Feliz 2018 y tal. Pero volvamos por un momento no a la Nochevieja de 2017 sino a la de 2016, cuando Mariah Carey se puso en boca de todo el mundo del pop por una actuación desastrosa en un festival que se celebra cada 1 de enero en la neoyorquina Times Square, con una serie de fallos técnicos que pusieron en evidencia que hacía playback y a los que ella respondió de mala manera, acusando a la organización del evento de hacerlo a propósito.
Este año, sin embargo, parece haber hecho al fin las paces con el mismo certamen, llamado Dick Clark’s New Year’s Rockin´ Eve, y ha vuelto a actuar en él. Resarciéndose de aquel episodio, Mimi se presentó en el mismo escenario pero con una actitud muy distinta. Esta vez sustituyó al playback y a los bailarines que la suelen elevar sobre el escenario por una banda en directo y unas coristas que apoyaban su, esta vez sí, interpretación vocal en directo.
Vale que esta interpretación de sus grandes éxitos, ‘Vision of Love’ y ‘Hero’, no fue lo más perfecto del mundo –falló en algún falsete– pero, considerando que actuaba a la intemperie con unas temperaturas gélidas, la verdad es que Carey se ha resarcido en parte de aquel episodio. Incluso tuvo el papo de bromear con el incidente del año anterior, reclamando un té caliente que había pedido y no estaba allí: “Oh, es un desastre”. La reina de la Navidad en Estados Unidos ha recuperado su trono.
Más que un estilo o que un lenguaje de expresión, el género americana es para Joana Serrat una forma de vida, una manera de ser y de mirar el mundo. Desde su Vic natal, la cantautora se ha buscado siempre a sí misma a través de la tradición musical norteamericana, en el cobijo de grandes referencias como Neil Young, Bob Dylan o Hank Williams, hasta convertirse en toda una embajadora, acreditada además por su presencia –primera artista nacional que participa– en el Americana Fest de Nashville el pasado septiembre.
Fue entonces cuando vio la luz ‘Dripping Springs’, su sexto cuarto álbum, grabado en la ciudad tejana del mismo nombre con Israel Nash y un importante elenco de colaboradores. Un trabajo lleno de nostalgia y aprendizaje, rebosante de imágenes dibujadas con el corazón, con el que la catalana mantiene el notable nivel exhibido en sus dos anteriores discos. Ante una trayectoria tan sólida como la suya, no es fácil elegir el mejor, pero ella lo tiene claro.
Joana Serrat actuará el próximo 31 de enero en el AmericanaFestUK Showcase Festival de Hackney, Reino Unido, y el 3 de febrero en la sala El Sol de Madrid.
Con ‘Dripping Springs’ llevas ya seis discos…
¿… Seis? Cuatro…
Bueno, tienes dos con otro nombre.
Claro, con mi nombre es desde ‘The Relief Sessions’.
¿Y los anteriores no los consideras?
No. Los firmaba con otro nombre. Están ahí pero no los considero discos míos aunque lo sean [risas]. Los separo muchísimo. Para mí ‘The Relief Sessions’ fue mi presentación al mundo. Aunque es de un momento en el que todavía estaba buscándome, creo que apuntaba maneras. Con ‘Dear Great Canyon’ ya fue todo muy distinto.
¿En qué sentido?
El proceso en sí fue muy distinto. Para empezar me había encontrado a mí misma, que es algo que influye muchísimo porque un disco no deja de reflejar lo que eres tú, ¿no? Hubo un recorrido y mejoré a todos los niveles.
Te encontraste a ti misma en un estilo muy americano…
Sí que tenía ese punto. En ‘The Relief Sessions’ también había algunas canciones en las que jugaba con el rollo americano, como ‘Carry Me Home’ o ‘My Wife’, pero había influencias folk y pop. Aunque tampoco diría que ‘Dear Great Canyon’ es un disco americana 100%. Hay bastante de pop, hay country… es una mezcla de distintos palos.
Tampoco lo era ‘Cross the Verge’, donde también había partes bastante pop.
Sí, ‘Cloudy Heart’ es pop total. Pero luego, por ejemplo, están ‘Saskatoon’ o ‘Lonely Heart Reverb’, que para mí es la canción que más representa en folkgeist que hay en el disco, cosas totalmente folk como ‘Winter Come’ y cosas country como ‘Solitary Road’ o ‘Your Gold Could Be Mine’.
Todo muy norteamericano, ¿no?
Sí, porque cada vez me he ido adentrando más en ese mundo y he ido perfilando en ese sentido mi propia composición.
«Cuando escuché el ‘Unplugged’ de Neil Young sentí un cobijo que no había encontrado hasta el momento».
¿Qué te hizo sumergirte en ese mundo?
Siempre digo que cuando escuché el ‘Unplugged’ de Neil Young sentí un cobijo que no había encontrado hasta el momento. Tenía 11 o 12 años y también escuchaba pop, pero nunca me había sentido tan cobijada como con ese disco. Luego a partir de la figura de Bob Dylan empecé a tirar hacia atrás: escuchando a Hank Williams y adentrándome en las figuras clásicas; pero a su vez también oyendo cosas de neofolk que salían en aquel momento.
Eso en tus años formativos pero, ¿y ahora? ¿Por qué haces la música que haces?
Estoy regresando a esos orígenes porque es donde me siento más cómoda. Porque si definimos la americana como una forma de entender el mundo, yo es ahí donde encajo. Básicamente lo que hago es dar mi punto de vista, lo que yo entiendo por americana. Pero claro, cada disco representa una época y tiene un enfoque distinto. ‘Cross the Verge’ tenía ese punto más dream-country, más “geist”, porque era lo que necesitaba en ese momento: por donde me encontraba, entre dos tierras, cruzando un umbral. Y ahora la cuestión tiene más que ver con el renacer. Suelo decir que ya he cruzado aquel río y que ahora estoy en la otra orilla.
Haces una música que es muy identitaria de un lugar concreto, y tu nuevo disco, en general, es nostálgico. Entonces he pensado que, en realidad, la cultura norteamericana se ha creado de alguna manera en base a un sentimiento de no pertenencia a un lugar…
Sí, justo.
… Quizá por eso hay un punto muy nostálgico en sus géneros musicales, que también está clarísimo en tu música.
Sí, ser nostálgica es algo que arrastro desde siempre. Forma parte de cómo soy. Tampoco sé muy bien por qué: no tuve para nada una mala infancia, al contrario, fue algo súper idílico. A lo mejor es precisamente por eso, ¿no? Por intentar perseguir ese ideal de felicidad, aunque quede un poco superficial calificarlo así. Además siempre me ha pasado que no acabo de encontrar mi sitio, y por eso me identifico tanto con esa forma de entender el mundo. Creo que los que somos almas errantes tenemos una mirada un poco nostálgica sobre lo que nos rodea.
«Nunca he tenido ningún sentimiento negativo hacia mi lugar de origen, al contrario».
Porque, ¿tú siempre has vivido en Vic o te has movido?
También he vivido un poco en Dublin, bastante tiempo en Barcelona, he regresado, he vuelto a Barcelona, luego me he ido a vivir fuera de Vic; pero nunca he tenido ningún sentimiento negativo hacia mi lugar de origen, al contrario. De hecho, ‘Dear Great Canyon’ fue como un reencuentro y un aprender a amar aquello a lo que había pertenecido, al sitio donde había nacido y crecido. Creo que es interesante y enriquecedor reivindicar las raíces: que cada cual exprese cierto punto de orgullo de donde es, de cómo se hacen las cosas en cada sitio.
Me gusta mucho lo de las almas errantes. Es duro, pero bonito.
Sí, porque al final te das cuenta que es difícil que todo permanezca de forma estática. No concibo la vida como algo estático: para mí es constante movimiento, y así es como la vivo. Eso conlleva que a veces te sientes alejada de aquello de lo que intentas formar parte; pero todo cambia constantemente y, ese sentido, siempre hay nuevos horizontes. Algo que he sentido particularmente con este disco: que tenía grandes horizontes ante mí y que tenía que llegar a ellos.
Una vez cruzado el umbral, ¿no? Porque, ¿a qué te referías exactamente con eso en ‘Cross the Verge’?
Todo es personal, ¿eh? Tuve un mal momento, sufrí decepciones personales y… bueno, me da un poco de vergüenza, pero… era una cuestión casi mística, dejar atrás determinadas cosas que me perseguían y me ataban y que no me dejaban evolucionar como realmente era. Por eso sentía que estaba cruzando un umbral, porque estaba yendo a una nueva realidad: dejando atrás un tiempo oscuro para después renacer. Y no sabía que me deparaba el futuro, pero lo que me estaba esperando era ‘Dripping Springs’.
¡De vergonzoso nada, al revés!
[Risas] ¡No, no, es que soy muy introvertida! Y hablar de ciertas cosas a veces me cuesta [risas].
Pero esto es completamente normal: es pura supervivencia. Todos necesitamos soltar lastre de vez en cuando.
Sí, totalmente. Y también fue un momento de autoestima: de afirmarme en mi manera de ser y en pensar que la gente que me quisiera iba a hacerlo por como soy.
¿Y realmente haciendo un disco puedes completar ese proceso psicológico?
En mi caso sí me ha ayudado. Con ‘The Relief Sessions’ ya pude sanar, y mucho; y con ‘Cross the Verge’ también, que además fue como un pequeño homenaje a esas personas que sí se mantuvieron a mi lado, que fueron fieles y que no me dejaron en la estacada. O las canciones, que a medida que toman su propio carácter, cuando las vas tocando, comprendes mejor lo que has escrito y pueden ser muy terapéuticas.
«[Sobre ‘Dripping Springs’] Para mí no es triste, es nostálgico (…). Incluso lo veo un disco optimista».
Hablemos de tu nuevo disco: ¿cómo lo definirías en una palabra?
Para mí es un renacer, una nueva mañana. Me siento muy libre y creo que se nota en la interpretación, en que las canciones tienen peso; son más compactas. Para mí es el mejor disco que he hecho, el más redondo.
¿Y no crees que es un disco triste?
Para mí no es triste, es nostálgico: mis canciones siempre tienen esa huella. Incluso lo veo un disco optimista porque estoy intentando aprender a vivir el amor desde una concepción más global y noto que es un acercamiento más acertado y más profundo. Entiendo más matices que antes, que era mucho más tajante.
Pero hay muchas canciones que son tristes… diría que la mayoría.
¿Tú crees que la mayoría? A ver, ‘Candles’ sí es triste. Es la que veo más distinta de todas porque más bien formaba parte de la era ‘Cross the Verge’. Pero como con esa canción vivimos un momento de comunión súper bonito con todos los músicos, que creo que me ha cambiado para siempre, acabé haciendo una concesión y la incluí.
«Cuando estábamos grabando ‘The Garden’ la gente tenía que salir fuera a respirar (…). Es muy dura».
‘The Garden’ también es triste…
Sí. Cuando estábamos grabando ‘The Garden’ la gente tenía que salir fuera a respirar [risas], a tomar aire, porque me decían: “It’s a heavy song!” [risas]. Claro, es que es muy dura. Tiene esa lectura esotérica: que hay cosas intangibles, que a lo mejor no entiendes muy bien, pero que te unen a otras personas.
¿Qué te ha hecho entender de ti misma este disco?
Para empezar he entendido que no todo el mundo vive las cosas como las vivo yo, y que no puedo pretender que sea así. Ese es el gran aprendizaje de este disco. De hecho, ‘Keep on Fallin’’ habla de esto: es un pequeño homenaje a Dripping Springs, a esos días de grabación. Y empieza así: “volverás, yo no voy a regresar”. Porque ya he aprendido que no puedo regresar a ese momento porque ya fue, ya pasó. Y sé que si intento volver ahí a revivir todo eso me voy a hacer daño a mí misma, porque las cosas son genuinas y especiales precisamente porque pasan en un momento determinado. En realidad es bonito, ¿no?
Lo que decíamos antes: aprender a caminar sin mirar atrás y sin llevar demasiado peso a la espalda.
Claro, es eso: sin tener la mochila llena de cosas que son un lastre. Por eso no creo que el disco sea triste [risas], porque creo que hay una experiencia de madurez y de comprender un poquito más la complejidad de las relaciones humanas y de la vida.
Vale, igual no es triste; igual simplemente duele, porque estos procesos de aprendizaje duelen.
¡Claro! Pero son necesarios. Es como cuando pasas por una ruptura, que al principio estás muy jodida pero con el tiempo, si haces bien el procedimiento del duelo, mejoras. Es la importancia del duelo, que creo que es muy interesante… ¿ves? Por eso yo no creo que sea triste [risas]. Aunque sea otra de esas cosas que se han olvidado por la velocidad del tiempo que estamos viviendo, es importante pasar un duelo.
Sí, es verdad.
Y si no lo haces estás hipotecando todo lo que tiene que venir. Yo ahora cuando conozca a alguien con quien tenga esas conexiones tan brutales seré más consciente de que no puedo esperar que la gente viva las cosas de la misma manera que yo. Algo que para algunos es básico [risas] a mí me ha costado varios años entenderlo.
Bastantes canciones –‘Unnamed’, ‘Farewell’, ‘Candles’, ‘The Garden’ o ‘Keep on Falling’’– están envueltas en una especie de neblina un tanto espiritual, un poco dream pop. ¿Natural o intencionadamente?
Por un lado creo que forma parte de mi manera de entender la marca de mi sonido: tener siempre esa reverb, ese ambiente. Mis canciones las concibo con ese sonido concreto. Pero luego es verdad que en casos como ‘Unnamed’ hay una intencionalidad clara. En el final, donde la reverb se vuelve grande, que es como un fade-out pero que no lo es, porque creo que tiene mucho sentido por lo que estoy diciendo en esa canción: me estoy alejando y mirándome a mí misma, no tanto para juzgarme, que ya lo he hecho durante mucho tiempo, sino a través de una mirada desde arriba que me permite entender el recorrido que he hecho.
¿Y qué intencionalidad tiene en ‘The Garden’ o en ‘Keep on Falling’?
En el caso de ‘The Garden’ porque la canción es como un pequeño oasis. Y en ‘Keep on Falling’’ porque es todo tan amor que me ayuda a darle ese concepto “dreamy”.
Yo diría que cada vez es más tu sello característico dentro de un género reconocible o, de algún modo, estándar. ¡Y cada vez me guata más!
¡Qué guay [risas]! A veces uno lo tiene muy claro, pero como tampoco piensas de qué forma te comunicas, porque creo que no hay que hacer eso, en ocasiones es diferente cómo te percibes tú misma y cómo lo hacen desde fuera.
«[Sobre el sello Loose Music] Que decidieran cogerme a mí, teniendo propuestas que les llegan de todo el mundo, fue un chute de autoestima brutal».
También quería tocar el tema de los sellos. ‘Dear Great Canyon’ salió con El Segell del Primavera, ‘Cross the Verge’ con El Segell y Loose Music, y ahora ‘Dripping Springs’ lo has sacado con Great Canyon Records, tú sello, y con Loose Music. ¿Por qué te has decantado por publicar tu nuevo álbum solo con un sello inglés y con el tuyo?
Lo de Loose Music, en su día, fue una gran noticia porque me da proyección y visibilidad a nivel europeo. Me siento muy orgullosa de compartir sello con artistas que me encantan y a los que admiro muchísimo. Que decidieran cogerme a mí, teniendo propuestas que les llegan de todo el mundo, fue un chute de autoestima brutal. De ahí que haya tenido la oportunidad de hacer giras europeas, de ir a Inglaterra, y de haber podido saltar a Estados Unidos y tocar en el Americana Fest de Nashville. Eso para mí es fundamental. En esta carrera tenemos que intentar dar siempre un pasito más y las fronteras, en ese sentido, no nos gustan mucho a los artistas: lo que quieres es llegar al máximo de personas posible.
¿Y tu sello?
Con David [Giménez] me di cuenta que, al final, en un disco pongo toda mi vida. Todo lo que hago es por y para mi disco, para mi carrera. Así que decidimos dar ese paso y probarlo nosotros. Sentí que era lo natural, un camino que tenía que tomar. Luego la perspectiva del tiempo dirá a dónde me conducen las decisiones que he tomado.
En este caso la decisión era cambiar El Segell por tu propio sello, ¿no?
Sí, exacto.
Y Loose Music tampoco entra en el proceso de grabación, ¿verdad? Les presentas el disco ya hecho.
No, no entra. Pero eso ya pasaba con El Segell. Es que igual la gente pensaba que tenía a Howard [Bilerman] por estar con El Segell, pero no. Cuando me fichó El Segell ya tenía todo hecho. Me faltaba ir a grabar, porque me ficharon en septiembre-octubre y yo grababa en noviembre, pero con Howard ya llevaba hablando desde enero. El Segell nunca se ha metido en nada a nivel artístico, y eso mola. Bueno, ni conmigo ni seguramente con nadie.
¿Por qué cambiar entonces? ¿En el balance no pierdes?
Pues ya te digo: al final la diferencia no es que ellos me facilitaran un estudio, un productor o que me pagaran un disco. Nunca he tenido el dilema de pensar que si me iba perdería un dinero. No, porque siempre he tenido que ponerlo yo todo de mi bolsillo. Es más por la cuestión personal de querer probar mi propio camino. Además, está muy bien formar parte de un sello, pero también es verdad que éstos tienen que trabajar con muchos artistas para que les salga rentable. Y al final, sinceramente, como artista lo que quieres es que te traten de manera especial. No solo yo, obviamente: todos queremos que nos presten mucha atención.
¿Y no te la prestaban?
Más que nada, entre otras cosas, creo que ellos están más atados porque al final dependen del festival. Simplemente son nuevos caminos que emprendemos con mucha ilusión y cero reproches: sencillamente queremos probar esto a ver qué nos reporta.
Pero, ¿cuál fue la chispa que lo puso todo en marcha?
Cuando abrimos el sello yo estaba en El Segell y no tenía ni idea de que luego sacaría mi propio disco ahí. Empezamos porque estábamos trabajando con Marta Delmont y con Roger Usart y nos enfrentábamos a lo de siempre: nos involucramos mucho en las dos grabaciones, queríamos mimar el proyecto y nos encontrábamos con largas charlas sobre cuándo podíamos sacar los discos, que igual no salían hasta pasado año y medio o dos. Como David, además, tenía una trayectoria en sellos, creo que al final Marta y Roger fueron la excusa para hacer algo que los dos teníamos ganas de hacer: empezar esa aventura, ese proyecto. Además conocíamos desde dentro los procesos de gestación y grabación de las canciones porque hemos trabajado codo con codo con los artistas.
«El estudio es uno de los sitios donde soy más feliz: dando vida y dibujando las canciones».
Hablando de eso, el otro día Núria Graham nos dijo que su sueño es acabar teniendo un estudio. ¿El tuyo es algo parecido?
Sí, sí. Yo si tuviera un estudio en casa o pudiera disponer de un sitio como este [Nde: Aclam Records] cada día estaría grabando cosas e invitando a gente. Creo que también te permite entender mejor lo que haces, surgen nuevas ideas. No sé, el estudio es uno de los sitios donde soy más feliz: dando vida y dibujando las canciones.
La primera invitada podría ser la misma Núria…
¡Ah, sí! Totalmente [risas], ¡Núria estaría invitadísima! Y también artistas de fuera con los que tengo relación, que a veces vienen por aquí a tocar, y sería la excusa perfecta para invitarles a grabar. Claro, ¡es que sería un sueño!
Bueno, ¡a ver quién de las dos lo consigue antes!
Exacto [risas].
De acuerdo con el ránking del portal Myexpace, que establece una lista de webs musicales de ámbito iberoamericano en función de su audiencia estimada, repercusión en Facebook y Twitter, enlaces externos y “diseño, usabilidad y contenidos”, JENESAISPOP es la web musical número 1 por sexto año consecutivo. Myexpace emplea estadísticas de Rank Signals, Alexa y Klout.
Además, de acuerdo a datos de Google Analytics, el pasado mes de noviembre marcó nuevos récords históricos de nuestro site en cuanto a sesiones, usuarios únicos y páginas vistas, en ascenso constante desde los ya alcanzados el pasado febrero. JENESAISPOP acumuló ese mes 694.931 usuarios únicos (un 110,34% más respecto al mismo mes de 2016) y 2.191.571 páginas vistas (17,91% más frente a noviembre de 2016). Las sesiones fueron 1.076.511, lo cual supone un incremento del 62,85% respecto al mismo mes del año anterior.
El Equipo de JENESAISPOP quiere agradecer a todos esos nuevos usuarios su aceptación y, muy especialmente, a los más fieles seguidores que nos leen a diario desde hace casi 12 años y participan activamente en nuestra comunidad y foros. A todos ellos, así como a todos nuestros colaboradores y colaboradoras, que dedican tanta ilusión y esfuerzo en elaborar nuestros contenidos, y anunciantes, que contribuyen a que sigamos siendo un referente cultural online en lengua española, os deseamos un fantástico 2018. ¡Suerte y salud!
2017 ha sido un buen año para Camila Cabello, después de todo. Tras dejar Fifth Harmony, estas mantenían el nombre y publicaban a la primera de cambio un álbum sin ella con el que demostraban que la ausencia de la cubana no les había hecho tanta mella como parecía. Mientras esta daba sus primeros pasos en solitario con buenos –aunque nada espectaculares– resultados, tanto con su single ‘Crying In The Club’ como con sus colaboraciones junto a Major Lazer, Machine Gun Kelly o Cashmere Cat.
Sin embargo, llegó el verano y, de repente, se dio la vuelta a la tortilla. Con Fifth Harmony perdiendo peso –su single con Pitbull ha sido una insignificancia– ‘Havana’ se convertía en uno de los hits del año, poniendo a Camila en las miradas de todo el mundo. Días atrás Cabello anunciaba la próxima publicación el 12 de enero de su álbum de debut, ‘CAMILA’, con dos singles simultáneos: la enclenque aproximación acústica de ‘Real Friends’ y ‘Never Be The Same’, que se ha revelado como un grower.
Dice Cabello que esta canción es lo mejor que ha escrito nunca y, la verdad, es difícil negárselo –también porque su bagaje compositivo es aún corto, claro–. Lo cierto es que este medio tiempo sobre una relación tóxica –“como la nicotina, la heroína, la morfina”, canta en el precoro– se adhiere al cerebro gracias a los numerosos y estupendos ganchos que entona Camila con una voz tan aguda que parece apitufada –aunque se diría que no está autotuneada– y a una producción estupenda, obra del tándem Frank Dukes y Jarami, que juntos y por separado han trabajado con Frank Ocean (‘Chanel’, ‘Lens’, ‘Biking’), Drake (‘Fake Love’), ‘Post Malone (‘Congratulations’) o la propia ‘Havana’. Esas percusiones sabrosonas que emergen ocasionalmente dan la vida.
Otra cosa es su vídeo oficial, recién estrenado, que no tiene absolutamente nada que ver con la letra de la canción y que es una colección de imágenes –con un previsibilísimo filtro Super 8– de Camila con sus padres y hermana, actuando en directo, trabajando en el estudio, recogiendo premios o de vacaciones en el Vaticano o París. El WTF supino llega cuando, tras un interludio absurdo en el que un fan le gasta una bromita, introduce imágenes enviadas por sus fans cantando la canción. Parece que el clip se dirige exclusivamente a ellos, a los que emplaza a comprar ‘CAMILA’ en pre-order. Decepcionante, porque esta canción merecía algo mejor.
Por mucho que los medios nos quieran hacer creer que todo empieza y acaba en Catalunya, en lo que a titulares se refiere, hay muchísimos otros temas por los que realmente deberíamos estar preocupados. Sin ir más lejos, ahí están esas más que probables consecuencias del cambio climático que, queramos o no, nos van a afectar a todos independientemente de dónde vivamos o qué ideología política prediquemos. Gary Numan, icono donde los haya del synthpop, es bien consciente de ello. En este último ‘Savage (Songs from a Broken World)’, su 21º disco hasta la fecha, el británico se vale de lo conceptual para hacernos partícipes de una distopía en un lugar indeterminado del Oriente Medio en el que sus habitantes están sufriendo en sus carnes las consecuencias del cambio climático. A medio caballo entre ‘Mad Max’ y ‘Lawrence de Arabia’ el británico, tanto en la portada (de dudoso gusto estético, las cosas como son) como en las canciones, se vale de este imaginario desértico mundo post-apocalíptico para dar una opinión no precisamente muy optimista que digamos sobre lo que le espera a la humanidad.
A priori todo esto podría parecer una mera pose para hacerse el interesante e, incluso, captar a algún que otro joven que desconozca que él lo fue todo hace décadas cuando editó ‘Cars’ o ‘Are Friends Electric?’ en pleno apogeo de la new wave. Pero Numan, que de siempre ha simpatizado por ejemplo con PETA, ha afirmado en entrevistas promocionales que empezó a plantearse seriamente estos futuros problemas medioambientales cuando el presidente Trump decidió que Estados Unidos abandonaría el Acuerdo de París. De ahí que el disco no sólo sea pesimista en su contenido, sino que también incorpore elementos sonoros arabescos que refuercen la narrativa cinemática de ese inhóspito lugar en el que enmarca toda la trama, como en la épica ‘Bed of Thorns’.
Producido por el habitual Ade Fenton, ‘Savage (Songs from a Broken World)’ es un disco que encantará a Trent Reznor, uno de sus mayores fans, por el toque electro-industrial que impera de principio a fin como viene siendo habitual en el Numan de los últimos años. La accesible ‘My Name Is Ruin’ (uno de los mejores singles que ha lanzado en años donde, además, su hija de 11 años Persia le echa un cable en los coros); ‘The End of Things’ con sus cuerdas enlatadas (Numan no ha perdido ni un ápice su capacidad de firmar estribillos emocionantes y eficaces con los años), o los sintes oscurísimos y pesados de ‘When the World Comes Apart’ se encuentran entre lo mejor del lote junto al medio tiempo ‘And It All Began With You’ (que bien podría haber sido interpretada por Dave Gahan en lo último de Depeche Mode) o la intensita ‘What God Intended’.
Sonoramente este es un trabajo de lo más compacto, pero puestos a encontrar una pega habría que achacarle su duración: casi una hora en apenas diez temas que, por momentos, se alargan innecesariamente. Pese a ello, y siendo consciente de que Numan a estas alturas de su carrera podría estar viviendo de rentas o giras de grandes éxitos, se agradece que a sus 59 años aún siga arriesgando y apostando por la electrónica como lenguaje musical.
Calificación: 7,2/10 Lo mejor: ‘My Name Is Ruin’, ‘The End of Things’, ‘And It All Began With You’ Te gustará si te gustan: los discos conceptuales y, sobre todo, el pop-rock industrial que Numan ha predicado en los últimos años Escúchalo:Spotify
Semanas atrás planteábamos la posibilidad de que Justin Timberlake, tal y como se rumoreaba, diera la sorpresa y publicara su nuevo álbum antes de que terminara 2017. Llegados al último día del año, parece descabellado que la continuación de ‘The 20/20 Experience’ (editado en 2013) llegue antes de que acabe el año, como se llegó a pensar. Sin embargo, sí que parece seguro que el ex-NSYNC dará el primer pelotazo en el mundo del pop en 2018.
Porque en las últimas horas ha habido cambios en su web oficial muy significativos: sobre un fondo oscuro podemos ver un logo en el que se distinguen claramente las iniciales M, O, T y W, que coinciden con las de ‘Man of the Woods’, uno de los títulos que Timberlake habría registrado –’Fresh Leaves’ era el otro– para sus nuevas canciones. Tras la filtración por parte de una directiva de una emisora de Montreal y este «anuncio» en su web, sus fans ya dan por seguro que este es el título de su nuevo single y que se estrenará la próxima semana, el viernes 5 de enero concretamente.
El timing sería el perfecto de cara a la actuación de Justin en el intermedio de la Superbowl 2018, tal y como se confirmó semanas atrás, un evento en el que se confía en que salde su deuda moral con Janet Jackson. Además, también parece el momento adecuado para su carrera actoral, tras haberse estrenado ‘Wonder Wheel’, donde ha interpretado su primer papel para Woody Allen.
Actualización: Justin Timberlake acaba de subir un teaser que confirma lo que apuntábamos en la noticia del pasado fin de semana y aún ofrece más datos sobre su nuevo álbum. Se titula, efectivamente, ‘Man of the Woods’ y se publicará el día 2 de febrero. Su primer single de adelanto se publica este viernes, 5 de enero, pero no se indica el título del mismo –quizá podría ser el mismo que el del álbum–. En el vídeo vemos a Timberlake en parajes naturales nevados o entre caballos, solo y envuelto en unas mantas o con su esposa, la actriz Jessica Biel. La voz en off de Justin cuenta que este disco está muy inspirado en su mujer y su hijo, pero sobre todo en el lugar de donde procede –Memphis, Tennesse, por cierto–. Se pueden escuchar varios fragmentos musicales que alternan sonidos acústicos con producciones más contemporáneas, en las que además del habitual Timbaland parece estar involucrado Pharrell Williams, que aparece en el vídeo hablando sobre el trabajo del actor y cantante.
Qué fue de… Gustavo Salmerón. Tras convertirse en uno de los jóvenes actores más prometedores (y deseados) del cine español de los 90 (‘Más que amor, frenesí’, ‘Mensaka’, ‘El arte de morir’), y ganar un Goya como director con el cortometraje ‘Desaliñada’ (2001), se le perdió un poco la pista. No debutó en el largometraje como hicieron otros actores cortometrajistas con Goya (Santiago Segura, Daniel Guzmán, Achero Mañas), ni volvió a tener algo parecido a un éxito después de su trabajo en ‘Reinas’ (2005). ¿Qué había estado haciendo el actor durante todos esos años? Grabando a su madre.
Salmerón, el pequeño de una familia con muchos hijos, que tuvieron de mascota a un mono y vivieron en un castillo, grabó a su madre durante catorce años. En total, cuatrocientas horas de imágenes y sonidos de Julia Salmerón. Un tesoro. El director las ha sintetizado en noventa minutos. El resultado está a la vista: una de las propuestas más sorprendentes y sugestivas del último cine español.
De forma muy hábil, el director articula su documental por medio de una excusa argumental que es toda una declaración de intenciones: la búsqueda de las vértebras de su bisabuela asesinada en la guerra que su madre había guardado como reliquia familiar. De esta manera, uniendo lo emocional con lo esperpéntico, la tragedia con la comedia, Salmerón compone la columna vertebral de ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’. El resto del esqueleto está constituido por diferentes partes que dan lugar a varias lecturas.
La primera, y más evidente, es el retrato de la madre del director. Julia Salmerón es algo así como una Carmina Barrios fina, una señora de clase alta, maravillosamente excéntrica, capaz de definirse como masona mientras confiesa su amor juvenil por José Antonio Primo de Rivera, escuchar villancicos y tener el belén puesto hasta el verano, y pinchar con un tenedor a su marido por las noches para comprobar que sigue vivo. Solo por la cantidad de divertidas reflexiones, réplicas, exabruptos y anécdotas que cuenta la protagonista durante toda la película merece la pena pagar una entrada.
Pero hay más. ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ es también la descripción de una familia muy peculiar, casi berlanguiana. Un microcosmos caótico, poblado de objetos inservibles, animales correteando por todas partes y adornos kitsch dignos del Ecce Homo de Borja (esos frescos), por el que se abre paso un padre atribulado y de enorme paciencia (que casi podría protagonizar una segunda parte), y unos hijos entre divertidos y abrumados por la arrolladora personalidad de su madre. Un universo felizmente desmadrado, pero que se encuentra en plena descomposición por culpa de la crisis económica.
Esta sería la tercera lectura de la película. Por las esquinas de este divertido y entrañable álbum familiar se va abriendo paso un discurso pesimista que amenaza con emborronarlo todo; una tristeza por la pérdida del patrimonio familiar, por el castillo del título, que es la vez metáfora de la pérdida de una ilusión y símbolo del derrumbe de todo un país. 8’5.
Nuestra reciente lista de mejores discos de 1997, en celebración de 50 grandes discos que este año cumplían 20 años, nos recordaba que hace 20 años que muchos artistas publicaron su última gran obra maestra y que también hay otros que llevan 20 años sin sacar nada. Es el caso de la banda británica The Sundays. Influidos por gente como los Smiths y Cocteau Twins, publicaron un debut que todavía suele aparecer en alguna lista con lo mejor de los 90, un segundo disco menos accesible y finalmente un tercero más próximo al folk que permanece injustamente infravalorado. En este especial recopilamos sus 20 mejores canciones (playlist best of The Sundays aquí) aprovechando que jamás tuvieron “greatest hits” pues a duras penas editaron media docena de sencillos. Este mes ha sido el vigésimo aniversario de su último concierto.
1
Here’s Where the Story Ends
1990
Parte de la gracia de The Sundays es que sus dos compositores principales eran pareja y lo siguen siendo a día de hoy que se sepa, pues ambos han decidido mantener un perfil bajo en cuanto a popularidad, y a duras penas emerge una foto suya de vez en cuando. Hablamos de la cantante y letrista Harriet Wheeler y del guitarrista David Gavurin. Se conocieron en la Universidad, por lo que es fácil imaginar cómo llegaron a cantar cosas como “¿quién habría adivinado que los libros que traías eran lo único que me gustaba de ti?” en este tema que no llegó a ser single apropiadamente por la bancarrota de su sello Rough Trade.
Por el tipo de palabras repetidas (“cínicamente, cínicamente digo que “la vida es así””, «lo único que quería decir era incorrecto, incorrecto, incorrecto»), por su trato de la alienación frente al mundo (“la gente que conozco, los lugares a los que voy me hacen enmudecer”) y por la relación con el sexo (“los recuerdos de la caseta me hacen enrojecer”), la influencia de Morrissey es evidente. Y sin embargo, la canción funciona como un clásico absoluto gracias a su trotón ritmo de guitarra acústica, al punteo de eléctrica y sobre todo a su crescendo en el segundo estribillo, en el que después de que la voz de Harriet te lleve donde quiere, se impone la coda conclusiva, inesperada, tras un “fade-out” de la toma vocal que parecía el final de la canción. “Hasta aquí hemos llegado”, pero todo acababa solamente de empezar.
2
Summertime
1997
The Sundays volvieron a alcanzar la perfección pop en los 3 minutos y medio del primer single del que ha sido su último disco, ‘Static and Silence’. ‘Summertime’, que tuvo a bien editarse en aquel verano mientras Canal+ tuvo el buen gusto de bombardearnos con su vídeo, era una búsqueda del amor perfecto en estrofas y una celebración del mismo en el estribillo. Si las estrofas contraponían una “habitación con forma de corazón” y otra “con forma de infierno”, y una serie de parejas enumeradas con la “Tercera Guerra Mundial”; en el estribillo Wheeler se elevaba gloriosa para proclamar por paseos de la mano y la luz del sol acabando con la oscuridad. “Somos guisantes de una misma vaina, ¿o es que he leído demasiada ficción?”, se preguntaba en la coda final de la canción, que contiene el mejor juego de guitarras de David Gavurin, entre el jangle y lo acuoso, con los metales acompañando estupendamente en última instancia y en segundo plano. Obra maestra de ultra cool vídeo.
3
Skin and Bones
1990
La canción que abría la -en general- considerada obra maestra de los Sundays, su debut ‘Reading, Writing and Arithmetic’ (gran título, por cierto) era esta ‘Skin and Bones’. Una canción dominada por un arpeggio muy Johnny Marr, quizá con un punto del rockabilly que también identificaba a Morrissey, que parece cargada de inocencia (“he descubierto que solo somos carne y hueso”) pero solo lo está después de haber conocido el cinismo (“lo vea el mundo o no, soy mejor hombre que los demás”) y el despecho (“cómo estás… no puedo decir que me importe después de todo”). Aunque si por algo ‘Skin and Bones’ merece este lugar es por el giro final de “Individual doubts”, que supone el gran gancho de la canción con el paso de los años.
4
Can’t Be Sure
1989
El verdadero primer single con el que se presentaron The Sundays no era ‘Here’s Where The Story Ends’ ni ‘Skin and Bones’ sino este ‘Can’t Be Sure’. Toda una reivindicación del derecho a estar perdido y a expresar tus emociones en una Inglaterra llena de falsos modales, para poder encontrar tu camino cuando llegue el momento oportuno. “El deseo puede ser una cosa terrible, pero yo dependo del mío”, reivindica, antes de otra brillante coda -y van 4 de 4- en la que Harriet repite: “es mi vida, y aunque no pueda estar segura de si quiero más, ya veré más adelante”. Estupendo y minimalista cuerpo musical en el que la batería es apenas un tambor de acompañamiento para el fondo de guitarra. Producían su debut los propios The Sundays con Ray Shulman, un músico de rock progresivo que terminó produciendo también a The Sugarcubes a finales de los 80.
5
Leave This City
1997
The Sundays dejaron de sonar tan Smiths en su tercer disco para decantarse por un sonido más folkie que podríamos considerar un precedente del también infravalorado ‘Long Gone Before Daylight’ de los Cardigans. ‘Leave This City’, ni en sueños un single de ‘Static and Silence’, era una maravilla llena de nostalgia desde el segundo uno, cuando la voz de Harriet emerge, sin intro, para anunciarnos que “la pintada de la pared se ha marchado para siempre y han cerrado el cine”. Se trata de un regreso a la vieja ciudad, en la que todavía es un suplicio -atención a los preciosos agudos- “verte caminar, verte hablar”. Una canción que busca soportar el presente al contemplar el pasado y que quizá lo logra gracias a esas maravillosas guitarras en cascada en el estribillo, capaces de derretir “los días de enero y sus árboles con espantapájaros tan fríos”, y casi cualquier cosa.
6
She
1997
Pero en ‘Static and Silence’ también había canciones uptempo, aparte de la estupenda ‘Summertime’. Era el caso de esta vibrante ‘She’, una especie de versión femenina de ‘Jeremy’ de Pearl Jam, en la que una chica se enfrenta a sus inseguridades y pelea por ser más que una entre la “multitud”, en medio de una “guerra adolescente”. Aquí David se anota un tanto con una serie de guitarras absolutamente vibrantes cuando Harriet canta sobre un corazón latiendo a borbotones, si bien hay decepción final: “Ella se detiene, ¿se ha ido la música o lleva demasiado tiempo ahí (bailando sola)?”. Una grabación estupenda en cuyos créditos aparece, no en vano, en la mezcla, ¡¡¡Nigel Godrich!!!
7
Hideous Towns
1990
Otra canción del primer álbum de The Sundays que se podría haber trabajado como single si Rough Trade hubiera seguido en pie es ‘Hideous Towns’, sobre esas “ciudades abominables” que te “hacen vomitar” y que están no precisamente muy lejos de nosotros. Estamos ante una canción trepidante en ritmo y otra vez de potentísimo final como pensado para el directo, en la que se contempla con desesperanza cómo “unirte al ejército” o hacer “el servicio social” no ayuda a sentirte mejor. ¿Suena naíf? De nuevo, reivindicación de la inocencia adolescente a través de la cínica y repetida referencia a la “juventud sin esperanza” que resulta “zafia”.
8
Cry
1997
Como ‘She’, ‘Cry’ cuenta con una estupenda sección de cuerda muy asociable al tipo de arreglos que justo desde aquel 1997 también aplicarían La Buena Vida tras haber grabado precisamente en Londres. ‘Cry’ fue el segundo y último single de su último disco, editado con motivo de la Navidad de hace 20 años, acompañado por un par de demos del primer largo. Su título lo decía todo: estábamos ante una canción de luto por una pérdida en la que emerge una mandolina con su clásica vocación evocadora. La composición ha terminado siendo premonitaria de su despedida con sus “me diste tanto (…) pero ya no estás, y me hace llorar”.
9
I Can’t Wait
1997
Dos son los protagonistas de esta canción de 2 minutos de duración. La primera es la impaciencia, un sentimiento familiar al ser humano, que tantas veces ha aparecido en canciones, pero pocas con tanta fijación como en esta composición que pide un cambio y la salida del ostracismo cuanto antes porque no se puede “esperar para siempre”. La segunda protagonista es la bandada de pájaros que canturean de fondo, confirmando el carácter folkie del disco. ¿Alguien dijo “head in the clouds”?
10
A Certain Someone
1990
Si algo puede echarse en cara a los Sundays de la primera época es que la mímesis de los Smiths es en ocasiones un poco demasiado. Es claro en esta por otro lado interesante canción llamada ‘A Certain Someone’, de guitarras efectivamente ultra Johnny Marr, en la que brilla la letra de Harriet Wheeler, un alegato feminista. En ella se niega a “lavar la ropa” y “cambiarse de apellido” hasta que encuentra a “ese alguien” del título de la canción. Sin embargo, no es que esa persona “excepcional” le dé la felicidad: su voz suena más desesperada que alegre, en su “bloque de pisos” nunca llega a la “cima” y la habitación en la que viven es “fría”. Un claro retrato de la triste vida de esposa tradicional, como no hay tantos y menos tan rabiosos en el pop británico de entre décadas.
11
Your Eyes
1997
Nos vamos de ese piso frío a una “pequeña habitación en Notting Hill”, en la que “está tan oscuro que no se pueden ver las cosas como de verdad son”. Pero esta vez no es para hablar sobre la condición de la mujer, sino de una relación que ya no es lo que era. La decepción de una pareja que no ha funcionado es protagonista porque en el caso de él ha desaparecido “el brillo de los ojos”. Aunque a ella le da un poco igual: “me gustaría quedarme pero de todas formas me voy a Japón”, suspira Harriet en esta breve pero exquisita canción de 2 minutos en la que destacan esas flautas propias del folk de finales de los 60, que les sientan tan bien.
12
I Kicked A Boy
1990
‘I Kicked a Boy’ parece contener la nostalgia de ‘Back to the Old House’, pero en realidad es una canción cargada de culpabilidad porque la persona que narra no puede sacarse de la cabeza el día que “pateó a un niño hasta hacerle llorar”. Si bien aparece cierta justificación (“pude haberme equivocado, pero no lo creo, era un salvaje”) se desconoce si el peso de aquella acción es trágico en su locura violenta (“me casaría contigo / pero no me encuentro bien”) o una parodia de un/a maltratador/a que se hace la víctima (“me he estado preguntando mucho últimamente quién va a salvarme”).
13
Goodbye
1992
La quiebra de Rough Trade dejó a The Sundays en una absoluta crisis y estuvieron siquiera sin tocar durante 3 años hasta que firmaron con Parlophone para el segundo disco, ‘Blind’, publicado en 1992, y con cierta querencia por la calma y las ambientaciones a lo Cocteau Twins, como se retrata en la rareza ‘Life and Soul’. Su primer single es este ‘Goodbye’ que busca romper con el pasado y cuya principal baza son las guitarras de David Gavurin que irrumpen en el último minuto, camino a la reivindicación final: “dame una vida fácil y una muerte tranquila”.
14
Love
1992
Sí, The Sundays tienen una canción llamada ‘Love’ y es el encantador segundo single de ‘Blind’, que arranca con una estrofa de lo más chanante: “me veo a mí misma como un bebé blanco, el día que nací, me dieron un azote para enderezarme / he estado mejor y he estado peor”. Mientras el estribillo es una llamada a amarse a uno mismo por encima de a todos los demás, la canción avanza hasta la autoafirmación definitiva con la estrofa “si no tienes ni idea sobre la vida, me alegra decir que yo tampoco, pero no voy a encogerme de hombros y chuparme el dedo esta vez, porque hay algo que merezco”. Musicalmente, asoman las cuerdas que se desarrollarían en el disco siguiente.
15
Monochrome
1997
‘Goodbye’ y ‘Cry’ no son las únicas canciones de despedida de The Sundays que tenemos. La última canción de su último disco es esta joya contemplativa con cierto componente mágico entre sombras y una voz que parece hablarnos desde el cielo, posiblemente un OVNI. Los autores de ‘God Made Me’ y ‘On Earth’ la redondean con la voz de Harriet más aguda que nunca en “we stayed awake all night” y sobre todo con un precioso pedal de guitarra que emerge sutil en un momento clave de la narración, situada en julio de 1969.
16
My Finest Hour
1990
Otra buena canción de pop del primer disco, que técnicamente estuvo descatalogado entre 1990 y 1996 -en España doy fe de que era imposible conseguirlo incluso más allá, con todas las tiendas de discos que había en Madrid a finales de los años 90-, era esta ‘My Finest Hour’. Era una bonita canción de decidido estribillo, paradójicamente sobre la mala suerte pese a su título (“lo mejor que me ha pasado es encontrarme una moneda en el suelo”), que aísla a dos amantes del resto del mundo, pese a que la cosa una vez más no termina de arrancar: “la poesía no es para mí, así que me voy a casa, enséñame el camino”. Mención especial para el final, vocalmente tan Elizabeth Fraser.
17
Folk Song
1997
Como para recalcar su nuevo sonido y lo confortables que llegaron a encontrarse en él, The Sundays titularon una canción de su tercer disco ‘Folk Song’. Es un paseo solitario entre “árboles de plata y brisa susurrante”, acompañado de unas bonitas cuerdas, que casa totalmente con el otoño en que se editó.
18
When Thinking About You
1997
Una de las canciones que más gustaron del tercer disco de The Sundays era esta ‘When Thinking About You’, contemplativo y costumbrista, en el que Wheeler expresa su deseo de no despertar nunca cuando está embobada pensando en su chico. Entre sus momentos más hermosos, los agudos del estribillo y el piano -una rareza para ellos- que aparece en un puente hacia el final.
19
You’re Not The Only One That I Know
1990
Aunque algo sobrevalorada por sus seguidores, ya que su desafiante título promete algo más de lo que ofrece, ‘You’re Not The Only One That I Know’ es una agradable canción melódicamente, si bien lo que contiene es cierta arrogancia dirigida a su destinatario… con toda la pinta de ser impostada. Este autoengaño hecho canción se consuela falsamente con el gusto por estar solo… en medio de la desconfianza y el miedo a que el amor dure algo más de 2 horas.
20
Wild Horses
1992
The Sundays grabaron en 1992 una versión de ‘Wild Horses’, el tema de ‘Sticky Fingers’ (1971) de los Rolling Stones. En Europa simplemente la cara B de ‘Goodbye’, la adaptación fue incluida como bonus track en la edición americana de ‘Blind’, llevando a que el peor disco de The Sundays terminara siendo su único disco de oro en América. Estilísticamente, sí es un puente perfecto entre discos, al estar guiada por una acústica como las canciones del tercero, pero con los punteos de guitarra típicos del primero y las ambientaciones misteriosas de Cocteau Twins del segundo.
De locura. Diríamos que nunca en la historia del pop y el rock se había visto una cosa igual: King Gizzard & The Lizard Wizard, grupo de psicorock con tintes medievales y funk originario de Melbourne han lanzado, tal y como habían prometido, su quinto disco de este 2017. Y, como habían asegurado, ha llegado “muy muy a finales de año”, el penúltimo día concretamente. Se titula ‘Gumboot Soup’ y consta de 11 nuevas canciones. El disco está disponible en streaming en Bandcamp y se edita en vinilo.
‘Gumboot Soup’ llega poco más de un mes después de ‘Polygondwanaland’, un álbum que está en libre descarga. Antes de este, en pleno mes de agosto, lanzaron ‘Sketches of Brunswick East’, una colaboración con el grupo norteamericano Mild High Club. No mucho antes, a finales de junio, presentaban el conceptual ‘Murder of the Universe’, que a su vez sucedía a ‘Flying Microtonal Banana’, publicado en febrero.
Lo cierto es que la banda comandada por Stu Mackenzie y Ambrose Kenny-Smith ya había demostrado su prolificidad, ya que entre 2012 y 2016 ya habían publicado 8 álbumes, una media superior a un disco al año. King Gizzard & The Lizard Wizard demostraron en la pasada edición de Primavera Sound que, además, su directo es un espectáculo muy muy divertido. El de Francis and the Lights no ha sido, sobre la bocina, el último disco nuevo de 2017.
Según informa hoy el Ideal de Granada, la Cabalgata de Reyes Magos que organiza el consistorio de la ciudad andaluza tendrá algunos protagonistas especiales. Junto al catedrático de la Universidad de Granada José Antonio Lorente –como Gaspar– y al jugador del club de baloncesto Covirán Granada Devin Wright –como Baltasar–, el Rey Melchor será Eric Jiménez, el célebre batería de Los Planetas y Lagartija Nick.
Esta cabalgata también es especial porque el Ayuntamiento ha anunciado que la cabalgata tendrá una mayor presencia femenina de lo habitual, designando a tres Reinas Magas que también desfilarán en sus carrozas. Se trata, también, de tres artistas: la cantaora Marina Heredia, la soprano Mariola Cantarero y la cantante Diana Navarro –que reside en la ciudad aunque no es oriunda–.
Este ha sido un año de gran actividad para Eric Jiménez: además de publicar disco –el estupendo ‘Zona temporalmente autónoma’, uno de los mejores discos del año en nuestra web– y realizar su correspondiente gira promocional con Los Planetas, y también con Lagartija Nick –el también notable ‘Crimen, sabotaje y creación’–, ha publicado un libro con sus memoria llamado ‘Cuatro millones de golpes’, un título que alude a su dura infancia a la vez que hace un guiño a la célebre frase de la canción ‘Un buen día’ de Los Planetas, en la que J canta aquello de «he estado con Eric hasta las 6 y nos hemos metido cuatro millones de rayas». Curiosamente, se ve que a Eric le encantan estos fregaos, pues hace unos meses le vimos también como «jurado» de Masterchef junto a Zahara y Niños Mutantes.
Diane Birch es una talentosa compositora e intérprete de Michigan que, en un momento, pareció que iba a convertirse en una estrella. Fue en 2010, cuando publicó su álbum de debut ‘Bible Belt’ –referencia a las raíces religiosas de su familia, puesto que su padre era predicador– y canciones de pop soul con hechuras clásicas, a lo Carole King o Elton John, como ‘Nothing But A Miracle’ o ‘Rewind’ obtenían una repercusión importante. Pero su continuación, ‘Speak A Little Louder’, tardó 4 años en llegar y, pese a cortes tan potentes como ‘Love And War’ que podría haber convertido en éxito Adele, su estrella se diluyó y Warner perdió confianza en ella.
El año pasado, liberada de su contrato, publicó ‘Nous’, un EP autoproducido que aunque no perdía la raíz soul de sus primeros discos, sí mostraba cierta audacia en las maneras, aproximándose al trabajo de James Blake o Sampha, por ejemplo. Ahora regresa con una canción muy especial que refleja su faceta más intimista y nostálgica, ‘The End’, que hoy etiquetamos como Canción del Día.
Cuenta Birch en Facebook que se trata de una canción muy personal que ha querido regalar a sus fans con motivo de las Navidades. “Estoy muy emocionada de presentar esta canción tan especial en honor a mi difunto padre”, con el que deducimos vivió una relación complicada hasta hace poco, reconciliados poco antes de que llegara ese final. Se trata de una melodía dramática interpretada al piano, engalanada por preciosos arreglos de cuerda, en la que su voz doblada canta un texto sobrecogedor sobre un fantasma que vive bajo su piel, con el que baila “la niña que solía ser”. “Despiértame al otro lado / vuelvo allí de nuevo esta noche / nuestro amor apenas estaba comenzando / oh, ¿por qué una estrella refulge más brillante al final?”, canta en su estribillo. Una preciosa pieza que pronto será objeto de un vídeo y que, ojalá, sirva para que más gente –nosotros incluidos– valoremos el talento de Diane.
El proyecto de Kieran Hebden ha vuelto este año con un nuevo disco que no puede decepcionar a sus fans, en tanto que contiene los ingredientes que le han hecho ir añadiendo seguidores a su séquito a lo largo de los últimos 15 años. En el disco encontramos la delicadeza del célebre ‘Rounds’ editado en 2003, pues la elegancia y la introspección del sencillo ‘Two Thousand and Seventeen’ son las mismas que encontrábamos en ‘My Angel Rocks Back and Forth’; pero también canciones bailables como es el caso de ’SW9 9SL’ y al mismo tiempo cierta inspiración oriental como sucedía en su álbum anterior, ‘Morning / Evening’. Muchas de las canciones de ‘New Energy’ resultan relajantes y tranquilas, siempre sin dejar de resultar hermosas o caer en la música de fondo, de ascensor.
Tan tranquilas son que es difícil adivinar qué quiere decir Four Tet titulando este álbum ‘New Energy’, pues por un lado nos dice que es un disco que no puede ignorar el momento en el que se encuentra el mundo en 2017 (de manera significativa los singles se llaman ‘Two Thousand and Seventeen’ y ‘Planet’), pero por otro no queda muy claro si el álbum pretende ser un revulsivo o un tranquilizante ante la tormenta que no amaina. Es lo que tiene que el artista sea muy poco dado a conceder entrevistas promocionales, construir notas de prensa ni a explicar demasiado en general.
En un mundo, no obstante, en el que se tiende a dar todo mascado, es positivo que Four Tet deje la puerta abierta a la imaginación. ‘New Energy’ no parece significar ni musical ni conceptualmente un hito en su carrera, pero sí invita a la reflexión y contiene momentos destacados. Es el caso de ‘Lush’, toda una lección para Crystal Castles sobre cómo construir un himno electrónico a partir de un instrumento clásico sin resultar en ningún momento excesivo o demasiado obvio; o de esa ‘Planet’ final que sabe ejercer de catarsis igualmente sin tirar por lo fácil. Los samples vocales, que de manera puntual habían aparecido antes durante el tracklist, aparecen aquí orgasmizados al servicio de unos sintetizadores nocherniegos, en contraste con un instrumento de cuerda que resulta luminoso. Una maravilla más para el excelente repertorio, lleno de buen gusto, de Four Tet.
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘Planet’, ‘Two Thousand and Seventeen’, ‘Lush’, ’SW9 9SL’ Te gustará si te gusta: la música espiritual que no es una costra Escúchalo:Spotify
Parte de la redacción evalúa ‘Camina‘, el single coral que han compuesto e interpretado los concursantes de Operación Triunfo 2017 y que fue lanzado oficialmente este viernes.
«Dios, no. No me hagáis volverlo a escuchar. Es como un batiburrillo buenrollista, grandilocuente e indigesto entre ‘Viva la gente’, ‘Viva la Vida’, tropical House, Ed Sheeran, Delafé y Safri Duo. ¡Y qué manía de gritar en vez de cantar! Eso sí, cómo se engancha, me cago en todo 😱 «Caminaaaaa»… Por favor, arrancádmelo de la cabeza.» Mireia Pería.
«Una pregunta-titular que se ve mucho estos días es: «¿está ‘Camina’ a la altura de ‘Mi música es tu voz’?» Aunque es innegable que ‘Mi música es tu voz’ fue un himno-exitazo que a día de hoy sigue dando beneficios, personalmente no estoy tan seguro de su calidad y, para que mi objetividad no se vea (muy) alterada por ser seguidor del concurso, no he querido juzgar ‘Camina’ en base a si está «a la altura de un himno» o no: he querido juzgarlo con el objetivo de dilucidar si es o no un buen tema, al margen de que si eres fan del concurso te de, como diría Lana, in my fucking feelings. Y la canción oficial de ‘OT 2017’ pasa este examen: escrita entre todos los concursantes (con la ayuda de su profesor Manu Guix en arreglos), la canción podría ser mejor, y probablemente algunos concursantes saquen mejores composiciones en sus futuras carreras por separado, pero es un buen tema –algo que no es fácil cuando se ha escrito entre dieciséis personas–. Del principal punto flaco, ese rap (más salvable la parte de Mimi, a la que se ve más cómoda fraseando) ya han hablado mis compañeros, pero también hay buenas ideas, como el inicio con el tímido tropical house, la pequeña dosis de epicidad en la entrada del segundo estribillo, o alguna que otra parte en la que deja que brillen los tics más característicos de los concursantes (la voz más popera de Aitana, el grito final de Agoney o la mezcla de Amaia, Alfred y Nerea). A quién vamos a engañar: aunque no pasase el aprobado, los fans la iban a corear a lágrima viva en los conciertos, y al pasar los años iba a ser una habitual de todos los karaokes… pero, si supera el aprobado, mejor. Y es el caso.» Pablo N Tocino.
«Como no podía ser de otra manera, ‘Camina’ es un monstruo de Frankenstein del pop, una amalgama a la que dan vida los diferentes elementos que la han compuesto e interpretado. Visto el –ojo, merecido– éxito de la actual edición de Operación Triunfo, no me cabe duda que será un exitazo a la altura de ‘Mi música es tu voz’, o incluso más allá. Sobre todo, o también, porque es un artefacto blanco, cero perverso, perfecto para gustar, aunque sea un poquito, a cualquier ser vivo: con algún toquecito modernete de producción, tiene todo el almíbar y los lugares comunes necesarios para triunfar en Cadena Dial pero poder sonar en Los40. En su huracán de previsibilidad, incluye una letra ultramoñas, hasta decir basta, sobre sueños, miedos e ilusiones. Y encima, tenemos que enfrentarnos incluso a nuestros cantantes menos favoritos de esta edición –te prefiero rapeando, Cepeda– y sufrimos al tener que ver implicados a los más afines –tú no, Amaia, tú no–. Lo mejor llega al final cuando, en esa espiral de amor y fraternidad impostados, Agoney se vuelve loco y chilla «Soñando despiertos al ritmo de una mosca«. Espera, ¿¡¿qué?!?» Raúl Guillén
Cuando ya pensábamos que este 2017 no tendríamos el disco-sorpresa de las últimas semanas que en años precedentes habían publicado artistas como D’Angelo y Beyoncé, se ha obrado el milagro. Se trata de ‘Just for Us’, el nuevo álbum del neoyorquino Francis and the Lights. Él mismo había dado la noticia a última hora de ayer en Twitter, aunque no quedaba claro si se trataba de un vacile, sobre todo cuando bromeaba “no es el disco del año, es el disco de la vida”.
Pero hace unos minutos se ha revelado que era cierto. Y no se trata de un disco de rarezas, remezclas, versiones o zarandajas. Son 10 cortes totalmente inéditos que, eso sí, suponen una duración que no alcanza la media hora –cosa que, a decir verdad, se agradece–. Al contrario que en su disco de 2016 ‘Farewell, Starlite’, ‘Just for Us’ no incluye featurings de campanillas –nivel Kanye West, Bon Iver o Chance The Rapper– ni es gratuito. Por el momento solo está disponible el streaming en Apple Music, aunque Francis ha asegurado que llegará a Spotify y otras plataformas en breve.
Aunque no es un artista del calado comercial de los citados, Francis Starlite es uno de los músicos más influyentes de los últimos tiempos, sobre todo por su manera de tratar las voces –él creó Messina, el software que emplea su amigo Bon Iver para filtrar su voz e instrumentos tanto en estudio como en directo–. También ha colaborado en los últimos discos de Kanye West, Chance The Rapper o Cashmere Cat.
Actualización: En la mañana del sábado ha aparecido ‘Just for Us’ en Spotify. Según Stereogum, aunque no esté acreditado como un featuring, la voz que en el estribillo del tema titular canta «It was just for us» es la de Justin Vernon, Bon Iver.
This is not the album of the year; this is the album of the life.
Hace unas semanas el dúo ampurdanés North State presentaba su segundo single tras el impactante ‘I Know You’, cuyo videoclip estrenamos en nuestra web. Se titula ‘Can’t Forget You’ y es una nueva muestra de lo elegante, sugerente y emocional que puede ser la electrónica de los hermanos Vehí. Explotando solo en su minuto final, el tema se construye sobre delicados y evocadores teclados y la voz tratada a Laia, a la que luego se suman percusiones y el contrapunto vocal de Pau, contribuyendo a hacer el tema más sofocante.
A la altura de tan exquisito tema está su videoclip oficial, que acaba de ser estrenado. Dirigido y escrito por Mario Sanz, juega con la metáfora de dos tiradores de esgrima, hombre y mujer para hablar de amor y la soledad: “el amor es la única forma en la que los seres humanos pueden curar su soledad”. “Son dos figuras a las que apenas vemos los rostros. Sin embargo, cuando se sitúan el uno frente al otro, combaten en una lucha en la que al tocarse sí se hieren”, explica el director burgalés.
Visualmente impecable, con una gran fotografía e iluminación, regala planos icónicos como esa escena en la que un tirador yace sobre el otro, quizá inspirada por la célebre ‘Piedad’ de Miguel Ángel. “Nos pareció una metáfora increíble”, cuenta Laia. “Representar conceptual y visualmente una relación personal a través de un deporte como la esgrima y tratar esa contradicción de una forma tan elegante, tan etérea y a la vez tan frágil, tan violenta, tan mortal…”. Con apenas dos canciones y pese a su juventud –o gracias a ella–, North State se muestran como una propuesta valiente casi inédita en nuestro país a la que no hay que perder de vista.
Pollstar ha publicado su lista anual de las giras más lucrativas y U2 la lidera gracias a su exitosa gira ‘Joshua Tree Tour’, dedicada a su clásico de 1987 ‘The Joshua Tree’, que en 2017 ha cumplido 30 años. U2 han recaudado 316 millones de dólares con este tour, varios millones más que el segundo grupo clasificado de la lista, Guns N’ Roses (292 millones de dólares). Completan el top 5 Coldplay (238 millones), Bruno Mars (200,1 millones) y Metallica (152 millones).
Como es evidente, Bruno Mars es el único solista en el top 5 de las giras más lucrativas del año, aunque está acompañado en el top 10 por Paul McCartney, en séptima posición, y Ed Sheeran, en octava. En una clasificación mayormente masculina, Céline Dion es la primera artista femenina en el top 20 y se ha quedado fuera del top 10 por los pelos, ocupando el puesto 11 gracias al dinero recaudado entre sus giras mundiales y su residencia en Las Vegas, más de 101 millones de dólares. Lady Gaga es la segunda mujer de la lista con su gira ‘Joanne’, que se reanuda el mes que viene, Faith Hill la tercera y Ariana Grande la cuarta y última.
Por supuesto, una gran parte de los grupos y artistas que conforman la lista proceden de Estados Unidos, donde mueven millones y millones de dólares, como es el caso de artistas country como Garth Brooks o el dueto compuesto por Tim McGraw y Faith Hill, en décima y decimo-octava posición respectivamente. Hay buenas noticias también para artistas jóvenes menores de 30 años como Ed Sheeran (top 8), The Weeknd (top 17) y la mencionada Ariana Grande, pero el gato al agua se lo terminan llevando sobre todo bandas clásicas como Metallica (top 5), Depeche Mode (top 6) o The Rolling Stones (top 9).
1.- U2 (316.000.000 $)
2.- Guns n’ Roses (292.500.000 $)
3.- Coldplay (238.000.000 $)
4.- Bruno Mars (200.100.000 $)
5.- Metallica (152.000.000 $)
6.- Depeche Mode (141.100.000 $)
7.- Paul McCartney (132.000.000 $)
8.- Ed Sheeran (124.000.000 $)
9.- The Rolling Stones (120.000.000 $)
10.- Garth Brooks (101.400.000 $)
11.- Céline Dion (101.200.000 $)
12.- Justin Bieber (93.700.000 $)
13.- Roger Waters (92.100.000 $)
14.- Bruce Springsteen (87.800.000 $)
15.- Lady Gaga (85.700.000 $)
16.- Billy Joel (82.300.000 $)
17.- The Weeknd (80.000.000 %)
18.- Tim McGraw/Faith Hill (79.300.000 $)
19.- Red Hot Chili Peppers (73.500.000 $)
20.- Ariana Grande (66.500.000 $)
Car Seat Headrest es uno de los grupos de indie-rock más queridos de la actualidad tras la edición de su disco ‘Teens of Denial’. El proyecto liderado por William James Toledo Barnes ya tenía un nombre antes de fichar con Matador, cuando autoeditaba sus lanzamientos a través de plataformas como Bandcamp, y precisamente es en la autoedición donde Toledo explica más dinero ha ganado gracias a su música, como ha hecho saber en Twitter.
Toledo ha salido en defensa del streaming después que Geoff Barrow de Portishead reabriera de nuevo el debate sobre el dinero que genera a los artistas plataformas como Spotify. “Una pregunta a mis compañeros músicos: ¿cuántos de vosotros realmente es capaz de generar 500 libras gracias al streaming? Igual debería haber una lotería de Spotify para artistas pequeños, en la que cada noche se seleccione aleatoriamente una banda y su música se escuche en streaming durante toda la noche”, ha planteado el músico, medio en broma. El mismo Thom Yorke de Radiohead, ilustrado “hater” de la plataforma, remitía al hilo de Barrow en Twitter.
Contestando a Barrow, Car Seat Headrest explica que desde 2013 «he ganado casi 30.000 dólares gracias a los streamings de discos que no han salido en Matador. Uso Distrokid [Nde: una servicio a través del cual los músicos distribuyen su música independiente en las plataformas de streaming]. Los ingresos de esos streamings (de nuevo, procedentes de mis discos no publicados por Matador) serían suficientes para mantenerme. No intento presumir, solo quiero un poco de transparencia. Veo a muchas voces con autoridad criticando los servicios de streaming como si no fueran una fuente de ingresos viable, y siendo yo alguien que ha salido a la música usando estos servicios, estos siempre me han parecido mejores que confiar en las ventas de discos”.
Ok quick question for musicians How many of you have personally made more than £500 from @Spotify
Perhaps there should be a Small artist@Spotify lottery Every night a new band gets randomly picked and we all stream their music overnight. Perfectly legal;) Who’s in?
Not trying to brag, I just want some transparency. I see a lot of voices of authority disparaging streaming services as a source of income, and as someone who actually came up using them, it always seemed much better than relying on album sales.
Nadie espera que Liam Gallagher aparezca en una entrevista diciendo lo mucho que le gustan los Coldplay más pop, y no ha decepcionado. En una entrevista para Herald Sun que recoge NME, el ex Oasis ha dicho que hizo las paces con Chris Martin y el resto de Coldplay tras su colaboración en el concierto solidario de Ariana Grande en Manchester (de donde es oriundo Liam), pero que aún así no es “fan” de los últimos trabajos de Coldplay, pues para él son demasiado pop. “Los primeros dos discos [de Coldplay] son impresionantes”, ha afirmado. “Pero ahora su música es demasiado bailable. La música de guitarras ahora no tiene suficientes guitarras, se ha vuelto pop, han quitado las guitarras y han puesto ritmos electrónicos. Por eso mi disco ha llamado tanto la atención y a la gente le ha gustado”.
Los dos primeros discos de Coldplay son ‘Parachutes’ (el que incluye su hit ‘Yellow’) y ‘A Rush of Blood to the Head’ (el que incluye su hit ‘The Scientist’). Efectivamente, en los últimos años el sonido de Coldplay se ha ido adentrando más firmemente en los terrenos del pop bailable, hasta el punto que el grupo llegó a colaborar con el DJ Avicii en su single ‘A Sky Full of Stars’. Uno de los mayores éxitos de 2017, de hecho, ha sido ‘Something Just Like This’ de The Chainsmokers, interpretada por Chris Martin.
En tanto Gallagher nos entretiene con su opinión sobre la discografía de Coldplay, otros medios reportan sobre una posible reconciliación entre Liam y su hermano Noel supuestamente insinuada en unos tuits del primero. Sin embargo, parece que Liam ha vuelto a trolear al mundo.
Esta debe ser, con toda seguridad, la semana más pobre en cuanto a lanzamientos discográficos. Ni siquiera se publica hoy algún álbum digno de mencionar. Pero así y todo, hemos conseguido armar un buen grupo de 15 temas que sumamos a los que ya presentamos la pasada semana. En los últimos días, por ejemplo, hemos empezado a disfrutar de una nueva canción de James Blake –en realidad, una versión preciosa de Don McLean– así como del segundo avance del esperado nuevo disco de Christina Rosenvinge.
Junto a estas, también encontramos un nuevo single de la misteriosa y divertida Poppy, un nuevo tema de La Zowi, el curioso encuentro entre dos dúos argentinos de distintas generaciones, Pimpinela y Miranda! (¿será ‘Pimpiranda!’ el título de un disco conjunto?), el regreso con una sentida balada de la cantautora y pianista Diane Birch, el nuevo himno escrito por los chicos de Operación Triunfo 2017, ‘Camina’, un tema del dúo de productores canadiense Zeds Dead y otro del rapero Trouble que supone la reaparición de Drake –con base de Mike Will Made-It–. También recuperamos ‘Cuántas cosas por hacer’, el gran tema de Exnovios incluido en su reciente segundo disco ‘Amor Droga’, y los temas recientemente publicados por The Crab Apples, The Crâpulas y Vallpineda, que esta semana presentábamos en Sesión de Control.
Entre las curiosidades que destacamos hoy, tenemos una preciosa versión en vivo de ‘Eres agua’ de Miss Caffeina –intuimos que como anticipo de un disco en directo–, adaptaciones muy personales de Sufjan Stevens y The Mountain Goats a cargo de Vérité y los británicos Mothers, respectivamente, así como remixes de U2, por el colaborador de M.I.A. Switch, y del hit ‘Krippy Kush’ de Farruko, Nicki Minaj, Bad Bunny y Rvssian a cargo de Travis Scott.
Allie X ha publicado este año ‘CollXtion II’, su álbum debut, un entretenida “colección” de temas pop que, entre rompepistas, coqueteos con el reggae y baladas, conforma una sucesión tras otra de potenciales singles que ya quisieran para sí muchos artistas y multinacionales. Uno de ellos era ‘Casanova’, una de las mejores canciones de 2017 para JENESAISPOP.
La canadiense presenta ahora videoclip para esta canción que hace poco re-editaba con la colaboración de VÉRITÉ. Dirigido por India Sleem, el de ‘Casanova’ es un vídeo minimalista y centrado sobre todo en los colores básicos y en la estética retro, pero que nos deja varios planos memorables y potentes que buscan expresar un mensaje de sororidad y empoderamiento femenino ante una relación que ha terminado, como el de Allie X y VÉRITÉ apoyadas en el hombro de la otra, portando unas enormes hombreras. Otros planos expresan cierta ironía, como el de Allie X haciéndose un selfie con cara de intensidad.
Otro buen vídeo pop realizado sin enormes recursos -aunque con patrocinio de Google, según Popmatters– por una artista indie que ya suma unos cuantos a su videografía, revelándose como una especie de icono pop (semi) underground. Hay que destacar el futurista vídeo de ‘Catch’, realizado a través de una sucesión de GIFs en 3D a cada cual más impresionante, o el vídeo en plan John Waters de ‘All the Rage’, protagonizado por una Allie X cual Lady Gaga perdida en carretera (pero sin perder el glamour). Especialmente mimado parece el vídeo de ‘Paper Love’, en el que Allie X interpreta a una inquietante muñeca de porcelana.
Por cierto, por currarse, Allie X se curra hasta los “lyric video”, muy atractivos y nada convencionales. Todos ellos, bajo estas líneas.
Cuando en 2015 el trío de El Garraf PacoSan publicaba su primer álbum, ‘My High’, pronto salieron un montón de voces que empezaron a describirles como algo así como unos Can patrios. Por entonces el parecido estaba más que justificado porque la banda, pese a no disimular su amor por la psicodelia, se abrazaba al krautrock como la mejor forma de aunar su fascinación por la electrónica y el rock (no hay que olvidar que uno de sus integrantes, Sergi Marcet, militaba años ha en los hardcore Shorebreak). No obstante, en aquel primer LP ya podía encontrarse algún que otro número más enfocado a la pista de baile que ha servido de punto de partida para este ‘Sour Mood’ que ahora nos ocupa.
La metamorfosis ya es una realidad. Ellos en entrevistas promocionales de hace dos años ya afirmaban que lo siguiente sería un trabajo mucho más electrónicamente contundente y pop. Y así ha sido. Por mucho que ‘All These People’ se valga del ritmo motorik y pudiese colar como un medio tiempo de Svper, otra de las bandas patrias que mejor han sabido en los últimos años aprovecharse de lo kraut, ‘Sour Mood’ en realidad transita entre la indietrónica y el tecnopop con guirnaldas eléctricas. Más que en Can, ahora quieren reflejarse en el espejo de los The Human League de ‘Dare!’ y el sonido de Madchester como demuestran en esa ‘Burn the Rush’ que por tener tiene hasta unas guitarras distorsionadas que beben del french touch.
Ya sea dejándose querer por las justas dosis de tropicalismos y hedonismo a lo !!! (‘My Truck’, ‘Burn The Rush’), por el pop electrónico y la música house sustituyendo la batería por una caja de ritmos (‘Crossfire’ y ‘Black Sheep’) o experimentaciones sonoras a lo Animal Collective (‘El Montseny’), PacoSan ante todo presentan un disco que para nada se hace aburrido y que reportará grandes alegrías en sus conciertos. Ayuda, y mucho, que el álbum sólo contenga nueve temas. Habrá quienes opinen que en ‘Sour Mood’ han perdido parte de su esencia y de las señas de identidad que marcaron sus inicios, pero anteriormente ya nos habían dado unas cuantas pistas de por dónde iba a tirar su sonido y esto, en realidad, no debería haber pillado a nadie por sorpresa. La premisa de renovarse o morir con ellos se cumple a la perfección, aunque ya veremos a su debido momento por qué se decantan en futuras entregas y, ya de paso, si consiguen mejorar algo más su dicción en la lengua de Shakespeare.
PacoSan actúan el próximo 18 de enero en Antiga Fàbrica de Estrella Damm, Barcelona, junto a Joe Crepúsculo en la 3ª fiesta previa de Vida Festival 2018. Los poseedores del abono para este festival tendrán acceso gratuito con otra persona.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘My Truck’, ‘Crossfire’, ‘Black Sheep’, ‘El Montseny’ Te gustará si: no haces distinciones entre el pop, el rock y el kraut, además de las bandas que no tienen dos discos iguales Escúchalo:Spotify
Título: ‘Destroy Rock & Roll’
Artista: Mylo
Sello: Breastfed (2004)
Una de las frustraciones musicales de la presente década, ahora que está acercándose a su final, es que podría acabarse sin nuevo disco de Mylo. Salvo por un solitario nuevo tema en 2009, el DJ escocés no ha vuelto a publicar nada desde que creó esta pequeña obra maestra de la música de baile, y aunque ha seguido con sus labores de remezclador, no deja de sorprender que ‘Destroy Rock & Roll’ no haya tenido una continuación 13 años después. Labores en las que por cierto siempre fue excelente: tras estrenarse con una remezcla de Elton John en 2003, su sucesión de imaginativos remixes durante el año siguiente fue deslumbrante: Amy Winehouse, Scissor Sisters, Sia, Kylie o Annie (la extraordinaria ‘Chewing Gum’). Paralelamente, Myles McInnes (su nombre auténtico) trabajaba en su habitación de casa de sus padres con el Protools y una cabeza que bullía llena de ideas, acabando lo que llevaba en progreso desde casi dos años antes: las 14 canciones de este disco.
El atractivo de ‘Destroy Rock & Roll’ se puede resumir así: un disco que apetece escuchar igualmente en la pista de baile que sentado en el sofá. Por estereotipada que suene la idea, en realidad es algo más difícil de lograr de lo que parece, porque requiere que la parte musical, melódica, tenga el suficiente interés para no resultar aburrida, pero simultáneamente sin distraer demasiado la simplicidad necesaria para mover el cuerpo. El disco lo consigue combinando los elementos arquetípicos del post-house de los primeros años dos mil: grooves de música disco, la influencia cada vez más evidente del synth pop (anticipando la avalancha que vendría poco después), samples super bien escogidos, filtros a lo “French touch”… combinando todo ello con una eficiencia pop que llevó a un crítico de la época a decir que era “como los Ramones de la dance music” por su simplicidad y gratificación instantánea.
Efectivamente, como se comprueba desde ese trío ganador con el que comienza el álbum (‘Valley of the Dolls’, ‘Sunworshipper’ y ‘Muscle Cars’), Mylo no inventa nada que DJ Shadow, Daft Punk o Royksopp no llevasen tiempo haciendo, pero los temas son frescos, exultantes, con melodías que crecen a cada escucha. Si acaso, su gran innovación en aquel lejano 2004 eran esos samples de tan inusual origen que pueblan el disco: melodías y riffs de soft rock de los 70 y primeros 80. Hasta la irrupción del memorable Despacio Sound System no volvería a escucharse una conjunción de dance y rock comercial de las FM tan sincera. Motivos que están desde la mismísima primera canción, que samplea armonías vocales de la banda sonora del ‘Valley of the Dolls’ de Russ Meyer, y continúan en el segundo con unos espléndidos compases de piano eléctrico del ‘Si tu étais né en Mai’ de Maxime Le Forestier, una pieza de folk-pop (y un poco folk funk también) de 1973.
La impresionante y daftpunkiana ‘Drop the Pressure’ empieza a pisar el acelerador llenapistas con una línea de bajo que prácticamente no cambia en sus más de cuatro minutos y una simple frase con vocoder, cantada por el propio Mylo, que se van combinando en un espiral de pads de sintetizador, filtros y drops. La sigue ‘In my Arms’, que mantiene el tono ultrabailable a la vez que marca el retorno de los samples, con la aparición del célebre motivo de teclado del ‘Bette Davis Eyes’ de Kim Carnes (en realidad no sampleado sino regrabado en un viejo Juno). Una sorpresa que funciona de perlas y que se convierte en jubiloso shock cuando lo funde con un fragmento del hiperglucémico y deliciosamente 80s ‘Waiting For A Star To Fall‘ de Boy Meets Girl. La cultura del mashup (otro de los hitos de aquellos comienzos de milenio) elevada a la categoría de álbum en este ‘Destroy Rock & Roll’ que parecía dispuesto a todo menos a destruirlo. El amor “cero irónico” de Mylo por este tipo de ingredientes musicales tiene su origen con su infancia en la Isla de Skye, en la que la recepción radiofónica no era muy buena y en ocasiones las emisoras que mejor se oían emitían música MOR, como explicaba el músico en las entrevistas de la época:
‘Guilty of Love’ y ‘Paris Four Hundred’ mantienen el nivel admirablemente, uno en su faceta más tecno-pop (sampleando al funk George Duke) y el otro más “frenchy” a lo Etienne de Crecy, dando pie a una de las claras cumbres del disco, con la llegada de ‘Destroy Rock & Roll’. Se trata del primero de los temas que creó para el disco (data de finales de 2002, cuando aún trabajaba con un iMac de segunda mano), y que de hecho había publicado como single en 2003 en una versión más primitiva. De nuevo, la simplicidad de una buena idea: un beat con piano house tremendamente efectivo combinado con un extracto de algo tan bizarro como la «Invocación para el juicio para la destrucción de la música rock”, un disco lanzado en 1984 por Elizabeth Clare Prophet de la Iglesia de la Nueva Era Universal y Triunfante, que llamaba a la condena de “todas las perversiones (…) a través de imágenes distorsionadas y exageradas, movimientos pervertidos del cuerpo, breakdancing y otras formas de baile”, y que incluía una lista leída de todos los artistas “culpables”, una letanía de nombres leídos con tono aburrido que resultó oro puro para Mylo: tan maravillosa enumeración pasaba de los más grandes (Michael Jackson, Madonna, Bowie) a los más insospechados y rebuscados (Big Country, Fashion, Rebbie Jackson). Una yuxtaposición de voz y música que produce un efecto de gloriosa, inesperada euforia, tanto por el maligno placer de escuchar ese speech sirviendo tan extrañamente bien al propósito de lograr “movimientos pervertidos del cuerpo” como por lo hilarante de muchos momentos (nombres mal pronunciados, la impagable frase “Culture Club including Boy George” – como si hubiese estado a punto de librarse) o el placer de reconocer inesperados artistas queridos (¡The Thompson Twins! ¡Pat Benatar!):
Tras la apoteosis, el disco continúa con ‘Rikki’, que no es otra que Ricky Lee Jones, cuya voz fue tan troceada para el motivo principal del tema que los asesores legales del sello explicaron que no hacía falta pedir permiso porque el sample resultaba irreconocible tras cortarlo en 25 trozos de sonido y recombinarlos rítmicamente. Un trabajo de “chopping”, por cierto, hecho con un viejo conocido de los músicos que trabajaban desde sus habitaciones y sin presupuesto a primeros de los dos mil: el programa Recycle, bajado -según confesión del propio Mylo- en copia craqueada ilegal, al igual que el Rebirth, del que sacó muchos de los beats con sonido Roland TB-303. La copia del Pro Tools que usó para mezclar todo era la gratuita con limitaciones.
Y de nuevo, un trío de llenapistas de primer nivel: la ultra efectiva ‘Otto’s Journey’, con un groove y una melodía contagiosamente hipnóticas, un impresionante reprise de ‘Muscle Cars’ hecho por el grupo de DJs Freeform Five, y la atmosférica pero bailable ‘Zenophile’, que incluye un certero sampleado de la orquesta con pizzicato del ‘Where Am I Going?’ de Dusty Springfield en la parte central de la canción. Tras ellas llega otra de las cumbres del disco, en otro de los momentos más sampletásticos de ‘Destroy Rock & Roll’: la combinación de otro groove fabuloso con el trémulo soft rock de la balada ‘Stay With Me Till Dawn’ de Judy Tzuke (1979), que dan como resultado la canción ‘Need you Tonite’, en la que los sintetizadores orquestales de Mylo se entrecruzan en increíble sintonía con el estribillo de la cantautora británica. Mylo la explicaba así en aquellos años: “me encanta la canción, en especial el break orquestal de la mitad. Así que creé una pista instrumental basada en esa parte y luego incorporé el sample de la original. Es muy simple, creo que usé cinco pistas en total en la mezcla”.
‘Emotion 98.6’ es un último alarde de melodía inspirada y beats optimistas, un cierre perfecto para un disco que en su momento causó mucho impacto (Elton John declaró que “debería haber una copia en todos los hogares británicos”), hecho por un DJ veinteañero de perfil inusual (graduado en Filosofía por la Universidad de Oxford) y de carrera finalmente errática. Interrumpida, supuestamente, por las complicaciones legales del sello que montó para editar su obra junto a dos amigos (Breastfed Records), aunque ha seguido remezclando y pinchando todos estos años mientras sigue prometiendo un nuevo disco que supuestamente acabó en 2015. Mención final especial, por cierto, para el diseño a cargo de The Phantom, tanto del álbum como de los sucesivos singles, un maravilloso troquelado basado en letras pintadas con un “stencil”.
Javiera Mena es número 1 de nuestra web con ‘Dentro de ti’ después de que estrenásemos para España el vídeo de la canción. Entre las canciones a las que damos la bienvenida están los últimos singles de Katy Perry, Kendrick Lamar, Charli XCX y también la revelación Putochinomaricón. Por el contrario, nos despedimos de ’Little Dark Age’ de MGMT, ya con 10 semanas en lista y en la mitad baja de la tabla. No dejéis de interesaros por las novedades y candidatos de la semana. Vota por tus 20 canciones favoritas aquí.