, y en su vida en sí, tanto ‘La Pareja Tóxica’ como ‘A dos metros bajo tierra’. Y aunque lo primero puede ser más evidente y lo segundo más marciano, resulta que hay bastante relación entre ella y la serie y, ojo, entre ‘PUTA’ y la serie. En esta primera parte, nos centramos en el aniversario de ‘A dos metros bajo tierra’, y pronto podréis leer la segunda. Un consejo: si no habéis visto la serie completa, NO leáis la última pregunta/respuesta; parad cuando mencionamos a Lana.
Vamos a pensar que yo no sé nada de ‘A dos metros bajo tierra’, sino alguien a quien le da curiosidad y te pregunta qué tal está. ¿Me la recomendarías, cómo me la recomendarías…?
Tendría que conocerte bien para recomendártela: aunque sea mi serie favorita, no se la recomendaría a todo el mundo. Fíjate que se ha evolucionado mucho en ficción, y especialmente en ficción televisiva, pero a pesar de todo creo que ‘A dos metros bajo tierra’ marca un antes y un después, y aporta una serie de cosas que no habían pasado en el mundo de la televisión, y que creo que aún no se ha superado, ya no en la televisión, sino en la ficción en general. Pero es una serie que requiere de tu atención, no es una serie que te vaya a enganchar de primeras. Es un viaje a las profundidades de esos personajes y a las tuyas propias, que requiere de casi el mismo ejercicio que el que harías si fueras al psicólogo, entonces es como “¿le recomendarías ir al psicólogo a todo el mundo?”… pues sí, pero sé que depende del momento, y desde luego no todo el mundo tiene que ir al psicólogo porque yo se lo recomiende (ríe). Así que se la recomendaría a personas que conociera muy bien, y que conociera también su momento personal, porque pienso que es una serie que hay que ver, pero que tienes que escoger bien tu momento para verla. Porque te puede ayudar, te puede destrozar, o incluso te puede resultar completamente indiferente; tengo amigos que me han dicho: “no entiendo por qué te gusta tanto”. Y claro, yo les he dicho: “pues bueno, no hablemos nunca más en la vida”.
¿Sabes si los que te han expresado esa indiferencia la han visto entera? Suena a talifán, pero es que cuando yo la he recomendado, o bien la han dejado a la mitad porque les aburría, o la han visto entera. Y de este segundo grupo, no había ni uno que no me dijese cosas tipo “uf, gracias por recomendarme esto, qué maravilla”.
Pues eso puede ser. Porque sí que recuerdo que me contasen de desistir a la mitad, incluso yo misma, ¿eh? La primera temporada tardé mucho en verla, porque era la típica serie que me ponía para dormir porque me daba igual: “vaya chapa”, “no paran de hablar”, “me caen mal todos”, “qué aburrimiento”. Corte a: segunda temporada, me la veo en una semana, y el resto de temporadas me las vi en dos días prácticamente.
Justo te iba a preguntar sobre eso, de qué forma viste la serie y en qué circunstancias personales.
Pues creo que con descarga ilegal…
Yo también, yo también. Luego me acabé comprando el pack y todo, pero empecé a verla así.
Claro claro, yo luego he contribuido también, es que es una de las cosas que yo decía a favor de la descarga ilegal, que yo me descargaba muchas cosas, pero si luego la serie, o la peli, o la música me gustaba, me lo compraba. Yo me lo justificaba bien (ríe) Y nada, recuerdo que fue en la época de ‘La Fabulosa Historia de…’, previo a ‘La Pareja Tóxica’ precisamente. Recuerdo que cuando vi el 5×09 empecé a llorar, y así seguí los cuatro capítulos finales, y cuando llegué al final fue un no parar de llorar durante horas, llamé a Ricky Falkner, que fue quien me la recomendó, y no me lo cogía, y yo como “¡no me dejes sola ahora!”. No había tenido una sensación tan desoladora y tan de abandono como cuando acabé esta serie… lo recuerdo y se me está poniendo el vello de punta ahora mismo. Solo recuerdo algo similar con ‘Donde viven los monstruos’ y, de hecho, ni esa película ni esta serie las he vuelto a ver porque es que no puedo, y a la vez son probablemente mi película y serie favoritas (ríe)
Hay muchas cosas en ‘PUTA’ que me llegan bastante, y que me llegan de una forma similar a la que Brenda Chenowith me llegaba. Igual es una pollada mía y simplemente ambas han conectado conmigo del mismo modo por casualidad, pero…
No, es que no es ninguna pollada… es que Brenda era yo. Cuando vi esa serie lo que me flipó fue ver a un personaje que era yo, por primera vez en una serie o en una peli veía a alguien que era yo. Yo siempre me he sentido como Brenda. Hay un par de momentos clave que me rompen el corazón. Uno de ellos es cuando ella le está haciendo un masaje a un cliente y acaba haciéndole una paja, y luego comenta que eso no tiene nada que ver con su relación, “es que esto es mío”. Y yo recuerdo un momento de mi vida en que tenía relaciones sexuales que no tenía muy claro por qué tenía, y bueno, por entonces yo tenía pareja… fue quizás la peor época de mi vida, cuando más vacía me sentía, y supongo que lo que intentaba era llenar ese vacío, como le pasa a tantas mujeres y tantos hombres, con sexo con desconocidos, con gente con la que no vas a tener ningún tipo de relación. Y realmente era algo que solo tenía que ver conmigo, ni siquiera tenía que ver con la otra persona con la que estaba teniendo sexo. Yo sabía que ese contacto físico no venía derivado por algo de mi relación con mi pareja, y no sabía cómo explicarlo. Sabía que era algo retorcido y sabía que había algo roto en mi cabeza, algo equivocado. Pero a la vez era como si tuviese sentido. Entonces cuando la gente decía que no soportaba a Brenda, que cómo podía hacer eso… se me rompía el corazón pero no por verlo, sino por pensar “hostia, nunca nadie me va a entender, esto nunca se lo puedo decir a nadie, van a pensar que soy una puta, que no tengo respeto por ninguna persona… y lo que no saben es que tengo un problema que no sé cómo gestionar, pero que es un problema mío, que no tiene que ver con las relaciones que vaya a tener en mi vida”.
“Cuando la gente decía que no soportaba a Brenda, pensaba “hostia, nunca nadie me va a entender, esto nunca se lo puedo decir a nadie, van a pensar que soy una puta”
Recuerdo que cuando todo explota y Nate le dice todas esas cosas durísimas y se pira, yo sentía que me lo estaban diciendo a mí. Que me estaban abandonando a mí. Y me rompía como Brenda se rompía. ¿Y sabes qué? Más adelante, en aquel momento en que Ruth le dice algo a Brenda y como que la perdona y la libera de esa carga… yo ahí lloré como no he llorado en mi vida con una ficción. Después de todo lo que le habían dicho, “nunca nadie te va a comprender”, “nunca nadie te va a querer”… ver eso fue un halo de esperanza, fue como pensar: “a lo mejor alguien me entiende alguna vez” (pausa) Cuando en ‘MERICHANE’ digo “dejándole las bragas usadas en el armario, jodiéndole la vida a un extraño” solo estoy hablando de lo que hacía Brenda. Es lo mismo. ¿Por qué haces eso? Pues porque intento replicar lo que me ha sucedido de la única manera que sé. Si el primer contacto que tienes con el sexo es muy negativo, si tus primeras relaciones son no consentidas, tu relación con el sexo en el futuro va a ser muy complicada. Se rompe algo natural en el descubrimiento de algo que es maravilloso… y que se convierte en algo terrorífico. ¡Yo me he pasado toda mi vida intentando entender qué tengo que hacer en el sexo! Cuál es tu lugar, cuál es tu placer, cuál es el del otro, dónde estás haciendo algo que realmente quieres hacer… porque te educan constantemente en complacer, y se te emborronan las barreras. Pasa mucho tiempo hasta que empiezas a relacionarte con tu cuerpo de una manera saludable. Y no de salir a correr, o bueno, de salir a correrse (ríe) Ay, perdón, es por aliviar la tensión… si partes del temor al sexo, si crees que masturbarte es un pecado, que comentábamos en otra entrevista tú y yo, si tu relación contigo mismo, que es lo más natural y lo más bonito, ofende a Dios… ¡¿cómo vas a saber qué es lo que quieres y qué es lo que te gusta, si intentar darte placer a ti mismo te supone un conflicto mental?! ¿En qué deriva todo eso? Pues en ‘Puta’.
Pues sí que tenía que ver Brenda.
(ríe) Ver ‘A dos metros bajo tierra’ y ver a Brenda era como estar viendo mi carta astral. Me pareció muy valiente haber creado ese personaje que podía ser tan incomprendido pero que era yo, y que eras tú, por lo que nos hemos contado, o que eran otras personas. Personas que nos íbamos a sentir muy arropadas al verlo. Mi temor era que la serie no se quedara en deuda con ese personaje, ¿sabes? Era como “habéis creado algo único, muy especial y necesario, alguien tiene que pedirle perdón o que comprenderla”, por eso yo rompo a llorar en ese momento con Ruth. Porque por primera vez me sentí abrazada, cuando siempre me había sentido maltratada al reflejarme en Brenda… te lo estoy contando y se me están poniendo los ojos vidriosos (ríe), pero es que es verdad. Brenda es un personaje muy sutil, es el personaje que podría pasar desapercibido en cualquier lugar, pero aquí brilla por lo complejo, lo contradictorio, lo que sufre, calla, por lo que hace por los demás y no se sabe…
«Cuando en ‘MERICHANE’ digo “dejándole las bragas usadas en el armario, jodiéndole la vida a un extraño” solo estoy hablando de lo que hacía Brenda»
Durante toda la serie, Brenda vive en un dilema mental constante sobre si es una mala persona, o si puede cambiar. Y casi que cuando más convencida está de que es mala, de que no tiene arreglo, etc, es cuando más cerca está de cruzar ciertos límites o cuando, de hecho, los cruza. Me pregunto si esa sensación es como lo que me comentabas en otra entrevista de la “mancha” dentro de ti, que mencionas en ‘canción de muerte y salvación’ (NdR: “pensaba que esa mancha me iba a poseer en cualquier momento e iba a destrozar todo lo que tenía, igual que en otros momentos lo había hecho, y se había autoboicoteado, y se había buscado un plan para luego destrozarlo… ¿por qué ahora iba a ser diferente?”)
Claro. Es algo que vive contigo y que quizás deberías aceptar desde la bondad, aunque suene naif: “vale, tengo una mancha, he cometido errores, y aun así me respeto”. En lugar de tener esa visión, es como “como ya estoy jodida, ¿qué más da?”. Cuando estamos así de mal, hacemos siempre una interpretación negativa, ¡que además justifica lo que hacemos! Para sentirnos de alguna manera reconfortados -aunque no nos demos cuenta- cuando volvemos a hacer el mal. Mira, te cojo otra vez el ejemplo de dejarle las bragas a un extraño, eso era como una minivictoria para mí, ser malvada e intentar tener el control en una situación en la que claramente había perdido; yo al hacer eso me sentía súper mal… pero a la vez sentía que estaba destinado a hacerlo, ¿sabes? Como que había perdido toda voluntad y que esta mancha era la que me dominaba, que yo no podía interponerme entre ella y lo que hacía. Cuando tenía relaciones compulsivamente, también era ella. Y sí, era verdad que “era ella”, que tenía una mancha y un sufrimiento con el que no sabía cómo lidiar, pero algo en mí justificaba lo que hacía precisamente por esto. Era un círculo vicioso de autodestrucción y de destrucción de los demás que no tiene límite salvo que te des cuenta y sepas parar, o pedir ayuda. En ese sentido, ver lo de Brenda fue súper importante también. La ficción nos inspira y nos ayuda a entender qué es lo que nos pasa, sobre todo si no hemos tenido contacto con una psicóloga.
«La ficción nos inspira y nos ayuda a entender qué es lo que nos pasa, sobre todo si no hemos tenido contacto con una psicóloga»
Cuando la vi por primera vez, odiaba a Lisa por estar en medio de Brenda y Nate, pero, cuando la volví a ver hace poco, me di cuenta de que si había ahí un villano era Nate, ni Brenda ni Lisa. No sé si a ti también te paso, si además dices que te identificabas con Brenda.
Claro… dentro de nosotros está siempre el defender al hombre (ríe) Supongo que es una cosa del heteropatriarcado, siempre ver la lucha entre mujeres, lo arpías que somos, etc. Mi pregunta es si cuando se escribió la serie, el creador era consciente de todo esto, de que estaban haciendo un análisis de la sociedad tan brutal.
Uno de los episodios más bestias es ‘That’s my Dog’, y me gusta cómo acaba desembocado en esa reflexión sobre los cierres. David decide reunirse con el autoestopista, ver si se arrepiente, etc, y él intenta manipularle, se pone a la defensiva intentando darle la vuelta a la situación, luego intenta darle pena, etc. Los cierres no siempre funcionan como pensamos, ya sea cierres con gente que nos ha hecho sufrir o al revés, cierre con personas a las que hemos hecho sufrir.
Totalmente. Es como esto del “rape & revenge”, que ella se venga de su violador, pero no le supone lo que piensa que le va a suponer… pero es que el cierre no está en la otra persona, eso es un fallo que tenemos. Pretender que el cierre venga por la persona que nos ha ocasionado el mal. Primero, que la persona en cuestión, como en el caso del autoestopista, para que el cierre funcionara, tendríamos que guionizar ese encuentro. O sea… yo sería capaz de llamar por teléfono a las personas que abusaron de mí si me dijeran lo que quiero que me digan (ríe) pero es que eso siempre va a fracasar. Si se sale una sola frase del guión que tengo en mi cabeza, ya no me va a funcionar, porque lo que uno necesita es cosas muy concretas, que es muy difícil que una persona que te ha maltratado o ha abusado de ti vaya a decirte. Intentar buscar el cierre fuera de nosotros no tiene sentido; es un error que yo también he tenido y que me ha llevado solo a más infelicidad. Yo he cerrado mucho más mis heridas yendo al psicólogo y poniéndome a mí en el foco que pretendiendo que nadie me pida perdón o me llame.
«He cerrado mucho más mis heridas yendo al psicólogo y poniéndome a mí en el foco que pretendiendo que nadie me pida perdón o me llame»
Alan Ball decía que ambientó la serie en Los Angeles porque es “la capital mundial de la negación de la muerte”. No puedo acabar esto sin preguntarte si te imaginas a Lana del Rey -por entonces adolescente- como una amiga de Claire.
(ríe) ¡Claro, por favor! Qué fantasía. Mira, si te soy sincera, estoy deseando ir a Los Angeles y es solo por Lana. Suena a fan pirada, pero es que ella se ha encargado de romantizar tanto Los Angeles… a pesar de escribir textos tan crudos sobre ello. Pero a mí era un lugar que no me llamaba nada la atención, y ahora es como el siguiente destino al que me gustaría ir.
[NdR: LA ÚLTIMA PREGUNTA, QUE VIENE A CONTINUACIÓN, TRATA EL MAYOR SPOILER QUE SE PUEDE HACER DE ESTA SERIE. RECOMENDAMOS TERMINAR LA ENTREVISTA AQUÍ SI NO SE HA VISTO COMPLETA]
Terminemos con, como no puede ser de otra manera, el final de ‘A dos metros bajo tierra’. Es un final que te deja roto, pero para mí algo bello que tiene, y que realmente tiene toda la serie, es ese mensaje súper vitalista a pesar de hablar constantemente de la muerte. Quizás porque la muerte está tan presente, te empuja a vivir todo el rato. Con el final me pasó: estar llorando pero a la vez tener esa sensación casi mística de revelación.
A mí me pasó parecido… pero cuando superé lo de estar cuatro horas llorando en el sofá, en la ducha, en la calle, y en el centro comercial (ríe) Me puse a llorar compulsivamente, no podía parar. Cuando tuve aquella no-contestación de Ricky me puse a hacer cosas cotidianas a ver si se me pasaba la tristeza, pero no había manera. Es verdad que luego me dejó algo como positivo… justo por ser tan irremediable la muerte. Te gustan estos personajes, ¿verdad, Zahara? Pues van a morir todos. Y no es “van a morir todos estos personajes”, es que se va a morir tu familia, se van a morir tus amigos, se va a morir el amor de tu vida, te vas a morir tú. Por eso quizás queda ese poso de positividad. Es un hachazo de realidad tan heavy que no te queda otra que sobrevivir a ello con una actitud positiva… o te puede hundir también muchísimo, ¿eh? (ríe) A ti y a mí nos dejó eso, y quizás por eso tengamos un recuerdo tan bueno de la serie, pero habrá a quien no.
Liam Gallagher ha publicado estos días el primer single de ‘C’MON YOU KNOW’, el disco que publica el próximo 27 de mayo y que presentará en el festival Cala Mijas de Málaga. Es una de las novedades que has podido escuchar en la playlist «Ready for the Weekend«.
El tema recibe el título de ‘Everything’s Electric’ y cuenta con la colaboración de Dave Grohl de Foo Fighters a la batería y con la producción de Greg Kurstin, que ha producido los dos últimos álbumes de Liam y el último de Foo Fighters. Todo queda entre amigos.
Melódicamente, ‘Everything’s Electric’ recuerda a los momentos más explosivos de Oasis, si bien Liam ha explicado que se ha inspirado exactamente en dos canciones para su composición, en concreto, en ‘Sabotage‘ de los Beastie Boys y en ‘Gimme Shelter‘ de los Rolling Stones.
A partir de estas dos influencias, muy notorias en el sonido de las baterías y los riffs de guitarra, Liam entrega un edificante tema de rock ‘n roll que promete dar bastante vidilla a sus próximos conciertos. Especialmente los arreglos suenan bastante «electrificados» en comparación con los discos previos de Liam. No obstante, el sonido de ‘Everything’s Electric’ transmite también cierto afán conservador que apela más a los fans que a un público mayor. ¿Sonará mejor en directo cuando Liam lo estrene en los premios BRIT este martes?
‘Everything’s Electric’ habla de una «ciudad que está ardiendo» y de «barcos que naufragan en el océano» mientras Liam carga con una «cabeza llena de sueños». La letra admite una lectura política (Boris Johnson, Reino Unido) y social (covid) pero también personal, cuando Liam se dirige a una persona que le ha decepcionado.
Miss Caffeina llegan a su 5º disco esta semana confortables -y acomodados- en la consecución de su sonido synth-pop. Con la ayuda de su mano derecha desde hace muchos años, Max Dingel (The Killers, Goldfrapp), han ido puliendo una producción ochentera -nunca ochentosa- desde mucho antes de que The Weeknd y Dua Lipa se asomasen hacia estos sonidos. Un tipo de producción en el que caben los bajos funky, las guitarras disco a lo Chic, los ganchos de teclado a lo new-wave, y ahora algún guiño trap o reggaetonero como sucede en ‘Me voy‘, la producción más imaginativa de este nuevo álbum, ‘El año del tigre’.
El juego de guitarras, bajos y teclados de corte setentero llaman la atención en temas como ‘Los replicantes’ y ‘Marzo’, si bien Miss Caffeina no han querido quedarse en el revival. El ritmo de ‘Me voy’ es una anécdota al lado de esa estética que embadurna toda esta era, inspirada en el Chinatown madrileño: el barrio de Usera. La llegada del año chino coincide con el lanzamiento del disco, y en concreto es el año del tigre, lo cual ejerce de metáfora sobre el mensaje último de la banda en este caso. Es este un álbum sobre la aceptación de uno mismo, en una serie de canciones que tratan de alzarse contra la adversidad.
Si ese afán de supervivencia ya se percibía en varios de los singles de adelanto de ‘El año del tigre’ -la «L» a que apela ‘Por si‘ es de «LOSER»-; lo mismo encontramos en pistas como ‘Memoria química’, en la que oímos cosas como «Me he visto sepultado por mierdas que ya no le importaban a nadie» o «negarse a odiar es revolucionario». Es curioso cómo el estilo del guitarrista y teclista Sergio Sastre, autor de este tema, y de Alberto Jiménez, vocalista, se han mimetizado, y a veces es difícil averiguar qué ha escrito cada cual. Alberto es el autor en este álbum de, entre otras, ‘Autoayuda’, una composición en la que trata de evitar que el disco se convierta en una aburrida monserga sobre el carpe diem. «No me vengas con lo corta que es la vida (…) ni con frases hechas y algún libro de autoayuda», bromea sobre la propia temática de todo esto, difuminando definitivamente la línea sobre lo que ha escrito cada uno de los dos autores principales, para bien y para mal.
Para bien, porque ‘El año del tigre’ es un álbum muy cohesivo, con una línea estilística y un mensaje muy claros. El tigre representa nuestro renacimiento porque venimos de algo más que un año de mierda, como decía uno de sus mayores hits. El álbum está muy bien producido, las letras están cada vez mejor construidas y el góspel añadido a ‘Autoayuda’ rompe un poco la linealidad de esa segunda mitad. Para mal, en cambio, porque el álbum echa de menos alguna cumbre como lo fueron en ‘Oh! Long Johnson‘ la formidable ‘Merlí’ o aquella balada cuya grandeza tardamos unos cuantos meses en identificar, ‘Reina‘. A su lado, ‘Punto muerto’ con Ana Torroja es solo simpática.
Las canciones de Miss Caffeina a veces tardan mucho tiempo en comprenderse por completo -me ha llevado años también entender cuánto tenía de himno generacional la misma ‘Venimos’-, y aquí hay un par de canciones que podrían tener un desarrollo a largo plazo. Es vox populi que es más difícil que un himno de la felicidad cale de entrada tanto como uno hecho desde el dramatismo, y ‘Las Vegas’, que parece un tema sobre la boda de Jiménez, puede ser seminal en su recreación de un día feliz. ‘Nadie bebe por el sabor’ ejerce un contrapunto amargo que trata de manera abierta, no demasiado explícita, el problema de adicción de una generación o dos.
Y es que no todo era tan feliz en ‘El año del tigre’, y para muestra ese desenlace dado al álbum: ‘No entiendo nada’ es la una de las canciones más políticas de Miss Caffeina, en la que caben referencias a Samuel, al maltrato y al auge de la ultraderecha, entre las guitarras eléctricas más afiladas de la grabación y una voz en off anunciando probablemente nada bueno. «España es un señor que mató a su mujer / ¿Cuántas más veremos caer?», se preguntan, recordando que sí, que tienen que venir ahora tiempos de hedonismo, pero que la lucha debe continuar.
Biznaga editaron uno de los álbumes nacionales imprescindibles de la época pandémica, ‘Gran pantalla‘, un excitante trabajo de punk-rock que reflexionaba sobre el capitalismo, la esclavitud a la tecnología y las redes sociales y que el grupo llegó a colar en el top 5 de la lista de álbumes española.
Dos años después, la banda madrileña volverá con un nuevo álbum que verá la luz el 22 de abril bajo el título de ‘Bremen no existe’. Bremen es uno de los 16 estados federados en que se divide Alemania, y la ciudad homónima es conocida por su papel en el comercio marítimo. Sin embargo, el grupo todavía no ha compartido más información acerca del disco o de su concepto.
Sí se conoce, desde hace unos días, el primer adelanto oficial de este disco que editará el sello Montgrí (Cala Vento, LA ÉLITE). ‘Contra mi generación’ es otra de esas composiciones de Biznaga que analizan la sociedad actual, pero también es uno de los singles más claros que han publicado en mucho tiempo. Lo has podido escuchar en la reciente edición de «Sesión de control«.
‘Contra mi generación’ se dirige a la generación de jóvenes actuales no solo desencantados con la situación laboral actual, sino directamente afectados por la misma, por parafrasear las recientes declaraciones de Carolina Durante a este site. En concreto, la canción apela a la alta tasa de suicidios entre los jóvenes y a la precariedad laboral, en rimas tan improbables como «toda esa gente en edad de pirarse a un PAU / o tirarse de un puente sin decir ni ciao» o en frases que hablan de una población «precarizada» y «aspiracional» que se encuentra «atrapada en el ascensor social». ‘Contra mi generación’ se jacta irónicamente de ser una «canción de amor», y hay algo en su melodía que transmite cierta congoja, a pesar de la potencia guitarrera y vocal de la canción. Sin embargo, la letra no renuncia a la esperanza en un estribillo que reza que «lo que no pudimos hacer / aún es posible tal vez».
Según explica Biznaga, ‘Contra mi generación’ es «una canción de amor frustrado contra esa forma de identidad colectiva, siempre difusa y conflictiva, que supone lo generacional. También un ajuste de cuentas con nosotros mismos, que busca la confrontación en el espejo retrovisor de las expectativas generadas por los futuros perdidos, en un momento límite en el que las categorías ‘todo’ y ‘nada’ parecen especialmente confusas».
La legendaria cantante india Lata Mangeshkar ha fallecido a los 92 años de edad en Bombay debido a un fallo multiorgánico. La artista ingresó en el hospital hace un mes tras dar positivo en covid y presentar síntomas de neumonía.
Conocida por su amplio rango vocal, que superaba las tres octavas, Lata Mangeshkar es una de las figuras musicales más importantes de la historia de la India, y su carrera abarcó siete décadas a lo largo de las cuales grabó miles de canciones en hasta 36 lenguas indias distintas. En Occidente su música ha estado más presente de lo que parece: las cuerdas de su canción de 1981 ‘Tere Mere Beech Mein’ son las sampleadas en ‘Toxic‘ de Britney Spears, y su canción ‘Wada No Tad’ suena de fondo en una escena de la película de 2004 ‘Olvídate de mí’.
Nacida en una familia de músicos, pues su padre era el famoso vocalista maratí Dinanath Mangeshkar, y más adelante su hermana pequeña Asha Bhosle también se convertiría en una conocida cantante, Lata Mangeshkar se especializó en el ámbito de la banda sonora, y grabó canciones para unas 2.000 películas. A los 13 años, poco después de morir su padre, Lata grabó la primera canción de su carrera, destinada a la película ‘Kiti Hasaal’, si bien la grabación fue descartada, y a lo largo de los años 40 intentó sin éxito abrirse camino en la industria musical india.
No fue hasta 1949, cuando grabó el éxito ‘Uthaye ja unke sitam’ para la película ‘Andaz’, que la trayectoria de Lata Mangeshkar cambió para siempre. Mangeshkar se convirtió en la cantante de playback favorita de directores como Naushad Ali, Madan Mohan o S.D. Burman, que compusieron canciones específicamente para ella, y películas indias tan populares como ‘Mahal’ (1949), ‘Barsaat’ (1949), ‘Satyam shivam sundaram’ (1978) o ‘Maine pyar kiya’ (1989) deben su éxito en gran parte a las partes musicales grabadas por Mangeshkar.
Además de cantante, Mangeshkar compuso música para varias películas durante los años 60, si bien la mayoría de veces firmó las composiciones con el pseudónimo de Anand Ghan. Asimismo Mangeshkar ejerció de productora de diversos filmes como ‘Vaadal’ (1953), ‘Kanchan Ganga’ (1955) o ‘Lekin…’ (1990).
El presidente de la India, Ram Nath Kovind, ha recordado a Mangeshkar en Twitter, y ha expresado que su «amplia gama de canciones representan la esencia y la belleza de la India» y que su legado continuará siendo «incomparable».
Dedicamos el nuevo episodio de Revelación o Timo, el podcast de JENESAISPOP, a analizar Benidorm Fest desde el punto de vista técnico y musical, cuestionando el tratamiento que los medios han hecho de los temas, basándose únicamente en criterios políticos. ¿Hemos caído en aquello que tanto criticábamos de que «Eurovisión es todo política»? Claudio defiende la actuación de Tanxugueiras, basándose en lo emocional, y Sebas la cuestiona, basándose en su puesta en escena. Claudio defiende el voto popular cuando el lema del #BenidormFest era #ElFestivalQueTúQuieres y Sebas defiende el del jurado, por las alegrías que nos ha dado históricamente. Hablamos de la pertinencia del uso de un voto demoscópico cuando en el festival no lo hay.
Tras una primera media hora en la que hablamos sobre los mensajes detrás de las canciones de Rigoberta Bandini y Chanel, en la segunda media hora del podcast hablamos de otros casos en que la política y la música pop han centrado el debate social, como sucedió con aquella mención de Rubalcaba a ‘Sin ti no soy nada’ que no gustó mucho a Amaral; aquella cita de Rufián a Rosalía y Alejandro Sanz; o aquellas playlists que compartía Pedro Sánchez en plena campaña política. El artículo que Claudio escribió para Vanity Fair sobre este tema fue este.
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Amber Mark es una de las grandes voces surgidas recientemente del R&B, y las escuchas de sus singles ‘Lose My Cool’ y ‘Love Me Right’ apuntan a que ha nacido una estrella. Su robusta voz, rasposa y a la vez enormemente emocional, se adapta a diversos estilos como el R&B, el soul, el funk o el pop, que la estadounidense de ascendencia jamaicana y alemana aborda con suprema elegancia y sofisticación, y sus canciones transmiten una experiencia inaudita para una persona que solo tenía dos epés en la calle, a los que ahora se suma un debut largo en el que sigue desplegando todas sus virtudes.
Conectada con lo «cósmico» desde los tiempos en que titulaba su primer single ‘S P A C E’ e incluso antes, pues su madre era tan espiritual que llevó a su familia a vivir a India, donde estudió pintura tibetana antes de fallecer en 2013, Mark atraviesa «tres dimensiones» en este álbum lleno de referencias a las estrellas, el cielo y el universo en el que traza un mapa de sus emociones a través de tres actos representados por sus inseguridades y su proceso de superación y hallazgo del amor propio. El espectacular single de ritmos caribeños ‘Worth It’ aparece al final porque el mensaje con el que nos quiere dejar Amber es que «crees que no te lo mereces, pero lo vales más que nadie».
Antes, el viaje que ofrece ‘Three Dimensions Deep’ es igual de exuberante. En ‘One’, Mark lucha contra la ansiedad pero entrega un edificante tema de R&B-funk decorado con trompetas festivas y samples de viejo soul que recuerda al primer Kanye West; en un estilo parecido ‘Foreign Things’ es otro corte destacado que celebra el hallazgo de nuevas experiencias, y ‘What It Is’ es un sofisticado ejercicio retro en el que Mark vuelve a buscar el amor propio en las estrellas.
Las tres etapas de ‘Three Dimensions Deep’, espaciadas en un disco de 20 pistas nada menos, dejan algunas que valen mucho la pena. El mensaje de ‘Most Men’ guarda cierta amargura («muchos hombres son basura, no entienden lo que es el amor») pero su exquisita producción, con esa base rítmica tocada a destiempo, evoca los momentos más finos de Erykah Badu. Hacia la mitad, las agradables ‘Bubble’ y ‘Softly’ buscan diversión y sensualidad por la vía del afrobeat, y ‘Competition‘ es un single de R&B absolutamente estelar que merecía mucha más repercusión de la que ha obtenido.
Entre ecos brasileiros (‘Worth It’) y doo-wop (‘Healing Hurts’), Amber Mark demuestra a lo largo de ‘Three Dimensions Deep’ que su voz puede elevar cualquier género. Únicamente cabría cuestionar su ambicioso concepto, que Mark no termina de trasladar a una secuencia verdaderamente dinámica que narre una historia. La producción de las canciones resulta por momentos demasiado homogénea y la variedad aportada por el sonido neo-soul de ‘Out of this World’ o el ritmo disco de ‘FOMO’ no viene acompañada de canciones a la altura de las mejores, por lo que el álbum se queda en una generosa colección de canciones que, eso sí, está plagada de buenos momentos. No cabe duda que Amber Mark tiene mucho que decir en el mundo de la música, y que está aquí para quedarse.
La gran sorpresa literaria de 2021. El extraordinario debut de Douglas Stuart, diseñador de moda de 45 años (ha trabajado para Calvin Klein o Ralph Lauren), ganó de forma inesperada el Premio Booker, el más prestigioso en lengua inglesa. ‘Historia de Shuggie Bain’ es una novela que mezcla ficción y autobiografía, una emotiva historia de amor maternofilial situada en un contexto social marcado por la crisis de la desindustrialización.
Este desgarrador drama está narrado con enorme delicadeza y sensibilidad, con una gran compasión por sus personajes, que contrasta con la sordidez y la inclemente hostilidad del ambiente donde transcurre. Un descenso a los infiernos del alcoholismo descrito con un escalofriante realismo (el capítulo 17 es una obra maestra de principio a fin) pero a la vez con una ternura devastadora. Sin duda, una de las mejores novelas del año pasado.
Hamnet (Maggie O’Farrell)
Maggie O’Farrell (‘La primera mano que sostuvo la mía’, ‘Tiene que ser aquí’) regresa con su mejor novela hasta la fecha. Y lo hace lanzando una hipótesis sobre la también (posiblemente) mejor obra de William Shakespeare: ¿escribió el Bardo de Avon la tragedia ‘Hamlet’ pensando en su propia tragedia, la muerte a los once años de su hijo Hamnet (cuyos nombres eran intercambiables en la época)? Partiendo de esta sugestiva premisa, la autora norirlandesa narra la vida del escritor (a quien no nombra en ningún momento) desde un ángulo inesperado: su esposa Anne Hathaway. A partir de la espléndida recreación de la vida familiar y doméstica de Shakespeare, la autora construye una extraordinaria narración, llena de intriga, sensibilidad y lirismo, sobre el amor (conyugal y maternal), la pérdida y el dolor.
La anomalía (Hervé Le Tellier)
La novela del semidesconocido Hervé Le Tellier, premio Goncourt, es muy juguetona e ingeniosa, como corresponde a un miembro del grupo de vanguardia Oulipo. La mezcla desconcierta al principio, pero funciona de maravilla. El autor consigue algo muy difícil: fabular sobre un hecho inverosímil, “imposible”, narrándolo con enorme verosimilitud; hablar sobre temas complejos, exponiéndolos de manera sencilla (el libro se lee con la claridad de un bestseller); lanzar preguntas de gran peso filosófico –sobre la identidad, la intimidad, la transhumanidad– como quien lanza un avión de papel. El libro está lleno de cuestiones existenciales y metafísicas, pero hay una que va dirigida directamente al lector: ¿qué harías tú en esa situación? ¿Cómo te comportarías si te ocurriera esa “anomalía”?
Todo bajo el sol (Ana Penyas)
“A quienes tuvieron que abandonar su lugar, y a quienes se quedaron como extraños en su propia tierra”. Esta es la dedicatoria con la que Ana Penyas, Premio Nacional del Cómic 2018 por ‘Estamos todas bien’, comienza su segundo trabajo en solitario. Una cita que nos advierte del contenido social que encontramos bajo lo que parece un eslogan publicitario para atraer turismo: ‘Todo bajo el sol’. La densidad de la propuesta se diluye como un azucarillo gracias a la habilidad de la autora en la utilización de la técnica de transferencia -manipular fotos coloreándolas-, con el collage y el propio dibujo. Una transferencia ejecutada de forma impecable -con inserciones de documentales, programas de televisión de la época o con vallas de publicidad de carreteras- para realizar el retrato de una familia humilde, proveniente de la huerta valenciana, desde principios de los años 70.
Hotel California (Barney Hoskyns)
Con un ritmo arrollador, Hoskyns recorre esta geografía mítica: Laurel Canyon, Topanga Canyon, el desierto de Joshua Tree… Lugares en que se forjó un sonido que dominó EE.UU. entre finales de los 60 y mediados de los 70; un sonido que bebía del folk, el country y el rock, espoleado por el masivo éxito de los Beatles. Hoskyns reseña cómo un puñado de idealistas tomaron Laurel Canyon, cerca de Los Ángeles, y nació el mito California, tierra de promisión musical. Desde el disparo de salida, que fueron los éxitos de The Mamas & The Papas y el primer disco de los Byrds y sus antros míticos (el Troubadour principalmente), los protagonistas relatan cómo se creó una comunidad artística, sus alianzas creativas, sus romances, cómo crecieron como artistas, obtuvieron un éxito monstruoso y se ahogaron entre sus propios egos y cocaína.
Trigo limpio (Juan Manuel Gil)
Ahora que las ficciones con ganchos nostálgicos para cuarentones se han convertido en una plaga pegajosa que parece no tener fin, ‘Trigo limpio’ (premio Biblioteca Breve de Seix Barral) es un ejemplo perfecto de cómo escribir una novela sobre una pandilla de niños de un barrio almeriense de los 90, sin estar masajeando constantemente la memoria sentimental del lector con referencias populares de la época. A partir de dos líneas narrativas, Juan Manuel Gil pone en marcha un fascinante viaje literario. Para ello utiliza una gran variedad de géneros y recursos narrativos: autoficción paródica, novela de aprendizaje, de detectives, de denuncia (del ladrillazo noventero)… Y hasta un “manual de instrucciones para escribir una novela”, muy meta y muy divertido. Novelón.
Los optimistas (Rebecca Makkai)
Si te gustó la serie ‘It’s a Sin’ pero se te quedó algo corta, no te pierdas esta novela. Rebecca Makkai se ha revelado con ‘Los optimistas’ (finalista del Premio Pulitzer y del National Book Award) como una de las voces más interesantes de la actual narrativa estadounidense. Su nueva novela es un retrato minuciosamente documentado de la escena gay de Chicago de mediados de los 80, cuando el sida irrumpió en la vida de la comunidad como una plaga apocalíptica. Makkai recrea de forma magnífica, con una prosa muy ágil y precisa, la gran paradoja de esos años: el ambiente de optimismo, camaradería y vitalidad de una comunidad gracias al imparable avance de sus libertades, y la atmósfera de incertidumbre y temor ante la expansión de la enfermedad y el aumento de las víctimas.
Agente Sonya (Ben Macintyre)
‘Agente Sonya’ cuenta una historia increíble: la de la espía soviética berlinesa Ursula Kuczynski. Una mujer que igual podía hacer un bizcocho para sus hijos que era la envidia de sus vecinas, que una potente bomba casera. Narrada con rigor documental y los recursos propios del thriller, Macintyre cuenta cómo Sonya (su nombre en clave) llevó una doble vida de ama de casa, madre (tuvo tres hijos) y espía de alto nivel. Nunca la pillaron. Burló a la Gestapo, a la policía china y japonesa, al MI5 británico, al FBI y al mismísimo NKVD soviético durante las purgas de Stalin. Cuando se retiró, se convirtió en novelista de éxito bajo el seudónimo de Ruth Werner. ‘Agente Sonya’ no tardará en adaptarse a la pantalla. Macintyre ya ha dicho quién le gustaría que fuera la protagonista: Phoebe Waller-Bridge. No estaría mal.
Ethel y Ernest. Una historia verdadera (Raymond Briggs)
Al británico Raymond Briggs le llegó la popularidad en los 80 con ‘Cuando el viento sopla’. En ‘Ethel y Ernest’ encontramos el mismo recurso de matrimonio que se lleva bien y permanece unido ante las adversidades. Aquí, Briggs nos obsequia con una biografía de sus padres, desde que se conocen hasta que fallecen. Un cuento conmovedor y lleno de ternura de la vida matrimonial que sus progenitores mantuvieron durante más de 40 años: un periplo de memoria histórica que implica vivir la Segunda Guerra Mundial, el progreso de las clases medias y los primeros avances tecnológicos. La calidad y calidez humana de Briggs reside no solo en la explosión de colores y en la cadencia de los detalles de sus ilustraciones, sino también en el tono evocador, el fino sentido del humor y un estilo narrativo en los diálogos digno del mejor de los análisis psicológicos.
Alguien camina sobre tu tumba (Mariana Enríquez)
Después de la deslumbrante ‘Nuestra parte de noche’ (Anagrama), que encabezó nuestra lista de mejores libros de 2019, llega lo nuevo de Mariana Enríquez. ‘Alguien camina sobre tu tumba’ es una recopilación de visitas a camposantos. Enríquez es una cronista brillante y divertida, una viajera que nos habla con mucho desparpajo de cómo se enamoró -de los cementerios y de un violinista okupa- en el camposanto genovés de Staglieno (lugar de peregrinación de los fans de Joy Division); del miedo que pasó en el de Lima, donde hacía dos días habían tirado un cuerpo sin cabeza por encima de la verja; o de su visita al de Colón (La Habana), donde esperaba encontrar a su gran amor platónico: Richey Edwards, el desaparecido guitarrista de Manic Street Preachers, a quienes vio actuar en Cuba en 2001. ¿Para cuándo una segunda parte?
Una semana después del Benidorm Fest, el certamen sigue dando que hablar y, después de que RTVE publicara el desglose de votaciones finales para desmentir irregularidades, al calor de la polémica suscitada por la victoria de Chanel, se han dado a conocer las votaciones originales del jurado que determinaron los artistas participantes, un jurado formado por profesionales de RTVE y de la industria musical.
En concreto, el jurado estuvo compuesto por 14 miembros de RTVE, entre ellos Virginia Diaz, y por tres profesionales de la industria musical, entre ellos Zahara, como se dio a conocer en noviembre de 2021. El documento no aclara qué sistema de votación se utilizó para elegir a los artistas participantes en el certamen.
Maldita.es ha obtenido el documento gracias a la ley de transparencia. Este revela que ‘Ay mamá’ de Rigoberta Bandini fue la canción favorita de calle tras obtener 287 puntos, pero que Chanel también fue una de las apuestas principales para los jueces, pues ‘SloMo’ quedó en segunda posición con 193 votos. Tanxugueiras, terceras en Benidorm Fest gracias al televoto, quedaron tan solo en el número 11 con ‘Terra’, y en su lugar fueron Varry Brava quienes quedaron terceros en este primer acta del jurado con ‘Raffaella’. La mayoría de artistas entraron por invitación directa de RTVE.
Cuando se filtraron los artistas participantes de Benidorm Fest uno de los nombres desvelados fue el de Niña Polaca. El acta revela que el grupo no pudo participar en el concurso porque ‘Nora’ incumplió las bases al haber sido publicada antes de plazo, y que Javiera Mena fue la artista suplente que sustituyó a la banda gracias a sus 103 puntos. Marta Sango y Unique recibieron menos puntuación que la chilena, 82 y 71 votos respectivamente, pero entraron en el certamen porque un mínimo de dos propuestas debían ser presentadas vía web, como fue su caso.
El acta desvela otros nombres suplentes que, en otras circunstancias, habrían participado en Benidorm Fest. Alizzz presentaba su tema inédito ‘Jueguito’ y Cariño su single ‘Si quieres’, disponible desde hace ya tiempo, y si las bases de RTVE no hubieran establecido que al menos dos canciones fueran presentadas por web, tanto Alizzz con 101 puntos como Aysha con 96 (los obtenidos por su tema ‘Yo soy’) habrían actuado en el festival. También en posición suplente estuvieron Brequette por ‘Armageddon’ con 83 puntos, y Sinderland por ‘Tragèdia o calor’ con 56 puntos.
FKA twigs ha vuelto este año con un álbum al que ha querido llamar «mixtape» pero que ha resultado ser un sinfín de canciones estupendas que escuchar en bucle. En ‘CAPRISONGS‘, como mínimo de la pista 1 a la 11, el botón de «skip» no es una opción.
Uno de los temas que en principio no nos convenció fue ‘jealousy’, uno de los singles oficiales, y en concreto quien esto escribe criticaba su sonido «genérico» y con poca personalidad. Hoy me toca comerme mis palabras porque ‘jealousy’ ha resultado ser un «grower» absoluto gracias a su videoclip, sí es una canción 100% FKA twigs por varios motivos, y además se ha convertido en la segunda pista más escuchada de FKA twigs en Spotify por detrás de ‘tears in the club’ con The Weeknd, y merecería superarla.
‘CAPRISONGS’ está marcado por las producciones exuberantes de El Guincho, que comparte créditos con otros productores, entre ellos la propia FKA twigs, y ‘jealousy’ define perfectamente tanto su estética sonora como su propósito comercial y hedonista, confirmando que el «sonido FKA twigs» no se halla solo en canciones tristes tipo ‘sad day’ o en rompecabezas tipo ‘Two Weeks’, sino también en las más ligeras y divertidas, como ‘jealousy’.
En ‘jealousy’, FKA twigs entrega una base de dancehall del siglo XXI que haría las mieles de Aluna y que, sí, nos hace echar un poquito de menos a Rihanna. Pero FKA twigs navega como pez en el agua esta producción y no tiene nada que ver que sea medio jamaicana: el estribillo «jealousy you put on me / you’re on your feelings, way too deep» es casi hipnótico y la colaboración del rapero nigeriano Rema termina de atar una historia de celos clásica, en la que él vive atormentado por los celos de ella.
Y para redondear, el vídeo de ‘jealousy’ es 100% noventero, está inspirado en el de ‘Jazzie’s Groove’ de Soul II Soul -y no en el de ‘Macarena’ aunque lo parezca- y no puede ser más «cool». Con todo, uno de los mejores singles de FKA twigs.
‘Ay mamá’ de Rigoberta Bandini se mantiene en el número 1 de lo más votado de JENESAISPOP, mientras ‘Terra’ de Tanxugueiras sube al top 2 y ‘Raffaella’ de Varry Brava sube el top 3. Estas canciones eurovisivas alcanzan sus nuevos máximos en la tabla. Curiosamente, Luna Ki cae al top 40, ajenx a las últimas 800 polémicas.
La entrada más fuerte ya fuera del mundo Benidorm Fest, que tan absorbente ha sido, es para Tove Lo con su tema para ‘Euphoria’. Más abajo aparecen Nilüfer Yanya y Los Planetas, en este caso con su tema de 12 minutos en recuerdo a Lorca.
Aunque el vídeo de Polònia en el que ella misma presenta a Rigoberto Borboni le ha quitado protagonismo a este otro, Alaska tiene una novedad musical. En otro movimiento que tampoco vimos venir, canta un tema llamado ‘Celebrar es ganar’ junto a su esposo, Mario Vaquerizo, que será el himno de la Copa del Rey y como tal se ha presentado hoy. El propio Mario ha dicho que cuando se lo propusieron pensaron que se trataba de una cámara oculta.
Es habitual ver a Fangoria y Nancys Rubias juntas y revueltas sobre el escenario, pero no tanto en el estudio. Esta podría ser la primera canción que Alaska y Mario Vaquerizo firman juntos en plataformas de streaming cuando aparezca, pues de momento solo se ha colgado en Youtube y no parece que Fangoria y Nancys Rubias vayan a firmarla. De momento desconocemos sus autores o productores. De vocación edificante incluso para el perdedor, con una letra de autoayuda, con sus oe-oe-oé y su momento “que viene el subidón” literalmente, ‘Celebrar es ganar’ apuesta poR la producción de los Fangoria más poligoneros.
De momento, no hay disco anunciado por Alaska y Mario, pero parece que este tema sonará bastante en la “fase decisiva” de la Copa del Rey, incluida la final del estadio de La Cartuja de Sevilla. Será el 23 de abril, por lo que Alaska y Mario tienen un par de meses aún para promocionar este single.
🎵 ¡¡ESTE ES EL HIMNO DE LA COPA!!
Alaska y Mario presentan en absoluta primicia la canción que acompañará a esta edición de la #CopaDelRey en su fase decisiva.
En los 90 Eels, el proyecto de Mark Oliver Everett, destacó con álbumes como ‘Electro-Shock Blues’; en los 2000, con ‘Blinking Lights and Other Revelations’. Desde la trilogía que conformaron ‘Hombre Lobo‘ (2009), ‘End Times‘ (2010) y ‘Tomorrow Morning‘ (2010), sus álbumes de estudio han sido más numerosos que distinguibles. Por eso quizá Mark ha intentado reconectar con John Parish, conocido sobre todo por su trabajo con PJ Harvey, que ya fue el productor de su álbum ‘Souljacker’ en 2001.
El nombre de John Parish suele implicar crudeza, el propio Mark Everett presenta este álbum indicando que Parish es «muy educado» pero que al producir se convierte en un «loco», y por ello quizá ‘Extreme Witchcraft’ ofrece algunas de las grabaciones de rock más movidas que hayamos escuchado a su banda, como es el caso del single ‘Good Night On Earth’, que es algo que habríamos esperado más de alguien tipo Black Keys. En esa línea encontramos la blues ‘Steam Engine’, la rockera ‘Amateur Hour’ o ‘The Magic’. Realmente tampoco tan alejadas de ser la típica canción de Eels. La final ‘I Know You’re Right’ directamente lo es.
Después, hay un par de canciones de sonido más delicado, como la balada ‘So Anyway’, preciosa en su uso de piano y teclados, con su letra «no sé qué voy a hacer si no estás aquí»; y también esa canción de hoguera con guitarra eléctrica que es ‘Learning While I Lose’. Son de los mejores momentos del álbum, así que la presencia de John Parish termina siendo un poco casual después de todo.
De un tiempo a esta parte, en concreto desde que editara su tierna autobiografía ‘Cosas que los nietos deberían saber‘, el verdadero entretenimiento de los álbumes de los Eels es atender a las historias que Everett tiene que contarnos. Continúan los complejos y ‘Good Night On Earth‘ contiene la frase «todo el mundo es un crítico, no soporto a los Eels, lo dice Colin Firth», en referencia a ‘Love Actually’, como recordó hace poco en Twitter. Continúa la ternura, y ‘Strawberries & Popcorn’ habla de los beneficios del divorciado, como cenar alguna porquería, no sin cierto patetismo. Y continúa el autoanálisis, como en la final ‘I Know You’re Right’ («no sé qué me pasa, pero no sé callarme cuando debería»).
Menos excitantes son las peculiaridades estrictamente musicales, que se ciñen a los exabruptos de ‘What It Isn’t’, en verdad marca de la casa, y al extraño inicio de ‘Grandfather Clock Strikes Twelve’, que por momentos parecía que iba a ser un dance noventero, por supuesto para bien. Una rareza que en el mejor de los casos nos recuerda a los tiempos en que Eels y Beck ocupaban la primera plana. En el peor, será otra más de esas muchas grabaciones de Eels que no recordaremos tanto con el tiempo.
En solo tres años, Ryusuke Hamaguchi ha pasado de ser un director desconocido que hacía películas de duraciones poco convencionales -de las cinco horas y media de ‘Happy Hour’ (2015) a la media horita de ‘Heaven Is Still Far Away’ (2016)- a convertirse en el principal referente internacional del cine japonés junto a Hirokazu Koreeda (podríamos incluir también a Naomi Kawase, pero creo que ha bajado bastante su nivel).
Todo comenzó con ‘Asako I & II’ (2018), presentada con gran éxito en Cannes y estrenada en medio mundo (‘Happy Hour’ había triunfado en Locarno pero no obtuvo tanta repercusión). Sus siguientes trabajos confirmaron las expectativas: ‘La ruleta de la fortuna y la fantasía’ (2021) ganó en Berlín (fue la primera que se estrenó en salas en España) y ‘Drive My Car’ está arrasando: Mejor guión en Cannes, Globo de Oro, premios de la crítica… y máxima favorita para el Oscar de habla no inglesa. Sin olvidar también ‘La mujer del espía’ (2020), cuyo guión lo firma Hamaguchi.
‘Drive My Car’ es la adaptación del relato homónimo de Haruki Murakami perteneciente al volumen ‘Hombres sin mujeres’ (Tusquets, 2014). El guión también incluye partes de otro de los relatos, ‘Sherezade’. Hamaguchi mezcla las dos historias y las conecta con ‘Tío Vania’, de Antón Chéjov, la obra que está montando el protagonista de la película, un director teatral a quien le gusta repasar el texto escuchando en el coche una lectura grabada por su mujer.
Como en la obra de Chéjov, la profusión de diálogos sirve en ‘Drive My Car’ para ocultar lo que no se dice, para esconder los sentimientos. Esta represión, que parece conectar con cierta idiosincrasia japonesa, es el motor dramático y poético de la historia. Los personajes hablan mucho: en la barra del bar, en los trayectos en coche, durante los ensayos… A veces ni se entienden, ya que en la obra hay actores que hablan distintos idiomas, incluido el de signos (el personaje de la actriz muda es todo un hallazgo).
Sin embargo, es más importante lo que los personajes callan, los silencios que se van acumulando en su interior y amenazan con desbordarse. Una sedimentación emocional que necesita su tiempo. Por eso la película dura tres horas, para que el depósito sentimental de los personajes se vaya llenando poco a poco mientras se vacía el del Saab 900 Turbo, un icono del automovilismo (es uno de los coches de James Bond) que le sirve a Hamaguchi como metáfora de la aceptación y la confianza, de ser capaz de dejar en manos de otra persona la conducción de tu coche/existencia.
‘Drive My Car’ es la favorita para llevarse el Oscar a mejor película de habla no inglesa, pero no sería raro que fuera también nominada como mejor guión adaptado (la película es un prodigio de escritura) y ¿mejor película? El 8 de febrero saldremos de dudas.
‘Clamor‘ de Maria Arnal i Marcel Bagès es el disco ganador del Premio Ruido 2022. El equilibrio de tradición y modernidad, de folclore y electrónica, vuelve a interesar especialmente a Premio Ruido tras haber galardonado en el pasado obras de Rosalía o Niño de Elche, y esta vez tampoco nadie puede decir que el galardón no sea merecido: ‘Clamor’ fue a todas luces uno de los mejores discos de 2021 -el cuarto para este site- y su presentación en directo también merece mucho la pena.
Con referencias que van de Björk al ‘cant de la Sibil·la’ y con colaboraciones tanto de Holly Herndon como del Kronos Quartet, ‘Clamor’ venía a consolidar el lugar de Maria Arnal i Marcel Bagès en la industria. «’45 cerebros y 1 corazón’ fue un disco grande e irrepetible y ya hace mucho que dejó de ser de Arnal y Bagés para instalarse en el imaginario colectivo; es nuestro, de la gente. Y está bien que así sea y así se quede», escribía Mireia Pería en su reseña del álbum para JENESAISPOP. «Pero ‘Clamor’ es mucho más que «el segundo disco». Es una obra que apela tanto a lo visceral como a lo intelectual y que cuesta mucho, mucho de abarcar en sus múltiples facetas, dados su derroche musical y lírico. Arnal i Bagés han confirmado de manera contundente que ellos también son mucho más que su primer largo».
Maria Arnal i Marcel Bagès pasan a ser oficialmente los séptimos ganadores del Premio Ruido, que premia el mejor disco de cada año desde una perspectiva más crítica que comercial, a la manera del Mercury Prize británico o el Polaris sueco. Los ganadores previos han sido ‘oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ‘ de Triángulo de Amor Bizarro (2020), ‘Derby Motoreta’s Burrito Kachimba‘ (2019), ‘El mal querer‘ y ‘Los Ángeles‘ de Rosalía (2018 y 2017), ‘Salve discordia‘ de Triángulo de Amor Bizarro y ‘Voces del extremo‘ de Niño de Elche.
El programa satírico de la TV3 Polònia se ha superado con una imitación de ‘Ay, mamá’ de Rigoberta Bandini, haciendo uso de las diferentes partes de su performance en Benidorm Fest, que le valió el 2º lugar por detrás de Chanel, y probando su iconicidad. ¿Cuántas Rigobertas Bandinis veremos en los próximos Carnavales?
En su ánimo de parodiar la Casa Real, los guionistas del programa han transformado ‘Ay mamá’ en ‘Ay papá’, cambiando su letra como es habitual en este tipo de gags.
Sin entrar en SPOILERS, pues merece la pena verlo virgen en toda su grandeza, los diferentes actores interpretan a diferentes Borbones, todos pidiendo al Rey Emérito que no vuelva a España. Iconic!
Spoon, que sigue siendo una de las mejores bandas de indie rock de la actualidad pese a llevar más de 20 años en activo, publica disco el 11 de febrero, un ‘Lucifer on the Sofa‘ que será su trabajo más «puramente rock n’ roll» según nota de prensa.
Acostumbrados a entregar canciones de rock tan adictivas como ‘Inside Out’, ‘The Underdog’ o ‘Hot Thoughts’, Spoon siguen en buena forma, como ha demostrado el primer single de su nuevo disco, ‘The Hardest Cut’, y confirma el segundo, hoy la Canción Del Día.
‘Wild’ es la pista 4 de ‘Lucifer on the Sofa’, y precisamente la toma vocal de Britt Daniel tiene algo de «salvaje» por cómo canta la melodía a pleno pulmón. En ‘Wild’, guitarras y pianos, así como su parsimoniosa base rítmica, contribuyen a crear otra composición adictiva de Spoon, mientras Daniel canta sobre superar las adversidades y abrirse al mundo tras un periodo oscuro.
Acorde al título de la canción, el videoclip de ‘Wild’ nos lleva al salvaje oeste, en una pieza dirigida por Ben Chappell y Brook Linder que busca capturar el componente «mitológico» de Spoon según los directores, porque Britt Daniel es el «héroe western por excelencia».
El nuevo álbum de Spoon sucederá a ‘Hot Thoughts‘ (2017) y ha sido co-producido por los propios Spoon con Mark Rankin, que ha trabajado con Adele o Queens of the Stone Age, mientras en él han colaborado también Dave Fridmann y Justin Raisen.
Nicki Minaj protagoniza una de las novedades que salen hoy viernes que puedes escuchar en la playlist «Ready for the Weekend». Se trata de un temita de trap llamado ‘Do We Have a Problem?’ que se presume el primer adelanto oficial del nuevo álbum de Nicki, que saldrá «más pronto de lo que esperamos».
De título vacilón que cuadra perfectamente con la imagen que Nicki ha solido dar en los medios (un saludo a Miley Cyrus), musicalmente ‘Do We Have a Problem?’ se sitúa en esa fina línea que separa la irrelevancia del número 1 en Estados Unidos. Colabora el rapero Lil Baby, y con él Nicki alterna versos que hablan sobre ser la «zorra número uno» o sobre estar «en este juego para ganar».
Por si no quedaba claro que este no es otro lanzamiento suelto de Nicki Minaj tipo ‘Yikes’ que olvidar al día siguiente, se ha presentado para ‘Do We Have a Problem?’ un videoclip de elevada factura y nueve minutazos de duración en el que Nicki interpreta a una agente que amenaza con marcarse un tiroteo en una subasta de arte. No suda una gota en su papel de pistolera, pero como rapera de nuevo no hay quien le tosa.
Por otro lado, Nicki ha visitado el programa de James Corden para presentar ‘Do We Have a Problem?’, y ha aprovechado su paso por el plató para imitar a Adele. O por lo menos intentarlo, porque solo pone acento británico. Nicki devuelve así la gracia a la autora de ‘30‘, cuya imitación de Nicki en Carpool Karaoke aún se recuerda en el mundo del pop.
Red Hot Chili Peppers han anunciado que su nuevo disco ‘Unlimited Love’ sale el 1 de abril. Lo presentarán, como es sabido, a lo largo de una gira mundial que arrancará en España el próximo verano, y que contará con un cartel de artistas invitados tan suculento que parece el de Primavera Sound.
‘Unlimited Love’ será el primer disco de Red Hot Chili Peppers tras la vuelta de su icónico guitarrista John Frusciante a la formación, y contará con un total de 17 temas de los cuales ya se puede escuchar el primer single oficial. ‘Black Summer’ además abrirá la secuencia.
‘Black Summer’ es uno de esos medios tiempos melosos que hacen de vez en cuando Red Hot Chili Peppers que tampoco renuncian a la energía, y también es una declaración de intenciones que nos avisa de la vuelta de Frusciante a la banda, en el solo de guitarra de rigor.
La canción habla del «verano negro» australiano, llamado así por los incendios que sufrió el país en 2019 y del que Flea es oriundo. El estribillo cuenta con una rima sencilla pero conmovedora: «hace tiempo que no hago un nuevo amigo, solo espero a que termine otro verano negro».
El grupo explica que su propósito con ‘Unlimited Love’ es «alumbrar una luz en el mundo, edificar, conectar y unir a la gente» y que «cada canción del disco es una faceta de nosotros que refleja nuestra visión del universo». «Esta es la misión de nuestra vida», señala.
01 Black Summer
02 Here Ever After
03 Aquatic Mouth Dance
04 Not the One
05 Poster Child
06 The Great Apes
07 It’s Only Natural
08 She’s a Lover
09 These Are the Ways
10 Whatchu Thinkin’
11 Bastards of Light
12 White Braids & Pillow Chair
13 One Way Traffic
14 Veronica
15 Let ’Em Cry
16 The Heavy Wing
17 Tangelo
Febrero empieza fuerte con el lanzamiento de algunos discos tan esperados como los de Mitski, Rojuu, Black Country, New Road en el que probablemente será su último álbum con su vocalista original; Animal Collective o Miss Caffeina, a los que se suman los nuevos largos también esperados de Cate Le Bon, Bastille, Korn o la «princesa glitch» yeule, favorita de Caroline Polachek.
El gran lanzamiento del día es el single de Rosalía, pero también traen suculentas novedades Red Hot Chili Peppers, que anuncian disco y lo presentan ya con el primer single. Otro veterano del rock, Liam Gallagher, avanza por fin el álbum que publica en mayo, y Nicki Minaj vuelve con un tema junto a Lil Baby de título 100% ella.
Ya habíamos avanzando algunas de las novedades salidas en los últimos días, como las firmadas por Joe Crepúsculo y El Último Vecino que hemos incluido en la playlist de ‘Sesión de control‘, o los respectivos regresos de Flume y Röyksopp, en el caso de los últimos de la mano de Alison Goldfrapp. El baladón eurovisivo de Mahmood y BLANCO ya es un éxito, y ya puede escucharse también la propuesta de la malagueña Ana Mena para Sanremo.
Entre quienes han publicado single estos días se encuentran también la promesa del pop BENEE, Arlo Parks, Kamashi Washington o Mallrat, y han seguido avanzando los álbumes que publican próximamente Spoon, Rolling Blackouts Coastal Fever o SASAMI.
Rosalía ha estrenado esta noche ‘SAOKO’, el segundo single oficial de su tercer álbum de estudio ‘MOTOMAMI’, que verá la luz el 18 de marzo. ‘SAOKO’ es uno de los varios temas del disco que Rosalía ya había adelantado en TikTok a través de breves teasers.
Finalmente estamos ante la verdadera primera muestra de ese disco «experimental», «vanguardista» y «lleno de disonancias» que prometía Rolling Stone en su perfil de Rosalía publicado el mes de noviembre y que el sonido de ‘LA FAMA’ con The Weeknd no llegaba a exhibir por su sonido clásico basado en la bachata.
En su lugar, ‘SAOKO’ es una producción experimental con todas las letras. Recuerda a ‘Linda’ en espíritu y también esa exclamación inicial «chica qué dices», pero pronto revela un fondo jazz inesperado que aparece y desaparece a lo largo de la grabación a modo de «collage». A la vez, la voz de Rosalía suena procesada y distorsionada con autotune.
El gancho «saoco, papi, saoco» está extraído de ‘Saoco’, el single de Wisin y Daddy Yankee de 2004 y el patrón rítmico del reggaetón está presente en la grabación, pero la producción incorpora a su vez esos sintetizadores disonantes de los que hablaba Rolling Stone, diseñados para descolocar, y que recuerdan a algunas producciones recientes de Arca o, como señalan en nuestros foros, a la etapa industrial de Kanye West, o a la misma ‘A Palé’ publicada por Rosalía hace unos años.
«Saoco» significa «hacer algo increíble» en slang portorriqueño según Urban Dictionary, y Rosalía aprovecha estos escasos 2 minutos y 17 segundos de canción para contarnos que ella hace algo tan increíble como «transformarse» como una «mariposa» (el símbolo oficial de esta era) porque ella se contradice (y contiene multitudes) pero nunca deja de ser ella misma: «Sé quién soy a donde vaya, nunca se me olvida / yo manejo, Dios me guía», rapea entre referencias a Vivienne Westwood y a los «caramelos de la boca».
El simpático experimento divierte por momentos, otras simplemente produce extrañeza, sobre todo al tratarse de un segundo oficial que transcurre más bien con la forma de una intro o un interludio. Como lanzamiento parece destinado a provocar shock en los oyentes, más que vender un disco. ¿No estamos llevando demasiado lejos el formato de microcanción? ¿Va Rosalía otra vez adelantada a todo el mundo?
Carolina Durante siguen siendo la misma banda de ‘Cuatro chavales’ que conocimos con unos primeros singles que ahora valen más de 100 euros en Discogs. Siguen concediendo entrevistas los 4 sin separarse para nada, aunque son el cantante Diego Ibáñez y muy especialmente el bajista Martín Vallhonrat quienes continúan tomando las riendas de la conversación, como al principio.
En un momento dado el papel de Diego en ‘Cardo‘ sale en la conversación hablando de los problemas de la generación camino a cumplir los 30, y se me ocurre preguntar si todos han visto la serie pese a que no todo el mundo tiene A3Player. Todos responden que sí excepto el batería Juan Pedrayes, pero solo porque «no es muy de ver series» y Martín afirma: «me interesa porque Diego es mi amigo, y si a él le interesa, a mí me interesa». Carolina Durante son una piña con sus inquietudes muy bien determinadas, incluso cuando han planteado este disco como «más ligero y menos solemne». ‘Cuatro Chavales’ es estos días nuestro «Disco de la Semana» y el primer gran disco nacional de 2022.
¿Qué retos habéis asumido en este segundo álbum?
Diego: «El principal reto al hacer una canción es que te guste a ti. Y al grabar, un reto es que sonase mejor que el primer disco. Sobre todo el reto ha sido en cuanto a sonido».
Martín: «Nunca nos había convencido el sonido de lo que estábamos sacando. Esta es la primera vez que estamos muy contentos con cómo suena de verdad».
Diego: «También queríamos que fuera continuista, pero más ligero, que fuera un poco menos solemne».
Es decir, ¿no teníais ninguna presión por esos 2 hits tan marcados que tenéis?
Martín: «Nunca la hemos tenido. Esas 2 canciones son de antes del primer disco. Si viviéramos con esa presión todo el día…»
Diego: «Al hacer una canción, no pensamos «esto no es un Cayetano»».
Mario: «Si tuviéramos la intención de hacer hits, no saldría nada, sería una mochila muy grande. Como nos ha ido bien haciendo canciones divirtiéndonos, la lógica es que, si seguimos así, seguirá funcionando».
Diego: «Es verdad que a veces para que algo siga igual tiene que cambiar algo. Pero todavía no. Queremos explotar lo que veníamos haciendo y en el futuro a lo mejor vemos».
¿Hay un componente de autoparodia en ‘Famoso en 3 calles’ o ‘Urbanitas’? ¿Estáis dentro de la parodia que hacéis?
Diego: «Como dice Marcelo (Criminal), «dentro pero en contra». Es igual que ‘Cayetano’. Tengo amigos que entran en el perfil de ‘Famoso en 3 calles'».
Bueno, tú eres también un poco famoso en 3 calles.
Diego: «Yo creo que en alguna más (risas) ¡Por lo menos en 10! Me refiero a todo lo que hablo en esa canción. Yo no me considero una persona famosa…»
Hablando de autoparodia, has terminado haciendo de Cayetano en ‘Cardo’…
Diego: «Lo sé, totalmente. Estirando el chicle a más no poder (risas)».
Diego: «En ‘Cardo’ tenía miedo de hacer un auténtico ridículo»
Es un papel complicado, sobre todo para empezar…
Diego: «Joder, lo es. Pensé que lo iba a llevar mejor, pero cuando me vi dentro, hubo momentos de decir «dónde me he metido». Pero lo volvería a hacer y estoy agradecido. A posteriori ni tan mal. Tenía miedo de hacer un auténtico ridículo».
A raíz de ‘Cardo’ y volviendo al disco, hay una canción que me ha recordado a la serie, la que habla de unas personas «al borde del precipicio», ‘Granja Escuela’. ¿Por qué creéis que una generación está así? Parece que hay cierta angustia existencial, que la lleva a salir, a beber o drogarse todo el rato.
Martín: «La canción viene de una broma de Carlos Hernández (productor), que llama «Granja Escuela» a los centros de desintoxicación y de rehabilitación. Cuando llegamos a la furgoneta un poco perjudicados de fiesta, nos echa un rapapolvo y nos amenaza con llevarnos unos días a la Granja Escuela. La canción empezó como un poco de coña, y luego metimos la cuña de las apuestas también».
¿Lo veis mucho alrededor esto de salir todo el rato, emborracharse…?
Martín: «Constantemente, es ese huir para adelante, no saber volver a casa. Sales de fiesta y vuelves cuando estás hecho un moco y no puedes tomar la decisión de volver. Cuando ya es imperativo».
Diego: «Formamos parte, pero hay unos límites».
¿Habría relación con el paro juvenil, la alta tasa de suicidios… o simplemente la gente joven lo quiere pasar guay?
Martín: «Es meternos en un terreno muy farragoso y un análisis social con mil millones de condicionantes. Supongo que todo viene de tener expectativas muy altas que hay que cumplir, de tener la sensación de «no puedo, no puedo, no llego, no llego…» Hay un choque muy grande entre lo que se espera de uno y lo que realmente se puede alcanzar».
Diego: «Parece que lo tenemos todo muy fácil, pero luego realmente no es tan fácil».
Martín: «El tema de la pandemia lo agrava pero viene de antes. Estamos en un sistema en el que se generan muchas necesidades y muy en el momento: «Necesitas este móvil y lo necesitas ya. Y yo te lo ofrezco». Por poner un ejemplo tonto, hay un colapso mundial y ya no las puedes cumplir. Como estas Navidades, que decían que no iban a llegar los juguetes porque no llegaba el plástico de China o los chips del iPad, y tenías que pedirlos ya. Eso tan tonto ya genera una ansiedad, por lo que llevado a las amistades, a los seres queridos, al trabajo… genera aún más angustia».
Hay un choque muy grande entre lo que se espera de uno y lo que realmente se puede alcanzar
Yo sí veo un descontento en las canciones de Carolina Durante, como cuando decís «negro como el gobierno» en ‘Yo soy el problema’.
Martín: «Es un poema de Oscar García Sierra, de un libro que se llama ‘Houston, yo soy el problema’, que habla de angustia, ansiedad y amor».
Diego: «Esta canción iba a ir en el primer disco. Son versos desordenados a los que doy forma. Y en ‘Colores’ las estrofas son de Mario. He intentado alejarme del pesimismo y de la pesadumbre, aunque hay veces que he caído en ellos».
Tenemos un gobierno de izquierdas en el gobierno central y de derechas en nuestra comunidad. No sé si os parecen igual de negros, parece que la gente de vuestra generación está muy poco motivada para votar, por lo que comentamos del paro juvenil. ¿Hay un desencanto generalizado, gente que se siente abandonada por el sistema?
Martín: «No es lo que opinamos. Es lo que es. Lo has dicho antes: la causa principal de muerte juvenil es el suicidio. ¿Cuánto han subido las tasas de diagnóstico de ansiedad? ¿Un 500%? Solo la diagnosticada. En la población juvenil no es que exista un desencanto, es que está afectada realmente por la situación que estamos viviendo. Va más allá del covid, tiene que ver con condiciones laborales, son causas sociales, de desencanto político o lo que sea».
¿Y vosotros os sentís voz para esa generación?
Martín: «No somos estandartes de nada. La gente se suma a eso, pero nosotros no lo hacemos por dar voz a una generación, me doy voz a mí y mucha gente de nuestra edad se identifica con ello».
La canción llamada «Aaaaaa»…
Diego: «La llamamos «Hostias»».
En la segunda estrofa hay un cambio de género y dices «sierva», ¿por qué?
Martín: «Es una discusión de pareja».
Diego: «La primera estrofa es él/yo y la segunda la dice ella».
¿Tenías miedo de que si no, pudiera sonar un poco machista?
Diego: «No, ese miedo surgió en otra frase de esa canción, y hubo un pequeño debate. El estribillo que me salió, en vez de «menuda mala hostia», era «te daría un par de hostias». Me salió de sopetón y me chirrió, porque en las letras hay cosas explícitas, otras son más poéticas, y me vi en esa situación. Y les dije al resto: «esto no mola, ¿no?»».
Martín: «No, porque lo que querías reflejar es que genera mala hostia. No reflejaba lo que querías contar».
Diego: «No es lo que diría ni lo pensaría, por lo que vi que no tenía sentido ponerlo en la canción».
En cuanto a la producción del disco, ¿de qué canción estáis más orgullosos? Me flipan el rollo de ’10’ y «Aaaa», muy punk, muy rápidas, un poco boogie.
Juan: «A mí la de ‘La planta que muere por las esquinas’. Estoy muy contento con el sonido, cómo lo grabamos. Se nota que lo teníamos trabajado de casa con el curro de Bernardo en proproducción y de Carlos en grabación. Duncan Mills, un mixer de Londres, pilló al grupo al toque. Muy pocas cosas hubo que cambiar, lo dejó níquel».
¿Hay algún disco mezclado por Duncan que fuera referencial por sonido? ¿O incluso alguien nacional, como Triángulo de Amor Bizarro?
Diego: «De cara a este disco no nos hemos fijado en nadie especial. Triángulo siempre son referente, eso es así».
Martín: «Duncan había trabajado con Crocodiles, en el primero, alguno de los Vaccines que no nos interesaba tanto… pero el de Crocodiles sonaba muy bien, muy contundente, con gran potencia de la sección rítmica, te hace sonar como muy gordo. Ha quedado guay. Hicimos mucho hincapié en que el bajo sonara como una apisonadora, que no quedara vacío».
Es la primera vez que la contundencia y la diversión del directo la podemos llevar al disco. El directo suena gordo y en disco se quedaba cojo
Lo que contribuye a que el disco sea divertido.
Martín: «Desde el principio la máxima era hacer un grupo en que nos lo pasáramos bien y que fuera divertido de ver. Es la primera vez que la contundencia y la diversión del directo la podemos llevar al disco. El directo suena gordo y en disco se quedaba cojo. Esta vez estamos contentos».
Diego: «De repente un amigo viene a un concierto y te dice que en disco no era fan pero que ha salido del concierto y le has flipado».
Martín: «La primera canción que sale en Spotify es «Perdona» y es la más pop. Hay una diferencia abismal con la más punky. Son dos bandas diferentes».
¿Cómo llegáis a la portada del disco? Es divertida, un poco mónguer, no sé si transmite lo ambicioso que es el disco.
Diego: «Teníamos claro que fuera una foto nuestra. De repente, hablamos con Realmente Bravo y nos llega esto. Y dijimos lo mismo que tú: «¿qué es esto?». Y luego: «uf, me flipa». Me parece original, me hacía gracia quitar nuestras caras».
Martín: «Todo el proceso de hacer el disco era juntarnos los 4 y hacer un disco en el local de ensayo. Por primera vez teníamos que quedar en el local y no había conciertos. Cuando tuvimos el título de ‘Cuatro chavales’ quisimos desasociar esa imagen respecto a nosotros, que podrían ser cuatro chavales cualquiera, por eso quitamos nuestras caras».
Todo está firmado por todos vosotros, se aprecia que tenéis mucha conciencia de grupo. De hecho, me entero aquí de que hay una canción de Mario, no está especificado.
Mario: «Hice la música con más letra una noche y la guardé en un cajón. Al hacer el disco se la enseñé a Diego y le moló, y con un estribillo que él tenía desde hace tiempo, hicimos un Frankenstein».
Diego: «Si veo un tema de Temerario Mario que mola, le digo que eso para Temerario Mario, no (risas)».
Pero así Temerario Mario no va a salir del underground.
Martín: «Pero él ya no está en el underground con Carolina Durante. En las grandes bandas, como en Oasis, se asocia el valor de un grupo a una personalidad, y nosotros no funcionamos de esa manera».
Diego: «Yo escribo las canciones, pero vamos al local y la música es suya. Las canciones no serían lo que son sin ellos. Con otro bajista, otra guitarra… a pesar de las letras y las melodías, sería otra canción».
La Buena Vida también firmaban todos los canciones y hay un momento en ‘Minuto 93’ en que me he acordado de ellos. No sé si es intencionado, no parecen referenciales para vosotros.
Diego: «Me lo dijo el otro día Jose Sanz y me quedé flipado. Me gustan algunas canciones pero nunca les he tenido como referencia».
A veces tu voz es muy Raphael.
Martín: «En ‘Yo soy el problema’ (risas). También en ‘La noche de las muertos vivientes'».
Diego: «Sí, ya me lo decían, en según qué tempos tiendo a engolar la voz y ponerme así divo. Tengo curiosidad por cantar esa canción en directo». (risas)
Martín: «Es divertido, te impide ponerte tan intenso. Es más divertido y menos solemne».
La prima del grupo es pasarlo bien y en los conciertos de pandemia lo estábamos pasando mal
¿Cómo habéis vivido lo de aplazar el WiZink Center y luego cancelarlo? Bueno, habéis tocado algo…
Diego: «El primer verano de pandemia hicimos 6 o 7 conciertos, pero de la mayoría no salíamos contentos. La prima del grupo es pasarlo bien y lo estábamos pasando mal».
¿Habéis dudado en seguir adelante? Creo que pueden haber quedado grupos por el camino…
Martín: «Eso no, pero es frustrante. Es difícil tomar una decisión, porque se hace mes a mes, semana a semana. Si te dijeran: «hasta el 30 de octubre de 2022 no va a haber conciertos»… pero la incertidumbre de mañana tenemos concierto con gente de pie y 12 horas antes ponen sillas… En el WiZink el primer aplazamiento era obvio, pero el de diciembre de 2021, no. El tiempo nos ha dado la razón porque ha venido ómicron».
Diego: «Se han hecho conciertos pero fueron aforo reducido, o no se puede beber».
Martín: «No eran las condiciones planeadas para un concierto de cierre de gira del primer disco. Es frustrante para el grupo, y la gente muestra también su frustración con la banda, porque cancelamos cuando otra gente está tocando».
Diego: «El WiZink tienes que vender entradas durante mucho tiempo, nosotros no podemos vender esas entradas en 2 meses. No hemos llegado a hacer la promoción. Hacíamos las entrevistas y decíamos más bien «seguramente no se haga, se cancelará tarde o temprano».
Martín: «Lo peor es que no sabes en qué emplear tu tiempo, si centrarte en el local o no, es muy frustrante».
Mahmood quedó segundo en Eurovisión en 2019 con ‘Soldi‘, y el éxito internacional de la canción precedió al logrado después por Måneskin, que también son italianos. Ahora, el autor de ‘Ghettolimpo’ vuelve a participar en Sanremo y es el favorito para representar a Italia este año en Eurovisión con una balada que ha despertado la curiosidad de una audiencia global: ‘Brividi’ es la quinta canción más escuchada en Spotify en estos momentos a nivel mundial, superando los 3 millones de streamings.
En la cara opuesta de ‘Soldi’ y de algunos de los temas más potentes incluidos tanto en su debut como en ese ‘Ghettolimpo’ sobre el cual tuvimos oportunidad de charlar cara a cara con Mahmood hace unos meses, ‘Bravidi’ es tremendo baladón dedicado a una ruptura que, para mayor drama, está cantado a dúo. Quien acompaña a Mahmood en la grabación es BLANCO, alias del cantante italiano nacido en 2003 Riccardo Fabricconi, que viene de arrasar en Italia con un single llamado ‘Mi fai impazzire’ que fue número 1 en el país durante ocho semanas y que supera los 100 millones de streamings en Spotify.
‘Brividi’ intenta muy fuerte dar eso, «escalofríos», a través de una composición melódica realmente dramática por la que asoman violines, pianos y redobles de batería que marcan el camino de la segunda estrofa en busca de cierta tensión. En un punto la canción no puede sonar más clásicamente italiana en su dramatismo acompañada de las mencionadas cuerdas.
Las voces de Mahmood y BLANCO se diferencian lo suficiente como para que ‘Brividi’ funcione como dúo y la letra habla de una relación que ha llegado a su fin desde un escenario de vulnerabilidad y desconsuelo. Ambos se ruegan al uno al otro que «no me dejes desnudo con escalofríos», hablan de sus dificultades para comunicarse hasta el punto de necesitar drogas para ello («para un te quiero mezclé drogas y lágrimas») e imaginan que vuelven a encontrarse en sueños, montados en una «bicicleta hecha de diamantes» con la que vuelan camino al amor.
El duelo emocional de ‘Bravidi’ abre nuevos significados en el vídeo de la canción, que muestra a Mahmood y a BLANCO acompañados de otras personas, como para querer decir que la canción no se la dedican el uno al otro, sino que en ella hablan de sus respectivas relaciones. En cualquier caso se trata de un videoclip bastante mono, entre la moda de alta costura, los evocadores paisajes de la playa y la intimidad de un cuarto de baño.