Desde luego que las versiones a menudo sirven para que el público conozca una canción. Ha sido el caso de ‘Con las ganas‘, una de las composiciones estrella del debut de Zahara, junto a ‘Merezco’ o ‘Tú me llevas’. Las reproducciones de la canción y el vídeo ya se contaban por millones en Spotify y sobre todo en Youtube, pero sin duda Operación Triunfo ha descubierto el tema a un nuevo público y no hay manera de que abandone la lista de los virales de la plataforma de streaming sueca. También está circulando la versión interpretada en el programa por Aitana y Amaia, que contó con el beneplácito de la propia Zahara y es, con diferencia, la canción más reproducida en Spotify de la gala 4. Hablamos con Zahara brevemente sobre este furor.
‘Con las ganas’ está en la lista de virales de Spotify, ¿te lo esperabas?
Pensé que se hablaría de ella en la gala, pero no todo el alboroto que ha creado. No solo por lo que comentas, sino por los artículos que han salido en varios medios sobre ello. Habrá gente que se quede solo en esta canción y estará bien, pero ojalá profundicen y conozcan el resto.
¿No te da un poquito de rabia que esto contribuya a que sea de tus canciones más oídas? Desde que la escribiste, hace tanto ya, ¡¡¡has hecho canciones mejores!!!
Muchas gracias. Yo también lo creo. Se me queda algo antigua, pero a la par es inevitable que me haga ilusión que una canción mía crezca de esa manera.
¿Qué relación tienes con esta canción desde que se escribió? ¿Qué significaba para ti cuando la escribiste y qué significa hoy?
La canción tiene 12 años. Yo era una post adolescente que vivía intensamente y para quien un desengaño amoroso lo era todo. Ahí surgió esta canción. En esa frustración, en esa habitación gris. La compuse llorando y de manera natural cada vez que la cantaba en un escenario me ponía a llorar. La conexión con el público era tan bestial que cuando empezaba a tocar se creaba un silencio sepulcral, un respeto máximo, interrumpido solo por los gemidos de las primeras filas. Era muy fuerte vivir eso.
Un cuatro de abril en un concierto cantándola me vine abajo. Acababa de dejarlo con quien era mi novio entonces y me dije: «¿qué necesidad tengo yo de estar pasando esto?». Dejé de cantarla. Me enfrenté al público. Me costó bastante. Años más tarde ya no quería cantarla por el motivo contrario. Estaba tan lejos que no tenía sentido cantarla si no empatizaba con ella. Tengo que reconocer que todo lo que ha pasado con ella y Operacion Triunfo ha hecho que me reenamore de nuevo. He recibido tantos mensajes, tantas historias que me ha emocionado ver qué algo mío puede conectar con tantas personas.
¿De poder elegir que se versionara una canción tuya en el programa, cuál habría sido?
Me encantaría ‘Caída Libre’.
Con coreografía incluida.
Pieza coral. Toda la academia para empezar el programa.
En este momento ‘Con las ganas’ es más de la gente que quiere interpretarla que mía
¿Qué pasaría si por lo que fuera la versión de Aitana y Amaia se hiciera más famosa que la tuya misma? Nos consta que su versión está circulando bastante también…
En este momento es más de la gente que quiere interpretarla que mía. Me parece precioso ver que algo que escribí hace tanto tiempo tiene una vida tan larga y emocionante. Cuando hacía canciones en aquella época en Granada no podía ni soñar con que mis canciones salieran por televisión o hicieran llorar a tantas personas. Ahora es de quien quiera cantarla y está bien así.
Mucho se ha escrito sobre las ilustres versiones que llegan tan o incluso más lejos que las originales: ‘Nothing Compares 2-U’ de Sinéad O’Connor (antes interpretada por The Family con Prince a los mandos), ‘Hallelujah’ de Jeff Buckley (si pensabais que la original de Leonard Cohen era más conocida, echad un ojo a Spotify) o esa ‘Heartbeats’ que ya nadie recuerda quién sacó antes, si Jose Gonzalez o The Knife. Y ahora el fenómeno ha aumentado en la era de las redes sociales, donde una versión puede llegarte gracias a una playlist de Spotify o de Youtube, vía Facebook o Tumblr.
Para presentar Jack Daniel’s Tennessee Honey, la «versión» con menos alcohol y un toque de miel de Jack Daniel’s, la marca ha realizado un interesante estudio y un mini concierto en Madrid con Dorian y St Woods, en el que Arturo Paniagua presentaba reveladores datos. Al margen de que el 6% de los millennials nunca haya estado en una tienda de discos (el 45% no visita una desde hace 6 meses), resultó que el 5% de los encuestados creía que ‘Baby One More Time’ era una canción de Ed Sheeran y no de Britney Spears a raíz de su versión. Además, el 80% de los encuestados reconoce descubrir los clásicos del pop-rock a través de versiones compartidas en redes.
St Woods, uno de los valores noveles en alza tras haber actuado en Primavera Club, reveló que si conoció la música de The Police fue gracias a la aparición de ‘Roxanne’ en ‘Moulin Rouge’, y a su vez se maravilló de las posibilidades que ofrece Youtube para dar a conocer a un artista aunque sea por sus versiones (él tiene también obviamente material propio). «Cualquier artista que se precie tiene que estar en Youtube. Las risas que me eché cuando en las estadísticas vi que había alguien escuchándome en Taiwán’…», comentaba.
Marc Gili y Belly Hernández de Dorian acudieron al evento para actuar en acústico antes de irse a México, y también contaron cosas. Marc reivindicó a Perales, Radio Futura y Nacha Pop como artistas que versionar, y confesó que creció cantando «a grito pelao» ‘Autosuficiente’ de Parálisis Permanente. Por su parte, Belly reconocía que en sus inicios improvisaba armonías cantando por encima de canciones de los Beatles, aplicando después sus nuevas ideas a la banda. Si ambos decidieron arrancarse con una reducción acústica de cortar el hipo de ‘Enjoy the Silence’ de Depeche Mode, no dejaron de recomendar también el ‘Personal Jesus’ que se marcó Johnny Cash. Puede que no superara al original, pero desde luego también hizo historia.
El mini concierto se cerraba con una autoversión reducida al mínimo de ‘Cualquier otra parte’ de Dorian, con el grupo insistiendo en que gracias a su álbum de autoversiones, en el que colaboraban Marion Sosa o Santi Balmes, se habían dado cuenta de que «no hay dos personas que fraseen la misma melodía de la misma forma». En cuanto a St Woods, hizo alarde de su bonita voz y sus múltiples posibilidades en vivo, interpretando ‘You’re the One That I Want’ de ‘Grease’ y el mencionado hit de The Police. Podéis escuchar cómo suenan estas versiones en el vídeo a continuación.
El 26 de agosto de 2015 fallecía como consecuencia de un disparo el que fuera batería de Los Piratas Javier Fernández. Javier tenía problemas psiquiátricos, era bipolar y se encontraba bajo un brote psicótico. Dos agentes de la Guardia Civil acudieron a su casa alertados por su familia de que «se encontraba muy alterado y descompensado por sus problemas psiquiátricos», y convencidos de que se trataba de un caso de violencia machista, uno de ellos le disparó. La familia ha negado siempre la existencia de violencia de género en su hogar. Como acusación particular -ejercida por la viuda, el hermano y los padres del músico- pedían 4 años de prisión y 6 de inhabilitación para el agente.
Hoy se conoce la noticia de que el agente ha sido absuelto del delito de homicidio imprudente, como informan El País o La Voz de Galicia, vía Europa Press. La sentencia considera probada la versión de la Guardia Civil, que Javier había cogido varios tenedores y un cuchillo de la cocina acercándose a uno de los guardias civiles, sobre el que se «abalanzó y comenzó a agredirlo» con los cubiertos «a la altura de la nariz y en la zona pectoral próxima a los hombros mientras el agente retrocedía» por el pasillo hacia la calle. El otro guardia civil, «viendo que no podía auxiliar a su compañero ya que estaba situado en el exterior de la vivienda», sacó su pistola y disparó a Javier en una pierna con la intención de herirlo para «impedir que continuase agrediendo a su compañero».
Según la sentencia, la bala entró por el hipocondrio derecho, “a seis centímetros de la línea media y debajo del último arco costal y salió por el cuadrante superior externo de la nalga derecha”, pero el proyectil “desgarró una pared de la vena cava inferior”, lo que provocó la muerte del que fuera conocido como Hall 9000. El agente «no era tirador selecto ni había recibido formación ni entrenamiento específico para el uso del arma a corta distancia en situación de tensión», según uno de los testimonios.
Hasta su separación en 2004, Los Piratas fueron uno de los grupos más populares del underground nacional entre mediados de los 90 y principios de los 2000, lanzando al estrellato a Iván Ferreiro, que continúa con una exitosa carrera en solitario. Su último álbum, ‘Casa’, era número 1 en ventas el verano pasado.
“Como una cerveza sin alcohol, no está mal pero requiere empeño / como el tan del autobronceador / se parece al verdadero pero no / así es mi vida hoy por hoy / casi casi lo mejor / pero siempre es casi casi y nunca llega lo mejor / no me mires, déjalo / necesito una razón, un portento, un ansiolítico, una voz”. Hace poco, al hilo de ‘stranger‘ de Tove Lo, hablaba de canciones pop que mezclaban de forma sensacional la euforia y la miseria; podría haber nombrado también ‘Sucumbir’ o ‘¿Qué se siente al ser tan joven?’ -por ceñirme solo al último disco de La Casa Azul-, y es que muchas canciones de este proyecto son tremendamente eficaces en esa mezcla. Como ‘Esta noche solo cantan para mí‘, que introduce este artículo, y en la que Guille Milkyway habla, sobre todo en su fantástico puente, del poder de la música (especialmente de la música pop, tantas veces despreciada y considerada de menor valor) para ser una terapia en los malos momentos. Es una gran noticia que un artista con estas ideas sea uno de los profesores del renovado ‘Operación Triunfo’.
Alguien dijo que la razón de que la mayoría de las carreras de “triunfitos” no despegara fue que no había espacio en nuestra escena musical para 16 nuevos artistas de golpe cada año. No le faltaba razón, pero también influye no querer salirse de un patrón concreto de cantante (o “producto”, que diría Risto) y no potenciar la formación musical de los concursantes para que así ellos mismos tengan una base mayor… de la que pueda salir algo que destaque no ya por su naturalidad, sino por su autenticidad. La decisión de poner al autor de ‘Cerca de Shibuya’ al frente de las clases de Cultura Musical es, por tanto, todo un acierto, y él precisamente suele insistir en la autenticidad durante sus clases a unos alumnos que prometen tener un mayor recorrido que en otras ediciones -especialmente, y sin desmerecer a sus compañeros, Amaia, Alfred, Aitana o la ya expulsada Mimi. Sus conocimientos influyen en la cuidada producción de La Casa Azul, pero la clave de los sentimientos tan fuertes que despierta en sus oyentes habituales no está tanto ahí, sino en el contraste de melodías alegres con letras que, salvo excepciones como ‘Los chicos hoy saltarán a la pista’, parecen no pedir en absoluto un acompañamiento alegre (…y, sin embargo, se mueve). En una entrevista reciente a nuestra web Milkyway se mostraba humilde en cuanto a su capacidad como letrista (“escribir en los momentos bajos es lo que hacemos todos porque cuesta mucho menos, tiene mucho menos mérito”) pero, la verdad, es necesaria mucha valentía para un desnudo como el de ‘Terry, Peter y Yo’ o el de ‘La Vida Tranquila’.
Junto a ‘Los chicos…’, otra excepción en ese sentido es ‘La Revolución Sexual’, incluida en el disco de 2007 del mismo nombre, con diferencia su canción más reproducida en Spotify, y la actuación grupal de los alumnos en la gala de esta noche. Ya hablamos con Mimi sobre el ambiente de respeto a la diversidad sexual y de género que se respiraba en la Academia, otra novedad respecto a ediciones anteriores, y esto parece que va a alcanzar un punto clave esta noche. Y no es porque Raoul vaya a ocuparse del ‘Million Reasons’ de Lady Gaga, ni por la versión que harán Ricky y Nerea de ‘Time of my Life’, ni siquiera por Agoney homenajeando a Conchita Wurst y su ‘Rise Like a Phoenix’: es porque la gala se abrirá con los concursantes cantando un tema que se ha convertido en un himno LGBT (y lo más cercano que hemos visto en el concurso fue el dueto de ‘Mujer contra Mujer‘ de Vega y Ainhoa, que más que por reivindicación lésbica, fue noticia por el mal rollo entre ambas). Gracias al trabajo de Los Javis, los alumnos conocen esta dimensión del tema de Milkyway, y no solo eso; están comprometidos con ella. Están comprometidos con la responsabilidad de que un programa para toda la familia (y en el contexto político de La 1) abra con ellos: con 13 chicos que ahora mismo son modelos a seguir para muchos niños y adolescentes, animando a salir del armario, a no negar tu sexualidad, a disfrutar tu vida… y a respetar si éste no es tu caso. Curiosamente, si uno revisa entrevistas de la época (ésta en la Rolling Stone, o muchas otras), Guille dice que el tema va “sobre liberación”, no menciona la diversidad sexual y de género, pero es innegable que la canción se ha acabado ganando ese simbolismo. Y no es un simbolismo muy retorcido: Ambrossi mencionaba en la clase que enlazábamos antes la frase “tú, que anticipabas un futuro catastrófico / hoy pronosticas La Revolución Sexual” como prueba de que tiene ese doble sentido, pero es que también tenemos el ejemplo de “preferiste maquillar tu identidad” (mira que hay verbos), “te preparas para el golpe más fantástico” o la que podría ser la mayor referencia al armario: “déjalo ya, no pretendas despistar / ahora, déjalo ya, a quién quieres engañar”.
Voluntario o involuntario, el caso es que son muchos quienes ven ‘La Revolución Sexual’ como un himno LGBT para bien… y también para mal, como hemos podido comprobar estos días en Twitter con la defensa que ante una señora indignadísima han tenido que hacer tanto los creadores de ‘La Llamada’ como el mismísimo Guille. Personalmente sospecho (o espero) que la tal Milagrucu sea un perfil falso de alguien que busca trollear, pero lo que está claro es que hay muchos espectadores con un discurso cercano, o incluso peor, espectadores que esta noche sintonizarán La 1. Ya de por sí es una buena noticia que la gala de la cadena pública abra con ‘La Revolución Sexual’ por lo que significa este apoyo en horario de máxima audiencia a la música que no suele entrar en radiofórmula (¿veremos también a Alfred cantando al piano ‘Como un fan’, o a Ricky defendiendo ‘Podría ser peor’?), pero en este caso la enhorabuena es doble por este otro mensaje.
Después de la fallida Gala 0, y de que la audiencia comenzase a bajar en la siguiente, no se pronosticaba La Revolución Sexual sino el fracaso de esta resurrección de ‘OT’ y, junto al declive de ‘Gran Hermano’, la muerte de dos formatos míticos en la misma temporada. Varias semanas después, no sabemos qué suerte correrá ‘GH’, pero la de ‘OT’ desde luego no será esa, porque está haciendo algo que en televisión no suele ocurrir demasiado: sumar adeptos cada semana. Y el “bueno, ‘GH’ es un reality y ‘OT’ un talent” no es del todo cierto: aunque esta edición se ha alejado del punto en el que lo colocó Telecinco (las diferencias entre jurado y profesores no llegan a esas broncas entre Risto y Llácer, ni por supuesto se está explotando el acoso a una concursante como ocurrió con Virginia Maestro), ‘OT’ tiene, y esto no tiene por qué ser malo, componente de talent y de reality. Si solo fuese un talent, no tendríamos un Canal 24 horas, no tendríamos las pulsaciones de media España acelerándose con la actuación de ‘City of Stars’ y con cada acercamiento entre Amaia y Alfred, y no tendríamos la unión entre televisión y redes sociales que está ocurriendo con este programa: es un acierto que se cuelgue todo el contenido en Youtube, sin tener que pasar por su web (un tirón de orejas en cambio para la realización en las galas, los planos durante la actuación de Ruth Lorenzo demuestran que, si quieren, pueden hacerlo mejor).
Una de las claves de que este revival esté funcionando, y de que vaya cada vez a más, es que ‘OT 2017’ se ha convertido en un término que se suele aplicar a las series: un “happy place”, un lugar como son las canciones de La Casa Azul. Esta noche pueden conseguir, además, convertirse abiertamente en un happy place para un colectivo, y decimos “abiertamente” porque, aunque en Twitter se recopilan muchísimos vídeos al respecto -incluso de correcciones entre los propios concursantes-, los lunes por la noche parece que se nos quiere vender otra cosa. “Hay una persona en su casa que está a punto de dar ese paso en su vida (salir del armario). Con esta canción vais a conseguir animarle a que dé ese paso” era una de las instrucciones que les ha dado Ambrossi (él y Calvo quieren, además, para la próxima semana explicar con detalle a los alumnos las siglas LGBT “porque ya está bien de hacer el ridículo en la televisión”, según sus propias palabras). Ya me comentaron ellos hace unos meses que querían poner su granito de arena para acabar con el heteropatriarcado, y si al tener unos profesores así le sumamos el material de alguien comprometido como Milkyway… quizás entre ellos (y la Directora Noemí Galera, que también dio la cara el otro día) puedan conseguir hoy que empiece a cambiar la heteronormatividad forzada que se respira en las galas. Quizás ‘OT 2017’, no solo en redes sociales sino abiertamente, pase a ser no solo un programa de entretenimiento, sino un programa -quién nos iba a decir hace unos que podríamos ponerle esta etiqueta- necesario. Sus responsables (y La 1) tienen ante sí una buena oportunidad para demostrar que la música, además de servir de terapia personal como en las canciones de La Casa Azul, también puede servir de terapia social.
Reino Unido siempre ha adorado a Oasis, hasta el punto de que incluso sus peores discos fueron multiplatino, de que «Morning Glory» fue 14 veces platino en este país, y de que Noel Gallagher no se ha quedado sin platino en ningún caso en su carrera en solitario. Así que no es una sorpresa en absoluto que ‘Who Built the Moon‘ vaya a arrasar. A lo sumo cabía preguntarse si el cierto poso experimental del álbum iba a agradar a sus seguidores. Y la respuesta es sí.
‘Who Built the Moon’ salía al mercado el viernes, en pleno Black Friday, y solo durante el fin de semana ha vendido la friolera de 57.000 copias siempre dentro de Reino Unido. No es que vaya a ser obviamente número 1 sino que además casi triplica al número 2, que en las «midweeks» que se presentan hoy, es ‘Glory Days’ de Little Mix. En tercer lugar quedaría Sam Smith, aunque ojo, viendo aumentadas con respecto a la semana pasada las cifras de ‘The Thrill of It All‘.
Noel va, pues, por buen camino para superar las 103.000 unidades que su hermano Liam vendía en los primeros 7 días de ‘As You Were‘, aunque hay que tener en cuenta que las ventas ya se ralentizarán durante el resto de la semana. Además, el disco de Liam subiría esta semana hasta el puesto 16 aproximadamente: parece que en que algunos se han encaminado a las tiendas para comprar ‘Who Built the Moon’, también se han animado a llevarse una copia de su disco hermano.
Peores noticias hay para Björk, pues ‘Utopia‘ es número 21 en las midweeks, por lo que pelea, en verdad, por permanecer en torno al top 30: si no mejora la cosa, será su peor top. Los primeros tres discos de Björk fueron top 5 en Reino Unido, los tres siguientes top 10, ‘Biophilia’ quedó en el número 21 y ‘Vulnicura’ en el 11.
‘Cálido y rojo’ es una de las canciones incluidas en ‘Fuerte’, el último disco de Miranda!, que acaba de salir en España en edición física. Es una colaboración con el barcelonés Carlos Sadness que nos habla sobre un amor sufrido en silencio. “Soy para ti, ¿que no lo ves? abre tus ojos”, canta el grupo, antes de advertir “aunque tú te escondas, seguiré tu sombra, lo daría todo para ti”.
Ahora sale el videoclip para esta canción, en la que Sadness vende corazones de peluche a Miranda!, y en el que los tres visten emulando una pared de ladrillo, tras la cual se camuflan, quién sabe si en busca de la sombra de su amor. Ale de Miranda! cuenta que la grabación del videoclip con Sadness fue “delirante”. “Su música y su personalidad son únicas y le aportaron a nuestra canción una serenidad y una ensoñación que solo podíamos lograrla con él”.
Miranda! presentan ‘Fuerte’ este mes y el que viene en España. Las fechas son el 29 de noviembre en la sala Malandar de Sevilla, el 30 de noviembre en el Ochoymedio de Madrid (Ticketea), el 1 de diciembre en la Razzmatazz de Barcelona (Ticketea) y el 2 de diciembre en la sala Moon de Valencia.
.Me pasaron el guión diciendo: “si algo te parece muy fuerte dilo sin problemas”, pero con @mirandaenvivo hay que decir “sí a todo”.
‘DAMN.’ de Kendrick Lamar es el disco del año para Rolling Stone. Es uno de los discos más vendidos de 2017, además de uno de los mejor valorados, por lo que no sorprende su posición. Sí sorprende la de otros discos en la lista, que se compone de 50 discos, entre ellos varios que harán fruncir el ceño a más de uno, como ‘reputation‘ de Taylor Swift o ‘The Thrill of it All‘ de Sam Smith, y no porque aparezcan en la lista, sino porque lo hacen directamente desde el top 10.
Aunque quizá la posición más sorprendente de todas sea la de U2 con su ‘Songs of Experience’, que ocupa el puesto 3 (por delante de los trabajos de Kesha y LCD Soundsystem) con un disco que todavía no ha salido a la venta (como hacía Rough Trade nombrando ‘Utopia’ de Björk tercer mejor disco del año varios días antes de su salida). La racha de U2 en cuanto a la calidad de sus discos ha ido a la baja. ¿Nos fiamos de Rolling Stone?
El segundo mejor disco para Rolling Stone es ‘Melodrama’ de Lorde, disco del año para NME. El segundo trabajo de la neozelandesa no ha funcionado en ventas como se esperaba, pero desde luego ha complacido a la crítica y a sus fans por igual. Los discos de Queens of the Stone Age, Migos y Khalid ocupan también el top 10 y entre el resto de discos reivindicados están los de SZA, Paramore, Grizzly Bear, St. Vincent, Harry Styles o Father John Misty.
1.- Kendrick Lamar / DAMN.
2.- Lorde / Melodrama
3.- U2 / Songs of Experience
4-. Kesha / Rainbow
5.- LCD Soundsystem / American Dream
6.- Khalid / American Teen
7.- Taylor Swift / reputation
8.- Queens of the Stone Age / Villains
9.- Migos / Culture
10.- Sam Smith / The Thrill of it All
Katy Perry sigue de gira por Estados Unidos presentando su último disco, ‘Witness’. Este fin de semana ha actuado en Salt Lake City, Utah y por poco deja a una pobre fan sin teléfono cuando, en la tarea de patear varios globos con forma de ojo del escenario al público, uno de estos impactó directamente en el móvil de la chica. Hay vídeo del golazo.
La autora del vídeo ha declarado que su teléfono está bien y su cara también y que el impacto le produjo un ataque de risa. Asegura que el móvil se apagó tras el golpe, pero que luego lo pudo cargar sin problema en su casa y que cuando vio el vídeo le dio otro ataque de risa.
Esta no es la única noticia inusual que ha producido la gira de ‘Witness’. El pasado mes de octubre, Perry se quedaba literalmente colgada en una tarima durante una actuación debido a un error técnico.
La autora de ‘Dark Horse’ seguirá girando por Norteamérica hasta el 6 de febrero, cuando arranque su gira por Sudamérica. Más tarde visitará Europa y Oceanía.
‘Witness’ afronta el fin de 2017 sin singles de éxito en las listas, si bien ‘Swish Swish’ ha sido un éxito en Youtube. La cantante podría prepararse para el lanzamiento de ‘Hey Hey Hey’, para el que ya habría grabado un videoclip.
Los High Flying Birds de Noel Gallagher por fin hacen honor a su nombre publicando un disco medio lisérgico que sí sirve para hacerte volar alto (recordemos el doble sentido de «high»). Es extraño que Noel haya tardado tanto tiempo en dejarse llevar: además de con Goldie, más de una vez colaboró con Chemical Brothers, ‘Setting Sun’ fue una canción muy celebrada, y ‘Let Forever Be’ tuvo videazo con Michel Gondry, permaneciendo como uno de los grandes éxitos del dúo. Y Noel siempre fue un hombre muy documentado. Por supuesto, como obseso de los Beatles, debía de conocer ‘Tomorrow Never Knows’ y todos los experimentos llevados a cabo desde ‘Revolver’, Oasis siempre respetaron a grupos mutantes e inquietos como Primal Scream y aunque no hablaran tanto de electrónica ni de espiritualidad como de Brit Pop durante los 90, sí se pudo ver a Noel en un par de conciertos de Kula Shaker en la época, por ejemplo.
Digo Kula Shaker porque hay un poso de espiritualidad zen y también cierta querencia por lo oriental en este ‘Who Built the Moon?’ en el que Noel Gallagher ha querido huir de su zona de confort, bajo los mandos del gurú de la electrónica noventera David Holmes. Es por la elección de este que el largo suena como uno de los discos más valientes y ambiciosos de Noel con y sin Oasis, pero también lo es que tampoco es que suene avanzado o realmente arriesgado. Las sonoridades que maneja son demasiado conocidas y están demasiado asimiladas por todos, y por tanto su concepto de «experimental» se antoja un pelín viejuno. Y peor: como para recordar a sus fans más conservadores oyentes de Radio Two que las canciones siguen estando ahí, el bonus track es un acústico con piano. ¿Era necesario?
La verdad es que no. Podemos argüir que además de llegar un poco tarde, los préstamos de ideas siguen ensombreciendo la autoría de Gallagher como ya sucediera desde los principios de Oasis, aquí afectando a su propio catálogo. Noel dice haber inspirado ‘Keep on Reaching’ en Sly Stone y Marvin Gaye, y el single ‘Holy Mountain’ está abiertamente inspirado en Bowie etapa ‘Diamond Dogs’ y Roxy Music (aunque lo que samplea es la casi inencontrable ‘Chewing Gum Kid‘ de The Ice Cream), pero hay un parecido más preocupante en el estribillo y muy obvio con ‘She Bangs’ de Ricky Martin, por el que ya está teniendo que responder en las entrevistas. ‘She Taught Me How to Fly‘ se parece un poco demasiado a New Order, mientras su melodía por momentos parece confundirse con la de ‘Rock ‘N Roll Star’. Y en ‘It’s a Beautiful World’, que incluye una irónica advertencia por megafonía, en francés, «tranquilos, solo ha llegado el fin del mundo», queda totalmente al descubierto que el concepto de experimentar de Noel Gallagher es coger las bases de ‘Setting Sun’ veinte años tarde.
Pero una vez expuestas las razones por las que puede que Noel vuelva a quedarse sin nominación al Mercury Prize, algo que no consigue desde 1994 (aunque nunca ha estado tan cerca como aquí), el disco funciona. ‘Holy Mountain‘ se va mostrando poco a poco como un divertido número de rock’n’roll entre silbidos y coros surferos, y ‘She Taught Me How To Fly’ es lo suficientemente pegadiza como para poder ser reivindicada como single estrella de este álbum en 2018. Su letra parece estar dedicada a su mujer, a la que adora y tanto le ha inspirado últimamente, mientras su melodía es, involuntariamente, la respuesta jocosa a la declaración de Blondie de que les gustaría trabajar con él («ya he escrito una canción para Blondie, pero la voy a cantar yo primero»).
Frente a las obligadas canciones lánguidas en un disco “trippy” de estas características (‘Be Careful What You Wish For’, dedicada a sus hijos, y la reptante y tremebunda ‘The Man Who Built the Moon’), hay otro par de canciones más clásicas, más ‘She’s Electric’, que contentarán a viejos fans y son notables. Se trata de la muy R.E.M. ‘Black & White Sunshine’ y sobre todo ‘If Love Is the Law’, con un algo a ‘La historia interminable’. Mención especial merecen los instrumentales y pseudo instrumentales del disco: ‘Fort Knox’ -que incluye un despertador sonando largo rato- puede parecer simplemente una réplica inspirada en ‘Power’ de Kanye West de ‘Fuckin’ in the Bushes’, aquella canción que abría el cuarto disco de Oasis y sirvió para abrir sus conciertos mientras comprobaban micros y guitarras. Pero ‘Interlude’ y ‘End Credits’, también conocidas como “Wednesday Part 1” y “Wednesday Part 2” recuerdan a esos Cat’s Eyes que tan interesantes bandas sonoras saben hacer. Hay demasiado préstamo e «inspiración en», pero otro gallo habría cantado a Oasis si este hubiera sido su tercer o cuarto disco.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘She Taught Me How to Fly’, ‘Holy Mountain’, ‘It’s a Beautiful World’, ‘If Love Is The Law’. Te gustará si: llevas 17 años esperando que Noel desarrollara ‘Fuckin’ in the Bushes’ Escúchalo: Spotify
Morrissey tiene nuevo disco, ‘Low in High School‘, que está presentando en una gira no sin sus cancelaciones habituales, pero cualquiera diría que tiene algo que promocionar con la mala racha de popularidad que se está buscando últimamente hablando sobre Kevin Spacey y Harvey Weinstein, a quienes ha defendido ante las acusaciones de acoso sexual que han arruinado sus carreras.
El ex The Smiths trataba de defender a Spacey y Weinstein en una entrevista con un medio alemán, asegurando que las víctimas tienen su parte de culpa y que a veces la gente confunde acoso con ser torpe al ligar, y en una reciente charla con The Sunday Times ha elaborado su opinión: “debes tener cuidado en cuanto a lo que implica acoso sexual”, ha dicho, “porque a veces simplemente es resultado de un intento patético de cortejar”. A continuación, Morrissey reconoce no haber sufrido nunca acoso sexual.
Morrissey tiene palabras también para Donald Trump: dice que no es un líder sino un “parásito” y cree es que el mayor mal que tiene ahora mismo Estados Unidos, pues actúa como “un niño intentando coger algo y destruyendo todo alrededor”. Ante la posibilidad de matarlo o dejarlo vivir al alcance de un botón que le plantea otro medio, Morrissey escoge matarlo, “por el bien de la humanidad”.
En directo, Perfume Genius se contonea, arquea su espalda hacia atrás, se retuerce, pone el culo en pompa, se agacha y te seduce con la mirada… “No family is safe, when I sashay” canta en ‘Queen’, su canción estrella y la que concluye su set en la sala Apolo de Barcelona. Pero Mike Hadreas refleja a su vez cierta introspección, como si fuera un adolescente que baila frente a un espejo. Esa dicotomía entre agresividad y delicadeza representa su sonido y también su dinámico concierto, asombrando a un público fascinado y generoso en aplausos.
Frente a un fondo barroco, y ataviado únicamente con un ceñido top blanco y unos pantalones dorados (sin chaqueta, pues se la han robado en Berlín), el carismático Mike Hadreas presenta ‘No Shape’ y se merienda el escenario desde el principio, con una ‘Otherside’ cuya fuerza pone los pelos de punta. Hadreas demuestra gran calidad vocal y desgrana un repertorio en el que se alternan momentos de potencia (‘Go Ahead’), delicadeza (‘Hood’) y sensualidad (‘Die 4 U’), todo al servicio de unas canciones que representan las diferentes multitudes de Hadreas y que en directo triplican su capacidad de emocionar, como demuestra notablemente ‘Wreath’, cuyos gorgoritos finales alcanzan los cielos, o la inquietante ‘My Body’.
Hadreas actúa acompañado de su banda, el batería Hervé Picard, el bajista Tom Bromley y el teclado Alan Wyffels, quien no es otro que “Alan”, su novio, a quien el artista dedica una canción en su nuevo disco y con quien actúa al piano a dos manos -como Amaia y Alfred- al final del concierto, durante un generoso bis en el que Hadreas presenta algunas de sus canciones más intimistas, como ‘Mr. Peterson’, y antes del cual ya ha sonado una de las canciones más esperadas, la magnética ‘Slip Away’. Tras el bis, el grupo se despide con la magistral ‘Queen’ y convierte ese “no family is safe, when I sashay” en todo un grito visceral de #orgullo. Poesía pura por parte de un artista fascinante que ya es un icono.
‘Utopia’ de Björk es un disco sobre varios tipos de amor, entre ellos el maternal. La islandesa es madre de dos hijos, Sindri e Ísádora, y a esta segunda dedica una de las canciones más tiernas de su nuevo álbum, ‘Tabula Rasa’, una balada sobre la herencia psicológica que Björk pasa a su hija tras su separación de Matthew Barney. La artista quiere hacer borrón y cuenta nueva, pues su hija tiene “derecho a cometer sus errores propios desde cero” y a no “repetir las cagadas de los padres”.
Como suspendida en el aire, ‘Tabula Rasa’ se compone únicamente de la voz de Björk y la presencia de unas flautas -posiblemente una mezcla de sintetizadores e instrumentos orgánicos- que al final desembocan en una emocionante coda de órgano, acompañada del sonido de unos teclados cósmicos y de un efecto de viento soplando en los árboles. Es una composición minimalista que sobre todo depende de la interpretación de Björk, sincera y llena de afecto cuando advierte a su hija que pronto tendrá que hacer frente a los problemas de la vida, aunque espera que sobre todo viva “inmersa en gracia y dignidad”.
Hay en ‘Tabula Rasa’ una conexión entre la historia de Björk y Matthew Barney y el auge de la conciencia social con el machismo que ha habido en 2017. Björk habla indirectamente de Barney en ‘Tabula Rasa’ (“él llevaba dos vidas, pensé que la nuestra era la única”, acusa) y posteriormente alza el puño hacia el cielo, celebrando que “es el momento de que nosotras, mujeres, nos alcemos y dejemos de tragar, es el momento, pues el mundo está escuchando”. El machismo habría corrompido a Barney y Björk ve en su hija la antítesis de lo que él representa, un reflejo de futuro.
BBC ha desvelado los quince artistas que competirán por ser el “sonido de 2018”. Entre los artistas que han ganado esta apuesta previamente encontramos a Adele, Sam Smith y Michael Kiwanuka y entre los que no, también a Lady Gaga, Chance the Rapper, Florence + the Machine o Rag’n’Bone Man. Es un divertimento intentar adivinar quién de los quince candidatos se llevará el gato al gua el año que viene, gane o no.
Los quince finalistas de BBC Sound of 2018 son, en orden alfabético, Alma, Billie Eilish (foto), IAMDDB, Jade Bird, Khalid, Lewis Capaldi, Not3s, Nilufer Yanya, Pale Waves, Rex Orange County, Sigrid, Sam Fender, Superorganism, Tom Walker, Yaeji, Yxng Bane. De todos ellos, Khalid posiblemente es el que más futuro tenga al margen de las nominaciones, pues las cifras en streaming de su debut son espectaculares y además este año ha ganado el VMA a Artista revelación.
En enero se darán a conocer los cinco artistas que optarán por hacerse con el reconocimiento de BBC Sound of, uno de los más prestigiosos de la industria musical, pues suele acertar en cuanto al artista que más dará que hablar al año siguiente (aunque en 2017 no acertaron con Ray BLK). Cada día a partir del 8 de enero se revelará un nombre nuevo hasta llegar al primero el 12 de enero.
Antes de empezar, un aviso: no hagas mucho caso al cartel de esta película. Lo digo para que no te pase como a mí y creas que te has equivocado de sala. Las expectativas que suscita su lectura –visual y escrita- tienen poco que ver con lo verás después. “Entre ‘Taxi Driver’ y ‘Drive’”, se promociona en letras amarillas. De la primera, se podrían encontrar trazos (muy superficiales) en su protagonista, un ex marine traumatizado que rescata niñas de las garras de los tratantes de blancas. Vale. Pero de la segunda, nada de nada. Aunque la imagen de Joaquin Phoenix llevando a una niña a su espalda podría recordar a Ryan Gosling en el filme de Nicolas Winding Refn, tanto el personaje –un antihéroe trastornado, depresivo y desaliñado que vive con su madre- como el estilo -austero, elíptico- son la antítesis del esteticismo cool que practica el director de ‘The Neon Demon’.
Y luego están los desconcertantes premios en Cannes. El de mejor actor para Phoenix es menos discutible; aunque, para mi gusto, sea la típica actuación “intensa” donde ves más al intérprete que al personaje. Pero el de guión, es incomprensible. No es que sea malo, pero es lo que menos destaca. Cualquiera que haya visto alguna película de Lynne Ramsay, desde su deslumbrante debut ‘Ratcatcher’ (1999) hasta la notable ‘Tenemos que hablar de Kevin’ (2011), se habrá dado cuenta de que lo que más sobresale de ellas no es la originalidad o la complejidad de su argumento sino su construcción narrativa, su puesta en escena.
Para ello, la directora escocesa se sirve de dos elementos fundamentales en su cine: el montaje y la banda sonora. En su última película ha vuelto a contar con los dos nombres que brillaron en ‘Tenemos que hablar de Kevin’: Joe Bini, montador habitual de los filmes de Werner Herzog, y Jonny Greenwood, de Radiohead. Gracias a su fabulosa labor, Ramsay ha conseguido convertir ‘En realidad, nunca estuviste aquí’ en una intensa experiencia sensorial, un relato sórdido, roto y melancólico construido por medio de un montaje lleno de planos detalle (las cicatrices del cuerpo del protagonista), flashbacks (su terrible infancia y vivencias en la guerra), elipsis (muchas de las escenas violentas), y una música de enorme presencia y potencia expresiva.
De esta manera, reduciendo al mínimo el argumento de la novela homónima de Jonathan Ames (ex de Fiona Apple) en la que se basa (editada en 2015 por Principal de los Libros), la directora consigue traducir a imágenes y sonidos la torturada mente del protagonista. La fragmentación del relato, del cual nunca obtenemos todas sus claves (aunque la imaginación de cada cual lo complete), es también la de su psique. Vemos la película a través de su mirada alucinada y psicótica. Realidad, recuerdos (quizás un exceso de traumas) y visiones se mezclan, a veces en una misma secuencia. El resultado es una película que funciona como los martillazos del protagonista: no se ven, pero se sienten. 8.
La colección de singles de Jabalina «Singularidades» no está quedando en anécdota, sino que está ofreciendo cosas interesantes. Tras el avance de Alexanderplatz, que ha supuesto el debut en solitario de Alejandro de Klaus&Kinski, ‘¡Ay, mujer!’ sirve como avance del segundo disco de Papaya, que saldrá el año que viene. El proyecto de Yanara Espinoza, que hemos degustado en temas de su debut como ‘Cosas fascinantes y sencillas’ y ‘El rey de las camas’, se caracteriza por la combinación de melodías sesenteras con arreglos tibiamente tropicales, africanistas y folclóricos y las 3 canciones de este nuevo single siguen esa línea, dando a Papaya un característico sonido lleno de sensualidad y misterio. Así es especialmente en la final ‘No sé nada del amor’, un dúo con Alberto&García con imágenes tan potentes como esa «luna negra envenenada» que «dijo muchas cosas sobre ti», esa «selva peligrosa en tu jardín», esa «boca de la que nacen crucigramas» o ese «vapor que aprieta en la garganta» y que lleva a la apesadumbrada conclusión, sobre bases reptantes: «no sé nada del amor, no sé nada de él». Además, ahora el discurso de Papaya es más rico. Este EP se dedica a la mujer y a la figura materna según la nota de prensa, y ‘Ay, mujer’ logra renovar el discurso de canciones machistas y paternalistas sobre «babys» y «chiquillas», pues se da el caso de que aquí quien canta es una chica, sobre una mujer que tiene «buena y mala reputación«, lucha para sacar adelante a sus hijos o nace «cada día más fuerte». La versión de ‘La bambola’ de Patty Pravo casa totalmente con este discurso pues también puede ser reivindicativo ese «no te das cuenta cuando lloro / solo piensas en ti»; y ‘No sé nada del amor’ no molesta para el concepto, pues más que el típico dúo con conversación chico-chica, parece poner voz al mismo sujeto. Gran single por tanto de Papaya, en el que en solo 10 minutos caben rumba, cumbia, surf y música eclesiástica, entre otros estilos, en la producción de nuevo de Sebastián Litmanovich, «Cineplex«.
Calificación: 8/10 Lo mejor: las 3 canciones son excelentes Te gustará si te gustan: Cineplexx, Raffaella Carrá, El Guincho con Javiera Mena Escúchalo: Spotify
Con las guerras de Irak y Afganistán cada vez más lejanas en el tiempo, la industria cinematográfica y televisiva estadounidense ha ido perdiendo el miedo a asomarse a historias relacionadas con ambas en sus producciones. Así, series y películas se están cuajando con referencias no solo a ambos conflictos, sino también al ISIS y a terribles atentados en suelo norteamericano. Ejemplos tenemos muy a mano en ‘Homeland’ (que va por su sexta temporada) o en ‘Designated Survivor’, por no hablar de la que directamente nos ocupa hoy, ‘Six’.
HBO España se encargaba este año de anunciar esta producción del canal History a bombo y platillo, como si nos enfrentásemos a una de sus superproducciones. Desafortunadamente, no. No es el seriazo que nos quieren vender. Ni la participación de William Broyles en el guión (suyo es el texto de ‘Náufrago’, por ejemplo) ni la dirección de Lesli Linka Glatter en los dos primeros episodios (también responsable de algunos capítulos de ‘Twin Peaks’, ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, ‘Mad Men’ o ‘The Newsroom’) logran salvar del abismo a esta serie.
‘Six’ cuenta la historia de seis militares pertenecientes a la unidad SEAL 6, uno de los equipos de operaciones especiales estadounidenses, y conocidos mundialmente por haber llevado a cabo misiones como la de atrapar y matar a Osama bin Laden. En este caso los militares se ven inmersos en una operación para rescatar a su antiguo capitán, Richard «Rip» Taggart que, tras dejar el ejército y convertirse en mercenario por motivos ocultos al espectador, se ve enfrascado en un secuestro de Boko Haram que bien parece inspirado en el secuestro de Chibok. Un tema que, por cierto, no está resuelto a día de hoy pese a que haya desaparecido del foco informativo.
Si en principio la historia es creíble e interesante, ¿qué es lo que hace que la serie sea tan mala? Quizá sea causa de que los productores no sean directamente HBO, que nos tiene acostumbrados a otra cosa (‘Westworld’, ‘Juego de Tronos’). La cuestión es que hay cierto tufillo low cost impregnado por todos lados: desde unas escenas de guerra que parecen rodadas en una chabola del desierto de Arizona hasta unos terroristas nigerianos que tienen más lustre que el pelo de Mario Conde en sus mejores tiempos. Por si esto fuera poco, también hay una trama híper masculinizada que hace que ‘Six’ termine convertida en una sarta de tópicos facilones sobre el ejército que ya has escuchado una y mil veces. Vergüenza ajena dan esas peleas de hombretones en la playa que no aportan más que algo de homoerotismo, si bien no ayuda que a duras penas podamos distinguir a los protagonistas entre sí, pues los guionistas ni se han molestado en dibujar sus personalidades. Como punto bueno, las canciones de Kurt Vile y, en dos momentos fundamentales de la serie, Sigur Rós y Chromatics; y el hecho de que sea corta: 8 episodios de 40 minutos y, con final cerrado. 5. Lolo R., Sebas E.
Este martes 28 de noviembre se anuncian los nominados a los Grammys 2018, que esta vez se celebran antes, el 28 de enero. Y si el año pasado partían como favoritas desde el principio Adele y Beyoncé, finalmente con victoria para la primera en las categorías más importantes, este año suenan también los nombres de dos artistas, uno muy vendedor y otro muy querido por la crítica, aunque esta vez se trata de dos chicos.
Kendrick Lamar y Ed Sheeran podrían vérselas compitiendo por el álbum del año con ‘DAMN.‘ y «Divide», pues pese a que este no ha tenido críticas positivas, esto nunca ha sido impedimento para que la Academia reconozca al artista británico. Las casas de apuestas también apuntan a ’24K Magic’ de Bruno Mars, ‘Melodrama’ de Lorde y ‘Starboy’ de The Weeknd como posibles nominados. Otros nombres en el top 10 de apuestas son Miranda Lambert, Lady Gaga, Kesha, Metallica y SZA. También hay quien habla de mención póstuma al último álbum de Leonard Cohen.
Está claro qué álbum presenta cada artista, ¿pero qué hay de las canciones? Como siempre, corresponde a los artistas, a sus representantes y a sus sellos seleccionar qué tema propio compite en los Grammy y en qué categoría, con el objeto de no competir contra uno mismo, aunque siempre hay algún despistado, este año DJ Khaled y Vic Mensa, que han presentado varias pistas a las mismas categorías. Pese a que ‘Perfect’ y ‘Castle on the Hill’ pegan más en la solemne academia, Ed Sheeran opta a mejor canción y grabación del año con su macrohit ‘Shape of You’. Bruno Mars, en cambio, se divide, presentando a mejor grabación la producción más avanzada (’24K Magic’) mientras a canción del año ha presentado la más clásica, ‘That’s What I Like’: sabia decisión.
Clarísimas han debido de tener sus opciones tanto Kesha como Miley Cyrus y Lady Gaga: la primera presenta ‘Praying’, la segunda ‘Malibu’ y la tercera ‘Million Reasons’, y las 3 canciones son totalmente «Grammy material» (y de hecho sus 3 discos también, por lo que podría haber sorpresa en «mejor álbum»). Gaga, que tiene un hueco en su gira europea justo coincidiendo con la ceremonia de los Grammy, compite siempre en las categorías pop con ‘Joanne’ por si alguien se lo preguntaba, pues las categorías folk y country suelen ser algo puristas. Aunque nunca han caído muy bien en los Grammy y no parecen tener ninguna opción, Lana del Rey se presenta con ‘Love’ y Katy Perry con ‘Chained to the Rhythm’ a las categorías principales, si bien también vemos a ‘Swish Swish’ postulada a mejor colaboración de pop y Calvin Harris ha presentado ‘Feels’ en las categorías importantes. Selena Gomez ha escogido ‘Bad Liar’ de los singles lanzados este año, Halsey ‘Now or Never’ y Kendrick Lamar, favorito, naturalmente ‘HUMBLE.’, con la que arrasó (aunque ojo porque Sia ha presentado ‘The Greatest’ con él como invitado). Lorde se ha quedado con ‘Green Light’ para las categorías principales y no con ‘Liability’ pese a su clasicismo, aunque también ha presentado ‘Homemade Dynamite’ a mejor colaboración de pop. ¿Pueden ser los Grammys la última oportunidad de que el público generalista se entere de lo bueno que es ‘Melodrama’?
A la espera de comprobar si hay cuota latina, pues se presentan a canción del año, entre otras, ‘Despacito’, ‘Mi gente’ y ‘Havana’, hay que recordar que Sam Smith y Taylor Swift compiten ahora con los primeros singles de sus discos, si bien sus álbumes competirán ya el año que viene. Sobre todo él puede tener alguna pequeña opción con ‘Too Good at Goodbyes’, si bien hay que recordar que Swift también presenta su colaboración con Zayn, que igual araña algo en vídeo o colaboración.
Una de las categorías más reñidas va a ser la del artista revelación. Se han apuntado nada menos que Post Malone, SZA, Sampha, Mura Masa, Julia Michaels, Vic Mensa, Dua Lipa, Zara Larsson, Khalid y Cashmere Cat, entre muchos otros, y desde luego no hay espacio para todos.
The xx, que han presentado ‘On Hold’ a mejor canción, han decidido competir en la categoría pop en cuanto a canción cuando quizá habrían tenido alguna opción más en las dance, donde LCD Soundsystem han presentado ‘Tonite’ y Calvin Harris en este caso ‘Slide’. LCD Soundsystem han elegido para mejor canción ‘Call the Police’ y han sido tan aguilillas de presentar esta también a mejor rock, donde se las verá con “The System” de The National, ‘Holding On’ de The War on Drugs, ‘The Man’ de The Killers, ‘In Cold Blood’ de alt-J, ‘Everything Now’ de Arcade Fire y ‘You Want It Darker’ de Leonard Cohen, entre muchas otras canciones interesantes. Por cierto, sí, se ha atrevido: Harry Styles se ha presentado en rock con ‘Sign of the Times’.
En rap se las verá gente como Cardi B con ‘Bodak Yellow’, Jay Z y su ‘4:44’ (la canción) o Post Malone con ‘Patient’. Como curiosidad, Gorillaz han presentado ‘Ascension’ en esta categoría al contar con Vince Staples.
Finalmente en mejor disco alternativo sabemos que se han hecho estos registros, con unos The xx aquí más acertados, pues en pop hay más competencia, lo mismo que podemos decir de Arcade Fire, que han querido huir de la categoría “rock” en esta ocasión:
alt-J — Relaxer
Arcade Fire — Everything Now
Gorillaz — Humanz
Grizzly Bear — Painted Ruins
LCD Soundsystem — American Dream
Father John Misty — Pure Comedy
The National — Sleep Well Beast
Nine Inch Nails — Add Violence
Phoenix — Ti Amo
The Shins — Heartworm
Spoon — Hot Thoughts
Sufjan Stevens, Bryce Dessner, Nico Muhly & James McAlister — Planetarium
The xx — I See You
Todo lo que se sabe sobre quién se presenta con qué a los Grammys 2018 podéis encontrarlo en este hilo de ATRL.
Balthazar son una de las bandas –si no LA– más importantes que ha dado Bélgica en la últimas décadas. Con un estatus de estrellas en Países Bajos, Francia e Italia, publicaron 3 álbumes de pop sofisticado que equilibraron buenas críticas con notables resultados comerciales. Sin embargo para uno de sus fundadores, Maarten Devoldere, eso no parecía suficiente y en 2016 se embarcó en su propio proyecto, Warhaus, de los que ya hablamos meses atrás con motivo de su presencia en Vida Festival 2017.
En Warhaus, Devoldere abre sus canciones a sonidos más eclécticos y clásicos, tomando un papel protagonista como pseudo-crooner, entre Leonard Cohen, Serge Gainsbourg y Lee Hazlewood. Un nombre, este último, que se hace imprescindible citar cuando su novia, Sylvie Kreusch, ejerce de contrapunto vocal a lo Nancy Sinatra en casi cada canción de Warhaus . Una tónica que plasmaron en su debut del año pasado ‘We Fucked A Flame Into Being’ y que ha tenido una rápida continuación en un disco homónimo publicado apenas unos días atrás.
Aunque contiene otros números llamativos como ‘Mad World’ (su vídeo con Marteen intentando bailar en las calles de Magaluf, entre post-adolescentes muy excitados, es para no perdérselo), sin duda la gran canción del disco es ‘Love’s A Stranger’, el adelanto que presentaron antes. Gobernada por ese riff de marimba que se hace imborrable de forma instantánea y los “diálogos” entre Devoldere y Kreusch, tiene ese aire de chanson clásica que recuerda a los pocos –pero memorables– trabajos conjuntos de Dominique A con Françoiz Breut, en este caso verbalizando una de esas historias de amor que van y vienen, pero difícilmente pasan.
En su clip podemos ver algunas escenas que muestran la complicidad y entrega de Marteen y Sylvie en directo, que desde mañana lunes podremos presenciar en algunas ciudades de nuestro país. Auspiciado por Vida Festival con la etiqueta Vida on the Road, Warhaus actúan el lunes 27 de noviembre en Barcelona (Sala Sidecar), el 28 de noviembre en Madrid (La Boite), el 29 de noviembre en Valencia (Loco Club, con descuento Black Friday) y el 30 de noviembre en Zaragoza (Las Armas). Las entradas para los poseedores del abono al Vida Festival 2018 tendrán un precio especial de 10€.
De los tres iconos españoles de la generación X literaria -José Ángel Mañas, Lucía Etxebarria y Ray Loriga- el autor de ‘Lo peor de todo’ (1992) es sin duda el que ha desarrollado una carrera más interesante, el que ha logrado sobrevivir a su propio mito. No solo superó con creces el síndrome de la segunda novela (después del exitazo de la primera, siguió triunfando con ‘Héroes’, ‘Días extraños’ o ‘Tokio ya no nos quiere’), sino que su paso por el cine ha sido más que notable (escribió, entre otros, los guiones de ‘Carne trémula’ o ‘El séptimo día’ y dirigió la muy reivindicable ‘Teresa, el cuerpo de Cristo’).
Por eso sorprende que, tras ganar el premio Alfaguara, Loriga haya sido recibido como si se acabara de cortar la melena grunge, como si llegara directamente desde los noventa. Basta leer la estupenda ‘Za Za, emperador de Ibiza’, publicada hace solo tres años, para comprobar que uno de los temas centrales de su aplaudida última novela, la búsqueda desaforada de la felicidad casi como obligación, ya aparecía ahí, aunque en un tono diferente, de comedia negra.
En ‘Rendición’, Loriga amplía el campo de batalla y elabora una fábula llena de riqueza metafórica; una distopía retrofuturista (el libro empieza: “Nuestro optimismo no está justificado, no hay señales que nos animen a pensar que algo puede mejorar”), con ecos de Orwell, Huxley y Ballard, donde se reflexiona sobre temas como el destierro por culpa de la guerra, la hipervisibilidad del mundo contemporáneo o las diferentes caras de la sociedad del bienestar.
‘Rendición’ está narrada en primera persona por una voz muy singular. Es, sin duda, el mayor logro de la novela. Loriga consigue que siempre escuchemos al personaje (un hombre de campo que ha alcanzado cierta posición social), nunca al autor que hay detrás. Un personaje que nos cuenta, en tiempo presente, lo que le está ocurriendo: cómo tiene que abandonar su casa, junto a su mujer y un niño huérfano, ante la llegada de la guerra, y cómo los tres son evacuados a una ciudad con una particularidad: es transparente. Estamos en un “mundo feliz”, una versión extrema de la sociedad del bienestar donde tienes de todo menos intimidad: un trabajo sin jefes, todo el entretenimiento que quieras, cerveza gratis… Un mundo donde todo se recicla, hasta la caca; que, como todo allí, no huele.
Loriga ha construido en ‘Rendición’ una fabulosa alegoría sobre nuestro presente híper conectado e híper visible, donde todos nos delatamos continuamente y nos (sobre)exponemos al juicio de los demás. La ciudad transparente es como la red social definitiva, un lugar donde la soledad no existe, ni los secretos, ni el misterio, ni el pudor. Un sitio donde no tienes razones para sentirte infeliz ni para rebelarte. Es el Gran Hermano perfecto, sin estado totalitario, horizontal. El autor habla de todo esto sin engolar la voz ni pontificar. Mostrando, más que juzgando. Haciendo preguntas, más que respondiéndolas. Con un fino sentido del humor que revela una verdad transparente: las distopías del futuro tendrán forma de utopía. 8,5.
No existe una normativa escrita sobre los teloneros de un concierto. ¿No deberían ser siempre bandas locales? ¿Es preferible que se parezcan al artista principal de la velada o que aporten algo diferente? Ayer, por ejemplo –y la noche anterior en Madrid–, la banda mallorquina Oso Leone era la encargada de abrir para Thundercat en Apolo: dos propuestas que, aun compartiendo ciertos criterios o valores artísticos, están en las antípodas estéticas una con respecto a la otra. Y la cosa funcionó de maravilla. Por un lado el elegante minimalismo de los de aquí, por otro la colorida exuberancia del californiano y los suyos; la contención oscura y sofisticada de los primeros, y el apabullante desboque del segundo. Porque a veces los polos opuestos también se pueden juntar.
La particularidad de la presencia de Oso Leone, al igual que en su reciente actuación en el marco del BAM, es que llevamos varios meses esperando su tercer disco, que al parecer está hecho y casi listo para su publicación. Todo su repertorio, compuesto por cinco canciones, sirvió pues para anticiparnos nuevamente lo que nos espera. Esto es: ambientes abiertos, distantes y casi intocables que crecen, melodías limpias que juegan al despiste, elegancia sintética y orgánica, texturas sedosas y, noticia cada vez más estimulante, el concurso activo de Emil Saiz (de Nothing Places) a la guitarra. En ese sentido, resultó muy destacable el amistoso duelo de cuerdas entre éste y Xavi Marin, representando uno y otro el lleno y el vacío, el yang y el yin, de una misma unidad. De hecho, la uniformidad del sonido de Oso Leone parece haberse beneficiado, dilatándose y contrayéndose con asombrosa fluidez según lo requiera el guión. Ni que decir tiene que ardemos en deseo de escuchar su disco. 8.
Si los mallorquines encandilaron al público de Apolo con el secreto de su nuevo material, lo de Thundercat, en cambio, fue simplemente apabullante. El bajista y productor de Los Ángeles presentaba ‘Drunk’, su tercer álbum: un trabajo empapado y borracho de estilos que en directo adopta la forma de una imparable bacanal de free-jazz-funky-soul. Podría incluso asegurarse que en media canción de los norteamericanos había contenidas tantas notas y baquetazos de batería como en toda la discografía de Oso Leone: verborrea musical de la buena.
Como un amasijo de voluptuosa musculatura y nervios disparatados, con una estructura ósea definida solo en parte, la oferta musical de Stephen Bruner se basó mayoritariamente en su virtuosismo con el bajo y en el de sus acompañantes –en especial un impresionante Justin Brown a la batería y Miguel Atwood-Ferguson al violín–, que en absoluto le iban a la zaga. Parece imposible pero, a la luz de su puesta en escena, el álbum no pasa de ser un tranquilo boceto del desparrame que se produce luego en vivo. Esto quedó claro desde el principio de su setlist: aunque volcó en idéntico orden los cinco o seis primeros temas de ‘Drunk’, éstos fueron lo opuesto contrario a un calco. ‘Rabbot Ho’ y ‘Captain Stupido’, e incluso ‘Bus In These Streets’ y ‘A Fan’s Mail (Tron Song Suite II)’, sonaron todos en la línea laberíntica de ‘Uh Uh’. Deliciosa locura free-jazz.
Lo de menos, en realidad, fueron las melodías reconocibles. Sí se dejaron notar la de ‘Jethro’, aunque menos cóncava, y las de ‘Heartbreaks + Setbacks’, ‘Lone Wolf and Cub’ y ‘Song for the Dead’, de trabajos anteriores, pero siempre tendiendo a una opulencia casi obscena de punteos y solos. También, por supuesto, las de sus dos canciones más alabadas. Tras una fase en la que Bruner utilizó a modo de descanso o carrerilla muchas de esas piezas cortas e insustanciales como ‘I’m Crazy’, ‘3AM’ o ‘Drunk’, así como ‘Walk On By’ y ‘Drink Dat’ –sin el rollo rapero, claro–, arremetió en el cierre con ‘Friend Zone’ y ‘Them Changes’, ésta última ya como bis. Obviamente en ellas demostró una vez más su extraordinario virtuosismo, y el público enloqueció con un final que por previsible no dejó de ser eficaz. El único pero que se le puede poner a una actuación así es que, después de un rato, a uno le parece escuchar el mismo punteo una y otra vez. Soberbio, sí; pero el oído humano tiene un límite en cuanto a recepción de notas por segundo. Y Thundercat lo revienta. 8.
Templeton han publicado un cuarto disco que, como nos avanzó su componente Betacam durante una entrevista, es una mezcla entre los sintetizadores de ‘Rosi‘ y el clasicismo de ‘El murmullo’. Estrenamos el «buzz single» de 9 minutos ‘Marzo mayea‘, si bien el adoptado como sencillo por las plataformas de streaming es el psicodélico ‘¡Flash!’, a medio camino entre Tame Impala, Cornershop y New Order, quienes también parecen una referencia en el bajo de ‘Largo recorrido’.
Pero la canción que mejor entra desde la primera escucha es ‘Me has dejado de gustar’. Si el disco anterior ya incluía un tema entonado por Santi Castillo Álvaro Martínez en plan Perales (‘Noches blancas’), aquí vuelve a posicionarse en el lugar de un intérprete melódico al modo de José Luis o Julio Iglesias, para quien de hecho fue escrita ‘¿Y quién es él?’.
‘Me has dejado de gustar’ carece de estribillo, más bien presenta una estructura circular, pero su melodía, tan clásica como la de ‘Los días’, nos lleva al mejor pop nacional de los años 60 y 70. Su letra es un mensaje para una ex, diciéndole que la relación, aunque «estuvo bien», se ha acabado para siempre («Me has dejado de gustar, ya no quiero verte ni un minuto más / no vengas detrás, déjame ya en paz») debido a la decadencia de la misma, que se ha convertido en «una sombra en la pared, la foto fantasma de lo que un día fue». No faltan, eso sí, las puyas «ya no puedo soportar tanto drama a punto de estallar / y echarnos de todo en cara y después hacer como si nada», que no consiguen desembellecer esta producción de estupendos teclados, cuerdas, vientos y campanillas.
«Divide», el tercer disco de Ed Sheeran, ha vendido lo equivalente a 8 millones de copias (6 son «reales», 2 son puntos de streaming). Y eso no es impedimento para que el nuevo single consiga lo que no consiguiera ‘Galway Girl’: escalar las listas de éxito cuando el disco ya estaba en la calle. Esta semana ‘Perfect’ asciende al puesto 7 en Estados Unidos y al puesto 4 en Reino Unido, confirmando que no hay nada que hacer: Ed Sheeran será, por una diferencia abrumadora, el artista más vendedor de 2017.
Pero Edward Christopher quiere más. A poder ser incluso otro número 1 como el que logró durante semanas, y semanas, y semanas con ‘Shape of You’, aún en todas las listas del mundo casi un año después de su edición. Además de un remix de ‘Perfect’ de Robin Schulz que se lanzaba ayer en las plataformas de streaming, el artista ha anunciado que el viernes que viene saldrá un remix de la canción con artista invitado. Y ha sido muy claro con la comparación: quiere que sea el nuevo ‘Despacito’.
La mención tiene su gracia, pues ‘Shape of You’ y ‘Despacito’ son, por bastante diferencia, las 2 canciones más exitosas de 2017: la primera es la vencedora en Spotify, pues es además la grabación más reproducida de la historia en la plataforma sueca; la segunda en Youtube, donde es el vídeo más reproducido de la historia (aunque ‘Despacito’ gana en Spotify si sumamos original y remix).
La mención a ‘Despacito’ suponemos que será una broma, pues es difícil imaginar esta balada triunfar en Navidad de un modo que no sea el original, ¿pero quién sabe cuál es el as en la manga de Sheeran? El jueves revelará quién es el/la artista invitado/a.
No puede ser casualidad que dos de las mayores bandas de rock del planeta en este momento, Foo Fighters y Queens of the Stone Age, hayan decidido confiar las respectivas producciones de sus nuevos álbumes a dos personas que se han hecho famosas sobre todo por sus trabajos en el pop –principalmente– como son Greg Kurstin y Mark Ronson, respectivamente. En el caso de los primeros, la jugada no les salió mal del todo, aunque no todo lo redonda que podría. En el del grupo de Josh Homme, que hoy nos ocupa, podemos decir que el acierto es mayor, si los comparamos –algo que parece inevitable, sobre todo cuando andan haciendo giras conjuntas–.
La mano de Ronson no es patente en ‘Villains’, si bien domina las claves de la música soul y el rhythm and blues, que en buena medida practican QOTSA. Aunque es cierto que se percibe una mayor potenciación de la raíz negra de su música, lo de Ronson parece haber sido más algo espiritual, y de hecho Homme ha contado que lo que le decidió a elegir al británico fue el entusiasmo hacia su trabajo que percibió en él cuando coincidieron al grabar ‘Perfect Illusion’ con Lady Gaga. En ese sentido, es indudable que si algo distingue a ‘Villains’ sobre las anteriores obras de QOTSA es cierto desmelene, un dejarse llevar que sitúa buena parte del disco próximo al rock n’ roll sleazy de otro de sus proyectos, Eagles of Death Metal: resulta innegable en ‘Head Like a Haunted House’, pero también en el poderoso arranque ‘Feet Don’t Fail Me Now’, la sexy ‘The Evil Has Landed’, la pseudo-gospel ‘Un-Reborn Again’ y el single ‘The Way You Used To Do’, en los que se diría que Homme y sus secuaces se han apropiado del ímpetu soul-rock que, por ejemplo, ha caracterizado a unos de sus discípulos, Arctic Monkeys, si bien también traslucen ciertos ecos de Bowie que ya aparecían en el disco que el ex Kyuss firmó con Iggy Pop.
Pero Queens of the Stone Age logran equlibrar perfectamente esa vibración despreocupada con su otra faceta, más solemne y heavy –en la que ‘… Like Colckwork‘ fue una especie de cúspide–, con números igualmente notables como la balada (!) ’Fortress’, ‘Domesticated Animals’ (cautivadora, llena de contrastes) o el gran final –de estribillo casi popero– ‘Villains of Circumstance’, una preciosa canción de amor de Homme a sus hijos, a los que por trabajo no ve todo lo que debería. ‘Villains’ puede no ser el disco más característico del sonido QOTSA, e incluso puede que espante a algún fan-de-los-de-toda-la-vida, pero desde luego no se le puede acusar de ser un disco aburrido ni mediocre en ningún momento. Sus casi 50 minutos de duración se pasan volando y no solo dejan un gran sabor de boca, sino que su groove transmite también unas tremendas ganas de bailar.
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘The Way We Used To Do’, ‘Feet Don’t Fail Me Now’, ‘The Evil Has Landed’, ‘Fortress’ Te gustará si te gustan: Arctic Monkeys, Eagles of Death Metal, Foo Fighters Escúchalo: Spotify