La visita de Taylor Swift al programa de Jimmy Fallon sigue la línea del resto de entrevistas que ha concedido para la rueda promocional de ‘The Life of a Showgirl’. No ha contado casi nada que no sepamos ya. Sí que ha explicado por primera vez por qué no ha protagonizado todavía una actuación en el descanso de la Super Bowl. Ella cuenta que no tiene nada que ver con Travis Kelce, pero tiene todo que ver con Travis Kelce, aunque sea indirectamente.
La superestrella ha dado detalles sobre el videoclip de ‘The Fate of Ophelia’ o su anillo de bodas, además de confirmar que Ed Sheeran se enteró de su compromiso por Instagram. Sin embargo, lo interesante llega justo en los últimos dos minutos de la entrevista, cuando Swift niega que el hecho de no haber actuado en la Super Bowl tenga algo que ver con los derechos del metraje.
«Jay-Z siempre se ha portado muy bien conmigo y nuestros equipos se conocen muy bien», comienza la cantante. Esta explica que siempre puede contarle la verdad al rapero y empresario estadounidense: «Estoy enamorada de un hombre que practica ese deporte en el campo de verdad. El fútbol profesional es ajedrez violento. Gladiadores sin espadas. Eso es peligroso. Durante toda la temporada, estoy centrada en lo que está haciendo ese hombre en el campo», asegura.
«¿Te imaginas que él esté ahí cada semana, jugándose la vida, practicando este deporte tan peligroso y con tanta intensidad, para que yo esté pensando en cómo debería ser mi coreografía?», cuenta Taylor, para inmediatamente decir que «esto no tiene nada que ver con Travis». «A él le encantaría que yo lo hiciese, pero estoy demasiado centrada en el juego», concluye.
Parece mentira, pero Tame Impala acaba de entrar por primera vez en su carrera en el Billboard Hot 100. Lo ha hecho con su último sencillo, ‘Dracula’, una psicodélica pieza de rock alternativo con toques de electrónica. El hecho de que una canción de estas características ocupe un puesto tan alto como el número 55 de la lista es raro, pero es todavía más extraño que haya ocurrido a estas alturas de la carrera de Kevin Parker.
‘Dracula’ se encuentra justo entre ‘WILDFLOWER’ de Billie Eilish (#54) y ‘Gorgeous’ de Doja Cat (#56). El resto de la lista está formado por bops de pop, demasiadas canciones de country y algunas rarezas que se podrían acercar al carácter alternativo de Tame Impala y que se cuentan con los dedos de una mano.
Ahí está ‘MUTT’ de Leon Thomas, que sorprende estando a las puertas del top 10 con un R&B alternativo lanzado hace un año. Por supuesto, obra de TikTok. Más abajo en la lista encontramos ‘Sugar On My Tongue’ de Tyler, the Creator, cuyo groove noventero ocupa el puesto 46.
En el número 69 está la nueva ‘Ninja’ de Young Thug, que tan solo escuchando los primeros segundos ya se entiende claramente por qué es tan viral. En el puesto 70, el corrido de ‘Marlboro Rojo’ destaca como la única representación del género en la lista, mientras que ‘Let Down’ de Radiohead en el número 91 se lleva la palma si hablamos de música alternativa en el Hot 100.
Es por ello que tiene todavía más mérito que Parker haya conseguido un puesto a mitad de tabla con una canción que, en principio, no suena tan especial en el contexto de su discografía. ‘Currents’ llegó al número 4 del Billboard 200 y representa el primer ejemplo del sonido Tame Impala que conocemos hoy en día.
Ahí está ‘The Less I Know The Better’, con más de 2 mil millones de escuchas, o ‘Let It Happen’, acercándose a los 800 millones. Ninguna llegó a entrar en el top en su momento. Por no hablar de ‘New Person, Same Old Mistakes’, que fue versionada por Rihanna tan solo un año después. Ni siquiera el efecto contagio sirvió para ello. ‘The Slow Rush’ mejoró la marca llegando al tercer puesto, pero el resultado en la lista de hits fue el mismo. Entonces, ¿por qué ahora sí?
‘Loser’, el segundo adelante de ‘Deadbeat’, suena como una especie de refrito de todo lo que venía haciendo Parker. Por otro lado, la extensa ‘End Of Summer’ encuentra al artista australiano experimentando con el house. ‘Dracula’, sin embargo, consigue ese ‘sweet spot’ entre estos dos sonidos. Aun así, no hay ningún trend de TikTok lo suficientemente significativo como para elevar tanto su presencia en la lista. ¿Podría ser el principio de la era más comercial de Tame Impala?
Tame Impala presentará su nuevo disco el 7 de abril en el Movistar Arena de Madrid y el 8 de abril en el Palau Sant Jordi de Barcelona. JENESAISPOP es medio oficial.
De grupo de nicho a fenómeno viral. Con su cuarto disco recién publicado, Geese ha alcanzado un nivel de notoriedad tan inesperado como fascinante, llegando a tocar en Jimmy Kimmel, y no a base de memes precisamente. La música de la banda neoyorquina es tan convulsa como los tiempos que transcurren y la Generación Z lo ha recibido con los brazos abiertos. ‘Taxes’ es la Canción del Día.
Antes de ‘Getting Killed’, a Geese se les conocía en las trincheras de la música alternativa como una joven banda de energía desmedida, giros imprevisibles y gran versatilidad. Ahora, están cerca de convertirse en una figura mítica gracias a un magnético frontman y letrista de tan solo 23 años (Cameron Winter), y a una nueva tanda de canciones que ha invadido el TikTok de toda una generación. Eso sí, su música está hecha para ser disfrutada por todos.
La misma banda que hace un año subía a su canal de YouTube una (interesantísima) versión de ‘Baby’ de Justin Bieber construye en ‘Taxes’ un sonido tan dichoso como apocalíptico. Las comparaciones con Radiohead no son un capricho, presentando una compleja percusión y una estructura atípica sostenida totalmente por las letras de Winter, quien ya está siendo comparado con autores tan importantes como Nick Cave, por exagerado que parezca.
«Debería arder en el infierno / Pero no me merezco esto / Nadie se merece esto», canta el frontman en las primeras líneas antes de pedir que le claven en la cruz o de asegurar que a partir de ahora él se encargará de romper su propio corazón. El momento del que todo el mundo habla ocurre justo en el ecuador de la canción, con la aparición de un elevador riff que envuelve toda la mezcla y que ya es uno de los mejores instantes musicales del año.
Es un drama salir nominado en Operación Triunfo, pero más lo es recibir 0 votos de salvación por parte de tus compañeros, mientras tus rivales se los llevan todos. El lunes para Laura Muñoz fue para olvidar, y lo cierto es que ni ella ni su compañero de canción, Carlos, merecían ser designados para abandonar la Academia. Lo que hicieron con ‘Noche en vela’ fue más que correcto. Carlos puede ser un perfil tipo Juanjo Bona dado su amor por el folclore, y lo demostrará tarde o temprano.
Cuadraba ver a otros en su posición. Lucía fue votada favorita de la semana, pero en ‘Training Season’ iba sobre la marcha. Olivia ha estudiado clases de interpretación en Londres -su acento inglés es excelente- pero, durante su actuación de ‘Messy‘, a quien parecía interpretar, era a Gal Gadot. Tinho y Crespo… siempre les pedimos menos a los tíos. Y que alguien nomine a sus estilistas.
Hablando de Juanjo Bona, el zaragozano visitó la Academia para dar una charla y el lunes actuó en plató para presentar ‘Últimamente’, la canción que cierra su notable debut, ‘Recardelino‘ (2025), acompañado de un gran coro.
Salma de Diego fue la expulsada de la noche. Su interpretación de ‘Lo saben mis zapatos’ de Pablo López fue sentida, aunque desafinada en partes. Artísticamente, no percibo una propuesta interesante ni en su voz, ni en su criterio musical, pero me comeré felizmente mis palabras si termina demostrando lo contrario.
Max, que ha sido salvado, es como un crooner fuera de época: desubicado en el tiempo, pero completamente convencido de su papel. Cursi hasta decir basta, pero orgulloso. Su perfil roza peligrosamente la línea entre el artista serio y el personaje freak, y precisamente ahí radica su encanto. Tuvo la idea de salir al escenario recitando un poema propio y de cantar una parte de ‘Tu refugio’ de Pablo Alborán en catalán. Le quedó «fin de curso», sí, pero son los pequeños detalles los que suman y diferencian.
En la Gala 3 la evolución de los concursantes es más o menos evidente, pero el nivel de las actuaciones fue irregular. Claudia Arenas convenció en ‘Messy’, incluso vocalmente fue una de las mejores de la noche, pero no su compañera Olivia. Guillo Rist y Téyou salvaron los muebles en ‘Vamos a olvidar’, emocionando a su autor, Guille Milkyway, pero él mostró más evolución que ella porque tuvo que repensar su manera de cantar. Cristina y María eclipsaron a Lucía en ‘Training Season’. Judit defendió ‘Don’t Leave Me this Way’ de los Communards muchísimo mejor que Guille Toledano.
Y luego están Carlos y Laura, que probablemente ofrecieron la mejor actuación de la noche a nivel vocal e interpretativo, pero son los que ahora compiten por quedarse en la Academia. Laura se dio un baño de realidad: ella sufría durante la semana porque ‘Noche en vela’ no le permitía «lucirse» y Leire Martínez acertaba en su valoración al subrayar que cantar no va siempre de presumir de voz, sino de respetar lo que la canción pide. Sin embargo, Laura merecía poner en práctica el aprendizaje en la Academia, en lugar de salir nominada.
Y Carlos, cuyo perfil folclórico da vibras de un Rodrigo Cuevas comercialillo, sencillamente no debería estar ahí. Su nominación ha vuelto a ser resultado de una observación profundamente subjetiva según la cual no ha «transmitido» ni «cantado desde adentro», cuando a otros nos pareció exactamente lo contrario. ¿Quién se quedará? Como siempre, el que sepa destacar.
‘Me mareo’ de Kidd Vooddoo y JC Reyes mantiene el número 1 de la lista española de singles una semana más. Es una grata noticia que ‘malibu’ de rusowsky continúe avanzando y tras su Movistar Arena, sube del puesto 10 al puesto 6. Es un nuevo máximo tras un verano ascendente.
La entrada más fuerte de la semana es ‘Ruina’, que llega directa al puesto 9. La colaboración entre Xiyo, Fernandezz, Yung Beef y Quevedo suma un top 10 para todos ellos. Quevedo está habituado a ellos, pero Yung Beef, no tanto.
Más sorprendente es la entrada al puesto 37 de ‘Com você’ de Judeline y Amaia. Ambas han tenido sus entradas en listas con y sin colaboraciones. Judeline ha estado en listas con ‘zarcillos de plata’ y su tema con Duki. Y Amaia con ‘Tengo un pensamiento’ o su colaboración con Carolina Durante. Pero no esperábamos que un tema de inspiración bossa nova y exento de intenciones comerciales, funcionara tan bien.
Arde Bogotá, que ya llevan un par de años arrasando, dan un nuevo salto de popularidad, gracias a su interpretación en la Gala 2 de ‘Operación Triunfo’. El single ‘Salvación’ pasa del puesto 96 al 44 siendo la subida más fuerte de la semana. Además, ya era doble platino.
Rauw Alejandro tiene un nuevo disco y sitúa nuevas canciones en la parte baja del top 100. ‘Contrabando’ con Wisin y Ñengo Flow llega al número 54 y ‘Besito en la frente’ al número 95. ‘Santa’, que se ha incluido en este álbum, vuelve al puesto 60 tras haber sido número 1 en su momento.
La última entrada que nos ocupa es ‘Canción para regresar’ de Sebastián Yatra, Gente de Zona, Lucho RK y Belinda, en el puesto 97.
Pitchfork ha sorprendido estos días publicando una lista con los 100 mejores discos de rap de la historia bajo su criterio. La lista está encabezada por ‘The Infamous’ (1995) de Mobb Deep e incluye títulos tan antiguos como el debut de Run-D.M.C. de 1984 y tan recientes como ‘Ganger’ de Veeze, lanzado en 2023. Discos que habría sido directamente ilegal dejar fuera, como ‘Illmatic’ (1994) de Nas, aparecen debidamente incluidos. Pero la lista deja algunas posiciones y ausencias sorprendentes.
No está ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’
El 10 sobre 10 más famoso de la historia de Pitchfork, ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy‘ de Kanye West, es considerado por muchos su obra maestra, pero parece que al medio de Chicago se le ha desinflado en estos últimos 15 años, porque no aparece en ninguno de los 100 puestos. El único disco de West que figura en la lista, ‘Yeezus’ (2023), saluda desde un aceptable puesto 27.
Pitchfork puede estar castigando a West por su deriva nazi, o puede que simplemente la redacción lo considere sobrevalorado y no concuerde con la opinión de la persona que firmó aquella crítica, Ryan Dombal. «MBDTF», clave en la educación musical de artistas como Rosalía, se lanzó al mercado con una polémica masterización, pero no merecía pasar del 10 al más absoluto de los olvidos.
‘To Pimp a Butterfly’, solo puesto 44
Kendrick Lamar coloca dos discos en la lista: el mejor considerado es ‘good kid, m.A.A.d. city‘, que entra en 12ª posición. ‘To Pimp a Butterfly‘, que en su momento fue puntuado con un 9,3 y elegido mejor disco de 2015, se tiene que conformar en esta revisión con aparecer en un discreto puesto 44. Un puesto por encima aparece ‘Die Lit’ (2018) de Playboi Carti, cuya puntuación fue de 8,5 y que, en su correspondiente lista de lo mejor del año, solo aparecía en el puesto 25.
De nuevo, que un redactor firme una crítica no significa que ese disco tenga que ser valorado colectivamente de la misma forma. Pero daba la sensación de que ‘To Pimp a Butterfly’ era el disco de rap clave del siglo XXI, y Pitchfork esta vez lo considera por debajo de obras como ‘Some Rap Songs’ (2018) de Earl Sweatshirt (puesto 25), el -eso sí- influyente ‘DS2’ (2015) de Future (puesto 16) o el mixtape ‘Rich Gang: Tha Tour Pt. 1’ (2014), que se cuela en el top 10 (puesto 6, por encima de ‘The Miseducation of Lauryn Hill’).
Nada de M.I.A. ni raperos británicos
En el texto introductorio, Pitchfork promete que la lista estará llena de obras producidas en Estados Unidos porque el rap es una invención «esencialmente americana». Quizá no era tan inesperado el desprecio absoluto al rap británico, pero como mínimo era de esperar la inclusión de ‘Boy in Da Corner’ de Dizzee Rascal, que en 2003 recibió mejor puntuación incluso que ‘To Pimp a Butterfly’, un 9,4.
Irónicamente, aunque Pitchfork avisa de la falta de mujeres en la lista por motivos estructurales, parece que se han empeñado en dejarlas fuera: M.I.A. no aparece ni con ‘Arular’ (2003) ni con ‘Kala‘ (2007), sendos «Best New Music» en su momento (8,6 el primero, 8,9 el segundo). Dos importantes obras que anticiparon la deriva global de la música popular son ignoradas.
La esperanza la ofrecen los lectores de Pitchfork, que en la lista votada por ellos sí se acuerdan de ‘Kala’ (puesto 96) y de otras raperas británicas como Little Simz, cuyo álbum ‘Sometimes I Might Be Introvert‘ (2021) aparece en el puesto 64.
¿Bad Bunny? ¿Lauryn Hill?
No cabe duda de que ‘YHLQMDLG‘ de Bad Bunny (2020) y ‘The Miseducation of Lauryn Hill’ (1998) son dos discazos. Pero dado el peso del reguetón y el latin trap en el primer álbum, y del neo-soul y el R&B en el segundo, es difícil considerarlos discos de rap como tal, aunque contengan raps ocasionales. ‘YHLQMDLG’, en la posición 67, es además la única inclusión latina, aunque pioneros como Ivy Queen o Daddy Yankee son mencionados en su reseña correspondiente.
Renovando el canon
El deber de un medio especializado en rap como Pitchfork cuando elabora listas como esta es apostar por nuevos títulos menos conocidos, intentando renovar el canon de clásicos. Es un entretenimiento averiguar a qué suenan obras de las que nunca habías oído hablar, como ‘Underdog’ (2018) de Duwap Kaine (colocado por encima de ‘Doggystyle’ de Snoop Dogg, que abre la clasificación), ‘Descendants of Cain’ de KA (2020) o el mencionado ‘Ganger’ de Veeze (2023); por supuesto, la historia del rap también pasa por el SoundCloud rap, el cloud rap o el drill.
Luego pueden parecer algo forzadas ciertas inclusiones. ¿Llegó Pop Smoke a publicar un disco realmente bueno? ¿De verdad ‘Meet the Woo’, puntuado con un 7,6 en su momento, merece ser contemplado? ¿Y de verdad el mejor disco de Nicki Minaj es su mixtape de 2009, ‘Beam Me Up Scotty‘, y no ninguno de sus trabajos comerciales? Según Pitchfork, Tyler, the Creator tampoco ha mejorado como artista desde su debut, y su mejor obra es ‘Bastard’, igualmente de 2009, y no, por ejemplo, ‘IGOR‘ (2019).
Con Missy Elliott ya se intenta reescribir la historia: de acuerdo en que ‘Da Real World’ merece estar en el ránking (figura en el 42), pero no sé si a costa de que ‘Supa Dupa Fly’ (1997) no aparezca en absoluto.
Otras notables ausencias
La preocupación de Pitchfork por no repetir artistas (que no afecta ni a Kendrick Lamar ni a Notorious B.I.G., por ejemplo) deja fuera títulos esenciales como ‘3 Feet High and Rising’ de De La Soul (1989), ‘Midnight Marauders’ (1993) de A Tribe Called Quest o ‘Stankonia’ (2000) de Outkast, que sí son votados por los lectores. Pero es que The Roots o Ice Cube directamente ni aparecen, como si ‘Things Fall Apart’ (1999) y ‘AmeriKKKa’s Most Wanted’ (1990) no hubieran existido.
¡Azealia Banks!
Anthony Fantano se ríe de la inclusión de ‘Broke with Expensive Taste‘ (2014) de Azealia Banks en la lista de los 100 mejores discos de rap de la historia. Él se lo pierde, ya que el único álbum de estudio de la malograda rapera de Harlem es divertidísimo y muy completo. Su «gusto caro» se evidencia en las producciones, pero son su flow e inteligentes raps los que pasan a la historia. Sorprende que Pitchfork lo valore mejor que ‘The Chronic’ de Dr. Dre (67), pero está claro que en su redacción hay fans, porque personalmente yo me imaginaba ‘Broke’ fuera de la lista, y el disco que queda fuera es aquel de Kanye West.
Tres clichés muy manidos en el mundo de la música sobrevuelan el nuevo disco de Taylor Swift. El primero es que no se debe componer durante una gira. El vaivén entre hoteles y aeropuertos no suele ser el escenario óptimo para la creatividad. Uno no puede estar concentrado en innovar mientras está dándolo todo sobre el escenario más de 3 horas diarias. El segundo es que la felicidad no suele traer las mejores canciones. Por supuesto el mundo está dispuesto a celebrar la boda de Taylor Swift, ¿pero ha dado lugar esta relación a alguna de las canciones más hermosas de su carrera? El tercer cliché y el más pertinente es que la vida de la superestrella puede ser un rollo, porque no tiene con quién hablar en la cima.
Sorprende lo lánguido que puede llegar a sonar este ‘The Life of a Showgirl’ después de haberse promocionado con todo tipo de plumas y parafernalia. Taylor no nos da el brilli-brilli que prometía su regreso al estudio de Max Martin y Shellback, ambos desaparecidos en combate, y lo primero que llama la atención de las dos primeras canciones es lo que recuerdan a Lana del Rey en sus fraseos más graves, preocupados, abatidos. No termina de salirle bien a Taylor ese registro y… ¿para qué querer ser Lana del Rey si ya eres Taylor Swift, de todas formas?
‘The Fate of Ophelia’ presenta a Taylor «sola en la torre». En la «película» sobre el disco, viene a decir que Shakespeare «no está sobrevalorado» (¡menos mal!) y que en esta canción ha dado un final feliz a su vida amorosa, evitando «el destino» del personaje de ‘Hamlet’. ¿Por qué, entonces, la producción es tan sombría, el estribillo tan desgañitado y el tema deja un sabor tan amargo? Swift y Kelce no durarán mucho tiempo casados si esta es la canción de amor más bonita que puede inspirar su matrimonio.
‘Elizabeth Taylor’ trae más drama, de tono igualmente gravísimo, con tremebundo piano, para un tema sobre los sinsabores de Hollywood. Reaviva la teoría de que este disco se compone de las canciones que iban a ir en la «Taylor Version» de ‘Reputation’, que se ha abortado porque Taylor ha recuperado los derechos de todo su catálogo y además porque en aquel disco, el mejor de Taylor Swift, simplemente no había nada que mejorar. «Sé mi Nueva York cuando Hollywood me odie», dice la cantante número 1 del planeta. Ha de ser una composición vieja. Sería inexplicable que Swift la haya escrito en un hotel, después de darse los mayores baños de masas de su vida y de recibir todo el amor del mundo noche tras noche.
El odio aparece de nuevo en ‘CANCELLED!’ y de manera muy visible en ‘Actually Romantic’. Su respuesta a que Charli XCX la llamara «Barbie Aburrida» es la peor posible, porque suena precisamente así, aburrida, con el guiño a los Pixies cada vez más ahogado en lugar de todo lo contrario. A Charli le ha debido de petar el WhatsApp este fin de semana con el titular que le han dedicado en Pitchfork.
Quizá porque este disco ha decidido sonar mucho menos fiero que ‘Reputation’, es en las canciones delicadas donde Taylor Swift se mueve mejor esta vez. ‘Eldest Daughter’ también habla sobre la fama y las redes, pero tiene una perspectiva más enriquecedora. No se ha escrito suficiente sobre los traumas que puede conllevar ser el hijo mayor, el menor o el que ni siquiera conoció ninguno de los dos extremos, y aquí la artista está brillante en su papel de hermana mayor: «cada hija mayor es la primera oveja en llegar al matadero / así que todas nos vestimos de lobas para ser fuego». La melodía te hace pensar que los discos de Taylor volverían a ser «fuego» si se esforzara en escribir 12 temas que pudieran ser «pista 5», siempre especial en su discografía.
También es muy entrañable la reivindicación de ‘Father Figure’ de George Michael. Al margen de esa frase en la que dice «tener la polla más grande», que por otro lado creo que a George Michael le habría encantado, es una bonita reflexión sobre legados, influencia y roles familiares. «Me recuerdas a mí de joven, vi potencial», empieza y termina diciendo en la que es una de las canciones más pegadizas del conjunto.
En lo que tampoco ha perdido todas las habilidades Taylor Swift es en escribir buenos «middle eights». El verso final eleva ‘Opalite’ y también brilla el cambio de acordes en la estrofa de Sabrina Carpenter en la canción titular, ‘The Life of a Showgirl’. Ambas cantan sobre una chica llamada Kitty que soñó con ser alguien, proviniendo de una familia desgraciada. Despiden el disco entre aplausos, agradecimientos a los bailarines y a la audiencia. «Te quiero, Taylor», dice Carpenter. «Os queremos, buenas noches». Y ambas se van, recordando de nuevo que este es efectivamente el disco que se grabó durante ‘Eras Tour’, la gira más exitosa de la historia, aunque sin aclarar demasiado si la vida de una «showgirl» merece la pena, o todo lo contrario.
Con sus luces y sus sombras, este álbum no acaba con la racha de álbumes «correctos sin más», que Taylor Swift viene entregando desde que se renovara con ‘folklore‘ y ‘evermore’. ‘The Life of a Showgirl’ es un disco agradable y conciso, que es una pena que no haya seguido una estética sonora determinada. Bromas grunge aparte, en el disco a lo Jackson 5 de ‘Wood’ y en el piano de ‘Honey’ se escondía, por ejemplo, un posible álbum inspirado en los años 70 que nos hemos quedado con ganas de degustar. Ahora que dice la artista que no va a realizar gira, quizá tenga más tiempo de darle alguna vuelta a una cosa o dos.
Muchas entradas esta semana en España. Loquillo es el nuevo número 1 de la lista de discos más populares del país, con ‘Corazones legendarios’.
Este álbum se compone de versiones realizadas junto otros artistas muy dispares entre sí. Lo mismo te encuentras a Raphael y a Alaska, que a Nacho Vegas, J de Los Planetas o a Hinds. Calamaro, Coque Malla, Dani Martín, Miguel Poveda, Iván Ferreiro, Manolo García o Los Rebeldes están en el elenco. El público ha reaccionado dando otro número 1 a Loquillo en nuestro país, a sumar por ejemplo a los logrados en la década pasada por ‘Código rocker’ (2015) o ‘Viento del Este’ (2016) o ‘Rock & Roll Actitud’ (2018).
La segunda entrada más fuerte es la de Rauw Alejandro con ‘Cosa nuestra: capítulo 0 (top 5), mientras Milo J es top 14 con ‘La vida era más corta’.
Olivia Dean es puesto 20 en España con el notable ‘The Art of Loving‘. Olivia está exportando su éxito en Reino Unido, donde ha sido top 1 con cifras excelentes, a otros territorios. Este álbum también es top 1 en Australia, Holanda o Nueva Zelanda, así como top 5 en Austria, top 8 en Estados Unidos y top 9 en Alemania. Italia (puesto 93) le da uno de sus peores resultados.
Mariah Carey queda en el puesto 24 de nuestro país con su nuevo álbum ‘Here for It All‘. Eso significa que llega más alto en España que en el mismísimo Reino Unido, donde es puesto 31. En Estados Unidos queda en el puesto 7, su mejor resultado, seguido de Australia (número 19). En Alemania es puesto 37 y en Francia, puesto 50. Posiciones muy modestas, en todos los casos.
Igualmente, Doja Cat ha de conformarse con un humilde número 48 en nuestro país. ‘Vie‘ llega mucho más alto en otros lugares: es puesto 4 del Billboard 200, puesto 5 en Reino Unido, puesto 6 en Australia, 13 en Alemania y 14 en Francia.
En nuestro país, Zara Larsson ha vendido casi lo mismo que Doja Cat: queda en el puesto 49. ‘Midnight Sun‘ es puesto 36 en Reino Unido, número 53 en Alemania y número 79 en Francia. Le queda el consuelo de ser número 1 en su país, Suecia.
Las entradas de la semana se completan con el disco de la Gala 1 de ‘Operación Triunfo’, que llega al número 34; la edición aniversario de ‘Azul» de Elefantes, que llega al 35; el disco de la Gala 2 de OT que aparece por el 54; ‘The Lamb Lies Down on Broadway’ de Genesis en el 71; y ‘BBZ Trashtape’ de Kidd Keo en el número 90.
Sin dar aún por terminada su etapa en ‘GRASA’, que se cerrará con sendos conciertos en Madrid y Barcelona el año que viene, Nathy Peluso abre otro proyecto. El 16 de octubre publica un EP 100% salsero, que contendrá 6 temas inéditos. Se llamará ‘Malportada’.
Como informa Sony, este nuevo EP ha sido grabado en Puerto Rico en mayo de 2025, bebiendo de todas las raíces de uno de los géneros fetiches de Nathy Peluso. Se define como «un viaje intenso, visceral, bailable y lleno de carácter».
Las nuevas canciones han sido compuestas y producidas junto a Manuel Lara -con quien ya contó como mano derecha para ‘GRASA’, y productor de otros grandes artistas como Bad Bunny o Kali Uchis entre otros- y Servando Primera (‘Felices los cuatro’ de Maluma, ‘Telepatía’ de Kali Uchis, ‘Mayores’ de Becky G).
Además, este fin de semana Nathy Peluso ha aparecido en el concierto de la Hispanidad que Gloria Estefan ha ofrecido en Madrid. Ambas artistas han lanzado recientemente el “Chirriqui Chirri” Remix, que es a su vez el tema que las ha unido sobre el escenario.
El tiempo todavía ha de situar en el lugar que merece a ionnalee, que, con su proyecto original iamamiwhoami, fue una de las primeras artistas de la historia que propusieron un modelo de negocio basado en la hibridación de música, visuales, performance e interacción fan a través de internet como medio principal. ionnalee fue «internet artist» antes de que este término existiera.
‘BLUE‘, su tercer disco, se reedita ahora por su 10º aniversario. Aunque por rigor temporal llega un año tarde, ‘STILL BLUE’ se ha publicado de cara a la actual gira de ionnalee, que aterriza en España esta semana: el 9 de octubre estará en la sala MON de Madrid y el 10, en la Razzmatazz 2 de Barcelona. El repertorio de ‘BLUE’ es uno de sus menos presentados en vivo, así que esta gira de aniversario es una oportunidad única.
‘BLUE’, publicado originalmente en noviembre de 2014, es el mejor disco de ionnalee, un álbum audiovisual, conceptual, basado temáticamente en el agua, y musicalmente en un estilo de synth-pop igualmente acuático, que estaba escrito y producido con el mayor de los mimos. Estaba concebido como un «símbolo del mundo digital, una visualización de donde iamamiwhoami existe».
‘Fountain’, el ártico primer single, inmenso en sus seis minutos de duración, abría la obra, y después ‘Chasing Kites’ o la muy Kate Bush ‘Hunting for Pearls’ sumaban nuevos clásicos al repertorio de ionnalee. Melodías y producciones eran igualmente majestuosas en ‘Vista’ o la intrigante ‘Shadowshow’, y el detalle y atmósfera de piezas como la escalofriante ‘thin’ simplemente no tenían igual.
Es grato reencontrarse con estas canciones en ‘STILL BLUE’, aunque la reedición ofrece pocas novedades. La principal es ‘Still Blue’, una canción completamente nueva, escrita en 2025 e inspirada en el estilo de ‘BLUE’, que afortunadamente no es el típico esbozo, sino una canción excelente, basada en un preciso riff de teclado, que planta cara a las mejores canciones de la obra original. Su letra, que busca esperanza en un mundo «en llamas», suena demasiado relevante.
‘STILL BLUE’ expande el tracklist inicial con la inclusión de una serie de interludios o «puentes» originalmente disponibles en una web interactiva diseñada para fans, y con el estreno en streaming de ‘Dive’, un bonus track exclusivo de la época.
Este no el material más atractivo que justifique el lanzamiento de ‘STILL BLUE’. En primer lugar, los interludios, aunque tan atmosféricos como ‘Shapes’ u ‘Oars’ (que incluye voces de ionnalee) son los mismos que los originales, pero sus títulos han sido cambiados (‘Can You Follow Me’ es ‘Pearl’, ‘Shapes’ es ‘Melter’, ‘Whitewater’ es ‘Wave’ y ‘Oars’ es ‘Arrival’; el único puente nuevo es el introductorio ‘Sails’). Dos interludios, ‘Afloat’ y ‘Air’, son excluidos del tracklist. En segundo, ‘Dive’ siempre mereció ser un bonus track, ya que es la composición menos memorable del conjunto.
‘STILL BLUE’ podría haber ofrecido material adicional más interesante, como algún retazo de aquel disco inédito que ionnalee produjo previamente a ‘BLUE’, ‘Mouth of a River’, que se llegó a completar y filmar pero permanece guardado en un cajón, y del que por cierto salió la pista ‘The Last Dancer’, antes titulada ‘The Room’, y después pistas posteriores como ‘Here is a Warning‘ (2018). O podría haber ofrecido alguna regrabación, algún remix, alguna versión acústica.
En su lugar, ‘STILL BLUE’ simplemente hace público un contenido que los fans más acérrimos de ionnalee ya conocen. Solo por la canción nueva, que puede ser una nueva obra maestra de ionnalee, la reedición vale la pena. Por eso, y por volver a escuchar estas maravillosas canciones una década después.
Irlanda, Países Bajos, Islandia, Eslovenia y España han decidido no participar en el festival de Eurovisión si Israel mantiene su candidatura. Alemania, por otro lado, se ha situado directamente en el bando opuesto después de que el canciller alemán Friedrich Merz haya asegurado que su país podría no participar en la competición si se veta a Israel.
El político alemán ha calificado como un «escándalo» la postura de los países que se oponen a la participación de Israel, asegurando que el país que está actualmente cometiendo un genocidio en Gaza «tiene que estar allí». Al ser preguntado por la posibilidad de renuncia si Israel recibe una expulsión, Merz ha señalado que «lo apoyaría».
Las declaraciones se han dado este domingo en la cadena pública ARD, un mes antes de la votación que determinará lo que ocurre en el certamen. De esta manera, y por el momento, habría un país del ‘Big Five’ en cada bando de la decisión. Por otro lado, la KAN de Israel ha puesto en marcha la preselección para elegir a su representante, por lo que confían en estar el próximo mayo en Viena.
Una de las novedades promocionales de ‘The Life of a Showgirl’, el nuevo disco de Taylor Swift, ha sido una «película» que se ha proyectado este pasado fin de semana en cines de todo el mundo. La cinta también servía como debut del vídeo de ‘The Fate of Ophelia’, ya disponible de forma gratuita en Youtube.
‘The Official Release Party of a Showgirl’ ha sido un éxito rotundo, como era de esperar. Pese a ser una sucesión de escenas entre bambalinas y ‘lyric videos’, la película ha recaudado un total de 46 millones de dólares de forma global y está actualmente en lo más alto de la taquilla estadounidense, con 33 millones de dólares generados en un fin de semana.
Es otra prueba más del inmenso poder de convocación que tiene Swift, independientemente de la calidad del producto. Por suerte, podemos decir que con el videoclip de ‘The Fate of Ophelia’ sí se lo ha currado. La superestrella norteamericana vuelve a juntar al equipo de baile del Eras Tour para acompañarle mientras se convierte en una showgirl a través de las épocas.
La producción del vídeo, dirigido y escrito por la propia Swift, es expansiva. Los diferentes outfits y sets brillan y reflejan cada era del espectáculo que Swift visita, ya sea mediante la elegancia de los 70 o los atuendos playeros de los 50. Al final, Swift tampoco se olvida de la portada oficial del disco.
Neil Hannon es un gran conversador, da gusto hablar con él. Lo hemos comprobado más veces, como aquella que nos dejó tremendo titular sobre Christina Aguilera o también en esos fantásticos conciertos en los que presenta siempre canciones nuevas y grandes clásicos de Divine Comedy como ‘Tonight We Fly’.
Este otoño está presentando un notable nuevo álbum, ‘Rainy Sunday Afternoon‘, que versa sobre la muerte de su padre, la independencia de su hija, el paso del tiempo o la cutrez de la clase política estadounidense. Charlamos sobre todo ello en un hotel de Madrid en una visita promocional. En concierto podremos verle el 5 de marzo en la Sala Apolo de Barcelona y el 7 de marzo en Teatro Eslava de Madrid. No se lo pierdan.
Este disco es sobre el paso del tiempo. Hay un tema sobre tu padre, otro sobre tu hija. ¿Cómo te sientes respecto a eso?
No muy bien (risas) Es lo que tiene el tiempo: que sigue pasando. Yo no estoy por encima de eso. Anoche estaba viendo el documental de Billy Joel y pensaba: «Eso es lo que pasa. Llegas a los 45, a los 50… y piensas: «¿Sobre qué voy a escribir ahora?»». Y él simplemente paró, lo cual me parece admirable en cierto modo. Yo no puedo parar, pero claro, no soy ni de lejos tan famoso como Billy Joel. No puedo permitirme parar (risas).
Mi visión de la mortalidad ha ido cambiando. De adolescente me daba mucho miedo la muerte, pero a medida que me hago mayor entiendo la indiferencia que le manifestaba alguno de mis abuelos.
Es verdad. Creo que todo el mundo se va encontrando con eso. Supongo que tiene mucho que ver con cuánto disfrutas de la vida. Debo admitir que a los 20 pensaba cosas como: «No me dejes morir en este avión ni en este coche porque soy casi una estrella del pop». Aquello fue divertido. También, una vez que has procreado, tienes que compartir toda la sabiduría que tengas con tu descendencia. Entonces empiezas a preguntarte: «¿Para qué estoy aquí?». Y es una pregunta interesante, que todavía no he resuelto del todo. Supongo que la vida para mí ha sido como una gran escalada, intentando mantenerme en la ladera de la montaña y no caerme. Y ahora que he llegado a esta especie de remanso, voy a extender esta metáfora todo lo que pueda (risas) Es una meseta agradable y no sé si me voy a molestar en subir al siguiente tramo.
Muchos artistas, como David Bowie o Leonard Cohen, han ido escribiendo muchísimo sobre sí mismos, sobre su fama, sobre lo que ha significado ser esas personalidades, a medida que cumplían 60, 70, 80 años… ¿Te ves escribiendo sobre tu lugar en el mundo como artista?
Dado que soy Neil Hannon, cuando escribo, escribo sobre mí. Pero sé lo que quieres decir. Es interesante, pero no porque yo me sienta famoso en absoluto. Y no me enfada no ser más famoso. Hago mi vida normal en el condado de Kildare, en Irlanda, sin que nadie me reconozca ni remotamente, a nadie le importa. Si alguien me reconoce, desde luego no me dice nada. Y no se asombran. Cuando empujo mi carrito por el Tesco, lo hago como si fuera una estrella del pop (risas) Y me resulta divertidísimo llevar una especie de doble vida. Porque cuando voy a un concierto de pop en Dublín, ahí la gente sí me reconoce porque estoy en otro contexto. Pero no fuera de ahí.
«No reconocería a Drake en una cola»
Bueno, para mí siempre serás un grande de los 90. Además, en los 90 no había tantísimos artistas como ahora… Alguien puede tener millones de streams y yo no saber quién es. Y me dedico a esto.
No sé mucho sobre estrellas contemporáneas, pero no reconocería a Drake en una cola. No sé cómo es su cara. Y ha vendido miles de millones. Es increíble. Pero no soy su target…
Has dicho algo así como «fui casi famoso». ¿Cómo viviste aquellos tiempos?
Me encantaba la idea de ser una estrella del pop. De verdad. Me esforcé al máximo por convertirme en una. Pasé unos 20 años practicando. Eso sí, nunca a costa de la música. Siempre fue bajo mis propios términos, pensando que era bueno en lo que hacía, así que lo siguiente que conseguiría a cambio sería el estrellato pop. No me importaba el dinero. Solo quería las guirnaldas y las chicas (risas) ¡Qué tiempos aquellos! Luego, ya sabes, en los 2000, tuve que encontrar una forma completamente diferente de motivarme. Y después de un tiempo, simplemente pensé: «De verdad te gusta hacer música». O sea, eso es lo que hay por encima de todas las cosas superficiales. Simplemente amas la música. «Así que simplemente sé feliz haciendo música». Me preparé para que a la gente no le importara y dejara de comprar mi música. No me importaba. Me divertía un poco la pobreza (risas). Pero resulta que, si esperas el tiempo suficiente y te concentras en la calidad del material, la gente vuelve a ti. Es bonito.
«Si esperas el tiempo suficiente y te concentras en la calidad del material, la gente vuelve a ti»
¿Qué piensas de tu situación actual?
Me siento inmensamente feliz. Me siento increíblemente afortunado de haber logrado crear un nicho que no creo que nadie más tenga. Si sí, no me he enterado.
He ido a tus conciertos, mi sensación es que siempre te ha ido bien. La gente canta, se ríe, siempre llenas. ¿Hay un punto en el que no te fue tan bien y no me he enterado? Nunca has estado en una situación tipo Lawrence, ¿no?
Felt eran brillantes… Y no… Siempre me fue bien. Y siempre tuve otras cosas, como la televisión, el teatro y cosas así. Podría haber ido más por ahí. Sería rico si lo hubiera hecho. Pero necesito a Divine Comedy porque soy yo, ¿sabes? Necesito hacer estos álbumes de vez en cuando, porque nadie más me dice cómo hacer un álbum de Divine Comedy. No se atreverían.
«Sería rico si hubiera hecho más televisión o teatro, pero necesito a Divine Comedy porque soy yo»
¿Qué piensas de que Oasis sigan siendo así de grandes? Porque para mí, Divine Comedy estabais en el mismo círculo…
No, no, no… Ellos vendieron millones y millones de discos. Actuaban en Knebworth… Una anécdota curiosa. Cuando estábamos grabando el disco de The Duckworth Lewis Method, el del críquet, Thomas (Walsh) y yo estábamos en los Premios Ivor Novello en Londres. Y luego, en el pub donde iba todo el mundo, estaba Noel Gallagher. Y Thomas Walsh me dijo: «¡Preséntamelo!». Y yo: «pero si es que no lo he visto como en 20 años». Y Thomas: «¡que me lo presentes!». Me acerqué y Noel me dijo: «Te has metido con mi banda». Y yo como: «¿Qué??». Y Noel: «Le faltaste el respeto a Oasis». Y yo: «¿De verdad?». Y Noel respondió: «Sección de singles del Melody Maker. 1997». Pensé: «¡Dios mío! ¡Este tipo se las guarda!». Y le dije: «Lo siento mucho, pero ya sabes cómo era entonces. Te pedían que hicieras reseñas en el periódico y solo decías: «Puto Oasis, puto Pulp, puto Blur»». Eran solo celos. Pero nos reímos.
¿Había muchos celos?
No te imaginas la cantidad de celos que hay en la música. Es un mundo totalmente malévolo.
«Noel Gallagher nunca olvidó que critiqué un single de Oasis en 1997. No te imaginas la cantidad de celos que hay en la música»
Por otro lado, es muy fuerte lo diferentes que erais las bandas del Brit Pop. Es que realmente no tenías nada que ver con ninguno de esos grupos.
En realidad, lo que nos unía a todos era que éramos bandas indies, pero que, en cierto modo, habíamos llegado a las listas de éxito. Y por eso el Brit Pop era popular, porque eso no suele ocurrir, que ese tipo de música alternativa entre en las listas constantemente. Creo que ese es el único factor que realmente nos unía. Eso, y cierto respeto por el pop británico clásico de los 60 y 70, era una característica de todas estas bandas, incluyéndome a mí.
Volviendo a tu disco, hay un tema para tu padre, que murió de alzhéimer. Estoy familiarizado con la enfermedad por un familiar, y me ha sorprendido ver lo importante que es la música y el cine, la cultura para los enfermos. Se están haciendo muchos talleres de musicoterapia, porque la gente se olvida de sus hijos, pero no de sus canciones favoritas…
No creo que la residencia de ancianos de mi padre en Irlanda del Norte fuera tan avanzada como la de tu familiar. Lo único que les ponían era ‘Antiques Roadshow’ en la televisión. Pero es verdad que mi padre reaccionaba a la música que conocía muy, muy vívidamente. Aunque hacia el final, en el último año o dos, dejó de escuchar música. Simplemente se negaba. Me decía que la quitara, lo cual era extraño. Para ser sincero, odio recordar esa época (sonríe). Es muy duro para mí.
En verdad, me fascina que ni a pesar de eso, tu disco suene triste. Si hubiera un disco de Divine Comedy triste, ¿cuál sería?
Encuentro ‘Regeneration’ bastante triste. Igual no es la palabra adecuada, pero contiene un ligero aire de desesperación. Probablemente sea porque de repente pensé: «Mmm, puede que me haya casado con la persona equivocada». No tengo problema con Orla. Seguimos siendo muy buenos amigos. Pero no había pasado mucho tiempo cuando empezamos a notar las grietas, y fue aquella época.
¿Tienes un disco favorito o infravalorado?
Si me obligaran a sentarme a escuchar uno de mis álbumes, sería difícil elegir, porque todos tienen un poco demasiado de mí. Es como repasar viejos álbumes familiares y todo es muy… difícil. Probablemente escucharía ‘Promenade’ porque es de hace tanto tiempo que no me acuerdo bien y es bastante bonito.
¿Cómo definirías el sonido del nuevo disco?
Se ajusta más o menos a la típica balada pop orquestal de los 60 y 70 que he hecho mía. Pero creo que lo principal es que quería hacer algo que sonara realmente suntuoso, que sonara genial en vinilo, que tuviera un toque amaderado. Como un hombre fumando en pipa sentado en una bonita silla antigua. Por eso lo llamé ‘Rainy Sunday Afternoon’, porque quería que fuera el tipo de disco ideal para escuchar mientras te tomas una taza de chocolate caliente envuelto en una manta bonita.
«Quería que el disco sonara a madera. Como un hombre fumando en pipa sentado en una bonita silla antigua»
Eso tiene algo que ver con la portada del álbum. Tienes que explicarnos algo sobre ella.
Me gusta Pinterest, es una debilidad que tengo. Encontré fotos preciosas de gente genial de los 50 y 60 en bares de París, siendo simplemente geniales. Había una que me gustaba especialmente de Marcel Marceau, el famoso mimo. No iba todo blanco ni nada, solo con una pajarita. Me gustó la forma en que sostenía el vaso en la mano. Pensé: «Es como la portada del álbum». Pero obviamente no puede ser él, tengo que ser yo. Así que… Conozco al fotógrafo Kevin Westenberg desde hace décadas. Es buenísimo. Le conté mi idea a grandes rasgos. Encontramos un pequeño café encantador en el norte de Londres. Frente al Forum, el local. Y lo montamos todo allí. Es completamente falso. No es real. Hubo luces y extras.
Está esta canción del ‘Mar a Lago by the Sea’, no sé si es un bolero, medio latina… ¿a qué te suena?
Sí a eso, suena como estas bandas de cabaret de dos o tres personas tocando en la esquina de un resort. Y como estoy retratando la casa de Donald Trump, quería que sonara vulgar y nauseabundo. Le imagino en una celda de la cárcel, sintiéndose nostálgico por su bonito hogar perdido. Desafortunadamente, no se ha hecho realidad.
Quizá con el tiempo.
No va a pasar. Asumámoslo.
«Trump es tan malo que me hace creer en el diablo»
¿Estás tan asustado como yo de lo que pueda pasar en los próximos 5 o 10 años?
Por supuesto. Parte de lo terrible del régimen de Trump es que están revirtiendo cada legislación sobre el cambio climático que se han encontrado. Se estaban construyendo fuentes de energía renovable y simplemente lo detuvieron, lo cerraron. Y eso va a hacer que la gente pierda sus trabajos. Y solo lo hace para fastidiar a los liberales. Es increíble. Es tan malo que casi me hace creer en el diablo. El diablo ha visto esta oportunidad en Estados Unidos para algo así como: «voy a conseguir que esta persona sea mi portavoz. Y voy a elevarlo al poder político». Y luego van a desmantelar toda la sociedad. Es increíble. ¿Te puedes creer que ha llegado el día en que no puedes ir a Estados Unidos? Bien, no puedo ir a Estados Unidos. Es demasiado arriesgado. Es increíble. Sí.
Espero que en 5 años o así haya una reacción.
Bueno, es que puede que no haya ni elecciones. ¿Cómo va a haber una reacción? Es deprimente.
¿Escuchas música de fuera de UK o Irlanda? Me da la sensación de que sí.
Mucha música británica e irlandesa se inclina hacia Estados Unidos, siempre lo ha hecho. Y Europa también. Pero me gusta muchísimo la música europea. No sé por qué, pero la chanson y el folclore español son increíbles. El fado portugués. Toda la música latina que hizo Italia en los 50 es increíble. Incluso puedo soportar un poco del schlager alemán. Y luego está toda esa música pop increíble que es el italo disco y todas esas otras cosas cuyo género no puedo identificar. En cierto modo, me transmite algo que mucha música estadounidense no. No me interesa mucho la música country del oeste.
«El «meet and greet» es convertirte en mercancía. Eso no está bien»
Hay una frase en el disco sobre conocer a tus héroes, ¿es muy decepcionante?
Siempre dudo mucho de conocer a mis héroes. De hecho, he conocido a bastantes. Siempre es bonito haberlo dicho, pero te deja frío. No aporta nada. O sea, si la gente me dice que es una gran experiencia conocerme, es como muy loco. Solo soy un hombre de 54 años con mala dentadura.
Yo te veo increíble.
Eres muy amable. Lo único que quiero que la gente experimente es lo que pongo en los discos, porque eso es lo que hago. No soy yo lo interesante, eso es lo interesante. Hablo también de cómo funciona la industria musical: mucha gente vende todo lo que puede para ganarse la vida. Y parte de ello es vender ese momento cuando el fan conoce al artista. Para mí, eso es malo. Es como convertirte en una mercancía, eso no está bien.
«Odio ver a artistas jóvenes dedicándose todo el tiempo a grabar vídeos de sí mismos en el estudio: deberían estar concentrándose en la música»
¿Qué piensas de la industria musical a día de hoy?
Es basura. Está todo mal. Son todo putas empresas de tecnología con sus estúpidas tecnologías haciendo muchísimo dinero pero sin ayudar a nadie.
¿Quieres decir el streaming? ¿Las redes sociales?
Sí, «marque todas las anteriores».
¿Es mucho peor que en los 90?
Era mucho más fácil en los 90 si eras bueno. Había un sistema. Y todo el mundo preguntaba: «¿Cómo consigues que una discográfica te contrate?», que era como el Santo Grial. Siendo sincero, eso fue lo fácil. Lo difícil vino después. Pero había un sistema, y las discográficas tenían relaciones con las distribuidoras, la prensa y todo eso. Pero ahora, es como si el artista tuviera que encargarse de toda la promoción en redes sociales. Y odio ver a artistas jóvenes dedicándose todo el tiempo a grabar vídeos de sí mismos en el estudio: deberían estar concentrándose en la música. No deberías tener que hacer todo eso. Eso es lo que de verdad odio.
«La industria musical son putas empresas de tecnología con sus estúpidas tecnologías haciendo muchísimo dinero pero sin ayudar a nadie»
Bueno, tú no tienes que hacer eso…
Me niego.
Supongo que vives de los directos, ¿te gusta tocar?
Sí, se vuelve físicamente un poco más agotador con la edad, pero es divertido subirse a un autobús con todos tus viejos amigos. Es un trabajo duro, aunque me encantaría hacer un disco sin pensar en tocarlo para la gente. Probablemente ni me molestaría en hacer el álbum porque para qué.
Júlia Colom es una de las grandes voces emergentes del pop nacional actual. Procedente de Mallorca, la cantautora nacida en Valldemossa se ha criado entonando música tradicional, su disco de debut ‘Miramar’ (2023) se ha presentado en festivales internacionales, y su paso al pop en ‘Jo t’estim‘ (2023) producía una de sus mejores y más accesibles composiciones.
El próximo disco de Colom promete ser un importante paso adelante. ‘Paradís’ se pone en circulación el próximo 31 de noviembre e incluirá piezas que bascularán entre el pop, la electrónica y la música tradicional: esas coordenadas siguen los dos primeros adelantos ‘The cercat’ y ‘Gelosies’. El tercero, ‘Necessit’, lanzado estos días, Es la Canción Del Día de hoy.
‘Necessit’ es otra gran producción diseñada por Colom junto a sus colaboradores Martín Leiton y Òscar Garrobé (Tarta Relena, Marina Herlop). Inspirada en el k-pop, si ‘Necessit’ recuerda a algún grupo del pop coreano es a NewJeans por su atractiva mezcla de estilos. Sobre una fusión de breakbeat, pop y guitarras acústicas que deriva en bossa nova en el estribillo, Colom entrega una de sus más adictivas melodías.
‘Necessit’, según la nota de prensa, «se construye sobre el deseo y la duda que envuelve ‘Paradís’: de “necessit temps” (“necesito tiempo) a “jo vull estar amb tu” (“yo quiero estar contigo”), una tensión de flirteo, amable y rápida como el enamoramiento».
Julia Colom dará inicio a la gira de ‘Paradís’ el próximo 11 de diciembre en L’Auditori de Barcelona. Después, continuará su recorrido en el festival Inverfest, donde ofrecerá un concierto el 17 de enero en el Condeduque de Madrid.
Depeche Mode, Leiva, Ol’ Dirty Bastard, Judee Sill o Antonio Flores son algunas figuras musicales que protagonizarán la edición número 23 de In-Edit Barcelona, el festival de cine documental centrado en la música, que se celebrará en los cines Mooby Aribau del 23 de octubre al 2 de noviembre. La programación de este año se compondrá de 71 títulos divididos en 7 secciones, con un total de 115 proyecciones repartidas en 11 días. Serán 17 estrenos mundiales, 4 estrenos europeos, 24 estrenos nacionales y 16 estrenos en Cataluña.
Barcelona será la ciudad española donde podrá verse el estreno de ‘M‘, el documental sobre la última gira de Depeche Mode. Además, In-Edit acogerá proyecciones de ‘Ol’ Dirty Bastard: A Tale Of Two Dirtys’, ‘Boy George & Culture Club’, ‘It’s Never Over’ sobre Jeff Buckley, ‘Desire: The Carl Craig Story’, ‘Flores para Antonio’ sobre Antonio Flores, ‘Hasta que me quede sin voz’ sobre Leiva y otras cintas sobre figuras como Judee Sill, Farruquito o Meredith Monk.
In-Edit, por su parte, ha anunciado que contará con la presencia de invitados prácticamente todas las noches del festival. Entre ellos destacan figuras como Carl Craig, Alba Flores, Leiva, Harley Flanagan, Víctor Manuel, Joan Dausà, El Gitano de Balaguer y Marala.
Asimismo, entre los directores y directoras de las películas que se proyectarán en In-Edit figuran nombres como Isaki Lacuesta, Elena Molina, María Valverde, Jean-Cosme Delaloye, Sam Pollard, Frank Scheffer, Wes Orshoski y Ron Chapman.
En esta edición del festival participarán 7 películas en la Sección Oficial Internacional y 8 en la Sección Oficial Nacional. En el apartado de cortometrajes, la Sección Oficial incluirá 5 obras internacionales y 6 nacionales.
La programación se amplía con el Panorama Internacional, que presentará 27 títulos, y el Panorama Nacional, con 8 títulos. Además, la sección Sons de Barcelona by Moritz contará con 4 producciones.
El sábado 1 de noviembre se celebrará el acto de clausura, durante el cual se anunciarán los filmes ganadores en cinco categorías: Mejor Largometraje Internacional, Mejor Largometraje Nacional, Mejor Cortometraje Internacional, Mejor Cortometraje Nacional y Premio del Público.
En la crítica de los dos primeros adelantos de ‘Michelangelo Dying’, mi compañero Jordi Bardají comentaba que “apuntan a un álbum de indie pop calinoso y experimental en su uso de diferentes instrumentos. En ambos cortes reina una especie de surrealismo brumoso”. Y así es: desde ‘Reward’ me da la sensación de Cate Le Bon hace los discos que quiere escuchar ella. Su afán parece ser pulir su sonido. Crear un modelo de canción concreto: uno que toma el ‘Ashes to Ashes’ de Bowie pasado por el tamiz de 4AD, de los primeros Cocteau Twins. Saxo, bajos, guitarras, voz y sintetizadores sumidos en esa niebla casi pastosa.
No sé si Cate ya ha conseguido llevar su sonido a donde quiere, no sé si este es el capítulo final de su búsqueda…. Pero sí que es cierto que ‘Michelangelo Dying’ es más expansivo que ‘Pompeii’. Porque a pesar de tanto derroche estilístico, de la teatralidad de su portada, no es un disco meramente estético. Es un disco de ruptura, desgarrado a su manera. Sí, las letras serán crípticas y surrealistas como suelen ser en ella. Pero de Cate emerge un dolor real por el final de una relación amorosa. El lamento no solo por la pérdida de una persona amada, sino de todo lo que tenían en común: lugares, costumbres…
Los sintetizadores flotantes de ‘Jerome’, la pista inicial, ya apuntan claro en la búsqueda de esa sonoridad tan misteriosa. La voz en reverb permanente de Cate es una de las constantes que se repiten. Como lo es imitar las inflexiones de Bowie, sobre todo en ‘Love Unrehearsed’. Pero hay en este tema también un estribillo arrebatador y el saxo de Euan Hinshelwood (otra de las constantes del álbum), al más puro estilo Roxy Music. Cate se sacude la modorra en ‘Mother of Riches’, con su bajo tan amplio, las percusiones tribales que entran hacia el final, el saxo tan omnipresente como lejano… Aunque la voz de ella suene al borde del desmayo.
‘Is It Worth It? (Happy Birthday)’ es tan enigmática como sentida. Aunque Cate cante de esa manera tan suya, tan artificiosa a veces, la letra es una asunción de derrota y añoranza: “Pensé en tu madre, espero que sepa, lo mucho que la quería”. El cénit es ‘Heaven Is No Feeling’, mágica y misteriosa. Cate medio canta, medio recita, se desata en su estupendo estribillo, mientras se columpia en una línea de bajo oceánica y un saxo onírico.
En el tramo final, la bruma empieza a dejar pasar el sol. El arranque de ‘Body as a River’ remite a Mercury Rev, con un crescendo emocionante. En ‘Ride’ encima está John Cale, galés ilustre que parece cómodo dando réplica a sus ilustres compatriotas. Tras un inicio solemne, asoma un escape, la esperanza… a pesar de que de fondo se deje escuchar a Cale entonado “es el último viaje”.
Y hacia el final, en ‘I Know What’s Nice’ se atisban nuevos horizontes. Se inicia acuosa, pero se cuela una guitarra acústica y se desliza, de manera discreta, hacia el sofistipop ochentero… Cate se ríe un poco de ella misma: “Didn’t do it right / And now I’m older than Lady Diana” (“No lo hice muy bien / y ahora soy mayor que Lady Diana”). Pero al final se reafirma: “Sé lo que es bonito”, aunque también se rompa un poquito: “I’m leaving someone I love / I can’t breathe for someone I love” (“Estoy dejando a alguien que amo / No puedo respirar por alguien que amo”).
«Basicote», «plano», «sin personalidad», «música de tienda de ropa»… los comentarios que nos estáis dejando sobre Olivia Dean, autora de nuestro Disco de la Semana, recuerdan mucho a los que suscitaba al principio Adele. Pero sus canciones, como las de esta, están aquí para quedarse y en Reino Unido, aún despiertos de vez en cuando para estas cosas, lo saben muy bien.
No me puedo creer que algo tan bonito como ‘So Easy (Fall in Love)’ haya llegado al top 10 de las listas británicas sin haber sido single. Es una de esas cosas que te reconcilian con el mundo, que te devuelven la fe en la humanidad.
El álbum ha sido número 1 con más de 52.000 copias vendidas en sus primeros 7 días en las islas. Han sido 16.000 cd’s, 14.000 vinilos, 1.000 cassettes y 20.000 puntos de streaming. Para cuando leas esto ya será disco de plata, y el de oro también está asegurado. Sobre todo porque los singles están calando. ‘Man I Need’ sube al puesto 1 de las listas británicas, como el top 1 que este hit de neo-soul estaba llamado a ser.
La canción, de melodía juguetona y piano puro años 70 en la onda de Carole King, versa sobre «merecer ser amada y no tener miedo de pedirlo». Olivia Dean declaraba en Rolling Stone que la composición quiere ser «sexy y divertida, hecha para bailar» y lo cierto es que cuesta pensar en algo que suene más desenfadado. La podría haber cantado la primera Amy. Y Feist, también.
Porque Olivia Dean busca «un hombre de verdad», que diría Alaska, es que en el vídeo se rodea de chicos guapos como recién salidos de ‘Grease’. La rodean, la agasajan, la celebran… mientras ella solo tiene ojos para comerse la cámara. ¿Sabedora de que solo se «necesita» a sí misma?
Doja Cat fue número 1 global durante meses en Spotify con ‘Paint the Town Red’, el single principal de su anterior álbum, ‘Scarlet’ (2023). Aquella fue una era marcada por varias salidas de tono de Doja Cat contra su propia fama, sus fans y su discografía: entonces declaró que sus dos discos previos, ‘Planet Her‘ (2021) y ‘Hot Pink‘ (2019), habían sido dos “sacacuartos” y que sus seguidores habían “picado”.
Con ‘Vie’, su nuevo álbum, Doja ha planteado claramente un intento de reparar su imagen: el álbum es pop, habla sobre el amor -porque ella se define como una “romántica”- y aparece simpática y muy arreglada en las entrevistas, cuidando su imagen pública. No parece la misma persona rapada y agresiva de los vídeos que aseguraba que el pop no iba con ella: ahora recula y dice que sí, que es lo que mejor sabe hacer.
Sin embargo, parece que el daño ya está hecho: ‘Vie’ no está alcanzando el éxito esperado. Las primeras estimaciones sitúan el álbum en torno al top 5 del Billboard 200, con cerca de 60.000 unidades equivalentes (25.000 ventas puras), quedando por detrás incluso de Mariah Carey en el peor debut de su carrera.
La gran incógnita es qué pasará después de esta primera semana. Ningún single de ‘Vie’ está calando: ‘Jealous Type‘ alcanzó como máximo el puesto 28 en el Billboard Hot 100 y esta semana baja al 57. ‘Gorgeous’, el nuevo single, está siendo un fracaso rotundo, pues ya no aparece ni en el top 100 global de Spotify ni en el de Estados Unidos, a pesar de ser una de las producciones más contemporáneas del disco. Con lo nuevo de Taylor Swift en la calle, el disco corre el riesgo de pasar aún más desapercibido.
Aunque Doja ha solido tener a TikTok de su lado, no está tan claro que el público acepte su nuevo sonido como antes. La nostalgia ochentera funciona para The Weeknd, pero los homenajes a Janet Jackson y Prince no tienen tanto recorrido. En el caso de Doja Cat, ‘Vie’ contiene potenciales singles como ‘Cards’ o ‘Stranger’, pero parece que su carta más segura es un tema como ‘Make it Up’, que conecta más con su sonido anterior. Y eso sería un paso atrás evidente para una artista que ha apostado por un sonido y estética muy concretos, al que el público, por alguna razón, no está respondiendo.
Tengo mis dudas de que los conciertos proyectados en cine funcionen. Alguno he disfrutado, pero la magia de escuchar tus canciones favoritas en vivo, de comprobar que tu artista preferido es de carne y hueso, de compartir con tus seres queridos ese momento mientras te olvidas de tu trabajo y de tus problemas, se pierde por completo en una fría sala en la que tienes que guardar silencio. Simplemente, no es lo mismo.
Si los conciertos no me funcionan, qué decir de proyectar un videoclip. O qué decir de proyectar «lyric videos», que es lo que Taylor Swift ha hecho este fin de semana en cines de todo el mundo.
‘The Official Release Party of a Showgirl’ se exhibe en salas solo entre el viernes 3 de octubre y hoy domingo 5 de octubre. La razón es que el boca a oreja no puede beneficiarle de ninguna forma. Es imposible que sobreviva una segunda semana. Lo que contiene esta «película» -las comillas se deben a que es muy duro considerarla como tal- es un videoclip de 4 minutos (el de ‘The Fate of Ophelia’, dirigido por ella misma), un tortuoso «así se hizo» sin ningún interés, 11 «lyric videos» para las canciones restantes de ‘The Life of a Showgirl’ y un pequeño comentario de Taylor sobre cada una de sus nuevas composiciones.
Hay «lyric videos» creativos y Taylor Swift, que tiene números estratosféricos a nivel mundial, podría haber utilizado su posición de privilegio para hacer arte con ellos. Pero lo que nos encontramos son bucles de muy pocos segundos de la artista haciendo cucamonas, reproducidos durante interminables minutos y minutos. ‘Elizabeth Taylor’ utiliza imágenes del vídeo de ‘The Fate of Ophelia’. Cuando llega lo de ‘Opalite’ no te puedes creer que los cines Ideal estén proyectando otro bucle de la artista sin repartir hachís o marihuana. Presumía a Yelmo algún tipo de criterio de selección.
Había mil maneras de hacer esta película sobre ‘The Life of a Showgirl’ interesante. Una entrevista con Taylor sobre cómo se ha sentido en su gira, cuán feliz ha sido llenando los mayores estadios de su vida, cuándo ha flaqueado o ha notado que las fuerzas le fallaban, qué día se sintió mal y no se vio capaz de aguantar 3 horas y media sobre el escenario y aun así lo hizo. Lo bonito que ha sido encontrar el amor definitivo. O lo que opina de Donald Trump. Eso es lo que esperaba encontrarme en el cine, en lugar de un videoclip que a alguien se le ocurrió rentabilizar fuera de Youtube -suponemos que lo subirá mañana- de manera muy mezquina.
Las presentaciones de cada canción son, por descarte, lo mejor de este documento, con especial mención a ‘Actually Romantic’, la composición que ha hecho sobre Charli XCX. En esta vida no vale con ser la número 1, aplastando las cifras de los demás. Necesitas también la aprobación de alguien que se autodenomina «brat», es decir, «niñata». Swift introduce la canción como «una carta de amor a alguien que te odia», porque no se puede creer que alguien le haya dedicado tantísimo tiempo si no la aguantaba.
Se oyen risillas en la sala sobre este «diss track». Pero también hay uno que ronca, tres butacas a mi derecha. Ha de ser el novio de una «swiftie». Ella no le da ningún codazo, quizá porque está muerta de vergüenza y se siente culpable. Vergüenza, hay que tener muy poca para proyectar esto en cines, al módico precio de 14,90 euros.
‘Unconditional’ supone, por la mínima, el 2º top 1 en JENESAISPOP para JADE tras ‘Angel of My Dreams’. El tema ha obtenido un 33,4% de los votos en la final de Instagram, mientras Amaia y Judeline se conforman esta vez con el puesto 2 (32,7%). Solo 2 votos las han separado.
Otras entradas destacadas son las de RAYE y Turista Sueca, que han sido lo más votado en la web, pero lo menos votado en Instagram. También entran Mon Laferte con Nathy, Soleá Morente con su padre, Nacho Vegas, Lola Young y Wednesday.
Ya podéis escuchar cómo ha quedado el top 40, junto a las 10 nuevas candidatas, en Apple Music.
‘The Fate of Ophelia‘ es la canción más reproducida en un solo día de la historia de Spotify. En sus primeras 24 horas ha conseguido sumar casi 31 millones de streams. ¿Cuál era la canción más reproducida hasta ahora? ‘Fortnight’, el primer single del disco anterior de Taylor Swift, había sumado 25 millones. En tercer lugar encontramos ‘All I Want for Christmas Is You’ de Mariah Carey, y en cuarto ‘Last Christmas’. Nuevas canciones de ‘The Life of a Showgirl’ de Taylor Swift ocupan el 5º, 6º, 7º y 9º lugar entre las canciones más reproducidas de la historia de Spotify sin haber sido siquiera seleccionadas como single.
1.-Taylor Swift / The Fate of Ophelia — 30.987M
2.-Taylor Swift, Post Malone /Fortnight — 25.204M
3.-Mariah Carey / All I Want For Christmas Is You — 24.863M
4.-Wham! / Last Christmas — 24.556M
5.-Taylor Swift / Elizabeth Taylor — 23.974M
6.-Taylor Swift / Opalite — 23.716M
7.-Taylor Swift / Father Figure — 21.802M
8.-Brenda Lee / Rockin’ Around The Christmas Tree — 21.635M
9.-Taylor Swift / Eldest Daughter — 19.963M
10.-Adele Easy On Me — 19.749M
Cuando el disco llevaba tan sólo 11 horas en la calle, Spotify ya comunicaba que ‘The Life of a Showgirl’ era el álbum más reproducido en un solo día de la historia. Eso se ha traducido en que las 12 canciones del álbum ocupan el top 12 global al completo.
Todas superan los 15 millones de streams, por lo que duplican a ‘Golden’. Como curiosidad, no ha gustado especialmente ‘Ruin the Friendship’, que ocupa el 6º lugar en la secuencia pero es solo la 10ª pista más escuchada; y tampoco ha recaído en Sabrina Carpenter el mayor éxito de este disco. Los swifties están escuchando el trabajo de Taylor al completo.
Si nos ceñimos a España, ‘The Fate of Ophelia’ es número 1, ‘Elizabeth Taylor’, número 7, y ‘Opalite’, número 9. Las 12 canciones del álbum aparecen repartidas en los 33 primeros puestos.
Además, Billboard reporta que el disco ha vendido 2,7 millones en su primer día en Estados Unidos. Hay 23 ediciones físicas del álbum, lo que incluye 12 tipos de CD, 8 tipos de vinilo, 2 cajas deluxe y una cassette. Estamos hablando obviamente del álbum más exitoso de 2025, y su reto es superar los 3,4 millones de copias que vendió en su primera semana ’25’ de Adele.
En los festivales de cine es inevitable que todo se magnifique y se creen corrientes de opinión en torno a las películas que después no se corresponderán necesariamente con lo que piense el público que las vea fuera de ese contexto. San Sebastián, a diferencia de los tres principales festivales de clase A (Cannes, Venecia, Berlín), no alberga en su mayoría premieres mundiales, por lo que algunos de esos filmes que venían con el entusiasmo de la crítica desde otros festivales no logran conquistar de la misma manera a la audiencia del certamen vasco. Es una cuestión de expectativas. En este artículo comentamos aquellas películas de las que esperábamos más, ya fuera por el nombre de su director o por la conversación que se había creado en torno a ellas.
‘Die My Love’ (Proyección del Premio Donostia)
Lynne Ramsay es una autora que no se prodiga demasiado, pero cuando lo hace, suele despertar pasiones y odios por igual, especialmente desde su anterior trabajo, su primero en Estados Unidos, ‘En realidad, nunca estuviste aquí’. En ‘Die My Love’ vuelve a trabajar con estrellas de Hollywood adaptando la primera novela de la argentina Ariana Harwicz, y vuelve a dividir a la crítica con ella. Grace (Jennifer Lawrence, Premio Donostia en esta edición) es una mujer que vive en una zona rural junto a su marido Jackson (Robert Pattinson). Ambos están muy enamorados y son felices de iniciar una nueva etapa. Sin embargo, la llegada de su primogénito causa en ella un cambio anímico radical.
Ramsay explora la depresión postparto y cómo un hijo altera la dinámica de pareja existente, dejando a un lado la intimidad y el deseo sexual para priorizar las necesidades del recién nacido. Para ello, directora escocesa utiliza un lenguaje estridente y desquiciado, con una puesta en escena que abusa de los golpes de sonido, introduciendo secuencias con una música altísima para reflejar el tumultuoso estado emocional de la protagonista. Lawrence se lanza al vacío sin red en una interpretación excelente y atrevida, pero no hay nada en ‘Die My Love’ que nos haga comprender la compleja psicología de su personaje. Ramsay tampoco parece demasiado preocupada en ello, sino más bien en construir una experiencia extrema tan desagradable como poco interesante.
Maldita Suerte (Sección oficial)
Edward Berger regresaba a la sección oficial del Festival de San Sebastián tras competir el año pasado con ‘Cónclave’, ganadora del premio al Mejor Guion Adaptado en los Oscar, donde optaba a 8 galardones. Con ‘Maldita suerte’ no parece que vaya a seguir el mismo camino, ya que se trata de una película muy cercana al desastre. Basada en la novela de Lawrence Osborne y con guion de Rowan Joffe, la trama sigue a Lord Doyle (Colin Farrell), un ludópata y estafador profesional que vive en Macao yendo de casino en casino. Sus deudas no paran de aumentar hasta que recibe una oferta inesperada de la bella y misteriosa Dao Ming (Fala Cheng), dispuesta a ayudarle.
Doyle inicia así un viaje psicológico donde realidad y paranoia se entremezclan entre casinos, alcohol y los exóticos paisajes de la pintoresca ciudad china. Farrell se esfuerza por dotar a su personaje del histrionismo que parece pedir la historia, pero no tiene demasiado donde agarrarse ya que nunca llegamos realmente a conocer quién es. El tono de Berger está siempre tan arriba, tan pasado de rosca, que en lugar de meterte en la trama, te expulsa. No hay nada mucho más allá de su premisa y su llamativa estética de colores chillones y luces de neón. Cuando llega el final, uno no puede evitar respirar con alivio: por fin.
La voz de Hind (Perlas)
Cuando Jim Jarmusch ganó el León de Oro en Venecia en lugar de ‘La voz de Hind’, la nueva película de la tunecina Kaouther Ben Hania sobre el caso real de Hind Rajab, una niña palestina que fue asesinada por el ejército israelí, se hicieron muchas críticas al jurado por no haberle dado el máximo galardón (se “conformó” con el Gran Premio) a una película tan urgente como esta. La realidad, en cambio, es que pese a que el tema es importantísimo, la cinta carece del valor cinematográfico que uno podría esperarse dada la gran acogida que tuvo en la cita italiana. Su intención no parece tanto ser una película como la de exponer la brutalidad y la injusticia ante un genocidio que está ocurriendo ante nuestros ojos.
Para ello, Ben Hania utiliza las llamadas telefónicas reales que la niña mantuvo con el equipo de la Media Luna Roja (la Cruz Roja de Oriente Medio), pero dramatizando la parte de los profesionales que hablaron con ella. Aquí surge la primera duda moral en una cinta cuyos recursos cinematográficos son muy limitados y parece rodada con prisa: ¿hasta qué punto es ético sacar a la luz los últimos momentos de vida de esa pobre niña para crear una película de tensión? ¿Es la ficción el mejor método para contar esta historia? No hay respuesta clara a estas preguntas, pero como espectador es inevitable cuestionarse si con la intención de denunciar algo tan serio no se está cayendo en la trivialización y en la insensibilidad. La cineasta mezcla además vídeos de archivo con la historia ficcionada desde el centro de operaciones de la Media Luna Roja. A nivel visual resulta tan pobre y plana que es difícil involucrarse en su narrativa hasta casi el final, y cuando uno lo hace no es mérito de la cineasta, sino de su uso de unas grabaciones absolutamente devastadoras.
Sea como sea, si esta película sirve de alguna manera para convencer a alguien no convencido de que lo que está cometiendo Israel es un genocidio en toda regla contra los palestinos y que es intolerable que los poderosos no hagan nada por frenarlo, todo lo dicho hasta ahora perdería por completo su sentido. Ojalá sea así.
Historias del buen valle (Sección oficial)
La expectación ante la nueva película de José Luis Guerín era máxima. Diez años después de su último largometraje ‘La academia de las musas’, el prestigioso cineasta español estrenó mundialmente en San Sebastián su documental ‘Historias del buen valle’. La película se ubica en Vallbona, un pequeño municipio en la periferia de Barcelona que, debido a sus diferentes cambios urbanísticos, se mantiene prácticamente aislado entre una autopista, el río y las vías del tren. Sus habitantes están felices y tremendamente orgullosos de su tierra, un lugar que pese a estar a tan solo media hora de la capital catalana, conserva unas formas de vida mayoritariamente rurales.
Guerín observa a la gente del pueblo con sensibilidad y humanidad, mostrando sus preocupaciones personales y comunitarias con humor y ternura. Sin embargo, hay algo de lo que desgraciadamente no puede escapar: de una mirada idealizada y algo condescendiente a la población de un barrio obrero que, a buen seguro, está lejos de ser ese lugar casi idílico que se empeña en retratar. El cineasta retrata a los diferentes habitantes en su día a día, filmando sus conversaciones y construyendo así una radiografía multicultural del pueblo. Sin embargo, pese a que en sus primeros minutos posee cierto encanto, Guerín impone en todo momento en su película una sensación de importancia que, sencillamente, no tiene. Sus dos horas de metraje son más que excesivas: hacia la mitad, ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir, pero en lugar de acabar, se enrosca dando vueltas sobre sí misma hasta la exasperación en busca de una poesía hueca.
Vida privada (Perlas)
La nueva película de la directora francesa Rebecca Zlotowski presenta un gran reclamo: Jodie Foster como protagonista en un papel completamente en francés. La legendaria actriz interpreta a la psiquiatra Lillian Steiner, quien acaba de perder a una paciente por un suicidio. Sin embargo, tras acudir al velatorio y ver cómo el marido de la fallecida la culpa de haberle recetado las pastillas que usó su mujer para quitarse la vida, se da cuenta de que hay algo extraño en todo ello. Cuanto más investiga, más se obsesiona con que se trata de un asesinato.
El tono que Zlotowski usa es un poco del estilo de ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ u otras comedias con crímenes de por medio del autor neoyorkino. Sin embargo, si algo nos demuestra esta película es que lo que hace Woody Allen no es nada sencillo. La cineasta en ningún momento logra el encanto, la chispa y la gracia alleniana ni tampoco la habilidad para la intriga de otra de sus grandes referencias, Hitchcock. El guion está lleno de torpezas narrativas, especialmente cuando nos acercamos a un final con un tono extrañamente grave que no concuerda con la levedad anterior. Y los personajes, tanto la protagonista como los que la rodean, son planos y poco convincentes. El resultado es una película muy menor, muy francesa y muy insustancial.
The Temper Trap lograron hace 15 años un gran éxito con ‘Sweet Disposition’, uno de los sencillos de presentación de ‘Conditions‘ (2010), su álbum debut. Uno de esos éxitos «crossover» del pop indie que calaban sobre todo en listas británicas y europeas, y que ha demostrado una sorprendente longevidad: hoy suma cerca de 800 millones de streamings solo en Spotify.
‘Sweet Disposition’ también convertía a la banda australiana liderada por Dougy Mandagi en un claro «one hit wonder» del siglo actual. Por mucho que pese la etiqueta, sus números hablan por sí solos. Salvo algún hit menor como ‘Trembling Hands’ o ‘Fall Together’, sus dos discos siguientes, ‘The Temper Trap’ (2012) y ‘Thick as Thieves’ (2016), pasaban desapercibidos.
The Temper Trap no han parado de tocar, por ejemplo en España, pero hace casi una década que no lanzan nuevo material. Estos días, el quinteto ha sorprendido publicando dos de las mejores canciones de su carrera, la percusiva y distorsionada ‘Lucky Dimes’ y la festivalera ‘Giving Up Air’. Formarán parte, presumiblemente, de un nuevo álbum que se avecina.
Si ‘Lucky Dimes’ era el sorprendente regreso de un grupo que no ha publicado material nuevo en nueve años, ‘Giving Up Air’ es el potencial himno festivalero que debe suceder a ‘Sweet Disposition’ en el canon de clásicos de The Temper Trap. Ambas producciones están cortadas por el mismo patrón, y el falsete de Dougy Mandagi vuelve a brillar, pero en ‘Giving Up Air’ el pulso se acelera, la energía se desborda y las emociones estallan a flor de piel.
‘Giving Up Air’ es una canción sobre el duelo, como ha explicado Dougy en una nota oficial, pero su energía y fuerza emocional remiten de manera nostálgica al indie de los 2010s. Eso sí, The Temper Trap vuelven a demostrar que ellos siempre poseyeron una impronta más delicada y melódica, evidente tanto en ‘Sweet Disposition’ como en ‘Giving Up Air’.
‘The Fate of Ophelia’ es el gran single de presentación de ‘The Life a Showgirl’, el nuevo disco de Taylor Swift. La redacción de JENESAISPOP os ofrece una opinión a favor y otra en contra, así como la posibilidad de votar en una encuesta.
«Aún defendiendo ‘Midnights’ más que mis compañeros de JENESAISPOP, el siguiente álbum de Taylor Swift sí que me dejó bastante frío (me ganó más con el tracklist/poda personal que le hice), y se me hace más difícil defender movimientos suyos de estos años que según ella son en pos de la calidad artística, de sus fans, del feminismo o de la civilización tartésica si hace falta.
‘The Life of a Showgirl‘ no es el disco que me va a hacer recuperar la «fe swiftie», pero tiene algunas muy buenas canciones, y un buen momento pop que ojalá fuese también una buena canción (sí, el que pensáis). Taylor me aburre más cuando todo el mundo es malísimo y ella un ángel, y me encanta cuando se mira a sí misma con más complejidad (‘mirrorball’, ‘The Archer’, ‘Anti-Hero’), en su faceta de storyteller (la que el mundo conoció en 2020) o cuando no tiene miedo a la intensidad declarando su amor (‘Call it What You Want’, ‘Sweet Nothing’).
Esto último vuelve a hacerlo en ‘The Fate of Ophelia’, que da mil vueltas como «lead single» a ‘Fortnight’. Recuerda nada más comenzar al inicio de ‘Dreams’ de Fleetwood Mac, girando rápidamente a un sonido que parece híbrido entre ‘1989’ y ‘Midnights’, con un Max Martin discreto (para bien) sabiendo aprovechar su voz. La letra es un agradecimiento a la paciencia y constancia de su pareja a la hora de conquistar.
Como MARINA en ‘Froot’, Taylor se veía ya para vestir santos y casi enarbolaba un “men are trash”, cuando llegó alguien que la salvó de su melancolía y de un destino decadente y solitario. ¿Podría ser esto más intenso? Sí, si fuese shakesperiano. Y literalmente es lo que ocurre. Ofelia de ‘Hamlet’ es el personaje con el que Swift se identifica, añadiendo así a la canción un punto que recuerda a las historias ajenas que contaba en ‘folklore’. ‘The Fate of Ophelia’ es, ahora sí, un estupendo «lead single», y una muestra de que su talento para componer buenas canciones sigue ahí. Eso sí, ojalá pudiéramos decir lo mismo del resto del disco, especialmente de su segunda mitad». Pablo N. Tocino.
«‘The Fate of Ophelia’ es la mejor canción de ‘The Life of a Showgirl’, algo que tampoco debería tomarse como un indicativo de su calidad. Su presencia destaca inmediatamente en el disco, pero, ¿es simplemente porque el resto está tan cercano a la catástrofe que nos estamos agarrando a un clavo ardiendo? Mi sospecha es que sí.
La composición, con producción de los reyes midas del pop comercial, Max Martin y Shellback, es formulaica y sorprendentemente plana. Su melodía puede resultar pegadiza pero no aporta nada que no hayamos escuchado antes. Todo suena perezoso, falto de ideas y del encanto y talento que la cantante demostró en sus discos pre-‘Midnights’. Más allá de ese estribillo diseñado para arrasar en TikTok, no hay nada memorable en ella. Es una canción fast food, que entra por un oído y sale por el otro». Fernando García.