‘Te boté’, la canción de Casper Mágico, Nio García y Darell a cuyo remix se han sumado 3 pesos pesados de las listas de éxitos como son Nicky Jam, Bad Bunny y Ozuna, es el nuevo número 1 en España. La canción, que lleva 320 millones de streamings en Youtube a nivel global, logra desbancar a ‘Lo malo’ de la posición de honor en la que es su 4ª semana en listas.
La canción es un éxito a nivel global, pues también es número 1 en el Spotify de una decena de países latinos, como Argentina, Chile, México o Colombia. Además, es número 56 en el Spotify de Estados Unidos (de hecho sube al puesto 41 del Billboard Hot 100 porque en EE UU cuenta Youtube) y también asoma la cabeza por los Spotifys de Italia (96) u Holanda (154). Como consecuencia, es la 11ª canción más escuchada a nivel mundial en la plataforma de streaming sueca.
Enrique se la pega con Pitbull, Blas Cantó logra un sleeper
La subida más fuerte en número de puntos en España esta semana vuelve a ser la de Becky G y Natti Natasha con la hipnótica ‘Sin pijama’, que sube ya del puesto 7 al puesto 5. La entrada más importante es la de Maluma con su balada ‘Marinero’, que ya es número 51, aunque él está acostumbrado a mejores números. ¿Logrará avanzar esta canción lenta en pleno verano?
También es mucho más modesta de lo habitual otra canción de un artista exitoso. Me refiero a Enrique Iglesias, de momento únicamente número 91 oficial con ‘Move to Miami’, su tema con Pitbull. El resultado está muy por debajo de sus estándares, pues Iglesias está acostumbrado a entrar al top 10 sin problema. ‘El baño’ fue entrada directa al top 3 hace solo unos meses. Ahora mismo número 96 en Spotify España, no parece que la suerte de ‘Move to Miami’ vaya a cambiar de manera inmediata.
Otras entradas al top 100 oficial español son las de Shawn Mendes con Khalid, cuyo ‘Youth’ es novedad en el número 79; Liam Payne con J Balvin en la latina ‘Familiar’ (número 93) y Blas Cantó, que logra colarse en el top 100 -todo un logro para él, pues el tema en verdad salió hace 2 meses- con ‘Él no soy yo’. La canción llega al puesto 96 al fin semanas después de su lanzamiento.
Tras el lanzamiento de la gran (para muchos horrible) ‘Accelerate‘ y, ya el pasado viernes, la balada ‘Twice‘, por fin llega el que parece el auténtico single principal (esto ya no cuela como supuesto «buzz single», ¿no?) de ‘Liberation‘, el nuevo álbum de Christina Aguilera. Se trata de ‘Fall In Line’, el ya comentadísimo dueto con Demi Lovato del que se llevaba tiempo especulando tras alguna que otra filtración.
La canción es una realidad para el público desde este mediodía, cuando Aguilera ha subido a su canal de Youtube el lyric-video, una sucesión de fotos y vídeos con imágenes de mujeres anónimas que van desgranando una letra de trasfondo feminista y anti-edadismo, que en su pre-estribillo canta «toda la juventud del mundo no te librará de hacerte mayor y toda la verdad en una chica es demasiado preciosa para que le sea arrebatada». En el anuncio del lanzamiento que ha realizado en redes sociales, Aguilera también dedica esta canción a «cualquiera que alguna vez se haya sentido silenciado y reprimido, a los buscadores de verdad y los pensadores valientes… Que vuestras voces se liberen y rompan el molde, nunca retrocedan y nunca se conformen».
Musicalmente, ‘Fall In Line’ es un medio tiempo soul que, como era de prever, es un duelo de gritonas (desde el cariño) entre Xtina y Lovato, compuesto por Aguilera con, entre otros, Audra Mae –nieta de Judy Garland–, y el equipo de Jon Bellion. Bellion, que firma también la producción de la canción, es un artista de Long Island que tiene su propia carrera en solitario, alcanzando un considerable éxito con su single de 2016 ‘All Time Low‘, incluido en su álbum ‘The Human Condition’.
Pero la continuación del celebrado ‘Kill for Love’ parece que no va a conocer otro nombre y hoy se revela un single que va a estar incluido en ‘Dear Tommy’, que ahora se anuncia para “este otoño”. Cuando lo veamos en las tiendas, aunque sea en las digitales, lo creeremos, pero lo seguro es que este sencillo ‘Black Walls’ es ya una realidad. Tras una intro que despista, vuelven a aparecer voces, teclados, ritmos y guitarras identificativos del sonido Chromatics, conformando un medio tiempo marca de la casa que de momento no suena como uno de sus singles más grandiosos.
Queda por descubrir si alguna de las pistas escuchadas durante todos estos años continúa en el álbum, aunque no pinta muy bien que ‘In Films’, ‘I Can Never Be Myself When You’re Around’ o ‘Just Like You’ hayan sido borradas de Spotify. La nueva, ‘Black Walls’, no aparecía en el tracklist original que se llegó a revelar de ‘Dear Tommy’. ¿Pero si este va a ser otro disco, por qué mantendrá su nombre? Seguiremos informando sobre este, uno de los discos perdidos más misteriosos de todos los tiempos.
Canela Party, el particular festival malagueño centrado en el underground, se celebra este año entre los días 2 y 4 de agosto. Junto a nombres tan queridos en el mundo alternativo durante la última década, como Los Punsetes, y otros que han despuntado en el último par de años, como Cala Vento o Tigres Leones, y algunos que se han revelado durante este mismo año, como La Plata, se acaba de confirmar el nombre internacional de Fucked Up. Según la organización serán los encargados de «poner el #MaximumPitotePower de este año», recordando que «espectáculo salvaje», «akelarre único» o «gran hostiazo de decibelios» son algunos de los «adjetivos» con los que definen sus conciertos.
Este viernes a las 23.59 subirá el precio de abonos (y están a la venta los últimos, recordemos que el año pasado se agotaron) y también de la «entrada gran pitote» para el sábado 4 de agosto.
Mientras esperamos que Fucked Up den continuidad al que ha sido hasta ahora su último disco hasta la fecha, ‘Glass Boys’, editado en 2014 (sí han seguido con su proyecto zodiacal, con ‘Year of the Snake’ en 2017), el grupo lanza un 7″ con una versión de ‘High Rise’ de The Train Spotters.
Os dejamos también con los gallegos diola, otros de los confirmados en Canela Party, y que practican un punk psicodélico experimental que puede interesar tanto a los seguidores de Guadalupe Plata, como Za! o los propios Fucked Up.
Rush Week, el dúo formado en Filadelfia por la cantante Rachel K. Haines y el productor James Benjamin Thomas, fichado por el madrileño sello Elefant (La Casa Azul, La Bien Querida, Single), no tiene -al menos que se sepa- una historia tan «cool» como la de Tennis y su ya famosa escapada en un barco del amor. Pero su cometido es bastante parecido: traer a las sonoridades de hoy la música de otra época, el nu disco, el R&B y el pop comercial de finales de los 70 y principios de los 80.
‘Under the Gun’ suena a los Fleetwood Mac de ‘Dreams’. ‘Barcelona’, introducida por Elefant oficialmente como «una imaginaria fiesta de celebración de los Juegos Olímpicos del 92», «una noche de verano que no queremos que termine en la que todos nos amamos, nos divertimos y bailamos encandilados por los primeros rayos del alba», parece contener un guiño a Donna Summer. ‘Crush’ nos recuerda a la Madonna de ‘Holiday’. ‘Last Dance’ es un disco como los que Daft Punk han copiado de aquella época. Y la balada final ‘Better Off’ busca el ambiente minimalista y desnudo de canciones como ‘I’m Calling You’ de la banda sonora de ‘Bagdad Café’.
Sin embargo, Rush Week no se ciñen a la nostalgia y parece una prioridad que sus canciones, que suelen hablarnos de encontrar el amor (‘Crush’) o perderlo entre ataques de celos (el significativo single ‘Feelings’), suenen tan actuales como los álbumes de Lorde, Delorean o Phoenix, que son algunos de los nombres que nos pueden venir a la cabeza escuchando estas 10 composiciones de 3 minutos o, como mucho, 3 minutos y medio. En ningún momento nos parece estar escuchando un disco grabado en 1982 por Roxy Music o Talk Talk, dos de sus referentes cultos.
Rachel K. Haines, que tiene una de esas voces dulces y suaves que nuestros oídos agradecen oír entre ataques de gritos, histrionismo y «loudness war», no consigue tampoco el encanto de una Sarah Cracknell o una Nina Persson, y ‘Feels’, por ello, está a punto a veces de pasarse de inocuo. No obstante, el juego con el hip-hop actual y casi los ritmos «trap» de la sucia ‘Young’ en contraste con el mencionado disco de ‘Last Dance’ y la balada ‘Better Off’ acuden al rescate de esa segunda mitad, para terminar de introducirnos este disco variado pero coherente que es ya una de las reivindicables curiosidades editadas por el sello madrileño.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘Feelings’, ‘Be Like Mike’, ‘Crush’ Te gustará si te gustan: Tennis, Summer Camp, Cults Escúchalo:Spotify
Después de anunciar que este viernes, 18 de mayo, publicará unnuevo EP titulado ‘Primera temporada’y que recogerá cuatro versiones de temas extraidos de algunas de sus series televisivas favoritas, Zahara contaba el pasado lunes en Twitter que acudía al plató del talent-show de danza ‘Fama a bailar’ para actuar en directo. La cantautora y escritora fue colaboradora habitual del programa Likes de #0, el canal de Movistar+ que emite este concurso.
En su actuación, que como viene siendo habitual en el proggrama sirvió para que los concursantes desarrollaran una coreografía, la andaluza interpretó una de estas canciones que incluye en su nueva obra. Se trata de ‘Senza un perchè’, canción de la veterana cantautora italiana Nada –originalmente publicada en un disco del año 2004 que produjo John Parish, colaborador frecuente de PJ Harvey– que sonaba en un episodio de ‘El joven Papa‘.
Zahara (o “Zara”, como pronunció Paula Vázquez) realizó una interpretación acústica del tema, aunque el disco parece que irá por otros derroteros. Al menos eso parece, a tenor de la versión de ‘The Night We Met’ que reveló al anunciar el EP. En ella, la producción de Sergio Sastre (Miss Caffeina) juega un papel crucial, llevando la canción a un espacio totalmente distinto. En un par de días podremos salir de dudas.
En un vídeo subido anoche a Twitter, Kanye West revela el periodo de trabajo frenético que está experimentando y, de paso, escuchamos un fragmento de nueva música. Una pila de curro que deja ver que el rapero, productor, diseñador y futuro candidato a la Casa Blanca no ha aprendido nada tras el limaquillo que le sobrevino durante la gira de ‘The Life of Pablo’ y que le obligó a desaparecer y cuidarse durante una temporada.
En el clip de 25 segundos, vemos a West de espaldas manipulando una caja de ritmos, experimentando con una base. Pero lo más interesante de esta captura está, en realidad, en lo que podemos leer en unas pizarras situadas en la pared frontal. Son cinco pizarras blancas, en cada una de las cuales se leen los diferentes proyectos musicales en los que está involucrado Ye en este momento, lo cual incluye, en primer plano, su anunciado nuevo disco en solitario para el mes de junio, el disco conjunto con Kid Cudi que se lanzará casi simultáneamente con el primero. Junto a esos dos fondos blancos, otros tres están encabezados con los nombres de Pusha T, Nas y Teyana Taylor, la bailarina que brillaba (literalmente) en el vídeo oficial de ‘Fade’.
Todos ellos parecen, por su duración, EPs o mixtapes de duración breve, de no más de 7 u 8 cortes. Esto también incluye los dos citados proyectos confirmados para el mes de junio: el disco de Kanye tendría 7 cortes que, por lo que vemos, no parecen incluir los recientes ‘Lift Yourself’ y ‘Ye VS The People’, y sí dos temas llamados ‘Extacy’ y ‘Wouldn’t Leave’; y el proyecto Kids See Ghost en el que está implicado Cudi, y cuyos 7 cortes sí parecen definidos. Aunque, conociendo la política de retocar sus obras no ya hjasta el último segundo sino incluso después de darlas a conocer, esto puede no ser en absoluto definitivo.
Rels B pasaba hace un par de semanas unos días en Madrid para promocionar su último trabajo, ‘Flakk Daniel’s‘, que ha sido número 1 directo en las listas de streaming. El artista, más tímido y guapo de lo que parece en fotos y vídeos, nos habla en el VIPS de Sevilla sobre su ascenso al éxito, lo poco que le gustan la fama y dar entrevistas, su mejoría como vocalista… o lo que le cuesta encontrar Cacaolat en los bares de la capital. Inquietud que comparto. Fuera de micro revela también que está esperando con ansia el nuevo disco de Post Malone, que se editaría al día siguiente de esta conversación.
¿Qué tal estás viviendo el lanzamiento de este disco, que ha sido número 1 en España?
Ha sido increíble. Estamos muy orgullosos de haber conseguido eso, sin ningún tipo de medio ayudando. Simplemente nosotros, nuestra música y un mánager. Lo hacemos guay (risas). Esta semana vamos segundos (NdE: en el momento de esta entrevista el disco era top 2, ahora mismo es top 9 en su cuarta semana). Pero tampoco es para tanto. Hay que seguir trabajando. Ser número 1 puede ser algo muy fugaz si no sigues currando.
Alguien puso en tus redes que eras «número 1 en ventas», que es incorrecto. Era streaming…
Sí, sí, me di cuenta. Fui yo (risas). Son streamings. Al final es casi lo mismo, pero bueno…
«Hasta hace poco no teníamos barajado escuchar (a los sellos grandes) ni siquiera. Los estuvimos escuchando un tiempo y era algo que no molaba mucho. Pero las cosas están cambiando»
Sobre lo que comentabas de ningún medio ayudándoos, ¿no ha surgido la posibilidad de que los sellos grandes te fichen, ahora que los sellos van detrás del underground?
Hasta hace poco no teníamos barajado escucharlos ni siquiera. Los estuvimos escuchando un tiempo y era algo que no molaba mucho. Las cosas están cambiando, hay otra movida dentro de las discográficas, se están dando cuenta de que hay dinero, de que se pueden hacer cosas muy grandes. Estamos viendo y barajando.
Vetusta Morla se fueron a Sony sobre todo para llegar a Latinoamérica, pero tú ya has llegado a Latinoamérica.
Tres veces hemos ido ya.
¿Qué marcaría la diferencia?
No sé, el dinero, un contratazo (risas), no un contrato, porque me estoy atando a algo que no acabo de querer, así que tiene que ser por una «buena causa». Estamos estudiando y se están amoldando un poquito. Ahora está siendo algo más humano lo que se puede planear.
De todas formas tu éxito ha sido progresivo. Al margen del número 1, tus vídeos ya hacían números muy buenos en Youtube. ¿Tu día a día ha cambiado?
No, a lo mejor te molestan un poco más por la calle, si estás tomando algo…
¿Tienes una disciplina de trabajo? ¿Qué haces cada día?
Me levanto, desayuno (risas)…
Un Cacaolat, como decías…
Laccao, que es de Mallorca. Cada día hay una cosa diferente. No tienes un horario pero siempre hay trabajo y estás todo el día dándole vueltas al asunto.
Pero tu carrera se ha profesionalizado de alguna manera, Por ejemplo, ¿hablas con tu equipo de sacar un vídeo cada 3 meses?
No, qué va. Lo hemos ido viendo sobre la marcha, lo que se ha ido necesitando se ha ido haciendo. Me gusta lo que hago. Antes eran 8 horas de servir platos y ahora son 8 horas de hacer lo que a mí me gusta.
Sí, he leído en entrevistas que has sido camarero, por ejemplo.
Lo que todo el mundo que no tiene estudios… tienes que ser eso, o ser obrero, o un trabajo que te salga de esclavitud total… Cualquier persona tiene que buscarse la vida. Ahora tenemos esta bendición, hay que aprovecharlo y disfrutarlo.
¿Cuándo dejaste los otros trabajos?
En cuanto pude. En el último trabajo que tuve, la empresa quebró, no tenía un puto duro. Me empezó a entrar dinero de youtuber, algún concierto… Buco (productor) me daba de comer, la cosa poco a poco fue avanzando y ya no había necesidad de pedir comida (risas). Ha sido un proceso lento, pero guay.
«Ahora he sacado un disco, y dentro de unos meses sacaré una mixtape. Me gusta llamarlo disco, han sido dos años de trabajo»
Esto que has sacado es un disco, háblame de la diferencia para ti entre un disco y una mixtape.
Para mí es un disco por el trabajo que lleva detrás. Una mixtape está guay, define un sonido y tal, pero un disco lo enfocas a algo más grande. Este disco no tiene un concepto como mis anteriores discos, es más bien un disco de singles. Tiene intro y outro y lo demás no tiene unión, pero para mí es un disco y para mí es MI disco. (recalca).
Cuando The Weeknd no tenía los permisos para los samples, aquello se llamaban mixtapes, pero al final sus primeras mixtapes parecen realmente discos y se publicaron. Y las mixtapes de Drake se venden como rosquillas como sus discos.
Al final es lo mismo casi, pero ahora he sacado un disco, y dentro de unos meses sacaré una mixtape. Me gusta llamarlo disco, han sido dos años de trabajo, tío. («una mixtape es más informal», apunta su mánager, al lado).
Hay una canción con Dellafuente de este disco que está gustando mucho…
Es la que más números tiene.
El caso es que acaba de decirnos en una entrevista que todo lo que está saliendo le suena igual, que todo es Autotune. Y le pide el cuerpo hacer algo diferente.
Lo he estado hablando con él. Yo también pienso que hay demasiada gente que coge el Autotune, hace un tema, se graba un vídeo con una cámara de mierda, y al final están haciendo un bulto que no nos beneficia en nada. Quiere diferenciarse un poco de esa movida. Buscamos un sonido más nuestro y no estar dentro del bulto. Puede mosquear. Cuando él empezó no había casi Autotune y ahora se ve rodeado de Autotune. Debe ser un poco molesto.
Hay una serie de guitarras lo-fi en tu disco, que no están súper dobladas o pulcras. ¿Es esa la identidad o diferenciación que ofrece este disco? ¿O qué ofreces que sea diferente?
Lo que me gusta bastante de este disco es que hace dos años no sabía ni cantar apenas, y esta vez hemos grabado el disco todo con voces nuestras. Me encanta el Autotune, pero lo hemos hecho todo real con nuestras voces reales, y con mi corista. Creo que lo diferencia un poquito. Me hace orgulloso escucharlo y me gusta cómo está entonado, y eso lo hemos hecho trabajando la voz. Hay un tema de rap y también tiene melodías vocales.
¿Cómo has entrenado tu voz?
Yo solo en casa, todo el día, desde que me levanto hasta que me acuesto. Mi corista me ayuda mucho porque ha hecho musicales de Michael Jackson, ha trabajado a capella, de todo lo que le ha salido. Me ayuda mucho, con la respiración, el aire… Se ve un proceso de avance y en el disco he visto que hemos avanzado. Y tenemos que estar súper orgullosos de eso.
Me llama la atención que no se editen CD’s o vinilos, pero se cuiden las portadas de los discos y la tuya es muy llamativa.
Sí, por supuesto. La portada es lo que habla por el disco. Es importante. La mía no tiene mucho misterio: soy yo de espaldas, la anterior era yo de frente. Hemos tenido 6 intentos de portada, y al final nos hemos quedado con la más simple, pero es la que más nos dice. Es lo que dice Rubens, si te fijas en la portada habla sola, entre los tatuajes, la cadenita… Para mí habla sola. Mejor que poner cualquier cosa.
¿Las otras portadas eran muy diferentes en cuanto a color, etcétera?
Había dos en blanco y negro. Ibamos a hacer una contestación al disco anterior pero al final no nos gustó. Hemos tenido varios diseñadores, movidas con las picas… curros de 3-4 semanas que hemos mandado a la mierda por una foto de espaldas (risas), pero nos ha gustado mucho.
Me contabas antes de empezar la entrevista que hubo un día loco de concierto en Ibiza, en que no podías ni atravesar la plaza para actuar. ¿Es lo más loco que te ha pasado?
En México nos hemos encontrado auténticas locuras. Llenamos un recinto de 2.500 personas y tuvimos que actuar a las 18.30 y a las 21.30. Fue lo más loco en cuanto a público. Son súper entregados, no digo que sean mejores fans, porque al final todos lo son. Pero saben que vienes de lejos, no saben si van a volver a verte, y cantan tus canciones como si fueras una superestrella del rock. Era un teatro con palcos, hubo un momento en que se iluminó todo y casi lloro. Me decía: «¿qué hemos hecho? es una locura, es increíble».
¿Qué lugar se te ha resistido más al éxito? ¿O cuál te ha hecho más ilusión?
La que más se ha resistido es mi tierra, Mallorca. Hasta que no hemos metido el pie hasta dentro del todo ni la gente ni los medios ni nada (me hacían caso). Pero la que más ilusión me hizo fue Madrid: conquistar la capital. Hicimos sold out en la Sala Butt, ese fue súper importante. Ese y el de la Razz en Barcelona: hace ilusión llenar en una ciudad grande. Y la que más ha costado ha sido Mallorca, pero ya he hecho doble sold out en la Sala Es Gremi.
«Creces haciendo música con otros chavales, te ven distanciarte un poco, y empiezan a intentar tirarte el castillo. Movidas y envidias de raperos… nunca lo he entendido, yo siempre he apoyado a toda la movida»
¿Por qué se ha resistido Mallorca?
Yo creo que creces haciendo música con otros chavales, te ven distanciarte un poco, y empiezan a intentar tirarte el castillo. Movidas y envidias de raperos (risas), nunca lo he entendido, yo siempre he apoyado a toda la movida. Cuando sales de ese círculo y entras en otro círculo ya de consumir música, empiezas a crecer y ya se tiene en cuenta que eres de allí y se ha conseguido hacer. Pero cuesta, cuesta un poquito en tu tierra.
He leído que tu padre tenía una gran colección de discos, ¿qué escuchaba?
Sobre todo rock clásico de los 70, escuchaba todo tipo de música, y de género, todo lo que estuviera bien hecho.
¿A tu familia le gusta lo que haces?
Mi madre está encantadísima, pero cuando me descubrió hace 3 años se asustó. Era una movida más underground, me descubrió sin que yo quisiera y fue difícil la situación (risas). Es gente de otras generaciones, no entiende lo que está viendo y se asustó un poco. Ahora me he civilizado un poco…
«Mi madre está encantadísima, pero cuando me descubrió hace 3 años se asustó»
¿Qué era lo que más le repelía?
Salíamos fumando porros sin camiseta, en medio de la carretera… lo que hacen los chavales (risas).
¿Cómo te descubrió?
No sé cómo lo hizo, es del FBI mi vieja, tío (risas). Pero ahora está orgullosa, está contenta. Yo también encuentro que mi música es mucho más madura y la tengo contenta. Viene a los conciertos, canta las canciones, se pone mi disco en Youtube, aunque en otros canales que no es el mío (risas)… Pero estoy muy contento con eso.
«Más que machismo, es cabreo. No piensas en lo que estás diciendo cuando eres un chaval. Te ponen un micrófono y nadie te dice detrás: «corta esto»»
‘Love It’ es un poco sobre empoderamiento. Elogias a una mujer fuerte. Supongo que con esto te desquitas de la parte machista de tus canciones.
Antes era un chaval. Más que machismo, es cabreo. No piensas en lo que estás diciendo cuando eres un chaval. Te ponen un micrófono y nadie te dice detrás: «corta esto». Eres un crío y lo dices. Ahora dices: «Loco, ¿dónde vas?». Éramos críos. Igualmente, siempre he valorado a la mujer, para mí es súper importante. Cuando he hecho esos comentarios, con un poco de desprecio, me refiero a una persona en concreto, no a la mujer en general. Como si él (señala a su mánager) me hubiera hecho algo.
¿Estar en la música te ha hecho censurarte un poco?
Eso para nada, yo digo lo que me da la gana. No me corto. Ha cambiado mi discurso un poco porque he crecido, he madurado, pero nunca me he cortado. Siempre digo lo que quiero.
También entiendo que hay una demanda del público, ¿no? Por ejemplo esto de «que folle como perra» de ‘Diles’, seguido de un parón, supongo que va a ser cumbre de tus conciertos pese a lo polémico que puede ser.
Yo no veo polémica en «te follo como perra». Es un juego, no sé… Mi piba es feminista y defiende esa movida, y no me parece nada mal. Yo no digo «perra» despreciando sino «joder, eres súper perra, mola». No es «eres una perra». Lo digo en otro sentido.
También está la frase «con dos chachas y una loca decorándote el salón» de ‘Palm Tree’.
No me refiero a una «loca» sino a que los decoradores normalmente suelen estar como una puta cabra.
Pero hay quien dirá que es homofobia.
Sí. A mí no me gusta que intenten buscar demasiado… Digo una «loca» porque muchos artistas son unos locos y a eso me refiero. Yo qué sé, cada uno puede cogerlo como quiera. El que se lo tome tan a mal, lo siento. No es mi intención hacer daño.
Siguiendo con ‘Diles’, empiezas diciendo que quieres estar 20 años como los Rolling Stones, pero ellos llevan bastante más…
Ya lo sé (risas).
De todas formas, lo que me interesa es que en verdad has dicho que no te ves con 30 o 40 años haciendo esto, y que quieres más bien tocar la trompeta.
Me veo en esto solo un par de añitos más. A mí me encantaría cantar en bares con la Nelly, con el Boris, tocando la guitarrita para 40 personas, para gente tomándose un vinito, para los guiris en Mallorca, cosas más despreocupadas, más música, y no tanto entrevistas, nosequé…
¿Por qué?
No me gusta, soy muy tranquilo. A ver, está guay, lo llevo guay, me gusta lo que estoy haciendo, pero estoy seguro de que va a llegar un momento en el que voy a decir: «yo lo que quiero es tocar la guitarra y cantar con Nelly, no quiero hacer esta entrevista, hacer esto, lo otro. No me gusta. Al final soy músico, no nada de lo otro.
Con lo que cuesta ser número 1 en streaming. Incluso muchísimos artistas muy vendedores matarían por ser más escuchados que vendidos a día de hoy…
Es la hostia, pero que no me gusta del todo…
«No me acaba de gustar la idolatría, que vengan a pedirte una foto y esté la persona temblando. Ver a una chica temblando, que se le cae el móvil… cuando lo único que yo hago es cantar, que es como cualquier otra cosa, me incomoda»
Creo que dices en una canción algo así como que te gusta lo que no has conseguido…
Ahora no caigo, pero bueno, que al final soy músico. Todo lo que es politiqueo, poner cara… Lo que más incomoda es el mundo fan. Aprecio muchísimo que a la gente le guste mi música, pero muchas veces los fans cogen puntos de vista que yo realmente no estoy queriendo decir, y no me acaba de gustar esa idolatría, que vengan a pedirte una foto y esté la persona temblando. Ver a una chica temblando, que se le cae el móvil… cuando lo único que yo hago es cantar, que es como cualquier otra cosa… me incomoda. Yo soy una persona normal y el peso que tiene todo lo que dices… A mí no me gusta eso.
¿Cuándo fue la primera vez que viste a la gente corear tus canciones?
Un lleno de Mallorca, aunque he dicho antes que me costó entrar en mi tierra. Fue un lleno pequeñito. Fue con ‘Word Up’, una canción de hace años, fue una sensación increíble. Fue como «Joder, gracias», en ese momento cuando no lo habías vivido nunca… Sonó el ritmo, empiezo a cantar y todo el mundo también, qué ilusión.
«Hubo un momento en que Rels B era moda por lo de Taiwán y a mí eso no me gustaba, me daba miedo quedarme en eso, una moda pasajera de canción, como le pasa a muchos artistas»
¿Qué valoración haces de la jugada ‘Made In Taiwan’, cuando borrasteis el vídeo de Youtube?
A mí me parece un jugadón, jugado con la izquierda, pase a centro, remate de cabeza y gol. Antes hacía música más cerrada, y llevaba una etapa estancado en que la cosa no subía. Intenté hacer un proyecto súper comercial que no era de mi agrado, pero de alguna manera lo hicimos, salió bien, lo seguía odiando, hacíamos conciertos, la cantaban súper fuerte, la seguía odiando más y más, y al final dije: «a tomar por culo». Y grabé un videoclip tirándome dardos a la cara de Taiwan, y lo borramos y a la mierda. Lo borramos con 13 o 14 millones (de streamings), pero es que nos daba igual. Subí el link de descarga para que lo subieran por ahí. Hubo un momento en que Rels B era moda por lo de Taiwán y a mí eso no me gustaba, me daba miedo quedarme en eso, una moda pasajera de canción, como le pasa a muchos artistas. Entonces me quise quitar de eso y tenemos 7-8 (canciones) que pasan en cifras a «Taiwán». Lo conseguimos hacer bien: captar la atención de la gente y luego meterle nuestro producto.
¿De qué canción estás más orgulloso de este disco? ¿Cuál se ha construido mejor?
No sé, todas tienen su tal, pero creo que la más guapa es la intro, el ‘Open Your Eyes’. Ha sido la que más ha costado, porque ya teníamos todo lo demás hecho. Cuando lo tuvimos, costó 6 o 7 intentos hacer la intro. Mi corista metió coros de R&B, el tipo de ritmo yo no quería que fuera muy comercial, y al final fue un rap medio electrónico y ha sido el que más me ha gustado.
¿Siempre trabajas así, sobre las bases que te pasan?
Yo siempre he trabajado con los mismos productores, Itchy y Buco. Mi mánager ha metido un beat que es el de ‘Love It’ y hay otro (ritmo colaborativo). Pero en 3 discos solo he producido con ellos. Boris «Itchy», desde que se levanta hasta que se acuesta, está haciendo música, y todo me lo envía por WhatsApp. Es muy friqui, me pasa notas de voz que a lo mejor solo es un sample, solo una melodía, y me dice: «a ver qué podemos hacer aquí». Le digo 3 tipos de rollo a ver cuál queda mejor, al día siguiente me pasa esa melodía con un afro, con un trap o como se llame, más electrónica, más house… elegimos y creamos.
¿Entonces Rels B es como un colectivo?
Es un colectivo.
¿Y si un día no quieres seguir con ellos?
Ya no tendré que hacer música. Si no me apetece hacer música con ellos, es que ya no tengo ganas de hacer música.
Bueno, como solo te ves en estas dos años…
Veremos, veremos, en dos años (risas).
Has titubeado al llamar «trap» a lo que ahora se llama música urbana… Hay también quien dice que la «música urbana» es toda. El indie es urbano…
Es un concepto un poco tonto, no sé. Yo digo «trap» para que se me entienda. Al final lo acabas diciendo. Si no, ¿qué te digo? Nosotros lo llamamos música, no decimos «vamos a hacer trap», decimos «vamos a quedar y a hacer música». (NdE: su mánager recalca que Rels B solo tiene un tema de sonido trap). En cuanto tiene bombos rápidos, efectos rebotando, dices trap y la gente es como: «ya sé de qué estás hablando».
Nosotros últimamente evitamos la palabra «trap» vistos los malentendidos.
Si te vas a Telecinco, ¿qué dices que haces? Se van a quedar igual. Suelo decir R&B, que no es, pero se acerca, y se quedan con una cara: «¿y qué es eso?». Si les dices hip-hop, que es hip-hop, este disco es hip-hop, te miran con otra cara rara. Terminas diciendo «yo he cantado de todo» y es más fácil.
¿Escuchas otros géneros?
Música electrónica. No soy nada friqui, no investigo, un colega que sabe de electrónica me pasa la chicha de electrónica, lo pongo en el Spoti, él (su manager) me pasa R&B, Buco me pasa la chicha trapera, Boris me pasa la chicha salsera, tengo mis listas y no sé quién canta ni nada.
Tal y como anunciaba ella misma esta mañana, Rosalía ha dado el nombre de su segundo proyecto (que no disco como tal) en solitario. Llevará por título ‘El mal querer’, según ha revelado en el tercer vídeo-teaser sobre esta obra que ha subido a su canal de Youtube esta misma noche. En este nuevo clip, la artista barcelonesa da más claves de cómo será ‘El mal querer’, un disco en el que indaga en «las pasiones», en «querer mal» y en «todo lo que conlleva una relación de ataduras». También cuenta que le importa reivindicar el papel de la mujer como productora. Lo confirma El Guincho, co-productor del disco, que insiste en que es un trabajo que han desempeñado los dos, porque ella tiene muy claras sus ideas de producción, y que él sólo le ayuda a plasmarlas. Pablo Díaz Reixa también explica que antes de empezar a trabajar con ella no tenía ni idea de flamenco, y que Rosalía le introdujo en ese lenguaje, que ahora le suena a pop.
Esto concuerda con lo que la propia Rosalía contaba en el 1er teaser revelado días atrás: que estas nuevas canciones se alejan de ‘Los Ángeles’ –su exitoso debut editado el pasado año, producido por Refree–, aunque de alguna manera mantienen la raíz flamenca. Otra de las revelaciones de ese primer vídeo es que ‘El mal querer’ es un proyecto que está financiando ella misma, pues no está atada a ninguna compañía –Universal editó ‘Los Ángeles’ bajo licencia–. Además, de acuerdo con el teaser número 2, tendrá mucho peso la danza (en él narra cómo, antes que cantar, comenzó expresándose de niña a través del baile) y, por tanto, lo visual. Aparte de que la danza esté presente en sus directos, ¿estaremos ante un álbum visual al estilo ‘Lemonade’?
Lo que no nos queda del todo claro es si que aquellas instantáneas con Pharrell Williams tenían que ver también con ‘El mal querer’ o con su colaboración confirmada en el nuevo álbum de J Balvin, artista también próximo a aquel. Sí que parecen encaminados los plazos de cara a la actuación de Rosalía en la próxima edición del festival Sónar, donde se asegura que presentará, entre el 14 y el 18 de junio, ‘El mal querer’. Si todo sigue así, es posible que en menos de un mes tengamos entre nosotros esta esperada nueva obra.
Mi nuevo disco se llamará "EL MAL QUERER" 💔 (Coproducido x El Guincho y Rosalía) https://t.co/yHDZL642ee
Cerrando una siniestra terna que ocupa hoy nuestra portada tras las desapariciones en las últimas horas de la actriz Margot Kidder y el músico Glenn Branca, el escritor y periodista Tom Wolfe ha fallecido hoy en Nueva York a los 87 años de edad, según ha informado su representante a The New York Times. Al parecer, padecía una neumonía que en las últimas horas se complicó.
Wolfe, nacido en Richmond, Virginia, comenzó trabajando como periodista en The New York Herald Tribune a comienzos de los 60, medio desde que comenzó a ofrecer una suerte de periodismo novelado –es decir, contaba las noticias con extrema fidelidad a la realidad, empleando en ellas técnicas propias de la alta literatura–, un estilo que en buena medida compartía con contemporáneos como Truman Capote y Gay Talese y cuyo estilo definió en su ensayo ‘El Nuevo Periodismo’ (1976), aunque en los últimos años renegó en parte de él.
Pero Wolfe sin duda pasó a la historia de la literatura contemporánea con su primera novela, ‘La hoguera de las vanidades’. Un volumen vastísimo publicado en 1987, que retrata con suma precisión la decadente alta sociedad neoyorquina de la década de los 80 y que se convirtió en uno de los grandes best-sellers de las últimas décadas, que además fue aún más popularizada por la adaptación cinematográfica que Brian De Palma estrenó en 1990. Con ella, Wolfe se convirtió en uno de los cronistas más ácidos de la realidad y uno de los grandes escritores norteamericanos del fin del siglo XX, refrendando ese papel con ‘Todo un hombre’ (1998). Su última novela, ‘Bloody Miami’, data de 2012.
El mundo de la música y los talent-shows tiene estas cosas: ¿cuántos artistas con talento y perfectamente aptos caerán en sus audiciones? A veces, llegando incluso más lejos que los supuestos ganadores de esos concursos. Ella Mai es la última prueba de ello: una joven de Londres –aunque vivió la adolescencia en Nueva York– que se presentó a las audiciones del ‘The X Factor’ británico en 2014 como parte del trío femenino de R&B Arize, siendo descartadas de la selección final de concursantes. Esto llevó a disolverse al grupo y a Ella a subir cuatro canciones a su Soundcloud. Canciones que escuchó DJ Mustard (Rihanna, 2 Chainz, Tinashe) y decidió, de inmediato, ficharla para su sello 10 Summers.
Los buenos resultados de ese contrato llegaron enseguida, en 2016, con el EP ‘Time’, que contenía el que venía siendo hasta hoy su gran éxito en Spotify (44M de streamings) y Youtube (12M de visualizaciones), una ‘She Don’t’ con featuring de nada menos que Ty Dolla $ign. Un gran tema de R&B seductor, moderno pero sin grandes experimentos. Ese mismo año repitió fórmula con ‘Change’, otro EP en el que brillaba especialmente ’10.000 Hours’, otro medio tiempo. En febrero de 2017 no descansaría y publicaba un nuevo EP, ‘Ready’, aparentemente más inadvertido. Tampoco parecía ocurrir nada espectacular con ‘Naked’, el single lanzado a finales de ese año para aderezar su papel de telonera para Kehlani, una balada en la que la voz de Mai se acompaña apenas de una guitarra y un teclado.
Sin embargo, la magia de un éxito es, a veces, inescrutable y esta semana se ha obrado un pequeño “milagro”: Ella Mai ha colocado una de sus canciones nada menos que en el número 17 del Billboard Hot 100, la posición más alta de su carrera hasta el momento (nada despreciable, si consideramos que 2 artistas, Drake y Post Malone, capitalizan hasta 6 posiciones anteriores a esa). Para colmo de la ironía, ni siquiera es su nueva ni ha sido destacada o promocionada como single. Hablamos de ‘Boo’d Up’, la canción que abre ‘Ready’ y que ha ido funcionando gracias al boca-oreja, sonando en emisoras de radio y apareciendo cada vez más en playlists populares de plataformas de streaming.
Esta gran canción, perfecta mezcla de elegancia y gancho (es imposible no quedarse pillado a esos «bididadoo-boo’d up!»), ha ido escalando posiciones paulatinamente, aupada además por el bonito vídeo que, muy avispadamente, Ella lanzaba la pasada semana. Así, tras entrar en febrero en la lista principal de singles de Billboard –esto es justo un año después de publicarse–, ha ido escalando posiciones poco a poco hasta alcanzar su pico esta semana, y quién sabe si su tendencia al alza continuará. Una feliz sorpresa que refuerza su carrera antes de lanzar un álbum de debut que debería llegar en los próximos meses.
Aunque ‘LONER’, publicado hace un par de meses atrás, es el segundo disco de la norteamericana Caroline Rose, parece a todas luces su verdadero debut. Básicamente, porque suena más auténtico y personal que un ‘I Will Not Be Afraid’ más cercano al alt-country, facción cuqui. Con ‘LONER’, más cercano a referentes como Katy Goodman, Angel Olsen o Courtney Barnett, Rose abre su rock a un sonidos más eclécticos, desde la psicodelia al rockabilly, y, sobre todo, destaca por su querencia por el pop.
Tras varios singles como ‘Soul No. 5’ y la preciosa, un poco Cindy Lauper, ‘More Of The Same’, acaba de presentar su nuevo vídeo para una de las canciones más enérgicas del álbum, ‘Bikini’. Un tema vibrante, de gancho inmediato y espíritu juguetón, con ese riff de Moog (o similar) que contagia entusiasmo e invita, como dice su estribillo, a “menearlo” y “bailar”. Muy simpático si no fuera porque, en realidad, todo ese candor, esconde una sátira sobre la misoginia en el mundo del espectáculo. Ese “ponte este biquini y ¡baila, baila, baila!” esconde la cosificación a la que muchas mujeres son sometidas en el mundo del arte por la falocracia.
Un mensaje comprometido que se complementa ahora con su recién estrenado clip. Dirigido por ella misma e inspirado por el universo de Almodóvar (“es un maestro en el uso de elementos visuales para mejorar una historia seria”) y por los concursos televisivos de los 60 y 70 estilo ‘El precio justo’, se sitúa a sí misma como caricaturesco maestro de ceremonias de un show en el que se espera que las mujeres cumplan un papel ornamental. Sólo que, con ironía, sus modelos no se ajustan a los cánones de belleza más viles dando un toque cómico, pero también espeluznante cuando suelta eso de «vamos a ponerte en un avión y llevarte a Tokio, todo lo que tienes que hacer es ponerte este pequeño biquini». Un gran tándem música/visuales que pone la atención sobre esta interesante artista a la que, en breve, tendremos en nuestro país.
Y es que Caroline Rose, tras ser anunciada en la penúltima tanda de confirmaciones del FIB 2018 –junto con Rag’N’Bone Man, Metronomy, Anna Calvi…–, ha ampliado su periplo por España confirmando su presencia en el club Dabadaba de Donosti (el 20 de julio), y en el Barranco Festival de Fitero, Navarra (21 de julio).
Hace un par de años Mitski Miyawaki deslumbraba con ‘Puberty 2’, un álbum de rock que equilibraba agresividad y emoción en canciones portentosas como ‘Your Best American Girl’ o ‘Happy’. Un disco que certificaba su ascensión en la escena y la hizo subir de división para codearse con artistas como Run The Jewels o Lorde, con los que ha estado compartiendo tour por Norteamérica. Ahora, al fin, ha llegado el momento de dar continuidad a aquella obra con ‘Be The Cowboy’.
Se publica el día 14 de agosto y se trata de su tercer disco en el sello independiente Dead Oceans (sus dos primeras obras fueron autoeditadas), de nuevo grabado junto a su colaborador Patrick Hyland. En el anuncio del disco realizado por el sello, Mitski asegura que ha tratado de dar en él un nuevo enfoque a su música: “He experimentado con la narrativa y la ficción. [Tenía en mente] una mujer fría, muy reprimida, que comienza a rebelarse. A causa del empequeñecimiento de las mujeres y que mostrar emociones es visto como una debilidad, este personaje se aferra al más mínimo resquicio de control que pueda tener. Aún así, hay algo primario en ella que intenta encontrar su camino para salir”.
Esto, literalmente, es lo que encontramos en la letra –y también en la música– de ‘Geyser’, primer adelanto de ‘Be The Cowboy’. Tras un tenso arranque envuelto en un órgano mientras ella canta “eres mi número uno, eres a quien quiero, y he rechazado que me ha invitado a marchar”, el tema va creciendo hasta lo explosivo, emulando ese “geyser” que en un momento de la canción, que “burbujea desde abajo” y le llama. “Incluso cuando me está haciendo daño, no es real, no es lo bastante real”. Un llamativo retorno que se complementa con un vídeo oscuro que discurre paralelo a la canción, con la propia Mitski encarnando ese personaje.
Tracklist de ‘Be the Cowboy’:
1. Geyser
2. Why Didn’t You Stop Me
3. Old Friend
4. A Pearl
5. Lonesome Love
6. Remember My Name
7. Me And My Husband
8. Come Into the Water
9. Nobody
10. Pink in the Night
11. A Horse Named Cold Air
12. Washing Machine Heart
13. Blue Light
14. Two Slow Dancers
Tras las emociones encontradas que desencadenó en nuestra redacción (y también sus seguidores) ‘Sanctify’, el primer adelanto del esperado segundo disco de Years & Years, el pasado viernes presentaban un nuevo single del mismo. Se trata de ‘If You’re Over Me’, una canción ultrapopera, más luminosa que su predecesora, fiel a la mano de su productor Steve Mac (que recientemente trabajaba, por ejemplo, en el debut de Anne-Marie).
Hoy, además, el grupo británico muestra su vídeo oficial, que enlaza con la trama que comenzaba a desplegarse en el de ‘Sanctify’: una fantasía científica futurista en la que los androides gobiernan el mundo y someten a los humanos, que son juguetes para ellos. En el caso de Olly, juguete sexual para un humanoide de aspecto indoasiático, que en esta ocasión le convierte en la estrella del “cabaret humano” que dirige. Olly protagoniza con sus bailes y sus espatarres el espectáculo mientras, entre bambalinas y tocamientos, surge la chispa con uno de los bailarines de la compañía.
‘If You’re Over Me’ se ubica en el tracklist al principio de la segunda mitad de ‘Palo Santo’, ese nuevo disco de Olly, Mikey Goldsworthy y Emre Türkmen –por el momento, dejando todo el protagonismo estético al también actor– que se publica el próximo 6 de julio.
Una cosa que no esperábamos en el regreso de ‘Fama A Bailar’ y que es digno de celebración es que hayan dado gran protagonismo a la música en directo. Y que su apuesta no (sólo) se limiten a los nombres cuya promo impulsan las grandes discográficas, sino también otros nuevos, frescos y audaces. Es el caso de Delaporte, semidesconocido dúo establecido en Madrid y formado por Sandra Delaporte, cantante y compositora, y Sandro Salvi, músico y productor italiano, que ha visto cómo su aparición en el programa para interpretar su canción ‘Un jardín’ le ha servido para darse a conocer a un público muy amplio, cambiando para siempre su carrera.
Sin embargo, aunque esta aparición suponga, previsiblemente, un felicísimo accidente de más de 1 millón de streamings en su carrera, la atención que ha desatado hacia ellos está más que justificada, a tenor de lo mostrado en sus dos primeros EPs, ‘One’ –publicado el pasado año– y su complemento reciente, ‘Uno’, ambos publicados en el sello independiente Mad Moon Music. Como dejan ver sus títulos, ambos EPs separan, a priori, sus canciones en inglés –salvo por la estupenda ‘Pájaro salvaje’ incluida como excepción a la regla en el primero– y castellano. Pero hay más diferencias que el mero lenguaje en ellos.
Y es que, mientras en aquel primer disco de 2017 mostraban una mayor querencia por el future bass o el footwork anglosajón, ‘Uno’ inclina también la balanza hacia ritmos de origen latinoamericano que conforman una entidad más singular para Delaporte. Así, no se trata solo de que podamos cantar y memorizar sus letras –cuando podemos distinguirlas, porque la mezcla vocal es a veces mejorable–, sino que su pop-soul-R&B electrónico pero sudoroso es claramente identificable. Aunque la potente exuberancia del funk brasileño que nutre la crucial ‘Un jardín’, la mezcla de delicadeza y bailabilidad de ‘Me encanta’, la electrocumbia elegante de ‘Cariñito’ (versión del popular tema de Los Hijos del Sol que también está en el repertorio de Novedades Carminha) conforman un bloque latino en su primera mitad, que contrasta (aunque no tanto como parece sobre el papel) con el trap-dance-pop sexual de ‘Tú y yo’, el homenaje a ‘Homework’ de Daft Punk que contiene ‘Otomanique’ o la outro-balada a lo James Blake ‘#1’, más universales y quizá con un punto menos de gancho que el inicio del disco.
Las personales –insinuantes, pero nunca evidentes– letras de Sandra también contribuyen a hacer de ‘Uno’ uno de los lanzamientos de pop contemporáneo más estimulantes y desacomplejados que hayamos disfrutado en mucho tiempo, y ardemos en deseos de saber cuán lejos pueden llevar su propuesta en el futuro. Una mezcla atractiva, tan valiente como cargada de inmediatez, que la escena, definitivamente, necesita.
Muestra de su amplitud de registros y públicos potenciales, Delaporte estarán presentando las canciones de ‘Uno’ en festivales como Paraíso, en Madrid, o Arenal Sound, en Burriana (Castellón). Pero antes de eso, este viernes 18 de mayo, actúan en Ochoymedio Club de Madrid.
Calificación: 7,7/10 Lo mejor: ‘Un jardín’, ‘Me encanta’, ‘Tú y yo’ Te gustará si te gustan: Chairlift, James Blake y Bomba Estéreo. Escúchalo:Spotify
Horas después de conocerse que Donald Glover, en su alias musical Childish Gambino, conseguía su primer top 1 de Billboard Hot 100 con ‘This Is America’, uno de los acontecimientos musicales de las últimas semanas, la canción es noticia por motivos mucho menos positivos. Una cómica canadiense llamada Nicole Arbour, de cierta popularidad en Youtube por sus recurrentes polémicas, subía anoche una “versión feminista” del single de Childish Gambino.
En el vídeo, Arbour traslada el espíritu de la canción –un alegato contra el incipiente racismo y violencia en Norteamérica hacia las etnias más desfavorecidas– a un contexto de la opresión de la mujer. Tras numerosos comentarios negativos (los dislikes cuadruplican los likes), la youtuber ha decidido cerrar los comentarios y añadir un texto en la descripción del vídeo, declarando su admiración por la obra de Gambino (“la obra de arte más impactante de los últimos años”) y explicando que era “arrojar luz a experiencias de la mujer como la recriminación a las madres que amamantan, las violaciones bajo efectos de estupefacientes, las etiquetas de “santa o puta”, las presiones para tener familia, el acoso laboral, el techo de cristal”, etc. Pero Internet ha dictado sentencia y su vídeo está siendo masacrado… ¿con razón?
Ciertamente, las intenciones de Arbour parecían buenas, y ni mucho menos hay en su vídeo un tono de burla hacia el original. Además, se ha preocupado por reflejar a mujeres de distintas etnias y morfologías físicas en él. Pero tomar como referencia una obra que denuncia otro problema de sensibilidad social tan importante parece una decisión totalmente nefasta, máxime siendo una mujer caucásica bajo los cánones de belleza occidental prototípicos. No sólo porque se puede interpretar, como así ha sido, como una parodia a aquella denuncia, sino porque consigue precisamente el efecto contrario: como ella misma dice en un texto al final del vídeo, “si yo fuera un tío, no estaría pensando quién me ha escrito todo esto”, acompañado de una peineta. Por más suculenta que parezca la idea de emplear el vídeo viral más exitoso de la primera mitad del año, ¿no había más vídeos que emular para su denuncia? Directamente, esta nunca debería haber sido una opción.
Quizá el problema de Arbour es que este no es su primer vídeo polémico: en 2015, dio la vuelta al mundo un vídeo llamado “Querida gente gorda” que, disfrazado de sátira, resultaba insultante e hiriente para las personas con obesidad y sobrepeso, negando que hubiera discriminación hacia ellos por sus cuerpos. Aunque ella se esforzara por hacer ver que pretendía lo contrario, responder después con un vídeo patrocinado por unos productos supuestamente adelgazantes parecía otro insulto. En su colección hay una ristra de parodias que, obviamente, persiguen llamar la atención por la vía de la provocación, como “Queridos negros”, “Queridos refugiados”, “Queridos religiosos”, “Queridos transgéneros” o 4 pasos para librarte de la depresión. Esta vez, quizá a su pesar, ha conseguido lo que quería (el vídeo se acerca al millón de visualizaciones, frente a los ciento y pico mil habituales en su canal).
La esposa del músico neoyorquino Glenn Branca, Reg Bloor, ha comunicado en Facebook que su marido ha fallecido la pasada noche mientras dormía. Tenía 69 años y padecía un cáncer de garganta que, parece, ha terminado con su vida. Bloor, «devastada», dice en su comunicado que «se siente agradecida por haber podido vivir y trabajar con tamaña fuente de ideas y creatividad durante los últimos 18 años y medio. Su obra musical era una fracción de las ideas que tenía en un día cualquiera. Su influencia para el mundo de la música es incalculable».
Branca es uno de los nombres fundamentales en el underground neoyorquino de las 4 últimas décadas, como miembro de la banda no wave –un movimiento contracultural y experimental que surgió en Nueva York como reacción a la colorida new wave– Theoretical Girls, grupo que apenas existió 4 años (de 1977 a 1981), tiempo en el que dieron 20 conciertos y que no llegó a editar ningún álbum en ese plazo, sino un par de singles.
Sin embargo, su trabajo y su actitud resultaron toda una inspiración para artistas más jóvenes de la escena, como Sonic Youth, que dieron sus primeros pasos discográficos en el sello de Branca, Neutral Records. Thurston Moore y Lee Ranaldo, como Michael Gira (Swans), son algunos de los artistas que han alabado y tomado como referente su trabajo como guitarrista, tocando con él en diferentes ocasiones.
Tras Theoretical Girls, compuso y publicó varias sinfonías, construyendo sus propios instrumentos y erigiéndose en uno de los nombres fundamentales del panorama avant-garde, junto con Steve Reich o Philip Glass. ‘The Ascension’ es uno de sus trabajos más admirados, disco reeditado años atrás coincidiendo con su participación, por ejemplo, en Primavera Sound 2011.
Parte de la redacción evalúa ‘Girls‘, el polémico nuevo single de Rita Ora junto a Charli XCX, Bebe Rexha y Cardi B, por el que la británica ha acabado pidiendo disculpas a la comunidad LGTBQ+.
«De Rita Ora y el supergrupo de heroínas pop que le acompañan esperaba más, muchísimo más. ‘Girls’ ahonda en los males de ‘Proud’, su anterior single. Es muy plana, carece de gancho (y ganchos), el estribillo es soso y no remonta el vuelo; el sample del coro que se escucha en segundo plano, en lugar de vestir a la canción, desconcierta (no encaja para nada, parece destinado a otra composición) y, para rematar, el puente recuerda el de ‘Thunder’ de Imagine Dragons (una de las canciones más feas del último año). Sinceramente, Rita parece confiar la fuerza de ‘Girls’ en su letra y su mensaje pero, si pretendía fabricar un gran himno de empoderamiento femenino y reivindicación de la bisexualidad, el tiro no le ha salido demasiado bien: hay voces que la han criticado como dañina a la causa LGTB e “ilustración de fantasías masculinas”. Y encima es tan aburrida…» Mireia Pería.
«Aunque quizá no soy yo quién para afear a Rita y amigas su actitud hacia otras mujeres, es evidente que ‘Girls’ es un patinazo. ¿De verdad a ninguna de ellas se le ha ocurrido otra manera más natural de cantar a la bisexualidad? ¿Ni siquiera el arrepentimiento de Katy Perry por ‘I Kissed a Girl’ les pareció una pista? Pero, ciñéndonos al plano estrictamente musical, peor aún es que este single resulte muy flojo, un forzado intento de crear el reverso bi de ‘Boys‘, pero sin nada que lo haga brillar, con un estribillo decepcionante y una producción plana en la que, a excepción del verso de Cardi B –flojito, rozando lo autoparódico–, hay que esforzarse para encontrar la personalidad de sus intérpretes. Y lo peor: da igual». Raúl Guillén.
«Como nos indicaban en un comentario hace unos días, lo peor de ‘Girls’ es que ha sido co-escrita por un montón de tíos, como Jonny Coffer, Jordan Thorpe, Brian Lee, Andrew Wotman o Benjamin Diehl. Si bien también hay que recalcar la autoría de alguna chica, además de alguna de sus cantantes, como la propia Rita Ora o Cardi B, la hitmaker Ali Tamposi. Al margen de su dudoso gusto, hay que reconocer que la mezcla de ‘Paper Planes’, a quien imitaba claramente la canción de Imagine Dragons arriba mencionada, con el muro de sonido de ‘Roar’ no es lo más apetecible cara al verano. ¿Esto es todo lo que ha reunido este grupo de 10 personas? A pesar de esto, una entretenida y coreable canción que parece tener todo en contra ahora mismo, pero que si consiguiera o hubiera conseguido triunfar (¿hablamos ya de ella en pasado?), tampoco me habría sorprendido lo más mínimo». Sebas E. Alonso.
Según reportan diversos medios internacionales, la actriz Margot Kidder ha fallecido a los 69 años, sin que haya sido revelada la causa de su muerte. Kidder será recordada por siempre por su inolvidable papel de Lois Lane en la versión fílmica de los cómicas de Superman que tantísimo éxito tuvieron a finales de los 70 y primeros 80, las protagonizadas por Christopher Reeve. Ella encarnó a la periodista incisiva y sagaz del Daily Planet fascinada por el superhéroe, pero incapaz de ver a su álter-ego «humano», Clark Kent, en las dos películas que dirigió Richard Donner en 1978 y 1980, y en sus posteriores secuelas menores, ya sin Donner, de 1983 y 1987.
Kidder comenzó muy joven, con apenas 18 años, a trabajar en cine y televisión –logrando su primer gran papel en ‘Hermanas’ (1972), de Brian DePalma–, y así ha continuado hasta prácticamente sus últimos días. Además de ‘Superman’, ‘Superman II’, ‘Superman III’ y ‘Superman IV’, sus papeles más relevantes fueron en el slasher ‘Navidades negras’ (1974) y en ‘Maverick’ (1994), cuando Donner la recuperó para un pequeño papel en la película protagonizada por Mel Gibson y Jodie Foster. Y es que parece que no la benefició demasiado su implicación política: fue una de las pocas actrices de Hollywood que se manifestaron activamente contra la Guerra del Golfo.
Su biografía también explica que Margot Kidder padeció algún tipo de trastorno mental que le provocaba paranoias y la llevó a asegurar que su primer marido quería asesinarla, llegando a abandonar su casa y cambiar su aspecto físico. Una vez tratada, ha llevado una vida normal y ha estado implicada en la promoción de programas de salud mental.
Fiel a su habitual implicación en causas benéficas, el pasado fin de semana Dave Grohl participó en un concierto en Oakland, California, que tenía como objeto recaudar fondos para un hospital infantil. Pero en lugar de ir acompañado de su banda Foo Fighters, como ha ocurrido en otras ocasiones, esta vez llevó consigo a sus dos hijas mayores, Violet, de 12 años, y Harper, de 9 años. Con la primera a la voz y la segunda sentada a la batería, interpretaron primero una versión acústica de ‘The Sky Is A Neighborhood’ (single de su último disco en cuyo vídeo oficial, curiosamente, ya aparecían ellas), destacando las armonías vocales de las niñas. Pero nada podía hacer presagiar lo que vino luego.
Ya sin Harper, Violet interpretó, con la única ayuda de la guitarra de su padre, una versión de Adele, ‘Where We Were Young’, uno de los momentos cumbre del último disco de estudio de la británica, ’25’. Y lo cierto es que, aunque resulten bien molestas, las repetidas ovaciones del público del teatro, su versión llegaba más lejos de lo que lo haría una mera aficionada: en muchos momentos, pese a algún despreciable patinazo vocal, la niña muestra una calidez y una capacidad para emocionar con su voz a la altura de grandes artistas. Ha nacido una estrella.
Tras publicar el pasado año el buen ‘Concrete & Gold’, Foo Fighters pasarán el próximo verano girando por muchos países europeos que esta vez no incluirán España, donde hace un año sí se les pudo ver en un evento secreto en Barcelona que terminó siendo un show de 3 horazas y en el festival Mad Cool.
Como consecuencia, ‘This Is America’ es el nuevo número 1 del Billboard Hot 100 desplazando a ‘Nice for What’ de Drake, y pese a haber sido lanzada un domingo en lugar de un viernes. Ha recibido 65 millones de streamings en USA en sus primeros días, el 68% de los cuales corresponden a su vídeo. Además, es número 1 también en descargas digitales con 78.000 copias vendidas en 5 días. Su audiencia en radio ha sido de 9 millones, muy lejos de la cima, pero con buena respuesta sobre todo en las emisoras de rap, donde ya es top 20. Este es el primer número 1 de Childish Gambino y de hecho es también su primer top 10. Hasta ahora su mayor hit era ‘Redbone’, que había sido número 12.
Lo próximo que podremos ver de Donald Glover es su participación en el vídeo de ‘Garden (Say It Like Dat)’ de SZA, correspondiente a su disco del año pasado, ‘CTRL‘. Así lo ha dejado caer ella mediante un teaser en las redes sociales compartido con motivo del Día de la Madre. Será una manera de devolverle el favor, pues SZA también aparece en el vídeo de ‘This Is America’.
Rufus T. Firefly cierran hoy el cartel de Spring Festival, que se celebrará los días 25, 26 y 27 de mayo en el Puerto de Alicante. Además, se anuncian las entradas de día, que costarán tan solo 15 euros en el caso de los mil primeros compradores. Los abonos, que cuestan 26 euros en Ticketea, cambiarán de precio esta noche.
Spring Festival, que celebra su 10º aniversario, cuenta el viernes 25 de mayo con Los Planetas, La Bien Querida, Dorian, Crookers, Varry Brava, Los Punsetes, Bea Pelea, y Delaporte, entre otros. El sábado 26 de mayo es el turno de Izal, La Casa Azul, WAS, los mencionados Rufus T. Firefly, Meneo y BSN Posse, entre otros.
Como veis, se alterna el nombre de algunos de los artistas más populares del país (Los Planetas estuvieron entre los 40 discos más vendidos de todo 2017, Izal han estado mes y medio en el número 1 de «streaming álbumes» con ‘Autoterapia’) con otros totalmente revelación. Bea Pelea ha estado recientemente entre los virales de Spotify, al igual que Delaporte.
Entre el indie y el latineo urban de gente como Beauty Brain o QWERT, Spring Festival busca consolidarse como festival de clase media para todo Levante y parte del resto del país, costando lo mismo o incluso menos de lo que ya vale el show de alguno de los cabezas de cartel.
Como cada año, tras la mala posición española en Eurovisión, son muchos los medios que recuerdan en sus titulares cuánto cuesta a RTVE Eurovisión. Ayer el coste de la edición de 2017, 445.000 euros, aparecía en la portada de Menéame, con algunos usuarios pidiendo que ese dinero público se dedicara a las pensiones. El asunto llegó anoche a El Objetivo de laSexta, donde el equipo de Ana Pastor recopiló que el coste de Eurovisión suele rondar todos los años los 400.000 euros, si bien la cifra de la edición 2018 aún no se conoce. La mayor parte de esos costes, 300.000 euros, corresponde a los derechos de retransmisión.
Ana Pastor y una de sus compañeras criticaron la falta de transparencia de RTVE al negarse a hacer este dato público, pues solo se reveló en una ocasión cuando el Tribunal Supremo lo reclamó tras una petición de un periodista al Consejo de Transparencia. Suponemos que RTVE considera que parte del público no va a entender los 31.000 euros desempeñados en alojamiento y dietas por parte de la delegación española, pero RTVE no tiene de qué avergonzarse de este evento en particular, en comparación con otros eventos o series emitidos por la cadena.
Ya en 2015 varios medios recordaban que cada uno de los capítulos de ‘Cuéntame’ y ‘Águila Roja’ costaba entonces entre 700.000 y 800.000 euros, obteniendo en ambos casos una audiencia menor que Eurovisión. La emisión de un partido de la Selección puede costar 2 millones de euros.
Además de ofrecer como posibilidades los patrocinios, durante muchos años abiertamente la emisión de publicidad en el descanso, funcionar con un sistema de televoto a más de 1 euro cada voto, o representar reclamo turístico para cada uno de los países (ahí está el caso extremo de Azerbaiyán, siempre tan esforzado por promover el turismo hacia el país), Eurovisión demuestra edición a edición el interés general que genera en la audiencia. El número de espectadores alcanzado el sábado solo en España (7 millones las canciones, 8 millones las votaciones, más el millón largo que vio las semifinales) está al alcance solo de eventos deportivos de primer nivel, y será en este caso uno de los programas más vistos de todo el año.
Es muy necesario saber dónde va el dinero que pagamos todos, pero por qué este es el único evento cuestionado de toda la cuestionable parrilla de la cadena pública es un verdadero misterio… ¿Nadie piensa preguntarse cuánto cuesta, por decir algo, el programa diario de «humor y diversión» de Javier Cárdenas? ¿Sabe el que pedía más pensiones en Menéame que el gasto en pensiones fue de casi 9.000 millones de euros solo durante el mes de marzo? ¿De verdad Eurovisión, y los 1.000 euros que podría dar tan solo un mes al año a 445 pensionistas del país, es la clave de todo?
’Toy’ de Netta, tras un par de meses de hype en que ha sumado 36 millones de reproducciones en Youtube, aparece al fin en el top 200 global de Spotify. Según los datos del domingo 13 de mayo (un día después del festival), es número 52 a nivel global tras haber sumado ayer domingo 1 millón de reproducciones en esta plataforma. 200.000 de ellas provienen de Suecia, donde ‘Toy’ es número 1 de Spotify y también destacan los números aportados por Alemania (154.000, número 23 en Spotify), España (134.000, número 11 en Spotify) o incluso la siempre reticente para una canción extranjera Reino Unido (100.000, top 66).
‘Fuego’ de Eleni Foureira llega al número 115 a nivel global en Spotify, gracias también a los buenos números obtenidos en Suecia (top 8), España (top 15) o Reino Unido (nº106). El checo Mikolas Josef, pese a no haber quedado 3º en Eurovisión, tiene en ‘Lie to Me’ la 3ª canción más exitosa de este año, apareciendo en el número 119 del global de Spotify. El 4º mayor beneficiado es Michael Schulte con ‘You Let Me Walk Alone’. El alemán es número 126 en el global de Spotify, destacando por supuesto su buena posición en Alemania. De los 677.328 streamings que tuvo ayer domingo, 254.402 provienen de su propio país, donde es top 8.
La lista de artistas de Eurovisión 2018 que se han colado en el top 200 global de Spotify se cierra con el sueco Benjamin Ingrosso, ‘Dance You Off’, que entra al puesto 198 con más de medio millón de reproducciones generado en un solo día. Algo bastante curioso porque esta canción fue especialmente castigada por el televoto. La canción es número 1 en el Spotify de Lituania y también obtiene buenos números en grandes mercados como España (top 59 de Spotify) o Alemania (top 106 de Spotify).
Curioso, pues, comprobar cuáles son las canciones que mejor están funcionando sin el tan criticado componente visual que ofrece el festival o después Youtube. No hay tanta diferencia con respecto al resultado final…