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Kaiser Chiefs, ahora sí, estarán en Mallorca Live 2026

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Mallorca Live ha anunciado su segundo avance de cartel, después de las confirmaciones de Cypress Hill, The Prodigy o Aitana. La banda británica Kaiser Chiefs no pudo actuar en la edición de 2020, cancelada por la pandemia, pero sí presentarán este 2026 el 20º aniversario de su debut, ‘Employment’. JENESAISPOP vuelve a ser medio colaborador del festival, que celebrará su novena entrega los días 12 y 13 de junio en el recinto Mallorca Live de Calvià.

Los británicos no son los únicos que se suman al cartel. Son acompañados por Exsonvaldes, The Paisley Daze, La 126 y la mallorquina Maribel Mayans. Todos ellos acompañarán a artistas del nivel de The Libertines, Viva Suecia, Dani Fernández, Belén Aguilera, León Benavente, La Plazuela, Lia Kali, rusowsky, Standstill y Ultraligera, entre otros.

El festival cerrará la edición con una Closing Party encabezada por David Guetta el domingo 14 de junio. El Escenario La Plaza, que completa su apuesta para los amantes de la electrónica, incluirá los sets de Luciano, Miguelle & Tons, Mariano Mellino, Deer Jade, Parallelle (Live), ARKADYAN, DMASSO (Live), Sorä, Melohman y Bruz, que se unen a los ya anunciados Adriatique, Natasha Polké (Live), Pional y Dark Places.

Los diferentes tipos de entradas (General, VIP, Terraza, Golden y Premium) están disponibles desde 69€ en la página web de Mallorca Live y en la ticketera oficial del festival, entradas.com.

‘Dying for You’ de Charli XCX funciona fuera de ‘Cumbres borrascosas’

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La adaptación de ‘Cumbres borrascosas’ ha llegado a la cartelera, siendo número 1 en la taquilla española, entre otras, pero dejando críticas encontradas. Por su parte, Charli XCX ha superado el reto no de hacer un tema suelto para la película, sino un disco entero que es una curiosidad.

El disco de ‘Wuthering Heights’ se presentaba con una colaboración junto a nada menos que John Cale y ha dejado distintos singles como ‘Chains of Love‘, un medio tiempo 100% Charli XCX asentado entre sus grabaciones más populares, y ‘Always Everywhere’, con vídeo propio desde el día de salida.

Pero es ‘Dying for You’ el tema que escogemos hoy como Canción del Día por su capacidad para sobrevivir al margen de la película y al mismo tiempo adaptarse a la misma.

Este «me moría por ti» encuentra imágenes apasionadas en una letra llena de «sangre», «veneno» y un inicio determinante: «desde que tengo memoria, he sentido hasta en los huesos, que me aguardaba un destino trágico, no sabía por qué, pero desde que te vi, me di cuenta de que moriría por ti».

Tan violenta letra («eres pistola para mi cabeza, la herida en mi pecho») se corresponde con una trepidante producción, en la que destaca el trabajo de la sección de cuerda. 13 violines, violas y violonchelos encontramos acreditados en este tema que hoy por hoy suena primo hermano de ‘Reliquia’ de Rosalía.

Las 40 mejores canciones de Lady Gaga: top completo

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Lady Gaga cumple hoy 40 años. JENESAISPOP, probablemente el primer medio español que habló de ella en julio de 2008, es decir, un mes antes de que entrara en el Billboard Hot 100 por primera vez, ha repasado las 40 mejores canciones de Lady Gaga, a razón de una por día, durante estas últimas semanas.

Lady Gaga ha publicado unos 42 singles oficiales según la Wikipedia y este Top 40 es un recorrido por la mayoría de ellos, pero también por «deep cuts» que han servido para definirla como artista. Este repaso sirve para recordar a la performer que nos conquistó en una gala de Miss Universo, desarrolló enseguida espectaculares videoclips y presentaciones en MTV, se diferenció de otras estrellas pop por su querencia por el rock metalero y el jazz, y dejó también algunos momentos vulnerables.

El Top 40 de Mejores Canciones de Lady Gaga ha sido elaborado con los votos de 5 miembros de nuestro staff: Raúl Guillén, Fernando García, Mireia Pería, Jordi Bardají y Sebas E. Alonso. El objetivo ha sido compilar visiones distintas sobre una carrera muy diversa, que ha terminado siendo determinante para otros artistas como Kesha, Ava Max, Kim Petras, Sam Smith o últimamente Chappell Roan. La playlist ya está disponible en Spotify y Apple Music.

‘Bad Romance’ marca el momento en que Lady Gaga pasa de ser una gran promesa del pop a convertirse en el fenómeno cultural que definirá una era. Número 1 en una veintena de países, ‘Bad Romance’ consolida a Gaga internacionalmente, proponiendo un estilo musical inconfundible que parte de su alianza previa con RedOne para llevar la música a un terreno más teatral y oscuro. Gaga la escribe durante la gira de ‘The Fame’, inspirándose en las relaciones románticas «poco saludables» que mantiene durante esa época, y en la música electrónica que escucha en sus viajes por Europa del Este, que también influye en el sonido de la canción.

Presentada en primicia durante un medley al piano en Saturday Night Live, semanas antes de su lanzamiento, ‘Bad Romance’ es una gran oda al amor, pero con el enfoque invertido: el amor es «malo», feo, enfermizo, macabro. Gaga reivindica así su voluntad de amar hasta las últimas consecuencias, aceptando el lado oscuro de la persona: «I want your ugly, I want your disease / I want your everything as long as it’s free», rima la artista. Gaga canta en un registro perverso, recordando por momentos a Marilyn Manson en la forma en que alarga la frase «I want your looove» en las estrofas.

Pero ningún elemento de ‘Bad Romance’ es más icónico que su melódico, coreable y grandioso estribillo de «oh, oh, ohs», además del recurso onomatopéyico de «ga ga ra ma ma» que construye otro gancho inolvidable y que después ella misma retomará en ‘Abracadabra’. ‘Bad Romance’ condensa todos los elementos que convierten a Lady Gaga en Lady Gaga, incluido ese puente que evoca los cánticos de los desfiles de voguing: «Walk, walk, fashion, baby / Work it, move that bitch, crazy». Muchos nos hacemos fans justamente aquí.

Por si fuera poco el delirio febril de la progresión de ‘Bad Romance’ y su bombástica producción, no exenta de detalles, el videoclip termina de forjar el fenómeno, inaugurando una nueva era para los videoclips largos y de alto presupuesto solo comparable a la época dorada de MTV. Ya habíamos visto de qué era capaz Gaga en el clip de ‘Paparazzi’, pero el futurista vídeo de ‘Bad Romance’, con vestimentas imposibles, coreografías hipnóticas y un secuestro a manos de la mafia rusa, escapaba ya a toda imaginación. Jordi Bardají.

‘Poker Face’ es el comienzo de muchas cosas. Es el primer signature song de Lady Gaga (porque después habrá otros). Es su primer videoclip de alto presupuesto, en el que nace realmente Lady Gaga, la superestrella. Y es también el tema que confirma su propuesta como artista visual, aquella capaz de dar una rueda de prensa con la cara completamente cubierta por una máscara. Nos sorprenderá, pero no nos parecerá raro. Empezaremos a entender el personaje.

Nunca olvidaré la observación que hizo Alejandro Sanz -of all people- sobre Lady Gaga, cuando aseguró que no apreciaba el vanguardismo de sus estilismos en ninguna de sus canciones. Saco el tema porque, visto con el tiempo, hoy es tan imposible no darle la razón a Sanz como no reconocer que Lady Gaga ya estaba lanzando clásicos colosales del pop, aunque fuera demasiado pronto para saberlo.

‘Poker Face’ era otra producción de RedOne llena de tartamudeos, pero esta vez sofisticaba la propuesta de ‘Just Dance’, oscureciendo el tono, refinando los sintetizadores e incluyendo un gancho vocal irresistible inspirado en ‘Ma Baker’ (1977) de Boney M. Si ‘Just Dance’ era pop-dance con un punto trash, ‘Poker Face’ era pop-dance con un punto electro, allanando el camino para el feísmo de ‘Bad Romance’, pero sin llegar aún a lo macabro.

‘Poker Face’ es inusual en la discografía de Gaga por su interpolación de un viejo hit, pero también es muy representativa de los pegadizos temas que escribía en esta época, cuando no se complicaba tanto la vida. Contándonos una historia de amor y sexo inspirada en su bisexualidad, Gaga se apropiaba de la expresión «Poker Face» de la misma manera que la palabra «Umbrella» pasaría a pertenecer a Rihanna, unos años atrás. Jordi Bardají

‘Telephone’ mola tanto que 16 años después todavía estamos suplicando una secuela, sugerida al final de su vídeo, 1000 veces rumoreada, que mole tan sólo una décima parte que la primera, o solo un poquito más que ‘Video Phone’. Lady Gaga hizo lo que hacen las personas listas cuando ganan algo de dinero: invertir en crecer. En la cima de las listas dada la aceptación de ‘Poker Face’ o ‘Bad Romance’, la artista se embarcó en una superproducción videográfica de la mano del reputado director Jonas Åkerlund.

‘Telephone’ es un hilarante corto de casi 10 minutos, de temática carcelaria, posterior a ‘Prison Break’, pero anterior al feminismo, la sororidad y el rollo bollo de ‘Orange Is the New Black’. Tarantino, en concreto ‘Pulp Fiction’ y ‘Kill Bill’, es el espejo en el que se mira, sumando la marca de la casa: vestuarios imposibles, algunas de las mejores coreografías que Gaga haya hecho, humor («te dije que no tenía pene», los créditos programados a toda velocidad) y una aparición estelar a cargo de Beyoncé como conductora a la salida de prisión, que forma parte de la historia del pop desde el momento en que salió. El vídeo es una secuela de ‘Paparazzi’, donde Gaga envenenaba a su pareja por intentar asesinarla, por lo que esta otra «road movie» que se abre ofrece esperanza para las mujeres, en contrapunto al desenlace de ‘Thelma y Louise’.

Además de un gran vídeo, ‘Telephone’ es ni más ni menos que la producción más sofisticada e imaginativa que jamás haya publicado Lady Gaga, compartida con Rodney Jerkins, gracias por ejemplo a ese momento en que un teléfono colgado hace las veces de percusión.

Gaga escribió el tema para ‘Circus’ de Britney Spears, pero esta lo rechazó. El tema va sobre el miedo a dejar de pasárselo bien, ya que había dejado de ir a discotecas, como probaba el hecho de que «no hubiera imágenes suyas en clubs borracha». También sobre el «teléfono» como metáfora de la llamada de la creación. Gaga ha contado que tiene una relación difícil con ‘Telephone’ por ese motivo, no porque le parezca mala, sino más bien por lo que le costó escribirla. «Deja de llamar, ya no quiero pensar, he dejado mi cabeza y mi corazón en la pista de baile». Sebas E. Alonso.

Como sucede con muchas canciones icónicas, ‘Just Dance’ fue escrita en tan solo 10 minutos entre Lady Gaga y su productor RedOne. El día que la grabaron, su primera vez en un estudio de Hollywood de esa magnitud, la cantante tenía un resacón horrible. Lo que ella no sabía (o quizá en el fondo sí) es que estaba a punto de cambiar el curso de la música pop contemporánea. Y si esto puede sonar demasiado hiperbólico, realmente no lo es tanto.

‘Just Dance’ fue su primera canción. Un absoluto hit que, aunque no de manera inmediata, pues pasaron 5 meses hasta que llegó al número 1 en Billboard, invadió las radios (y las televisiones) de medio mundo con una autoridad pasmosa. Y llegó en un momento perfecto para propiciar ese éxito. Recordemos que era 2008 y el mundo atravesaba una crisis económica devastadora. Una canción sobre soltarse la melena, que invitaba a dejar los problemas a un lado y disfrutar sin importar nada más, era lo que muchísima gente necesitaba.

¿De dónde había salido esta tía y por qué estaba en todas partes? La respuesta, en realidad, era bien sencilla. ‘Just Dance’ hablaba por sí sola. Desde el primer segundo, esos enormes sintetizadores futuristas te transportan a la pista de baile a la velocidad del rayo. Y casi sin querer, abrían paso una nueva era para la música pop.

Gaga narra una noche ebria en la que, con la vista nublada, la camiseta del revés y sin acordarse de nada, decide que solo le queda bailar a ver si quema lo que sea que se haya tomado. Y lo hace con un poderío vocal que te vende confusión, diversión y picardía como nadie. Además, invita a Colby O’Donis a unirse a ella ¡y le sale bien! Podríamos culparla de iniciar esa insoportable moda de raperos colándose en canciones de divas pop donde no pintaban nada que tuvimos que aguantar los años posteriores, pero no se puede negar que aquí el contraste de voces y el cambio melódico que aporta el artista neoyorkino le sienta de lujo a la producción. Por último, añade el puente, que es puramente Gaga con esos “half psychotic, sick, hypnotic” para culminar por todo lo alto un electropop épico que cambió la vida de la artista, y también la nuestra. Fernando García

Hubo quien intentó acusar a Lady Gaga de “recalentar sus nachos” -lo que en lenguaje offline significa repetirse- cuando lanzó ‘Abracadabra’, el tercer single de ‘MAYHEM’ que parece el primero en realidad. Ella respondió que los nachos eran suyos y que podía hacer lo que le diera la gana con ellos, faltaría más. Pero más allá de ese aburrido debate, lo que quedó claro desde el principio al oír ‘Abracadabra’ es que, con microondas o sin él, los nachos estaban tan crujientes como el primer día. Porque sí, es inevitable pensar en la Gaga vintage cuando uno escucha esos “Abra oo nana, morta oo gaga”, o lo que sea que esté diciendo, pero a la vez, ¿cuándo fue la última vez que una canción suya nos hizo vibrar tantísimo colectivamente?

El tema fue un exitazo, de esos que a la artista hacía tiempo que no le llegaban en solitario. Y qué merecido. Nadie en su sano juicio se quedaría ni quieto ni callado si suena en una discoteca, pues como bien indica el título de la canción y parte de su letra, te hipnotiza como un hechizo. Nocturna y triunfal, ‘Abracadabra’ utiliza todo lo cosechado durante años de carrera para erigirse como uno de los mejores ejemplos del talento de Lady Gaga para hacer música pop hedonista, divertida, emocionante y hasta un poco boba (en el mejor sentido de la palabra). Porque estaremos todos de acuerdo en que «feel the beat under your feet» no es la rima más imaginativa del mundo, pero aquí no suena manida, suena eufórica y urgente. Nadie más podría firmar una canción como esta y que le saliera tan bien. Fernando García.

Lady Gaga tuvo mucha suerte con que sus tres exnovios latinos justamente tuvieran nombres que rimaban: Alejandro, Fernando, Roberto. ¡Qué casualidad! De la gorra se sacó Gaga su “chico latino” particular, solo que ella rechazaba el corazón de todos ellos, convertida en una monstrua incapaz de amar.

Curiosamente, lo más latino de ‘Alejandro’, aparte de los nombres de los chicos mencionados en la letra, y una alusión a México, son las frases que Gaga recita en una especie de español soviético. La melodía de cuerdas inicial recrea una composición en realidad húngara, ‘Csárdás’ de Vittorio Monti, y después la composición y producción de aires synth-pop y europop toman ideas prestadas de Ace of Base y de ‘Fernando’ de ABBA, resultando en una pieza de Gaga y RedOne totalmente “sota, caballo y rey”, pero efectiva.

La idea funciona y ‘Alejandro’ se convierte en otro single icónico del reinado pop de Lady Gaga, persiguiendo a todos los «Alejandros» del mundo durante un breve tiempo. Su videoclip, lleno de imaginería católica, fetish y antifascista, adelanta la oscuridad que definirá la era siguiente.

Aunque Interscope planeaba lanzar ‘Dance in the Dark’ como tercer single de ‘The Fame Monster’, Gaga batalló por ‘Alejandro’ y venció, y en 2017 la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) le dio la razón al elegir ‘Alejandro’ como una de las canciones más pegadizas del mundo. Jordi Bardají

‘Paparazzi’ fue el quinto single de ‘The Fame’. Quizás fuera un tanto raro que la tercera mejor canción de ‘The Fame’ tardara tanto en aparecer… o no tanto: porque lo hizo en el momento idóneo. Se convirtió así en la puerta de entrada al exitazo definitivo que supuso la publicación de ‘Bad Romance’ y ‘The Fame Monster’.

No sé hasta qué punto Gaga era consciente, cuando editó ‘The Fame’, de toda la ídem que se le venía encima. Pero es sorprendente que una de las primeras canciones que compuso fuera sobre asedio mediático, como entreviendo ya el reverso tenebroso de esa fama que tanto ansiaba antes aun de conseguirla. Aunque aquí usa el acoso al que los paparazzi someten a las celebridades como metáfora del acoso obsesivo al que se somete a la persona deseada. Gaga es a la vez acosada (como celebridad) y acosadora (como amante). Otra muestra más de lo que le gustaban las canciones sobre relaciones sórdidas y no muy sanas.

Una vez más, Gaga recurre al electro ochentero, con leves reminiscencias a los primeros Depeche Mode e incluso a Hot Chip. Su voz suena particularmente dulce y juvenil, casi inocente, especialmente cuando acomete el estribillo, “I’m your biggest fan, I’ll follow you until you love me, papa-paparazzi”. Uno de los mejores de su carrera, que brilla especialmente tras las estrofas, oscuras y un tanto marciales. Hay en ‘Paparazzi’ una cierta ternura sonora, que contrasta con la chunguez de lo que canta.

‘Paparazzi’ también marca el momento en que Gaga abraza del todo la estética desbordante que va a ser su marca de fábrica. Su vídeo, la primera colaboración con Jonas Åkerlund, es un muestrario de las constantes con las que asociamos a la Gaga imperial: vídeos carísimos y rocambolescos, salpicados de humor negro, feísmo, alteraciones físicas, asesinatos y vestuarios delirantes. La vemos, entre otros, envuelta en brillante armadura, cual robot de ‘Metropolis’ en silla de ruedas. O como la gemela malvada y amarilla de Minnie Mouse, en busca de venganza ante un novio interpretado por Alexander Skarsgård. Un “más es más” que alcanzaría el delirio en las siguientes entregas. Mireia Pería.

El gran himno LGBTQ+ de Lady Gaga es este ‘Born This Way’ que titula su segundo álbum y que es político en varias capas. Gaga reconoce que es su «canción de libertad», vinculándola a la historia de las canciones por los derechos civiles, y la escribe inspirándose en ‘I Was Born This Way’, una canción de Carl Bean, un pastor homosexual, de 1977. La letra es explícita: «Soy hermosa a mi manera, porque Dios me hizo así». Gais, lesbianas, personas trans y minorías raciales (en la controvertida frase «chola or orient made») son interpelados en el puente, construyendo un himno de amor universal.

La frase «My mama told me when I was young / “We are all born superstars”» introduce una canción inmediatamente histórica y que probablemente pretende serlo también, en todo su poderío, y cuyo (vago) parecido a ‘Express Yourself’, de Madonna, desata una rivalidad entre fandoms que alcanza el delirio absoluto. Mientras Gaga asegura que ‘Born This Way’ está inspirada, en realidad, en Whitney Houston, Madonna insinúa su desdén hacia la canción en una entrevista, calificándola de «reductive» y, después, fusionándola con ‘Express Yourself’ en sus propios conciertos.

‘Born This Way’ por supuesto arrasa, alcanzando el número 1 en 25 países y siendo el 7º mayor éxito de 2011, pero también resulta tan polarizante que inaugura la sección «Veredicto» de JENESAISPOP, que continúa hasta hoy. Entonces, las virtudes de la canción (su memorable melodía, su épica composición) son tan evidentes como sus defectos, entre los que cabe señalar el sonido ruidoso y recargado de la producción. Nos costará entender que Lady Gaga nunca será fina y aprenderemos a amarla por ser ella misma.

El videoclip de ‘Born This Way’, dirigido por Nick Knight ,es uno de los últimos grandes eventos de la era YouTube, evocando los grandes lanzamientos de Michael Jackson y Madonna en la época de mayor fiebre de MTV. Rick Genest, el hombre tatuado que aparece junto a Gaga en el clip, murió en 2018 a los 32 años, y Gaga le rindió homenaje en ‘Mayhem’ en la canción que lleva su apodo: ‘Zombie Boy’. Jordi Bardají.

Lady Gaga es una pecadora de la pradera y en ‘Judas’ condensa su tendencia al pecado, representada en su amor al traidor de traidores. “I’m just a holy fool, oh baby, it’s so cruel” resulta un estribillo con altura de himno, en esta canción compuesta por al menos tres hooks muy identificativos que vuelven a recurrir a sus trucos habituales, sobre todo ese post-estribillo lleno de “oh oh ohs” que recuerda demasiado a ‘Bad Romance’.

Puede que el estilo de ‘Judas’ empezara a provocar algo de fatiga ya en el público, pues el segundo single de ‘Born this Way’ quedó lejos de igualar el éxito del primero y de los anteriores, aunque aun así fue un éxito internacional. Pero, en 2011, la saturación de Gaga alcanza su punto máximo, y ‘Judas’, en principio, sonaba reiterativa, repetitiva en su uso del simbolismo religioso.

El eurodance guarro de RedOne nunca sonó adelantado a su tiempo, pero la contundencia de la producción le ha sentado bien a ‘Judas’ con el paso de los años. Hoy por hoy, la canción supera con holgura las reproducciones de ‘Born this Way’, y el lead single del álbum ni siquiera figura ya entre sus 10 canciones más escuchadas en Spotify. ‘Judas’, en cambio, ocupa el quinto puesto y supera los mil millones de reproducciones gracias a su viralidad en TikTok.

Esto quiere decir que Gaga parecía tener razón cuando, en el puente de ‘Judas’, dando voz a María Magdalena, afirmaba hablar el idioma del futuro, y sugería a quien no le gustara que se pusiera un «condón en los oídos». El videoclip, otra locura de la Gaga imperial, está coprotagonizado por el actor Norman Reedus, conocido por su papel en ‘The Walking Dead’. Jordi Bardají

En una imagen del vídeo de ‘911’, un personaje se da de cabezazos contra el suelo. No es Lady Gaga, pero sí es Lady Gaga, pues estamos ante una de sus canciones más confesionales, la que mejor recoge los problemas mentales que ha atravesado la cantante.
La letra es explícita hasta lo doloroso: «sigo repitiendo frases de autodesprecio», «mi estado de ánimo se está volviendo maníaco», «mi mayor enemigo soy yo, llama al 112». Pero también hay lugar para el optimismo: el personaje que en el vídeo se daña a sí mismo, usa un cojín para contener el impacto.

El cojín de la artista han sido los antipsicóticos. En una entrevista con Oprah en 2019, aseguró que le habían «salvado la vida»: «Al principio no comprendía lo que me ocurría, todo mi cuerpo se entumeció. Me sentía disociada. Gritaba y el psiquiatra de emergencias me calmó y me dio olanzapina. Me ayudó a mí, a mi pareja y a mis amigos. Me salvó la vida».

Y eso se refleja también en la letra de ‘911’, que decide plantar cara a las vicisitudes: «ya he escuchado suficientes voces, casi como si no tuviera otra opción». O mejor: «intento estar en lugares hermosos, el paraíso está en mis manos».

Mientras el vídeo está inspirado en la película soviética de 1969 ‘El color de la granada’, la canción es una producción robótica, perfecta para ‘Chromatica’ e ideada junto a Justin Tranter, BloodPop y Madeon. Este último explicó que cambió la melodía del estribillo muy ligeramente y añadió un «breakdown», pero que el espíritu de la canción es el mismo de la demo. Una canción esencial para entender a Lady Gaga, al margen de los números, por otro lado elevada por su situación tras el Interludio II de ‘Chromatica’ en el tracklist, lo que generó todo tipo de memes. Sebas E. Alonso.

Muere Billy Steinberg, autor de ‘Like a Virgin’, ‘True Colors’, ‘Eternal Flame’…

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Billy Steinberg ha fallecido a los 75 años, a consecuencia de un cáncer, en Los Ángeles. El autor será siempre recordado por haber compuesto algunos de los mayores éxitos de los años 80. Entre ellos, ‘Like a Virgin‘, la canción que cambió para siempre la carrera de Madonna; ‘Eternal Flame’, el mayor hit de las Bangles; o ‘True Colors’, una de las 3 canciones más emblemáticas de Cyndi Lauper.

Lauper ha sido precisamente una de las primeras en lamentar su muerte. «Era un gran letrista y un colaborador maravilloso. Él y Tom (Kelly) sabían cómo capturar la gama de emociones, desde la sutileza hasta la urgencia». ‘True Colors’ era un tema que Steinberg escribió pensando en su madre, pero Lauper lo transformó en un himno para la comunidad LGTBIQ+ y contra la pandemia del VIH.

No se espera, en cambio, un gran comunicado de Madonna, que tuvo un enorme desplante con Steinberg. Solo se vieron una vez, él le dijo que estaba «deseando conocerla», ella respondió «pues ya me has conocido» y se largó. Y eso que cuando un A&R de Warner le puso ‘Like a Virgin’ por primera vez, Madonna se había «vuelto loca»: «Inmediatamente supo que era para ella y que haría una gran grabación».

‘Like a Virgin’ tenía una letra bastante particular, que Billy hizo sobre una ruptura («I was beat, incomplete / I’ve been had»), a la que Madonna dio un toque cómico y sexual. Nile Rodgers de Chic fue el productor de esta canción y la artista la ha recuperado en multitud de giras, de manera muy sonada en la escena de la masturbación de ‘Blonde Ambition Tour’, y la última siendo su tour de 2015.

Steinberg también escribió para Roy Orbison (‘I Drove All Night’, también grabada por Cyndi Lauper), Whitney Houston (‘So Emotional’), The Pretenders (‘I’ll Stand By You’), Tina Turner o Belinda Carlisle, entre muchos otros. En general, era letrista, y solía escribir junto a Tom Kelly. Una vez retirado este en los 90, pasó a escribir con otros artistas, como Rick Nowels. Con este dio con la tecla en ‘Falling Into You’ de Celine Dion. También estuvo detrás de ‘All About Us’ de t.a.t.u. o ‘Give Your Heart a Break’ de Demi Lovato.

Ha sido Nowels quien ha tenido algunas de las palabras más bonitas sobre Billy Steinberg: «Billy empezó como poeta y desarrolló un sentido para eso, una estética que permite crear una historia completa con una o dos frases. Era un caso único. No se creará otro. Tenía un conocimiento enciclopédico de las canciones populares, y ahí fue donde conectamos».

Adiós a Robert Duvall, leyenda de Hollywood

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Robert Duvall ha fallecido a los 95 años, en su rancho de Virginia. El actor había ganado un Oscar por su papel en ‘Gracias y favores’, en la que interpretaba a un cantante de música country alcohólico en 1983, y logró varias nominaciones en otras ocasiones.

Dos de ellas fueron por sus papeles de Tom Hagen en ‘El Padrino’, y el coronel Kilgore en ‘Apocalypse Now’, dos de las obras maestras de Coppola. También le nominaron por ‘El don del coraje’, ‘Camino al cielo’, ‘Acción civil’ y ‘El juez’. Consiguió 4 Globos de Oro.

Muy recordado igualmente fue su papel en la adaptación de ‘Matar a un ruiseñor’, el clásico de Harper Lee. Se encargó del guión uno de sus grandes valedores, Horton Foote. Entre decenas de películas, también apareció en ‘La carretera’, ‘Un asunto de familia’ o ‘Días de trueno’. Era uno de los últimos representantes de la Edad de Oro hollywoodiense.

Su esposa Luciana Duvall ha subrayado que para ella no ha fallecido «un narrador o un director», sino que lo «era todo» y ha recordado que «su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón».

Continúa: «En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban. Al hacerlo, nos deja algo duradero e inolvidable. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por brindarnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja».

hemlocke springs / the apple tree under the sea

Conocimos a Hemlocke Springs en 2022 gracias a su hit viral ‘Girlfriend‘, donde la cantante de Carolina del Norte sonaba como una reencarnación de la primera Marina and the Diamonds. Las excentricidades de su propuesta artística -su expresiva manera de interpretar, sus coloridas producciones, sus verbosas letras- la hicieron destacar en el underground, ganándose el beneplácito de artistas como Chappell Roan o Doja Cat, que se la han llevado de gira, y más recientemente de Doechii.

También Sabrina Carpenter -que la sigue en Instagram- se cuenta entre las fans de esta artista, cuyo nombre real es Isimeme Udu, pero que ha elegido presentarse en la música con un alias que parece el de un personaje de cuento. Tiene sentido, porque sus narrativas y metáforas no son las típicas del pop y lo cierto es que hay mucho de personaje en su propuesta, de identidad exagerada. Se percibe en su forma de cantar, entregada a extremos casi caricaturescos, o en sus alucinados videoclips.

Tiene sentido, por tanto, que Hemlocke Springs decida debutar con un álbum conceptual basado en su propia vida, con un fuerte trasfondo espiritual. Udu nació de padres nigerianos emigrados a Estados Unidos, cristianos devotos, y se crio en un “hogar extremadamente religioso”. ‘The Apple Tree Under the Sea’ es su apuesta por liberarse de las ataduras impuestas por ese entorno y ganar autonomía e independencia. Por eso el álbum empieza con el mantra de ‘The Apple Tree’, donde Hemlocke anuncia una aventura hacia lo desconocido, y al final sale tan renovada que en ‘Be the Girl’ los sintetizadores y ritmos remiten directamente a la Robyn más exultante.

Quizá solo Hemlocke Springs podría haber escrito un disco donde alterna su querencia por el pop sintético de los 80 y la teatralidad melódica de Kate Bush con letras que referencian a El Shaddai, el término judaico para Dios, o a los matrimonios concertados, como ocurre en la industrial y originalísima ‘W-w-w-w-w-‘, inspirada en un documental que narra el matrimonio de un hombre de 73 años con una adolescente de 17. «Preferiría quitarme la vida antes que tener que mirarte a los ojos y decir que quiero tu amor», proclama la artista.

En otros momentos, las letras también se vinculan a lo queer, como en ‘The Beginning of the End’, donde Hemlocke reconoce anhelar el amor de chicos y chicas por igual, aunque en general pueden llegar a ser tan rebuscadas como en ‘Heads, Shoulders, Knees and Ankles’, una producción delirante de entrada, halloweenesca en el sentido «dibujo animado» del término, con frases como «the tenebrous festered corners of your bed», casi propias de Joanna Newsom. A ese territorio nos lleva también el dramático synthpop de ‘Sever the Blight’, editada hace ya tres años.

Hemlocke brilla en su debut especialmente como compositora de canciones «over the top» y densamente producidas, algo de lo que da buena cuenta en este disco, además de mostrarse muy original en la ejecución de sus ideas, asistida por el co-productor BURNS, conocido por su trabajo con Lady Gaga. Siendo una artista completamente independiente, tiene especial mérito que escriba canciones tan pop y logre diferenciarse en una industria alérgica al riesgo.

Aunque, si se puede decir algo negativo de ‘The Apple Tree Under the Sea’ -aparte de que su portada es mejorable- es que termina adoleciendo del típico problema de los debuts que intentan abarcar demasiadas ideas a la vez, lo que resulta en una obra que no siempre encuentra el mejor equilibrio entre todos sus elementos.

Ya sea por la densidad de la instrumentación o por lo forzado de algunos cambios internos de estilo, canciones como ‘The Beginning of the End’ -a medio camino entre el pop electrónico y el rock emo- o esa ‘Moses’ que parece una Mylène Farmer pasada de ácido no acaban de dar en la diana compositiva y resultan excesivamente barrocas. Tampoco se entiende que la parte final de ‘Heads, Shoulders, Knees and Ankles’ no sea una pista separada, ya que parece pertenecer a una canción completamente distinta.

Los mejores momentos de ‘The Apple Tree Under the Sea’ se parecen a ‘Girlfriend’ en tanto que logran ese equilibrio sin que parezca buscado, algo muy evidente en singles como ‘Sever the Blight’ y en sorpresas como el R&B de gominola de ‘Set Me Free’ -la más sexual del conjunto- o, sobre todo, en ‘Sense (Is)’, donde Hemlocke pone en práctica su afición a los cambios de acorde, pero dentro de una canción que gana precisamente porque no se complica demasiado. Es además muy simbólico que en esta canción cante que se ha equivocado de camino y ha llegado a Hollywood. De alguna manera nos está diciendo que se ha hecho famosa casi sin querer, pero siempre en sus propios términos.

Efecto Super Bowl de Bad Bunny… y ‘6 de febrero’ en España

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Bad Bunny es el protagonista de la semana en las listas españolas tras su victoria en los Grammy y su sonadísima actuación en la Super Bowl. Si ‘Debí tirar más fotos‘ permanece en el número 1 de la lista de discos, en la de singles vemos que suben todas sus pistas y que otras vuelven a entrar.

Todas las canciones del top 10 que suben son de Bad Bunny, mientras que las demás bajan. Así, ‘Baile inolvidable’ asciende al número 1, ‘Nuevayol’ al 2 y ‘DTMF’ al 3. También ‘Voy a llevarte Pa PR’ escala al 8, ‘EoO’ al 9 o ‘Veldá’ al 13, pero el boom afecta también a temas viejos como ‘La canción’ con J Balvin, que pasa del 82 al 32. Entre las canciones que reentran, ‘Kloufrens’ lo hace en el 40 y ‘Weltita’ en el 49, mientras que ‘Monaco’ figura en el 71, ajena a ese disco.

El efecto Super Bowl también beneficia a Lady Gaga, invitada estelar en la actuación de Benito (junto a Ricky Martin), cuyo dueto con Bruno Mars, ‘Die with a Smile‘, sube del 73 al 69.

Y en esta lista, elaborada con datos contabilizados a partir del 6 de febrero, también hay que hablar del efecto “6 de febrero” en el ya clásico hit de Aitana: precisamente ‘6 de febrero‘ pega un considerable estirón, al subir del 45 al 16.

La tabla también presenta novedades, la mayoría relacionadas con singles de música urbana. ‘5 Estrellas’, la nueva apuesta de W Sound con Myke Towers y Ovy on the Drums (artífices de ‘La Plena’), debuta en el número 58, mientras que Eladio Carrión da los ‘Buenos días’ desde el 81 y ‘Muchacha’ reúne a Aissa, RVFV y Kreamly en el 83.

La última entrada real la protagonizan Marc Anthony y Nathy Peluso con su salsa romántica ‘Como en el idilio’, que debuta en el 93. Unos puestos antes encontramos otra novedad interesante: la reentrada de ‘Opalite’, de Taylor Swift, que tras el estreno de su videoclip aparece en el puesto 66.



Bleachers vuelven con single nebuloso y romántico

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Mientras prepara el lanzamiento de un nuevo single de Lana Del Rey en el que vuelve a estar significativamente implicado, Jack Antonoff disfruta los primeros días desde el estreno de ‘You and Forever’, el primer single del nuevo álbum de Bleachers.

‘Everyone for 10 Minutes’ llegará a plataformas y tiendas el próximo 22 de mayo y contendrá 11 pistas, entre las cuales se encuentra la ya publicada ‘You and Forever’, una de las novedades de la semana última.

Situada a medio camino entre la atmósfera de The National y la épica de Arcade Fire, que explota después de un paciente crescendo, ‘You and Forever’ es una interesante canción de Bleachers que da algo más que un ejercicio de estilo. Como mínimo, una nebulosa producción llena de filtros vintage y una composición que encuentra su gancho en una armonía vocal cálida -como de los años 40- que se repite a lo largo del tema.

‘You and Forever’ versa sobre la sorpresa del amor, en frases como «a la mierda todo lo que me han contado, porque acabo de ver a los cielos abriéndose ante mí». Para sorpresa de nadie, el videoclip incluye participación de la esposa de Antonoff, la actriz Margaret Qualley.

1 – ‘Sideways’
2 – ‘The Van’
3 – ‘We Should Talk’
4 – ‘You And Forever’
5 – ‘Dirty Wedding Dress’
6 – ‘Take You Out Tonight’
7 – ‘I Can’t Believe You’re Gone’
8 – ‘Dancing’
9 – ‘She’s From Before’
10 – ‘I’m Not Joking’
11 – ‘Upstairs At Els’

J. Cole es Nº1 en USA superando la mejor semana de Bad Bunny

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J. Cole ha lanzado el último disco de su carrera, supuestamente, y ha sido todo un éxito. ‘The Fall-Off’ ha debutado en el número 1 del Billboard 200, el séptimo disco del artista estadounidense que consigue el puesto, y ha desplazado al segundo puesto a ‘Debí Tirar Más Fotos’ de Bad Bunny en su mejor semana en listas. Un logro mayúsculo.

‘The Fall-Off’ cuenta con 280.000 unidades vendidas en su primera semana, siendo el mayor lanzamiento de hip hop en casi un año, desde las casi 300.000 unidades que vendió Playboi Carti con ‘MUSIC’. En el mismo periodo, ‘Debí Tirar Más Fotos’ ha terminado su mejor semana en Estados Unidos, aprovechando el efecto Super Bowl. Inaudito: el disco de Bad Bunny se encuentra en el segundo puesto del Billboard 200 tras haber vendido 250.000 unidades. Ya quisieran algunos.

Del disco de J. Cole se lleva hablando años, pero el rollout ha sido más bien breve. La primera canción de esta nueva era es una gran representación del objetivo del rapero con este LP, que es todo un regreso a los orígenes. De esta forma, ‘The Fall-Off is Inevitable’ se une a otras grandes piezas de storytelling de la historia del hip hop, con Cole narrando su vida hacia atrás sin saltarse una sílaba.

El primer single oficial, sin embargo, se trata de ‘Two Six’. Es también la primera canción como tal de un proyecto formado por 24 canciones y que se queda un poco por debajo de las dos horas de duración. La producción, a cargo de Cole, es totalmente clásica, con un sample de cuerdas, barras hambrientas y un estribillo minimalista. Además, una promesa para los oyentes de su nuevo LP: «Soy el futuro de esta mierda del rap, que le jodan a todo lo que hice en el pasado / Voy a superarlo por completo».

Dios bendiga a Suecia y también a waterbaby

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El próximo 6 de marzo se publica el álbum debut de waterbaby, la artista sueca (no confundir con el dúo londinense del mismo nombre) que se dio a conocer en 2022 gracias a su colaboración en el pegadizo hit viral de Hannes, ‘Stockholmsvy’, ahora incluido en su debut de 2026, ‘God Bless Sweden’, sumando más de 90 millones de reproducciones en Spotify. Pese a su viralidad, estamos hablando de una composición más próxima al chamber pop, al bedroom pop y al folk, solo que dotada de un atractivo pop y una musicalidad extraordinarios, lo que confirma que es de Suecia de donde viene esta música.

Las cuerdas son un elemento crucial en la música de waterbaby también, como demuestra su breve pero rico repertorio. En concreto, canciones como ‘Memory Be a Blade’, ‘Amiss’ o ‘Beck n Call’ utilizan ganchos instrumentales muy prominentes, mientras que los arreglos en sí suenan originalísimos. Esa curiosidad parece venirle a Kendra Egerbladh de serie, ya que, en su antiguo tema ‘911’, la artista criada en Estocolmo utilizaba como hook instrumental su propia voz imitando la sirena de una ambulancia. El efecto era adorable y un poquito emotivo, también.

El talento de Egerbladh podría ser heredado, ya que su abuelo era pianista de jazz y su tío, promotor de conciertos. Kendra dio sus primeros pasos en la música colaborando con la también sueca Seinabo Sey, siendo además su maquilladora y peluquera oficial. Su “breakthrough” llegó gracias a sus dos duetos con Hannes, ‘Stockholmsvy’ y la también estupenda ‘Wish’, y el lanzamiento de su debut oficial debería darla a conocer definitivamente al gran público.

La ufana melodía de piano de ‘Beck n Call’ convierte esta canción en uno de los singles destacados de waterbaby y en la Canción del Día para este lunes. Podríamos hablar del atractivo R&B de su voz, en una línea soft más próxima a Natalie Prass, pero si juntamos eso con el derroche melódico presente en la melodía vocal e instrumental, nos encontramos en realidad con una canción que podrían haber escrito los mejores Dirty Projectors en su etapa más orquestal y pop.

‘Beck n Call’ es un tema sobre anhelar románticamente a alguien, hasta el punto de que waterbaby se siente “embrujada” por esa persona tras haberle entregado la “llave de su corazón”. Las metáforas románticas y existenciales abundan en su discografía, también en ‘Memory Be a Blade’, su single más reciente, donde la capacidad de recordar -la nostalgia- se transforma en un “puñal” que se clava bien adentro. Aquí, violoncelo y percusiones colaboran para crear una composición que vuelve a sonar única.






Nathy Peluso, ya icono, se ciñe al guion en su fin de gira

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Christian Bertrand

Nathy Peluso ha hablado recientemente en un podcast sobre en ocasiones atravesar sentimientos de «no ser suficiente». Curiosamente, las reacciones ante su propuesta musical y su propia figura no pueden estar más polarizadas y se debaten entre un hate extremo y una adoración absoluta frente a su apuesta por el exceso. Quizá esta falta de consenso explica que Nathy Peluso sea percibida como una importante fuerza cultural que no recibe los streams más estratosféricos, pero sí el respeto absoluto de las instituciones musicales más prestigiosas y que agota entradas internacionalmente, las de una gira que estos días se despide para siempre tras dos años de rodaje.

No sé si a ‘Grasa‘ le “faltó” algo para calar en el imaginario popular, pues como obra pop daba Peluso al 200%. Desde luego, el público parece más implicado en la era salsera de Nathy Peluso de lo que lo estuvo con aquel disco, que no hizo el ruido que merecía. La única novedad del cierre de este Grasa Tour, visto ya en festivales españoles el año pasado, ha sido la inclusión del repertorio del EP ‘Malportada‘, integrado en una sección dedicada a la salsa que ya figuraba en el show original.

El público que asiste a la gira por primera vez descubre un show teatral y performático, sostenido narrativamente por una historia de mafias protagonizada por la propia Nathy Peluso, que interpreta a una fugitiva empeñada en salvaguardar la grasa y la “verdad de la milanesa”. Esta historia se narra a través de una minipelícula proyectada en pantalla y, paralelamente, también sobre el escenario, dotando al show de un evidente simbolismo y una profundidad conceptual que contrastan con el minimalismo de la puesta en escena, donde la verdadera acción es Nathy Peluso en sí misma, mientras la banda toca prácticamente en las sombras.

Christian Bertrand

Sobre esa icónica alfombra de color azul eléctrico pasea Nathy Peluso -ataviada con un look de ecos piratas- canciones de toda su discografía, pasando de la fuerza de ‘Business Woman‘ a la emoción de ‘Envidia’, de la agresividad casi hostil de ‘La mentira’ -un trap distorsionado de alto nivel- al romanticismo de ‘Insensata’. De hecho, Peluso debutó en directo pistas de su EP de salsa como ‘Que lluevan flores’, su oda a la marihuana, aunque personalmente la traslación de ‘A Caballo‘ al directo me gustó menos, quizá por lo portentosa que es en sí la grabación.

La desbordante energía performática de Nathy Peluso, reflejada en la potencia atlética de sus coreografías y, sobre todo, en las fulminantes caras de asco que pone bailando, que en realidad son de confianza nivel Dios, tiene a la prensa aferrada al paquete semántico que se usa habitualmente para describirla: empoderada, arrolladora, avasalladora o, mi palabra favorita, volcánica, siempre recalcando que es mujer. Se habla menos de sus innovaciones vocales y líricas o del humor contenido en este concierto, que tanto juega con un camp específico y contemporáneamente argentino y latino.

Aunque el concierto del Grasa Tour funcionó como un show de pop entregado al exceso, la pasión y la autoestima -los discursos de Peluso dirigidos al público iban por ahí-, y casi no hace falta subrayar el poderío vocal de Peluso o la reacción masiva que generan su sesión con Bizarrap, ‘Ateo‘ o incluso esa ‘Malportada’ que va camino de convertirse en uno de sus grandes himnos, el concierto sí dejó la sensación de que algo faltaba como cierre de gira, que debería despedirse por todo lo alto.

Por supuesto, es un éxito en sí mismo culminar la gira en el Palau Sant Jordi; simbólicamente tiene un significado enorme, ya que Peluso empezó muy abajo: muchos la vimos actuar por primera vez en el Sónar, en el escenario más pequeño del festival. Ya entonces abarrotaba el espacio y mucho público se tenía que quedar fuera. Era imposible apartar la mirada de esa artista que ya era una bestia escénica, aunque su repertorio no fuera tan sólido como lo es hoy.

Christian Bertrand

Aunque esta noche el Palau operase con aforo reducido, su ascenso es tan evidente como que Peluso no merece menos. Pero el cierre de gira no acabó de sentirse como tal, sino que pareció una extensión más del tour, solo que ampliada a un recinto mayor. Habría ayudado una mayor presencia de artistas invitados -solo apareció Lua Santana para cantar ‘Menina’-, porque aunque Peluso merece saborear este momento sola, también es bonito que sus colaboradores la acompañen y celebren.

Por otro lado, es cierto que los discursos que Peluso dirige al público, aunque “inspiradores”, suenan también demasiado guionizados y como venidos de otra época. Esta rigidez narrativa parece evitar que se produzcan momentos de espontaneidad memorables, más allá de alguna referencia al propio Palau o a San Valentín, que introduce la coreadísima ‘Vivir así es morir de amor’. O quizá con esta crítica estemos contribuyendo a la narrativa que mencionaba Peluso en aquella entrevista sobre no ser nunca suficiente, cuando solo con un ataque de melena y una pose de jefaza pistolera nos lo está dando absolutamente todo.

Mientras pedimos, quizá injustamente, más a una artista completa que se ha currado un álbum visual y ha resultado ser una pionera devolviendo la salsa al imaginario colectivo, podemos pararnos un momento a pensar en lo que significa que Nathy Peluso cierre gira en el Palau y próximamente en el Movistar Arena. Significa que, afortunadamente, ya vivimos en ese futuro que imaginábamos hace casi diez años cuando Nathy Peluso reconocía que quería ser un “icono” por el efecto que puede “causar en la sociedad”. Es la diosa a la que todos rezamos, aunque muchos prefieran ser ateos.

El homenaje a Canarias de Quevedo: ¿Oportunista o sincero?

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Quevedo ha vuelto de su descanso con el que probablemente sea el próximo número 1 en España: ‘NI BORRACHO’, una reivindicación total de las Islas Canarias. El merengue del artista canario llega prácticamente un año después de ‘Debí Tirar Más Fotos’ y apenas una semana tras la celebración de la cultura puertorriqueña en la Super Bowl. ¿Oportunismo u honestidad?

Un poco de las dos, seguramente. Que lo nuevo de Quevedo haya coincidido tan fuertemente con Bad Bunny homenajeando su tierra natal delante de todo el mundo está destinado a levantar algunas cejas, a provocar pereza incluso. Los comentarios llamando copión, aprovechado o imitador a Quevedo van a estar ahí, aunque esto no incida en lo musical. Algunos de estos se me pasaron por la cabeza en mis primeras escuchas de ‘NI BORRACHO’. A la vez, siento que el canario nunca negaría haberse sentido inspirado por lo que ha hecho Bad Bunny. No tiene nada que esconder.

Quevedo nunca ha destacado por su originalidad y la predicción más lógica después de lo del puertorriqueño era que en los próximos meses decenas de artistas probasen suerte poniendo en valor la cultural local. La historia de siempre: lo que en un principio se sale de la norma no tarda en convertirse en una ‘trend’. Además, está la certeza de que ‘NI BORRACHO’ es de lo mejor que ha hecho Quevedo en mucho tiempo.

El merengue del canario -género elegido para representar a las personas que emigraron a la República Dominicana desde las islas- está ideado como homenaje a la fiesta de las Canarias, concretamente a sus famosos carnavales. Esto es un acierto total, porque le da una razón de ser a la canción más allá de ser una moda y ya. La instrumentación, orgánica y colorida, se aleja del minimalismo de los merengues de Rosalía y Karol G, además de que resulta totalmente refrescante dentro de la discografía de Quevedo.

La letra, en cambio, no es espectacular. «¿Quién carajo dijo por ahí que en Canarias no se sale?»… ¿Nadie? En todo caso, se dice lo contrario. En el estribillo, Quevedo quiere dejar claro que las Islas Canarias es el mejor lugar del mundo y que por eso no se mudaría «ni borracho», pero no logra impresionar demasiado diciendo que se fue «de viaje a París» o que estuvo «en verano en Miami». Algo que sí le sale bien es meter todos los canarismos posibles en sus versos, tales como «trabe», «baifo» o «magua», que en ningún instante resultan forzados.

Quevedo ha sido uno de los primeros en seguir la estela de Bad Bunny, y no será el único en todo lo que queda de año. Si le falta sazón, batería y reguetón, ya decidirá el público.

Benidorm Fest brilla incluso por encima de su ganadora, ‘T amaré’

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Benidorm Fest ha celebrado su 5ª edición con cierto éxito, sorteando los dos hándicaps a que se enfrentaba: su destino no era Eurovisión y ninguna de las canciones candidatas ha logrado colarse en listas oficiales pese a la promoción recibida por RTVE. Puede que haya sorpresa tras la final de esta noche (honestamente creo que la habrá), pero a estas alturas otros años ya habían asomado la patita por las tablas de Spotify ‘Ay mamá’, ‘Nochentera’ y ‘Zorra’. Ya tres clásicos del pop español, dos de los cuales -recordemos- no concursaron en Europa.

Aun así, hemos visto una gran final, en concreto la mejor de lo que lleva este certamen a sus espaldas. El País ya apuntaba a la segunda semifinal como la «noche más memorable de Benidorm Fest» y en la final obviamente la selección ha sido mejor.

Las puestas en escena de Sergio Jaén han sido finalmente variadas: el rock cámara en mano de Kitai no tenía nada que ver con el funky de Izan Llunas, ni con el cubículo de bachata de Dani J. Salvando el agonizante chillido de Mikel Herzog Jr -como si no hubiéramos tenido bastante con los dos años de Blas Cantó-, hemos visto una final sólida en la que era muy difícil predecir el ganador.

Entretenía desde el principio MAYO. Siguen escociendo las justificadas comparaciones con Troye Sivan, para las cuales él siempre pone su mejor sonrisa, pero hay que sumar también a Olly Alexander, en concreto su número mega gay para Eurovisión. Era la única propuesta escénica no aportada por Sergio Jaén, sino por el equipo propio de MAYO, y se ha revelado como un acierto pese a las trampas de la pista vocal. Inauditas para alguien que no viene de ‘Fama: a bailar’, sino justo de OT.

Finalmente ha sido ‘T’amaré’ la canción que se ha hecho con la victoria, como pronosticaba su viralización en plataformas en las últimas horas. La grabación que alterna EDM, chill 90’s y flamenquito se ha ganado el cariño del pabellón de Benidorm, que la ha coreado como en su momento lograron ‘Ay mamá’ y ‘Zorra’, y promete entrar en listas en próximos días. Tony Grox y LUCYCALYS no daban crédito ellos mismos; nosotros tampoco, sobre todo al apoyo del jurado a tan horterilla puesta en escena, pero está claro que hay un largo camino para ‘T’amaré’ en las cortinillas de Radio Televisión Española. Ojo porque puede ser el nuevo «Ahí estás tú».

La gran sorpresa la ha dado en el segundo puesto ASHA. Ya sabíamos que no iba a ganar porque en su semifinal no tuvo el favor del público, pero el jurado se ha rendido a su colorida puesta en escena en un tren que ni el de la fresa, y a su corte de profesionales bailarines.

Cerrando el podio, Rosalinda Galán, cuyo careto de decepción dolía a 500 kilómetros. Se ha cuestionado mucho estos días el parecido de su propuesta escénica con la impecable apuesta de Blanca Paloma, o incluso Melody, por todo el juego de sombras. Y quizá el jurado ha terminado castigándola porque efectivamente no puede ganar lo mismo todos los años. Después de todo, ‘Mataora’ no tenía tanta proyección comercial, si no la había tenido ‘EAEA’. Era una de las canciones menos escuchadas este año, aunque su actuación era un 10.

El premio de la simpatía ha sido para The Quinquis, cuya moto voladora va a permanecer en la imaginería popular. Miranda! han arañado un buen puesto (el 5º) gracias al apoyo de jurado y televoto, pero han sido injustamente castigados por el odioso voto demoscópico. Pura homofobia a la hora de valorar a MAYO, y un recuerdo de la deriva de la política internacional, que no necesitamos sentir en un espacio seguro como Benidorm Fest. Muerte al voto demoscópico, llevamos 5 años luchando contra él. Lo ha ganado Izán Llunas, no hace falta decir nada más.

Maria León y Julia Medina y el récord de gritos de Mikel Herzog, Jr lograron salvar los muebles. No así Kenneth, que tenía el tema más escuchado de los últimos días. En verdad, su intento de chanelazo no iba a ninguna parte y finalmente no ha conquistado a ninguno de los sectores. Ha sido el último:

1.-Tony Gorxo y lucycalys: 166 puntos
2.-ASHA: 144 puntos
3.-Rosalinda Galán: 140 puntos
4.-Izan Llunas: 139 puntos
5.-Miranda! y bailamamá: 118 puntos
6.-Kitai: 103 puntos
7.-The Quinquis: 93 puntos
8.-María León y Julia Medina: 82 puntos
9.-Dani J: 80 puntos
10.-Mikel Herzog Jr.: 79 puntos
11.-MAYO: 64 puntos
12.-Kenneth: 40 puntos

En cualquier caso, un enorme espectáculo este Benidorm Fest, que deja muy poco lugar a los críticos y a los «haters». Para aquellos agobiados o incluso enfadados por los 5 millones de euros que cuesta todo esto, hay que recordar que el festival tiene patrocinios, que deja aún más millones en Benidorm, y que las cuentas de RTVE están más que saneadas, con 45 millones de superávit en 2025. Al margen de las decepcionantes audiencias, en torno al 11% de share en las semifinales y al 12% en la final (5 puntos menos que el año pasado), RTVE se ha anotado el tanto de ofrecer un gran espectáculo, alentado por las actuaciones de Melody y Chanel, pero sobre todo por un medley sublime con Nebulossa, Vicco, «Brillos platino» y otros antiguos participantes, que ha dejado con la boca abierta por su enorme ritmo televisivo y la complejidad de su producción. A veces las actuaciones durante las votaciones son un mero trámite y esta noche han conseguido ser lo mejor de la noche. Bravo, Benidorm Fest.

También han hecho un gran trabajo los presentadores, a excepción de una Lala Chus que simplemente parecía rellenar huecos incómodos. Jesús Vázquez se ha prestado a recuperar ‘Y yo te besé’ como habíamos propuesto en un podcast, Ambrossi ha demostrado que no se le caen los anillos para presentar cuando es -recordemos- un reputado director de cine y guionista, e Inés Hernand sigue siendo la única insustituible en su personaje de defensora del «régimen» (sic) y azote de la ultraderecha. Se agradece que se rían de todo, incluso de las canciones. Ej: «Como un naturista».

Algo puede doler en el alma ver que en este show el destino ya no es Eurovisión. Es imposible vivir con la misma pasión quién va a ganar o perder, si Europa -por una vez- no es el objetivo. La UER necesita urgentemente unirse más que nunca en este momento histórico, pero con Israel de por medio, era imposible. Así que aquí se acaba la aventura «eurovisiva» para España este 2026. A 14 de febrero. Pero disfrutemos del éxito que van a tener algunas canciones y trabajemos ya en nombres para 2027. Un buen espectáculo de alcance nacional -e incluso más allá, por los acuerdos con Spotify y Univision- se está asentando.

hemlocke springs se busca a sí misma en la divertida ‘be the girl!’

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El nuevo álbum de la estadounidense hemlocke springs está logrando unas críticas excelentes tras los virales que consiguiera en las redes desde 2022, sobre todo a través de ‘girlfriend‘. El pop ochentero continúa siendo una referencia en un álbum variado, que también está consintiendo comparaciones con gente como Kate Bush o Fleetwood Mac. ‘the apple tree under the sea’ será nuestro Disco de la Semana.

Presentado por singles intrigantes como ‘w-w-w-w-w’ -con cierta influencia de Michael Jackson- o el dividido en partes ‘head, shoulders, knees and ankles’, se guardaba una enorme baza para este viernes, día de salida. El disco se cierra con la excelente ‘be the girl!’, nuestra Canción del Día hoy.

La producción de 5 minutos y medio empieza reflexiva y épica para después entregarse sin complejos a la pista de baile de una Robyn. hemlocke springs explica que no se siente sola «bailando en su habitación» aunque «pequeños pensamientos irrumpen cuando pienso en ti».

En verdad, ‘be the girl!’ termina siendo una búsqueda de una misma en la que la artista se dice que ya no puede ser la persona que un día fue: «hay un espacio que pensé que conocía, pero ahora sé que no puedo ser la chica que un día conocí, aunque creí que sí».

La bonita progresión de la grabación da lugar a un divertido vídeo que consiste en una guerra de almohadas, además de contener su simbología. La manzana del título del largo es protagonista.

Comunión de «buena gente» en el fin de gira de Zahara

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Javier Rosa

A falta de un concierto en Alcoy y 6 festivales, Zahara está cerrando la era ‘Lento ternura‘. Este viernes fue el último show en su penúltima ciudad de adopción, Madrid, agotando las entradas de La Riviera con anticipación como parte de la programación de Bee Week. El «policlín» y la cinta de correr han pasado a mejor vida, al menos en este formato, así como el medley entre ‘Con las ganas’ y la versión de Judeline.

A cambio, vemos otro show diferente al que se mostró en escenarios como SanSan, esta vez con un par de bailarinas en temas como ‘Merichane’ y ‘Tus michis’, y también un par de pantallas laterales extra que favorecen la visibilidad.

A estas alturas, más que un concierto de presentación de ‘Lento ternura’, el show es una cronología invertida -de presente a pasado- por la carrera de Zahara. La artista comienza repasando temas de su último disco, abriendo con ‘La ternura’ mezclada entre el público; después pasa a los hits de ‘PUTA’ y finalmente incorpora tan solo 3 canciones antiguas: una versión de ‘Crash’ que parece pasada por el filtro de ‘OK Computer’, ‘Leñador y la mujer América’ y ‘El diluvio universal’, uno de los escasos momentos tranquilos de la velada, además de ‘Soy de un pueblo pequeño’, dedicada a sus padres, presentes en la sala.

Sin dividirse en bises ni con falsas despedidas, el último tramo del concierto es la conocida «rave» techno que lleva un lustro explotando Zahara. Cada vez ha ido sonando mejor y más variada. En ese tramo aparece una nueva versión de ‘La violencia’, la reciente ‘Demasiadas canciones’ y, como siempre, ‘Hoy la bestia cena en casa’ y ‘berlin u5’ para coronar.

Es entonces cuando Zahara vuelve a mezclarse con el público de La Riviera, cerrando un círculo, y nada amedrentada por la agresión a Sandra Delaporte en el mismo espacio. Al fin y al cabo en uno de sus discursos de agradecimiento había recalcado cuánto le agradecen sus seguidores y sus muchas seguidoras, que sus conciertos sean un espacio seguro. La cantante especificó que en sus shows la gente ayuda a los demás cuando se nota que alguien se encuentra mal, y predomina algo que solía llamarse «buen rollo» en algún momento de nuestra lejana adolescencia. Hoy vivimos tiempos de malismo, se lleva ser mala persona -de Trump a Ayuso-, y cuanto más lo repitamos, más se va a llevar. Lo mismo este tipo de conciertos de Zahara serán cada vez más, un oasis en el desierto.

No en vano el último tema es otro bombazo electrónico, ‘ESTO NO ES UNA CANCIÓN POLÍTICA’, que por supuesto sí es una canción política, en concreto una nacida de su beef con VOX. Son tiempos inciertos, quizá para la propia Zahara tras una era que no ha dejado ningún decidido hit, pero la imagen de la artista botando y abrazándose a sus fans es un consuelo.

Javier Rosa

Cardi B se cae en un concierto y grita: «¡Ha sido el gobierno!»

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Cardi B está dispuesta a demostrar a cada instante que está cada vez más lejos de Nicki Minaj. Si esta ha empezado el año certificando su apoyo a Donald Trump, Cardi B acaba de empezar su gira condenando al ICE.

Además de tocar unas 36 canciones en el set, Cardi B arrancaba el tour siendo muy clara con el ICE: «Si vienen aquí, les patearemos el culo. Tengo spray anti osos en la parte de atrás. No se llevarán a mis fans». El momento elegido para la proclama no era aleatorio, sino la incursión latina de ‘I Like It’, su salsera colaboración con Bad Bunny que tan pionera resultó hace casi una década.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos se molestaba en responder a la rapera en X: “Mientras no drogue ni robe a nuestros agentes, consideraremos que es una mejora respecto a su comportamiento pasado”. Y Cardi B contestaba también: «Si hablamos de drogas, hablemos de Epstein y sus amigos, que drogaron a menores para violarlas. ¿Por qué no quieren hablar de los archivos de Epstein?».

El culebrón ha seguido con el concierto en Las Vegas de este viernes, donde Cardi se ha caído de una silla y, tras levantarse, no ha dudado en bromear, hasta dos veces: «¡Ha sido el gobierno! ¡Ha sido el gobierno!».

El disco que Cardi B publicaba el año pasado, ‘Am I the Drama?‘, no es que haya logrado mantenerse en la conversación social, pero al menos la artista continúa sirviendo, casi a diario, en las páginas de noticias.

Taylor Swift, dani dicostas… en el top 40 de JNSP

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Martin mantiene el número 1 de JENESAISPOP una semana más, además con una holgadísima diferencia respecto a Harry Styles en la final de Instagram (50% frente a 25%).

La entrada más fuerte es la de Taylor Swift con ‘Opalite’, aunque solo llega al número 6; y la de dani dicostas pisándole los talones en el top 10. Mika, en cambio, llega por los pelos al número 36.

Recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 4 Otro verano Martin Vota
2 2 2 3 Aperture Harry Styles Vota
3 5 3 2 So Easy (To Fall In Love) Olivia Dean Vota
4 4 1 17 Nuevos recuerdos Martin Vota
5 6 5 2 Streets of Minneapolis Bruce Springsteen Vota
6 6 1 Opalite Taylor Swift Vota
7 3 2 3 I Could Get Used to This Jessie Ware Vota
8 8 4 5 I Just Might Bruno Mars Vota
9 7 1 5 Talk to Me Robyn Vota
10 10 1 Ya no llueve dani dicostas Vota
11 21 11 4 Where’s My Phone? Mitski Vota
12 27 5 54 M.A.P.S. Amaia Vota
13 9 5 3 Opening Night Arctic Monkeys Vota
14 14 1 A veces Ana Torroja Vota
15 10 5 4 Orange County Gorillaz, Bizarrap, Kara Jackson Vota
16 12 12 2 Son de amores María Escarmiento Vota
17 17 1 DANCE… Slayyyter Vota
18 16 16 2 Caught in the Blink of an Eye Ladytron Vota
19 20 19 2 sólo contigo paco te quiero Vota
20 17 7 5 Make-Up is a Lie Morrissey Vota
21 18 2 6 Despierto amándote Miranda!, bailamamá Vota
22 26 1 15 Berghain Rosalía, Björk, Yves Tumor Vota
23 23 1 Homewrecker sombr Vota
24 24 1 Pela minha voz Carminho Vota
25 11 11 3 Pretty Face Robbie Williams Vota
26 15 8 4 TENTACION Ralphie Choo Vota
27 33 27 4 Zombie YUNGBLUD, The Smashing Pumpkins Vota
28 19 19 2 L.U.C.K.Y. Fcukers Vota
29 23 1 14 La Perla Rosalía Vota
30 30 1 The Scythe The Last Dinner Party Vota
31 14 6 4 2SIDED Arlo Parks Vota
32 22 6 7 En la noche más fría Guitarricadelafuente Vota
33 32 2 19 com você Judeline, Amaia Vota
34 13 13 3 Prayer Tove Styrke Vota
35 36 34 3 Los asombros Nacho Vegas Vota
36 36 1 Immortal Love MIKA Vota
37 34 34 2 Tonto Parquesvr Vota
38 25 15 5 Dance the Pain Away Haute & Freddy Vota
39 29 1 9 Madeline Lily Allen Vota
40 40 3 13 Dopamine Robyn Vota
Candidatos Canción Artista
Una muerte ideal Rodrigo Cuevas, Grande Amore Vota
Reliquia Rosalía Vota
Lucky Again Lykke Li Vota
Hasta Jesús tuvo un mal día Ca7riel & Paco Amoroso, Sting Vota
God’s Lonely Man Anna Calvi Vota
Light Night Mountains All That Ratboys Vota
I’ll Change for You Mitski Vota
Dancing on the Wall MUNA Vota
POSSESSION Melanie Martinez Vota
On Ur Time Natanya Vota

Vota por todas las canciones que te gusten

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Ven’nus / Mai vista trista

Ven’nus es una de las artistas que están despuntando en la escena catalana. Natural de Sabadell, Valèria Núñez Saurí se ha dado a conocer con singles tan chulos como ‘Nena’ o ‘Xiuxiueig’, aunque, de momento, sus temas más escuchados son colaboraciones con 31FAM y Figa Flawas. ‘Mai vista trista’ debería cambiar este paradigma, ya que Ven’nus merece ser reconocida por su propia música.

‘Mai vista trista’ es el segundo trabajo largo de Ven’nus tras el lanzamiento de ‘Bocaterrosa’ en 2023. Su objetivo parece ser consolidar un sonido de pop electrónico muy actual, donde conviven guitarras, autotune y todo un surtido de beats electrónicos y atmósferas.

Sin embargo, este trabajo, escrito en parte en Cabanyes, cerca de Vilafranca del Penedès, ofrece más matices. Para empezar, presenta un estilo lírico franco y diarístico que deja pasajes muy bonitos, como los de ‘Puja, puja’ -aparentemente dedicados a una futura hija- o los de ‘No faig res amb la Mar’, una colaboración con Mar Pujol que, en frases como «No digo nada interesante, no hago nada interesante», reflexiona resignadamente sobre la propia mediocridad, con una honestidad que desarma.

Irónicamente, la música de Ven’nus es interesante, aunque no siempre sus discos tengan el enfoque más claro y preciso. No se entiende que los dos bops bailables del disco -‘No existiran’ con Mushkaa y ‘Al PS amb la Maria’ (tremendo homenaje EDM-pop)- aparezcan tan tarde en la secuencia, mientras que composiciones más difusas como ‘Pel passadís’ o ‘Tan ron x per tan poc amor’ se sitúan antes.

Aun así, la mayoría de veces Ven’nus elige el camino correcto, arriesgando con diferentes ritmos, colores y texturas. Así, ‘Pel passadís’ se vale de atractivas percusiones industriales, y la producción de ‘Carmen se fue’ -dedicada a su trompetista- no puede ser más dinámica, pasando de la melancolía al baile. Las texturas burbujantes de ‘L’any que ve’ o ‘No existiran’, reconfortantes, amortiguan el impacto de unas letras que tratan sobre el desencanto amoroso, la amistad y la salud mental.

‘Qui s’enamori perd’ capta la desilusión romántica a la que ya recurrieron artistas como Sade o Amy Winehouse (ambas tienen canciones tituladas ‘Love Is a Losing Game’), aunque aquí en clave de pop-house, mientras ‘Fa fred ,,, parabrises’ (fan de las comas suspensivas) afila la narrativa con una pullita al privilegio masculino. A través de una perspectiva ultralocal, Ven’nus imagina una Barcelona apocalíptica en ‘Bcn és desert i tu plorant’ o se da un paseo por el barrio de Vilapicina en busca de un nuevo piso.

No hace falta conocer todas las referencias locales para comprender la propuesta de ‘Mai vista trista’, aunque se agradecería que algunas canciones abusaran menos del autotune y el reverb -que en algunos casos se usan simultáneamente- y se mostraran más transparentes, sobre todo porque Ven’nus demuestra que puede acertar en la diana componiendo, sin importar el género. El folk-autotuneado de ‘Deixo d’existir sense morir’ destaca también en un disco que se cierra con una «cançó de bressol», una bonita nana que, sutilmente, nos devuelve al principio.

El talento de RAYE no cabe en el Palau, ni en un QR

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Marina Tomás

En uno de los momentos más divertidos de la gira de RAYE, la artista británica muestra unas pancartas al público para provocar gritos y aplausos, reconociendo que intenta entretenernos mientras cambian el montaje del escenario, a pesar de que su propio equipo le ha advertido de que esta sección es «floja» (no lo es). Cuando gira la última pancarta, revela un código QR que dirige al pre-order de su nuevo disco, y señala entre risas que una sigue siendo “una artista independiente con un disco que promocionar”.

Que la nueva era de RAYE apuesta por la literalidad es evidente desde el título de su gira -This Tour May Contain New Music- y, sobre todo, desde el de su disco, ‘This Music May Contain Hope’, que parece comentar la propia música pop como producto envasado para el consumo. El concierto se comenta a sí mismo para subvertir las expectativas del público. “Ya sabéis que hay un bis”, declara RAYE al final; “¡siempre veis a los artistas abandonar el escenario y luego volver!”.

El espectáculo juega con las expectativas desde el primer momento, cuando Rachel Keen es la primera persona que aparece en escena, en lugar de su banda, vestida con gabardina negra y gafas de sol para interpretar a una mujer solitaria -que está “muy soltera”- que camina “a través de la tormenta”, mientras una nube de atrezzo desciende sobre ella. La apertura con ‘Where Is My Husband?’ revela un diseño de escenario clásico, de inspiración Motown, que sitúa a RAYE al frente de una formación integrada por su banda, sus coristas y sendas secciones de viento y cuerda, conformando una suerte de orquesta de jazz reubicada en un recinto -el Palau Sant Jordi- donde, en principio, no debería funcionar, pero funciona.

La recreación de un directo de big band resulta impecable gracias a la calidad del sonido y a lo inusual de la propuesta, y alcanza su punto álgido con la escenificación de un club de jazz típico de los años cuarenta, al que el personaje interpretado por RAYE acude para ahogar las penas de su soledad. El espacio se recrea con mesas vestidas con manteles y lámparas distribuidas sobre el escenario. El ambiente es elegante y decadente, y en esta sección el disfrute musical es absoluto: RAYE canta ‘Fly Me to the Moon’ acompañada de vientos y cuerdas, y después introduce ‘Worth It’ con un precioso solo de su trompetista. La atormentada balada ‘Nightingale Lane’ es una de las varias canciones inéditas que se presentan en este tramo.

RAYE se muestra pletórica -primero vestida de rojo, después de negro, siempre descalza porque dice que cantar con zapatos la distrae-, ya sea entregándose al scat singing, regalándonos momentos de comedia improvisada o abrazando el drama más intenso. Desborda simpatía y naturalidad y, por si no fuera suficiente placer oírla cantar cualquier cosa, se toma la molestia de crear nuevos arreglos para canciones antiguas que lo requieren, como ‘Flip a Switch’, sin privarnos tampoco de la estremecedora versión sinfónica de ‘Oscar Winning Tears’, que remata firmando el vinilo de un fan. Además, presenta una serie de temas inéditos que son un espectáculo en sí mismos, en especial la divertidísima ‘South London Forever’ y la exultante ‘Joy’, para la que cuenta con los coros de sus hermanas, Amma y Absolutely, que previamente han ejercido de teloneras.

Aunque RAYE ya nos había advertido de que se encuentra en su «era dramática», destaca en el repertorio el jazz dream-pop de ‘I Know You’re Hurting’, dedicado a todas aquellas personas que estén pasando por un mal momento, a quienes insta a “no rendirse”. Aquí adopta el papel de cantante omnipresente -muy propio de las vocalistas de su estilo- y, si hay un mensaje que repite durante el concierto, es el de expresar las emociones, pedir ayuda y ser conscientes de que los baches se pueden superar, de que hay luz al final del túnel. Ella lo sabe porque se atreve a interpretar ‘Ice Cream Man’ sola al piano, emocionándose en las últimas líneas, pero armada con la fortaleza necesaria para cantar en directo la “canción más triste” que ha escrito, sobre el abuso sexual que sufrió a manos de un productor.

El mensaje de superación, aunque bonito, puede rozar el cliché en momentos puntuales, por ejemplo en la introducción de la curiosísima ‘Click Clack Symphony’, otra de las pistas inéditas -centrada en la depresión-, pero RAYE tiene el acierto de citar estadísticas que respaldan sus palabras. Cuenta que una «1 de cada 4 mujeres y hombres» han sufrido abuso sexual y que muchos no lo cuentan por miedo, y asegura a quienes hayan pasado por una situación similar, que no están solos. RAYE se convierte aquí en una artista con mensaje y algo que decir, más allá de sus desamores.

Precisamente en este punto del show el concierto vuelve a girar, recreando una discoteca moderna, un cambio de tercio anunciado de manera muy simpática, cuando en pantalla aparece el nombre de RAYE y la Y es sustituida por una V que genera la palabra «RAVE». El segmento queda raro por tono al principio, pero queda justificado por el juego de palabras y porque, al fin y al cabo, de algún modo ha integrar en el repertorio canciones como ‘Prada’, también muy queridas por el público. Y lo cierto es que resulta una sección muy divertida y el remate de los ritmos tecno combinados con las embestidas de viento y cuerda de la orquesta funciona de maravilla.

Tras el clímax con ‘Escapism’, presentada durante ese bis que ya esperábamos, RAYE se muestra agradecida por el apoyo de un público ya multitudinario, como demuestra un Palau Sant Jordi lleno. Se nota que quiere saborear cada segundo de este éxito que lleva años labrándose, después de que la industria no supiera apreciar su talento. Por suerte, ha sabido abrirse camino al margen de las multinacionales ofreciendo, también, un producto muy elevado. Puede divertir a lo grande mientras «busca a su esposo” (así lo dice en español), y, al mismo tiempo, defender con firmeza la dignidad propia frente a un sistema que normaliza el abuso. Sin duda, su música contiene esperanza.

La gira de Eurovisión: ¿cancelada o pospuesta?

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En su peor momento de popularidad, debido a la permisividad de la UER con Israel -con el genocidio en Gaza y con una vulneración de las normas que continúa-, Eurovisión había decidido embarcarse en una gira. El tour celebraba el 70º aniversario del festival.

Se habían anunciado 10 fechas en recintos de unos 15.000 o 20.000 espectadores en 10 ciudades europeas: Londres, Hamburgo, Milán, Zurich, Amberes, Colonia, Copenhague, Ámsterdam, París y Estocolmo. Si soléis viajar para ir a conciertos, os sonarán algunos de los espacios: Ziggo Dome, O2 Arena, Barclays Arena, etcétera.

Eurovisión comunica este fin de semana que toma «la difícil decisión de posponer este tour» debido a «retos imprevistos». Entre los confirmados estaban Lordi o Helena Paparizou y las fechas eran a partir de junio, es decir, después del festival. Eso significa que aún había tiempo para promocionar el tour, de hecho, dentro del propio Eurovisión.

Sin embargo, en la imaginería popular se ha instalado la idea generalizada de que el tour se ha tenido que cancelar por bajas ventas, pues había aún muchas entradas disponibles, como están acreditando algunos usuarios. No obstante, el comunicado de la UER es muy claro cuando habla de «posponer» y no de «cancelar». Eso sí, el proceso de devolución de entradas está en marcha: «Esperamos relanzar el Live Tour cuando podamos garantizar la experiencia de clase mundial que nuestros fanáticos esperan». Veremos en qué tipo de recintos se produce ese tour, qué artistas siguen a bordo… o si la organización está mintiendo a la audiencia, o mintiéndose a sí misma.

Este año en Eurovisión participarán 35 países. Es la cifra más baja desde 2003. De momento, solo una docena de naciones ha revelado con qué canción compite o el artista elegido. El resto de nombres se dará a conocer durante las próximas semanas, y muchas finales tienen lugar precisamente hoy. Las casas de apuestas apuntan de momento a que podría ganar Israel.

Evan Dando, hospitalizado tras mandar un vídeo masturbándose a una fan

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Evan Dando, uno de los grandes iconos del rock de los 90, ha sido hospitalizado por problemas de salud mental, según informa su representante a Rolling Stone. La noticia se produce después de que una seguidora del artista haya denunciado junto al periodista Tony Ortega en The Underground Bunker, que Evan Dando le mandó un vídeo masturbándose. Un vídeo que ella no había pedido.

La fan, que se identifica con el sobrenombre de Dawn, escribió a Evan Dando por las redes para felicitarle por lo nuevo de Lemonheads, ‘Love Chant’, su primer disco desde 2006. La respuesta de Evan Dando fue «guay, lo siento, soy un exhibicionista». Indica Dawn: «el vídeo es él sentado en un sótano o algo así, masturbándose. Puedes ver su pene y su cara, es él seguro, grabándose desde un ángulo raro. Es asqueroso. No quiero que le haga eso a nadie más. Es una sensación desagradable».

La persona que representa a Evan Dando ha comunicado a Rolling Stone que se ha ingresado al líder de Lemonheads: «Evan Dando ha luchado por su salud mental desde su niñez. Ahora mismo ha sido admitido en un hospital local en el que está recibiendo ayuda de doctores con experiencia y profesionales de salud mental».

Taylor Swift suma 6º top 1 en UK, con CD singles y vinilos

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Taylor Swift se las apaña esta semana para sumar su 6º número 1 en Reino Unido con su nuevo single, ‘Opalite’. No ha sido fácil, pues el tema ya llevaba unos meses en el mercado y de hecho había sido número 2 a su salida, solo por detrás de ‘The Fate of Ophelia’. Para derrotar ‘Raindance’ de Dave & Tems y el ya clásico ‘WHERE IS MY HUSBAND?‘ de RAYE, Taylor Swift ha tenido que armarse de varias ediciones de CD singles con remezclas del tema, y vinilos.

Lo llamativo es que cada edición del CD traía solo una única remezcla distinta, como veis en la imagen. No venían todas las remezclas juntas como se ha hecho toda la vida, muestra de que Taylor iba a por todas con este tema, para sumarse otro número 1.

Solo con esta multiedición ha conseguido llegar a 47.509 copias. De ellas 5.900 eran CD singles, 5.200 vinilos de 7″ y 1.000, descargas. De no ser por el soporte físico de la multiedición, habría quedado exactamente en el top 5, como podéis ver a continuación:

01 47,509 Taylor Swift – Opalite [5,899 CDs, 5,219 vinyl, 1,064 downloads, 35,327 streaming]
02 43,027 Dave & Tems – Raindance
03 39,839 RAYE – WHERE IS MY HUSBAND!
04 37,736 Bad Bunny – DtMF
05 37,715 Sam Fender & Olivia Dean – Rein Me In
06 34,106 Olivia Dean – So Easy (To Fall in Love)

Un vistazo a las listas británicas deja la noticia de que Bad Bunny finalmente conquista este territorio. Era el país que más se le había resistido, pero tras los Grammys y sobre todo tras la Super Bowl, ‘DtMF’ sube al top 4, ‘Nuevayol’ al top 15 y ‘Baile inolvidable’ al top 20. El álbum es top 2 tan solo por detrás de Olivia Dean, asistido por la tardía edición en vinilo.

¿Por qué borramos del mapa un festival tan pionero como Lilith Fair?

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En los compases iniciales de ‘Lilith Fair: Building a Mystery’ se ven clips de Instagram en los que diversas fans de la música expresan su sorpresa por acabar de descubrir la existencia de este festival itinerante que se celebró durante tres años a finales de los 90. Al final aparece Olivia Rodrigo diciendo: “Tocaron todas las artistas que admiro… y sin embargo no había oído hablar jamás del festival. No me lo podía creer”.

Verdaderamente es un misterio cómo ciertos eventos culturales importantes pasan a la historia y otros parecen esfumarse sin dejar rastro. Uno de los propósitos de este excelente documental aparecido hace unos meses (disponible en Disney+) es precisamente analizar el porqué. Y no hacemos spoiler si decimos que el ser un festival organizado y promovido por mujeres, cuyo objetivo principal fue el impulsar a artistas femeninas, tiene mucho que ver con esa amnesia. Lo cual no quiere decir que en su momento no tuviese impacto mediático: en los años en los que se celebró recuerdo menciones a Lilith Fair incluso en la prensa musical española, por ser algo realmente novedoso en una década –no lo olvidemos– en la que hubo una explosión de artistas mujeres sin precedentes en las décadas anteriores. Una explosión que inició un proceso transformador en la industria y la cultura, impulsado en buena parte por la aparición de Lilith Fair.

La película plasma ese movimiento de manera excelente, partiendo de un ambiente cultural y social flagrantemente discriminatorio: ¿sabías que hasta los 90 la mayoría de las radios no ponían seguidas dos canciones de artistas femeninas? Los directores de programación lo prohibían. ¿Que los promotores desaconsejaban las giras colectivas compuestas por más de una mujer? (tildados despectivamente de “pussy package”). Pues en ese contexto la película nos presenta la figura de Sarah McLachlan, cantante canadiense impulsora del festival, cuya carrera iba en ascenso a nivel mundial conforme avanzaba la década (en España ya sonaba en Radio 3 en 1992).

Para 1995 Sarah había vendido medio millón de discos en los EE.UU., un éxito rozando el mainstream que –para su desagradable sorpresa cuando empezó a hacer promoción en aquel país– la industria quiso impulsar a base de sugerirle que perdiese peso y no girase con otras mujeres. Decidida a hacer todo lo contrario, Sarah montó una gira con otra estrella en ascenso, Paula Cole, que resultó un sonoro éxito. Como cuenta Cole en el documental, en esa serie de conciertos percibieron una euforia especial en el público, aparentemente sediento de ver a artistas mujeres actuando juntas, un cierto zeitgeist que muy hábilmente supieron captar y que les hizo lanzarse a probar un cartel más potente al año siguiente, 1996. A modo de experimento organizaron una corta gira en la que McLachlan y Cole añadieron a Suzanne Vega, Patti Smith, Aimee Mann y Lisa Loeb.

El nuevo éxito de la experiencia confirmó que la idea tenía un enorme potencial, y Sarah se lanzó junto a su fiel equipo de management a montar un festival itinerante a lo grande para el verano de 1997. Sorteando la oposición de su sello discográfico, la incomprensión de los promotores y la estupidez de los sponsors (una empresa de agua embotellada rehusó patrocinar “porque nos centramos en el público masculino”), el primer Lilith Fair fue un sensacional éxito, con un impresionante cartel a lo largo de 35 ciudades que incluía a Fiona Apple, Suzanne Vega, Meredith Brooks, Tracy Chapman, Mary Chapin Carpenter, Patti Smith, Shawn Colvin, Aimee Mann, Sheryl Crow, Indigo Girls, Emmylou Harris, Jewel o Lisa Loeb y un equipo técnico y de roadies con presencia femenina sin precedentes.

A lo largo de la hora y media que dura el documental escuchamos testimonios sobre lo que significó el festival para las fans que encontraron en él un espacio seguro, no misógino, donde disfrutar de la música. También oímos a las artistas explicar lo que significó para ellas participar: a nivel comercial (Jewel cuenta que pasó de vender 2.000 discos en un año a vender un millón en un mes) pero sobre todo a nivel de experiencia comunitaria transformadora, un colectivo de mujeres viajando juntas todo un verano y peleando por sacar adelante una propuesta muy radical para la época, con un componente reivindicativo y político más atrevido de lo que la música pop y folk del festival podría indicar.

Pero hay más que testimonios. Uno de los éxitos de la película es el impresionante tesoro de imágenes de toda la gira: sobre el escenario, en el backstage, entre el público, en las oficinas de la organización… la periodista musical Jessica Hopper (autora de la semilla original de este documental, una historia oral de Lilith Fair para Vanity Fair publicada en 2019) es también productora del documental, y comentaba en una entrevista reciente que el momento clave del documental fue cuando descubrieron esas 600 horas de vídeo que los organizadores habían grabado y archivado pacientemente a lo largo de los tres años de esta aventura. En los planos escogidos para la peli es increíble poder ver a Aimee Mann, McLachlan y Lisa Loeb sentadas en un sofá charlando y riendo, a los organizadores bailando dentro de un autobús tras los conciertos, a Sheryl Crow actuando con su ídolo Bonnie Raitt, o a las irrepetibles Indigo Girls liando a todas las artistas para cantar juntas sobre el escenario al final de cada noche, en lo que Sarah denomina en un momento del documental como “la mejor droga del mundo”.

La idea de que los hombres no escuchaban a estas artistas es una patraña

Las imágenes del público son otro de los tesoros: los estilismos, el ambiente de felicidad, todos esos planos de fans de la música con una sonrisa en la cara, bailando espontáneamente, algunas llorando por haber encontrado su lugar. La mayoría mujeres, pero también muchos hombres, algo que con la experiencia de la época puedo afirmar que no me ha chocado en absoluto: parece una obviedad decirlo, pero si tu afición por la música no estaba contaminada por ideas retrógradas, en los 90 te gustaba la música sin atender a cuestiones de género: habiendo sido un gran fan Suzanne Vega y Sinèad O’Connor desde finales de los 80, y a lo largo de los 90 sucesivamente de las Indigo Girls, 10,000 Maniacs, Mary Chapin Capenter, Aimee Mann, Juliana Hatfield, Emmylou Harris o Lucinda Williams (todas ellas artistas que participaron en el festival) asistir a este festival habría sido un sueño para mí. Como comenta la autora Andrea Wariner en el artículo de Vanity Fair, “a mediados de los 90 las mujeres superaron en ventas a los hombres. La idea de que los hombres no escuchaban a estas artistas es una patraña”.

Y al igual que el documental desmonta ese mito, dirige el foco hacia otras diversidades. Su directora Ally Pankiw es queer y pone especial atención por ejemplo en lo que Lilith Fair significó para la comunidad LGTB+. Vemos a Brandi Carlisle contando su asistencia al festival siendo aún adolescente y describiendo la sensación de libertad, de inclusión, y lo importante que fue para ella la experiencia, igual que las Indigo Girls como artistas participantes.

Y conforme el documental narra las ediciones de 98 y 99 vemos cómo ese interés por la diversidad se extendió también a otros ámbitos: si bien la inmensa mayoría de las artistas eran blancas, en cada nueva edición se fueron incorporando artistas más diversas, incluyendo géneros como el country o la música negra y urbana, que hasta entonces en los 90 no habían tenido apenas cabida en los festivales. Sin ir más lejos, el primer concierto de la carrera de Missy Elliott tuvo lugar en el Lilith Fair de 1998. También Nelly Furtado, Dido o Christina Aguilera dieron sus primeros pasos en los escenarios más pequeños del festival.

El documental deja constancia además de los problemas políticos generados por la parte solidaria de Lilith Fair: una de sus rompedoras ideas fue donar un dólar por cada ticket vendido a causas benéficas escogidas por la organización. En su mayor parte se trataba de ONGs de apoyo a mujeres maltratadas o planificación familiar, incluyendo organizaciones en favor del aborto, algo que en las ciudades del sur de los EE.UU. levantó ampollas y generó protestas, incluyendo amenazas de bomba y boicots varios. En un ejercicio de transparencia muy canadiense, Sarah MchLachlan concedía ruedas de prensa en cada nueva ciudad, en las que tenían que aguantar preguntas agresivas sobre estas cuestiones, además de los esperables comentarios misóginos e insolentes.

Lilith Fair representa el mundo que nos gustaría que existiese ahora

El epílogo es agridulce: Lilith Fair fue el festival de mayor envergadura de los 90, mayor que Lollapalooza o Monsters of Rock, y podría quizá haber continuado unos años más, pero el nivel de implicación de Sarah y su equipo les llevó a la extenuación al final del tercer año. Un verano que fue también el del infausto ‘Woodstock 99’, evento que mostraba la otra cara de lo que un festival podía ser, y que desgraciadamente marcó el inicio de la «bro-ificación» del rock alternativo a manos de Korn, Limp Bizkit, y compañía. Cuando al final del documental ves las imágenes de Woodstock se te cae el alma a los pies.

Antes de casi poder darse cuenta, el backlash contra Lilith Fair cayó como un losa: la industria seguía comandada por las mismas personas, y aunque muchas cosas cambiaron a mejor, para comienzos de los 2000 sellos y radios habían recatalogado a buena parte de todas estas artistas como AAM (Adult Alternative), relegándolas a medios y emisoras mucho más minoritarias, dejando el espacio de lo alternativo ocupado por artistas hombres de su misma edad o mayores. Todo esto coincidió también con la llegada del nuevo pop prefabricado de Britney Spears, N’Sync o Jessica Simpson, que muchas de las artistas vieron también como una reacción cultural en contra.

La impresión de que Lilith Fair fue una burbuja que duró tres o cuatro años para después ser pinchada por los poderes fácticos planea sobre los minutos finales del documental. Las artistas hablan de un final agridulce y enfurecedor que condujo a ese lento olvido en los años sucesivos, la amnesia de algo que fue prácticamente una anomalía. Sin embargo hay espacio para la esperanza: primero por el interés cada vez más creciente en lo que significó. Como explica muy bien Liz Phair, “la nostalgia actual es porque Lilith Fair representa el mundo que nos gustaría que existiese ahora”. Otras voces apuntan que ahora algo similar sería impensable, pero que a la vez sería más necesario que nunca en la actual coyuntura de rampante sexismo, homofobia y racismo.

Quizá a modo de esperanza, los planos finales de la película muestran imágenes de recientes y multitudinarios conciertos de Boygenius, Taylor Swift, Olivia Rodrigo, Beyoncé o Billie Ellish, sobre los que la crítica de música Ann Powers comenta que “el ambiente en estos lugares es el mismo que lo que se vivió en Lilith Fair, y lo que entonces se criticó del festival ahora está aceptado” y concluye que por fin se ha llegado a que en la música “la mujer esté en el centro de la cultura”. Si eso es realmente así, Lilith Fair sin duda contribuyó de forma muy importante. 8.

Beverly Glenn-Copeland / Laughter in Summer

Beverly Glenn-Copeland y su esposa desde 2009 -y amiga desde 1992- Elizabeth Glenn-Copeland se abrazan en las fotos promocionales de su nuevo disco. Da tanta alegría verles que te puedes quedar varios segundos mirando o quizá incluso termines buscando más información sobre su larga historia. Sin desmerecer el trabajo fotográfico de Weid Muir, la obra que entregan este año, ‘Laughter in Summer’, es la razón de que tales imágenes luzcan maravillosas.

Beverly es un artista de culto, que recientemente ha cumplido 82 años, al que se ha descubierto hace muy poco tiempo. En concreto cuando en 2010 a un coleccionista japonés se le ocurrió que su álbum de 1986, ‘Keyboard Fantasies’, dejara de ser una cassette perdida. Desde entonces ha sido reivindicado por gente como Romy de The xx o Sam Smith, y ha realizado diversas publicaciones, a destacar el álbum ‘The Ones Ahead’ en 2023.

‘Laughter in Summer’ no pretendía ser un disco como tal. En 2024, antes de una actuación en Montreal, ambos pasaron unos días en el Hotel2Tango junto al prestigioso productor e ingeniero Howard Bilerman («Godspeed», Vic Chesnutt). Allí simplemente quisieron registrar algunas grabaciones que estaban realizando en vivo junto al pianista Alex Samaras, el coro queer de Toronto con el que este suele trabajar, y Naomi McCarroll-Butler a los instrumentos de viento. Aquí aparecen varias canciones tal cual se grabaron, en una sola toma, y además el «Movimiento 2» de ‘Let Us Dance’ que cierra el álbum es el primer ensayo de todo esto, del modo exacto en que se hizo por vez primera.

‘Let Us Dance’ es una adaptación de aquel disco de 1986, como ‘Ever New’, desprovistas de sus suculentos sintetizadores y percusiones originales. ‘Laughter in Summer’ se compone indistintamente de adaptaciones propias y ajenas, así como de algunas canciones nuevas. Aparece revisitado algún corte de ‘The Ones Ahead’ como ‘Harbour’, o un tema que hicieron para una campaña anti-bullying, ‘Children’s Anthem’ (Beverly se reconoció como persona trans en 2002). Lo que le da sentido como conjunto es la instrumentación a piano, los arreglos tipo pop de cámara, y los juegos de voces entre Glenn y Elizabeth, que lo sitúa prácticamente como disco de dúo.

Siendo pareja y habiéndose conocido hace tanto tiempo, ni que decir tiene que todo adquiere un sentido muy emocional, pues por ejemplo ‘Harbour’ era una canción de amor para Elizabeth originariamente. Por desgracia, hay una capa más que añadir al significado de ‘Laughter in Summer’ y es que Beverly fue diagnosticado con un tipo de demencia hace un par de años. Elizabeth cuenta que fue devastador grabar el corte titular en estas circunstancias, pues era perfectamente consciente de cuánto de Beverly se estaba yendo. Por un lado aceptando «que para que tenga que haber nacimiento, tiene que haber muerte»; por otro, sufriendo al ver a Beverly agarrarle de la mano para decirle «tengo tanto que dar, tengo tanto que decir a la gente joven».

Conscientes del mundo de mierda que se nos está quedando, ‘Children’s Anthem’, el tema anti-bullying, dedicado a su nieta, pretende servir de «apoyo y protección a todos los niños del mundo, en un momento en que la violencia se ha vuelto endémica y este mensaje es más importante que nunca». Su letra resulta mucho más emocionante al observar sin paternalismos: «déjales jugar, déjales aprender, déjales prosperar día a día (…) Viajarán a un futuro que tú y yo ya no veremos».

La proximidad de la muerte da un nuevo sentido a letras antiguas como ‘Ever New’ («bienvenidos seáis jóvenes y mayores / seremos siempre nuevos») o simplemente al plácido paseo dominical de ‘Let Us Dance’: «El viento sopla sobre la ladera / Ese día saluda al amanecer / El sol baila junto a este camino en el que estamos». Estremecen, como la mejor Marianne Faithful, las voces en ‘Laughter in Summer’, que iba a ser un instrumental al que tenía que poner texto el público, pero para el que finalmente dieron con otro texto que es pura poesía.

Acaso podríamos argüir que ‘Shenandoah’ como canción tradicional no pega tanto en el álbum, pero no, solo hacía falta documentar qué significa: es un tema del siglo XIX, en concreto uno de los primeros que la madre de Beverly le cantaba cuando creció en Filadelfia.

Se entienda como disco de estudio o no, al conformarse en parte a base de retazos y haber sido grabado casi en directo, ‘Laughter in Summer’ sí es un álbum perfecto con el que descubrir a Beverly Glenn-Copeland. Su sonido atemporal, sus melodías universales, e incluso su estructura circular y su sentido de la repetición -tan familiar para aquellos habituados a lidiar con la demencia- construyen un álbum íntimo y único, como lo son todas las historias de amor a lo largo de los tiempos.