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Orville Peck: «El country no es de blancos, el banjo viene de África»

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Un día dos amigas se juntaron y tuvieron una conversación sobre el futuro del country. Convencidas de que el country necesita evolucionar y dejar de estancarse en los sesgos racistas, homófobos o sexistas del pasado, tuvieron la idea de crear un reality que buscara a una nueva estrella del country que sea capaz de transgredir unas normas impuestas por otros. A esas amigas las conoces de sobra, pues son Reese Witherspoon y Kacey Musgraves.

Ellas son las ideólogas de ‘My Kind of Country‘, el nuevo reality musical de Apple TV+, que busca a la nueva estrella del country entre un grupo de músicos que no son los que esperas: una persona de India, un grupo de África, una cantautora mexicana, una artiste no binarie… Para este propósito les ayudan tres expertos en la materia, los iconos del country Jimmy Allen, Mickey Guyton y Orville Peck, este último, favorito de esta casa desde el lanzamiento de ‘Bronco‘, uno de los mejores discos de 2022, y desde antes, pues su éxito ‘Dead of Night’ sonaba hasta en ‘Euphoria’.

Orville, muy conocido por presentarse al mundo bajo una máscara con tiras, aunque todo el mundo debe saber ya que se llama Daniel Pitout y que estuvo en una banda de punk antes de adentrarse en el mundo de la tradición musical americana, es uno de los mejores compositores del momento en Estados Unidos. ‘C’mon Baby, Cry’, ‘Daytona Sand’, la hawaiana ‘The Curse of the Blackened Eye’, ‘Outta Time’… son solo un puñado de las canciones sobresalientes que incluye su segundo álbum. Hasta Shania Twain le ha avalado con un dueto, ‘Legends Never Die’.

Pero Orville también es una estrella inusual del country: canta como Elvis (además en serio) y tiene su mismo sex appeal aunque no se le vea la cara (o quizá por eso mismo), pero es gay y evidentemente sus letras son gays, como las de Elvis eran hetero sin que nadie nunca levantara una ceja. Orville, oriundo de Johannesburgo, Sudáfrica, se codea con Trixie Mattel y hace de jurado en Drag Race, pero su música aún tiene un sabor tradicional que resulta transversal y atractivo a diferentes generaciones, mientras sus letras derriban nociones heteropatriarcales del pasado. Él, como Jimmie Allen y Mickey Guyton, es un verdadero revolucionario del country. Hablamos con Peck sobre su debut televisivo.

¿Ha sido gratificante la experiencia de rodar un reality sobre el country?
Ha sido increíblemente gratificante, sobre todo porque Mickey, Jimmie y yo venimos de no sentirnos especialmente bienvenidos en el country, por razones como el color de nuestra piel o nuestra sexualidad, y los concursantes sienten lo mismo. En ‘My Kind of Country’ buscamos estrellas del country que vienen de todo el mundo y que no son típicas, son personas que quieren encajar en el country pero sienten que no pueden. A través de nuestras propias experiencias navegando este mundo hemos podido ayudarles a encontrar su camino.

La música country tiene fama de ser música para blancos. En los primeros segundos del shows vemos personas de India o África. ¿Era importante que quedase claro que el country tiene un alcance global?
Era muy importante, queríamos buscar talento en todas partes, buscar esa diversidad. Y que el country es una música blanca es una idea equivocada. El banjo, uno de los instrumentos icónicos del country, procede de África, es un instrumento africano. Las primeras grabaciones del country se inspiraron en el góspel, otro género negro. El «pedal steel» viene de Hawaii. El country es una música creada con influencias que vienen de otras partes del mundo. Buscar talentos del country en otros lugares del mundo no es tan raro, en realidad tiene mucho sentido.

¿Cuál ha sido el papel de Reese Witherspoon y Kacey Musgraves en todo esto?
El proyecto nació de una conversación que tuvieron ellas dos, en la que reflexionaban sobre la falta de diveridad en la música country y el modo en que el country no se permita evolucionar.

Cada uno de vosotros imparte su propio taller. ¿Cómo se decidió? ¿Cómo fueron las conversaciones?
En las reuniones con la productora Hello Sunshine (NdE: fundada por Reese Witherspoon) decidimos qué taller quedarnos en base a los fuertes de cada uno. Jimmy Allen ha trabajado mucho con otros artistas, ha colaborado mucho, y en su taller se trabaja la colaboración, la práctica de juntar dos ideas en un mismo proyecto. En la industria las colaboraciones son importantes, se dan todo el tiempo. En su taller, el de interpretación, Mickey busca extraer la autenticidad en cada uno de los artistas, sacarles esa sinceridad, porque a ella eso se le da muy bien. Y en mi taller, el de la narración visual, busco que trabajen su creatividad, que sepan pensar otros elementos que complementen a la música, y llevar sus proyectos a nuevos lugares, para pasar de ser simplemente performers a artistas.

Has dicho que disfrutas de ayudar a los artistas nuevos.
En mi carrera he conocido a personas que me han ayudado a convertirme en el artista que soy, pero la mayor parte del trabajo la he hecho yo solo sin ayuda de nadie. Muchos me decían que yo no iba a ir a ningún lado siendo un hombre gay en el country que canta sobre otros hombres y que, además, lleva una mascara. He tenido que buscar mi propio camino. Me gusta poder ayudar a estos artistas que, quizá, porque son de India o por otras razones, creen que no pertenecen al country porque supuestamente es música de blancos y no se atreven a dar el paso y aceptar que ellos también tienen un lugar en este mundo. A mí, como a Jimmy y Mickey, porque me consta que piensan lo mismo, nos ha gustado poder ofrecer a estos artistas la ayuda que nosotros nunca recibimos.

«Es la industria del country la que se niega a evolucionar, los fans de esta música quieren diversidad e historias nuevas»

En la radio country americana no hay manera de que a Kacey Musgraves o a ti os pinchen. ¿Qué tiene que cambiar?
Creo que el country está cambiando enormemente ahora mismo. Hay que hablar de los fans del country, son ellos los que quieren diversidad e historias nuevas, más que la propia industria. Es la industria la que perpetúa todo esto, pero ahora se está dando cuenta de que ya no puede controlar todo lo que entra y lo que no en el country. Ahora existen las redes sociales y los artistas no necesitan una discográfica grande que les respalde. Mira a Lil Nas X, que subió una canción a Soundcloud y ahora es una estrella. Yo mismo soy fan del country y quiero escuchar historias nuevas, por eso rodar este programa ha sido emocionante, porque nos ha permitido descubrir historias desde puntos de vista que nunca habíamos escuchado antes.

¿A qué retos te has enfrentado al rodar por primera vez un programa de televisión? ¿O no ha habido ninguno?
¡Me encantó hacerlo! Simplemente he sido yo mismo y no he me preocupado demasiado por otras cosas. Creo que no ha habido retos, ha sido una experiencia muy agradable, ni siquiera he tenido la sensación de estar dentro de un programa guionizado. Hemos podido conocer a los artistas en profundidad y la experiencia en general ha sido auténtica.

¿Y qué has aprendido de la experiencia? ¿Qué te llevas?
He aprendido muchas cosas de todos ellos. Mickey y yo llorábamos todo el rato pero hasta Jimmy, que era más de reírse, lloraba a veces. Todos estos artistas me han inspirado por su valentía, porque han venido desde muy lejos, han viajado a un lugar en el que nunca han estado, y se han atrevido a abrirse en canal a tres extraños como nosotros y a otra gente de la industria.

Angy Fernández apalea a la ansiedad sin complejos en ‘Dualidad’

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El 2023 aún tiene ese olor a nuevo que a todos nos encanta y, en cambio, con todo lo que ha pasado en sus primeros meses tengo la sensación de estar en el ecuador. Por dónde empezar… Se ha hablado y por supuesto “memeado” sin parar a Shakira y sus salpicaduras, sobre el amor propio de Miley Cyrus, sobre Rihanna luciendo “barriguita” en la Super Bowl, sobre el conflicto Gomez-Bieber (Hailey) y ahora, por fin, sobre los bellodramas de Ana Mena.

Personalmente, he echado en falta eco para otra artista merecedora de formar parte de la lista anterior: Angy Fernández con su recién estrenada ‘Dualidad’. Haré un chiste malo a lo Troy McClure para poner en contexto: tal vez la recuerden por series de televisión como ‘Física o Química’, musicales como ‘La Llamada’ o por haber ganado la primera edición de ‘Tu cara me suena’. Por si no es suficiente, han pasado 10 años desde su último trabajo discográfico, ‘Drama Queen’, un golpe de muchísimo efecto para el pop electrónico español en su momento con su broche de oro: ‘Boy Toy’.

A día de hoy sigue dándome unos satisfactorios vibes con el ‘We R Who We R’ de Kesha, esos primeros planos, esos ritmos, esos maquillajes estrambóticos, ese aro en la nariz… Para los “haters” que se me vayan a echar encima por atreverme a comparar a Angy con Kesha advierto que todavía no he terminado y que, de momento, me marco un “bitch silence”, que diría Henar Álvarez.

Dualidad vio la luz hace un par de semanas. “Es una canción que habla de lo que he sentido todos estos años con la música. Lo difícil que ha sido siempre tomar decisiones en cuanto a mi carrera. La ansiedad, la tristeza…”, aclaraba la artista en su perfil de Instagram. “¿Por qué Dualidad? Se trata de dos estados opuestos que no están en contradicción, sino que se complementan y dependen el uno del otro (…). Mi miedo y mi valentía”. No empecé a escribir esto hasta que pude ver el videoclip en YouTube. En parte para terminar de creérmelo y en otra parte para volver a sentirme como el adolescente que consumía tardes enteras escuchando desde ‘Sola En El Silencio’ hasta ‘Die With Me’.

Este nuevo single es una puerta abierta para Angy Fernández, una puerta que ella misma ha conseguido abrir con mucho esfuerzo. En los últimos años muchos medios de comunicación han hablado sobre los problemas de ansiedad y depresión que atravesaba la cantante. Ella, afortunadamente, tampoco se ha escondido a pesar de las críticas. Ha recalcado la importancia de la salud mental, de ir al psicólogo y de no tratar la depresión como si fuese un tabú o la ansiedad como si se tratase de algo nimio. ‘Dualidad’ es la última prueba de ello.

Es un single lleno de energía, no hay un solo segundo que llegue a hacerse bola y además trae de vuelta la esencia rockera de la Angy de los 2000 que explota en los sentidos de los que somos sus más fieles fans. Al mismo tiempo, su letra desgarra una imparable lucha contra la inseguridad, el ancla que es la depresión y esa voz que chilla dentro de la cabeza hasta comprimir el aire en los pulmones. Angy no se queda atrás y chilla aún más fuerte rodeada de una estética con la que se muestra decidida consigo misma. Hace diez años, ‘Drama Queen’ fue su ‘Cannibal’. Si el miedo no supera la valentía y todo se mantiene en un equilibrio “dual”, ‘Dualidad’ puede ser el principio de su ‘High Road’.

Yves Tumor / Praise a Lord Who Chews but Which Does Not Consume; (Or Simply, Hot Between Worlds)

En España la fe católica rara vez se ha visto bien en el indie. Ha tenido que llegar Rigoberta Bandini para que nos dé igual que cante sobre religión en sus canciones, aunque ella misma se ha desmarcado del típico discurso conservador hablando positivamente sobre el no binarismo o el consumo de drogas. Digamos que su imaginario está muy lejos del que un día conocimos a Nena Daconte. En Estados Unidos la cosa es diferente y la fe es el pan de cada día. Todo el mundo reza, todo el mundo ora, todo el mundo tiene a Dios en la mente. Hasta los artistas más alternativos y disidentes.

Es el caso de Yves Tumor. El título de su nuevo disco es prácticamente un poema. También es la descripción de un «Señor que mastica pero no consume». El anterior ya apelaba al «Cielo» y, el otro, a caer «en manos del amor». La pista inicial de «Praise a Lord» se llama ‘God is a Circle’ y son varias las referencias a Dios o a la «necesidad de creer en algo» (‘Operator’) que encontramos en el álbum. Incluso cuando habla de amor, Tumor recurre a las típicas referencias católicas que apelan al cielo y al infierno. «Ángeles» que en verdad son «demonios», «santos» y hasta un «agujero en el cielo» se encuentran entre los personajes y paisajes que el artiste estadounidense atrapa en su cuarto álbum de estudio.

Sean Bowie se encuentra sumide en un «viaje espiritual», entre «dos mundos», como en su EP del año pasado, y este viaje es tan intenso como los «amores ardientes» de los que habla en sus nuevas canciones, amores a los que se engancha como a la droga, que le hacen «fundirse en uno» o le «paralizan». Las grandes pasiones siempre han interesado a Yves Tumor, y su música lo ha reflejado con un sonido de rock psicodélico que buscaba equipararse en tamaño al de una catedral gótica. En «Praise a Lord», Tumor consigue ese tamaño con la ayuda del productor Noah Goldstein, conocido por su trabajo con otro conocido creyente, Kanye West. Aunque las canciones unas veces están a esa misma altura y otras se quedan un poco por debajo.

La gracia de Yves Tumor siempre ha sido lo mucho que cuida la producción de sus canciones. No por nada es Warp el sello que las edita. Si ‘Heaven is a Tortured Mind’ era un trabajo fascinante en el que perderse y sumergirse, sobre todo por su exquisito uso de la distorsión y su fusión con sonidos como el R&B o el góspel, este vuelve a ser el caso de «Praise a Lord». ‘God is a Circle’ empieza llevándonos a través de un delirante mundo de gemidos (femeninos) y guitarras eléctricas que suenan como cuchillos líquidos. Es uno de los grandes temas del disco junto al enérgico ‘Operator’ y, especialmente, ‘In Spite a War’, un himno que refleja la paranoia de su letra a través de un muro de guitarras y distorsión que quita el aliento.

La influencia de los 90 está muy presente en «Praise a Lord». No tanto en ‘Lovely Sewer’, otro de los cortes destacados, de beats decididamente kraut. Pero sí definitivamente en la emocionante ‘Meteora Blues’, donde las guitarras acústicas nos llevan a los tiempos de Cranberries. ‘Parody’, que nos habla sobre una «parodia de estrella del pop», sobre alguien que se ha «comportado como un monstruo», es puro indie-rock noventero sin mayor misterio. Es aquí donde las canciones de «Praise a Lord» empiezan a desdibujarse: a Tumor le salieron melodías más potentes en el disco anterior. Elle insiste en que solo quiere escribir hits («¿por qué querría escribir otra cosa?») pero la mayoría de pistas de «Praise a Lord» ocupan un punto intermedio de calidad. La producción, las ideas instrumentales, sin duda, carga con un gran peso. Incluso se puede decir que una de las instrumentales, ‘Purified by the Fire’, es una de las mejores en general, pues suena como una versión maldita del primer Kanye West, que luego se enturbia y autodestruye: no esperábamos otra cosa.

Hay buenas ideas en otra de las pistas religiosas, ‘Heaven Surrounds Us Like a Hood’, especialmente en su uso de coros fantasmagóricos. Es la canción en la que Bowie directamente reconoce que el azul es su color favorito «porque es el color del cielo, y en el cielo está Dios». La canción, sin embargo, no alcanza su máximo potencial. Tampoco termino de ver un single evidente en ‘Echolalia’, por cuidado que esté el diseño sonoro. Sin duda, las cuerdas de ‘Ebony Eye’ aportan un gancho mucho más potente al disco, pero Tumor ha decidido dejarlas para el final. «Praise a Lord» termina así por todo lo alto, pero el conjunto se queda atrás de lo que esperábamos de Tumor a estas alturas.

‘Matria’: un potente drama social con una gran María Vázquez

La vida de Ramona (María Vázquez) está siempre al borde del abismo. Trabaja limpiando en una fábrica en un pueblo costero gallego y lucha por llegar a fin de mes; su pareja se dedica a beber continuamente y no valora sus esfuerzos; y su hija de 18 años, acaba de irse a vivir con su nuevo novio y ha dejado de estudiar. Continuamente con la soga al cuello, Ramona intenta salir del subyugante infierno en el que se ve atrapada.

En su ópera prima presentada en la Berlinale, Álvaro Gago traslada al formato largo el cortometraje homónimo que le llevó a triunfar en el Festival de Sundance en 2018, basado en (y protagonizado por) Francisca Iglesias Bouzón, la mujer que cuidó a su abuelo durante 8 años.

En la tradición del cine social europeo, el cineasta gallego posa todo su peso dramático en el retrato de su protagonista, de forma similar a la de los hermanos Dardenne en ‘Rosetta’ (1999) o ‘Dos días, una noche’ (2014).

Toda ‘Matria’ gira alrededor de Ramona, interpretada por una extraordinaria María Vázquez (mejor actriz en el Festival de Málaga), a la que seguimos cámara en mano, casi siempre a escasos centímetros de su piel. Hay una humanidad siempre palpable en la extraordinaria construcción del personaje y en su interpretación. El rostro castigado por los disgustos y su constante pelea contra el mundo no impiden que Ramona derroche una vitalidad asombrosa. Ahí se encuentra lo más bonito de la película: en ese indudable cariño en la representación de su heroína. Ramona es imperfecta, y la película se empeña en mostrarla como tal: una mujer con carácter, impulsiva y alegre, que no siempre hace las cosas bien y que es un carismático terremoto que arrasa allá donde va.

Pese a que ‘Matria’ no ofrezca grandes sorpresas ni se separe demasiado de los retratos sociales de los mencionados cineastas belgas o de Ken Loach, es un más que solvente trabajo. Gago muestra pulso narrativo y habilidad para crear progresión dramática mediante una atmósfera asfixiante que evita caer en los maniqueísmos frecuentes del género. Comprometida con reflejar las precarias condiciones a las que a menudo se enfrenta la clase obrera, la película rinde homenaje a todas las mujeres que reman a contracorriente para sacar a los suyos y a ellas mismas adelante. También sirve como recordatorio de que no pueden con todo, porque es meramente imposible. La siempre empática y férrea visión del cineasta y el torbellino interpretativo que es Vázquez, convierten el intimismo de ‘Matria’ en un épico alegato anticapitalista y antipatriarcal.

‘River’, top 1 de JNSP; entran Calvin Harris, M83, Fever Ray, Renaldo y Clara

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‘River’ de Miley Cyrus es la canción escogida como nuevo top 1 de JENESAISPOP, en este caso a través de Twitter. Desplaza el temazo de Alba Morena, ‘Nadie’, al número 4. La entrada más fuerte es la de ‘Miracle’ de Calvin Harris y Ellie Goulding, directa al número 5.

Otros temas que entran esta semana son los de M83, Fever Ray, Morreo, Renaldo y Clara y Kate NV.

Recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 2 1 2 River Miley Cyrus Vota
2 3 2 2 CooCool Róisín Murphy Vota
3 13 3 2 To Be Honest Christine and the Queens Vota
4 1 1 3 Nadie Alba Morena Vota
5 5 1 Miracle Calvin Harris, Ellie Goulding Vota
6 11 1 5 A&W Lana del Rey Vota
7 8 5 5 Welcome to My Island Caroline Polachek Vota
8 6 2 6 Pearls Jessie Ware Vota
9 5 5 3 Prometo no olvidar La Casa Azul Vota
10 4 4 2 No quiero ser un cantante Sen Senra Vota
11 12 11 2 GALGO Belén Aguilera Vota
12 12 1 Amnesia M83 Vota
13 7 2 6 Ghosts Again Depeche Mode Vota
14 14 1 Even It Out Fever Ray Vota
15 9 3 4 Me he pillao x ti Ana Mena, Natalia Lacunza Vota
16 20 14 4 Enough for Love Kelela Vota
17 14 9 5 Black Mascara. RAYE Vota
18 23 4 7 Trustfall P!nk Vota
19 19 1 Pansequito Morreo, Soleá Morente Vota
20 36 15 4 Furore Paola & Chiara Vota
21 27 9 5 Contact Kelela Vota
22 10 4 4 Over CHVRCHES Vota
23 28 5 9 Un clásico Ana Mena Vota
24 15 2 10 Flowers Miley Cyrus Vota
25 19 5 7 Million Dollar Baby Ava Max Vota
26 21 16 5 El principio de algo La La Love You, Samuraï Vota
27 29 3 10 Nothing Left to Lose Everything But the Girl Vota
28 35 1 39 Break My Soul BEYONCÉ Vota
29 24 19 3 I Wish You Roses Kali Uchis Vota
30 26 26 3 TQG Karol G, Shakira Vota
31 31 1 Globus Renaldo & Clara Vota
32 32 1 meow chat Kate NV Vota
33 18 5 10 Nochentera Vicco Vota
34 22 1 7 Quiero y duelo Karmento Vota
35 37 1 26 CUFF IT Beyoncé Vota
36 17 17 2 Peñacastillo Aiko El Grupo Vota
37 32 24 3 Morfina La Prohibida, Algora Vota
38 33 32 2 Feel Good slowthai Vota
39 34 3 10 Session 53 Bizarrap, Shakira Vota
40 39 34 2 Catch Your Eye Andy Shauf Vota
Candidatos Canción Artista
lo que siento Valeria Castro Vota
DE CERO Sofía V Vota
Hollywood Baby 100 gecs Vota
Perlas El Columpio Asesino, Pucho Vota
Heaven Shygirl, Tinashe Vota
Brillante Repion Vota
C’est comme ça Paramore Vota
Niña soñando Verde Prato Vota
That Life Unknown Mortal Orchestra Vota
New Bottega Torren Foot, Azealia Banks Vota

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Lana del Rey viaja a España y fusila a SYML en ‘Paris Texas’

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Ya está en el mercado el nuevo disco de Lana del Rey, 15 días después de lo previsto inicialmente. Y hay quien dice que no quería competir con lo nuevo de Miley Cyrus, pero termina compitiendo con ‘Memento Mori’, el primer disco de Depeche Mode sin Andy Fletcher. Veremos quién se termina llevando el número 1 en Reino Unido (en Estados Unidos está fuera de alcance para cualquiera de los 3 artistas mencionados).

‘Did You Know That There’s a Tunnel Under Ocean Blvd’ viene precedido de varios singles: el titular, el dedicado a su familia ‘The Grants‘ y ‘A&W’, una de las producciones más excitantes que nos ha dejado Lana del Rey en los últimos años. De hecho, a punto estuvo de colarse en el top 40 británico. Al final quedó en el puesto 41, como sucedió más o menos con ‘Love’ y ‘Doin’ Time’. Finalmente, ‘A&W’ en su requiebro hip hop, no es una canción tan indicativa de lo que encontramos en este nuevo álbum de Lana del Rey, aunque con matices.

El disco comienza con un inusual góspel, como ya sabíamos, para pronto entregarse al piano. Este es el instrumento primordial en la casi navideña ‘Sweet’, en la más oscura ‘Candy Necklace’ con Jon Batiste (para la que se prepara vídeo, como revelan nuestros foros) o en ‘Kintsugi’. Entre las primeras favoritas en ese sentido, podemos destacar ‘Let the Light In’ con Father John Misty, con ciertas reminiscencias de ‘Karma Police’ (esperemos que no emerja otra polémica con Radiohead, como aquella de ‘Creep’ y ‘Get Free’, resuelta de manera amistosa). Y también ‘Paris Texas’, que es nuestra «Canción del Día» hoy, con Lana optando por un registro agudo que ni Elizabeth Fraser.

Obviamente ‘Paris Texas’ es un homenaje al clásico de Wim Wenders rodado a principios de los 80, el que inspiró el nombre de la banda de Sharleen Spiteri. Pero no hay «slide guitar» en esta bella canción, sino más piano. Uno tan hermoso que hace pensar en Beethoven o Chopin. Pero es el artista indie SYML el que Lana del Rey ha sampleado, en concreto su tema ‘I Wanted to Leave’, sobre el que se basa toda la grabación. Es muy curioso que SYML antes tuviera una banda llamada Barcelona porque Lana del Rey menciona España en la letra («I took a trip to Spain / Just a notebook in my hand») en esa canción viajera, escapista, en la que huye de un amor malogrado y se busca a sí misma («tuve que marcharme, supe que no me iban a entender»).

De manera excepcional, muchos de los mejores temas del álbum aparecen en la segunda mitad. La primera, está algo lastrada por un par de interludios que dificultan la escucha del oyente casual. El de Judah Smith va más allá de los 4 minutos -que parecen 7- y el de Jon Batiste dura más de 3 justo después de ‘Candy Necklace’. Pero hace tiempo que los discos de Lana del Rey son para escuchar con las letras bien a mano. La familia, el amor y la fama, están entre los temas tratados.

De hecho, resuenan nombres como Angelina Jolie o Red Hot Chili Peppers en la última parte del álbum, donde sí encontramos retazos de trap y trip hop. Más cajas de ritmo y menos pianos en una parte que parecen «los bonus tracks». Tras una coral ‘Margaret’ con Bleachers y melodía de final, de cierre, aparecen cosas como ‘Fishtail’, ‘Peppers’ (con sample de ‘Angelina’ de Tommy Genesis), y una especie de revisión de ‘Venice Beach’ llamada ‘Taco Truck x VB’. Un álbum tranquilo, contemplativo, que Lana del Rey dice haber hecho «sin esfuerzo» y que ha vuelto a poner el foco en su visión del mundo, en las letras, llenas de autorreferencias y curiosidades, y en las que ahondaremos en los próximos días.

Beyoncé fracasa con su línea de moda y se separa de Adidas

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Parece que todo lo que toca Beyoncé no se convierte en oro. Adidas y Beyoncé han puesto fin a su colaboración en torno a Ivy Park, la línea de ropa deportiva de la popstar estadounidense. Según The Hollywood Reporter, la separación ha sido acordada mutuamente debido a «diferencias creativas», pero es posible que las flojas ventas de la marca hayan influido en la decisión.

Según cuenta The Wall Street Journal, Adidas esperaba que Ivy Park vendiese igual de bien que la marca Yeezy de Kanye West, quien ya sabemos todos que dejó de trabajar con Adidas a raíz de sus polémicos comentarios. Sin embargo, las ventas de la marca de Beyoncé no han ido como se esperaba, ya que «casi la mitad del merchandising de cinco de los seis lanzamientos siguen en las estanterías», según informa Billboard.

Para hacernos una idea sobre cómo de decepcionantes han resultado las ventas de Ivy Park, se había pronosticado una facturación de 250 millones de dólares en 2022. Sin embargo, al final de 2022 se estimó que la marca de Beyoncé llegaría a alcanzar los 40 millones de dólares en ventas, casi un 50% menos que en 2021 (93 millones), y una gran bajada respecto al pronóstico del año.

Respecto a las «diferencias creativas» que mencionábamos previamente, The Wall Street Journal también indica que las estrategias de marketing de Adidas y Beyoncé diferían mucho entre sí y que Adidas pretendía impulsar su propia marca.

Neil Young, «roto» por el daño que ha hecho Ticketmaster a las giras

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Neil Young ha sido el último en sumarse a la larga lista de artistas que han criticado el monopolio de Ticketmaster en la venta de entradas y sus abusivos precios. En un nuevo post de su website Neil Young Archives, titulado «Las giras de conciertos están rotas», el músico canadiense ha condenado los precios y tarifas para los artistas de la compañía ticketera. En algunos casos, estas últimas ascienden hasta el 30% del precio total.

«Se ha acabado. Los viejos tiempos han pasado», comenzaba Young el breve comunicado. Junto con fragmentos de un artículo sobre lo sucedido recientemente entre Robert Smith de The Cure y Ticketmaster, Neil Young ha condenado las acciones de la ticketera y ha recalcado que ninguna parte del dinero llega a sus manos: «Recibo cartas culpándome por entradas de 3.000 dólares para un evento benéfico que voy a hacer. Ese dinero no me llega ni a mí ni al evento. Los artistas tenemos que preocuparnos sobre fans estafados que nos culpan por los especuladores y cargos adicionales de Ticketmaster».

Young terminaba el comunicado declarando que «las giras ya no son divertidas» y que «no son lo que eran». Este comunicado llega tras la histórica victoria de Robert Smith frente a Ticketmaster. El frontman de The Cure consiguió acordar con la ticketera una pequeña rebaja en los gastos de gestión de las entradas de la banda en Estados Unidos y Canadá, los cuales solo pueden ser limitados por Ticketmaster.

Lewis Capaldi anuncia nuevas fechas para Madrid y Barcelona

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Lewis Capaldi canceló sus dos conciertos de la gira ‘Broken By Desire To Be Heavenly Sent’ en España por «razones médicas», según informó Live Nation. Además, el propio artista publicó un comunicado en el que detallaba las razones de esta cancelación de última hora. Por suerte, no ha pasado mucho tiempo para que Capaldi encuentre nuevas fechas en España.

Los nuevos conciertos de Lewis Capaldi en nuestro país serán los días 8 de septiembre en el Palau Sant Jordi de Barcelona y el 9 de septiembre en Madrid, aunque para este último el recinto y la fecha de salida de las entradas se anunciarán próximamente.

Las entradas para el concierto de Barcelona saldrán a la venta el miércoles 29 de marzo a las 11h en Live Nation y Ticketmaster. Además, todas las personas que compraron entrada para los conciertos planificados para marzo en Barcelona y Madrid han recibido un email mediante el cual podrán acceder a una preventa exclusiva a partir del lunes 27 de marzo a las 11h.

La noticia del aplazamiento de los conciertos del escocés en Barcelona y Madrid llegaba después de la cancelación de sus shows en Zurich y Milán, a raíz de una bronquitis que le impedía cantar con normalidad.

Ana Mena brilla en su vena mediterránea, en ‘Mañana Dios dirá’

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Además de Lana y Depeche hoy publica disco Ana Mena. La «diva doliente» entrega ‘Bellodrama‘ incluyendo algunos de sus éxitos recientes, como ‘Un clásico’ y ‘Música ligera’ representando la vena italiana y mediterránea de Ana Mena, o ‘Las 12’ con Belinda o ‘Me he pillao x ti‘ con Natalia Lacunza, entregados a su línea bailable y discotequera.

El «focus track» de ‘Bellodrama’ de hoy es ‘Lentamente’, que abre el álbum en clave disco pero con una referencia a los «22 añitos» de su amante que preferimos no volver a escuchar; y también podríamos destacar en la secuencia ‘Llorando en la disco’, que trae un sonido más aflamencado de lo esperado. Pero hoy comentamos otro de los cortes destacados.

Como es sabido, Ana Mena disfruta de gran éxito en Italia, hasta el punto que suele adaptar sus éxitos al italiano y ha participado en San Remo. ‘Mañana Dios dirá’ es una versión de ‘Stasera… Che Sera’, el clásico de 1976 de Matia Bazar, como ‘Un clásico’ y ‘Música ligera’ ya lo eran de otras canciones italianas más recientes. «Ma stasera, qué será, estar contigo me sienta bien, hacerte el amor esta noche hasta que llegue el amanecer», canta la malagueña.

Matia Bazar es una banda italiana que nació en 1975 y que ha seguido publicando discos con diversas formaciones. ‘Stasera… Che Sera’ no fue en principio uno de sus mayores éxitos. Esos fueron ‘Solo tu’ (1978), ‘Vacanze Romane’ (1982), ‘Souvenir’ (1985) y ‘Ti Sento’ (1985). Sin embargo, sobrevive entre sus más escuchados en streaming a día de hoy.

En la agradable y bonita adaptación de Ana Mena, ‘Mañana Dios dirá’ presenta un sonido no disimilar al de los alemanes Milky Chance, una mezcla de guitarras acústicas y ritmos semibailables que no llegan con ganas de petarlo en la discoteca sino de serenar el espíritu. ‘Mañana Dios dirá’ es suave como la brisa, o como la propia voz de Ana Mena, un pedazito de pop reconfortante que se quita de «dramas» y se queda solo con lo «bello».

Roger Waters sigue tocando cojones en su «primera gira de despedida»

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Kate Izor

«Orwell tenía razón. Huxley tenía razón. Eisenhower tenía razón. Y yo tenía razón». Este lema que puede leerse en las inmensas pantallas con forma de cruz de la nueva gira de Roger Waters viene a resumir el show. Vivieras los años 70 o conocieras discos como ‘Animals’ y ‘The Wall’ a posteriori, su cuestionamiento del capitalismo y de los líderes de Occidente siempre ha estado ahí, empapando a nuevas generaciones cada vez. Es difícil rebatir que el artista no haya sido consecuente consigo mismo.

A día de hoy, Waters se ha convertido en un grano en el culo. En Frankfurt cancelan sus conciertos porque su aversión a Israel por su opresión al pueblo palestino le hace lucir como un antisemita. Sus críticas a Zelenski han llevado a algunos por error a propagar el bulo de que apoya a Putin, cuando también ha criticado a este. Persigue a todo aquel que toca en Tel Aviv, mientras provoca odios en el mundo del artisteo. De lo primero que vemos en las pantallas de esta gira es una advertencia: «Si eres de los de «me gusta Pink Floyd, pero no su política», VETE AL PUTO BAR».

Hay más guasa de lo que parece en todo esto. A la voz que también nos pide que apaguemos los móviles durante el show le da la risa. Como diciendo… ¡eso sí que sería una utopía y no lo del marxismo! Casi me caigo de culo cuando una carcajada estalló por la megafonía en la parte de ‘Brain Damage’ que habla de «lunáticos». Y Marx Madera: esta gira tiene a bien llamarse «primer tour de despedida», una idea ya patentada por no otro que Phil Collins, pero que nos hace recordar que nunca sabremos cuándo será la última vez que veremos a un artista sobre las tablas. Saludos a Leonard Cohen, allá donde esté, quizá en el cielo de los judíos.

‘1984’, ‘Un mundo feliz’ y el discurso por la paz de Einsenhower son, como decía, el esqueleto sobre el que se vertebra ‘Sheep’, al tiempo que una oveja gigante sobrevuela el WiZink Center y nosotros la grabamos embobados, todo ello en perfecto retrato de nuestra propia estupidez. La operación se repetirá después con un cerdo, tan solo una de las muchas imágenes míticas recreadas esta noche que todos asociamos a la iconografía de Pink Floyd, a destacar el homenaje realizado a ‘The Dark Side of the Moon’, el disco que ha cumplido este mes 50 años y que ha vendido 50 millones de copias.

El escenario es generoso en triángulos como el de la portada realizada por el desaparecido Storm Thorgerson, y el repertorio en la interpretación de su icónica cara B. Suenan, seguidas, ‘Money’, ‘Us and Them’, ‘Any Colour You Like’, ‘Brain Damage’ y ‘Eclipse’, muy poco antes del cierre del show, en una segunda mitad que a veces se resintió de ese descanso de más de 15 minutos que parece obligatorio en artistas de cierta edad. O de todas las edades: la inmensa mayoría masculina de público asistente colapsó por completo los baños en dicho interludio, mientras los servicios de mujeres lucían vacíos. El mundo al revés, vaya.

Kate Izor

El edadismo fue, por cierto, una de las cuestiones abordadas anoche por Roger Waters («si veis que cojeo, es porque me acabo de torcer un tobillo, no por mi edad»), pero desde luego no fue la principal. Los muertos por brutalidad policial fueron el foco durante ‘The Powers that Be’. En ‘The Bravery of Being Out of Range’ se acusó de «crímenes de guerra» a Ronald Reagan (Guatemala), Clinton y Bush (Irak) e incluso Obama (por su apoyo a los drones). Se dio la oportunidad de las interrogaciones a Biden, pero como anticipando que hará lo mismo.

Waters disparó una metralleta en ‘In the Flesh’, rodeado de banderas con martillos. ‘Run Like Hell’ se convirtió en un alegato contra los números de plataformas como Youtube. ‘Déja vu’ se dedicó a Assange, sobre el que se repartieron panfletos dentro del recinto; y si digo que Roger Waters sigue tocando cojones a sus casi 80 años es porque dedicó lemas pancarteros de sus pantallas contra «el patriarcado», y también hubo vídeos a favor de las personas trans, a las que equiparó en marginación con indígenas y palestinos.

A veces, el repertorio se resiente. ‘The Bar’, compuesta en confinamiento con el fin de que «nos hablemos los unos a los otros en lugar de matarnos», no resiste comparaciones con sus clásicos. Y él mismo reconoce que ‘Two Suns in the Sunset’ no fue la mejor canción de Pink Floyd, pero que si la recupera es por su dedicación a las armas nucleares, ya en el año 1983. No puede ser más pertinente, pero tampoco más aburrida cuando ya es casi medianoche y el show se había retrasado 20 minutos. Por último, pero no menos importante, de todos los españoles en el «arena», Waters escogió saludar a su amigo Pitingo, amigo a su vez de la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso. Una persona gritó indignada detrás de mí. Quizá le salvó que casi nadie le había entendido.

En cualquier caso, la solvencia de una banda de 10 personas vestidas de riguroso negro, a destacar Jonathan Wilson con una de las guitarras y el saxofonista Seamus Blake (y también esas dos coristas que aguantaron ahí estoicamente, a veces sin tanto que hacer), y las enormes pantallas de visualización 360º aprovechando la totalidad del graderío, te distraían del tedio en esos contados momentos. No se puede ir diciendo por ahí que el antiguo Palacio de los Deportes suena mal después de lo oído anoche. Y todos los subtítulos que complementaban las composiciones -rara vez en redundante efecto karaoke- eran un entretenimiento, cuando no arrancaban alguna lagrimita. Toda la historia narrada sobre la amistad entre el pionero Syd Barrett y Roger Waters, ese tren que compartieron, ese momento en que decidieron formar una banda, emocionaron incluso a aquellos que, de los 70, siempre fuimos más de Kraftwerk.

No hubo homenaje como era de prever al archienemigo David Gilmour, que se ha despachado a gusto en Twitter contra Waters, y de hecho sonado está siendo el modo en que Roger Waters ha fulminado algunos de sus solos. Antes de la explosiva ‘Another Brick on the Wall’, este ‘This Is Not a Drill Tour’ se abre con una versión reflexiva de ‘Comfortably Numb’ y logra ser uno de los momentos más recordables del set sin la impronta de Gilmour. También lo es el final. Roger Waters elogia a su esposa, habla del hermano mayor que acaba de perder, confiesa que ha saqueado a Bob Dylan y termina con un reprise de ‘The Bar’ y ‘Outside the Wall’, sonando en efecto al autor de ‘Blonde On Blonde‘. Es un cierre muy folk emocionante, en el que toda la banda desfila por todo el escenario, en fila india, portando sus instrumentos, hasta incluso la entrada de sus camerinos. Es ahí donde los vemos despedirse, en lo que sí que ha sonado durante casi 3 horas como la mismísima voz del pueblo.

Unknown Mortal Orchestra / V

Hunnybee‘, ‘So Good at Being in Trouble’, ‘Multi-Love‘, ‘That Life‘, ‘Necessary Evil’, ‘Swim and Sleep (Like a Shark)’… ¿cuántos discos faltan para que tengamos entre manos el disco de «greatest hits» perfecto de Unknown Mortal Orchestra? Cada nuevo trabajo de Ruban Nielson deja al menos un par de canciones imposiblemente pegadizas que solo pueden ser escuchadas en bucle, y en ‘V’, su quinto álbum de estudio, hay unas cuantas. Aunque el propósito es otro.

‘V’ es el primer disco doble de Unknown Mortal Orchestra. También es, en conjunto, un trabajo cohesionado de principio a fin, tanto que la secuencia intercala varios interludios que extienden y complementan el viaje alargándolo hasta la hora de duración. Un viaje que parte de Palm Springs, California, donde reside Nielson, pero que pasa también por Hawái, pues el neozelandés ha pasado tiempo allí últimamente por motivos familiares (su madre es hawaiana).

El rock lo-fi de Unknown Mortal Orchestra suena en ‘V’ en todo su esplendor. Sus canciones siguen siendo como una especie de nugget de pollo pop: crujientes por fuera pero tiernas por dentro. Las guitarras suenan áridas, su micrófono inundado de distorsión, la producción busca la bruma en lugar de la claridad… pero las melodías abiertamente pop de Nielson y su interesante timbre vocal no se dejan vencer por esa misma producción.

En ese pulso, UMO suma nuevos aciertos a su repertorio. ‘That Life’ es otra de sus canciones pegadizas hasta la extenuación. Dedicada a la buena vida, pero también a la oscuridad que se esconde cuando en el paraíso cae la noche. ‘Weekend Run’, una oda al fin de semana que conocemos desde hace dos veranos, llega con otro gancho infalible. ‘Layla’ es igualmente adictiva, una «slow jam» que se clava en el cerebro como una garrapata aunque no quieras. El estribillo resulta «annoying» al principio (ese «let’s get out of this to-o-own» arrastrado con voz de viejo), pero después es imposible escapar de ella.

Para su quinto disco, UMO ha querido hacer un trabajo que esté a la altura de su posición actual en la industria. Sin embargo, esa ambición le juega en contra por dos motivos: la duración no queda justificada porque las canciones, al final, no se diferencian tantísimo las unas de las otras ni siquiera en comparación con su repertorio previo, y porque las pistas instrumentales terminan aportando poco. Además, la brumosa producción hace que ‘V’ suene más pesado de lo que debería, cuando Nielson sigue escribiendo melodías estupendas que merecen disfrutar de mayor claridad.

El disco aún contiene otros buenos momentos. ‘The Garden’ no teme abrir la secuencia alargándose hasta los seis minutos, consciente de que su estribillo, repetido ad nauseam, podría durar el doble. Otro de los singles recientemente publicados, ‘Messhugah’, agrega un ritmillo disco y nos habla del amor desde un punto de vista más científico que espiritual, con referencias al «metabolismo» y a la «insulina» que, la verdad, apetece poco escuchar. En la tierna ‘Nadja’, Nielson recuerda la vez que se encontró en su cama un pelo de la chica a la que amaba y se lo tragó.

‘V’ añade diferentes capas dejándose influir por la música tradicional hawaiana en la acústica ‘I Killed Captain Cook’ o por la Motown en ‘In the Rear View’. No son, en cualquier caso, las canciones más inspiradas de ‘V’ y las pistas instrumentales pueden ser interesantes (‘The Widow’) o no (‘Keaukaha)’. Otra composición instrumental, ‘Drag’, pone fin al disco dejando una evidente sensación de alegría y satisfacción. UMO está contento y en ‘V’ se nota.

‘Ghosts Again’ no era representativa de ‘Memento Mori’, el nuevo de Depeche Mode

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Hoy es el día más esperado por los fans de Depeche Mode que temimos el fin de la banda al fallecimiento de Andy Fletcher. ‘Memento Mori’ ya versaba sobre la muerte desde antes, pues Martin L. Gore tenía alguna composición desde 2019, pero ni que decir tiene que frases como «primero nos levantamos, luego nos caemos, tenemos que salir adelante antes de ahogarnos» adquieren un nuevo significado ahora.

Esta letra pertenece a ‘Before We Drown’, una de las muchas canciones lánguidas del disco, cuyo mejor exponente parece la afectada canción final. ‘Speak to Me’ es una de las 5 pistas del álbum que ya han incorporado al repertorio de la gira mundial en que se acaban de embarcar y que les traerá al Primavera Sound -tanto a Madrid como a Barcelona- en un par de meses. En el tour, el tema que han dedicado a Andy Fletcher no es nuevo, sino viejo, ‘World In My Eyes’.

Curiosamente, no han aparecido aún por su setlist dos de las pocas pistas de ‘Memento Mori’ que ligeramente se pueden bailar. Y las dos presentan títulos familiares a dos de los mayores hits de Depeche Mode, ‘People Are People’ y ‘Never Let Me Down’. Hablo de ‘People Are Good’, conectada con aquellos Depeche Mode que nos conquistaron en los años 80 de la eclosión industrial. Y sobre todo de la guitarrera ‘Never Let Me Go’, una de las pocas concesiones medio comerciales de ‘Memento Mori’.

Y es que el resplandeciente single ‘Ghosts Again’, coescrito con Richard Butler de Psychedelic Furs, no ha resultado nada representativo de lo que encontramos en el disco. De hecho, las otras contribuciones de Butler no tienen absolutamente nada que ver. ‘Don’t Say You Love Me’ parece -sin serlo- una de esas composiciones de crooner acabado que ha aportado Dave Gahan a la banda en lustros recientes.

Al grupo parece gustarle especialmente el baladón cantado por Martin L. Gore ‘Soul With Me’, de arranque celestial, pues ya lo están tocando, como el que parece el nuevo single ‘Wagging Tongue’, que como ‘Caroline’s Monkey’ suena a Kraftwerk. Medios tiempos medio dignos para un disco que pretendía ser una vuelta a la sencillez, como el ahora dúo ha explicado a Apple Music, pero que no termina de aprovechar dicha idea en absoluto.


Rosalía y Rauw revelan su compromiso en el vídeo de ‘Beso’

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Rosalía y Rauw Alejandro han publicado esta noche ‘RR‘, su EP conjunto, que contiene solo tres temas, ‘BESO’, ‘VAMPIROS’ y ‘PROMESA’. En el vídeo de ‘BESO’, Rosalía presume de anillo y revela que Rauw y ella se han comprometido. Es la última escena en un vídeo lleno de amor, paseos por la playa u otras ciudades del mundo y, sobre todo, muchos, muchos besos.

El EP exhibe un sonido deliberadamente crudo, poco refinado, pues el proyecto, desde su portada, parece improvisado. ‘BESO’ es el reggaetón melódico que ya esperábamos, ‘VAMPIROS’ es el otro banger reggatonero hecho para perrear en las discotecas. ‘PROMESA’ es el prometido bolero.

Las canciones de Rosalía y Rauw han sido producidas principalmente por ella con la asistencia de Noah Goldstein. Se trata de un productor que ha trabajado con Kanye West y también con la propia Rosalía en ‘MOTOMAMI‘. Otros dos colaboradores en el último disco de Vila Tobella aparecen acreditados en las tres pistas, por un lado, Dylan Patrice (‘SAOKO’, ‘DESPECHÁ’), por el otro, El Zorro, que no es otro que el propio Rauw.


Chris Martin solo come una vez al día por Bruce Springsteen

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Chris Martin ha seguido el ejemplo de Bruce Springsteen y ha revelado en una nueva entrevista con Conan O’Brien que solo hace una comida al día. El frontman de Coldplay ha comentado que empezó a llevar a cabo esta estricta dieta a partir de un encuentro con el rockero de Nueva Jersey.

Tras revelar que ya no cena, Martin explicó que ahora siempre para de comer a partir de las 16 de la tarde a raíz de «un almuerzo con Bruce Springsteen» y su esposa Patti: «Ya estaba en una dieta estricta, pero pensé, «Bruce está todavía más en forma que yo», y Patti dijo que era porque solo come una vez al día, así que pensé que ese era mi próximo desafío», contó el cantante británico.

Aunque pueda parecer una locura, Bruce Springsteen y Chris Martin realizan una estrategia nutricional conocida como ayuno intermitente, la cual está cada vez más de moda. Esta consiste no en dejar de comer, sino en concentrar las comidas en intervalos de tiempo, según el Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana. En el ayuno intermitente las comidas se hacen en intervalos de entre 8 y 12 horas, y no se come nada el resto del día.

Es importante recalcar que no es una dieta en la que se prohíban ciertos alimentos como la de la piña o la de la alcachofa, sino que pretende ser una dieta equilibrada y se recomienda que se realice bajo la supervisión de un profesional.

Parece que Chris Martin y Gwyneth Paltrow, expareja del cantante, también tenían las dietas estrictas en común. Hace unos días, Paltrow dijo en su podcast ‘El arte de estar bien’ que su rutina alimenticia consistía en ayunar hasta el mediodía, «caldo de huesos» como almuerzo y una cena temprana.

El Primavera Sound se apunta a San Isidro

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La primavera ya ha llegado y con ella el Primavera Sound en Madrid. Este mismo 25 de marzo comenzarán los eventos gratuitos organizados por el festival en la capital española, los cuales incluirán conciertos y sesiones de DJ esparcidas por varios mercados emblemáticos de la ciudad y una programación especial del Primavera Sound para las fiestas de San Isidro.

Además de las jornadas principales del festival en Arganda del Rey, entre el 8 y el 10 de junio, la actividad del Primavera Sound comenzará este sábado 25 de marzo a la 13h en el Mercado de Barceló, como inauguración del espacio Primavera en los Mercados. Las Petunias e Indiespot DJ serán los encargados de presentar el formato.

El 1 de abril Julia Amor y la DJ Fernanda Arrau tomarán el relevo en el Mercado de Prosperidad y el 15 de abril será el turno del Mercado de la Paz, donde se presentará una edición en directo del pódcast 620 BPM, conducido por Ismael Silva y Daniel Galeano, junto con una sesión de Umami. Por último, el 22 de abril el Mercado de Vallehermoso exhibirá el show de LVL1 y un DJ set de Valverdina.

Por otro lado, el 18 de abril se celebrará en la Sala Clamores la primera sesión de Primaveras Experiencias en Madrid, que se caracteriza por ser un ciclo gratuito para estudiantes de Bachillerato. En esta ocasión, Paola Rivero, vocalista de Cariño, compartirá con un grupo de jóvenes las canciones que han marcado su trayectoria.

El 15 de mayo, Primavera Sound programará cuatro actuaciones especiales en Matadero Madrid para celebrar las fiestas patronales de San Isidro, tan queridas en la capital. Sin embargo, los artistas que formarán parte del escenario Primavera Sound en San Isidro todavía no han sido anunciados, pero se espera que haga próximamente.

Por último, entre los días 5 y 9 de junio los estudios Halley Music Hub de Madrid acogerán la primera edición de #FollowTheSong, un Camp Internacional de Composición en el que colaboran Primavera Pro y Sony Music Publishing. Además, en los próximos días las entradas de día para el festival estarán a la venta en Marilians Records, una de las tiendas de discos de referencia en Madrid.

Daft Punk muestran su proceso creativo en ‘The Writing of Fragments of Time’

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Daft Punk lanzarán la edición extendida de ‘Random Access Memories’ el próximo 12 de mayo, a raíz del décimo aniversario del proyecto, y ya está disponible una de las 9 maquetas de música inédita. Se trata de ‘The Writing of Fragments of Time’ y muestra el proceso creativo de Todd Edwards y Thomas Bangalter mientras intentan terminar los versos de la canción original, ‘Fragments of Time’.

‘The Writing of Fragments of Time’ es una experiencia parecida a ‘Giorgio by Moroder’, de forma que se trata de un tema en el que alguien habla sobre una pieza instrumental. También tiene algo de ‘Get Back’, en el sentido de que es un vistazo al intrincado proceso de crear música.

En este caso, Todd Edwards y Thomas Bangalter hablan sobre el concepto detrás de la canción mientras esbozan sus melodías y letras, hasta que finalmente llegan a las palabras que todos conocemos. Bangalter brilla especialmente, improvisando las líneas de «turning our days into melodies» y «familiar faces I’ve never seen».

Edwards visitó el espacio de Zane Lowe en Apple Music 1 y habló sobre una posible reunión de Daft Punk, declarando que él «no lo descartaría»: «No sabes qué va a pasar de aquí a cinco años. Quizás el tiempo los vuelva a juntar». Daft Punk se separaron en 2021 y se fueron por la puerta grande con ‘Random Access Memories’, que les valió 5 premios Grammy y hits masivos como ‘Get Lucky’ o ‘Instant Crush’.

Lagartija Nick / El perro andaluz

Los discos de Lagartija Nick hace décadas que reivindican figuras y artistas españoles. Desde el seminal ‘Omega’ con Enrique Morente. O sirven para realizar tremendas obras temáticas, ya sea alrededor de la guerra como ‘Los cielos cabizbajos‘ o sobre la pérdida y la memoria histórica (‘Crimen, sabotaje y creación’). Su curiosidad y sus ánimos de expandirse no parecen tener fin. Esta vez el protagonista es Luis Buñuel. El proyecto viene de lejos. El festival de Cine de Albacete, Abycine, les encargó en 2017 musicar películas de Buñuel. Cinco o seis años después, retomaron el proyecto.

‘El perro andaluz’ no es un tratado exhaustivo sobre la obra y vida de Buñuel. Este disco recoge poemas de Buñuel de los años 20, una faceta poco conocida del director maño. Son poemas surrealistas, muy visuales, llenos de imágenes poderosas, en crudo. Lagartija Nick adaptan los versos directamente, apenas sin modificaciones. Para tanto lujo lírico hacía falta otro lujo sónico: el que otorga la producción de El Extintor (David Soler y Marcel Bagés) y las mezclas de Jake Aron (el productor de Manel). Entre todos conciben una producción expansiva, algo grandilocuente (en el buen sentido) y de sonido excelso. Y muy pop: la particular abrasión de Lagartija Nick se dulcifica y nos ofrecen un pop de orfebrería, casi barroco, muy orientado hacia la psicodelia de los sesenta. Y presenta (no sé si voluntaria o involuntariamente) también homenaje a otros maños ilustres: El Niño Gusano.

‘Palacio de Hielo’, la canción inicial, ya es un arrebato muy en la línea de, precisamente, El Niño Gusano. Los fantasmagóricos textos de Buñuel son difíciles de encajar en apariencia, pero Arias lo consigue sin apenas pestañear: “Los charcos formaban un dominó decapitado de edificios de los que uno es el torreón que me contaron en la infancia de una sola ventana tan alta como los ojos de madre cuando se inclinan sobre la cuna”, canta después de una introducción a base de un órgano tipo Hammond, que da paso a una tormenta, a una sucesión in crescendo de bárbaras imágenes que culmina con una descarga final. Así logran una hermosa pieza de pop psicodélico.

Psicodelia que aumenta en ‘Una jirafa/Undécima mancha’, donde saben sacar petróleo de delicada manera. En las canciones hay pocos estribillos, al seguir la estructura de los escritos de Buñuel. Pero los pocos que hay son gloriosos, como en ‘Me gustaría para mí (Las libélulas)’, donde Lagartija Nick nos ciegan con una introducción épica entre fuentes de sintetizadores y la batería de Eric Jiménez, avasalladora, para calmarse aparentemente antes de romper en ese fabuloso “Para que se reproduzcan las libélulas/¡Me gustaría para mí!”. O piezas tan pizpiretas como ‘Bacanal’ (¡aunque debiera llamarse San Bartolomé!), casi Smiths por momentos, pero muy El Niño Gusano también.

La apoteosis “gusanil” son ‘Poisoir Blanco’, con su fanfarria circense, ‘No me parece ni bien ni mal’ y ‘Al meternos en el lecho’. En esta última brilla su puente hecho de sintetizadores mágicos y estrellitas en que todo: instrumentos, letras, quiebros melódicos, incluso la voz de Arias, remeda a la banda zaragozana, para cerrar con un quiebro jotero de lo más folklórico y divertido. Y sirve, además de para añorar a Sergio Algora, para comprobar hasta qué punto él mismo bebió también de la fuente de Buñuel.

Pero no solo cantan a Buñuel. También él pone su propia voz. En ‘Pájaro de angustia’ lo escuchamos hablando de música y entonando un para-pa-pa de jazz, que los Lagartija Nick usan como leitmotiv en un tema amenazador, que oscila entre los trenzados de guitarras más tradicionales, lo épico y el folclor. En ’20 sueños’, la pieza más experimental y surrealista de todo el álbum, Buñuel relata 20 sueños, 20 pesadillas recurrentes, mientras sus palabras se envuelven con un celofán alucinado como colofón y cierre. ‘El perro andaluz’ no solo funciona como homenaje a Buñuel. Fuera de él, es uno de los discos más pop, redondos, accesibles y emocionantes que han parido Lagartija Nick.

Lagartija Nick actúan este viernes 24 de marzo en La 2 de Apolo.

Sesión de Control: Jimena Amarillo, Viva Suecia, Amatria, toorai…

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María López

Con un poco de retraso -quizá debido al festivo del lunes 20, no ha habido tantas novedades en miércoles- compartimos nueva “Sesión de Control”. Nuestra playlist dedicada al pop español o en castellano comienza con ‘Billete de amor’, lo nuevo de Jimena Amarillo, a punto de publicar su nuevo disco en Mushroom Pillow. Y sigue con una banda sonora, la de Viva Suecia para ‘Últimas voluntades’ de Joaquín Carmona Hidalgo.

Amatria, que hace poco estuvo en nuestro podcast hablando de su carrera y de la industria musical, estrena una canción marcada por el folclore, ‘Llámame loco’. También a su manera y en parte se inspira en ello lo nuevo de los poperos Besmaya, ‘Gas’.

Destacamos el R&B pasado por todo tipo de post-producción de toorai (el proyecto de la madrileña Ruth Cañada, producido por Sergio de Delaporte), la ‘brujjita’ que presentan rusowsky y Saramalacara y el tema de la novel Mina Mia con CML6.

Hablando de colaboraciones, Travis Birds ha estrenado ‘Urgente’ con DePedro, MTINES un tema con David Caraben de Mishima y Anna Andreu otro con Rita Payés y Pol Batlle.

daniel sabater tira por lo guitarrero en ‘CABI’, CARABALLO estrena su tercer tema en solitario en Elefant, muy al margen del sonido de su grupo Colectivo da Silva; y LUNA KI cambia el psicólogo por el mecánico en ‘La partida’.

Os presentamos el proyecto de la pareja de productor y cantante Eva Sola (no, no es una solista). Y entre los habituales de estas páginas que tienen nuevos temas están JEDET -que deja los boleros para entregarse “en el club”-, Cora Yako, Kora, Alien Tango o Belén Aguilera, que estrena tema nada menos que con Pimp Flaco.



Cala Mijas 2023 cierra cartel con Siouxsie, Moderat, Lil Yachty…

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Cala Mijas cierra su cartel de 2023 con la confirmación de los últimos nombres. Entre ellos se encuentra Siouxsie, definitivamente de vuelta a los escenarios después de 10 años, pues este es ya el segundo festival español en el que está confirmada; y también Moderat, los reyes de la electrónica actual.

Entre los nombres que se suman se encuentran Belle & Sebastian, que presentarán nuevo disco, José González recuperando ‘Veneer’, su icónico álbum de 2003, y Arca. Aunque la confirmación inesperada la protagoniza Lil Yachty, cuyo último disco ha dado una de las sorpresas de la temporada por su giro al rock psicodélico de tintes progresivos.

Duki, uno de los raperos más populares de Argentina, Pabllo Vittar, Idles y Lori Meyers completan la tanda de confirmaciones de Cala Mijas, que volverá a celebrarse en el recinto Sonora Mijas los días 31 de agosto y 1 y 2 de septiembre.

Todos estos artistas se agregan a los ya confirmados, entre ellos, cabezas de cartel del tamaño de Arcade Fire, Florence + the Machine y los Strokes, además de The Blaze, Amaia, Foals o Metronomy, y magos de la electrónica como James Holden o Nicola Cruz.

Aún queda por anunciar la programación de día del festival, que llevará a Mijas Costa la fiesta diurna. Los bonos continúan a la venta en la web del festival con la posibilidad de pago a plazos y acceso a camping. Las entradas de día estarán disponibles a partir del próximo miércoles 29 de marzo a un precio promocional de 65 euros.


Reencuentro con el pop queer de los 2000… y con el pop de cámara

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Susana Godoy

Entre carteles de festivales que se parecen demasiado, y el eterno retorno de grupos que hemos visto en directo 150 veces, una gira anómala: la que han ideado de manera conjunta The Hidden Cameras y Owen Pallett. Ambos en solitario, sin más banda que ellos mismos. Conocimos a los primeros como el proyecto del «hombre orquesta» Joel Gibb, hace justo 20 años, los que acaba de cumplir su obra magna, ‘The Smell of Our Own‘. A Pallett, también canadiense, parece haberle superado su labor como violinista de cientos de artistas, como The Last Shadow Puppets, muy especialmente Arcade Fire y, últimamente, hasta Taylor Swift.

Los investigadores de los orígenes de la música queer se van incluso hasta los nacidos en el siglo XIX para hablar de los primeros artistas de jazz que fueron homosexuales, como Tony Jackson o Bessie Smith, quien a pesar de casarse con un hombre, tuvo varias compañeras sexuales femeninas. Pero lo cierto es que en 1984 Elton John se casó con una mujer y los referentes realmente activistas, como The Communards, se contaban con los dedos de una mano hasta hace bien poco.

Tibias fueron las primeras declaraciones sobre bisexualidad y homosexualidad de Michael Stipe de R.E.M. o incluso Pet Shop Boys, bien entrados los años 90. Por eso, el mencionado disco de Hidden Cameras fue tan revolucionario para la comunidad LGTB+ en 2003. Les ficharon en Rough Trade, más que probablemente por cierto parecido en sus orquestaciones a un grupo que empezaba a vender tantos discos y entradas como Belle & Sebastian. La diferencia es que sus letras no insinuaban nada ni eran ambiguas como las de los Smiths: eran atrevidas al respecto hasta lo insólito.

Los textos de Hidden Cameras apelaban a lluvias doradas, posturas muy anteriores al Kama Sutra Gay y erecciones. En pleno debate sobre la legalización del matrimonio homosexual, en medio de toda aquella polémica que tan amarga resultó en lugares como España o Canadá sugiriendo que las parejas gays que adoptaran iban a traumatizar a los niños -si no a comérselos-, Hidden Cameras publicaron un single que sugería la prohibición del matrimonio, como institución retrógrada, propia del heteropatriarcado.

Por eso da un poco de pena pensar que alguien pueda identificar el pop queer de los 2000 con Britney Spears y otras personas que jamás pertenecieron al colectivo. En años como 2003, 2004, 2005 y 2006 vimos desfilar por salas y festivales proyectos abiertamente LGTB+ como The Hidden Cameras, Owen Pallett, Scissor Sisters, Gossip y ANOHNI, entonces bajo el nombre de Antony & The Johnsons, mostrando su transición en un disco llamado ‘I Am a Bird Now’, que llegó mucho antes de que el mundo estuviera preparado para él. Qué bien habría estado que algunos lo escucharan en plena polémica por la ley trans.

Había por tanto un componente profundamente emocional en esta gira para todas las personas LGTB+ que vivimos aquello, y que hemos tenido la suerte de observar cómo el mundo cambiaba, en general a mejor, con penosas excepciones, durante los últimos años. Hace poco Natalia Lafourcade nos contaba lo excitada que estaba por observar lo que sucederá en las próximas décadas con la androginia y el no-binarismo. Por el contrario, escuchar estas canciones en vivo era meterse en una cápsula del tiempo, en un viaje a 2003 hasta desconcertante, como precedente de todo esto. Emocional a pesar de lo austero o de cierto desacierto en la puesta en escena: aquel que no paraba de darle al botón de los cañonazos de humo blanco, bien se podría haber quedado en casa.

Joel Gibb se conserva tan guapo como siempre, y no lo digo yo, sino el mismo Owen Pallett, que espetó un «he looks good, huh?» cuando el líder de Hidden Cameras decidió quitarse la camisa y quedarse en camiseta de mangas. Pallett se escondió, en cambio, detrás de ropa ancha y una gorra: fue un placer descubrir al autor de ‘He Poos Clouds‘ -qué gran título- despachando por sí mismo en el puesto de merchandising y aceptando fotos con sus seguidores. Firmando vinilos y dibujando soles a diestro y siniestro.

También es un músico mucho más virtuoso y divertido, bromeando sobre los amigos que ha perdido en Madrid, porque estos han decidido pelearse entre sí, o sobre la tristeza que arrastra su propio repertorio. «Me han dicho que no toque muchas canciones nuevas, porque son deprimentes. ¿Pero qué pasa, que las viejas no son deprimentes?».

El concierto se abrió con ‘Golden Streams’, uno de los espectaculares clásicos de Hidden Cameras, algo deslucido en su reducción a guitarra eléctrica, perjudicado por un tic que nunca curó Joel Gibb: una extraña modulación de su preciosa voz, que en algunas frases se convierte en inaudible sin explicación. Por lo demás, equilibró bien canciones de diferentes épocas, haciendo al público cantar cosas como ‘Awoo’, incorporando cajas de ritmos y música pregrabada para hacer parte del repertorio más bailable, casi abiertamente discotequero, y sobre todo logrando momentos bellísimos cuando Owen Pallett se incorporaba a la última parte de su set. ‘Ban Marriage’ y sobre todo ‘Boys of Melody’ estuvieron entre lo más emocionante de un listado que al final incorporó aquella belleza total llamada ‘A Miracle’. Canciones de 20 sobre 10.

Susana Godoy

El repertorio de Owen Pallett, que no hizo descanso entre su cable a Joel y su propio set, y actuó en segundo lugar en contra de lo que informamos hace unas semanas, puede ser más obtuso. Lo compensa porque es un espectáculo verle samplear guitarra, violín, hacer pizzicatos y cantar a la vez, dejando momentos hermosos de un pop de cámara que se ha dejado de hacer por completo en algún momento entre el nacimiento del trap y el nacimiento del bedroom pop.

Otras veces brillaban cierta ansiedad noise y la experimentación. A veces su repertorio lucía más próximo a lo que hemos visto de un Panda Bear en solitario, o a la discografía del último Scott Walker o el último John Cale, que otra cosa. Cerró eso sí con su gran hit ‘Lewis Takes Off His Shirt’, tras haber deslumbrado con piezas como ‘This Lamb Sells Condos’ o ‘Fire Mare’. Al final, Joel volvió al escenario para una interpretación conjunta de otro tema (‘We Oh We’, si no recuerdo mal). Uno de esos conciertos que no agotaron localidades, pero se mantendrán en la memoria de los asistentes mucho tiempo.

Las tres razones de David Martínez Álvarez para matar a Rayden

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Rayden ha anunciado que se retira de la música. El autor de ‘Haz de luz’ ha convocado a la prensa este mediodía en Madrid para confirmar sus planes de abandonar la profesión, no sin antes realizar una amplia gira por España a la que ha llamado ‘Quiero que nos volvamos a ver por última vez’. El artista apunta que seguirá escribiendo novelas en las que la música tendrá protagonismo, y también escribiendo para otros o incluso ejercer de A&R para lanzar artistas nuevos.

Rayden ha explicado su decisión en un comunicado: «Llega un día en el que lo sabes. Una voz dentro de ti, dice que el trabajo ya está completado. Que ya lo conseguiste. Que ya has dejado tu impronta. Que ya… Es difícil hacer caso a esa voz cuando el resto del mundo te comenta que estás viviendo «tu mejor momento». Cuando tienes la mejor banda posible. Cuando tienes un público fiel, que llena y agota cada vez más salas. Y, menos aún cuando queda menos de un mes para que escuchéis uno de los discos de los que más orgulloso estoy. Pero cuando escuchas a esa voz interior y sientes calma, sabes que, lo más honesto que puedes hacer es hacerle caso.

Dejo la música. Al menos, desde este lado. (A partir de ahora abrazaré la música de otra manera mientras escribo mis novelas). Me despido de los discos, las canciones y los escenarios para siempre. Me despido, pero no sin antes hacer una gira de despedida para que sea imposible olvidarnos de este sueño y para dejar las canciones en las mejores manos posibles: las vuestras».

El artista ha descartado volver a la música ni en «4 meses, ni en medio año» ni en ningún futuro. Además, no utilizará el nombre de Rayden para firmar sus novelas. Entre las declaraciones de la rueda de prensa de este jueves, ha declarado que le «pone terminar a tiempo y no arrastrar el muerto». Además, ha sido crítico con los artistas que ha seguido y han «estirado el chicle» después de anunciar una retirada.

Rayden ha dado frente a la prensa tres razones para retirarse: que ya no se escuchen discos, que ya no sea prioritario hacer vídeos y que cada vez tengas que «hacer más para demostrar lo mismo». «Cada vez como artista vales menos, y lo digo desde el privilegio de ser hombre heterocis. Es peor para las mujeres». También ha aclarado que saldrán algunas colaboraciones ya grabadas junto a amigos en el futuro, pero que ha declinado grabar más.

La gira final de Rayden arrancará en Huesca el 21 de abril de 2023, despedirá el año en el WiZink Center de Madrid (como ya se sabía) y volverá el año que viene en Zaragoza hasta concluir definitivamente el 1 de abril en la sala Razzmatazz de Barcelona, pasando antes por otras muchas ciudades como Córdoba, Alicante o Sevilla. Las entradas salen a la venta este viernes 24 de marzo a partir de las 12 horas. Habrá festivales y los últimos conciertos definitivos serán en agosto de 2024.

La noticia de la retirada de Rayden llega a poco menos de un mes de que se edite su nuevo elepé, ‘La victoria imposible’, que será ya su disco final. Sale el 21 de abril y llega con colaboraciones de Dani Fernández, Travis Birds o Álvaro de Luna.

Rayden ha sido uno de los MCs más exitosos de España como demuestran los excelentes datos que han producido sus lanzamientos discográficos, que han solido entrar en los puestos más altos de la lista de álbumes española. Sin ir más lejos, ‘Homónimo‘, publicado en 2021, entró en el cuarto puesto.

Autor de éxitos como ‘En el cielo de la boca’ o ‘La mujer cactus y el hombre globo’, Rayden alcanzaba un nuevo nivel de popularidad en 2022, año en que concursaba en la mediática primera edición de Benidorm Fest. No ganó, pero la puesta en escena de ‘Calle de la llorería’, así como la divertida canción, se aseguraban de que sigamos recordando su participación a día de hoy.


Valeria Castro apela al poder curador de la música en ‘lo que siento’

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Natalia Cornudella

Este viernes 24 de marzo, en competencia con titanes como Lana del Rey y Depeche Mode, se publica el primer disco de Valeria Castro. Por eso nos adelantamos un día para recomendar uno de los anticipos de esta obra como Canción del Día.

Valeria Castro tiene 23 años y procede de la isla de La Palma. De momento ha destacado con un primer EP más desgarrado llamado ‘chiquita’ (2021) en el que despuntan pistas preciosas como ‘culpa’, ‘cuídate’ y ‘cómo te voy a olvidar’. Este disco que presenta ahora presenta un sonido menos de cantautora, más «agresivo» como ella misma describe en una entrevista con este medio que publicaremos próximamente. Habla poco de rupturas o hallazgos amorosos. Considera que no son de interés general.

Así que La Palma y sus orígenes son protagonistas de temas como ‘un hogar’, y la producción de ‘lo que siento’ muestra de ese nuevo carácter más agresivo. La ha realizado la propia Valeria junto a los venezolanos Santamarta y los mexicanos Daniel, me estás matando.

El disco evita los featurings pero aquí cabe también un crédito de DePedro por su buena comprensión y acercamiento a la música latina, tan querida desde siempre en Canarias por razones tradicionales.

Rítmica y casi bailable, ‘lo que siento’ se definía como «un grito de sinceridad, para no olvidarse de dónde está el camino, tener que quitarse las capas de fuera, todas las posibilidades de encima y limitarse a contar la historia de una salga como salga». Entre beats, voz temblorosa (pura sensibilidad), esa llamada al poder curador de la música («¿cómo voy a saberlo si no canto lo que siento?”) y crescendo (sintetizadores y coros mediante), ‘lo que siento’ es solo la punta del iceberg de lo que puede ser el futuro de Valeria Castro.

Bizarrap y Arcángel desgastan la fórmula en su «sesión 54»

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Bizarrap ha estrenado su nueva sesión, la número 54, que cuenta con la participación de Arcángel. Se trata, por supuesto, de la «session» que sucede a la de Shakira, la número 53, y, de hecho, la letra de Arcángel incluye una referencia a aquella canción: «Descansé un par de año’, volví y me pegué / Matándolo’ como Shakira a Piqué / Yo no juego al fútbol, pero los pelé».

La sesión de Bizarrap y Arcángel ya es número 1 en tendencias de Youtube, y nos da lo que esperamos de ambos. Por un lado, el beat de hip-hop de Biza pisa tan fuerte como de costumbre, mientras, esta vez, es un arreglo de violines árabes los que captan nuestra atención… hasta que el beat se transforma en uno de house, como ya sucedía en producciones previas de Biza, como las de Ptazeta o, por supuesto, la de Quevedo, la más exitosa a nivel internacional.

Por otro lado, las barras de Arcángel cuentan una historia de superación. Como Duki, el rapero neoyorquino apela a la calle, recuerda que del barrio ha llegado a lo más alto y que ahora posee propiedades y viaja por todo el mundo de gira. «Estos traperos son mis hijos» parece una línea inspirada en el «these bitches is my sons» de Nicki Minaj y nos recuerda que el éxito de Arcángel viene de lejos.

«Este flow legendario no tiеne adversario, como Maradona en la cancha» es otro de los versos que deja la sesión 53 de Bizarrap y Arcángel. No sabemos si Arcángel tiene rival como rapero o no… aunque hemos escuchado rimas más inspiradas en otras colaboraciones de Bizarrap. ¿Tiene la de Nathy Peluso, acaso, rival? Lo seguro es que la «fórmula Bizarrap» se empieza a desgastar en esta producción que poco nuevo aporta ya a la discografía del argentino.

Os recordamos que Bizarrap tiene un puñado de fechas confirmadas en varios festivales españoles este verano. Además, ha anunciado la primera fecha de su gira propia, ‘BZRP Tour‘, que arrancará en Buenos Aires el próximo mes de junio.