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Pet Shop Boys convencen más, con el mismo show, en Benicàssim

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La jornada del viernes fue la más multitudinaria gracias a The Killers. Pero el sábado guardaba la que, para mí, era la concentración de conciertos más interesantes. Foto de Pet Shop Boys: Pau Bellido.

Muchos fans de Pet Shop Boys vieron el concierto de Los Punsetes mientras guardaban ya las primeras filas. También hubo muchos fans de Pet Shop Boys que nos dedicamos a cantar y bailar las canciones de Los Punsetes. Leído en Twitter a Joan Vich de la organización: «Los Punsetes están haciendo unos crescendos que habrá gente que crea que han empezado Toundra». Tal cual. Anntona y los suyos sonaron espectaculares, enérgicos, como una apisonadora. Además, esta vez la parte visual no sólo corrió a cargo de los espectaculares modelitos de Ariadna, sino que también incluyeron unas proyecciones estupendas para cada canción. Empezar encima con «Que le den por culo a tus amigos» fue una manera certera de meterse al público en el bolsillo, público que iba predispuesto a cantarlo todo. Hits como ‘Dos policías’, momentos de bajona como ‘Tráfico de órganos de iglesia’ o ‘Museo de Historia Natural’, demostrando que, más allá de las risas, Los Punsetes tienen letras que destrozan a cualquiera. Pero al final primaron los himnazos; ‘Dinero’, ‘Opinión de mierda’, en la que juro que vi a Ariadna sonreír al comprobar el efecto que causaba en el público, aunque lo disimulara, ‘Arsenal de excusas’, ‘Me gusta que me pegues’, en que las proyecciones de las pin-up’s de los 50 (¿Betty Page?) atizándose quedaron perfectas con la canción, un ‘Maricas’ coreadísimo y el final con ‘Viva’ (me reí internamente mucho con lo de «Viva el presidente», acordándome de la visita al FIB de Pedro Sánchez). Y aunque parezca meloso, ver cómo los presentes entonaban cada sílaba y bailaban cada nota me hizo pensar que Los Punsetes han conseguido algo muy importante con su público: comunión. Foto Punsetes: Pau Bellido.

Melenas sudaron de lo lindo en la carpa VW. El sonido no acababa de cuajar, la voz de Ohiana se oía baja y, muy al principio, incluso parecieron algo deslavazadas. Pero enseguida se alineó todo en su sitio y ofrecieron su pop garajero a buena velocidad de crucero, con su frescura y efectividad habituales; las guitarras sonaron debidamente trogloditas y la batería de Lauri (me encanta cómo la aporrea) marcando el ritmo. Se sucedían sus para mí ya clásicos, con ‘Cartel de neón’ sonando como un tiro, ‘Tú me haces lo mismo’ muy divertida, una ‘Gira’ muy bonita y acabaron con un tema inédito. Ganazas de ver y vivir sus próximos pasos.

The Horrors me cautivaron. Suena cursi, pero es el verbo que más se ajusta a lo que sentí en el escenario Visa: cautivar. Faris Badwan, vestido como si Sueño de the Sandman se tratara, con los ademanes de los góticos de la vieja escuela, usando el palo del micro como báculo. Su voz emergía sugestiva, un poco a lo Ian Curtis, pero guardando un poso de esperanza en el fondo. Pero si sugestiva era su voz, más sugestiva aún era la parte instrumental. La banda se dedicaba a crear tormentas sónicas tremendamente atmosféricas, con introducciones largas, brumosas y extrañamente vitales. Una puesta al día, pero personal y fascinante, del pop oscuro de los 80, con toques shoegaze. Empezaron con una bonita tormenta sónica y atmosférica con ‘Machine’, los teclados brillando claros, y las luces azules creando sugerentes penumbras, lo que ayudó a meternos aún más en el concierto. La culminación llegó con ‘Sea Within a Sea’, que entró en modo torbellino, hasta rematarlo con esos teclados tan post punk y un final que incitaba tanto al baile introspectivo que hasta juro que entré en trance. La fuerte brisa que soplaba en aquel momento (que impidió que la banda pudiera desplegar la pantalla que traía preparada, por cierto) también parecía querer participar. Hechizaron con las trompetas sintetizadas y los crescendos de ‘Still Life’ y, sobre todo, ese final, a los mejores New Order de los 80, que fue ‘Something to Remember Me By’, con desmelene de Faris y el público durante su estribillo victorioso. Lo dicho; cautivadores.

‘Super’ tiene ya dos años, pero Pet Shop Boys siguen con su gira. La misma gira, porque repitieron el show del año pasado. De hecho, comparando setlists, la única diferencia fue que anoche añadieron ‘New York City Boy’. Lo demás, al menos en apariencia, se sucedió de manera muy similar. La entrada con los cascos, las espectaculares proyecciones, los tres músicos jovencísimos potenciando la parte rítmica, el repertorio mostrado en su versión más zapatillera, orientado al baile y a la euforia, Neil ejerciendo de animador… Pero, aun así, no fue exactamente el mismo concierto que les vi en el Cruïlla. Siempre hay sutiles cambios. El primero fue el ambiente, tremendamente más festivo y entregado en el FIB. Y también modificaciones, en parte basadas en ajustes de la manera de presentar los temas, en parte basadas en cómo las percibí. Así, ‘Inside a Dream’ seguía siendo igual de makinorra, pero me hizo bailar más. ‘Vocal’ sonó absolutamente pletórica, al escucharse en el ambiente más propicio posible para la canción. De hecho, fue emocionante cuando Neil entonó eso de «Expressing Passion/Expressing Pain», resumiendo a la perfección lo que buscamos en la música pop. La novedad, ‘New York City Boy’, mejoró ostensiblemente al quitarle los coros a lo Village People y reforzar su parte melancólica. ‘West End Girls’ recuperó su fuerza (por cierto, divertidísimo el momento en que Neil señaló a Chris, como diciendo «que también forma parte del grupo, aplaudidle»). El ‘It’s a Sin’ fue más canónico, un absoluto subidón. Lo que, lamentablemente, se mantuvo, fue la nueva versión de ‘Left to My Own Devices’. En serio, qué manera de destrozar una de sus mejores canciones. La parte divertida fue cuando Neil no llegó a tiempo a una estrofa y empezó a tararear «Something, something, something» hasta que recuperó el hilo. Una manera elegantísima de salvar los obstáculos.

Neil cantaba muy bien, aunque le noté la voz más aguda y le quedaban mejor los tonos más bajos. Especialmente emotiva entonó ‘Home and Dry’. Y lo mejor fue fijarse en sus muecas, expresivas, divertidas. Transmitía la sensación de estárselo pasando aún mejor que nosotros. También, pero, volvió a caer en esos tics que, particularmente, no soporto en los conciertos: hacer cantar estribillos enteros al público. Pero tampoco importó mucho, porque en la traca final de hits y bises se notó las ganas de fiesta del personal. Hicimos los coros de ‘Go West’, los de ‘Domino Dancing’ (especialmente, los «All day, all day») y el cierre, con la lluvia y ‘Always on My Mind’, con todos bailando y coreándola a pleno pulmón, fue especialmente eufórico, pletórico. Prácticamente el mismo concierto. Pero yo lo gocé aún más.

Entre que Pet Shop Boys acabaron quince minutos tarde sobre el horario previsto y salir del escenario Las Palmas, llegué a Belle and Sebastian a medio concierto. Stuart Murdoch estaba explicando que conoció a su mujer en Benicàssim… y entonces empezó a tocar ‘Judy and the Dream of Horses’, una de mis canciones favoritas de la vida. Calculo que tardé unos diez segundos en llegar del fondo del escenario a la primera fila a darlo todo, independientemente de que la guitarra se me clavara en los tímpanos. Stuart iba monísimo, como siempre, y destilaba simpatía. Pero, ay. Entre los parones, la banda que se oía fatal (ni el sonido ni la ejecución, aquello no acababa de chutar), la lluvia y la opa hostil de mis acompañantes, me fui mientras sonaba un ‘The Boy with the Arab Strap’ a medio gas. Acabamos en la carpa VW a ver a Rusos Blancos, y no me sonrojo en confesar que acudí en modo karaoke total. También pululaban por ahí un grupo de hooligans dando por saco entre cánticos que no tenían nada que ver con el concierto e intentos de construir «castells» con poca fortuna (de milagro no se rompió alguno la crisma ahí). Eso otorgó un plus de épica al concierto, porque las dos primeras filas éramos fans motivadísimos. Y eso que el sonido estaba ecualizado muy alto, muy agudo. ‘Tampoco nos hemos querido tanto’ o ‘No soy esa clase de hombre’, temazos como ‘Una excusa diferente’ y, para acabar, me dejé la voz con ‘A otra con esas’ y, sobre todo ‘Camas y trincheras’. Los hooligans trataron de iniciar un «lololo» a ritmo de ‘Seven Nation Army’, pero nuestros «tú siempre solías decir: el amor es la guerraaaa» ganaron claramente la partida. Foto Belle & Sebastian: Nerea Coll.

Otros que siguen de gira sin álbum nuevo son Metronomy, cuyo ‘Summer 08’ cumple también dos años. Llegaron todos de blanco, menos su bajista. Joseph Mount demostró su gran solvencia como cantante y músico, alternando instrumentos y falsetes sin parar. En su momento, a Mount no le gustaba tocar en festivales, pero viendo cómo se desenvolvió anoche, dio la sensación de que eso está ya superadísimo. Ayudó que su directo sea una fiesta de enérgico disco-funk espacial, muy orgánico, con puntuales huidas sinfónicas. Por lo menos, así fue durante el primer tercio del concierto, en que se dedicaron a enlazar temas sin pausa, como si fuera un megamix, uniendo ‘Miami Logic’ con ‘Old Skool’ con ‘The Bay’, mientras los operarios entraban y salían a dejar o sacar instrumentos diligentemente, para no estropear la continuidad de la actuación. Tras seis temas, llegó la primera pausa y los sonidos más ochenta, incluso algún instante para el bajón, como en ‘Mick Slow’, con sus teclados tubulares que, a esas horas (eran ya las tres de la madrugada), podían parecer una invitación al sueño. Pero los ánimos se caldearon de nuevo cuando, después de que Mount nos preguntara si «habíamos sentido el amor» («es un buen sentimiento», espetó con deje irónico), nos arreó con un ‘Love Letters’ acelerado. Y así, un final que nos empujaba al baile chic y a algo de desenfreno, con espasmos de guitarrazos psicodélicos a cargo de Mount. También con cambio de posiciones, con la batería cantando ‘Everything Goes My Way’, muy al estilo Isobel Campbell. Y el cierre, con el público entonando «lololos» sobre el teclado de ‘The Look’, mientras Mount se dedicaba a los solos prog y ‘Reservoir’, a la que la gente, que parecía que no tener sueño, se entregó totalmente.

Offset de Migos, detenido otra vez por posesión de un arma

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Continúan los problemas legales para Offset, uno de los tres raperos de Migos, el exitoso grupo autor de ‘Culture’ o más recientemente de ‘Culture II’. Si en 2015 se detuvo un concierto de Migos para detener a los tres artistas y se acusó a Offset de posesión de drogas y de armas mientras se había cometido un crimen, pasando el artista hasta 8 meses en prisión; este viernes ha sucedido algo similar.

En las inmediaciones de Atlanta se le ha detenido por estar en posesión de un arma y de una pequeña cantidad de marihuana. El sábado por la mañana fue liberado y alguien de su equipo tuiteó desde su cuenta que ya se encontraba en casa. Offset está casado con Cardi B y hace apenas 10 días nacía su hija con la cantante, la primera de ella pero el cuarto hijo ya del rapero, de 26 años. Offset también ha tenido problemas con la justicia por conducir con un carné no válido y ha tenido que disculparse por su uso de la palabra «queer» en una canción.

Además de como miembro de Migos, con los que ha colaborado por ejemplo con Katy Perry, Offset tiene una carrera en solitario. El año pasado publicaba ‘Without Warning’ y ha trabajado con Cardi B, Juicy K, Nicki Minaj o Drake. Su tema más exitoso por su cuenta es ‘Ric Flair Drip’ junto a Metro Boomin.

La Canción del Día: el vídeo con Willow Smith refuerza la colaboración de ZHU y Tame Impala

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El pasado mes de marzo se daba a conocer un tema del productor ZHU, conocido por ‘Faded’ o sus colaboraciones con AlunaGeorge, que tenía el privilegio de contar con la voz de Kevin Parker de Tame Impala, cuyo espectacular show en vivo de pantallas gigantescas acaba de pasar por Mad Cool.

Ahora se estrena el videoclip de esa canción, que se llamaba ‘My Life’, y no es un videoclip cualquiera: el trabajo de Ben Tan y David Altobelli (American Millennial) y Elliott Sellers es de los que sirven para reforzar la composición, entregada a la pista de baile sobre un bucle «déjame vivir mi vida» que ahora adquiere un nuevo sentido.

Protagonizado por Willow Smith, hija de Will Smith, también conocida por sus trabajos como actriz y como cantante, narra la historia de un trágico accidente de coche, volviendo después al pasado de los protagonistas. Una historia de las que hacen pupa y que dota a la canción de un sabor más amargo y evocador del que ya tenía como canción ideada para la pista de baile.

Este mes también se han editado una serie de remezclas para esta canción que, ojo, está acreditada a Tame Impala, no sólo a Kevin.

Post Malone bromea sobre su fealdad y supuesto mal olor tras ser sugerido para ‘Queer Eye’

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Estos días se ha confirmado que habrá una tercera temporada de ‘Queer Eye’, el programa de Netflix en el que 5 gays expertos en moda, cocina, estética, diseño y cultura asesoran a un hombre, normalmente heterosexual, para un cambio de imagen o una cita.

El nombre de Post Malone ha vuelto a circular como sugerencia para ser invitado al programa y el artista, que ahora mismo triunfa con ‘Better Now’, una de las mejores canciones de 2018, ha decidido contestar en Twitter en clave de humor. Cuando el propio Karamo Brown de ‘Queer Eye’ ha preguntado: “¿Pero por qué todo el mundo quiere que venga al programa Post Malone? ¿Lo ha pedido él?”, Post Malone, que había sido citado, ha respondido: “No (lo he pedido). La gente simplemente piensa que soy feo y huelo mal. Me encanta el programa, chicos. Seguid petándolo”.

A la postre, como veis, incluso existe un montaje con Post Malone en el programa que el artista ha retuiteado. Según Mediatraffic, ‘Beerbongs & Bentleys‘ es uno de los álbumes más vendidos del año, ya por encima de los 2 millones de copias.

‘Ya no quiero ná’ de Lola Indigo: ¿lo mejor que ha salido de OT o una copia de karaoke?

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Parte de la redacción evalúa el single de debut de Lola Índigo, número 1 en Youtube España:

“Con toda la purpurina y la semi-promesa de una nueva era “New Age” en el pop escondida en el nombre de Lola Indigo, esperaba que el nuevo proyecto de Mimi de Operación Triunfo 2017 se pareciera un poco más a Charli XCX y menos a la típica canción urban-pop con estribillo de vientos metal que se lleva haciendo en el pop mínimo desde que lo petó ‘Thrift Shop’ de Macklemore & Ryan Lewis. Se entiende qué busca lograr ‘Ya no quiero ná’, y sin duda su desbocado ritmo y actitud “I don’t give a fuck” sirven a Mimi y a sus bailarinas para expresar sus excelentes dotes para el baile en el videoclip, sin embargo, el tema no es tan bueno ni tan pegadizo como para evitar sonar a sucedáneo de todas las cosas en las que seguramente se inspira. Y es una pena porque se intuye en él un temazo, pero el resultado final no lo es”. Jordi Bardají

«En lo primero que vimos de este nuevo OT, aquella Gala 0, me fijé especialmente en dos personas: Amaia y Mimi. Me comentaban mis amigos en estos meses post-concurso que vaya ojo más raro tuve: pillé rápido a la ganadora, pero mi otra elección acabó siendo… ¡la primera expulsada! El caso es que había visto algo prometedor en Mimi en esa gala 0, un «algo» que se hizo más claro con el número de ‘A-YO’ antes de ser expulsada (y que ha acabado siendo uno de los momentazos esperados en cada concierto de la gira de OT) y que, con ‘Ya no quiero ná’, está siendo captado por cada vez más gente. Con el que ha sido para mí el mejor tema (por el momento) de los ex concursantes se han hecho bien las cosas desde antes incluso de su salida: en cuanto a diseño artístico, snippets o la propia concepción de Lola Índigo como banda, un movimiento arriesgado. Arriesgado como lo es sacar esto de single teniendo en cuenta el panorama pop mainstream español al que un ex concursante de OT (se supone que) podría aspirar. Por supuesto, Mimi Doblas / Lola Índigo no ha descubierto la pólvora con ‘Ya no quiero ná’, pero ha entregado un tema pop tremendamente efectivo, lleno de ganchos, con un chuleo reivindicativo fantástico (los comentados parecidos con ‘El Anillo’ se acaban con esa letra bastante distinta, y menos mal, a la de la canción de J. Lo) y que, como decimos, es distinto a lo que cabría esperar, incluso por su videoclip. El vídeo es más cercano a las grandes ideas que está teniendo el urban nacional últimamente que al típico clip genérico que simplemente sirve de acompañamiento: aquí, como la propia Doblas pretendía, el videoclip (y su coreografía) ES parte de la canción. ¡A seguir por aquí!». Pablo N. Tocino.

«Los concursantes de OT suelen tener el sambenito de considerarse cantantes de karaoke, imitadores de poca monta de los artistas de verdad. Mimi no logra quitarse ese peso de encima al presentar una canción que copia sin ningún pudor una canción de Jennifer Lopez que ha salido hace tan solo 3 meses y que además ha arrasado. También podemos comparar ‘Ya no quiero ná’ con trabajos de Diplo, Maluca, Delaporte… Pegarse se pega, bailarse se baila, pero esto no es más que una canción de Pastora producida con los trucos de Mad Decent, y cuál es la gracia de quedarse con los imitadores cuando existen los originales y valen lo mismo es algo que no puedo comprender». Sebas E. Alonso.

¿Qué te parece 'Ya no quiero ná' de Lola Indigo?

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Damien Jurado / The Horizon Just Laughed

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Tras demorar la llegada a plataformas digitales de ‘The Horizon Just Laughed’ con la bonita intención de premiar a los heroicos melómanos que siguen comprando discos físicos, la casualidad más sombría quiso que el nuevo disco de Damien Jurado se “re-publicara” un par de días después de conocerse la muerte de Richard Swift. Este se había convertido en el más fiel aliado en la carrera del cantautor de Seattle, traduciendo a magníficos arreglos sus ideas en álbumes notables como ‘Saint Bartlett’, la excelsa trilogía ‘Maraqopa’/‘Brothers And Sisters of The Eternal Son’/‘Visions of Us on the Land’ o el disco de versiones ‘Other People’s Songs Vol. 1’ que firmaban a medias en 2016. Suponemos que, en cierta medida, ahora le pesará a Jurado haber prescindido de su amigo para producir también este ‘The Horizon Just Laughed’ para hacerlo él mismo, por primera vez desde sus primeros pasos, más de dos décadas atrás.

No ha sido una mala decisión en lo estrictamente artístico, en todo caso, puesto que los arreglos, preciosos pero mucho más medidos y tenues, se adaptan muy bien al tono intimista de estas once nuevas canciones. Alejadas del sonido expansivo y la pretensión mística de sus tres obras previas, ‘The Horizon Just Laughed’ trae de vuelta lo prosaico y lo terrenal al universo Jurado, estructuradas en buena parte como mensajes o cartas escritas en la intimidad. Lo cual no significa que sea exactamente un disco confesional, puesto que esas misivas imaginarias se dirigen a menudo a escritores (‘Dear Thomas Wolfe’), actores (‘Marvin Kaplan’), músicos (‘Percy Faith’, Ray Coniff, Allan Sherman), inventores (Garrett Wolfe) o dibujantes de cómic (Charles Schultz) fallecidos y emplean figuras crípticas, a menudo relacionadas con las biografías de aquellos.

Sin embargo, en ocasiones es posible interpretar esos escritos como mensajes desde el presente al pasado de alguien que se siente fuera de tiempo, abrumado por la manera de vivir hoy en día. Y que, en cierto modo, encuentra en esas “conversaciones” con los muertos una manera de aliviar el desarraigo que conlleva la carrera artística y, en último término, expiar sus pensamientos suicidas. Las alegorías sobre la muerte propia se diluyen y confunden con la idea de asentarse fuera de Seattle y el estado de Washington por primera vez en su vida, casualmente o no, en los dos momentos álgidos de su decimotercer disco: ese tan minimalista como precioso ‘Over Rainbow and Rainier’ en el que se imagina viajando por encima de la gran montaña a los pies de la cual se expande su ciudad; y la springsteeniana ‘The Last Great Washington State’, una letra maravillosa y estremecedora que, como ha explicado recientemente, está dirigida de manera ambivalente tanto a sí mismo (si decidiera quitarse la vida) como a su estado natal. Al fin y al cabo, dice, trasladarse de una región a otra, es una manera de desaparecer, de morir.

La sutil forma en la que las cuerdas generan un crescendo en esa canción conducen a una suerte de valle central, enmarcado en dos cotas de mayor altura instrumental, con arreglos de claro corte retro a lo M. Ward: el inicio –con ‘Allocate’, de exuberante bajo, ‘Dear Thomas Wolfe’, digna del Nick Drake más amable, y ‘Percy Faith’, un country-blues casi ortodoxo, digno de un Bonnie “Prince” Billy adocenado– y el final –la exquisita bossa de ‘Marvin Kaplan’, el toque latino a lo Rodriguez de ‘Florence-Jean’ y la explosiva y rockera ‘Random Fearless’. Subidas y bajadas que, a la postre, logran que ‘The Horizon Just Laughed’ sea un disco de gran equilibrio en sus facetas más uptempo y las más susurradas.

Pero los que para mí son los cuatro mejores momentos del disco se sitúan en ese perfil semi-acústico y quedo que le caracterizó en sus inicios: a las grandes canciones citadas en el anterior párrafo se suman la emocionante ‘Lou-Jean’ –que evoca su vida en la carretera con tanta desolación como cariño, en las rutinas, a veces poéticas, a veces absurdas, que lleva a cabo desde pueblos perdidos en la geografía– y la preciosa ‘1973’: una desoladora parábola en la que Damien se dirige al creador de ‘Peanuts’ (los cómics de Snoopy, para aclararnos) buscando consuelo, empleando paralelismos entre sus personajes, Charlie Brown y Lucy, para verbalizar que su carrera musical, sus viajes, son en cierto modo un parapeto para eludir el hecho de que no ama a la mujer que le espera en su ciudad. Nuevas muestras de la gran capacidad compositiva y emotiva de Damien Jurado, mostrando que cantidad, calidad y calidez no tienen por qué estar en absoluto reñidas. Tratándose de él, claro.

Como es frecuente, Damien Jurado realizará una larga gira por España presentando ‘The Horizon Just Laughed’: el 20 de octubre estará en L’Auditori (sala 2) de Barcelona; el 21, en Teatro El Musical de Valencia; el 22, en el Teatro Calderón de Madrid; el 25, en el Teatro Principal de Ourense; y, por último, entre el 26 y el 27 de octubre formará parte del cartel de BIME Live de Bilbao, junto a Aphex Twin, Slowdive, MGMT, ionnalee o Jon Hopkins.

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘The Last Great Washington State’, ‘Over Rainbow and Rainier’, ‘1973’, ‘Lou-Jean’
Te gustará si te gustan: Father John Misty, M. Ward, Bonnie «Prince» Billy
Escúchalo: Spotify

La canción del día: ‘Love It If We Made It’ de The 1975 es un himno sobre el fracaso de la modernidad

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Tras el pelotazo guitarrero de ‘Give Yourself a Try’, The 1975 han vuelto este viernes con un single mucho más ochentero, ‘Love It If We Made It’, que a su vez es mucho más grande y épico que nada de lo que han publicado hasta ahora. Si su nuevo disco se llama ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships’, este nuevo tema es exactamente eso, una “breve reflexión sobre las relaciones en internet”. Pero es más.

El bombazo de ‘Love It If We Made It’ llega cuando Matt Healy clama que la “modernidad nos ha fallado”. Sobre esta frase tan propia de Mark Fisher se levanta una canción que menciona problemas como la adicción a las drogas, la brutalidad policial o los combustibles fósiles o cita directamente a Donald Trump (“I moved on her like a bitch”) con la indiferencia con la que los seres humanos consumimos buena parte de las noticias hoy en día, que es mediante titulares que un algoritmo ha buscado por nosotros. La misma indiferencia con la que las redes sociales han convertido la crueldad en la máxima unión humana (ese “fuck your feelings!”) y la verdad en un mero “rumor”. Healy no puede sino llegar a la conclusión que lo único que nos queda es la “decadencia”.

Esta reflexión sobre la “modernidad” de The 1975 lleva al grupo a crear una canción que puede considerarse su propio ‘Chained to the Rhythm’. Como el clásico de Katy Perry, ‘Love It If We Made It’ aúna una letra preocupada por el mal devenir del ser humano con un ritmo ochentero épico que busca (y logra) la categoría de himno, dando lugar a una composición que, como ‘Chained to the Rhythm’, aunque desde un estilo más rockero, invita tanto a bailar como a llorar desconsoladamente. En el caso de The 1975, ‘Love It If We Made It’ expresa una angustia brutal mediante una melodía que no puede estar más al límite de explotar (casi podemos oír las venas del cuello de Matt Healy a punto de estallar) sobre todo en las estrofas. Y es que quizás el ser humano esté a punto de explotar, pero ya lo decía Katy: “it goes on and on and on…”

The Killers, estrella internacional del viernes del FIB; C. Tangana, la nacional

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¡Pues no vi a Brandon Flowers tan-tan guapo! Si me pongo quisquillosa, esa es la única pega que le puedo poner al concierto de The Killers; que su belleza no me arrebatara tanto como esperaba. Superficiales consideraciones físico-estéticas aparte, el show de anoche de The Killers (o, como Brandon se presentó en precario castellano, «Los Asesinos») fue estupendísimo. Independientemente de si eras fan o no de la banda, hicieron honor a ser cabezas del festival -escenario principal abarrotado, multitud de entradas de día- y ofrecieron un concierto vibrante, intenso, plagado de hits, sin apenas tiempos muertos. Lo que uno siempre espera de un concierto de festival, vamos. Foto: Nacho Brotón.

Ayuda bastante su repertorio. The Killers tienen esa ventaja. Se dedican al pop épico, pero tienen esa pátina de no tomárselo a la tremenda y un olfato infalible para lo que es el rock de estadio. Sus temas plagados de subidas, estribillos coreables, melodías reconocibles, funcionan a la perfección en un entorno como un festival. Ya nada más empezar, nos recibieron con explosión de confetti para cantar ‘The Man’. Y The Man, y estrella absoluta de la función, fue Brandon. El entertainer perfecto, en la buena tradición del rock, dinámico, animando al personal, dirigiéndose al público, dominándolo. Y sonriendo. Calculo que sólo debió dejar de sonreír un total de dos minutos en todo el concierto. En contraste, prácticamente el resto de la banda se veía estólida, reconcentrada, excepto el batería y las tres coristas. La escenografía estaba basada en pantallas y en los símbolos de los géneros; tres símbolos femeninos para las coristas, uno masculino para Brandon, tras el cual se escondía un teclado que a veces se dedicaba a tocar. El público iba predispuestísimo a pasarlo en grande y la locura se desató ya al segundo tema, que fue nada menos que ‘Somebody Told Me’. Los «oh-oh-oh» también se sucedían en ‘Spaceman’. Y juro que Brandon hasta puso cara y gesto de cantaor en ‘The Way it Was’. «Bienvenidos a nuestro espectáculo ¿Nos echasteis de menos?»; Brandon no cesaba de jalear al público, lo que enardecía aún más a todos los que ya venían calentitos de casa (o del cámping). La fiesta iba de más a más, Brandon no paraba de ronear al público, luces, lásers, se sucedían los temas más festivos, nada de seriedad. Pero la culminación llegó cuando Brandon descubrió a un muchacho en las primeras filas con un cartel en que se leía «I am a drummer from Spain. I can play Reasons’. ¿Y qué hizo Brandon? Pues subir al «drummer from Spain» al escenario a que tocara ‘For Reasons Unknown’. Y el chaval lo hizo francamente bien, no perdió una nota, siguió al resto de la banda sin desfallecer. Ahí fue el acabose, una locura total entre el público, una alegría contagiosa. La cosa queda tan arriba que luego solo nos queda el ratito melancólico del concierto. Hasta el ‘Runaways’, entre Springsteen y U2 pareció oscurecerse un pelín. Pero los ánimos se recuperaron de nuevo cuando engancharon esta a una pletórica ‘Read My Mind’ (que la cantó a dúo con alguien que no logré reconocer) seguida de ‘All These Things That I’ve Done’, en que ya se escuchaba más al público que a la banda, especialmente en su famoso «I got soul, but I’m not a soldier», con el coro desbarrando, con lluvia de confetti… Y cortina de fuegos artificiales para ‘When You Were Young’. Todas esas cosas que sirven para elevar el ánimo, vamos.

Los bises se hicieron esperar. Momento que parte del público aprovechó para cantar la coplilla «Pedro Sánchez, ¿dónde estás?», dadas las noticias que situaban al presidente del gobierno en el FIB (spoiler: parece ser que en la zona de invitados del escenario). Brandon emergió en traje de lamé dorado, cual Elvis Presley, chuleando con el rock a la ‘Personal Jesus’ de ‘The Calling’. Pero para llamadas, las tracas finales de los bises; ‘Human’, con unas buenas proyecciones (corazones robotizados) y una larga intro para crear aún más expectativa en la audiencia. Y se escuchaba más, pero mucho más, al público que a la banda. Y un ‘Mr. Brightside’ en que gran parte lo cantó la gente, acelerado, frenético. Todos acabamos exultantes. Especialmente el «drummer from Spain». Porque con el concierto ya acabado, apareció el batería de los Killers pidiéndole al muchacho que le pasara su número de teléfono. Si eso no es triunfar…

Si Brandon Flowers fue la súperestrella internacional, C. Tangana fue la nacional. Hace poco más de un año que lo vi en el Sónar y tengo la sensación de que hayan pasado cinco. Una cantidad apreciable de público llenó el escenario Visa, mayoritariamente españoles que se sabían los temas de pé a pa (y algún británico despistado). Calculo que su show fue el más ambicioso después del de Travis Scott. Hasta The Killers resultaron más comedidos. Acompañado de dos DJ’s, letras de neón rojo que escribían «ídolo», pool dancers, bailarines, proyecciones, fuego, humo, fuentes de fuegos artificiales… Hasta la entrada de Pucho fue espectacular, con dos motos de gran cilindrada corriendo en el escenario. Todo muy ostentoso, a juego con el personaje. Y de su repertorio del año pasado apenas sobrevive ‘Mala mujer’ o ‘Persiguiéndonos’. Personalmente, no me acaba de gustar la deriva de su última mixtape, ‘Avida Dollars’. Se me antoja un tanto… sosa. Pero Pucho está en un momento dulce, eso es innegable. Y, además, la cálida noche que se quedó se ajustaba como un guante a su repertorio más tropical. Pucho se dedicó todo el rato a vacilar al personal, amagando que se iba («¿esto ya está, no?»), preguntando si echábamos de menos canciones, etc. ‘Mala mujer’ cayó la tercera. En ‘Guerrera’, las pool dancers efectuaban acrobáticas coreografías en las barras, mientras Dellafuente sonaba grabado. Antón se dedicó a animar pogos moribundos entre chorrazos de humo en ‘Still Rapping’. En ‘Baile de la lluvia’ un montón de bailarines en sudadera y capucha se dedicaron a lanzar billetes con la efigie de Pucho, mientras este no disimuló demasiado las partes en que había playback. El momento más polémico fue cuando nos empezó a soltar una filípica: «Cuando empecé con 16 años no me escuchaban. Ahora a los medios les chorrea el papo cuando abro la boca (…) La diferencia entre Valtonyc y yo es que a uno le maneja el poder, y el otro maneja al poder. (…). La gente cree que el mensaje de C. Tangana es seguir la corriente y los fajos. No, el mensaje de C. Tangana es enseñar a los chavales a lidiar con gángsters y multinacionales». Y, claro, ¿qué tocó a continuación? Pues ‘Forfri’, el tema de su beef con Yung Beef, bien ilustrado con el famoso fotomontaje de la cara de Fernando como Che Guevara. En esta polémica reconozco que no me posiciono con C. Tangana, pero es el que mejor partido le ha sabido sacar. Hay que ser el más listo para acabar con ‘Llorando en la limo’, cantada por el público como un clásico. Y cierran todos, bailarines, Pucho, fogonazos, fuegos artificiales, en el escenario, mientras Pucho da las gracias “al mejor productor de España”, Christian Quirante, aka Alizzz, y recordando que eran ya platino. Excesivo, aunque al espectáculo en sí le faltó algo de unidad para acabar de epatar. Parecían más ideas sueltas que un show calculado.

Anna Calvi desafió al calor de la tarde en el escenario principal toda vestida de negro. Le acompañaban un batería y una teclista-percusionista que llevaba unos enseres bastante espectaculares; un gong y unos extraños platillos que caían en espiral. La música de Calvi, una suerte de blues rock turbio y sensual, contrastaba con el fuerte sol. Ella apenas se movía del centro del escenario, toda chula, distante y sexy, con un look que oscilaba entre PJ Harvey y Roy Orbison (no en vano, su música recuerda a ambos) mientras atacaba a su guitarra con bien de reverb en la irónica ‘I’ll Be Your Man’. También muy divertida, y menos oscura, resultó su canción más pegadiza, ‘Don’t Beat the Girl out of My Boy’, mientras se permitía desmelenarse a base de alaridos, sin apenas moverse. También tuvo sus momentos atmosféricos, casi vulnerables. Pero lo que primó fue la chulería, especialmente en ‘If I Was a Man’, acercándose a Nick Cave y gustándose con la guitarra. Hasta el final no perdió la compostura, con su versión de ‘Ghost Rider’ de Suicide, a la que añadió guitarrazos que distorsionaba revolcándose por el suelo.

Me acerqué a la carpa VW para ver a los guipuzcoanos Rural Zombies, de tan divertido nombre. Su música era purito indie mainstream, oscilando entre lo épico y el leve tropicalismo a lo Two Door Cinema Club con voz femenina. Pero al menos uno de los guitarras llevaba una camiseta de Dinosaur Jr, lo que siempre ofrece esperanzas. Y además, resultaron muy entrañables cuando explicaron que les había llevado 8 horas de coche llegar hasta el FIB y que no esperaban a tanta gente. Y hasta había chicas británicas bailando sus temas entusiasmadas, así que al menos a ellos la excursión les valió la pena.

Casi a la misma hora coincidían dos de las propuestas españolas más interesantes; Desert y Tulsa. Me decido por la bilbaína. Hay poca gente, pero rendida, para verla con su banda, en que destaca Javi Betacam. Y empiezan fuerte, con ‘En tu corazón sólo hay sitio en los suburbios’. Miren lo da todo, baila ausente y enérgica a la vez, como si estuviera en un lugar que nosotros no podemos alcanzar. Y en ‘Venda vendita venda’ hay incluso un momento que alcanza intensidad de copla al entonar el estribillo. Casi todo el repertorio estaba centrado en ‘Centauros’ y ‘La calma chicha’, energizando ‘Bilbao’, haciendo más confesional ‘Los amantes del puente’, subrayando el crescendo de ‘La miel que pudo ser’, haciendo más apasionado ‘Verano Averno’… Su rock esquinado y personal fue de lo más coreado en ‘Centauros’. Y, sobretodo, en el apocalipsis melancólico de ‘Matxitxako’. Hasta Javi Betacam la cantaba con fervor desde sus teclados (y sin micro). Para rematar, una ‘Oda al amor efímero’ casi a ritmo de vals. Miren nos explica que han tenido montones de problemas para llegar a la hora para tocar en el FIB y bromea con que eso «da épica» al concierto. Y no logra acabar el concierto a su gusto, porque le cortan la última canción ante su estupefacción. Horarios mandan.

Por A o por B, mi camino y el de Sleaford Mods no se habían cruzado todavía. Y no sería por falta de oportunidades. Andrew Fearn cumple con su ritual. Llega, se saca una birra de la mochila, toca una tecla de su portátil y suena la música, mientras se dedica a bailotear sincopadamente y a beber cerveza; a una distancia tal de Jason Williamson, que parece que tengan una orden de alejamiento. Quizás para darle más espacio aún a Williamson, porque todo el peso del show cae en él. Lo suyo es inhumano. Parece imposible que no se ahogue con esas rimas interminables a ritmo de postpunk cafre, o que no se quede ronco por la manera en que las vocifera. Dispara la saliva tan rápido que parece nubes de vapor. Está concentrado en su papel de hombre de mediana edad británico cabreado en su voz, que contrasta con lo payaso de sus ademanes. Es un espectáculo verle hacer mohínes de vedette de cabaret, bailar, jugar amaneradamente con un abanico… no sólo declama las canciones, las escenifica también. Todo un tour de force abrazado por unas bases abrasivas, asfixiantes. El personal británico que se concentra, poco pero muy fan, se va enajenando por momentos. Cuesta distinguir los temas, pero la energía que transmiten es brutal. Y llegan a sonar hasta casi alegres en ‘Drayton Manored’. Fearn también está atento a lo que ocurre a su alrededor y se chiva de que hay parte del público largándose, a los que Williamson les increpa, gritándoles que lo importante está ahí. El sentido del humor que no falte. Ni la furia, en la punkísima ‘Jobseeker’. El público se lo llevó The Vaccines, pero el macarrismo con mensaje fue para nosotros.

Pedro Sánchez, primer presidente de gobierno confirmado en el FIB

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Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno tras la moción de censura presentada por el PSOE, finalmente no se ha perdido su cita con el Festival de Benicàssim tras horas de especulaciones. Sánchez tenía una visita oficial a Castellón «casualmente» este viernes para visitar a la alcaldesa de Castellón Amparo Marco y para tener un encuentro informal con Ximo Puig en la sede territorial de la Generalitat en Castellón.

Conocida su pasión por el FIB y por The Killers, se especulaba que visitara el festival, pero el mismo ABC hoy informaba de que no había programada visita oficial. Finalmente Pedro sí se ha pasado por el FIB en la jornada de su grupo favorito, seguramente poniendo los dientes largos a Letizia Ortiz, otra gran seguidora tanto del festival como de la banda.

Son muchos los usuarios que están criticando el uso de un avión oficial por parte de Pedro Sánchez para desplazarse al festival, si bien el cometido oficial del viaje no era, al menos que se sepa, asistir al FIB.

‘Happy End’: Michael Haneke hace una comedia (o algo parecido)

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Un título irónico, ‘Happy End’, que recuerda a otro como ‘Funny Games’. Una niña grabando sus perturbadoras hazañas en vídeo como en ‘El vídeo de Benny’. Una relación sadomasoquista protagonizada por una concertista como en ‘La pianista’. Un matrimonio burgués lleno de secretos como en ‘Caché’. Una historia coral con presencia de inmigrantes como en ‘Código desconocido’. La infancia como víctima de la falta de amor como en ‘La cinta blanca’. El mismo personaje, el anciano interpretado por Jean-Louis Trintignant, y su hija, Isabelle Huppert, de ‘Amor’. Planos fijos, largos planos secuencia, bruscas elipsis, violencia inesperada en segundo plano o fuera de campo, conversaciones filmadas a distancia…

‘Happy End’ es la película más desconcertante de la filmografía de Michael Haneke. Una suerte de síntesis o greatest hits de su carrera, que funciona por acumulación y cuyos personajes, temas y motivos visuales parecen estar dispuestos con intenciones satíricas, irónicas y hasta autoparódicas. Tras las memorables, multipremiadas y muy rigurosas ‘La cinta blanca’ y ‘Amor’, y tras frustrase el rodaje de ‘Flashmob’, su proyecto sobre Internet y las redes sociales, el cineasta austriaco parece haberse tomado un respiro, haberse repanchingado en la silla del director para rodar esta especie de divertimento autorreferencial mientras pensaba en su siguiente película.

‘Happy End’ narra el desmoronamiento de una familia de clase alta de Calais a partir de otro derrumbe, el ocurrido en una obra que dirige la empresa familiar. Esta metáfora (no demasiado sutil), junto a las posibilidades dramáticas que se derivan del campamento de refugiados levantado en esa región en 2015, le sirve al director para meter el dedo en las grietas morales y emocionales de la sociedad burguesa. El problema es que esta vez Haneke no araña ni golpea, solo hace cosquillitas. Sus líneas argumentales y su discurso -¿la podredumbre moral de las clases altas? ¿su indiferencia ante el drama de la inmigración?- se desvanecen como la salud mental de Fabio McNamara, sus personajes carecen de peso dramático y como caricaturas tampoco funcionan, y su gélida puesta en escena se derrite como un polo que has chupado demasiadas veces.

Haneke se ríe, quizás, de sí mismo; pero yo no le pillo la gracia. El auténtico “final feliz” de esta película es que el director ya está preparando otra: la serie ‘Kelvin’s Book’, una distopía futurista narrada en diez capítulos. 5,5.

Ana Torroja graba con Pional y Henry Saiz tras una petición de este en Twitter de 2013

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El «Instagram Stories» de Pional, uno de los productores de electrónica más importantes de nuestro país gracias a obras como ‘Invisible/Amenaza’ o ‘When Love Hurts‘ (donde colaboraba Empress Of), revela claramente que el artista está trabajando con Ana Torroja. En primer lugar, reproduce un fragmento de ‘Maquillaje’ de Mecano y a continuación, Ana aparece haciéndose un playback al lado. En el siguiente vídeo, se ve a Torroja grabando algo frente al micro. Y en último lugar, vemos a Pional tocar unos sintes bastante disco-funk sobre una base de cencerros.

Pional se ha labrado un nombre en el plano internacional y de hecho sus principales oyentes en Spotify no están en Madrid sino en Londres, Berlín, París y México, ciudades seguidas por Barcelona. La noticia de la colaboración entre el productor y Ana Torroja, de destino desconocido, es bastante sorprendente, pues Ana no se ha caracterizado por trabajar con autores underground o de electrónica. Sin embargo, no es del todo una bomba informativa si recordamos que hace unos meses, la cantante decía esperar con impaciencia el nuevo disco de Henry Saiz. ¿Volverá la líder de Mecano con un álbum de electrónica alternativo? Un tuit de 2013 de Henry Saiz podría haber sido el germen de todo esto. En él escribía citando a Ana: «Pional y yo nos morimos por hacer un disco con Ana Torroja. Ana, eres una de las voces más únicas de la historia».

Ana Torroja también ha sido noticia recientemente por haber recibido a Alaska y Mario en México y por tanto haber aparecido en su reality. Ana y Alaska recordaban con humor la enemistad de Dinarama y los hermanos Cano en los 80, y la verdad, mataríamos por ver la cara de Jose y Nacho escuchando algunas de las cosas que se dijeron.

Actualización: Ana Torroja ha colgado una imagen de ella con Henry Saiz en el estudio. “Cocinando nuevas canciones para vosotros”, ha escrito. Además, el productor se ha hecho eco en su Stories del tuit de 2013 que recuperamos en el presente artículo, indicando que no lo recordaba y que le ha hecho “ilusión” volver a leerlo.

Liam Gallagher pide a Noel que vuelva “la gran O”

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Existen muchas razones por las que el regreso de Oasis sería una mala idea, pero los fans del grupo y de Liam y Noel Gallagher por separado insisten en que el dúo autor de ‘Wonderwall’ debería volver. A ellos se ha sumado ahora el propio Liam, quién sabe si para trolear al personal como hacía meses atrás en cuanto a su supuesta reconciliación con Noel.

En Twitter, Liam ha pedido a Noel que vuelva “la gran O”, lo cual no puede ser otra cosa que Oasis, y así lo han interpretado sus fans. “Tierra a Noel, escúchame, nene, me entero que estás haciendo conciertos donde la gente no puede beber alcohol. Es lo mejor [NdE: traducimos así “BeZerist”, que debe ser un error ortográfico] que has hecho hasta ahora, así que te perdono. Ahora, hagamos que vuelva la Gran O y deja de joder. Las bebidas las pago yo”. Ante el silencio recibido por Noel, Liam insiste “venga” y finalmente contesta “me tomaré eso como un no”.

Aunque un regreso de Oasis en 2018 parece tan improbable como que las Spice Girls saquen nuevo disco, por lo menos a Liam y a Noel les va bastante bien con sus respectivas carreras en solitario. Las ventas de ‘As You Were‘ y ‘Who Built the Moon?‘ han sido muy buenas, y su recepción crítica tampoco ha estado nada mal. ¿Realmente hace falta que vuelva Oasis?

Taylor Swift, de amar a los gatos a ser uno: protagonizará ‘Cats’ de Tom Hooper

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Casi tan famosos como Taylor Swift son sus gatas, Olivia y Meredith, que hasta cuentan con Tumblr dedicado a ellas. Swift es una gran amante de los felinos, pero lo que nadie venía venir (¿o sí?) es que la cantante se convirtiese en uno un día. Lo hará en su primer papel principal en la gran pantalla, de la mano nada menos que el oscarizado Tom Hooper (‘El discurso del rey’).

Swift será una de las protagonistas de ‘Cats’, la adaptación cinematográfica del famoso musical dirigido por Andrew Lloyd Webber, confirma The Hollywood Reporter. Aunque su papel no está confirmado, parece que Swift interpretará a Grizabella, intérprete de la canción más popular del musical, ‘Memory’. A ella se unen en el reparto Ian McKellen, Jennifer Hudson y James Corden, en una película que contará con guion adaptado de Lee Hall (‘Billy Elliot’). El rodaje empieza en los próximos meses en Reino Unido.

Son varios los posts de Instagram dedicados a sus gatos que Taylor Swift ha compartido en los últimos meses. Uno de ellos era un anuncio en el que Swift montaba a lomos de una versión de su gata Meredith con un cuerno de unicornio y “en tamaño elefante”. De hecho, puede decirse que las gatas de Swift ocupan buena parte del contenido de su perfil de Instagram, junto con imágenes de su gira o colegas de profesión tipo Ed Sheeran.

Mer does not care.

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Me the day after a show.

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We are all stretching to prep for that tour choreo.

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Devon Welsh de Majical Cloudz anuncia disco y estrena la orquestal ‘By the Daylight’

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En los últimos meses, Devon Welsh, otrora integrante de los extintos Majical Cloudz, ha ido allanando el camino hacia su primer disco en solitario, publicando los singles ‘I’ll Be Your Ladder’ y ‘Vampires’. A ellos se suma hoy ‘By the Daylight’, al tiempo que Welsh anuncia finalmente la llegada, para el 24 de agosto, de su álbum ‘Dream Songs’.

Como las dos canciones que le han precedido, ‘By the Daylight’ hace gala de un sonido orquestal muy comedido, casi minimalista, para hacer brillar el dramatismo de la melodía vocal, que Welsh interpreta con todo el porte y autoridad que le caracteriza. En este caso, ‘By the Daylight’ emplea unos ufanos arreglos de cuerda que puede recordar al trabajo del también canadiense Owen Pallett para hablarnos sobre un poder oscuro que “controla” las “acciones” en la vida de su autor, y le hacen sentirse “destrozado en la mañana, y flotando en el ocaso”.

En Instagram, Welsh ha explicado que las canciones de ‘Dream Songs’ cuentan las experiencias que ha vivido en los últimos años, y que le han hecho aprender, crecer y curarse. Welsh añade que quiere “amar más y mejor” y “vivir con menos miedo”, y que las canciones de ‘Dream Songs’ representan esa esperanza. El disco será auto-editado, aunque Welsh apunta que lo publicará a través de su propio “sello” (entre comillas), You Are Accepted, que recibe su nombre de un ensayo de Paul Tillich.

‘Dream Songs’:

01 By the Daylight
02 Summer’s End
03 Dreams Have Pushed You Around
04 Vision
05 Comedian
06 Chances
07 Vampires
08 I’ll Be Your Ladder
09 Over The Sky
10 Take It Easy

Yung Beef ultima mixtape, se pasa por ‘Diablo’ de Sticky M.A. y por La Resistencia

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Yung Beef es noticia por varias razones: tras estrenar el tema ‘Heroína’ de su próxima mixtape ‘El Plugg’, la sucesora del gran ‘A.D.R.O.M.I.C.F.M.S. 4‘, hoy se estrena un remix para uno de los temas destacados de la buena mixtape de Sticky M.A., ‘Las Pegajosas Aventuras de Sticky M.A.‘, en concreto para ‘Diablo’. Según recuerda la promotora Live In Dallas, era mucha la gente que había reclamado la presencia de Yung Beef en esta canción en concreto porque pegaba… et voilà.

Pero si Yung Beef ha sido número 1 en Youtube este mes ha sido por su paso por La Resistencia. El programa subido a Youtube suma más de un millón de visitas. En él Yung Beef y su colega Jamal Trump, este con unas 6 cervezas encima, hablan del consumo de porros (“en la tele se consume mucha droga, cada 5 minutos mi colega está yendo a Telecinco”), la adicción a Instagram (“la nueva droga”) o la gentrificación. Cuando llega la tradicional pregunta del programa de cuánto dinero tiene, Yung Beef responde que “más del que le gustaría”, recalcando que es relativo, apelando a la Bolsa y a los «kilos de coca».

Por último, Yung Beef ha sido noticia por haber reclamado mayor atención mediática para las fiestas de su sello La Vendición, en este tuit histórico al que contestaba nuestra compañera Nadia Leal de Neo-2, que en su momento entrevistaba a PXXR GVNG para nuestra web. La verdad es que la única crónica de la fiesta celebrada en junio en Madrid, y sobre la que no se avisó a la prensa (solo se promocionó en redes) vale su precio en oro: «Estuve en lo de La Vendición pero no sé explicarlo». Y eso era todo. Yung Beef concluía: «que le follen a los blogs y los periodikos de mierda».


Paquita Salas ya tiene playlist con sus canciones favoritas: Rosalía, Sergio Dalma, Mecano, Pont Aeri…

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Como todo el mundo sabe ya, hace unas semanas que se estrenaba la esperada 2ª temporada de ‘Paquita Salas’, serie dirigida por Los Javis y protagonizada por Brays Efe, con un éxito rotundo tanto artísticamente como comercialmente. Tampoco se puede negar que Netflix, el nuevo hogar de lo que comenzó siendo una modesta webserie, está echando el resto con toda su maquinaria de marketing. Y hoy le toca a uno de los aspectos fundamentales de la serie: su música.

Así que, como anunciaba esta mañana en su Twitter la propia Paquita Salas –a la que, recordemos, conseguíamos entrevistar, aunque fuera brevemente–, hoy se presenta una playlist de Spotify que Magüi, su secretaría (memorable Belén Cuesta), le ha hecho con su “musiquita” preferida. La “repre” es más de cassettes, dice, pero igualmente la tiene en bucle.

Como podíais imaginar, lo que recopila es la banda sonora de estos cinco capítulos, las canciones que, de manera crucial en muchos casos, ponen un poderoso contrapunto dramático a las escenas. Así, encontramos las dos nuevas versiones de la sintonía de la serie que hemos oído –la de Rosalía y la de Sergio Dalma–, así como temas de Mecano, Pont Aeri, Carlos Sadness, El Buen Hijo, Julio Iglesias, Bambino, Take That, Leiva… y por supuesto ese brutal momento que es ‘Punto de partida’ de Rocío Jurado. Un batiburrillo considerable que, muy probablemente, tendrá todo el sentido para los que ya hemos visto completa la temporada.

Coitus interruptus de Travis Scott y carisma y clase de Jessie Ware en la primera jornada de FIB 2018

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Después de varios años de ausencia, siento una extraña alegría al volver al recinto del FIB. ¡Y qué cómodo resulta en comparación a esos macrofestivales en el que reina el «más es más»! El recinto lleno de postadolescentes, mayoritariamente británicos, destila savoir faire. Y si encima entras mientras Caroline Rose se lía a cantar ‘Toxic’ de Britney, miel sobre hojuelas.

Mi primera parada fue The Magic Gang en el escenario Visa. Jack Kaye, su cantante, nos saludó en un castellano tan perfecto que hasta por un momento dudé si no me había equivocado de escenario. Obviamente, no. Su música veraniega, entre el pop británico de los 60, la bonhomía de Jack Johnson y los Weezer los delatan. El sol criminal que caía a esas horas no atemorizó a los centenares de personas que bailaban y cantaban sus canciones. Ni siquiera los acoples mortíferos que sufrieron durante un par de temas. Un punto insulsos y tópicos pero muy simpáticos, se dedicaron a elevar el humor de los presentes.

Me reencontré con Nothing but Thieves tras su visita a Santander del año pasado. Y, como el año pasado, me sorprendió el contraste de su rock épico, virando a Muse, con sus pintas, de lo más casuales, especialmente las de Conor Mason, su cantante. Sí que me parecieron más duros, en comparación a su anterior actuación. Pero más duros no significa mejor. Por algún motivo, esta vez no logré conectar con ellos. Conor paseó sus inflexiones vocales, el gran arma de la banda, el resto del grupo hizo gala de contundencia, se mostraron comunicativos… pero ni ‘I’m not Made by Design’ ni ‘Excuse Me’ lograron hacer mella en mí, a pesar de que se les notaba lo mucho que lo vivían. Supongo que, una vez perdido el factor sorpresa, me resultan demasiado manidos. Foto: Pau Bellido

Lo de «manido» y «tópico» no vale para Tune-Yards. ‘I Can Feel You Creep into my Private Life’ es un disco que me resulta extenuante, pero interesantísimo. Así que tenía curiosidad por ver su plasmación en directo. Pues bien, lo dinamitaron y sacaron lo mejor de él al llevarlo al terreno de lo físico, al hacernos bailarlo en vivo y ofrecieron el mejor concierto de la jornada. En formato trío, nos soltaron una andanada de freaky disco con conciencia implacable. Merill Garbus ejercía de duendecillo travieso, tocando el ukelele y usando su voz como quería (¡que bien cantó!), mientras la base rítmica brillaba, sobre todo una batería cañera y dominante. Garbus jugó con los samples, recordando aquellos lejanos tiempos en que iba sola, destilando una música de marcada locura rítmica, africanista y tribal. Merill se enajenaba cantando ‘Water Fountain’, entraban en furor trance en ‘Look at Your Hands’ o trasladaban a la perfección el dance crispado y las huidas psicodélicas de ‘Colonizer’, quizás la pieza central de su álbum. En ‘Coast to Coast’ relajaron la marcha, dejándonos su tema más pop y convencional, aunque recuperaron fuelle africanista y fragmentado en ‘Gangsta’. El momento más celebrado fue la pieza de música disco más clásica, ‘Heart Attack’, con el público entregadísimo y danzando sincopadamente. Me hicieron extrañamente feliz.

Everything Everything me hicieron temer otra sesión de rock épico intensito cuando abrieron con ‘A Fever Dream’, con Jonathan Higgs sentado al piano y llevando el tema a derivas Coldplay y siguiendo con ‘Desire’. Afortunadamente, pronto se olvidaron de esos terrenos y empezaron a ofrecer su repertorio más resultón, empezando con los dejes tropicales de ‘Everything Comes Alive’ y la muy hooligan y britpopera ‘Regret’. A partir de aquí, el concierto fue aumentando en interés. El grupo es solvente y Higgs, como frontman, es normalito… pero como voz, bastante portentoso. Se dedicó todo el concierto en bascular de falsetes a graves, a realizar acrobacias vocales, a sobrarse. En ‘Good Shot, Good Soldier’ sus cambios de tono nos encaminaron hacia un crescendo cautivador. También nos sacudieron mezclando a Blur y Pixies en ‘Can’t Do’, demostrando una gran mano para las melodías gustosas. La apoteosis llegó, claro, con ‘Spring/Sun/Winter/Dread’. No se me ocurre lugar más apropiado que Benicàssim para cantar eso de «I don’t want to get older’. Aunque, particularmente, la que más gracia me hizo fue ‘Can’t Do’, con su desvergonzado robo del ‘Good Life’ de Inner City, con los chocantes gorgoritos de Higgs reinando. Lo que amenazaba con ser un tostón, acabó en fiesta. Definitivamente, los Everything Everything son mejores cuando son menos trascendentes. Foto: Adrián Morote

Jessie Ware y sus obreros especializados, una banda uniformada en monos blancos -como de blanco iba la jefa-, ofrecieron el show más glamouroso de la jornada. Jessie remeda a las divas de los 80 y 90 (Whitney Houston a la cabeza), para crear su R&B neoclásico. Con una puesta en escena sobria y la banda destilando calidez sonora, Jessie reinó como una gran dama, derrochando simpatía, ganándose a la gente sin aspavientos innecesarios. Tanto si se dedicaba a los baladones, como ‘Alone’ o ‘Thinking About You’, como a derramar miel en ‘Champagne Kisses’, como a juguetear con el soul pop de los 80, a la Robert Palmer, en ‘Your Domino’, su interpretación era sentida e impecable. No en vano, todo giraba en torno al amor y sus variantes. Y no todo fue R&B, porque también tuvo leves fugas a los sesenta, a lo Burt Bacharach en ‘Midnight’ o a los girls groups en la melodramática ‘Say You Love Me’. Aunque dejó al personal en lo más alto cuando elevó el ritmo con ‘Wildest Moments’, la canción final. Carisma y clase. Foto: Adrián Morote

Lo de Travis Scott resultó bastante bluff. No tanto por el show en sí, como por la duración. Sólo 40 minutos de los 75 programados. ¿El motivo? Su actuación empezó con más de 35 minutos de retraso, pero finalizó a su hora. Su avión se retrasó pero, lamentablemente, no se retrasó el final del concierto. pena, porque el de Travis fue el espectáculo más masivo y grandioso de la noche. Dos pantallas enormes, una de las cuales era la alta tarima desde la que reinaba el DJ, donde se mostraban espectaculares proyecciones. Todo acompañado de fogonazos y chorros de humo. El montaje era tan enorme, que hasta a Travis se le veía empequeñecido, a pesar de ser la estrella.

Tras ‘Mamacita’, con la que abrió, se dedicó a abroncar a las primeras filas… al menos en apariencia. Porque parecía contento al ver a tanta gente. Travis, más que declamar, vociferaba sus rimas, mientras desgranaba el trap quasi apocalíptico de ‘Way Back, que contrastaba con lo espumoso de muchos de los demás temas. Ya se empezaban a ver los primeros lanzamientos de cerveza cuando Travis se encaramó a la plataforma entre chorros de humo, para entonar un oscuro, bélico ‘Go’ y, aunque todos botaran, la canción contenía algo muy atmosférico, casi de BSO. Aunque el clímax vendría con el ‘Sky Walker’ de Miguel, cuando Travis se lanzó a las abarrotadísimas primeras filas, incluso empezó a saltar con el público. Foto: Pau Bellido

Tras su baño de masas, el relax, el autotune y las voces pregrabadas en ‘90210’ calmaron el setlist. Travis se empezó a mostrar relajado, y su música más espumosa. Pero, ay, aquí empezó lo menos sugestivo del show. Porque empezó a encadenar retazos de canciones, apenas fragmentos. El público reconocía el tema, pegaba un par de botes y ¡bam! A por la siguiente. Y te sonaba ‘Pick Up the Phone’ pero enseguida se convertía en ‘Goosebumps’… Lo que ignorábamos, pero íbamos a descubrir enseguida, era que nos estaba colocando todo el repertorio restante en muy escaso tiempo. Porque, de repente, fundido a negro y la nada. Travis se largó sin despedirse.

Ready for the Weekend: The 1975, Meg Myers, Hazte Lapón, la sintonía de ‘Paquita Salas’ por Rosalía…

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Este puede ser, fácilmente, uno de los viernes del año más discretos en cuanto a lanzamiento de nuevos álbumes (posiblemente sólo superado por los últimos de diciembre): los nuevos discos de The Internet, Meg Myers, Popcaan, Ebony Bones! (quizá la recuerdes por su debut de 2009, ‘Bone of My Bones’, que la trajo al Primavera Sound; el portadón que acompaña estas líneas es el de su nuevo álbum, ‘Nephilim’), el debut largo del prometedor Buddy, el disco conjunto de Ty Segall & White Fence, y el regreso del singular combo británico Pram. También tenemos EPs de DRAM y beGun.

A lo largo de los últimos 7 días también hemos conocido nuevas canciones de Chance The Rapper, Cat Power, Animal Collective, Billie Eilish, Ciara, Muse, ZAYN y Niños del Cerro –que estrenábamos aquí en exclusiva–. Y hoy, con estas, hay un buen puñado de novedades interesantes: al margen de los singles de Imagine Dragons, Becky G y Lola Indigo que destacábamos esta mañana, tenemos nuevos temas de The 1975, Hazte Lapón (ese single veraniego que ya nos anunciaron), Silk City (proyecto de Diplo & Mark Ronson) ft. Mapei, The Prodigy, The New Raemon, Wild Nothing, Francisca Valenzuela, Meghan Trainor, Bonnie “Prince” Billy, The Goon Sax, Death Cab For Cutie, Kiesza & Snoop Dogg, Anitta, The Kooks, Jessie Reyez, The Offspring, Kinder Malo, St. Lucia, Talisto & Ms Nina, Charles Bradley, Ralph, The Lemon Twigs, Tove Styrke poniendo voz a una producción de Lost Kings, Willy William, Kaixo, Ross From Friends, Allie X, Capital Cities, Waxahatchee, Gorgon City, Swamp Dogg, Los Master Plus y Richard Reed Parry (el bajista de Arcade Fire anuncia dos nuevos discos en solitario para este año).

Otros lanzamientos interesantes son la BSO que Liars han diseñado para la película ‘1/I’, el remix de ‘Diablo’, incluida en la última mixtape de Sticky M.A., con la inesperada colaboración de Yung Beef, otro remix de alt-J con versos del MC Danny Brown y la preciosa versión acústica de ‘Better Now’ de Post Malone a cargo de Troye Sivan. Por último, destaca también la aparición en plataformas de streaming de la sintonía de cabecera de la 2ª temporada de ‘Paquita Salas’, interpretada por Rosalía.

Ariana, Mø y Diplo, Twenty One Pilots y Childish Gambino entran en el top 40 de JNSP

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‘Malamente’ recupera el primer lugar de nuestra lista de canciones más votadas, justo cuando conocemos la noticia de que Rosalía participará en la próxima película de Almodóvar. La subida más fuerte de la semana es la de Iggy Azalea con ‘Kream’, mientras entre las novedades encontramos a Ariana Grande, Mø con Diplo, Twenty One Pilots y Childish Gambino con una de sus dos nuevas canciones. Esta semana toca despedirse de varias históricas, al pasar a la parte baja de la tabla con más de diez semanas: son ‘Dancing’, ‘deep end’ y ‘Bloom’. Ya podéis escuchar nuestra nueva lista de novedades y votar por todas vuestras canciones favoritas aquí.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 2 1 7 Malamente Rosalía Vota
2 1 1 11 Accelerate Christina Aguilera, Ty Dolla Sign, 2 Chainz Vota
3 28 3 2 Kream Iggy Azalea Vota
4 4 2 11 Hunger Florence + the Machine Vota
5 5 1 God Is a Woman Ariana Grande Vota
6 12 6 2 Gitanas Mala Rodríguez Vota
7 5 1 13 No Tears Left to Cry Ariana Grande Vota
8 19 5 7 Brillo J Balvin, Rosalía Vota
9 3 1 15 Anna Wintour Azealia Banks Vota
10 8 2 15 One Kiss Calvin Harris, Dua Lipa Vota
11 14 7 5 Dance to This Troye Sivan, Ariana Grande Vota
12 17 2 20 IDGAF Dua Lipa Vota
13 29 13 2 Internationally Bad Gyal Vota
14 10 13 7 5 In the Morning Charli XCX Vota
15 23 5 10 This Is America Childish Gambino Vota
16 22 17 9 Solo Clean Bandit, Demi Lovato Vota
17 21 10 6 bitches Tove Lo, Charli XCX, Icona Pop, Elliphant, ALMA Vota
18 35 18 4 Bien duro C. Tangana Vota
19 15 15 3 Immaterial SOPHIE Vota
20 18 8 14 PYNK Janelle Monáe Vota
21 16 12 11 Bloom Troye Sivan Vota
22 30 22 7 Humility Gorillaz Vota
23 9 4 13 deep end Lykke Li Vota
24 11 8 4 Apeshit The Carters Vota
25 7 7 3 All for You Years & Years Vota
26 27 21 4 Strangers Halsey, Lauren Jauregui Vota
27 6 1 25 Dancing Kylie Minogue Vota
28 34 28 2 It’s Not Just Me Let’s Eat Grandma Vota
29 24 3 9 Four Out of Five Arctic Monkeys Vota
30 36 25 6 The Invisibles Suede Vota
31 13 13 6 Lost My Mind Lily Allen Vota
32 32 1 Sun In Our Eyes Mø, Diplo Vota
33 20 13 4 Fast Slow Disco St Vincent Vota
34 25 11 5 Ataraxia La Casa Azul Vota
35 35 1 Jumpsuit Twenty One Pilots Vota
36 31 31 2 Girlfriend Christine and the Queens Vota
37 33 26 7 Give Yourself a Try The 1975 Vota
38 38 23 9 Toy Netta Vota
39 40 37 3 Nobody Mitski Vota
40 40 1 Summertime Magic Childish Gambino Vota
Candidatos Canción Artista
Level Up Ciara Vota
Dark Saturday Metric Vota
La última atrocidad Nacho Vegas Vota
you should see me in a crown Billie Eilish Vota
Like Sugar Chaka Khan Vota
Something Human Muse Vota
Gonna Love Me Teyana Taylor Vota
Sweet Release The Coral Vota
If You Need To, Keep On Time Fleet Foxes Vota
Estos años Fino Oyonarte Vota
Plaything Róisín Murphy Vota

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Becky G también quiere su ‘Mi gente’ y estrena ‘Zooted’

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Becky G, actual número 1 en España junto a Natti Natasha con la divertida ‘Sin pijama’, no se conforma con poco y ya tiene en la calle un nuevo tema, ahora de orientación artística muy distinta. ‘Zooted’ supone un regreso a los sonidos urban (el vídeo contiene una referencia a ‘Becky from the Block’) por la vía del dembow, con un sample martilleante que hace pensar en ‘Mi gente’ de J Balvin o más recientemente ‘Bien duro’ de C. Tangana.

En ‘Zooted’ se ha hecho acompañar de un «colega» de este último, French Montana, que suelta su estrofa también en inglés (es el primer single de Becky G en inglés en tres años), y se arrima en el correspondiente videoclip; mientras Farruko, el otro featuring de ‘Mala mujer’ junto al mismo French Montana, aporta el tercer verso en castellano.

La canción es una producción de Tainy y Supa Dups, quien está involucrado aparentemente en el disco reggae de Rihanna, ese en el que han trabajado “todos los artistas de Jamaica o con ascendencia jamaicana” y para el que se han barajado más de 500 pistas. Otro éxito seguro que en breve veremos “trending” todo el fin de semana en Youtube España y asaltar las listas españolas y latinas, estadounidenses incluidas (‘Mayores’ ha sido 13 veces platino en el mercado latino de Estados Unidos).

Imagine Dragons apuestan por el artificio eurovisivo en ‘Natural’ y lo llevan a la tele

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Imagine Dragons, que han sido doble platino en Estados Unidos con su disco ‘Evolve’, gracias al pelotazo dado con ‘Thunder’ y ‘Believe’, lanzan un nuevo single totalmente inédito. Se titula ‘Natural’, aunque paradójicamente la producción y la deriva vocal del tema es efectista y artificiosa como la canción de rock más rococó de Eurovisión.

Así la justifica el líder de la banda en la nota enviada por Universal: «Vivimos en un mundo hoy en día, donde la gente hace cualquier cosa por tener éxito y puede salir lo peor de uno mismo (a veces también lo mejor). Os mentiría si no os dijera que me he vuelto un poco escéptico en según que cosas en la última década. De todas formas creo que cuando de verdad aprendes a amarte a ti mismo, el juzgar y las palabras de odio se vuelven cada vez menos importantes. NATURAL habla de eso, de encontrarse a uno mismo y de aprender a mantenerse fuerte ante cualquier adversidad que se pueda encontrar en el camino». El tema ha sido presentado en vivo en el show de Jimmy Kimmel.

Os recordamos que Imagine Dragons serán cabeza de cartel en el Festival DCode el 8 de septiembre, festival por el que también pasará gente como Jorja Smith o Triángulo de Amor Bizarro además de una banda nacional grande y sorpresa que se anunciará próximamente.

Bodega / Endless Scroll

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«Me levanto cada mañana / Y hago cada día los mismos clics en las mismas webs / Las mismas cosas en mi cuerpo / Y los mismos pensamientos llenan mi cabeza». Así empieza ‘Bookmarks’, una de las canciones del debut de Bodega, una banda de Brooklyn (no confundir con los Bodega canadienses ni con los Bodega escoceses) que se inspira en el post-punk británico de finales de los 70 (The Fall, Gang of Four) para denunciar la pereza de la juventud adormilada de hoy, a la que critica en este tema por «pasar 72 horas jugando, mirando el ordenador». Aseguran que su protagonista, cuando «muera y vaya al más allá, también querrá mirar su ordenador».

Ben Hozie, uno de los cantantes de la banda compuesta por 3 chicas y 2 chicos, llama expresamente a las movilizaciones en la inicial ‘How Did This Happen?!’, en la que proclaman que «la máquina no mata a los fascistas (…) sino que mata el sueño sesentero»; mientras que en ‘Williamsburg Bridge’ comienza hablando sobre la creencia de que «la libertad realmente exista». Bodega optan así por canciones políticas que hablan sobre la alienación y perdedores, y hay dos grandes muestras: «nadie es tan guapo y tan pobre como yo» es una de las frases que más retumban en el single ‘Jack In Titanic’; y encontramos hasta dos composiciones seguidas que contienen una referencia a ‘Heaven Knows I’m Miserable Now’ de los Smiths.

La segunda de ellas, ‘Name Escape’, parece contener un alegato sobre modernos de más. «¿Has oído el último single de este y el otro?», pregunta un personaje. «No, hijo no / y no quiero oírlo», responde otro, sin que quede muy claro si el grupo se está riendo de lo que ellos puedan considerar un hipster… o de sí mismos (en las entrevistas hablan de autocrítica). El grupo tiene una pista llamada ‘Warhol’, con juego de palabras con «A. War» («una guerra»), en la que concluyen que «si el mejor artista es un hombre de negocios y el mejor hombre de negocios un asesino a sangre fría; los mejores artistas son asesinos también».

Es difícil escuchar a Bodega sin dar importancia a esos textos que nos hablan de cosas tan intensas como venderse (‘Margot’) o la depresión y el consumo de drogas con receta (‘Truth Is Not Punishment’). Su tono combativo apenas se relaja para hablar de la muerte de un amigo en la muy R.E.M. ‘Charlie’. ‘Endless Scroll’, producido por Austin Brown de Parquet Courts y mezclado por Jonathan Schenke, también productor de Parquet Courts, toma la música reivindicativa de otros tiempos para hablar de las preocupaciones de hoy, dedicando a cada canción lo que tiene que durar (‘I Am Not A Cinephile’ se extiende solo 49 segundos) e incorporando variedad y algo de singularidad al contar con la voz femenina de la co-líder Nikki Belfiglio, que nos habla de masturbación en ‘Gyrate’. Y ahí Bodega ya no son solo una mímesis de LCD Soundsystem o Gang of Four, sino también un poquito Sonic Youth y bastante Chicks on Speed.

Bodega actúan este viernes 20 de julio en Sidecar, Barcelona; y en el FIB el sábado 21.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘How Did This Happen?!’, ‘Jack In Titanic’, ‘Name Escape’
Te gustará si te gustan: los artistas mencionados, la canción política
Escúchalo: Spotify

La canción del día: Lola Indigo, la girlband ficticia de Mimi, da un pelotazo con ‘Ya no quiero ná’

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Se veía venir… Desde que hace un par de semanas se hicieran las primeras insinuaciones de que Mimi –Miriam Doblas, la primera expulsada de la exitosa edición de Operación Triunfo 2017– lanzaba un proyecto llamado Lola Indigo que alternaría música y danza bajo el nombre de Lola Indigo, los fans del programa ansiaban ver por dónde irían los tiros. Y no sólo los fans del programa, sino también muchos seguidores del pop en general, puesto que esta también ex-participante de Fama! A Bailar había demostrado con sus interpretaciones de Lady Gaga o Pussycat Dolls que Mimi estaba preparada para algo más que ser la enésima Malú.

En la medianoche de hoy, 20 de julio, al fin se ha lanzado ‘Ya no quiero ná’, el primer single y vídeo de Lola Indigo, que Universal Music presenta como «la girlband a la que [Mimi] siempre había soñado pertenecer» –aunque se trate de una girlband un poco de aquella manera, puesto que sólo ella canta y sus cuatro compañeras se dedican al baile–. La canción está producida por Bruno Valverde, músico belga de madre española y padre nicaragüense que ha trabajado para Ricky Martin, Natalia o Merche, y toma una clara inspiración majorlazeresca, un moombahton que recuerda a la Beyoncé de ‘Run The World’ y, sobre todo (muchísimo), a la reciente ‘El anillo’ de Jennifer Lopez. Si algo esperábamos del nuevo Operación Triunfo pasaba, desde luego, porque surgieran de él artistas que demuestren que viven, como mínimo, en los últimos 3 años y no en 2002.

Pero, en todo caso, la canción es totalmente adictiva gracias a esos falsos metales que ejercen de gancho y ha dado un considerable pelotazo en Twitter, colocando #Mimi y #YaNoQuieroNa como los dos trending topics principales en España esta mañana, con múltiples comentarios destacando una letra en la que, al estilo de ‘Lo malo‘, la artista de Granada marca el terreno ante una situación invasiva o de acoso por parte de un hombre. En las pocas horas transcurridas de este viernes, su vídeo, en el que efectivamente vemos a Mimi encabezar el cuerpo de baile Lola Indigo, acumula ya 225.000 visualizaciones, y seguro que seguirán subiendo a lo largo del fin de semana.