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C. Tangana improvisa un tema sobre el viral ‘Ontas’ y lanza la web Te Pago el Uber

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La nueva idea de C. Tangana ha sido aprovechar el nuevo fenómeno viral ‘Ontas’ para publicar un tema así llamado, que ha redondeado comprándose el dominio tepagoeluber.com para acompañarlo.

«Ontás» es una expresión nacida en México asociada a la búsqueda de sexo esporádico, que en los últimos días ha sido comentada en redes sociales por Aitana o Alejandro Sanz. Como contracción de la pregunta «dónde estás», en caso de química con la otra persona recibe la respuesta «te pago el Uber» y eso es lo que nos cuenta Antón en esta canción improvisada que de momento no ha aparecido en las plataformas de streaming, tan solo en Youtube. El tema se ha viralizado sumando ya 1 millón de reproducciones y situándose en el puesto 3 de la lista «trending» española.

La canción de C. Tangana es expresa con el viral, indicando: «¿Dónde estás que te mando un coche? / Móntate en el Uber y te hago la noche»; y después contiene una referencia al ex futbolista del Real Madrid Raúl González Blanco, más conocido como Raúl.

Como veis, Puchito ha tenido entretenimiento esta semana pese a que el cantante ha estado entre los damnificados de la cancelación por el temporal de San San Festival, pues era de los artistas que se iban a dejar caer por allí junto a Izal, Rozalén o Miss Caffeina.

Labrinth, Sia & Diplo / LSD

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Algo olía mal en Dinamarca cuando, después de presentarse con la resultona ‘Genius’ hace ahora un año, ese proyecto conjunto del cantante y productor británico Labrinth, la esquiva pero exitosa artista pop Sia y el productor todoterreno norteamericano Diplo alargaba demasiado el lanzamiento del álbum prometido bajo el nombre de LSD, envuelto en un chulo concepto estético, entre la imaginería infantil (la bailarina adolescente Maddie Ziegler, habitual en los últimos trabajos de Sia, cobraba un inusual protagonismo como una suerte de Dorothy/Chihiro) y la psicodelia. El interesante single pop ‘Audio’ y, sobre todo, el magnético soul pop de ‘Thunderclouds’ hacían albergar algo de esperanza en que de este supertrío pudiera salir un buen trabajo de pop. Pero la demora, más allá del tiempo que les hayan robado los proyectos individuales de estas dispares estrellas, parecía esconder una realidad: un repertorio totalmente inconsistente.

Eso es lo que trasluce este trabajo, haciéndose evidente que aquellos tres primeros adelantos eran, con mucho, lo mejor del disco. Hasta el remix de ‘Genius’ con Lil Wayne, situado al final como un bonus track, deja mejores sensaciones que la mayor parte de este largo. Si ya el cuarto single, ‘Mountains’, era una amalgama bastante irritante de canto lírico (no llega a opereta) y pop electrónico de modita, esa línea la perpetúan ‘Angel In Your Eyes’ (que malgasta una buena melodía de los versos con un estribillo pobre, construido con alaridos de la australiana y trompetillas al más puro estilo del impulsor de Major Lazer), la boba ‘No New Friends‘ y la peor y más plúmbea canción del grupo, ‘It’s Time’, que malogra con histrionismo exagerado las buenas intenciones del planteamiento de Labrinth (el único de los tres artistas que sale algo reforzado de este invento, al mostrar buenas ideas y carácter interpretativo). Todas ellas suenan como si un grupo de macacos intentaran ejecutar una sinfonía de Verdi: un quiero y no puedo.

‘LSD’ se salva por los pelos de la quema por lo que decía al principio: tres buenas canciones (‘Heaven Can Wait’ es algo resultona, pero, de nuevo, Sia vuelve a arrasar todo con su napalm vocal) y un bonito ideario estético. Más allá, no extraña nada que lo que se anunciaba como un grupo haya pasado a etiquetarse como la suma de sus tres individualidades. Porque no quedará más que como una simple anécdota en sus carreras.

Calificación: 4,5/10
Lo mejor: ‘Thundercloud’, ‘Genius’, ‘Audio’… y el remix de ‘Genius’, de nuevo.
Te gustará si te gusta: la Sia más histriónica, el Diplo más cutre, el Labrinth más pomposo.
Escúchalo: Spotify

La Canción del Día: Angéle se anota otro gran triunfo con la loca academia anti-sexista de ‘Balance ton quoi’

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Lo que en Estados Unidos se conoció como el #MeToo a finales de 2017 derivó en los países francófonos en el hashtag #BalanceTonPorc, con el que muchas mujeres airearon casos de acoso y abuso sexual en el ámbito laboral, principalmente. Ese movimiento, imposible ya de parar pese a ser denigrado más tarde por parte de la sociedad aún consumida por el heteropatriarcado, inspiró una de las mejores canciones de ‘Brol‘, el álbum debut de la joven belga Angèle.

La canción equilibra maravillosamente las dos grandes fuentes musicales que parecen alimentar la música de esta joven cuyo talento comenzó explotando en vídeos domésticos de Instagram. Por un lado, su melodía tiene un fuerte peso de la tradición de la chanson franco-belga –George Brassens o Dick Anegarn forman parte de su formación musical–, mientras que por otro el pop con componentes de R&B y hip hop nutre la estructura rítmica de la canción, en una suerte de poderosa electrochanson. Mención aparte al equlibrio (de nuevo) de lo serio y lo divertido en su letra, un ataque del sexismo que en ese «quoi» expande la acusación no sólo a los «cerdos» sino a cualquier tipo de… animal.

Esta semana, de manera muy necesaria, la joven Van Laeken ha dedicado a ‘Balance ton quoi’ uno de sus trabajadísimos y memorables videoclips. Una vez más, la fotógrafa y realizadora Charlotte Abramow dirige para ella una pieza absolutamente despiporrante donde despliega toda la acidez de su discurso anti-misoginia en imágenes delirantes: ella misma preside un jurado que juzga a hombres y mujeres por sus agresiones machistas y les condena a una loca academia de anti-sexismo, donde se les instruye sobre comportamientos básicos de respeto a la mujer (no violar y esas pequeñeces, ya sabéis) y se les hace padecer en sus carnes el sufrimiento diario del sexo femenino.

Angèle está completamente inmersa en un extenso tour –que por el momento se limita a países francófonos– que está siendo un completo éxito, a tenor de los vídeos que ella misma difunde en sus redes sociales. Y está tan ocupada con que parece ser que no ha podido devolver el favor a su hermano Roméo Elvis (el rapero que cantaba con ella en ‘Tout Oublier’) y aparecer en su nuevo disco, ‘Chocolat’, publicado la pasada semana. Un disco en el que sí figuran el supergrupo -M- y Damon Albarn, nada menos.

Cuál es el mejor disco de… La Casa Azul

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La Casa Azul ha vuelto a entregar uno de los discos del año, pese a lo que parecían 8 años de sequía creativa. Aprovechando el éxito de crítica, ventas y streaming (el álbum se mantiene en ambas listas en su 3ª semana) de ‘La gran esfera’, la redacción de JENESAISPOP ha desempolvado su discografía anterior para comprobar qué lugar ocupa en ella. Lo primero que llama la atención es lo elevado de todas las notas dadas por los distintos redactores, con tan solo un par de discos puntuados con una media muy ligeramente inferior a 8 sobre 10 (y son 7,80 y 7,84). Foto: Javier Marquerie.

El ganador en cuanto a media, porque después hay divergencias, es ‘La revolución sexual’, el álbum que contenía el que ha resultado el mayor hit de Guille Milkyway. Ya lo era antes de que Operación Triunfo lo adoptara pero ahora lo es más. Así justifica Jordi Bardají el 10 sobre 10 que le ha dado: «Todo artista tiene un disco emblemático, que le representa más que ningún otro, y en el caso de La Casa Azul ese es ‘La revolución sexual’. En su tercer álbum, Guille Milkyway lleva su proyecto a su cumbre con una canción titular que ha pasado a la historia, pero también con un disco que si no es perfecto, se aproxima mucho a ese estado. En ‘La revolución sexual’, Milkyway entrega unas canciones espectaculares, como siempre llenas de historias enternecedoras y algún plot twist (‘Chico malo’); en las que conjuga mejor que nunca su particular visión de la inocencia y la madurez, siendo ‘El momento más feliz’ una pista destacada, y ‘Esta noche solo cantan para mí’ quizá la más emocionante por su euforia y a la vez intimidad. En ‘La revolución sexual’, Milkyway potencia arreglos electrónicos y trae las influencias del pop japonés y el 8-bit que siempre habían estado presentes más al frente, hallando un sonido concreto e inimitable en la historia del pop español, incluso para el propio Milkyway. Además, fue el disco que me descubrió a Yma Sumac, algo por lo que siempre estaré agradecido a Guille».

Nuestro colaborador Carlos Úbeda coincide en que ‘La revolución sexual’ es el mejor: «El aumento de popularidad del proyecto de Guille Milkyway en este periodo fue espectacular. Los conciertos siempre se quedaban pequeños y las personas más insospechadas resultaban estar subyugadas ante todas sus canciones. Además, Guille se lanzó a la aventura de intentar representar a España en Eurovisión y estuvo cerca de conseguirlo. De repente, abandonó la imagen del grupo y apareció con un casco (demasiado) a lo Daft Punk y un acercamiento más discotequero. ¿A que suena mal? Pues no, ‘La revolución sexual’ es otro discazo repleto de canciones alucinantes, alocadísimas, casi japonesas, que coquetea lo mismo con la escena de los 8-bits que con easy listening que con sus primeras maquetas. Y, además, cuenta quizá con mi favorita personal (‘Esta noche sólo cantan para mí’). Años más tarde se completaría con ‘Lo que nos dejó la Revolución’, con versiones, colaboraciones y demás curiosidades (adaptación del Helen Love incluida) que reflejan una época realmente prolífica».

Menos entusiasmo muestra el co-director de JENESAISPOP Sebas E. Alonso: «Obviamente los dos singles principales están entre lo mejor de su cancionero, pero ‘La revolución sexual’ me parece uno de sus discos más desequilibrados. Sin necesidad de recurrir a ‘Un mundo mejor’; ‘Triple salto mortal’, ‘La gran mentira’, ‘Mis nostálgicas manías’ y ‘La nueva Yma Sumac’ están entre sus canciones que menos he escuchado. ‘La polinesia meridional’ al menos se crecía en sus momentos finales, pero este álbum, no».

Sebas se queda aún con el primer disco, ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’, que ha quedado 2º en nuestro ránking: «No está tan bien producido como sus álbumes posteriores, y en todos los sentidos, suena más naïf; pero el nivelazo de cambios melódicos, pre-estribillos, estribillos y demás a lo largo de las 6 o 7 canciones es para llorar de felicidad. Mientras alguna gente, despistadísima, se empeñaba en llamarlo tonti-pop, muchos adolescentes de la época alucinamos con la lista de influencias de La Casa Azul que en su momento había colgada en MySpace. Ya no la recuerdo, pero seguro que estaban Electric Light Orchestra, las Shangri-Las, Burt Bacharach, Carole King, Beach Boys… Mientras el indie de la época se empeñaba en ser una cosa triste y gris, a muchos se nos abría un universo de posibilidades».

Carlos Úbeda añade: «Para mí es un disco muy asociado a una época muy concreta. Recuerdo perfectamente escuchar por primera vez a La Casa Azul en aquel recopilatorio del sello Elefant -Elefantdiez- con la versión demo de ‘Cerca de Shibuya’, bajarme las maquetas de Audiogalaxy, ir a aquella Fiesta Polar en la sala Aqualung… El disco, tan cortito en su versión original, salió poco después pero no lo recuerdo como un gran acontecimiento, eran solo esas canciones que había estado escuchando tanto meses atrás. Sin embargo, visto desde 2019, el debut de La Casa Azul me parece una pasada. Media docena de canciones con una inspiración melódica absolutamente extraordinaria con la que el genio de Guille Milkyway -viva imagen del genio pop introvertido- se situaba a años luz de sus contemporáneos».

Jordi lo considera en cambio su peor álbum: «El primer disco de La Casa Azul es una buena introducción al proyecto pop de Guille Milkyway, pero como tal está lejos de ser su mejor trabajo. Ni tan completo como ‘Tan simple como el amor’ ni tan icónico como ‘La revolución sexual’, además de peor producido que estos dos álbumes como es natural, pues hablamos de un debut, ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ sienta las bases de lo que serán las obras maestras de Milkyway, pero no es una obra definitiva en tanto que su edición original incluye solo 8 pistas, una de ellas una maqueta sin titular. Y no todas ellas molan. El álbum incluye algunas de las canciones más conocidas y espectaculares de La Casa Azul, como ‘Galletas’ y ‘Cerca de Shibuya’, pero también dos que a mí particularmente me suenan demasiado a jingle, como son ‘Hoy me has dicho hola por primera vez’ y ‘Me gustas’. En general, la estética ultra inocente de melodías y letras de La Casa Azul en esta época me interesa más bien poco. Es en los dos discos siguientes donde creo que Milkyway perfecciona su estilo más que en ninguna otra de sus obras».

En tercer lugar ha quedado ‘Tan simple como el amor’, que ha sido excelentemente valorado por el co-director del site Raúl Guillén: «Entendiendo ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ como una primera aproximación a ese sonido de pop retrofuturista que filtraba la herencia de ABBA, Joe Meek y Brian Wilson por un tamiz J-pop, ‘Tan simple como el amor’ es la sublimación de esa propuesta, con canciones mucho más elaboradas y complejas. Aunque hoy suenen técnicamente muy amateur, resultan igualmente henchidas de emoción que sus primeras canciones y levemente más maduras. Aquellos Monkees, aquellos Archies que fueron el primer germen del proyecto en la cabeza de Guille, no pudieron tener un epitafio más perfecto». Carlos Úbeda opina algo similar: «Con este disco Guille Milkyway se escondió más que nunca tras la imagen de un grupo imaginario. A mí, que siempre he valorado mucho su valor como compositor y, en general, autor me desconcertó un poco. Además, una duración más amplia que la su debut dejaba a la vista algunos temas ligeramente más anodinos. Sin embargo, valoré otro nuevo puñado de canciones realmente fabulosas, ahora algo más sofisticadas y con detalles de producción más grandilocuentes. Recuerdo cómo Guille defendía en su día su concepción como álbum, con su single principal (‘Superguay’) destacado incluso a nivel de producción. Como tal me parece una de las cimas de La Casa Azul».

En 4º lugar ha quedado el nuevo, ‘La gran esfera‘, que fue reseñado en el site por Jordi Bardají, apuntando a ‘Podría ser peor’ como una de las mejores canciones de su carrera: «El álbum suena bien acabado pese a surgir de varios proyectos distintos y cierra esa trilogía de álbumes de la que ha hablado Milkyway en las entrevistas con firmeza. No es redondo como esa “esfera” representada en la portada del disco, pero se le acerca mucho». El álbum ha entusiasmado especialmente a Sebas: «Al fin vuelve a haber 6 singles claros en un disco de La Casa Azul (más de la mitad del álbum), y lo mejor es que son muy diferentes entre sí: algunos son clásicos como ‘Podría ser peor’, otros son la evolución de la estética robótica de ‘La revolución sexual’ (‘El momento’) y otros le muestran totalmente renovado (‘Ataraxia’, por la vía del urban), cuando no más clásico o raphaelesco que nunca (‘Hasta perder el control’). La verdad es que no puedo esperar más por esos singles sueltos que dice que va a sacar. Estoy emocionado como el primer día».

Por su parte, Carlos Úbeda lo considera «un álbum de decadencia», aunque, ojo, no lo dice del todo para mal: «Un disco de decadencia en todos los sentidos. Decadencia a nivel artística en tanto que es un disco atragantado, vuelto a empezar, reconstruido y, en general, en las antípodas de la «efervesvecencia» natural de sus inicios. Eso se nota en muchos momentos donde el disco puede llegar a aburrir y en ciertos intentos un tanto desesperados de apuntarse a sonidos de moda (en vez de reivindicar lo insospechado, como tantas veces ha hecho). Pero también es un disco de decadencia a nivel personal y ahí creo que Guille encuentra un filón creativo. Bastantes canciones (como ‘El Momento’) consiguen alejarse con éxito del imaginario original del proyecto logrando cierta reinvención que, junto con las ganas de escuchar un nuevo disco de La Casa Azul tras tantos años, me hacen recuperar el interés».

Y en último lugar, queda ‘La Polinesia Meridional’, que abiertamente decepcionó a Úbeda: «Tras sorprenderme disco tras disco evitando la decepción por fin llegó el bajonazo. Creo que en parte injustamente: lo escucho hoy y me resulta un disco cuanto menos agradable que quizá debería escuchar más. Pero en 2011 estaba definitivamente a otra cosa y ‘La Polinesia Meridional’ me sonaba falto de inspiración, como una colección de canciones que no habían acabado de cuajar, con ningún tema que me enganchara de verdad. Desde luego, incluso hoy, comparado con los anteriores discos, me parece más preocupado por los arreglos y el concepto que por las canciones».

Sin embargo, el álbum es defendido con furor por nuestro colaborador Pablo N. Tocino, para quien incluso es su mejor disco: «En nuestra reseña de ‘La Polinesia Meridional’, mi compañero Lolo destacaba «la desaparición de los chicos, los androides y de todos los demás envoltorios tras los que (Guille Milkyway) solía esconderse». ‘La Polinesia Meridional’ es quizás su disco más honesto, con versos que pocos estarían dispuestos a escribir, desde el «quiero que todos me adoren aunque diga que todo me da igual (…) mientras tanto me odio como un niño mimado odia su fragilidad» de ‘Terry, Peter y yo’, a la parte de Silvia Niza en ‘La vida tranquila’. Las letras agridulces y temáticas recurrentes de LCA brillan con especial estilo en ‘Qué se siente…’, ‘Colisión inminente’ o la canción homónima, la producción en temas como ‘Sucumbir’ o ‘Todas tus amigas’ es maravillosa y cabe también el optimismo (‘Los chicos hoy saltarán a la pista’). Los temas más flojos palidecen, vale, pero precisamente palidecen porque la mayoría son muy buenos, algunos de los mejores que han salido de Guille. Para mí, éste es su álbum más logrado: consiguió crear con esa Polinesia un espacio donde puedes autocompadecerte sin darle explicaciones a nadie, revolcarte en la nostalgia y, a la vez, sentirte poderoso y coger impulso para afrontar el presente. No queda más remedio que asumir la realidad, pero así resulta más fácil».

Carlos Úbeda Jordi Bardají Pablo N. Tocino Raúl Guillén Sebas E. Ránking
El Sonido Efervescente de La Casa Azul (2000) 9 7,5 8 8,5 9,5
Tan simple como el amor (2003) 9 9 7 8,5 8,5
La revolución sexual (2007) 9,1 10 8 9 8
La polinesia meridional (2011) 6 8 9 8 8
La gran esfera 7 8 7,5 8,2 8,5

Adele comunica su divorcio

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Adele y su marido Simon Konecki se han separado según ha hecho oficial la propia cantante en un comunicado a través de sus representantes. El texto indica secamente: “Adele y su compañero se han separado. Ambos se han comprometido a criar a su hijo en el amor. Como siempre, piden respeto hacia su privacidad. No habrá más comentarios”.

Ambos han estado juntos durante 7 años, llegándose a casar en 2017, un par de años después de la edición del tercer álbum de Adele, ’25’, en noviembre de 2015. La artista siempre ha protegido su vida privada y se supo del matrimonio únicamente porque al recoger premios Grammy por ’25’ utilizó la palabra «marido» durante la dedicatoria.

Ya van por tanto para 4 los años que llevamos sin disco de la cantante más vendedora de la actualidad. Tras destacar con su debut ’19’ en 2008, Adele vendió 30 millones de copias de ’21’ y 20 millones de su sucesor ’25’. Antes de salir con Konecki, en algún momento entre su primer y su segundo disco llegó a decir que necesitaba que le rompieran el corazón para inspirarse. Suponemos que esta ruptura aparecerá de alguna manera reflejada en sus próximas canciones, sobre las que no se sabe más que la idea era lanzarlas en la Navidad de 2019, siendo además la fuente un tabloide, The Sun. ¿Pasaremos un invierno más sin nuevas composiciones de Adkins?

Celtas Cortos estrenan el vídeo de ’20 de abril’ 28 años después, mostrando qué fue de su destinataria

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Como cada 20 de abril, el gran hit de la nostalgia del pop español junto a ‘Chica de ayer’ es “trending topic”. Pero esta vez lo es por razones más novedosas: Celtas Cortos han decidido realizar al fin un vídeo para la canción que acompaña a una nueva grabación. Sale 28 años tarde.

El nuevo vídeo, de formato cinematográfico, parte de una carta recibida con retraso y está protagonizado por cuatro jóvenes actores de Jaca, entre los 11 y los 13 años: Juan Fernández, Álex Hernández, Oli Vel Lyons y Miguel Vivas. Al fin, los fans de la canción pueden ver cómo deja la recepción de la conocida carta a su destinataria.

Hace un año podíamos hablar con Cifu de Celtas Cortos sobre el éxito de ’20 de abril’. Respondía a nuestro análisis sobre el mismo: «La disección yo no la he practicado, pero lo que ocurre es que la emoción que transmite, el paso del tiempo, que la gente ha cambiado, es algo por lo que todos en algún momento, tarde o temprano, pasamos, por lo que es muy fácil reconocerse. Pero cuando se hizo esa canción, como todas, se hizo con mucha carga emocional, pero sin… Cuando yo escribo no pienso en la gente o “voy a cocinar los ingredientes que le gustan a la peña”. Hay canciones más crudas, otras más alegres, pero todas tienen que tener honestidad y verdad. Como no salgan de la entraña más profunda, no son verdad. Jugar a la mentira… no soy capaz de hacerlo.

Don Patricio / La dura vida del joven rapero

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Me consta –porque me lo ha dicho en persona uno de los implicados, Cruz Cafuné– que ni Don Patricio ni su equipo se imaginaban que podría pasar la barbaridad que está pasando con ‘Contando lunares’. Una verdadera heroicidad que, habida cuenta de que se trata de un lanzamiento totalmente autogestionado, trasciende los logros de compañeros de escena y generación de C. Tangana o Rosalía, que, sin restarles mérito, al fin y al cabo han contado con el respaldo de una multinacional. Temas como ‘Los tenis en casa’, ‘Caribe Mix 93’ o ‘La papaya’ ya habían abundado años atrás con idéntico tino (o incluso mayor) en ese hip hop old skool con base funk y fondo salsero que caracteriza a Patricio Martín y sus colegas del combo Locoplaya, Bejo y Uge.

Entonces, ¿’Contando lunares’ es poco más que un accidente casual? Pues no. Es obvio que tiene algo especial, arrebatador (para mí es fundamental, curiosamente, el brutal primer verso que canta Cruz Cafuné), y que no por nada está alcanzando a públicos de lo más diverso, no necesariamente habituados a la nueva escena del rap en español. Más allá de la paradoja de que su título –‘La dura vida del joven rapero’ esboza un retrato honesto y humilde de un chaval con los pies en la tierra, apegado a su tierra y su gente de siempre, para el que el éxito parece coyuntural–, el debut largo oficial de Don Patricio es bastante más melancólico y oscuro de lo que cabía esperar de su colorida estética habitual y su carácter hedonista y festivo. Y más teniendo en cuenta el hit que le precedía.

Presentadas meses atrás, canciones tristonas como los 5 minutos “santaneros” de ‘Porrito en París’ y el otro gran pelotazo del disco, una ‘Enchochado de ti’ que Drake sólo podría soñar si hubiera nacido en El Hierro, se muestran anhelantes de una relación sentimental frustrada aunque no cerrada del todo. Lejos de ser la excepción, ese perfil incluso predomina sobre la cara más celebratoria de “Donpa”. Pero no cabe la decepción, porque lo desarrolla de manera brillante y contagiosa: ‘No ves que es un sueño?’, ‘Gírate otra vez’, ‘Todo va a estar bien’ y, con un punto más tragicómico, ‘Bonsái’, ‘La culpa’ y ‘Te vuelvo a ver’ (ft. Kuko) presentan esa cara “emo” de una manera contagiosa con la que es imposible no empatizar. Sobre todo porque, y hay que destacarlo, sus letras son mayoritariamente respetuosas con el sexo femenino. Un rap que canta a la vida y al amor, sin “putas” y sin fardar de cuenta corriente, es posible.

Como ocurre con su amigo y colega Bejo –aunque el estilo de cada cual es palpablemente distinto y reconocible–, la frescura y el sentido del humor son imprescindibles en la propuesta de Don Patricio (artista total, aunque cuente con bases de Encore o Choclock, él mismo produce también varios de estos temas). Y eso es fundamental en ‘La dura vida del joven rapero’, porque ejerce de hilo conductor entre las dos facciones musicales que se desarrollan de manera absolutamente natural (especialmente cachonda es la broma metamusical de ‘Otra lluvia’, que alude a cómo parte del público le pide que no cambie de rollo), alternando el punto triste antes descrito con un rap colorido y positivo como el de ‘La guagua’, ‘Carita de guiño’ o ‘Me gusta’. Pero lo que más sorprende a la postre es cómo, sin grandes estridencias ni reinvenciones, ‘La dura vida del joven rapero’ es un disco enormemente consistente, que se degusta con gusto de cabo a rabo y que, sin rellenos, hace vibrar prácticamente en cada uno de sus 15 cortes. Todo un triunfo –¿quizá un hito irrepetible?– de la cada vez más sólida nueva escena del rap español.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Enchochado de ti’, ‘Contando lunares’, ‘Porrito en París’, ‘Carita de guiño’, ‘Gírate otra vez’
Te gustará si te gusta: Bejo, De La Soul, si fantaseabas con la idea de que Drake hubiera nacido en Canarias
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Madonna y Maluma presentarán ‘Medellín’ en los Premios Billboard; anunciados nuevos singles de ‘Madame X’

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Madonna ha anunciado a través de Instagram que presentará ‘Medellín’ en directo en la ceremonia de los Premios Billboard del próximo 1 de mayo, y allí estará Maluma para acompañarla, mejorando ya lo que fue la promoción de su single ‘4 Minutes’ con Justin Timberlake, que nunca se llevó a la tele.

A su vez, según ha aparecido en iTunes, se ha desvelado la fecha de los siguientes singles promocionales de ‘Madame X‘, el nuevo álbum que la cantante sacará el día 14 de junio. Tras el estreno del vídeo de ‘Medellín’ el día 24 de abril, pasaremos del primer al último tema del álbum el 3 de mayo, ‘I Rise’, que su sello ha descrito como «épico». ‘Crave (feat. Swae Lee)’ llegará el 10 de mayo, ‘Future’ (el tema con Quavo producido por Diplo y de corte jamaicano) el 17 de mayo y ‘Dark Ballet’, la que parece la gran apuesta de Mirwais en esta ocasión, el 7 de junio. No hay fecha de lanzamiento para el que se suponía el otro sencillo del álbum, ‘Killers Who Are Partying’, que sus fans creen el vídeo político que ha rodado recientemente, pero que no ha sido confirmado.

De momento ‘Medellín’ está funcionando mejor en los países latinos que en los anglosajones: todos los países en que ha logrado llegar al top 200 de Spotify son hispanohablantes, excepto Brasil y Grecia. El lugar en que mejor se ha posicionado la canción ha sido, obviamente, Colombia, donde ronda el top 30.

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Madame ❌ behind the scenes with Medellín @maluma @nunoxico

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Por qué ‘La respuesta’ de Becky G y Maluma ya es un hitazo en Youtube

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Por mucho que a algunos les esté costando verlo, el reggaeton no es ajeno a la máxima de una buena canción. Abba no grababan nada que se les hubiera ocurrido si no lograban retenerlo inmediatamente y como consecuencia su carrera se llenó de melodías estampadas en la memoria de varias generaciones.

El gusto de Becky G por lo melódico ya lo hemos visto en canciones tan pegadizas como ‘Mayores’ o ‘Sin pijama’ y aquí el cometido de ‘La respuesta‘ es el mismo que el de Benny y Björn: instalarse en tu cerebro desde el minuto 1. Una sola escucha vale para que te aprendas el post-estribillo de memoria y te pases el día canturreando que «la respuesta a tu pregunta es no, que no, que no». No cabe duda de que su mensaje feminista y de empoderamiento, enriquecido con un vídeo que parodia el concepto de familia feliz de los años 50 en América, quedará bien claro después de este hallazgo, pues su sentencia no puede ser más machacona.

Pero es que hay más cosas que han llevado esto directamente al top 1 de Youtube España con 7 millones de reproducciones en un día a nivel global: el estribillo propiamente dicho, el pre-coro que no se vuelve a repetir aunque parezca que sí y el añadido de Maluma, aquí quizá demasiado cerca de ‘Despacito’. «Siempre quise alguien como tú-tú / Que tenga funda y que le sobre la actitu’-tu’» es básicamente Daddy Yankee haciendo «bang-bang»; pero en cualquier caso su contribución también funciona en un tema tan bien resuelto que apenas cuenta con algún truco de producción en la voz de Becky G, en un par de momentos cerca de Jamaica. Por lo demás, apostaría a que la maqueta era básicamente lo que estamos escuchando ahora. ¿Para qué añadir cosas cuando no se necesita?

Buen ‘Debut’ de Christina Rosenvinge, pero… ¿dónde está el siguiente libro?

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«¿Pero qué puta mierda de diarios son estos que no tienen carnaza?», bromea Christina Rosenvinge en un momento dado de su libro ‘Debut. Cuadernos y canciones’ para quitar peso a aquello que no se ha atrevido a contar sobre su vida personal. Es verdad que no era el cometido de este lanzamiento, pero se agradece que añada algo de su habitual sentido del humor porque a veces «Debut» (sí, como aquella canción que no, tampoco fue su «debut») se mueve en una frontera algo incómoda.

Poner los textos de Christina Rosenvinge sobre el papel era muy necesario, pues temas como el que ella misma considera su obra maestra -y explica con detalle y tino por qué- ‘Canción del eco’, ‘Nadie como tú’, ‘Negro cinturón’ o ‘Eva enamorada’ siempre los he sabido dignos de aparecer en aquellas estanterías que había en la Casa del Libro con los cancioneros de Bob Dylan o Leonard Cohen. Incluso en los tiempos de Genius tiene sentido presentarlos aquí en orden cronológico para que compruebes cómo, cuánto y cuándo ha evolucionado Rosenvinge como letrista; cómo temas como el feminismo y la sororidad o también la sordidez y la decadencia urbana han estado en sus letras desde los años 90; y de qué manera los más pretéritos han ido alimentando a los últimos.

Más insatisfactorios son los «cuadernos», los comentarios antes de las letras de cada disco, en ocasiones seleccionadas o cuidadosamente desordenadas, que equivaldrían a las anotaciones de Genius. Desde luego que son más ricos que las letras verificadas por los artistas de la plataforma de letras. Rosenvinge exhibe la mordacidad que le hemos visto en las entrevistas y, con un muy buen sentido del ritmo, va dando detalles no tanto sobre la grabación de las canciones, que dice no interesarle, como sobre las historias o los lugares que han terminado alimentando cada disco.

Las aproximaciones son interesantes y así sus seguidores podrán comprender mejor quiénes son los Teresa y Jorge que aparecen en sus canciones, cómo sus temas sobre el divorcio fueron premonitorios o cómo se reconcilió con la figura paterna en el premiado ‘Un hombre rubio’. El problema es que el libro se hace demasiado corto. Y no porque necesitemos «carnaza» sobre dónde se metía Nacho Vegas cada vez que se daba la vuelta, sino porque es una pena que alguien con su capacidad de observación, análisis y autocrítica, no haya desarrollado más sus opiniones sobre la industria musical, sus entradas y salidas en sellos, o su vivencia en Nueva York, 11-S incluido. Rosenvinge compartió ciudad con Bowie, realizó pequeñas giras por aquel país, y afrontó problemas económicos cada vez que su hijo se ponía malo al no contar con seguro médico. Me leería un libro entero bien gordo solo con lo que le pasaba por la cabeza cada vez que paseaba su carrito de bebé por Central Park durante aquellos años, y no solo por la caída de las Torres Gemelas.

Pese a que te quedas con ganas de una ‘Autobiografía’ propiamente dicha, el libro se reserva un as en la manga para el final: una especie de ensayo de Christina Rosenvinge en el que habla sobre el arte de escribir letras y el arte en general. Tras afirmar que «ninguna forma de arte penetra el alma tan profundamente como la música», la artista se adentra en un (auto)análisis en el que cuenta cómo se ha desarrollado como letrista a través de varios epígrafes: rima, sonoridad, métrica, acentos, fraseo, estilo… Gracias a sus explicaciones averiguas por qué algunas canciones suyas o de otros te gustan tanto y aquel letrista te parecía tan malo o tan grandilocuente. Ahí es donde te das cuenta de cuánto trabajo hay o debería haber en una carrera, y de que la suerte no existe. 8. Disponible en Amazon.

“Mi ano es gigante” es la frase estrella de Justin Bieber para el ecologista ‘Earth’, con Halsey, Ariana Grande, Katy Perry, Sia…

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El rapero y cómico Lil Dicky, conocido en los últimos tiempos por su colaboración junto a Chris Brown ‘Freaky Friday’, ha sacado un nuevo tema llamado ‘Earth’ de carácter ecologista, para luchar contra el cambio climático. El tema se suponía una colaboración con Justin Bieber, pero en realidad ha contado con las voces invitadas de un sinfín de artistas del mundo del pop, como Ariana Grande, Sia, Katy Perry, Halsey, Rita Ora, Adam Levine o Snoop Dogg. Leonardo di Caprio también aparece haciendo un homenaje a ‘Titanic’.

Pese al carácter blanco de la canción, una especie de tropical house como realizado para una película de Disney, el punto freak de Lil Dicky no se ha ido a ningún lado y las partes tanto de Ariana Grande como de Justin Bieber son inauditas. Mientras la primera dice que es «una cebra» y no sabe si es “blanca o negra”, Bieber hace de babuino y no se ha cortado un pelo para decir que su “ano es gigante”.

Más allá aún, la canción incluye la estrofa: «Tíos, ¿no os encanta correros cuando tenéis sexo? He oído que los orgasmos de las mujeres son mejores que los de una polla / Así que para qué estamos en este planeta? ¿Qué causa defendemos? Amamos la Tierra». El vídeo ha logrado 12 millones de reproducciones en dos días, siendo ahora mismo uno de los más vistos en todo el mundo.

Michelle Williams y «Mount Eerie» se separan

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Menos de un año después de haberse casado en secreto, el hombre detrás de Mount Eerie, Phil Elverum, y la actriz Michelle Williams han decidido separarse de manera amistosa, como aseguran medios como The Hollywood Reporter o People y reproduce Pitchfork. La separación se ha producido «a principios de este año», por lo que parece que el matrimonio duró en realidad poco más de seis meses.

La vida de Phil Elverum suele tener reflejo en lo que compone, por lo que quizá en su próximo álbum reflexionará sobre este bache en lo personal, como en otros momentos algunas obras de Bob Dylan, Andrés Calamaro, Coldplay, Christina Rosenvinge o Björk han relatado un proceso de divorcio. Los dos últimos discos de Mount Eeerie, ‘A Crow Looked at Me‘ (2017) y ‘Now Only‘ (2018), trataban la muerte por cáncer de páncreas de la primera esposa del artista, Geneviève Castrée, fallecida en el año 2016.

Mount Eeerie ha dado un único concierto este año, durante el mes de febrero, según recoge Setlist.fm, y no tiene más shows en agenda. En ese único set de 2019 interpretó un par de temas desconocidos, por lo que el artista podría estar preparando la continuación de ‘Now Only’ de cara a las próximas temporadas.

5 documentales para ver en Netflix, HBO, Movistar+ y Filmin

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El caso contra Adnan Syed (Amy Berg)

En 2014, millones de personas se engancharon al podcast ‘Serial’. Las dos primeras temporadas se descargaron 340 millones de veces (según datos de Variety), estableciendo un récord a nivel mundial. El enorme impacto mediático del podcast, que investigaba el crimen de una adolescente ocurrido en Maryland en 1999, consiguió que el condenado -el ex novio de la chica asesinada- pudiera interponer un recurso de apelación para reabrir el caso. La documentalista Amy Berg, conocida por la biografía de Janis Joplin (‘Janis’, 2015) y el escalofriante y pionero ‘Líbranos del mal’ (2006), que narraba la historia del cura pederasta Oliver O’Grady, revisita el caso en esta serie documental de cuatro capítulos. Pero ‘El caso contra Adnan Syed’ no es una simple adaptación del podcast. La directora, a través de una narración muy fluida, un exhaustivo trabajo documental (en el que a veces es fácil perderse) y un fabuloso tratamiento audiovisual, completa el enfoque de ‘Serial’: otorga más protagonismo a la víctima (la gran olvidada de los true crime), investiga la relación entre la pareja protagonista (él, de familia paquistaní, y ella coreana), y examina minuciosamente un proceso judicial lleno de irregularidades.
Disponible: HBO

Fyre (Chris Smith)

El superlujoso Fyre Festival ha sido uno de los grandes fiascos de los últimos tiempos, una chapuza monumental que ha terminado con la encarcelación durante seis años de su principal responsable, el joven empresario Billy McFarland. ‘Fyre’ reconstruye los hechos poniendo el acento en dos aspectos. Primero, en el retrato del empresario organizador: una especie de “cachorro de Wall Street” capaz de manipular y estafar a cientos de personas –inversores, trabajadores, clientes- con una falta de escrúpulos repugnante pero, al mismo tiempo, con una inconsciencia sorprendente (el fraude es tan chapucero como la organización del evento). Y, segundo, alimentando nuestro placer morboso de ver a tanto influencer, celebrity y millonario millennial pagar un pastizal para comer y dormir como si estuvieran en la primera edición del Viñarock. Aunque el documental recurre a una retórica algo sensacionalista y le falta amplitud reflexiva, consigue su objetivo principal: indignarnos, conmovernos (con las declaraciones de los trabajadores) y sacarnos una sonrisa maliciosa mientras asistimos en primera fila a la debacle.
Disponible: Netflix

‘Free Solo’ (Jimmy Chin, Elizabeth Chai Vasarhelyi)

El documental que ha ganado el Oscar este año es uno de las relatos de suspense más impresionantes vistos en mucho tiempo. Si no sabes nada sobre el especialista en escalada solo integral Alex Honnold, lo que hizo y le ocurrió, prepárate a vivir una experiencia con un nivel de tensión casi insoportable. ‘Free Solo’ documenta la preparación de Honnold para escalar sin cuerdas el Capitán, la mítica formación rocosa de 1000 metros casi verticales del parque de Yosemite. Mientras le vemos entrenar, vamos conociendo su singular personalidad, y la relación que mantiene con su novia y amigos. A través de este acercamiento, el documental desliza un interesante discurso sobre las dificultades de compaginar un modo de vida casi suicida con una relación amorosa, y ofrece una posible explicación, entre psicológica y neurológica, a su temeraria pasión por la escalada extrema. Esta vertiente reflexiva es uno de los aspectos que diferencia a ‘Free Solo’ de otros documentales deportivos más convencionales. El otro, además del asombroso reto que documenta, visualmente impactante, es su decisión de ofrecer el contraplano del rodaje: la tensión y el vértigo que experimenta un equipo de grabación ante la posibilidad, muy cercana, de filmar la muerte de un deportista.
Disponible: Movistar+

RBG (Julie Cohen, Betsy West)

La octogenaria Ruth Bader Ginsburg es una conocida jueza y activista feminista estadounidense. Su avanzada edad, su infatigable labor en el Tribunal Supremo desde 1993 (verla trabajar le hace a uno sentirse culpable por estar sentado viéndola en el sofá), su característica figura (coleta, grandes gafas, cuellos de encaje), su arrolladora personalidad y su tardía afición al deporte, la han convertido en un icono pop, en una heroína para miles de jóvenes de la América anti-Trump. Fruto de esta fama, impulsada por las redes sociales, es este documental biográfico. ‘RBG’, que compitió con ‘Free Solo’ en los Oscar (también estuvo nominada la canción, ‘I’ll Fight’, de Jennifer Hudson), hace un recorrido cronológico por la vida de la abogada, haciendo especial énfasis en su vida personal y sus conquistas profesionales. El documental no esconde su tono didáctico y laudatorio: es un retrato inteligente, cariñoso e inspirador sobre una mujer excepcional que bien merece este homenaje.
Disponible: Filmin, Movistar+

Caras y lugares (Agnès Varda)

Y para terminar, el último documental de la gran directora francesa recientemente fallecida. ‘Caras y lugares’, que también estuvo nominado al Oscar, es una lúdica y jovial road movie protagonizada por una pareja singular: la anciana Agnès Varda y el treintañero fotógrafo y muralista JR. Juntos emprenden un viaje por la Francia rural e industrial retratando con un gran fotomatón las “caras y lugares” que se van encontrando. Un trayecto marcado por el azar (la estructura del documental es de una enorme libertad), el humor (son casi una pareja cómica), la urgencia (Varda comenta que está perdiendo la visión), el espíritu de aventura (que no es hacer rafting en el río de tu pueblo sino abrazar lo inesperado) y la nostalgia proletaria, que se materializa en una serie de fabulosas instalaciones muralistas de arte efímero. Una reflexión luminosa, cálida y muy lúcida, sobre el paso del tiempo, la vejez y la cercanía de la muerte.
Disponible: Filmin

Bea Miller abre una interesante etapa con el buen pop moderno de ‘It’s Not U It’s Me’

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Hasta hace poco, al menos para mí, Bea Miller pasaba por ser otra joven artista que se esfuerza por destacar entre la ingente competencia del pop contemporáneo fuertemente inspirado en el R&B. En su caso, su espaldarazo llegó con la participación, cuando contaba con apenas 13 años, en la edición yanqui de The X-Factor. Tras quedar novena, selló un acuerdo con Syco –el sello de Simon Cowell– para lanzar su carrera profesional. Así, lanzó su debut ‘Not an Apology’ en 2015, con canciones de pop grandilocuente pero bastante estándar (con tintes rockerillos) como ‘Young Blood‘ y ‘Fire N Gold‘.

Ya desvinculada de Syco y bajo el paraguas de Hollywood Records (la filial discográfica de Disney), publicaba un segundo trabajo titulado ‘aurora‘, en el que, ya con 19 años, mostraba cierta madurez al dejar de sonar tan adolescente. ‘Like That‘, ‘S.L.U.T.‘ y ‘Song Like You’ le reportaba cierta repercusión, con un cariz de soul contemporáneo al estilo Alessia Cara. Paralelamente, lograba su gran éxito cantando el single ‘I Wanna Know‘ para el dúo de productores NOTD. Pero ninguna de esas canciones la hacía brillar ni mostraba una personalidad tan particular como lo hace ‘It’s Not U It’s Me’, adelanto de un nuevo álbum que ya ha anunciado.

Y es que esta producción de Mike Sabath (presente en el último disco de Little Mix y co-autor de ‘Familiar’ de Liam Payne & J Balvin, entre otros trabajos) co-escrita por Miller junto al exitoso Justin Tranter contiene toda la audacia y capacidad de sorprender que esta joven californiana no había mostrado hasta el momento: si el primer verso, casi susurrado sobre un discreto teclado, no parece gran cosa, el buen pre-coro cantado en falsete (ojo a los vibrantes cortes antes del segundo estribillo) sobre un bajo gravísimo parece conducirnos hacia cierta grandilocuencia que no llega.

Porque lo mejor está en esa caída libre que ejecuta el estribillo, reducido a una guitarra apenas esbozada sobre una miniatura de caja de ritmo, mientras Bea entona como si nos cantara al oído esos «it’s not you it’s me» reforzados con demoledores «uuuuuuh»s y su último giro. El verso del rapero 6LACK abunda en la oda al autoamor de la letra, que retuerce el tópico «no eres tú, soy yo»: «soy la única que necesito», aclara Miller.

Este poderoso giro artístico se apuntala con un fantástico vídeo repleto de freaks y una estética falsamente naif, y en el que una Bea Miller prácticamente irreconocible respecto a sus primeras imágenes promocionales. Alegóricamente presentado como una realidad virtual, Miller explica que el clip quiere mostrar que «aprender a respetarse a una misma y darte prioridad llega por ensayo y error, pero también que para lograrlo no puedes tomarte a ti misma muy en serio. Es difícil ser autocrítico si no puedes reírte de tus propios errores», remata. Desde luego, ese método está funcionando a Bea para ser mejor.

Katy Perry se suma a la fiebre latina «con calma» junto a Daddy Yankee

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La fiebre latina en el pop anglosajón no tiene fin. Un par de días después de que Madonna haya lanzado ‘Medellín‘ junto a Maluma, este ha presentado un single junto a Becky G. Vale, ella no cuenta del todo porque al fin y al cabo tiene raíces mexicanas y lleva años trabajando ritmos reggaetoneros. Pero tiene poco de casualidad que, justo el mismo día, se haya lanzado un remix de ‘Con calma‘. Se trata del actual hit de Daddy Yankee basado en el célebre ‘Informer’ de Snow, con la participación de nada menos que Katy Perry.

Es cuestionable llamarlo remix, porque es básicamente el mismo tema con algunos versos y el gancho cantados por Perry. Pero lo cierto es que con la parte vocal de Katheryn Hudson el nuevo ‘Con calma’ está evidentemente orientado a potenciar la canción en el mercado anglosajón. No en vano Perry, salvo algún «ay papi», canta su parte en estricto inglés.

Pero es que no es la única norteamericana que participa hoy en un remix de un tema original de un artista hispanohablante. Hoy también se ha presentado una nueva versión de ‘Calma‘ del puertorriqueño Pedro Capó y Farruko, ya un hit en mercados latinoamericanos, que cuenta con la voz de Alicia Keys. Esta también se ha prestado a filmar un nuevo vídeo para este calentito y suave tema de inspiración caribeña. No parece probable que Lady Gaga se arrime al calor del pop latino, habida cuenta la deriva «seria» que tan bien le está funcionando, pero se está quedando sola en esto.

Maluma «pone los cuernos» a Madonna con Becky G en la «disfrutona» ‘La respuesta’

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Fiel a esa imagen de follarín que vende en sus letras, Maluma no ha dejado ni que se enfríe el cuerpo de Madonna con su colaboración ‘Medellín‘ para ponerle unos cuernos artísticos con una cantante más joven. Se trata de Becky G, que ha contado con él en un nuevo single disfrutón que muy mal se tendría que dar para que no reedite el pelotazo comercial que daba hace cosa de un año con ‘Sin pijama’.

Se trata de ‘La respuesta’, un tema producido por Edgar «Edge» Barrera, autor de la base musical de éxitos del colombiano como ‘Clandestino‘ (con Shakira), ‘El préstamo’, ‘Marinero’ o ‘Mala mía‘, cuyo remix supuso la primera colaboración conocida entre Becky y el mismo Maluma. Es un tema de reggaeton pop que tiene un tremendo gancho en la combinación de su pre-coro y el estribillo en el que la norteamericana repite una y otra vez que «la respuesta a tu pregunta es no».

Una pregunta que no es otra que la solicitud de un escarceo sexual por parte del chico, rotundamente rechazada por la chica, que se muestra totalmente autosuficiente («yo no necesito un hombre que me joda») y que no está dispuesta a caer en el estereotipo machista. Maluma se muestra aparentemente comprensivo con que sea así, pero asegura (y la caga) que «si está buscando un hombre que no joda, eso no existe, te vas a quedar sola». El vídeo, ambientado en colores sepias y estética 50s, escenifica de manera cómica ese enfrentamiento.

Christine and The Queens cancela su actuación en Coachella por la muerte de su madre

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Este fin de semana se celebra el segundo fin de semana del festival de Coachella 2019, en el que actúan como cabezas de cartel Childish Gambino, Tame Impala o Ariana Grande, y en el que brillaba Rosalía. Sin embargo, este sábado el evento no podrá contar con la presencia de Héloïse Letissier, la joven artista francesa tras el alias Christine and The Queens. Según ha comunicado en un escueto tuit para el que apenas «encontraba las palabras», ha regresado precipitadamente a Nantes por la muerte repentina de su madre. «He perdido a mi madre la noche del martes. He regresado para superar este trance junto a los míos – no podré cantar este sábado. Un beso», concluía.

De hecho, esto explica por qué su anunciada aparición en el popular late-night de Jimmy Kimmel prevista precisamente para el martes fue cancelada a última hora. Además de Coachella, Letissier también ha cancelado un concierto junto a Blood Orange. En principio, este duro trance personal no amenaza futuras fechas en directo, entre las que se incluyen festivales de nuestro país como Primavera Sound, a finales de mayo, y Doctor Music Festival, en julio.

Casualmente hace una semana que Christine and The Queens estrenaba un nuevo clip oficial para una de las canciones de su último y notable álbum, ‘Chris‘. Es el que corresponde a la canción que lo abre, ‘Comme si’, una potente pieza visual rodada en Tailandia por David Wilson (Arctic Monkeys, Tame Impala, Arcade Fire) que pretende ser una recreación de la célebre Ofelia de Millais, revisando además su trágico final en ‘Hamlet’, con connotaciones espeluznantes tras la noticia de hoy: «Deshagamos ese final trágico, engañemos a la muerte, por así decir. Devolvamos a Ofelia a la vida para expresar su deseo y locura con regocijo, como algo que la eleva, en vez de empujarla a las orillas de la muerte. Con ese fantástico «¿y si?» todo se hizo posible. ¿Y si Ofelia rezuma un poder extraño, el suyo propio? ¿Y si lo expresamos por algo extremadamente moderno, como el estilo de danza krump? ¿Y si contamos una nueva historia, una que nos emocione más que la que nos suelen contar?»


Anderson .Paak / Ventura

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En algún momento del año pasado, el rapero californiano Anderson .Paak indicó que la continuación de su celebrado disco de 2016, ‘Malibu’, se llamaría ‘Oxnard Ventura’. Esa idea ha dado lugar a dos álbumes finalmente, estando ‘Oxnard‘ más centrado en el hip hop con un toque soul y ‘Ventura’ justo al revés. Estamos ahora ante un disco más conciso en el que además su productor ejecutivo, nada menos que Dr. Dre, le ha dejado más libertad para desarrollar una vena «más experimental». Eso le ha permitido realizar una parte central de este breve álbum más rara, con pistas como ‘Reachin’ 2 Much’, dividida en dos partes muy diferenciadas; esa ‘Good Heels’ de apenas minuto y medio en la que Jazmine Sullivan es una amante de Anderson .Paak que se «olvida las llaves y la ropa» y no sabe muy bien para dónde tirar («¿va tu novia hacia tu casa?», pregunta); o ‘Winners Circle’, que suma a un sample de ‘Una historia del Bronx’ (sobre el número de mujeres que hay en tu vida) un bajo muy funk y unos arreglos de easy-listening.

Pero el artista nunca llega a crear en esa vena experimental un mundo tan rico e interesante como los de Janelle Monáe, y lo mejor que puede decirse de ‘Ventura’ es que se abre y se cierra en plan clásico, muy lejos de lo zafio que resultaba ‘Oxnard’ en ocasiones. No, aquí no escucharás felación ni similar, sino un fondo musical muy vinculable con el Stevie Wonder de mediados de los 70. Ahí están ‘Come Home’ con André 3000 y su delicioso «te lo estoy suplicando aunque ya nadie suplica nada»; ‘Make It Better’ con Smokey Robinson, que podrían haber cantado indistintamente Curtis Mayfield o Leon Bridges; o la trotona ‘Twilight’, realizada en solitario junto a Pharrell Williams y realmente muy inspirada.

El ritmo jazzy de ‘Twilight’ encajaría sin problemas en aquel disco que Matthew Herbert hizo con Róisín Murphy, y la comparación puede resultar muy peregrina, pero sirve para poner de relieve que Anderson .Paak ha recuperado en ‘Ventura’ su capacidad crossover. El álbum se cierra con la estupenda ‘What Can We Do?’, en la que han podido rescatarse unos versos de Nate Dogg, fallecido hace 8 años, y lo mejor es que los arreglos van a encantar tanto a los seguidores de la psicodelia sesentera como a los de Burt Bacharach. Igualmente, ‘Jet Black’ con Brandy es un tema de funk lleno de «groove» que podríamos haber bailado en los 70, en los 90 o ahora; y ‘King James’ el necesario tema reivindicativo dedicado al jugador de basket Lebron James con pulla al muro de Trump. De nuevo en el equipo titular, Brandon…

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Make It Better’, ‘Come Home’, ‘Twilight’, ‘Jet Black’, ‘King James’
Te gustará si te gustan: Prince, Stevie Wonder, Kendrick Lamar, Kanye West
Escúchalo: Spotify

20 años de ‘Bury the Hatchet’: un paréntesis de luz para Cranberries

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«¿Por qué las estrellas del rock toman cocaína, drogas y se mueren? Porque sienten que no hay salida. Me dije a mí misma: no quiero morir. Y luego pensé: «bueno, igual sí». Te preguntas si alguna vez podrás redimirte y volver al mundo real». Son declaraciones de Dolores O’Riordan en 1999 durante la promoción del cuarto disco de Cranberries, ‘Bury the Hatchet’, que hoy cumple 20 años.

The Cranberries habían cancelado una gira mundial a medias en 1996, cuando presentaban ‘To The Faithful Departed’, el primer tropezón de su carrera, un disco sobre la muerte que paradójicamente casi se los lleva por delante, especialmente a Dolores, que perdió una cantidad preocupante de peso tras tomar según ella misma «solo café y tabaco». «La gente decía que padecía anorexia, pero parecía que lo único que le importaba a la gente era el dinero. “Que la jodan, debe de pesar 40 kilos, debe de estar muriéndose, pero bueno, ¿qué pasa con la gira?”, reflexionaba después sobre la hipocresía que la rodeaba.

Dolores indicaba ya entonces que hacer el tercer álbum del grupo de manera tan precipitada había sido un error: «Teníamos que haber parado en lugar de hacer el tercer álbum. Pero nos convertimos en algo tan grande que teníamos una cantidad de presión enorme para continuar. Fue un disco muy deprimente. Vivíamos en hoteles y autobuses y ni siquiera podíamos salir a dar una vuelta. Me sentía como una prisionera. Mi abuela murió y como estábamos en Australia no pude ir al entierro. Recibes una llamada de que alguien ha muerto y tienes que olvidarte de eso y dar un concierto. Emocionalmente no estás en contacto con nada. Estás aislado, jodido y solo». Idea que compartía el guitarrista y co-autor Noel Hogan según la entrevista que nos concedía este año: «Tengo sentimientos encontrados con el tercer disco. Creo que después de los dos primeros, deberíamos habernos retirado una temporada. Fueron seis años seguidos grabando, girando… Escribíamos muy rápidamente, fue fácil escribir esos dos álbumes. Personalmente, en el tercero no estaba tanto “ahí”, en juego, por decirlo de alguna manera. Pasaron muchas cosas, es un disco que nunca he sentido mucho. Hay canciones que me gustan, otras que están OK, pero creo que podríamos haberlas hecho mejor».

Como consecuencia, en octubre de 1996 la banda se separó y perdió medio año el contacto sin verse ni hablarse después de haber «pasado cada día juntos desde los 17 años». Contaba Dolores: “Allá adonde iba, la gente me señalaba, diciendo que era una anoréxica y una zorra. Un terapeuta me dijo que me fuera a un lugar donde nadie me conociera, así que me fui al Caribe durante unos cuantos meses, donde nadie nunca había oído hablar de Cranberries. Fue fantástico sentirme humana otra vez». ‘Bury the Hatchet’ es a todas luces el disco de esa desconexión, un álbum mucho más luminoso que el anterior, con momentos tristes como la preciosa balada acústica ‘Shattered’ o el desolado tema al piano ‘Dying in the Sun’, pero en general mucho más optimista y hasta divertido, grabado durante el primer embarazo de Dolores, que según ella misma cambió su perspectiva de la vida.

Noel Hogan solía decir en las entrevistas que en ocasiones tenían que detener las grabaciones de ‘Bury the Hatchet’ porque les daba la risa, y el grupo que había grabado ‘Zombie’ y ‘Salvation’ sobre la violencia en Irlanda del Norte y el consumo de drogas, no era un grupo «divertido» precisamente. Pero aquí hay varias canciones que rozan lo descacharrante. ‘Delilah’, planteada como «algo que hiciera sonar a ‘Zombie’ como una balada» en declaraciones a la revista Q, fue escrita tras un ataque de celos sufrido por Dolores cuando una mujer «con unas tetas enormes» empezó a manosear a su marido en un pub. ‘Promises’ es una canción sobre el divorcio en Irlanda pero planteada desde un punto de vista humorístico como se aprecia perfectamente en su videoclip; y su amenaza «porque apostaste, ahora tendrás tu merecido» va más lejos todavía en ‘Loud and Clear’, donde la Dolores que veíamos humillada en ‘Put Me Down’ (a la que referencia) ahora se levanta para retar: «espero que nunca consigas lo que quieres / te estoy lanzando un hechizo para complicarte la vida / espero que pinches allá donde vayas con el coche / que el sol se cebe contigo y te despelleje vivo».

Las cuestionadas letras de Dolores (y la prensa anglosajona se cebó con el disco nada más empezar con su por otro lado icónico «suddenly something has happened to me / as I was having my cup of tea») están aquí más trabajadas, con campos semánticos muy rara vez utilizados por ella, hasta el punto de que a menudo parece haber recurrido a un/a co-letrista de confianza. Sucede por ejemplo en textos que no parecen de The Cranberries como ‘Desperate Andy’, ‘Promises’ o ‘Copycat’, donde encontramos referencias a «motocicletas de 1957», «telas de araña en el armario» o al «vestuario» de las boybands. Pero lo cierto es que volvió a hacerlas sola.

Ciertamente se agradeció el esfuerzo, si bien como era habitual, donde mejor brillaba O’Riordan era en la sencillez de ‘What’s On My Mind’, además de por supuesto en la claridad del texto de ‘Animal Instinct’, una melodía absolutamente escalofriante que permanece como favorita entre sus fans; o ‘Just My Imagination’, sobre huir de la depresión y simplemente ser feliz lo más cerca posible de la realidad. Dolores, que había descrito su obra maestra ‘No Need to Argue’ como «el sonido de alguien rompiéndote el corazón», describe ‘Bury the Hatchet’ como «su retorno a la realidad». Noel Hogan dice ahora que los discos de Cranberries siempre han tenido un punto de luz y oscuridad, pero este es el que más muestra de lo primero y el que más alejado suena de esa Dolores inestable que terminaría siendo diagnosticada con desorden bipolar, y finalmente falleciendo a causa de un consumo masivo de alcohol.

Nada en 1999 nos hacía presagiarlo: el grupo mide más la cantidad de conciertos, actuaciones y promo y se toma largos descansos entre continente y continente. En Madrid acuden primero a un escenario pequeño como La Riviera, donde recuerdo ver sacar a hordas de gente aplastada, desfallecida y llorando de las primeras filas, como si estuviéramos viendo en verdad a una de las boybands parodiadas en ‘Copycat’, y varios meses después actúan ya en el Palacio de los Deportes con un buen montaje en varias alturas, pantallas y varios trucos escénicos, como el ascenso de Dolores a los cielos al piano en ‘Dying in the Sun’.

Por qué el disco «solo» 3 millones de copias cuando ‘To The Faithful Departed’ había vendido el doble y ‘No Need to Argue’ hasta 17 millones de unidades puede estar explicado por varios factores: el lapso de 3 años entre álbum y álbum, la pérdida de confianza en el grupo por parte de Island, que seguramente empezó a percibirlos como un grupo inestable, máxime teniendo en cuenta sus declaraciones contra la industria; el ataque de la prensa hacia sus letras, y el abandono de las radios anglosajonas y universitarias, pues aunque el grupo rondara los 27 años a su edición, empezaba a parecer un grupo «adulto», como se aprecia en el vídeo de ‘Animal Instinct’, dedicado a la maternidad.

No sumó, definitivamente, la extraña portada de Storm Thorgerson, quien había trabajado con Pink Floyd, pero no resultaba tan apto para una banda de pop-rock menos ambiciosa. Thorgerson habló de su trabajo con Cranberries, refiriéndose a cómo Dolores le contaba historias de su vida para inspirarse, llevándole a la conclusión de que había pasado «tiempos difíciles». Había un concepto detrás que era rebelarse contra la presión de los medios, pero el artwork no gustó, incluso fue censurado en algunos países y dejó de lado las estupendas fotos de promo que se había hecho el grupo, las mejores de su carrera. Tampoco debieron ayudar nada unas declaraciones a la revista Q en la que Dolores se cebaba contra los Corrs («subraya mis palabras, The Corrs jamás serán grandes en América»), y que por si fuera poco, recalcaba cuando le repreguntaban en otros medios: «No debería decir nada porque ya me he metido en problemas, pero no hay ningún desafío en hacer folk irlandés. Podría hacerlo fácilmente, pero eso es para un pub, cuando se lo añades al rock, queda muy cutre».

Sin embargo, el álbum, aunque un fracaso estrepitoso en Reino Unido y Estados Unidos, obtuvo un éxito muy marcado en lugares como Canadá, Italia, Francia y muy especialmente España, donde ‘Bury the Hatchet’ fue multiplatino y pasó más de un año en listas, superando muy holgadamente las ventas del anterior, dejando por aquí un cuarto single (‘You and Me’) e incluso un CD promo para el quinto (‘Copycat’). No está, desde luego, a la altura de sus dos primeros álbumes, pues en muchos detalles -sobre todo en la producción de cuerdas y guitarras eléctricas- se echa de menos a Stephen Street, pero tiene material más que suficiente para no caer en el olvido.

Escucha lo nuevo de Carly Rae Jepsen, Putochinomaricón, Four Tet, Becky G & Maluma, Lizzo…

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Pese a que se nota que es Viernes Santo, especialmente en el ámbito del pop nacional, lo cierto es que este Ready for the Weekend difícilmente podría estar más cuajada de grandes nombres: más allá del ansiado single de Madonna ft Maluma, lo nuevo de Beck, el directo con inéditos de Beyoncé, los singles de Becky G (de nuevo, Maluma), un remix de ‘Con calma’ de Daddy Yankee junto a nadie menos que Katy Perry, otro de Pedro Capó que cuenta con Alicia Keys para una nueva versión de ‘Calma’, un tema de Chris Brown con Nicki Minaj, otro de Kygo y Rita Ora (para la BSO de ‘Detective Pikachu’) y el single para el disco de canciones inspiradas en ‘Juego de Tronos’ que perpetran SZA, The Weeknd y Travis Scott pueblan hoy la playlist.

Y además hay un buen puñado de discos interesantes: junto a los nuevos trabajos de The Tallest Man On Earth, Lizzo, Fat White Family, Jay Jay Johanson, Bananarama, Wand, Sad Planets (proyecto paralelo de Patrick Carney de The Black Keys), Heather Woods Broderick, Cayucas o Loyle Carner, llegan los debuts de las promesas Jade Bird, Gus Dapperton, Kelsey Lu y Lolo Zouaï. Además, Tune_yards lanza una BSO para una película y Nouvelle Vague presentan disco de rarezas.

Carly Rae Jepsen, Putochinomaricón, The Cranberries, Hidrogenesse, Four Tet, Little Boots, Eagles of Death Metal, Aries, Jain, Modest Mouse, Pavvla, Christophe & Sébastien Tellier, Octavian, The Soft Cavalry (proyecto de Rachel Goswel de Slowdive con su pareja Steve Clarke), Cate Le Bon, Kevin Morby, Au/Ra, Sheryl Crow & Johnny Cash (!), Santana & Buika, Zara Larsson remezclada por Rudimental o Lila Downs versionando a Manu Chao completan la selección de este 19 de abril de 2019.

Bob Dylan, a punto de actuar en España, sufre un altercado por fotos y un tropiezo en un show

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Bob Dylan está de gira por Europa y esta semana ha actuado en Viena, en un concierto que ha dejado un par de noticias. La primera es que el cantautor de Minnesota, que no suele interactuar con el público en absoluto durante sus conciertos, se ha salido del guion para amonestar a su público por hacerle fotos, en concreto durante su interpretación de ‘Blowin’ in the Wind’. Cabe recordar que en los conciertos de Bob Dylan está estrictamente prohibido hacer fotos. La segunda noticia, que sucede en el mismo concierto y, de hecho, en la misma escena, es que justo antes de reprimir a su público, el músico se tropieza y por poco se da de bruces contra el suelo, dejando una estampa entre el humor y el terror.

La escena, que debe haber recordado a Dylan por qué no habla en sus conciertos, transcurre así: Dylan interrumpe la canción para hablar, da unos pocos pasos hacia atrás por alguna razón, se tropieza, casi se estampa contra un miembro de su banda y contra el suelo, se levanta y se vuelve a dirigir al público para decir: “Sacad fotos o no las saquéis. Tocamos o posamos, ¿de acuerdo?” Tiene el vídeo Stereogum en su Facebook.

Bob Dylan está a punto de actuar en España y las entradas están disponibles en Ticketmaster. Los conciertos son el 25 de abril en Navarra, el 26 de abril en Barakaldo, el 28 de abril en Gijón, el 29 de abril en Santiago, el 4 de mayo en Fuengirola, el 5 de mayo en Murcia y el 7 de mayo en Valencia.

Cancelado SanSan Festival “por motivos de seguridad”

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SanSan ha anunciado su cancelación. El festival celebraba una nueva edición en Benicàssim los días 18, 19 y 20 de abril (es decir, a partir de hoy) con la presencia en su programación de artistas como Izal, Love of Lesbian o Rozalén. Sin embargo, el festival informa que debido a una “alerta de fuertes rachas de viento y lluvia” emitida hoy por la Junta Local de Seguridad, el festival ha de ser cancelado.

Esta es la nota de prensa íntegra:

“Querido público y artistas:

Todos estos meses nos hemos dirigido a vosotros con la ilusión de que formaras parte de la mejor edición del SanSan de su historia. Llevamos un año de intensos preparativos para organizar una cita musical inolvidable, mimando cada detalle del cartel y del espacio en Benicàssim.

Hace una semana la ilusión se transformó en preocupación ante la previsión de lluvia en la zona durante los días del festival y tomamos medidas para garantizar vuestro bienestar: refuerzo de la técnica, carpas para resguardarse y hasta chubasqueros gratuitos.

Hoy la ilusión y la precaución se han convertido en tristeza porque lamentablemente os tenemos que comunicar que la Junta Local de Seguridad, reunida esta tarde de manera extraordinaria, nos han instado a cancelar por seguridad todas las jornadas del festival ante la alerta por fuertes rachas de viento y lluvia.

El camping seguirá abierto hasta el domingo y en el caso de que las condiciones meteorológicas sean extremas se habilitarán espacios seguros para alojar a la gente”.

Lo hemos intentado todo pero las fuertes rachas de viento registradas ya han superado los 70 kilómetros por hora y pueden llegar hasta los 120 según las previsiones, haciendo imposible la celebración de ningún evento en el recinto. Garantizar la protección de todos, público, trabajadores y artistas, es el principal objetivo.

Todos los que tengáis abono o entrada diaria recibiréis en los próximos días un email informando de cómo procederemos a la devolución.

Solo tenemos una cosa más que decirte en este momento tan duro para nosotros: el SanSan volverá en 2020 con más fuerza que nunca. Tendréis noticias nuestras muy pronto”.

PUTOCHINOMARICÓN presenta ‘Doble Tic Azul’, el primer avance de su nuevo EP ‘Miseria Humana’

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PUTOCHINOMARICÓN vuelve el 10 de mayo con un nuevo EP llamado ‘Miseria humana’ tras el éxito de ‘Corazón de cerdo con ginseng al vapor’, uno de los mejores discos de 2018. El nuevo trabajo de Chenta Tsai saldrá al tiempo que verá la luz en las tiendas su primer libro, ‘Arroz tres delicias’, que sale el 23 del mismo mes.

De momento ya está disponible en las plataformas de streaming el primer avance de ‘Miseria Humana’, un ‘Doble Tic Azul’ que el cantante ya había presentado en Los Conciertos de Radio 3, y que como adivinarás por su título, habla de la era del Whatsapp y de las redes sociales. La base es puro PC Music -inspiración reconocida de Chenta- mientras la letra deja frases puro siglo 2018/2019 como “siento estar desconectado toda la noche, tendrás un cable pa cargarlo en el coche / se me apagó, no contesté y te dejé en doble, no era importante pero sé que jode”.

Chenta presentará sus nuevos temas en una gira por España que empieza el 4 de mayo en WARM UP de Murcia y que seguirá el 17 de mayo en el Ochoymedio de Madrid, el 25 de mayo en la IFA de Alicante, el 31 de mayo en el Primavera Sound de Barcelona, el 8 de junio en LES ARTS de Valencia y el 12 de julio en el festival Doctor Music, en Montmeló.

The Chemical Brothers / No Geography

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Los prejuicios contra la música electrónica pueden llegar tan lejos como para considerar a Tom Rowlands y Ed Simons simplemente productores o DJ’s antes que autores de canciones. Los discos de Chemical Brothers arrasaron y básicamente el dúo le gustaba a todo el mundo, pero pocos podrían haber adivinado que se desarrollarían como artistas mucho más que toda la generación Brit-pop o casi, entregando discazo tras discazo con muy pocas manchas a lo largo de toda su carrera. Hay quienes pudieron darles por muertos cuando editaron un recopilatorio en 2003, pero es que después de aquello llegó una de sus mejores canciones, ‘Galvanize’ (2004); el celebrado ‘Further’ (2010); y así hasta el que hasta ahora era su último álbum, un ‘Born in the Echoes‘ que contenía tremendo trallazo como fue ‘Go’ y una de sus mejores baladas, ‘Wide Open’, junto a Beck.

Puede que su nueva apuesta, ‘No Geography’, no reúna dos temas tan impresionantes como estos, pero a cambio el conjunto es estupendo en un nuevo álbum de The Chemical Brothers muy bien equilibrado entre grandes singles y temas más introspectivos y menos comerciales que engrandecen el conjunto. ‘Free Yourself’ fue el primer adelanto el pasado otoño, una llamada a la liberación a través del baile en plan electro, en verdad inspirada en un texto de la poeta Diane di Prima; pero el segundo, ‘MAH’, lanzado este, es aún mejor. Una de esas canciones del dúo capaces de llevar a decenas de miles de personas a la vez a la histeria colectiva mientras la letra precisamente se jacta de estar «completamente loco», tomada de un tema de El Coco de 1977.

También han sido single antes de la edición del álbum ‘We’ve Got to Try’, un atractivo tema de soul que podría haber firmado Mark Ronson inspirado por los Jackson 5 y que se ha complementado con un gran vídeo de corte canino y galáctico; y ‘Got to Keep On‘, a la que han dado una pátina disco-soul a lo Chic gracias a las voces corales y a un videoclip que parece una adaptación al siglo XXI de Soul Train. Su sample corresponde en este caso a ‘Dance With Me’ de Peter Brown (1977). Son ambos temas ágiles y muy bien integrados en el conjunto, en el que también destacan las canciones co-escritas por la noruega Aurora Aksnes.

Esta vez The Chemical Brothers no han recurrido a nombres tan populares o mediáticos como Noel Gallagher o St Vincent como voces invitadas, pero de la misma manera que La Roux enriqueció el último álbum de New Order, Aurora ha aportado solidez a la inicial y efectiva ‘Eve of Destruction’, inmediatamente después a su sucesora en la secuencia, la divertida ‘Bango’, y finalmente a la repetitiva ‘The Universe Sent Me’, en la que los «I cave in» se clavan fácilmente en el cerebro.

Su «búsqueda de la divinidad» suma tantos hacia esa vertiente más reflexiva del disco. Este recibe el nombre de ‘No Geography’, y su portada inspirada en Godley & Creme parece mandarnos un mensaje de evasión ante los males del mundo de los últimos años, que han sido muchos y variados. En ese contexto el tema titular, excelente en su búsqueda de la comunión colectiva, es totalmente escapista, eufórico; y la final ‘Catch Me I’m Falling’, por la que Moby mataría ahora mismo, deja un sabor agridulce en su texto aterrorizado ante la idea de perder a alguien, pero cuyo tono parece esperanzado. Con un buen balance entre los primeros minutos del álbum, que se suceden sin tregua para el oyente, y esa otra parte más espiritual (esta es su entrega más «soul»), The Chemical Brothers logran mantenerse en su noveno álbum como otros artistas solo pueden soñar.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘MAH’, ‘No Geography’, ‘Got to Keep On’, ‘We’ve Got to Try’, ‘Free Yourself
Te gustará si te gustan: aparte de ellos mismos, Caribou, Moby, Disclosure
Escúchalo: Spotify