Junto con el lanzamiento de ‘Sweetener’, el nuevo disco de Ariana Grande, este viernes 17 de agosto también se publican álbumes como los de Animal Collective, Death Cab For Cutie, Mitski, Cullen Omori (ex-Smith Westerns), Thee Oh Sees, Young Thug –a esta hora, aún no está disponible en España–, Slaves, Still Corners y el EP de regreso de Papa M tras las dificultades personales de David Pajo. ¡No está nada mal, para ser pleno verano!
Del mismo modo, también hay un buen puñado de singles y jugosos adelantos de próximos álbumes, como son los de Cat Power & Lana Del Rey, Janet Jackson & Daddy Yankee, Iron & Wine, Alex Anwandter o Kiesza que hemos venido destacando a lo largo de los últimos 7 días. Y con ellos, novedades de Calvin Harris, Suede, The 1975, Ladytron, Paul McCartney, Christine and the Queens, Low, Jess Glynne, MNEK, Ximena Sariñana, Kurt Vile, Jain, Fucked Up, Stefflon Don & Future, Justice, Cloud Nothings, Uffie, Roosevelt & Washed Out o Brooke Candy (que ha pasado de colaborar con Sia a hacerlo ahora con Pussy Riot, Mykki Blanco y MNDR), entre otros muchos.
También queda espacio para recopilatorios como la antología de Prince que alterna temas de su discografía entre 1995 y 2010 –cuando empleó como sobrenombre El Símbolo– con inéditos de esa era, una cara B inédita en el nuevo single de Noel Gallagher’s High Flying Birds, un remix de Cedric Gervais (el que convirtiera ‘Summertime Sadness’ en un megaéxito bailable) para Superorganism o sendas versiones de St Vincent (por The Wombats), Gillian Welch (por Father John Misty) y Elyse Weinberg (por Courtney Barnett) para la serie de directos exclusivos de Spotify.
Para muchos, tras publicar una piedra angular del rap de los 90 como ‘Illmatic’, Nas fue incapaz de igualar esa cima de su debut. Eso no quita que su carrera desde entonces sea una de las más exitosas, comercialmente hablando, del hip hop, con unas ventas estimadas de 25 millones de álbumes que entran en disputa directa con las de su archienemigo Jay Z. No parece casual que, 6 años después del acomodaticio ‘Life Is Good’, Nas se asocie con uno de los últimos ex-amigos de Shawn Carter, Kanye West, para la producción de su nuevo álbum. Aunque, habida cuenta de que desde hace varios discos el de Queens parecía haber perdido el tren del hip hop contemporáneo con producciones tremendamente anacrónicas, bien podría ser, sencillamente, una decisión estratégica para recuperar su relevancia.
Así las cosas, parece una buena decisión haber recurrido a West en este ‘Nasir’ que, a decir verdad, bien podría ser un álbum firmado al 50% como el de Kids See Ghost. El peso de West en el resultado del disco es claramente crucial y las dos canciones en las que interviene vocalmente, ‘everything’ y ‘Cops Shot The Kid’, están claramente entre lo mejor del disco. La primera, con ese fantástico gancho cantado a media por Ye y The-Dream (reminiscente de ‘808s and Heartbreak’) que elogia la diferencia y la sencillez para cambiar el mundo, es una de las mejores canciones surgidas de esta hornada de producciones que West lanzara semanas atrás, mientras que la segunda acierta al aproximar su estilo al universo clásico de Nas, apuntando a la violencia policial contra los afroamericanos (parece que, tras años hablando de dinero, chicas y limos, Nasir ha decidido volver a hablar de la vida en la calle), sobre un desquiciado sample extraído de ‘Children’s Story’ de Slick Rick.
Resulta algo decepcionante que, ante tan buenos resultados de su encuentro, ‘Nasir’ resulte algo cojo por temas prometedores pero mal rematados como ‘Bonjour’ o ‘Simple Things’, el primero extendido de más, el segundo muy rácano, sacando los colores a la producción lo-fi que West ha empleado en esta batería de 5 obras. Con todo, el tono general del disco se aproxima más al acierto que a esos errores, como el certero gancho que 070 Shake sirve en ‘Not For Radio’ –con un Diddy prescindible–, la tan escueta como poderosa base de ‘White Label’, basada en una tan fantástica como rebuscada adaptación del iraní Shahram Shabpareh del ‘Prison Song’ de Crosby, Stills, Nash & Young. Y parece que a West le ha dado por juguetear con el rock persa, puesto que el otro gran punto álgido de ‘Nasir’, ‘Adam & Eve’, está inspirado en un fragmento de ‘Gole Yakh’, del también iraní Kourosh Yaghmaei, sobre el que The-Dream canta un gran estribillo que parece genuinamente extraído de un disco de pizarra.
Donde no termina de atinar Nas es en la coartada lírica de este comeback: teóricamente, cada una de las letras de sus 7 cortes da una visión sobre los 7 pecados capitales. Y aunque la cosa cuela cuando se refiere al orgullo (el de la etnia afroamericana, retratado en ‘Not For Radio’) y la ira (‘Cops Shot The Kid’), la cosa se va volviendo más y más inconsistente a medida que avanza el disco. No sólo es la dudosa necesidad de aludir a su ex, Kelis, que recientemente le acusaba de haberla agredido física y psicológicamente durante su embarazo (en ‘Simple Things’, una canción supuestamente sobre la envidia… donde se dedica a fardar de sus numerosas conquistas sexuales). Sino que ni el calzador del estribillo consigue que la descripción de su laxo estilo de vida sirva para acusar la pereza en ‘Adam & Eve’ (más bien resulta un “elogio de”), ni está el mundo para soportar que un rapero millonario venga a dar lecciones emocionales sobre lo malo que es vacunar a los niños, como sucede en el segundo de verso de ‘Everything’ (que, para mayor randomness, trata sobre la codicia).
En todo caso, olvidándonos por un momento de sus letras (lo cual fue, en su día, su gran virtud), Nas consigue en buena medida lo que, a todas luces, buscaba con ‘Nasir’: recuperar vigencia y aproximarse al rap contemporáneo sin traicionar su estilo (técnicamente, su flow sigue siendo venerable).
Calificación: 6,7/10 Lo mejor: ‘Everything’, ‘Cops Shot The Kid’, ‘Adam & Eve’ Te gustará si te gusta: ‘ye’ y ‘808s & Heartbreak’ de Kanye West, y añoras al Nas de ‘illmatic’ pero sabes que difícilmente volverá. Escúchalo:Spotify
El quinto álbum de estudio de Mitski, proyecto musical de Mitski Miyawaki junto a su inseparable productor Patrick Hyland, está llamado a ser el de su gran eclosión. Tras la irrupción de ‘Puberty 2’ (2016), apoyado por el sello Dead Oceans tras tres discos autoeditados y, por tanto, de menor repercusión, ‘Be The Cowboy’ venía llamando a las puertas de este 2018 con canciones tan distintas como la angustiosa ‘Geyser’ o la luminosa ‘Nobody’.
Una variedad que se confirma hoy con las primeras escuchas del álbum, con momentos bailables, (en la manera en la que lo entendería St Vincent, una de las referencias más recurrentes al hablar de Mitski) como ‘Why Didn’t You Stop Me?’, coloridos como ‘Me and My Husband’, volcánicos como ‘A Pearl’ o ‘Remember My Name’ y reposados como ‘Two Slow Dancers’, el tema que cierra dramáticamente el disco.
Precisamente nos centramos hoy y destacamos como canción del día este tema, que fue presentado hace una semana como el último avance antes del lanzamiento. Una balada ensimismada que, además, contiene buena parte de la carga lírica de ‘Be The Cowboy’: Mitski, como explicaba en su extensa nota de prensa, recrea en él un personaje, una mujer madura que, tras años de “engaños”, decide romper con lo establecido.
Y este hermoso tema ambiental, con el único acompañamiento de un órgano, dibuja a una pareja adulta bailando una lenta en el gimnasio de su antiguo instituto. Un frustrado amor de juventud que se reúne años después a sabiendas de que lo suyo terminará de una vez para siempre tan pronto acabe la música: “sería cien veces más fácil / si fuéramos jóvenes otra vez / Pero, tal y como es / Como es / Sólo somos dos bailando lentamente, los únicos que quedan”. Con este precioso tema, que uno puede imaginar sonando en alguna escena de ‘Twin Peaks’, Mitski se corona como fabulosa cronista de la vida adulta y dota a ‘Be The Cowboy’ de ese aura de “álbum destacado de 2018” (las primeras críticas publicadas ya lo auguran).
Una de las noticias más sorprendentes de la semana era el anuncio de la inesperada colaboración entre Daddy Yankee en el single de regreso de Janet Jackson, ‘Made For Now’. Y esta madrugada ha sido lanzado, ultracolorido vídeo dirigido por el reputado Dave Meyers (Kendrick Lamar, Ariana Grande, Camila Cabello) mediante.
La canción está producida por un nombre de la vieja escuela del R&B como Harmony Samuels (Ciara, Keyshia Cole, Fifth Harmony) y escrita por una cohorte de compositores que, además de Janet y el rapero portorriqueño, incluye a Randy Jackson, hermano de la cantante. Y es un solvente acercamiento del R&B y el soul con ritmos no exactamente reggaetoneros, sino caribeños en el sentido más clásico, con una guitarra haciendo un marcado riff. Aunque Daddy aporta su correspondiente verso, algo anodino, lo que destaca de ‘Made For Now’ es, en realidad, una melodía que recuerda vivamente el célebre ‘All Night Long’ de Lionel Ritchie, especialmente cuando los coros repiten esos “right now”.
‘Made For Now’, como decíamos, marca el regreso a la industria musical de Janet que, tras publicar en 2015 ‘Unbreakable’, interrumpió inesperadamente su promoción y gira en 2016 para ser madre y crear una familia con el que finalmente ha terminado siendo su ex marido, el magnate catarí Wissan al Mana. Tras dar a luz a principios de 2017, este año ha retomado esa gira que abandonó a medias y, presumiblemente, continuará trabajando en su 12º álbum de estudio, aunque ya se sabe que la Jackson no es precisamente impaciente preparando sus discos.
Hoy viernes, 17 de agosto, se publica uno de los lanzamientos más esperados del pop mundial en 2018. Se trata de ‘Sweetener’, el cuarto álbum de estudio de Ariana Grande, el primero tras el terrible ataque terrorista que se vivió en 2017, en Manchester, a la salida de uno de sus conciertos. Sin duda parece que la intro, ‘Raindrops (An Angel Cried)’ –en realidad, una versión de The Four Tops– está dedicado a las víctimas de aquella tragedia, al igual que su exitoso single principal ‘No Tears Left To Cry’. Sin embargo, lo que más parece marcar el plano lírico del álbum es su nueva relación sentimental, tras la ruptura con el rapero Mac Miller, con el actor Pete Davidson, con el que dice que supo que se casaría nada más conocerle (!).
Hasta el punto que le dedica de manera explícita uno de los 15 cortes del álbum, el titulado ’Pete Davidson’. Es, en cualquier caso, un pequeño guiño, casi una broma, puesto que se trata de un interludio de poco más de un minuto, casi al final del álbum, en el que, eso sí, le dice claramente que “toda su vida me estuvo preparando para ti” y repite una y otra vez que va a “ser feliz” a su lado. Ese tono edulcorado (ya sabemos a cuento de qué venía el título del disco) es generalizado en buena parte del disco, abundante en medios tiempos de soul pop y R&B como ‘R.E.M.’, ‘Everytime’ o ‘Better Off’.
Pharrell Williams es, claramente, el productor y compositor principal del álbum, puesto que no sólo interviene en su featuring, ‘Blazed’, y el ya conocido ‘The Light Is Coming’ (junto a Nicki Minaj), sino que firma o colabora en hasta cinco temas más. La única colaboración estelar, más allá de Pharrell y Minaj, es la de Missy Elliott en ‘Borderline’, aunque en los créditos encontramos a mucho sueco conocido, como Ilya (co-autor de ‘Bad Blood’, ‘Love Me Like You Do’, que ya tendría un papel crucial en ‘Dangerous Woman’), artífice junto a Savan Kotecha del otro single, ‘God Is A Woman’, o Peter Svensson: el guitarrista de The Cardigans es el compositor del que quizá sea el más claro “banger” de ‘Sweetener’, ‘Breathin´’.
Casi en el mismo instante del lanzamiento del disco, la pasada madrugada, se emitía en EE UU una entrevista con Ariana Grande en el famoso ‘The Tonight Show with Jimmy Fallon’, en el que, además de ofrecer una entrevista, la artista rendía un precioso homenaje a Aretha Franklin, interpretando junto a The Roots el mítico ‘Natural Woman’, que ya puede verse en Youtube.
Una serie protagonizada por mujeres. Una serie protagonizada por mujeres negras y latinas. Una serie protagonizada por mujeres negras y latinas pobres. Una serie protagonizada por mujeres trans negras y latinas pobres. Una serie protagonizada por mujeres trans negras y latinas pobres donde son actrices trans, y no actores cis, quienes las interpretan. Pensemos en alguien que va a presentarle su proyecto de serie a unos productores: cualquiera de esas categorías hubiese hecho difícil que la respuesta fuese “ok”, y más a medida que la frase se hace mayor. Y directamente imposible con las dos últimas frases. Está claro que sin el éxito de ‘Glee’, ‘American Horror Story‘, ‘Feud‘, ‘Popular’, ‘Nip/Tuck’ o ‘American Crime Story‘, es decir, sin la figura de poder que supone Ryan Murphy, ‘Pose’ no podría existir. Pero tampoco sin el caldo de cultivo en el que muchísimas activistas han trabajado sin descanso, siendo Janet Mock una de ellas: no en vano, la articulista ha sido en esta ocasión la mano derecha de Murphy y de su inseparable Brad Falchuk. ‘Pose’ es, en muchísimos sentidos, una serie necesaria. Y ese adjetivo que tantas veces se usa de forma condescendiente con productos que destacan por su labor social, pero no tanto por su calidad, no tiene aquí en absoluto esa segunda lectura. ‘Pose’ es una serie necesaria… y es una gran serie.
‘Pose’ presenta la serie con más intérpretes trans de la historia, con Mock como la primera mujer negra trans en producir, escribir y dirigir una serie, y coincide en el tiempo con dos polémicas sobre personas cis interpretando a personajes trans: la de Scarlett Johansson con su papel en ‘Rub & Tug’ (que terminó abandonando) y, a nivel nacional, la de Paco León con ‘La casa de las flores’. Y el casting no es solo un acierto por el hecho de que sean mujeres trans: ES un buen casting. Por nombrar solo a las tres protagonistas, MJ Rodríguez hace un gran trabajo con Blanca componiendo uno de los personajes más intrínsicamente puros que se hayan visto en televisión, Indya Moore está también sensacional como Angel, y Dominique Jackson, aunque salga perdiendo en lo interpretativo en comparación con las anteriores, lo suple todo con la presencia absolutamente magnética de su Elektra, que consigue que cada vez que aparece en pantalla, no puedas quitar tus ojos de ella.
En la parte masculina, quien se come al resto es el Pray Tell de Billy Porter (cuya amistad y momentos de intimidad con Blanca son de lo mejor de la serie), aunque también Ryan Jamaal Swain hace un buen trabajo con la inocencia de Damon, y Angel Bismark con el equilibrio entre macarra y bonachón de Lil Papi. Aquí los secundarios son, al contrario que en la mayoría de lo audiovisual, los blancos heterosexuales, y para ellos Murphy y Mock también han dado en el clavo con valores seguros como Evan Peters, Kate Mara y Chris Meloni, y un sorprendente papel de James Van Der Beek (sí, el mítico Dawson de ‘Dawson crece’) que aporta un enfoque curioso a la historia: su personaje y el de Peters trabajan para Trump (!) en medio del capitalismo de finales de los ochenta a lo ‘Armas de Mujer’ o ‘El lobo de Wall Street‘. Al situarse en esa época, y gracias también al presupuesto que toda producción de Murphy tiene, la BSO está tan llena de temazos como se puede esperar: Diana Ross, Tina Turner, Grace Jones, Janet Jackson, Whitney, Kate Bush, Donna Summer, 10cc, Sade, Bryan Ferry o Whitesnake se pasean por el universo de Blanca, Elektra y compañía.
Es evidente que todo lo que rodea a las personas trans despierta aún mucha confusión en la sociedad, y que ésta tiene mucho desconocimiento al respecto, y precisamente por eso es tan interesante que la serie se adentre en territorios inexplorados en este aspecto (o explorados desde el morbo y la exotización) como el tópico de que todas las personas trans quieren someterse a la cirugía genital, o cómo conseguían el dinero si querían dicha cirugía y los implantes de silicona, o cuál era la opción barata (lo más cercano en nuestra televisión es la historia de Marisol, «La Falsa Cirujana») o, tema tabú donde los haya, la tan cuestionada sexualidad de los hombres hetero que buscan específicamente una mujer trans con pene: Janet Mock escogió personalmente a Chris Meloni para su papel precisamente por eso, quería un actor con una apariencia concreta, “a quien nadie le cuestionaría su sexualidad”, según sus propias palabras. Y esto de “Janet Mock escogió” es importante: tener a personas trans, y LGBT en general, que saben con exactitud qué les ha faltado a lo largo de su vida, contando su propia historia, tiene mucho que ver con la sensación de veracidad (otro ejemplo eficaz en este sentido es lo inaudita que puede resultar cierta charla madre-hijo sobre sexo) que arroja ‘Pose’.
Una veracidad que solo ha sido puesta en duda en un sentido: cuando, al hilo de Kiddy Smile, hablé del documental ‘Paris is Burning’ (recomendable verlo antes de ver la serie, por cierto), mencioné el momento en que se decía que podías confirmar que una concursante era una “femme realness queen” cuando podía salir de la ball y llegar a su casa sin sangre; es decir, cuando pasaba por cis y por tanto no era víctima de ataques tránsfobos callejeros. La historia de unos personajes trans en los EEUU de finales de los 80 bien podía ser una ‘American Horror Story’, y no es lo que Murphy y su equipo han hecho. Aunque no se llegan a romantizar la pobreza, la prostitución callejera, etcétera, tampoco se muestran de forma sórdida. Pero ‘Pose’ no es anacrónica ni irreal, simplemente elige qué mostrar y cómo: sí, no funciona como una ficción con intención documental que podía tener la reciente ‘120 pulsaciones por minuto‘, pero si la sensacional obra de Robin Campillo acertaba de pleno en su representación de los clubs como evasión de las mierdas que tenían que soportar sus personajes, ‘Pose’ va más allá y consigue transmitir a la perfección el escapismo, la alegría y la sensación de comunidad que se podía encontrar en las balls.
En muchas piezas sobre la serie se menciona que consigue hacer historia (por el tema del cast) sin llegar a ser original, y discrepo. Claro que es original, claro que innova. Lo tremendamente nuevo de ‘Pose’ es otorgar felicidad a unos personajes que sistemáticamente son maltratados en la ficción, es ofrecer un happy place audiovisual (¡ese episodio de Navidad!) a un grupo que no suele verse representado, y menos de forma optimista. MJ Rodríguez cuenta que, el último día de grabación, dijo al equipo que podían sentirse orgullosos porque “incluso si no tenemos segunda temporada, hemos podido mostrar que somos más que simplemente estigmas”. Finalmente van a tener esa segunda temporada (¿con aparición de Madonna incluida?), pero esa es la clave: sin ser una serie de misterio, ‘Pose’ posee un gran plot-twist. [¡ATENCIÓN, SPOILER!] Y el plot-twist es precisamente que Blanca decida ayudar a Elektra en su peor momento, en lugar de aprovechar para pisotearla; es esa cita de Pray Tell en la que todos pensamos que se va a llevar un palo… pero no; es que Blanca diga “quiero ser yo quien le de a Damon las buenas noticias” y que no ocurra una desgracia que lo impida (como seguro que todos pensamos que ocurriría, por lo que estamos acostumbrados a ver), como decía la propia Janet Mock en una entrevista sobre esto, en la que también ironizaba sobre que el gran día llegará cuando Indya Moore lleve a Zac Efron como acompañante en la alfombra roja.
“¿Que es demasiado cuento de hadas?”, se preguntaba Mock sobre las críticas por este aspecto a ‘Pose’. “Vale, dejadnos crearlo. Esto no es ‘The Wire’ ni pretende serlo. (…) Y, aunque la serie fracase, mi comunidad podrá decirme ‘esto me ha hecho sentir bien, me ha hecho sentir esperanza, me ha hecho sentir que quizás debería ir a una audición para algún papel, y que quizás debería volver a la escuela’”. 8.
Por más que supiéramos que Aretha Franklin nos dejaría en cuestión de horas, días, tras conocerse su estado grave a principios de esta semana, no resulta menos doloroso. La llamada reina del soul –aunque en realidad la auténtica raíz de su milagrosa voz está en el blues y el gospel– ha marcado un antes y un después en la historia de la música popular.
La historia de Aretha alberga una difícilmente asumible trayectoria discográfica con más de 50 álbumes (casi uno al año desde que su carrera diera comienzo, allá por 1960), y su voz y su figura, imponentes, han maravillado década a década en igualmente incontables actuaciones en directo a la altura de este icono. Por eso repasamos su historia en 10 de esas actuaciones que, por su importancia y simbolismo incluso histórico, siempre unidas a una calidad interpretativa sobrenatural, merece la pena recordar.
‘Won’t Be Long’, 1964
El primer single de los 76 que colocó en Billboard Hot 100 –un record sólo desbancado recientemente por Nicki Minaj– fue este de su disco de 1961 ‘ Aretha: With The Ray Bryant Combo’, uno de los primeros de su carrera, en una de sus primeras apariciones televisivas.
‘Chain of Fools’, 1968
Pese a estar educada en el gospel, la moda de la época casi empujaba a Aretha a convertirse en estrella del soul, en este caso perfectamente ataviada (extrañamente, sin la banda y los coros a la vista) con el estilo go-go tan 60s en esta colorida escenificación del enorme ‘Chain of Fools’.
‘Respect’, 1970
La irrupción de Aretha se hizo también meteórica en Europa, donde pronto comenzó a realizar giras por Francia y Países Bajos, sobre todo en festivales de jazz. En este caso, vemos una agitadísima interpretación del mítico ‘Respect’ en Antibes, Francia.
‘I Say A Little Prayer For You’, 1970
Una de las controversias más famosas del soul fue la enemistad entre Dionne Warwick y Aretha –se dice, incluso, que ese enfrentamiento podría ser retratado en la segunda temporada de ‘Feud’–, y muy posiblemente se debiera al hecho de que Aretha acabó apropiándose de este single que Burt Bacharach y Hal David escribieran para Warwick. Viendo esta interpretación, en un especial televisivo británico de Tom Jones, ¿quién osaría pedirle que se abstuviera de cantarla?
‘Bridge Over Troubled Waters’, 1971
Como decíamos antes, el circuito del jazz fue recurrente en las giras de Aretha quien, aunque es más reconocida como cantante, destacó también como pianista y organista. Esta sentida interpretación del clásico de Simon & Garfunkel en el festival de Montreal da buena cuenta de ello.
‘Dr. Feelgood’, 1971
El disco en directo en el Fillmore West de 1971 es uno de los mejores álbumes en vivo de la historia de la música, y un zenit en la discografía de Franklin. Su gran estado de forma, quizá en su máximo esplendor, y la comunión con el público son palpables en esta interpretación de uno de sus grandes clásicos más blues, ‘Dr. Feelgood’.
‘Mary Don’t You Weep’, 1979
No deja de ser una curiosidad, puesto que es simplemente una breve intervención de 2 minutos, pero esta aparición con una gran melena suelta en un especial navideño de Soul Train da cuenta de cómo, tan sólo con un par de versos, podía embelesar la voz y la presencia de Aretha.
‘Precious Lord’, 1984
Uno de los momentos cumbre en la historia de la cantante fue cuando cantó ‘Precious Lord’ en el históricamente crucial funeral del Reverendo Martin Luther King. Curiosamente, su padre también fue reverendo y esa misma canción fue cantada por Franklin en honor de ambos en 1984, en el funeral de su progenitor.
‘I Dreamed a Dream’, 1994
La figura de la reina del soul es tan descomunal que terminó inevitablemente ligada a la historia de su país, apareciendo en diversos momentos históricos como la conocida actuación en la primera toma de posesión de Barack Obama. Pero quizá no suele recordarse tanto que también dio la bienvenida a otro presidente demócrata, Bill Clinton. Además, lo hizo interpretando un número extraño, ‘I Dreamed A Dream’ (el baladón de ‘Los Miserables’) con una escenografía excesiva, marca de los 90. Sin embargo, aunque al principio parezca que eso hace aguas, Aretha encauza el libreto con un final E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R.
‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’, 2015
Por supuesto, no podía faltar una de sus últimas actuaciones más notorias antes del anuncio de su retirada el año pasado. En una entrega de premios presidida por los Obama y acompañada de Carole King, autora de una de sus canciones más icónicas, ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’, Aretha arrancaba lágrimas (incluidas las del ex-presidente de EE UU) y demostraba que, a sus más de 70 años, aún tenía lo necesario para seguir siendo, por siempre, la reina del soul.
Aretha Franklin ha fallecido este jueves en Detroit. Tenía 76 años. Con ella se ha ido la Reina del Soul y una de las voces más importantes de la historia de la música negra y de la música popular. Para siempre quedarán canciones como ‘Say a Little Prayer’, ‘Respect’ o ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’ que siguen siendo escuchadas y versionadas a día de hoy.
La diversidad de los artistas a los que Franklin ha influido, o que simplemente la reconocen como una de las cantantes más importantes de la historia, se percibe en la diversidad de artistas que hoy la están recordando en las redes sociales. Paul McCartney, Diana Ross, su colaborador Clive Davis, Justin Timberlake, Christina Aguilera, Ariana Grande (que comparte una imagen de ella con Franklin), Chance the Rapper, Azealia Banks, Jake Shears, Florence + the Machine, Will Butler de Arcade Fire, Britney Spears y Liam Gallagher son algunos de los artistas procedentes de varias generaciones que han lamentado la pérdida de Franklin.
Por supuesto, los mensajes también están siendo diversos. Especialmente bonito ha sido el de Mariah Carey, quien ha escrito que el “poder de la voz de Franklin en la música y los derechos civiles abrió una puerta para mí y muchos otros”. Carey apunta: “Fuiste mi mayor inspiración, mi mentora y mi amiga. Me enseñaste que podía cantar las canciones que quería cantar y traer a Dios conmigo. Atesoro todos los momentos que pasé en tu presencia”. Por su parte, Brian Wilson se ha mostrado “apenado” por la marcha de Franklin y ha recordado que en los 60 solía escuchar a la cantante, una de las “más grandes y emotivas vocalistas”. Missy Elliott ha querido celebrar a Franklin compartiendo un vídeo de una actuación de la artista en ‘Soul Train’, escribiendo que se la imagina todavía “moviendo almas” en el cielo.
Let’s all take a moment to give thanks for the beautiful life of Aretha Franklin, the Queen of our souls, who inspired us all for many many years. She will be missed but the memory of her greatness as a musician and a fine human being will live with us forever. Love Paul pic.twitter.com/jW4Gpwfdts
I’m absolutely devastated by Aretha’s passing. She was truly one of a kind. She was more than the Queen of Soul. She was a national treasure to be cherished by every generation throughout the world. (1/2)
I’m very sad to hear about Aretha Franklin passing. She was one of the greatest and most emotional singers. I used to love listening to her in the sixties but her music is timeless. Love & Mercy to Aretha’s family and friends. pic.twitter.com/fFVKyjxIXT
Rest easy #ARETHAFRANKLIN I imagine u in heaven performing & still making people souls move🙌🏾 this was my aunt favorite record #RockSteady you will always be the Queen of Soul you been that before many of us were born! Thank you for giving us LEGENDARY TIMELESS music 🙏🏾❤️ pic.twitter.com/bEueBCLGJ9
Aretha was such a timeless inspiration to me and so many others, the ultimate queen, thank you for the gift of your voice, music and unshakeable soul 🙏🏼 pic.twitter.com/me3FXBY4WZ
This is the face of a young man who couldn't believe he was actually singing with the GREATEST OF ALL TIME. Thank you, Ms. Franklin for blessing us with your incomparable gift. Honored to have shared the stage with you even for a moment. Always bowing down to you. #QueenofSoulpic.twitter.com/4bZVAWcqeS
Una publicación compartida de Azealia Banks (@azealiabanks) el
The world lost an incredibly talented woman today. Rest In Peace, @ArethaFranklin… your legacy and music will forever inspire us and future generations 💛 pic.twitter.com/me6FiFo1lM
Tras transcender esta semana en los medios que se encontraba en un “grave” estado de salud, ingresada en un hospital de Detroit y rodeada de su familia y amigos, finalmente ha muerto Aretha Franklin, ha confirmado su representante a The Associated Press. La reina del soul, que en los últimos años de su vida había padecido un cáncer, ha fallecido a los 76 años.
Dotada de una voz prodigiosa, que ha influido a decenas de cantantes posteriores, entre ellas Whitney Houston y Beyoncé, Franklin popularizó, y de hecho convirtió en canciones insignia, indisociables de ella, composiciones ajenas como ‘I Say a Little Prayer’ de Burt Bacharach y Hal David, ‘Respect’ de Otis Redding o ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’ de Carole King, imprimiéndolas, gracias a su portentosa voz, para siempre en la memoria popular. En algunos casos, Franklin fue autora de sus propios éxitos, como de una pionera ‘Think’ que puso banda sonora al movimiento feminista de finales de los 60, y que se considera un emblema de la época. ‘Chain of Fools’, ‘Spanish Harlem’, ‘You Send Me’ y ‘Son of a Preacher Man’ son otros de sus mayores éxitos.
Como era habitual en los primeros años de la música pop, Franklin publicó disco por año (a menudo incluso dos) a partir del lanzamiento de su primer LP, ‘Songs of Faith’, en 1956, cuando tan solo contaba 14 años. En sus primeros trabajos, la cantante nacida en Memphis sobre todo interpretó canciones tradicionales, por ejemplo de George Gershwin, cuyo ‘Swanee’ adaptó magistralmente, y no fue hasta la llegada de su undécimo álbum, ‘I Never Loved a Man the Way I Love You’, en 1967, cuando logró verdadero éxito comercial, auspiciada en este caso por el éxito de ‘Respect’. Sin embargo, se suele considerar su disco más emblemático ‘Lady Soul’, el decimocuarto, que es mencionado con frecuencia entre los discos más importantes de todos los tiempos.
Aunque la influencia de Franklin, en concreto el de su trabajo en los 60, era alargada y llegaba hasta nuestros días (Rumer le dedicó una canción titulada con su nombre, Ariana Grande, Demi Lovato y Lianne La Havas la han versionado), no puede decirse que la cantante viviera anclada en el pasado. Franklin buscó mantenerse en el candelero colaborando con artistas contemporáneos como George Michael, con quien lanzó el single ‘I Knew You Were Waiting (For Me)’ en 1986, o Mariah Carey, con quien compartió escenario, y de hecho en 2014 sacó un disco de versiones donde cupieron canciones de Adele, Alicia Keys, Whitney Houston o Sinéad O’Connor. Además, Internet la inmortalizó en un GIF maravilloso… ¡Respect!
El pasado mes de mayo, Madonna actuó en la MET Gala, donde realizó una teatral “performance” de 13 minutos en la que cupieron su clásico ‘Like a Prayer’, el fragmento de un tema nuevo, ‘Beautiful Game’, y una versión de ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen. Entonces pudimos ver la actuación mediante vídeos de bastante mala calidad grabados por los asistentes, pero de la actuación se intuía una producción muy cuidada que esperábamos poder ver en condiciones algún día.
Con motivo de su 60 cumpleaños, que JENESAISPOP ha celebrado durante el verano repasando sus 60 mejores canciones en una cuenta atrás, Madonna ha publicado el vídeo oficial de su actuación en la MET Gala. Madonna empezó su performance cantando ‘Like a Prayer’ acompañada por coros monásticos, en una actuación que realzó el carácter espiritual de la canción. A a esta le siguió un trozo de la inédita ‘Beautiful Game’, una balada trap que al fin podemos oír en una calidad más o menos aceptable, y finalmente ‘Hallellujah’.
Si hay algo peor que, en la confusa era del streaming, artistas como Drake y Post Malone cuelen canciones realmente mediocres en los primeros puestos del Billboard Hot 100, e incluso logren números uno con algunas de ellas, es que estos mismos artistas se sirvan de trampas para conseguirlos. Que se lo digan a Rihanna o a Jay-Z.
Ahora es Nicki Minaj quien, en busca de que su nuevo disco, ‘Queen’, debute en el número uno de Estados Unidos, ha tomado una extraña decisión, que es incluir su éxito con 6ix9ine y Murda Beatz, ‘FEFE’, al final de la secuencia del álbum, casi una semana después de lanzarlo. Extraña decisión, decimos, porque después de haber hablado durante meses sobre lo importante que era este álbum para ella, sobre la gran “obra” que se avecinaba, parece que finalmente a Nicki no le importa tanto arruinar su secuencia con tal de arañar ese número uno, con una colaboración que, en primer lugar, por estilo no tiene nada que con el resto del disco, y en segundo, está siendo muy polémica, pues 6ix9ine es el nuevo amigo de los tribunales en Estados Unidos, y por temas especialmente delicados, ya que el rapero se ha declarado culpable de haber practicado sexo con una joven menor de edad en 2015. Una historia que no es ajena a Minaj, ya que su hermano está preso por violar a una niña de 11 años. ¿De verdad va a valer la pena manchar ‘Queen’ con esta polémica por un número uno?
Por supuesto, esta no es la primera vez que un artista edita su disco después de lanzarlo, como todo fan de Kanye West sabrá, ni la primera vez que un artista añade un hit más o menos antiguo a un disco posterior para sumar streamings (‘Hotline Bling’ no cerró ‘Views‘ por casualidad). El streaming permite estos cambios de último minuto sin que a nadie le sorprenda ya lo más mínimo. Pero la decisión de Nicki parece particularmente desesperada, ya que los verdaderos singles de ‘Queen’ la están pasando canutas para impactar realmente entre el público (el single principal del álbum, ‘Chun Li’, habiendo sido un éxito, todavía ha de alcanzar los 100 millones de reproducciones en Spotify y actualmente está fuera del Billboard Hot 100, ‘Bed’ con Ariana Grande apenas ha sido top 43). Entre esto y que muchos fans no han aprobado su colaboración con 6ix9ine, parece que Minaj busca un número uno a toda costa, aunque sea en detrimento de la línea artística de su disco y de su propia imagen. Sin un macrohit como ‘Anaconda’ al que agarrarse, parece que todo vale para conseguir un número uno en el mundo de Nicki Minaj. Veremos cómo le sabe…
Lily Allen había revelado que publicaría su autobiografía en otoño, y este miércoles la ha anunciado al fin en las redes sociales. El primer libro de la cantante británica se titula ‘My Thoughts Exactly’ y sale el 20 de septiembre. Esta es su cubierta. En Twitter, Allen ha escrito que lleva “mucho tiempo” queriendo compartir los primeros detalles del libro con sus fans y apunta: “cuando las mujeres cuentan sus historias, en voz alta, de manera clara y desde la honestidad, las cosas empiezan a cambiar para mejor”.
El pasado mes de noviembre, Allen reveló que preparaba sus memorias y explicó que estas serían “chocantes” y “brutales”. En ellas hablará sobre la adicción al alcohol y a las drogas que ha sufrido en el pasado, sus desórdenes alimenticios, el aborto que sufrió en 2010 o su divorcio, además de los “altibajos” de la fama, que Allen experimentó a una edad muy joven (la cantante publicó su primer disco cuando tenía 21 años).
Las memorias de Allen llegan en un buen momento profesional para la cantante, después que su último disco, ‘No Shame‘, haya sido nominado a un Mercury Prize, uno de los premios musicales más prestigiosos que se entregan en Reino Unido. Sin embargo, el disco se ha quedado lejos de ser uno de los mejores valorados de su carrera.
COVER REVEAL 👀I’ve wanted to share this with you for such a long time and I’m glad I can finally do it. My Thoughts Exactly, out 20th September 💕 When women tell their stories, loudly, clearly and honestly, things begin to change – for the better… https://t.co/gx7EpbxNhjpic.twitter.com/3syPaUOddg
Han pasado 4 años desde que Nicki Minaj publicara su penúltimo disco de estudio, ‘The Pinkprint’, y este ‘Queen’ pero no la hemos echado de menos. Entendedme bien: no la hemos echado de menos porque, quizá como táctica para no perder su estatus como la mejor rapera de la última década, ha optado por hacerse omnipresente. Ya fuera con singles propios (algunos tan brillantes como ‘No Frauds’) e incontables colaboraciones de todo pelaje (en hits de Katy Perry –’Swish Swish‘ es referenciado repetidamente–, Ariana Grande y Jason Derulo, en cortes de Future, Gucci Mane o Migos), parecía una simple cuestión de tiempo que el récord arrebatado nada menos que a Aretha Franklin como la artista afroamericana con más canciones en el Billbooard Hot 100 cayera simplemente por inercia. Esa hiperactividad la ha llevado al punto de quemarse y convertirse casi en una parodia y, lo que podría ser peor, ver tambalearse su reinado con la irrupción de, sobre todo, Cardi B que, aprovechando ese momento de flaqueza, ha hecho a Onika Maraj ver cómo a su trono se tambaleaba.
Así que este ‘Queen’ –ante tamaña autoconfianza, un batacazo podría ser mortal– llegaba con más responsabilidad de la que quizá haya tenido que asumir nunca, no sólo en un plano comercial, sino también en el artístico donde, por más que acuse a Cardi –a ella, más veladamente– o Remy Ma de imitadoras, estaba obligada a dar un golpe sobre la mesa. Y lo cierto es que, pese a la sombra de improvisación (¡asegura que lo terminó pocas horas antes del lanzamiento oficial!) que ha tenido el lanzamiento en las últimas semanas, su trabajo supera incluso las mejores expectativas y ‘Queen’ es un trabajo sólido del que sale muy reforzada.
Por supuesto, parece ya inevitable que un trabajo de 19 cortes –con la adición ¡a posteriori! de ‘FEFE‘, su éxito con 6ix9ine– contenga paja, pero en este caso ni es flagrante ni desluce tanto el resultado global del álbum. Es cierto que esos tropiezos resultan insospechados, ya que coinciden con colaboraciones de relumbrón como las de The Weekend, en una ‘Thought I Knew You’ tirando a anodina, Future, en una “bajonera” ‘Sir’, o la de Swae Lee (del dúo Rae Sremmurd) en una prometedora, pero exageradamente prolongada a la postre, ‘Chun Swae’. Pero, aunque resulten en cierto modo prescindibles, incluso esos cortes contienen el suficiente interés (ya sea la oscura producción de Metro Boomin en ‘Sir’, la outro de ‘Thought I Knew You, el gancho y el primer verso de Nicki en ‘Chun Swae’…) como para que no sea fácil clicar el botón de “skip”. Los 66 minutos de ‘Queen’ divierten y no dan tanta pereza como pudiera parecer.
Esto lleva a otro hecho de ‘Queen’ que engrandece a su autora: no necesita de otros nombres de gran caché para deslumbrar. De hecho, no es baladí que los temas más brillantes de ‘Queen’ sean estrictamente los que afronta Minaj totalmente en solitario: tal es el caso del apabullante single ‘Chun Li’, con ese sorprendente espíritu old-skool («classic shit») que, aún más agudizado, se impone en la brillante ‘Barbie Dreams’ vía sample de ‘Just Playing (Dreams)’ de The Notorious B.I.G. Une tema donde se muestra intratable, incluida su divertida coda trap, con un flow de locura que extiende a las también excitantes ‘LLC’, ‘Good Form’, ‘Hard White’ (con una estupenda y tenebrosa base de Boy1da) y ‘Miami’. Como grandes excepciones a esta regla, destaca por supuesto ‘Coco Chanel’, ese despiporre neoperreo junto a Foxy Brown extendido a ‘Inspirations Outro’ (de manera tan incomprensible como imprescindible), y el gran gancho que Labrinth libera en ‘Majesty’, donde Eminem suelta el micro de manera absolutamente gloriosa con un verso de técnica alucinante (que Nicki ha etiquetado en su programa de radio como “el mejor verso rap de todos los tiempos”).
Aunque si algo caracteriza a ‘Queen’ es su buen equilibrio con temas más R&B y pop que, sin ser su gran baza, no desmerecen en casi ningún caso (‘Run & Hide’ termina siendo más un interludio que otra cosa, mientras que la melodía de ‘Come See About Me’ es bonita, pero su desarrollo parece algo perezoso). Nicki brilla en esa faceta en la sinuosa ‘Ganja Burns’ que, aunque al principio no parezca encajar del todo como apertura del disco, pronto se convierte en uno de los highlights del disco; pero también resulta eficaz como contrapunto ‘Nip Tuck’ y, sobre todo, ‘Bed’, el dueto con Ariana Grande, que crece en coherencia y poder de seducción en la secuencia.
‘Queen’ sin duda refuerza la faceta como MC de Nicki, recurriendo a su mejor flow en los cortes indicados dos párrafos atrás. Y también como letrista, dejando una buena colección de barras para el recuerdo. Sin duda se lleva la palma ‘Barbie Dreams’, que está dando muchísimo que hablar, y con toda la razón: en una retahíla totalmente hilarante, se dedica a descartar nombres del rap business como padres para sus hijos (si quisiera tenerlos), y se esmera en ridiculizar, con muchísima coña, la pericia sexual de buena parte de sus compañeros masculinos de negocio; de 50 Cent (“Intenté follar a 50 durante una hora / pero todo lo que ese negro quiere es hablar de ‘Power’ durante horas”) a Quavo (“quizá debería dejarle “autotunearme” el coño”) pasando por Young Thug (“Solía follar con Young Thug, pero no arreglo esta mierda / Le pillé en mi vestidor, robando ropa y tal”, aludiendo la llamativa portada de su disco ‘JEFFERY’), DJ Khaled (“Tuve que “cancelar” a DJ Khaled, ya no hablamos / ningún negro gordo va a decirme lo que no se come”) o, el mejor de todos, Drake (“Drake vale cien millones, siempre me está haciendo regalos / Pero no sé si el coño está mojado o si está llorando y tal”). De manera hilarante, termina encomendándose cómicamente al «lubricante».
Pero encontramos perlas similares, poco sorprendentemente dedicadas, en su mayoría, a explicar lo buena que es ella ante las demás, pero repletas de sentido del humor, sexo y de un chorro de referencias culturales dignas de estudiar. Desde ‘Ganja Burns’ (en ese primer verso donde desarma impostores con barras como “No puedes ponerte una peluca de Nicki y ser Nicki / Es como si un negro gordo se cree Biggie” o “¿Has hecho un ritmo guay y eres Kanye? / ¿Te has ligado a un Jay y ya eres ‘Yoncé?”) hasta la final ‘Coco Chanel’ (tirando con bala a Remy Ma en “Me llaman Ms. Puta, pero no fallo, zorra / (…) ¿Quién, yo? Físicamente estoy bien / ¿Quién, ella? Sabemos que se muere por dentro / Puta, no he mirado Billboard en 2017 / Tenía que dejar caer ‘Queen’ como una guillotina”). Y, pese a sus defectos, exactamente así, afilado e infalible, es como ha caído ‘Queen’, el disco más equilibrado –tanto en el sentido musical como en el lírico–, maduro y completo de Nicki Minaj. El mejor hasta el momento.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Chun-Li’, ‘Bed’, ‘Barbie Dreams’, ‘Ganja Burns’, ‘LLC’, ‘Majesty’ Te gustará si te gusta: Cardi B, Lil Wayne, cupcakKe Escúchalo:Spotify
Casualmente (#no) a unas horas antes de que se publique el esperadísimo ‘Sweetener’, cuarto trabajo discográfico de Ariana Grande, se ha emitido y subido a Youtube el Carpool Karaoke que la joven diva del pop grabó días atrás con el presentador televisivo y actor James Corden, con el que esta misma semana reinterpretó un ‘Titanic’ sui generis. Y, si bien el formato venía estando de cierta capa caída, el show de ambos es uno de los mejores de este espacio del late-night del británico, recordando por qué es tan popular y por qué Apple Music apostó por el formato para sus propios contenidos de televisión.
Grande se sube al recurrente gran utilitario blanco de Corden para pasear por Los Ángeles. Por supuesto cantan varias canciones de Ariana, incluidos hits pasados como ‘Dangerous Woman’, ‘Side to Side’ y los estupendos singles de su nuevo álbum ‘No Tears Left to Cry’ y ‘God is a Woman’. Incluso ahí, en un coche, Grande muestra hasta qué punto es una de las mejores cantantes de su generación, con unos gorgoritos verdaderamente alucinantes y con mucho sentido, dejando seguro a muchos con el culo torcido.
Entre lo más jugoso de su conversación, al margen de lo “rarita” que dice ser (pone como ejemplo que eligió la película ‘Tiburón’ como temática para su 2º cumpleaños), Grande se queja de lo pesado que le parecen los constantes rumores de embarazo que la persiguen. “La gente me quiere embarazada”, dice, pero niega que sea así o que esté entre sus planes de futuro. Precisamente, tras explicar que uno de esos rumores surgió cuando fue llevada «a caballito» por su manager a causa de sus tacones, lo mejor del gag es cuando ambos entran a una cafetería y Corden se ofrece a subirla a sus lomos hasta el local. “Hola, Soy Ariana Grande. Debo ser transportada”, dice de manera hilarante a los dependientes del establecimiento al entrar, antes de pedir un café tamaño “grande” (sic). Puedes verlo completo justo aquí.
Nadie, ni los fans de Cat Power ni los de Lana del Rey, dirá que no tenía un punto de sorpresa que la primera ejerciera de telonera de la segunda en su reciente gira europea. Al fin y al cabo, no es tan frecuente ver a una artista de cierta veteranía como Chan Marshall –que aunque comenzara en el underground dio un notable salto de popularidad con la publicación de su último álbum ‘Sun’– teloneando a una artista más joven y más orientada al pop, aunque con sus rincones oscuros. Por no hablar de que sus estilos, aunque puedan tener algún punto de conexión puntual en el empleo del blues, disten considerablemente.
Pero el hecho es que así fue, como comprobamos en el Madrid y Barcelona el pasado mes de abril, y que su conexión es mayor que una mera relación circunstancial de esta gira, puesto que ‘Woman’, el single principal del nuevo disco de Marshall, incluye una colaboración de Lana. La canción se ha dado a conocer con un vídeo en el que no aparece la autora de ‘Born To Die’ pero en la que sí escuchamos su voz haciendo discretos (pero reconocibles) coros a Chan, en este medio tiempo que nos remite a la Cat Power más cantautora. Desde luego, está lejos de la “modernización” de singles recientes como ‘Manhattan’, ‘Sun’ o ‘Cherokee’.
Al contrario, Cat Power se sirve de una instrumentación clásica para cantar en su perfil más reconocible a su condición de mujer cuya mejor arma en un mundo de hombres en el que siempre deben estar alerta es la palabra. Así lo manifiesta en ese estribillo –la única parte de la estructura en la que la canción se agita y toma consistencia– en el que ambas artistas cantan al unísono: “soy una mujer de palabra, ¿no lo sabías? La palabra es lo único que siempre he necesitado / Lo único que de verdad necesito / Mujer, mujer, mujer…” En su clip no aparece Lana pero, como no podía ser de otra forma, Marshall interpreta el tema en distintos escenarios rodeada de un grupo integrado únicamente por mujeres.
‘Woman’ es el single principal de ‘Wanderer’, nuevo álbum que lanza el 5 de octubre, seis años después del citado ‘Sun’. Un periodo en el que, entre otras cosas, Chan ha sido madre de un niño. Cat Power presentará en España este disco los días 1 (sala Razzmatazz de Barcelona) y 2 de noviembre (Teatro Circo Price de Madrid).
En la medianoche de este jueves se conocía la noticia del fallecimiento de la actriz Marisa Porcel a los 74 años. Nacida en Tarazona (Zaragoza), Porcel gozó de gran popularidad en los últimos años de su vida gracias al personaje de Pepa, la esposa ácida y desencantada del longevo matrimonio de ficción “Pepa y Avelino” (encarnado por el actor Pepe Ruiz) que fue recurrente en diversas producciones de José Luis Moreno, como los sketches “Matrimoniadas” en ‘Noche de fiesta’ y, más tarde, con su propio programa diario en Telecinco, ‘Escenas de matrimonio’. Compañeros de reparto de esta serie como David Muro o Soledad Mallol (Las Virtudes) han lamentado la pérdida de Marisa en Twitter.
Sin embargo, el rostro de Porcel era conocido por más que encarnar a Pepa. Su trabajo en las últimas décadas se centró en televisión, participando como secundaria en numerosas series de éxito como ‘La que se avecina’, ‘Farmacia de guardia’ o ‘Los ladrones van a la oficina’. Y años antes, tuvo papeles en programas míticos de la televisión nacional como ‘Curro Jiménez’ o ‘Historias para no dormir’.
Precisamente Chicho Ibáñez Serrador contó también con ella en ‘Quién quiere matar a un niño’, una de las películas de terror más rompedoras de nuestro cine. Otras películas destacadas dela filmografía de Marisa Porcel son ‘La prima Angélica’, ‘Ana y los lobos’ y ‘El jardín de las delicias’, todas ellas a las órdenes de Carlos Saura. También dedicó buena parte de su carrera al teatro.
Después de de aquella época no volvimos a coincidir, alguna vez hablamos para saber como nos iba, pero poco más. Me acabo de enterar de tu marcha y una desagradable sensación junto con recuerdos encontrados, han recorrido mi cuerpo. Buen viaje Marisa Porcel. pic.twitter.com/1O2n2xy68K
Me acabo de enterar de la muerte de MARISA PORCEL, una de las actrices con las que más nos hemos divertido trabajando. Gracias por todos esos momentos dentro y fuera de plató, por tanto curro tan bien hecho. https://t.co/i8pgkRnPWC
El chileno Alex Anwandter acaba de anunciar su regreso discográfico tras ‘Amiga’, el álbum que publicó en 2016 y que, gracias a canciones fabulosas como ‘Siempre es viernes en mi corazón‘ –por cuyo vídeooptó a un Grammy Latino en 2016–, ‘Cordillera‘ o ‘Intentarlo todo de nuevo’, le terminó de aupar como en una de las figuras más importantes del pop latinoamericano tras su paso por los seminales Teleradio Donoso.
El que fuera conocido también bajo el sobrenombre de OdiseA y por su dúo con Gepe, Alex & Daniel, anuncia ahora ‘Latinoamericana’, un álbum que se publica el día 12 de octubre en todo el mundo. Un nombre que pone el acento al folclore como fuente de inspiración (habla de «folk» y «un sabor de «world music» y «música brasileña» –de donde provenía su padre–), aunque sin perder la contemporaneidad y el carácter bailable y hedonista. Así lo muestra en el arrebatador ‘Locura’, un primer adelanto que, tras estrenarse en la edición norteamericana de Rolling Stone, podemos escuchar.
En ‘Locura’, como una marca de la casa, se contrapone un irresistible ritmo de funk noventero y majestuosos arreglos de cuerda con una letra que comienza diciendo «¡Eh, mamá! Me quiero matar / El mundo se va a la mierda y no he hecho nada», mostrando que, como ocurría en ‘Amiga’, partirá de lo personal y del hedonismo para proyectarse a un espectro político y social, con especial dedicación a la comunidad LGTBI+, aún muy maltratada en la América Latina.
«‘Latinoamericana’ es un ciclo de canciones que explora el género, la sexualidad y la identidad de Latinx en los tiempos oscuros, donde, se ha hecho evidente, el arco del universo moral no parece inclinarse hacia la justicia. (…) Sin embargo, se niega a alinearse con la agresividad masculina al cantar la canción como mujer». Se refiere, evidentemente, a ese estribillo en el que vocaliza, de forma algo ambigua, el magnético «me siento tan loca» que marca el leitmotiv de ‘Latinoamericana’: «que también sea un álbum queer, femenino y político solo me hace sentirme más orgulloso», dice Anwandter en su nota de prensa.
Títulos de canciones como ‘Human Nature’, ‘The Language of Limbo’, ‘Soul Syncable’, ‘Hear My Pain Heal’, letras como “We belong to the stars / guardian angels, float with us”, “the hero returns in the heart / after she’s learned how to love herself / in both heaven or hell”, “days float by / observant / conscience calls”… podéis imaginar que lo superficial no está muy presente en Sevda Alizadeh, que no es que sea el tipo de persona interesada en ponérselo fácil al oyente para conseguir números uno. De hecho, la música para ella es mucho más: comenta que sus amigos solían llamarla “nómada”, pero que, cuando comenzó a crear música, encontró un hogar espiritual en sus canciones y en su estudio. Otra anécdota que ayuda a conocer ese halo místico suyo es aquel momento en que un catedrático de música le preguntó por la intención con los matices persas que había en su música (ella nació en Irán), y Sevdaliza dijo que no era consciente de eso, pero que seguramente habría fluido dentro de ella. Y es que la cantante, que llegó a Holanda con 5 años en calidad de refugiada política, siempre ha tenido una relación especial con la música: aunque cursó estudios de periodismo y de dedicarse profesionalmente al baloncesto (!), finalmente se decantó por las canciones.
En esto influyó su descubrimiento de The Notorious B.I.G. a su llegada a Holanda, pero sobre todo el CD ‘The Velvet Rope’ de Janet Jackson, que se compró con 16 y que, según cuenta, le permitió conocerse sexualmente. Pero Sevdaliza, que habla cinco idiomas (por si no fuese ya lo suficientemente interesante), no se limita al R&B en su música, siendo ésta una mezcla de ese estilo con sus influencias persas, con trip-hop, y hasta toques de jazz, ambient, momentos más pop (en este álbum es el caso de ‘Observer’) o hasta industrial. Desde 2014 ha ido lanzando EPs (‘The Suspended Kid’ y ‘Children of Silk’), un álbum de estudio (‘ISON‘) y hasta un corto (‘The Formula’), entre otras colaboraciones con el artista Emmanuel Adjei y distintos proyectos audiovisuales (aspecto que ella cuida al milímetro). ‘The Calling’ es su primer EP tras su debut, y supone un paso continuista con respecto a éste, contando de nuevo con su amigo Mucky en la producción, y Mihai Puscoiu en los arreglos de cuerdas.
La fusión de estilos alcanza su cumbre en ‘Human Nature‘, la gran joya del disco, cuyo comienzo no puede ser más Massive Attack (clavadito al de ‘Teardrop’, de hecho), sumándose el punto industrial, la cadencia r&b y un uso del autotune que callaría la boca hasta al más escéptico con dicho procesador, que aquí es usado para resaltar el proceso de ascensión celestial que la holandesa va narrando. Otros puntos fuertes del EP son la mezcla entre lo tribal, lo sensual y lo cibernético (ya hemos dicho que a esta mujer le van los cócteles imposibles) de ‘Voodoov‘, la puerta de entrada a su mundo/su disco que supone ‘Soul Syncable‘, el r&b metálico especialmente presente en ‘5d’, o el lamento en la preciosa letra de ‘Energ1‘ (“I never met you / I’ll never forget you / I never met the kind of heart / that loves without tearing apart”). La cantante se ocupa de tener en este EP dos formas distintas de descubrir su música a alguien que no la conozca, consciente de que no su música no es especialmente inmediata; así, si quieres empezar por la más accesible, tienes ‘Observer’… y, si quieres empezar flipando, tienes ‘Human Nature’. El arte de Sevdaliza es recomendable por muchos motivos, pero quizás uno muy bueno sea que no hay nadie haciendo lo que ella está haciendo.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Human Nature’, ‘Energ1’, ‘Voodoov’ Te gustará si te gusta: Portishead, FKA Twigs, Arca, Massive Attack, Alt-J, SZA, Janet Jackson, Flume, The Weeknd, la Sia de ‘Healing is difficult’… y, por qué no, la Madonna de ‘Ray of Light’. Todo esto a la vez. Y funcionando. Escúchalo:Spotify
Hace unas semanas el cordobés Álvaro Muñoz lanzaba el primer largo de Summer Spree, ‘Sub Lumine‘. Un proyecto muy especial y alejado de viejos alias como Tarik y la Fábrica de Colores o Rufus T, que le hicieron ser uno de los artistas nacionales más prominentes de la pasada década (aunque su bagaje comenzaba en los 90). Bajo este nuevo álter ego, Muñoz esculpe una nueva personalidad, aparentemente ensimismada en el recuerdo de los veranos de los años 80. Pero, lejos de la nostalgia dulcificada, se presenta esquivo, con canciones preciosas pero con un punto siniestro y ácido, bien sea en la música o en sus letras.
Sobre todo ello hablábamos en esta entrevista vía mail en la que Álvaro no sólo detalla el espíritu tras Summer Spree y ‘Sub Lumine’ sino que nos da una visión muy sagaz y algo desencantada del panorama musical español, la industria, la ortodoxia indie, la nostalgia musical, además de recordar aquellos otros proyectos que le hicieron crecer, dejándonos una verdadera colección de titulares memorables.
¿Por qué Summer Spree? ¿Qué es, como concepto?
En mi imaginario particular, surge de la percepción del verano como un lapso de ensoñación casi lisérgica, que es lo que a mí me provocan el calor y la costa. En lo musical, es un desafío, una tabula rasa, intentar olvidar lo que he aprendido en mi carrera como músico y productor para recuperar la excitación por la música.
¿’Sub Lumine’ pretende capturar más lo que te representa ahora musicalmente o un episodio vital concreto? A mí me recuerda a los veranos de mi niñez de forma muy vívida… a las canciones italianas, a las noches en el Levante o la Costa del Sol, a los 80…
Por lo general, el repertorio de ‘Sub Lumine’ tiene un aire evocador, fundamentalmente por los guiños a conceptos como los que mencionas. Pero no quería que fuera como una fotocopia de una foto antigua, sino una reinterpretación de esas imágenes con una textura más desdibujada, como ese recurso cinematográfico de difuminar las escenas que aluden a recuerdos o sueños. La reverb generosa en las pistas de voz busca ese efecto. En términos estrictamente musicales, casi todas las canciones están compuestas con el piano, a diferencia de la práctica totalidad del repertorio de Tarik y la Fábrica de Colores, que está basado en las guitarras.
«El primer disco de Madonna, por ejemplo, supone un punto de inflexión en la música pop, un hito que marca el comienzo de algo extraordinario en la historia de la música»
¿Crees que, en cierta medida, se ha idealizado demasiado esa época, que también estaba llena de sombras? ¿O realmente estamos peor que entonces? Por las opiniones tuyas que leo, no te pega nada ser un nostálgico, y sin embargo estas canciones dirían que lo eres…
Por supuesto que se ha idealizado, como se han idealizado los 60, los 70… La Movida, por ejemplo. Uf, qué pesadez y qué futilidad de abuelo Cebolleta. De los 80 hay cosas que ahora resultan cómicas, vacías o grotescas. Otras son artísticamente interesantes y otras, tremendamente geniales e innovadoras. El primer disco de Madonna, por ejemplo, supone un punto de inflexión en la música pop, un hito que marca el comienzo de algo extraordinario en la historia de la música y su tecnología, en los métodos de producción. Y ahí están ‘Dirty Mind’ o ‘Controversy’, de Prince, y la segunda oleada de British Invasion que vino en aquella década, el último suspiro de la industria británica, pero cargado de hitos. En cuanto a la nostalgia, tienes razón, no soy nada nostálgico. Me entusiasma descubrir cosas nuevas, rebuscar entre las nuevas electrónicas, el vaporwave, future funk, PC music… Y, si te fijas, vaporwave y future funk miran constantemente a los 80, aunque sea con frivolidad o con un punto de ironía estética. Para mí, escuchar esa música es como redescubrir los 80, pero unos 80 de segunda mano. En fin, a Prince lo comparaban con Jimi Hendrix o Sly Stone, a Iggy Pop se le encendió la inspiración con Jim Morrison, a Primal Scream se les veía como los Stones de los 90… Ahora, se asocia a SOPHIE con Björk. Todo el suelo que pisamos son sedimentos de otras épocas, siempre ha sido así.
«Olvidarse o avergonzarse de que uno ha sido joven es una ofensa a la naturaleza, como también lo es refugiarse permanentemente en la nostalgia»
En varios cortes del disco, en las letras, pareces marcar muy claramente el salto generacional. El más claro ejemplo es ‘Jóvenes’, pero también lo percibo en ‘Después de esto’. ¿Es una renuncia expresa a acercarte a una nueva generación?
No, no, al contrario: me apasiona tomar el pulso a las nuevas generaciones, entender sus inquietudes, sus filias y sus fobias, encontrar conexiones con mis vivencias cuando tenía su edad. ‘Jóvenes’, en realidad, es una canción que expresa admiración por la juventud, por la adolescencia, pero desde una madurez (una experiencia) discreta y observadora. El concepto de madurez contiene, de alguna forma, el de juventud. Olvidarse o avergonzarse de que uno ha sido joven es una ofensa a la naturaleza, como también lo es refugiarse permanentemente en la nostalgia. La línea que dice «Recuerdos de lo que tiene que pasaros» creo que define muy bien el significado de esa canción. En cuanto a ‘Después de esto’, la escribí como consecuencia de haber visto un vídeo en el que Bowie sale en el programa de Dick Cavett, televisión americana, 1974, cantando ‘Young Americans’. Aunque consumido por la cocaína, más cerca de la muerte que nunca, Bowie se marca una de las interpretaciones más sobrecogedoras que recuerdo. ¡Y con Luther Vandross en los coros! Emocionado, se lo mandé a mi amiga Ana Naranjo (a.k.a. Linda Mirada), quien me dijo una de las frases de la década: «Después de esto, odio a todo el mundo». De ahí lo de «Ni la revelación de cada dos por tres / Ni todos vuestros indies juntos / Esa es la realidad, todo me suena mal / Y ahora odio a todo el mundo».
«Yo no me decido a sacar un disco hasta que no estoy seguro de que la música que contiene se pueda escuchar dentro de 10 o 20 años sin que parezca sólo un producto encorsetado en una tendencia»
Leo críticas de este disco en las que se referencia a la estética vaporwave, y percibo elementos comunes con proyectos que parecen funcionar entre los chavales de hoy, como Baywaves, Soledad Vélez… ¿Por qué crees que los 80 siguen fascinando y funcionando como elemento novedoso, pese a lo manido de esa estética?
Bueno, son modas. A principios de los 2000 encajó bien la estética 60s en la escena indie. Ahora son los 80, e incluso se empiezan a reivindicar los 90 desde algunos sectores, que a mí me parece una década cargante en casi todo. Lo que hacen Baywaves y lo último de Soledad Vélez me parece bueno y muy necesario. Los dosLPs de Linda Mirada, con muchos guiños a los 80, son, en mi opinión, dos de los mejores discos de la historia del pop español, y lo digo con la mano en el corazón. En general, si tienes algo musicalmente interesante que ofrecer, la dirección que des a la producción no deja de ser algo secundario, a no ser que des más importancia al envoltorio porque no hay buena música dentro. Pero, en ese caso, el producto viene con fecha de caducidad. Yo no me decido a sacar un disco hasta que no estoy seguro de que la música que contiene se pueda escuchar dentro de 10 o 20 años sin que parezca sólo un producto encorsetado en una tendencia. Puedo equivocarme o no, pero siempre parto de esa premisa, porque quiero que la gente disfrute siempre de mis canciones. Y también, porque me causa una tristeza increíble estar deleitándome con un disco en un momento de mi vida y decepcionarme 10 años después cuando lo vuelvo a escuchar. Un buen disco tiene que acompañarte siempre. Y qué barata es la música, por cierto: si estás seguro de que un disco te gusta, pagar 8, 10 o 25 euros por algo que te va a alegrar la vida no es nada.
Mi canción favorita del disco es ‘La hora más fría’, que me remite a las grandes canciones de los 70. Curiosamente, desde un punto de vista estético y formal, parece estar alejada del resto del disco. ¿Qué es lo que la liga a Summer Spree?
La escribí para el repertorio de ‘Sub Lumine’, estaba en el lote desde el principio. Es verdad que el sonido es significativamente diferente al resto del disco, y eso es porque durante la mezcla me di cuenta de que encajaba mejor en un tratamiento más «acústico» y con una voz más presente, sin reverb. Tiene un aire íntimo, la letra está escrita como una carta personal y desnuda de retórica, así que había que darle también ese carácter al sonido, como si todo saliera de la habitación desde la que se escribe la carta. No tuve ningún problema en que fuera la nota díscola de ‘Sub Lumine’.
«Ofrecí ‘Sub Lumine’ a un par de sellos con la misma apatía con la que sus responsables me dijeron lo de «un café para hablar un día que nos venga bien a los dos, a ver si lo cuadramos»»
Has gestionado tú este lanzamiento de manera casi artesanal, ¿no es así? Pero no puedo creer que no haya habido ningún sello interesado en este material. ¿Lo intentaste o lo descartaste? Igual me equivoco, pero en ‘Ya te llamo yo’ percibo que retratas –no sin cierto humor– tu relación con algunos aspectos de la industria musical.
Ofrecí ‘Sub Lumine’ a un par de sellos con la misma apatía con la que sus responsables me dijeron lo de «un café para hablar un día que nos venga bien a los dos, a ver si lo cuadramos». ¡Juas! Qué pereza. Soy serio y legal, me apasiona la música, tengo un nombre en la escena musical española que me he ganado con mi trabajo. Estoy abierto a ofertas, pero a ofertas de verdad. A compromiso y dedicación no me gana nadie, y he tenido muy buena relación con los sellos que me han publicado hasta ahora. Si a alguien le interesa de verdad hablar de negocios a propósito de mi trabajo, soy todo oídos. En realidad, la idea que tengo desde el principio para Summer Spree es muy oscura, muy underground, casi clandestina. Es lógico que, de primeras, eche para atrás a los que piensan en los euros. Para los conciertos, me gustaría congregar a gente en sitios secretos, inusuales, o incluso ilegales. El sótano de una peluquería, un garaje al que se acceda dando una contraseña… Quiero que el público tenga la sensación de estar pagando por algo irrepetible, de estar formando parte de una comunidad que nos une de verdad, esa es la finalidad de Summer Spree. Me he cansado de ir a conciertos donde una mitad del público está hablando a voces y la otra mitad grabando con el móvil. Es muy triste quedarse en el concepto de música como mero entretenimiento, la música tiene que emocionar.
«En España, el faro de lo alternativo, lo arriesgado, lo transgresor es, con todos mis respetos, grupos indies de barbudos con camisas de cuadros. La fórmula, al parecer, es que te puedan poner en Radio 3 y también en el programa ese de Carles Francino en la SER»
¿Es particularmente duro autoeditarse? Hubo un momento en que parecía el camino a seguir incluso para artistas superventas, pero poco a poco parece que la maquinaria de la industria ha reconducido la situación, los sellos (las major y también los indies) se han puesto las pilas y ahora vuelve a ser el camino más razonable para difundir una obra. ¿Cómo lo percibes tú?
Lo que ocurre es que, en un mercado como el español, débil, endogámico y cerrado a la exportación, artistas y sellos discográficos sabemos que, por lo general, en un año de recorrido de un disco vas a vender 0 en tiendas físicas, 5 en la tienda online y 150 en conciertos si te prodigas mucho en tocar en directo y tienes cierto poder de convocatoria. Es triste, pero es la realidad. Así que no les hables a los del sello discográfico de proyectos «oscuros, muy underground y casi clandestinos», porque ellos tienen que dar de comer a sus hijos. Aquí serían inviables propuestas como, por citar un par de ejemplos, las de los canadienses Sean Nicholas Savage o Chevalier Avant Garde, porque en España, el faro de lo alternativo, lo arriesgado, lo transgresor es, con todos mis respetos, grupos indies de barbudos con camisas de cuadros. La fórmula, al parecer, es que te puedan poner en Radio 3 y también en el programa ese de Carles Francino en la SER.
«Personalmente, a falta de ofertas concretas, prefiero que el dinero de las ventas de ‘Sub Lumine’ pase directamente a mi cuenta bancaria»
Así que la pregunta es: ¿Avanzamos? La industria musical canadiense, por seguir con ese ejemplo, está tan bien establecida que hace posible que un artista del catálogo de una discográfica independiente esté de gira todo el año por USA, UK, Europa y Asia. Y no estoy hablando de mainstream, sino de artistas con discos grabados en un dormitorio con Garage Band. Personalmente, a falta de ofertas concretas, prefiero que el dinero de las ventas de ‘Sub Lumine’ pase directamente a mi cuenta bancaria. Mis discos los distribuye y administra TuneCore en plataformas digitales, y ese es el trato: tanto vendo, tanto gano, y yo les pago a ellos una cuota fija anual. También se puede comprar ‘Sub Lumine’ en formato CD, vía importación, a través de Amazon USA. Un trato muy razonable y muy acorde con los tiempos que vivimos. Si hay que nadar en la austeridad, mejor eso que coger el teléfono para pedir royalties a la discográfica y que te digan que les debes dinero. Si alguien tiene algo mejor que ofrecerme, siempre estoy dispuesto a escuchar ofertas, faltaría más. De momento, es conmovedor consultar las estadísticas de mis publicaciones que me manda TuneCore y comprobar que un día, alguien de Bilbao ha comprado tu disco, otro día, alguien de Wichita, y otro, alguien de Madrid. A veces recibes un email del comprador, lo que te permite mandarle un abrazo y darle la bienvenida a la comunidad de Summer Spree, y eso es algo muy hermoso.
«En todos los años que llevo dedicándome a la música, si algo me ha quedado claro es que la democracia no funciona (…). Así que ahora, en Summer Spree soy yo mi propio dictador»
En un instante en el que el culto a la personalidad y el narcisismo está en cotas altísimas, resulta chocante que hayas decidido ir cambiando de proyecto y siempre escondiéndote bajo un alias. ¿No crees que en parte renuncias a que se reconozca tu trabajo?
Bueno, puede resultar paradójico que, teniendo ya un nombre rodado como Tarik y la Fábrica de Colores, decida publicar trabajos con otros nombres. Pero, en realidad, bajo cada alias hay una intención musical diferente. Decidí dar carpetazo a Tarik y la Fábrica de Colores porque sentía que no podía estirar más ese proyecto; Rufus T estaba concebido con carácter temporal para dar salida a rarezas de mi repertorio; y Summer Spree me ha devuelto la ilusión por la música, así que está aquí para quedarse. En realidad, los tres proyectos son muy personales, pero Summer Spree está alejado del embrollo de tocar en bandas y lo controlo yo absolutamente todo. En todos los años que llevo dedicándome a la música, si algo me ha quedado claro es que la democracia no funciona en el trabajo en grupo. Tiene que haber un director indiscutible y los demás deben aceptar un papel subordinado, si no, no funciona. Pero hay egos, y tarde o temprano eso crea problemas. Pregunta a cualquier miembro de cualquier banda y el 99% te dirán que tienen su propio proyecto personal, aunque sólo sea en mente. Y el 80% te dirán también que son productores, aunque nunca hayan producido nada. Es normal, nadie quiere quedarse en el papel de subalterno. Tienen a sus parejas, a sus familiares mirándoles. Tarde o temprano, alguien les reprochará que la cámara no les sacó suficientes planos cuando grabaron los Conciertos de Radio 3. Pero, por el bien del proyecto, hay que aceptar la figura del líder, que es quien dirige. Así que ahora, en Summer Spree soy yo mi propio dictador.
Quiero entender que el hecho de cambiar de proyecto es porque tus canciones te lo piden, un poco de la misma manera que Stephin Merritt decide hacer un disco de The Magnetic Fields o The Gothic Archies y Lawrence decide hacer un disco como Denim o Go-Kart Mozart. ¿Van por ahí los tiros?
Exacto. Y si no lo piden las canciones, al menos sí la dirección que quiero darles.
«A mí el rock, como concepto, no me gusta. Me parece un género muy conservador y muy misógino, al menos en España»
Para mí ‘El hueso y la carne’ fue un disco superimportante a nivel personal, me fue ganando poco a poco y se me hizo imprescindible. ¿Por qué diste por zanjado –o eso se sobrentiende– ese proyecto? ¿Te has planteado volver a hacer canciones para Tarik o ya no te interesa ese perfil más rockero?
Gracias, Raúl. Me alegra que te guste ese disco. Creo que podría adaptar cualquier canción mía a un sonido más guitarrero o más electrónico. Al fin y al cabo, estamos hablando de pop, que es un concepto muy versátil. Yo creo que Tarik y la Fábrica de Colores, aún teniendo a veces guitarras muy brutas, nunca fue un grupo de rock. Eso quiero pensar. A mí el rock, como concepto, no me gusta. Me parece un género muy conservador y muy misógino, al menos en España. Los rockeros son muy tradicionalistas con sus marcas de guitarras, de amplificadores… Por lo general, es un sector muy patriarcal y suelen tener prejuicios con la orientación sexual de las personas. Ser músico en activo es como ser feriante, como tener un pequeño circo. Vas en furgoneta por los rincones de España, comes en bares de carretera, duermes en hoteles reguleros e incluso en hostales… Si, encima, caes del lado rudo, estás empeorándolo. Para sobrevivir, el rock debería cambiar en muchos aspectos y liberarse de muchos prejuicios. Sería maravilloso.
¿Y qué fue de Rufus T? Visto hoy, quizá no llegó en un momento propicio, pero hay canciones como ‘Mandy’, tan Bowie, que siguen siendo preciosas.
Bueno, Rufus T no fue concebido con carácter permanente, sino como un proyecto temporal para justificar un repertorio que, por diversas razones, no había tenido cabida en Tarik y la Fábrica de Colores. ‘Mandy’, por ejemplo, no entró en El Hueso y la Carne porque estaba en inglés. Creo que es una de mis mejores canciones.
«[Sobre la coincidencia del nombre con Rufus T. Firefly] No me jodió, para nada. Fue una casualidad graciosa»
Por cierto, no quiero dejar de preguntarte por el hecho de que casi a la vez surgieran Rufus T. Firefly, que al menos a mí me llevó a alguna confusión, por entonces. ¿Te jodió un poco? A ellos ahora les va muy bien con unas canciones bien retro, a lo Tame Impala…
No, no me jodió, para nada. Fue una casualidad graciosa. Una vez recibí de uno de sus integrantes un email o un mensaje a través de las redes sociales, no recuerdo muy bien, comentándome la coincidencia. Me pareció muy majo. Es verdad que hubo gente que se hizo un poco un lío y me comentaba que habían escuchado el disco de Rufus T, cuando, en realidad, habían escuchado el de Rufus T. Firefly, así que probablemente esa circunstancia se diera también a la inversa. Lo que sí me jodió fue el burofax que recibí una vez de una discográfica de Barcelona cuyos responsables habían tenido la feliz idea de llamar a su sello, fíjate, La Fábrica de Colores, como una década después de que yo hubiera empezado a usar ese nombre para mi proyecto y publicar discos con él. Me amenazaban con tomar medidas legales si no dejaba de usarlo o si no les pagaba no sé qué no sé cuántos. La desfachatez, amigo mío, no conoce fronteras. Por entonces, tenía en casa una trituradora de papel. Muy práctica, la compré en Lidl. Me pregunto adónde habrían llegado los pedacitos de aquel burofax. Es bonito pensar que, en una planta de reciclaje, lo convirtieran de nuevo en papel. Quién sabe, quizá sus átomos conformen ahora una invitación de boda, una postal de Fuengirola… O, quizá, una nota de prensa de Summer Spree. ¿Por qué no? El mundo es un cúmulo de bellas casualidades.
Iron & Wine vive un dulce momento profesional tras el lanzamiento de su último disco, ‘Beast Epic‘, que produjo una de sus canciones más populares, ‘Call it Dreaming’, e incluso fue nominado a un Grammy.
Publicado hace casi un año, el 25 de agosto de 2017, ‘Beast Epic’ fue el primer álbum en solitario de Iron & Wine en cuatro años (antes lanzó ‘Sing into My Mouth’, un álbum junto a Ben Bridwell de Band of Horses), todo una eternidad durante la que por supuesto el cantautor compuso un buen montón de canciones, algunas de las cuales dejó guardadas en un cajón.
Por suerte para sus fans, Iron & Wine publicará algunas de estas canciones inéditas en un nuevo EP, ‘Weed Garden’ (gran título), el próximo 31 de agosto. Dos de ellas ya pueden escucharse. ‘What Hurts Worse’ salió hace unas semanas, es bastante bonita, y hoy es el turno de escuchar ‘Waves of Galveston’, que Beam lleva años interpretando en directo y cuenta con un precioso estribillo. Beam la estrenó hace cinco años, en 2013, en el proyecto ‘State Songs’ de The A.V. Club, en el que músicos dedicaban canciones a su estado de origen. Beam presentó este tema dedicado a Texas, pero no lo había grabado hasta ahora, cuando puede escucharse en todo su esplendor.
Del 31 de agosto al 1 de septiembre se celebra en el parque de La Pollina, en Fuenlabrada, el Empower Music Fest, un festival en el que participarán 12 bandas compuestas por al menos un 50% de mujeres.
Encabezan el cartel de Empower Music Fest The Big Moon, Belako, Carmen Boza, Soledad Vélez, Joana Serrat y Mourn. A estas bandas se suman Yawners, Jump to the Moon, Melenas y The Crab Apples. Y procedentes del Concurso Lanzadera y el programa de Incubadora de bandas, Patio Rosemary y Hércules de Copenhague completan la programación del festival.
Empower Music Fest oferta hoy 1.000 nuevos abonos gratuitos, sumándose a los 3.000 que ofertó a mediados de junio y que se agotaron en apenas diez días.
La Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Fuenlabrada es la responsable de la organización del evento, que sirve como colofón al programa integral de empoderamiento de mujeres en la música Empower Music. Toda la información sobre Empower Music Fest está disponible en su página web.
Mientras el segmento de población de España que va a las tiendas de discos a comprar discos sigue comprando ‘Prometo‘ de Pablo Alborán (esta semana número uno en la lista de álbumes estándar), el que escucha música a través de las plataformas de streaming se decanta por el hip-hop y es gracias a él que Travis Scott es, de manera inaudita, número uno en nuestro país con su nuevo disco, ‘Astroworld’.
La segunda y última entrada en la tabla de álbumes en streaming es Yung Beef, que entra en el número 15 con ‘El Plugg‘. La nueva mixtape del trapero granadino ha llegado con su autor envuelto en polémica tras su “beef” con C. Tangana y la cancelación de su concierto en el festival O Marisquiño por agresión a un espectador; festival de triste actualidad esta semana tras caerse durante su celebración un puente que ha dejado cientos de heridos, varios de ellos graves.
La tabla de álbumes estándar no registra entrada nueva alguna, si bien sí presenta varias re-entradas, la más alta de ellas ‘Off the Wall’ de Michael Jackson (41). También vuelven a la tabla ‘Songs of Experience’ de U2 (52), ‘Blackstar’ de David Bowie (58), ‘Eason’ de Izaro (66), ’45 cerebros y un corazón’ de Maria Arnal i Marcel Bagès (74), ‘Prequelle’ de Ghost (75), ‘Nos volveremos a ver’ de La Raíz (80), ‘No puedo vivir sin ti’ de OT2017 (85), ‘Red Pill Blues’ de Maroon 5 (86), ‘Ara sóm gegants’ de Joan Dausà (88), ‘Lemonade’ de Beyoncé (92) y ‘Diabulus en Opera’ de Mago de Oz (99).
Este medio día se han revelado las tres películas españolas que competirán por representar a España en los Oscar en la categoría de Mejor película de habla no inglesa. Son ‘Campeones’ de Javier Fesser, ‘Handia‘ de Jon Garaño y Aitor Arregui y ‘Todos lo saben’ de Asghar Farhadi las películas pre-seleccionadas de entre un total de 43 largos, escogidos en un periodo de elegibilidad que ha ido del 1 octubre de 2017 y el 30 de septiembre de 2018.
Son tres películas muy diferentes. ‘Campeones’ es una comedia dramática protagonizada por Marco, un jugador de baloncesto que, tras perder su trabajo y sufrir un accidente de tráfico, debe encargarse de entrenar a un equipo de personas con discapacidad intelectual; rodada en euskera, ‘Handia’ cuenta la historia de un hombre, Martín, y Joaquín, su hijo gigante tras la Primera Guerra Carlista; y ‘Todos lo saben’, protagonizada por Penélope Cruz y Javier Bardem, es una historia familiar marcada por unos dramáticos imprevistos, y situada entre Buenos Aires y España.
El 6 de septiembre se anunciará cuál de estas películas tendrá la oportunidad de aspirar a una nominación al Oscar en la mencionada categoría, que otrora ganaran directores españoles como José Luis Garci (‘Volver a empezar’), Fernando Trueba (‘Belle époque) o Pedro Almodóvar (‘Todo sobre mi madre’). La 91ª edición de los Oscar se celebrará el próximo 24 de febrero de 2019.
La lista de singles española sigue coronada, por segunda semana consecutiva, por ‘Teléfono’ de Aitana, y se mantienen en la misma posición también los siguientes tres puestos, protagonizados, en este orden, por ‘Vaina loca’ de Ozuna y Manuel Turizo, ‘Sin pijama’ de Becky G y Natti Natasha y ‘Ni la hora’ de Ana Guerra y Juan Magán. Subiendo una posición, vuelve al top 5 Lola Indigo con ‘Ya no quiero ná’.
La únicas entradas en la tabla son, en el número 41, ‘Cuando te besé’ de Becky G y Paulo Londra, y en el número 94, ‘Echa pa acá’ de Pitbull con Juan Magán, Rich the Kid y RJ Word.
Os recordamos que Becky G está a punto de publicar single con C. Tangana, quien esta semana vuelve al top 10 de la tabla con ‘Bien duro’ tras alcanzar la canción su cumbre en el puesto 6.
La subida más fuerte de la lista es ‘Mujeres’ de Mozart La Para y Justin Quiles, que asciende del 51 al 37. Por la parte inferior vuelven a la tabla ‘Despacito’ de Luis Fonsi y Daddy Yankee (92), ‘Jaque mate’ de Maikel Delacalle y Justin Quiles (93), ‘Mayores’ de Becky G y Bad Bunny (98) y ‘Familiar’ de Liam Payne y J Balvin (100).