Que el hecho de haber sido lanzada en pleno diciembre, con las listas de lo mejor del año ya realizadas por medios de comunicación y melómanos, no nos distraiga: ‘Amanecer’ es una de las composiciones más contagiosas de Tripulante y Crucero. La banda autora de álbumes como ‘El sonido de los mapas‘ (2012) y ‘Los pueblos’ (2015) vuelve el próximo 2 de febrero con su tercer largo, llamado ‘Meseta selva’, y el primer adelanto, ‘Amanecer’, está disponible desde hace unos días, como notaríais en su momento los suscritos a nuestra playlist de novedades «Ready for the Weekend«.
El propio grupo indicaba en Facebook que la canción tiene «un poco de afrobeat para llevar mejor el frío invierno» y lo cierto es que su punteo de guitarras, el tipo de percusiones latinas y teclados tropicales nos lleva de la mano hasta el próximo verano, cuando suponemos que ese ‘Meseta selva’ les hará visitar varios de los festivales que estos días definen ya sus líneas editoriales.
La canción es una recreación de un momento feliz (no pueden sonar más optimistas los repetidos «cuidaré de ti»), de esos de congratularse con el mundo («saber cuál es nuestro papel en la creación»), si bien su estribillo «iureeeei, verte amanecer» es el que realmente cuando toque «irnos», «permanecerá» con toda seguridad.
‘Amanecer’ cuenta con la colaboración de Alondra Bentley a los coros, Nacho Ruiz (Nine Stories) en teclados y coros y Samuel Alonso (Osopardo) a los coros, y está disponible tanto en las redes de streaming de audio como de Youtube a través de un «lyric video».
Como cada año, una Cabalgata de Reyes Magos alternativa tendrá lugar en el madrileño barrio de Vallecas, y para algunos este año esa Cabalgata será alternativa de más, pues contará con La Prohibida, la cantante y actriz Dnoé Lamiss y la actriz Roma Calderón. La carroza, que ha sido conocida durante el último día como de «Reinas Magas», ha sido promovida por la plataforma LGTBI+ Orgullo Vallekano, y ha contado con el visto bueno del ayuntamiento de Madrid, cuya alcaldesa es Manuela Carmena (Ahora Madrid). Su lema es apostar por «una carroza llena de color, diversidad e igualdad porque tod@s somos las reinas de nuestras vidas».
La noticia ha propiciado respuestas airadas en la oposición de PP y C’s y de medios conservadores, como ha sido el caso de ABC, que publica un artículo llamado «La Prohibida, la «drag queen» de la Cabalgata de Vallecas que «detesta» la Navidad», en el que se ofrecen pantallazos de varios tuits antiguos de La Prohibida en los que habla en contra de la Navidad. El portavoz del PP, José Luis Martínez-Almeida, ha indicado que Carmena «sigue en la línea que inició hace dos años y medio de desnaturalizar las Navidades», en referencia al vestuario de Reyes Magos de aquel año, que propiciaron el mítico «Jamás te lo perdonaré, Manuela Carmena», que se viralizó en redes entre la indignación de unos y el pitorreo de otros. Continúa, José Luis: «Desde el PP apoyamos y respetamos la celebración del Orgullo Gay y de los carnavales y las Navidades, pero cada una de estas celebraciones con sus características propias que conviene no mezclar ni desnaturalizar». La portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís, ha pedido que se muestre la «diversidad» de Madrid en fechas que no sean el 5 de enero: «Tenemos muchísimas oportunidades de demostrar lo diversos que somos los madrileños, pero los adultos complicamos las cosas. La fiesta de los Reyes es de los niños y lo que esperan ver son Reyes Magos».
Como recoge Telemadrid, desde el Distrito de Vallecas, su responsable Francisco Pérez ha desmentido que la Cabalgata de Reyes vaya a incluir una carroza de «drag queens» y ha asegurado que la Junta Municipal ha dado «todas las indicaciones pertinentes» a la entidad LGTB Orgullo Vallekano, que fleta la carroza, para que «la decoración y el vestuario sean respetuosos» con la tradición del evento. Además, desmiente que vaya a haber «reinas magas» o «drag queens», pues esta es solo 1 de las 16 carrozas que desfilarán, pertenecientes a 23 colectivos.
Por su parte, Mónica Naranjo ha apoyado la realización de esta cabalgata, escribiendo en Twitter: «¿Está bien visto que en una cabalgata desfilen personajes con fines comerciales como Bob Esponja, pero está mal visto que desfilen unas drags que tratan de fomentar derechos fundamentales? Cuánto les queda a algunos por evolucionar».
Dorian, El Columpio Asesino, Octopus Project, Esteban & Manuel y Poolshake son las nuevas confirmaciones para WAM Estrella de Levante, que se celebra los días 4 y 5 de mayo en Murcia. Anteriormente se había anunciado que actuarían Alt-J, Izal, Vitalic o !!! Los abonos están a la venta por 33€ solo hasta esta medianoche, a través de Ticketea.
La nota de prensa especifica que tanto Dorian como El Columpio Asesino se encuentran preparando nuevo álbum, por lo que suponemos que para mayo presentarán algún tema nuevo sobre las tablas: «Dorian es una de las bandas más importantes del pop independiente en España y se encuentra inmersa en pleno proceso de preparación de su nuevo álbum, que en 2017 se ha visto precedido por la publicación del single “Hasta que caiga el sol” y del cancionero ilustrado “Armas para volar”. El Columpio Asesino también estarán en el Recinto La Fica el primer fin de semana de mayo. Los pamploneses son un auténtico tótem del rock independiente nacional, y ya se encuentran preparando el que será su sexto álbum de estudio, tras casi cuatro años de silencio discográfico».
Esta tanda se completa con los estadounidenses Octopus Project, presentando su disco ‘Memory Mirror’, los mucianos Poolshake presentando temas como ‘Golden Smoothie’ y ‘Seventies Sugar Dream’; y los gallegos Esteban & Manuel, que alternan la cumbia con el autotune en lo que han dado en llamar «cumbiatune». Os dejamos con un par de sus vídeos.
Melenas apenas han tardado un año, desde su formación en el Nebula de Pamplona, en escribir y grabar todas las canciones que conforman su debut. Tres sellos se han unido para publicarlo: El Nebula Recordings, Elsa Records y Snap Clap Club. El vinilo, de preciosa portada (obra de Oihana, la cantante Paula Estévez), está agotado. Todo esto da idea de la expectación que Melenas han despertado… aunque expectación no es la palabra adecuada, porque suena a futuro. Y aquí lo que hay es un hermoso presente. Ellas no han salido de la nada; varias de sus componentes ya tenían experiencia: Leire, la bajista, poniendo voces en los Ginkas; Lauri, tocando la batería en Panty Pantera (y también en Río Arga). Pero hay que admirar la compenetración, la solidez y la personalidad que desprenden ya como banda en tan corto espacio de tiempo. Este debut, además, sirve para arrearnos una colleja (cariñosa) a todos los viejos gruñones que nos dolemos de que “a la juventud no le gusta el rock” (como bien indicaba mi compañero Raúl Guillén aquí) y “en-los-conciertos-sólo-ves-a-gente-de-más-de-treinta”. Y mira por donde, un grupo de veinteañeras nos está robando el corazoncito.
Más allá de las referencias más directas que se nos puedan ocurrir, Melenas recuerdan a colegas de generación y ciudad como Exnovios, Río Arga, Tremenda Trementina o Kokoscha. Pero, sobre todo, entroncan con una tradición de pop muy anglosajón y muy ibérico a la vez, esa que arranca con los primeros Brincos, pasa por Los Bólidos, Zombis y la nueva ola de finales de los setenta-principios de los ochenta, va hasta Los Fresones Rebeldes e incluso llega a El Niño Gusano (‘Una voz’ llega a los terrenos del llorado Sergio Algora)… En definitiva, a ese espíritu de pop directo, sin pretenciosidad, un punto naïve, pero con gran ambición artística (que la hay, y mucha).
Melenas tienen la pericia instrumental suficiente para no sonar limitadas ni excesivamente amateur pero sin perder un ápice de frescura. Destaca particularmente la característica forma de tocar la batería de Lauri; sincopada, más bien aporreada, pero tremendamente efectiva. El sonido del álbum, directo, avejentado, evocador, sumado a los reverbs en la voz, le da la atmósfera adecuada, anacrónica en el buen sentido y tiñe de cierta melancolía el conjunto. Todo esto cristaliza en una colección de canciones que entran como el agua y se pegan de mala manera, repletas de cotidianidad y ganas, basadas en buenas melodías -directas pero no simples-, cuidadas armonías, arreglos pequeños pero efectivos, que demuestran un gran dominio de los códigos estéticos del garaje y del pop de los sesentas.
El arranque alegremente furioso y arrollador de ‘Cartel de neón’, con un riff contagioso, salpicado de panderetas; todo es el órgano, el cristalino punteo y los coros de ‘Mentiras’, las líneas de las guitarras en ‘Gira’, la psicodelia pastoril británica en ‘Una tras otra’ o ‘Volaremos’. El Hammond de ‘Tú me haces lo mismo’ y la alegría que desborda a sus reproches agridulces pero cariñosos la convierten en un clásico, puro caramelo punk-pop. Los contundentes golpetazos y el trenzado ruidoso que marcan ‘Alfajarín’, catapultan las voces bucólicas de su estribillo y su letra de anhelos domésticos (“Vamos a viajar/sin movernos del sofá”). ‘Una voz’ se pinta de ternura triste que gracias al juego entre las armonías vocales y sus guitarras levemente distorsionadas, crea un final que puede recordar a los primeros Planetas. Sí, la saga del pop pamplonés no sólo sigue, sino que, además, acaba de entregarnos una de sus más refulgentes obras.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Mentiras’, ‘Gira’, ‘Una tras otra’, ‘Tú me haces lo mismo’, ‘Alfajarín’ Te gustará si te gusta: Exnovios, Tremenda Trementina Escúchalo: Bandcamp
Los lectores de JENESAISPOP habéis elegido vuestras canciones del año durante el último mes a través de nuestros foros o a través de nuestro mail. Como sucedía en la lista de mejores discos para los lectores, Lorde corona la tabla, en este caso con ‘Green Light’, pero situando también en el puesto 4 ‘Perfect Places’, en el puesto 11 ‘Supercut’, en el 23 ‘Sober’ y en el 39 ‘Writer in the Dark’. Como indicaba el usuario AdriEv, que muy gentilmente se ha enfrentado al diverso recuento de votos, todas las canciones de ‘Melodrama’ han recibido votos menos el reprise de ‘Liability’.
También Lana del Rey logra situar varios temas en el top 40, en concreto tres, llevando el single ‘Love’ hasta el puesto 2. Destacan, respecto a la lista de mejores canciones de 2017 de la redacción de JENESAISPOP, la buena posición de ‘Undercover’ de Susanne Sundfør (que nosotros decidimos aupar en discos) o ‘A Violent Noise’ de The xx (nos decantamos por ‘I Dare You’). Nuestra canción del año, ‘Mala mujer’, aparece en el 15º lugar para los lectores, por lo que la mayor diferencia entre redacción y lectores sería la ausencia de ‘Tú que vienes a rondarme’ de Maria Arnal y Marcel Bagés (top 3 para redacción) del top 40 de lectores, seguido de toda ausencia de Katy Perry en canciones (a diferencia de lo que sucedía en la votación de discos). Os dejamos con el top 40.
1 Green Light – Lorde
2 Love – Lana del Rey
3 New Rules – Dua Lipa
4 Perfect Places – Lorde
5 Los Planetas – Islamabad
6 Everything Now – Arcade Fire
7 Undercover – Susanne Sundfør
8 Disco Tits – Tove Lo
9 Passionfruit – Drake
10 7 Días Juntos – La Bien Querida
11 Supercut – Lorde
12 Drew Barrymore – SZA
13 A Violent Noise – The xx
14 Desafío – Arca
15 Mala Mujer – C. Tangana
16 Sign Of The Times – Harry Styles
17 Say Something Loving – The xx
18 Boys – Charli XCX
18 Ocean – Goldfrapp
20 Love Galore (ft. Travis Scott) – SZA
21 HUMBLE. – Kendrick Lamar
22 Los Ageless – St. Vincent
23 Lust for Life (ft. The Weeknd) -Lana del Rey
23 Sober – Lorde
25 Something to Remember Me By – The Horrors
26 DNA. – Kendrick Lamar
27 Look What You Made Me Do – Taylor Swift
28 Jacaranda – Bad Gyal
29 Chanel – Frank Ocean
30 We Don’t Deserve Love – Arcade Fire
31 13 Beaches – Lana del Rey
32 New York – St. Vincent
33 Praying – Kesha
34 Mi Chulo – El Último Vecino
35 Mercury – Sufjan Stevens, Bruce Dessner, Nico Muhly, James McAlister
36 Supermodel – SZA
37 Lips – The xx
38 Cut to The Feeling – Carly Rae Jepsen
39 Writer in the Dark – Lorde
40 Tú Sí Sabes Quererme – Natalia Lafourcade
Coachella ha revelado finalmente su cartel para este 2018, lo que incluye a Beyoncé, como ya se anunció hace casi un año cuando la cantante tuvo que suspender su actuación de 2017 al quedarse embarazada de gemelos, y fue sustituida por Lady Gaga. Como se venía rumoreando desde hace un par de semanas, los otros dos cabezas de cartel junto a Knowles serán The Weeknd y Eminem.
Otros artistas que encontramos en segunda línea son SZA, Kygo, Jamiroquai, St Vincent, The War On Drugs, Vince Staples, Soulwax, Jean-Michel Jarre, Daniel Caesar y Kali Uchis los viernes 13 y 20 de abril. Por su parte, los sábados 14 y 21 de abril será el turno de Haim, Tyler the Creator, David Byrne, alt-J, Post Malone, Fleet Foxes, Chromeo, los Chic de Nile Rodgers, BØRNS, Louis the Child, Angel Olsen, Jungle y Mø.
Finalmente, los dos domingos de festival, esto es, los días 15 y 22 de abril, se podrá ver a Odesza, Portugal the Man, Migos, A Perfect Circle, Cardi B, Miguel, King Krule, Kamasi Washington, French Montana o LANY, entre otros.
La letra “pequeña” de Coachella 2018 incluye a LION BABE, John Maus, The Drums, Ibeyi, Jessie Ware, Wizkid, Alvvays, Helado Negro, Kelela, Moses Sumney, Perfume Genius o Benjamin Clementine, entre otros.
Sí, se acerca la final de Operación Triunfo 2017 y se van perfilando los concursantes que se disputarán la victoria del talent-show… pero en la gala 10 que se pudo presenciar anoche en La 1 de RTVE Amaia Romero dio un golpe de efecto brutal de cara a esta recta final. Tras haber sido criticada en la anterior gala por haber sido poco ambiciosa y previsible cantando ‘Me conformo’, popularizada por Marisol, a la navarra se le exigía revolverse ante las críticas del jurado encabezado por Mónica Naranjo interpretando ‘Shake It Out’, single principal del segundo álbum de Florence + The Machine, la que la encumbró como estrella del pop.
Si bien la intensidad vocal de la británica es una cota difícil de alcanzar para cualquier intérprete, lo cierto es que Amaia, una de las favoritas de público y jurado desde los inicios, rompió absolutamente cualquier previsión de los Almaiers más optimistas. Como poseída por el escenario, la joven –anoche durante la gala cumplía 19 años– cantó con una pasión que hizo explotar de emoción no solo al público, que acabó entonando tras minutos de ovación «ganadora, ganadora», sus compañeros, que aplaudían con verdadero fervor, y hasta el jurado, con una Mónica Naranjo en pie a mitad de canción. Por interpretaciones como la de anoche y el amplio e interesante abanico de influencias que maneja, Amaia nos convenció anoche de que es una estrella en ciernes, gane o no esta edición, vaya o no a Eurovisión (con un tema de Zahara o no).
Sin embargo el público sorprendió con su elección del favorito de la gala, optando en este caso por Aitana –que interpretó ‘Chas y aparezco a tu lado’ de Álex y Cristina en la adaptación de Supersubmarina–, mientras lloraba amargamente al ver cómo era expulsado Cepeda, que tras haber sido nominado en cinco ocasiones perdió ante Roi precisamente el día en que mejor había cantado en todo su recorrido –eligió ‘Say You Won’t Let Go’ de James Arthur–. Además, escuchamos un ‘Dramas y comedias’ de Fangoria por parte de una Miriam en plan vedette.
Como se había anunciado, en la noche de fin de año La 2 de RTVE ofreció un especial del programa ‘Cachitos de Hierro y Cromo’, bautizado como ‘Nochevieja a Cachitos’. Como ha venido ocurriendo esporádicamente en las últimas temporadas del programa musical centrado en recuperar imágenes del extenso archivo del ente público, el especial de 3 horas incluyó varias actuaciones en directo por grupos de pop rock del panorama alternativo español.
En este caso, tal y como habían anunciado, el programa se basaba en un falso casting que parodiaba a los pujantes talent-shows (casi el único reducto de música en directo en televisión), en el que el jurado formado por la presentadora y DJ Virginia Díaz, el actor Txabi Franquesa y la también artista Electric Nana –que aprovechó la oportunidad para interpretar también alguno de sus temas–.
Así, con esa premisa, el show contó con invitados en directo como Vetusta Morla, Niños Mutantes, Sidonie, Novedades Carminha, El Kanka, Fundación Tony Manero, Chimo Bayo –único que apareció en riguroso playback– o Ladilla Rusa, y otros en diferido como Amaral, Elefantes, Love of Lesbian o Izal. Además del programa completo dividido en tres vídeos (la 1ª parte concentra «el cásting», la 2ª y 3ª están centradas en el reciclaje de viejas actuaciones, de Prefab Sprout a Camarón de la Isla pasando por AC/DC), también se puede disfrutar de los clips de algunas de esas actuaciones. Lo más destacado, sin duda, es que pudimos ver a Niños Mutantes interpretando su propio clásico ‘Hundir la flota’ además de su versión de ‘Como yo te amo’, a Novedades Carminha tocando ‘Te quiero igual’ y ‘Cariñito’, a Sidonie sorprendiendo con una buena versión de ‘Mi guitarra’ de Serrat y una simpática (quizá de más) versión de ‘Estáis aquí’ –de su disco ‘Sierra y Canadá’–; destacaron Vetusta Morla, que al contrario que Sidonie –es decir, muy sobrios–, hicieron la estupenda ‘Deséame suerte’ de su último disco, ‘Mismo sitio, distinto lugar’.
Frente a la competencia de La Primera y las cadenas privadas, ‘Nochevieja a Cachitos’ fue sobre todo un éxito en las redes sociales, donde fue de lo más comentado durante toda la madrugada. Aunque su gran éxito fue, claramente, dignificar la música pop y rock en directo en televisión. Nada baladí, en los tiempos que corren.
En las últimas horas Garrett Borns, el artista conocido como BØRNS, había dado una auténtica sorpresa al anunciar que su nuevo single, ‘God Save Our Young Blood’, contenía un featuring de los que no dejan indiferente y pueden cambiar carreras: hablamos de Lana del Rey, que en 2017 ha publicado ‘Lust for Life’, una nueva cumbre en su carrera que muchos medios –también nosotros mismos– seleccionábamos entre lo mejor del año. Ahora, por fin, podemos escucharlo.
En ‘God Save Our Young Blood’, que inequívocamente es una oda a la juventud que líricamente encaja con la temática de canciones de Lana como ‘Love’, el papel de la autora de ‘Born To Die’ no es, curiosamente, preponderante. Del Rey en realidad se limita a hacer coros acompañando la voz de Borns, cuyo timbre es bastante similar al de ella, aportando elegancia y dulzura al primer gran dueto de 2018. Aún así, se trata de un tema magnético y elegante producido por Tommy English, colaborador habitual de BØRNS que ha trabajado ocasionalmente con 5 Seconds of Summer o Ladyhawke.
‘God Save Our Young Blood’ es en realidad el cuarto single del nuevo disco de BØRNS, ‘Blue Madonna’, que se publica tan pronto como el 12 de enero. Antes de esta canción hemos podido escuchar temas como el estupendo ‘Faded Heart’, ‘Sweet Dreams’ y ‘I Don’t Want U Back’ que ya despertaban por sí mismos un notable interés por la continuación de ‘Dopamine’ (2015), que presentó en Barcelona teloneando a Halsey. Ahora gracias a Lana sin duda más oídos estarán pendientes de ese ‘Blue Madonna’.
Por su parte, el próximo mes de abril Lana del Rey presentará ‘Lust for Life’ en Madrid y Barcelona. Las entradas siguen disponibles en Ticketmaster.
Half Waif es el proyecto de Nandi Rose Plunkett, una músico norteamericana que, aunque educada tanto en la música clásica como en el cancionero de Joni Mitchell o Tori Amos, factura canciones que se inclinan al pop electrónico de proyectos como Austra, Zola Jesus o Bat For Lashes.
Su carrera discográfica daba comienzo en 2014 con ‘Kotekan’, EP autoeditado al que sucedía en 2016 ‘Probable Depths’, que incluía el que podría considerarse su primer “éxito”, ‘Turn Me Around’, en la que afloraban esas influencias clásicas, aproximándose también al universo de Julia Holter. La repercusión obtenida propició su fichaje por el sello Cascine –etiqueta que da cobijo a proyectos como Kisses, Maria Usbeck o la barcelonesa NOIA–, que el año pasado publicó un nuevo EP, ‘form/a’.
Este disco ha supuesto el despegue definitivo de Half Waif, llevando a Nanci y a su grupo a girar por Estados Unidos con Julien Baker, una de las triunfadoras de 2017 gracias a su soberbio álbum ‘Turn Out the Lights’. Precisamente ella protagoniza el vídeo oficial/no-oficial para ‘Severed Logic’, el tema estrella de este último disco de Plunkett: en él podemos ver cómo la torturada cantautora muestra una faceta totalmente desconocida hasta ahora, bailando como loca mientras el grupo interpreta esa canción sobre el escenario. Un divertido clip con el que Half Waif se apunta un buen tanto, antes de emprender a finales de este mes de enero una gira europea como teloneros de Iron & Wine.
Puede que parte del encanto de aquel fantástico primer EP de Puzzles y Dragones estuviera en la pátina de amateurismo y baja fidelidad que envolvía todo, contenedor –un 7” con una cubierta fanzinera que recordaba aquellos collages de los primeros discos de Pavement o Sebadoh– y contenido –cuatro canciones de indie pop candoroso que se miraba en Sarah Records y herederos–. Y puede, también, que alguien pueda sentir cierta decepción al comprobar que ‘Vuelven Puzzles y Dragones’, álbum de debut del grupo comandado por Daniel de la Mancha –en cuanto que es su compositor principal y vocalista–, suena muy bien.
En cualquier caso, el sonido no es lo más importante de un disco de jangle pop como este. Lo son las canciones. Y en ese sentido, no hay decepción posible, porque Daniel persiste en el estilo de melodías preciosas enganchadas a un resquicio de melancolía adolescente que subyace en todo el álbum. En una cara A especialmente atinada, junto a la excelsa ‘Fuerzas absurdas’, refulgen como luces en la niebla de una mañana de fin de invierno en los campos manchegos temas arrebatadores como ‘Canciones que hacen daño’, ‘Mientras dormía’, ‘La huída de Víctor’ o ‘Carnavales de súplicas’, que equilibran con sumo encanto y gusto referencias tan aparentemente distantes como La Buena Vida, My Bloody Valentine, Modestia Aparte y The Pains of Being Pure at Heart. Si no se percibiera cierta “pájara” en todo el centro de la cara B –‘La tempestad’, ‘Los virus’, aunque la tristona ‘El hombre gris’ remienda el final– estaríamos ante uno de los discos del año del indie –en el sentido más estricto del término– español.
El a la vez arrebatado y naíf encanto teen también alimenta sus reconocibles letras sobre outsiders con halo de perdedores, que se encuentran en la vida como por azar pero no avanzan en sus relaciones por timidez enfermiza o inseguridad. Pero sus protagonistas no se muestran lastimeros ni afligidos de más, sino orgullosos y con un punto mezquino –un poco como aquellas primeras letras vengativas de J en sus singles pre-‘Super 8’–. Así que, si escuchar ‘Vuelven Puzzles y Dragones’ no te despierta algo de ternura, afecto y emoción íntima es que el cinismo de la era de Internet ha podido contigo o eres un procesador diseñado en Santa Clara, California.
Calificación: 7,2/10 Lo mejor: ‘Fuerzas absurdas’, ‘Mientras dormía’, ‘La huída de Víctor’, ‘Canciones que hacen daño’ Te gustará si te gustan: La Buena Vida, The Pains of Being Pure at Heart, Los Planetas pre-RCA Escúchalo:Spotify, Bandcamp
No contentos con haber entregado uno de los mejores discos de 2017 y también de su carrera, ‘Zona temporalmente autónoma’, Los Planetas afrontan 2018 con un nuevo reto: celebrar el 20º aniversario de ‘Una semana en el motor de un autobús’. Aquel tercer largo del grupo de Granada está considerado como el mejor disco de su historia y, también, el que supuso su mayor éxito comercial, alcanzando los primeros puestos de la lista de ventas española cuando aún se vendían discos físicos como rosquillas.
Este disco fue un disco particularmente difícil para el grupo, como muy bien retrató el periodista Nando Cruz en su libro ‘Una semana en el motor de un autobús: La historia del disco que casi acaba con Los Planetas’. Con Florent cada vez más abandonado al consumo de estupefacientes y diversos cambios de formación, J luchaba por mantener vivo al grupo y hacer una obra relevante, lidiando también con las presiones de la multinacional RCA.
Aquel disco contiene las que a día de hoy siguen siendo los mayores éxitos de Los Planetas: ‘Segundo premio’, ’La playa’, ‘La copa de Europa’. Dado que fue reeditado en una edición especial en vinilo y digital hace poco tiempo –que reunía sus demos y revelaba su portada original–, no hay que ser muy imaginativo para esperar que lo esconde este anuncio de celebración es una gira interpretando el álbum al completo. Permaneceremos atentos a nueva información.
Feliz 2018 y tal. Pero volvamos por un momento no a la Nochevieja de 2017 sino a la de 2016, cuando Mariah Carey se puso en boca de todo el mundo del pop por una actuación desastrosa en un festival que se celebra cada 1 de enero en la neoyorquina Times Square, con una serie de fallos técnicos que pusieron en evidencia que hacía playback y a los que ella respondió de mala manera, acusando a la organización del evento de hacerlo a propósito.
Este año, sin embargo, parece haber hecho al fin las paces con el mismo certamen, llamado Dick Clark’s New Year’s Rockin´ Eve, y ha vuelto a actuar en él. Resarciéndose de aquel episodio, Mimi se presentó en el mismo escenario pero con una actitud muy distinta. Esta vez sustituyó al playback y a los bailarines que la suelen elevar sobre el escenario por una banda en directo y unas coristas que apoyaban su, esta vez sí, interpretación vocal en directo.
Vale que esta interpretación de sus grandes éxitos, ‘Vision of Love’ y ‘Hero’, no fue lo más perfecto del mundo –falló en algún falsete– pero, considerando que actuaba a la intemperie con unas temperaturas gélidas, la verdad es que Carey se ha resarcido en parte de aquel episodio. Incluso tuvo el papo de bromear con el incidente del año anterior, reclamando un té caliente que había pedido y no estaba allí: “Oh, es un desastre”. La reina de la Navidad en Estados Unidos ha recuperado su trono.
Más que un estilo o que un lenguaje de expresión, el género americana es para Joana Serrat una forma de vida, una manera de ser y de mirar el mundo. Desde su Vic natal, la cantautora se ha buscado siempre a sí misma a través de la tradición musical norteamericana, en el cobijo de grandes referencias como Neil Young, Bob Dylan o Hank Williams, hasta convertirse en toda una embajadora, acreditada además por su presencia –primera artista nacional que participa– en el Americana Fest de Nashville el pasado septiembre.
Fue entonces cuando vio la luz ‘Dripping Springs’, su sexto cuarto álbum, grabado en la ciudad tejana del mismo nombre con Israel Nash y un importante elenco de colaboradores. Un trabajo lleno de nostalgia y aprendizaje, rebosante de imágenes dibujadas con el corazón, con el que la catalana mantiene el notable nivel exhibido en sus dos anteriores discos. Ante una trayectoria tan sólida como la suya, no es fácil elegir el mejor, pero ella lo tiene claro.
Joana Serrat actuará el próximo 31 de enero en el AmericanaFestUK Showcase Festival de Hackney, Reino Unido, y el 3 de febrero en la sala El Sol de Madrid.
Con ‘Dripping Springs’ llevas ya seis discos…
¿… Seis? Cuatro…
Bueno, tienes dos con otro nombre.
Claro, con mi nombre es desde ‘The Relief Sessions’.
¿Y los anteriores no los consideras?
No. Los firmaba con otro nombre. Están ahí pero no los considero discos míos aunque lo sean [risas]. Los separo muchísimo. Para mí ‘The Relief Sessions’ fue mi presentación al mundo. Aunque es de un momento en el que todavía estaba buscándome, creo que apuntaba maneras. Con ‘Dear Great Canyon’ ya fue todo muy distinto.
¿En qué sentido?
El proceso en sí fue muy distinto. Para empezar me había encontrado a mí misma, que es algo que influye muchísimo porque un disco no deja de reflejar lo que eres tú, ¿no? Hubo un recorrido y mejoré a todos los niveles.
Te encontraste a ti misma en un estilo muy americano…
Sí que tenía ese punto. En ‘The Relief Sessions’ también había algunas canciones en las que jugaba con el rollo americano, como ‘Carry Me Home’ o ‘My Wife’, pero había influencias folk y pop. Aunque tampoco diría que ‘Dear Great Canyon’ es un disco americana 100%. Hay bastante de pop, hay country… es una mezcla de distintos palos.
Tampoco lo era ‘Cross the Verge’, donde también había partes bastante pop.
Sí, ‘Cloudy Heart’ es pop total. Pero luego, por ejemplo, están ‘Saskatoon’ o ‘Lonely Heart Reverb’, que para mí es la canción que más representa en folkgeist que hay en el disco, cosas totalmente folk como ‘Winter Come’ y cosas country como ‘Solitary Road’ o ‘Your Gold Could Be Mine’.
Todo muy norteamericano, ¿no?
Sí, porque cada vez me he ido adentrando más en ese mundo y he ido perfilando en ese sentido mi propia composición.
«Cuando escuché el ‘Unplugged’ de Neil Young sentí un cobijo que no había encontrado hasta el momento».
¿Qué te hizo sumergirte en ese mundo?
Siempre digo que cuando escuché el ‘Unplugged’ de Neil Young sentí un cobijo que no había encontrado hasta el momento. Tenía 11 o 12 años y también escuchaba pop, pero nunca me había sentido tan cobijada como con ese disco. Luego a partir de la figura de Bob Dylan empecé a tirar hacia atrás: escuchando a Hank Williams y adentrándome en las figuras clásicas; pero a su vez también oyendo cosas de neofolk que salían en aquel momento.
Eso en tus años formativos pero, ¿y ahora? ¿Por qué haces la música que haces?
Estoy regresando a esos orígenes porque es donde me siento más cómoda. Porque si definimos la americana como una forma de entender el mundo, yo es ahí donde encajo. Básicamente lo que hago es dar mi punto de vista, lo que yo entiendo por americana. Pero claro, cada disco representa una época y tiene un enfoque distinto. ‘Cross the Verge’ tenía ese punto más dream-country, más “geist”, porque era lo que necesitaba en ese momento: por donde me encontraba, entre dos tierras, cruzando un umbral. Y ahora la cuestión tiene más que ver con el renacer. Suelo decir que ya he cruzado aquel río y que ahora estoy en la otra orilla.
Haces una música que es muy identitaria de un lugar concreto, y tu nuevo disco, en general, es nostálgico. Entonces he pensado que, en realidad, la cultura norteamericana se ha creado de alguna manera en base a un sentimiento de no pertenencia a un lugar…
Sí, justo.
… Quizá por eso hay un punto muy nostálgico en sus géneros musicales, que también está clarísimo en tu música.
Sí, ser nostálgica es algo que arrastro desde siempre. Forma parte de cómo soy. Tampoco sé muy bien por qué: no tuve para nada una mala infancia, al contrario, fue algo súper idílico. A lo mejor es precisamente por eso, ¿no? Por intentar perseguir ese ideal de felicidad, aunque quede un poco superficial calificarlo así. Además siempre me ha pasado que no acabo de encontrar mi sitio, y por eso me identifico tanto con esa forma de entender el mundo. Creo que los que somos almas errantes tenemos una mirada un poco nostálgica sobre lo que nos rodea.
«Nunca he tenido ningún sentimiento negativo hacia mi lugar de origen, al contrario».
Porque, ¿tú siempre has vivido en Vic o te has movido?
También he vivido un poco en Dublin, bastante tiempo en Barcelona, he regresado, he vuelto a Barcelona, luego me he ido a vivir fuera de Vic; pero nunca he tenido ningún sentimiento negativo hacia mi lugar de origen, al contrario. De hecho, ‘Dear Great Canyon’ fue como un reencuentro y un aprender a amar aquello a lo que había pertenecido, al sitio donde había nacido y crecido. Creo que es interesante y enriquecedor reivindicar las raíces: que cada cual exprese cierto punto de orgullo de donde es, de cómo se hacen las cosas en cada sitio.
Me gusta mucho lo de las almas errantes. Es duro, pero bonito.
Sí, porque al final te das cuenta que es difícil que todo permanezca de forma estática. No concibo la vida como algo estático: para mí es constante movimiento, y así es como la vivo. Eso conlleva que a veces te sientes alejada de aquello de lo que intentas formar parte; pero todo cambia constantemente y, ese sentido, siempre hay nuevos horizontes. Algo que he sentido particularmente con este disco: que tenía grandes horizontes ante mí y que tenía que llegar a ellos.
Una vez cruzado el umbral, ¿no? Porque, ¿a qué te referías exactamente con eso en ‘Cross the Verge’?
Todo es personal, ¿eh? Tuve un mal momento, sufrí decepciones personales y… bueno, me da un poco de vergüenza, pero… era una cuestión casi mística, dejar atrás determinadas cosas que me perseguían y me ataban y que no me dejaban evolucionar como realmente era. Por eso sentía que estaba cruzando un umbral, porque estaba yendo a una nueva realidad: dejando atrás un tiempo oscuro para después renacer. Y no sabía que me deparaba el futuro, pero lo que me estaba esperando era ‘Dripping Springs’.
¡De vergonzoso nada, al revés!
[Risas] ¡No, no, es que soy muy introvertida! Y hablar de ciertas cosas a veces me cuesta [risas].
Pero esto es completamente normal: es pura supervivencia. Todos necesitamos soltar lastre de vez en cuando.
Sí, totalmente. Y también fue un momento de autoestima: de afirmarme en mi manera de ser y en pensar que la gente que me quisiera iba a hacerlo por como soy.
¿Y realmente haciendo un disco puedes completar ese proceso psicológico?
En mi caso sí me ha ayudado. Con ‘The Relief Sessions’ ya pude sanar, y mucho; y con ‘Cross the Verge’ también, que además fue como un pequeño homenaje a esas personas que sí se mantuvieron a mi lado, que fueron fieles y que no me dejaron en la estacada. O las canciones, que a medida que toman su propio carácter, cuando las vas tocando, comprendes mejor lo que has escrito y pueden ser muy terapéuticas.
«[Sobre ‘Dripping Springs’] Para mí no es triste, es nostálgico (…). Incluso lo veo un disco optimista».
Hablemos de tu nuevo disco: ¿cómo lo definirías en una palabra?
Para mí es un renacer, una nueva mañana. Me siento muy libre y creo que se nota en la interpretación, en que las canciones tienen peso; son más compactas. Para mí es el mejor disco que he hecho, el más redondo.
¿Y no crees que es un disco triste?
Para mí no es triste, es nostálgico: mis canciones siempre tienen esa huella. Incluso lo veo un disco optimista porque estoy intentando aprender a vivir el amor desde una concepción más global y noto que es un acercamiento más acertado y más profundo. Entiendo más matices que antes, que era mucho más tajante.
Pero hay muchas canciones que son tristes… diría que la mayoría.
¿Tú crees que la mayoría? A ver, ‘Candles’ sí es triste. Es la que veo más distinta de todas porque más bien formaba parte de la era ‘Cross the Verge’. Pero como con esa canción vivimos un momento de comunión súper bonito con todos los músicos, que creo que me ha cambiado para siempre, acabé haciendo una concesión y la incluí.
«Cuando estábamos grabando ‘The Garden’ la gente tenía que salir fuera a respirar (…). Es muy dura».
‘The Garden’ también es triste…
Sí. Cuando estábamos grabando ‘The Garden’ la gente tenía que salir fuera a respirar [risas], a tomar aire, porque me decían: “It’s a heavy song!” [risas]. Claro, es que es muy dura. Tiene esa lectura esotérica: que hay cosas intangibles, que a lo mejor no entiendes muy bien, pero que te unen a otras personas.
¿Qué te ha hecho entender de ti misma este disco?
Para empezar he entendido que no todo el mundo vive las cosas como las vivo yo, y que no puedo pretender que sea así. Ese es el gran aprendizaje de este disco. De hecho, ‘Keep on Fallin’’ habla de esto: es un pequeño homenaje a Dripping Springs, a esos días de grabación. Y empieza así: “volverás, yo no voy a regresar”. Porque ya he aprendido que no puedo regresar a ese momento porque ya fue, ya pasó. Y sé que si intento volver ahí a revivir todo eso me voy a hacer daño a mí misma, porque las cosas son genuinas y especiales precisamente porque pasan en un momento determinado. En realidad es bonito, ¿no?
Lo que decíamos antes: aprender a caminar sin mirar atrás y sin llevar demasiado peso a la espalda.
Claro, es eso: sin tener la mochila llena de cosas que son un lastre. Por eso no creo que el disco sea triste [risas], porque creo que hay una experiencia de madurez y de comprender un poquito más la complejidad de las relaciones humanas y de la vida.
Vale, igual no es triste; igual simplemente duele, porque estos procesos de aprendizaje duelen.
¡Claro! Pero son necesarios. Es como cuando pasas por una ruptura, que al principio estás muy jodida pero con el tiempo, si haces bien el procedimiento del duelo, mejoras. Es la importancia del duelo, que creo que es muy interesante… ¿ves? Por eso yo no creo que sea triste [risas]. Aunque sea otra de esas cosas que se han olvidado por la velocidad del tiempo que estamos viviendo, es importante pasar un duelo.
Sí, es verdad.
Y si no lo haces estás hipotecando todo lo que tiene que venir. Yo ahora cuando conozca a alguien con quien tenga esas conexiones tan brutales seré más consciente de que no puedo esperar que la gente viva las cosas de la misma manera que yo. Algo que para algunos es básico [risas] a mí me ha costado varios años entenderlo.
Bastantes canciones –‘Unnamed’, ‘Farewell’, ‘Candles’, ‘The Garden’ o ‘Keep on Falling’’– están envueltas en una especie de neblina un tanto espiritual, un poco dream pop. ¿Natural o intencionadamente?
Por un lado creo que forma parte de mi manera de entender la marca de mi sonido: tener siempre esa reverb, ese ambiente. Mis canciones las concibo con ese sonido concreto. Pero luego es verdad que en casos como ‘Unnamed’ hay una intencionalidad clara. En el final, donde la reverb se vuelve grande, que es como un fade-out pero que no lo es, porque creo que tiene mucho sentido por lo que estoy diciendo en esa canción: me estoy alejando y mirándome a mí misma, no tanto para juzgarme, que ya lo he hecho durante mucho tiempo, sino a través de una mirada desde arriba que me permite entender el recorrido que he hecho.
¿Y qué intencionalidad tiene en ‘The Garden’ o en ‘Keep on Falling’?
En el caso de ‘The Garden’ porque la canción es como un pequeño oasis. Y en ‘Keep on Falling’’ porque es todo tan amor que me ayuda a darle ese concepto “dreamy”.
Yo diría que cada vez es más tu sello característico dentro de un género reconocible o, de algún modo, estándar. ¡Y cada vez me guata más!
¡Qué guay [risas]! A veces uno lo tiene muy claro, pero como tampoco piensas de qué forma te comunicas, porque creo que no hay que hacer eso, en ocasiones es diferente cómo te percibes tú misma y cómo lo hacen desde fuera.
«[Sobre el sello Loose Music] Que decidieran cogerme a mí, teniendo propuestas que les llegan de todo el mundo, fue un chute de autoestima brutal».
También quería tocar el tema de los sellos. ‘Dear Great Canyon’ salió con El Segell del Primavera, ‘Cross the Verge’ con El Segell y Loose Music, y ahora ‘Dripping Springs’ lo has sacado con Great Canyon Records, tú sello, y con Loose Music. ¿Por qué te has decantado por publicar tu nuevo álbum solo con un sello inglés y con el tuyo?
Lo de Loose Music, en su día, fue una gran noticia porque me da proyección y visibilidad a nivel europeo. Me siento muy orgullosa de compartir sello con artistas que me encantan y a los que admiro muchísimo. Que decidieran cogerme a mí, teniendo propuestas que les llegan de todo el mundo, fue un chute de autoestima brutal. De ahí que haya tenido la oportunidad de hacer giras europeas, de ir a Inglaterra, y de haber podido saltar a Estados Unidos y tocar en el Americana Fest de Nashville. Eso para mí es fundamental. En esta carrera tenemos que intentar dar siempre un pasito más y las fronteras, en ese sentido, no nos gustan mucho a los artistas: lo que quieres es llegar al máximo de personas posible.
¿Y tu sello?
Con David [Giménez] me di cuenta que, al final, en un disco pongo toda mi vida. Todo lo que hago es por y para mi disco, para mi carrera. Así que decidimos dar ese paso y probarlo nosotros. Sentí que era lo natural, un camino que tenía que tomar. Luego la perspectiva del tiempo dirá a dónde me conducen las decisiones que he tomado.
En este caso la decisión era cambiar El Segell por tu propio sello, ¿no?
Sí, exacto.
Y Loose Music tampoco entra en el proceso de grabación, ¿verdad? Les presentas el disco ya hecho.
No, no entra. Pero eso ya pasaba con El Segell. Es que igual la gente pensaba que tenía a Howard [Bilerman] por estar con El Segell, pero no. Cuando me fichó El Segell ya tenía todo hecho. Me faltaba ir a grabar, porque me ficharon en septiembre-octubre y yo grababa en noviembre, pero con Howard ya llevaba hablando desde enero. El Segell nunca se ha metido en nada a nivel artístico, y eso mola. Bueno, ni conmigo ni seguramente con nadie.
¿Por qué cambiar entonces? ¿En el balance no pierdes?
Pues ya te digo: al final la diferencia no es que ellos me facilitaran un estudio, un productor o que me pagaran un disco. Nunca he tenido el dilema de pensar que si me iba perdería un dinero. No, porque siempre he tenido que ponerlo yo todo de mi bolsillo. Es más por la cuestión personal de querer probar mi propio camino. Además, está muy bien formar parte de un sello, pero también es verdad que éstos tienen que trabajar con muchos artistas para que les salga rentable. Y al final, sinceramente, como artista lo que quieres es que te traten de manera especial. No solo yo, obviamente: todos queremos que nos presten mucha atención.
¿Y no te la prestaban?
Más que nada, entre otras cosas, creo que ellos están más atados porque al final dependen del festival. Simplemente son nuevos caminos que emprendemos con mucha ilusión y cero reproches: sencillamente queremos probar esto a ver qué nos reporta.
Pero, ¿cuál fue la chispa que lo puso todo en marcha?
Cuando abrimos el sello yo estaba en El Segell y no tenía ni idea de que luego sacaría mi propio disco ahí. Empezamos porque estábamos trabajando con Marta Delmont y con Roger Usart y nos enfrentábamos a lo de siempre: nos involucramos mucho en las dos grabaciones, queríamos mimar el proyecto y nos encontrábamos con largas charlas sobre cuándo podíamos sacar los discos, que igual no salían hasta pasado año y medio o dos. Como David, además, tenía una trayectoria en sellos, creo que al final Marta y Roger fueron la excusa para hacer algo que los dos teníamos ganas de hacer: empezar esa aventura, ese proyecto. Además conocíamos desde dentro los procesos de gestación y grabación de las canciones porque hemos trabajado codo con codo con los artistas.
«El estudio es uno de los sitios donde soy más feliz: dando vida y dibujando las canciones».
Hablando de eso, el otro día Núria Graham nos dijo que su sueño es acabar teniendo un estudio. ¿El tuyo es algo parecido?
Sí, sí. Yo si tuviera un estudio en casa o pudiera disponer de un sitio como este [Nde: Aclam Records] cada día estaría grabando cosas e invitando a gente. Creo que también te permite entender mejor lo que haces, surgen nuevas ideas. No sé, el estudio es uno de los sitios donde soy más feliz: dando vida y dibujando las canciones.
La primera invitada podría ser la misma Núria…
¡Ah, sí! Totalmente [risas], ¡Núria estaría invitadísima! Y también artistas de fuera con los que tengo relación, que a veces vienen por aquí a tocar, y sería la excusa perfecta para invitarles a grabar. Claro, ¡es que sería un sueño!
Bueno, ¡a ver quién de las dos lo consigue antes!
Exacto [risas].
De acuerdo con el ránking del portal Myexpace, que establece una lista de webs musicales de ámbito iberoamericano en función de su audiencia estimada, repercusión en Facebook y Twitter, enlaces externos y “diseño, usabilidad y contenidos”, JENESAISPOP es la web musical número 1 por sexto año consecutivo. Myexpace emplea estadísticas de Rank Signals, Alexa y Klout.
Además, de acuerdo a datos de Google Analytics, el pasado mes de noviembre marcó nuevos récords históricos de nuestro site en cuanto a sesiones, usuarios únicos y páginas vistas, en ascenso constante desde los ya alcanzados el pasado febrero. JENESAISPOP acumuló ese mes 694.931 usuarios únicos (un 110,34% más respecto al mismo mes de 2016) y 2.191.571 páginas vistas (17,91% más frente a noviembre de 2016). Las sesiones fueron 1.076.511, lo cual supone un incremento del 62,85% respecto al mismo mes del año anterior.
El Equipo de JENESAISPOP quiere agradecer a todos esos nuevos usuarios su aceptación y, muy especialmente, a los más fieles seguidores que nos leen a diario desde hace casi 12 años y participan activamente en nuestra comunidad y foros. A todos ellos, así como a todos nuestros colaboradores y colaboradoras, que dedican tanta ilusión y esfuerzo en elaborar nuestros contenidos, y anunciantes, que contribuyen a que sigamos siendo un referente cultural online en lengua española, os deseamos un fantástico 2018. ¡Suerte y salud!
2017 ha sido un buen año para Camila Cabello, después de todo. Tras dejar Fifth Harmony, estas mantenían el nombre y publicaban a la primera de cambio un álbum sin ella con el que demostraban que la ausencia de la cubana no les había hecho tanta mella como parecía. Mientras esta daba sus primeros pasos en solitario con buenos –aunque nada espectaculares– resultados, tanto con su single ‘Crying In The Club’ como con sus colaboraciones junto a Major Lazer, Machine Gun Kelly o Cashmere Cat.
Sin embargo, llegó el verano y, de repente, se dio la vuelta a la tortilla. Con Fifth Harmony perdiendo peso –su single con Pitbull ha sido una insignificancia– ‘Havana’ se convertía en uno de los hits del año, poniendo a Camila en las miradas de todo el mundo. Días atrás Cabello anunciaba la próxima publicación el 12 de enero de su álbum de debut, ‘CAMILA’, con dos singles simultáneos: la enclenque aproximación acústica de ‘Real Friends’ y ‘Never Be The Same’, que se ha revelado como un grower.
Dice Cabello que esta canción es lo mejor que ha escrito nunca y, la verdad, es difícil negárselo –también porque su bagaje compositivo es aún corto, claro–. Lo cierto es que este medio tiempo sobre una relación tóxica –“como la nicotina, la heroína, la morfina”, canta en el precoro– se adhiere al cerebro gracias a los numerosos y estupendos ganchos que entona Camila con una voz tan aguda que parece apitufada –aunque se diría que no está autotuneada– y a una producción estupenda, obra del tándem Frank Dukes y Jarami, que juntos y por separado han trabajado con Frank Ocean (‘Chanel’, ‘Lens’, ‘Biking’), Drake (‘Fake Love’), ‘Post Malone (‘Congratulations’) o la propia ‘Havana’. Esas percusiones sabrosonas que emergen ocasionalmente dan la vida.
Otra cosa es su vídeo oficial, recién estrenado, que no tiene absolutamente nada que ver con la letra de la canción y que es una colección de imágenes –con un previsibilísimo filtro Super 8– de Camila con sus padres y hermana, actuando en directo, trabajando en el estudio, recogiendo premios o de vacaciones en el Vaticano o París. El WTF supino llega cuando, tras un interludio absurdo en el que un fan le gasta una bromita, introduce imágenes enviadas por sus fans cantando la canción. Parece que el clip se dirige exclusivamente a ellos, a los que emplaza a comprar ‘CAMILA’ en pre-order. Decepcionante, porque esta canción merecía algo mejor.
Por mucho que los medios nos quieran hacer creer que todo empieza y acaba en Catalunya, en lo que a titulares se refiere, hay muchísimos otros temas por los que realmente deberíamos estar preocupados. Sin ir más lejos, ahí están esas más que probables consecuencias del cambio climático que, queramos o no, nos van a afectar a todos independientemente de dónde vivamos o qué ideología política prediquemos. Gary Numan, icono donde los haya del synthpop, es bien consciente de ello. En este último ‘Savage (Songs from a Broken World)’, su 21º disco hasta la fecha, el británico se vale de lo conceptual para hacernos partícipes de una distopía en un lugar indeterminado del Oriente Medio en el que sus habitantes están sufriendo en sus carnes las consecuencias del cambio climático. A medio caballo entre ‘Mad Max’ y ‘Lawrence de Arabia’ el británico, tanto en la portada (de dudoso gusto estético, las cosas como son) como en las canciones, se vale de este imaginario desértico mundo post-apocalíptico para dar una opinión no precisamente muy optimista que digamos sobre lo que le espera a la humanidad.
A priori todo esto podría parecer una mera pose para hacerse el interesante e, incluso, captar a algún que otro joven que desconozca que él lo fue todo hace décadas cuando editó ‘Cars’ o ‘Are Friends Electric?’ en pleno apogeo de la new wave. Pero Numan, que de siempre ha simpatizado por ejemplo con PETA, ha afirmado en entrevistas promocionales que empezó a plantearse seriamente estos futuros problemas medioambientales cuando el presidente Trump decidió que Estados Unidos abandonaría el Acuerdo de París. De ahí que el disco no sólo sea pesimista en su contenido, sino que también incorpore elementos sonoros arabescos que refuercen la narrativa cinemática de ese inhóspito lugar en el que enmarca toda la trama, como en la épica ‘Bed of Thorns’.
Producido por el habitual Ade Fenton, ‘Savage (Songs from a Broken World)’ es un disco que encantará a Trent Reznor, uno de sus mayores fans, por el toque electro-industrial que impera de principio a fin como viene siendo habitual en el Numan de los últimos años. La accesible ‘My Name Is Ruin’ (uno de los mejores singles que ha lanzado en años donde, además, su hija de 11 años Persia le echa un cable en los coros); ‘The End of Things’ con sus cuerdas enlatadas (Numan no ha perdido ni un ápice su capacidad de firmar estribillos emocionantes y eficaces con los años), o los sintes oscurísimos y pesados de ‘When the World Comes Apart’ se encuentran entre lo mejor del lote junto al medio tiempo ‘And It All Began With You’ (que bien podría haber sido interpretada por Dave Gahan en lo último de Depeche Mode) o la intensita ‘What God Intended’.
Sonoramente este es un trabajo de lo más compacto, pero puestos a encontrar una pega habría que achacarle su duración: casi una hora en apenas diez temas que, por momentos, se alargan innecesariamente. Pese a ello, y siendo consciente de que Numan a estas alturas de su carrera podría estar viviendo de rentas o giras de grandes éxitos, se agradece que a sus 59 años aún siga arriesgando y apostando por la electrónica como lenguaje musical.
Calificación: 7,2/10 Lo mejor: ‘My Name Is Ruin’, ‘The End of Things’, ‘And It All Began With You’ Te gustará si te gustan: los discos conceptuales y, sobre todo, el pop-rock industrial que Numan ha predicado en los últimos años Escúchalo:Spotify
Semanas atrás planteábamos la posibilidad de que Justin Timberlake, tal y como se rumoreaba, diera la sorpresa y publicara su nuevo álbum antes de que terminara 2017. Llegados al último día del año, parece descabellado que la continuación de ‘The 20/20 Experience’ (editado en 2013) llegue antes de que acabe el año, como se llegó a pensar. Sin embargo, sí que parece seguro que el ex-NSYNC dará el primer pelotazo en el mundo del pop en 2018.
Porque en las últimas horas ha habido cambios en su web oficial muy significativos: sobre un fondo oscuro podemos ver un logo en el que se distinguen claramente las iniciales M, O, T y W, que coinciden con las de ‘Man of the Woods’, uno de los títulos que Timberlake habría registrado –’Fresh Leaves’ era el otro– para sus nuevas canciones. Tras la filtración por parte de una directiva de una emisora de Montreal y este «anuncio» en su web, sus fans ya dan por seguro que este es el título de su nuevo single y que se estrenará la próxima semana, el viernes 5 de enero concretamente.
El timing sería el perfecto de cara a la actuación de Justin en el intermedio de la Superbowl 2018, tal y como se confirmó semanas atrás, un evento en el que se confía en que salde su deuda moral con Janet Jackson. Además, también parece el momento adecuado para su carrera actoral, tras haberse estrenado ‘Wonder Wheel’, donde ha interpretado su primer papel para Woody Allen.
Actualización: Justin Timberlake acaba de subir un teaser que confirma lo que apuntábamos en la noticia del pasado fin de semana y aún ofrece más datos sobre su nuevo álbum. Se titula, efectivamente, ‘Man of the Woods’ y se publicará el día 2 de febrero. Su primer single de adelanto se publica este viernes, 5 de enero, pero no se indica el título del mismo –quizá podría ser el mismo que el del álbum–. En el vídeo vemos a Timberlake en parajes naturales nevados o entre caballos, solo y envuelto en unas mantas o con su esposa, la actriz Jessica Biel. La voz en off de Justin cuenta que este disco está muy inspirado en su mujer y su hijo, pero sobre todo en el lugar de donde procede –Memphis, Tennesse, por cierto–. Se pueden escuchar varios fragmentos musicales que alternan sonidos acústicos con producciones más contemporáneas, en las que además del habitual Timbaland parece estar involucrado Pharrell Williams, que aparece en el vídeo hablando sobre el trabajo del actor y cantante.
Qué fue de… Gustavo Salmerón. Tras convertirse en uno de los jóvenes actores más prometedores (y deseados) del cine español de los 90 (‘Más que amor, frenesí’, ‘Mensaka’, ‘El arte de morir’), y ganar un Goya como director con el cortometraje ‘Desaliñada’ (2001), se le perdió un poco la pista. No debutó en el largometraje como hicieron otros actores cortometrajistas con Goya (Santiago Segura, Daniel Guzmán, Achero Mañas), ni volvió a tener algo parecido a un éxito después de su trabajo en ‘Reinas’ (2005). ¿Qué había estado haciendo el actor durante todos esos años? Grabando a su madre.
Salmerón, el pequeño de una familia con muchos hijos, que tuvieron de mascota a un mono y vivieron en un castillo, grabó a su madre durante catorce años. En total, cuatrocientas horas de imágenes y sonidos de Julia Salmerón. Un tesoro. El director las ha sintetizado en noventa minutos. El resultado está a la vista: una de las propuestas más sorprendentes y sugestivas del último cine español.
De forma muy hábil, el director articula su documental por medio de una excusa argumental que es toda una declaración de intenciones: la búsqueda de las vértebras de su bisabuela asesinada en la guerra que su madre había guardado como reliquia familiar. De esta manera, uniendo lo emocional con lo esperpéntico, la tragedia con la comedia, Salmerón compone la columna vertebral de ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’. El resto del esqueleto está constituido por diferentes partes que dan lugar a varias lecturas.
La primera, y más evidente, es el retrato de la madre del director. Julia Salmerón es algo así como una Carmina Barrios fina, una señora de clase alta, maravillosamente excéntrica, capaz de definirse como masona mientras confiesa su amor juvenil por José Antonio Primo de Rivera, escuchar villancicos y tener el belén puesto hasta el verano, y pinchar con un tenedor a su marido por las noches para comprobar que sigue vivo. Solo por la cantidad de divertidas reflexiones, réplicas, exabruptos y anécdotas que cuenta la protagonista durante toda la película merece la pena pagar una entrada.
Pero hay más. ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ es también la descripción de una familia muy peculiar, casi berlanguiana. Un microcosmos caótico, poblado de objetos inservibles, animales correteando por todas partes y adornos kitsch dignos del Ecce Homo de Borja (esos frescos), por el que se abre paso un padre atribulado y de enorme paciencia (que casi podría protagonizar una segunda parte), y unos hijos entre divertidos y abrumados por la arrolladora personalidad de su madre. Un universo felizmente desmadrado, pero que se encuentra en plena descomposición por culpa de la crisis económica.
Esta sería la tercera lectura de la película. Por las esquinas de este divertido y entrañable álbum familiar se va abriendo paso un discurso pesimista que amenaza con emborronarlo todo; una tristeza por la pérdida del patrimonio familiar, por el castillo del título, que es la vez metáfora de la pérdida de una ilusión y símbolo del derrumbe de todo un país. 8’5.
Nuestra reciente lista de mejores discos de 1997, en celebración de 50 grandes discos que este año cumplían 20 años, nos recordaba que hace 20 años que muchos artistas publicaron su última gran obra maestra y que también hay otros que llevan 20 años sin sacar nada. Es el caso de la banda británica The Sundays. Influidos por gente como los Smiths y Cocteau Twins, publicaron un debut que todavía suele aparecer en alguna lista con lo mejor de los 90, un segundo disco menos accesible y finalmente un tercero más próximo al folk que permanece injustamente infravalorado. En este especial recopilamos sus 20 mejores canciones (playlist best of The Sundays aquí) aprovechando que jamás tuvieron “greatest hits” pues a duras penas editaron media docena de sencillos. Este mes ha sido el vigésimo aniversario de su último concierto.
1
Here’s Where the Story Ends
1990
Parte de la gracia de The Sundays es que sus dos compositores principales eran pareja y lo siguen siendo a día de hoy que se sepa, pues ambos han decidido mantener un perfil bajo en cuanto a popularidad, y a duras penas emerge una foto suya de vez en cuando. Hablamos de la cantante y letrista Harriet Wheeler y del guitarrista David Gavurin. Se conocieron en la Universidad, por lo que es fácil imaginar cómo llegaron a cantar cosas como “¿quién habría adivinado que los libros que traías eran lo único que me gustaba de ti?” en este tema que no llegó a ser single apropiadamente por la bancarrota de su sello Rough Trade.
Por el tipo de palabras repetidas (“cínicamente, cínicamente digo que “la vida es así””, «lo único que quería decir era incorrecto, incorrecto, incorrecto»), por su trato de la alienación frente al mundo (“la gente que conozco, los lugares a los que voy me hacen enmudecer”) y por la relación con el sexo (“los recuerdos de la caseta me hacen enrojecer”), la influencia de Morrissey es evidente. Y sin embargo, la canción funciona como un clásico absoluto gracias a su trotón ritmo de guitarra acústica, al punteo de eléctrica y sobre todo a su crescendo en el segundo estribillo, en el que después de que la voz de Harriet te lleve donde quiere, se impone la coda conclusiva, inesperada, tras un “fade-out” de la toma vocal que parecía el final de la canción. “Hasta aquí hemos llegado”, pero todo acababa solamente de empezar.
2
Summertime
1997
The Sundays volvieron a alcanzar la perfección pop en los 3 minutos y medio del primer single del que ha sido su último disco, ‘Static and Silence’. ‘Summertime’, que tuvo a bien editarse en aquel verano mientras Canal+ tuvo el buen gusto de bombardearnos con su vídeo, era una búsqueda del amor perfecto en estrofas y una celebración del mismo en el estribillo. Si las estrofas contraponían una “habitación con forma de corazón” y otra “con forma de infierno”, y una serie de parejas enumeradas con la “Tercera Guerra Mundial”; en el estribillo Wheeler se elevaba gloriosa para proclamar por paseos de la mano y la luz del sol acabando con la oscuridad. “Somos guisantes de una misma vaina, ¿o es que he leído demasiada ficción?”, se preguntaba en la coda final de la canción, que contiene el mejor juego de guitarras de David Gavurin, entre el jangle y lo acuoso, con los metales acompañando estupendamente en última instancia y en segundo plano. Obra maestra de ultra cool vídeo.
3
Skin and Bones
1990
La canción que abría la -en general- considerada obra maestra de los Sundays, su debut ‘Reading, Writing and Arithmetic’ (gran título, por cierto) era esta ‘Skin and Bones’. Una canción dominada por un arpeggio muy Johnny Marr, quizá con un punto del rockabilly que también identificaba a Morrissey, que parece cargada de inocencia (“he descubierto que solo somos carne y hueso”) pero solo lo está después de haber conocido el cinismo (“lo vea el mundo o no, soy mejor hombre que los demás”) y el despecho (“cómo estás… no puedo decir que me importe después de todo”). Aunque si por algo ‘Skin and Bones’ merece este lugar es por el giro final de “Individual doubts”, que supone el gran gancho de la canción con el paso de los años.
4
Can’t Be Sure
1989
El verdadero primer single con el que se presentaron The Sundays no era ‘Here’s Where The Story Ends’ ni ‘Skin and Bones’ sino este ‘Can’t Be Sure’. Toda una reivindicación del derecho a estar perdido y a expresar tus emociones en una Inglaterra llena de falsos modales, para poder encontrar tu camino cuando llegue el momento oportuno. “El deseo puede ser una cosa terrible, pero yo dependo del mío”, reivindica, antes de otra brillante coda -y van 4 de 4- en la que Harriet repite: “es mi vida, y aunque no pueda estar segura de si quiero más, ya veré más adelante”. Estupendo y minimalista cuerpo musical en el que la batería es apenas un tambor de acompañamiento para el fondo de guitarra. Producían su debut los propios The Sundays con Ray Shulman, un músico de rock progresivo que terminó produciendo también a The Sugarcubes a finales de los 80.
5
Leave This City
1997
The Sundays dejaron de sonar tan Smiths en su tercer disco para decantarse por un sonido más folkie que podríamos considerar un precedente del también infravalorado ‘Long Gone Before Daylight’ de los Cardigans. ‘Leave This City’, ni en sueños un single de ‘Static and Silence’, era una maravilla llena de nostalgia desde el segundo uno, cuando la voz de Harriet emerge, sin intro, para anunciarnos que “la pintada de la pared se ha marchado para siempre y han cerrado el cine”. Se trata de un regreso a la vieja ciudad, en la que todavía es un suplicio -atención a los preciosos agudos- “verte caminar, verte hablar”. Una canción que busca soportar el presente al contemplar el pasado y que quizá lo logra gracias a esas maravillosas guitarras en cascada en el estribillo, capaces de derretir “los días de enero y sus árboles con espantapájaros tan fríos”, y casi cualquier cosa.
6
She
1997
Pero en ‘Static and Silence’ también había canciones uptempo, aparte de la estupenda ‘Summertime’. Era el caso de esta vibrante ‘She’, una especie de versión femenina de ‘Jeremy’ de Pearl Jam, en la que una chica se enfrenta a sus inseguridades y pelea por ser más que una entre la “multitud”, en medio de una “guerra adolescente”. Aquí David se anota un tanto con una serie de guitarras absolutamente vibrantes cuando Harriet canta sobre un corazón latiendo a borbotones, si bien hay decepción final: “Ella se detiene, ¿se ha ido la música o lleva demasiado tiempo ahí (bailando sola)?”. Una grabación estupenda en cuyos créditos aparece, no en vano, en la mezcla, ¡¡¡Nigel Godrich!!!
7
Hideous Towns
1990
Otra canción del primer álbum de The Sundays que se podría haber trabajado como single si Rough Trade hubiera seguido en pie es ‘Hideous Towns’, sobre esas “ciudades abominables” que te “hacen vomitar” y que están no precisamente muy lejos de nosotros. Estamos ante una canción trepidante en ritmo y otra vez de potentísimo final como pensado para el directo, en la que se contempla con desesperanza cómo “unirte al ejército” o hacer “el servicio social” no ayuda a sentirte mejor. ¿Suena naíf? De nuevo, reivindicación de la inocencia adolescente a través de la cínica y repetida referencia a la “juventud sin esperanza” que resulta “zafia”.
8
Cry
1997
Como ‘She’, ‘Cry’ cuenta con una estupenda sección de cuerda muy asociable al tipo de arreglos que justo desde aquel 1997 también aplicarían La Buena Vida tras haber grabado precisamente en Londres. ‘Cry’ fue el segundo y último single de su último disco, editado con motivo de la Navidad de hace 20 años, acompañado por un par de demos del primer largo. Su título lo decía todo: estábamos ante una canción de luto por una pérdida en la que emerge una mandolina con su clásica vocación evocadora. La composición ha terminado siendo premonitaria de su despedida con sus “me diste tanto (…) pero ya no estás, y me hace llorar”.
9
I Can’t Wait
1997
Dos son los protagonistas de esta canción de 2 minutos de duración. La primera es la impaciencia, un sentimiento familiar al ser humano, que tantas veces ha aparecido en canciones, pero pocas con tanta fijación como en esta composición que pide un cambio y la salida del ostracismo cuanto antes porque no se puede “esperar para siempre”. La segunda protagonista es la bandada de pájaros que canturean de fondo, confirmando el carácter folkie del disco. ¿Alguien dijo “head in the clouds”?
10
A Certain Someone
1990
Si algo puede echarse en cara a los Sundays de la primera época es que la mímesis de los Smiths es en ocasiones un poco demasiado. Es claro en esta por otro lado interesante canción llamada ‘A Certain Someone’, de guitarras efectivamente ultra Johnny Marr, en la que brilla la letra de Harriet Wheeler, un alegato feminista. En ella se niega a “lavar la ropa” y “cambiarse de apellido” hasta que encuentra a “ese alguien” del título de la canción. Sin embargo, no es que esa persona “excepcional” le dé la felicidad: su voz suena más desesperada que alegre, en su “bloque de pisos” nunca llega a la “cima” y la habitación en la que viven es “fría”. Un claro retrato de la triste vida de esposa tradicional, como no hay tantos y menos tan rabiosos en el pop británico de entre décadas.
11
Your Eyes
1997
Nos vamos de ese piso frío a una “pequeña habitación en Notting Hill”, en la que “está tan oscuro que no se pueden ver las cosas como de verdad son”. Pero esta vez no es para hablar sobre la condición de la mujer, sino de una relación que ya no es lo que era. La decepción de una pareja que no ha funcionado es protagonista porque en el caso de él ha desaparecido “el brillo de los ojos”. Aunque a ella le da un poco igual: “me gustaría quedarme pero de todas formas me voy a Japón”, suspira Harriet en esta breve pero exquisita canción de 2 minutos en la que destacan esas flautas propias del folk de finales de los 60, que les sientan tan bien.
12
I Kicked A Boy
1990
‘I Kicked a Boy’ parece contener la nostalgia de ‘Back to the Old House’, pero en realidad es una canción cargada de culpabilidad porque la persona que narra no puede sacarse de la cabeza el día que “pateó a un niño hasta hacerle llorar”. Si bien aparece cierta justificación (“pude haberme equivocado, pero no lo creo, era un salvaje”) se desconoce si el peso de aquella acción es trágico en su locura violenta (“me casaría contigo / pero no me encuentro bien”) o una parodia de un/a maltratador/a que se hace la víctima (“me he estado preguntando mucho últimamente quién va a salvarme”).
13
Goodbye
1992
La quiebra de Rough Trade dejó a The Sundays en una absoluta crisis y estuvieron siquiera sin tocar durante 3 años hasta que firmaron con Parlophone para el segundo disco, ‘Blind’, publicado en 1992, y con cierta querencia por la calma y las ambientaciones a lo Cocteau Twins, como se retrata en la rareza ‘Life and Soul’. Su primer single es este ‘Goodbye’ que busca romper con el pasado y cuya principal baza son las guitarras de David Gavurin que irrumpen en el último minuto, camino a la reivindicación final: “dame una vida fácil y una muerte tranquila”.
14
Love
1992
Sí, The Sundays tienen una canción llamada ‘Love’ y es el encantador segundo single de ‘Blind’, que arranca con una estrofa de lo más chanante: “me veo a mí misma como un bebé blanco, el día que nací, me dieron un azote para enderezarme / he estado mejor y he estado peor”. Mientras el estribillo es una llamada a amarse a uno mismo por encima de a todos los demás, la canción avanza hasta la autoafirmación definitiva con la estrofa “si no tienes ni idea sobre la vida, me alegra decir que yo tampoco, pero no voy a encogerme de hombros y chuparme el dedo esta vez, porque hay algo que merezco”. Musicalmente, asoman las cuerdas que se desarrollarían en el disco siguiente.
15
Monochrome
1997
‘Goodbye’ y ‘Cry’ no son las únicas canciones de despedida de The Sundays que tenemos. La última canción de su último disco es esta joya contemplativa con cierto componente mágico entre sombras y una voz que parece hablarnos desde el cielo, posiblemente un OVNI. Los autores de ‘God Made Me’ y ‘On Earth’ la redondean con la voz de Harriet más aguda que nunca en “we stayed awake all night” y sobre todo con un precioso pedal de guitarra que emerge sutil en un momento clave de la narración, situada en julio de 1969.
16
My Finest Hour
1990
Otra buena canción de pop del primer disco, que técnicamente estuvo descatalogado entre 1990 y 1996 -en España doy fe de que era imposible conseguirlo incluso más allá, con todas las tiendas de discos que había en Madrid a finales de los años 90-, era esta ‘My Finest Hour’. Era una bonita canción de decidido estribillo, paradójicamente sobre la mala suerte pese a su título (“lo mejor que me ha pasado es encontrarme una moneda en el suelo”), que aísla a dos amantes del resto del mundo, pese a que la cosa una vez más no termina de arrancar: “la poesía no es para mí, así que me voy a casa, enséñame el camino”. Mención especial para el final, vocalmente tan Elizabeth Fraser.
17
Folk Song
1997
Como para recalcar su nuevo sonido y lo confortables que llegaron a encontrarse en él, The Sundays titularon una canción de su tercer disco ‘Folk Song’. Es un paseo solitario entre “árboles de plata y brisa susurrante”, acompañado de unas bonitas cuerdas, que casa totalmente con el otoño en que se editó.
18
When Thinking About You
1997
Una de las canciones que más gustaron del tercer disco de The Sundays era esta ‘When Thinking About You’, contemplativo y costumbrista, en el que Wheeler expresa su deseo de no despertar nunca cuando está embobada pensando en su chico. Entre sus momentos más hermosos, los agudos del estribillo y el piano -una rareza para ellos- que aparece en un puente hacia el final.
19
You’re Not The Only One That I Know
1990
Aunque algo sobrevalorada por sus seguidores, ya que su desafiante título promete algo más de lo que ofrece, ‘You’re Not The Only One That I Know’ es una agradable canción melódicamente, si bien lo que contiene es cierta arrogancia dirigida a su destinatario… con toda la pinta de ser impostada. Este autoengaño hecho canción se consuela falsamente con el gusto por estar solo… en medio de la desconfianza y el miedo a que el amor dure algo más de 2 horas.
20
Wild Horses
1992
The Sundays grabaron en 1992 una versión de ‘Wild Horses’, el tema de ‘Sticky Fingers’ (1971) de los Rolling Stones. En Europa simplemente la cara B de ‘Goodbye’, la adaptación fue incluida como bonus track en la edición americana de ‘Blind’, llevando a que el peor disco de The Sundays terminara siendo su único disco de oro en América. Estilísticamente, sí es un puente perfecto entre discos, al estar guiada por una acústica como las canciones del tercero, pero con los punteos de guitarra típicos del primero y las ambientaciones misteriosas de Cocteau Twins del segundo.
De locura. Diríamos que nunca en la historia del pop y el rock se había visto una cosa igual: King Gizzard & The Lizard Wizard, grupo de psicorock con tintes medievales y funk originario de Melbourne han lanzado, tal y como habían prometido, su quinto disco de este 2017. Y, como habían asegurado, ha llegado “muy muy a finales de año”, el penúltimo día concretamente. Se titula ‘Gumboot Soup’ y consta de 11 nuevas canciones. El disco está disponible en streaming en Bandcamp y se edita en vinilo.
‘Gumboot Soup’ llega poco más de un mes después de ‘Polygondwanaland’, un álbum que está en libre descarga. Antes de este, en pleno mes de agosto, lanzaron ‘Sketches of Brunswick East’, una colaboración con el grupo norteamericano Mild High Club. No mucho antes, a finales de junio, presentaban el conceptual ‘Murder of the Universe’, que a su vez sucedía a ‘Flying Microtonal Banana’, publicado en febrero.
Lo cierto es que la banda comandada por Stu Mackenzie y Ambrose Kenny-Smith ya había demostrado su prolificidad, ya que entre 2012 y 2016 ya habían publicado 8 álbumes, una media superior a un disco al año. King Gizzard & The Lizard Wizard demostraron en la pasada edición de Primavera Sound que, además, su directo es un espectáculo muy muy divertido. El de Francis and the Lights no ha sido, sobre la bocina, el último disco nuevo de 2017.
Según informa hoy el Ideal de Granada, la Cabalgata de Reyes Magos que organiza el consistorio de la ciudad andaluza tendrá algunos protagonistas especiales. Junto al catedrático de la Universidad de Granada José Antonio Lorente –como Gaspar– y al jugador del club de baloncesto Covirán Granada Devin Wright –como Baltasar–, el Rey Melchor será Eric Jiménez, el célebre batería de Los Planetas y Lagartija Nick.
Esta cabalgata también es especial porque el Ayuntamiento ha anunciado que la cabalgata tendrá una mayor presencia femenina de lo habitual, designando a tres Reinas Magas que también desfilarán en sus carrozas. Se trata, también, de tres artistas: la cantaora Marina Heredia, la soprano Mariola Cantarero y la cantante Diana Navarro –que reside en la ciudad aunque no es oriunda–.
Este ha sido un año de gran actividad para Eric Jiménez: además de publicar disco –el estupendo ‘Zona temporalmente autónoma’, uno de los mejores discos del año en nuestra web– y realizar su correspondiente gira promocional con Los Planetas, y también con Lagartija Nick –el también notable ‘Crimen, sabotaje y creación’–, ha publicado un libro con sus memoria llamado ‘Cuatro millones de golpes’, un título que alude a su dura infancia a la vez que hace un guiño a la célebre frase de la canción ‘Un buen día’ de Los Planetas, en la que J canta aquello de «he estado con Eric hasta las 6 y nos hemos metido cuatro millones de rayas». Curiosamente, se ve que a Eric le encantan estos fregaos, pues hace unos meses le vimos también como «jurado» de Masterchef junto a Zahara y Niños Mutantes.
Diane Birch es una talentosa compositora e intérprete de Michigan que, en un momento, pareció que iba a convertirse en una estrella. Fue en 2010, cuando publicó su álbum de debut ‘Bible Belt’ –referencia a las raíces religiosas de su familia, puesto que su padre era predicador– y canciones de pop soul con hechuras clásicas, a lo Carole King o Elton John, como ‘Nothing But A Miracle’ o ‘Rewind’ obtenían una repercusión importante. Pero su continuación, ‘Speak A Little Louder’, tardó 4 años en llegar y, pese a cortes tan potentes como ‘Love And War’ que podría haber convertido en éxito Adele, su estrella se diluyó y Warner perdió confianza en ella.
El año pasado, liberada de su contrato, publicó ‘Nous’, un EP autoproducido que aunque no perdía la raíz soul de sus primeros discos, sí mostraba cierta audacia en las maneras, aproximándose al trabajo de James Blake o Sampha, por ejemplo. Ahora regresa con una canción muy especial que refleja su faceta más intimista y nostálgica, ‘The End’, que hoy etiquetamos como Canción del Día.
Cuenta Birch en Facebook que se trata de una canción muy personal que ha querido regalar a sus fans con motivo de las Navidades. “Estoy muy emocionada de presentar esta canción tan especial en honor a mi difunto padre”, con el que deducimos vivió una relación complicada hasta hace poco, reconciliados poco antes de que llegara ese final. Se trata de una melodía dramática interpretada al piano, engalanada por preciosos arreglos de cuerda, en la que su voz doblada canta un texto sobrecogedor sobre un fantasma que vive bajo su piel, con el que baila “la niña que solía ser”. “Despiértame al otro lado / vuelvo allí de nuevo esta noche / nuestro amor apenas estaba comenzando / oh, ¿por qué una estrella refulge más brillante al final?”, canta en su estribillo. Una preciosa pieza que pronto será objeto de un vídeo y que, ojalá, sirva para que más gente –nosotros incluidos– valoremos el talento de Diane.