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(Re)descubriendo a los Beatles gracias al documental ‘Get Back’

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En el nuevo episodio de REVELACIÓN O TIMO, EL PODCAST DE JENESAISPOP, hablamos de nuestra admiración por los Beatles tras el documental ‘Get Back’, y repasamos toda su discografía de estudio. Debatimos qué Beatle nos ha caído mejor en el docu y si esta era la mejor forma de acercar el catálogo de la banda de Liverpool a unas nuevas generaciones que parecen desconocerlos: sugerimos escuchar completa una discografía que dura menos que la serie, que ronda las 8 horas.

Sebas y Ana «Patata» recuerdan cuando descubrieron a los Beatles de pequeños o adolescentes, y Claudio revela cómo se ha hecho fan gracias a Peter Jackson, con el que tuvo un encuentro en Madrid, como antes este acercó al mundo a los libros de ‘El señor de los anillos’.

Contamos también con voces invitadas de la redacción: Raúl Guillén, Jaime Cristóbal y Mireia Pería revelan sus discos favoritos del grupo, que son, respectivamente «Sgt Pepper’s», ‘White Album’ y ‘A Hard Day’s Night’. Escuchamos fragmentos clave de su discografía, como esa fantasía que fue la grabación de la seminal ‘Tomorrow Never Knows’, que tanto inspiró a The Chemical Brothers y Noel Gallagher en ‘Setting Sun’. Nuestros «Discos de la Semana» han sido ‘Let it Be‘ y ‘Abbey Road‘.

Leiva / Cuando te muerdes el labio

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“Yo al fin y al cabo no soy un buen cantante. Ni al fin ni al cabo: yo no soy un buen cantante. Yo soy un buen cantante de mis canciones, pero no tengo voz ni dotes de cantante. Mis canciones nunca han estado aderezadas por una voz bella. Y ahora ha entrado un instrumento nuevo en mi música, voces alucinantes que están transformando mis textos”. Así presentaba hace poco Leiva, en una entrevista de Arancha Moreno en EfeEme, su nuevo disco, grabado en Ciudad de México y con la producción de Adán Jodorowsky y Carlos Raya (más la colaboración de otros habituales de Leiva como César Pop, que de hecho es el autor inicial de ‘Con el pañuelo en los ojos’, o Pablo Cantú, batería de Reyno).

Está claro que lo principal a comentar aquí es su carácter colaborativo: catorce canciones que son catorce duetos, todos con cantantes femeninas tanto de España como de Latinoamérica. Es curioso que destaquemos esto tanto (¡como si no hubiera discos de colaboraciones en los que son todo tíos!), y quizás por eso mismo él dice no haber buscado hacerlo así, sino que surgió. “No es nada estratégico, ha salido de una manera muy orgánica. No he querido contar con las tops, sino con la gente que me ha movido. A algunas les escribí un mail diciendo “hola, soy Miguel, soy un músico español””, contaba, y choca que estas declaraciones y las que inician la reseña sean de la misma persona, porque la honestidad que se desprende de la primera cuesta encontrarla en la segunda, que parece más ensayada. Muy correcta, pero no muy auténtica, ¿no? Pues esto es un poco lo que me ocurre con este disco.

‘Cuando te muerdes el labio’ viene en una de sus ediciones confeccionado en porcelana (diseño de Boa Mistura), de forma que solo se puede reproducir rompiéndolo con un martillo, “pero así tendrás una portada única”, aseguraba Leiva, y esto va en la línea de ese lado más pedante y menos interesante del álbum, como lo de meter a Natalia Lacunza recitando en francés un poema de Neruda (?) en mitad de ‘Premio de consolación’, las referencias culturales pelín forzadas (‘Black Mirror’, ‘La vida de Adéle’, ‘Stranger Things’) o el intento funky de ‘Flecha’, junto a Elsa y Elmar (sí que funciona mejor la producción de ‘A medio centímetro’, con Ely Guerra). ‘Blancos Fáciles’, la colaboración con Nina de Juan, es la más distinta por temática, pero a la vez tan blanca (no pun intended) y con una producción -y progresión- que no sabes muy bien qué pinta ahí, que no llega a decirte nada sobre el asunto que está tratando. Otro ejemplo es ‘Diazepam’, la colaboración con Natalia Lafourcade que ha sido single recientemente, Es una canción mona y accesible, con un estribillo eficaz, y que seguramente funcione bien (como todo el disco: su concierto en el Wizink agotó entradas en menos de diez horas, anunciando segunda fecha enseguida). Pero a la vez es una canción de la que probablemente no te vas a acordar mucho cuando pase un tiempo.

El autor de ‘Nuclear’ comentaba en Los 40 que le gustaba mucho más cómo sonaba su voz junto a la de una chica, y probablemente tenga razón, pero el problema es que al final todo esto parece ir a favor de su voz, que se acaba comiendo a las otras, hasta el punto de que las colaboraciones se confunden con coros, haciendo incluso que ¡Tulsa! pase desapercibida en ‘Inertes’. De hecho, la cosa mejora enormemente cuando el carácter de colaboración sale más a flote, como es el caso de ‘Peligrosamente darks’, donde empieza cantando Silvana Estrada sola y deja desde el principio su personalidad patente en la canción. Algo similar pasa con Zahara en ‘Stranger Things’; la autora de ‘PUTA’ ha declarado en más de una ocasión lo mismo que Leiva pero al revés (que le gusta cómo queda su voz junto a la de chicos). Y, aunque la letra no es precisamente la de ‘Guerra y Paz’ y ‘Hotel California’ esté diciendo “hola” gran parte de la canción, es un tema que funciona y que, como ‘Peligrosamente darks’, si que te apetece volver a ponerte. O como ‘Con el pañuelo en los ojos’, la joya del disco.

La colaboración con Gaby Moreno es también el tema más largo del disco, y seguramente esto le ayude, puesto que tiene más tiempo para desarrollarse, además de un estupendo outro (tanto el lírico como el posterior que se mueve entre lo instrumental y el canturreo). O el dueto con Catalina García ‘Llegará’, una de las que se sienten más honestas, y que desde luego lo es a nivel técnico: el cantante contó que se trata de la demo en sí, solo que con un cuarteto de cuerda añadido. La cosa es que en ‘Cuando te muerdes el labio’ pasa mucha gente. Demasiada. Porque realmente ninguna molesta… pero a la vez es difícil conectar quizás porque, en muchas ocasiones, no parece que se deje un espacio para ello.

SZA puede ser número 1 en USA con su último lanzamiento improvisado

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La absurda carrera discográfica de SZA, que no saca disco desde 2017 pese a que no deja de acumular macrohits, suma un nuevo capítulo de los de no dar crédito. Este año, la cantante de Nueva Jersey ha obtenido un enorme éxito no solo gracias a colaboraciones como la de ‘Kiss Me More’ con Doja Cat o ‘No Love’ con Summer Walker sino también a sus singles propios. La bucólica ‘Good Days‘ alcanzaba el top 5 en Reino Unido, el top 9 en Estados Unidos y suma a día de hoy 430 millones de streamings en Spotify. Y ahora su nuevo lanzamiento improvisado le puede dar un número 1 en Estados Unidos.

‘I Hate U’ es una canción que SZA publicó en SoundCloud el pasado 23 de agosto pero que ahora ha decidido compartir en el resto de plataformas de streaming. Y está siendo un éxito formidable en sus primeros días de lanzamiento: ‘I Hate U’ lleva 5 días consecutivos en el número 1 de Spotify USA y acumula ya 14 millones de reproducciones en streaming. En pocas palabras, es posible que la canción entre directamente en el número 1 de Estados Unidos el martes que viene.

Y lo cierto es que lo merece, pues ‘I Hate U’ no es ningún descarte. Tampoco es una producción ambiciosa sino minimalista, austera incluso, que recuerda al R&B de los 80 y roza la estética «demo» pero desde un acabado elegante y pleno. Por su parte, SZA se encarga de entregar un estribillo que se clava a fuego desde el primer momento en que canta: «te has estado preguntando por qué te odio, es asqueroso que me hagas sentir así, qué habré hecho yo para que me hagas sentir así».

El éxito de ‘I Hate U’ invita a pensar en el de ‘thank u, next’ de Ariana Grande hace unos años, otra canción que simplemente parecía mona pero que resultó ser colosal en su empoderado retrato del amor propio. ‘I Hate U’ sería la versión negativa de esa canción, pues su letra está llena de resentimiento a los hombres en general por sus «contradicciones», sus maneras de hacer sentir mal a SZA y de desaparecer sin dejar rastro… o su obsesión con el «misionero».

En el texto, Solana captura un estado psicológico verdaderamente trastocado por la mala conducta de sus parejas. Canta que «solía ser sólida hasta que hiciste la mente papilla», «solía apoyarte pero me has tratado de mala manera» y «no era violenta hasta que me tendiste una emboscada». La manera directa y honesta de SZA de transmitir emociones sigue calando entre el público estadounidense, y el sonido de R&B «easy-listening» de ‘I Hate U’ no puede sentarle mejor a su mensaje.

‘Abbey Road’: los Beatles echan el resto en su gran baile final

La historia de ‘Abbey Road’ comienza de manera asombrosa: tan solo 22 días después de la última sesión de ‘Let it Be’ los Beatles empiezan ya a grabar su siguiente disco. ‘I Want You (She’s So Heavy)’ se registró en los estudios Trident el 22 de febrero de 1969. Difícil de creer ese ritmo de trabajo incansable incluso en una banda tan sobrehumanamente fértil. Aún más sabiendo que entre esas dos fechas tuvo lugar la fatídica reunión en la que todos menos Paul solicitaron al infausto Allen Klein que se hiciera cargo de sus cuentas, creando la verdadera primera grieta mortal entre ellos, y que acabaría con el grupo un año después.

Queda por tanto para la historia el esfuerzo optimista que hicieron durante los meses siguientes (en sesiones intermitentes hasta el 5 de agosto) para pensar que las cosas todavía se podrían arreglar entre ellos, y poner toda la energía para grabar el mejor disco posible. Para reagruparse después de los baches de ‘Let it Be’ en pos del último destello de gloria.

‘Come Together’ abre por todo lo alto: una canción fascinante, diferente, y que a la vez suena totalmente a ellos. McCartney sugirió en los ensayos que ralentizaran lo que era otra pieza de rock’n’roll lennoniano, y vaya si la sugerencia fue acertada: convertida en ese reptante medio tiempo, contiene uno de los grooves más logrados de la historia de la banda: con lo que quizá sea el patrón de batería más original y fascinante de Ringo, irrepetible en su juego de chaston y timbales, sutil y a la vez impactante, con esa producción amortiguada y ultracomprimida a la que el bajo elástico de Paul se adhiere como un imán. De McCartney es también ese piano eléctrico que sirve como nueva prueba de sus superpoderes musicales, al mimetizar sin aparente esfuerzo el tipo de arreglos con los que Billy Preston embelleció las canciones de ‘Let it Be’ pocos meses antes. Y sobre todo destaca esa gozosa sensación de que los Beatles estaban haciendo algo nuevo, abriendo una nueva senda. Al igual que -por ejemplo- las exploraciones acústicas del ‘White Album’ nacían del folk pero en realidad estaban fundando una suerte de nuevo pop acústico, el punto de partida ‘Come Together’ es Chuck Berry (los primeros versos están directamente copiados de ‘You Can’t Catch Me’) pero el resultado no suena a rock’n’roll 50s, sino que es algo seminal que mira al futuro del rock en los 70. En el galimatías berryesco de la letra queda también espacio para un mensaje de unidad a las fuerzas progresistas y sociales, y que de hecho Lennon compuso como canción para la breve campaña a gobernador del gurú del LSD Timothy Leary.

Le sigue otro monumento: ‘Something’. Si en ‘Get Back‘ las aportaciones de George eran correctas pero no subían la media, aquí ocurre lo contrario: en ese mágico espíritu que envuelve ‘Abbey Road’, el de echar el resto para el gran baile final, George aportó dos piezas absolutamente clave. Sin ‘Something’ y ‘Here Comes The Sun’ no habría ‘Abbey Road’ como lo conocemos, sería mucho más pobre, y desde luego no el broche de oro de la carrera del grupo. ¿Qué decir de ‘Something’ que no se haya dicho antes? En palabras de Frank Sinatra, “la mejor canción de amor de Lennon y McCartney” (y no era un despiste del crooner, sino un pullazo a los “jefes” de la banda con algo de verdad). El romanticismo sincero de esta pieza (¡ese delicado “And all I have to do is think of her”!) cobra forma maravillosamente: un riff de guitarra 100% George, bellísimo, excelente batería, unas cuerdas de George Martin exquisitas (de regreso al papel de productor de la manera «clásica» de la banda), y unas líneas de bajo de Paul súper inventivas, riquísimas armónicamente.

Tras esos dos misiles, ‘Maxwell’s Silver Hammer’ podría parecer ese casi descarte de las sesiones de ‘Let it Be’ que baja el tono, pero no es así para nada: tiene una cualidad como de capricho surrealista tipo «Sgt. Pepper» que sirve de perfecta transición tonal tras esos dos temas, con sonido de organillo de feria y el retrato tragicómico de un tipo que se dedicaba a matar a martillazos a quien le importunaba (un interesante giro lennoniano en las letras de McCartney). La canción incorpora asimismo la precursora primera aparición en el disco (habrá más) de uno de los primeros Moogs que hubo en Inglaterra (comprado por Harrison meses antes), con esos arreglos futuristas que adornan la canción (y ese solo hecho por McCartney en el panel táctil que el sintetizador traía -Alan Parsons comenta que era dificilísimo afinar las notas pero que Paul le pilló el tranquillo al instante-). Ah, y no olvidemos el yunque y martillo tocados por Mal Evans, ese secundario adorable de ‘Get Back’.

Le sigue ‘Oh Darling’ -también de Paul- un ejercicio retro brillantísimo, con los cuatro Beatles trabajando de nuevo mano a mano: las armonías de George y John son perfectas, igual que el piano 50s tocado por Lennon, y los brillantes arpegios de Harrison en los estribillos. Todos estos elementos (y la calidad de la composición) elevan la canción de posible pastiche a clásico instantáneo. Sin olvidar la interpretación vocal impresionante de Paul, que probó a grabar en una sucesión de sesiones en las que llegaba temprano por la mañana a los estudios Abbey Road, con la voz fresca, para hacer explosionar sus cuerdas vocales en la interpretación más Little Richard de toda su discografía.

‘Octopus’s Garden’ es mi favorita de entre las canciones de los Beatles cantadas por Ringo, y un disco sin su aportación vocal parecería totalmente incompleto. Compuesta además por él y originada en las sesiones de ‘Let it Be’, tal como se ve en ‘Get Back’, su forma final es totalmente encantadora, y se ve elevada por un simple hecho: Ringo tiene la mejor banda de acompañamiento del mundo.

La ligereza jovial de Ringo da paso a otra pieza totémica. ‘I Want You (She’s So Heavy)’ encuentra a los Beatles en la cumbre de su poder: a veces pienso que es en realidad la mejor canción de su carrera. La más larga sí que es (porque ‘Revolution 9’ no es exactamente una canción), pero esa longitud se antoja imprescindible para el impacto que encierra, aunque podría sorprender dado que la letra suma tan solo 14 palabras, encerradas en densísima música de estructura circular, en espiral, con dos partes y alternancias de tempo. La interacción entre ellos es casi telepática y todos brillan, con mención especial a la guitarra con efecto Leslie de George (otro efecto recurrente y que define mucho el sonido de ‘Abbey Road) y el bajo de Paul, una vez más. Longitud y estructura resultan completamente triunfales porque es la forma perfecta para su temática: la expresión de un amor intensamente obsesivo, conducido por una excelente toma vocal de Lennon, apropiadamente excesiva y expresiva.

Gracias a todos estos elementos ese final para el que la palabra “climax” casi se queda corta resulta tan perfecto. Mientras el perturbante arpegio sigue y sigue girando en una danza sin fin, se empieza a colar por la canción un sonido furioso, como un viento, que crece y crece hasta el corte final: lo grabaron John y George con el gigantesco Moog y es el primer ejemplo en la historia del uso de ruido blanco (“white noise”) como parte esencial de una canción de pop. Otra innovación más para la lista. El mítico ingeniero de sonido de Abbey Road Geoff Emerick comentaba que los Beatles tenían ese final que se prolongaba de forma irresoluta y no sabían cómo resolverlo, así que al grabarla siguieron tocando y tocando. Durante la mezcla a Lennon se le ocurrió ese final abrupto. Cuenta Emerick que escuchó y escuchó esos minutos finales y de repente dijo: “¡aquí!”. El ingeniero marcó el punto exacto en la cinta y le dieron un corte con la tijera.

‘I Want You (She’s So Heavy’) es sin duda una de las canciones de los Beatles que mejor se proyectan hacia el futuro. No sólo porque parezca anticipar la parte más refinada del prog rock (‘Shine On You Crazy Diamond’ de Pink Floyd bebe mucho de este estilo), sino porque suena especialmente contemporánea, quizá una de las mejores candidatas para convencer a oyentes nuevos de la grandeza de este grupo.

Después de tanta intensidad, la cara B empieza de la mejor manera posible: ‘Here Comes The Sun’ presenta a George en su faceta más Lennon/McCartney, claramente en este momento estaba listo para superarles. Incluso adopta los compases quebrados de Lennon en los bellísimos post-estribillos arpegiados. Y la combinación de cuerdas y sintetizador Moog es puro sol del verano inglés (se grabó entre julio y agosto de 1969). Escuchando con un poco de atención esos sintes se puede oír el futuro; quizá no todavía el synth pop de los 80, pero sí mucho de lo que sería la música electrónica en los 70 y a partir de los 90 (¡esos sonidos de diente de sierra en los puentes!). Merece mucho la pena escuchar las pistas aisladas de orquesta (George Martin) y Moog (George Harrison) que aparecían en la reedición de 2019. Lo mágica y diferente que suena la canción en ese formato es testimonio también de lo elaboradas y bien construidas que estaban las capas de sonido en los Beatles (y más aquí, su primer LP con grabadora de ocho pistas). En cualquier caso, tecnicismos aparte, estamos ante la más perfecta canción de pop del disco.

La cara B avanza con ‘Because’, que presenta las tres voces de los Beatles en máxima unión. Se trata de una pieza sofisticada, sinfónica (John se basó en los acordes de la Sonata de Claro de Luna de Beethoven pero tocados al revés) y emocionante. La imagen que Lennon quiso proyectar durante los 70 (en los que despotricó contra sus excompañeros pero también contra su propio legado Beatle) no se acaba de sostener escuchando la belleza de esta pieza: alguien tan cínico no habría construido esta maravilla ni la habría arreglado tan cuidadosamente para cantarla los tres (y lo hicieron juntos alrededor del micro, como en los viejos tiempos).

La delicadeza casi espiritual que ‘Because’ proyecta es un apropiado remanso de calma antes de la traca final, el legendario “medley” que concluye ‘Abbey Road’: nació de la idea de combinar fragmentos de canciones que nunca llegaron a terminar, yuxtaponiéndolos en una especie de espectacular cierre, y se inicia con ‘You Never Give Me Your Money’, un comienzo desarmante, que no esconde sus alusiones meta a la situación del grupo y sus incómodas reuniones, abocándoles al fin, dejando a todo el mundo con la sensación de que los otros le debían algo (“You never give me your money / You only give me your funny paper / And in the middle of negotiations / You break down”). Es una pieza de melancolía sublime, que deriva en una deliciosa parte central de estilo music hall quizá para quitar hierro. Como escribió Ian McDonald en ‘Revolution in the Head’, es un “rápido caleidoscopio de la peculiar mezcla que hacían los Beatles de tristeza, risa subversiva y resuelto optimismo”.

A partir de ahí, las piezas se van enlazando en fragmentos de uno o dos minutos, en los que cada segundo es esencial: primero tres piezas de Lennon: ‘Sun King’, fascinante amalgama de ‘Albatross’ de Fleetwood Mac, congas de sonido Exotica y -extrañamente- música romántica italiana, todo ello sin dejar de sonar Lennon y Beatles. Después, ‘Mean Mr Mustard’ (que suena a Beatles clásicos, era ‘Revolver’) y ‘Polythene Pam’, ambos retratos sardónicos de personajes excéntricos al más puro estilo de su autor. En un enlace brillantemente imperceptible, una quinta pieza -de McCartney- se añade a la cadena: es ‘She Came In Through the Bathroom Window’, ese relato (cierto) de la fan que se coló en su casa de St John’s Wood.

Llega entonces, tras una intencionada pausa, ese momento que en las últimas escuchas de estos días me llena los ojos de lágrimas: ‘Golden Slumbers’. La melodía es devastadora, triste y hermosísima. Las letras, conmovedoras en su significado: ese “hace tiempo existió la manera / de conseguir volver a casa” parece aludir a muchas más cosas que antes eran posibles para el grupo y ya no volverán a serlo (“sleep you little darling, don’t you cry”). Su hibridación con ‘Carry That Weight’ es particularmente apropiada, porque también es una canción de despedida, pero coreable, más positiva, a pesar de que ese peso que van a llevar (“for a long time”) es el peso mismo de su legado, que ninguno conseguiría sacudirse: los cuatro cantaron ese estribillo al unísono el 15 de agosto en Abbey Road. Más adelante la pieza retoma instrumentalmente la melodía de ‘You Never Give Me Your Money’ para dar más sentido todavía al medley. En la letra, la melancolía por el sueño que se acaba: “Soon we’ll be away from here / Step on the gas and wipe that tear away.”

‘The End’, preludiado por varias secciones instrumentales (Ringo CASI hace un solo de batería, luego George, Paul y John intercambian solos de guitarra), concluye con esos gloriosos 35 segundos de cierre de una era (los Beatles, los años 60) y de mensaje positivo: “Y al final el amor que recibes es igual al amor que das”. Es también difícil de escuchar sin echar una lágrima por lo que representa (yo siempre paraba el disco aquí, para no oír el guiño final de ‘Her Majesty’, pero es cierto que aporta una divertida distensión).

Que musicalmente ‘Abbey Road’ culmine de manera tan gloriosa es prueba de que nadie participó a regañadientes en el disco, por más que luego quisieran quizá embarrar el recuerdo de ese final por inquina mutua. Eso no significa que no hubiera tensiones (McCartney abandonó el estudio en una ocasión y Lennon fue a su casa a aporrear la puerta y gritarle. George montó en colera porque Yoko cogió su última Digestive de chocolate…) pero ya sabemos que nadie es perfecto, y menos un grupo con la extraordinaria trayectoria y complicadas relaciones de este. Que fueran capaces de hacer un disco de 10 como último acto de su carrera (aunque ‘Let it Be’ se publicara después), y es algo totalmente asombroso.

Khalid / Scenic Drive (The Tape)

Khalid es uno de los artistas de R&B más exitosos de Estados Unidos desde que emergiera en 2017 con su single ‘Location’. Los números en Spotify obtenidos por sus mayores hits, tanto los propios (‘Young, Dumb & Broke’, ‘Better’) como los compartidos (‘lovely’ con Billie Eilish, ‘Eastside’ con benny blanco y Halsey, ‘Beautiful People’ con Ed Sheeran) marean. Y aunque Khalid publicó su último álbum, ‘Free Spirit’, antes de la pandemia, el artista de Texas ha mantenido su nombre en la actualidad gracias a sus apariciones en los últimos discos de artistas tan dispares como Justin Bieber, J Balvin o Alicia Keys.

El tercer álbum de Khalid, ‘Everything is Changing’, saldrá en algún momento del año que viene y, antes de que esto suceda, el artista ha querido allanar el terreno con el lanzamiento de un proyecto medio improvisado que iba a ser un EP pero finalmente presenta más bien forma de «mixtape». El acabado de la producción de ‘Scenic Drive’ lleva a esa apreciación, así como el nivel de unas canciones solventes que podrían ocupar dignamente el tramo medio o final de cualquiera de sus álbumes, y en las que Khalid se acaramela con una persona de diversas maneras, siempre con el romanticismo por bandera y la luz de la luna llena iluminando el paisaje.

Las nuevas canciones de Khalid exploran la vía del R&B contemporáneo de los primeros años 2000. Las guitarras acústicas gozan de tanta presencia (‘All I Feel is Rain’) como las armonías suculentas a lo Janet Jackson que bañan todas las pistas. No hay hit tamaño ‘Location’ pero ‘Present’ es un apañado single de presentación, ‘Backseat’ ofrece un buen equilibro entre producción atmosférica lo-fi y melodía y ‘Brand New’ descubre la química entre las voces de Khalid y la cantante Quin.

En ‘Scenic Drive’, la sensación de nostalgia es tal que ‘Open’ con Majid Jordan, otra de las pistas destacadas, suena como un homenaje clarísimo a los primeros discos de Craig David. Y, hablando de nostalgia, la misma Alicia Keys hace coros en la intro, una composición de cuerdas preciosa que Khalid haría a bien de rescatar en su próximo largo.

Algunas canciones de ‘Scenic Drive’, como ‘Retrograde’ o ‘Voicemail’, definitivamente pasarían desapercibidas dentro de un trabajo más ambicioso. Sin embargo, quizá el mayor problema de la «mixtape» es que es muy difícil distinguir su sonido del de compañeras como SZA o Kehlani. A la primera suenan muy especialmente ‘Present’ y la pista titular, lo cual no es malo per se pero… ¿no le sentaba genial a Khalid el sonido de Disclosure? ¿Por qué no tirar por ahí?

Halsey canta a lo dulce de un beso y lo repugnante de un adiós en ‘Honey’

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Buenas y malas noticias para Halsey que quizá ella misma adivinó cuando se puso a grabar su último disco con Nine Inch Nails. ‘If I Can’t Have Love, I Want Power‘ ha sido un fracaso comercial para sus estándares, pero por otro lado ha sido un gran éxito crítico y el disco está apareciendo entre lo mejor de 2021 para publicaciones tan relevantes como Rolling Stone y el NME. Evidentemente estará en nuestras listas, que se publicarán en días venideros: cuando terminemos de valorar trabajos como los de Arca, ODDLIQUOR o Alicia Keys.

Una de las cosas que podemos echarle en cara a Halsey es que la promoción del álbum no ha sido la mejor en cuanto a vídeos, actuaciones televisivas, etcétera, y al menos la cantante esta semana nos lanza unas migajas: un vídeo para la que era una de las mejores canciones del disco y de las más rockeras, ‘honey’. Es, por tanto, nuestra «Canción del Día».

Halsey explicó en sus redes sociales que ‘honey’ versaba sobre «una chica salvaje» y aquí es explícita por tanto sobre su bisexualidad, si bien una segunda lectura de la canción podría apuntar a que está cantando sobre sí misma. Lo seguro es que el tema juega con una idea sencilla: lo dulce «como la miel» de un beso, en contraposición con lo «amargo» del adiós tras esa muestra de pasión tan fogosa como fugaz. En sintonía con este disco más oscuro, más Trent Reznor, pero también con parte de una carrera en la que ha tratado cuestiones como la depresión, la artista especifica que el sabor que se le ha quedado en boca es el de la «sangre», y la melodía de la canción es inequívocamente más amarga que su nombre.

El vídeo de la canción es una actuación en directo de hace unos meses, si bien muy particular. Halsey se embadurna de miel, como metáfora de lo disfrutable del sexo fugaz y la pegajosa desazón que puede dejar en ocasiones. Nadie sabe muy bien dónde empieza lo sexy y dónde lo repugnante.

Lo mejor del mes:

«Lejos del bien y del mal» se encuentra ‘Culpa’, el tema de Javiera Mena para Eurovisión

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Javiera Mena nos ha dado una grata sorpresa presentándose a Eurovisión. La chilena residente en España -aunque tampoco había de serlo, si no, que se lo pregunten a la canadiense Céline Dion ganando por Suiza- había publicado hacía unas semanas una canción llamada ‘Culpa’ que ha resultado ser su tema seleccionado para las semifinales del Benidorm Fest.

Mena encaja por completo en Eurovisión porque lo suyo es el europop, el italo disco, el HI-NRG británico, etcétera. ‘Culpa’ es una canción de base dance 90’s que nos habla de libertad en un certamen que no puede ser más LGTB+. Invita a dejar atrás eso, la culpa, y a darlo todo en la pista de baile.

Es además el primer adelanto de un disco que estará dividido en 3 partes y se dará a conocer el año que viene, como ella explica: «A pesar de que lo estamos entregando en diferentes partes, todo forma parte de un solo concepto. Es un disco que cuenta con tres lados, el lado más baladista, el lado de los mid-tempos – en los cuales incluimos instrumentos orgánicos como saxo, flautas traversa, arpa – y el lado más disco que cuenta con canciones como ‘Culpa’ o ‘Flashback’».

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, las canciones de Javiera parecen más enfocadas en la producción (ahora junto a Pablo Stipicic) que en la melodía, y ‘Culpa’ no es una excepción. Sin necesidad de irnos a ‘Espada’, es menos inmediata que ’Sufrir’ o ‘Luz de piedra de luna’, y cabe también que nos preguntemos cómo será su representación en vivo: el directo de Javiera es más tipo «quiero morir en una discoteca llena de maricas» que de lucimiento vocal diva-eurovisiva, como fue también el caso de La Casa Azul, que quedó 3º en una semifinal nacional. Con ‘La revolución sexual’, nada menos.

En el lado opuesto, ‘Culpa’ tiene sus bazas: la deriva de canción está salpicada de trucos que pueden dar mucho juego en cuanto a puesta en escena. Está el drop antes del segundo verso; está la incursión del órgano tremebundo tipo Justice en el puente, carne de cañón para que el cuerpo de baile que suele acompañar a Javiera se luzca; y está el subidón final vocal. En lugar de repetir de manera holgazana todo el estribillo, se repite solamente parte de él.

Literalmente «lejos del bien y lejos del mal», ‘Culpa’ encierra un mundo de posibilidades escénicas: quizá Javiera no va a Benidorm con todos los deberes hechos, pero sí con varios ases en la manga. ¿Ahora empieza el trabajo de verdad?

¿Qué te ha parecido Culpa de Javiera Mena?

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Alizzz, Adele, Dorian, Sen Senra, Arca y Caliza llegan al top 40 de JNSP

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Amaia y Rojuu se mantienen en el número 1 de lo más votado de JENESAISPOP con ‘Quiero pero no’, producida por Alizzz… mientras lo nuevo de Alizzz con Rigoberta Bandini llega al puesto 2 directamente. Alizzz acaba de agotar en poco más de una hora las entradas para su concierto de presentación en Madrid el 14 de enero, añadiendo un segundo pase vespertino, cuyas entradas podéis comprar aquí. También hay show el 22 de enero en Barna.

También entra en el top 10 el que entendemos como segundo single de ’30’ de Adele, ‘Oh My God’. Dorian y Sen Senra llegan al top 20, mientras en la parte baja de la tabla logran colarse dos propuestas tan particulares como las de Arca y Caliza.

Recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 2 Quiero pero no Amaia, Rojuu Vota
2 2 1 Amanecer Alizzz, Rigoberta Bandini Vota
3 4 2 10 Yo invito Amaia Vota
4 3 1 3 La fama Rosalía, The Weeknd Vota
5 22 5 2 Bipolar Vega Vota
6 6 1 Oh My God Adele Vota
7 2 2 2 Ayer Soleá Morente Vota
8 6 6 2 Narciso Delaporte Vota
9 7 3 3 All Too Well (Taylor’s Version) Taylor Swift Vota
10 9 2 4 Superstar Beach House Vota
11 8 1 6 Julio Iglesias Rigoberta Bandini Vota
12 12 1 Dos vidas Dorian Vota
13 12 3 9 Ateo C. Tangana, Nathy Peluso Vota
14 10 7 4 The Only Heartbreaker Mitski Vota
15 40 14 4 Smoking Out the Window Silk Sonic Vota
16 13 13 3 I Don’t Live Here Anymore The War on Drugs, Lucius Vota
17 19 4 4 New Shapes Charli XCX, Christine and the Queens, Caroline Polachek Vota
18 26 3 8 Por España Samantha Hudson, Papa Topo Vota
19 19 1 Te va a ser mejor Sen Senra Vota
20 11 2 8 Easy on Me Adele Vota
21 20 4 12 Ya no vales Alizzz, C. Tangana Vota
22 27 1 14 Good Ones Charli XCX Vota
23 18 18 3 Valentine Snail Mail Vota
24 14 1 11 Don’t Shut Me Down ABBA Vota
25 15 3 5 Bruxelles je t’aime Angèle Vota
26 16 2 8 Cold Heart Elton John, Dua Lipa, PNAU Vota
27 23 23 2 Una rosa Lorena Álvarez Vota
28 36 28 2 Too Good Arlo Parks Vota
29 32 2 13 Arcadia Lana del Rey Vota
30 21 2 6 Speaking With Trees Tori Amos Vota
31 29 13 3 Change Big Thief Vota
32 33 2 27 Love Again Dua Lipa Vota
33 5 4 4 24 Hours Agnes Vota
34 28 14 8 Ptazeta: Bzr Music Sessions 45 Bizarrap, Ptazeta Vota
35 35 1 Señorita Arca Vota
36 30 5 7 Moth to a Flame Swedish House Mafia, The Weeknd Vota
37 34 2 30 Please Jessie Ware Vota
38 38 1 Otra torre más Caliza Vota
39 17 17 2 El don de la ternura Nacho Vegas Vota
40 25 9 5 Algo es mejor Mon Laferte Vota
Candidatos Canción Artista
Todo lamento Natalia Lacunza Vota
Runaway Beach House Vota
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Muere Michael Nesmith de los Monkees, un mes después de acabar su gira de despedida

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Michael Nesmith, integrante del grupo The Monkees, ha fallecido a los 78 años de edad en su casa por causas naturales, según ha comunicado su familia y ha informado Rolling Stone.

Nesmith nació en Houston en 1942, en 1965 se unió a la banda The Monkees creada por los productores de televisión Bob Rafelson y Bert Schneider con la idea de hacer una serie de televisión sobre las aventuras de un grupo pop. Nesmith fue contratado junto a Dolenz, Davy Jones y Peter Tork con la intención de que actuaran en la serie y pusieran voz en las canciones. Sin embargo, Nesmith compartió algunos temas que había escrito con los productores.

The Monkees se estrenaron en la NBC en 1966 y ese año conseguían el número 1 con su hit ‘I’m a Believer’ (tema que volvió a ser popular gracias a su aparición en Shrek en 2001, esta vez interpretado por Smash Mouth) y ‘Last Train to Clarksville’. Fueron criticados por no ser «una banda real», por lo que exigieron tocar ellos mismos sus instrumentos y escribir sus propias canciones.

Nesmith también fue pionero en el ámbito de los vídeos musicales. Creó ‘PopClips’, el primer programa televisado de videoclips en 1980. Además, fue el productor ejecutivo de varias películas como ‘Repo Man’.

Apenas hace un mes completaba la gira de despedida del grupo sólo junto a su compañero Micky Dolenz, ya que eran los dos únicos integrantes que seguían vivos. Las fechas habían tenido lugar entre los meses de septiembre, octubre y noviembre, terminando el día 14 de este último mes.

Bon Iver le pone banda sonora al fin del mundo en la película ‘Don’t Look Up’

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Bon Iver ha compartido su nueva canción ‘Second Nature’, que aparece en la banda sonora de la película ‘Don’t Look Up’ (‘No mires arriba’ en español) ya en cines desde hoy 10 de diciembre y disponible a partir del día 24 en Netflix y que hemos incluido en nuestra lista RFTW.

La comedia ‘Don’t Look Up’, dirigida por Adam McKay (‘La gran apuesta’, ‘El presidente’, ‘Más allá del poder’…), cuenta en su reparto con grandes nombres como Jennifer Lawrence, Leonardo DiCaprio, Meryl Streep, Jonah Hill, Timothée Chalamet, Cate Blanchett, Tyler Perry… El film trata de dos astronautas encargados de informar al mundo de que el planeta Tierra se ve amenazada por un meteorito que lo destruirá todo.

‘Second Nature’ es un tema muy acorde a la trama de la película, ya que plasma las preguntas que te harías si llegara algún día el fin del mundo como “¿Es esto nuestra culpa? / ¿Es esto en tiempo real?”, dando paso a una reflexión “Hay otro destino, un camino para que no sea demasiado tarde”. El single cuenta con la colaboración de CJ Camerie en los vientos, Rob Moose en las cuerdas y de Jenny Wasner (Wye Oak) en las voces.

Además de este tema, la banda sonora incluye la canción ‘Just Look Up’, una colaboración entre Ariana Grande y Kid Cudi, quienes hacen un cameo en la cinta.

Bon Iver tiene previsto actuar en el Palau Sant Jordi de Barcelona y en el WiZink Center de Madrid los días 7 y 9 de noviembre del año que viene. Puedes conseguir tus entradas aquí.

NME incluye a Lorde, Clairo, Chvrches, Halsey… en sus listas del año

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El final de 2021 se acerca y poco a poco los medios van revelando sus listas de mejores discos y canciones del año. Hoy NME ha desvelado los 50 elegidos en estos rankings según la revista británica.

El mejor disco del 2021 para NME ha sido ‘Seventeen Going Under’ del inglés Sam Fender del que no hemos oído hablar mucho por España. A él le siguen Little Simz con ‘Sometimes I Might Be Introvert’, que definen como “una narración épica de un talento imparable”. En tercer lugar se encuentra Wolf Alice con su ‘Blue Weekend’. A continuación aparece Self Esteem con ‘Prioritise Pleasure’, que consiguió una puntuación notable en nuestra web. El top 5 lo cierra ‘Call Me If You Get Lost’ de Tyler, the Creator, del que destacan “la actuación más impresionante de su carrera”.

NME no se ha querido olvidar de Hasley y ha incluido ‘If I Can’t Have Love, I Want Power’ en la octava posición. Olivia Rodrigo aparece con ‘SOUR’ en la décima, Clairo con ‘Sling’ en el puesto 14, seguida por Billie Eilish y su ‘Happier Than Ever’. Sólo un poco más abajo aparecen Lana del Rey en el lugar 17 con ‘Blue Banisters’ y Lorde en el 19 y su ‘Solar Power’. Otro de los grandes álbumes del año ha sido ‘MONTERO’ de Lil Nas X que consigue el puesto 20 en la lista.

En cuanto a las mejores canciones, Olivia Rodrigo se lleva el número 1 con ‘good 4 u’, seguida de ‘I Do This All The Time’ de Self Esteem, ‘Chaise Longue’ de Wet Leg, ‘Seventeen Going Under’ de Sam Fender, ‘MONTERO (Call Me By Your Name)’ de Lil Nas X, ‘Solar Power’ de Lorde, la colaboración de Robert Smith con Chvrches ‘How Not To Drown’, ‘Happier Than Ever’ de Billie Eilish, ‘Introvert’ de Little Simz y finalmente ‘Butter’ de los coreanos BTS.

Doja Cat, que aparece última posición en los mejores álbumes, logra un puesto 16 en las mejores canciones. Clairo consigue con ‘Amoeba’ la posición 21 y Adele se queda con la posición 26 con ‘Easy On Me’. Måneskin aparece en el puesto 37 con su hit ‘I Wanna Be Your Slave’, seguidos de ‘Mirror’ de Sigrid.

Natalia Lacunza suma y sigue con el indie pop de ‘Todo lamento’

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Natalia Lacunza continúa avanzando el disco que publica el año que viene y que editará Sonido Muchacho en asociación con Universal.

La artista de Pamplona sigue sin compartir los detalles de su debut largo oficial (antes llegaron los epés ‘Otras alas‘ y ‘ep2‘, los cuales suman 14 pistas en total) pero sí ha confirmado que Pau Riutort -integrante de Extraperlo, Beach Beach o Capitán– ha producido todo el álbum, lo cual descartaría ‘Nuestro nombre’ de su secuencia, pues estaba producida por Anxo Ferreira de Novedades Carminha.

Tanto ‘Nuestro nombre’ como ‘Cuestión de suerte‘ presentaban un sonido 100% ochentero aunque desde diferentes perspectivas, entre el synth-wave, el synth-pop y el electro-pop, y ‘Todo lamento’ se mantiene en la misma década para entregarse a un estilo esta vez más indie-pop y bedroom-pop en el que las guitarras gozan de mayor protagonismo que los teclados. Todo al servicio de otro estribillo excelente y sutil que pide ser escuchado en bucle.

En ‘Todo lamento’, hoy la Canción Del Día, Lacunza sale airosa de una ruptura. Al principio se muestra confundida, vaga por una ciudad que no es la suya, evita visitar ciertos lugares e intenta «rebobinar lo que ha pasado pa’ olvidar», pero a continuación canta que «ya casi no me dan ganas de llorar por ti» y en el estribillo se encuentra con las fuerzas suficientes para clamar que «te cargaste todo lo que di» y despedirse de la persona a la que le dirige la canción con un simple «ya te puedes ir».

El nuevo lanzamiento de Natalia Lacunza llega además con un videoclip que es un auténtico caramelo pop. La artista se muestra «camaleónica» en un vídeo repleto de posibles referencias estéticas a Sara Montiel, el voguing, el neorrealismo italiano, el cine de Bertolucci (‘Soñadores’) o el cine quinqui.

RFTW: Amaral, Bad Gyal, ODDLIQUOR, Alicia Keys, Nathy Peluso…

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Hoy salen nuevos álbumes de Alicia Keys, ODDLIQUOR, Pignoise, Moses Sumney (un directo), la boyband coreana Monsta X, Neil Young & Crazy Horse, Rick Ross, Robin Pecknold (otro directo) o Teen Daze. También ven la luz la banda sonora de la película de Netflix ‘Don’t Look Up’, que incluye temas de Ariana Grande o Bon Iver, y nuevos epés de Bunbury, Tierra Whack, Ferla Megia o la productora francsa COUCOU CHLOE.

Entre las novedades destacadas del día hay que mencionar el single de PUTOCHINOMARICÓN, que llega con videazo; y el tercer y último lanzamiento medio improvisado de Bad Gyal que le puede dar otro hit. Además, Nathy Peluso presenta versión de ‘Vivir así es morir de amor’ de Camilo Sesto, con videoclip dirigido por ella misma; Amaral versionan ‘Colega’ de babi y Natalia Lacunza estrena el enésimo single de su disco.

Esta semana hemos escuchado las cuatro canciones de Beach House, de las que hemos destacado ‘Runaway’; y también hemos atendido al nuevo hit de Bizarrap con Morad o o al lanzamiento de la nueva joyita de Leon Bridges con Khruangbin, que han anunciado EP conjunto.

Otra artista que saca single hoy es Alice Glass, también zzoilo lanza tema solo tras el petardazo dado por el remix de ‘Mon amour’ con Aitana, Porches versiona a Harry Styles, Tame Impala estrena inédita de su último disco, Mitski sigue avanzando el suyo y Ms. Nina y Jedet presentan reggaetón.

En la playlist de hoy encontrarás también novedades de Broken Social Scene, Jlin, Planningtorock, Tom Walker, Blackpanda (su cover de ‘Ya no siento nada’ de Alizzz lanzada en abril en Youtube), Chaqueta de Chándal o Lucky Daye, entre otros.

Javiera Mena, Rigoberta Bandini, Rayden y Varry Brava, entre los competidores por Eurovisión 2022

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RTVE ha desvelado los 14 artistas seleccionados para participar en Benidorm Fest, el concurso que decidirá al artista o grupo que representará este año a España en Eurovisión, que tendrá lugar en Turín los días 10, 12 y 14 de mayo de 2022. Benidorm Fest contará con dos semifinales y una semifinal.

Entre las nombres confirmados se encuentra Rigoberta Bandini, una de las grandes revelaciones nacionales que ha dejado 2021 gracias al éxito viral de ‘In Spain We Call It Soledad’ y después de ‘Perra’, y que acaba de lanzar otro single apoteósico, ‘Julio Iglesias‘. Bandini participará con un tema llamado ‘Ay, mama’.

Una de las sorpresas la ha dado la confirmación de la chilena Javiera Mena, una de las artistas de pop alternativo más queridas en el mundo hispanohablante. Presentará su single de synth-pop ‘Culpa’, que vio la luz hace .

También ha sido confirmada la participación en Benidorm Fest de Varry Brava, una de las bandas de indie-pop-rock más populares del momento gracias al éxito de hits como ‘No gires’, y que presentarán tema con posible homenaje, ‘Raffaella’; y de Rayden, en su caso con una canción cuyo título ya se conocía, ‘Calle de la llorería’.

Otro de los grupos confirmados, atención, es Azúcar Moreno, que volverá a probar suerte en la prelesección de Eurovisión 30 años después de representar a España en Zagreb con su mítica canción ‘Bandido’, fallo de directo incluido. Su tema se titula ‘Postureo’. Por otro lado, la revelación del pop Luna Ki presentará ‘Quiero morir’ y la ex triunfita Marta Sango, que ha solido lanzar singles muy eurovisivos, cantará ‘Sigues en mi mente’.

Por último pero no por ello menos importante, Tanxugueiras, el grupo de cantureiras que ha revolucionado la música tradicional gallega, ha sido seleccionado para participar en Benidorm Fest con el tema ‘Terra’; Blanca Paloma actuarán con ‘Secreto del agua’, Chanel con ‘Slo mo’, Gonzalo Hermida con ‘Quién lo diría’, Sara Deop con ‘Make you say’, Unique con ‘Mejores’ y Xeinn con ‘Eco’.

RTVE explica que «los cantantes participarán en grupos de siete en las dos semifinales del concurso» y que «los cuatro más votados en cada gala por el jurado profesional (60% expertos nacionales y 40% internacionales ) y el público (50% televoto y 50% jurado demoscópico) pasarán a la gran final, con un total de ocho actuaciones». El 23 de diciembre, RTVE oficiará una rueda de prensa en la que se darán a conocer las 14 canciones seleccionadas.

Leo Mateos / Demasiado bellos para ser esclavos

Aquellos creyentes en el verdadero underground, en la música a los márgenes de la industria, en los autores que renuncian a ser «esclavos» de las modas tienen en el nombre de Leo Mateos a un auténtico héroe. Siempre supimos que detrás de Nudozurdo había alguien especial y peculiar, algo que se mantuvo en proyectos paralelos como Acuario y seguimos percibiendo hasta el último disco de la banda, ‘Voyeur Amateur‘, que contenía frases como «Enciendo la radio y todo lo que puedo escuchar son grupos que huelen a dinero y poco más».

Ahora que Mateos deja atrás su proyecto más conocido y firma en solitario «para poder componer sin sentir que le debía nada a nadie», se mantiene en sus trece. Seguramente escribir canciones para que suenen en una playlist tiene menos sentido para él que la vida, que ya es decir; seguramente campo de composición -junto a alguien de OT, por ejemplo- es algo que le suene a poco menos que campo de exterminio.

El título del álbum ‘Demasiado bellos para ser esclavos’ lo dice todo y aquí no faltan sus típicas proclamas apocalípticas, retrato de un mundo que nos ha decepcionado. «Mienten, no te quieren ayudar / han robado un avión y pretenden escapar» es una de las primeras frases del álbum en ‘Valentino envenenado’, una «máquina de odiar» aparece en ‘El sacrificio de la reina’ y la aversión a la fama se refleja en ‘El perdón’ («El filo en la espada que empieza a agotarse / esto es lo que siento cuando dicen mi nombre»).

Las dos canciones más expresas al respecto serían ‘Soy una trampa’, que habla de un «pelotón leal de fusilamento» y os advierte de que «os van a incorporar a una base de datos / Menudo agosto harán con tantos idiotas gritando»); y ‘Mensajeros del miedo’. Esta última es la típica canción medio hablada medio predicada por Mateos, pues ha hecho varias sobre todo desde que ‘El hijo de Dios’ le saliera tan bien en ‘Sintética’, y aquí caben «las Trompetas de Jericó», «la capitalista lista y el comunista de la pista» y «cuentas bancarias», entre otras decenas de cosas: «Cuando lleguen con los eslóganes, las banderas, los bigotes y las recetas… ten listas las maletas».

La música en ‘Demasiado bellos para ser esclavos’ bebe del indie anglosajón de finales de los 80 y del rock alternativo de los 90, del shoegaze al post-rock pasando por los parajes más pedregosos de la americana. Nombres como Stone Roses pueden venir a la mente por cierto tipo de guitarras acuosas, y Sparklehorse por esa búsqueda de la intimidad alejada del mundo. En ese deseo de permanecer a los márgenes Leo Mateos ha podido pasarse de frenada renunciando por supuesto a riffs tan inmediatos como los que cupieron en ‘Sintética’, pero también a un tema tan «bello» como lo fue ‘Úrsula hay nieve en casa’ en la última etapa de Nudozurdo.

Esta vez a duras penas ha podido buscar algo parecido a un single -o un tema sobre el que podamos volver en el futuro- en ‘Kava Kava’, con su anhelo en el estribillo de «atravesar el tiempo y reunirnos dentro», y en algún coro femenino aportado por amigas como Nieves Lázaro, Adriana de la Fuente y Marta Tchai. Lo que mejor le ha salido, en contraposición a ciertas letras impenetrables, es el retrato social de ‘Angélica’. Mateos habla de alguien que sale por La Latina y Huertas porque «está harta de lo que escuchan sus amigos de Chueca», una persona que le sirve de excusa para hacer una ácida reflexión sobre Tinder, drogas y feminismo en el mundo de la modernidad. Como «Cardo«, «su peor momento del día es cuando se despierta».

Leo Mateos actúa hoy viernes 10 de diciembre en El Sol, Madrid.

PUTOCHINOMARICÓN es una «planta de la industria» en el vídeo de ‘DM’

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PUTOCHINOMARICÓN ha estrenado los primeros dos adelantos de su nuevo disco ‘JÁJÁ ÉQÚÍSDÉ (DISTOPÍA ABURRIDA)‘, que sale el año que viene a través de Elefant. El single principal es ‘DM’ y el segundo avance es un corte llamado ‘Chique de internet’.

En ‘DM’, Chenta Tsai continúa fascinado por dos cosas, por un lado, el sonido de PC Music y, por el otro, el mundo digital. La productora vasca RRUCCULLA co-produce la que no deja de ser una canción de teen-pop pasada por el filtro de PC Music, es decir, una canción de PC Music, y el compositor madrileño deja en ella otro de sus estribillos inmediatos. «Estés donde estés / inicia sesión / mándame un DM / a mi corazón» es como el ‘E-Mail My Heart’ de Britney pero en otro contexto musical.

‘DM’ habla efectivamente sobre la deshumanización de las relaciones románticas en la era digital. Chenta canta que «tú y yo fuimos unidos / en la red por algoritmos / en la penumbra del ciberespacio» y que «aunque no nos hayamos visto desvirtualizados / mi amor virtual es verdadero», pero se percibe cierta ironía en sus palabras. ¿Puede ser «verdadero» el amor virtual? ¿Puede llegar un mensaje privado realmente al «corazón» de una persona?

El videoclip de ‘DM’ persigue otro argumento. En él, PUTOCHINOMARICÓN realiza un comentario sobre los artistas manufacturados a través de la creación de BAOBAE, una boy band que se ha viralizado de la noche a la mañana, «rompiendo corazones de adolescentes y pubescentes llevadxs por el amor romántico», cual Backstreet Boys (claramente referenciados en el clip) o Take That. «Lo que no saben sus fans es que los cinco chicos no son humanxs, y que en realidad son plantas de la industria – hombres planta construidos en un laboratorio invernadero por Man A’ Ger, unx cientícx avariciosx y egoísta cuyo plan maquiavélico es formar la boyband perfecta para dominar el mundo a través de frecuencias emitidas en sus canciones generadas a través de una máquina Main-x-treme. Man A’ Ger tiene a los cinco chicos captivos, escondiendo sus 5 corazones en una caja de cristal». La «manager» está interpretada por Inti de Drag Race España.

Por su parte, ‘Chique de internet’ se decanta por la vía del makinote, otro interés de la PC Music, como Danny L. Harle sabe muy bien. El tema reflexiona sobre los físicos virtuales. «Retocar y licuar, cosmética virtual, siento la fisicalidad, habito en mi avatar».

«Toto» es top 5 en España y será uno de los mayores hits de Bad Gyal

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Bad Gyal está sacando por Navidad canciones que venía tocando en vivo pero no habían salido. Terminarán conformando un EP. Entre ellas destaca poderosamente una conocida como “Toto” y “Porro” por sus fans. La han cogido con ganas y ‘Nueva York (Tot*)’ es ya top 5 en España. Suma en total casi 4 millones de streamings en 10 días y aún permanece en el top 10 de Spotify España, por lo que adivinamos que puede que no vaya a ser número 1 como ‘Alocao’ o número 2 como ‘Zorra’, pero sí va a ser uno de los mayores éxitos de la artista.

La subida más fuerte de la semana es ‘Dance Clip’ de Trueno, como vaticinábamos la semana pasada, subiendo del número 19 al número 11, mientras que las únicas dos entradas en el top 50 son ‘Yin Yan’ de Duki con Rels B (puesto 28) y ‘Llorando en un Ferrari’ (puesto 49) de Anuel AA.

Anuel AA ha sacado disco esta semana (top 5 en álbumes) y también sitúa en el top 100 ‘McGregor’ (número 58) y ‘North Carolina’ con Eladio Carrión (número 78). ‘Súbelo’ baja al puesto 16 y ‘Dictadura’ baja al número 36 ya certificada como disco de oro.

Las novedades se completan con ‘Redbull’ del mismo Eladio Carrión con Beny Jr (número 86), ‘Borracho’ de Sech y DJ Khaled (número 77) y ‘Medallo’ de blessd, Justin Quiles y Lenny Tavárez (número 99).



‘Let It Be’ no es el mismo disco tras el nuevo documental de los Beatles

Es muy difícil escribir sobre este disco en diciembre de 2021 sin que la película documental en tres partes de Peter Jackson ‘Get Back’ se cuele por las rendijas… esas 8 horas que arrojan una fascinante nueva luz sobre cómo fue la concepción y grabación de este disco no pueden no tener un impacto. Sobre todo porque ‘Let it Be’ es el disco de los Beatles que venía ya con relato incorporado desde su edición en 1970: el de la ruptura casi ya consumada, luchas de poder y mal rollo.

Por eso el reajuste narrativo que trae ‘Get Back’ inevitablemente hace percibirlo y escucharlo de manera bien diferente, como si una luz menos sórdida y más amable bañara las canciones, en consonancia con el tono amistoso, bromista, y casi amoroso que Peter Jackson desentierra de esas 60 horas de metraje de este proto-reality. Con dificultades y enfrentamientos, sí, con momentos tediosos, callejones creativos sin salida, por supuesto, pero vamos: lo normal en un grupo de música.

Desde siempre ‘Let it Be’ tenía todas esas connotaciones, y para colmo acabó siendo mezclado contra la voluntad de Paul McCartney (lo peor que hizo Phil Spector en toda su carrera, y he oído ‘Silence is Easy’ de Starsailor), por eso es personalmente el disco que menos he escuchado del grupo. Por eso al volverlo a reproducir después de todos estos años (y esas 8 horas) ha sido parecido a oírlo por primera vez.

La primera impresión es de frescura: a pesar de los retorcidos meandros creativos por los que transcurrió ese mes de enero de 1969 dedicado a empezar y acabar el proyecto, la colección de doce canciones suena muy viva, palpitante. Nada parecido a una banda agonizante, sino más bien una que a pesar de todas las dificultades de esos días tuvo el olfato de identificar lo mejor de entre lo mucho que se probó y descartó… y el talento de casi “in extremis” grabar todo ello en el tiempo acordado, y conseguir que sonase brillante.

El comienzo con ‘Two of Us’ rezuma el encanto acústico de esa mágica sesión del 31 de enero: era el día siguiente al concierto de la azotea y tal como se ve en ‘Get Back’ había buen humor y ambiente relajadamente concentrado, por lo que la toma resultó particularmente inspirada, con las armonías tipo Everly Brothers particularmente redondas. La canción consiste en una serie de sencillas estampas de cotidianeidad de dos enamorados (Paul y Linda). ‘Dig a Pony’ suena también excelente, con ese juego de riffs y un enfoque con el que sin duda los Beatles quisieron reclamar de vuelta la popular revisión de Joe Cocker de su ‘With a Little Help From My Friends’ prácticamente calcando el arreglo de ésta (y que se había editado un par de meses antes). Primera amonestación a Phil Spector, por cierto: incomprensiblemente decidió omitir de la mezcla el piano eléctrico de Billy Preston en esta canción (rescatado por suerte en ‘Let it Be… Naked’, la revisión del disco con la que McCartney consiguió que lo oyéramos en su versión despectorizada).

Les sigue ‘Across the Universe’, una canción que rompía la premisa del disco ya que proviene de una sesión de 1968, anterior incluso al ‘White Album’, pero con una maravilla como esa, ¿cómo no hacerlo? Es una de las últimas obras maestras de Lennon con los Beatles, y su presencia casi compensa la imperdonable omisión de ‘Don’t Let Me Down’, relegada a cara B del single ‘Get Back’.

George Harrison cubre la mitad de su cuota de dos temas con ‘I Me Mine’ en la cara A, una bonita canción que en ‘Get Back’ se le ve traer una de las primeras mañanas en los estudios Twickenham, y que se va posicionando conforme avanzan las sesiones por delante de otras de sus aportaciones que eran objetivamente superiores: ‘Something’ encontraría lugar en ‘Abbey Road’, pero ‘All Things Must Pass’ no pareció impresionar a Paul y John. La cara concluye con ‘Let it Be’ enclaustrada en dos pequeños fragmentos testimoniales de las improvisaciones que tuvieron lugar esos días. Por más machacada que haya sido esta canción en los oídos de varias generaciones desde 1970, sigue siendo maravillosa y otro de los hitos culturales del fin de la era hippy. Grabada también en la sesión-epílogo al día siguiente del concierto en la azotea de Savile Row, después de la infinidad de ensayos previos en los que no acababa de funcionar, la toma tiene algo de esa calma y concentración relajada que mencionaba antes. El piano eléctrico y especialmente el órgano tocados por Billy Preston le dan una bellísima pincelada espiritual perfecta para una canción de inspiración tan gospel.

En la cara B el disco coge más peso: se abandonan los fragmentos «documentales» para centrarse en cinco de los mejores temas de las sesiones. Las dos primeras canciones (igual que ‘Dig a Pony’ en la A) están sacadas de la legendaria actuación en directo, y tienen mucha de esa energía que necesitaba salir de forma catártica después de los aprietos creativos de las semanas en Twickenham y el estudio del cuartel general de Apple. ‘One After 909’ databa de los orígenes más remotos de Lennon y McCartney (¡escrita en 1957!) y es la que más literalmente sigue la premisa de “vuelta a los orígenes” con los que el grupo planeaba reconectar con su espíritu original de rock’n’roll directo durante estas sesiones.

‘I’ve Got A Feeling’ resulta absolutamente monumental, y en retrospectiva parece elevarse casi como tema principal del disco (con permiso de ‘Get Back’ y ‘Let it Be’): desde que suena el arpegio inicial de Lennon y Paul se une a cantar de manera eufórica se revive en la memoria casi todo el arco narrativo de ‘Get Back’, y cómo esta canción sirve casi de espina dorsal del documental: sonaba desde el mismo inicio, y siempre lo hacía excepcionalmente. También conseguía siempre (re)conectar a los dos Beatles principales, con miradas mutuas felices que lo decían todo (y contaban una historia muy distinta del relato tradicional). A lo largo de los distintos escenarios el tema se vuelve recurrente, y ya en el disco evoca la diversión del proceso creativo y la amistad romántica entre ambos: en un momento del documental John dice “es como si tú y yo fuésemos amantes”. ‘I’ve Got A Feeling’, con esa eufórica tonalidad de acordes mayores y con las dos partes vocales que cada uno compuso y que se acaban entrelazando muy simbólicamente, es la sublimación de ese espíritu. Efectivamente, estoy recalibrando la experiencia de escuchar el disco desde la perspectiva de espectador de ‘Get Back’, pero no hay vuelta atrás cuando la serie documental honestamente ha cambiado mi percepción y ya nunca podré oír ‘Let it Be’ de la misma manera.

‘The Long and Winding Road’ nos acerca al final: oyendo las interpretaciones desnudas de ‘Get Back’ (ya conocidas desde 2003 gracias a ‘Let it Be… Naked’) las orquestaciones casi de película de Disney de Phil Spector se antojan, si cabe, aún más absurdas en su ampulosidad. Sólo se entienden con la teoría de que sirven para ocultar los numerosos errores en el bajo que grabó Lennon… y aun y todo, la canción es tan brutalmente hermosa que sale relativamente indemne de semejante pico glucémico. Como tema sobre la melancolía del desamor es perfecto, y los versos de McCartney consiguen expresar fatalidad con un delicado equilibrio entre lenguaje sencillo y poesía (“la larga y sinuosa carretera que conduce a tu puerta / nunca desaparecerá / He visto esa carretera otras veces, y siempre me trae aquí / Guíame hasta tu puerta”).

‘For You Blue’, compuesta y cantada por George, sirve de eficiente cambio de tercio para conectar con ‘Get Back’, el legendario cierre del disco: invocada casi del mismísimo aire en cuestión de segundos por Paul McCartney, es quizá el logro mayor de la semana de los Beatles en Twickenham y uno de los momentos más asombrosos de la historia de este disco. Una canción con un gancho melódico y un groove de los que sólo esta banda era capaz, que comenzó con una temática de protesta contra el movimiento anti-inmigración y acabó convertida en un microrrelato sobre fluidez de género y deseos de escapar.

También es el tema (junto a ‘I’ve Got A Feeling’) en el que se refleja mejor la importante aportación de Billy Preston al piano eléctrico Fender Rhodes: para cuando llegó al estudio de Savile Row los Beatles llevaban un par de días sonriendo más que nunca (¡incluso George!) y habían encontrado la creatividad, pero él sirvió de anclaje final: con sus buenas vibraciones y la admiración mutua, si hay un verdadero quinto Beatle es él, y habría sido maravilloso un futuro alternativo en el que se hubiese unido al grupo permanentemente.

Decir que ‘Let it Be’ está entre los discos menos buenos de los Beatles no es decir mucho cuando estamos ante música tan increíble como esta. Testimonio del talento cósmico de este grupo es que de unas sesiones apresuradas y relativamente fallidas (en las que ni siquiera era firme la idea de que el resultado fuese un disco) saliera esta colección de canciones brillantes y vibrantes.

Homenaje a David Bowie por el que habría sido su 75º cumpleaños

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El próximo 8 de enero David Bowie habría cumplido 75 años. Para celebrarlo, se ha organizado un concierto que contará con la presencia miembros de la banda del británico junto a artistas como Simon Le Bon y John Taylor de Duran Duran, que justo acaban de publicar un disco muy influido por Bowie; Def Leppard, Living Colour, Walk The Moon, Gaby Moreno y Jake Welsley Rogers. Además, aparecerán otros invitados como el actor Gary Oldman y el humorista Ricky Gervais.

El evento también celebrará el 35 aniversario de la película clásica de Bowie ‘Labyrinth’, con una actuación especial de la actriz Evan Rachel Wood. Esta es la primera tanda de nombres, no demasiado espectacular, aunque aún quedan otros por confirmar que esperamos que sean grandes figuras del mundo de la música.

El organizador de este homenaje, Mike Garson, tecladista de Bowie declaraba lo siguiente: “Es un honor poder continuar compartiendo con el mundo la música de Bowie. Estoy emocionado por que todo el mundo experimente este show tan especial que tenemos en mente para la celebración de lo que podrían haber sido los 75 años de Bowie con sus compañeros con los que grabó y actuó, más un grupo de invitados para los que fue una gran influencia”. El evento se transmitirá en directo a través de RollingLiveStudios.com donde se pueden adquirir ya las entradas.

Han pasado casi seis años desde la muerte de Bowie pero su legado permanece. Desde el pasado octubre, a 75 días de su cumpleaños, comenzaba ‘Bowie 75’, tres meses de celebración que homenajeaban la vida del cantante cuyos epicentros estaban en el 14 de Heddon Street, en Londres, donde se fotografió la portada del álbum ‘The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars’ y el 150 de Wooster Street en Nueva York, cerca del barrio en el que el artista pasó sus últimos años de vida.

En ambas localizaciones se ofrecen protecciones de imágenes inéditas del cantante, vestuario o artículos de edición limitada. Esta experiencia estará disponible hasta el finales de enero de 2022.

Vetusta Morla, de nuevo número 1 en España; entran Anuel AA, Alizzz, Manuel Carrasco…

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Que Vetusta Morla están entre los artistas más exitosos del país ya se vio con los resultados comerciales y paulatinos de todos sus discos; y definitivamente cuando actuaron para casi 40.000 personas en Madrid. ‘Cable a Tierra’, su nuevo álbum, les muestra en plena forma y este es el nuevo número 1 en España en una semana tan competitiva como la de Black Friday. Solo ellos han podido desplazar ’30’ de Adele al puesto 2, y por debajo quedan sus competidores.

Vetusta Morla fueron disco de platino por su debut ‘Un día en el mundo’, después alcanzaron el puesto 3 de ventas con ‘Mapas’, llegando al número 1 con ‘La deriva’ y ‘Mismo sitio, distinto lugar’. ‘Cable a Tierra’ es su tercer número 1 en España, por tanto, y ahora hay que ver si dura hasta 139 semanas en listas como el álbum anterior.

Manuel Carrasco es número 3 con ‘Salida de emergencia’, y un tótem del streaming como Anuel AA ha de conformarse con el puesto 5 con ‘Las leyendas nunca mueren’ en estos días en que hay más consumo de soporte físico. Veremos qué ocurre después de Reyes: quizá tenga una opción de ser número 1 cuando vuelva a predominar el streaming una vez pasada la Navidad.

Otras entradas interesantes son las de Dellafuente con el número 26 con el notable ‘Milagro’ y Alizzz con el excelente ‘Tiene que haber algo más’ en el número 34. Dellafuente es número 9 en la tabla de vinilos, por supuesto liderada por Vetusta.

Las entradas se completan con ‘Llegó el día’ de Medina Zahara en el puesto 10; ‘Sigo navegando’ de Niña Pastori en el puesto 12; ‘6.0 en concierto’ de Raphael en el puesto 15; ‘Temporada de reggaetón’ de Duki en el puesto 20; la edición 30º aniversario de ‘Joyride’ de Roxette en el número 39; ‘Zerua da gure muga bakarra’ de Goiazen 8.0 en el 48, ‘Turning to Crime’ de Deep Purple en el 50; ‘No puedo dejar el rock’ de Los Suaves en el 83; y finalmente Eladio Carrión con ’Sauce Boyz 2’ en el puesto 93.

Muere Steven Bronski, co-fundador de Bronski Beat

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Steve Bronski, el co-fundador y teclista del grupo de synth-pop Broski Beat, ha fallecido a los 61 años de edad. En un primer momento se desconoció la causa de la muerte, según informó la cadena BBC. Después se reveló que había fallecido a causa de inhalación de humo durante un incendio en su casa del Soho de Londres. En 2018 había sufrido un ictus que había limitado su movilidad.

La noticia del fallecimiento ha sido compartida por la página oficial del grupo, donde su compañero Jimmy Somerville le describe como un “hombre talentoso y muy melódico”. Él junto a Larry Steinbachek, que falleció en 2016 por cáncer de pulmón, y Steven Forrest crearon Bronski Beat. Los dos primeros singles del grupo entraron en el Top 10, lo que ayudó a atraer la atención generalizada a los temas LGTB+.

Somerville habla así de Bronski: “Trabajar con él en canciones y en la canción que cambió nuestras vidas y tocó tantas otras, fue divertido y emocionante. Gracias por la melodía, Steve”. Somerville se refiere a ‘Smalltown Boy’, su single debut y hit más importante que llegó a alcanzar el número 3 en las listas inglesas de 1984. El tema cuenta la historia de un chico homosexual que se dirige a Londres tras abandonar a su familia y su pequeña ciudad al ser perseguido por su sexualidad. Este verano Ed Sheeran extrajo parte del ritmo de ‘Smalltown Boy’ para su tema ‘Bad Habits‘.

En 2018, Steve habló sobre la canción para The Guardian: “En ese momento sólo éramos tres chicos gays que formaron una banda. No nos sentíamos parte de ningún movimiento en particular. Obviamente, pasarían muchos años hasta que el público se diera cuenta de que habían más artistas gays de los que creían”.


Beach House deslumbran en su canción con vocoder misteriosa

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Beach House han lanzado la segunda tanda de canciones con la que están adelantando, mes a mes, su nuevo álbum doble, ‘Once Twice Melody’, que verá la luz al completo el 18 de febrero. El 9 de diciembre era el turno de escuchar ‘Runaway’, ‘ESP’, ‘New Romance’ y ‘Over and Over’ y las nuevas composiciones de Victoria Legrand y Alex Scally han vuelto a no decepcionar en absoluto. Puedes comentarlas todas en nuestros foros.

En especial, ‘Runaway’ destaca por varios motivos y hoy es la Canción Del Día. El primero de ellos es el uso de vocoder (o un efecto parecido) en la voz de Victoria, y el segundo es la prominente presencia de percusiones electrónicas en la grabación. En los comments de Youtube se compara ‘Runaway’ con el trabajo de Arthur Russell o Laurie Anderson, y ciertamente los beats programados de ‘Runaway’ presentan un sonido deliberadamente anticuado y amateur, por supuesto en el mejor de los sentidos. Uno de ellos suena como dos xilófonos siendo tocados a la vez, pero el segundo con retraso, buscando cierta sensación de confusión.

Otra de esas grandes composiciones de dream-pop de Beach House que invitan a perderse dentro de sus capas instrumentales, ‘Runaway’ «huye» de la mano de una melodía de clavecín (probablemente sintetizada) que la acompaña durante los 4 minutos que dura, y otros paisajes instrumentales de la grabación evocan los ambientes de ‘Twin Peaks‘.

Y porque Beach House no pueden dejar de ser los más misteriosos de lugar, ‘Runaway’ cuenta la historia de una persona que huye hacia un paradero desconocido. El protagonista de la canción se esconde de «algo hermoso y peligroso», en concreto, de «aquello que mantenemos cerca de nosotros», es decir, probablemente, el amor; y huye porque «no puedes soportar los juegos a los que juegas».

En la escena de ‘Runaway’, el protagonista huye de noche y Beach House dejan otra de sus poéticas imágenes cuando narran que su cabello «se funde en estrellas de plata». Al final se preguntan si esa persona volverá o si habrá ido demasiado lejos, y el interrogante es lo que hace grande la canción.

Rocío Saiz / Amor amargo

Cuando se separa un grupo tipo Las Bistecs o MegaAfonía, la probabilidad de que alguien haga una broma tipo «uf, qué pena» es de 1. Fue el caso también de la disolución de Monterrosa, anunciada un poco de aquella manera, y cuando parecían haber sobrevivido a la pandemia. Y sin embargo, pese a que una parte del público no lo pueda comprender, hay un espacio para este tipo de bandas de pop divertidas, sin prejuicios y con cierta crítica social, que en el caso de Monterrosa subía la apuesta por su implicación LGTB+. Estaban logrando su espacio, era por ejemplo el grupo que más sentido tenía ver actuar en las fiestas del Orgullo en lugar del ex triunfito de turno, y por eso su separación sí dio pena.

Mientras Esnorquel triunfa con ‘¿Puedo hablar?’ junto a Perra de Satán, todo un referente en el mundo de los podcasts, Rocío Saiz, curtida también como cantante de Las Chillers, ha entregado su primer mini LP en solitario. Con la producción de Pau Paredes, que ya había trabajado con Monterrosa y la colaboración de artistas amigos como Algora, Ariadna de Los Punsetes o Fernanda Arrau, ha publicado un ‘Amor amargo’ que se dedica sobre todo al pop sintético como Monterrosa, aunque con algún añadido que recuerda que aquí cualquier cosa puede sonar, como en un concierto de Las Chillers.

Las canciones de este disco tienden a hablar de amor propio, aceptación y feminismo. ‘Autocensura’ es el single principal, versando sobre la libertad y la autoconfianza. Su música apela a los últimos macrohits de The Weeknd y Dua Lipa, aunque seguro que Objetivo Birmania estuvieron antes entre los favoritos de Rocío. «Te crees con el poder de juzgar lo que ves / Me quieres criticar / Basta de manipular / No me podrás parar», reta el estribillo, mientras la outro da un paso adelante, tan optimista como los sintetizadores de la canción: “hora de vencer, no de retroceder / romper las conexiones con los que no nos ven”.

La balada a piano tipo ‘Mujer contra mujer’ se llama ‘El descanso del guerrero’ y plantea cosas como «cuántas veces intentabas parecerte a los demás, pero siempre acaba mal»; y a continuación el tema para la banda sonora de ‘La amiga de mi amiga’, muy Depeche Mode, recuerda a alguien que jugaba con coches a escondidas, en sintonía con la película de Zaida Carmona, una comedia lésbica a cinco bandas en la que también actúa Rocío.

Es una canción correcta, si bien lejos del carácter de ‘Fauna’, como el juego jamaicano ideado junto a Víctor Algora en ‘Un prodigioso desastre’, y el anecdótico dúo con Ariadna, que podría estar en ‘Nietas del ruido’ o realmente no. La cosa mejora substancialmente en las dos pistas finales: ‘Si mañana me muero, te habré dicho que te quiero’, sobre la función curativa de la música y ahora sí a la altura de su planteamiento, y sobre todo con ‘Cortisol en sangre’. Una de esas canciones con vocación de himno de supervivencia que no se hacen tan a menudo: a todo el mundo parecen gustarles Fangoria y Raphael, pero pocos son los que tratan de acercarse a su terreno.

Estreno: Malaiierba llevan el ‘Moscatel’ a la vanguardia

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Malaiierba es un dúo navarro que alterna las raíces de la música tradicional con la electrónica. Claudia Castaño y Iosu Zapata han actuado en BIME tras su fichaje por Oso Polita (Nacho Vegas, El Columpio Asesino, Chill Mafia), contando con tan sólo una canción llamada ‘Aire’, que contenía ritmos cuasi reggaetón y también melodías y juegos vocales folclóricos. ‘Navarra tiene cadenas‘ era el tema popular que se recuperaba en ‘Aire’.

Este viernes llega a la plataformas la segunda grabación de Malaiierba. Estrenamos el vídeo de este corte que se llama ‘Moscatel’, el segundo adelanto de un debut que se espera para el año que viene. Moscatel es un vino desgraciadamente muy poco popular en ciertos restaurantes -ya sabéis que España está a la cabeza mundial de vinos pero no en consumo-, pero muy adecuado para el maridaje de postres en su versión dulce. Aquí Malaiierba han querido reivindicarlo a través de un estribillo de su versión seca más bien: «no hay mayor placer que emborracharse con vino de Moscatel».

En ‘Moscatel’ también recuperan una canción popular que evoca el trabajo y la vida en el campo y que el abuelo de Claudia, la vocalista de Malaiierba, cantaba en las sobremesas. Esta adaptación libre de ‘Canta bilbainica canta‘ la traen a 2021 con sintetizador, teclado y caja de ritmos, todo ello acompañado de un vídeo dirigido por el propio Josu junto a Iam Xam, inmerso en la vendimia, con su «plot twist» y algo más que un punto surrealista, que les acerca a la estética Sónar, es decir, a la vanguardia.

Malaiierba actúan el sábado 7 de enero en el Festival Santaspascuas de Pamplona (Sala Zentral).